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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Hacia una mayor capacidad resolutiva y calidad de la atención en nuestra medicina familiar]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <P>&nbsp;     <div align="right">   <H3 align="left">Editorial</H3>   <H2 align="left">Hacia una mayor capacidad resolutiva y calidad de la atenci&oacute;n      en nuestra medicina familiar </H2>     <P></div>     <div align="left"><A HREF="#cargo"><I>F&eacute;lix Jos&eacute; Sans&oacute; Soberats1    y Ricardo Batista Moliner2</I></A><A NAME="autor"></A></div>     <p></P> <I>    <P ALIGN="JUSTIFY">La proyecci&oacute;n comunitaria de nuestro sistema de salud se ha reflejado desde su constituci&oacute;n en 1961. Un ejemplo de ello lo constituyen la creaci&oacute;n de los hospitales rurales, los policl&iacute;nicos integrales y comunitarios, el perfeccionamiento de los planes de estudio de medicina, la introducci&oacute;n del subsistema del M&eacute;dico y la Enfermera de la Familia y m&aacute;s recientemente del Subsistema de Urgencia M&eacute;dica y los Policl&iacute;nicos Principales de Urgencia. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Atendiendo a la estructura de nuestro sistema nacional de salud (SNS) y al cuadro de morbilidad en nuestro pa&iacute;s, se ha reiterado el criterio de que el nivel primario de atenci&oacute;n (APS) debe resolver entre un 80 y un 90 % de los problemas de salud que se presentan. Dada nuestra excepcional fortaleza de contar en todo el pa&iacute;s con M&eacute;dico y Enfermera de la Familia cada 500 &oacute; 600 habitantes como promedio, la accesibilidad de la poblaci&oacute;n a los servicios de salud est&aacute; realmente garantizada. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">El paciente cuyo problema de salud no puede ser atendido por el M&eacute;dico y la Enfermera de la Familia, es remitido por &eacute;ste a una interconsulta con el correspondiente especialista del &aacute;rea, quien de considerarlo necesario, puede a su vez remitirlo a la atenci&oacute;n secundaria o directamente al nivel terciario. As&iacute; est&aacute; concebido. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Tambi&eacute;n, al ser el nuestro un sistema de salud abierto, la poblaci&oacute;n necesitada de atenci&oacute;n m&eacute;dica puede procurarla en el centro de salud que prefiera, independientemente de la complejidad del problema. Esta realidad pudiera justificar el por qu&eacute; determinados pacientes con problemas de salud leves mantengan un seguimiento hospitalario o en institutos, sin que esto se justifique plenamente.</P></I>  <I>    <P ALIGN="JUSTIFY">Sin embargo, indagando en los por qu&eacute; de esta realidad, hemos escuchado que la juventud o ... ¿inexperiencia? de los galenos que laboramos en la atenci&oacute;n primaria (APS), unida al hist&oacute;rico y no siempre justificado concepto de que el m&eacute;dico del hospital tiene "mayores conocimientos", pudieran constituir la base de esta tendencia en la poblaci&oacute;n. S&oacute;lo que no compartimos totalmente esta impresi&oacute;n, porque percibimos que factores de fuerza mayor est&aacute;n determinando en este caso; el nivel de resolutividad que el equipo de salud tenga asegurado en la soluci&oacute;n de los problemas que enfrenta y la propia organizaci&oacute;n del sistema en funci&oacute;n de garantizar una adecuada atenci&oacute;n continuada a los pacientes, son determinantes en la expresi&oacute;n de este fen&oacute;meno. </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">El nivel de resolutividad para los m&aacute;s prevalentes problemas a los cuales se enfrentan hoy los equipos de salud en la APS, es m&aacute;s bien bajo. Las principales afecciones cr&oacute;nicas no transmisibles que padece nuestra poblaci&oacute;n, no siempre pueden ser estudiadas adecuadamente en todas nuestras &aacute;reas de salud o desde ellas. En este sentido, las dificultades econ&oacute;micas que limitan la adquisici&oacute;n de reactivos, medios de cultivo, material para radiograf&iacute;a o equipos, pudieran esgrimirse como la g&eacute;nesis de este fen&oacute;meno. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Ciertamente, y muy a nuestro pesar, son limitados los recursos de que disponemos en estos tiempos de per&iacute;odo especial, pero tenemos la impresi&oacute;n de que el problema se agrava a partir de que no est&aacute;n correctamente distribuidos, y que la organizaci&oacute;n del sistema no es realmente &oacute;ptima en este sentido. No caben dudas de que la correcta preparaci&oacute;n del m&eacute;dico, apoy&aacute;ndose en el indiscutible valor de la cl&iacute;nica, permite brindar una atenci&oacute;n de calidad, pero no siempre es suficiente y se requiere de otros recursos para completar la asistencia que merece el paciente. En mayor o menor medida, dependiendo de la zona que se trate, los MGI tenemos limitado el estudio a nuestros pacientes desde nuestros consultorios en la comunidad, por determinadas realidades o disposiciones excluyentes. Ahora bien, si estas &uacute;ltimas responden realmente a limitaciones en la disponibilidad, ¿c&oacute;mo justificar que ante la limitaci&oacute;n real de indicaci&oacute;n de determinados ex&aacute;menes al M&eacute;dico de Familia, sea el propio paciente quien "los resuelva" a partir de una gesti&oacute;n personal, acudiendo a otros niveles de atenci&oacute;n directamente, o a relaciones de amistad? </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Cuando un paciente en procura de salud percibe limitaciones para su diagn&oacute;stico, como las que objetivamente se presentan hoy en la APS, buscar&aacute; de forma pr&aacute;ctica una v&iacute;a m&aacute;s expedita para la soluci&oacute;n de su problema concreto. Cada experiencia positiva, generada por la soluci&oacute;n de problemas inherentes a la APS en un hospital, en el cual todos los recursos est&aacute;n concentrados y prontamente disponibles, constituye un punto a favor para volver a buscar atenci&oacute;n en ese nivel, y un s&oacute;lido argumento de descr&eacute;dito para la APS que pone en dudas el car&aacute;cter sist&eacute;mico de nuestra salud p&uacute;blica y la proyectada imagen de fortalecimiento de la APS. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Por otra parte est&aacute; el hecho de que se han identificado alrededor de 290 problemas de salud que pueden ser atendidos por los especialistas en Medicina General Integral, pero no se ha dotado a las instituciones de atenci&oacute;n primaria de la suficiente infraestructura o accesibilidad necesaria a la tecnolog&iacute;a para enfrentarlos. Es l&oacute;gico que se perciba que existen muchos problemas de salud no resueltos por la APS, lo que se traduce en</P></I>  <I>    <P ALIGN="JUSTIFY">insatisfacciones de los usuarios y los propios prestadores del servicio. A su vez, se han puesto muchas esperanzas en la opci&oacute;n de formar diplomados, m&aacute;sters o especialistas verticales que laboren en el nivel primario para darles soluci&oacute;n a muchos de ellos. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Si bien es cierto que puntualmente existen en el pa&iacute;s regiones a las que, por las caracter&iacute;sticas de su territorio, ser&aacute; necesario acercarles las especialidades verticales; en nuestro criterio, ni esa soluci&oacute;n, ni el posible regreso a las comisiones municipales para abordar problemas de salud concretos, resolver&iacute;an las dificultades que hoy presentamos para la atenci&oacute;n integral y efectiva a los pacientes en el nivel primario. Tampoco la atenci&oacute;n diferenciada a grupos que se han considerado priorizados, y que en ocasiones se han establecido, resolver&iacute;an la situaci&oacute;n. Estas tendencias son un reflejo de que el sistema no est&aacute; siendo todo lo eficiente que deseamos y de que somos conscientes de esas insuficiencias. Solo que estas bien intencionadas "soluciones", crear&iacute;an contradicciones al obviar en unos casos o negar en otros, la concepci&oacute;n original de nuestro sistema de salud y los principios sobre los que se sustenta. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Hay que fortalecer las estructuras del sistema ya creado. Con toda seguridad, si en la atenci&oacute;n primaria se contara con posibilidades para el estudio de los problemas de salud m&aacute;s prevalentes, y se facilitara una m&aacute;s s&oacute;lida formaci&oacute;n y perfeccionamiento continuos de nuestros profesionales, el sistema funcionar&iacute;a seg&uacute;n ha sido concebido, ser&iacute;a m&aacute;s eficiente y exhibir&iacute;a hoy indicadores quiz&aacute;s no so&ntilde;ados. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Con las limitadas posibilidades que un M&eacute;dico de Familia promedio tiene hoy para estudiar sus casos, el hecho de incorporar nuevas especialidades al nivel primario, pudiera significar un debilitamiento de la propia medicina familiar. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">El tipo de proyecci&oacute;n comunitaria que necesitamos no es precisamente el de las especialidades verticales insertadas en el nivel primario, que en casos muy puntuales se justifica. Urge desarrollar una estrategia dirigida a lograr una mayor proyecci&oacute;n comunitaria del sistema de salud, basada en reformas organizativas en el m&aacute;s amplio sentido de la palabra.</P></I>      <P ALIGN="JUSTIFY">Recibido: 5 de marzo del 2001. Aprobado: 22 de marzo del 2001.     ]]></body>
<body><![CDATA[<BR> <I>Dr.</I> <I>F&eacute;lix J. Sans&oacute; Soberats.</I> Marianao # 415 e/ Lombillo y Pi&ntilde;era, municipio Cerro, Ciudad de La Habana, Cuba. </P>     <P><A HREF="#autor"><span class="superscript"><SUP>1</sup></span></A><span class="superscript"><A HREF="#autor"> </A></span><A HREF="#autor">Especialista de I Grado en Medicina General Integral. M&eacute;dico de Familia. Policl&iacute;nico "Plaza de la Revoluci&oacute;n". Profesor Asistente de la Facultad "Manuel Fajardo". Miembro del Grupo Nacional de Medicina General Integral. </A>    <BR> <A HREF="#autor">2 Especialista de I Grado en Medicina General Integral. M&aacute;ster en Epidemiolog&iacute;a. Unidad de An&aacute;lisis y Tendencias en Salud, MINSAP. Profesor Instructor de la Facultad "Manuel Fajardo". </A><A NAME="cargo"></A></P>     ]]></body>
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