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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Helicobacter pylori y dispepsia, un problema de salud comunitario]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Although the causative relationship between Helicobacter pylori and chronic gastritis as well as the important connection of this infection with gastric-duodenal ulcer and gastric cancer are well established, the association of Helicobacter pylori infection and non-ulcer dispepsia is a problem that is still unclear. Some authors do not hesitate in using Helicobacter pylori eradication treatment in cases of non-ulcer dispepsia but there are other alternative approaches to this problem. The eradication treatment in patients with non-ulcer dispepsia may or may not benefit patients and the community, but will benefit for sure the big drug manufacturing transnationals which make huge earnings from trading of proton pump blockers and antibiotics that are included in any Helicobacter pylori infection eradication therapy. The relief of dispeptic symptoms as a result of the eradication treatment has not been demonstrated yet. The application of Helicobacter eradication therapy to patients with non-ulcer dispepsia remains to be a dilemma, and thus, it should not be systematically indicated.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <h2>Helicobacter pylori y dispepsia, un problema de salud comunitario </h2>     <p><a href="#cargo"><i>Miguel González-Carbajal Pascual<span class="superscript">1</span>    y Ludmila Concepción Izaguirre<span class="superscript">2 </span></i></a><span class="superscript"><a name="autor"></a></span></p> <h4>Resumen </h4>     <p>Mientras la relación causal entre el Helicobacter pylori y la gastritis crónica,    así como la importante conexión entre esta infección, la úlcera gastroduodenal    y el cáncer gástrico han sido bien establecidas, la asociación entre la infección    por Helicobacter pylori y la dispepsia "no ulcerosa" es un problema que dista    mucho de estar esclarecido. Hay autores que no dudan en utilizar tratamiento    de erradicación en la dispepsia "no ulcerosa" con Helicobacter pylori, pero    existen enfoques alternativos a este problema. La realización de tratamiento    de erradicación en los pacientes con dispepsia "no ulcerosa" pudiera beneficiar    o no a los enfermos y a la comunidad, pero seguramente no puede dejar de beneficiar    a las transnacionales productoras de medicamentos que cosechan cuantiosas ganancias    con la comercialización de los bloqueadores de la bomba de protones y los antibióticos    que se incluyen en cualquier esquema de terapia erradicadora de la infección    por Helicobacter pylori. El alivio de los síntomas dispépticos como consecuencia    del tratamiento de erradicación del Helicobacter pylori no ha sido comprobado.    El problema de realizar tratamiento de erradicación de la infección a los pacientes    con dispepsia "no ulcerosa" continúa siendo un dilema y, por tanto, no debe    indicarse sistemáticamente. </p>     <p><i>DeCS:</i> DISPEPSIA; GASTRITIS; ULCERA PEPTICA; HELICOBACER PYLORI. </p>     <p>En 1983, <i>Warren</i> y <i>Marshall</i> reportaron resultados de observaciones,    que databan de unos 4 años antes, sobre la presencia en tejido gástrico de bacilos    curvos de forma espiral y cubiertos con una vaina.<span class="superscript">1</span>    Pronto quedó establecida la relación causal entre la bacteria observada y la    gastritis crónica. Más tarde, después de algunas dificultades, se estableció    una conexión entre la infección bacteriana y la úlcera gastroduodenal. El efecto    de la intervención terapéutica; es decir, la capacidad para alterar la historia    natural de la enfermedad, en esta entidad quedó bien establecido.</p>     <p> La antibioticoterapia es capaz de cicatrizar las úlceras gastroduodenales,<span class="superscript">2,3</span>    aunque la tendencia actual es apoyar el proceso cicatrización con drogas inhibidoras    de la secreción clorhidropéptica del estómago, y lo que es más importante, se    ha demostrado que la frecuencia de recidiva es mucho más baja (0,25 % al año)    cuando el microorganismo es erradicado, que cuando éste persiste (75 % al año).<span class="superscript">4,5</span></p>     <p> También se ha puesto de relieve, el vínculo de la infección por Helicobacter    pylori con el desarrollo de cáncer gástrico.<span class="superscript">6</span>    Evidencias epidemiológicas han mostrado claramente la significativa y elevada    relación entre la infección por Helicobacter pylori y el desarrollo de úlcera    duodenal y adenocarcinoma gástrico distal; es decir, localizado más allá del    esófago y la región cardial. Gran número de investigaciones posteriores han    confirmado la relación entre el Helicobacter pylori y el cáncer gástrico. </p>     <p>Se ha señalado una asociación entre la infección por Helicobacter pylori y    el linfoma tipo MALT, pero se requieren más investigaciones para esclarecer    totalmente las características de esta relación. También se ha invocado la posible    participación de la bacteria en enfermedades cardiovasculares y dermatológicas,    en la migraña y en otras entidades, pero las evidencias a favor de ello son    limitadas, y por tanto, objeto de controversias.</p>     <p> Algunos autores de mucho prestigio han señalado la posibilidad de que la infección    por Helicobacter pylori desempeñe un papel causal en la dispepsia funcional    o "no ulcerosa," por lo que el tema de prescribir tratamiento de erradicación    de la infección a estos pacientes tiene gran actualidad y al mismo tiempo de    ser muy debatido reviste una extraordinaria importancia en la medicina comunitaria,    dado el alto porcentaje de pacientes que acuden al médico aquejados por síntomas    dispépticos.</p> <h4> Concepto de dispepsia </h4>     <p>El término dispepsia es una expresión clínica utilizada en forma variable por    los profesionales de la salud para expresar una constelación de síntomas digestivos    altos. Incluso entre unos médicos y otros, la definición de dispepsia difiere    ampliamente. En pocas palabras, la dispepsia es difícil o quizás casi imposible    de definir en forma adecuada. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Los esfuerzos por definir el término se ven confundidos por la interrelación    de variables biológicas con los rasgos de la personalidad, los sucesos vitales,    los mecanismos de respaldo social y las estrategias de afrontamiento que determinan    cómo refiere el paciente los síntomas, así como por las diferencias en la forma    en que los médicos pueden percibirlos. </p>     <p>Luego entonces, ¿qué es la dispepsia? Se considera que la dispepsia puede ser    definida como el síntoma o conjunto de síntomas que se originan directamente    en la parte alta del aparato digestivo y que guardan relación con la presencia    o ausencia de alimentos en el estómago y el duodeno. Sus síntomas cardinales    son fundamentalmente: sensación de llenura o distensión epigástrica postprandial,    acidez, regurgitaciones, náuseas y vómitos; eructación excesiva, más de dos    eructos después de las comidas o eructación en el período interdigestivo; dolor    epigástrico postprandial, inmediatamente o hasta una hora después de la ingestión    de los alimentos; dolor con el estómago vacío que se calma con la ingestión    de alimentos o antiácidos y que aparece en períodos interdigestivos o despierta    al paciente durante la madrugada. </p>     <p>Múltiples son las causas de dispepsia. Entre sus causas estructurales u orgánicas    más importantes figuran la úlcera gástrica o duodenal; la enfermedad esofágica    por reflujo, también conocida como esofagitis por reflujo; la litiasis biliar    y el adenocarcinoma gástrico o esofágico; aunque existen otras entidades capaces    de producir síntomas dispépticos. Sin embargo, al menos dos tercios de los pacientes    no tienen explicación estructural o bioquímica para sus síntomas.<span class="superscript">7    </span></p>     <p>La dispepsia funcional es aquella en que no puede ser documentada por los medios    diagnósticos al alcance, la existencia de una anomalía orgánica o estructural    que explique el cuadro clínico del enfermo. En ocasiones, los pacientes presentan    durante la endoscopia, un eritema que puede asociarse o no a erosiones gástricas    aisladas, lo que tampoco brinda una explicación a los síntomas que el paciente    refiere.<span class="superscript">8 </span>Son estos casos los que, generalmente,    se considera que están afectados de una dispepsia funcional, también denominada    quizás por su frecuencia clínica y por extensión dispepsia "no ulcerosa". Además    se le ha designado como dispepsia "no orgánica", dispepsia idiopática y dispepsia    esencial. Algunos autores aconsejan abandonar el término de dispepsia "no ulcerosa"    por ser una expresión demasiado simplificada.<span class="superscript">9</span>    Pero independientemente de la terminología que se desee emplear, debe tenerse    en cuenta, que más del 50 % de los casos de dispepsia son del tipo funcional.<span class="superscript">10</span>  </p> <h4>Papel del Helicobacter pylori en la dispepsia funcional </h4>     <p>La relación entre la infección por Helicobacter pylori y la dispepsia es un    problema que dista mucho de ser sencillo, porque entre otros factores existen    dos que deben estar fehacientemente establecidos antes de llegar a alguna conclusión:    primero, hay que precisar con exactitud si se está ante una dispepsia verdaderamente    funcional o se trata de una dispepsia que no ha sido completamente estudiada    y después, la infección por Helicobacter pylori debe ser documentada de forma    confiable. </p>     <p>Se ha sugerido que una explicación de los síntomas en los pacientes con dispepsia    funcional e infección por Helicobacter pylori pudiera residir en la liberación    de sustancias inflamatorias asociadas con la infección, lo que traería como    consecuencia una afectación de la función motora proximal de estómago; pero    esto es objeto de controversia.<span class="superscript">11 </span></p>     <p>Si bien una tercera parte de los adultos en los países desarrollados y aproximadamente    las dos terceras partes en los países subdesarrollados están infectados por    Helicobacter pylori, la mayoría son asintomáticos. La infección por Helicobacter    pylori cuando es inicialmente adquirida puede causar síntomas transitorios de    náuseas, vómitos y dolor abdominal. La comprensión del papel de la infección    crónica por Helicobacter pylori en los síntomas dispépticos requiere un seguimiento    longitudinal de muchos individuos con infección aguda. Es necesario disponer    de datos controlados de la proporción relativa de individuos previamente asintomáticos    con una infección crónica y sin ésta, que desarrollan dispepsia con el tiempo.    Sin estos datos, el papel de Helicobacter pylori solo puede deducirse en forma    indirecta a partir de estudios sobre la prevalencia en la población y estudios    terapéuticos controlados.<span class="superscript">8 </span></p>     <p>Un estudio realizado en el Instituto Cubano de Gastroenterología encontró que    en los pacientes alcohólicos dependientes, la gastritis crónica se asociaba    a la infección por Helicobacter pylori y no al consumo de alcohol <i>per se</i>;    además, puso de manifiesto que los síntomas dispépticos eran más frecuentemente    encontrados en los pacientes infectados por Helicobacter pylori que en los "no    infectados", pero esto es una evidencia muy débil con respecto al establecimiento    de una relación causal entre el microorganismo y los síntomas dispépticos.<span class="superscript">12</span></p>     <p> Sin embargo, hay autores que no dudan en utilizar tratamiento de erradicación    en la dispepsia "no ulcerosa" con Helicobacter pylori positivo. Las bases teóricas    que justifican esta conducta comprenden los siguientes aspectos: los beneficios    que se derivan de la erradicación incluyen la resolución de los síntomas, probablemente    más efectiva que cuando se utiliza placebo; la reducción del riesgo de úlcera    gastroduodenal y cáncer gástrico, y la posibilidad de soslayar los efectos adversos    que se han relacionado con la utilización a largo plazo de drogas inhibidoras    de la bomba de protones.<span class="superscript">13,14</span> Además, se ha    señalado que cerca del 30 % de los pacientes con Helicobacer pylori y dispepsia    "no ulcerosa" pueden obtener alivio sintomático después de la erradicación de    la infección.<span class="superscript">15</span></p>     <p> El Reporte del Consenso de Maastricht 2<span class="superscript">16</span>    formuló indicaciones sobre el manejo de la infección por Helicobacter pylori.    En esa reunión se recomendó fuertemente, el empleo de la terapia de erradicación    del Helicobacter pylori en los siguientes casos: pacientes con úlcera gástrica    o duodenal, linfoma tipo MALT, gastritis atrófica, después de resección gástrica    por cáncer, familiares de primer grado de pacientes con cáncer gástrico y todos    aquellos pacientes que desearan ser tratados. Como indicaciones aconsejables    de tratamiento se incluyó la dispepsia funcional -sobre la base de que la erradicación    puede conducir a una mejoría de los síntomas a largo plazo en un subgrupo de    pacientes. En este consenso se señaló, que a causa de que la erradicación del    Helicobacter pylori no ocasiona enfermedad por reflujo gastroesofágico ni exacerba    esta enfermedad cuando ya se ha desarrollado, debe aplicarse en pacientes que    requieren supresión ácida a largo plazo. También consideraron aconsejable la    erradicación del Helicobacter pylori antes de la administración de drogas antiinflamatorias    "no esteroideas", aunque esta medida, aisladamente, puede ser insuficiente para    reducir sangramientos digestivos recurrentes o incrementar la curación de úlceras    en pacientes que reciben terapia antisecretora, pero que continúan tomando antiinflamatorios    "no esteroideos". </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>También Maastricht 2 introdujo el concepto de "tratamiento en paquete"<span class="superscript">16    </span>que considera el empleo de tratamiento de erradicación de primera y segunda    línea juntos. Son curiosas estas recomendaciones -al parecer, con independencia    de que el paciente haya erradicado o no con el tratamiento de primera línea-    caracterizadas por un criterio verdaderamente abarcador sobre la respuesta a    la pregunta de ¿a quiénes tratar la infección por Helicobacter pylori? </p>     <p>Un panel internacional de gastroenterólogos y otros especialistas, reunido    en el simposio patrocinado por Takeda, tuvo lugar durante el XIII Taller Internacional    de Patología Gastroduodenal y Helicobacter pylori en octubre de 2000 en Roma    para discutir el manejo clínico de Helicobacter pylori. El panel concluyó que:    1) los pacientes con dispepsia de tipos ulceroso y de reflujo parecen beneficiarse    de una terapia con inhibidores de la bomba de protones; 2) la erradicación del    Helicobacter pylori puede reducir la morbimortalidad futura por enfermedad ulcerosa    péptica y cáncer gástrico, lo cual tiene más peso que el riesgo teórico de desarrollar    enfermedad por reflujo gastroesofágico, esófago de Barrett y adenocarcinoma    esofágico; 3) la epidemiología de la resistencia del hospedero al Helicobacter    pylori y el impacto del porcentaje de erradicación debe ser considerado cuando    un régimen de erradicación se planea para un paciente con dispepsia "no ulcerosa".<span class="superscript">17    </span></p>     <p>En un estudio reciente, multicentro y aleatorio, en el que se comparó la erradicación    de Helicobacter pylori con lansoprazol y antibioticoterapia con un tratamiento    basado únicamente en la supresión ácida con lansoprazol en pacientes con dispepsia    funcional asociada a Helicobacter pylori, los investigadores encontraron que    la terapia de erradicación mejoraba los síntomas dispépticos, aunque el beneficio    sintomático se limitó a un pequeño subgrupo de pacientes (aproximadamente 9    %) con dispepsia funcional y Helicobacter pylori positivo, que la cura de la    gastritis crónica puede ofrecérsele a la mayoría de los pacientes (aproximadamente    el 80 %) y adicionalmente a la desaparición de los síntomas en algunos pacientes    se elimina el factor de riesgo clave para la enfermedad gastroduodenal.<span class="superscript">18</span></p>     <p> Con respecto al citado estudio llama la atención el hecho de que, independientemente    de las ventajas indicadas y que se derivan de la terapia de erradicación dirigida    a la prevención de enfermedades gastroduodenales, el alivio sintomático de la    dispepsia después de este tratamiento se observó solo en un exiguo número de    pacientes (9 %), lo que no parece justificar <i>per se</i>, el empleo del tratamiento    erradicador.</p>     <p>Existen enfoques alternativos al dilema de emplear o no tratamiento de erradicación    en la dispepsia funcional. Véase a continuación. </p>     <p>Hay informes, incluso en países desarrollados, que cuestionan el empleo de    una terapia de erradicación del helicobacter pylori en la dispepsia "no ulcerosa"    basados en la alta tasa de fallos de la terapia de erradicación -aun cuando    resulte exitosa- para reducir el subsiguiente consumo de medicamentos antiulcerosos    en estos pacientes<span class="superscript">19</span> y no se han encontrado    diferencias claras entre los pacientes tratados con terapia de erradicación    del Helicobacter pylori y además omeprazol durante 3 meses, y los tratados con    placebo y seguimiento con omeprazol durante el mismo período.<span class="superscript">20</span>    Es decir, que se disponen de datos que indican que los beneficios del tratamiento    de erradicación del Helicobacter pylori, en este tipo de pacientes, es muy modesto<span class="superscript">21</span>    y se requiere de ensayos clínicos adecuadamente diseñados para poder elaborar    una estrategia terapéutica adecuada y con base científica.<span class="superscript">22</span>  </p>     <p>La Sociedad Japonesa para investigaciones sobre Helicobacter pylori formuló    lineamientos para el diagnóstico y tratamiento de la infección por esta bacteria,<span class="superscript">23</span>    con la finalidad de que fueran empleados por los médicos en la práctica clínica    diaria. Se llevaron a cabo seis reuniones y por último, en diciembre de 1999    una reunión de consenso en Kobe, donde se recogió la opinión de médicos generales    y de expertos europeos, norteamericanos y asiáticos. Este consenso recomendó    terapia de erradicación del Helicobacter pylori en las úlceras gastroduodenales    y en el linfoma tipo MALT, pero con la salvedad de que debía ser realizado en    instituciones especializadas. Se señaló además, que la terapia de erradicación    del Helicobacter pylori está aún bajo evaluación en pacientes con pólipos hiperplásicos,    gastritis crónica atrófica, dispepsia "no ulcerosa", y en pacientes después    de la resección endoscópica de mucosa por cáncer gástrico o de gastrectomía    por cáncer gástrico. </p>     <p>En Río de Janeiro, Brasil, tuvo lugar en febrero de 1999, patrocinado por la    Asociación Interamericana de Gastroenterología, la Conferencia Latinoamericana    de Consenso sobre Helicobacter pylori.<span class="superscript">24</span> Las    recomendaciones con respecto a qué pacientes tratar de este cónclave fueron    las siguientes:</p> <ul>       <li> Tratar (sin lugar a dudas) pacientes con úlcera gástrica o duodenal activa      o con historia pasada de enfermedad ulcerosa en quienes ha sido probada la      positividad de Helicobacter pylori y que no han sido tratados; pacientes con      linfoma gástrico MALT de bajo grado; pacientes con cáncer gástrico en estadío      temprano, luego de resección quirúrgica o endoscópica.</li>       <li> Tratar (discutible) pacientes con dispepsia funcional (no hubo consenso      con relación a este punto aunque se hicieron consideraciones acerca del papel      potencial de esta estrategia en la erradicación del cáncer en países con alta      incidencia de cáncer gástrico); pacientes con historia familiar de cáncer      gástrico; pacientes con enfermedad por reflujo gastroesofágico que requieren      terapia a largo plazo con inhibidores de la bomba de protones; gastritis severa      diagnosticada por endoscopia e histología. </li>     ]]></body>
<body><![CDATA[</ul>     <p>Como se observa, los estudios disponibles han ofrecido resultados discordantes    y existe una sustancial incertidumbre sobre una relación independiente entre    la infección por Helicobacter pylori y la dispepsia funcional, y sobre algún    tipo de beneficio con el empleo de tratamiento antibiótico en la dispepsia "no    ulcerosa".Una revisión sistemática de la literatura médica -que incluye trabajos    con estudios en conjunto de 9 818 pacientes y 22 series controladas que investigaron    2 340 pacientes- para tratar de determinar si la infección crónica por Helicobacter    pylori es un hecho relevante en la dispepsia "no ulcerosa", aportó la siguiente    información: <span class="superscript">25 </span>solamente unos pocos estudios    controlados emplearon regímenes terapéuticos efectivos con un seguimiento prolongado;    pero esos estudios contaban con una casuística demasiado pequeña para poder    evaluar la posibilidad de beneficios moderados de la terapia de erradicación    en la dispepsia; por tanto, las evidencias disponibles indican que no existe    una fuerte asociación entre el Helicobacter pylori y la dispepsia, aunque estas    evidencias son insuficientes para confirmar o refutar la existencia de una modesta    asociación. </p> <h4>Una opción para enfrentar el problema en Cuba </h4>     <p align="left">"Me quité el casco y oculté mis ojos tras de las crines enhiestas    de la cimera que tanto trabajo me hubiera costado redondear -a semejanza de    las cimeras magníficas de quienes podían encargar sus equipos de guerra a los    artesanos de gran estilo, y que, por cierto, viajaban en la nave más velera    y de mayor eslora". </p>     <p align="left">&quot;Alejo Carpentier. Semejante a la Noche. En: Guerra del Tiempo.    México DF: Cía. General de Ediciones SA&quot;</p>     <p align="left"> Uno de los autores del presente trabajo participó en la reunión    de consenso latinoamericana celebrada en Brasil y constató como se señala en    el reporte que no hubo consenso en el tópico de tratar o no la dispepsia "no    ulcerosa". No es posible exponer todas las consideraciones manejadas en una    discusión que al abordar este tema, se extendió durante varias horas; pero los    argumentos no diferían sustancialmente de los que se acaban de relacionar. Sin    embargo, se hizo énfasis en algunas particularidades que se resumen a continuación.  </p>     <p>América Latina presenta variaciones en las condiciones geográficas,demográficas    y socioeconómicas con relación al comportamiento de la infección Helicobacter    pylori<span class="superscript">24</span> y algunos países presentan tasas muy    altas de prevalencia de la infección, lo que unido a su situación económica    les impide adoptar como estrategia razonable, el emprender una política de erradicación    de la infección por Helicobacter pylori cuando se asocia a una entidad de tan    frecuente presentación como la dispepsia funcional.</p>     <p> En Maastrich 2 se aconseja tratar prácticamente a todo el mundo con una infección    por Helicobacter pylori -como prueba de que no se exagera tómese nota de que    en esa reunión de consenso se aconseja tratar a todo paciente que así lo solicite    inclusive- y escalonadamente se van definiendo una a una las situaciones clínicas    que requieren tratamiento de erradicación del Helicobacter pylori. Así las cosas,    en la mente brota una sola interrogante: según estas pautas ¿a quién no tratar?    y una respuesta: casi únicamente a aquellos que no están infectados por Helicobacter    pylori. </p>     <p>Una realidad parece incontrovertible, este enfoque amplio que abarca prácticamente    sin limitación alguna, todas las situaciones clínicas pudiera beneficiar o no    a los enfermos y a la comunidad -se han revisado las opiniones más relevantes    sobre la polémica entablada en torno al empleo de la terapia de erradicación    en la dispepsia funcional- pero a quienes no deja de beneficiar es a las transnacionales    productoras de medicamentos, que ya una vez -antes del reconocimiento del papel    del Helicobacter pylori en la etiopatogenia de la enfermedad ulcerosa péptica-    cosecharon cuantiosas ganancias con la venta de bloqueadores de los receptores    H<span class="subscript">2</span><span class="superscript">26 </span>y ahora    lo hacen con los bloqueadores de la bomba de protones y los antibióticos, que    se incluyen en cualquier esquema de terapia erradicadora de la infección por    Helicobacter pylori. </p>     <p>La dispepsia fue en Cuba el sexto padecimiento referido por la población en    los años 1998 y 1999, y estos síntomas los padeció el 10,8 % de la población    total del país -téngase en cuenta la probabilidad de que una proporción importante    de quienes padecieron síntomas dispépticos no solicitaron servicios médicos-    y aunque en este grupo se incluyó a los pacientes con úlceras de estómago y    duodeno, no es de esperar que constituyeran una cantidad significativa dentro    del grupo. Se está hablando de aproximadamente 1 millón de pacientes dispépticos;    en 1998 la población cubana era de 11 122 308 habitantes y en 1999, de 11 142    691.<span class="superscript">27 </span></p>     <p>No se dispone en el momento actual de estudios epidemiológicos que pongan de    relieve las tasas poblacionales de prevalencia de la infección por Helicobacter    pylori en el país. Pero, a pesar de los altos niveles de salud alcanzados por    la población cubana como resultado de una obra social sobradamente conocida    en el mundo, se cuenta con indicios limitados e indirectos que sugieren una    alta prevalencia de la infección por Helicobacter pylori. Entre ellos figura    el hecho de que no ha sido registrado un incremento del adenocarcinoma esofágico    -en sustitución del carcinoma epidermoide- como ha ocurrido en otros países    y lo cual ha sido atribuido en última instancia a una disminución progresiva,    pero sensible, de la tasa de prevalencia de la infección por Helicobacter pylori.<span class="superscript">28    </span>También deben tenerse en cuenta, las altas tasas encontradas en algunos    grupos de pacientes dispépticos,<span class="superscript">29</span> en grupos    de alto riesgo<span class="superscript">30</span> y en alcohólicos<span class="superscript">12</span>    que han sido estudiados en Cuba y que de manera indirecta plantean la posibilidad    de una prevalencia poblacional alta. Por lo tanto, con 1 millón de pacientes    dispépticos en el país y tasas elevadas de infección en la población, solo puede    esperarse una cantidad colosal de pacientes dispépticos con infección por Helicobacter    pylori.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Si a las consideraciones expuestas se añade que a causa de la situación económica    actual (derivada de circunstancias foráneas sobre las que el país se ve imposibilitado    de ejercer alguna influencia de forma inmediata) las dificultades en el abastecimiento    de medicamentos que deben ser adquiridos con moneda libremente convertible se    han multiplicado, no resulta difícil concluir que en Cuba -cada país tiene el    legítimo derecho de adoptar la conducta más conveniente de acuerdo con su respectiva    situación de salud y sus posibilidades económicas- el empleo de una terapia    de erradicación en todos los pacientes con dispepsia "no ulcerosa" con infección    por Helicobacter pylori, sería impracticable y catastrófica. </p>     <p>El único asidero para desarrollar una estrategia de terapia de erradicación    en los pacientes con dispepsia "no ulcerosa" con una base científica comprobada,    estaría representado por la disminución del riesgo de enfermedades gastroduodenales    como la úlcera, el cáncer gástrico y tal vez, el linfoma MALT; ya que el alivio    de los síntomas dispépticos como consecuencia del tratamiento de erradicación    del Helicobacter pylori, no ha sido comprobado.<span class="superscript">19-23,25    </span></p>     <p>Mientras el problema de realizar tratamiento de erradicación a los pacientes    con dispepsia "no ulcerosa" continúe siendo un dilema y, por tanto, un tema    de controversias que no ha sido aún convenientemente esclarecido,<span class="superscript">31</span>    no parece justificada la adopción de un lineamiento terapéutico orientado a    emprender tratamiento de erradicación, de manera sistemática en los pacientes    con dispepsia "no ulcerosa" que presentan infección por Helicobacter pylori,    aun cuando esta haya sido bien documentada. </p> <h4>Summary</h4>     <p>Although the causative relationship between Helicobacter pylori and chronic    gastritis as well as the important connection of this infection with gastric-duodenal    ulcer and gastric cancer are well established, the association of Helicobacter    pylori infection and non-ulcer dispepsia is a problem that is still unclear.    Some authors do not hesitate in using Helicobacter pylori eradication treatment    in cases of non-ulcer dispepsia but there are other alternative approaches to    this problem. The eradication treatment in patients with non-ulcer dispepsia    may or may not benefit patients and the community, but will benefit for sure    the big drug manufacturing transnationals which make huge earnings from trading    of proton pump blockers and antibiotics that are included in any Helicobacter    pylori infection eradication therapy. The relief of dispeptic symptoms as a    result of the eradication treatment has not been demonstrated yet. The application    of Helicobacter eradication therapy to patients with non-ulcer dispepsia remains    to be a dilemma, and thus, it should not be systematically indicated. </p>     <p><i>Subject headings:</i> DYSPEPSIA; GASTRITIS; PEPTIC ULCER; HELICOBACTER PYLORI.  </p> <h4>Referencias bibliográficas </h4> <ol>       <!-- ref --><li> Marshall BJ. Unidentified curved bacilin gastric epithelium in active chronic      gastritis. Lancet 1983;1:1273-5.    </li>       <!-- ref --><li> Graham DG, Lew GM, Evans DG, Evans DJ Jr, Klein PD. Effects of triple therapy      (antibiotic plus bismuth) on duodenal ulcer healing. Ann Intern Med 1991;115:266-9.    </li>       <!-- ref --><li> Rawvs EAJ, Tytgat CNS: Cure of duodenal ulcer associated with eradication      of Helicobacter pylori. Lancet 1990;335:1233-5.    </li>       <!-- ref --><li> George LL, Borody TJ, Andrews P, Evans DJ Jr, Klein PD. Cure of duodenal      ulcer after eradication of Helicobacter pylori. Med J Aust 1990;153:145-9.        </li>       <!-- ref --><li> Van der Wouden EJ, Thijs JC, Van Zwet AA, Kleibeuker JH. Six-year follow-upafter      successful ripple therapy for Helicobacter pylori infection in patients with      peptic ulcer disease. Eur J Gastroenterol Hepatol 2001;13(10):1235-9.    </li>       <!-- ref --><li> Williams M, Pounder RE. Helicobacter pylori: from the bening to the malignant.      Am J Gastroenterol 1999;94:11-16 </li>       <!-- ref --><li> Talley NJ, Phung N, Kalanar JS. Indigestion: When is it functional? BMJ      2001;323:1294-7.     </li>       <!-- ref --><li> Talley NJ, Colin-Jones K, Koch K. Functional dyspepsia: A classification      with guidelines for managements. Gastroenterol Int 1991;4:145.     </li>       ]]></body>
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<body><![CDATA[<br>   2 Especialista de I Grado en Medicina Interna. Profesora Instructora. Hospital    Clinicoquirúrgico Universitario "Calixto García". </a><a name="cargo"></a></p>     <p>&nbsp;</p>      ]]></body><back>
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