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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Demencia en la enfermedad de Alzheimer: un enfoque integral]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Dementia in Alzheimer's disease: a comprehensive approach]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The pathological substrate of the main dementia is composed of the following lesions: the diffuse and abundant neurofibrillar degeneration, the neuritic plaques and the abnormal deposit of amyloid substance in the brain, causing cerebral toxicity. Dementia in Alzheimer's disease accomplishes a clinicotopographic pattern of characteristic cortical type. Its definitive diagnosis is anatomopathological, but a probable diagnosis based on the clinic and the neuropsychological evaluation can be established. There is no a concluding effective treatment for the cognitive deterioration of Alzheimer's disease.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <h2 class=MsoNormal>     Demencia en la enfermedad de Alzheimer: un enfoque integral</h2>       <p class=MsoNormal><i><a href="#cargo">Víctor      T. Pérez Martínez<sup>1</sup></a><sup><a name="autor"></a></sup></i></p>   <h4 class=MsoNormal>    <br>     Resumen</h4>       <p class=MsoNormal>El substrato patológico de la principal de las demencias,      lo constituyen las siguientes lesiones: la degeneración neurofibrilar abundante      y difusa, las placas neuríticas y el depósito anormal de sustancia amiloide      en el cerebro, causante de la toxicidad cerebral. La demencia en la enfermedad      de Alzheimer cumple con un patrón clínico-topográfico de tipo cortical característico.      Su diagnóstico definitivo es anatomopatológico,  pero se puede establecer un diagnóstico probable      basado en la clínica y en la evaluación neuropsicológica. No existe tratamiento      efectivo concluyente para el deterioro cognitivo de la enfermedad de Alzheimer.</p>       <p class=MsoNormal><b style='mso-bidi-font-weight:normal'>Palabras clave</b>: Neurofibrilar, neuríticas, amiloide, cortical,      anatomopatológico, cognitivo.</p>       <p class=MsoNormal>    <br>     La enfermedad de Alzheimer fue descrita por vez primera por el neuropatólogo      alemán <i style='mso-bidi-font-style:normal'>Alois Alzheimer</i> en 1906,      quien siguió el curso clínico de una mujer cuya demencia comenzó a los 51      años y que acabó con su vida 4½ años después.<sup>1</sup> Actualmente constituye      la causa más frecuente de demencia en los países occidentales, representando      del 50 al 75 %  del total de casos.      Afecta el 3 % de las personas entre los 60 y los 80 años,  y casi el 20 % de las mayores de 80. Al menos      1 de cada 3 personas mayores de 80 años sufre demencia,  y en un 70 % de los casos es debido a esta      enfermedad.<sup>2</sup></p>       <p class=MsoNormal>Su prevalencia se duplica cada 5 años entre los 65 y los      90 años y es similar por sexos. La incidencia también aumenta con la edad,      pero no hay prueba de que su origen esté en el proceso de envejecimiento.<sup>3      </sup>Afecta entre 8 y 10 millones de personas en Asia, más de 6 en Norteamérica,      5 millones en Europa y 1,5 en América del Sur, con una prevalencia media  del 3 al 15 % en los mayores de 65 años y una      incidencia de 0,3 a 0,7 %.<sup>4</sup></p>       <p class=MsoNormal>En EE.UU. alrededor de 4 millones de personas la padecen,      y se estima que el número de afectados crecerá hasta 14 millones en un plazo      de 4 décadas. En Inglaterra se calcula que el número de personas que padecen      este trastorno pasará del millón hacia el año 2010. Los porcentajes mundiales      van desde el 0,6 en China al 10,3 en Massachusetts, EE.UU.<sup>5 </sup></p>       <p class=MsoNormal>En los países desarrollados ocupa el tercer lugar en cuanto      a enfermedades por su costo social y económico,  y se comporta como la cuarta causa de muerte en países como EE.UU.,      Japón, España y Suiza. La expectativa de vida media en la enfermedad de Alzheimer      es de 4 a 10 años.<sup>6</sup> </p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p class=MsoNormal>Estamos      en presencia de una enfermedad degenerativa cerebral primaria, un probable      síndrome multifactorial en su origen, heterogéneo en su clínica, en su neuropatología      y en la predisposición genética.<sup>7</sup> Es un trastorno exclusivo del      sistema nervioso central en el que se produce una lenta destrucción y atrofia      de la corteza cerebral, y se deposita un material fibrilar de características      amiloides en forma de haces neurofibrilares, placas neuríticas e infiltrados      vasculares. Como consecuencia de ello, aparece una alteración progresiva de      las funciones intelectuales, que puede comenzar por trastornos aparentemente      leves de memoria, pero que desemboca en una demencia grave de tipo cortical.      El curso y manifestaciones clínicas pueden ser muy variables. Su diagnóstico      definitivo se basa en la comprobación anatomopatológica de la presencia de      haces neurofibrilares y placas neuríticas en una densidad determinada, pero      se puede establecer un diagnóstico probable basado en la clínica y en la evaluación      neuropsicológica.<sup>8</sup></p>   <h4 class=MsoNormal>    <br>     Desarrollo</h4>       <p class=MsoNormal>La demencia      en la enfermedad de Alzheimer se inicia por lo general de manera insidiosa,      evoluciona lenta y progresivamente durante años. Aunque puede aparecer en      la edad madura de la vida,  o incluso      antes, su incidencia es mayor hacia el final de la vida, por lo que su presentación      y evolución clínica son muy variables. Posee rasgos neuropatológicos y neuroquímicos      característicos.<sup>9</sup></p>       <p class=MsoNormal>El substrato patológico de la principal de las demencias,      lo constituyen las lesiones siguientes: la degeneración neurofibrilar (DNF)      abundante y difusa, las placas neuríticas (PN) y el depósito anormal de sustancia      amiloide (AM) en el cerebro, causante de la toxicidad cerebral.<sup>10</sup>      Las lesiones fibrilares características      de la enfermedad de Alzheimer se distribuyen en la corteza cerebral, más intensamente      a lo largo de la arquicorteza (hipocampo y corteza entorrinal), la paleocorteza      (corteza límbica) y las áreas de asociación de la neocorteza. Pueden hallarse      en menor o mayor número en el hipotálamo y ciertos núcleos subcorticales,      como el basal de <i style='mso-bidi-font-style:normal'>Meynert</i>, el <i style='mso-bidi-font-style:normal'>locus      coeruleus</i> y los núcleos reticulares de proyección difusa sobre la corteza      cerebral, situados a lo largo del tegmento mesencéfalo-mesencefálico.</p>       <p class=MsoNormal>El componente      principal de las placas neuríticas o seniles es el péptido Beta amiloide (B-amiloide),      que es el mismo que se deposita también en la microvasculatura cerebral. Este      péptido se produce por desdoblamiento o rotura anómala de una proteína precursora,      abreviadamente llamada B-APP. La transformación aberrante, el exceso de producción      o un metabolismo alterado de la B-APP, debido a factores genéticos o ambientales,      conduce a los agregados insolubles de B-amiloide extracelular en las placas      neuríticas. Parece real la posibilidad de que la toxicidad del B-amiloide      pueda estar asociada con el daño que causa el exceso de aminoácidos excitadores      (AAE), condicionados a su vez por la entrada de calcio en la neurona.<sup>11</sup>      La deprivación de glucosa, el estrés oxidativo y los receptores de neurocininas      son puntos de acción terapéutica para evitar la formación de estos agregados      insolubles.</p>   <h6 class=MsoNormal>    <br>     Consideraciones etiopatogénicas</h6>        <ol>           <li>Déficit          colinérgico cortical: la hipótesis del déficit colinérgico es la          primera de las teorías neuroquímicas propuestas en la enfermedad de Alzheimer.          A finales de la década de 1960, tuvo lugar el descubrimiento de que la acetilcolinesterasa          (ACE), enzima degradadora de la acetilcolina, estaba notablemente disminuida          en el cerebro de los enfermos que fallecían con dicha enfermedad. En la          siguiente década se descubre que también existía una importante pérdida          en estos cerebros de colinacetiltransferasa (CAT), marcador mucho más específico          de las neuronas colinérgicas. Posteriormente se estableció que existe una          correlación muy estrecha entre la actividad de la CAT y el grado de demencia.          No obstante, hay que recordar que la mayor correlación se da entre el grado          de demencia y la concentración de ovillos neurofibrilares en el núcleo basal          de Meynert.<sup>12</sup></li>         </ol>   </div> </div>         <blockquote>         <p>La asunción de que la hipótesis colinérgica no puede explicar                    por sí sola la patogenia  de la enfermedad                    de Alzheimer viene sustentada por el relativo fracaso de la terapéutica                    de sustitución colinérgica, la detección de alteraciones en otros sistemas                    de neurotransmisión,  y la identificación                    de las bases moleculares y genéticas de la enfermedad. Es bien conocida                    la situación del cerebro del enfermo con enfermedad de Alzheimer,  en el cual, aunque el mayor déficit es de función                    colinérgica, existe también una deficiencia serotoninérgica, noradrenérgica      y dopaminérgica.</p>   </blockquote>   <ol start="2">         ]]></body>
<body><![CDATA[<li>       </div>       Acumulación de proteínas anómalas: los haces neurofibrilares                o depósitos intracelulares son acúmulos de naturaleza proteica, que se agrupan                en forma de haces a lo largo del cuerpo neuronal, las dendritas principales                y las prolongaciones dendríticas. Están formados por filamentos dobles dispuestos                en espiral (filamentos helicoidales apareados), que a su vez están formados                por proteínas del citoesqueleto neuronal, especialmente la llamada proteína                tau, la cual es capaz, bajo determinadas condiciones,                 de formar polímeros que adoptan conformaciones muy similares a las                de los filamentos helicoidales que forman los haces neurofibrilares. Se                cree que los filamentos helicoidales apareados se forman como consecuencia                de las alteraciones en el metabolismo intracelular del calcio, que producirían                modificaciones postraduccionales de la proteína tau que favorecen su agregación                y digestión proteolítica (la proteína tau asociada a los haces neurofibrilares                está truncada, modificada y anormalmente fosforilada).<sup>12</sup> Los                acúmulos intraneuronales de tau producen importantes alteraciones de la                función neuronal,  y su número se                correlaciona estrechamente con el grado de la demencia. Además de tau se                han hallado otras proteínas que parecen formar parte de estos depósitos,                entre la que se destaca la ubiquitina, una proteína involucrada en el catabolismo          intracelular de las proteína. </li>         <li>Factores genéticos: su influencia en el desarrollo de                la enfermedad se apoya en los hechos siguientes: la existencia de casos                familiares que se transmiten con un patrón mendeliano de tipo autosómico                dominante y la agregación de casos  en                familias sin un patrón hereditario definido, así como la presencia invariable                de cambios tipo Alzheimer en el síndrome de Down. No obstante, estudios                en gemelos univitelinos han demostrado un bajo grado de concordancia entre                los 2 miembros con respecto a esta enfermedad, lo que sugiere la participación      de factores no genéticos en su desarrollo.    </li>       </ol>         <blockquote>           <p>Los casos hereditarios de esta enfermedad pueden dividirse                en varios grupos, de acuerdo con el gen implicado. Los de comienzo o presentación                precoz están asociados a mutaciones del gen de la proteína precursora del                amiloide y de los genes de la presenilina 1 (cromosoma 14) y 2 (cromosoma                1), mientras que el alelo E4 del gen de la apolipoproteína E, situado en                el cromosoma 19, se asocia a un mayor riesgo de desarrollar las formas tardías                de las enfermedades familiares y esporádicas. La enfermedad de Alzheimer                es un trastorno genéticamente heterogéneo, pues es el resultado de alteraciones                genéticas distintas que afectan distintos genes en distintos cromosomas.<sup>13</sup>          </p>     </blockquote>            <ol start="4">               <li>Estrés oxidativo: en la enfermedad de Alzheimer se le                        considera un factor patogenético de ella, e incluso un cofactor etiológico.                        Las radiaciones ionizantes, los procesos enzimáticos homeostáticos de la                        cadena respiratoria, y las reacciones no enzimáticas del oxígeno con compuestos                        orgánicos producen constantemente radicales libres, particularmente del                        tipo superóxido. La enzima superóxido dismutasa (SOD) convierte los superóxidos                        en peróxido de hidrógeno, y éste junto con los superóxidos y los radicales                        hidróxilos, se conocen con el nombre de especies de oxígeno reactivo (ROS).                        En la enfermedad de Alzheimer el cerebro está sometido a un estrés oxidativo                        desordenado por producción excesiva de ROS y aumento de peroxidación de                        lípidos. Se ha comprobado una actividad exagerada de la enzima SOD, especialmente                        en el hipocampo en  las neuronas,  que son selectivamente vulnerables a esta enfermedad.                        Esta reacción peroxidativa en cadena, iniciada por la formación de radicales                        libres, se propaga de manera no específica y destruye las membranas celulares              neuronales.<sup>14</sup></li>           </ol> </div>        <blockquote>         <p>En la enfermedad de Alzheimer existe un aumento de la                      actividad de la enzima Monoaminoxidasa tipo B (MAO-B). Las células gliares                      son ricas en esta enzima,  y en las                      placas neuríticas de esta enfermedad existe una proliferación glial reactiva.                      La monoaminoxidasa puede producir peróxido de hidrógeno  y formar radicales citotóxicos hidróxilos que conducen a la peroxidación                      lipídica de la membrana, además de la posible formación de otros metabolitos          tóxicos.</p> </blockquote>                <ol start="5">               <li> Hipótesis glutaminérgica o excitotoxicidad: hacia 1989                              surge esta hipótesis, (que no excluye otras como la colinérgica), la cual                              defiende que una alteración de los aminoácidos excitadores, principalmente                              el ácido glutámico y el ácido aspártico, pueden desempeñar un papel etiológico                              en esta enfermedad, y en la explicación de sus síntomas clínicos. Las grandes                              células piramidales del hipocampo que utilizan como neurotransmisores excitadores                              el glutamato y el aspartato, están implicadas en los mecanismos que sustentan                              las funciones cognitivas y los procesos de memoria. Tanto en los cerebros                              de personas fallecidas por enfermedad de Alzheimer,  como en animales envejecidos, se ha encontrado un exceso extracelular                               tanto de glutamato como de aspartato, así como también una notable                              reducción de sus receptores, especialmente el subtipo N-metil-D-aspartato                              (NMDA).<sup>13</sup> Se dedujo así que en este trastorno existía un exceso                              de actividad glutaminérgica que resultaría neurotóxica por hiperexcitación                              de los receptores NMDA. La hiperactividad glutaminérgica sería la responsable                              del aumento del calcio intraneuronal que, a su vez, alimentaría el exceso              de activación de los aminoácidos activadores cerrando un círculo vicioso.             </p>           </li>                 ]]></body>
<body><![CDATA[<li> Homeostasis cálcica: la alteración de la homeostasis cálcica                            neuronal es un factor etiológico y patogénico en la muerte neuronal, no                            solo en situaciones de isquemia cerebral, sino también en el envejecimiento                            cerebral y en la enfermedad de Alzheimer. El aumento del calcio intraneuronal                            es el responsable del daño celular. El exceso de entrada de calcio en la                            neurona es un hecho crítico de la excitotoxicidad provocada por los aminoácidos.                            Es posible que esta enfermedad curse con una alteración sistémica generalizada                            en la regulación del calcio, no limitada exclusivamente al tejido cerebral.                            En ella están alteradas las proteínas reguladoras del calcio, la calbindina,            la calmodulina y la proteinquinasa C.</li>                 <li>Inflamación crónica: hay una hipótesis que plantea que                            en el cerebro hay una respuesta inmune específica en la enfermedad de Alzheimer.                            La posibilidad de que en dicha enfermedad exista una inflamación crónica                            de bajo grado está reforzada por la presencia de antígenos HLA-DR en la                            microglia, linfocitos T, aumento de citocinas, componentes del complemento            clásico y la presencia de inmunoglobulinas. </li>                 <li> Neurotrofinas: durante mucho tiempo el factor de crecimiento                            nervioso (FCN) fue el único representante de la familia de las neurotrofinas.                            Posteriormente se identificaron 3 más (NT-3, NT-4, NT-5). Se sabe que existe                            una unidad biológica entre el FCN y las neuronas colinérgicas del sistema                            núcleo-basal-núcleo septo hipocámpico, de ahí que se establezca una relación                            entre neurotrofinas y la Beta-APP. Incluso se ha especulado que la enfermedad            de Alzheimer sea,  en parte,  el resultado de una deficiencia del FCN.</li>                 <li>Agentes                                          infecciosos: se involucran a los virus lentos o priones. La espiroqueta,  del género Borrelia burgdorferi,  que es portada y transmitida por la garrapata                o ácaro del venado.</li>             </ol>         <h6> Patrón cortical (temporoparietal) de demencia</h6>       </div>                    <p class=MsoNormal>La demencia          en la enfermedad de Alzheimer cumple con un patrón clínico-topográfico de          tipo cortical que se caracteriza por:<sup>15</sup></p>       </div>       <ul>             <li>            Presentación generalmente insidiosa.</div>         </li>             <li>            Alteración precoz de la memoria, la atención, el cálculo            (acalculia), la función visuespacial y las capacidades ejecutiva (síndrome            disejecutivo), de abstracción y juicio.</div>         </li>             <li>            Instauración progresiva de un síndrome afásico-apráxico-agnósico            (tríada clásica).</div>         </li>             <li>            Suelen estar preservadas la velocidad intelectual y motora-gestual.</div>         </li>           ]]></body>
<body><![CDATA[</ul>       <h6 class=MsoNormal>    <br>       Pautas o criterios para el diagnóstico</h6>       <ol>             <li>Comienzo insidioso y deterioro lento y progresivo.</li>             <li>Ausencia de datos clínicos,           o en las exploraciones complementarias que sugieran que el trastorno            mental pudiera deberse a otra enfermedad cerebral o sistémica capaces de            dar lugar a una demencia; por ejemplo, el hematoma subdural crónico, la            hidrocefalia normotensa, la neurosífilis, la hipercalcemia, el hipotiroidismo,        o la deficiencia de vitamina B12 (deficiencia de niacina).</li>             <li>Ausencia de inicio apoplético, súbito o de signos neurológicos          focales, tales como la hemiparesia, la paresia, los defectos del campo visual,          los déficits sensoriales o la falta de coordinación de los movimientos.</li>             <li>Presencia de un cuadro demencial caracterizado por:         </li>           </ol>                <ul>               <li> En los casos de presentación precoz (entre 45 y 50 años) es posible contar            con antecedentes familiares de una demencia similar, de síndrome de Down o            de linfomas. El curso evolutivo suele ser más rápido,  y predominan los síntomas que acusan lesión            en los lóbulos temporales y parietales en períodos relativamente precoces            de la evolución, afasias, agrafia, alexia o apraxias.</li>               <li>En los casos de inicio tardío, a finales de la séptima década            e incluso pasada esta, el curso tiende a progresar más lentamente,  lo cual es característico del deterioro más            global de las funciones corticales superiores, con un predominio del deterioro            de la memoria,  y aunque puede presentarse            en algunas familias,  el papel de los            genes es menos directo y definitivo.<sup>16</sup></li>             </ul>         <h6 class=MsoNormal>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>           Cuadro clínico</h6>             <p class=MsoNormal>Como toda          demencia,  las manifestaciones clínicas          dependerán de la magnitud y extensión de la región afectada, de la localización          de la lesión (cortical o subcortical),  y          además del nivel intelectual del paciente, la ocupación, las características          de la  personalidad premórbida, las          motivaciones y el grado de integración social.</p>       </div>       <ul>             <li>            Semiología psíquica: del 20 al 40 % de los pacientes presentan            un síndrome depresivo, síntomas psicóticos (del 30 al 50 %) que no suelen            correlacionarse con la gravedad de la demencia, la agresividad y la agitación            psicomotora está presente en el 20 % de los casos,  y las alteraciones del sueño en alrededor del            40 al 70 %. También aparecen con frecuencia  <i style='mso-bidi-font-style:normal'>delirium</i>, deterioro progresivo            de la memoria reciente, conductas desinhibidas o socialmente inadecuadas,            cambios de personalidad y labilidad emocional.<sup>17</sup></div>         </li>             <li>            Semiología somática: cuadro afaso-apraxo-agnósico.</div>         </li>           </ul>                     <p class=MsoNormal>    <br>           Se debe sospechar la presencia de otra demencia distinta a la que se produce        en el curso de la enfermedad de Alzheimer cuando los síntomas defectuales        se inician con rapidez, el curso clínico es escalonado o fluctuante, se asocian        manifestaciones neurológicas focales, alteraciones de la marcha y mioclonías        en fases precoces, crisis epilépticas, temblor, alteración precoz de la personalidad        con cambios de conducta,  o cuando no existan alteraciones del lenguaje o desorientación espacial        en estadios moderados o severos de la enfermedad.</p>             <p class=MsoNormal>Es preciso también señalar que pueden ensombrecen el pronóstico        la asociación con signos extrapiramidales, los trastornos psicóticos y las        mioclonías. Como pistas para su diagnóstico podemos citar la evaluación clínica        y neuropsicológica (<i style='mso-bidi-font-style:normal'>tests</i> psicométricos),        la realización al paciente de tomografía axial computarizada (TAC) y la resonancia        nuclear magnética (RNM), ya que  señalan una disminución en el tamaño de la corteza cerebral o del      área del cerebro responsable de la memoria (el hipocampo), pero no existen        hallazgos específicos. Estos exámenes no confirman el diagnóstico, pero sí excluyen otras causas de demencia como los tumores y accidentes cerebrovasculares.<sup>18</sup>        El electroencefalograma, por su parte,  indica un enlentecimiento inespecífico.</p>         <h6 class=MsoNormal>    <br>           Marcadores biológicos </h6>       </div>       <ul>             <li>            Atrofia del hipocampo.</div>         </li>             ]]></body>
<body><![CDATA[<li>            Disminución hasta el doble de su valor normal de la proteína            B amiloide en el líquido cefalorraquídeo (LCR).</div>         </li>             <li>            Aumento hasta el doble de su valor normal de la proteína              tau en el LCR.</div>         </li>             <li>            Presencia del alelo de la apoliproteína E4.</div>         </li>           </ul>                 <h6 class=MsoNormal>    <br>       Factores protectores</h6>       </div>       <ul>             <li>            Hábito de fumar (nicotina y sus derivados): está comprobada            la gran reducción que existe de receptores nicotínicos en el hipocampo y            el neocórtex en la enfermedad de Alzheimer. El uso de tabaco y nicotina            en fumadores tiene un efecto protector frente a la enfermedad. Se especula            sobre la posibilidad de que la nicotina pueda influir en el depósito o en            la toxicidad del péptido Beta amiloide. </div>         </li>             <li>            Terapia sustitutiva de estrógenos en mujeres posmenopáusicas.</div>         </li>             <li>            Relación inversa entre el desarrollo de la enfermedad            y el consumo de antiinflamatorios no esteroideos (indometacina) por largos            años,  o con enfermedades como la            artritis reumatoide.</div>         </li>             <li>            Nivel educativo previo: se ha observado una sociación              entre el nivel educativo alto y la menor gravedad de la enfermedad al inicio,              en los pacientes con enfermedad de Alzheimer. Por el contrario, los bajos              niveles educativos previos se asocian a un mayor riesgo de desarrollo de              demencia vascular.</div>         </li>             <li>            Pertenecer al 15 % de la población general que porta la            apoliproteína E2, (existen discrepancias sobre el papel supuestamente protector            del alelo E2).</div>         </li>             ]]></body>
<body><![CDATA[<li>            El consumo de te, no así de café.</div>         </li>           </ul>                 <h6 class=MsoNormal>    <br>       Factores de riesgo</h6>       </div>       <ul>             <li>            Edad: en todos los estudios el riesgo de demencia se incrementa            con la edad.</div>         </li>             <li>            Pertenecer al sexo femenino,  debido a que las mujeres generalmente viven más que los  hombres, por lo tanto, tienen mayor probabilidad            de desarrollar la enfermedad.</div>         </li>             <li>            Antecedentes personales de síndrome de Down (un gran número            de estos pacientes desarrollan la enfermedad).</div>         </li>             <li>            Antecedentes familiares de demencia.</div>         </li>             <li>            Enfermedad tiroidea.</div>         </li>             <li>            Homocigótico para el gen de la apolipoproteína E4.</div>         </li>             <li>            Antecedentes de trauma craneal: se ha demostrado un RR            (riesgo relativo) = 1,82 a favor del desarrollo de la enfermedad de Alzheimer            para aquellos pacientes que habían sufrido un trauma craneal, siendo la            relación más acusada en los casos que afectaba a varones y sin historia            familiar de demencia. Es posible que la presencia del alelo E4 modifique            el riesgo, en  el sentido de que            el trauma craneal solo incremente el riesgo de desarrollar la enfermedad            de Alzheimer  en los sujetos portadores de este alelo.<sup>19</sup></div>         </li>             ]]></body>
<body><![CDATA[<li>            Niveles altos de hemocisteína (químico corporal que contribuye            a enfermedades crónicas como la enfermedad cardíaca, la depresión y posiblemente            la enfermedad de Alzheimer).</div>         </li>           </ul>                 <h6 class=MsoNormal>    <br>           Tratamiento farmacológico</h6>             <p class=MsoNormal>No existe tratamiento efectivo concluyente para el deterioro        cognitivo de la enfermedad de Alzheimer.<sup>14 </sup>Los objetivos actuales        del tratamiento son restaurar habilidades cognitivas y funcionales, y retrasar        en la medida de lo posible la progresión del deterioro.</p>             <p class=MsoNormal>Las consideraciones iniciales deben estar encaminadas a que        cuanto más precoz sea la administración de cualquier fármaco en el curso de        esta enfermedad, su beneficio terapéutico será un tanto mayor; se retirarán        todos los fármacos de toxicidad cognoscitiva demostrada que no sean imprescindibles;        no se aconseja la automedicación, y en un principio utilizar dosis bajas de        los medicamentos indicados con pequeños incrementos posteriores; usar la dosis        mínima eficaz; evaluar periódicamente la necesidad del uso continuado de cualquier        fármaco; valorar el perfil de sus efectos secundarios, y al cambiar uno por        otro, dejar períodos intermedios entre ambos.</p>             <p class=MsoNormal>Habitualmente se utilizan como estrategia los agonistas o        precursores de la acetilcolina  (anticolinesterásicos),        cuyo mecanismo de acción es la inhibición reversible de la acetilcolinesterasa        central aumentando los niveles del neurotransmisor acetilcolina. En este grupo        se destacan fármacos como la tacrina, el donepezilo (mucho menos tóxico),        la rivastigmina, la galantamina, el metrifenato, etcétera.</p>             <p class=MsoNormal>Otras estrategias de intervención colinérgica propuestas        son el empleo de nuevos agonistas muscarínicos pre y postsinápticos específicos        de subtipos de receptores, los agonistas nicotínicos, el uso de los reforzadores        de la acción colinérgica (citicolina, acetil-L carnitina y el alfa glicerofosfato),        así como también el empleo de los liberadores de acetilcolina por activación        de la despolarización (linopirdine), el cual refuerza específicamente la despolarización        potásica y activa la liberación de acetilcolina, sin alterar la acetilcolina        basal,  de manera que no provoca depleción ni almacenamiento exagerado de        este neurotransmisor. Además,  estimula        la liberación de dopamina y serotonina,  que        también son deficitarias en el cerebro de los pacientes con esta enfermedad.</p>             <p class=MsoNormal>Se han usado también otro grupo de medicamentos que actúan        sobre el péptido Beta amiloide,  como        son los antiinflamatorios, los estrógenos y el factor de crecimiento nervioso.        Igualmente se usan los agentes farmacológicos que mitigan o inhiben la peroxidación        lipídica del tejido cerebral (agentes antioxidantes o agentes lazaroides)        como el tirilazad; o también  la L-        deprenil (selegilina),  que reduce        el estrés oxidativo inhibiendo la monoaminoxidasa tipo B y la formación de        radicales libres; las neurotrofinas,  que        estimulan enzimas antioxidantes y ejercen una acción neuroprotectora; los        fármacos como el dantrolene,  que atenúa la excitoxicidad e inhibe la liberación de calcio intracelular;        y  otros agentes como la fenitoína        y el riluzole,  los cuales inhiben        la producción de glutamato presináptico al bloquear los canales de sodio,        que es otra vía para impedir el mecanismo excitotóxico, y ha sido otra de las        posibilidades ensayadas.</p>             <p class=MsoNormal>Como suplementos empleados se cita el folato (vitamina B9),        que es esencial para la salud del sistema nervioso. En las personas con enfermedad        de Alzheimer, se han encontrado altos niveles de hemocisteína y bajos niveles        de folato y de vitamina B12. Él es el responsable de eliminar la hemocisteína        de la sangre.</p>             <p class=MsoNormal>Los tratamientos más prometedores incluyen los suplementos        antioxidantes, como la vitamina E,  así        como una hierba ampliamente utilizada en Europa para tratar la demencia que        contiene flavonoides y mejora el flujo sanguíneo cerebral llamada <i style='mso-bidi-font-style:normal'>ginkgo biloba</i>, que no debe utilizarse si        la persona toma medicamentos anticoagulantes o antidepresivos inhibidores        de la monoaminoxidasa.</p>             ]]></body>
<body><![CDATA[<p class=MsoNormal>Es importante citar también el tratamiento farmacológico        de los síntomas no cognitivos más frecuentes. Es conveniente tratar sintomáticamente        la psicopatología:</p>       </div>       <ul>             <li>            La depresión: son de elección los inhibidores selectivos            de la recaptación de serotonina, no existiendo eficacia superior de unos            sobre otros.</div>         </li>             <li>            La agitación y síntomas psicóticos: la elección del neuroléptico            se decidirá en función de su perfil de efectos secundarios. Antipsicóticos            tan potentes como el haloperidol tienen escasos efectos anticolinérgicos,            pero un mayor potencial de producir acatisia y parkinsonismos, mientras            que con los antipsicóticos de baja potencia como la tioridazina ocurre lo            contrario. Se recomienda el uso de la risperidona o la olanzapina por sus            escasos efectos extrapiramidales.</div>         </li>             <li>            Ansiedad: benzodiacepinas de vida media corta (lorazepam            y oxazepam).</div>         </li>             <li>            Trastornos del sueño: clometiazol, tioridazina, tiaprida,              zolpidem.</div>         </li>           </ul>       <h4 class=MsoNormal>    <br>   Summary</h4>       <h6 class=MsoNormal>Dementia in Alzheimer’s disease: a comprehensive      approach</h6>           <p class=MsoNormal>The pathological substrate of the main dementia is composed    of the following lesions: the diffuse and abundant neurofibrillar degeneration,    the neuritic plaques and the abnormal deposit of amyloid substance in the brain,    causing cerebral toxicity. Dementia in Alzheimer’s disease accomplishes a clinicotopographic    pattern of characteristic cortical type. Its definitive diagnosis is anatomopathological,    but a probable diagnosis based on the clinic and the neuropsychological evaluation    can be established. There is no a concluding effective treatment for the cognitive    deterioration of Alzheimer’s disease.</p>           <p class=MsoNormal><b>Key words</b>: Neurofibrillar, neuritic, amyloid, cortical,    anatomopathological, cognitive.        <h4>    <br>           <span lang=EN-US style='mso-bidi-font-size:14.0pt; mso-ansi-language:EN-US'>Referencias bibliográficas</h4>           ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>         1. Geldmacher            DS, Whitehouse PS. Evaluation of dementia. N Engl J Med 1996; 335: 330-6.          </div> <!-- ref --><p> 2. Matias-Guiu, Galiano L. Epidemiología de las demencias.            En: Neuroepidemiología. Descriptiva, analítica y metodología de ensayos            clínicos. Barcelona: JR Proas; 1993.         </div> <!-- ref --><p> 3. Katzman              R. Education and prevalence of dementia and Alzheimer´s disease. Neurology              1993;43:13-20.         </div> <!-- ref --><p> 4. López-              Pousa S, Vilalta J, Llinás J. Manual de demencias.Barcelona:Prous Science;1996.           </div> <!-- ref --><p> 5. Selmes                J, Antonie M. Vivir con la Enfermedad de Alzheimer.  Madrid: Meditor; 1996.           </div> <!-- ref --><p> 6. Sellers              MA, Pérez L, Cacabelos R. Evaluación neuropsicológica de la demencia senil              en atención primaria.  FMC 1997;4:150-73.           </div> <!-- ref --><p> 7. Ser T              del, Peña J. Evaluación neuropsicológica y funcional de la demencia. Barcelona:  J.R. Prous; 1994.           </div> <!-- ref --><p> 8. Ortín              A. Conducta a seguir ante una demencia. <span lang=EN-US style='mso-ansi-language: EN-US'>Med Pract Clin 1997;2:151-9.           </div> <!-- ref --><p> 9. Costa              M. Trastornos cognitivos en psicopatología.  Barcelona: J.R. Prous; 1995.         </div> <!-- ref --><p>         10. Barry            PP. Medical evaluation of demented patient. Med Clin North Am 1995;78:779-            93.           </div> <!-- ref --><p> 11. Rosenberg              R. A causal role for amyloid in Alzheimer´s disease: the end of the beginning. Neurology 1993;43:851-6.         </div> <!-- ref --><p>         12. Coria F, Rubio I. Mecanismos moleculares en la enfermedad          de Alzheimer. Rev. Neurol 1997;25(1):50-4.         </div> <!-- ref --><p> 13. Martí-Massó JF. Enfermedades cerebrales de la vejez. Rev            Neurol 1997;25(1):7.         </div> <!-- ref --><p> 14. Martínez-Lage JM. Perspectivas farmacoterapéuticas en            la enfermedad de Alzheimer. Rev Neurol 1997;25(1):63-9.         </div> <!-- ref --><p> 15. Sociedad              Española de Medicina de Familia y Comunitaria (sem FYC). Demencias.  Barcelona: Casanova; 1999.           </div> <!-- ref --><p> 16. Manual              diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. 4 ed. Atención Primaria              (DSM-IV-AP). Barcelona: Masson; 1997.           </div> <!-- ref --><p> 17. García M, González A. Psicopatología y agentes biológicos.            Barcelona: Masson; 1998.         </div> <!-- ref --><p> 18. First MB, Frances A, Alan H. Manual de diagnóstico diferencial                del DSM-IV. Barcelona: Masson; 1996.           </div> <!-- ref --><p>         19. Friedland RP. Epid<span lang=EN-US style='mso-ansi-language: EN-US'>emiology, education and the ecology of Alzheimer´s disease. Neurology            1993;43:246-66.         </div> <p class=MsoNormal>Recibido: 26 de noviembre de 2004. Aprobado: 20 de enero        de 2005.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>       Dr. <i style='mso-bidi-font-style:normal'>Víctor T. Pérez Martínez. </i>Calle        H # 360 apto 14 entre 15 y 17, Vedado, municipio Plaza, Ciudad de La Habana,        Cuba. E mail: <a href="mailto:victorpm@infomed.sld.cu">victorpm@infomed.sld.cu</a></p>             <p class=MsoNormal><sup><a href="#autor">1  </a></sup><a href="#autor">Especialista de I Grado en Medicina General Integral          y Psiquiatría. Profesor Instructor. </a><a name="cargo"></a></p>      ]]></body><back>
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