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<journal-title><![CDATA[Revista Cubana de Medicina General Integral]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Enfoque de género en salud: Su importancia y aplicación en la APS]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Escuela Nacional de Salud Pública  ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The gender approach in health care allows visualizing the inequalities that exist between men and women and thus making interventions in line with the needs of each sex. A documentary analysis was made, which explained the theoretical reasons and the gender socialization as well as how this is reflected throughout the various phases of life and according to the conditions in which the man lives. Also, the usefulness of the use of indicators making it possible to identify differences between sexes and other procedures to attain this objective were presented.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <h3>Trabajos Originales</h3><h2>Enfoque de g&eacute;nero en salud. Su importancia  y aplicaci&oacute;n en la APS</h2>    <p><i><a href="#cargo">Mar&iacute;a Clarivel  Presno Labrador<span class="superscript">1</span> e Ileana E. Casta&ntilde;eda  Abascal<span class="superscript">2</span></a><span class="superscript"><a name="autor"></a></span></i></p><h4>Resumen</h4>    <p>  El enfoque de g&eacute;nero en salud permite visualizar las iniquidades entre  mujeres y hombres, y por tanto realizar intervenciones en correspondencia con  las necesidades de cada sexo. Se realiz&oacute; un an&aacute;lisis documental  que permiti&oacute; explicar la fundamentaci&oacute;n te&oacute;rica y la socializaci&oacute;n  de g&eacute;nero, as&iacute; como tambi&eacute;n c&oacute;mo se manifiesta de  acuerdo con las distintas etapas de la vida y las condiciones en que viven los  hombres. Se expuso adem&aacute;s la utilidad del uso de indicadores que permiten  identificar las diferencias entre los sexos, y otros procederes usados para este  fin.</p>    <p><i>DeCS:</i> IDENTIDAD SEXUAL; CARACTERISTICAS SEXUALES; EQUIDAD; EQUIDAD  EN EL ESTADO DE SALUD; MUJERES.</p>    <p>A trav&eacute;s de los tiempos, junto a  cambios y transformaciones econ&oacute;micas, pol&iacute;ticas y culturales, fue  tambi&eacute;n cambiando el modo de relacionarse de hombres y mujeres, el lugar  que cada uno de ellos ocup&oacute;, y las diversas formas de subordinaci&oacute;n  de la mujer. Reflexionar sobre este asunto permite conocer c&oacute;mo las diferencias  biol&oacute;gicas fueron convirti&eacute;ndose y justific&aacute;ndose hasta llegar  a ser desigualdades sociales.<span class="superscript">1</span>    <br> </p>    <p>Hoy  en d&iacute;a son muchos los que se preguntan por qu&eacute; si las mujeres tienen  iguales condiciones para enfrentar el desarrollo tecnol&oacute;gico y el trabajo  cient&iacute;fico, no hay actividad que no pueda cumplirse con igual eficiencia  por hombres y mujeres. Persiste el machismo, y se pretende postergar en muchos  lugares del mundo a la mujer, con una discriminaci&oacute;n que no tiene ninguna  base de sustentaci&oacute;n.    <br> </p>    <p>Cuando se produce un nacimiento, el sexo  es el primer dato que identifica al beb&eacute;, y a partir de esto, la familia  se relaciona envi&aacute;ndole mensajes que reflejan las pautas de la cultura  en torno a lo que es y debe ser un var&oacute;n y una hembra. Hay un despliegue  de expectativas, prescripciones y prohibiciones que van se&ntilde;alando cu&aacute;les  son los comportamientos esperados de ese beb&eacute;, ya sea hembra o var&oacute;n.<span class="superscript">2</span>  Este conjunto de expectativas, aprobaciones y prescripciones, constituyen el estereotipo  de g&eacute;nero, el cual var&iacute;a hist&oacute;ricamente y se expresa de diferentes  maneras.<span class="superscript">3</span>    <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Las diferencias sexuales  ubican a las personas en un lugar distinto frente a los hijos, la pareja y el  proyecto de vida, y esta diferencia muchas veces se traslada al plano social para  justificar situaciones de desigualdad, derechos y obligaciones de hombres y mujeres.  Est&aacute; demostrado que las diferencias de origen fisiol&oacute;gico devienen  de la existencia de condiciones, enfermedades o riesgos que son exclusivos de  cada sexo.<span class="superscript">4</span>    <br> </p>    <p>En t&eacute;rminos de  equidad, el sector salud de muchos pa&iacute;ses del mundo se enfrenta a la exigencia  de responder no solo a las necesidades y riesgos particulares ligados a la funci&oacute;n  reproductiva que recae exclusiva o predominantemente sobre el sexo femenino, sino  tambi&eacute;n a la desventaja social que como grupo exhiben las mujeres frente  a los hombres, en relaci&oacute;n con los niveles de acceso y control sobre los  recursos y procesos para proteger su propia salud y la de los dem&aacute;s. M&iacute;nima  ha sido, por tanto, la atenci&oacute;n dirigida a aspectos de salud de las mujeres  no vinculados directamente a su funci&oacute;n reproductiva, como m&iacute;nima  ha sido la consideraci&oacute;n dada a las circunstancias del ambiente social  y econ&oacute;mico que afectan su habilidad para proteger y promover la salud  propia y la de sus familias.    <br> </p>    <p>La reciente introducci&oacute;n de consideraciones  de g&eacute;nero en el an&aacute;lisis de la situaci&oacute;n de salud, ha venido  a visualizar las distintas maneras en que las construcciones sociales de lo masculino  y lo femenino moldean diferencialmente los perfiles de salud y de participaci&oacute;n  sanitaria de mujeres y hombres. Estas desigualdades se manifiestan no solo en  t&eacute;rminos de la exposici&oacute;n diferencial a los riesgos, sino de manera  fundamental, en la cuota de poder de que disponen mujeres y hombres para enfrentar  dichos riesgos, proteger su salud e influir en la direcci&oacute;n del proceso  de desarrollo sanitario. Dicha cuota, de manera generalizada, ha privilegiado  a los hombres y ha situado a las mujeres en una posici&oacute;n de desventaja  y subordinaci&oacute;n.<span class="superscript">5</span>    <br> </p>    <p>No son pocos  los pa&iacute;ses del tercer mundo donde las mujeres tienen condiciones de vida  m&aacute;s bajas que los hombres, carecen de derechos pol&iacute;ticos y civiles,  tienen problemas con el acceso a la educaci&oacute;n, la salud y el trabajo, est&aacute;n  sometidas a la violencia y la prostituci&oacute;n como formas de discriminaci&oacute;n,  y ocupan adem&aacute;s espacios sociales asignados. Esta, afortunadamente no es  la situaci&oacute;n de la mujer cubana.    <br> </p>    <p>A pesar de lo logrado, al igual  que en el resto de los pa&iacute;ses de la regi&oacute;n, ha prevalecido el enfoque  biologicista y medicalista, debido a que no incorporan en toda su dimensi&oacute;n  los factores sociales como determinantes del proceso salud-enfermedad.<span class="superscript">4</span>  </p>    <p>Cuando se analiza esta situaci&oacute;n con un enfoque de g&eacute;nero,  se sostiene la iniquidad entre hombres y mujeres, y se coloca a uno y otro sexo  en desventaja frente al acceso y control de los recursos necesarios para proteger  la salud. Sin embargo, son muchos los esfuerzos que hoy en d&iacute;a se dirigen  a corregir este desequilibrio entre la posici&oacute;n de las mujeres y los hombres  frente a los recursos, tratando de buscar un estado de desarrollo ideal en el  cual las relaciones de g&eacute;nero sean equitativas.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p>El sector salud,  como otros, no puede estar ajeno a esta realidad, la cual debe tenerse en cuenta  en el dise&ntilde;o de sus pol&iacute;ticas. Por esta raz&oacute;n hemos decidido  tratar el tema, teniendo en cuenta que existen hoy m&aacute;s que nunca las condiciones  para introducir en los planes y programas de salud la perspectiva de g&eacute;nero.    <br>  </p>    <p>Como objetivo general pretendemos explicar los elementos te&oacute;ricos  fundamentales del enfoque de g&eacute;nero y su aplicaci&oacute;n en el an&aacute;lisis  de la salud, as&iacute; como algunos procederes para su medici&oacute;n; y m&aacute;s  espec&iacute;ficamente, queremos explicar los elementos te&oacute;ricos fundamentales  del enfoque de g&eacute;nero y su aplicaci&oacute;n en el an&aacute;lisis de la  salud, y describir algunos procederes para la medici&oacute;n de las diferencias  de g&eacute;nero.    <br> </p>    <p>Se realiz&oacute; un estudio descriptivo con la utilizaci&oacute;n  del an&aacute;lisis documental, y se defini&oacute; la fundamentaci&oacute;n te&oacute;rica  de g&eacute;nero y su anclaje en el an&aacute;lisis de la salud de la poblaci&oacute;n,  las causas espec&iacute;ficas de enfermedad y muerte que afectan a hombres y mujeres,  las diferencias de g&eacute;nero en las diferentes etapas del ciclo vital, las  condiciones de vida y su repercusi&oacute;n en las diferencias de g&eacute;nero,  y tambi&eacute;n los procedimientos b&aacute;sicos que pueden ser utilizados para  identificar las diferencias de g&eacute;nero en una poblaci&oacute;n.</p><h4>Desarrollo</h4>    <p>La  definici&oacute;n de sexo que se refiere al conjunto de caracter&iacute;sticas  que una cultura reconoce a partir de datos corporales genitales, se&ntilde;ala  que es una construcci&oacute;n natural, biol&oacute;gica e inmutable que diferencia  a los hombres de las mujeres.<span class="superscript">5,6</span>    <br> </p>    <p>Por  otra parte, el g&eacute;nero identifica las caracter&iacute;sticas socialmente  construidas que definen y relacionan los &aacute;mbitos del ser y el quehacer  femeninos y masculinos dentro de contextos espec&iacute;ficos. Se podr&iacute;a  entender como la red de s&iacute;mbolos culturales, conceptos normativos, patrones  institucionales y elementos de identidad subjetiva que, a trav&eacute;s de un  proceso de construcci&oacute;n social, diferencia los sexos, y al mismo tiempo,  los articula dentro de relaciones de poder sobre los recursos.<span class="superscript">5,6</span>  El enfoque de g&eacute;nero es el m&eacute;todo que permite desarrollar conocimientos  concretos sobre la situaci&oacute;n de las mujeres con respecto a los hombres  en el mundo. Su sentido filos&oacute;fico es, precisamente, contribuir a visualizar  las relaciones de poder y subordinaci&oacute;n de las mujeres y conocer las causas  que las provocan.<span class="superscript">5,6</span>    <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Las diferencias  que exhiben los sexos en t&eacute;rminos de oportunidades, acceso y uso de los  recursos que les permiten garantizar su bienestar y desarrollo humano son definidas  como brechas de g&eacute;nero. Son construidas sobre las diferencias biol&oacute;gicas,  y son el producto hist&oacute;rico de actividades y pr&aacute;cticas discriminatorias,  tanto individuales como sociales e institucionales, que obstaculizan el disfrute  y ejercicio equitativo de los derechos ciudadanos por parte de hombres y mujeres.  La categor&iacute;a anal&iacute;tica de g&eacute;nero tiene las caracter&iacute;sticas  siguientes:<span class="superscript">7</span>    <br> </p>    <blockquote>     <p><i>Relacional:</i>  No se refiere a mujeres y hombres de forma aislada, sino a las relaciones entre  unos y otros, y a la manera en que estas relaciones se constituyen socialmente.    <br>  <i>Jer&aacute;rquica:</i> Las diferencias que se establecen entre mujeres y hombres,  lejos de ser neutras, tienden a atribuir mayor importancia y val&iacute;a a las  caracter&iacute;sticas y actividades asociadas con lo masculino, y producir, por  ende, relaciones desiguales de poder.    <br> <i>Hist&oacute;rica:</i> Se nutre de  elementos mutantes en el tiempo y en el espacio, por tanto, son elementos susceptibles  de cambio a trav&eacute;s de intervenciones.    <br> <i>Contextualmente espec&iacute;fica:</i>  Existen variaciones en el interior de las relaciones de g&eacute;nero que subrayan  la necesidad de incorporar la perspectiva de la diversidad en el an&aacute;lisis  de g&eacute;nero.    <br> </p></blockquote>    <p>Los roles est&aacute;n relacionados  con las formas de actuar de acuerdo con la apropiaci&oacute;n de la identidad  de g&eacute;nero, ya sea masculina o femenina. Se reconocen 3 tipos de roles de  g&eacute;nero,<span class="superscript">5,8</span> clasificados en reproductivos,  productivos y comunitarios:</p>    <p><i>Rol reproductivo</i>: Este rol, en casi todas  las culturas, es asumido por las mujeres, y est&aacute; relacionado con la reproducci&oacute;n  biol&oacute;gica y las actividades necesarias para garantizar el bienestar y sobrevivencia  de los individuos que componen el hogar, la crianza, la educaci&oacute;n, la alimentaci&oacute;n,  la atenci&oacute;n y el cuidado de sus miembros, y la organizaci&oacute;n y mantenimiento  del hogar. En este caso la participaci&oacute;n del hombre se limita a ayudar.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  </p>    <p>Esta divisi&oacute;n social del trabajo por g&eacute;nero tiene sus consecuencias  con respecto al tiempo que cada uno de los sexos dedica al trabajo, pues se ha  comprobado que las mujeres dedican m&aacute;s horas que los hombres al rol reproductivo,  quiz&aacute;s por ser considerado como una funci&oacute;n natural de la mujer.    <br>  </p>    <p><i>Rol productivo:</i> En este tipo de rol entran todas las actividades  que producen ingresos personales y para el hogar. Los ingresos pueden ser en dinero  o en especie. Tradicionalmente se ha considerado el rol principal del hombre,  aunque en la realidad de nuestro continente no siempre es as&iacute;, pues la  mujer juega un papel cada d&iacute;a m&aacute;s importante en lo que concierne  al mantenimiento econ&oacute;mico del hogar. Las mismas actividades pueden ser  productivas o reproductivas dependiendo si se las remunera o no, ya sea en dinero  o en especie.    <br> </p>    <p><i>Rol de gesti&oacute;n comunitaria:</i> Son las actividades  que se realizan para aportar al desarrollo o a la organizaci&oacute;n pol&iacute;tica  de la comunidad. Se incluye toda la forma de participaci&oacute;n voluntaria en  la promoci&oacute;n y manejo de actividades comunales.    <br> </p>    <p>En este tipo  de rol se refleja la divisi&oacute;n del trabajo entre hombres y mujeres. Las  mujeres realizan actividades asegurando el mantenimiento y la provisi&oacute;n  de recursos de consumo colectivo como agua, cuidados de salud, educaci&oacute;n,  etc., y se le considera trabajo voluntario realizado en su tiempo libre. Por su  parte, los hombres realizan con m&aacute;s frecuencia que las mujeres, actividades  relacionadas con el nivel pol&iacute;tico formal, ejerciendo papeles siempre de  liderazgo.    <br> </p>    <p>Finalmente, es importante destacar que no son pocas las  mujeres en las que en una misma jornada, a veces simult&aacute;neamente, cumplen  2 y hasta 3 tipos de roles. Todav&iacute;a la doble jornada con su secuela de  injusticia predomina en una buena cantidad de las familias cubanas, la cual establece  una diferencia de posibilidades en la pareja, desfavorable para las mujeres.     ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  </p>    <p>Las condiciones actuales de nuestro pa&iacute;s, sometido a un bloqueo  econ&oacute;mico, comercial y financiero por m&aacute;s de 40 a&ntilde;os actualmente  recrudecido, hace que estos roles se sobredimensionen en la mujer cubana de hoy.  En la clausura del VI congreso de la FMC el Comandante Fidel Castro expres&oacute;;  &quot;Ser&iacute;a muy injusto que no tuvi&eacute;ramos siempre presente, que  en estas especiales circunstancias que estamos viviendo, en este per&iacute;odo  especial, el peso fundamental de los sacrificios, la parte m&aacute;s dura de  los sacrificios la llevan las mujeres<span class="superscript">.</span>&quot;<span class="superscript">9</span>    <br>  </p>    <p>No obstante, se presentan dificultades objetivas y tambi&eacute;n subsisten  prejuicios y creencias que act&uacute;an como frenos al ascenso de las mujeres,  observ&aacute;ndose que en algunos sectores en las instancias superiores se reducen  los porcentajes de mujeres. A m&aacute;s alto nivel de direcci&oacute;n, es menor  la presencia de dirigentes femeninas.    <br> </p>    <p>A&uacute;n persiste tambi&eacute;n  en buena parte de nuestra poblaci&oacute;n la concepci&oacute;n de que los hombres  son m&aacute;s aptos para dirigir porque tienen m&aacute;s tiempo y menos dificultades  personales, e incluso, m&aacute;s capacidad por naturaleza para dirigir, partiendo  del obsoleto concepto de que la educaci&oacute;n y el cuidado de los hijos es  responsabilidad exclusiva de la mujer, al igual que las labores dom&eacute;sticas  y el cuidado de los enfermos y ancianos de la familia.    <br> </p>    <p>En el campo  de la salud las mujeres representan el 72,4 % de los trabajadores. Los logros  alcanzados en esta esfera son incuestionables, como lo es tambi&eacute;n el desarrollo  del subsistema del M&eacute;dico y Enfermera de Familia, surgido en nuestro pa&iacute;s  en 1984 en la APS y donde las mujeres representan el 65,3 % del total de los m&eacute;dicos  y el 10,6 % ocupan cargos de direcci&oacute;n.<span class="superscript">10</span>  </p>    <p>La APS en Cuba, a partir del fortalecimiento que plantea la nueva estrategia  sanitaria cubana, tiene el reto de perfeccionar su sistema gerencial, de modo  tal que permita el logro de los objetivos que se propone el sistema para elevar  la salud de la poblaci&oacute;n cubana.    <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Los problemas de la salud susceptibles  a ser investigados con perspectiva de g&eacute;nero, para la aplicaci&oacute;n  de acciones destinadas a alcanzar la equidad, deben considerar 3 aspectos que  se interrelacionan: las causas espec&iacute;ficas de enfermedad y muerte, las  etapas de la vida y las condiciones de vida.    <br> </p>    <p>A lo largo de toda la  vida aparece diferenciado el perfil de salud para ambos sexos. El femenino, por  ejemplo, se encuentra afectado por las causas relacionadas con la vida reproductiva,  la anemia y la malnutrici&oacute;n sobre todo en la menarquia, la menopausia y  en los embarazos. Otras de las causas que afectan m&aacute;s a las mujeres son  la diabetes, la artritis, las colesistopat&iacute;as y la hipertensi&oacute;n  arterial. En cuanto al consumo de medicamentos son m&aacute;s propensas al consumo  de tranquilizantes; adem&aacute;s en el sexo femenino se observan con m&aacute;s  frecuencia los problemas relacionados con la violencia intradomiciliaria y los  trastornos afectivos.    <br> </p>    <p>Por otra parte, en el sexo masculino, los accidentes  cobran una marcada importancia, as&iacute; como las enfermedades provocadas por  el riesgo f&iacute;sico dado por la actividad laboral que realizan y el c&aacute;ncer  de pulm&oacute;n, este &uacute;ltimo por el h&aacute;bito de fumar y las consecuencias  del consumo de las drogas y el alcohol.<span class="superscript">5,11</span>    <br>  </p>    <p>Hay causas que afectan m&aacute;s a los hombres que a las mujeres y viceversa  al estar en correspondencia directa con el sexo de asignaci&oacute;n; es decir,  con el sexo biol&oacute;gico, como es el caso de padecer o morir por c&aacute;ncer  de pr&oacute;stata, en los hombres, o de c&aacute;ncer de &uacute;tero, en las  mujeres. Existen por otra parte causas que dependen de la propia identidad de  g&eacute;nero asumida por cada individuo, lo que provoca la proyecci&oacute;n  de un estereotipo dado, y por tanto, una actitud determinada ante la vida que  se corresponde en gran medida con las actividades que se realizan y con el proceso  de socializaci&oacute;n hacia la masculinidad y feminidad. Por ejemplo, en Cuba,  las defunciones por accidente del tr&aacute;nsito son m&aacute;s frecuentes en  los hombres, mientras los accidentes ocurridos en el hogar alcanzan mayores cifras  en las mujeres.    <br> </p>    <p>Se han descrito 4 etapas importantes en el tratamiento  del g&eacute;nero,<span class="superscript">12</span> que est&aacute;n en correspondencia  con los cambios biol&oacute;gicos, subjetivos y sociales que se producen a lo  largo de la vida. En estas etapas los patrones de salud son diferentes para ambos  sexos. La influencia del propio proceso de socializaci&oacute;n de g&eacute;nero  impone la necesidad de que cada individuo se comporte y asuma tareas y responsabilidades  que producen da&ntilde;os a la salud de forma diferenciada. A continuaci&oacute;n  se describe cada una de ellas.    <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p><i>Infancia y ni&ntilde;ez:</i> Comprende  las edades de menos de 1 a&ntilde;o, de 1 a 4, y de 5 a 9.    <br> </p>    <p>A lo largo  de toda la vida se mantiene una sobremortalidad masculina. En los menores de 1  a&ntilde;o se atribuye a las ventajas gen&eacute;ticas con que nacen las ni&ntilde;as,  fen&oacute;meno este que se aprecia desde la etapa fetal cuando se producen m&aacute;s  abortos espont&aacute;neos de fetos varones que de hembras.    <br> </p>    <p>En algunos  pa&iacute;ses del mundo, el sexo femenino, sobre todo entre 1 y 9 a&ntilde;os,  es el m&aacute;s afectado por la desnutrici&oacute;n. Se ha descrito por muchos  autores que se prioriza la alimentaci&oacute;n a los ni&ntilde;os, y luego a los  hombres, argumentando que son los que trabajan.    <br> </p>    <p>El maltrato a las ni&ntilde;as  es un fen&oacute;meno tambi&eacute;n muy conocido, incluso antes del nacimiento.  Hay pa&iacute;ses del mundo que recurren al aborto inducido para eliminar fetos  femeninos por considerarlos no valiosos. Las ni&ntilde;as son sometidas con frecuencia  a maltratos sexuales, f&iacute;sicos y psicol&oacute;gicos, sobre todo en el &aacute;mbito  dom&eacute;stico.    <br> </p>    <p><i>Adolescencia:</i> Se considera de 10 a 19 a&ntilde;os.    <br>  </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En esta etapa se inicia la actividad sexual, lo que hace que aparezcan  para ambos sexos las enfermedades de transmisi&oacute;n sexual. En las hembras,  los abortos y los embarazos precoces son causas frecuentes de morbilidad y mortalidad.  Igualmente, en muchos pa&iacute;ses, el mantenimiento de la est&eacute;tica femenina  se torna muy importante para las adolescentes, es incluso un compromiso femenino  con la sociedad. Las adolescentes se someten entonces a procederes peligrosos  para su salud, como son la bulimia y la anorexia que pueden provocar la desnutrici&oacute;n.    <br>  </p>    <p>En otras latitudes la priorizaci&oacute;n del llamado sexo fuerte hace  que los alimentos sean suministrados preferentemente a los varones, lo que conlleva  a que la desnutrici&oacute;n de las hembras sea un fen&oacute;meno com&uacute;n.    <br>  </p>    <p>Los varones son m&aacute;s propensos a los accidentes, y las causas violentas  y el consumo de drogas y alcohol surge como un problema de salud para ese grupo  de edad.    <br> </p>    <p><i>Juventud y edad adulta:</i> De 15 a 49 a&ntilde;os.    <br>  </p>    <p>Las mujeres sufren de las causas relacionadas con el embarazo, el parto  y el puerperio, infecciones del tracto reproductivo, tumores malignos de los &oacute;rganos  reproductores y mamas. Est&aacute;n m&aacute;s afectadas por trastornos depresivos  que los hombres como consecuencia del tr&aacute;nsito por la etapa de la vida  en la que se crea la familia y nacen los hijos, y al mismo tiempo se asumen las  tareas laborales, sin abandonar las responsabilidades con el hogar, la familia  y la sociedad.    <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Los procesos de salud-enfermedad en los hombres se relacionan  frecuentemente con los accidentes del tr&aacute;nsito y ocupacionales.    <br> </p>    <p>Por  otra parte, el control de la natalidad recae mayormente sobre la mujer con el  uso de anticonceptivos como dispositivos intrauterinos, p&iacute;ldoras, diafragmas  y esterilizaciones quir&uacute;rgicas fundamentalmente, mientras, los hombres  utilizan el cond&oacute;n, y rara vez se someten a esterilizaciones quir&uacute;rgicas.    <br>  </p>    <p><i>Edad mediana y vejez:</i> De 50 a 64 a&ntilde;os, y de 65 y m&aacute;s.    <br>  </p>    <p>Las mujeres pueden alcanzar una esperanza de vida m&aacute;s elevada que  los hombres, sin embargo, la larga longevidad femenina est&aacute; acompa&ntilde;ada  en muchas ocasiones por mala calidad de vida y p&eacute;rdida de la salud, que  comienza a manifestarse desde edades m&aacute;s j&oacute;venes. La diabetes, las  enfermedades cerebrovasculares, la osteoporosis, la incontinencia urinaria, la  artritis reumatoidea y los trastornos depresivos afectan frecuentemente a las  mujeres de estos grupos de edad.    <br> </p>    <p>Los diferenciales de la esperanza  de vida son distintos para cada zona geogr&aacute;fica. Su tendencia al ascenso  se debe al mejoramiento de las condiciones higi&eacute;nicas, o los cambios socioecon&oacute;micos  favorables que provocan la disminuci&oacute;n de los riesgos de morir por muchas  causas, sobre todo de la mujer. La utilizaci&oacute;n de m&eacute;todos apropiados  y m&aacute;s saludables para el control de la natalidad, as&iacute; como la existencia  de servicios de salud adecuados para la atenci&oacute;n de la maternidad son ejemplos  elocuentes de ello.    <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Es importante destacar que las relaciones de g&eacute;nero  se manifiestan de manera particular de acuerdo con el lugar de residencia de la  poblaci&oacute;n que delimita un patr&oacute;n de condiciones de vida dado.<span class="superscript">12</span>  Se entiende por condiciones de vida a la expresi&oacute;n concreta de la forma  en que cada grupo poblacional participa en el proceso de reproducci&oacute;n de  la sociedad en un lugar y momento determinado. La operacionalizaci&oacute;n de  este concepto toma en cuenta 4 dimensiones del proceso de reproducci&oacute;n  social: procesos biol&oacute;gicos, procesos ecol&oacute;gicos, procesos de conciencia  y conducta, y procesos econ&oacute;micos.    <br> </p>    <p>Las condiciones de vida ofrecen  el perfil de oportunidades que tienen mujeres y hombres de un grupo social para  satisfacer sus necesidades y aspiraciones en t&eacute;rmino de acceso a los bienes  y servicios de que se dispone, tales como la alimentaci&oacute;n, la vivienda,  la educaci&oacute;n. La salud puede ser considerado un componente de las condiciones  de vida o un resultado de ellas.    <br> </p>    <p>Los grupos humanos se integran en  espacios-poblaci&oacute;n homog&eacute;neos dentro de s&iacute; y heterog&eacute;neos  entre ellos, que condicionan relaciones de g&eacute;nero de acuerdo con el conglomerado  a que pertenezcan. En territorios con condiciones de vida favorables, las diferencias  de g&eacute;nero son inferiores y viceversa. Los factores que provocan dichas  diferencias de g&eacute;nero dependen tambi&eacute;n del grado de desarrollo socioecon&oacute;mico  que se alcance.    <br> </p>    <p>El an&aacute;lisis de la situaci&oacute;n de salud  debe ser realizado con un enfoque de g&eacute;nero que ponga de manifiesto la  situaci&oacute;n diferenciada de hombres y mujeres, para poder actuar en correspondencia  en cada sexo y tratar de disminuir al m&aacute;ximo las iniquidades. Uno de los  procederes m&aacute;s utilizados para estos fines es el uso de indicadores, y  se entiende como tal a cualquier cifra absoluta o relativa que describe total  o parcialmente el estado o situaci&oacute;n de un objeto de estudio, as&iacute;  como sus cambios o modificaciones de forma individual o en relaci&oacute;n con  otra informaci&oacute;n. Se puede interpretar como valor capaz de indicar las  caracter&iacute;sticas de un problema de estudio o una parte de este.<span class="superscript">13</span>    <br>  </p>    <p>En la identificaci&oacute;n del problema de salud, los indicadores muestran  de forma num&eacute;rica los aspectos donde los diferenciales entre el sexo masculino  y el femenino son mayores, y por tanto, hay m&aacute;s necesidad de actuar. Si  bien es verdad, que sexo y g&eacute;nero no significan lo mismo, ya que el sexo  hace referencia a las caracter&iacute;sticas biol&oacute;gicamente invariables  desde el punto de vista anat&oacute;mico y fisiol&oacute;gico del hombre y de  la mujer, mientras el g&eacute;nero se refiere a la red de rasgos de personalidad,  actitudes, sentimientos, valores, conductas y actividades, que a trav&eacute;s  de un proceso de construcci&oacute;n social diferencia a los hombres de las mujeres,  una aproximaci&oacute;n al g&eacute;nero se logra, sin dudas, a trav&eacute;s  de la determinaci&oacute;n de las diferencias existentes entre hombres y mujeres  para posteriormente identificar las causas que las provocan, lo cual es muy importante  en salud porque permite planificar y ejecutar programas e intervenciones de acuerdo  con las necesidades espec&iacute;ficas de hombres y mujeres.    <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>De la  misma forma, en la ejecuci&oacute;n y el control de las acciones de salud, el  decisor de salud puede conocer a trav&eacute;s de los indicadores c&oacute;mo  se alcanzan avances en la soluci&oacute;n de los problemas, y si se disminuyeron  las brechas existentes entre mujeres y hombres. Estas son las herramientas que  pueden detectar las diferencias entre los sexos en las variables relacionadas  con salud, como la mortalidad, la morbilidad, el consumo de medicamentos, el descanso  y la recreaci&oacute;n, e incluso, aquellas que influyen en la p&eacute;rdida  de la salud, es decir, las relacionadas con los roles y el acceso y control a  los recursos. Los indicadores tienen que poseer caracter&iacute;sticas deseables,  o sea, deben poseer atributos de calidad para que sean confiables y puedan ser  utilizados con la seguridad de que midan eficazmente los objetos de estudio.    <br>  </p>    <p>La calidad de los indicadores se garantiza cuando estos se expresan de  la forma m&aacute;s exacta posible, reflejan la realidad de lo que se mide de  una forma clara, son sensibles a que los cambios est&eacute;n disponibles y sean  confiables los datos para su c&aacute;lculo; adem&aacute;s que el c&aacute;lculo  y la interpretaci&oacute;n sean sencillos, que perduren en el tiempo, aunque haya  cambios en los sistemas de informaci&oacute;n que los nutren, y que exista correspondencia  entre los datos del numerador y el denominador.    <br> </p>    <p>Cualquiera de los indicadores  conocidos puede ser utilizado para medir diferencias de g&eacute;nero. La &uacute;nica  condici&oacute;n que tiene de existir es que se cuente con informaci&oacute;n  para hombres y mujeres. Un ejemplo de utilizaci&oacute;n de la informaci&oacute;n  proveniente de los sistemas estad&iacute;sticos de informaci&oacute;n puede ser  la que aparece en el Anuario Estad&iacute;stico del MINSAP, del a&ntilde;o 2000<span class="superscript">10</span>  sobre mortalidad por accidentes que se resume en la tabla que se presenta.</p>    <p align="center">TABLA.  <i>Ejemplos de la informaci&oacute;n de los sistemas estad&iacute;sticos</i></p><table width="75%" border="1" align="center">  <tr> <td rowspan="2">Indicadores </td><td colspan="2">     <div align="center">Sexos</div></td></tr>  <tr> <td>     <div align="center">Masculino</div></td><td>     <div align="center">Femenino</div></td></tr>  <tr> <td>Fallecidos por accidentes</td><td>     <div align="center">3 029 </div></td><td>      ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">1 949</div></td></tr> <tr> <td>Total de fallecidos por todas  las causas</td><td>     <div align="center">42 049</div></td><td>     <div align="center">34  399</div></td></tr> <tr> <td>Por ciento de fallecidos por accidentes</td><td>      <div align="center">7,2 </div></td><td>     <div align="center">5,7</div></td></tr>  <tr> <td>Tasa de mortalidad por accidentes</td><td>     <div align="center">54,1</div></td><td>      <div align="center">34,9</div></td></tr> </table>    <p align="center">&nbsp;</p>    <p>La raz&oacute;n  de tasas por sexo arroj&oacute; que el riesgo de morir por accidentes fue 1,6  veces mayor en los hombres que en las mujeres. Los indicadores evidenciaron claramente  que existen iniquidades entre sexos que pueden explicarse por procesos de socializaci&oacute;n  que someten a los hombres a acciones o situaciones prevenibles m&aacute;s peligrosas,  que con acciones de promoci&oacute;n y prevenci&oacute;n pudieran ser evitadas.    <br>  </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Igualmente los indicadores relativos a informaci&oacute;n cuantitativa  como son las medidas de tendencia central, la media y la mediana, tambi&eacute;n  son &uacute;tiles en los estudios de g&eacute;nero. Por ejemplo, es posible que  exista el criterio de que en un territorio la sobrecarga laboral a la que se encuentran  sometidas las mujeres puede provocarles estr&eacute;s, que a su vez se puede traducir  en un s&iacute;ntoma som&aacute;tico como la hipertensi&oacute;n arterial. Es  necesario comprobar entonces que efectivamente la sobrecarga laboral difiere entre  hombres y mujeres, y para ello se construye un instrumento compuesto por preguntas  que se miden a trav&eacute;s de puntos, los cuales se suman y dan un puntaje dado  a cada persona estudiada. Se puede, as&iacute; promediar los puntos obtenidos  por las mujeres y los obtenidos por los hombres, y si la media femenina es mayor  que la masculina, hay evidencias que fundamentan la necesidad de realizar acciones  de promoci&oacute;n de salud tendientes a la disminuci&oacute;n de la sobrecarga  laboral de la mujer.     <br> </p>    <p>La OPS ha propuesto para la regi&oacute;n la  utilizaci&oacute;n de un grupo de indicadores que deben ser considerados en las  estad&iacute;sticas de todos los pa&iacute;ses, que son lo que pueden manifestar  con m&aacute;s claridad las diferencias de g&eacute;nero.<span class="superscript">14</span>  Los indicadores han sido sometidos a varios procesos de validaci&oacute;n. La  &uacute;ltima versi&oacute;n propone 2 tipos de indicadores, los b&aacute;sicos  y los de monitoreo.    <br> </p>    <p>Los indicadores se han clasificado en los que miden  la situaci&oacute;n de salud que est&aacute;n relacionados con la morbilidad,  la mortalidad y la salud reproductiva; los de atenci&oacute;n de la salud que  contemplan la cobertura, la calidad y la utilizaci&oacute;n de los servicios de  salud; los de financiamiento de la atenci&oacute;n y los de gesti&oacute;n de  la salud que expresan la participaci&oacute;n, el reconocimiento y la distribuci&oacute;n  de beneficios del sector salud. Los sistemas de informaci&oacute;n estad&iacute;sticos  de Cuba brindan un volumen importante de informaci&oacute;n desagregada por sexos  que abarca casi todo el abanico que propone la OPS. La estructura estad&iacute;stica  de salud del pa&iacute;s permite la obtenci&oacute;n de la informaci&oacute;n  en todos los niveles del sistema, desde el consultorio del M&eacute;dico de Familia  hasta el nivel nacional.    <br> </p>    <p>El estudio de la mortalidad con perspectiva  de g&eacute;nero permite identificar las brechas de las causas de muerte m&aacute;s  graves. En ocasiones, no basta con tener el por ciento de defunciones o las tasas,  se hace necesario buscar cu&aacute;ntas veces var&iacute;a la mortalidad entre  2 poblaciones en un momento dado, o en la misma poblaci&oacute;n en 2 per&iacute;odos  diferentes. Esto se puede lograr con la utilizaci&oacute;n de un indicador denominado  raz&oacute;n estandarizada de mortalidad<span class="superscript">15</span> (REM),  que expresa la mortalidad evitable o excesiva, en tanto que usualmente la comparaci&oacute;n  se realiza con una poblaci&oacute;n paradigm&aacute;tica. Por ejemplo, se necesita  conocer en cu&aacute;nto difiere la mortalidad por accidentes en los hombres de  la provincia Pinar del R&iacute;o respecto a los de Ciudad de La Habana en el  a&ntilde;o 2000. Si este indicador hubiera dado 2,1 quiere decir que si Pinar  del R&iacute;o hubiera tenido la estructura de mortalidad de Ciudad de La Habana  en el 2000, la mortalidad por accidentes hubiera aumentado en aproximadamente  2 veces. Se debe calcular tambi&eacute;n para el sexo femenino, y as&iacute; ver  si la variaci&oacute;n entre los 2 territorios es similar al del sexo masculino.    <br>  </p>    <p>Si se necesita conocer en cu&aacute;nto difiere la mortalidad por accidentes  en los hombres de la provincia Ciudad de La Habana en el a&ntilde;o 2000 respecto  a los hombres de esa provincia en el a&ntilde;o 1980, tambi&eacute;n se puede  utilizar la REM. Si este indicador hubiera dado 0,52 quiere decir que si Ciudad  de La Habana en el 2000 hubiera tenido la estructura de mortalidad de la provincia  en 1980, la mortalidad por accidentes hubiera disminuido en aproximadamente la  mitad. Se debe calcular tambi&eacute;n para el sexo femenino y as&iacute; ver  si la variaci&oacute;n entre los 2 territorios es similar a la del sexo masculino.    <br>  </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Es importante destacar que en los estudios de g&eacute;nero lo m&aacute;s  importante no es solo el c&aacute;lculo y la interpretaci&oacute;n del indicador  por sexo, sino la b&uacute;squeda de las razones que provocan las iniquidades.    <br>  </p>    <p>Es usual que los estudios con perspectiva de g&eacute;nero complementen  el uso de indicadores con procedimientos emp&iacute;ricos de recolecci&oacute;n  de informaci&oacute;n de corte cualitativo como las entrevistas a profundidad,  los grupos focales y los grupos nominales que permiten explorar los factores que  conducen a la existencia de las brechas de g&eacute;nero.</p><h4>Consideraciones  finales</h4><ul>     <li>El tratamiento del g&eacute;nero en un aspecto espec&iacute;fico  de la gesti&oacute;n en salud que permite identificar los factores que provocan  diferencias entre mujeres y hombres y los da&ntilde;os relacionados con su sexo.  En tal sentido, posibilita el trazado de acciones de salud en funci&oacute;n de  las necesidades de cada uno.</li>    <li>Las diferencias de g&eacute;nero se manifiestan  de forma diferente en funci&oacute;n de la edad y las condiciones de vida de las  personas.</li>    <li>Existen procedimientos para la medici&oacute;n de las diferencias  de g&eacute;nero como el uso de indicadores o de t&eacute;cnicas cualitativas,  entre otros, que permiten identificar las diferencias de g&eacute;nero en una  poblaci&oacute;n.</li>    </ul><h4>Summary</h4>    <p>The gender approach in health care  allows visualizing the inequalities that exist between men and women and thus  making interventions in line with the needs of each sex. A documentary analysis  was made, which explained the theoretical reasons and the gender socialization  as well as how this is reflected throughout the various phases of life and according  to the conditions in which the man lives. Also, the usefulness of the use of indicators  making it possible to identify differences between sexes and other procedures  to attain this objective were presented.</p>    <p><i>Subject headings:</i> GENDER  IDENTITY; SEX CHARACTERISTICS; EQUITY; EQUITY IN HEALTH CONDITION; WOMEN.</p><h4>Referencias  bibliogr&aacute;ficas</h4><ol>     <!-- ref --><li> Mujer, g&eacute;nero y salud Taller L&uacute;dicro-Creativos:  Mujer e historia. 1991;(2):2.    </li>    <!-- ref --><li> Mujer, g&eacute;nero y salud Taller L&uacute;dicro-Creativos:  Mujer estereotipos. 1991;(3).    </li>    <!-- ref --><li> La salud y las mujeres en Am&eacute;rica  Latina y el Caribe: Viejos problemas y nuevos enfoques. Programa mujer, salud  y desarrollo. Washington, DC: 1994.    </li>    <!-- ref --><li> Rodr&iacute;guez Calder&oacute;n  M. Queda mucho por andar. Agencia de Naciones Unidas en Cuba; 1995.    </li>    <!-- ref --><li> Gender  and Health a Technical Paper. Women&acute;s Health: WHO (citado mayo-junio 2001):  (50 pantallas). Disponible en: URL <a href="http://www.who.int/frhhd/GandH/Ghreport/genderlech.htm//Acknowlegements">http://www.who.int/frhhd/GandH/Ghreport/genderlech.htm//Acknowlegements</a>  8 de octubre 2001.    </li>    <!-- ref --><li> Gender Mainstreaming in EU Public Health. Relator&iacute;a  del Gender Equity Conference. Sept 2000. disponible en: <a href="http://www.eurohealth.ie/gender">http://www.eurohealth.ie/gender</a></li>    <!-- ref --><li>  Casta&ntilde;eda I. Algunas reflexiones sobre g&eacute;nero. Rev Cub Salud P&uacute;blic  1999;1(2).    </li>    <!-- ref --><li> OMS, OPS. Mujer, salud y desarrollo. Taller de capacitaci&oacute;n.  Ciudad Habana, 1995.    </li>    <!-- ref --><li> Castro Ruz F. Discurso de clausura del VI Congreso  de la FMC. Granma 1995.    </li>    <!-- ref --><li> Cuba. MINSAP. Anuario Estad&iacute;stico 2000.  La Habana: Editorial Ciencias M&eacute;dicas; 2001.    </li>    <!-- ref --><li> Draverman T. Health  inequalities and social inequalities in health. Bull World Organ 2000; 78 (2).    </li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><li>  Murray CJL. Health inequalities and social group differences: what should we measure.  Bull World Health Organ 1999; 537-41.    </li>    <!-- ref --><li> Silva LC. Cultura estad&iacute;stica  e investigaci&oacute;n cient&iacute;fica en el campo de la salud. Madrid: D&iacute;az  de Santos; 1997.    </li>    <!-- ref --><li> Carpeta del Taller de Validaci&oacute;n de Indicadores  de G&eacute;nero. Washington: OPS;2002.    </li>    <!-- ref --><li> Casta&ntilde;eda I. Indicadores  para medir la mortalidad. Monograf&iacute;a Docente. La Habana: Escuela Nacional  de Salud P&uacute;blica;2002.    </li>    </ol>    <p>Recibido: 18 de junio de 2003. Aprobado:  18 de junio de 2003.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> Dra. <i>Claribel Presno Labrador</i>. Calle L&iacute;nea  esquina I, Vedado, municipio Plaza, Ciudad de La Habana, Cuba.    <br> </p>    <p></p>    <p>    <br>  <span class="superscript"><a href="#autor">1</a></span><a href="#autor"> Especialista  de II Grado en Medicina General Integral. M&aacute;ster en Salud P&uacute;blica.  Profesora de la Escuela Nacional de Salud P&uacute;blica.    <br> <span class="superscript"><b>2</b></span>  Especialista de II Grado en bioestad&iacute;stica. M&aacute;ster en Salud P&uacute;blica.  Profesora de la Escuela Nacional de Salud P&uacute;blica.</a><a name="cargo"></a>    <br>  </p>      ]]></body><back>
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