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<journal-title><![CDATA[Revista Cubana de Medicina General Integral]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Tratamiento farmacológico de la depresión mayor]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The World Health Organization has announced that the mortality and disease picture will dramatically change in the next two decades. In fact, depression will jump from the fifth to the second place behind the coronary heart disease. Some diseases that are leaders today such as respiratory infections will lose their predominance after being completely managed. However, their places will be held by mental disturbances. Neurological disorders ranging from depression to Alzheimer´s disease, which affect 400 million people worldwide, will remarkably increase. The present review paper sets forth the fundamental aspects to be taken into account for an adequate management of depressed patients by family physicians.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[MEDICOS DE FAMILIA]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[  <h2>Tratamiento farmacológico de la depresión mayor </h2>     <p><a href="#cargo">Jusset T. García Navia<span class="superscript">1</span> y    Elio M. Rosete Gamboa<span class="superscript">1</span></a><span class="superscript"><a name="autor"></a></span></p> <h4>Resumen </h4>     <p>La Organización Mundial de la Salud, anunció que el cuadro de mortalidad y    de enfermedad sufrirá un cambio radical en las próximas 2 décadas. En efecto,    de un quinto lugar en la actualidad, la depresión saltará a ocupar el segundo    lugar, después de la enfermedad cardíaca coronaria. Enfermedades que hoy son    líderes, como las infecciones respiratorias, perderán vigencia al ser dominadas.    Sin embargo, el lugar lo ocuparán las alteraciones mentales. Los desórdenes    neurológicos, que van desde la depresión hasta la enfermedad de Alzheimer que    hoy afligen a 400 millones de seres humanos en el mundo, aumentarán de manera    notable. En el presente trabajo de revisión, se exponen los aspectos fundamentales    a tener en cuenta para un manejo adecuado del paciente deprimido por parte del    Médico de Familia. </p>     <p><i>DeCS:</i> DEPRESION/terapia; MEDICOS DE FAMILIA. </p>     <p>La depresión es una enfermedad grave que presenta una alta prevalencia en el    ámbito de la atención primaria, con un impacto social y sobre la funcionalidad    física, superior a la de enfermedades como la hipertensión, la diabetes, entre    otras, y que se asocia con una elevada morbilidad y mortalidad por suicidio,    presentándose de forma crónica y recurrente.<span class="superscript">1</span>    Las personas que sufren alguna experiencia vital traumática (divorcio, viudez,    etc), o que carecen de apoyo social, son los más proclives a padecer esta enfermedad.<span class="superscript">2</span>    Los antecedentes familiares de depresión constituyen un importante factor de    riesgo para padecerla en el futuro.<span class="superscript">3 </span></p>     <p>Se conisdera que la depresión es una enfermedad infradiagnóstica e infratratada,    especialmente en atención primaria,<span class="superscript">1,4,5</span> y    es aquí donde paradójicamente de forma inicial y más frecuentemente son atendidos    los pacientes que la padecen.<span class="superscript">5</span> Este fenómeno    está dado, en parte, porque aproximadamente la mitad de los pacientes con enfermedades    psiquiátricas acuden al médico de atención primaria y le manifiestan síntomas    somáticos tales como las alteraciones del sueño, la cefalea, las molestias gastrointestinales,    la fatiga o la pérdida de peso, en lugar de depresión.<span class="superscript">1</span>    También esto es particularmente problemático entre los adultos jóvenes, dado    que existe una baja sospecha de que la padezcan por lo que existe cierta tendencia    a pasarla por alto.<span class="superscript">6</span> Son más proclives a identificarla    en los ancianos, aunque son reacios a tratarla por considerarla como una característica    normal, y por la complicación que presupone utilizar fármacos en este grupo    de edad en cuanto a la dosificación y la posibilidad de interacciones.<span class="superscript">6    </span></p>     <p>En la actualidad se reconoce la atención primaria como el medio en el que se    debe diagnosticar y tratar la depresión,<span class="superscript">7</span> a    excepción de los casos complicados, que deben ser referidos al psiquiatra, debido    a la posibilidad de suicidio. Por ello, es fundamental aportar información sobre    el tratamiento farmacológico de la depresión para favorecer su aplicación en    la práctica diaria. </p> <h4>Desarrollo </h4> Etiopatogenia      <p>En su génesis participan factores biológicos, que incluyen disfunción de los    circuitos de noradrenalina, serotonina y dopamina del sistema nervioso central,    junto con cambios profundos en el funcionamiento del tallo cerebral, el hipotálamo    y las estructuras del sistema límbico.<span class="superscript">8-11</span>    Hasta el momento, las causas de dicha disfunción sináptica no han sido develadas    en su totalidad, pero parecen existir factores genéticos y ambientales. </p>     <p>Según un modelo biológico reciente, la respuesta del organismo ante agresiones    ambientales consiste en un aumento de la actividad noradrenérgica, serotoninérgica    y dopaminérgica, lo cual explica los estados de nerviosismo e irritabilidad    típicos de la fase aguda. Sin embargo, con el paso del tiempo, los circuitos    de monoaminas sufren un proceso de agotamiento paulatino con disminución de    la disponibilidad de neurotransmisores y la aparición de los estados depresivos.<span class="superscript">11    </span>Otro de los desencadenantes ambientales identificados son las situaciones    de tensión psíquica en etapas tempranas del desarrollo, lo cual parece inducir    cambios funcionales de estos sistemas.<span class="superscript">11 </span></p>     <p>Varios grupos de investigadores, han encontrado un estado permanente de hipometabolismo    en la corteza prefrontal de pacientes deprimidos, en especial en el hemisferio    izquierdo. De la misma manera, algunos reportes recientes han mostrado cómo    la actividad de dicha zona, después de tratamiento farmacológico o a través    de procedimientos de estimulación magnética transcraneana, está asociada con    menor intensidad a las manifestaciones depresivas. Quizá los circuitos de neurotransmisores    tengan, como una de sus funciones, mantener activada la corteza prefrontal,    pero son necesarios estudios experimentales y clínicos para confirmar dicha    hipótesis.<span class="superscript">11 </span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Evidencia científica reciente sugiere que la depresión está relacionada con    procesos neurodegenerativos y de plasticidad cerebral, que ocurren en regiones    circunscritas del SNC, siendo de especial interés la corteza prefrontal, la    amígdala cerebral y el hipocampo.<span class="superscript">11 </span>Así, la    activación de receptores para estos neurotransmisores, estimula la producción    de segundos mensajeros; por ejemplo, el adenosin monofosfato (AMP cíclico),    que actúa sobre factores de transcripción específicos y favorece la expresión    de genes de supervivencia neuronal, como puede ser el gen que codifica el factor    neutrotrófico derivado del cerebro (BDNF), cuyas concentraciones descienden    en respuesta al estrés y la depresión. La carencia de compuestos tróficos desencadenan    procesos de apoptosis (muerte celular programada) y despoblamiento neuronal.<span class="superscript">11    </span></p>     <p><i>Estrategias terapéuticas </i></p>     <p>No todos los pacientes deprimidos requieren tratamiento farmacológico. Se debe    diferenciar la depresión clínica, de la tristeza o la angustia, que forman parte    normal de la experiencia humana.5 De acuerdo con la intensidad de los síntomas    el médico debe decidir entre un manejo ambulatorio u hospitalario. Cuando las    manifestaciones son severas, el riesgo suicida es alto o aparecen trastornos    psicóticos, por lo que es mejor internar al paciente.<span class="superscript">11    </span> La estrategia que mejores resultados aporta es la combinación de la    psicoterapia con la farmacoterapia, y hasta el 60 % de los pacientes mejoran    con el primer esquema terapéutico instaurado.<span class="superscript">11</span></p>     <p> Es conveniente comenzar con la dosis efectiva mínima, e ir haciendo los ajustes    necesarios de acuerdo con la respuesta terapéutica. Los primeros efectos positivos    tardan entre 1 y 4 semanas en ser evidentes, lo cual debe ser advertido al paciente.<span class="superscript">1</span>    Además, el manejo farmacológico debe ser mantenido entre 4 y 6 meses, pues la    suspensión prematura del fármaco produce una recaída rápida de los síntomas.<span class="superscript">1</span>    Si la respuesta farmacológica resultó satisfactoria y han pasado por lo menos    4 meses de tratamiento, es factible suspenderlo de forma gradual, 25 % de la    dosis por semana, para evitar el síndrome de retirada que generalmente se resuelve    en 24 h al restaurarse el tratamiento.<span class="superscript">12</span> No    obstante, si reaparecen los síntomas, es necesario retornar a las dosis efectivas    e intentar un nuevo esquema de suspensión en unos meses.<span class="superscript">11</span></p>     <p> Los pacientes refractarios a dosis máxima de antidepresivos, deben ser evaluados    con el fin de identificar otras condiciones médicas pasadas por alto en la valoración    inicial, y verificar la adherencia al tratamiento. Si después que estas situaciones    han sido controladas, persiste la mala respuesta farmacológica, es conveniente    intentar otro medicamento con un mecanismo de acción diferente, o adicionar    un agente coadyuvante como litio, tiroxina, buspirona o pindolol, aunque esto    último es competencia exclusiva del psiquiatra.<span class="superscript">11    </span>Cuando se trata de un segundo episodio, el tratamiento debe durar entre    4 y 5 años a dosis completa, y en un tercero, el tratamiento sería por tiempo    indefinido.<span class="superscript">1 </span></p>     <p><i>Fármacos antidepresivos</i></p>     <p> La función de los antidepresivos consiste en aumentar la disponibilidad de    neurotransmisores en las sinapsis.<span class="superscript">9 </span></p>     <p>Hasta el momento no se han podido correlacionar subtipos de depresión con tratamientos    específicos, sin embargo, existen diferencias en el perfil de efectos adversos,    lo cual constituye uno de los principales criterios de selección, pues el incumplimiento    del tratamiento, a menudo relacionado con la incomodidad debido a los efectos    adversos, es la principal causa de recaída.<span class="superscript">1-3,5,6,9,13</span>    Es frecuente encontrar diversas clasificaciones, todo lo cual indica que no    existe una óptima. No obstante, la tabla presenta los fármacos antidepresivos,    clasificados según lo más frecuentemente encontrado en la literatura. </p>     <p align="center">Tabla. Clasificación y dosificación de fármacos antidepresivos</p> <table width="75%" border="1" align="center">   <tr>      <td>            <div align="center">Fármaco </div>     </td>     <td>            ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">Dosis (mg/día)</div>     </td>     <td>            <div align="center">Fármaco</div>     </td>     <td>            <div align="center">Dosis (mg/día)</div>     </td>   </tr>   <tr>      <td colspan="2">            <div align="center">ATC (de aminas terciarias)</div>     </td>     <td colspan="2">            <div align="center">ISRS </div>     </td>   </tr>   <tr>      <td>            <div align="center">Amitriptilina </div>     </td>     <td>            <div align="center">100-300</div>     </td>     <td>            <div align="center">Fluoxetina </div>     </td>     <td>            <div align="center">20-40</div>     </td>   </tr>   <tr>      <td>            <div align="center">Clomipramina</div>     </td>     <td>            ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">100-300</div>     </td>     <td>            <div align="center">Paroxetina</div>     </td>     <td>            <div align="center">20-50 </div>     </td>   </tr>   <tr>      <td>            <div align="center">Doxepina</div>     </td>     <td>            <div align="center">100-300</div>     </td>     <td>            <div align="center">Citalopram</div>     </td>     <td>            <div align="center">20-60</div>     </td>   </tr>   <tr>      <td>            <div align="center">Imipramina </div>     </td>     <td>            <div align="center">100-300</div>     </td>     <td>            <div align="center">Sertralina </div>     </td>     <td>            ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">50-150 </div>     </td>   </tr>   <tr>      <td>            <div align="center">Trimipramina </div>     </td>     <td>            <div align="center">100-300</div>     </td>     <td>            <div align="center">Fluvoxamina </div>     </td>     <td>            <div align="center">50-300</div>     </td>   </tr>   <tr>      <td>            <div align="center">Lofepramina </div>     </td>     <td>            <div align="center">140-210</div>     </td>     <td colspan="2">            <div align="center">IMAO</div>     </td>   </tr>   <tr>      <td>            <div align="center">Dosulepina </div>     </td>     <td>            <div align="center">75-150</div>     </td>     <td>            ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">Moclobemida</div>     </td>     <td>            <div align="center">300-600 </div>     </td>   </tr>   <tr>      <td colspan="2">            <div align="center">ATC (de aminas secundarias)</div>     </td>     <td>            <div align="center">Tranilcipromina</div>     </td>     <td>            <div align="center">20-60 </div>     </td>   </tr>   <tr>      <td>            <div align="center">Amoxapina </div>     </td>     <td>            <div align="center">100-600</div>     </td>     <td colspan="2">            <div align="center">AHC </div>     </td>   </tr>   <tr>      <td>            <div align="center">Amineptina </div>     </td>     <td>            <div align="center">100-200 </div>     </td>     <td>            ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">Etoperidona</div>     </td>     <td>            <div align="center">50-150</div>     </td>   </tr>   <tr>      <td>            <div align="center">Nortriptilina </div>     </td>     <td>            <div align="center">50-200</div>     </td>     <td>            <div align="center">Maprotilina</div>     </td>     <td>            <div align="center">100-225 </div>     </td>   </tr>   <tr>      <td>            <div align="center">Desipramina </div>     </td>     <td>            <div align="center">100-200</div>     </td>     <td>            <div align="center">Mianserina </div>     </td>     <td>            <div align="center">30-90</div>     </td>   </tr>   <tr>      <td>            ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">Protriptilina</div>     </td>     <td>            <div align="center">15-40 </div>     </td>     <td>            <div align="center">Mirtazapina </div>     </td>     <td>            <div align="center">15-45 </div>     </td>   </tr>   <tr>      <td colspan="2">            <div align="center">Inhibidores de la recaptación de noradrenalina</div>     </td>     <td>            <div align="center">Pirlindol </div>     </td>     <td>            <div align="center">100-300 </div>     </td>   </tr>   <tr>      <td>            <div align="center">Reboxetina </div>     </td>     <td>            <div align="center">8-12</div>     </td>     <td colspan="2">            <div align="center">otros </div>     </td>   </tr>   <tr>      <td colspan="2">            ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">Inhibidores de la recaptación de noradrenalina y serotonina        </div>     </td>     <td>            <div align="center">Nefazodona</div>     </td>     <td>            <div align="center">200-600 </div>     </td>   </tr>   <tr>      <td>            <div align="center">Venlafaxina</div>     </td>     <td>            <div align="center">75-375 </div>     </td>     <td>            <div align="center">Trazodona </div>     </td>     <td>            <div align="center">150-600 </div>     </td>   </tr> </table>     <p><i>Efectos adversos </i></p>     <p>La eficacia global de las distintas clases de antidepresivos es similar.<span class="superscript">4,5,10,14-18</span>    Asimismo el desarrollo de nuevos antidepresivos se ha dirigido a la búsqueda    de agentes con mecanismos de acción más específicos, seguros en casos de sobredosificación,    y con un mejor perfil de efectos adversos. Así, tenemos los inhibidores selectivos    de la recaptación de serotonina (ISRS), que en la actualidad parece que son    los más utilizados como primera elección para tratar la depresión en pacientes    psiquiátricos, mientras que los antidepresivos tricíclicos (ATC) son comúnmente    utilizados en atención primaria.<span class="superscript">6,14</span> </p>     <p>Los efectos adversos están en relación con las dosis administradas, algunos    de ellos aparecen al inicio del tratamiento, o tras aumentar la dosis, ya que    los pacientes experimentan tolerancia a los efectos de la medicación.<span class="superscript">5</span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Los efectos adversos producidos por este grupo farmacológico se relacionan    a continuación:</p> <ol>       <li> Por inhibición en la recaptación de norepinefrina: taquicardia, temblor      y ansiedad.<span class="superscript">19</span></li>       <li> Por inhibición en la recaptación de serotonina: náuseas.<span class="superscript">19</span></li>       <li> Por bloqueo de receptores colinérgicos: sequedad de la boca, constipación,      retención urinaria, confusión y delirio.<span class="superscript">19</span></li>       <li> Por bloqueo de receptores histaminérgicos: sedación y somnolencia.<span class="superscript">19</span>    </li>       <li> Por bloqueo de receptores alfa 1 adrenérgicos: hipotensión ortostática.<span class="superscript">19      </span> </li>     </ol>     <p>Los ATC producen todos estos efectos, así como también los trastornos del ritmo    y la conducción cardíaca. Además, en ciertos pacientes pueden provocar incremento    del peso.<span class="superscript">10,16 </span>Los ATC de aminas secundarias,    por ejemplo la nortriptilina, presentan menos efectos adversos que los de estructuras    terciaria. Esto hace que se prefieran en ancianos para evitar los efectos adversos,    que por bloqueo colinérgico son frecuentes con las aminas terciarias.<span class="superscript">5    </span>La amoxapina (amina secundaria) se ha asociado con la aparición de pseudoparkinsonismo,    por bloqueo de receptores dopaminérgicos.</p>     <p> Dentro de los antidepresivos heterocíclicos (AHT) tenemos a la maprotilina,    que está contraindicada en pacientes epilépticos, pues se ha asociado a una    mayor incidencia de convulsiones que los ATC.<span class="superscript">8</span></p>     <p> Los ISRS presentan un perfil de efectos adversos menos conocidos que el de    los ATC, y los más frecuentes son las náuseas, los vómitos, la diarrea y la    constipación, dependiendo de las dosis. Además, pueden aparecer alteraciones    de la función sexual como anorgasmia, impotencia, trastornos de la eyaculación,    entre otros.<span class="superscript">20-23</span> Una de las principales ventajas    de los ISRS frente a los ATC y los inhibidores de la enzima monoaminooxidasa    (IMAO), es que presentan un perfil más favorable de efectos adversos,<span class="superscript">14</span>    y son más seguros en sobredosis que aquellos, los cuales se consideran potencialmente    letales, lo que hay que tener en cuenta por la posibilidad de ingestión masiva    como medio suicida.<span class="superscript">10,16,21</span> Algunos de los    nuevos como la fluoxetina, paroxetina y sertralina, son de elección en el tratamiento    a largo plazo, pues garantizan la adherencia al tratamiento y tienen un menor    perfil de efectos adversos. La trazodona es otra alternativa.<span class="superscript">20    </span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Los IMAO presentan un potencial elevado de interacciones con otros fármacos    y alimentos ricos en tiramina, por lo que han quedado relegados para aquellos    pacientes en los que los anteriores no estén indicados, o no sean eficaces,    así como en la depresión atípica que no se resuelva con fluoxetina que es más    segura,<span class="superscript">5,8</span> o en la depresión que se acompañe    de ansiedad intensa o fobias.</p>     <p> La capacidad de los IMAO clásicos de inhibir irreversible y no selectivamente    la MAO, favorece la acumulación de aminas exógenas vasopresoras en el organismo,    dando lugar a las crisis hipertensivas.<span class="superscript">24</span> Este    fenómeno puede producirse hasta 2 semanas después de haber suspendido el tratamiento.    Por todo esto, algunos autores consideran que estos deben utilizarse bajo la    supervisión del especialista.<span class="superscript">20</span></p>     <p>La moclobemida (IMAO selectivo y reversible de la forma A de la MAO), al parecer    no da lugar a interacciones clínicamente significativas.<span class="superscript">9    </span>La interacción con alimentos ricos en tiramina, y con agentes simpaticomiméticos    y opiáceos se considera poco probable,<span class="superscript">16</span> y    no se ha encontrado aumento de las cifras de tensión arterial en pacientes tratados    con dicho fármaco, y que ingirieron vino o queso durante una semana.<span class="superscript">23</span>    La venlafaxina puede causar un aumento de la tensión arterial diastólica.<span class="superscript">8</span></p>     <p> Selección del tratamiento con antidepresivos<span class="superscript"> (Modificada    de 25) </span></p>     <p>La selección del antidepresivo debe realizarse individualmente para cada paciente,    basándose en el perfil de los efectos adversos, en la historia de respuesta    familiar o personal.<span class="superscript">8,10</span> El tratamiento óptimo    es el aceptable para el paciente, predeciblemente efectivo y con efectos adversos    mínimos. Si imaginamos diferentes situaciones, teniendo en cuenta el perfil    de eventos adversos de este grupo, tenemos que: </p>     <p>Ante un paciente con infarto del miocardio, arritmias, alteraciones de la conducción    o insuficiencia cardiaca no debemos emplear los ATC por la posibilidad de aparición    de arritmia ventricular, taquicardia y ortostatismo.</p>     <p> En pacientes con HTA no debemos usar venlafaxina, ya que puede aumentar las    cifras de tensión arterial, tampoco los ATC, excepto la nortriptilina. Los IMAO    y la trazodona pueden favorecer la hipotensión ortostática, fundamentalmente    asociados a diuréticos. </p>     <p>En caso de accidentes cerebrovasculares no se deben utilizar maprotilina y    clomipramina por el riesgo de convulsiones. Estudios recientes han demostrado    que la nortriptilina ha producido mejoría de los síntomas en pacientes con depresión    secundaria a accidentes cerebrovasculares.<span class="superscript">26</span>  </p>     <p>En pacientes con demencia se ha comprobado que los ATC aumentan la confusión    y el riesgo de caídas, por tanto, debemos evitar su uso.</p>     <p> En un paciente con enfermedad de parkinson, no debemos usar amoxapina, pues    bloquea los receptores de dopamina, por lo que dificulta el mecanismo de acción    de la levodopa. La trianilcipromina asociada a la levodopa puede producir crisis    hipertensiva. Igualmente, en pacientes epilépticos, no debemos usar maprotilina    ni clomipramina por lo antes referido.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En casos de asma bronquial y enfermedad pulmonar obstructiva crónica, no es    aconsejable emplear los IMAO asociados a broncodilatadores, debido a que presentan    riesgo de crisis hipertensivas. Los ATC favorecen la sequedad de las secreciones    bronquiales. </p>     <p>Si se trata de diabetes y obesidad, hay que tener en cuenta que los ATC producen    aumento de peso e hiperglicemia. Los IMAO pueden aumentar el peso y el efecto    hipoglicemiante de los hipoglicemiantes orales. </p>     <p>En los casos de infección por VIH, están contraindicados los ATC, ya que inducen    sequedad de las mucosas, lo que predispone a padecer infecciones oportunistas.    La fluoxetina es una opción segura y efectiva en el manejo de la depresión en    los pacientes infectados por el virus de inmunodeficiencia humana.<span class="superscript">27</span>    En casos que cursen con insomnio y ansiedad la trazodona es una buena alternativa.  </p>     <p>En el caso de la úlcera péptica, están indicados los ATC por su efecto anticolinérgico,    pues con ello disminuyen la secreción gástrica. Los ISRS interfieren la agregación    plaquetaria,<span class="superscript">28,29 </span>aumentando el riesgo de sangrado    a cualquier nivel, por lo que hay que tener especial cuidado a la hora de prescribirlos    en pacientes con úlcera, por el riesgo de hemorragia digestiva. El uso concomitante    de antiinflamatorios no esteroideos, aumenta el riesgo de sangrado a 15 veces.<span class="superscript">28,29</span>  </p>     <p>Cuando exista una contraindicación a los antidepresivos y una necesidad de    acción rápida se puede indicar el alprazolam, aunque no se recomienda en casos    de depresión grave, ya que los estudios muestran una eficacia reducida. Tampoco    se justifica un tratamiento superior a las 12 semanas. Si el episodio recurre,    la elección más adecuada es el antidepresivo eficaz o bien tolerado en el episodio    previo.<span class="superscript">5</span> </p>     <p>Podemos considera como fármacos de primera y segunda elección los ATC de aminas    secundarias, como por ejemplo, la nortriptilina. Además, están los ISRS, entre    los que tenemos la fluoxetina, la paroxetina y la sertralina; y otros como es    el caso de la trazodona. </p>     <p>Asimismo debemos conocer que como agentes alternativos tenemos los ATC de aminas    terciarias, los IMAO y el alprazolam.</p> Situaciones especiales      <p>Existen ciertas situaciones, que pueden afectar la selección del tratamiento    antidepresivo, tal es el caso del embarazo, los pacientes pediátricos o los    ancianos, que precisan consideraciones específicas.</p>     <p> I. Embarazo y lactancia: Como principio general, se prefiere apelar a tratameinto    no farmacológico durante el embarazo.<span class="superscript">8</span> Cuando    sea necesario utilizar fármacos debe considerarse el riesgo que puede representar    para el feto.<span class="superscript">7,30</span> Se ha observado síndrome    de abstinencia en algunos niños que estuvieron expuestos a los antidepresivos    al final del embarazo, así como bajo peso al nacer.<span class="superscript">31</span>    Todos los antidepresivos pasan a la leche materna,<span class="superscript">32</span>    lo que podría ocasionar problemas durante la lactancia, y es válido aclarar    que el número de estudios realizados en este sentido es escaso.<span class="superscript">32</span>    En estas circunstancias preferimos el uso de fármacos como la fluoxetina, la    paroxetina y la sertralina.<span class="superscript">7,30</span> </p>     <p>II. Pediatría: Los estudios muestran que la eficacia de los antidepresivos    en niños y adolescentes es escasa; sin embargo, al no disponerse de otras alternativas,    tanto los ATC como los otros antidepresivos se usan en niños y adolescentes.<span class="superscript">8</span>    Resulta importante realizar un electrocardiograma antes de iniciar un tratamiento    con ATC, y después que se han alcanzado los niveles plasmáticos.<span class="superscript">8</span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> III. Ancianos: Con frecuencia los ISRS se presentan como agentes de primera    elección en los ancianos, al no presentar algunos de los efectos adversos más    graves asociados con los ATC, como los efectos sedantes, los anticolinérgicos    y los cardiovasculares. De forma similar, se propone el uso de agentes como    la nefazodona o la trazodona, por su menor frecuencia en la aparición de efectos    adversos anticolinérgicos y cardiovasculares.<span class="superscript">8</span>    Los IMAO no se recomiendan en este grupo de edad, por la necesidad de mantener    restricciones dietéticas durante el tratamiento y la tendencia a la hipotensión.<span class="superscript">8</span></p>     <p> De todo lo que hemos expuesto en la presente revisión, se infiere el especial    cuidado que debe existir a la hora de orientar el uso de determinados psicofármacos,    así como no descuidar qué tipo de paciente tenemos en cada momento. </p> <h4>Summary</h4>     <p>The World Health Organization has announced that the mortality and disease    picture will dramatically change in the next two decades. In fact, depression    will jump from the fifth to the second place behind the coronary heart disease.    Some diseases that are leaders today such as respiratory infections will lose    their predominance after being completely managed. However, their places will    be held by mental disturbances. Neurological disorders ranging from depression    to Alzheimer´s disease, which affect 400 million people worldwide, will remarkably    increase. The present review paper sets forth the fundamental aspects to be    taken into account for an adequate management of depressed patients by family    physicians.</p>     <p> <i>Subject headings:</i> DEPRESSION/therapy; PHYSICIANS, FAMILY . </p> <h4>Referencias bibliográficas </h4> <ol>       <!-- ref --><li> Brendan C. Recognition and treatment of depresión in primary care setting.      J Clin Psych 1994;55(12 suppl):18-34.     </li>       <!-- ref --><li> Kuzel R.Management of depression. Current trends in primary care. Postgrad      Med 1996;99(5):179-95.     </li>       <!-- ref --><li> El-Mallakh RS, et al. Clues to depression in primary care. Postgrad Med      1996;100(1):85-96.     </li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><li> Alonso MP, et al. Evolución del consumo de antidepresivos en España. Impacto      de los inhibidores selectivos de la recaptación de la Serotonina. Med Clin      Barc 1997;108:161-6.     </li>       <!-- ref --><li> Depression Guideline panel. Depression in primary care: V 2. Treatment      of major depression. Clinical practice guideline, number 5. Rockville, MD.      U.S. Departmet of Health and human Services. Public Health Service, Agency      for Health Care. Policy and Research. 1993, AHCPR Publication No 93-0551 (UR:http://text.nlm.nih.gov)    </li>       <!-- ref --><li> Ballenger JC, Jonathan RT, Lecubrier Y, Nutt DJ, Goldberg D, Magrumer K.      Consensus statement on the primary care management of depression from the      inernational consensus group on depression and anxiety. J Clin Psychiatr 1999;60      (suppl 7):54-61.     </li>       <!-- ref --><li> Bhatia SC, Bhatia SK. Major depression: Selecting safe and effective treatment.      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