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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Inmunonutrición en el adulto mayor]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Immunonutrition in the older adult]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Instituto de Medicina Militar Dr. Luis Díaz Soto  ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The objective of this paper is to make a bibliographic review on nutrition and immunity in the older adult to investigate the current state of this topic in the last years so as to develop a research project that contributes to establish useful therapeutic conducts that facilitate a full life to these people, and to prevent a series of disorders derived from the alterations in the immunity and nutrition of this age group. Many of these alterations cause the appearance in the older adult of tumoral processes, allergic diseases, severe infections and autoimmune diseases, leading to longer hospital stays and making difficult, many times, an adequate recovery. Both the topic of nutrition and that of immunity have been widely studied by numerous authors. As to immunity, it has been proved by diverse studies that at advanced ages of life the counts of lymphocytary subpopulations are reduced, as well as the quality in their function. Moreover, those factors having to do with the survival of cells B, antibody producers, can be appreciated in experimental works. Other immunity studies refer to the repercussion of chronic malnutrition on the thymus, primary organ of the lymphoid system. Nervous anorexia and bulimia are mentioned as examples of malnutrition and immunity disorder models. As regards the topic of nutritional deficit at advanced ages, in a general way, we can say that the most significant studies deal with the reduction in the ingestion of antioxidant agents (vitamins E and C are stressed), of olygoelements (zinc, selenium, iron, other minerals, fermented olygosaccharides and triacylglycerol, among others), and with the great importance of probiotics in the recovery of these persons&#8217; malnutrition, as well as with the association of physical exercises with treatments.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[Nutrición]]></kwd>
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<kwd lng="en"><![CDATA[immunosenescence]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[ <h2>Inmunonutrici&oacute;n en el adulto mayor</h2>     <p><a href="#cargo">Edelis Castellanos Puerto<span class="superscript">1</span></a><a name="autor" id="autor"></a></p> <h4>&nbsp;Resumen</h4>     <p align="justify">El objetivo de este trabajo es hacer una revisi&oacute;n  bibliogr&aacute;fica acerca de la nutrici&oacute;n y la inmunidad en el adulto mayor para  investigar el estado actual del tema en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, con el fin de  desarrollar un proyecto de investigaci&oacute;n con un tema af&iacute;n, para lograr establecer  conductas terap&eacute;uticas &uacute;tiles que faciliten una vida plena a estas personas, y  para&nbsp; prevenir una serie de trastornos  derivados de las alteraciones en la inmunidad y la nutrici&oacute;n de este grupo  etario. Muchas de estas alteraciones provocan la aparici&oacute;n en el adulto mayor  de procesos tumorales, enfermedades al&eacute;rgicas, infecciones severas y  enfermedades autoinmunes, todo lo cual hace que la estad&iacute;a hospitalaria  aumente, as&iacute; como que se dificulte, en muchas ocasiones, una recuperaci&oacute;n  adecuada. Tanto el tema de la nutrici&oacute;n como el de la inmunidad han sido  ampliamente estudiados por numerosos autores. Espec&iacute;ficamente&nbsp; en lo que se refiere a la inmunidad se ha demostrado  en diversos estudios que en edades avanzadas de la vida los conteos de  subpoblaciones linfocitarias est&aacute;n disminuidos, como tambi&eacute;n la calidad en su  funci&oacute;n, y adem&aacute;s, de todo ello se puede apreciar en trabajos experimentales  los factores que tienen que ver con la supervivencia de las c&eacute;lulas B,  productores de anticuerpos. Otros estudios de la inmunidad refieren la  repercusi&oacute;n que tiene en el timo, &oacute;rgano primario del sistema linfoide, la  malnutrici&oacute;n cr&oacute;nica, y tambi&eacute;n se ponen como ejemplos de modelos de  malnutrici&oacute;n y alteraciones de la inmunidad a la anorexia nerviosa y la  bulimia. En cuanto al tema del d&eacute;ficit nutricional en edades avanzadas, de  forma general, podemos decir que los estudios m&aacute;s relevantes plantean la  disminuci&oacute;n en la ingesti&oacute;n de agentes antioxidantes (se destacan las vitaminas  E y C), de los oligoelementos (zinc, selenio, hierro, otros minerales,  oligosac&aacute;ridos fermentados, triacilglicerol, &nbsp;entre otros), y&nbsp; la gran importancia de los probi&oacute;ticos en la  recuperaci&oacute;n de la malnutrici&oacute;n&nbsp; de estas  personas, as&iacute; como la asociaci&oacute;n de los ejercicios f&iacute;sicos a los tratamientos. </p>     <p><strong>Palabra clave:</strong> Nutrici&oacute;n, inmunidad, inmunocenescencia.<strong></strong></p> <h4>Introducci&oacute;n</h4>     <p align="justify">El fallo en la salud es un acontecimiento cr&iacute;tico  para el hombre, y &nbsp;la naturaleza humana tiende a excluir las  cosas no placenteras,&nbsp; por lo que la  vejez o senectud se ve como un problema, no por ella en s&iacute; misma, sino m&aacute;s bien  por las incapacidades a las que se asocia. &nbsp;La senectud&nbsp;  ha sido siempre un conflicto para mantener la independencia&nbsp; y la confianza en s&iacute; mismo, ya desde la &eacute;poca  de <em>Cicer&oacute;n</em> se miraba&nbsp;  esta edad&nbsp; como un tiempo infeliz  por varias razones, una de las cuales era que se debilitaba el cuerpo, aunque  existen posiciones contrarias como las que adoptan los chinos.<span class="superscript">1&nbsp;</span>&nbsp;&nbsp;&nbsp; </p>     <p align="justify">Existen varias etapas en el vida del ser humano que  cursan&nbsp; con imunodeficiencia fisiol&oacute;gica,  dadas fundamentalmente en la lactancia y en per&iacute;odos avanzados de la vida, cuando  los m&uacute;ltiples mecanismos que est&aacute;n involucrados&nbsp;van desde la involuci&oacute;n t&iacute;mica, hasta los procesos biomoleculares  propios&nbsp; de la edad, que muchas veces est&aacute;n acompa&ntilde;ados de  malnutrici&oacute;n proteico cal&oacute;rica (ingesti&oacute;n reducida de alimentos o aumento de  los requerimientos de ellos), los cuales provocan la aparici&oacute;n de procesos  tumorales, infecciones y enfermedades autoinmunes; adem&aacute;s, todos est&aacute;n  relacionados con la acci&oacute;n conjunta de los sistemas nervioso, endocrino y&nbsp; metab&oacute;lico.<span class="superscript">2-5</span></p>     <p align="justify"> Existen otros  factores asociados a la morbilidad&nbsp; y a  la salud en esta etapa de la vida que tienen que ver con la fuerza de voluntad  o el ego del individuo, ya que es com&uacute;n ver a ancianos, sin ninguna enfermedad  aparentemente mortal, que vuelven sus caras al mundo y mueren, o viceversa,  individuos con enfermedades graves que retornan a la vida milagrosamente.</p>     <p align="justify">La relaci&oacute;n  entre la inmunidad y la nutrici&oacute;n es conocida, as&iacute; como tambi&eacute;n la alta  prevalencia del&nbsp; d&eacute;ficit nutricional que  tienen muchos ancianos. Esto se ha visto en algunos estudios experimentales con  animales viejos de laboratorio, as&iacute; como la repercusi&oacute;n de otras sustancias  llamadas micronutrientes e ingeridas con la dieta, sobre la inmunidad.  Plantearemos algunos de ellos como base de nuestros ulteriores planteamientos:</p> <ul>       <li>En un estudio realizado con ratones Balb/c  se observ&oacute; que los que recibieron una dieta suplementada con selenio, zinc y vitaminas A, C y E no tuvieron ning&uacute;n tipo  de afectaci&oacute;n inmune, comparado con el grupo control.<span class="superscript">6</span> Tambi&eacute;n se  vio la importancia de la vitamina A en el proceso de diferenciaci&oacute;n  linfocitaria.</li>       <li>La glutamina&nbsp; es requerida por las c&eacute;lulas inmunes como  precursor de la s&iacute;ntesis de nucle&oacute;tidos, esencialmente para linfocitos,  monocitos y leucocitos polimorfonucleares neutr&oacute;filos. Se ha demostrado que el  riesgo de la infecci&oacute;n disminuye cuando se administra esta sustancia.<span class="superscript">7 </span></li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Se ha visto el gran impacto que tiene  sobre la s&iacute;ntesis de DNA, la liberaci&oacute;n de citocinas, y la expresi&oacute;n de&nbsp; receptores por los linfocitos, despu&eacute;s de  ingerir dietas enriquecidas con aceites de pescado.<span class="superscript">8</span></li>       <li>Otros estudios <em>in vitro</em> con cultivos celulares indican que el &aacute;cido linoleico, el  oleico, el linoleico conjugado, el dihomo-gamma linoleico, el araquid&oacute;nico, el  alfalinoleico, el licosapentaenoico y el  decosahexaenoico, aumentan la producci&oacute;n de&nbsp; citocinas por los linfocitos y la actividad NK.<span class="superscript">9</span> Estos &aacute;cidos grasos se encuentran en los pescados, y se plantea que tienen un efecto  ben&eacute;fico sobre las enfermedades inflamatorias como la artritis reumatoide. </li>       <li>Los pacientes con cirrosis hep&aacute;tica en  estadios avanzados son un modelo de desnutrici&oacute;n proteico cal&oacute;rica, pues los  estudios muestran un d&eacute;ficit marcado de tiamina, riboflavina y del complemento  hemol&iacute;tico total.<span class="superscript">10</span></li>       <li>Otros modelos que se han estudiado de trastornos  nutricionales marcados &nbsp;son la bulimia y  la anorexia nerviosa, que cursan con disminuci&oacute;n de las poblaciones de los  linfocitos CD3+,&nbsp; CD4+, CD8+ y de la  hipersensibilidad retardada, en fin, grandes trastornos de la inmunidad  adaptativa.<span class="superscript">11</span></li>       <li>En un estudio experimental se demostr&oacute; en  que los pacientes que ingirieron una f&oacute;rmula con zinc, selenio, oligosac&aacute;ridos  fermentables y triacylglicerol, las variables que miden inmunidad celular se  elevaron&nbsp; significativamente y los  s&iacute;ntomas respiratorios disminuyeron.<span class="superscript">12</span></li>     </ul>     <p align="justify">Hay indicios consistentes para pensar que ciertos  suplementos nutricionales de elementos traza y vitaminas pueden mejorar la  situaci&oacute;n&nbsp; inmunol&oacute;gica de los ancianos  sanos, y de aquellos que, aun siendo aparentemente sanos, tienen ciertas  deficiencias nutricionales subcl&iacute;nicas. Hay datos importantes para considerar a  la&nbsp; vitamina E, A y el zinc como  sustancias inmunoreguladoras, y de las que hay evidencias para considerar  eficaz su suplementaci&oacute;n en los ancianos. Siendo esto as&iacute;, y teniendo en cuenta  las escasas posibilidades de que un anciano presente efectos secundarios por el  aporte de estos oligoelementos, debemos convenir que la era de los suplementos  nutricionales est&aacute; aqu&iacute;.<span class="superscript">13,14 </span></p>     <p align="justify">La  fundamentaci&oacute;n de este trabajo es realizar una amplia revisi&oacute;n  bibliogr&aacute;fica&nbsp; para ahondar en el  conocimiento de los trastornos nutricionales m&aacute;s frecuentes y la disregulaci&oacute;n  del sistema inmunol&oacute;gico del anciano, as&iacute; como actualizarnos al respecto para  profundizar m&aacute;s en el tema y establecer procedimientos preventivos y  terap&eacute;uticos que faciliten una vida m&aacute;s plena a estas personas.</p> <h4>Desarrollo</h4> <h6>La nutrici&oacute;n  en el adulto mayor </h6>     <p align="justify">El alimento, el aire y el agua  son los 3 elementos esenciales para la existencia biol&oacute;gica. Su demanda var&iacute;a  seg&uacute;n la actividad, el medio y la edad, por tanto, cuanto m&aacute;s anciano es el  individuo menor ser&aacute; la demanda para la energ&iacute;a alimentaria, primero por la  reducci&oacute;n de la masa corporal, y en segundo lugar, por la vida menos activa que  lleva. </p>     <p align="justify">En edades entre  los 60 y 90 a&ntilde;os la ingesta disminuye en una cuarta parte, de ah&iacute; que es  importante conocer esto y evitar una ingesta excesiva a estas edades, que dar&iacute;a  como resultado un dep&oacute;sito de grasas neutras innecesarias&nbsp; y perjudiciales que dificultar&iacute;an la  actividad cardiaca y diminuir&iacute;an la eficacia respiratoria.<span class="superscript">15</span>La dieta de un adulto de aproximadamente 75 a&ntilde;os debe  contener entre 1 600 y 2 400 calor&iacute;as, adem&aacute;s del suministro de prote&iacute;nas de  primera clase, minerales y vitaminas adecuados. Los estudios de <em>Payette H</em> y otros describen bien estos  requerimientos.<span class="superscript">16</span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">En los ancianos existe una reducci&oacute;n&nbsp; entre un 30 y un 20 %&nbsp; respectivamente de tripsina y pepsina,  enzimas que retardan la absorci&oacute;n de los az&uacute;cares como la 3 metilglucosa o  galactosa y&nbsp; la xilosa. Tambi&eacute;n la  amilasa pancre&aacute;tica disminuye en un 70-60 % respecto a su producci&oacute;n a la edad  de 18 a&ntilde;os, todo lo cual tiene que ver con la dificultad en la absorci&oacute;n de las  grasas.<span class="superscript">17</span> Se ha visto la importancia que tienen los micronutrientes  como el magnesio, el zinc, el hierro, el selenio, el calcio, los folatos y las vitaminas,  en&nbsp; la buena nutrici&oacute;n, y cuando los  ancianos los ingieren en la forma y dosis recomendadas sus efectos son  ben&eacute;ficos para su salud.<span class="superscript">18,19</span></p>     <p align="justify">El &iacute;ndice metab&oacute;lico va disminuyendo gradualmente a  partir de los 20 a&ntilde;os, la cantidad de O<span class="superscript">2</span> utilizado por cada tejido  se reduce en una cantidad que var&iacute;a de un &oacute;rgano a otro, lo cual se&nbsp; acompa&ntilde;a de un aumento de la actividad  glucol&iacute;tica anaerobia y de alteraciones en la permeabilidad de las membranas  celulares. Debido a ello, el efecto general consiste en&nbsp; el decrecimiento de la eficiencia del  aprovechamiento energ&eacute;tico y de la capacidad de trabajo del anciano.<span class="superscript">1,20</span>Seg&uacute;n <em>Chandra</em><span class="superscript">21</span> los  estudios nutricionales deben reunir las caracter&iacute;sticas siguientes:</p> <ul>       <li>Ser prospectivos, de m&aacute;s de 12 meses, para  controlar posibles infecciones, complicaciones, etc&eacute;tera.</li>       <li>Ser controlados, randomizados a doble  ciego, con placebo, control y tama&ntilde;o muestral adecuado.</li>       <li>Tener marcadores de salud adecuados para  evaluar impacto cl&iacute;nico.</li>       <li>Evaluar niveles s&eacute;ricos de vitaminas  liposolubles y expresarlas como un ratio del total de l&iacute;pidos y colesterol.</li>       <li>Evaluar otras variables que tengan  importancia sobre la respuesta inmunol&oacute;gica, hormonal y metab&oacute;lica.</li>     </ul>     <p>Otros autores como <em>Quintero</em><span class="superscript">22</span> y <em>Eleanor  Young</em><span class="superscript">23 </span>concuerdan en que el estado nutricional de debe  evaluar&nbsp; por:</p> <ul>       <li>Informaci&oacute;n diet&eacute;tica del paciente.</li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Mediciones antropom&eacute;tricas que comprendan  la talla, el peso, el pliegue cut&aacute;neo y la circunferencia de brazo. Estas son  un arma de gran valor para hallar &iacute;ndices de talla/peso, de masa corporal para  seguimiento de los pacientes, etc&eacute;tera.</li>       <li>Evaluaci&oacute;n cl&iacute;nica que comprende el signo  cl&iacute;nico y el defecto vitam&iacute;nico o de oligoelemento que se muestra en la tabla.</li>       <li>Evaluci&oacute;n bioqu&iacute;mica y de laboratorio que  comprende&nbsp; estudios de alb&uacute;mina,  transferrina, ferritina, hierro, conteo absoluto de linfocitos, dosificaci&oacute;n de  vitaminas (A, retinol, tiamina, D y &aacute;cido asc&oacute;rbico), y estado catab&oacute;lico  (nitr&oacute;geno ingerido y en orina, prote&iacute;nas ingeridas).</li>       <li>Otros factores como las modificaciones  anat&oacute;micas&nbsp; de estructura org&aacute;nica, las  enfermedades cr&oacute;nicas concomitantes, los trastornos de los mecanismos de  defensa, los cambios mucocut&aacute;neos, el deterioro mental; y los factores  gerontol&oacute;gicos, como el abuso de f&aacute;rmacos, la ausencias de amparo filial, el  aislamiento, el h&aacute;bitat y&nbsp; la higiene.<span class="superscript">20</span></li>     </ul>     <p align="center"><strong>TABLA.</strong> Relaci&oacute;n entre signo cl&iacute;nico y el  defecto vitam&iacute;nico o de oligoelemento</p>     <div align="center">   <table border="1" align="center" cellpadding="0" cellspacing="3">     <tr>       <td valign="top">    <p align="left">Signos cl&iacute;nicos</p></td>       <td valign="top">    <p align="center">Defecto vitam&iacute;nico o de    oligoelemento</p></td>     </tr>     <tr>       <td valign="top">    <p align="left">Manchas blancas en las u&ntilde;as</p></td>       <td valign="top">    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">Zinc</p></td>     </tr>     <tr>       <td valign="top">    <p align="left">Palidez conjuntival</p></td>       <td valign="top">    <p align="center">Fe</p></td>     </tr>     <tr>       <td valign="top">    <p align="left">Glositis</p></td>       <td valign="top">    <p align="center">B12</p></td>     </tr>     <tr>       <td valign="top">    <p align="left">Deterioro de la marcha</p></td>       <td valign="top">    <p align="center">B12</p></td>     </tr>     <tr>       <td valign="top">    <p align="left">Abotagamiento</p></td>       <td valign="top">    <p align="center">B12</p></td>     </tr>     <tr>       <td valign="top">    <p align="left">Sangrado de enc&iacute;as</p></td>       <td valign="top">    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">C</p></td>     </tr>     <tr>       <td valign="top">    <p align="left">Pobre cicatrizaci&oacute;n</p></td>       <td valign="top">    <p align="center">C</p></td>     </tr>     <tr>       <td valign="top">    <p align="left">Petequias</p></td>       <td valign="top">    <p align="center">C</p></td>     </tr>     <tr>       <td valign="top">    <p align="left">Piel seca</p></td>       <td valign="top">    <p align="center">A</p></td>     </tr>     <tr>       <td valign="top">    <p align="left">Neuropat&iacute;as</p></td>       <td valign="top">    <p align="center">B1, B6, B12, &aacute;cido f&oacute;lico</p></td>     </tr>     <tr>       <td valign="top">    <p align="left">Ceguera nocturna</p></td>       <td valign="top">    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">A</p></td>     </tr>     <tr>       <td valign="top">    <p align="left">Hiperqueratinosis</p></td>       <td valign="top">    <p align="center">A</p></td>     </tr>     <tr>       <td valign="top">    <p align="left">Hemorragias</p></td>       <td valign="top">    <p align="center">K</p></td>     </tr>   </table> </div>     <p align="justify">  Se han utilizado una serie de estudios en diferentes  pa&iacute;ses&nbsp; que denotan que un gran por ciento  de la poblaci&oacute;n anciana ingiere menos del 75 % de las cantidades de nutrientes  recomendadas por la OMS,&nbsp; un tercio de  las personas mayores de 65 a&ntilde;os presentan alg&uacute;n d&eacute;ficit nutricional, y el&nbsp; por ciento de pacientes institucionalizados  desnutridos tambi&eacute;n se encuentra elevado.<span class="superscript">24-28</span></p> <h6>La inmunidad  en el adulto mayor</h6>     <p align="justify">Los cambios del sistema inmune repercuten en el resto  de los &oacute;rganos y sistemas, ya que la respuesta inmune est&aacute;&nbsp; compuesta&nbsp;  por una serie de sucesos secuenciales y controlados que generalmente se  inician con la entrada de un ant&iacute;geno (Ag) o mol&eacute;cula ajena al organismo. Este  reconocimiento antig&eacute;nico se hace a trav&eacute;s de&nbsp;  los linfocitos, que deben proliferar, crecer y&nbsp; madurar, todo lo cual se ve afectado en la  senectud, que va acompa&ntilde;ada de una involuci&oacute;n t&iacute;mica, una disminuci&oacute;n de las  hormonas t&iacute;micas, de los linfocitos T maduros y de la respuesta de anticuerpos  a ciertos ant&iacute;genos espec&iacute;ficos; a este proceso se le llama <em>inmunosenescencia,</em>&nbsp; que adem&aacute;s en muchos casos cursa con aumento  de la prevalencia de anticuerpos s&eacute;ricos como el factor reumatoideo (FR), que  es una inmunoglubulina M (IgM) que se encuentra en algunas enfermedades  autoinmunes.</p>     <p align="justify">Est&aacute; descrito que la enfermedad se desarrolla cuando  los mecanismos de defensa fallan, ya sea por agresi&oacute;n externa de g&eacute;rmenes o por  la combinaci&oacute;n de varios factores tal y como sucede en las enfermedades  cr&oacute;nicas. Los cambios m&aacute;s relacionados con el envejecimiento en el sistema  inmunol&oacute;gico del anciano son el aumento de los linfocitos T HLA-DR14,<span class="superscript">29</span> el aumento de los linfocitos T  inmaduros CD2+ y CD3-,&nbsp; asociado al  aumento de los linfocitos de memoria CD45 R<span class="subscript">O</span>, junto con una  disminuci&oacute;n de los linfocitos v&iacute;rgenes CD4 SR<span class="subscript">A</span><span class="superscript">30</span> y la  disminuci&oacute;n de los CD8, mientras que los CD4&nbsp;  se mantienen normales.<span class="superscript">31</span> </p>     <p>Cuando se estudian otras mol&eacute;culas como el CD16, el  CD56, el CD19, est&aacute;n disminuidas, al igual que los conteos absolutos de&nbsp; linfocitos.<span class="superscript">32,33</span> En cuanto a las  c&eacute;lulas asesinas naturales (NK) hasta ahora no se ha observado ning&uacute;n cambio  significativo,<span class="superscript">34</span> pero hay datos controversiales.<span class="superscript">35</span></p>     <p align="justify">La prote&iacute;na CD28 es un coestimulante de la uni&oacute;n del receptor  de reconocimiento antig&eacute;nico (TCR) de la superficie del linfocito T con el  complejo Ag- HLA que est&aacute; en la superficie de la c&eacute;lula presentadora de Ag. Esta  mol&eacute;cula tambi&eacute;n contribuye a la activaci&oacute;n y secreci&oacute;n de interleucina 2  (IL-2) y a la se&ntilde;al del linfocito T estimulado, por tanto, la ausencia o  disminuci&oacute;n del CD28 causa una disfunci&oacute;n en el sistema inmunol&oacute;gico. Los  estudios de <em>Boucher</em> y otros demostraron que la expresi&oacute;n de CD28 var&iacute;a en  diferentes grupos de edades, y es precisamente en los ancianos donde menos se  verifica su expresi&oacute;n.<span class="superscript">36</span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Otra de las alteraciones importantes que se ha  observado en estas edades es la disminuci&oacute;n de la respuesta de hipersensibilidad  retardada (DTH). Ello se estudi&oacute; durante 7 a&ntilde;os por <em>Wayne</em> y otros. Se apreci&oacute; que&nbsp;  la morbimortalidad aumenta en ancianos sanos con anergia, comparados con  aquellos cuyas pruebas de intradermoreacci&oacute;n eran normales.<span class="superscript">37</span> De  hecho, la prueba d&eacute;rmica es el mejor predictor de la sepsis relacionada con la  mortalidad en estos pacientes.<span class="superscript">38</span></p>     <p align="justify">Los trabajos experimentales de&nbsp; <em>Rathmell  JC</em>, estudian los factores que tienen que ver con la supervivencia de las  c&eacute;lulas B, productores de anticuerpos.<span class="superscript">39</span> Los niveles de anticuerpos  en general&nbsp; son normales, pero la  capacidad de respuesta ant&iacute;geno espec&iacute;fica est&aacute; disminuida con poca respuesta  de anticuerpos ante los ant&iacute;genos vacunales.<span class="superscript">34,39-42 </span></p> <h6>Influencia  de los factores psicosociales sobre la nutrici&oacute;n humana</h6>     <p align="justify">No&nbsp; se puede  dejar de mencionar la relaci&oacute;n del factor psicosocial, ya que la asimilaci&oacute;n  social no es la misma en todas las edades. En los ancianos prima la soledad y disminuye la autoestima en muchas ocasiones, lo que determina la falta de  apetito y depresi&oacute;n, que a su vez, afecta el sistema inmunoendocrinometab&oacute;lico.<span class="superscript">43</span> Los estudios tambi&eacute;n refieren que los factores  inmunonutricionales guardan relaci&oacute;n proporcional, no solo con la morbilidad  como ya se ha planteado, sino tambi&eacute;n con la mortalidad.<span class="superscript">44</span></p>     <p align="justify">Los trabajos de <em>Paffenbarger </em>plantean que las personas f&iacute;sicamente activas viven m&aacute;s que las que son  sedentarias; actualmente se sabe que muchos de los cambios fisiopatol&oacute;gicos del  envejecimiento son consecuencia de la inactividad y el desentrenamiento en  edades avanzadas.<span class="superscript">1</span> Est&aacute; probado que los ancianos con estilos de  vida saludables y que realizan ejercicios f&iacute;sicos regularmente tienen una mayor  respuesta a la inmunizaci&oacute;n contra el virus de la influenza.<span class="superscript">45</span> </p>     <p align="justify">Otro de los aspectos importantes a se&ntilde;alar es la gran  interrelaci&oacute;n que existe entre el metabolismo, el sistema nervioso, el sistema endocrino  y el sistema inmunol&oacute;gico. Est&aacute; demostrado que el estr&eacute;s y las tensiones por s&iacute;  mismas generan inmunodeficiencias,<span class="superscript">46,47</span> y si a ello se le a&ntilde;ade la  anorexia que tambi&eacute;n provocan, aparece un trastorno nutricional asociado que  acent&uacute;a la inmunodeficiencia, este proceso se observa mucho en los ancianos  poco adaptados y reprimidos socialmente.</p>     <p align="justify">Por otro lado,  el sistema nervioso aut&oacute;nomo tambi&eacute;n juega un gran papel en el equilibrio del  sistema neuroinmunendocrinometab&oacute;lico. Se sabe que&nbsp; las c&eacute;lulas del tejido linfoide asociado a  las mucosas (TLAM) y los nervios ent&eacute;ricos habitualmente se sintetizan&nbsp; neurop&eacute;ptidos. Los linfocitos, las macr&oacute;fagos  y las c&eacute;lulas epiteliales son capaces de responder a ellos para generar  proliferaci&oacute;n o no del sistema inmune de mucosas con efecto de citocinas y  producci&oacute;n de IgA. Otro tanto realizan los neurop&eacute;ptidos ex&oacute;genos, que  preservan las defensas normales contra la invasi&oacute;n bacteriana.<span class="superscript">48&nbsp;</span> </p>     <p align="justify">Los problemas m&eacute;dicos de la vejez se agravan por  dificultades sociales del&nbsp; m&eacute;dico o por  la interpretaci&oacute;n err&oacute;nea de&nbsp; los cuadros  cl&iacute;nicos, por lo cual es necesario instruir, orientar y capacitar al adulto  mayor, y en todo caso, brindarles el apoyo psicol&oacute;gico que reclaman&nbsp; para mejorar su estado inmunonutricional y su  estatus dentro de la sociedad como ser humano que a&uacute;n puede aportar.</p>     <p align="justify">  Se est&aacute;  estudiando la aplicaci&oacute;n de los probi&oacute;ticos en la malnutrici&oacute;n de ancianos con  buenos resultados cl&iacute;nicos, no solo en la recuperaci&oacute;n nutricional sino en la  del sistema inmunol&oacute;gico.<span class="superscript">49-51</span> En muchas ciudades del mundo, y  especialmente en nuestro pa&iacute;s, existen programas comunitarios para la  asistencia alimentaria al adulto mayor, en los que se llevan a cabo novedosas  ideas.<span class="superscript">52</span> A partir de 1982 la OMS organiz&oacute; un plan de acci&oacute;n para una  nutrici&oacute;n adecuada y el bienestar de los ancianos,<span class="superscript">53</span> aunque por  supuesto, queda mucho por estudiar&nbsp; y  hacer en este campo, pero lo importante es que cada prop&oacute;sito se cumpla con el  fin de&nbsp; mejorar el estado nutricional del  adulto mayor. </p> <h4>Conclusiones</h4>     <p align="justify">Existen m&uacute;ltiples evidencias de que el envejecimiento  produce una disregulaci&oacute;n en la respuesta inmune. Es en la inmunidad mediada  por c&eacute;lulas donde radica la principal disfunci&oacute;n. La propia dificultad en el  funcionamiento de la respuesta inmune ocasiona, en el anciano sano, la fase de  agudizaci&oacute;n de las infecciones, en consecuencia y tiempo, lo que generar&aacute;  un&nbsp; agotamiento de las reservas  nutricionales y viceversa cuando adem&aacute;s de vejez se a&ntilde;ade desnutrici&oacute;n, aunque  sea leve o de determinados nutrientes. Lo que es una disfunci&oacute;n en la respuesta  inmune, se transforma en un aut&eacute;ntico d&eacute;ficit inmunol&oacute;gico.&nbsp; </p>     <p align="justify">Se ha encontrado&nbsp; d&eacute;ficit nutricional en ancianos aparentemente  sanos, pero al realizarles los&nbsp; estudios  de micronutrientes en los dep&oacute;sitos en los tejidos, estos han sido escasos.&nbsp; Posteriormente se ha evidenciado que las  ingestas diarias&nbsp; recomendadas son  claramente insuficientes en estos pacientes. Est&aacute; probado que los cambios en  los h&aacute;bitos diet&eacute;ticos&nbsp; y la implantaci&oacute;n  de estilos de vida sanos mejoran la salud inmunutricional del adulto mayor. </p> <h4 align="justify">Summary</h4> <h6>Immunonutrition  in the older adult</h6>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">The  objective of this paper is to make a bibliographic review on nutrition and  immunity in the older adult to investigate the current state of this topic in  the last years so as to develop a research project that contributes to  establish useful therapeutic conducts that facilitate a full life to these  people, and to prevent a series of disorders derived from the alterations in  the immunity and nutrition of this age group. Many of these alterations cause  the appearance in the older adult of tumoral processes, allergic diseases,  severe infections and autoimmune diseases, leading to&nbsp; longer hospital stays and making difficult,  many times, an adequate recovery. Both the topic of nutrition and that of  immunity have been widely studied by numerous authors. As to immunity, it has  been proved by diverse studies that at advanced ages of life the counts of  lymphocytary subpopulations are reduced, as well as the quality in their  function. Moreover, those factors having to do with the survival of cells B,  antibody producers, can be appreciated in  experimental works. Other immunity studies refer to the repercussion of chronic  malnutrition on the thymus, primary organ of the lymphoid system. Nervous  anorexia and bulimia are mentioned as examples of malnutrition and immunity  disorder models. As regards the topic of nutritional deficit at advanced ages,  in a general way, we can say that the most significant studies deal with the reduction  in the ingestion of antioxidant agents (vitamins E and C are stressed), of  olygoelements (zinc, selenium, iron, other minerals, fermented olygosaccharides and&nbsp;  triacylglycerol, among others), and with  the great importance of probiotics in the recovery of these persons&rsquo;  malnutrition, as well as with the association of physical exercises with  treatments. </p>     <p><strong>Key words: </strong>Nutrition,  immunity, immunosenescence.</p> <h4>Referencias  bibliogr&aacute;ficas</h4>     <!-- ref --><p>1. Cape Ronald. Geriatr&iacute;a. Cap 1. Barcelona: Salvat Editores SA; 1982.p.1-11.<!-- ref --><p>2. Moulias S. Nutrition and immunity in the elderly. Ann Med Interne (Paris).    2002 Nov;153(7):446-9.<!-- ref --><p>3. Dzieniszewski J, Jarosz M, Szczygiel B, Dlugosz J, Marlicz K, Linke K, et    al. 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<year>1982</year>
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