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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El deterioro cognitivo: una mirada previsora]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Cognitive deterioration is a frequent reason to seek medical attention. We will be able to diagnose it after the integration of the data obtained in the clinical interview (anamnesis + psychometric tests). In case of suspicion, it is compulsory to carry out a correct evaluation of the mental status of the person, including the assessment of the cognitive capacities, of the executive function and of his emotional state. The functional state of the individual will be evaluated as a whole, taking into consideration the personality and his behavior, in addition to the degree of affectation of the instrumental and basic activities of daily life. The real implication of PHC in the detection and management of the cognitive problems is infrequent. In our setting, the exploration of the mental status is not a systematic practice, and that's why there is a nondespicable degree of subregister for this diagnosis.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <h2>El deterioro cognitivo: una mirada previsora</h2>    <p><a href="#autor">V&iacute;ctor  T. P&eacute;rez Mart&iacute;nez<span class="superscript">1</span></a><span class="superscript"><a name="cargo"></a></span></p><H4>Resumen</H4>    <P ALIGN="justify">El  deterioro cognitivo constituye un frecuente motivo de consulta. Estaremos en disposici&oacute;n  de poder diagnosticarlo tras la integraci&oacute;n de los datos obtenidos en la  entrevista cl&iacute;nica (anamnesis tests psicom&eacute;tricos). Ante su sospecha  es obligatorio realizar una correcta valoraci&oacute;n del estado mental de la  persona que incluir&aacute; la evaluaci&oacute;n de las capacidades cognitivas  y de la funci&oacute;n ejecutiva, as&iacute; como la valoraci&oacute;n de su estado  emocional. Se valorar&aacute; conjuntamente el estado funcional del individuo  que abarcar&aacute; la personalidad y su conducta, adem&aacute;s del grado de  afectaci&oacute;n de las actividades instrumentales y b&aacute;sicas de la vida  diaria. La implicaci&oacute;n real de la APS en la detecci&oacute;n y manejo de  los problemas cognitivos es escasa. En nuestro medio la exploraci&oacute;n del  estado mental no constituye una pr&aacute;ctica sistem&aacute;tica, por lo que  persiste un grado no despreciable de subregistro para dicho diagn&oacute;stico.    <BR>      <BR> Palabras claves: Cognitivo, integraci&oacute;n, sospecha, implicaci&oacute;n,  escasa, subregistro</P>    <p><span class="superscript">    <br> </span></p>    <p></p>    <p>Seg&uacute;n  las proyecciones demogr&aacute;ficas de hoy d&iacute;a, se estima que la proporci&oacute;n  de personas mayores de 65 a&ntilde;os alcanzar&aacute; el 20-25 % en el a&ntilde;o  2020.<span class="superscript">1</span> En la actualidad, el segmento de la pir&aacute;mide  poblacional que m&aacute;s se expande es el correspondiente a los mayores de 75  a&ntilde;os, mientras que la base se reduce dr&aacute;sticamente por la ca&iacute;da  brutal de la natalidad. Esta tendencia al crecimiento constituir&aacute; uno de  los retos m&aacute;s formidables a los que tendr&aacute;n que enfrentarse las  sociedades occidentales en un futuro cercano.<span class="superscript">2</span>    <br>      ]]></body>
<body><![CDATA[<br> Es bien conocido el impacto que sobre la sociedad tiene el envejecimiento  progresivo de la poblaci&oacute;n, a&uacute;n m&aacute;s si sumamos la morbilidad  que este fen&oacute;meno conlleva.<span class="superscript">3</span> Cuba, junto  con Argentina, Uruguay y Chile ocupan los primeros lugares en porcentaje de envejecimiento  en el continente americano, encontr&aacute;ndose en la categor&iacute;a de &quot;vejez  demogr&aacute;fica&quot;.<span class="superscript">4</span> La poblaci&oacute;n  anciana en nuestra isla se ha duplicado en menos de 35 a&ntilde;os, estim&aacute;ndose  un aumento de un 20 % en el 2025, y se pronostica que 1 de cada 4 cubanos tendr&aacute;  60 a&ntilde;os o m&aacute;s.<span class="superscript">5</span> La expectativa  de vida en Cuba alcanza los 76 a&ntilde;os, hecho que nos obliga a enfrentar cada  vez con m&aacute;s frecuencia los problemas m&eacute;dicos habituales de los ancianos  como : la incontinencia de esf&iacute;nteres, las ca&iacute;das, la inmovilidad,  la depresi&oacute;n, el abuso o el maltrato, la polifarmacia y la demencia.<span class="superscript">6</span>    <br>  </p>    <p>La senectud deber&aacute; ser entendida como la manera natural de envejecer  el ser humano y no como un proceso patol&oacute;gico.<span class="superscript">7</span>  Sin embargo, no existe un l&iacute;mite perfectamente definido entre &quot;fisiol&oacute;gico  y patol&oacute;gico&quot;, dado que las capacidades en el hombre, cuyo substrato  natural son las aptitudes, vienen condicionadas por aspectos gen&eacute;ticos,  laborales, econ&oacute;micos y culturales.<span class="superscript">8</span>    <br>      <br> Hay que tener presente tambi&eacute;n que los problemas de memoria afectan  justamente al 50 % de las personas mayores de 65 a&ntilde;os, mientras que las  demencias las padecen del 5 al 10 % de esta poblaci&oacute;n.<span class="superscript">9</span>  La memoria es un proceso mental complejo por medio del cual fijamos, retenemos  y reproducimos todo aquello que estuvo una vez en nuestra conciencia, haciendo  uso posterior de nuestra experiencia. Es pues, una condici&oacute;n necesaria  para desarrollar una vida independiente y productiva, pero para que la informaci&oacute;n  sea adecuadamente registrada y evocada es necesario que otras funciones neuropsicol&oacute;gicas  permanezcan indemnes.<span class="superscript">10</span> Los trastornos de la  atenci&oacute;n, del lenguaje (afasia), los defectos sensoriales (visuales y auditivos),  as&iacute; como la depresi&oacute;n son los trastornos que con m&aacute;s frecuencia  interfieren con el adecuado funcionamiento de nuestra memoria, pudiendo simular  una demencia.</p><h4>    <br> Desarrollo</h4><h6>Deterioro cognitivo o cognoscitivo:  su conceptualizaci&oacute;n</h6>    <p>En la actualidad el deterioro cognitivo persiste  como un concepto mal delimitado y poco consensuado, que refleja una disminuci&oacute;n  del rendimiento de, al menos, una de las capacidades mentales o intelectivas siguientes:  memoria, orientaci&oacute;n, pensamiento abstracto, lenguaje, capacidad de juicio  y razonamiento, capacidad para el c&aacute;lculo y la habilidad constructiva,  capacidad de aprendizaje y habilidad visuespacial. Presupone un nivel cognitivo  superior al actual, un declive o merma respecto al nivel de funcionamiento previo,  una p&eacute;rdida parcial o global de las capacidades previamente adquiridas,  lo que no siempre resulta demostrable.<span class="superscript">11</span>    <br>      <br> Los estudios de prevalencia de los trastornos de memoria asociados con la  edad no se han intentado hasta fechas relativamente recientes, probablemente debido  a la incertidumbre de no contar con criterios diagn&oacute;sticos inequ&iacute;vocos  e instrumentos validados. La frecuencia de los trastornos cognitivos var&iacute;a  seg&uacute;n las clasificaciones y criterios diagn&oacute;sticos utilizados en  los diferentes estudios.<span class="superscript">12 </span></p>    <p>El declive  intelectual asociado a la edad se suele presentar como un trastorno aparentemente  leve de la memoria para hechos recientes, cuyas manifestaciones cl&iacute;nicas  var&iacute;an en un amplio rango, desde los olvidos cotidianos y transitorios  meramente subjetivos, hasta un serio trastorno de la capacidad de recordar en  la zona fronteriza de la demencia.</p><h6>Trastornos cognitivos relacionados con  el envejecimiento</h6>La alteraci&oacute;n cognitiva del anciano que no alcanza  demencia, es decir, sin repercusi&oacute;n significativa en sus actividades dom&eacute;sticas,  ocupacionales y sociales, o con una muy discreta repercusi&oacute;n (solo para  actividades complejas) incluye 2 conceptos de gran operatividad pr&aacute;ctica  y utilidad en la cl&iacute;nica diaria: el deterioro cognitivo muy leve o sin  demencia, y el deterioro cognitivo leve o con demencia dudosa.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>     <br> En el  primer caso se trata de una persona que ofrece quejas repetidas de fallos o p&eacute;rdida  aislada de la memoria u olvidos frecuentes, sin que se sumen afectaciones de otras  &aacute;reas cognitivas. Dicho d&eacute;ficit aparece principalmente cuando se  intenta recordar el nombre de alguna persona, lista de objetos o hechos recientes,  y suele surgir de manera fluctuante en dependencia de cambios de humor, no interfiere  en las actividades de la vida diaria y se constata la normalidad de los <i>tests  </i>cognitivos breves (puntuaciones superiores a 24). El seguimiento cl&iacute;nico  del paciente cada 6 meses no evidencia el empeoramiento del d&eacute;ficit. El  aumento de la incidencia de este trastorno en el anciano con respecto a otros  grupos de edades, se debe a factores sociales que limitan los est&iacute;mulos  vitales de estas personas y a su mayor preocupaci&oacute;n por los problemas relacionados  con su salud. Este criterio abarcar&iacute;a a la definici&oacute;n de <i>alteraci&oacute;n  de la memoria asociada a la edad</i>, o se corresponder&iacute;a con los anteriores  (olvido senil benigno y amnesia benigna de la vejez).     <p>En el segundo caso existe  un trastorno m&aacute;s pronunciado de memoria y una o m&aacute;s de las siguientes  &aacute;reas cognitivas afectadas discretamente: atenci&oacute;n, aprendizaje,  concentraci&oacute;n, pensamiento, lenguaje, entre otras. Condiciona problemas  solo para las tareas complejas previamente bien desarrolladas, pero el d&eacute;ficit  no ocasionar&aacute; grandes molestias ni interferir&aacute; en el funcionamiento  ocupacional y social del individuo, es decir, no afectar&aacute; su vida de relaci&oacute;n,  por lo que la naturaleza de los s&iacute;ntomas no permite el diagn&oacute;stico  de demencia. Los <i>tests</i> cognitivos breves aplicados puntuar&iacute;an alrededor  de 24. El seguimiento cl&iacute;nico del paciente cada 3 &oacute; 6 meses nos  indicar&aacute; si el d&eacute;ficit regresa, se estabiliza o progresa hacia la  demencia, es decir, nos aclarar&aacute; el diagn&oacute;stico. Este criterio es  el m&aacute;s pr&oacute;ximo a la definici&oacute;n de <i>deterioro cognitivo  asociado con la edad</i>.    <br>     <br> Cuando el deterioro cognitivo repercute significativamente  en las actividades funcionales de la vida cotidiana, probablemente estemos ante  un s&iacute;ndrome demencial (deterioro cognitivo org&aacute;nico o patol&oacute;gico  o con demencia establecida). Solo una correcta valoraci&oacute;n cl&iacute;nica  nos indicar&aacute; en qu&eacute; lugar del <i>continuum </i>cognitivo- funcional:  normalidad - deterioro o trastorno cognitivo leve - demencia se sit&uacute;a un  paciente.<span class="superscript">13</span> A menudo, solo el seguimiento cl&iacute;nico  confirmar&aacute; si estamos frente a una situaci&oacute;n estable o, por el contrario,  progresa a demencia.</p><h6>Problemas de memoria o cognitivos no relacionados  necesariamente con el proceso del envejecimiento</h6><ol>     <li> S&iacute;ndromes  amn&eacute;sicos estables y/o transitorios: Se presentan problemas de atenci&oacute;n  reducida por estados de ansiedad o depresi&oacute;n, como sucede en las &quot;lagunas&quot;  mentales de los alcoh&oacute;licos, el estado poscrisis epil&eacute;ptica, con  el uso de benzodiacepinas (especialmente de vida media corta), las que adem&aacute;s  de favorecer los fen&oacute;menos de tolerancia y dependencia producen una amnesia  anter&oacute;grada, y en la amnesia global transitoria, que es un cuadro benigno  que puede ser recurrente, de probable origen vascular, epil&eacute;ptico o formando  parte de una cefalea migra&ntilde;osa, Cl&iacute;nicamente hay p&eacute;rdida  brusca de la memoria anter&oacute;grada y retr&oacute;grada con frecuente ansiedad  reactiva. El cuadro se autorresuelve en menos de 24 h sin precisar tratamiento  espec&iacute;fico.     <br> </li>    <li> S&iacute;ndrome confusional agudo o <i>delirium</i>:  Es un s&iacute;ndrome cerebral org&aacute;nico que carece de etiolog&iacute;a  espec&iacute;fica, de comienzo r&aacute;pido, caracterizado por la presencia simult&aacute;nea  de trastornos de la conciencia y atenci&oacute;n, constante desorientaci&oacute;n,  que puede ser total en los casos graves, con deterioro del pensamiento abstracto,  de la capacidad de comprensi&oacute;n, de la memoria, la presencia de alucinaciones  e ilusiones visuales, la alteraci&oacute;n del ritmo sue&ntilde;o-vigilia y los  trastornos psicomotores. En su curso deben presentarse fluctuaciones diurnas de  los s&iacute;ntomas, y la duraci&oacute;n total del trastorno debe ser inferior  a los 6 meses.    <br> </li>    <li> La afasia: Es un s&iacute;ndrome neurofisiol&oacute;gico  focal caracterizado por alteraciones en la nominaci&oacute;n (disnomias) y/o comprensi&oacute;n,  de presentaci&oacute;n habitualmente brusca. La preservaci&oacute;n de otras funciones,  as&iacute; como el mayor grado de funcionalidad laboral, familiar y social evidenciar&aacute;n  la afectaci&oacute;n lesiva focal del cerebro.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> Adem&aacute;s del envejecimiento,  otras causas frecuentes de deterioro cognitivo son las enfermedades psiqui&aacute;tricas,  los eventos o enfermedades cerebrovasculares, y las enfermedades sist&eacute;micas  y degenerativas como la demencia y el Parkinson. Entre los s&iacute;ntomas y/o  signos de sospecha de deterioro cognitivo podemos citar las p&eacute;rdidas de  memoria (se olvidan citas, nombres, n&uacute;meros telef&oacute;nicos, etc.),  la desorientaci&oacute;n en tiempo y lugar (se olvidan fechas y ocurren p&eacute;rdidas  en sitios perfectamente conocidos), aparecen problemas de pensamiento abstracto  ( la persona olvida el significado del dinero, muestra dificultades en evaluar  semejanzas y en interpretar refranes), son notorios los problemas de lenguaje  (se olvidan y sustituyen palabras, hay dificultades para encontrar la palabra  apropiada en una conversaci&oacute;n), la pobreza de juicio es caracter&iacute;stica  (vestidos inadecuados), con frecuencia se pierden cosas o se colocan en lugares  inapropiados, se producen cambios inesperados y frecuentes del estado de &aacute;nimo  y de conducta (desinhibici&oacute;n, repetici&oacute;n de preguntas y actos, reacciones  agresivas y violentas, manifestaciones sexuales inapropiadas, familiaridad con  extra&ntilde;os, etc.), son comunes los cambios de personalidad ( hay acentuaci&oacute;n  de rasgos previos, se vuelven suspicaces, temerosos, parecen como &quot;ausentes&quot;,  &quot;raros&quot;, &quot;extra&ntilde;os&quot;, etc.), se evidencia la p&eacute;rdida  de la iniciativa (se muestran pasivos y necesitan ser estimulados constantemente),  as&iacute; como tambi&eacute;n se acent&uacute;an las dificultades en la realizaci&oacute;n  de las tareas familiares.</li>    </ol>    <p>Estaremos en disposici&oacute;n de poder  diagnosticarlo tras la integraci&oacute;n de los datos obtenidos en la entrevista  cl&iacute;nica (incluye la anamnesis + la aplicaci&oacute;n de <i>test </i>psicom&eacute;trico  breve). Durante la entrevista cl&iacute;nica de orientaci&oacute;n diagn&oacute;stica  debemos observar el nivel de atenci&oacute;n, concentraci&oacute;n y el estado  de conciencia, el grado de inter&eacute;s, participaci&oacute;n y colaboraci&oacute;n  con el interrogatorio, pues respuestas como <i>no lo s&eacute;</i> o <i>no puedo</i>  sugieren depresi&oacute;n. Igualmente debe prestarse especial inter&eacute;s a  la capacidad para relatar las quejas, la percepci&oacute;n de la enfermedad, la  comunicaci&oacute;n verbal y no verbal (expresi&oacute;n facial, postura, gestos,  movimientos corporales, contacto visual), as&iacute; como la imagen global del  paciente, su apariencia y conducta.    <br>     <br> En la anamnesis debemos interrogar  exhaustivamente sobre los antecedentes familiares de demencia, enfermedades psiqui&aacute;tricas,  epilepsia o eventos cerebrovasculares; as&iacute; como tambi&eacute;n sobre los  antecedentes personales, es decir, de traumatismo craneal, neoplasias, gastrectom&iacute;a,  trastornos endocrinometab&oacute;licos, psiqui&aacute;tricos, conducta sexual  desprotegida, exposici&oacute;n a t&oacute;xicos laborales, consumo de f&aacute;rmacos  anticoagulantes y con toxicidad cognitiva, que nos hagan pensar en posibles demencias  secundarias.    <br>     <br> Igualmente indagaremos sobre factores de riesgo de demencia  vascular, es decir, la presencia de HTA, diabetes mellitus, enfermedad cerebrovascular,  cardiopat&iacute;as, hipercolesterolemia, poliglobulia, tabaquismo y alcoholismo.  Se precisar&aacute; el nivel educativo y las capacidades funcionales y sociales  previas, referidas a la situaci&oacute;n sociofamiliar (estructura y cooperaci&oacute;n  familiar, cuidadores, red social, vivienda, situaci&oacute;n econ&oacute;mica,  laboral, de ocio y tiempo libre), y tambi&eacute;n sobre alguna enfermedad actual,  con la fecha aproximada de inicio de los s&iacute;ntomas, su modo de instauraci&oacute;n,  el curso evolutivo, los s&iacute;ntomas asociados (cefalea reciente, parkinsonismos,  incontinencia, depresi&oacute;n, alucinaciones, ca&iacute;das, constipaci&oacute;n),  y la conciencia que se tiene de la enfermedad.</p>    <p><b>Consideraciones generales  a cerca de los <i>tests</i> neuropsicol&oacute;gicos o psicom&eacute;tricos.</b></p>    <p>  La demostraci&oacute;n del deterioro cognoscitivo, una vez establecida su sospecha,  a trav&eacute;s de los diferentes <i>tests</i> psicom&eacute;tricos es muy necesaria,  pues complementan la exploraci&oacute;n del estado mental y funcional del paciente  y apoyan o hacen dudoso el diagn&oacute;stico. Ning&uacute;n<i> test </i>psicom&eacute;trico  diagnostica por s&iacute; solo una demencia. Los que se emplean para valorar deterioro  cognitivo pueden considerarse una exploraci&oacute;n neuropsicol&oacute;gica sistematizada,  contienen preguntas para evaluar las praxias, el lenguaje, la concentraci&oacute;n,  etc. A algunas de estas pruebas se les se&ntilde;ala el inconveniente de enfatizar  en el leguaje y la memoria, as&iacute; como poseer una intensa orientaci&oacute;n  verbal, por lo que las personas analfabetas, con d&eacute;ficit sensoriales o  con trastornos psiqui&aacute;tricos (depresi&oacute;n, etc.), puedan presentar  falsos positivos.<span class="superscript">10</span> As&iacute;, los m&aacute;s  recientes avances en este campo ponen de manifiesto la necesidad de desarrollar  instrumentos m&aacute;s espec&iacute;ficos y sensibles para evaluar los diversos  componentes de los procesos involucrados en la adquisici&oacute;n, almacenamiento  y evocaci&oacute;n de la informaci&oacute;n, y el reconocimiento de que los perfiles  cognitivos resultantes son &uacute;tiles en la predicci&oacute;n de la evoluci&oacute;n.  No obstante, recordamos que existe un n&uacute;mero variable de pacientes con  perfiles neuropsicol&oacute;gicos y psicoafectivos mixtos, que reducen el valor  predictivo de estos ex&aacute;menes.</p><h6>Condiciones indispensables para el  diagn&oacute;stico etiol&oacute;gico y diferencial sindr&oacute;mico del deterioro  cognitivo que alcanza demencia</h6>    <p>Es indispensable realizar la exploraci&oacute;n  f&iacute;sica general y neurol&oacute;gica de los pacientes m&aacute;s las pruebas  complementarias, orientadas preferentemente a descartar causas secundarias. En  la exploraci&oacute;n general se evaluar&aacute; la talla, el peso corporal y  los signos vitales, el estado de la piel y las mucosas, la palpaci&oacute;n de  los pulsos perif&eacute;ricos, del tiroides y del abdomen, as&iacute; como la  auscultaci&oacute;n card&iacute;aca (soplos y arritmia) y carot&iacute;dea (soplos).      ]]></body>
<body><![CDATA[<br>     <br> En el examen neurol&oacute;gico se explorar&aacute; minuciosamente el  nivel de conciencia y los signos men&iacute;ngeos, la presencia de signos de liberaci&oacute;n  frontal (reflejos de succi&oacute;n, prensi&oacute;n, hociqueo, glabelar, palmomentoniano)  que denotan un deterioro significativo, de signos focales motores (paresias, signo  de Babinski, d&eacute;ficit sensorial, defectos del campo visual, falta de coordinaci&oacute;n  de los movimientos, etc.); y signos extrapiramidales (temblor, rigidez, alteraci&oacute;n  de los reflejos de actitud y postura, mioclon&iacute;as, etc.). Se buscar&aacute;n  igualmente alteraciones de la marcha, trastornos del lenguaje (afasia, disnomias,  estereotipia, neologismos, etc.), de pares craneales y del fondo de ojo.</p>    <p>Los  estudios o ex&aacute;menes complementarios que se recomiendan realizar a los pacientes  con evidencia de deterioro cognitivo dudoso y/o significativo, con el objetivo  de identificar su causa son: hemograma completo, velocidad de sedimentaci&oacute;n  globular (VSG), bioqu&iacute;mica (creatinina, glicemia, colesterol, pruebas de  funci&oacute;n hep&aacute;tica, calcio, sodio y potasio, hormona estimulante del  tiroides [TSH] y vitamina B12), serolog&iacute;a, VIH y parcial de orina (proteinuria  y leucocituria). Si la historia cl&iacute;nica lo aconseja se indicar&aacute;  tambi&eacute;n un electrocardiograma (ECG) y una radiograf&iacute;a de t&oacute;rax.</p>La  tomograf&iacute;a axial computarizada (TAC) no es una prueba concluyente en el  diagn&oacute;stico de las demencias primarias, y su objetivo es descartar causas  secundarias como el hematoma subdural cr&oacute;nico, las lesiones isqu&eacute;micas,  la hidrocefalia y los tumores. No obstante, se plantea su indicaci&oacute;n<span class="superscript">10</span>  en los casos de demencia dudosa o establecida y se realizar&aacute; obligatoriamente  a pacientes con antecedentes de trauma craneal reciente o de neoplasias; o en  aquellos que hayan hecho uso de anticoagulantes o tengan historia de trastornos  de la hemostasia; cuando la cl&iacute;nica neurol&oacute;gica focal no sea explicable;  cuando el deterioro cognitivo sea de r&aacute;pida evoluci&oacute;n (1 &oacute;  2 meses), o de una intensidad leve a moderada; cuando son precoces las alteraciones  de la marcha y la incontinencia urinaria, as&iacute; como tambi&eacute;n en los  casos de una edad inferior a 65 a&ntilde;os.     <p>Otras pruebas al alcance de unidades  especializadas y que pueden ser &uacute;tiles ante sospechas concretas son la  resonancia nuclear magn&eacute;tica (RNM), m&aacute;s sensible para detectar cambios  vasculares y lesiones desmielinizantes, y la tomograf&iacute;a de emisi&oacute;n  de fotones simples (SPECT), que ayuda en el diagn&oacute;stico diferencial de  las demencias. Ante un cuadro cl&iacute;nico muy complejo, el electroencefalograma  (EEG) y la punci&oacute;n lumbar son tambi&eacute;n &uacute;tiles en pacientes  dementes j&oacute;venes.</p><h6>Conducta ante la sospecha de deterioro cognitivo</h6>    <p>Ante  la sospecha o historia cl&iacute;nica individual de deterioro cognitivo es necesario:</p><ol>      <li>Su confirmaci&oacute;n, auxili&aacute;ndonos de un familiar o persona allegada  (informador fidedigno), pues se debe intentar discernir hasta qu&eacute; punto  el aparente problema cognitivo-funcional no se debe a una limitaci&oacute;n f&iacute;sica  del paciente (problemas de visi&oacute;n, audici&oacute;n, etc.), a un nivel cultural  bajo (retraso mental, analfabetismo), o a una falta de atenci&oacute;n e inter&eacute;s  en el contexto de un trastorno depresivo o ansioso. El tratamiento del informador  a solas puede facilitarnos la informaci&oacute;n necesaria en los casos que detectemos  negaci&oacute;n de los s&iacute;ntomas, hostilidad o suspicacia en el paciente,  o queden datos por esclarecer.    <br> En la mayor&iacute;a de los pacientes con deterioro  cognitivo patol&oacute;gico la demanda de atenci&oacute;n especializada inicial  suele establecerse a trav&eacute;s del familiar o persona allegada que se ha percatado  del d&eacute;ficit, debido a la escasa percepci&oacute;n de enfermedad del paciente.  Por tanto, si el motivo de consulta est&aacute; relacionado con dicho d&eacute;ficit,  el enfermo suele acudir acompa&ntilde;ado. En los casos en que la demanda sea  expresada por el paciente, es m&aacute;s probable que se trate de un trastorno  depresivo o ansioso, pues si fuera una demencia, ser&iacute;a muy incipiente,  que es cuando puede existir cierta conciencia de enfermedad. En cualquier caso  se hace necesario un seguimiento cl&iacute;nico.</li>    <li> Resultar&aacute; adem&aacute;s  obligatorio realizar una correcta valoraci&oacute;n del estado mental del paciente,  que incluir&aacute; la evaluaci&oacute;n de las capacidades cognitivas (memoria,  orientaci&oacute;n, lenguaje, etc.) y de la funci&oacute;n ejecutiva (capacidad  de juicio y abstracci&oacute;n), as&iacute; como la valoraci&oacute;n de su estado  emocional o afectivo. Se valorar&aacute; conjuntamente el estado funcional del  paciente, que abarcar&aacute; la personalidad y su conducta.</li>    <li> Tener en  cuenta si ha habido p&eacute;rdida parcial o global de capacidades previamente  adquiridas, y valorar su repercusi&oacute;n en las actividades instrumentales  de la vida diaria (AIVD) y en las actividades b&aacute;sicas de la vida diaria  (ABVD), estas &uacute;ltimas suele estar preservadas en las fases iniciales de  demencia.</li>    </ol><h6>Actuaci&oacute;n de la APS en el deterioro cognitivo confirmado</h6>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Ante  una p&eacute;rdida parcial de capacidades sin repercusi&oacute;n o discreta (solo  para actividades complejas), estar&iacute;amos ante un deterioro cognitivo sin  demencia o con demencia dudosa. La informaci&oacute;n al paciente, su dispensarizaci&oacute;n  y el seguimiento cl&iacute;nico/3-6 meses, ser&aacute; la conducta que nos aclarar&aacute;  el diagn&oacute;stico. Si la p&eacute;rdida de capacidades es global y su repercusi&oacute;n  en las actividades dom&eacute;sticas, ocupacionales y sociales es significativa,  probablemente estemos ante un s&iacute;ndrome demencial, y el proceder consistir&aacute;  b&aacute;sicamente en prevenir las crisis familiares, los procesos intercurrentes  y favorecer la conservaci&oacute;n de las capacidades residuales y relaciones  sociales.    <br>     <br> En ambos casos se recomienda establecer el diagn&oacute;stico  sindr&oacute;mico y etiol&oacute;gico, la evaluaci&oacute;n peri&oacute;dica del  paciente, as&iacute; como mantener las medidas no farmacol&oacute;gicas de tratamiento  siempre que la situaci&oacute;n cl&iacute;nica lo permita. Se mantendr&aacute;  una colaboraci&oacute;n estrecha con el equipo de atenci&oacute;n interdisciplinario.    <br>      <br> A nuestro juicio a&uacute;n es insuficiente el conocimiento de esta afecci&oacute;n,  lo que dificulta su diagn&oacute;stico precoz, muy a pesar de que en la actualidad  no exista todav&iacute;a un acuerdo un&aacute;nime en la utilizaci&oacute;n de  los t&eacute;rminos que hacen referencia a los problemas de memoria y cognitivos,  ni en las exploraciones e instrumentos que se han de utilizar para evaluarlos.    <br>      <br> De acuerdo con nuestra experiencia sobre este importante tema consideramos  que en nuestro medio la exploraci&oacute;n del estado mental no constituye una  pr&aacute;ctica sistem&aacute;tica, y prevalece la visi&oacute;n simplista de  que la gran mayor&iacute;a de los cambios mentales en los pacientes mayores de  65 a&ntilde;os son causados por la arteriosclerosis, entendi&eacute;ndose a la  <i>psiquis</i> como un elemento aislado de los problemas biol&oacute;gicos, en  vez de considerarla como parte indisoluble de la compleja unidad biopsicosocioespiritual  que es el hombre.     <br>     <br> Creemos que existe un grado no despreciable de subregistro  para dicho diagn&oacute;stico, sin embargo, la detecci&oacute;n temprana de la  declinaci&oacute;n mental patol&oacute;gica resulta de importancia capital para  identificar los tipos de asistencia que se requieren en la vida cotidiana, y para  ayudar al ser humano, en especial en la edad geri&aacute;trica, a mantenerse tan  independientes como les sea posible, as&iacute; como, nos conduce a la consideraci&oacute;n  de las condiciones que pueden imitar una enfermedad demencial, la cual pudiera  ser reversible o potencialmente tratable.    <br>     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> El d&eacute;ficit cognitivo  y la depresi&oacute;n suelen ser las afecciones que con m&aacute;s frecuencia  transcurren sin diagn&oacute;stico en los ancianos. Ello demuestra que la implicaci&oacute;n  real de la APS en la detecci&oacute;n y tratamiento de los problemas cognitivos  es escasa, pero es evidente que las crecientes necesidades de la poblaci&oacute;n  que envejece le otorgan un papel preponderante a este nivel de atenci&oacute;n.    <br>      <br> Nuestros equipos de salud en ocasiones descuidan la detecci&oacute;n, dispensarizaci&oacute;n  y el seguimiento cl&iacute;nico adecuado de los pacientes que sufren deterioro  cognitivo leve (antesala de un probable s&iacute;ndrome demencial), sin embargo,  hacia ellos deber&aacute;n dirigir el esfuerzo de sus acciones. En las fichas  familiares, habitualmente, solo se registra el diagn&oacute;stico de demencia  que coincide con el grado m&aacute;s severo de deterioro cognitivo, y no se dispensarizan  a los pacientes que sufren grados menos acentuados de deterioro mental. El conocimiento  de nuestros m&eacute;dicos y enfermeras sobre los diferentes <i>tests</i> psicom&eacute;tricos  que pueden aplicar de forma sencilla en sus consultorios para demostrar el deterioro  cognitivo de sus pacientes es todav&iacute;a pobre, como insuficiente resulta  tambi&eacute;n la capacitaci&oacute;n de este personal en el tratamiento y evaluaci&oacute;n  de estos<i> tests</i>. </p>    <p>La disparidad de las cifras de prevalencia de los  trastornos de memoria, as&iacute; como la variada terminolog&iacute;a, sujeta  a debate y controversia, que ha recibido esta realidad cl&iacute;nica (olvidos  seniles, alteraci&oacute;n mn&eacute;sica edad-dependiente, deterioro cognitivo  leve, s&iacute;ndrome amn&eacute;sico del anciano, entre otras) refleja la incertidumbre  etiopatogen&eacute;tica y nosol&oacute;gica que rodea a estos trastornos, adem&aacute;s  de su naturaleza heterog&eacute;nea, tanto en t&eacute;rminos cl&iacute;nicos  como etiol&oacute;gicos, y sugieren que dichos trastornos en la tercera edad necesitan  de m&aacute;s estudio y una mayor precisi&oacute;n y universalidad en la definici&oacute;n  de los casos. </p><h4></h4><h4>Summary</h4><H4>Cognitive deterioration: a foresighted  look </H4>    <P>Cognitive deterioration is a frequent reason to seek medical attention.  We will be able to diagnose it after the integration of the data obtained in the  clinical interview (anamnesis + psychometric tests). In case of suspicion, it  is compulsory to carry out a correct evaluation of the mental status of the person,  including the assessment of the cognitive capacities, of the executive function  and of his emotional state. The functional state of the individual will be evaluated  as a whole, taking into consideration the personality and his behavior, in addition  to the degree of affectation of the instrumental and basic activities of daily  life. The real implication of PHC in the detection and management of the cognitive  problems is infrequent. In our setting, the exploration of the mental status is  not a systematic practice, and that's why there is a nondespicable degree of subregister  for this diagnosis.    <BR> </P>    <P><B>Key words: </B>Cognitive, integration, suspicion,  implication, infrequent, subregister.</P><h4>    <br> Referencias bibliogr&aacute;ficas</h4>    <!-- ref --><P>  1. L&oacute;pez- Pousa S, Vilalta J, Llin&aacute;s J. Manual de demencias. Barcelona  : Prous Science; 1996.    <br> </P>    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><P> 2. Selmes J, Antonie M. Vivir con la enfermedad  de Alzheimer. Madrid: Meditor; 1996.    <br> </P>    <!-- ref --><P> 3. Ort&iacute;n A. Conducta a  seguir ante una demencia. Med Pract Clin 1997; 2: 151-9.    <br> </P>    <!-- ref --><P> 4. Sociedad  Espa&ntilde;ola de Medicina de Familia y Comunitaria (sem FYC). Atenci&oacute;n  al anciano. Madrid : Eurobook; 1997.    <br> </P>    <!-- ref --><P> 5. Sellers MA, P&eacute;rez L,  Cacabelos R. Evaluaci&oacute;n neuropsicol&oacute;gica de la demencia senil en  atenci&oacute;n primaria. FMC 1997; 4: 150-73.    <br> </P>    <!-- ref --><P> 6. Geldmacher DS, Whitehouse  PS. Evaluation of dementia. N Engl J Med 1996; 335 : 330-6.    <br> </P>    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><P> 7. Manual  diagn&oacute;stico y estad&iacute;stico de los trastornos mentales. 4 ed. Atenci&oacute;n  Primaria (DSM-IV-AP) Barcelona : Masson; 1997.    <br> </P>    <!-- ref --><P> 8. American Psychiatric  Association. DSM-IV. Manual diagn&oacute;stico y estad&iacute;stico de los trastornos  mentales. Barcelona : Masson; 1995.    <br> </P>    <P> 9. First MB, Frances A, Alan H.  Manual de diagn&oacute;stico diferencial del DSM-IV. Barcelona: Masson; 1996.    <br>  </P>    <!-- ref --><P> 10. Sociedad Espa&ntilde;ola de Medicina de Familia y Comunitaria (sem  FYC). Demencias. Barcelona: Casanova; 1999.    <br> </P>    <!-- ref --><P> 11. Ser T del, Pe&ntilde;a  J. Evaluaci&oacute;n neuropsicol&oacute;gica y funcional de la demencia. Barcelona:  J.R. Prous; 1994.    <br> </P>    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><P> 12. Barry PP. Medical evaluation of demented patient.  Med Clin North Am 1995; 78: 779-93.    <br> </P>    <!-- ref --><P> 13. Costa M. Trastornos cognitivos  en psicopatolog&iacute;a. Barcelona: J.R. Prous; 1995.<p>Recibido: 26 de noviembre  de 2004. Aprobado: 14 de enero de 2005.    <br> Dr. <i>V&iacute;ctor T. P&eacute;rez  Mart&iacute;nez</i>. Calle H # 360 apto 14 entre 15 y 17, Vedado, municipio Plaza,  Ciudad de La Habana, Cuba.</p>    <p></p>    <p></p>    <p></p>    <p></p>    <p></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p></p>    <p><b><a href="#cargo"><span class="superscript">1</span>  </a></b><a href="#cargo">Especialista de I Grado de Medicina General Integral  y en Psiquiatr&iacute;a. Profesor Instructor.</a><A NAME="autor"></A></p>      ]]></body><back>
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