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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El bienestar subjetivo: Actualidad y perspectivas]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[A review of the papers on subjective well-being published in the world during the last years was made. The results obtained were critically analyzed taking into account the epistemological foundations that served as a sustenance. The fact that the studies about subjective well-being are still in force shows the increasing awareness of the investigators about the importance of studying those factors influencing positively on health. The understanding of the complex skein of interactions determining the subjective well-being at the macrosocial, microsocial and individual levels is an indispensable requirement for the implementation of interventions at the primary health care level and for elevating this indicator so closely related to health.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <h2>El bienestar subjetivo. Actualidad y perspectivas </h2>     <p><a href="#cargo"><i>Guillermo Díaz Llanes</i><span class="subscript">1 </span></a><span class="subscript"><a name="autor"></a></span></p> <h4>Resumen</h4>     <p>Se realizó una revisión de los trabajos sobre <i>bienestar subjetivo</i> publicados    en el mundo en los últimos años y se analizaron críticamente los resultados    obtenidos tomando en consideración algunos de los fundamentos epistemológicos    que les sirvieron de sustento. La enorme vigencia de los estudios sobre <i>bienestar    subjetivo</i> en la actualidad pone de manifiesto la creciente conciencia de    los investigadores acerca de la importancia del estudio de los factores que    tributan a la salud desde una perspectiva positiva. La comprensión de la compleja    madeja de interacciones que determinan el <i>bienestar subjetivo</i> en los    niveles macrosocial, microsocial e individual, resulta requisito indispensable    para la instrumentación de intervenciones en el nivel primario de atención y    así elevar dicho indicador, tan ligado a la salud. </p>     <p>DeCS: BIENESTAR DE LA POBLACION; BIENESTAR FAMILIAR; EMOCIONES; SATISFACCION    PERSONAL; FELICIDAD; CALIDAD DE VIDA; TEORIA GENERAL DE SISTEMAS. </p>     <p>La concepción según la cual, la responsabilidad por las mejorías en la salud    de las poblaciones, descansa en la utilización de potentes fármacos e intervenciones    quirúrgicas novedosas, realizadas por el personal altamente calificado, ha cedido    espacio en los últimos años a los abordajes centrados en el logro de una salud    integral, que hace énfasis en el refuerzo de evaluaciones positivas del entorno    por parte del sujeto, que le permitan una activa participación con una alta    cuota de bienestar subjetivo. Esta tarea tiene en el nivel primario de atención,    un marco idóneo para su consecución.</p>     <p> La idea del bienestar subjetivo o felicidad ha intrigado a los pensadores    a través de milenios, sin embargo, su investigación sistemática, data solo de    unas 3 décadas. Puede definirse como la evaluación que las personas hacen de    sus vidas, e incluye una dimensión cognitiva (que se refiere a la satisfacción    con la vida en su totalidad o por áreas específicas como la matrimonial, laboral,    etc.), y otra afectiva (relacionada con la frecuencia e intensidad de emociones    positivas y negativas),<span class="subscript">1 </span>que mediante una compleja    interacción generan en el individuo percepciones que abarcan un espectro de    vivencias que transita desde la agonía hasta el éxtasis. </p>     <p>Se dice que un sujeto posee un alto bienestar subjetivo si expresa satisfacción    con su vida y frecuentes emociones positivas, y sólo infrecuentemente, emociones    negativas. Si por el contrario, el individuo expresa insatisfacción con su vida    y experimenta pocas emociones positivas y frecuentes negativas, su bienestar    subjetivo se considera bajo. </p>     <p>El estudio del bienestar subjetivo ha sido objeto de creciente interés en los    medios académicos e investigativos. Su enorme vigencia no puede ser pensada    como un resultado del azar, más bien es la consecuencia de la continua ampliación    que ha venido experimentando el concepto de calidad de vida, expresada en 2    vertientes fundamentales. </p>     <p>La primera se refiere a la conciencia adquirida de la responsabilidad común    ante los hechos ambientales y ecológicos, que de alguna manera se conecta con    una concepción del hombre como elemento indisolublemente ligado en una red de    interdependencias con dichas instancias; aspecto que le confiere al concepto    su valor planetario, social, comunitario y colectivo. </p>     <p>La segunda, en cambio, surge de la preocupación por los aspectos cualitativos    y cotidianos de la vida, que el desarrollo económico y tecnológico sin más no    puede garantizar, y que guarda relación con un creciente sentimiento de frustración    derivado, principalmente en el mundo desarrollado, del sometimiento del hombre    por la tecnología y el mercado. Ello le otorga al concepto un rostro más humano,    atento a los pequeños detalles y a los aspectos más individuales de la existencia,    como son el dolor y la felicidad.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Por tal motivo el concepto de calidad de vida, que en un primer momento estuvo    circunscrito al desarrollo a niveles macro, con un carácter meramente económico,    posteriormente privilegió la implementación de programas sociales, y con ello    la necesidad de trabajar con indicadores de esta naturaleza.<span class="subscript">2</span>    Sin embargo, los indicadores macroeconómicos como el producto nacional bruto    y los indicadores sociales como la esperanza de vida al nacer, la escolarización    y la tasa de mortalidad infantil entre otros muchos, expresan unos datos y unos    hechos vinculados al bienestar social de una población, pero no reflejan necesariamente    el grado de satisfacción y felicidad de que dicha población puede gozar.</p>     <p> Fue precisamente la constatación de la relativa independencia entre las percepciones    de bienestar, con relación a las condiciones objetivas de vida,<span class="subscript">3    </span>la que condujo a pensar que los indicadores materiales y objetivos pueden    ser elementos necesarios, pero no suficientes, para dar cuenta del bienestar    subjetivo de los pueblos y los individuos. De ahí que la calidad de vida objetiva    deba pasar necesariamente por el espacio vital de las aspiraciones, de las expectativas,    de las referencias vividas y conocidas, de las necesidades, y en último término,    de los valores de los sujetos para, sólo a través de dicho espacio, convertirse    en bienestar subjetivo. </p>     <p>Basados en el paradigma cognitivista de que más que a la realidad objetiva,    el hombre reacciona a la percepción que de ella tiene, comienzan a proliferar    estudios que inquieren directamente en el sujeto acerca de su bienestar, y toman    en consideración las expectativas, las necesidades, los reclamos de los seres    humanos en sus experiencias personales y su actividad cotidiana como elementos    fundamentales que intervienen en la dinámica de los contextos en que interactúan.    No obstante la aceptación de estos presupuestos, las ciencias sociales, impregnadas    de una fuerte influencia positivista, han venido estudiando este complejo constructo,    mediante métodos y técnicas que fueron diseñados para la investigación de objetos    con un menor grado de complejidad, como es el caso de algunos procesos en las    ciencias naturales. </p>     <p>El grado creciente de complejidad que suponen en el estudio del bienestar subjetivo    los procesos conscientes, los de intencionalidad, elección y autodeterminación,    los procesos creadores, los de autorrealización, además de toda la gama de las    actividades y los sentimientos humanos, hacen inoperantes las técnicas diseñadas    para revelar relaciones lineales entre las variables en estudio. </p>     <p>El hecho de que el bienestar subjetivo es un resultado que emana de relaciones    sistémicas, requiere del uso de un pensamiento dialéctico, debido a que la compleja    interacción dinámica entre todos sus elementos, da lugar a una nueva realidad    que no puede ser reducida a la aditividad de sus partes componentes ni se puede    deducir de las premisas anteriores, propiedad inherente a todo sistema.<span class="subscript">4</span></p>     <p> De ello se desprende que la ortodoxa relación causa-efecto en una sola dirección,    da paso a interacciones de un grado tal de complejidad, que la actividad de    una parte es a la vez causa y efecto de posición, estructura y función de cada    uno de los otros constituyentes.<span class="subscript">5</span> Sin embargo,    estas técnicas capaces de brindar soluciones en campos en que los procesos transcurren    mediante relaciones lineales unidireccionales, pueden ser útiles en la identificación    de los componentes del bienestar subjetivo en un primer momento, siempre que    sus resultados sean entendidos sólo como un punto de partida para el abordaje    cualitativo de sus interacciones. Tampoco deben generalizarse dichos resultados    a contextos en los que la dinámica de las relaciones sea diferente. </p>     <p>El presente trabajo persigue el análisis crítico de algunos de los más recientes    resultados de las investigaciones sobre el tema, basadas fundamentalmente en    diseños cuantitativos que, al haber sido construidos para el abordaje de objetos    pertenecientes a las ciencias naturales, pierden efectividad al utilizarse en    objetos de mucho mayor nivel de complejidad, como resulta ser el caso precisamente    del bienestar subjetivo. </p> <h4>La determinación macrosocial del bienestar subjetivo </h4>     <p>El tratamiento científico de cualquier hecho social no puede prescindir del    estudio del factor económico, dada su condición de determinante, en última instancia,    en cualquier formación económico social.6 Un indicador que se deriva directamente    del desarrollo económico es, por ejemplo, el de los ingresos y, en lo que a    este se refiere, las investigaciones realizadas hasta ahora muestran resultados    poco esperados.</p>     <p> En primer lugar, los reportes del bienestar subjetivo son más altos en los    países ricos, mientras que los cambios en los ingresos, ya sea al nivel individual,    como en el macrosocial, tanto en sentido negativo como positivo, parecen tener    poca influencia en dichos reportes.<span class="subscript">7</span> Estudios    realizados en Japón, Estados unidos y Francia revelan que a pesar del incremento    en el ingreso experimentado por dichos países en los últimos 20 años, los reportes    de bienestar subjetivo se han mantenido inalterables. Por otra parte, en la    población norteamericana dichos reportes fueron estables en personas que habían    incrementado sus ingresos y en personas que por el contrario, los habían disminuido.<span class="subscript">7</span>    En tal sentido, las investigaciones realizadas en ganadores de la lotería, al    mostrar solo un incremento temporal de bienestar subjetivo relativamente corto    (aproximadamente 3 semanas), brinda un importante soporte, según sus autores,    a la hipótesis acerca de la poca correlación entre los ingresos y el bienestar    subjetivo de las personas.<span class="subscript">8 </span></p>     <p>Esta aparente contradicción puede ser el resultado de un error metodológico    muy común en la investigación de corte positivista, que resulta de la descontextualización    de una variable, que solo adquiere sentido en el sistema de relaciones en que    se encuentra imbricada, para estudiarla aisladamente o en un sistema de relaciones    artificial, en donde se controlan una serie de variables, que a juicio del investigador,    son confusas, pero que en la realidad juegan su papel en el fenómeno investigado.    De manera que si los ingresos, tanto al nivel estatal, comunitario o individual    son abstraídos para establecer su relación con los reportes de bienestar subjetivo,    los resultados no pueden reflejar su verdadera participación en este último.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Los resultados de carácter más holístico en cuanto a bienestar subjetivo provienen    de recientes estudios trans-culturales,<span class="subscript">7</span> que    muestran diferencias significativas en cuanto a los reportes ofrecidos en las    diversas culturas. Según estos autores, las mayores diferencias emanan de lo    que llaman culturas individualistas y colectivistas. Las primeras son aquellas    que enfatizan el papel de lo individual como elemento decisivo para el éxito,    ellas refuerzan la autonomía y los motivos individuales; por el contrario, en    las colectivistas, el grupo es considerado más importante que la individualidad,    por lo que privilegian la armonía y el funcionamiento grupal en detrimento de    las emociones y motivos individuales. De acuerdo con <i>Diener</i>, las naciones    individualistas ofrecen muy altos reportes de bienestar subjetivo en general.    También sus tasas de divorcio y suicidio resultan particularmente altas.<span class="subscript">7    </span></p>     <p>Parece ser, según estos autores, que en dichas naciones, las atribuciones acerca    de los eventos que le ocurren a los individuos, tienen un carácter interno,    es decir, atribuyen a sí mismos los resultados de sus acciones, de manera que    los efectos de los acontecimientos se amplifican, tanto si son negativos como    positivos. Este resultado podría ser explicado además por el insuficiente apoyo    social que durante los períodos difíciles se aprecia en este tipo de cultura.    En resumen, según estos hallazgos, en los países individualistas, el mayor número    de los sujetos reporta niveles más cercanos a ambos extremos de la curva. </p>     <p>Por su parte, en los países colectivistas, al darle prioridad al grupo, generalmente    existe una estructura social más segura que probablemente produzca, tanto, una    menor cantidad de personas muy felices, como menos sentimientos de depresión    y soledad; luego, los valores tenderán a agruparse hacia el centro de la curva.  </p>     <p>Mediante estos razonamientos los autores pretenden explicar la coexistencia    de tasas que expresan aparente contradicción. Sin embargo, a pesar de que estos    factores pueden tener cierto peso en la explicación, queda claro que no pasan    de ser especulaciones a partir de los resultados encontrados. Mucho más convincentes    podrían resultar otros diseños que permitiesen la identificación de todas las    variables que intervienen, así como la explicación dinámica de su entramado    de relaciones. </p>     <p>Otras investigaciones mostraron diferencias significativas entre las naciones    en términos de cómo las normas vigentes de las distintas culturas, manejan la    experiencia emocional.<span class="subscript">8</span> Por ejemplo, se encontró    que en los países en que se valida socialmente el experimentar emociones positivas,    los reportes de este tipo de vivencias fueron significativamente superiores;    sin embargo, el no encontrar relaciones con un adecuado nivel de significación    para las emociones negativas, llama a la cautela en cuanto a la interpretación    de dichos datos (Suh E, Diener E. Subjetive well-being: Issues for cross-cultural    research. En: Zoh MH. Proceedings of the Korean Psychologic Association Symposium    on Quality of Life. Seval, Korea, pags 22-49, 1995.). </p> <h4>La determinación microsocial del bienestar subjetivo</h4>     <p> Los conocimientos que en la actualidad se tienen con relación al papel del    micromedio en la determinación del bienestar subjetivo se limitan al reconocimiento    de una serie de variables que inhiben relaciones de significación estadística    con dicho constructo. Una de las variables que con más consistencia predicen    el bienestar subjetivo en este nivel, según dichos estudios, es el <i>status</i>    marital. Las personas casadas o unidas consensualmente de ambos sexos reportan    mayores niveles de felicidad que aquellas que nunca han estado casadas o unidas,    las divorciadas, las viudas o las separadas.<span class="subscript">9 </span>Resulta    obvio que la vida en pareja, cuando está provista de una adecuada comunicación,    provee a los miembros de interacciones sociales significativas y de un nivel    de apoyo material, emocional, económico, instrumental o de información, que    generalmente modula positivamente su relación con el medio.<span class="subscript">10    </span></p>     <p>Por otra parte, los efectos deletéreos de las relaciones matrimoniales conflictivas    no sólo se evidencian en los reportes de bienestar subjetivo de los miembros    de la pareja, sino en los de los niños provenientes de dichos hogares. Algunos    autores han hallado diferencias significativas en cuanto a los niveles de satisfacción    con la vida reportados por personas que fueron educadas en hogares con conflictos    y los que crecieron en familias con relaciones adecuadas.<span class="subscript">11</span></p>     <p> La constatación en diversas culturas de inferiores niveles de satisfacción    con la vida en adultos que provienen de hogares problemáticos, comparados con    los que muestran los que se educaron sin este tipo de dificultades, contribuyó    al desarrollo de hipótesis concernientes a la posible relación entre el funcionamiento    familiar y el bienestar subjetivo. Las posibilidades que ofrezca el micromedio    para la satisfacción de las necesidades de las personas, es otra de las variables    relevantes en su estudio.</p>     <p> Según <i>Canton</i>, los éxitos académicos y la intimidad constituyen poderosos    satisfactores en estudiantes universitarios. La participación social, por su    parte, resulta un fuerte predictor de bienestar entre las personas jubiladas,    mientras que la satisfacción con el trabajo lo es entre los que se encuentran    en edad laboral.<span class="subscript">12</span> En estos resultados se pone    de manifiesto el importante papel que juegan en los reportes de bienestar de    los sujetos, las instituciones que se enmarcan en el micromedio del individuo    como puede ser la familia, la escuela, los centros laborales y aquellas que    agrupan a algunos ciudadanos como las logias, los círculos de abuelos, por mencionar    solo algunas.</p>     <p> La variable apoyo social adquiere su mayor relevancia en este nivel de determinación.    El papel de la pareja, la familia, los grupos de referencia y pertenencia del    sujeto, generalmente constituyen poderosas fuentes de apoyo emocional, informativo    e instrumental para las personas.<span class="subscript">10 </span>Investigaciones    realizadas en la Facultad de Salud Pública dan cuenta de la importancia de esta    variable en los reportes de satisfacción de los individuos en diversos municipios    del país, al constituir su ausencia, un factor de riesgo de insatisfacción en    el grupo de mujeres de edad mediana.<span class="subscript">13 </span></p> <h4>El nivel de determinación individual del bienestar subjetivo </h4>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Los datos empíricos de que se dispone en la actualidad con relación a la poca    capacidad explicativa que tienen las variables demográficas en los reportes    de bienestar de los individuos, han conducido a que los científicos dedicados    al estudio del bienestar subjetivo, centren su atención en los procesos de adaptación,    y por ende, en los mecanismos personológicos encargados de su regulación. En    apoyo a los estudios que relacionan la personalidad con el bienestar subjetivo    están los resultados que muestran estabilidad en los reportes, con independencia    de la cantidad y calidad de los eventos vitales experimentados.<span class="subscript">14</span></p>     <p> Los investigadores dedicados a investigar sobre el bienestar subjetivo parten    de la premisa de la determinación biológica de los rasgos de personalidad, de    ahí que una buena parte de los estudios se refieran al temperamento. Este, en    su condición de componente de la personalidad con una mayor carga genética,    tiene un poderoso efecto en el bienestar subjetivo. Estudios llevados a efecto    en la adultez con gemelos monocigóticos separados al nacer, comparados con dicigóticos    criados juntos, han revelado la fuerte base genética que poseen los afectos    positivos y negativos. Posterior apoyo a estos datos se ha encontrado en estudios    que obtuvieron medidas de reactividad emocional en niños de edad temprana, como    fuertes predictoras de posteriores respuestas de miedo.<span class="subscript">15    </span>Importantes diferencias en cuanto a la reactividad emocional han sido    observadas en niños de 2 días de nacidos. Kagan y otros identificaron 2 grupos    de niños, uno con estilos de evitación de eventos nuevos (niños inhibidos),    y otro con un estilo dirigido al enfrentamiento a dichos eventos (niños desinhibidos).<span class="subscript">15    </span>Esos datos han dado lugar a hipótesis que relacionan esos estilos emocionales    con la diferencial excitabilidad de la amígdala y sus proyecciones en el sistema    motor, el cíngulo, el córtex frontal, el hipotálamo y el sistema nervioso autónomo.<span class="subscript">16    </span></p>     <p>Así, factores genéticos pueden conducir a diferencias en la reactividad de    los centros emocionales del cerebro, los cuales predisponen a las personas a    experimentar diferentes grados de emociones placenteras y displacenteras. Obviamente    este enfoque imprime un carácter fatalista en cuanto a la determinación del    bienestar subjetivo, al conceder una importancia de segundo orden al medio social    en que se desenvuelve el sujeto. Ello podría ser el resultado de los sesgos    metodológicos ya señalados. </p>     <p>En cuanto a los vínculos personalidad/bienestar subjetivo, los investigadores    han examinado la relación de este constructo con 137 rasgos,<span class="subscript">17    </span>entre los cuales, la mayor atención teórica se ha concedido a la extraversión    y el neuroticismo. En general, los estudios han mostrado una relación de significación    entre la extraversión y los afectos positivos; por otra parte, el neuroticismo    se relaciona con los afectos negativos. </p>     <p>Muchos de los estudios que se han interesado por la relación personalidad-bienestar    subjetivo, han asumido los supuestos teóricos de <i>Eysenck,</i> que considera    que la personalidad puede ser resumida en 3 dimensiones fundamentales: extraversión,    neuroticismo y psicoticismo.<span class="subscript">17 </span></p>     <p>Los individuos que obtienen altos puntajes en extraversión se caracterizan    por ser sociables, asertivos, vivaces y propensos a la búsqueda de sensaciones;    los que poseen altos niveles de neuroticismo, son ansiosos, deprimidos, emocionales    y con baja autoestima; mientras que los puntajes altos en psicoticismo evidencian    agresividad, conducta antisocial, egocentrismo y creatividad. </p>     <p>Para <i>Eysenck</i> los rasgos de extraversión e introvesión tienen su base    en las diferencias en cuanto a la excitación. Los extravertidos son individuos    crónicamente subexcitados, mientras que los introvertidos se caracterizan por    la constante sobreexcitación. El óptimo grado de excitación para ambos individuos    es aproximadamente igual, y la conducta persigue la compensación, de modo que    los extravertidos buscan situaciones excitantes para incrementar su excitación,    mientras que los introvertidos las evitan para inhibirla.<span class="subscript">18    </span></p>     <p>Sin embargo, la relación personalidad-bienestar subjetivo no puede ser examinada    abstrayendo subsistemas de la primera, como es el caso de la extraversión y    la introversión, para establecer sus relaciones con el constructo en estudio.    Ello contradice los principios básicos de la Teoría General de Sistemas, que    postula la comprensión del todo, y nunca el estudio de una variable o subsistema    de forma aislada, por carecer de relevancia su papel fuera del sistema a que    pertenece.<span class="subscript">5</span> Luego, el bienestar reportado por    el sujeto no está solamente determinado por la posesión de determinado rasgo,    sino por el resultado de las complejas relaciones que se dan al nivel personológico    como un todo, en cuya base interactúa un considerable número de variables. </p> <h4>Conclusiones </h4>     <p>Un examen pormenorizado de los diseños empleados para el estudio del bienestar    subjetivo, muestra la orientación positivista que en los mismos subyace.</p>     <p> La tendencia a la descomposición del objeto, para establecer la asociación    entre diversas variables (que a juicio del investigador son relevantes) y el    constructo, ofrece, como en el caso que nos ocupa, una comprensión distorsionada    de los verdaderos determinantes del bienestar subjetivo. Este es el resultado    de la actividad sistémica de diversos objetos sinergéticos, como son el macromedio,    con sus subsistemas económico, jurídico, sociodemográfico; también el micromedio,    que comprende subsistemas tales como la familia, la institución escolar, laboral,    de salud, de recreación, de cultura, los grupos de referencia y el individual,    que regula a través de la personalidad, las influencias de la biología y los    sistemas antes mencionados. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Estos problemas de índole teórico-metodológico, son en gran medida, los responsables    de los resultados contradictorios apreciados a lo largo de este trabajo, y que    se atribuyen a deficiencias particulares de cada estudio.</p> <h4>Summary </h4>     <p>A review of the papers on <i>subjective well-being</i> published in the world    during the last years was made. The results obtained were critically analyzed    taking into account the epistemological foundations that served as a sustenance.    The fact that the studies about <i>subjective well-being</i> are still in force    shows the increasing awareness of the investigators about the importance of    studying those factors influencing positively on health. The understanding of    the complex skein of interactions determining the <i>subjective well-being</i>    at the macrosocial, microsocial and individual levels is an indispensable requirement    for the implementation of interventions at the primary health care level and    for elevating this indicator so closely related to health. </p>     <p>Subject headings: POPULATION WELL-BEING; FAMILY WELL-BEING; EMOTIONS; PERSONAL    SATISFACTION; HAPPINESS; QUALITY OF LIFE; SYSTEMS THEORY. </p> <h4>Referencias bibliográficas </h4> <ol>       <!-- ref --><li> Diener E, Suh E. National differences in subjective well-being. En: Kahneman      D. Diener E, Schwarz N, eds. Understanding well-being: scientific perspectives      on enjoyment and suffering. New York: Russell-Sage, 1998:67-94.     </li>       <!-- ref --><li> Calman KC. Definitions and dimensions of quality of life. En: Aaronson      NL, Beckmann IM. The quality of life in cancer patients. New York: Raven,      1987:32-48.    </li>       <!-- ref --><li>Easterling RA. Does economic growth improve the human lot? Some empirical      evidence. En: David PA, Reder MW, eds. Nations and households in economic      growth. London: Academic Press, 1974:89-95.     </li>       <!-- ref --><li>Bertalanffy L. Teoría general de los sistemas. México, DF: Fondo de Cultura      Económica, 1995.    </li>       <!-- ref --><li>Martínez M. Comportamiento humano. Nuevos métodos de investigación. Madrid:      Editorial Trillas, 1997: 54-67.     </li>       <!-- ref --><li> Marx C, Engels F. La ideología alemana. La Habana: Editora Política, 1979:19-20.        </li>       <!-- ref --><li>Diener E, Diener M, Diener C. Factors predicting the subjective well-being      of nations. J Persona Soc Psychol 1995;69:851-64.     </li>       <!-- ref --><li> Diener E, Suh E. Age and subjective well-being: an international analysis.      Ann Rev Gerontol Geriatr 1998;17:24-41.    </li>       <!-- ref --><li>Lee GR, Seccombe K, Shehan CL. Marital status and personal happiness: an      analysis of trend data. J Marriage Family 1991;53:839-44.     </li>       <!-- ref --><li> Ridder D, Schreurs K. Coping, social support and chronic disease: a research      agenda. Psychol Health Med 1996; 1:39-48.    </li>       <!-- ref --><li> Gohm CL, Hillier-Darlington J. The effects of marital conflict, marital      status and culture on the subjective well-being of young adults. J Personal      Soc Psychol 1997; 71:1235-49.     </li>       <!-- ref --><li> Cantor N, Kihlstrom J. Social intelligence and cognitive assessments of      personality. En: Wyer RS Jr, Srull TK, eds. Advances in social cognition.      Hills dale: Lawrence Eribaum Associates, 1989; vol 2:1-59.     </li>       <!-- ref --><li>Díaz G, Alonso R, Bayarre H. Prevalencia de insatisfacción personal en mujeres      de edad mediana en el Policlínico Cristóbal Labra. Ciudad de La Habana. Rev      Cubana Salud Pública 2000;26. En prensa.     </li>       <!-- ref --><li>Emmons RA. Striving and feeling: personal goals and subjective well-being.      En: Gollwitzer PM, Bargh JA, eds. The psychology of action: linking cognition      and motivation to behavior. New York: Guilford Press, 1998:313-37.     </li>       <!-- ref --><li>Kagan J, Snidman N, Arcus DM. Initial reactions to unfamiliarity. Crurr      Direct Psychol Sci 1992;1:171-4.     </li>       <!-- ref --><li>Davidson RJ, Fox NA. Asymmetrical brain activity discriminates between positivy      versus negative affective stimuli in human infants. Science 1982;218:1235-7.        </li>       <!-- ref --><li> Eysenck HJ. A model for personality. New York: Springer Verlag, 1968:78-96.        </li>       <!-- ref --><li> Eysenck HJ. The biological basis of personality. Springfield: Charles C.      Thomas, 1967:45-89.     </li>     </ol>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Recibido: 24 de septiembre de 2001. Aprobado: 6 de julio de 2001.</p>     <p> <i>Lic. Guillermo Díaz Llanes</i>. Calle Línea esquina I, Vedado, municipio    Plaza de la Revolución, Ciudad de La Habana, Cuba. </p>     <p>&nbsp;</p>     <p><a href="#autor">1 Máster en Psicología de la Salud. Profesor Asistente de    la Escuela Nacional de la Salud Pública. </a><a name="cargo"></a></p>      ]]></body><back>
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