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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[A review of the various criteria about the convenience, presence and frequency of sexual relations during pregnancy was made and the results of some papers are also presented. Taboos, prejudices, distorted information and lack of knowledge about this topic that requires so much attention have led to insufficient research or to wrong analyses of the subject]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <H5>&nbsp;</H5> <H2>Sexualidad femenina durante la gestaci&oacute;n</H2>     <P><A HREF="#cargo"><I>Ignacio Gonz&aacute;lez Labrador<span class="superscript">1</span> y Emilia Miyar Pieiga<span class="superscript">2</span></I></A><span class="superscript"><A NAME="autor"></A></span></P> <H4>    <BR> Resumen</H4>     <P>Se realiz&oacute; una revisi&oacute;n sobre diferentes criterios de la conveniencia, presencia y frecuencia de las relaciones sexuales durante el proceso de gestaci&oacute;n, y brindamos resultados de algunos trabajos realizados al respecto. Los tab&uacute;es, los prejuicios, la desinformaci&oacute;n y muchas veces el desconocimiento alrededor de este tema que tanta atenci&oacute;n precisa, han llevado a que se le investigue poco o se trate de forma equivocada.</P>     <P>DeCS: EMBARAZO; SEXUALIDAD; CONDUCTA SEXUAL.</P>     <P>La conveniencia de la actividad sexual durante el embarazo, el puerperio inmediato y sus consecuencias ha estado sujeta durante largo tiempo a especulaci&oacute;n. La sexualidad siempre ha estado impregnada de misterio, oscurecida por razones varias, encarcelada en la ignorancia y objeto de humor compartido en gran medida por el mismo sexo.<span class="superscript">1</span> Sin embargo, la sexualidad como expresi&oacute;n de la personalidad, es &uacute;nica, personalizada e irrepetible, llegando a ser un sello personal de cada pareja, y por tanto cuando se enfrenta el proceso reproductivo (gestaci&oacute;n) debe existir un proceso de aceptaci&oacute;n y adaptaci&oacute;n a &eacute;l, y a la variaci&oacute;n del disfrute sexual en la medida de las posibilidades y deseos.</P> <H4>    <BR> Desarrollo</H4>     <P>El embarazo constituye un per&iacute;odo crucial en la vida de una pareja. Los cambios que se producen en la mujer gestante afectan, cambian y modifican todo su ser biosicosexual lo que trae tambi&eacute;n cambios en la sexualidad femenina, pero no tan solo en ella pues tambi&eacute;n afecta al padre de la futura criatura y esto puede ser visto en los deseos sexuales del hombre durante el embarazo de su mujer. Se reportan algunos cambios como por ejemplo la disminuci&oacute;n del inter&eacute;s sexual del hombre al final del embarazo, o incluso antes, de forma invo-luntaria y sin raz&oacute;n consciente, con excepci&oacute;n del miedo a da&ntilde;ar f&iacute;sicamente al feto o a la mujer, y no con poca frecuencia en relaci&oacute;n con la prohibici&oacute;n por el m&eacute;dico.<span class="superscript">2</span></P>     <P>El hombre ha desarrollado un comportamiento sexual m&aacute;s all&aacute; de la misiones reproductivas, y cuando se aceptan como tal surge entonces las interrogante; &amp;iquest;deben modificarse o abandonarse las relaciones sexuales durante la gestaci&oacute;n?</P>     <P>Estudios antropol&oacute;gicos demuestran pr&aacute;cticas muy dispares, desde varias tribus que restringen la actividad sexual por temor a que el esperma ciegue o hiera al embri&oacute;n, hasta otras civilizaciones (los chukchees y los azandas), que las fomentan porque imaginan al embri&oacute;n como algo l&iacute;quido que debe ser solidificado y nutrido por el esperma.<span class="superscript">2</span></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>En las zonas tropicales de Am&eacute;rica del Sur en grupos primitivos, existe lo que los antrop&oacute;logos denominan couvade; es decir, a lo largo de la pre&ntilde;ez el hombre comparte con la esposa las restricciones y ritos que imponen sus culturas, su religi&oacute;n, se abstienen de comer determinados alimentos, de concurrir a distintas actividades sociales de las cuales la gestante est&aacute; excluida, incluso de usar ciertos artefactos dom&eacute;sticos. Esta actividad se mantiene incluso en el momento del parto, donde el hombre juega un papel fundamental, todos los cuidados son para &eacute;l, siendo esta actividad una forma de reafirmaci&oacute;n del sexo masculino ante el resto de la tribu.<span class="superscript">2,3</span></P>     <P>Otros pueblos primitivos cre&iacute;an que el coito continuado despu&eacute;s de la concepci&oacute;n era esencial para mantener el embri&oacute;n, cre&iacute;an que el semen serv&iacute;a para nutrir al feto en desarrollo; sin embargo, la mayor&iacute;a de ellos prohib&iacute;a al acto sexual durante el &uacute;ltimo mes de gestaci&oacute;n sobre la base de que podr&iacute;a matar al ni&ntilde;o o causar parto prematuro, observaci&oacute;n esta &uacute;ltima interesante pues esta preocupaci&oacute;n a&uacute;n subsiste en sociedades modernas.<span class="superscript">4</span></P>     <P>Los efectos del embarazo sobre las funciones y sensaciones sexuales no son uniformes, para unos la gestaci&oacute;n puede ser un per&iacute;odo de mayor conciencia y goce sexual, en cambio otras mujeres no notan cambios, o experimentan disminuci&oacute;n de sus deseos sexuales.</P>     <P>Algunas parejas encuentran que bien avanzada la gestaci&oacute;n hay incomodidad producida por el globuloso vientre femenino y se hace necesario modificar las posiciones coitales, y se reporta la posici&oacute;n l&aacute;tero-lateral o la entrada por detr&aacute;s como m&aacute;s aconsejables, manejables y agradables para las mujeres. Espec&iacute;ficamente se piensa que durante el &uacute;ltimo trimestre del embarazo, se pierde inter&eacute;s sexual en las f&eacute;minas por su apariencia f&iacute;sica, o por temor a da&ntilde;arlas, lo que hace que disminuya la libido.<span class="superscript">4</span></P>     <P>Existe el mito de que las mujeres no sienten deseos sexuales durante el embarazo. Esta &eacute;poca suele ser descrita como una &eacute;poca de beatitud en que los m&aacute;s caros deseos de la mujer est&aacute;n satisfechos, se les pinta como totalmente absorbidas por la gestaci&oacute;n y no pueden interesarse en otra cosa. Si quienes la rodean, y su pareja en particular, se figura que el embarazo es un estado asexuado y paradis&iacute;aco para ella, ser&aacute; muy dif&iacute;cil expresar deseos sexuales, y esos meses pueden convertirse en un &aacute;rido desierto sexual.</P>     <P>Es imposible desde luego generalizar sobre el deseo sexual durante el embarazo, a causa del car&aacute;cter altamente individualizado y personalizado de la sexualidad humana; sin embargo, est&aacute; demostrado que la mayor&iacute;a de las mujeres contin&uacute;an experimentando deseos y necesidades sexuales durante la gestaci&oacute;n.<span class="superscript">5</span></P>     <P>Durante una gestaci&oacute;n normal se puede mantener la actividad sexual habitual (siempre que no existan evidencias de infecci&oacute;n genital u otra complicaci&oacute;n) sin temor a que se produzca alg&uacute;n da&ntilde;o fetal, pero la actividad sexual debe evitarse cuando exista amenaza de aborto o parto pret&eacute;rmino.6 La opini&oacute;n m&aacute;s generalizada es que la actividad sexual no suele causar da&ntilde;o antes de las &uacute;ltimas 4 semanas de gestaci&oacute;n, los riesgos y beneficios de las relaciones sexuales al final del embarazo no se han establecido con claridad, no se ha logrado demostrar que influyan como causa de parto pret&eacute;rmino, rotura de membranas amni&oacute;ticas, hemorragias o infecci&oacute;n.<span class="superscript">6</span></P>     <P>Hay autores que plantean como causa de parto prematuro el exceso de relaciones sexuales durante la gestaci&oacute;n.<span class="superscript">7</span> Estudios realizados plantean que durante el orgasmo femenino se libera oxitocina (sustancia qu&iacute;mica que se libera en la hip&oacute;fisis materna en las &uacute;ltimas semanas del embarazo), y se dice que los efectos combinados de la oxitocina y las contracciones uterinas de orgasmos intensos y prolongados pueden ser lo suficientemente poderosas como para empezar al parto en forma prematura.<span class="superscript">6</span></P>     <P>Aunque no todos los autores est&aacute;n de acuerdo, se especula con la posibilidad de que el orgasmo en el tercer trimestre del embarazo pueda estar relacionado con algunos casos de partos prematuros, cl&iacute;nicamente parece que el orgasmo femenino, avanzado ya el tercer trimestre de la gestaci&oacute;n, puede motivar en ocasiones el inicio del trabajo de parto, o por lo menos tener una &iacute;ntima asociaci&oacute;n temporal con &eacute;l.<span class="superscript">7</span> No puede afirmarse con certeza que este mecanismo tenga relaci&oacute;n con el parto pret&eacute;rmino, pues en estudios con 25 pacientes que tuvieron partos pret&eacute;rminos se comprob&oacute; que no hab&iacute;a ninguna relaci&oacute;n entre coito, orgasmo, otras experiencias sexuales y el modo de nacimiento.<span class="superscript">2,8</span></P>     <P>Es importante tener en cuenta que son muchos los factores, aparte de los biol&oacute;gicos propios de la gestaci&oacute;n, que se ponen en juego para determinar tipos de conducta sexual durante el embarazo.<span class="superscript">5</span> La conducta de la mujer ante la maternidad, la calidad y/o ausencia de la pareja, el nivel cultural y sus expectativas, as&iacute; como otras condiciones individuales ejercen considerable presi&oacute;n sobre la conducta sexual. La presencia de complicaciones m&eacute;dicas y la preocupaci&oacute;n ante la posible p&eacute;rdida de la gestaci&oacute;n, sin dudas influyen en el comportamiento sexual de la mujer. Cuando la mujer queda embarazada, su cuerpo inicia una serie de tremendos cambios fisiol&oacute;gicos que pueden afectar a cada mujer de manera diferente, y no solo en su sexualidad, sino en todo su estado de &aacute;nimo, lo que a su vez repercute sobre el deseo y disposici&oacute;n sexual.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Durante el primer trimestre del embarazo se observa una marcada variaci&oacute;n en los modelos de conducta y capacidad de respuesta sexual. Las mujeres que experimentan n&aacute;useas y v&oacute;mitos durante este per&iacute;odo tienen una disminuci&oacute;n de su inter&eacute;s por la actividad sexual y una reducci&oacute;n de esta, mientras que otras presentan un aumento de la libido. Los cambios del cuerpo pueden hacer dolorosa la estimulaci&oacute;n, como ocurre con la vasocongesti&oacute;n mamaria (la turgencia, la sensibilidad y la hiperalgia aumenta a medida que avanza la gestaci&oacute;n). Esto se hace evidente desde los primeros meses y toda esta sintomatolog&iacute;a aumenta durante el acto sexual debido a la mayor afluencia de sangre al &aacute;rea ya congestionada.<span class="superscript">5,6,8</span></P>     <P>Se reporta un aumento de la actividad sexual durante el segundo trimestre de la gestaci&oacute;n a diferencia de lo que ocurre en el tercero, cuando se produce una considerable reducci&oacute;n de la actividad sexual acompa&ntilde;ado de un aumento de la fatigabilidad y una disminuci&oacute;n de la l&iacute;bido. Un porcentaje m&iacute;nimo consider&oacute; que se perd&iacute;a el inter&eacute;s sexual por ellas, atribuido a su apariencia f&iacute;sica, a su incomodidad o al temor a lesionar el feto. Otras causas citadas que influyen en la disminuci&oacute;n de las relaciones sexuales en el tercer trimestre de la gestaci&oacute;n fueron la torpeza para realizar el coito debido al aumento progresivo del vientre, o por indicaci&oacute;n m&eacute;dica.<span class="superscript">2,8</span></P>     <P>Master y Jonhson resumen la respuesta sexual durante la gestaci&oacute;n seg&uacute;n sus resultados con:5,8</P>     <P>- Marcadas diferencias en las pautas de conducta sexual en el primer trimestre de la gestaci&oacute;n, en unas gestantes hay disminuci&oacute;n del inter&eacute;s sexual y frecuencia del coito, y en otras se produce todo lo contrario.    <BR> - En el segundo trimestre el 80 % de las gestantes sintieron renovarse su sexualidad, en funci&oacute;n tanto del deseo, como de la respuesta f&iacute;sica. Se han reportado orgasmos en mujeres previamente anorg&aacute;smicas durante la gestaci&oacute;n, y esto viene dado porque los genitales sufren cambios anat&oacute;micos y funcionales que favorecen la relaci&oacute;n sexual, de manera que el pene es comprimido m&aacute;s estrechamente que lo habitual y las contracciones r&iacute;tmicas de la plataforma org&aacute;smica son m&aacute;s pronunciadas.3,6    <BR> - En el tercer trimestre se observa una pronunciada ca&iacute;da de la frecuencia del coito, debido a incomodidad que produce la gestaci&oacute;n avanzada.</P>     <P>El momento de reemprender la actividad sexual en el posparto es un asunto de inter&eacute;s pr&aacute;ctico, tanto para la mujer como para el var&oacute;n. El tema puede verse influido por la episiotom&iacute;a de curaci&oacute;n lenta y t&oacute;rpida, tejidos de granulaci&oacute;n, sangramiento vaginal persistente, depresi&oacute;n posparto (sobre todo con el primer hijo, por el proceso de adaptaci&oacute;n mayor al reci&eacute;n nacido), el hombre puede sentirse rechaza do por la presencia del ni&ntilde;o que llega a ser su rival como centro de atenci&oacute;n y afecto por parte de la mujer, y aunque muchas parejas reanudan las relaciones sexuales pocas semanas despu&eacute;s del parto, es importante aconsejar individualmente al respecto.</P>     <P>Los cuidados m&eacute;dicos del posparto no ser&iacute;an completos si no se presenta a la pareja la posibilidad del uso de m&eacute;todos anticonceptivos y se les brinda la informaci&oacute;n necesaria al respecto, y es tambi&eacute;n un buen per&iacute;odo para brindar consejo sexol&oacute;gico si lo precisan.</P>     <P>En torno a este tema tan pol&eacute;mico, podemos concluir diciendo que tanto el embarazo como la sexualidad han sido considerados como tab&uacute;es, e incluso la profesi&oacute;n m&eacute;dica ha dudado de su investigaci&oacute;n. Hasta hace poco los ginecoobstetras guardaban silencio al respecto y la pareja se sent&iacute;a intimidada para abordar el tema con el m&eacute;dico, inclusive entre ellos mismos. Estamos empezando a aprender c&oacute;mo las parejas normales y sanas responden en sus vidas personales a este hecho, al irse superando los tab&uacute;es existentes se han ido esclareciendo temores ancestrales. El embarazo, como tambi&eacute;n la sexualidad, pueden convertirse en una parte de la vida llena de gozo y satisfacci&oacute;n.</P> <H4>SUMMARY</H4>     <P>A review of the various criteria about the convenience, presence and frequency of sexual relations during pregnancy was made and the results of some papers are also presented. Taboos, prejudices, distorted information and lack of knowledge about this topic that requires so much attention have led to insufficient research or to wrong analyses of the subject.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Subject headings: PREGNANCY, SEXUALITY, SEX BEHAVIOUR.</P>     <P>&nbsp;</P> <H4>Referencias bibliogr&aacute;ficas</H4> <OL>      <!-- ref --><LI>Richard P. Sexualidad durante el embarazo. Clin Obstet Ginecol Norteam 1984;3:904-16.</LI>    <!-- ref --><LI>Mila del Pozo P. Embarazo y nacimiento gozosos. 3 ed. (Monogr&aacute;fico; 4) Barcelona: Ediciones Integral, 1988:42.</LI>    <!-- ref --><LI>Miguel &Aacute;ngel P. Antolog&iacute;a de la sexualidad humana. 1 ed. M&eacute;xico, DF:Editorial Educaci&oacute;n Sexual Nacional, 1994.</LI>    <!-- ref --><LI>Herant A, Donald T. Las bases de la sexualidad. Stanford: University, 1982:9-1154, 151-74.</LI>    <!-- ref --><LI>Kolodny R, Master W, Johnson E. Tratado de Medicina Sexual. La Habana: Instituto Cubano del Libro, 1985:234, 314-5 (Edici&oacute;n Revolucionaria). </LI>    <!-- ref --><LI>Cuba. Ministerio de Salud P&uacute;blica. Manual de diagn&oacute;stico y tratamiento en Obstetricia y Perinatolog&iacute;a. La Habana: Editorial Ciencias M&eacute;dicas, 1997:14, 9-15.</LI>    <!-- ref --><LI>James L, Stephen P. Sexualidad humana. M&eacute;xico, DF:Manual Moderno, 1983:9, 75-6.</LI>    <!-- ref --><LI>William H, Virginia E. Respuesta sexual humana. 1 reimp. La Habana: Editorial Cient&iacute;fico-T&eacute;cnica, 1990:127-36. (Edici&oacute;n Revolucionaria). </LI>    </OL>      <P>Recibido: 8 de mayo de 2001. Aprobado: 3 de julio de 2001.    <BR> Dr. Ignacio Gonz&aacute;lez Labrador. Calle 66-A # 2905 entre 29 y 29 A, municipio Playa, Ciudad de La Habana, Cuba.</P>     <P>&nbsp; </P>     <P><A HREF="#autor">1 Especialista de I Grado en Ginecoobstetricia. Profesor Asistente. M&aacute;ster en Pedagog&iacute;a de la Sexualidad Humana.    <BR> 2 Especialista de I Grado en Pediatr&iacute;a. Profesora Asistente. M&aacute;ster en Pedagog&iacute;a de la Sexualidad Humana.</A><A NAME="cargo"></A></P>     ]]></body><back>
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