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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[¿Están nuestros médicos en condiciones de realizar con calidad el acto de la prescripción?]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <h2>&iquest;Est&aacute;n nuestros m&eacute;dicos en condiciones de realizar con    calidad el acto     <br>   de la prescripci&oacute;n?</h2>     <p><a href="#cargo">F&eacute;lix Jos&eacute; Sans&oacute; Soberats<span class="superscript">1</span></a><span class="superscript"></span><i><span class="superscript"><a name="autor"></a></span></i></p> <h4>    <br>   Resumen</h4>     <p>Se realiz&oacute; un an&aacute;lisis de la prescripci&oacute;n de medicamentos    en Cuba en los inicios del siglo XXI, con una visi&oacute;n cr&iacute;tica de    la situaci&oacute;n actual y las oportunidades de mejor&iacute;a que tiene este    proceso. Se llama la atenci&oacute;n acerca de las limitaciones que impuso la    crisis econ&oacute;mica de los 90, y lo que ella represent&oacute; para la salud    p&uacute;blica en general y para la prescripci&oacute;n m&eacute;dica en particular.    Se enuncian los principales vicios relacionados con esta &uacute;ltima que a&uacute;n    est&aacute;n presentes hoy en la poblaci&oacute;n y en los profesionales de    la salud, y se alerta que el paradigma al que aspiramos, en lo que a prescripci&oacute;n    m&eacute;dica se refiere, no debe parecerse a lo que tuvimos en los a&ntilde;os    90. Se exponen &aacute;reas susceptibles de investigaci&oacute;n para la mejor&iacute;a    del proceso, y se proponen soluciones a los problemas identificados.</p>     <p>DeCS: ATENCION MEDICA; PRIMERA PRESCRIPCION.    <br>       <br>   Subject headings: MEDICAL CARE; FIRST PRESCRIPTION.</p>     <p>Nuestro gobierno realiza hoy ingentes esfuerzos para asegurar la disponibilidad    de medicamentos a nuestra poblaci&oacute;n. Decididamente se ha propuesto el    logro de este empe&ntilde;o y exige de nuestros profesionales una respuesta    en funci&oacute;n de administrar con eficiencia estos recursos que ya se aprecian    a nuestro alcance en las farmacias; por ello, es enorme la responsabilidad que    tenemos los m&eacute;dicos en este sentido.    <br>       ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   Los m&eacute;dicos cubanos de estos tiempos nos hemos acostumbrado a prescribir    el medicamento que el paciente requiere, atendiendo por supuesto, al criterio    de su disponibilidad. La calidad de la prescripci&oacute;n no ha estado determinada    por los criterios de precios o compromisos con los fabricantes, al menos al    nivel macro. Nuestros indicadores de salud mejoran sostenidamente y muestran    la capacidad de la salud p&uacute;blica y la sociedad cubanas para crecer y    desarrollarse aun en condiciones adversas.    <br>       <br>   Deseo reflexionar desde el espacio de la consulta, sobre aquellos fen&oacute;menos    que pudieran dificultar el cumplimiento de los nobles prop&oacute;sitos de la    nueva versi&oacute;n del Programa de Medicamentos. Evitar&eacute; en este an&aacute;lisis    reiterar aspectos relativos a los logros alcanzados u otros aspectos ya tratados    en &eacute;l, pues considero que la situaci&oacute;n hoy no es ni parecida a    la que ten&iacute;amos cuando surge la primera versi&oacute;n, y es por ello    que ante el reto de implementar el Programa me pregunto: &iquest;Est&aacute;n    nuestros profesionales de la salud en condiciones de realizar con calidad el    acto de la prescripci&oacute;n?</p> <h4>Desarrollo</h4>     <p>Revisemos cuidadosamente estos datos antes de emitir alg&uacute;n criterio:</p> <ul>       <li> En los &uacute;ltimos 10 a&ntilde;os se incorporaron al sistema de salud      alrededor del 50 % de los prescriptores de hoy, y de ellos la inmensa mayor&iacute;a      labora hoy en el primer nivel.</li>       <li> Nuevos medicamentos han sido incorporados al cuadro b&aacute;sico o pasar&aacute;n      a estar disponibles despu&eacute;s de a&ntilde;os de ausencia.</li>       <li> La mayor&iacute;a de las pol&iacute;ticas terap&eacute;uticas en relaci&oacute;n      con las m&aacute;s prevalentes enfermedades cr&oacute;nicas no transmisibles      han sido modificadas en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, y no todos los profesionales      logran un adecuado nivel de actualizaci&oacute;n en este sentido.</li>       <li> El tema de la prescripci&oacute;n se aborda s&oacute;lo en la asignatura      de Farmacolog&iacute;a, y el empirismo que se ha impuesto como la forma fundamental      para su ense&ntilde;anza, est&aacute; permeado por las malas pr&aacute;cticas      derivadas de lo anteriormente expuesto.</li>       <li> No disponemos de un formulario con los medicamentos aprobados en nuestro      cuadro b&aacute;sico y sus principales caracter&iacute;sticas. Tampoco se      dispone de un texto o folleto donde se aborden todas las variables relacionadas      con el tema de la prescripci&oacute;n (medicamentos controlados por tarjeta      y procedimiento para prescribirlos; las normas, leyes y regulaciones que acompa&ntilde;an      la prescripci&oacute;n de los estupefacientes; as&iacute; como la prescripci&oacute;n      en grupos espec&iacute;ficos o situaciones particulares, como pueden ser la      edad pedi&aacute;trica y la ancianidad, o la gestaci&oacute;n, la lactancia,      la insuficiencia renal, etc&eacute;tera).</li>     </ul>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Salta a la vista la magnitud de la situaci&oacute;n generada a partir de la    soluci&oacute;n del viejo problema del d&eacute;ficit de medicamentos. En esencia:    la mitad de los prescriptores de la Atenci&oacute;n Primaria de Salud y aquellos    que iniciaron su vida laboral en los hospitales durante los 90, han ejercido    la medicina en condiciones de escasez y no est&aacute;n familiarizados con el    uso de un importante n&uacute;mero de medicamentos tradicionales. Los prescriptores    de mayor experiencia, aunque conocen de aquellos productos de los 80, han estado    m&aacute;s de una d&eacute;cada sin indicarlos y ahora se enfrentan adem&aacute;s    al fen&oacute;meno de que aparecen otros nuevos. Si a esto se le suma la falta    de disponibilidad de un formulario, se evidencia que necesitamos organizar el    proceso aceleradamente para enfrentar el reto de prescribir con calidad, y con    ello elevar el estado de salud de nuestra poblaci&oacute;n para disminuir al    m&iacute;nimo posible la probabilidad de iatrogenias medicamentosas.    <br> </p>     <p>Por otro lado est&aacute;n los vicios, que relacionados con la prescripci&oacute;n    surgieron o se consolidaron durante los a&ntilde;os m&aacute;s crudos del Per&iacute;odo    Especial. Muchos de ellos est&aacute;n hoy arraigados en parte de nuestra poblaci&oacute;n    o de nuestros profesionales, y deben ser analizados y debatidos ampliamente    si pretendemos erradicarlos.    <br>       <br>   Las duras condiciones de los 90, conllevaron a un deterioro en la calidad del    acto m&eacute;dico. Los profesionales que hoy tienen m&aacute;s de 10 a&ntilde;os    de graduados son testigos excepcionales de las transformaciones que tuvieron    lugar, pero los j&oacute;venes galenos graduados en estos &uacute;ltimos 10    a&ntilde;os se han formado inmersos en un proceso determinado por la crisis    econ&oacute;mica en la que se desarroll&oacute;. El paradigma al que aspiramos,    en lo que a prescripci&oacute;n se refiere, no debe parecerse a lo que tuvimos    en los a&ntilde;os 90.    <br>       <br>   En cierto momento, la disponibilidad de medicamentos se redujo a la mitad de    los que deb&iacute;an circular y simult&aacute;neamente se increment&oacute;    el n&uacute;mero de prescriptores. Estos factores, unidos a la creciente elevaci&oacute;n    del nivel cultural y educacional de nuestra poblaci&oacute;n, probablemente    favorecieron un incremento en el conocimiento esencial, que sobre el uso de    algunos de los medicamentos, hoy tiene la media de los cubanos. Entonces era    frecuente ver pacientes recorriendo las farmacias buscando cualquier medicamento,    y el encontrarlo, acud&iacute;an a alg&uacute;n consultorio cercano en busca    de la receta que les permitiera comprarlo.    <br>       <br>   Dada nuestra vocaci&oacute;n, formaci&oacute;n de valores solidarios o nuestra    sensibilidad con la realidad de entonces (que tambi&eacute;n sufr&iacute;amos),    cuando alguien nos solicitaba una receta para un familiar enfermo se la exped&iacute;amos,    con mucha frecuencia, sin que mediara acto m&eacute;dico alguno y muchas veces    sin conocer al solicitante. &iquest;Qu&eacute; menos se pod&iacute;a hacer por    aliviar el dolor de un compatriota en tan duras condiciones? El problema est&aacute;    en que no sab&iacute;amos si al actuar de esta forma est&aacute;bamos curando    o arriesgando la salud de los enfermos, o fomentando el lucro, y lo cierto es    que esta situaci&oacute;n era considerada normal.    <br>       ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   Muchas personas consideran hoy que no necesitan ver a un m&eacute;dico cuando    creen tener una bronquitis o una infecci&oacute;n en los ri&ntilde;ones; con    hacerse de una receta de tetraciclina o de co-trimoxazol creen que ya se resolvi&oacute;    el problema. He visto incluso con frecuencia c&oacute;mo entre la poblaci&oacute;n    es popular el metronidazol para tratar cuanta urticaria o dermatitis que aparece,    porque &quot;con toda seguridad se trata de una giardia&quot;, cual si fuera    el &uacute;nico diagn&oacute;stico posible. Cuando alguno de los m&eacute;dicos    sin t&iacute;tulo que abundan en las comunidades, convencido de su ojo cl&iacute;nico,    decide iniciar un tratamiento, saldr&aacute; en busca de la receta para acceder    al medicamento que prescribi&oacute; e imponer su tratamiento y esperar a la    remisi&oacute;n del cuadro cual profec&iacute;a cumplida. Lo interesante est&aacute;    en que siempre encuentran a alguien que se la expida.    <br>       <br>   Esta pr&aacute;ctica tambi&eacute;n est&aacute; asociada al reclamo de medicamentos    incluso antes de enfermar para tenerlo seguro en sus casas &quot;por si despu&eacute;s    no hay&quot;. Con profundo dolor he sido testigo de casos de familias que disponen    de gavetas llenas de medicamentos diversos, la mayor&iacute;a vencidos, de los    cuales no conoc&iacute;an absolutamente nada, pero que fueron almacenando &quot;por    si acaso&quot;. Estos medicamentos fueron adquiridos mediante recetas &quot;resueltas&quot;    pedidas una por aqu&iacute;, otra por all&aacute;... y ahora no podemos disponer    de ellos para tratar a personas necesitadas.    <br>       <br>   Hasta este momento cuando alguien acude a consulta demandando una receta (f&iacute;jense    que no digo demandando una consulta), es raro que a alguno de nosotros le extra&ntilde;e    este irregular proceder. De acuerdo con lo que hemos visto en los &uacute;ltimos    tiempos, es normal que alg&uacute;n paciente decida qu&eacute; medicamento debe    tomar sin consulta m&eacute;dica previa. Generalmente no s&oacute;lo expedimos    las recetas que la persona solicita, sino que, si podemos, le ofrecemos hasta    variantes terap&eacute;uticas sin haber examinado al enfermo e insisto, sin    saber si realmente &eacute;ste existe. &iquest;No estaremos acaso ridiculiz&aacute;ndonos    y subestimando nuestra profesi&oacute;n?, &iquest;estamos respetando los tantos    y sacrificados a&ntilde;os de estudio que dedicamos para nuestra formaci&oacute;n?    <br>       <br>   En una situaci&oacute;n nada ventajosa est&aacute;n los M&eacute;dicos de Familia    con respecto al resto, si de regular la prescripci&oacute;n y de modificar actitudes    se trata, pues sus pacientes son a su vez sus vecinos, y frecuentemente se ignoran    los l&iacute;mites entre ambos papeles. Somos los guardianes de la salud del    pueblo, investidos con toda la fuerza legal para realizar el acto de la prescripci&oacute;n    responsablemente. No debe confundirse en este plano del nivel primario la familiaridad    con la promiscuidad, y debemos protegernos de las pr&aacute;cticas viciadas    por el exceso de confianza. Hay que aprender a decir que como m&eacute;dico    usted no entiende que deba prescribir algo que el paciente no requiere.    <br>       <br>   La calle tampoco es el espacio donde debamos realizar el acto de la prescripci&oacute;n    o consulta m&eacute;dica alguna. Sobre la base del respeto y con argumentos,    el paciente debe ser educado por nosotros mismos en cu&aacute;les son los momentos    de la consulta m&eacute;dica, y que la prescripci&oacute;n viene siendo el colof&oacute;n    de la consulta y que debe responder a las necesidades de salud de cada persona.    <br>       ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   La disposici&oacute;n de vincular a los m&eacute;dicos con la farmacia m&aacute;s    cercana a su centro o &aacute;rea de residencia y que los profesionales la visitar&aacute;n    para informarse de los medicamentos en existencia, favoreci&oacute; un mayor    acercamiento entre sus trabajadores y los prescriptores. Esta situaci&oacute;n    gener&oacute;, sin dudas, una relaci&oacute;n de cierta dependencia y compromisos    mutuos y en este sentido se presenta otra fisura cuando pretendemos ordenar    la prescripci&oacute;n de los medicamentos.    <br>   Algunos trabajadores de la farmacia han adquirido el h&aacute;bito de solicitar    recetas a los m&eacute;dicos sin consulta previa y muchas veces sin un motivo    conocido. Pensemos que un dependiente de farmacia inescrupuloso puede acceder    a 30, 40 o quiz&aacute;s m&aacute;s m&eacute;dicos que compran en su centro.    De igual manera ocurrir&aacute; con una persona que se dedique a recorrer consultorios    para solicitar recetas con &aacute;nimo de lucro o acaparamiento. No veo problema    alguno en ayudar excepcionalmente a alguien para que adquiera un medicamento    necesario para un familiar, en caso que esta sea la causa de la solicitud; pero    si ahora habr&aacute; disponibilidad, &iquest;por qu&eacute; el familiar de    quien se nos acerca solicitando &quot;s&oacute;lo una receta&quot; no resolvi&oacute;    su medicamento con su m&eacute;dico?</p>     <p>Es el momento de decir que si no se examina al paciente no hay raz&oacute;n    para expedir receta alguna. La disponibilidad de medicamentos ser&aacute; mayor    en la medida en que seamos m&aacute;s los que actuemos con raciocinio, y en    ese caso, no ser&aacute; una justificaci&oacute;n el hecho de que se solicite    el medicamento en un lugar porque no existe en otro.    <br>       <br>   Si limitamos el acto m&eacute;dico de la consulta a la simple expedici&oacute;n    de recetas, o al fr&iacute;o y poco cient&iacute;fico acto de renovaci&oacute;n    de certificados de medicamentos o dietas, sin que medie un interrogatorio y    examen f&iacute;sico al paciente, nunca saldremos de este c&iacute;rculo vicioso    que puede perpetuar la mala praxis, y a los pacientes les ser&aacute; dif&iacute;cil    comprender el por qu&eacute; deben sentarse frente al m&eacute;dico en la consulta    solo para recibir una receta, y reclamar&aacute;n que les sea expedida sin que    medie acto m&eacute;dico alguno. Si el acto m&eacute;dico fuera tan simple,    no necesitar&iacute;amos consultorios ni tantos M&eacute;dicos de Familia.</p>     <p>    <br>   Es importante despertar en la conciencia de nuestros m&eacute;dicos que esta    irracional forma de prescribir va en contra de nosotros mismos. La poblaci&oacute;n    puede crease la impresi&oacute;n de que no nos necesita, excepto cuando percibe    que sus conocimientos han llegado a un l&iacute;mite. Sencillamente nos subestimar&aacute;n.    Los cambios en la prescripci&oacute;n deben ir aparejados de cambios en la forma    en que consultamos. Hay que fortalecer el m&eacute;todo cl&iacute;nico y particularmente,    el m&eacute;todo cl&iacute;nico en Medicina Familiar, y hay que demostrar con    hechos, que no se estudian tantos a&ntilde;os una carrera como la nuestra, para    indicar tetraciclina a todas las bronquitis o co-trimoxazol a todas sepsis urinarias.    <br>       <br>   En relaci&oacute;n con las enfermeras, solo reiterar que no est&aacute;n facultadas    para la prescripci&oacute;n de medicamentos, y no existe raz&oacute;n para que    porten recetarios acu&ntilde;ados, o incluso firmados por el propio m&eacute;dico,    para aliviar la consulta o pretender satisfacer a la poblaci&oacute;n con las    recetas de complacencia.</p>     <p>Entonces, &iquest;qu&eacute; hacer? Sugiero debatir ampliamente sobre estos    temas, pero no s&oacute;lo dentro del sector salud, pues la poblaci&oacute;n    debe recibir e incorporar los nuevos enfoques.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>       <br>   Los fen&oacute;menos a los que me he referido deben ser investigados profundamente    para definir su magnitud, y en consecuencia, trazar las estrategias que promuevan    un cambio. Habr&iacute;a que evaluar entre los aspectos fundamentales, la &eacute;tica    y la calidad de la prescripci&oacute;n m&eacute;dica, las tendencias al uso    irracional de los medicamentos en la poblaci&oacute;n, la influencia de los    fabricantes de medicamentos en las tendencias de la prescripci&oacute;n, la    ense&ntilde;anza de los principios de la farmacoepidemiolog&iacute;a en el pregrado    y el posgrado, y el perfeccionamiento y el espacio que se le otorga al tema    de la calidad de la prescripci&oacute;n en los ex&aacute;menes de competencia.    <br>       <br>   Puntualmente con mis colegas, quiero compartir 4 mensajes que considero clave    aunque se puedan elaborar otros que respondan a las particularidades de cada    lugar:</p> <ol>       <li> Recete a su paciente exactamente el medicamento que necesita; ni m&aacute;s      ni menos.    <br>   </li>       <li> Recuerde que de acuerdo con los principios de la dispensarizaci&oacute;n,      todo paciente tiene un seguimiento atendiendo a su situaci&oacute;n de salud.      Al definir el momento para la consulta a un paciente, contemple la cantidad      de medicamento que necesitar&aacute; hasta el momento de volver, y con ello      evitar&aacute; que esa persona deba recurrir nuevamente a usted o a otro profesional      en busca de m&aacute;s recetas.    <br>   </li>       <li> Seg&uacute;n el programa, usted puede prescribir mediante el certificado      por per&iacute;odos desde 1 mes hasta 1 a&ntilde;o. Evite entregar certificados      de medicamentos por per&iacute;odos de un a&ntilde;o; m&aacute;s bien utilice      esta forma de prescripci&oacute;n para regular la asistencia de su paciente      a consulta, y expida el certificado por el tiempo que usted considera necesario      en que debe ser reevaluado. De esta forma lo educa en la necesidad de la reconsulta,      y lo eval&uacute;a con el m&iacute;nimo de controles anuales que le permitir&iacute;an      a usted conocer el estado de salud de su paciente.    <br>   </li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li> Evite entregar recetas a pacientes que no examine, y mucho menos, si est&aacute;      en la calle o el mostrador de la farmacia.</li>     </ol>     <p>A pesar de todo lo expuesto hay muchas razones para estar optimistas. Mientras    se prepara la edici&oacute;n del nuevo formulario y se consolida el Plan &quot;Sin    Faltas&quot;, tenemos una fuerza joven con la cual contar para todas las transformaciones    propuestas y que debe capacitarse para lograr los resultados a que aspiramos.    <br>       <br>   Los profesionales de mayor experiencia, los f&aacute;rmacoepidemi&oacute;logos    municipales, los administradores de las farmacias, los profesores y especialistas    de los Grupos B&aacute;sicos de Trabajo, debemos asumir la tarea de capacitarnos    y capacitar, a tono con los nuevos aires de transformaciones de la conciencia    y la pr&aacute;ctica.     <br>       <br>   El perfeccionamiento al que aspiramos debe ir a la par de controles m&aacute;s    estrictos y conscientes, basados siempre en la premisa de educar. Cada centro    de salud debe conocer las tendencias en la prescripci&oacute;n de cada uno de    sus m&eacute;dicos, y en consecuencia, determinar sus necesidades de aprendizaje.    <br>       <br>   El futuro y el prestigio de la medicina cubana y el nuestro est&aacute;n en    nuestras propias manos y modo de actuaci&oacute;n. No permitamos que se nos    empa&ntilde;e o comprometa.</p> <h4>Agradecimientos</h4>     <p>Doctor en Ciencias Francisco Rojas Ochoa, Doctor en Ciencias Luis Carlos Silva    Aysaguer, Dr. Juli&aacute;n P&eacute;rez Pe&ntilde;a y Lic. Matilde de la C.    Molina Cintra.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Recibido: 6 de diciembre de 2001. Aprobado: 13 de febrero de 2002.    <br>   <i>Dr</i>. <i>F&eacute;lix J. Sans&oacute; Soberats</i>. Calle Mariano No. 415    entre Lombillo y Pi&ntilde;era, municipio Cerro, Ciudad de La Habana, Cuba.</p>     <p><span class="superscript"><a href="#3autor">1</a></span><a href="#autor"> Especialista    de II Grado en Medicina General Integral. Profesor Asistente. Miembro del Grupo    Nacional de MGI.</a><a name="cargo"></a>    <br> </p>      ]]></body>
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