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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Arterial hypertension is a medical problem of first magnitude, not only for its consequences, mainly cardiovascular complications (myocardial infarction), peripheral arteriopathies, stroke, nephroangiosclerosis, etc., but also for being very common in the elderly, among whom it is the main factor of cardiovascular risk. The family physicians are in charge of its early detection.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <h2>&iquest;Qu&eacute; hacemos con un hipertenso de  edad avanzada? </h2>     <p><a href="#cargo">Nancy Guinart Zayas<span class="superscript">1</span></a><a name="autor" id="autor"></a></p> <h4>Resumen</h4>     <p align="justify">Constituye la hipertensi&oacute;n arterial  un problema m&eacute;dico de primera magnitud, no solo por las consecuencias que provoca,  fundamentalmente complicaciones de tipo cardiovascular (infarto del miocardio),  arteriopat&iacute;as perif&eacute;ricas, infarto cerebral, nefroangioesclerosis, etc., sino tambi&eacute;n por ser una alteraci&oacute;n muy  frecuente en los pacientes de edad avanzada, en los que constituye el principal  factor de riesgo cardiovascular. Su detecci&oacute;n precoz est&aacute; a cargo de los M&eacute;dicos  de Familia.</p>     <p><strong>Palabras clave:</strong>  Riesgo cardiovascular,&nbsp; beneficio del  tratamiento, objetivo del tratamiento.</p> <h4>Introducci&oacute;n</h4>     <p align="justify">Diferentes estudios  epidemiol&oacute;gicos indican que m&aacute;s de 2/3 de las personas mayores de 65 a&ntilde;os son  hipertensas. El constituir el factor de riesgo cardiovascular m&aacute;s importante en  los ancianos, m&aacute;s que la diabetes, la dislipidemia y/o el h&aacute;bito del tab&aacute;quico, tiene una  extraordinaria importancia, ya que las enfermedades cardiovasculares son todav&iacute;a responsables de la mitad de las  muertes en personas mayores de 65 a&ntilde;os en los pa&iacute;ses desarrollados. Es la  poblaci&oacute;n con menor &iacute;ndice de control de la presi&oacute;n arterial.<span class="superscript">1</span></p>     <p align="justify">En los individuos hipertensos de  edad avanzada, particularmente aquellos que tienen una hipertensi&oacute;n sist&oacute;lica  aislada, la abstenci&oacute;n terap&eacute;utica ha sido durante muchos a&ntilde;os una actitud  recomendada. Esta actitud se ha debido, en parte, a la falta de estudios  epidemiol&oacute;gicos que aportaran el beneficio del tratamiento en este grupo de  pacientes y tambi&eacute;n a la idea de que la relaci&oacute;n riesgo-beneficio no era  especialmente favorable, ya que el paciente anciano presenta un mayor n&uacute;mero de enfermedades que suelen  estar tratadas con m&uacute;ltiples f&aacute;rmacos. A&uacute;n m&aacute;s, la hipertensi&oacute;n arterial sist&oacute;lica  aislada tradicionalmente, se hab&iacute;a considerado como secundaria a un  endurecimiento de las arterias por&nbsp; los  propios cambios fisiol&oacute;gicos del envejecimiento, y por tanto, no susceptible de  tratamiento.</p>     <p align="justify">Parece ser que el envejecimiento  arterial se traduce en una alteraci&oacute;n de la media, con p&eacute;rdida, engrosamiento y  fragmentaci&oacute;n de las fibras el&aacute;sticas, as&iacute; como dep&oacute;sito de calcio. Todo ello  lleva a una disminuci&oacute;n de la distensibilidad arterial, y en menor grado, a un  aumento de la resistencia perif&eacute;rica. Se ha especulado sobre los peligros que  podr&iacute;a desempe&ntilde;ar una excesiva reducci&oacute;n de la presi&oacute;n arterial en los  pacientes de edad avanzada, que se acompa&ntilde;ar&iacute;a de un aumento de la  morbimortalidad como consecuencia de una disminuci&oacute;n de la perfusi&oacute;n de los &oacute;rganos  nobles como el cerebro y el miocardio. Esta supuesta situaci&oacute;n, denominada  fen&oacute;meno de la curva en J, ha sido referida &uacute;nicamente en estudios&nbsp; no aleatorizados, y han sido afectados de  forma similar&nbsp; los pacientes tratados con  placebo y los tratados farmacol&oacute;gicamente, por lo que es dif&iacute;cil utilizarlo como  argumento en contra de la terap&eacute;utica de los ancianos hipertensos.</p>     <p align="justify">El beneficio de tratar hipertensi&oacute;n  arterial sist&oacute;lica aislada pudo comprobarse en el estudio <em>Systolic Hipertensi&oacute;n in the Elderly Program (SHEP)</em>, donde tras  tratamientos con tiazidas y/o bloqueadores beta se objetiv&oacute; una reducci&oacute;n de un  37 % de la incidencia de ictus, un 32 % menos de complicaciones  cardiovasculares y un 20 % de mortalidad. En un reciente estudio en los metaan&aacute;lisis  sobre el tratamiento farmacol&oacute;gico de los pacientes de edad avanzada, se  evidencio el efecto protector, especialmente sobre el ictus y la enfermedad  coronaria, planteando reservas sobre el beneficio en los pacientes de m&aacute;s de 85  a&ntilde;os.<span class="superscript">2</span> Por lo tanto, la recomendaci&oacute;n en el tratamiento de los  hipertensos ancianos, incluyendo los que tienen hipertensi&oacute;n sist&oacute;lica aislada,  deber&iacute;a seguir los mismos criterios que en la poblaci&oacute;n general hipertensa.</p>     <p align="justify">En el anciano hay que tener en cuenta  la posible existencia de una seudohipertensi&oacute;n, es decir, un falso aumento de  las cifras de tensi&oacute;n arterial debido a la rigidez y calcificaci&oacute;n de las  arterias, lo cual se pone de manifiesto con la maniobra de Osler, que consiste  en buscar el pulso de la arteria radial  a pesar de haberse colapsado la arteria con el manguito (desaparici&oacute;n de los  ruidos de Korotkoff). No obstante, no todos los autores est&aacute;n de acuerdo con la  fiabilidad de esta maniobra, aunque por sencilla, puede ser &uacute;til a la cabecera  del enfermo.<span class="superscript">3</span></p> <h6>Terap&eacute;utica</h6>     <p align="justify">El  tratamiento de la hipertensi&oacute;n arterial en los ancianos obliga a tener en  cuenta determinados aspectos y recomendaciones. En algunos puede estar indicado  al inicio emplear dosis bajas para evitar s&iacute;ntomas; sin embargo, son necesarios  m&uacute;ltiples f&aacute;rmacos y dosis est&aacute;ndares en los ancianos para conseguir los  objetivos apropiados de presi&oacute;n arterial. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">En primer lugar, los diur&eacute;ticos  tiaz&iacute;dicos y los bloqueadores beta han sido los f&aacute;rmacos m&aacute;s evaluados en los  diferentes estudios publicados hasta la fecha, aunque cualquier f&aacute;rmaco  antihipertensivo puede ser utilizado en el paciente de edad avanzada.  Preferentemente las tiazidas, por presentar menos contraindicaciones, son los  de primera elecci&oacute;n en el tratamiento de la hipertensi&oacute;n. La presencia de  efectos secundarios persistentes, a pesar de la utilizaci&oacute;n de diferentes  antihipertensivos,&nbsp; puede obligar, en un  caso concreto, a valorar la relaci&oacute;n riesgo-beneficio y a suspender el  tratamiento. Finalmente, si el paciente permanece con la hipertensi&oacute;n  controlada, es conveniente intentar una reducci&oacute;n de la dosis, e incluso, la  suspensi&oacute;n del f&aacute;rmaco.<span class="superscript">4</span></p>     <p align="justify">  A la hora de elegir el f&aacute;rmaco  antihipertensivo en este grupo de pacientes, hay que tener en cuenta la  presencia de diversas enfermedades que coexisten en un mismo individuo  (comorbilidad), la disminuci&oacute;n de la reserva fisiol&oacute;gica u homeostasis de los  ancianos,&nbsp; y la consiguiente fragilidad  que presentan frente a noxas externas. Una incontinencia urinaria latente hasta  entonces, y sin traducci&oacute;n cl&iacute;nica, puede ponerse de manifiesto y constituir un  problema tras el tratamiento con diur&eacute;ticos, as&iacute; mismo en un paciente de m&aacute;s de  80 a&ntilde;os&nbsp; y con alteraciones moderadas de  las funciones superiores, estos f&aacute;rmacos pueden provocar deshidrataci&oacute;n, sobre  todo, en meses c&aacute;lidos del a&ntilde;o, debido a una baja sensibilidad del centro de la  sed.</p>     <p align="justify">La hipotensi&oacute;n postural, fen&oacute;meno  frecuente en los ancianos por una mala adaptabilidad del sistema  neurovegetativo puede exacerbarse tras la administraci&oacute;n&nbsp; de bloqueadores alfa o calcio antagonistas,  especialmente tras la primera dosis, pudiendo provocar ca&iacute;das con funestas consecuencias. Los bloqueadores beta pueden  desencadenar una depresi&oacute;n, cuadro&nbsp;  confusional o desenmascarar una demencia latente, adem&aacute;s de las  situaciones cl&iacute;nicas que contraindican la administraci&oacute;n de estos f&aacute;rmacos,  como la diabetes mellitus, enfermedad pulmonar obstructiva cr&oacute;nica, bloqueo auriculovetricular,  arteriopat&iacute;a perif&eacute;rica frecuentes en ellos. Por otra parte, la isquemia  cardiaca y el temblor esencial pueden beneficiarse con la terapia con bloqueadores  beta.<span class="superscript">5</span></p>     <p align="justify">Los inhibidores de la enzima convertidora de  angiotensina son ideales en pacientes  con comorbilidad. Estos son, pues, algunas de las situaciones propias de  pacientes ancianos que hay que tener en cuenta de forma espec&iacute;fica en el  tratamiento de la hipertensi&oacute;n arterial. El tratamiento juicioso y ponderado de  los pacientes mayores hipertensos es indudable que no solo evitar&aacute; las  complicaciones fatales, sino que tambi&eacute;n mejorar&aacute; su calidad de vida.<span class="superscript">6</span></p>     <p align="justify">El objetivo del tratamiento siempre  nos llevar&aacute; a la reducci&oacute;n de la morbilidad y mortalidad cardiovascular. Saber  siempre que la mayor&iacute;a de los pacientes hipertensos, especialmente los mayores  de 60 a&ntilde;os, alcanzar&aacute;n el objetivo de presi&oacute;n arterial diast&oacute;lica&nbsp; despu&eacute;s de la presi&oacute;n&nbsp; arterial sist&oacute;lica, el enfoque primario debe  ser conseguir el objetivo de la presi&oacute;n arterial sist&oacute;lica, tratando hasta la  meta de 140/90 mmHg.<span class="superscript">7</span></p>     <p align="justify">Una vez iniciada la terapia  farmacol&oacute;gica, la mayor&iacute;a de los pacientes deber&aacute;n volver a seguimiento y  ajuste de la medicaci&oacute;n en intervalos mensuales. Ser&aacute;n necesarias visitas m&aacute;s  frecuentes en pacientes en estadio II o con hipertensi&oacute;n con complicaciones de  comorbilidad. El potasio s&eacute;rico&nbsp; y la  creatinina deber&aacute;n ser medidas al igual que los l&iacute;pidos 1 vez al a&ntilde;o. Despu&eacute;s de conseguir el  objetivo y la estabilidad en la presi&oacute;n arterial, las visitas de&nbsp;seguimiento pueden ser en&nbsp; intervalos de 3 a 6 meses.<span class="superscript">8</span> Las  patolog&iacute;as concomitantes, como la&nbsp;  insuficiencia cardiaca, diabetes u otras, influir&aacute;n en la frecuencia de  las visitas. Otros factores de riesgo cardiovascular deben ser tratados y  controlados; el abandono del tabaco y el alcohol deber&iacute;an ser promovidos  rigurosamente. La terapia con dosis  bajas de aspirina deber&iacute;a ser considerada solo cuando la presi&oacute;n arterial est&aacute;  controlada, porque el riesgo de ictus hemorr&aacute;gico est&aacute; incrementado en  pacientes con hipertensi&oacute;n arterial no controlada.<span class="superscript">9</span></p> <h4>Summary</h4> <h6>What  should we do with a hypertensive elderly?</h6>     <p align="justify">Arterial  hypertension is a medical problem of first magnitude, not only for its  consequences, mainly cardiovascular complications (myocardial infarction),  peripheral arteriopathies, stroke, nephroangiosclerosis, etc., but also for  being very common in the elderly, among whom it is the main factor of  cardiovascular risk. The family physicians are in charge of its early  detection. </p>     <p><strong>Key words:</strong>  Cardiovascular risk, treatment benefit, treatment objective.</p> <h4>Referencias bibliogr&aacute;ficas</h4>     <!-- ref --><p>1. Flack JM, Mc Veigh G. Grimm RH. Hipertensi&oacute;n therapy in the elderly.    Cierr Ap Nephrol Hyperten. 1998;2:386-94.<!-- ref --><p>2. Drug treatment of hypertensi&oacute;n in the elderly: a metaanalysis Ann    Intern Med. 1996;121:355-62.<!-- ref --><p>3. Manm SJ. Systolic hypertensi&oacute;n in the elderly. Pathofisiology&nbsp;    and magnagement. Arch Intern Med. 1998;152:1997-84.<!-- ref --><p>4. Shep Cooperative Reserarch Group. Prevention of struke by antihipertensive    drug treat ment in older persons with isulated systolic hypertension: final    results&nbsp; of the Systolic Hypertension in the Elderly Program (SHEP).&nbsp;    JAMA. 1991;265:3255-64.<!-- ref --><p>5. Wei JG. Age and the cardiovascular system. N Engl J Med. 2001;327:1735-9.<!-- ref --><p>6. Fletcher AE, Bulpitt CI. How for should blood pressure be Cowwred? N Engl    G Med. 2002;326:251-4.<!-- ref --><p>7. Gandhal S, Gernfelt B, Sundh V. Blood pressure and mortality in old age:    aleven year follow-up of a 70 year old population. J Hypertens. 2002;5:745-    8.<!-- ref --><p>8. National High Blood Pressure Education Program Working Groups Report on    Hypertensi&oacute;n in the Elderly. Hypertension. 2002;23:275-85.<!-- ref --><p>9. Kannel W, Gordon T. Evaluation of cardiovascular risk in the elderly. The    Framingham Bull NG Acad Med. 2001;54:573-91.<p>Recibido: 3 de abril de 2007.   &nbsp;&nbsp;&nbsp;Aprobado: 20 de julio de 2007. <br /> Dra. <em>Nancy Guinart Zayas. </em>San Mart&iacute;n # 21 y L&iacute;nea del Ferrocarril, casa  5, municipio Cerro, Ciudad de La Habana, Cuba. E mail: <a href="mailto:nguint@infomed.sld.cu">nguint@infomed.sld.cu</a> </p>     <p><span class="superscript"><a href="#autor">1</a></span><a href="#autor">Especialista de I Grado en  Medicina&nbsp; Interna. Asistente de la  Facultad &nbsp;de Ciencias&nbsp; M&eacute;dicas &ldquo;General Calixto Garc&iacute;a&rdquo;.</a><a name="cargo" id="cargo"></a></p>      ]]></body><back>
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