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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Anticoncepción y enfermedades de transmisión sexual]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[An updated review of contraception and its relation to the sexually transmitted infections was made. In the case of barrier contraceptives, they provide protection against these infections. It is also stressed that the hormonal contraceptives far from predisposing the appearance of a sexually transmitted infection, prevent the spreading. The intrauterine devices by themselves do not cause pelvic inflammation. The acquisition of this type of infection is facilitated by the sexual and responsible behavior. However, this type of contraception is not recommended for women with a disordered sexual practice. To conclude, it is obvious that no contraceptive method specially increases the risk for suffering from a sexually transmitted infection, but that in most of the situations it gives protection and, in the minority, they do not take part in its acquisition.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <h2>Anticoncepci&oacute;n y enfermedades de transmisi&oacute;n sexual </h2>      <p><a href="#cargo">Jedd&uacute; Cruz Hern&aacute;ndez,<span class="superscript">1</span> Marelis Yanes Quesada,<span class="superscript">2</span> Ariana Isla Vald&eacute;s,<span class="superscript">3</span> Pilar Hern&aacute;ndez Garc&iacute;a<span class="superscript">4</span> y Silvia Elena Turcios Trist&aacute;<span class="superscript">5</span> </a><a name="autor"></a></p>  <h4>Resumen </h4>      <div align="justify">Se realiz&oacute; una revisi&oacute;n actualizada sobre anticoncepci&oacute;n y su relaci&oacute;n con las infecciones de transmisi&oacute;n sexual. En el caso de los anticonceptivos de barrera, estos brindan protecci&oacute;n contra estas infecciones. Tambi&eacute;n se precisa, que los anticonceptivos hormonales, lejos de predisponer a padecer una infecci&oacute;n de transmisi&oacute;n sexual, evitan el contagio. Los dispositivos intrauterinos por s&iacute; mismos no causan una inflamaci&oacute;n p&eacute;lvica, sino que la adquisici&oacute;n de este tipo de infecci&oacute;n est&aacute; facilitada por la conducta sexual irresponsable; no obstante, este tipo de anticoncepci&oacute;n no se recomienda en mujeres con una pr&aacute;ctica sexual desordenada. En resumen, es obvio que ning&uacute;n m&eacute;todo anticonceptivo incrementa especialmente el riesgo de padecer una infecci&oacute;n de transmisi&oacute;n sexual, sino que en la mayor&iacute;a de las situaciones lo que los anticonceptivos ofrecen es protecci&oacute;n, y en la minor&iacute;a, no intervienen en su adquisici&oacute;n. </div>      <p><strong>Palabras clave:</strong> Infecci&oacute;n de transmisi&oacute;n sexual, anticoncepci&oacute;n. </p>     <p align="justify">Las infecciones de transmisi&oacute;n sexual (ITS) constituyen un importante problema de salud p&uacute;blica a nivel mundial. La OMS ha calculado que anualmente aparecen m&aacute;s de 340 millones de casos nuevos de ITS curables, y aproximadamente 5,3 millones de nuevos individuos infectados por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH).<span class="superscript">1</span> </p>     <p align="justify">Las ITS son un conjunto heterog&eacute;neo de enfermedades transmisibles que se presentan en todos los grupos de edad (con mayor frecuencia en personas de 15 a 50 a&ntilde;os), y cuyo elemento fundamental en com&uacute;n es el compartir la v&iacute;a sexual como mecanismo de transmisi&oacute;n. En la actualidad, son m&aacute;s de 30 las infecciones clasificadas como de transmisi&oacute;n predominantemente sexual, o como frecuentemente transmitidas por dicha v&iacute;a.<span class="superscript">2,3</span> Su distribuci&oacute;n en el mundo no es uniforme, y var&iacute;a la incidencia de los diferentes g&eacute;rmenes pat&oacute;genos en dependencia del &aacute;rea geogr&aacute;fica que se estudie, del nivel socioecon&oacute;mico de la poblaci&oacute;n que la habita, de los h&aacute;bitos sexuales imperantes en ella, y de la educaci&oacute;n sexual de sus individuos, entre otros aspectos.<span class="superscript">3</span> </p>     <p align="justify">En Estados Unidos las ITS se han convertido en una epidemia de notable magnitud, de hecho, la clamidiosis y la gonorrea, dos ITS, son, respectivamente, la primera y la segunda enfermedad de notificaci&oacute;n obligatoria m&aacute;s reportadas en este pa&iacute;s, y ellas solas representaron m&aacute;s del 80 % de los casos de todas las enfermedades notificadas y reportadas al Centro de Control y Prevenci&oacute;n de Enfermedades de ese pa&iacute;s en el a&ntilde;o 2000. En los pa&iacute;ses en v&iacute;a de desarrollo se producen alrededor del 90 % del total de todas las ITS que se reportan anualmente, dado que factores como el sobrecrecimiento de la poblaci&oacute;n (con un predominio en la composici&oacute;n etaria de los individuos j&oacute;venes), las migraciones desde las &aacute;reas rurales a las urbanas, las guerras y la pobreza, conllevan a que exista una vulnerabilidad excepcional de los individuos a las enfermedades asociadas con las conductas sexuales de riesgo.<span class="superscript">3</span> </p>     <p align="justify">Las ITS han pasado, sin duda alguna, por &eacute;pocas muy distintas, y han tenido a lo largo de la historia de la humanidad momentos m&aacute;s o menos &aacute;lgidos. Antes del descubrimiento de la penicilina, por ejemplo, la s&iacute;filis era una enfermedad mortal y la cura de la gonorrea era un martirio, y al final casi la totalidad de los hombres y las mujeres que se infectaban con el gonococo quedaban est&eacute;riles. Por la d&eacute;cada de los a&ntilde;os 80 del siglo <tt>XX</tt>, se pens&oacute; que dejar&iacute;an de ser una preocupaci&oacute;n, y surgi&oacute; casi de la nada, el VIH, que ha llegado para quedarse y se ha erigido en el mayor azote de la humanidad, en cuanto a enfermedad infecciosa, en general, se refiere. As&iacute;, tambi&eacute;n se est&aacute;n produciendo cambios generalizados en las pautas de infecci&oacute;n y ya en muchos pa&iacute;ses, las clamidias, el herpes simple genital y el condiloma acuminado, son ahora m&aacute;s corrientes que la gonorrea y la s&iacute;filis. Adem&aacute;s, varias infecciones han dejado de responder de forma fiable a los preparados antimicrobianos que cl&aacute;sicamente se usaban para su eliminaci&oacute;n, lo que dificulta a&uacute;n m&aacute;s su control.<span class="superscript">4</span> </p>     <p align="justify">El impacto de las ITS en la salud p&uacute;blica, est&aacute; dado por las secuelas y complicaciones que las acompa&ntilde;an, y que son la causa directa o indirecta de un n&uacute;mero elevado de casos de esterilidad, muerte pre y perinatal, aborto, ceguera, lesi&oacute;n cerebral, desfiguraci&oacute;n, c&aacute;ncer, e incluso, defunci&oacute;n.<span class="superscript">4</span> Si se le quiere poner coto a toda esta gran carga de morbilidad, en la vanguardia de la lucha ha de estar la prevenci&oacute;n, y en esta juegan un papel fundamental algunos m&eacute;todos anticonceptivos, cuyo uso, a la vez, tambi&eacute;n ofrece protecci&oacute;n contra las ITS. Ya que la anticoncepci&oacute;n, la programaci&oacute;n de los embarazos y la prevenci&oacute;n de las ITS, pueden considerarse partes componentes del todo que representa la Planificaci&oacute;n Familiar, no puede admitirse que una de las partes interfiera en el logro adecuado de la otra, por lo cual no puede aceptarse que alg&uacute;n m&eacute;todo anticonceptivo predisponga categ&oacute;ricamente a padecer alguna ITS, cuando a lo que se debe aspirar es a lo contrario. Estamos seguros de que no es as&iacute;, y este art&iacute;culo constituye una defensa que se le hace a los anticonceptivos, con los cuales, en ocasiones, se ha sido injusto, en relaci&oacute;n con este tema. </p> <h4>Anticonceptivos de barrera e infecciones de transmisi&oacute;n sexual </h4>     <p align="justify">Nadie pone en duda que los anticonceptivos de barrera constituyen en la actualidad el arma fundamental de que se dispone para la protecci&oacute;n contra las ITS. Entre estos, el cond&oacute;n masculino es el que ofrece mayor protecci&oacute;n contra estas enfermedades, incluido el VIH.<span class="superscript">5,6</span> Adem&aacute;s, cuando se usa sistem&aacute;tica y correctamente, el cond&oacute;n masculino tambi&eacute;n es sumamente eficaz como anticonceptivo.<span class="superscript">6</span> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">La protecci&oacute;n que ofrece el preservativo masculino contra las ITS no depende, en esencia, del tipo de material del cual est&eacute; compuesto, por lo que son tan eficaces los tradicionales de l&aacute;tex, como los que est&aacute;n compuesto por nuevos materiales sint&eacute;ticos, que son menos alerg&eacute;nicos, como el poliuretano, pol&iacute;mero sint&eacute;tico derivado del petr&oacute;leo, el estirenoetileno butilenoestireno (SEBS), un elast&oacute;mero termopl&aacute;stico sint&eacute;tico, o el tactylon, otro elast&oacute;mero sint&eacute;tico. M&aacute;s a&uacute;n, se ha informado que los de poliuretano son todav&iacute;a m&aacute;s eficaces que los de l&aacute;tex para proteger de las ITS, ya que estos &uacute;ltimos, a diferencia de los primeros, pueden perder sus propiedades aislantes cuando se usan en combinaci&oacute;n con lubricantes liposolubles (vaselina, aceites, etc&eacute;tera).<span class="superscript">7</span> </p>     <p align="justify">El mecanismo de protecci&oacute;n se explica por el hecho de que la superficie f&iacute;sica interpuesta entre el pene y la vagina impide el contacto directo entre estos, lo cual imposibilita el intercambio de secreciones y el contacto con lesiones genitales, en los casos en los que estas estuvieran presentes.<span class="superscript">7</span> Se ha estimado que con el uso consistente del preservativo masculino se puede impedir la transmisi&oacute;n sexual del VIH en un 80 %. Este tambi&eacute;n protege muy eficazmente de la infecci&oacute;n por s&iacute;filis, gonorrea, clamidias y trichomona, pero parcialmente de la causada por el virus del herpes simple y el del papiloma humano, y de otras ITS que pueden producir &uacute;lceras en los genitales.<span class="superscript">7</span> </p>     <p align="justify">La protecci&oacute;n contra las ITS que proporcionan los anticonceptivos de barrera femeninos, es m&aacute;s modesta, cuando se compara con la brindada por el cond&oacute;n masculino.<span class="superscript">8</span> Desde el punto de vista te&oacute;rico, el diafragma deber&iacute;a brindar protecci&oacute;n al conducto endocervical contra la infecci&oacute;n por los microorganismos causantes de ITS que se instalan en esta zona del aparato genital o en otras superiores, con lo que disminuir&iacute;a tambi&eacute;n el riesgo de sufrir una enfermedad p&eacute;lvica inflamatoria (EPI); sin embargo, estudios cuidadosos de <em>Masters y Johnson </em> indican que el diafragma generalmente se desplaza durante el coito, y esto ocasiona que pierda parcialmente su capacidad protectora contra estas infecciones.<span class="superscript">9</span> </p>     <p align="justify">No obstante, ya se han acumulado pruebas del potencial del diafragma para proteger de determinados tipos de ITS, sobre todo, las que afectan al cuello uterino, como la clamidiosis y la gonorrea, e indirectamente proteger&iacute;a tambi&eacute;n del VIH, puesto que la infecci&oacute;n por este virus se propicia con la presencia de otras ITS. Adem&aacute;s, se ha dicho que la mayor&iacute;a de las infecciones por el VIH ocurren probablemente en el interior del cuello uterino, el cual es m&aacute;s vulnerable que la vagina, dado que el recubrimiento endocervical es m&aacute;s delgado y m&aacute;s fr&aacute;gil que el epitelio exocervical y el vaginal; pero m&aacute;s a&uacute;n, en las adolescentes, que son un grupo de riesgo de ITS, es frecuente la ectopia cervical, lo que todav&iacute;a hace m&aacute;s d&eacute;bil esta zona del aparato genital ante las infecciones por microorganismos pat&oacute;genos.<span class="superscript">10</span> </p>     <p align="justify">El cond&oacute;n femenino de poliuretano puede proteger, tambi&eacute;n en teor&iacute;a, de las ITS, incluido el VIH. En un an&aacute;lisis acerca de la seguridad, eficacia y aceptabilidad del cond&oacute;n femenino, la OMS estim&oacute; que el uso correcto de este m&eacute;todo podr&iacute;a reducir la transmisi&oacute;n del VIH en un 93 %; no obstante, se necesitan m&aacute;s investigaciones para asegurar su verdadera eficacia, en relaci&oacute;n con este &uacute;ltimo aspecto.<span class="superscript">6,7,10</span> Esta s&iacute; ha sido probada en la prevenci&oacute;n de la trichomoniasis vaginal.<span class="superscript">7,10-12</span> Otros m&eacute;todos de barrera como el capuch&oacute;n cervical, la esponja y los espermicidas solos, son menos eficaces en este sentido.<span class="superscript">6</span> </p>     <p align="justify">La protecci&oacute;n que ofrecen todos los m&eacute;todos de barrera contra las infecciones por g&eacute;rmenes que producen ITS puede incrementarse si se usan en combinaci&oacute;n con sustancias expermicidas-microbicidas como el cloruro de benzalconio o el nonoxinol-9, entre otras. Este &uacute;ltimo est&aacute; disponible como anticonceptivo desde hace ya varios a&ntilde;os (se ha ofrecido en forma de gel, espuma, crema, supositorio, tableta espumante, l&aacute;mina, etc.) y ha demostrado ser un microbicida eficaz contra bacterias y virus.<span class="superscript">13,14</span> No obstante, &uacute;ltimamente se ha cuestionado su eficacia para proteger de la infecci&oacute;n por el VIH, pues estudios recientes llevados a cabo por la OMS en varios pa&iacute;ses, no han podido probar este beneficio.<span class="superscript">15,16 </span></p>     <p align="justify">Actualmente, se est&aacute;n elaborando nuevos productos microbicidas para prevenir la infecci&oacute;n por el VIH y otras ITS, dise&ntilde;ados para aplicarse en la vagina y/o el recto y formulados en forma de gel, espuma, crema, supositorio, pel&iacute;cula y esponja impregnada en el producto, y seg&uacute;n c&aacute;lculos de expertos, los que tengan una eficacia de incluso un 60 % contra el VIH, podr&iacute;an prevenir por lo menos aproximadamente 2,5 millones de infecciones por este virus en un per&iacute;odo de 3 a&ntilde;os. Estos microbicidas actuar&iacute;an a trav&eacute;s de 3 mecanismos fundamentales: inactivaci&oacute;n y destrucci&oacute;n de los agentes pat&oacute;genos productores de ITS, inhibici&oacute;n de la entrada de estos microorganismos en las c&eacute;lulas vaginales o cervicouterinas, o prevenci&oacute;n de la multiplicaci&oacute;n de estos g&eacute;rmenes cuando han penetrado en el organismo.<span class="superscript">14,17 </span></p> <h4>La controvertida protecci&oacute;n contra las ITS de los anticonceptivos hormonales </h4>     <p align="justify">En este debate que se viene presentando desde hace ya alg&uacute;n tiempo, est&aacute;n implicados, sobre todo, los anticonceptivos hormonales orales combinados (AHOC). En el extremo est&aacute;n los estudios, que lejos de hablar de protecci&oacute;n, han evidenciado que estos aumentan el riesgo de padecer algunas ITS y una EPI.<span class="superscript">9,14,15</span> En teor&iacute;a, los AHOC tendr&iacute;an el potencial de aumentar el riesgo de contraer una ITS de varias maneras, puesto que tanto el estr&oacute;geno como la progestina que contienen ejercen varios efectos sobre el aparato genital femenino.<span class="superscript">15</span> </p>     <p align="justify">Los AHOC pueden producir ectopia cervical, y al exteriorizar el endoc&eacute;rvix, lo hacen m&aacute;s susceptible a la infecci&oacute;n por g&eacute;rmenes pat&oacute;genos de transmisi&oacute;n sexual, ya que este, al no estar queratinizado, es menos resistente que el exoc&eacute;rvix a las infecciones. Asimismo, el uso de progestinas solas adelgaza el revestimiento vaginal, y lo deja m&aacute;s propenso a desgarros o abrasiones a trav&eacute;s de los cuales los g&eacute;rmenes pat&oacute;genos causantes de ITS podr&iacute;an penetrar en el organismo; adem&aacute;s, su uso sin el estr&oacute;geno provoca disminuci&oacute;n de la acidez vaginal, lo cual tambi&eacute;n facilita la adquisici&oacute;n de las infecciones a este nivel.<span class="superscript">9,18,19 </span></p>     <p align="justify">Sin embargo, otros investigadores han afirmado que el uso de AHOC no incrementa el riesgo de contraer una ITS,<span class="superscript">8,10,11</span> mientras que otros, por el contrario, comparten opiniones ubicadas en el otro extremo de la controversia, refiriendo, incluso, que este tipo de anticoncepci&oacute;n ofrece protecci&oacute;n contra estas infecciones. As&iacute;, argumentan que los AHOC protegen, sobre todo, de las infecciones genitales bacterianas, y que su uso por m&aacute;s de 1 a&ntilde;o est&aacute; asociado con un descenso de un 50 % de la incidencia de salpingitis aguda.<span class="superscript">20,21</span> Esta protecci&oacute;n, seg&uacute;n los expertos, la ofrecer&iacute;an a trav&eacute;s del espesamiento del moco cervical, la disminuci&oacute;n de la dilataci&oacute;n cervical, del flujo menstrual, que puede servir como “caldo de cultivo” para los g&eacute;rmenes, y del espesor endometrial, evitando la menstruaci&oacute;n retr&oacute;grada, y frenando las contracciones uterinas. Adem&aacute;s, refieren tambi&eacute;n que las salpingitis que ocurren en las usuarias habituales de AHOC, son menos severas, ya que estos evitan, en cierta forma, que los ovarios se involucren tempranamente en la reacci&oacute;n inflamatoria peritoneal al mantenerlos “silenciados”.<span class="superscript">20,21</span> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">En relaci&oacute;n con las p&iacute;ldoras de solo progestina, algunos investigadores refieren que debido a los efectos directos sobre el moco cervical (espesamiento) y el epitelio endometrial (adelgazamiento, e incluso, atrofia) estas pueden proteger de la EPI al dificultar o bloquear el ascenso bacteriano por el aparato genital femenino; sin embargo, aclaran que estas no pueden impedir que se produzcan infecciones del tracto reproductor bajo y que no pueden proteger del VIH.<span class="superscript">22</span> Los datos de estudios relativos a los inyectables de solo progestina y el riesgo de contraer una ITS y una infecci&oacute;n por el VIH, son contradictorios, y no se dispone de estudios publicados sobre los efectos del norplant, implante de solo progestina, en relaci&oacute;n con la transmisi&oacute;n del VIH.<span class="superscript">19,23</span> </p>     <p align="justify">Finalmente, consideramos necesario decir que, seg&uacute;n los criterios m&eacute;dicos de la OMS de elegibilidad para el uso de anticonceptivos, no existe ninguna restricci&oacute;n para la utilizaci&oacute;n de alg&uacute;n m&eacute;todo hormonal de anticoncepci&oacute;n para las personas que presenten en un momento dado una ITS, para las que tienen un mayor riesgo de contraer una de estas enfermedades, incluido una infecci&oacute;n por el VIH, para las que son VIH-positivas o para las que tienen SIDA.<span class="superscript">18 </span></p> <h4>DIU y enfermedad p&eacute;lvica inflamatoria </h4>     <p align="justify">El aumento del riesgo de sufrir una EPI ha sido hist&oacute;ricamente una de las mayores preocupaciones que han tenido los estudiosos de la anticoncepci&oacute;n intrauterina, y se han hecho m&uacute;ltiples investigaciones para comprobar la veracidad, el alcance y los matices de este planteamiento. Este riesgo se sobreestim&oacute; en el decenio de los 70, cuando se introdujo el escudo de Dalkon, un DIU que ten&iacute;a una cola hecha de m&uacute;ltiples filamentos, que favorec&iacute;a el ascenso de bacterias al &uacute;tero desde el tracto genital inferior y, consecuentemente, el surgimiento de una EPI.<span class="superscript">9,24,25</span> </p>     <p align="justify">Actualmente, se sabe que la infecci&oacute;n bacteriana uterina relacionada con el uso de los DIU es debida a la contaminaci&oacute;n de la cavidad endometrial en el momento de la inserci&oacute;n, y hay evidencia confiable de que el &uacute;nico y verdadero incremento del riesgo de sufrir una EPI relacionado con estos dispositivos, ocurre en los primeros 20 d&iacute;as posteriores a su inserci&oacute;n, y de que el riesgo en cualquier otro momento es bajo y uniforme.<span class="superscript">21,24,25</span> El aumento del riesgo de sufrir una infecci&oacute;n despu&eacute;s de la inserci&oacute;n, se debe a que los microorganismos presentes en la vagina pueden ser transportados por el dispositivo a trav&eacute;s del cuello uterino e introducidos as&iacute; en la cavidad endometrial, la cual colonizar&iacute;an con posterioridad, y esto puede ser v&aacute;lido, incluso, para los microorganismos que normalmente est&aacute;n presentes en la vagina y que constituyen la flora normal de dicha zona.<span class="superscript">25</span> Se sabe que esta infecci&oacute;n puede ser prevenida si se realiza una evaluaci&oacute;n cuidadosa de la vagina y del cuello uterino antes de la inserci&oacute;n, con el objetivo de detectar la presencia de alguna ITS, y si se hace una adecuada antisepsia durante el procedimiento.<span class="superscript">9,24,25</span> </p>     <p align="justify">El uso profil&aacute;ctico periinsercional de antibi&oacute;ticos sigue siendo un planteamiento controvertido, y algunos cient&iacute;ficos refieren que hasta podr&iacute;a incrementar la resistencia antibi&oacute;tica, y que si se aplican procedimientos as&eacute;pticos de inserci&oacute;n, se pueden limitar los riesgos pr&aacute;cticamente hasta la supuesta medida lograda cuando se usa una pauta profil&aacute;ctica de tratamiento con alg&uacute;n antibi&oacute;tico.<span class="superscript">25</span> </p>     <p align="justify">Se conoce en este momento que la conducta sexual promiscua e irresponsable es el factor de riesgo m&aacute;s importante para la EPI asociada con el DIU, <span class="superscript">24-26</span> por lo que el adecuado proceso de selecci&oacute;n de la paciente tiene una gran relevancia, si se quiere evitar al m&aacute;ximo que esta sufra una EPI.<span class="superscript">25</span> En realidad, el riesgo de desarrollar una EPI cuando se usa un DIU en una situaci&oacute;n de pareja en la que prime la monogamia mutua y cuando ninguno de los integrantes est&eacute; infectado con alg&uacute;n pat&oacute;geno causante de ITS, se cree que es pr&aacute;cticamente inexistente. Sobre todo, las mujeres con un bajo riesgo de ITS, no parecen tener un aumento significativamente elevado de la probabilidad de padecer una EPI, por el contrario, las que est&aacute;n expuestas a este tipo de infecciones, no son buenas candidatas para el uso del DIU.<span class="superscript">24</span> </p>     <p align="justify">En relaci&oacute;n con los que contienen cobre, se ha determinado que la permanencia de este metal en la cavidad endometrial origina un aumento de la presencia de leucocitos en el &uacute;tero y, por consiguiente, de la inmunidad local. Se ha comprobado adem&aacute;s, que la adici&oacute;n de cobre al dispositivo puede proteger al &uacute;tero de la infecci&oacute;n por el gonococo y las clamidias.<span class="superscript">9,24</span> Asimismo, &uacute;ltimamente se ha dicho que esto tambi&eacute;n es v&aacute;lido para los DIU medicados con levonorgestrel.<span class="superscript">24</span> </p>     <p align="justify">En cuanto a la infecci&oacute;n por el VIH, se est&aacute;n realizando algunos estudios para precisar si las infectadas por este virus tienen un riesgo diferente de complicaciones a corto plazo, despu&eacute;s de la inserci&oacute;n de un DIU, al de las mujeres que no lo est&aacute;n, y otros para determinar si el uso del DIU aumenta la vulnerabilidad a las infecciones de las mujeres infectadas por el VIH, mediante la determinaci&oacute;n de la presencia del virus en las secreciones cervicales antes y despu&eacute;s de la inserci&oacute;n del dispositivo y su posterior comparaci&oacute;n.<span class="superscript">25 </span></p>     <p align="justify">En resumen, existen evidencias cient&iacute;ficas para afirmar que los DIU, por s&iacute; mismos, no causan EPI, que la EPI activa es una contraindicaci&oacute;n absoluta para el uso de un DIU, que el antecedente de EPI, en ausencia de g&eacute;rmenes pat&oacute;genos del tracto genital, no contraindican su uso, y que los DIU, aunque no aumentan categ&oacute;ricamente el riesgo de padecer una ITS, tampoco protegen de estas.<span class="superscript">27,28 </span></p> <h4 align="justify">Conclusiones </h4>     <p align="justify">Es obvio que en la actualidad el uso de los m&eacute;todos anticonceptivos no incrementa especialmente el riesgo de padecer una ITS o una EPI, sino que lejos de esto, en muchos casos, puede asegurarse que lo que ofrecen es protecci&oacute;n contra estas infecciones, como lo han evidenciado m&uacute;ltiples estudios. Los autores de este art&iacute;culo se adhieren a este parecer. </p> <h4 align="justify">Summary</h4> <h6>Contraception and sexually transmitted diseases </h6>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">An updated review of contraception and its relation to the sexually transmitted infections was made. In the case of barrier contraceptives, they provide protection against these infections. It is also stressed that the hormonal contraceptives far from predisposing the appearance of a sexually transmitted infection, prevent the spreading. The intrauterine devices by themselves do not cause pelvic inflammation. The acquisition of this type of infection is facilitated by the sexual and responsible behavior. However, this type of contraception is not recommended for women with a disordered sexual practice. To conclude, it is obvious that no contraceptive method specially increases the risk for suffering from a sexually transmitted infection, but that in most of the situations it gives protection and, in the minority, they do not take part in its acquisition. </p>     <p><strong>Key words:</strong> Sexually transmitted infection, contraception. </p> <h4 align="justify">Referencias bibliogr&aacute;ficas </h4>     <!-- ref --><p> 1. OMS. Introduction. En: OMS. Guedelines for the management of sexually transmitted infections. Ed. OMS, Ginebra; 2003:1-5.     </p>     <!-- ref --><p> 2. Colectivo de autores. Las enfermedades de transmisi&oacute;n sexual. En: Colectivo de autores. Normas de manejo y tratamiento de enfermedades de transmisi&oacute;n sexual. Santiago de Chile: Ed. Ministerio de Salud P&uacute;blica de Chile; 2000.13-20.     </p>     <!-- ref --><p> 3. Ickowicz D, Rocha M. Enfermedades de transmisi&oacute;n sexual. En: Ickowicz D, Rocha M. Enfermedades de transmisi&oacute;n sexual. Costa Rica: Ed. CIMED; 2004.1-3.     </p>     <!-- ref --><p> 4. OMS. Introducci&oacute;n. En: OMS. Medicamentos utilizados en las enfermedades de transmisi&oacute;n sexual y la infecci&oacute;n por el VIH. Ginebra: Ed. OMS; 1998.3- 5.     </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p> 5. Calder&oacute;n E. Diagn&oacute;stico, tratamiento y prevenci&oacute;n de las infecciones de transmisi&oacute;n sexual. Rev Fac Med UNAM. 2002;45(3):110-7.     </p>     <!-- ref --><p> 6. Finger W. El cond&oacute;n protege contra las ITS. Network en espa&ntilde;ol. 2001;20(4):1-12.     </p>     <!-- ref --><p> 7. Ram&iacute;rez A. Preservativos: nuevos materiales/enfermedades de transmisi&oacute;n sexual. Rev Iberoamer Fertilidad. 2002; marzo:59-62.     </p>     <!-- ref --><p> 8. OMS. Control de ETS y atenci&oacute;n primaria de salud para las mujeres: experiencia y desaf&iacute;os. Out Look. 1998;15(2).     </p>     <!-- ref --><p> 9. Ledgen WJ. Relaci&oacute;n entre infecci&oacute;n p&eacute;lvica y diversos tipos de anticonceptivos. Clin Obstet Ginecol. 1974;marzo:77-89.     </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p> 10. Henry K. &iquest;Proteger&aacute;n contra las ITS los diafragmas? Network en espa&ntilde;ol. 2003;22(4):1-4.     </p>     <!-- ref --><p> 11. Colectivo de autores. Prevenci&oacute;n y control de las infecciones de transmisi&oacute;n sexual. En: Colectivo de autores. Tratamiento de infecciones de transmisi&oacute;n sexual. San Jos&eacute;: Ed. Caja Costarricense de Seguro Social; 2005:4-18.     </p>     <!-- ref --><p> 12. Best K. Muchas clientas necesitan protecci&oacute;n doble. Network en espa&ntilde;ol. 2001;20(4):1-7.     </p>     <!-- ref --><p> 13. Smith EJ. &iquest;Ser&aacute;n aceptables los microbicidas vaginales? Network en espa&ntilde;ol. 2002;22(2):1-7.     </p>     <!-- ref --><p> 14. Best K. Se estudian microbicidas en ensayos con humanos. Network en espa&ntilde;ol. 2000;20(2):1-13.     </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p> 15. Best K. Es dudoso que el N-9 proteja contra el VIH. Network en espa&ntilde;ol. 2001;20(4):1-7.     </p>     <!-- ref --><p> 16. OMS. Conclusiones y recomendaciones. En: OMS. Reuni&oacute;n Consultiva T&eacute;cnica OMS/CONRAD sobre el nonoxinol-9. Ginebra: Ed. OMS; 2004.13-8.     </p>     <!-- ref --><p> 17. OMS. &iquest;Qu&eacute; viene despu&eacute;s del N-9? Network en espa&ntilde;ol. 2003;22(4):1-6.     </p>     <!-- ref --><p> 18. Best K. Anticoncepci&oacute;n hormonal e ITS. Network en espa&ntilde;ol 2003;22(3):1-5.     </p>     <!-- ref --><p> 19. Best K. Los m&eacute;todos hormonales y riesgos de contraer ITS. Network en espa&ntilde;ol. 2001;20(4):1-5.     </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p> 20. Quentin R, Lansac J. Enfermedad inflamatoria p&eacute;lvica. Tratamiento m&eacute;dico. Europ J Obstet Gynecol Reproduct Biol. 2000;92:189-92.     </p>     <!-- ref --><p> 21. P&eacute;rez CM, Parra C, Cuevas A. Enfermedad p&eacute;lvica inflamatoria. M&eacute;dicas UIS VIII. 1994;2:99.     </p>     <!-- ref --><p> 22. Monterrosa A. Anticonceptivos orales de s&oacute;lo progestina. Rev Colomb Obstet Ginecol. 2006;57(1):1-9.     </p>     <!-- ref --><p> 23. Doval JL. Gest&aacute;genos de dep&oacute;sito: parenterales e implantes. Rev Iberoamer Fertilidad. 2002;marzo:47-51.     </p>     <!-- ref --><p> 24. Connell EB. El dispositivo intrauterino: reevaluaci&oacute;n de su papel como opci&oacute;n anticonceptiva. Mundo M&eacute;dico. 1998;marzo:31-8.     </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p> 25. Barnett B. Precauciones claves para los DIU incluyen selecci&oacute;n de clientas e inserciones as&eacute;pticas. Network en espa&ntilde;ol. 1996;16(2):1-7.     </p>     <!-- ref --><p> 26. Mart&iacute;nez V, Vanegas R. Enfermedad inflamatoria p&eacute;lvica tumoral en adolescentes. Rev Cubana Obstet Ginecol. 2002;28(2):1-5.     </p>     <!-- ref --><p> 27. Zambrana MA, Ochoa R, Medina CA. Dispositivo intrauterino: actualizaci&oacute;n. Rev M&eacute;d Hondure&ntilde;a. 1988;56:289-93.     </p>     <!-- ref --><p> 28. SEC. Recomendaciones de la Conferencia de Consenso: actualizaci&oacute;n del manejo cl&iacute;nico de la anticoncepci&oacute;n intrauterina. Ed. Schering, Altea; 2001.     </p>     <p>Recibido: 10 de enero de 2007. &nbsp;&nbsp;&nbsp;Aprobado: 6 de febrero de 2007.     <br> Dr. <em>Jedd&uacute; Cruz Hern&aacute;ndez. </em>Hospital Ginecoobst&eacute;trico “Am&eacute;rica Arias”, Vedado, municipio Plaza, Ciudad de La Habana, Cuba. E mail: <a href="mailto:celsocruz@infomed.sld.cu">celsocruz@infomed.sld.cu </a></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><span class="superscript"><a href="#autor">1</a></span><a href="#autor">Especialista de I Grado en Medicina General Integral y Endocrinolog&iacute;a. Profesor Asistente.     <br>     <span class="superscript"><strong>2</strong></span>Especialista de I Grado en Medicina General Integral y Endocrinolog&iacute;a. Profesora Instructora.    <br>     <span class="superscript"><strong>3</strong></span>Especialista de II Grado en Ginecoobstetricia. Profesora Asistente.    <br>     <span class="superscript"><strong>4</strong></span>Especialista de II Grado en Laboratorio Cl&iacute;nico. Profesora Auxiliar.    <br>   <span class="superscript"><strong>5</strong></span>Especialista de I Grado en Medicina General Integral y Endocrinolog&iacute;a. </a><a name="cargo"></a> </p>      ]]></body><back>
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