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</front><body><![CDATA[ <P>&nbsp;</P> <H3>P&aacute;gina Cultural </H3> <H2 ALIGN="JUSTIFY">El climaterio y el s&iacute;ndrome del nido vac&iacute;o <I>en el contexto sociocultural </i></H2>     <P ALIGN="JUSTIFY"><A HREF="#cargo"><I>Miguel Lugones Botell<B>1</B></I></A><A NAME="autor"></A> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">El hecho de que la mujer pierde su menstruaci&oacute;n en un momento determinado de la vida es algo perfectamente conocido desde la m&aacute;s remota antig&uuml;edad. Ya en el G&eacute;nesis se menciona la p&eacute;rdida de la <I>impureza mensual</I> y en los papiros egipcios se se&ntilde;ala a las mujeres menop&aacute;usicas como mujeres <I>blancas</I>, en contraposici&oacute;n a las <I>rojas</I> que eran las que menstruaban. Tambi&eacute;n <I>Abraham</I>, en el G&eacute;nesis, conoc&iacute;a el fallo de la reproducci&oacute;n cuando consideraba las pocas posibilidades de descendencia en las parejas que ten&iacute;an mucha edad. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><I>Hip&oacute;crates</i> tambi&eacute;n menciona en sus escritos el cese de las menstruaciones y <I>Arist&oacute;teles</I> en el a&ntilde;o 322 a.n.e. describi&oacute; en su <I>Historia Animalium</I> que la menstruaci&oacute;n cesa alrededor de los 50 a&ntilde;os. Tambi&eacute;n en el siglo VI a.n.e. <I>Aecio de Amida</I> describe que la menstruaci&oacute;n cesa en la mujer en un per&iacute;odo nunca anterior a los 35 a&ntilde;os y por lo com&uacute;n hacia los 50. Otros escritos coinciden con esa etapa, como por ejemplo <I>John Freind</I> que en 1729 describi&oacute; que el cese de la menstruaci&oacute;n se llevaba a cabo alrededor de los 49 a&ntilde;os.1 Esto, ya de por s&iacute; se&ntilde;ala que la fecha de la menopausia que muchos autores modernos han cre&iacute;do que se iba haciendo m&aacute;s tard&iacute;a, resulta que no, y que es constante desde tiempos remotos. As&iacute;, la historia natural de la menopausia ser&iacute;a extra&ntilde;amente constante. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Lo se&ntilde;alado anteriormente es para destacar que el llamado <I>Empty nest syndrome</I> de los norteamericanos o <I>S&iacute;ndrome del nido vac&iacute;o,</I> aunque se conoce hace pocos a&ntilde;os, existe desde siempre y es tan antiguo como el mundo. De por s&iacute;, la comparaci&oacute;n encierra una gran belleza po&eacute;tica, con una gran dosis de verdad y de nostalgia, la que se produce como dec&iacute;a <I>Dante, en el medio del camino de la vida. Colombat de L'Isere</I>, en el siglo XIX, al referirse a la mujer menop&aacute;usica dec&iacute;a: "Se parece a una reina destronada o m&aacute;s bien a una diosa cuyos adoradores ya no frecuentan su templo, s&oacute;lo puede atraerlos por la gracia de su ingenio y la fuerza de su talento".3 Porque si bien es cierto que como ya hemos se&ntilde;alado, la edad de la menopausia ha variado muy poco, no debemos olvidar que la vida media antiguamente y hasta casi el presente siglo, era mucho m&aacute;s corta, por lo que muchas mujeres mor&iacute;an antes del climaterio, y las que sobreviv&iacute;an a la menopausia lo hac&iacute;an como ancianas. Hoy todo ha cambiado, pues la expectativa de vida promedio en muchos pa&iacute;ses, incluido el nuestro, sobrepasa los 70 a&ntilde;os, lo que hace que la mujer tenga que jugar un rol social por un tiempo mayor. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Si bien la menopausia representa el cese de la menstruaci&oacute;n y el final de la vida reproductiva de la mujer, desde un punto de vista m&aacute;s integral involucra toda una serie de procesos fisiol&oacute;gicos, endocrinos, anat&oacute;micos, psicosociales, sexuales y biol&oacute;gicos que deben verse con un criterio hol&iacute;stico para poderlos comprender en toda su magnitud. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">El s&iacute;ndrome climat&eacute;rico es muy frecuente y ocurre en 2 de cada 3 mujeres present&aacute;ndose alteraciones psicol&oacute;gicas como irritabilidad, depresi&oacute;n, ansiedad, nerviosismo, disminuci&oacute;n de la l&iacute;bido; alteraciones genitourinarias como sequedad vaginal, prurito, disuria, incontinencia urinaria y prolapsos; y s&iacute;ntomas neurovegetativos como sofocaci&oacute;n, sudaciones, cefalea, parestesias, insomnios, etc&eacute;tera. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Adem&aacute;s, en esta etapa suelen aparecer algunas enfermedades cr&oacute;nicas como diabetes mellitus, hipertensi&oacute;n arterial; el c&aacute;ncer ginecol&oacute;gico es m&aacute;s frecuente, fundamentalmente el de endometrio y mama, y el comportamiento sexual aunque no debe modificarse, sufre algunos cambios ocasionados por la presencia de sequedad vaginal, la presencia de prolapsos, la aparici&oacute;n de las enfermedades cr&oacute;nicas a las que hac&iacute;amos referencia, as&iacute; como disfunciones en la relaci&oacute;n de pareja4 , y el desconocimiento que tienen las mujeres acerca de estos cambios las lleva, entre otras cosas, a la disminuci&oacute;n de la l&iacute;bido, la dispareunia, la anorgasmia. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Tambi&eacute;n hay disminuci&oacute;n de la satisfacci&oacute;n personal con sentimientos de minusval&iacute;a y devaluaci&oacute;n en el contexto familiar y hasta laboral, al acercarse la edad de la jubilaci&oacute;n. Entre las expresiones psicoconductuales ocurre el tema que nos ocupa, o sea, el <I>nido vac&iacute;o</I> que es uno de los eventos vitales de esta etapa. Esto ocurre cuando la mujer siente que el hogar est&aacute; solo, que sus hijos crecieron e hicieron vida independiente y ella siente que ha perdido su papel protag&oacute;nico socialmente; es decir, que hay p&eacute;rdidas. Muchas veces se sienten solas, y est&aacute;n preocupadas por su futuro y el de la familia y muestran desinter&eacute;s por el porvenir. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Por otra parte, el hombre, con frecuencia, se aparta y se aleja de ella, porque ante un sexo decadente necesita excitarse con la juventud de una nueva pareja y con el encanto de lo desconocido e inaccesible. En este sentido y en contraposici&oacute;n con lo se&ntilde;alado anteriormente, <I>Mara&ntilde;&oacute;n</I> dijo hace muchos a&ntilde;os que "el var&oacute;n m&aacute;s diferenciado y m&aacute;s eficaz era el fiel a su pareja, el mon&oacute;gamo por excelencia". </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">Algunos autores se&ntilde;alan que este s&iacute;ndrome se ve con m&aacute;s frecuencia e intensidad en mujeres con hijos que en las que no los tienen; y a&uacute;n en aquellas, las que tienen un trabajo fuera del hogar, lo perciben en menor escala. El hecho de que este s&iacute;ndrome est&eacute; presente tambi&eacute;n en mujeres sin hijos es para algunos dif&iacute;cil de comprender, y ha hecho dudar a algunos de la existencia real de este cuadro;5 pero no hay que olvidar todos los aspectos que hemos se&ntilde;alado y que acompa&ntilde;an y est&aacute;n todos presentes en mayor o menor medida en estas pacientes. Tambi&eacute;n existe en las viudas; algunos autores refieren que en menor grado, pues estas toman las riendas del hogar, y hasta consiguen lo que el marido no hab&iacute;a logrado: restaurar una familia y enderezar unos hijos mal encaminados. En ello ve <I>Mara&ntilde;&oacute;n</I> un rasgo masculinoide de la climat&eacute;rica, cuando en realidad es una forma de reaccionar positivamente ante la p&eacute;rdida de la pareja. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Es importante destacar que hay una gran diferencia en la percepci&oacute;n de este fen&oacute;meno entre las sociedades occidentales y otras sociedades. Los h&aacute;bitos, las costumbres, la educaci&oacute;n, el trabajo, la religi&oacute;n, los mitos y hasta el clima influyen en las manifestaciones que pueden presentarse y que hemos descrito. Hist&oacute;ricamente, el papel que haya desempe&ntilde;ado en la sociedad, su papel en el desarrollo de diversas culturas y el <I>status</I> familiar son aspectos de gran inter&eacute;s. Es un gran aspecto a considerar que el papel social de la mujer no termina con el climaterio, sino que puede aumentar su influencia seg&uacute;n el trabajo que realiza; no obstante, es bueno no olvidar que los trastornos que se presentan en esta etapa de la vida, pueden repercutir, desfavorablemente, tanto f&iacute;sica, como emocional y socialmente. Como detalle curioso se&ntilde;alaremos que en japon&eacute;s no existe la palabra para designar los sofocos, y la mujer isl&aacute;mica espera y recibe con bienestar la menopausia; puede opinar, sentarse a conversar, etc&eacute;tera. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Muchas otras variables deben considerarse al evaluar esta etapa de la vida y su manera de enfrentarla, como son el nivel socioecon&oacute;mico, las mediciones de expectativas, los estereotipos creados por la sociedad, etc&eacute;tera. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Hemos tratado de esbozar brevemente los principales aspectos de &iacute;ndole sociocultural que deben considerarse en la mujer climat&eacute;rica. Observarlos, descubrirlos en sus diferentes matices, es como tratar de descubrir todo lo que hay detr&aacute;s de sus hilos de plata, que muchas se apuran en ocultar y disimular, para no ser como dec&iacute;a <I>Colombat de L'Isere,</I> una <I>reina destronada</I> y convertirse en una amalgama perfecta de experiencia y juventud, para "manejar con m&aacute;s talento el arte de amar" y as&iacute; demostrar, como dec&iacute;a <I>Shakespeare</I> que "la edad no puede marchitarlas, ni sus costumbres ya anticuadas, la hagan que pierdan su infinita versatilidad". </P> <H4 ALIGN="CENTER">REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</H4> <OL>      <P ALIGN="JUSTIFY">    <!-- ref --><LI>Rekers H. Mastering the menopause. En: Burger H, Boulet M, eds. A portrait of the menopause. Camforth: The Parthenon. 1991; 73.     </LI>    <p></P>     <!-- ref --><LI>Botella Llusi&aacute; J. Endocrinolog&iacute;a de la mujer. 6a. ed. Barcelona Editorial Cient&iacute;fico-M&eacute;dica,1982;341.     </LI>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><LI>Ausin J. Definici&oacute;n y epidemiolog&iacute;a de la menopausia. En: Palacios S. Climaterio y menopausia. Madrid: Mirpal, 1993;43.     </LI>     <!-- ref --><LI>Navarro Despaigne D, Artiles Visbal L. La menopausia no es el fin de la vida. Rev Sexol Soc 1996;2(5):38.     </LI>     <!-- ref --><LI>Krystal S, Chiriboga DA. The empty nest process in midlife men and women. Maturitas 1979;1:215-22.     </LI>    </OL>      <P ALIGN="JUSTIFY">Recibido: 2 de Febrero de 2000. Aprobado: 2 de Junio de 2000.     <BR> <I>Dr. Miguel Lugones Botell.</I> Policl&iacute;nico Docente "26 de Julio", municipio Playa, Ciudad de La Habana, Cuba. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><A HREF="#autor"><SUP>1</SUP></A><A HREF="#autor"> Especialista de II Grado en Ginecolog&iacute;a y Obstetricia. Miembro de la Secci&oacute;n de Climaterio y Menopausia de la Sociedad Cubana de Ginecolog&iacute;a y Obstetricia. Policl&iacute;nico Docente "26 de Julio", Playa. </A><A NAME="cargo"></A></P>    ]]></body>
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