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<institution><![CDATA[,Ministerio de Salud Pública  ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[  <H3> Art&iacute;culos Originales</H3>  Ministerio de Salud P&uacute;blica  <H2>  Cuba: El reto de la atenci&oacute;n primaria y la eficiencia en salud<SUP>1</SUP></H2>  <I>Dr. Jos&eacute; B. Jardines M&eacute;ndez<SUP>2</SUP></I>  <OL>      <LI>  Encuentro Continental de Educaci&oacute;n M&eacute;dica. Punta del Este,  Uruguay, 10-14 de octubre, 1994.</LI>        <LI>  Viceministro de Salud.</LI>      </OL>    <H4>  &iquest;REFLEXION O DECISION?</H4>  Durante el &uacute;ltimo decenio, como quiz&aacute;s en ning&uacute;n otro,  se ha abordado en nuestro continente y en el mundo el tema de la educaci&oacute;n  y la pr&aacute;ctica m&eacute;dica. M&uacute;ltiples han sido las propuestas  y aspiraciones sobre las que se ha reflexionado desde diferentes puntos  de vista y contextos, e incluso, muchas veces m&aacute;s han sido las ocasiones  en que hemos expresado consenso y compromiso sobre la necesidad del cambio.        <P>Indudablemente son cada vez m&aacute;s los que est&aacute;n comprometidos  en la lucha por la defensa del derecho a la vida y salud de sus pueblos,  y los que se pronuncian por la necesidad de unir voluntades y esfuerzos  en momentos en que las conquistas sociales obtenidas son amenazadas por  la prolongada crisis econ&oacute;mica y las pol&iacute;ticas de ajuste  que se aplican en muchos de los pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina.        <P>Afirmaciones como que la educaci&oacute;n m&eacute;dica debe responder  y comprometerse con las necesidades de salud de la poblaci&oacute;n no  resisten discusi&oacute;n; se trata de hacer lo necesario y en ese camino  la voluntad pol&iacute;tica y el consenso social para hacer lo impostergable  se ha hecho m&aacute;s que evidente en todas las tribunas a que hemos sido  convocados en los &uacute;ltimos a&ntilde;os.        <P>Negar el valor y la necesidad de una profunda reflexi&oacute;n, a&uacute;n  insuficiente, sobre los problemas que hoy presentan los servicios de salud  y el papel de la universidad, ser&iacute;a un gran error, pero quedarnos  s&oacute;lo en la evaluaci&oacute;n y no enfrentar su soluci&oacute;n con  rapidez, ser&iacute;a imperdonable para nuestra generaci&oacute;n, que  como ninguna otra antes, vive tiempos de compromiso y decisi&oacute;n.        <P>&iquest;CAMBIOS SIN ACCION?        <P>Este noble empe&ntilde;o por lograr un nuevo orden en el campo de la  salud presupone que la voluntad pol&iacute;tica, econ&oacute;mica y social  pueda ser movilizada hacia ese objetivo; sin embargo, los hechos muestran  que lo que parece alcanzable se ha convertido hasta ahora s&oacute;lo en  una posici&oacute;n de principios, apoyada cada vez m&aacute;s, pero con  resultados concretos limitados.        <P>En nuestro continente ha sido planteado, con car&aacute;cter urgente,  la obligaci&oacute;n de que las facultades y escuelas de Medicina definan  y asuman un nuevo contrato social que legitimice su raz&oacute;n de ser  ante la sociedad y se concerten nuevas relaciones entre la universidad,  los servicios de salud y la sociedad como un todo.        ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Es innegable que en la Declaraci&oacute;n de Edimburgo de 1988, en las  conclusiones de la Conferencia Integrada UDUAL de 1991 en La Habana, en  los pronunciamientos de la Conferencia Panamericana de Educaci&oacute;n  M&eacute;dica en Quito, 1993, en la Posici&oacute;n Latinoamericana y las  22 recomendaciones de Edimburgo, 1993 y finalmente las 18 prioridades de  la Primera Conferencia Global de Colaboraci&oacute;n Internacional en Educaci&oacute;n  y Pr&aacute;ctica M&eacute;dica en Rockford, 1994, hay suficientes elementos  y aportes para plantearnos un nuevo paradigma en nuestro continente, y  en las condiciones particulares de cada pa&iacute;s adoptar definitivamente  las acciones que correspondan. No ser&aacute; tarea f&aacute;cil y habr&aacute;  que luchar en el contexto de la grave crisis econ&oacute;mica que vivimos,  con los intereses pol&iacute;ticos, institucionales e individuales creados,  que ven en estos cambios la p&eacute;rdida de su liderazgo y poder.        <P>En este Encuentro Continental, de lo que se trata medularmente es el  <B>c&oacute;mo </B>hacerlo para que todos seamos parte comprometida en  un objetivo superior a nosotros mismos y profundamente humano, como es  la salud de nuestros pueblos y que rebasa cualquier otra prioridad particular,  por muy importante que ella sea. Tal y como se expres&oacute; en La Habana,  en la UDUAL, 1991 "es necesario que la universidad pase de una vez por  todas del discurso a la acci&oacute;n, asumiendo su rol en el mejoramiento  de la salud de la poblaci&oacute;n".  <H4>  HACIA UN CAMBIO EN LAS ESTRATEGIAS DE INTERVENCION Y ESTILOS DE DIRECCION  EN SALUD</H4>  Am&eacute;rica Latina contin&uacute;a en una crisis con dimensiones pol&iacute;ticas,  sociales y econ&oacute;micas que afecta a nuestros pa&iacute;ses (con manifestaciones  particulares en cada caso) aumentando la inequidad y promoviendo el deterioro  de la calidad de vida. Las consecuencias de pol&iacute;ticas de choque,  unidas a las carencias acumuladas se reflejan en el complejo perfil epidemiol&oacute;gico  en que persisten y reaparecen enfermedades ya erradicadas.        <P>Cuba no es una excepci&oacute;n de la grave situaci&oacute;n econ&oacute;mica  que presenta la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses latinoamericanos, acentuada  ahora con el recrudecimiento del bloqueo norteamericano y la p&eacute;rdida  de cerca del 85 % de su comercio externo con la desaparici&oacute;n del  campo socialista. Sin embargo, la alta prioridad que han tenido en Cuba,  a partir del triunfo de la Revoluci&oacute;n, los campos de la Salud y  la Educaci&oacute;n, como derecho de todos y deber del Estado, crea condiciones  favorables para enfrentar este grav&iacute;simo per&iacute;odo que atenta  contra los logros alcanzados en el campo de la salud.        <P>Sin dudas, las principales fortalezas del sistema de salud cubano para  enfrentar esta dif&iacute;cil situaci&oacute;n pueden resumirse en el cumplimiento  de las condiciones requeridas para lograr verdadera igualdad en salud:  <UL>      <LI>  Sistema nacional, con pol&iacute;tica sanitaria &uacute;nica.</LI>        <LI>  Integralidad en las acciones de intervenci&oacute;n y en el alcance de  los servicios, privilegiando la atenci&oacute;n primaria y las acciones  de promoci&oacute;n y prevenci&oacute;n.</LI>        <LI>  Accesibilidad universal y gratuita a toda la poblaci&oacute;n.</LI>        <LI>  Evaluaci&oacute;n sistem&aacute;tica.</LI>        <LI>  Participaci&oacute;n activa de la comunidad y las organizaciones sociales.</LI>      </UL>  En las actuales circunstancias, donde el nivel de recursos que se dispone  ha sufrido una sensible afectaci&oacute;n, el propio desarrollo alcanzado  en estos a&ntilde;os por el sistema de salud en cuanto a indicadores, organizaci&oacute;n,  tecnolog&iacute;a, infraestructura y recursos humanos, junto a debilidades  que ahora se hacen m&aacute;s ostensibles como el alto nivel de gastos  y centralizaci&oacute;n, est&aacute;n conllevando cambios en las estrategias  de intervenci&oacute;n y en los estilos de direcci&oacute;n en salud que  se relacionan con importantes modificaciones en:  <UL>      ]]></body>
<body><![CDATA[<LI>  La poblaci&oacute;n y su estado de salud.</LI>        <LI>  Los recursos humanos en salud.</LI>        <LI>  La atenci&oacute;n m&eacute;dica y la calidad de los servicios de salud.</LI>      </UL>    <H4>  Poblaci&oacute;n y estado de salud</H4>  &iquest;Qu&eacute; repercusi&oacute;n ha tenido en el estado de la poblaci&oacute;n  cubana esta grave crisis econ&oacute;mica? Es una pregunta que hoy se hace  invariablemente.        <P>Los principales cambios ocurridos en los niveles de salud cubanos en  las &uacute;ltimas 3 d&eacute;cadas son expresi&oacute;n de la voluntad  pol&iacute;tica de la Revoluci&oacute;n en la esfera social y en la transformaci&oacute;n  cualitativa del nivel de vida de sus ciudadanos. Hoy, sin embargo, ante  tan grave situaci&oacute;n econ&oacute;mica, las posibilidades reales de  mantener los recursos con que se dispon&iacute;a, indudablemente no puede  ser igual, su repercusi&oacute;n sobre las condiciones de vida de la poblaci&oacute;n  es pr&aacute;cticamente inevitable y se hace presente en la reducci&oacute;n  del transporte, energ&iacute;a el&eacute;ctrica, dificultades con el agua,  alimentos y medicamentos, entre otros aspectos que inciden directa o indirectamente  en la salud de la poblaci&oacute;n.        <P>A pesar de estas carencias y dificultades presentes, en los &uacute;ltimos  4 a&ntilde;os, que implican un grado de deterioro del nivel de vida, los  principales indicadores de mortalidad y morbilidad se mantienen en niveles  altos, similares a pa&iacute;ses desarrollados, y aunque algunas enfermedades  infecciosas tienen tendencia a incrementarse, las enfermedades no trasmisibles  y los accidentes constituyen las primeras causas de muerte (tabla).      <CENTER>TABLA. <I>Indicadores de salud seleccionados, 1990 y 1993. Cuba</I></CENTER>        <CENTER><TABLE BORDER=0 CELLPADDING=5 WIDTH="80%" >  <TR>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="59%">Indicadores</TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="23%">      <CENTER>1990</CENTER>  </TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="18%">      <CENTER>1993</CENTER>  </TD>  </TR>    <TR>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="59%">Mortalidad infantil</TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="23%">      ]]></body>
<body><![CDATA[<CENTER>10,7</CENTER>  </TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="18%">      <CENTER>9,4</CENTER>  </TD>  </TR>    <TR>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="59%">Mortalidad perinatal</TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="23%">      <CENTER>14,6</CENTER>  </TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="18%">      <CENTER>13,8</CENTER>  </TD>  </TR>    <TR>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="59%">Porcentaje de supervivencia a los 5 a&ntilde;os</TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="23%">      <CENTER>98,7</CENTER>  </TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="18%">      <CENTER>98,8</CENTER>  </TD>  </TR>    <TR>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="59%">Mortalidad materna</TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="23%">      <CENTER>3,2</CENTER>  </TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="18%">      <CENTER>2,6</CENTER>  </TD>  </TR>    <TR>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="59%">Bajo peso al nacer</TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="23%">      <CENTER>7,6</CENTER>  </TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="18%">      <CENTER>9,0</CENTER>  </TD>  </TR>    <TR>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="59%">Esperanza de vida</TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="23%">      ]]></body>
<body><![CDATA[<CENTER>75,2</CENTER>  </TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="18%">      <CENTER>76,1</CENTER>  </TD>  </TR>    <TR>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="59%">Mortalidad 15-49 a&ntilde;os</TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="23%">      <CENTER>1,7</CENTER>  </TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="18%">      <CENTER>1,7</CENTER>  </TD>  </TR>    <TR>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="59%">Mortalidad 50-64 a&ntilde;os</TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="23%">      <CENTER>9,1</CENTER>  </TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="18%">      <CENTER>8,9</CENTER>  </TD>  </TR>    <TR>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="59%">Mortalidad 65 y m&aacute;s</TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="23%">      <CENTER>52,0</CENTER>  </TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="18%">      <CENTER>55,7</CENTER>  </TD>  </TR>  </TABLE></CENTER>        <CENTER>Fuente: Direcci&oacute;n de Estad&iacute;sticas. MINSAP.</CENTER>          <P>Esta aparente contradicci&oacute;n, que pudiera atribuirse a la pobre  sensibilidad de los indicadores de morbilidad y mortalidad para reflejar  en corto plazo el impacto en la salud, puede comprenderse mejor al valorar  el nivel de desarrollo del sistema de salud cubano; la enfermera de la  familia; la reorganizaci&oacute;n y superior papel de la comunidad y sus  l&iacute;deres en la atenci&oacute;n y educaci&oacute;n en salud, unido  al nivel educacional de la poblaci&oacute;n, su activa participaci&oacute;n  en los programas sociales y de salud, as&iacute; como la conciencia sanitaria  que la poblaci&oacute;n cubana ha alcanzado.        ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Los altos niveles mantenidos en el estado de salud durante los &uacute;ltimos  a&ntilde;os, con una esperanza de vida por encima de 76 a&ntilde;os, dan  lugar a que la poblaci&oacute;n cubana se haga m&aacute;s vieja y ya en  1993 el 8,7 % de los cubanos tienen 65 a&ntilde;os o m&aacute;s, lo cual  junto a los problemas antes se&ntilde;alados, que afectan las condiciones  de vida y la potencial reaparici&oacute;n de enfermedades erradicadas,  ha conllevado una decisiva prioridad y atenci&oacute;n diferenciada a los  grupos de riesgos de edades tempranas y avanzadas.        <P>Todos estos factores, unidos al alto nivel de expectativas y exigencia  que ha desarrollado la poblaci&oacute;n hacia los servicios de salud que  reciben, conforman en estos momentos un contexto muy particular para el  sistema de salud, para sus recursos humanos y sus dirigentes.  <H4>  Recursos humanos en salud</H4>  La problem&aacute;tica actual introduce un conjunto de dificultades que  confieren una mayor complejidad al esfuerzo por dar continuidad al proyecto  en salud. En este contexto, el sistema nacional con importantes restricciones  en recursos materiales, cuenta como nunca antes con un valioso recurso  para enfrentar esta situaci&oacute;n sus recursos humanos. Un potencial  de m&aacute;s de 300 000 trabajadores de la salud, altamente capacitados  y con un elevado compromiso por mantener una de sus grandes conquistas  sociales.        <P>La prioridad estrat&eacute;gica que ha tenido la formaci&oacute;n y  desarrollo de los recursos humanos en salud, posibilita hoy una situaci&oacute;n  excepcionalmente favorable al contar con un completamiento casi total de  las necesidades proyectadas para el a&ntilde;o 2000 en los diferentes niveles  del sistema, en especial el nivel de atenci&oacute;n primaria. Con una  cobertura del 95 % de la poblaci&oacute;n atendida por el m&eacute;dico  y enfermera de la familia, incluyendo el 100 % de las zonas monta&ntilde;osas  y rurales, las potencialidades del sistema para enfrentar los retos de  la situaci&oacute;n actual se hace realidad en la medida que se logre mayor  motivaci&oacute;n, eficiencia y uso racional de los recursos disponibles  en momentos que es obligado disminuir los gastos y mejorar la calidad de  la atenci&oacute;n, mediante un mayor nivel de competencia y desempe&ntilde;o  profesional.        <P>Particular connotaci&oacute;n tiene en estos momentos el cambio que  se vie- ne produciendo paulatinamente al lograrse que el 45 % de los 55  000 m&eacute;-dicos existentes trabajan como m&eacute;dicos de familia  en la atenci&oacute;n primaria, y de ellos m&aacute;s del 60 % son especialistas  de Medicina General Integral (generalistas) o est&aacute;n realizando su  residencia en el mismo primer nivel de atenci&oacute;n. Por ello en la  medida que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os se ha completado la cobertura  de profesionales y t&eacute;cnicos a partir de una planificaci&oacute;n  nacional, se han reducido los ingresos al pregrado, y las facultades de  ciencias m&eacute;dicas y polit&eacute;cnicos de la salud, se han potencializado  con el posgrado, el cual junto a las investigaciones en salud, se convierten  en espacios estrat&eacute;gicos del sistema de desarrollo de recursos humanos  en salud en Cuba; considerando la educaci&oacute;n m&eacute;dica como un  <I>continuum </I>en el que se eliminan las brechas entre pregrado, especializado  y educaci&oacute;n permanente.  <H4>  Atenci&oacute;n medica y calidad de los servicios de salud</H4>  Es bien conocida la extensa red de instituciones atencionales, docentes  y de investigaciones dotadas de importantes recursos tecnol&oacute;gicos  m&eacute;dicos y no m&eacute;dicos, lo que junto a la aplicaci&oacute;n  efectiva de programas de salud que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os se  organiza a partir de un fuerte programa de Medicina Familiar, han posibilitado  significativas transformaciones en la calidad de la atenci&oacute;n m&eacute;dica.  No obstante, la situaci&oacute;n excepcional que hoy atraviesa la sociedad  cubana est&aacute; obligando a una necesaria redefinici&oacute;n y reordenamiento  de objetivos, esfuerzos y acciones, concentrando nuestro potencial cient&iacute;fico,  tecnol&oacute;gico y humano en direcciones estrat&eacute;gicas para actuar  priorizadamente en los siguientes niveles de intervenci&oacute;n:  <UL>      <LI>  Cambios en los estilos de vida (promoci&oacute;n).</LI>        <LI>  Control del medio ambiente y eliminaci&oacute;n de factores de riesgo (prevenci&oacute;n).</LI>        <LI>  Conservaci&oacute;n de la vida, mediante el diagn&oacute;stico y tratamiento  oportuno, para evitar complicaciones y lograr compensaci&oacute;n en las  enfermedades cr&oacute;nicas (recuperaci&oacute;n).</LI>        <LI>  Tratamiento de limitaciones y secuelas para su reducci&oacute;n o eliminaci&oacute;n  (rehabilitaci&oacute;n).</LI>      </UL>  Este proceso de cambios cualitativos en estrategias eficaces de intervenci&oacute;n,  iniciado en 1992 con el programa Objetivos, Prop&oacute;sitos y Directrices  para incrementar la salud de la poblaci&oacute;n cubana hasta el a&ntilde;o  2000 (OPD 2000), est&aacute; dado fundamentalmente por una mayor profundizaci&oacute;n  y prioridad a las acciones de promoci&oacute;n y prevenci&oacute;n de salud  y en la aplicaci&oacute;n del enfoque cl&iacute;nico, epidemiol&oacute;gico  y social en los an&aacute;lisis de la situaci&oacute;n de salud del individuo,  la familia y la comunidad; a diferencia de etapas anteriores en que las  acciones predominantes en el sistema fueron las curativas y preventivas  espec&iacute;ficas, acorde con la decisi&oacute;n de lograr accesibilidad  y derecho a la salud sobre la base de garantizar la equidad, la eficiencia  y la eficacia del desempe&ntilde;o profesional en los servicios de salud.        <P>En este sentido, los principales cambios que hoy se evidencian en la  pr&aacute;ctica m&eacute;dica y que impactan cada vez m&aacute;s a todo  el sistema de salud y la propia educaci&oacute;n m&eacute;dica cubana,  est&aacute;n estrechamente ligados con la necesaria efectividad del gasto  en salud y el desarrollo sostenido que se evidencia en la atenci&oacute;n  primaria donde:  <UL>      ]]></body>
<body><![CDATA[<LI>  Se consolida el Programa del M&eacute;dico y la Enfermera de la Familia,  como la piedra angular del sistema de salud y la atenci&oacute;n primaria  se convierte realmente en el nivel estrat&eacute;gico para la ejecuci&oacute;n  de las principales intervenciones en salud, requiriendo una eficiente,  flexible y din&aacute;mica interrelaci&oacute;n con el resto de los niveles  de atenci&oacute;n.</LI>        <LI>  La concepci&oacute;n biologista de la medicina pierde terreno de manera  sensible y su car&aacute;cter social se hace cada vez m&aacute;s predominante,  rebasando el marco individual y curativo, con mayor alcance en las acciones  de promoci&oacute;n, prevenci&oacute;n y rehabilitaci&oacute;n con base  comunitaria.</LI>        <LI>  Se aprecia una mayor participaci&oacute;n y autorresponsabilidad de la  comunidad en el cuidado de salud, as&iacute; como la participaci&oacute;n  intersectorial en el an&aacute;lisis y la soluci&oacute;n de los problemas  basada en la negociaci&oacute;n y concertaci&oacute;n con todos los actores  del proceso en el cumplimiento de los objetivos trazados hacia el 2000.</LI>        <LI>  La atenci&oacute;n primaria se va convirtiendo en el principal escenario  de la vigilancia epidemiol&oacute;gica, de la promoci&oacute;n de salud,  la prevenci&oacute;n y el control de enfermedades, priorizando el control  de los grupos de mayor riesgo, lo que nos permite enfrentar las limitantes  materiales que presentan las instituciones del segundo y tercer niveles,  donde se aprecia la disminuci&oacute;n de los ingresos hospitalarios y  casos vistos en cuerpos de guardia, a la vez que aumenta la cirug&iacute;a  ambulatoria, las consultas en consultorios y policl&iacute;nicos, as&iacute;  como los ingresos en el hogar.</LI>        <LI>  Se observa un cambio hacia un nuevo estilo de gesti&oacute;n descentralizada  que precisa de mayor capacidad y agilidad en la toma de decisiones y la  participaci&oacute;n de los diferentes factores sociales, que se sustenta  en la utilizaci&oacute;n eficiente de los recursos materiales y financieros  que dispone ahora el pa&iacute;s.</LI>        <LI>  El desarrollo de un gran esfuerzo y tensi&oacute;n por parte de los recursos  humanos, para mantener la calidad total de los servicios de salud sobre  la base del compromiso social y su desempe&ntilde;o profesional.</LI>        <LI>  Se ha iniciado un proceso de desarrollo de actividades de atenci&oacute;n  m&eacute;dica, docentes y de producci&oacute;n de medicamentos, entre otros,  como v&iacute;as de autofinanciamiento para la salud.</LI>      </UL>    <H4>  EDUCACION MEDICA CUBANA Y SU COMPROMISO SOCIAL</H4>  El hecho de que las facultades de ciencias m&eacute;dicas forman parte  integrante del sistema &uacute;nico de salud cubano y que su claustro trabaja  a dedicaci&oacute;n total en los propios servicios, crea condiciones que  facilitan la integraci&oacute;n de la universidad con la organizaci&oacute;n  de salud. Pero a la vez las contradicciones y dificultades surgidas con  el desarrollo de esta experiencia demuestran que la verdadera unidad de  acci&oacute;n no se logra s&oacute;lo con estructuras y niveles de subordinaci&oacute;n,  sino que van mucho m&aacute;s all&aacute; y requieren de una fuerte voluntad  pol&iacute;tica y un alto compromiso de todos los factores intra y extrasectoriales  que deben participar en el proceso de aseguramiento de la salud de la poblaci&oacute;n.        <P>En nuestra experiencia, para avanzar en este prop&oacute;sito y que  la educaci&oacute;n m&eacute;dica asuma verdaderamente sus nuevas funciones,  acorde con los cambios necesarios en la pr&aacute;ctica m&eacute;dica,  ha sido decisivo en primer orden el perfeccionamiento de las relaciones  internas de la universidad as&iacute; como de sus relaciones con la sociedad,  partiendo del principio de la educaci&oacute;n en el trabajo (aprender  y perfeccionarse en los servicios de salud y en la comunidad) a trav&eacute;s  de 3 grandes estrategias:  <UL>      <LI>  Fortalecimiento de espacios de trabajo comunes entre la universidad, los  servicios y la comunidad donde se materialicen las pol&iacute;tica y programas  de salud y se posibilite una verdadera integraci&oacute;n docente-atencional-investigativa  (IDAI).</LI>        ]]></body>
<body><![CDATA[<LI>  Identificaci&oacute;n de acciones integradoras que promuevan la participaci&oacute;n  de profesores y educandos que impacten la calidad de los servicios de salud  y que propicien el trabajo en equipos multidisciplinarios.</LI>        <LI>  Promover la motivaci&oacute;n, el est&iacute;mulo y la responsabilidad  de todos los actores comprometidos en el proceso, independientemente del  grado de responsabilidad en las acciones.</LI>      </UL>  En el contexto de los profundos cambios que vive hoy la sociedad cubana  y en particular su sistema de salud, las universidades m&eacute;dicas se  encuentran en una decisiva etapa de valoraci&oacute;n y an&aacute;lisis,  en momentos que no pueden contar como en a&ntilde;os anteriores con una  asignaci&oacute;n privilegiada de recursos y medios materiales y en que  la calidad, eficiencia y efectividad de sus acciones son tareas de primer&iacute;simo  orden.        <P>Nuestros principales espacios de trabajo, que integran a todos los factores  y juegan un papel decisivo en los cambios cualitativos que se observan  en la educaci&oacute;n m&eacute;dica est&aacute;n en:  <UL>      <LI>  La atenci&oacute;n primaria y la comunidad.</LI>        <LI>  El posgrado: especializaci&oacute;n y educaci&oacute;n permanente.</LI>        <LI>  La investigaci&oacute;n y producci&oacute;n cient&iacute;fica.</LI>      </UL>    <H4>  Atenci&oacute;n primaria y comunidad</H4>  Con el desarrollo del programa del m&eacute;dico de la familia se est&aacute;n  creando condiciones para un desplazamiento mayor de la formaci&oacute;n  de este profesional hacia la atenci&oacute;n primaria, que a&uacute;n s&oacute;lo  alcanza el 14,2 % de las horas curriculares. Esto est&aacute; posibilitando  que el m&eacute;dico general b&aacute;sico se forme cada vez m&aacute;s  en una concepci&oacute;n integral de la medicina, donde las ciencias sociales  y socio-m&eacute;dicas tienen un papel destacado y se privilegian los aspectos  promocionales profil&aacute;cticos y sociopsicol&oacute;gicos de las colectividades  e individuos. No obstante, la lucha contra la concepci&oacute;n biologista  de la medicina que aun subsiste en muchos profesores junto al perfeccionamiento  de la organizaci&oacute;n y control del proceso docente-atencional, son  prioridades inaplazables en un claustro joven y justo cuando se impone  un nuevo modelo que reci&eacute;n comienza a consolidarse.        <P>En la medida en que se fortalece la atenci&oacute;n primaria, se observan  cambios cualitativos en la organizaci&oacute;n del proceso docente-educativo  y en el perfeccionamiento de los programas curriculares de pregrado y posgrado;  no s&oacute;lo en las disciplinas integradoras del ejercicio profesional,  sino tambi&eacute;n en el resto de las disciplinas y estancias cl&iacute;nico-comunitarias  y se aprecian avances en la concepci&oacute;n del claustro de la medicina  como una ciencia socio-biol&oacute;gica.  <H4>  El posgrado: especializaci&oacute;n y educaci&oacute;n permanente</H4>  El paso en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, de la educaci&oacute;n posgraduada  como responsabilidad de las facultades de ciencias m&eacute;dicas y su  integraci&oacute;n en el sistema con el pregrado, ha constituido uno de  los cambios m&aacute;s trascendentales y de mayor impacto para la educaci&oacute;n  y su integraci&oacute;n con la organizaci&oacute;n de salud.        <P>Sin lugar a dudas, una verdadera transformaci&oacute;n cualitativa del  posgrado que est&aacute; promoviendo un nuevo modelo profesional que repercute  sensiblemente en la calidad de la pr&aacute;ctica y educaci&oacute;n m&eacute;dicas  en el primer nivel de atenci&oacute;n de salud, es la formaci&oacute;n  de un especialista de atenci&oacute;n primaria (generalista) a trav&eacute;s  de una residencia m&eacute;dica de 3 a&ntilde;os de duraci&oacute;n que  se desarrolla en y desde los diferentes puestos de trabajo: comunidad,  centros escolares y laborales, con un perfil amplio e integral que da continuidad  a una formaci&oacute;n b&aacute;sica, y a partir de la cual en el futuro  se formar&aacute; el resto de las especialidades m&eacute;dicas.        ]]></body>
<body><![CDATA[<P>La implantaci&oacute;n de un nuevo modelo de educaci&oacute;n permanente,  con experiencias positivas que ya se generalizan como es el caso de los  proyectos "Salto Cualitativo" y "Actualizaci&oacute;n de los Equipos de  Direcci&oacute;n", entre otros, trasciende las expectativas iniciales,  por la riqueza de las acciones que generan y las respuestas que est&aacute;n  logrando, en momentos que los cambios de estilo de direcci&oacute;n y la  lucha por la calidad y eficiencia en salud requieren de la identificaci&oacute;n  y priorizaci&oacute;n de los problemas y necesidades, muchos de los cuales  est&aacute;n relacionados con la capacitaci&oacute;n de los recursos humanos,  que deben ser resueltos mediante intervenciones educativas en los propios  escenarios de trabajo, con la participaci&oacute;n intra y extrasectorial  de todos los factores.  <H4>  La investigaci&oacute;n y producci&oacute;n cient&iacute;fica</H4>  En las actuales condiciones del pa&iacute;s, la decisi&oacute;n de mantener  y mejorar los logros de salud en Cuba, significa un reto hist&oacute;rico  que requiere de una mayor eficiencia y calidad en las acciones de salud,  a partir de aprovechar al m&aacute;ximo los recursos con que se cuenta  y en particular su potencial cient&iacute;fico. En este sentido, en los  &uacute;ltimos a&ntilde;os la concepci&oacute;n de que no hay verdadera  educaci&oacute;n universitaria sin investigaci&oacute;n cient&iacute;fica  cobra fuerza en las facultades de ciencias m&eacute;dicas y en los propios  servicios de salud como elemento potencializador y de integraci&oacute;n  entre la educaci&oacute;n y pr&aacute;ctica m&eacute;dicas, partiendo de  la concepci&oacute;n de que lo m&aacute;s importante y decisivo no es aprender  conocimientos, sino aprender: el proceso para la producci&oacute;n de nuevos  conocimientos y su aplicaci&oacute;n en el quehacer profesional.        <P>La incorporaci&oacute;n de profesores en ciencias b&aacute;sicas biom&eacute;dicas  (Anatom&iacute;a, Fisiolog&iacute;a, Farmacolog&iacute;a, etc&eacute;tera)  junto a cl&iacute;nicos, pediatras, obstetras y epidemi&oacute;logos, entre  otros, en investigaciones priorizadas de los principales programas de salud,  como han sido el Programa Materno Infantil, el de Medicina Tradicional,  la producci&oacute;n de anticuerpos monoclonales y medios diagn&oacute;sticos,  por citar algunos ejemplos, ha sido una experiencia de inestimable valor  no s&oacute;lo para el desarrollo cient&iacute;fico de las propias facultades,  sino tambi&eacute;n por la integraci&oacute;n que ha posibilitado con otras  instituciones para abordar y solucionar los principales problemas de salud  del pa&iacute;s y de los territorios.        <P>De esta experiencia hemos aprendido que la actividad cient&iacute;fica  en nuestros pa&iacute;ses no s&oacute;lo requiere de grandes recursos y  tecnolog&iacute;as desarrolladas, sino en primer t&eacute;rmino necesita  que responda a los problemas de la sociedad y se integre con la producci&oacute;n  material, y su calidad depende principalmente de los recursos humanos para  la investigaci&oacute;n, y por ende de lo que seamos capaces de lograr  durante su formaci&oacute;n. En este orden de ideas, hay que considerar  que la investigaci&oacute;n de los principales programas de salud tienen  car&aacute;cter estrat&eacute;gico, con el objetivo de lograr calidad y  eficiencia en salud y como eje integrador de la educaci&oacute;n y pr&aacute;ctica  m&eacute;dicas.  <H4>  ACCIONES INTEGRALES Y GESTION DE CALIDAD</H4>  En los momentos actuales y enmarcados en lo fundamental en estos 3 grandes  espacios de trabajo: atenci&oacute;n primaria, posgrado e investigaciones,  las acciones integrales que de forma sist&eacute;mica est&aacute;n generando  un mayor impacto en la gesti&oacute;n de calidad en la educaci&oacute;n  m&eacute;dica, y que responden e influyen a su vez en los cambios que se  est&aacute;n produciendo en el sector de la salud son:  <UL>      <LI>  Planificaci&oacute;n estrat&eacute;gica de recursos humanos en salud.</LI>        <LI>  Acreditaci&oacute;n docente de instituciones de salud.</LI>        <LI>  Evaluaci&oacute;n de competencia y desempe&ntilde;o profesional.</LI>        <LI>  Formaci&oacute;n integral.</LI>      </UL>  El completamiento de la cobertura planificada de m&eacute;dicos y especialistas  en los diferentes niveles del sistema, en particular en la atenci&oacute;n  primaria, donde se est&aacute;n desarrollando las principales acciones  de salud, ha conllevado una disminuci&oacute;n progresiva de los ingresos  en pregrado y posgrado de las facultades. Este proceso en las dif&iacute;ciles  condiciones actuales exige un an&aacute;lisis y revaloraci&oacute;n del  proceso selectivo para la admisi&oacute;n de estudiantes y residentes en  formaci&oacute;n, as&iacute; como de las instituciones de salud acreditadas  hasta ahora para la docencia, en cuanto a:  <UL>      <LI>  Aumento de la exigencia en el ingreso, al elevarse significativamente el  n&uacute;mero de aspirantes por plazas en el pregrado y en la mayor&iacute;a  de las residencias m&eacute;dicas.</LI>        <LI>  Mayor descentralizaci&oacute;n de las plazas a ofertar por municipios y  territorios, para dar respuesta a necesidades cada vez m&aacute;s puntuales  en determinadas &aacute;reas del pa&iacute;s.</LI>        ]]></body>
<body><![CDATA[<LI>  Revisi&oacute;n y mayor rigor en los requisitos exigidos a las instituciones  de salud acreditadas para la educaci&oacute;n en el trabajo, priorizando  la selecci&oacute;n en la atenci&oacute;n primaria de aqu&eacute;llas con  condiciones para las estancias de pregrado y la residencia de Medicina  General Integral.</LI>        <LI>  Acreditaci&oacute;n y preparaci&oacute;n de instituciones y servicios con  vistas a desarrollar actividades docentes de pregrado y posgrado internacionales  que puedan significar ingresos para las facultades y las propias instituciones  de salud.</LI>      </UL>  El reto a que est&aacute; sometido el sistema de salud cubano exige, y  la educaci&oacute;n m&eacute;dica prioriza la evaluaci&oacute;n de la competencia  y el desempe&ntilde;o profesional de los recursos humanos, con vistas a  elevar el rendimiento y lograr mayor calidad en sus acciones, estableciendo  el binomio evaluaci&oacute;n del desempe&ntilde;o educaci&oacute;n permamente.  En este sentido, la aplicaci&oacute;n y desarrollo de rigurosos ex&aacute;menes  estatales, el empleo de evaluadores externos con la concepci&oacute;n de  lo externo ligado a las necesidades propias del contexto, la aplicaci&oacute;n  y desarrollo de nuevos enfoques en la educaci&oacute;n permanente y el  desarrollo de auditor&iacute;as integrales docente-atencionales e investigativas,  son experiencias que comienzan a consolidarse y elevan el compromiso de  la universidad m&eacute;dica con los cambios y necesidades que impone el  sistema de salud y en particular la atenci&oacute;n primaria.        <P>Finalmente, una de las acciones de mayor importancia estrat&eacute;gica  en la gesti&oacute;n de calidad se refiere a la formaci&oacute;n integral  de los recursos humanos en salud, enmarcada en principios morales y en  un s&oacute;lido sistema de valores &eacute;ticos que genere en cada uno  un alto sentido de participaci&oacute;n, responsabilidad y compromiso con  la labor social para la que se preparan. En este sentido, dise&ntilde;ar  curricula de avanzada que parta de la situaci&oacute;n de salud del pa&iacute;s  o territorio, renovar la impartici&oacute;n de la bio&eacute;tica en el  propio trabajo de los servicios que jerarquice la concepci&oacute;n integral  de la medicina, el trabajo en equipos y las acciones sobre el riesgo y  la salud y no contra el da&ntilde;o; promover la autorresponsabilidad y  la participaci&oacute;n comunitaria en la identificaci&oacute;n y soluci&oacute;n  de los problemas de salud son, entre otros, importantes desaf&iacute;os  &eacute;ticos que en estos momentos constituyen parte de la lucha de ideas  y conceptos que est&aacute;n prevalenciendo en el campo de la salud.  <H4>  CONSIDERACIONES FINALES</H4>  En momentos de grandes restricciones econ&oacute;micas en la mayor&iacute;a  de nuestros pa&iacute;ses, gana conciencia la necesidad de fortalecer los  sistemas de salud y se plantea como impostergable dentro de los movimientos  de reorientaci&oacute;n sectorial: alcanzar equidad en salud, abatir el  creciente d&eacute;ficit de cobertura de servicios y aumentar su eficiencia  concentrando recursos en intervenciones eficaces contra da&ntilde;os y  riesgos, y redefinir las formas de conducci&oacute;n y organizaci&oacute;n  del sector.        <P>Estos desaf&iacute;os requieren, sin lugar a dudas, otorgar a la salud  una decisiva prioridad dentro de las pol&iacute;ticas sociales y en el  proceso de desarrollo por parte de gobiernos, instituciones y entidades,  tanto intra como extrasectoriales. As&iacute;, como se ha hecho evidente,  las universidades deben redefinir la posici&oacute;n de principios y el  modelo estrat&eacute;gico de la educaci&oacute;n m&eacute;dica para incrementar  la calidad de su gesti&oacute;n en las condiciones espec&iacute;ficas de  cada pa&iacute;s.        <P>Son m&aacute;s los puntos de contacto y las necesidades que unen a nuestros  pa&iacute;ses que los que los diferencian; y sin pretender hacer conclusiones  en una tarea de tanta trascendencia y complejidad para dar respuesta a  estos desaf&iacute;os, desde nuestra experiencia consideramos que:  <UL>      <LI>  El proceso salud-enfermedad debe ser interiorizado por la Universidad como  un proceso social, en el que la salud colectiva se privilegie sobre la  individual, con &eacute;nfasis en a atenci&oacute;n integral a los problemas  de salud y donde el proceso docente se base en la identificaci&oacute;n  y b&uacute;squeda de respuestas a esos procesos reales.</LI>        <LI>  La educaci&oacute;n m&eacute;dica tiene que estar comprometida con la realidad  sanitaria del pa&iacute;s y en la soluci&oacute;n de los problemas de salud  debe estar la fuente, el contenido, los m&eacute;todos y la pr&aacute;ctica  de los procesos de ense&ntilde;anza-aprendizaje.</LI>        <LI>  La integraci&oacute;n docente-atencional-investigativa no es s&oacute;lo  un concepto integrador o un sistema de coordinaci&oacute;n; es una necesidad  estrat&eacute;gica que va dirigido a lograr la participaci&oacute;n de  todos los factores intra y extrasectoriales en los cambios cualitativos  necesarios de la pr&aacute;ctica y la educaci&oacute;n m&eacute;dicas.</LI>        <LI>  La identificaci&oacute;n de espacios de trabajo y acciones integradoras  con mayor impacto en los principales programas de salud y la pr&aacute;ctica  m&eacute;dica, donde las instituciones asuman responsabilidades por la  calidad del proceso docente-atencional, es un factor decisivo para lograr  una universidad comprometida con el desarrollo del sistema de salud.</LI>        ]]></body>
<body><![CDATA[<LI>  La atenci&oacute;n primaria debe convertirse en el principal espacio para  la formaci&oacute;n y desarrollo de los recursos humanos en salud, en la  medida que se fortalece como la piedra angular del sistema y se eleva el  prestigio y autoridad cient&iacute;fico-moral de un nuevo modelo de atenci&oacute;n,  con un especialista de campo amplio en este nivel.</LI>        <LI>  la educaci&oacute;n de pregrado y posgrado, incluyendo la educaci&oacute;n  permanente, se debe dise&ntilde;ar, organizar y ejecutar como un proceso  continuo en el sistema, a partir de las necesidades de salud, en que la  educaci&oacute;n en el trabajo se convierta en el hilo conductor y la investigaci&oacute;n  en el eje integrador de la docencia y los servicios.</LI>        <LI>  La planificaci&oacute;n de los recursos humanos en salud, con un enfoque  estrat&eacute;gico es determinante para lograr eficiencia en salud y s&oacute;lo  puede alcanzarse por la decisi&oacute;n de los Ministerios, centros docentes  y dem&aacute;s instituciones, para abordar en conjunto el equilibrio entre  fuerza de trabajo y necesidades de los servicios de salud.</LI>        <LI>  El mayor desaf&iacute;o &eacute;tico de nuestros tiempos es preparar al  personal de salud en los conceptos de la Medicina Social y Preventiva,  y que el principio humanista y de trabajo en equipo en la actuaci&oacute;n  profesional, sean expresi&oacute;n de un alto compromiso social.</LI>        <LI>  El est&iacute;mulo y motivaci&oacute;n a las instituciones y personal responsabilizados  en el proceso docente-atencional es una acci&oacute;n a desarrollar sistem&aacute;ticamente,  con el objetivo de alcanzar un real compromiso y reconocimiento social.</LI>        <LI>  El control social de la calidad de los recursos humanos en salud es una  responsabilidad de los factores intra y extrasectoriales y en ello la universidad  debe desempe&ntilde;ar una funci&oacute;n determinante en la evaluaci&oacute;n  de la competencia y el desempe&ntilde;o profesional.</LI>        <LI>  Se hace impostergable la necesidad de incrementar la cooperaci&oacute;n  y colaboraci&oacute;n interpa&iacute;ses con el fin de unir esfuerzos y  voluntades en la noble tarea a que estamos convocados.</LI>      </UL>  Hoy, en este Encuentro Continental, nuestra responsabilidad hist&oacute;rica  es que la autoreflexi&oacute;n y evaluaci&oacute;n cr&iacute;tica que hagamos  de la educaci&oacute;n m&eacute;dica no se quede en el discurso y salgamos  comprometidos y decididos a hacer lo necesario en defensa de la salud y  la calidad de la vida de nuestros pueblos, desde una nueva posici&oacute;n,  una visi&oacute;n de futuro y un esp&iacute;ritu de cooperaci&oacute;n.        <P>!Hacer es la mejor manera de decir!        <P>Jos&eacute; Mart&iacute;  <H4>  BIBLIOGRAFIA CONSULTADA</H4>    <OL>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><LI>  <FONT SIZE=-1>Aneiros-Riba R, Salas R. Relato Final del Seminario Preparatorio  para la Cumbre Mundial de Educaci&oacute;n M&eacute;dica. La Habana, MINSAP/OPS,  1993 (mimeo).</FONT></LI>        <!-- ref --><LI>  <FONT SIZE=-1>Byrne N, Rozental M. Tendencias actuales de la educaci&oacute;n  m&eacute;dica y propuesta de orientaci&oacute;n para la educaci&oacute;n  m&eacute;dica en Am&eacute;rica Latina. Educ Med Salud 1994;28(1):53-93.</FONT></LI>        <!-- ref --><LI>  <FONT SIZE=-1>Ceballos J, Hatim A, Ardanza P, Alvarez A, Corvis&oacute;n  F. El perfeccionamiento y la educaci&oacute;n permanente de los recursos  humanos de salud. Educ Med Salud 1993;27(2):264-76.</FONT></LI>        <!-- ref --><LI>  <FONT SIZE=-1>Cumbre Mundial de Educaci&oacute;n M&eacute;dica. Recomendaciones  finales. Edimburgo, 1993.</FONT></LI>        <!-- ref --><LI>  <FONT SIZE=-1>Flexner A. Medical Education in the United States and Canada.  New York: Carnegie Foundation for the Advancement of Teaching, 1910.</FONT></LI>        <!-- ref --><LI>  <FONT SIZE=-1>Iliz&aacute;stigui F. Las bases te&oacute;rico metodol&oacute;gicas  del actual plan de estudios de Medicina para la formaci&oacute;n del m&eacute;dico  general b&aacute;sico. La Habana, 1994 (mimeo).</FONT></LI>        <!-- ref --><LI>  <FONT SIZE=-1>Jardines JB, Oubi&ntilde;a J, Aneiros-Riba R. La educaci&oacute;n  en ciencias de la salud en Cuba. Educ Med Salud 1991;25(4):387-409.</FONT></LI>        <!-- ref --><LI>  <FONT SIZE=-1>Jardines JB, Aneiros-Riba R, Salas R. Cuba: recursos humanos  en la atenci&oacute;n primaria de salud y su estrategia de desarrollo.  Educ Med Salud 1993;27(2):145-59.</FONT></LI>        <!-- ref --><LI>  <FONT SIZE=-1>Jardines JB, Diego JM, Clavijo A, Salas R, Aneiros-Riba R.  Avances en la profesi&oacute;n y educaci&oacute;n m&eacute;dica en Cuba.  Cumbre Mundial de Educaci&oacute;n M&eacute;dica, Edimburgo, 1993 (mimeo).</FONT></LI>        <!-- ref --><LI>  <FONT SIZE=-1>Ministerio de Salud P&uacute;blica. Objetivos, Prop&oacute;sitos  y Directrices para incrementar la salud de la poblaci&oacute;n cubana en  el per&iacute;odo 1992-2000. La Habana, 1992.</FONT></LI>        <!-- ref --><LI>  <FONT SIZE=-1>OPS. Programa de Desarrollo de Recursos Humanos de Salud.  Los cambios de la profesi&oacute;n m&eacute;dica y su influencia sobre  la educaci&oacute;n m&eacute;dica. Educ Med Salud 1994;28(1):7-19.</FONT></LI>        <!-- ref --><LI>  <FONT SIZE=-1>OPS-FEPAFEM. Documento de posici&oacute;n de Am&eacute;rica  Latina ante la Conferencia Mundial de Educaci&oacute;n M&eacute;dica, Edimburgo,  1993. Educ Med Salud 1994;28(1):125-38.</FONT></LI>        <!-- ref --><LI>  <FONT SIZE=-1>OPS. Informe de progreso de las metas cuadrienales de las  orientaciones estrat&eacute;gicas y prioridades program&aacute;ticas 1991-1994.  CE113/INF/2, junio 1994.</FONT></LI>        <!-- ref --><LI>  <FONT SIZE=-1>Susser M. La Salud y los Derechos humanos. Una perspectiva  epidemiol&oacute;gica. Discurso inaugural de la II Reuni&oacute;n Cient&iacute;fica  Nacional. Santo Domingo, 19-22 de noviembre, 1991.</FONT></LI>        <!-- ref --><LI>  <FONT SIZE=-1>UDUAL. Memorias de la Conferencia Integrada "Universidad  Latinoamericana y Salud de la Poblaci&oacute;n". La Habana, 3-7 de junio,  1991.</FONT></LI>        <!-- ref --><LI>  <FONT SIZE=-1>World Federation for Medical Education. The Edinburgh Declaration.  Lancet 1988; 8608 (464).</FONT></LI>      </OL>  Recibido: 5 de diciembre de 1994. Aprobado: 10 de enero de 1995.        <P>Dr. <I>Jos&eacute; B. Jardines M&eacute;ndez.</I> Ministerio de Salud  P&uacute;blica. Calle 23 y N, Vedado, Ciudad de La Habana, Cuba.       ]]></body><back>
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<surname><![CDATA[Aneiros-Riba]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
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