<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0864-2125</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Revista Cubana de Medicina General Integral]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Rev Cubana Med Gen Integr]]></abbrev-journal-title>
<issn>0864-2125</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[ECIMED]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0864-21252002000400001</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Avances de la medicina en el siglo XX]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[López Espinosa]]></surname>
<given-names><![CDATA[José Antonio]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Lugones Botell]]></surname>
<given-names><![CDATA[Miguel]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A02"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,CNICM  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[Ciudad de La Habana ]]></addr-line>
<country>Cuba</country>
</aff>
<aff id="A02">
<institution><![CDATA[,Facultad de Medicina Finlay-Albarrán  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>08</month>
<year>2002</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>08</month>
<year>2002</year>
</pub-date>
<volume>18</volume>
<numero>4</numero>
<fpage>245</fpage>
<lpage>247</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0864-21252002000400001&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0864-21252002000400001&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0864-21252002000400001&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[ <h3>Editorial</h3> <h2>Avances de la medicina en el siglo XX</h2>     <p>    <br>   <a href="#cargo"><i>Jos&eacute; Antonio L&oacute;pez Espinosa<span class="superscript">1</span>    y Miguel Lugones Botell<span class="superscript">2</span></i></a><i><span class="superscript"><a name="autor"></a></span></i></p>     <p>    <br>   <i>DeCS: </i>HISTORIA DE LA MEDICINA DEL SIGLO XX.    <br>   <i>Subject headings: </i>HISTORY OF MEDICINE, 20 th CENTURY.    <br> </p>     <p>El origen de la medicina se pierde en la oscuridad de los tiempos m&aacute;s    remotos de la historia del hombre, pues con &eacute;l naci&oacute;, a tenor    de la ley de conservaci&oacute;n de su existencia; de ah&iacute; que haya surgido    de manera simult&aacute;nea con el sufrimiento de la humanidad. En sus primeras    &eacute;pocas era monopolio de los sacerdotes, quienes no por dignos dejaron    de explotarla en su provecho. M&aacute;s tarde el genio prodigioso de <i>Hip&oacute;crates    </i>la sustrajo a las concepciones fant&aacute;sticas del empirismo supersticioso,    y la elev&oacute; sobre la base s&oacute;lida de la observaci&oacute;n y del    m&eacute;todo racional. <i>Plat&oacute;n</i> le imprimi&oacute; el sello de    su filosof&iacute;a, modificada despu&eacute;s por las ideas exactas de <i>Arist&oacute;teles</i>    que crearon los inmutables principios de las que fueron las precursoras de las    ciencias actuales.<span class="superscript">1</span></p>     <p>Al igual que las dem&aacute;s ciencias, la medicina sufri&oacute; diversas    vicisitudes en el accidentado curso de la historia, pues si bien disfrut&oacute;    en principio etapas de marcado progreso, tuvo m&aacute;s tarde otras oscuras    como las del per&iacute;odo de la Edad Media, para volver a brillar con el Renacimiento.    Entre muchos elocuentes ejemplos merece mencionarse el inicio el 17 de abril    de 1766 de la gran etapa del progreso m&eacute;dico, cuando un joven apenas    conocido, nombrado <i>William Harvey</i> hizo la primera comunicaci&oacute;n    de su descubrimiento de la circulaci&oacute;n sangu&iacute;nea.<span class="superscript">2</span>    Y qu&eacute; decir de <i>Edward Jenner</i>, quien a finales del siglo XVIII    llev&oacute; a la pr&aacute;ctica su famoso descubrimiento de la vacuna, para    convertirse con ello en protagonista de una de las primicias m&aacute;s relevantes    de la medicina preventiva,<span class="superscript">3 </span>no obstante la    influencia a&uacute;n ejercida por las concepciones imaginativas y emp&iacute;ricas.</p>     <p>Aunque es preciso reconocer que las ideas filos&oacute;ficas influyeron hasta    cierto punto en el pensamiento m&eacute;dico, no es menos cierto que el m&eacute;todo    exacto estaba lejos de ser aplicado a la medicina. Los procedimientos de investigaci&oacute;n    eran insuficientes, a la vez que muy pobres las nociones acerca de la etiolog&iacute;a    y la patogenia. Asimismo la terap&eacute;utica, que trataba de huir del empirismo,    ca&iacute;a en frecuentes errores; de ah&iacute; la importancia de los dos descubrimientos    antes mencionados.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El siglo XIX, que arranc&oacute; por entero de la Revoluci&oacute;n Francesa    en el orden pol&iacute;tico, con la proclamaci&oacute;n de las formas del derecho    p&uacute;blico y con la promulgaci&oacute;n de leyes de car&aacute;cter democr&aacute;tico,    fue tambi&eacute;n una centuria de fecundidad cient&iacute;fica y la medicina    moderna fue una de sus grandes creaciones. Entre otros abundantes logros de    esta &eacute;poca, procede citar el descubrimiento del vector de la fiebre amarilla    y el anuncio en 1881 de la teor&iacute;a metax&eacute;nica de la transmisi&oacute;n    de enfermedades por el inmortal sabio cubano <i>Carlos J. Finlay Barr&eacute;s</i>.<span class="superscript">4</span></p>     <p>Si dif&iacute;cil ha sido hacer un somero recuento de la evoluci&oacute;n de    la ciencia m&eacute;dica a trav&eacute;s del tiempo hasta el siglo XIX, tanto    o m&aacute;s complejo resulta sintetizar sus adelantos durante el siglo XX que    acaba de concluir en el poco espacio disponible para un art&iacute;culo de revista,    por cuanto se corre el riesgo de incurrir en omisiones de nombres y de descubrimientos    importantes. Baste decir que a lo largo de esa centuria un total de 172 cient&iacute;ficos    obtuvieron el Premio Nobel de Fisiolog&iacute;a o Medicina, desde que en 1901    inaugur&oacute; la lista de los galardonados el alem&aacute;n Emil <i>Adolph    von Behring</i>,<span class="superscript">5</span> hasta que en el 2000 la cerraron    el sueco <i>Arvid Carlsson</i> y los estadounidenses<i> Paul Greengard y Eric    Kandel</i>.<span class="superscript">6</span> En realidad los Premios Nobel    han trazado la senda de la ciencia moderna, y prueba elocuente de ello es que    a principios de siglo XX se pod&iacute;an contar por cientos o miles los cient&iacute;ficos    concentrados en unos pocos pa&iacute;ses de Europa y Am&eacute;rica del Norte,    mientras que hoy d&iacute;a son millones los que se distribuyen por todo el    mundo.</p>     <p>Esta apretada s&iacute;ntesis de los &eacute;xitos de la medicina en el siglo    XX se puede iniciar con el avance farmacol&oacute;gico, a cuyo efecto es justo    enfatizar el desarrollo de un gran n&uacute;mero de vacunas que han ocupado    un lugar relevante en el incremento de la expectativa de vida de ni&ntilde;os    y adultos, en virtud de su acci&oacute;n preventiva contra m&uacute;ltiples    y peligrosas enfermedades. El primer destello de comprensi&oacute;n del funcionamiento    de la inmunidad humana hab&iacute;a tenido lugar en 1797 con las vacunas contra    la viruela de <i>Jenner</i>.<span class="superscript">3</span> Los primeros    cient&iacute;ficos que obtuvieron los Premios Nobel de Fisiolog&iacute;a o Medicina    concedidos a principios del siglo XX, fueron precisamente aquellos que hab&iacute;an    hecho gran parte de su trabajo en d&eacute;cadas anteriores con el fin de controlar    las enfermedades infecciosas que estaban cobrando muchas vidas humanas. Pocas    familias escapaban entonces a los terribles efectos de la tuberculosis, el paludismo,    la s&iacute;filis, el c&oacute;lera, la gangrena, la lepra, la influenza, la    difteria y la disenter&iacute;a.</p>     <p>Cuando se pudo demostrar que las bacterias eran las causantes de muchas infecciones,    los cient&iacute;ficos comenzaron a preocuparse m&aacute;s por destruirlas,    que por buscar paliativos contra los s&iacute;ntomas que produc&iacute;an. De    tal manera, los m&eacute;todos establecidos por el bacteri&oacute;logo alem&aacute;n    <i>Robert Koch</i> a ra&iacute;z de haber aislado la bacteria desencadenante    de la tuberculosis, se emplean todav&iacute;a en la microbiolog&iacute;a m&eacute;dica,    cuyo desarrollo se debe en gran parte a sus esfuerzos para cultivar e identificar    las bacterias.<span class="superscript">7</span></p>     <p>La biolog&iacute;a es una ciencia que subyace dentro de la medicina, lo cual    se expresa en el af&aacute;n del hombre por buscar y aprender lo m&aacute;s    posible acerca de los seres vivos, en especial del propio hombre. La exploraci&oacute;n    de la biolog&iacute;a celular se ha podido llevar a cabo gracias al desarrollo    del microscopio electr&oacute;nico durante la d&eacute;cada de los a&ntilde;os    30, y con cuya ayuda <i>Max Delbr&uuml;ck, Alfred D. Herhey y Salvador Luria</i>    pudieron observar el modo en que los virus atacan a las c&eacute;lulas vivas,    a la vez que <i>Albert Claude, Christian R. De Duve y George E. Palade</i> lograron    ofrecer por primera vez una visi&oacute;n detallada acerca de las estructuras    celulares conocidas como organelas, las cuales producen y atesoran los procesos    qu&iacute;micos de la vida.<span class="superscript">8,9</span></p>     <p>La idea de que los organismos microsc&oacute;picos pod&iacute;an ser causantes    de diversos males, impuls&oacute; a enfrentarlos con productos qu&iacute;micos    capaces de eliminarlos sin da&ntilde;ar a las c&eacute;lulas, o bien con sueros    que ayudaran a elevar las defensas del cuerpo. As&iacute; el desarrollo de antibi&oacute;ticos    a base de sulfa del alem&aacute;n <i>Gerhard Domagk</i>,<span class="subscript">10</span>    el descubrimiento de la penicilina por <i>Alexander Fleming</i><span class="superscript">11</span>    y el de la estreptomicina por <i>Selman A. Waksman</i><span class="superscript">12    </span>produjeron avances sorprendentes en la terap&eacute;utica m&eacute;dica,    por cuanto a partir de estas contribuciones se pudieron revelar muchos grandes    misterios, incluso el de factores capaces de transformar los rasgos de un individuo.</p>     <p>Cuando se pudo demostrar la estructura del ADN, se abrieron nuevas posibilidades    a la biolog&iacute;a molecular. Los cient&iacute;ficos dedicados a esta disciplina    descubrieron que los genes, adem&aacute;s de codificar las prote&iacute;nas,    regulan el modo en que las c&eacute;lulas las producen. Por otra parte, se demostr&oacute;    c&oacute;mo el &quot;lenguaje&quot; de los genes garantiza la inserci&oacute;n    organizada de los amino&aacute;cidos en las mol&eacute;culas prote&iacute;nicas;    se hall&oacute; el c&oacute;digo gen&eacute;tico de varios virus como el VIH    causante del SIDA, que interact&uacute;a con los genes de las c&eacute;lulas,    y se encontraron a las enzimas que dividen el ADN en sitios espec&iacute;ficos.<span class="superscript">13</span></p>     <p>A estos logros se pudieran agregar, entre otros muchos, la enorme cantidad    de vidas que se han salvado con la terapia de rehidrataci&oacute;n en los procesos    diarreicos; la disminuci&oacute;n de la mortalidad perinatal e infantil (punto    de referencia importante, que sirve de indicador del progreso humano y social);    el &eacute;xito y la repercusi&oacute;n de los trasplantes de &oacute;rganos;    los progresos de las t&eacute;cnicas diagn&oacute;sticas por im&aacute;genes;    as&iacute; como tambi&eacute;n la aplicaci&oacute;n de la psicoterapia y la    terapia de grupo, que han posibilitado mejorar la calidad de vida de muchos    enfermos y la de sus familias.</p>     <p>Estos &eacute;xitos de la medicina durante el siglo XX, citados en apretada    s&iacute;ntesis, no han sido frutos de la casualidad, pues han requerido la    consagraci&oacute;n total a la investigaci&oacute;n de miles de cient&iacute;ficos    involucrados en la noble tarea de llevar adelante el objetivo com&uacute;n de    salvar vidas y de mitigar el dolor humano. </p> <h4>Summary</h4>     <p>Sin resumen</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Subject headings: HISTORY OF MEDICINE, 20<span class="superscript">TH </span>CENTURY.</p> <h4>Referencias bibliogr&aacute;ficas</h4> <ol>       <li> Morales Garc&iacute;a JF. Los progresos de la ciencias m&eacute;dica. Habana:      La Moderna Poes&iacute;a,1924:3-19.    <br>   </li>       <li> William Harvey. Tri&aacute;ngulo 1957;3(2):41.    <br>   </li>       <li> Garrison FH. An introduction to the history of medicine. 4 ed. Philadelphia:      WB Saunders;1929:372-5.    <br>   </li>       <li> Finlay CJ. El mosquito hipot&eacute;ticamente considerado como agente de      transmisi&oacute;n de la fiebre amarilla. En: Obras Completas. La Habana:      Academia de Ciencias de Cuba, Museo Hist&oacute;rico de las Ciencias &quot;Carlos      J.Finlay&quot;,1965;t1:247-61.    <br>   </li>       <li> L&oacute;pez Espinosa JA. El primer Premio Nobel de Medicina y Fisiolog&iacute;a.      Rev Cubana Med Gen Integr 1996;12(2):202-8.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   </li>       <li> Balter M. Celebrating the Synapse. Science 200;290(5491):424.    <br>   </li>       <li> Karger Decker B. Schach der Tuberculose. Berlin: Union Verlag, 1966:47-66.    <br>   </li>       <li> Watson JD. Salvador Luria (1912-1991). Nature 1991;350(6314):113.    <br>   </li>       <li> Fr&uuml;hling J. Elogue du Professeur Albert Claude, prix Nobel de M&eacute;decine      et de Phsiologie en 1974. Bull Med Acad R Med Belg 1994;149(12):466-9.    <br>   </li>       <li> B&ouml;cker W. Gerhard Domack. 100. Geburtstag der Pathologen und Nobelpreistr&auml;ger.      Pathologe 1995;16(6):383-5.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   </li>       <li> International Merchandising Corporation. A spore in a petri dish. En: The      Nobel century. London: Chapmans, 1991:166-7.    <br>   </li>       <li> Kyle RA, Shampo MA. Selman A. Waksman. JAMA 1980;243(24):2494.    <br>   </li>       <li> Gasner D. The mirale of life. En:The Nobel Century. London: Chapmans, 1991:154-7.          <br>   </li>     </ol>     <p>Recibido:24 de septiembre de 2001. Aprobado: 26 de diciembre de 2001.    <br>   <i>Lic. Jos&eacute; Antonio L&oacute;pez Espinosa.</i> Calle E #452 entre 19    y 21, Vedado, municipio Plaza, Ciudad de La Habana, Cuba    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>     <p>&nbsp;</p>     <p></p>     <p><a href="#autor">1 Licenciado en Informaci&oacute;n Cient&iacute;fico-T&eacute;cnica.    Departamento de Procesamiento de la Documentaci&oacute;n del Centro Nacional    de Informaci&oacute;n de Ciencias M&eacute;dicas.    <br>   2 Especialista de II Grado en Obstetricia y Ginecolog&iacute;a. Facultad de    Medicina &quot;Finlay-Albarr&aacute;n.&quot; </a><a name="cargo"></a></p>     <p>&nbsp;</p>      ]]></body>
</article>
