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<journal-title><![CDATA[Revista Cubana de Medicina General Integral]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Tratamiento farmacológico en el manejo de la insuficiencia cardiaca]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Pharmacological treatment in the management of heart failure]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Policlínico Docente de Playa  ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[A bibliographic review was made on the role played by different groups of drugs in the management of heart failure, both systolic and diastolic, making emphasis on the latest advances that contribute to reduce on the long term morbidity and mortality from this disease, on correcting their neurohormonal unbalances. The most accurate indications, as well as the most used doses and contraindications are stressed for each group.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[Insuficiencia cardiaca]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[  <h2>Tratamiento farmacol&oacute;gico en el manejo de la insuficiencia cardiaca</h2>    <p><a href="#cargo">Jes&uacute;s  Ernesto P&eacute;rez Torga<span class="superscript">1</span></a><span class="superscript"><a name="autor"></a></span></p><h4>Resumen</h4>    <p>  Se realiz&oacute; una revisi&oacute;n bibliogr&aacute;fica sobre el papel que  desempe&ntilde;an diversos grupos de f&aacute;rmacos en el manejo de la insuficiencia  cardiaca, tanto sist&oacute;lica como diast&oacute;lica, enfatiz&aacute;ndose  en los avances m&aacute;s recientes que contribuyen a disminuir la morbilidad  y mortalidad a largo plazo por esta enfermedad, al corregir sus desbalances neurohormonales.  Para cada grupo se se&ntilde;alan sus indicaciones m&aacute;s acertadas, as&iacute;  como las dosis m&aacute;s utilizadas y las contraindicaciones.</p>    <p><i>Palabras  clave:</i> Insuficiencia cardiaca, inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina,  betabloqueadores, diur&eacute;ticos, digoxina.</p>    <p></p>    <p></p>    <p></p>    <p></p>    <p></p>    <p></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p></p>    <p>  La insuficiencia cardiaca (IC) es un s&iacute;ndrome en el cual ocurren alteraciones  anat&oacute;micas y funcionales que dan como resultado un deterioro de la funci&oacute;n  de bomba del miocardio ventricular (disfunci&oacute;n sist&oacute;lica), o una  incapacidad para una correcta relajaci&oacute;n y llenado (disfunci&oacute;n diast&oacute;lica)  que cl&iacute;nicamente se manifiesta por disnea, fatiga, intolerancia al esfuerzo,  edemas, etc. Es el estadio final de muchas enfermedades cardiovasculares, y es  agravada por diversas condiciones como la anemia, el embarazo, las enfermedades  tiroideas y la isquemia, entre otras. </p>    <p> La IC tiene una prevalencia aproximada  de un 2 %,<span class="superscript">1</span> por lo que en una poblaci&oacute;n  de 2 500 pacientes cerca de 50 la desarrollar&aacute;n. En los casos leves la  mortalidad anual es de 5-10 %, y en los severos, puede ascender hasta un 30-40  %.<span class="superscript">2</span> En los E.U. alrededor de 5 millones de personas  la padecen con una incidencia anual de 400 000 nuevos casos, 800 000 hospitalizaciones,  y al menos 250 000 muertes al a&ntilde;o.<span class="superscript">3,4</span>  A esta situaci&oacute;n, ya alarmante, se a&ntilde;ade el hecho de que la incidencia  est&aacute; aumentando, al parecer como consecuencia del envejecimiento de la  poblaci&oacute;n, el control de otras enfermedades letales y la disminuci&oacute;n  de la mortalidad asociada a la enfermedad coronaria.<span class="superscript">5</span></p>    <p>  En la &uacute;ltima d&eacute;cada la publicaci&oacute;n de varios ensayos cl&iacute;nicos  han puesto de manifiesto que una intervenci&oacute;n farmacol&oacute;gica adecuada  puede reducir la morbilidad y mortalidad asociada con la IC, d&aacute;ndose un  vuelco a los viejos conceptos de tratarla aliviando los s&iacute;ntomas congestivos  y sobrecarga de volumen con digital y diur&eacute;ticos (que brindan alivio sintom&aacute;tico  con poco impacto en la mortalidad), y prestando mayor atenci&oacute;n a una intervenci&oacute;n  farmacol&oacute;gica destinada a corregir los disbalances neurohormonales de la  IC (niveles elevados de norepinefrina, angiotensina y aldosterona), logrando una  significativa disminuci&oacute;n de la mortalidad.<span class="superscript">1,4-7</span></p>    <p>  El presente trabajo constituye una revisi&oacute;n sobre el papel que desempe&ntilde;an  los distintos grupos de f&aacute;rmacos en el manejo de la IC cr&oacute;nica,  sin hacer referencia a aspectos no farmacol&oacute;gicos, etiol&oacute;gicos,  etc., que pueden consultarse en otros textos sobre el tema. </p><h4></h4><h4>Insuficiencia  cardiaca por disfunci&oacute;n sist&oacute;lica </h4><h6>Inhibidores de la enzima  convertidora de angiotensina (IECA)</h6>    <p> Este grupo de medicamentos act&uacute;an  inhibiendo la enzima encargada de la conversi&oacute;n de angiotensina I en angiotensina  II, disminuyendo sus niveles, y que a su vez constituye un potente vasoconstrictor;  adem&aacute;s, aumenta los niveles de bradicinina al inhibir simult&aacute;neamente  la enzima encargada de degradarla. Los IECA deben indicarse a todos los pacientes  con IC sist&oacute;lica, a no ser que presenten alguna contraindicaci&oacute;n  o no sean tolerados por el paciente.<span class="superscript">8-12</span> Entre  sus efectos beneficiosos se reportan una reducci&oacute;n de la morbilidad y la  mortalidad en pacientes con IC, tanto sintom&aacute;tica como asintom&aacute;tica.<span class="superscript">8  </span> </p>    <p>Las gu&iacute;as pr&aacute;cticas de la ACC/AHA (<i>American College  of Cardiology/American Heart Association</i>) recomiendan su administraci&oacute;n  temprana en pacientes en riesgo de desarrollar IC, como es el caso de los hipertensos,  isqu&eacute;micos, etc., pues retrasan la aparici&oacute;n de s&iacute;ntomas  de IC, y evitan la progresi&oacute;n a estadios m&aacute;s avanzados en pacientes  ya sintom&aacute;ticos.<span class="superscript">12 </span>Igualmente previenen  el desarrollo de lesiones en &oacute;rganos dianas en pacientes diab&eacute;ticos,  incluso en ausencia de hipertensi&oacute;n, y tambi&eacute;n disminuyen el riesgo  de nefropat&iacute;a diab&eacute;tica.<span class="superscript">13</span> Es menor  el riesgo de muerte y reinfarto cuando se administran tempranamente despu&eacute;s  de un evento isqu&eacute;mico agudo, m&aacute;s si se acompa&ntilde;a de IC.<span class="superscript">10-13</span>  Subjetivamente alivian s&iacute;ntomas de la enfermedad y provocan sensaci&oacute;n  de bienestar.<span class="superscript">12</span> </p>    <p> El tratamiento debe iniciarse  a bajas dosis, con aumentos progresivos. La dosis m&aacute;xima ideal para el  paciente no est&aacute; definida. La tabla 1 muestra la dosis inicial y usual  de algunos de los medicamentos de este grupo que han demostrado una disminuci&oacute;n  de la mortalidad y las hospitalizaciones de los pacientes con IC. Los IECA est&aacute;n  proscritos en pacientes embarazadas, o en los que han experimentado angioedema,  e insuficiencia renal an&uacute;rica con su uso previo.<span class="superscript">8,12,14</span>  Se administrar&aacute;n con precauci&oacute;n en aquellos con estenosis de una  o ambas arterias renales, niveles elevados de creatinina (&gt; de 3 mg/dL), potasio  s&eacute;rico mayor de 5.5 mmol/L, as&iacute; como tambi&eacute;n cuando estamos  en presencia de hipotensi&oacute;n (tensi&oacute;n arterial sist&oacute;lica menor  de 90 mmHg).<span class="superscript">8,12 </span></p>    <p align="center">    <br> TABLA  1. Dosis de IECA &uacute;tiles en el tratamiento de pacientes con IC </p><table width="75%" border="1" align="center">  <tr> <td>F&aacute;rmaco</td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">Dosis inicial</div></td><td>      <div align="center">Dosis usual y/o m&aacute;xima</div></td></tr> <tr> <td>Captopril  </td><td>     <div align="center">6,25 mg 3 veces/d&iacute;a</div></td><td>     <div align="center">12,5-50  mg 3 veces/d&iacute;a</div></td></tr> <tr> <td>Enalapril </td><td>     <div align="center">2,5  mg 2 veces/d&iacute;a</div></td><td>     <div align="center">10-20 mg 2 veces/d&iacute;a</div></td></tr>  <tr> <td>Lisinopril </td><td>     <div align="center">5 mg/d&iacute;a </div></td><td>      <div align="center">10-40 mg/d&iacute;a </div></td></tr> <tr> <td>Ramipril </td><td>      <div align="center">1,25 mg 2 veces/d&iacute;a</div></td><td>     <div align="center">5  mg 2 veces/d&iacute;a</div></td></tr> <tr> <td>Trandolapril </td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">1  mg/d&iacute;a</div></td><td>     <div align="center">4 mg/d&iacute;a</div></td></tr>  <tr> <td>Fosinopril</td><td>     <div align="center">5 mg/d&iacute;a </div></td><td>      <div align="center">20-40 mg/d&iacute;a</div></td></tr> <tr> <td>Quinapril </td><td>      <div align="center">10 mg 2 veces/d&iacute;a</div></td><td>     <div align="center">20-40  mg 2 veces/d&iacute;a</div></td></tr> <tr> <td>Benazepril </td><td>     <div align="center">10  mg 1-2 veces/d&iacute;a</div></td><td>     <div align="center">40 mg 1-2 veces/d&iacute;a</div></td></tr>  <tr> <td>Perindopril </td><td>     <div align="center">4 mg 1-2 veces/d&iacute;a </div></td><td>      <div align="center">8 mg 1-2 veces/d&iacute;a</div></td></tr> </table>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Los efectos  adversos derivados de la supresi&oacute;n de la angiotensina II incluyen la hipotensi&oacute;n,  el deterioro de la funci&oacute;n renal e hiperpotasemia; los aumentos en los  niveles de bradicinina se relacionan con la tos y el angioedema. </p>    <p>La hipotensi&oacute;n  se hace evidente desde las primeras dosis, y puede ser importante y acompa&ntilde;arse  de s&iacute;ntomas como el s&iacute;ncope, los mareos, la visi&oacute;n borrosa  y otros, en pacientes con hipovolemia, los que han sido tratados recientemente  con diur&eacute;ticos, o hiponatremia (Na&lt;130 mmol/L). Algunos autores recomiendan  la suspensi&oacute;n del tratamiento con diur&eacute;ticos al menos durante un  d&iacute;a previo al inicio de los IECA. La tos es tambi&eacute;n causa frecuente  de la interrupci&oacute;n del tratamiento; es seca con cosquilleo far&iacute;ngeo,  y desaparece al menos en 1 &oacute; 2 semanas de suspendido el tratamiento. En  ocasiones la sustituci&oacute;n de un IECA por otro puede mejorar los s&iacute;ntomas  asociados al aumento de los niveles de bradicinina, debido a una potencia individual  de cada f&aacute;rmaco para bloquear la enzima que la degrada.<span class="superscript">12,14,15  </span></p><h6>Diur&eacute;ticos</h6>    <p> Los diur&eacute;ticos son f&aacute;rmacos  muy &uacute;tiles en el manejo del paciente con IC. Producen inhibici&oacute;n  de la reabsorci&oacute;n de Na+ y Cl- en los t&uacute;bulos renales. Los llamados  diur&eacute;ticos del asa (furosemida, torasemida) ejercen su acci&oacute;n en  el asa de Henle, y producen un aumento en la excreci&oacute;n de sodio del 20  - 25 %, manteniendo su actividad, incluso, cuando existe cierto grado de deterioro  de la funci&oacute;n renal.<span class="superscript">12</span> Las tiazidas y  similares (hidroclorotiazida, clortalidona) y los diur&eacute;ticos ahorradores  de potasio (espironolactona), incrementan la excreci&oacute;n de Na+ en un 5 -10  % y pierden su efecto a medida que progresa la insuficiencia renal. Su uso en  la IC produce excreci&oacute;n de Na+, disminuci&oacute;n del edema perif&eacute;rico,  alivio de la congesti&oacute;n pulmonar, y reducci&oacute;n de la presi&oacute;n  venosa central, por lo que mejoran la funci&oacute;n cardiaca, la tolerancia al  ejercicio y alivian m&aacute;s r&aacute;pidamente los s&iacute;ntomas que cualquier  otro f&aacute;rmaco utilizado para tratar la IC.<span class="superscript">1,4,5,8,12  </span>No deben utilizarse solos en la IC por largos per&iacute;odos, ya que no  producen estabilidad cl&iacute;nica a largo plazo. Son un elemento clave para  el &eacute;xito de otras drogas. </p>    <p> Los diur&eacute;ticos deben indicarse  a todos los pacientes que tengan evidencia cl&iacute;nica de retenci&oacute;n  hidrosalina.<span class="superscript">8,12</span> Una vez que el paciente ha recibido  diur&eacute;ticos y ha controlado el edema, es conveniente mantener al menos una  dosis baja para evitar una nueva sobrecarga de volumen. Los pacientes con IC leve  responden bien al tratamiento por la buena absorci&oacute;n en las asas intestinales  y su r&aacute;pida presencia en los t&uacute;bulos renales; sin embargo, el edema  intestinal, la hipoperfusi&oacute;n y el deterioro de la funci&oacute;n renal  que se observa en la IC grave, hacen que a medida que progresa la gravedad de  la enfermedad se necesiten dosis cada vez m&aacute;s altas.<span class="superscript">12</span>  La dosis de algunos de estos compuestos aparecen en la tabla 2. Los efectos adversos  m&aacute;s frecuentemente vistos son los relacionados con la p&eacute;rdida de  electrolitos (hipopotasemia, hipomagnesemia, hipocalcemia, hiponatremia, etc.),  la hipotensi&oacute;n y la hiperazoemia.<span class="superscript">1,4,8,12 </span></p>    <p align="center">TABLA  2. Dosis de diur&eacute;ticos &uacute;tiles en el manejo de pacientes con IC</p><table width="75%" border="1" align="center">  <tr> <td>F&aacute;rmaco </td><td>     <div align="center">Dosis inicial </div></td><td>      <div align="center">Dosis usual y/o m&aacute;xima</div></td></tr> <tr> <td>Hidroclorotiazida  </td><td>     <div align="center">25 mg/d&iacute;a </div></td><td>     <div align="center">25  - 100 mg/d&iacute;a</div></td></tr> <tr> <td>Clorotiazida</td><td>     <div align="center">250  mg/d&iacute;a</div></td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">250 - 500 mg/d&iacute;a</div></td></tr>  <tr> <td>Clortalidona</td><td>     <div align="center">25 mg/d&iacute;a </div></td><td>      <div align="center">25 - 50 mg/d&iacute;a</div></td></tr> <tr> <td>Metolazona</td><td>      <div align="center">2,5 mg/d&iacute;a</div></td><td>     <div align="center">2,5 -10  mg/d&iacute;a</div></td></tr> <tr> <td>Indapamina </td><td>     <div align="center">1,25  mg/d&iacute;a</div></td><td>     <div align="center">2,5 - 5 mg/d&iacute;a</div></td></tr>  <tr> <td>Furosemida </td><td>     <div align="center">40 mg/d&iacute;a</div></td><td>      <div align="center">40 - 400 mg/d&iacute;a </div></td></tr> <tr> <td>Torasemida</td><td>      <div align="center">20 mg/d&iacute;a </div></td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">20 -  200 mg/d&iacute;a</div></td></tr> <tr> <td>&Aacute;cido etacr&iacute;nico</td><td>      <div align="center">25 mg/d&iacute;a</div></td><td>     <div align="center">25 - 200  mg/d&iacute;a</div></td></tr> </table><h6>Espironolactona</h6>    <p> Aunque la espironolactona  pertenece a la familia anteriormente expuesta, bien merece un comentario aparte  por sus propiedades para bloquear el sistema renina-angiotensina-aldosterona,  al comportarse como un antagonista de esta &uacute;ltima, y el bloqueo de este  sistema es mucho mayor cuando se administra en combinaci&oacute;n con los IECA.  El RALES (<i>The Randomized Aldactone Survival Study</i>) demostr&oacute; que  la espironolactona reduce la mortalidad y el n&uacute;mero de hospitalizaciones  en pacientes con disfunci&oacute;n sist&oacute;lica con disnea en reposo, o una  historia de disnea en reposo reciente.<span class="superscript">1,4,5,8,12</span>  Los pacientes con disfunci&oacute;n sist&oacute;lica e historia de disnea en reposo  actual o reciente, deben recibir espironolactona, a no ser que presenten alguna  contraindicaci&oacute;n.<span class="superscript">1,8,12 </span></p>    <p>El paciente  ideal para recibir espironolactona es aquel que presenta una IC categor&iacute;a  III - IV de la NYHA (<i>New York Heart Association</i>), aunque algunos autores  han planteado que puede ser beneficiosa, incluso en pacientes con IC leve y moderada.<span class="superscript">1,12  </span>La dosis usual es de 25 mg/ d&iacute;a, y su uso est&aacute; contraindicado  en pacientes con insuficiencia renal aguda, niveles de creatinina mayor de 221  mmol/ L (2,5 mg/dL), y potasio s&eacute;rico mayor de 5,0 mmol/ L. Cuando se indica  debe tenerse cuidado de retirar los suplementos de potasio y vigilar la aparici&oacute;n  de hiperpotasemia, especialmente si el paciente es tratado con IECA y con bloqueadores  adren&eacute;rgicos.<span class="superscript">1,8</span> </p><h6>    <br> Betabloqueadores</h6>    <p>  La IC fue considerada hace algunos a&ntilde;os atr&aacute;s una contraindicaci&oacute;n  para el uso de los betabloqueadores. Hoy se conoce que la disfunci&oacute;n del  miocardio ventricular provoca la activaci&oacute;n de una serie de mecanismos  compensadores, entre los que se encuentran, el sistema renina-angiotensina-aldosterona,  as&iacute; como el sistema nervioso simp&aacute;tico, que si bien en un inicio  ayudan, su activaci&oacute;n cr&oacute;nica provoca mayor deterioro hemodin&aacute;mico  y tiene efectos cardiot&oacute;xicos directos.<span class="superscript">16-19</span>  Es aqu&iacute; donde los betabloqueadores juegan su papel al bloquear la activaci&oacute;n  adren&eacute;rgica, deteniendo el progreso de la enfermedad, y disminuyendo as&iacute;  la mortalidad y las hospitalizaciones asociadas a la IC.<span class="superscript">8,16  </span></p>    <p>Existe cierto temor entre los m&eacute;dicos en indicar betabloqueadores  a pacientes con IC, lo que provoca su escasa utilizaci&oacute;n, priv&aacute;ndolos  as&iacute; de los beneficios de este grupo de f&aacute;rmacos. Tampoco los resultados  al indicar betabloqueadores se observan de forma inmediata, algo que provoca frustraci&oacute;n  en el m&eacute;dico y el paciente, pero hay que recordar que solo los diur&eacute;ticos  y la digital provocan alivio r&aacute;pido de s&iacute;ntomas, pero al final,  casi ning&uacute;n beneficio a largo plazo, y por ende, no disminuyen la mortalidad  asociada a IC.<span class="superscript">1,5-8,16</span> El bloqueo de los 2 sistemas  neurohormonales utilizando betabloqueadores en combinaci&oacute;n con IECA provoca  efectos aditivos, con mejores resultados.<span class="superscript">12</span>    <br>      <br> Los betabloqueadores deben indicarse en todo paciente con IC sist&oacute;lica  estable, a no ser que exista alguna contraindicaci&oacute;n, o no sean tolerados  por el paciente.<span class="superscript">8,12,16,20-22</span> Este no debe mostrar  un empeoramiento de los s&iacute;ntomas para comenzar a administrar betabloqueadores,  e igualmente, los pacientes asintom&aacute;ticos se benefician con su administraci&oacute;n  pues evitan la progresi&oacute;n de la enfermedad. </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La persona que va a  recibir betabloqueadores debe encontrarse estable desde el punto de vista hemodin&aacute;mico,  no presentar disnea en reposo, o al menos, haber estado libre de este s&iacute;ntoma  en los &uacute;ltimos 6 meses. Preferiblemente debe haber estado bajo un tratamiento  diur&eacute;tico previo, y no mostrar signos de sobrecarga de volumen.<span class="superscript">8,16</span>  Es v&aacute;lido se&ntilde;alar que no se utilizan como drogas de rescate durante  las descompensaciones de la enfermedad, ni cuando el paciente est&aacute; hospitalizado,  o con alta reciente;<span class="superscript">8,12,16-22</span> tampoco se administrar&aacute;n  nunca en pacientes con IC grave que reciben apoyo inotr&oacute;pico endovenoso.  Los pacientes con contraindicaciones al uso de los betabloqueadores como la hipotensi&oacute;n  (tensi&oacute;n arterial sist&oacute;lica &lt;90 mmHg), bradicardia, enfermedad  pulmonar obstructiva cr&oacute;nica y/o asma, bloqueo AV de 2&ordm; y 3&ordm;  grado, etc., no son candidatos para el tratamiento con estos medicamentos.<span class="superscript">8,16,21</span></p>    <p>  La supresi&oacute;n brusca del sistema nerviosos simp&aacute;tico pudiera no ser  tolerada por estos pacientes, por tanto se recomienda comenzar con una dosis baja,  e ir increment&aacute;ndola cada 2 - 4 semanas. La dosis ideal para cada uno tampoco  se ha establecido.<span class="superscript">8,12,16,21-24 </span></p>    <p>En la  tabla 3 se presentan las dosis iniciales y la dosis com&uacute;n para algunos  de estos f&aacute;rmacos. Durante el inicio del tratamiento y el aumento de la  dosis el paciente debe seguirse de cerca para detectar efectos adversos como la  hipotensi&oacute;n o un aumento de la congesti&oacute;n. Otros efectos adversos  vistos son la bradicardia, el bloqueo AV y la fatiga.<span class="superscript">8,21,22,24</span>  El tratamiento contempla detener el avance del aumento de la dosis, aumentar el  tratamiento diur&eacute;tico para evitar la retenci&oacute;n de l&iacute;quidos  que producen los betabloqueadores, disminuir la dosis de digoxina si hay bradicardia  importante, disminuir la dosis de vasodilatadores si hay hipotensi&oacute;n, y  por &uacute;ltimo, si estas medidas fracasan, disminuir y/o suspender la terap&eacute;utica  betabloqueante.<span class="superscript">8,12,16</span></p>    <p align="center">TABLA  3. Dosis de betabloqueadores &uacute;tiles en el tratamiento de pacientes con  IC</p><table width="75%" border="1" align="center"> <tr> <td>F&aacute;rmaco </td><td>      <div align="center">Dosis inicial</div></td><td>     <div align="center">Dosis usual  y/o m&aacute;xima</div></td></tr> <tr> <td>Bisoprolol </td><td>     <div align="center">1,25  mg/d&iacute;a </div></td><td>     <div align="center">10 mg/d&iacute;a</div></td></tr>  <tr> <td>Carvedilol</td><td>     <div align="center">3,125 mg 2 veces/d&iacute;a</div></td><td>      <div align="center">25 - 50 mg 2 veces/d&iacute;a</div></td></tr> <tr> <td>Metoprolol  </td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">12,5 mg 2 veces/d&iacute;a</div></td><td>     <div align="center">50  - 75 mg 2 veces/d&iacute;a </div></td></tr> <tr> <td>Metoprolol (succinato) </td><td>      <div align="center">12,5 mg/d&iacute;a</div></td><td>     <div align="center">200  mg/d&iacute;a</div></td></tr> </table><h6>Digoxina</h6>    <p> Aunque los digit&aacute;licos  se han utilizado en la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica por m&aacute;s de 200 a&ntilde;os,  a&uacute;n existe controversia sobre su uso en pacientes con IC. La digoxina act&uacute;a  inhibiendo la ATP asa Na<span class="superscript">+</span> - K<span class="superscript">+</span>  de las fibras mioc&aacute;rdicas, provocando un aumento en su estado contr&aacute;ctil  (efecto inotropo positivo). Recientemente se ha comprobado que los efectos beneficiosos  de la digital pudieran ser consecuencia de los efectos neurohormonales de estos  compuestos al inhibir esta enzima en tejidos no cardiacos.<span class="superscript">5,12  </span></p>    <p>En las fibras aferentes del nervio vago la inhibici&oacute;n de  esta enzima trae consigo la sensibilizaci&oacute;n de los barorreceptores cardiacos,  que como consecuencia, reduce la estimulaci&oacute;n eferente simp&aacute;tica  proveniente del sistema nervioso central (SNC). En el ri&ntilde;&oacute;n, por  ejemplo, reduce la reabsorci&oacute;n tubular del Na<span class="superscript">+</span>,  incrementando sus niveles en los t&uacute;bulos distales, y por tanto, provocando  una reducci&oacute;n en la excreci&oacute;n de renina.<span class="superscript">12  </span></p>    <p>La digoxina mejora la calidad de vida, reduce los s&iacute;ntomas  en el paciente y aumenta la tolerancia al ejercicio.<span class="superscript">5,8  </span>A pesar de su pobre impacto, a largo plazo en la mortalidad global se ha  visto una reducci&oacute;n en el n&uacute;mero de hospitalizaciones con su uso.  Los pacientes que mejor responden a ella son los que presentan una IC moderada-severa,  tercer ruido (galope), dilataci&oacute;n de cavidades cardiacas, y reducci&oacute;n  de la fracci&oacute;n de eyecci&oacute;n. Tiene una indicaci&oacute;n clara cuando  a la IC se asocia fibrilaci&oacute;n auricular; <span class="superscript">5,8,12</span>  sin embargo, su uso se considera dudoso o inapropiado en pacientes con una fracci&oacute;n  de eyecci&oacute;n normal y en la IC con gasto cardiaco elevado, como ocurre en  la tirotoxicosis, la anemia y la f&iacute;stula arteriovenosa.</p>    <p>No se debe  indicar cuando exista bloqueo sinusal o AV II - III, a menos que el paciente tenga  un marcapasos implantado, e igualmente se debe administrar con precauci&oacute;n  si recibe otros medicamentos que deprimen la actividad sinusal o del nodo AV,  como los betabloqueadores, amiodarona, etc. Su uso en la IC en el curso del infarto  agudo de miocardio (IAM) est&aacute; contraindicado, ya que se ha demostrado que  aumenta el &aacute;rea de infarto, eleva el consumo de O<span class="subscript">2</span>  mioc&aacute;rdico al aumentar la contractilidad, y provoca vasoconstricci&oacute;n  perif&eacute;rica y coronaria; adem&aacute;s, puede favorecer la aparici&oacute;n  de arritmias.<span class="superscript">12 </span></p>    <p>La dosis promedio de la  digoxina var&iacute;a desde 0,125 mg-0,25 mg/ d&iacute;a (&frac12; tableta - 1  tableta), pues dosis mayores no ofrecen beneficios adicionales.<span class="superscript">5,8</span>  En pacientes mayores o con deterioro de la funci&oacute;n renal puede ser administrada  en d&iacute;as alternos. Los efectos adversos provocados por la toxicidad digit&aacute;lica  incluyen molestias gastrointestinales, neurol&oacute;gicas y cardiovasculares,  como son la anorexia, las n&aacute;useas, los v&oacute;mitos, las alteraciones  de la visi&oacute;n, la confusi&oacute;n, las arritmias por re-entrada y ect&oacute;picas,  y el bloqueo. Todos estos efectos colaterales pueden minimizarse al mantener una  dosis baja.<span class="superscript">8,12</span></p><h6>    <br> Drogas de segunda  l&iacute;nea y otros f&aacute;rmacos</h6>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Antagonistas de los receptores  de angiotensina (ARA):</b> Los ARA (candesart&aacute;n, telmisart&aacute;n, irbesart&aacute;n,  losart&aacute;n, etc.) son f&aacute;rmacos que act&uacute;an inhibiendo la acci&oacute;n  de la angiotensina II a nivel del receptor, raz&oacute;n por la cual se crey&oacute;  en un inicio que ser&iacute;an tan efectivos como los IECA, y no tendr&iacute;an  los efectos adversos relacionados con la elevaci&oacute;n de los niveles de bradicinina  que producen estos &uacute;ltimos. Sin embargo, hoy se conoce que parte de los  efectos beneficiosos de los IECA se deben a que aumentan los niveles de bradicinina,  y los estudios han demostrado que aunque los ARA son f&aacute;rmacos seguros en  el paciente con IC, no son superiores a los IECA.<span class="superscript">8,12</span>  Deben utilizarse en aquellos que no toleren los IECA por la tos o el angioedema.  Producen, al igual que los IECA, hipotensi&oacute;n, hiperpotasemia y deterioro  de la funci&oacute;n renal.<span class="superscript">4,8,12</span></p>    <p> <b>Vasodilatadores  (nitratos e hidralazina):</b> La combinaci&oacute;n de los vasodilatadores dinitrato  de isosorbide e hidralazina fue la primera que mostr&oacute; una mejor&iacute;a  en la supervivencia de la IC. Hoy estos compuestos no est&aacute;n indicados de  forma rutinaria en el tratamiento de la IC, al no haberse demostrado que sean  superiores a los IECA.<span class="superscript">8</span> Los nitratos y la hidralazina  pueden administrarse para provocar vasodilataci&oacute;n en pacientes con intolerancia  a los IECA, aunque es recomendable si los IECA no son tolerados, sustituirlos  en primera opci&oacute;n por los ARAs, y luego por nitratos o hidralazina.<span class="superscript">8,12</span></p>    <p>  <b>Bloqueadores de los canales del Ca<span class="superscript">+</span>:</b> No  cumplen ninguna funci&oacute;n en el manejo de la IC por disfunci&oacute;n sist&oacute;lica,  muchos producen empeoramiento de la funci&oacute;n de bomba (efecto inotroponegativo).  Recientemente el felodipino y amlodipino, aunque no fueron administrados espec&iacute;ficamente  para tratar la IC, fueron administrados en pacientes con IC y demostraron ser  f&aacute;rmacos seguros para controlar cifras elevadas de tensi&oacute;n arterial  y la angina.<span class="superscript">8,12</span>    <br> </p>    <p><b>Inotr&oacute;picos  (dobutamina, dopamina, etc.):</b> El uso de inotr&oacute;picos se reserva para  el paciente hospitalizado que muestra empeoramiento de los s&iacute;ntomas, a  pesar de un uso adecuado de los dem&aacute;s f&aacute;rmacos. El tratamiento intermitente  con inotr&oacute;picos en embolada en el hogar y otros servicios de pacientes  ambulatorios est&aacute; actualmente contraindicado.<span class="superscript">12</span></p>    <p>  <b>Anticoagulantes:</b> La IC no es una indicaci&oacute;n para el uso de anticoagulantes.  Son utilizados en pacientes con IC que tienen un alto riesgo de tromboembolismo  como la IC con fibrilaci&oacute;n auricular, pacientes que han tenido episodios  emb&oacute;licos previos, evidencia de la existencia de trombo intracardiaco,  etc.<span class="superscript">8</span></p>    <p> <b>Aspirina:</b> La IC no es una  indicaci&oacute;n para el uso de aspirina, sin embargo, muchos de los pacientes  que presentan IC tienen una cardiopat&iacute;a isqu&eacute;mica que s&iacute;  se beneficia con el uso de antiagregantes plaquetarios. Los efectos negativos  que puede causar la aspirina en pacientes tratados con IECA no han sido bien estudiados.<span class="superscript">8</span></p>    <p>  <b>Antiarr&iacute;tmicos:</b> La IC no es indicaci&oacute;n para tratamiento antiarr&iacute;tmico.  Su uso est&aacute; condicionado al tipo de arritmia que presente el paciente con  IC.<span class="superscript">8</span></p>    <p> <b>Inhibidores de la vasopeptidasa  (omapatrilato):</b> Producen disminuci&oacute;n de los niveles de angiotensina  II por inhibici&oacute;n enzim&aacute;tica, y a su vez, al inhibir la endopeptidasa  neutral, aumentan los niveles de vasodilatadores end&oacute;genos (p&eacute;ptidos  natriur&eacute;ticos), por lo que se han utilizado en peque&ntilde;os estudios  para el tratamiento de la HTA e IC con muy buenos resultados. La posibilidad de  que sean superiores a los IECA est&aacute; siendo evaluada en ensayos cl&iacute;nicos  en el presente.<span class="superscript">12</span> </p>    <p> <b>Antagonistas de  las citocinas:</b> Los niveles de citocinas y factor de necrosis tumoral (TNF)  est&aacute;n elevados en pacientes con IC. El uso del etanercept (antagonista  del receptor soluble) y el infliximab (anticuerpo) para el manejo de la IC se  encuentra en estudio.<span class="superscript">12 </span></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p> <b>Antagonistas  de la endotelina -1.</b> Los niveles de endotelina -1 est&aacute;n elevados en  pacientes con IC, y se comporta como un potente vasoconstrictor. La inhibici&oacute;n  de la enzima convertidora de endotelina o el bloqueo del receptor, ha producido  en modelos experimentales mejor&iacute;a hemodin&aacute;mica. El enrasent&aacute;n  y bosent&aacute;n est&aacute;n en la actualidad siendo evaluados para ser utilizados  en pacientes con IC.<span class="superscript">12</span></p><h4>Insuficiencia cardiaca  por disfunci&oacute;n diast&oacute;lica </h4>    <p> Contrario a lo que sucede en  la IC por disfunci&oacute;n sist&oacute;lica, las gu&iacute;as para el manejo  de los pacientes con disfunci&oacute;n diast&oacute;lica est&aacute;n basadas  en pocos ensayos cl&iacute;nicos, y se apoyan fundamentalmente en la experiencia  cl&iacute;nica y en el entendimiento de la fisiopatolog&iacute;a de la enfermedad.  El tratamiento de la disfunci&oacute;n diast&oacute;lica puede resumirse en 2  pasos: 1) tratamiento sintom&aacute;tico (disminuir la presi&oacute;n venosa pulmonar),  y 2) tratamiento de la alteraci&oacute;n fisiopatol&oacute;gica.<span class="superscript">25</span></p><h6>Tratamiento  sintom&aacute;tico (disminuci&oacute;n de la presi&oacute;n venosa pulmonar)</h6>    <p>  Disminuir la congesti&oacute;n pulmonar en los pacientes con IC por disfunci&oacute;n  diast&oacute;lica puede lograrse con la reducci&oacute;n del volumen telediast&oacute;lico  del ventr&iacute;culo izquierdo (VI), manteniendo una contracci&oacute;n atrial  e incrementando el per&iacute;odo diast&oacute;lico.</p>    <p> <b>Reducci&oacute;n  del volumen telediast&oacute;lico del VI:</b> La reducci&oacute;n del volumen  total puede lograrse con la restricci&oacute;n de sodio, el agua y la utilizaci&oacute;n  de diur&eacute;ticos.<span class="superscript">25</span> El volumen intravascular  tambi&eacute;n puede disminuirse al incrementar la capacitancia venosa con el  uso de nitratos. Los IECA y ARA pueden utilizarse para atenuar la retenci&oacute;n  de agua y Na<span class="superscript">+</span> que ocasiona la activaci&oacute;n  del sistema renina-angiotensina-aldosterona. Los diur&eacute;ticos, nitratos,  IECA y ARA deben iniciarse a bajas dosis para evitar la hipotensi&oacute;n. Igualmente,  a largo plazo, el tratamiento diur&eacute;tico debe mantenerse a dosis bajas-moderadas.  Cuando se considere necesario pueden combinarse diur&eacute;ticos del asa y tiazidas,  as&iacute; como podr&aacute; hacerse uso de la espironolactona como ahorrador  de potasio e inhibidor neurohormonal.<span class="superscript">25,26 </span></p>    <p><b>Contracci&oacute;n  atrial:</b> Otra medida que ayuda a disminuir la congesti&oacute;n pulmonar es  mantener una contracci&oacute;n atrial que ayude al correcto llenado ventricular.  Cuando esto no sucede as&iacute;, como en la fibrilaci&oacute;n auricular, las  presiones ventriculares aumentan y favorecen la aparici&oacute;n de edema pulmonar.  Restaurar el ritmo sinusal es un objetivo primario del tratamiento.<span class="superscript">25-27</span>  Cuando esto no se logre puede intentarse disminuir la frecuencia ventricular.  En los pacientes que se requieran marcapasos deben implantarse dispositivos de  estimulaci&oacute;n secuencial auriculoventricular.<span class="superscript">25  </span></p>    <p> <b>Incremento del per&iacute;odo diast&oacute;lico:</b> La reducci&oacute;n  de la frecuencia cardiaca hace que se prolongue el per&iacute;odo diast&oacute;lico,  y por ende, permita un mejor llenado ventricular. La taquicardia es poco tolerada  en este grupo de pacientes, por lo que la mayor&iacute;a de los cl&iacute;nicos  est&aacute; de acuerdo con el uso de betabloqueadores y antagonistas del Ca<span class="superscript">+</span>  no dihidropirid&iacute;nicos como el verapamilo y el diltiazem para disminuir  la frecuencia cardiaca en reposo y en respuesta al ejercicio.<span class="superscript">12,25,27</span>  La bradicardia excesiva debe evitarse. Una meta terap&eacute;utica &uacute;til  es mantener una frecuencia de aproximadamente 60 latidos/min en reposo.<span class="superscript">25</span>    <br>  </p><h6>Tratamiento de la alteraci&oacute;n fisiopatol&oacute;gica</h6>    <p> El  tratamiento de la cardiopat&iacute;a isqu&eacute;mica con nitratos, betabloqueadores,  y Ca<span class="superscript">+ </span>antagonistas mejora la funci&oacute;n diast&oacute;lica.<span class="superscript">25  </span>Tambi&eacute;n un control adecuado de la hipertensi&oacute;n puede evitar  la aparici&oacute;n de hipertrofia del ventr&iacute;culo izquierdo (HVI) que deteriora  su funci&oacute;n diast&oacute;lica. Una vez que el paciente presenta una HVI,  el tratamiento debe estar destinado a disminuir la hipertrofia y la fibrosis mioc&aacute;rdica.<span class="superscript">12,25</span>  Otras formas de HVI de origen gen&eacute;tico, por enfermedades infiltrativas,  pericarditis constrictiva, etc., deben tener un seguimiento especializado. La  HVI del embarazo y en atletas no causa deterioro de la funci&oacute;n diast&oacute;lica  ni aparici&oacute;n de IC, y regresan espont&aacute;neamente.<span class="superscript">25  </span></p>    <p> <b>Inotr&oacute;picos: </b>No son utilizados en el manejo del paciente  con IC por disfunci&oacute;n diast&oacute;lica. Pueden empeorar el proceso patol&oacute;gico  causante de la disfunci&oacute;n diast&oacute;lica, pueden incrementar la frecuencia  cardiaca, favorecer la aparici&oacute;n de arritmias, agravar la isquemia, etc.  Cuando el paciente se presenta con edema pulmonar puede considerarse su utilizaci&oacute;n  con precauci&oacute;n, y por un corto tiempo si el contexto cl&iacute;nico lo  justifica.<span class="superscript">8,12,25</span> Una excepci&oacute;n lo constituye  la fibrilaci&oacute;n auricular asociada a IC, en la cual est&aacute; justificado  el uso de la digoxina.<span class="superscript">5,8,12,25</span></p><h4>Summary</h4>    <p>A  bibliographic review was made on the role played by different groups of drugs  in the management of heart failure, both systolic and diastolic, making emphasis  on the latest advances that contribute to reduce on the long term morbidity and  mortality from this disease, on correcting their neurohormonal unbalances. The  most accurate indications, as well as the most used doses and contraindications  are stressed for each group.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p><i>Key words:</i> Heart failure, angiotensin-converting  enzime inhibitors, beta blockers, diuretics, digoxin.    <br> </p>    <p></p><h4>Referencias  bibliogr&aacute;ficas</h4><ol>     <li>Margo LK, Luttermoser G, Shaughnessy AF. Spironolactone  in left-sided heart failure: how does it fit in? Am Fam Phys 1399; 2001;64: 1393-8.    <br>  </li>    <li>Massie BM, Shah NB. Envolving trends in the epidemiologic factors of  heart failure: rationale for preventive strategies and comprehensive disease management.  Am Heart J 1997; 133:703-12.    <br> </li>    <li>Bonow RO, Undelson JE. Left ventricular  diastolic dysfunction as a cause of congestive heart failure. Mechanisms and management.  Ann Inter Med 1992; 117:502-10.    <br> </li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Chavey WE, Blaum CS, Bleske BE, Harrison  RV, Kesteron S, Niclas JM. Guideline for the management of heart failure caused  by systolic dysfunction: etiology and diagnosis. Am Fam Phys 2001;64: 769-74.    <br>  </li>    <li> Haji SA, Movahed A. Update on digoxin therapy in congestive heart failure.  Am Fam Phys 2000;62: 409-16.    <br> </li>    <li>Packer M. The neurohormonal hypothesis:  a theory to explain the mechanisms of disease progression in heart failure. J  Am Coll Cardiol 1992;20:248-54.    <br> </li>    <li>Francis GS, Benedict C, Johnstone  DE, Kirlin PC, Nicklas J. Comparison of neuroendocrine activation in patients  with left ventricular dysfunction with and without congestive heart failure. A  substudy of the Studies of Left Ventricular Dysfunction (SOLVD). Circulation 1990;  82:1724-9.    <br> </li>    <li>Chavey WE, Blaum CS, Bleske BE, Harrison RV, Kesteron  S, Niclas JM. Guideline for the management of heart failure caused by systolic  dysfunction: Treatment. Am Fam Phys 2001;64: 1045-54.    <br> </li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Effects of  enalapril on survival in patients with reduced left ventricular ejection fractions  and congestive heart failure. The SOLVD investigators. N Engl J Med 1991; 325:293-302.    <br>  </li>    <li> Cohn JN, Johnson G, Ziesche S, Cobb F., Francis G., Tristani F., et  al. A comparison of enalapril with hydralazine-isosorbide dinitrate in the treatment  of chronic congestive heart failure. N Engl J Med 1991; 325:303-10.    <br> </li>    <li>Effects  of enalapril on mortality in severe congestive heart failure. Results of the Cooperative  North Scandinavian Enalapril Survival Study (CONSENSUS). The CONSENSUS Trial Study  Group. N Engl J Med 1987; 316:1429-35.    <br> </li>    <li>Hunt SA, Baker DW, Chin MH,  Cinquegrani MP, Feldman AM, Ganiats TG, et al. ACC/ AHA guidelines for the evaluation  and management of chronic heart failure in the adult: a report of the American  College of Cardiology/ American Heart Association Task Force on Practice Guidelines.  Disponible en: <a href="http://www.acc.org/clinical/guidelines/failure/hf_index.htm">http://www.acc.org/clinical/guidelines/failure/hf_index.htm</a>  [Citado Junio 2001].    <br> </li>    <li>Yusuf S, Sleight P, Pogue J, Davies R, Dagenais  G. Effects of an angiotensin - converting -enzyme inhibitor, ramipril on cardiovascular  events in high - risk patients. The heart Outcomes Prevention Evaluation Study  Investigators. N Engl J Med 2000; 342:145-53.    <br> </li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Packer M, Lee WH, Kessler  PD. Preservation of glomerular filtration rate in human heart failure by activation  of the renin - angiotensin system. Circulation 1986; 74:766-74.    <br> </li>    <li>  Heart Failure - systolic dysfunction. disponible en: <a href="http://cme.med.umich.edu/pdf/guideline/heart.pdf">http://cme.med.umich.edu/pdf/guideline/heart.pdf</a>  [Citado Mayo 2001].    <br> </li>    <li> Rahahi T.M. Beta blocker therapy for chronic  heart failure. Am Fam Physician 2000;62: 2267-74.    <br> </li>    <li> Effects of ramipril  on cardiovascular and microvascular outcomes in people with diabetes mellitus:  results of the HOPE study and MICRO - HOPE substudy. Heart Outcomes Prevention  Evaluation Study Investigators. Lancet 2000;355:253-9.    <br> </li>    <li>Consensus  recommendations for the management of chronic heart failure. On behalf of the  membership of the Advisory Council to Improve Outcomes Nationwide in Heart Failure.  Am J Cardiol 1999;83(2A):1A-38A.    <br> </li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Lewis EJ, Hunsicker LG, Bain RP,  Rohde RD. The effects of angiotensine - converting - enzyme inhibition on diabetic  nephropahty. The Collaborative Study Group. N Engl J Med 1993;329:1456-62.    <br>  </li>    <li> Paker M, Bristow MR., Cohn JN. The effect of carvedilol on morbidity  and mortality in patients with chronic heart failure. US Carvedilol Heart Failure  Study Group. N Engl J Med 1996;334:1349-55.    <br> </li>    <li>The Cardiac Insufficiency  Bisoprolo, Study II (CIBIS-II): a randomised trial. Lancet 1999;353:9-13.    <br>  </li>    <li> Effect of metoprolol CR/XL in chronic heart failure: Metoprolol CR/XL  Randomised Intervention Trial in Congestive Heart Failure (MERIT-HF). Lancet 1999;353:2001-7.    <br>  </li>    <li>Paker M, Coats AJ, Fowler MB. Effect of carvedilol on survival in severe  chronic heart failure. N Engl J Med 2001; 344:1651-8.    <br> </li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li> Krum H, Sackner-Bernstein  JD, Goldsmith RL. Double-blind placebo-controlled study of the long term efficacy  of carvedilol in patients with severe chronic heart failure. Circulation 1995;92:1499-506.    <br>  </li>    <li> Zile MR, Simsic JM, Johnson RH. Diastolic Heart Failure: diagnosis and  treatment. Clin Cornestone 2000; 3(2):13-24.    <br> </li>    <li> Zile MR. Diastolic  heart failure: diagnosis, mechanisms and treatment. Cardiol Rounds. 1999; 3:1-8.    <br>  </li>    <li> Gaasch WH, Schick EC, Zile MR. Management of left ventricular diastolic  dysfunction. En: Smith TW, ed. Cardiovascular therapeutics. A Companion to Braunwald&acute;s  Heart Disease. Philadelphia: WB Saunders. 1996:237-42.    <br> </li>    </ol>    <p>Recibido:  8 de marzo de 2004. Aprobado: 20 de abril de 2004.    ]]></body>
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