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</front><body><![CDATA[  <h3>Editorial    <br> </h3><h2>La motivaci&oacute;n y el desempe&ntilde;o del equipo  b&aacute;sico de salud en el nivel primario    <br> </h2>     <p><b><a href="#cargo">F&eacute;lix Jos&eacute; Sans&oacute; Soberats</a><i><a href="#cargo"><span class="superscript">1</span></a></i><span class="superscript"><a name="autor"></a></span></b></p>     <p>En  Cuba el acceso de los j&oacute;venes a las carreras universitarias depende de  su propio esfuerzo y voluntad. El escalaf&oacute;n para la entrada a la universidad  se establece considerando el n&uacute;mero de plazas en oferta y el promedio obtenido  por los aspirantes al finalizar el preuniversitario. En el caso de las Ciencias  M&eacute;dicas, el proceso contempla requisitos adicionales y con los seleccionados  se constituyen contingentes anuales que conforman el Destacamento &quot;Carlos  J. Finlay&quot;. Esta fortaleza favorece que quienes eligen una carrera universitaria  en general &#150;o Medicina en particular&#150; sean j&oacute;venes predominantemente  enamorados y convencidos de su futuro. Por ello considero que en nuestro pa&iacute;s  es muy alta la probabilidad de que los graduados disfruten del ejercicio de su  profesi&oacute;n, aun cuando pudieran encontrarse en condiciones no muy favorables  para su desempe&ntilde;o.    <br> </p>    <p>No obstante, la media de los profesionales  que laboran en el nivel primario no manifiestan plena satisfacci&oacute;n con  su labor. &iquest;C&oacute;mo explicar este sentimiento entre quienes constituyen  pr&aacute;cticamente el 50 % de la fuerza m&eacute;dica y de enfermer&iacute;a  del pa&iacute;s?    <br> </p>    <p>El fen&oacute;meno concreto que es hoy la medicina  familiar cubana es resultante de la convergencia de varios elementos, entre ellos:  los cambios en el cuadro epidemiol&oacute;gico del pa&iacute;s a partir del desarrollo  social alcanzado; la aspiraci&oacute;n de cumplir las metas de salud para todos  en el a&ntilde;o 2000; la voluntad pol&iacute;tica de desarrollar un nuevo tipo  de atenci&oacute;n m&eacute;dica desde los primeros a&ntilde;os de la d&eacute;cada  de los 80; las propias transformaciones que tuvieron lugar en la docencia y en  la asistencia para asegurar la formaci&oacute;n del profesional que se necesitaba,  y las duras condiciones en las que se desarroll&oacute; este proceso en los 90.  Todo ello, en medio de las expectativas de los propios profesionales y de la poblaci&oacute;n  en relaci&oacute;n con el servicio que se brinda en el nivel primario.    <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La  poblaci&oacute;n, para quien estaban dirigidas las transformaciones, percibi&oacute;  los beneficios del nuevo modelo desde sus inicios y manifest&oacute; gratitud  y complacencia dadas las ventajas que mostraba el &quot;Plan&quot; del M&eacute;dico  y la Enfermera de la Familia. La atenci&oacute;n m&eacute;dica ha sido desde entonces  mucho m&aacute;s personalizada, m&aacute;s accesible, con un enfoque preventivo  (del cual no siempre somos conscientes) y una fuerte proyecci&oacute;n social.    <br>  </p>    <p>Desde el comienzo mismo del programa de medicina familiar se interpret&oacute;  que al tener a un m&eacute;dico y una enfermera residiendo en la comunidad se  pod&iacute;a acceder a ellos en cualquier momento durante las 24 horas del d&iacute;a.  Las personas pod&iacute;an incluso solicitar una visita a su hogar cuando lo consideraran  necesario, y el m&eacute;dico o la enfermera, estaban en la obligaci&oacute;n  de acudir y ofrecer un trato esmerado y amable ante cada llamado.    <br> </p>    <p>Este  mensaje de<b> </b>accesibilidad desmesurada, de gran impacto pol&iacute;tico al  inicio del desarrollo del modelo, probablemente ha sido &#150;sin que haya constituido  un prop&oacute;sito&#150; de las causas que m&aacute;s pesan hoy en la desmotivaci&oacute;n  de nuestro M&eacute;dicos y Enfermeras de la Familia, y es en parte responsable  de la tendencia a la informalidad que pudiera estar presente hoy en la atenci&oacute;n  m&eacute;dica que brindamos en el nivel primario en nuestro pa&iacute;s. Como  no se establecieron reglas expl&iacute;citas para esta accesibilidad total, las  personas &quot;han tenido el derecho&quot; de acceder al m&eacute;dico o a la  enfermera por cualquier motivo en el momento que lo han deseado. Parad&oacute;jicamente,  el espacio de la consulta no siempre ha sido utilizado en toda su potencialidad,  y la casa de los miembros del Equipo B&aacute;sico de Salud ( EBS ) puede transformarse  entonces en el consultorio durante la tarde y la noche.    <br> </p>    <p>En condiciones  normales, si alguna persona llega a la casa de cualquier m&eacute;dico cubano  en horas de la tarde o la noche solicitando ayuda ante una situaci&oacute;n de  emergencia, es seguro que ser&aacute; atendido. Esta es la actitud esperada en  un profesional de la salud formado en nuestro pa&iacute;s, donde el humanismo  es el eje conductor de todo el proceso social. La situaci&oacute;n es bien distinta  cuando la comunidad convierte la excepci&oacute;n en tendencia y acude a la casa  M&eacute;dico de Familia una y otra vez por cuestiones que pudieron ser resueltas  en el espacio de la consulta, durante el horario de trabajo establecido.    <br> </p>    <p>Ante  la avalancha de pacientes en horario de la tarde o nocturno ha existido una gran  variedad de actitudes por parte de los M&eacute;dicos o Enfermeras de Familia.  Por evadir una situaci&oacute;n anormal e insostenible y no entrar en contradicci&oacute;n  con las expectativas generadas en la poblaci&oacute;n, el m&eacute;dico o la enfermera  pueden llegar a complacer las demandas de las personas que acuden a su hogar,  y en ocasiones, pasar por encima de las m&aacute;s elementales normas &eacute;ticas  del ejercicio de la profesi&oacute;n: no da&ntilde;ar y hacer el bien. Los integrantes  de cualquier EBS residentes en la comunidad que atienden, llegan a sentir que  son muy vulnerables ante sus pacientes, y que tanto ellos como su familia pierden  su individualidad y privacidad. Los pacientes, haciendo uso de sus derechos, son  due&ntilde;os absolutos de su tiempo.    <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>No conozco que se haya estudiado  en qu&eacute; magnitud este fen&oacute;meno descrito ha afectado a los miembros  de los EBS o a sus familias; o a partir de qu&eacute; momento la consulta m&eacute;dica  comenz&oacute; a tomar un car&aacute;cter m&aacute;s informal, pero lo cierto  es que, incluso dentro del consultorio, hoy se aprecian actitudes que tienden  a la informalidad. El tipo de consulta que predomina hoy no se caracteriza por  realizar el examen integral a las personas, ni por registrar adecuadamente todo  cuanto se hizo. De esta afirmaci&oacute;n se pudieran excluir las acciones que  se derivan del programa materno infantil, que dada su prioridad, tiende a mostrar  mejores est&aacute;ndares de calidad que el resto de las acciones.    <br> </p>    <p>La  poblaci&oacute;n, aunque responsable en parte de esta situaci&oacute;n, se percata  del poco rigor que entra&ntilde;a esta forma de actuaci&oacute;n de los M&eacute;dicos  y Enfermeras de Familia. Muchos pacientes no esperan de su m&eacute;dico una consulta  (en toda su real magnitud), y acuden al consultorio por cuestiones banales que  generalmente han sido previamente determinadas y &quot;resueltas&quot; por ellos  mismos (con diagn&oacute;stico y tratamientos propios), con la complaciente y  lamentable colaboraci&oacute;n del propio m&eacute;dico quien puede llegar a expedir  las recetas que se le solicitan.    <br> </p>    <p>El otro aspecto, muy vinculado al  anterior, que puede ser perfectamente diferenciado como causa para la desmotivaci&oacute;n  es el de la informalidad y circunstancialidad de las consultas y los terrenos.  La atenci&oacute;n m&eacute;dica que se ofrece en nuestros consultorios es ambulatoria  y dispensarizada, pero no es a&uacute;n adecuadamente planificada, ni se desarrolla  con el enfoque integral que se preconiza. Esta realidad afecta la identidad de  nuestra especialidad con respecto al resto.    <br> </p>    <p>El M&eacute;dico de Familia  que aplique el M&eacute;todo Cl&iacute;nico en Medicina Familiar necesita entre  20 y 30 minutos ante cada problema de salud al cual pretenda dar soluci&oacute;n.  La anamnesis debe dirigirse no solo al da&ntilde;o o problema de salud que afecta  al paciente o su familia, sino a la exploraci&oacute;n de factores de riesgo de  acuerdo con la edad, g&eacute;nero del paciente y entorno familiar; un examen  f&iacute;sico integral con un enfoque preventivo; el arribo a un diagn&oacute;stico;  la decisi&oacute;n de la conducta a seguir o ejecuci&oacute;n de acciones terap&eacute;uticas;  la prescripci&oacute;n de medicamentos; el registro de los datos obtenidos y la  comunicaci&oacute;n al paciente de toda la informaci&oacute;n necesaria para mejorar  su salud. Todas estas acciones no se pueden realizar cabalmente en menos de 20  minutos, en las condiciones actuales.    <br> </p>    <p>La consulta y el terreno son  actividades que deben ser b&aacute;sicamente planificadas, en las que los miembros  del EBS prev&eacute;n la evaluaci&oacute;n de la situaci&oacute;n de salud en  un individuo o familia atendiendo a sus necesidades de salud previamente identificadas.  Para esta evaluaci&oacute;n se concibe que el EBS disponga de la historia cl&iacute;nica  individual y familiar en funci&oacute;n de utilizar toda la informaci&oacute;n  &uacute;til para el an&aacute;lisis y registrar adecuadamente los datos que obtenga  y la conducta en cada caso.    <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Es poco probable que el m&eacute;dico que  trabaje con sus registros de manera ordenada, que examine adecuadamente a sus  pacientes y se plantee l&oacute;gicamente una conducta a partir de los hallazgos  obtenidos durante el acto m&eacute;dico, sea un mal profesional. Aun si se trata  de un joven profesional inexperto, cuando se trabaja con orden y se le dedica  a cada persona el tiempo que requiere en condiciones adecuadas de trabajo, este  galeno est&aacute; en condiciones de desarrollar las habilidades que le permitir&aacute;n  llegar a diagn&oacute;sticos cada vez m&aacute;s complejos e identificar mejor  las situaciones, los factores de riesgo o las enfermedades que afectan a la comunidad  que atiende.    <br> </p>    <p>Todo lo contrario ocurrir&aacute; a aquel o aquella profesional  que evite el contacto con el paciente o le complazca aun a sabiendas de que comete  una violaci&oacute;n de las normas &eacute;ticas y de los procedimientos t&eacute;cnicamente  establecidos. En este caso el m&eacute;dico se desprestigia y afecta su imagen  ante las mismas personas a las cuales les expidi&oacute; la receta que le solicitaron  sin haberles ofrecido una consulta, aunque que en apariencia se retiren muy complacidas  del consultorio. La imagen de cada especialidad la construyen los propios especialistas.    <br>  </p>    <p>¿Por qué aceptar que se viole este carácter planificado con informalidades  no justificadas?&iquest;Por qu&eacute; permitimos que nuestros EBS no utilicen  toda la capacidad instalada en los consultorios en funci&oacute;n de ofrecer una  verdadera atenci&oacute;n ambulatoria integral a toda la familia? &iquest;Acaso  los m&eacute;dicos somos realmente conscientes del da&ntilde;o que nos provocamos  y generamos con estas consultas informales?    <br> </p>    <p>Por nuestra propia falta  de visi&oacute;n, la poblaci&oacute;n no tiene claridad de lo que representa una  consulta m&eacute;dica, ni de los objetivos y funciones de los CMF en la comunidad.  Existen an&eacute;cdotas de pacientes que acuden a los consultorios cinco minutos  antes de terminar el horario de la consulta, o incluso despu&eacute;s de terminada  esta; o que abordan al m&eacute;dico fuera de la consulta y le interrogan acerca  de un problema de salud, que para su soluci&oacute;n, requiere de una consulta.  Lo sorprendente es que es tambi&eacute;n habitual que el m&eacute;dico permita  esto, o que incluso realice el interrogatorio y la prescripci&oacute;n m&eacute;dica  en plena calle. Aunque parezca parad&oacute;jico, la misma persona que se molesta  porque no es atendida prontamente y en el lugar que entiende, se quejar&aacute;  del M&eacute;dico de Familia si el diagn&oacute;stico o el tratamiento no fueron  los apropiados, y emitir&aacute; juicios de valor no adecuados a partir de las  experiencias descritas.    <br> </p>    <p>Los aspectos que he tratado en este editorial,  el de la accesibilidad desmesurada y el de la informalidad y la falta de planificaci&oacute;n  de las acciones, no son de ninguna manera los &uacute;nicos generadores de insatisfacci&oacute;n  en los profesionales del nivel primario de atenci&oacute;n, pero considero que  tienen una gran responsabilidad en la desmotivaci&oacute;n que hoy prevalece.  El primero, porque coloca al m&eacute;dico en una situaci&oacute;n de vulnerabilidad  total ante su poblaci&oacute;n con una afectaci&oacute;n evidente de su individualidad,  y el segundo, porque al desempe&ntilde;ar un acto m&eacute;dico no planificado  e informal, el profesional no est&aacute; en condiciones de perfeccionar con la  propia pr&aacute;ctica su modo de actuaci&oacute;n, y por tanto se desmotiva,  al percatarse de que no progresa.</p>    <p>Recibido: 27 de junio de 2002. Aprobado:  28 de agosto de 2002.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <i>Dr.</i> <i>F&eacute;lix J. Sans&oacute; Soberats</i>.  Mariano No. 415 entre Lombillo y Pi&ntilde;era, municipio Cerro, Ciudad de La  Habana, Cuba. E-mail: <a href="mailto:fsanso@infomed.sld.cu">fsanso@infomed.sld.cu</a>  </p>    <p><span class="superscript"><a href="#autor">1</a></span><a href="#autor">Médico  de&nbsp; Familia. Especialista de II Grado en Medicina General Integral. Profesor  Asistente del ISCM-H. Miembro Titular de la SOCUMEFA</a>.<a name="cargo"></a><a href="#autor">    <br>  </a></p>    <p>&nbsp; </p>      ]]></body>
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