<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0864-2125</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Revista Cubana de Medicina General Integral]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Rev Cubana Med Gen Integr]]></abbrev-journal-title>
<issn>0864-2125</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[ECIMED]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0864-21252003000200016</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Estrictamente confidencial]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Lugones Botell]]></surname>
<given-names><![CDATA[Miguel]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Policlínico Docente 26 de Julio  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[Ciudad de La Habana ]]></addr-line>
<country>Cuba</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>04</month>
<year>2003</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>04</month>
<year>2003</year>
</pub-date>
<volume>19</volume>
<numero>2</numero>
<fpage>0</fpage>
<lpage>0</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0864-21252003000200016&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0864-21252003000200016&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0864-21252003000200016&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[ <h2>Estrictamente confidencial    <br> </h2>    <p><i><a href="#cargo">Miguel Lugones  Botell<span class="superscript">1</span></a></i><a name="autor"></a>    <br> </p>    <p>En  el Juramento de Hip&oacute;crates puede leerse: &quot;... Todo lo que habr&eacute;  visto u o&iacute;do durante la cura o fuera de ella en la vida com&uacute;n, lo  callar&eacute; y lo conservar&eacute; siempre como secreto, si no me es permitido  decirlo. Si mantengo perfecta e intacta fe a este juramento, que me sea concedida  una vida afortunada y la futura felicidad en el ejercicio del arte, de modo que  mi fama sea alabada en todos los tiempos; pero si fallara al juramento o hubiera  jurado en falso, que ocurra lo contrario.&quot;<span class="superscript">1</span>    <br>  </p>    <p>Como puede verse, desde la antig&uuml;edad el hecho de la confidencialidad  en el ejercicio de la medicina, quedaba protegida por juramento, y no solamente  se limitaba a los aspectos meramente cl&iacute;nicos, sino a todo lo que era inherente  a la dignidad de la persona y el respeto que esta merece. Este juramento puede  considerarse hoy en d&iacute;a el Primer C&oacute;digo de &Eacute;tica M&eacute;dica,  que impuso, durante siglos, la pr&aacute;ctica del secreto m&eacute;dico. Muchas  han sido las leyes, c&oacute;digos, decretos, etc., que cada pa&iacute;s ha establecido  en este sentido para garantizar la confidencialidad profesional, y entre ellas  podemos citar el llamado C&oacute;digo de Ginebra, que es casi similar al de Hip&oacute;crates:  &quot;Guardar&eacute; el secreto de aquel que conf&iacute;e en m&iacute;, incluso  despu&eacute;s de la muerte del paciente.&quot; (C&oacute;digo de Ginebra, 1983).    <br>  </p>    <p>La evoluci&oacute;n de la ciencia m&eacute;dica desde entonces hasta nuestros  d&iacute;as marca un abismo en cuanto a su desarrollo. Hoy existe gran desarrollo  en los medios de comunicaci&oacute;n, los archivos de las historias cl&iacute;nicas,  las investigaciones que se realizan y que pueden llegar a hacerse en diferentes  lugares distantes de donde se est&aacute; atendiendo al paciente, el trabajo en  equipo, y en nuestro pa&iacute;s, la atenci&oacute;n comunitaria, con su m&aacute;xima  expresi&oacute;n: el M&eacute;dico y la Enfermera de la Familia.    <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Resulta  evidente que la salud de una persona constituye uno de los aspectos m&aacute;s  &iacute;ntimos relacionados con ella. La persona debe y tienen plena confianza  en los profesionales de la medicina, pero ante una situaci&oacute;n de salud determinada,  &iquest;est&aacute; siempre decidida a decirla? No podemos olvidar que existen  muchas enfermedades y situaciones m&eacute;dicas que tienen gran connotaci&oacute;n  social. Por ejemplo, el embarazo en edades precoces, las infecciones de transmisi&oacute;n  sexual (con su m&aacute;xima expresi&oacute;n en el SIDA), la lepra, y otras m&aacute;s,  no son bien admitidas en el marco familiar y social. En este sentido, como se  sabe, existen enfermedades de declaraci&oacute;n obligatoria, por peligro a terceras  personas.    <br> </p>    <p>Ante estas situaciones surge un dilema: &iquest;Hasta d&oacute;nde  le est&aacute; permitido al profesional mantener el secreto, respetando el leg&iacute;timo  derecho de intimidad de una persona?    <br> </p>    <p>Si partimos del criterio de que  con nuestro silencio vamos a ocasionar perjuicio para el paciente o para otras  personas, en caso, por ejemplo, de enfermedades contagiosas, no es admisible guardar  nuestro secreto. Por fundamental que parezca, el derecho moral del paciente al  respeto de su integridad y autonom&iacute;a no es absoluto, pues cuando ese derecho  entra en conflicto con el de la integridad de otras personas surgen limitaciones  l&oacute;gicas en ese sentido.<span class="superscript">2</span> Tambi&eacute;n  algunas situaciones m&eacute;dicas pueden comprometer en mayor o menor medida  el secreto profesional: enfermedades profesionales, accidentes del trabajo, etc.  Tambi&eacute;n hay situaciones de &iacute;ndole laboral en que es necesario revelar  algunos aspectos y ser&iacute;a en los casos de m&eacute;dicos forenses cuando  sea necesario determinar la(s) causa (s) de muerte, actuar como perito, juez instructor,  etc.    <br> </p>    <p>La intimidad y la privacidad tienen en la actualidad una concepci&oacute;n  fundamental en la pr&aacute;ctica de la medicina. El concepto de la medicina y  de la relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente tiende al reconocimiento de este  como un agente responsable que debe tener un papel activo en la toma de decisiones  m&eacute;dicas en todo aquello que le ata&ntilde;e. En este contexto nace la bio&eacute;tica  m&eacute;dica, la cual centra su tem&aacute;tica en el paciente, la asistencia  a ellos, las investigaciones m&eacute;dicas con la aplicaci&oacute;n de nuevas  tecnolog&iacute;as y el predominio de nuevas concepciones y patrones morales en  las relaciones entre los m&eacute;dicos y los pacientes.    <br> </p>    <p>La bio&eacute;tica  ha influido en el desarrollo de la deontolog&iacute;a m&eacute;dica en el mundo  entero. Muestra de ello lo constituyen algunas formulaciones contenidas en aquellos  documentos deontol&oacute;gicos que fueron producidos o enmendados con posterioridad  al surgimiento y difusi&oacute;n de la bio&eacute;tica.<span class="superscript">3  </span>En este contexto se inscribe la aprobaci&oacute;n por la XXXIV Asamblea  M&eacute;dica Mundial en 1981 de la &quot;Declaraci&oacute;n de Lisboa. Derechos  del Paciente&quot;, en la que se recoge, sucintamente, el derecho del paciente  a, despu&eacute;s de ser adecuadamente informado sobre el tratamiento, aceptarlo  o rechazarlo, y a morir con dignidad.<span class="superscript">4 </span>    <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Hay  otros aspectos a considerar en el ejercicio de la medicina y podemos se&ntilde;alar  2 que consideramos importantes:    <br> </p><ul>     <li>El diagn&oacute;stico precoz  de enfermedades gen&eacute;ticas: A este aspecto debe dedic&aacute;rsele una atenci&oacute;n  especial en el cap&iacute;tulo de la confidencialidad profesional. De todos es  conocido la gran connotaci&oacute;n familiar y social que tienen estas enfermedades,  muchas de las cuales no tienen tratamiento espec&iacute;fico alguno en la actualidad.  Aqu&iacute; la confidencialidad hay que entenderla como el derecho a la informaci&oacute;n  y a la prevenci&oacute;n. De acuerdo con el avance tecnol&oacute;gico, muchas  de estas pueden ser diagnosticadas precozmente antes del parto, lo que le brinda  la posibilidad de evitar el nacimiento de estos ni&ntilde;os y esta alternativa  se les brinda en muchos lugares del mundo, incluyendo nuestro pa&iacute;s. Solamente  se requiere el consentimiento de la pareja, previamente informada, y conocedora  del trastorno gen&eacute;tico, para acceder o no a la interrupci&oacute;n de estas  gestaciones.    <br> </li>    <li>La medicina preventiva: Est&aacute; muy relacionada  con el ep&iacute;grafe anterior y tiene mucho que ver con la raz&oacute;n de ser  de la medicina en la Atenci&oacute;n Primaria de Salud.    <br> </li>    </ul>    <p><b>&iquest;Est&aacute;  en riesgo la confidencialidad m&eacute;dica?</b>    <br> </p>    <p>Es evidente que la  medicina ha incorporado a su pr&aacute;ctica diaria m&uacute;ltiples elementos  que de cierta manera atentan o amenazan lo confidencial de su ejercicio. Las nuevas  tecnolog&iacute;as de avanzada, aplicadas cada d&iacute;a con m&aacute;s frecuencia  a la pr&aacute;ctica diaria, constituyen un ejemplo. Podemos citar las t&eacute;cnicas  de reproducci&oacute;n asistida, donde en la mayor&iacute;a de las veces, se marca  la obligaci&oacute;n del anonimato, pero se reconoce que los ni&ntilde;os, en  el futuro, tienen derecho a pedir informaci&oacute;n sobre los donantes.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p>El  trabajo m&eacute;dico en equipo debe garantizar que se mantenga el derecho de  intimidad. Aqu&iacute; habr&iacute;a que introducir un nuevo concepto, y ser&iacute;a  que ya el secreto estar&iacute;a limitado a un equipo reducido de personas relacionadas  muy directamente con el paciente; ser&iacute;a un secreto compartido, de confidentes  imprescindibles, que est&aacute;n obligados a guardar discreci&oacute;n.     <br>  </p>    <p>Igualmente el desarrollo de la Inform&aacute;tica, con el almacenamiento  de datos acerca de los pacientes, propicia que puedan ser abordados con relativa  facilidad por otras personas, lo cual pone en peligro la intimidad del secreto  profesional. Lo mismo ocurre con los archivos de las historias cl&iacute;nicas.    <br>  </p>    <p>La investigaci&oacute;n merece una consideraci&oacute;n aparte porque es  mucho lo que se investiga en la actualidad para poder continuar realizando progresos  en cada una de las especialidades m&eacute;dicas. En este sentido, creo que se  debe ser muy riguroso en cuanto a que siempre debe contarse con el consentimiento  por escrito de las personas involucradas en una investigaci&oacute;n. Los datos  a revelar deben ser an&oacute;nimos, si no se tiene la autorizaci&oacute;n y el  consentimiento del paciente para incluirlo en la divulgaci&oacute;n. Igualmente,  la publicaci&oacute;n de casos importantes deben conservar el anonimato establecido,  de forma tal, que no puedan identificarse a los titulares, salvo que estos hayan  dado su consentimiento para la publicaci&oacute;n, aspecto este que habitualmente  no se contempla.    <br> </p>    <p>Elementos de gran inter&eacute;s que no tienen que  ver con el acto m&eacute;dico en s&iacute;, pero que tienen mucha vigencia en  la actualidad, son los diferentes medios de comunicaci&oacute;n social, que constituyen,  sin lugar a dudas, una fuente incalculable de informaci&oacute;n, y se relacionan  directamente con las diversas realidades reveladas. Aqu&iacute; hay que considerar  2 aspectos que tienen mucha importancia; uno es la necesidad y el derecho que  tiene el paciente a la privacidad y a estar solo en determinados momentos, y el  otro, es la conveniencia de darle divulgaci&oacute;n a algunos logros obtenidos  en el ejercicio de la medicina (pongamos, por ejemplo, la operaci&oacute;n exitosa  de un trasplante de &oacute;rganos, etc.). En este sentido, tambi&eacute;n hacemos  &eacute;nfasis en los datos y la informaci&oacute;n que el m&eacute;dico, principal  protagonista y responsable del diagn&oacute;stico y del tratamiento del paciente,  puede y debe brindar a la prensa, informaci&oacute;n que debe hacerse en t&eacute;rminos  generales.    <br> </p>    <p>Hay ejemplos en el mundo de periodistas que han asistido  a un evento trascendental y han priorizado su ejercicio profesional (tomar una  foto, por ejemplo), antes que socorrer a un paciente en un accidente, sobre todo,  si llega antes que la ayuda m&eacute;dica. Hasta ah&iacute; llega la importancia  del tema que nos ocupa, la necesidad de darle importancia primordial a la dignidad  y a la identidad de la persona, por encima de otras circunstancias.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p>La  pobreza en algunos pa&iacute;ses parece privar del derecho a la vida privada a  muchas personas. En este sentido, fot&oacute;grafos y reporteros est&aacute;n  a la caza de la imagen de mayor inter&eacute;s para divulgar una situaci&oacute;n  determinada de injusticia. Del otro lado estar&iacute;a el otro grupo, tambi&eacute;n  buscando por la prensa, constituido por personas famosas, artistas, etc., en que  muchas veces se pone su intimidad al descubierto.    <br> </p><h4>Consideraciones  finales    <br> </h4>    <p>El concepto inicial de que el m&eacute;dico tiene el deber  de respetar el derecho de cada persona a su intimidad debe ser el principio rector  de la confidencialidad m&eacute;dica. Este criterio, a principios del tercer milenio,  aunque mantiene toda su vigencia, se ve sometido a muchas condicionantes que,  tanto dentro de la medicina, como fuera de ella, pueden poner en peligro la confidencialidad  y el secreto profesional, y que hemos tratado de esbozar en este trabajo de manera  muy sucinta, pero sin dejar de mencionar lo que consideramos m&aacute;s importante.    <br>  </p>    <p>Los principios de intimidad, autonom&iacute;a y respeto a la integridad  de la persona son necesarios, pero no totalmente suficientes para preservar la  integridad de la persona enferma. Es indispensable que la entereza moral respete  los matices y las sutilezas del derecho moral a la autonom&iacute;a. Por tanto,  el m&eacute;dico debe ser una persona que tenga la virtud de la integridad, una  persona que no solo acepte el respeto de la autonom&iacute;a de otros como principio  o concepto, sino tambi&eacute;n en la que se pueda confiar para que interprete  su aplicaci&oacute;n con la m&aacute;xima sensibilidad moral.<span class="superscript">5</span>    <br>  </p>    <p>En un mundo de pleno desarrollo cient&iacute;fico y social, solamente un  aspecto debe predominar en nuestra pr&aacute;ctica m&eacute;dica diaria, y es  que la convicci&oacute;n &eacute;tica en nuestro trabajo y la confianza inherente  en la relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente, son las que con seguridad har&aacute;n  predominar el &eacute;xito de mantener viva la intimidad, la identidad y la dignidad  de nuestros pacientes. Esa es la salvaguarda definitiva de la integridad personal  de nuestros pacientes. </p><h4>&nbsp;</h4><h4>Referencias bibliogr&aacute;ficas</h4><ol>      <!-- ref --><li>Castro Bachiller de R. Juramento hipocr&aacute;tico. En: Caduceos y juramentos  m&eacute;dicos. Cuad Hist Salud P&uacute;blica. 2000;(76).</li>    <!-- ref --><li>Pellegrino  DP. La relaci&oacute;n entre la autonom&iacute;a y la integridad en la &eacute;tica  m&eacute;dica. Bol Sanit Panam 1990;108(5 y 6):385.</li>    <!-- ref --><li>P&eacute;rez C&aacute;rdenas  M, Flores RJ, Singh CC, Paredes RG. &Eacute;tica m&eacute;dica y bio&eacute;tica.  Perspectivas filos&oacute;ficas. En: Lecturas de filosof&iacute;a, salud y sociedad.  La Habana: Editorial Ciencias M&eacute;dicas 2000:140-1.</li>    <!-- ref --><li>-----&Eacute;tica  m&eacute;dica y bio&eacute;tica. Perspectiva filos&oacute;fica. En: Lecturas de  filosof&iacute;a, salud y sociedad. La Habana: Editorial Ciencias M&eacute;dicas,  2000:152.</li>    <!-- ref --><li>Pellegrino DP. La relaci&oacute;n entre la autonom&iacute;a  y la integridad en la &eacute;tica m&eacute;dica. Bol Of Sanit Panam 1990;108(5  y 6):388.</li>    </ol>    <p>Recibido: 5 de julio de 2001. Aprobado: 20 de septiembre  de 2002.    <br> <i>Dr.</i> <i>Miguel Lugones Botell.</i> Policl&iacute;nico Docente  &quot;26 de julio&quot;. Calle 72 #1313, municipio Playa, Ciudad de La Habana,  Cuba.</p>    <p>    <br> <span class="superscript"><a href="#autor">1</a></span><a href="#autor">  Especialista de II Grado en Ginecolog&iacute;a y Obstetricia. Policl&iacute;nico  Docente &quot;26 de Julio&quot;, Playa.</a><a name="cargo"></a></p>    <p></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[ ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Castro Bachiller de]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Juramento hipocrático]]></article-title>
<source><![CDATA[]]></source>
<year></year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Pellegrino]]></surname>
<given-names><![CDATA[DP]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La relación entre la autonomía y la integridad en la ética médica]]></article-title>
<source><![CDATA[Bol Sanit Panam]]></source>
<year>1990</year>
<volume>108</volume>
<numero>5 y 6</numero>
<issue>5 y 6</issue>
<page-range>385</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Pérez Cárdenas]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Flores]]></surname>
<given-names><![CDATA[RJ]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Singh]]></surname>
<given-names><![CDATA[CC]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Paredes]]></surname>
<given-names><![CDATA[RG]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Ética médica y bioética: Perspectivas filosóficas]]></article-title>
<source><![CDATA[Lecturas de filosofía, salud y sociedad]]></source>
<year>2000</year>
<page-range>140-1</page-range><publisher-loc><![CDATA[La Habana ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Editorial Ciencias Médicas]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<nlm-citation citation-type="book">
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Ética médica y bioética: Perspectiva filosófica]]></article-title>
<source><![CDATA[Lecturas de filosofía, salud y sociedad]]></source>
<year>2000</year>
<page-range>152</page-range><publisher-loc><![CDATA[La Habana ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Editorial Ciencias Médicas]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Pellegrino]]></surname>
<given-names><![CDATA[DP]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La relación entre la autonomía y la integridad en la ética médica]]></article-title>
<source><![CDATA[Bol Of Sanit Panam]]></source>
<year>1990</year>
<volume>108</volume>
<numero>5 y 6</numero>
<issue>5 y 6</issue>
<page-range>388</page-range></nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
