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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Declaración mundial sobre la educación superior en el siglo XXI: visión y acció]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <H3>  Documentos</H3>          <P>Conferencia mundial sobre la educaci&oacute;n superior     <BR>   UNESCO, Par&iacute;s 5-9 de octubre de 1998  <H2>  Declaraci&oacute;n mundial sobre la educaci&oacute;n superior en el siglo  XXI: visi&oacute;n y acci&oacute;n</H2>    <H4>  PRE&Aacute;MBULO</H4>  En los albores del nuevo siglo, se observa una demanda de educaci&oacute;n  superior sin precedentes, acompa&ntilde;ada de una gran diversificaci&oacute;n  de la misma, y una mayor toma de conciencia de la importancia fundamental  que este tipo de educaci&oacute;n reviste para el desarrollo sociocultural  y econ&oacute;mico y para la construcci&oacute;n del futuro, de cara al  cual las nuevas generaciones deber&aacute;n estar preparadas con nuevas  competencias y nuevos conocimientos e ideales. La educaci&oacute;n superior  comprende "todo tipo de estudios de formaci&oacute;n o de formaci&oacute;n  para la investigaci&oacute;n en el nivel postsecundario, impartidos por  una universidad u otros establecimientos de ense&ntilde;anza que est&eacute;n  acreditados por las autoridades competentes del Estado como centros de  ense&ntilde;anza superior" <SUP>1 </SUP>. La educaci&oacute;n superior  se enfrenta en todas partes a desaf&iacute;os y dificultades relativos  a la financiaci&oacute;n, la igualdad de condiciones de acceso a los estudios  y en el transcurso de los mismos, una mejor capacitaci&oacute;n del personal,  la formaci&oacute;n basada en las competencias, la mejora y conservaci&oacute;n  de la calidad de la ense&ntilde;anza, la investigaci&oacute;n y los servicios,  la pertinencia de los programas, las posibilidades de empleo de los diplomados,  el establecimiento de acuerdos de cooperaci&oacute;n eficaces y la igualdad  de acceso a los beneficios que reporta la cooperaci&oacute;n internacional.  La educaci&oacute;n superior debe hacer frente a la vez a los retos que  suponen las nuevas oportunidades que abren las tecnolog&iacute;as, que  mejoran la manera de producir, organizar, difundir y controlar el saber  y de acceder al mismo. Deber&aacute; garantizarse un acceso equitativo  a estas tecnolog&iacute;as en todos los niveles de los sistemas de ense&ntilde;anza.        <P>La segunda mitad de nuestro siglo pasar&aacute; a la historia de la  educaci&oacute;n superior como la &eacute;poca de expansi&oacute;n m&aacute;s  espectacular; a escala mundial, el n&uacute;mero de estudiantes matriculados  se multiplic&oacute; por m&aacute;s de seis entre 1960 (13 millones) y  1995 (82 millones). Pero tambi&eacute;n es la &eacute;poca en que se ha  agudizado a&uacute;n m&aacute;s la disparidad, que ya era enorme, entre  los pa&iacute;ses industrialmente desarrollados, los pa&iacute;ses en desarrollo  y en particular los pa&iacute;ses pobres en lo que respecta al acceso a  la educaci&oacute;n superior y la investigaci&oacute;n y los recursos de  que disponen. Ha sido igualmente una &eacute;poca de mayor estratificaci&oacute;n  socioecon&oacute;mica y de aumento de las diferencias de oportunidades  de ense&ntilde;anza dentro de los propios pa&iacute;ses, incluso en algunos  de los m&aacute;s desarrollados y m&aacute;s ricos. Si carece de instituciones  de educaci&oacute;n superior e investigaci&oacute;n adecuadas que formen  a una masa cr&iacute;tica de personas cualificadas y cultas, ning&uacute;n  pa&iacute;s podr&aacute; garantizar un aut&eacute;ntico desarrollo end&oacute;geno  y sostenible; los pa&iacute;ses en desarrollo y los pa&iacute;ses pobres,  en particular, no podr&aacute;n acortar la distancia que los separa de  los pa&iacute;ses desarrollados industrializados. El intercambio de conocimientos,<SUP>1  </SUP>la cooperaci&oacute;n internacional y las nuevas tecnolog&iacute;as  pueden brindar nuevas oportunidades de reducir esta disparidad.        <P>La educaci&oacute;n superior ha dado sobradas pruebas de su viabilidad  a lo largo de los siglos y de su capacidad para transformarse y propiciar  el cambio y el progreso de la sociedad. Dado el alcance y el ritmo de las  transformaciones, la sociedad cada vez tiende m&aacute;s a fundarse en  el conocimiento; raz&oacute;n de que la educaci&oacute;n superior y la  investigaci&oacute;n formen hoy en d&iacute;a parte fundamental del desarrollo  cultural, socioecon&oacute;mico y ecol&oacute;gicamente sostenible de los  individuos, las comunidades y las naciones. Por consiguiente y dado que  tiene que hacer frente a imponentes desaf&iacute;os, la propia educaci&oacute;n  superior ha de emprender la transformaci&oacute;n y la renovaci&oacute;n  m&aacute;s radicales que jam&aacute;s haya tenido por delante, de forma  que la sociedad contempor&aacute;nea, que en la actualidad vive una profunda  crisis de valores, pueda trascender las consideraciones meramente econ&oacute;micas  y asumir dimensiones de moralidad y espiritualidad m&aacute;s arraigadas.        <P>Con la intenci&oacute;n de encontrar soluciones para estos desaf&iacute;os  y de poner en marcha un proceso de profunda reforma de la educaci&oacute;n  superior la UNESCO ha convocado una Conferencia Mundial sobre la Educaci&oacute;n  Superior en el siglo XXI: Visi&oacute;n y acci&oacute;n. Como parte de  los preparativos de la Conferencia, la UNESCO public&oacute; en 1995 su  documento de orientaci&oacute;n sobre Cambio y desarrollo en la educaci&oacute;n  superior. Ulteriormente se celebraron cinco consultas regionales (La Habana,  noviembre de 1996; Dakar, abril de 1997; Tokio, julio de 1997; Palermo,  septiembre de 1997 y Beirut, marzo de 1998). En la presente Declaraci&oacute;n  se toman debidamente en cuenta, sin perder de vista el car&aacute;cter  propio de cada documento, las Declaraciones y Planes de Acci&oacute;n aprobados  por esas reuniones, que se adjuntan a la misma, as&iacute; como todo un  proceso de reflexi&oacute;n generado por la preparaci&oacute;n de la Conferencia  Mundial.        <P>Nosotros, los participantes en la Conferencia Mundial sobre la Educaci&oacute;n  Superior, reunidos del 5 al 9 de octubre de 1998 en la Sede de Par&iacute;s.        <P>Recordando los principios de la Carta de las Naciones Unidas, Declaraci&oacute;n  Universal de Derechos Humanos, el Pacto Internacional de Derechos Econ&oacute;micos,  Sociales y Culturales y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Pol&iacute;ticos,        <P>Recordando la Declaraci&oacute;n Universal de Derechos Humanos y, en  particular el p&aacute;rrafo 1 de su Art&iacute;culo 26, en que se declara  que "toda persona tiene derecho a la educaci&oacute;n" y que "el acceso  a los estudios superiores ser&aacute; igual para todos, en funci&oacute;n  de los m&eacute;ritos respectivos", y haciendo suyos los principios b&aacute;sicos  de la Convenci&oacute;n relativa a la lucha contra las discriminaciones  en la esfera de la ense&ntilde;anza (1960), en virtud de cuyo Art&iacute;culo  4 los Estados Partes se comprometen a "hacer accesible a todos, en condiciones  de igualdad total y seg&uacute;n la capacidad de cada uno, la ense&ntilde;anza  superior".        <P>Teniendo en cuenta las recomendaciones relativas a la educaci&oacute;n  superior formuladas por las grandes comisiones y conferencias, como por  ejemplo la Comisi&oacute;n Internacional sobre la Educaci&oacute;n para  el Siglo XXI, la Comisi&oacute;n Mundial de Cultura y Desarrollo, las 44<SUP>a</SUP>  y 45<SUP>a</SUP> reuniones de la Conferencia Internacional de Educaci&oacute;n  (Ginebra, 1994 y 1996), las resoluciones aprobadas por la Conferencia General  de la UNESCO en sus 27<SUP>a</SUP> y 29areuniones, en particular en relaci&oacute;n  con la Recomendaci&oacute;n relativa a la condici&oacute;n del personal  docente de la ense&ntilde;anza superior, la Conferencia Mundial sobre Educaci&oacute;n  para Todos (Jomtien, Tailandia, 1990), la Conferencia de las Naciones Unidas  sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (R&iacute;o de Janeiro, 1992),  la Conferencia sobre libertad acad&eacute;mica y autonom&iacute;a universitaria  (Sinaia, 1992), la Conferencia Mundial de Derechos Humanos (Viena, 1993),  la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social (Copenhague, 1995), la Cuarta  Conferencia de las Naciones Unidas sobre la Mujer (Beijin, 1995), el Segundo  Congreso Internacional sobre Educaci&oacute;n e Inform&aacute;tica (Mosc&uacute;,  1996), el Congreso Mundial sobre Educaci&oacute;n Superior y Desarrollo  de los Recursos Humanos en el Siglo XXI (Manila, 1997), la Quinta Conferencia  Internacional de Educaci&oacute;n de las Personas Adultas (Hamburgo, 1997)  y, en especial, la Agenda para el Futuro, en cuyo Tema 2 (Mejorar las condiciones  y la calidad de la educaci&oacute;n de adultos) se declara lo siguiente:  "Nos comprometemos a ...abrir las escuelas, colegios y universidades a  los educandos adultos... pidiendo a la Conferencia Mundial (sobre la) Educaci&oacute;n  Superior (Par&iacute;s, 1998) que fomente la transformaci&oacute;n de las  instituciones de ense&ntilde;anza postsecundaria en instituciones de educaci&oacute;n  permanente, y defina en consecuencia la funci&oacute;n de las universidades".        ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Convencidos de que la educaci&oacute;n es uno de los pilares fundamentales  de los derechos humanos, la democracia, el desarrollo sostenible y la paz,  por lo que deber&aacute; ser accesible para todos a lo largo de toda la  vida, y de que se necesitan medidas para asegurar la coordinaci&oacute;n  y cooperaci&oacute;n entre los diversos sectores y dentro de cada uno de  ellos y, en particular, entre la educaci&oacute;n general, t&eacute;cnica  y profesional secundaria y postsecundaria, as&iacute; como entre universidades,  escuelas universitarias e instituciones t&eacute;cnicas.        <P>Considerando que, en este contexto, la soluci&oacute;n de los problemas  que se plantean al respecto en los albores del siglo XXI estar&aacute;  determinada por la amplitud de miras de la sociedad del futuro y por la  funci&oacute;n que se asigne a la educaci&oacute;n en general y a la educaci&oacute;n  superior en particular.        <P>Conscientes de que, en el umbral de un nuevo milenio, la educaci&oacute;n  superior debe hacer prevalecer los valores e ideales de una cultura de  paz, y que se ha de movilizar a la comunidad internacional con ese fin.        <P>Considerando que una transformaci&oacute;n y expansi&oacute;n sustanciales  de la educaci&oacute;n superior, la mejora de su calidad y su pertinencia  y la manera de resolver las principales dificultades que la acechan exigen  la firme participaci&oacute;n no s&oacute;lo de gobiernos e instituciones  de educaci&oacute;n superior, sino tambi&eacute;n en todas las partes interesadas,  comprendidos los estudiantes y sus familias, los profesores, el mundo de  los negocios y la industria, los sectores p&uacute;blico y privado de la  econom&iacute;a, los parlamentos, los medios de comunicaci&oacute;n, la  comunidad, las asociaciones profesionales y la sociedad, y exigen igualmente  que las instituciones de educaci&oacute;n superior asuman mayores responsabilidades  para con la sociedad y rindan cuentas sobre la utilizaci&oacute;n de los  recursos p&uacute;blicos y privados, nacionales o internacionales.        <P>Subrayando que los sistemas de educaci&oacute;n superior deber&iacute;an:  aumentar su capacidad para vivir en medio de la incertidumbre, para transformarse  y provocar el cambio, para atender las necesidades sociales y fomentar  la solidaridad y la igualdad; preservar y ejercer el rigor y la originalidad  cient&iacute;ficos con esp&iacute;ritu imparcial por ser un requisito previo  decisivo para alcanzar y mantener un nivel indispensable de calidad; y  colocar a los estudiantes en el primer plano de las preocupaciones en la  perspectiva de una educaci&oacute;n a lo largo de toda la vida a fin de  que se puedan integrar plenamente en la sociedad, mundial del conocimiento  del siglo que viene.        <P>Considerando asimismo que la cooperaci&oacute;n y el intercambio internacionales  son mecanismos decisivos para promover la educaci&oacute;n superior en  todo el mundo,        <P>Proclamamos lo siguiente:  <H4>  Misiones y funciones de la educaci&oacute;n superior</H4>    <H4>  Art&iacute;culo 1. La misi&oacute;n de educar, formar y realizar investigaciones</H4>  Reafirmamos la necesidad de preservar, reforzar y fomentar a&uacute;n m&aacute;s  las misiones y valores fundamentales de la educaci&oacute;n superior, en  particular la misi&oacute;n de contribuir al desarrollo sostenible y el  mejoramiento del conjunto de la sociedad, a saber:  <OL TYPE="a">      <LI>  formar diplomados altamente cualificados -ciudadanos responsables, capaces  de atender a las necesidades de todos los aspectos de la actividad humana,  ofreci&eacute;ndoles cualificaciones que est&eacute;n a la altura de los  tiempos modernos, comprendida la capacitaci&oacute;n profesional, en las  que se combinen los conocimientos te&oacute;ricos y pr&aacute;cticos de  alto nivel mediante cursos y programas que est&eacute;n constantemente  adaptados a las necesidades presentes y futuras de la sociedad;</LI>        <LI>  constituir un espacio abierto para la formaci&oacute;n superior que propicie  el aprendizaje permanente, brindando una &oacute;ptima gama de opciones  y la posibilidad de entrar y salir f&aacute;cilmente del sistema, as&iacute;  como oportunidades de realizaci&oacute;n individual y movilidad social  con el fin de formar ciudadanos que participen activamente en la sociedad  y est&eacute;n abiertos al mundo, y para promover el fortalecimiento de  las capacidades, end&oacute;genas y la consolidaci&oacute;n en un marco  de justicia de los derechos humanos, el desarrollo sostenible, la democracia  y la paz;</LI>        <LI>  promover, generar y difundir conocimientos por medio de la investigaci&oacute;n  y, como parte de los servicios que ha de prestar a la comunidad, proporcionar  las competencias t&eacute;cnicas adecuadas para contribuir al desarrollo  cultural, social y econ&oacute;mico de las sociedades, fomentando y desarrollando  la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica y tecnol&oacute;gica a la par  que la investigaci&oacute;n en el campo de las ciencias sociales, las humanidades  y las artes creativas;</LI>        ]]></body>
<body><![CDATA[<LI>  contribuir a comprender, interpretar, preservar, reforzar, fomentar y difundir  las culturas nacionales y regionales, internacionales e hist&oacute;ricas,  en un contexto de pluralismo y diversidad cultural;</LI>        <LI>  contribuir a proteger y consolidar los valores de la sociedad, velando  por inculcar en los j&oacute;venes los valores en que reposa la ciudadan&iacute;a  democr&aacute;tica y proporcionando perspectivas cr&iacute;ticas y objetivas  a fin de propiciar el debate sobre las opciones estrat&eacute;gicas y el  fortalecimiento de enfoques humanistas;</LI>        <LI>  contribuir al desarrollo y la mejora de la educaci&oacute;n en todos los  niveles, en particular mediante la capacitaci&oacute;n del personal docente.</LI>      </OL>    <H4>  Art&iacute;culo 2. Funci&oacute;n &eacute;tica, autonom&iacute;a, responsabilidad  y prospectiva</H4>  De conformidad con la Recomendaci&oacute;n relativa a la condici&oacute;n  del personal docente de la ense&ntilde;anza superior aprobada por la Conferencia  General de la UNESCO en noviembre de 1997, los establecimientos de ense&ntilde;anza  superior, el personal y los estudiantes universitarios deber&aacute;n:  <OL TYPE="a">      <LI>  preservar y desarrollar sus funciones fundamentales, sometiendo todas sus  actividades a las exigencias de la &eacute;tica y del rigor cient&iacute;fico  e intelectual;</LI>        <LI>  poder opinar sobre los problemas &eacute;ticos, culturales y sociales,  con total autonom&iacute;a y plena responsabilidad, por estar provistos  de una especie de autoridad intelectual que la sociedad necesita para ayudarla  a reflexionar, comprender y actuar;</LI>        <LI>  reforzar sus funciones cr&iacute;ticas y progresistas mediante un an&aacute;lisis  constante de las nuevas tendencias sociales, econ&oacute;micas, culturales  y pol&iacute;ticas, desempe&ntilde;ando de esa manera funciones de centro  de previsi&oacute;n, alerta y prevenci&oacute;n;</LI>        <LI>  utilizar su capacidad intelectual y prestigio moral para defender y difundir  activamente valores universalmente aceptados, y en particular la paz, la  justicia, la libertad, la igualdad y la solidaridad, tal y como han quedado  en la Constituci&oacute;n de la UNESCO;</LI>        <LI>  disfrutar de plenas libertades acad&eacute;micas y de autonom&iacute;a,  concebidas como un conjunto de derechos y obligaciones siendo al mismo  tiempo plenamente responsables para con la sociedad y rindi&eacute;ndole  cuentas;</LI>        <LI>  aportar su contribuci&oacute;n a la definici&oacute;n y tratamiento de  los problemas que afectan al bienestar de las comunidades, las naciones  y la sociedad mundial.</LI>      ]]></body>
<body><![CDATA[</OL>    <H4>  Forjar una nueva visi&oacute;n de la educaci&oacute;n superior</H4>    <H4>  Art&iacute;culo 3. Igualdad de acceso</H4>    <OL TYPE="a">      <LI>  De conformidad con el p&aacute;rrafo I del Art&iacute;culo 26 de la Declaraci&oacute;n  Universal de Derechos Humanos, el acceso a los estudios superiores deber&iacute;a  estar basado en los m&eacute;ritos, la capacidad, los esfuerzos, la perseverancia  y la determinaci&oacute;n de los aspirantes y, en la perspectiva de la  educaci&oacute;n a lo largo de toda la vida, podr&aacute; tener lugar a  cualquier edad, tomando debidamente en cuenta las competencias adquiridas  anteriormente. En consecuencia, en el acceso a la educaci&oacute;n superior  no se podr&aacute; admitir ninguna discriminaci&oacute;n fundada en la  raza, el sexo, el idioma, la religi&oacute;n o en consideraciones econ&oacute;micas,  culturales o sociales, ni en incapacidades f&iacute;sicas.</LI>        <LI>  La equidad en el acceso a la educaci&oacute;n superior deber&iacute;a empezar  por el fortalecimiento y, de ser necesario, una nueva orientaci&oacute;n  de su vinculaci&oacute;n con los dem&aacute;s niveles de ense&ntilde;anza,  y m&aacute;s concretamente con la ense&ntilde;anza secundaria. Las instituciones  de educaci&oacute;n superior deben ser consideradas componentes de un sistema  continuo al que deben tambi&eacute;n contribuir y que deben fomentar, que  empieza con la educaci&oacute;n para la primera infancia y la ense&ntilde;anza  primaria y prosigue a lo largo de toda la vida. Los establecimientos de  educaci&oacute;n superior deben actuar en estrecha colaboraci&oacute;n  con los padres, las escuelas, los estudiantes y los grupos socioecon&oacute;micos  y las entidades elegidas. La ense&ntilde;anza secundaria no deber&iacute;a  limitarse a formar candidatos cualificados para acceder a la ense&ntilde;anza  superior fomentando la capacidad de aprender en general, sino tambi&eacute;n  prepararlos para la vida activa brindando formaci&oacute;n para una amplia  gama de profesiones. No obstante, el acceso a la ense&ntilde;anza superior  deber&iacute;a seguir estando abierto a toda persona que haya finalizado  satisfactoriamente la ense&ntilde;anza secundaria u otros estudios equivalentes  o que re&uacute;na las condiciones necesarias, en la medida de lo posible,  sin distinci&oacute;n de edad y sin ninguna discriminaci&oacute;n.</LI>        <LI>  Por consiguiente, el r&aacute;pido y amplio incremento de la demanda de  educaci&oacute;n superior exige, cuando proceda, que en toda pol&iacute;tica  de acceso a la misma se de preferencia al planteamiento basado en los m&eacute;ritos  tal como se ha definido en el Art&iacute;culo 3 a) supra.</LI>        <LI>  Se debe facilitar activamente el acceso a la educaci&oacute;n superior  de los miembros de algunos grupos espec&iacute;ficos, como los pueblos  ind&iacute;genas, los miembros de minor&iacute;as, culturales y ling&uuml;&iacute;sticas,  de grupos desfavorecidos, de pueblos que viven en situaci&oacute;n de ocupaci&oacute;n  y personas que sufren discapacidades, puesto que esos grupos, tanto colectiva  como individualmente, pueden poseer experiencias y talentos que podr&iacute;an  ser muy valiosos para el desarrollo de las sociedades y naciones. Una asistencia  material especial y soluciones educativas pueden contribuir a superar los  obst&aacute;culos con que tropiezan esos grupos tanto para tener acceso  a la educaci&oacute;n superior como para llevar a cabo estudios en ese  nivel.</LI>      </OL>    <H4>  Art&iacute;culo 4. Fortalecimiento de la participaci&oacute;n y promoci&oacute;n  del acceso de las mujeres</H4>    <OL TYPE="a">      <LI>  Aunque se hayan realizado progresos considerables en cuanto a mejorar el  acceso de las mujeres a la ense&ntilde;anza superior, en muchas partes  del mundo todav&iacute;a subsisten distintos obst&aacute;culos de &iacute;ndole  socioecon&oacute;mica, cultural y pol&iacute;tica, que impiden su pleno  acceso e integraci&oacute;n efectiva. Superarlos sigue revistiendo una  prioridad urgente en el proceso de renovaci&oacute;n encaminado a establecer  un sistema de educaci&oacute;n superior equitativo y no discriminatorio,  fundado en el principio del m&eacute;rito.</LI>        <LI>  Se requieren m&aacute;s esfuerzos para eliminar todos los estereotipos  fundados en el g&eacute;nero en la educaci&oacute;n superior, tener en  cuenta el punto de vista del g&eacute;nero en las distintas disciplinas,  consolidar la participaci&oacute;n cualitativa de las mujeres a todos los  niveles y las disciplinas en que est&aacute;n insuficientemente representadas,  e incrementar sobre todo su participaci&oacute;n activa en la adopci&oacute;n  de decisiones.</LI>        <LI>  Han de fomentarse los estudios sobre el g&eacute;nero (o estudios relativos  a la mujer) como campo espec&iacute;fico que tiene un papel estrat&eacute;gico  en la transformaci&oacute;n de la educaci&oacute;n superior y de la sociedad.</LI>        <LI>  Hay que esforzarse por eliminar los obst&aacute;culos pol&iacute;ticos  y sociales que hacen que la mujer est&eacute; insuficientemente representada,  y favorecer en particular la participaci&oacute;n activa de la mujer en  los niveles de la elaboraci&oacute;n de pol&iacute;ticas y la adopci&oacute;n  de decisiones, tanto en la educaci&oacute;n superior como en la sociedad.</LI>      ]]></body>
<body><![CDATA[</OL>    <DIR>&nbsp;</DIR>    <H4>  Art&iacute;culo 5. Promoci&oacute;n del saber mediante la investigaci&oacute;n  en los &aacute;mbitos de la ciencia, el arte y las humanidades y la difusi&oacute;n  de sus resultados</H4>    <OL TYPE="a">      <LI>  El progreso del conocimiento mediante la investigaci&oacute;n es una funci&oacute;n  esencial de todos los sistemas de educaci&oacute;n superior que tienen  el deber de promover los estudios de Postgrado. Deber&aacute;n fomentarse  y reforzarse la innovaci&oacute;n, la interdisciplinariedad y la transdisciplinariedad  en los programas, fundando las orientaciones a largo plazo en los objetivos  y necesidades sociales y culturales. Se deber&iacute;a establecer un equilibrio  adecuado entre la investigaci&oacute;n fundamental y la orientada hacia  objetivos espec&iacute;ficos.</LI>        <LI>  Las instituciones deber&aacute;n velar porque todos los miembros de la  comunidad acad&eacute;mica que realizan investigaciones reciban formaci&oacute;n,  recursos y apoyo suficientes. Los derechos intelectuales y culturales derivados  de las conclusiones de la investigaci&oacute;n deber&iacute;an utilizarse  en provecho de la humanidad y protegerse para evitar su uso indebido.</LI>        <LI>  Se deber&iacute;a incrementar la investigaci&oacute;n en todas las disciplinas,  comprendidas las ciencias sociales y humanas, las ciencias de la educaci&oacute;n  (incluida la educaci&oacute;n superior), la ingenier&iacute;a, las ciencias  naturales, las matem&aacute;ticas, la inform&aacute;tica y las artes, en  el marco de pol&iacute;ticas nacionales, regionales e internacionales de  investigaci&oacute;n y desarrollo. Reviste especial importancia el fomento  de las capacidades de investigaci&oacute;n en los establecimientos de ense&ntilde;anza  superior con funciones de investigaci&oacute;n puesto que cuando la educaci&oacute;n  superior y la investigaci&oacute;n se llevan a cabo en un alto nivel dentro  de la misma instituci&oacute;n se logra una potenciaci&oacute;n mutua de  la calidad. Estas instituciones deber&iacute;an obtener el apoyo material  y financiero necesario de fuentes p&uacute;blicas y privadas.</LI>      </OL>    <H4>  Art&iacute;culo 6. Orientaci&oacute;n a largo plazo fundada en la pertinencia</H4>    <OL TYPE="a">      <LI>  La pertinencia de la educaci&oacute;n superior debe evaluarse en t&eacute;rminos  de la adecuaci&oacute;n entre lo que la sociedad espera de las instituciones  y lo que &eacute;stas hacen. Ello requiere normas &eacute;ticas, imparcialidad  pol&iacute;tica, capacidad cr&iacute;tica y, al mismo tiempo, una mejor  articulaci&oacute;n con los problemas de la sociedad y del mundo del trabajo,  fundando las orientaciones a largo plazo en objetivos y necesidades sociales,  comprendidos el respeto de las cuIturas y la protecci&oacute;n del medio  ambiente. El objetivo es facilitar el acceso a una educaci&oacute;n general  amplia, y tambi&eacute;n a una educaci&oacute;n especializada y para determinadas  carreras, a menudo interdisciplinaria, centrada en las competencias y aptitudes,  pues ambas preparan a los individuos para vivir en situaciones diversas  y poder cambiar de actividad.</LI>        <LI>  La educaci&oacute;n superior debe reforzar sus funciones de servicio a  la sociedad y</LI>        <LI>  m&aacute;s concretamente sus actividades encaminadas a erradicar la pobreza,  la intolerancia, la violencia, el analfabetismo, el hambre, el deterioro  del medio ambiente y las enfermedades, principalmente mediante un planteamiento  interdisciplinario y transdisciplinario para analizar los problemas y las  cuestiones planteadas.</LI>        <LI>  La educaci&oacute;n superior debe aumentar su contribuci&oacute;n al desarrollo  del conjunto del sistema educativo, sobre todo mejorando la formaci&oacute;n  del personal docente, la elaboraci&oacute;n de los planes de estudios y  la investigaci&oacute;n sobre la educaci&oacute;n.</LI>        <LI>  En &uacute;ltima instancia, la educaci&oacute;n superior deber&iacute;a  a apuntar a crear una nueva sociedad no violenta y de la que est&eacute;  excluida la explotaci&oacute;n, sociedad formada por personas muy cultas,  motivadas e integradas, movidas por el amor hacia la humanidad y guiadas  por la sabidur&iacute;a.</LI>      ]]></body>
<body><![CDATA[</OL>    <H4>  Art&iacute;culo 7. Reforzar la cooperaci&oacute;n con el mundo del trabajo  y el an&aacute;lisis y la previsi&oacute;n de las necesidades de la sociedad</H4>    <OL TYPE="a">      <LI>  En un contexto econ&oacute;mico caracterizado por los cambios y la aparici&oacute;n  de nuevos modelos de producci&oacute;n basados en el saber y sus aplicaciones,  as&iacute; como en el tratamiento de la informaci&oacute;n, deber&iacute;an  reforzarse y renovarse los v&iacute;nculos entre la ense&ntilde;anza superior,  el mundo del trabajo y otros sectores de la sociedad.</LI>        <LI>  Los v&iacute;nculos con el mundo del trabajo pueden reforzarse mediante  la participaci&oacute;n de sus representantes en los &oacute;rganos rectores  de las instituciones, la intensificaci&oacute;n de la utilizaci&oacute;n,  por los docentes y los estudiantes, en los planos nacional e internacional,  de las posibilidades de aprendizaje profesional y de combinaci&oacute;n  de estudios y trabajo, el intercambio de personal entre el mundo del trabajo  y las instituciones de educaci&oacute;n superior y la revisi&oacute;n de  los planes de estudio para que se adapten mejor a las pr&aacute;cticas  profesionales.</LI>        <LI>  En su calidad de fuente permanente de formaci&oacute;n, perfeccionamiento  y reciclaje profesionales, las instituciones de educaci&oacute;n superior  deber&iacute;an tomar en consideraci&oacute;n sistem&aacute;ticamente las  tendencias que se dan en el mundo laboral y en los sectores cient&iacute;ficos,  tecnol&oacute;gicos y econ&oacute;micos. A fin de satisfacer las demandas  planteadas en el &aacute;mbito del trabajo los sistemas de educaci&oacute;n  superior y el mundo del trabajo deben crear y evaluar conjuntamente modalidades  de aprendizaje, programas de transici&oacute;n y programas de evaluaci&oacute;n  y reconocimiento previos de los conocimientos adquiridos, que integren  la teor&iacute;a y la formaci&oacute;n en el empleo. En el marco de su  funci&oacute;n prospectiva, las instituciones de educaci&oacute;n superior  podr&iacute;an contribuir a fomentar la creaci&oacute;n de empleos, sin  que &eacute;ste sea el &uacute;nico fin en s&iacute;.</LI>        <LI>  Aprender a emprender y fomentar el esp&iacute;ritu de iniciativa deben  convertirse en importantes preocupaciones de la educaci&oacute;n superior,  a fin de facilitar las posibilidades de empleos de los diplomados, que  cada vez estar&aacute;n m&aacute;s llamados a crear puestos de trabajo  y no a limitarse a buscarlos. Las instituciones de educaci&oacute;n superior  deber&iacute;an brindar a los estudiantes la posibilidad de desarrollar  plenamente sus propias capacidades con sentido de la responsabilidad social,  educ&aacute;ndolos para que tengan una participaci&oacute;n activa en la  sociedad democr&aacute;tica y promuevan los cambios que propiciar&aacute;n  la igualdad y la justicia.</LI>      </OL>    <H4>  Art&iacute;culo 8. La diversificaci&oacute;n como medio de reforzar la  igualdad de oportunidades</H4>    <OL TYPE="a">      <LI>  La diversificaci&oacute;n de los modelos de educaci&oacute;n superior y  de las modalidades y los criterios de contrataci&oacute;n es indispensable  para responder a la tendencia internacional de masificaci&oacute;n de la  demanda y a la vez para dar acceso a distintos modos de ense&ntilde;anza  y ampliar el acceso a grupos p&uacute;blicos cada vez m&aacute;s diversos,  con miras a la educaci&oacute;n a lo largo de toda la vida, lo cual supone  que se pueda ingresar en el sistema de educaci&oacute;n superior y salir  de &eacute;l f&aacute;cilmente.</LI>        <LI>  Unos sistemas de educaci&oacute;n superior m&aacute;s diversificados suponen  nuevos tipos de establecimientos de ense&ntilde;anza postsecundaria, p&uacute;blicos,  privados y no lucrativos, entre otros. Esas instituciones deben ofrecer  una amplia gama de posibilidades de educaci&oacute;n y formaci&oacute;n:  t&iacute;tulos tradicionales, cursillos, estudios a tiempo parcial, horarios  flexibles, cursos en m&oacute;dulos, ense&ntilde;anza a distancia con ayuda,  etc.</LI>      </OL>    <DIR>&nbsp;</DIR>    <H4>  Art&iacute;culo 9. M&eacute;todos educativos innovadores: pensamiento cr&iacute;tico  y creatividad</H4>    <OL TYPE="a">      <LI>  En un mundo en r&aacute;pida mutaci&oacute;n, se percibe la necesidad de  una nueva visi&oacute;n y un nuevo modelo de ense&ntilde;anza superior,  que deber&iacute;a estar centrado en el estudiante, lo cual exige, en la  mayor parte de los pa&iacute;ses, reformas en profundidad y una pol&iacute;tica  de ampliaci&oacute;n del acceso, para acoger a categor&iacute;as de personas  cada vez m&aacute;s diversas, as&iacute; como una renovaci&oacute;n de  los contenidos, m&eacute;todos, pr&aacute;cticas y medios de transmisi&oacute;n  del saber, que han de basarse en la comunidad y con los m&aacute;s amplios  sectores de la sociedad.</LI>        ]]></body>
<body><![CDATA[<LI>  Las instituciones de educaci&oacute;n superior deben formar a los estudiantes  para que se conviertan en ciudadanos bien informados y profundamente motivados,  provistos de un sentido cr&iacute;tico y capaces de analizar los problemas,  buscar soluciones para los que se planteen a la sociedad, aplicar &eacute;stas  y asumir responsabilidades sociales.</LI>        <LI>  Para alcanzar estos objetivos, puede ser necesario reformular los planes  de estudios y utilizar m&eacute;todos nuevos y adecuados que permitan superar  el mero dominio cognitivo de las disciplinas; se deber&iacute;a facilitar  el acceso a nuevos planteamientos pedag&oacute;gicos y did&aacute;cticos  y fomentarlos para propiciar la adquisici&oacute;n de conocimientos pr&aacute;cticos,  competencias y aptitudes para la comunicaci&oacute;n, el an&aacute;lisis  creativo y cr&iacute;tico, la reflexi&oacute;n independiente y el trabajo  en equipo en contextos multiculturales, en los que la creatividad exige  combinar el saber te&oacute;rico y pr&aacute;ctico tradicional o local  con la ciencia y la tecnolog&iacute;a de vanguardia. Esta reestructuraci&oacute;n  de los planes de estudio deber&iacute;a tomar en consideraci&oacute;n las  cuestiones relacionadas con las diferencias entre los sexos, as&iacute;  como el contexto cultural, hist&oacute;rico y econ&oacute;mico, propio  de cada pa&iacute;s. La ense&ntilde;anza de las normas relativas a los  derechos humanos y la educaci&oacute;n sobre las necesidades de las comunidades  del mundo entero deber&iacute;an quedar reflejadas en los planes de estudio  de todas las disciplinas, especialmente las que preparan para las actividades  empresariales. El personal acad&eacute;mico deber&iacute;a desempe&ntilde;ar  una funci&oacute;n decisiva en la definici&oacute;n de los planes de estudio.</LI>        <LI>  Los nuevos m&eacute;todos pedag&oacute;gicos tambi&eacute;n suponen nuevos  materiales did&aacute;cticos. Estos deber&aacute;n estar asociados a nuevos  m&eacute;todos de examen, que pongan a prueba no s&oacute;lo la memoria  sino tambi&eacute;n las facultades de comprensi&oacute;n, la aptitud para  las labores pr&aacute;cticas y la creatividad.</LI>      </OL>    <H4>  Art&iacute;culo 10. El personal y los estudiantes, principales protagonistas  de la educaci&oacute;n superior</H4>    <OL TYPE="a">      <LI>  Un elemento esencial para las instituciones de ense&ntilde;anza superior  es una en&eacute;rgica pol&iacute;tica de formaci&oacute;n del personal.  Se deber&iacute;an establecer directrices claras sobre los docentes de  la educaci&oacute;n superior, que deber&iacute;an ocuparse sobre todo,  hoy en d&iacute;a, de ense&ntilde;ar a sus alumnos a aprender y a tomar  iniciativas, y no a ser, &uacute;nicamente, pozos de ciencia. Deber&iacute;an  tomarse medidas adecuadas en materia de investigaci&oacute;n, as&iacute;  como de actualizaci&oacute;n y mejora de sus competencias pedag&oacute;gicas  mediante programas adecuados de formaci&oacute;n del personal, que estimulen  la innovaci&oacute;n permanente en los planes de estudio y los m&eacute;todos  de ense&ntilde;anza y aprendizaje, y que aseguren condiciones profesionales  y financieras apropiadas a los docentes a fin de garantizar la excelencia  de la investigaci&oacute;n y la ense&ntilde;anza, y en las que queden reflejadas  las disposiciones de la Recomendaci&oacute;n relativa a la condici&oacute;n  del personal docente de la ense&ntilde;anza superior aprobada por la Conferencia  General de la UNESCO en noviembre de 1997. Con ese fin, se deber&iacute;a  conceder m&aacute;s importancia a la experiencia internacional. Adem&aacute;s,  dada la funci&oacute;n que desempe&ntilde;a la ense&ntilde;anza superior  en la educaci&oacute;n permanente, deber&iacute;a considerarse que la experiencia  adquirida fuera de las instituciones constituye un m&eacute;rito importante  para formar parte del personal de la ense&ntilde;anza superior.</LI>        <LI>  Todos los establecimientos de ense&ntilde;anza superior deber&iacute;an  establecer directrices claras, preparando a los profesores de los niveles  preescolar, primario y secundario, fomentando la innovaci&oacute;n constante  en los planes de estudio, las pr&aacute;cticas m&aacute;s adecuadas en  los m&eacute;todos pedag&oacute;gicos y el conocimiento cabal de los diversos  tipos de aprendizaje. Es indispensable contar con un personal administrativo  y t&eacute;cnico preparado de modo apropiado.</LI>        <LI>  Los responsables de la adopci&oacute;n de decisiones en los planos nacional  e institucional deber&iacute;an situar a los estudiantes y sus necesidades  en el centro de sus preocupaciones y considerarlos participantes esenciales  y protagonistas responsables del proceso de renovaci&oacute;n de la ense&ntilde;anza  superior. Estos principios deber&iacute;an abarcar la participaci&oacute;n  de los estudiantes en las cuestiones relativas a esta ense&ntilde;anza,  en la evaluaci&oacute;n, en la renovaci&oacute;n de los m&eacute;todos  pedag&oacute;gicos y de los programas y, en el marco institucional vigente,  en la elaboraci&oacute;n de pol&iacute;ticas y en la gesti&oacute;n de  los establecimientos. En la medida en que los estudiantes tienen derecho  a organizarse y tener representantes, se deber&iacute;a garantizar su participaci&oacute;n  en estas cuestiones.</LI>        <LI>  Habr&iacute;a que desarrollar los servicios de orientaci&oacute;n para  facilitar el paso de los estudiantes secundarios a la ense&ntilde;anza  superior, sea cual fuere su edad, y para tener en cuenta las necesidades  de categor&iacute;as cada vez m&aacute;s diversificadas de educandos. Hay  que tener en cuenta las necesidades, no s&oacute;lo de los que pasan a  la educaci&oacute;n superior procedentes de escuelas o establecimientos  post-escolares, sino tambi&eacute;n de las necesidades de los que abandonan  la ense&ntilde;anza o vuelven a ella en un proceso de educaci&oacute;n  permanente. Este apoyo es importante si se quiere que los estudiantes se  adapten a los cursos, reduci&eacute;ndose as&iacute; el abandono escolar.  Los alumnos que abandonan sus estudios han de tener oportunidades adecuadas  de volver a la ense&ntilde;anza superior, de estimarlo conveniente y en  el momento que les parezca oportuno.</LI>      </OL>    <H4>  De la visi&oacute;n a la acci&oacute;n</H4>    <H4>  Art&iacute;culo 11. Evaluaci&oacute;n de la calidad</H4>    <OL TYPE="a">      <LI>  La calidad de la ense&ntilde;anza superior es un concepto pluridimensional  que deber&iacute;a comprender todas sus funciones y actividades: ense&ntilde;anza  y programas acad&eacute;micos, investigaci&oacute;n y becas, personal,  estudiantes, edificios, instalaciones, equipamiento y servicios a la comunidad  y al mundo universitario. Una autoevaluaci&oacute;n interna y un examen  externo realizados con transparencia por expertos independientes, en lo  posible especializados en lo internacional, son esenciales para la mejora  de la calidad. Deber&iacute;an crearse instancias nacionales independientes  y definirse normas comparativas de calidad, reconocidas en el plano internacional.  Con miras a tener en cuenta la diversidad y evitar la uniformidad, deber&iacute;a  prestarse la atenci&oacute;n debida a las particularidades de los contextos  institucional, nacional y regional. Los protagonistas deben ser parte integrante  del proceso de evaluaci&oacute;n institucional.</LI>        ]]></body>
<body><![CDATA[<LI>  La calidad requiere tambi&eacute;n que la ense&ntilde;anza superior est&eacute;  caracterizada por su dimensi&oacute;n internacional: el intercambio de  conocimientos,<SUB> </SUB>la creaci&oacute;n de sistemas interactivos,  la movilidad de profesores y estudiantes y los proyectos de investigaci&oacute;n  internacionales, a&uacute;n cuando se tengan debidamente en cuenta los  valores culturales y las situaciones nacionales.</LI>        <LI>  Para lograr y mantener la calidad nacional, regional o internacional, ciertos  elementos son especialmente importantes, principalmente la selecci&oacute;n  esmerada del personal y su perfeccionamiento constante, en particular mediante  la promoci&oacute;n de programas adecuados para el perfeccionamiento del  personal universitario, incluida la metodolog&iacute;a del proceso pedag&oacute;gico,  y mediante la movilidad entre los pa&iacute;ses y los establecimientos  de ense&ntilde;anza superior y entre los establecimientos de educaci&oacute;n  superior y el mundo del trabajo, as&iacute; como la movilidad de los estudiantes  en cada pa&iacute;s y entre los distintos pa&iacute;ses. Las nuevas tecnolog&iacute;as  de la informaci&oacute;n constituyen un instrumento importante en este  proceso debido a su impacto en la adquisici&oacute;n de conocimientos te&oacute;ricos  y pr&aacute;cticos.</LI>      </OL>    <H4>  Art&iacute;culo 12. El potencial y los desaf&iacute;os de la tecnolog&iacute;a</H4>  Los r&aacute;pidos progresos de las nuevas tecnolog&iacute;as de la informaci&oacute;n  y la comunicaci&oacute;n seguir&aacute;n modificando la forma de elaboraci&oacute;n,  adquisici&oacute;n y transmisi&oacute;n de los conocimientos. Tambi&eacute;n  es importante se&ntilde;alar que las nuevas tecnolog&iacute;as brindan  posibilidades de renovar el contenido de los cursos y los m&eacute;todos  pedag&oacute;gicos, y de ampliar el acceso a la educaci&oacute;n superior.  No hay que olvidar, sin embargo, que la nueva tecnolog&iacute;a de la informaci&oacute;n  no hace que los docentes dejen de ser indispensables, sino que modifica  su papel en relaci&oacute;n con el proceso de aprendizaje, y que el di&aacute;logo  permanente que transforma la informaci&oacute;n en conocimiento y comprensi&oacute;n  pasa a ser fundamental. Los establecimientos de educaci&oacute;n superior  han de dar el ejemplo en materia de aprovechamiento de las ventajas y el  potencial de las nuevas tecnolog&iacute;as de la informaci&oacute;n y la  comunicaci&oacute;n, velando por la calidad y manteniendo niveles elevados  en las pr&aacute;cticas y los resultados de la educaci&oacute;n, con un  esp&iacute;ritu de apertura, equidad y cooperaci&oacute;n internacional,  por los siguientes medios:  <OL TYPE="a">      <LI>  constituir redes, realizar transferencias tecnol&oacute;gicas, formar recursos  humanos, elaborar material did&aacute;ctico e intercambiar las experiencias  de aplicaci&oacute;n de estas tecnolog&iacute;as a la ense&ntilde;anza,  la formaci&oacute;n y la investigaci&oacute;n, permitiendo as&iacute; a  todos el acceso al saber;</LI>        <LI>  crear nuevos entornos pedag&oacute;gicos, que van desde los servicios de  educaci&oacute;n a distancia hasta los establecimientos y sistemas "virtuales"  de ense&ntilde;anza superior, capaces de salvar las distancias y establecer  sistemas de educaci&oacute;n de alta calidad, favoreciendo as&iacute; el  progreso social y econ&oacute;mico y la democratizaci&oacute;n, as&iacute;  como otras prioridades sociales importantes; empero han de asegurarse de  que el funcionamiento de estos complejos educativos virtuales, creados  a partir de redes regionales continentales o globales, tenga lugar en un  contexto respetuoso de las identidades culturales y sociales;</LI>        <LI>  aprovechar plenamente las tecnolog&iacute;as de la informaci&oacute;n y  la comunicaci&oacute;n con fines educativos, esforz&aacute;ndose al mismo  tiempo por corregir las graves desigualdades existentes entre los pa&iacute;ses,  as&iacute; como en el interior de &eacute;stos en lo que respecta al acceso  a las nuevas tecnolog&iacute;as de la informaci&oacute;n y la comunicaci&oacute;n  y a la producci&oacute;n de los correspondientes recursos;</LI>        <LI>  adaptar estas nuevas tecnolog&iacute;as a las necesidades nacionales y  locales, velando porque los sistemas t&eacute;cnicos, educativos, institucionales  y de gesti&oacute;n las apoyen;</LI>        <LI>  facilitar, gracias a la cooperaci&oacute;n internacional, la determinaci&oacute;n  de los objetivos e intereses de todos los pa&iacute;ses, especialmente  de los pa&iacute;ses en desarrollo, el acceso equitativo a las infraestructuras  en este campo y su fortalecimiento y la difusi&oacute;n de estas tecnolog&iacute;as  en toda la sociedad;</LI>        <LI>  seguir de cerca la evoluci&oacute;n de la sociedad del conocimiento a fin  de garantizar el mantenimiento de un nivel alto de calidad y de reglas  de acceso equitativas;</LI>        <LI>  teniendo en cuenta las nuevas posibilidades abiertas por el uso de las  tecnolog&iacute;as de la informaci&oacute;n y la comunicaci&oacute;n, es  importante observar que ante todo son los establecimientos de educaci&oacute;n  superior los que utilizan esas tecnolog&iacute;as para modernizar su trabajo  en lugar de que &eacute;stas transformen establecimientos reales en entidades  virtuales.</LI>      ]]></body>
<body><![CDATA[</OL>    <H4>  Art&iacute;culo 13. Reforzar la gesti&oacute;n y el financiamiento de la  educaci&oacute;n superior</H4>    <OL TYPE="a">      <LI>  La gesti&oacute;n y el financiamiento de la ense&ntilde;anza superior exigen  la elaboraci&oacute;n de capacidades y estrategias apropiadas de planificaci&oacute;n  y an&aacute;lisis de las pol&iacute;ticas, basadas en la cooperaci&oacute;n  establecida entre los establecimientos de ense&ntilde;anza superior y los  organismos nacionales de planificaci&oacute;n y de coordinaci&oacute;n  a fin de garantizar una gesti&oacute;n debidamente racionalizada y una  utilizaci&oacute;n sana de los recursos. Los establecimientos de ense&ntilde;anza  superior deber&iacute;an adoptar pr&aacute;cticas de gesti&oacute;n con  una perspectiva de futuro que responda a las necesidades de sus entornos.  Los administradores de la ense&ntilde;anza superior deben ser receptivos,  competentes y capaces de evaluar regularmente -mediante mecanismos internos  y externos- la eficacia de los procedimientos y las reglas administrativas.</LI>        <LI>  Los establecimientos de ense&ntilde;anza superior deben gozar de autonom&iacute;a  para manejar sus asuntos internos, aunque dicha autonom&iacute;a ha de  ir acompa&ntilde;ada por la obligaci&oacute;n de presentar una contabilidad  clara y transparente a las autoridades, al parlamento, a los educandos  y a la sociedad en su conjunto.</LI>        <LI>  El objetivo &uacute;ltimo de la gesti&oacute;n deber&iacute;a ser el cumplimiento  &oacute;ptimo de la misi&oacute;n institucional asegurando una ense&ntilde;anza,  formaci&oacute;n e investigaci&oacute;n de gran calidad, y prestando servicios  a la comunidad. Este objetivo requiere una direcci&oacute;n que combine  la visi&oacute;n social, incluida la comprensi&oacute;n de los problemas  mundiales, con competencias de gesti&oacute;n eficaces. La funci&oacute;n  de direcci&oacute;n en la ense&ntilde;anza superior constituye, por tanto,  una responsabilidad social de primer orden y puede reforzarse de manera  significativa a trav&eacute;s del di&aacute;logo con todos los que participan  en ella, y en particular con los profesores y los estudiantes. Teniendo  presente la necesidad de mantener dentro de l&iacute;mites razonables las  dimensiones de los &oacute;rganos rectores de los establecimientos de ense&ntilde;anza  superior, habr&iacute;a que prever la participaci&oacute;n de los acad&eacute;micos  en dichos &oacute;rganos, en el marco institucional vigente.</LI>        <LI>  Es indispensable fomentar la cooperaci&oacute;n Norte-Sur con miras a lograr  una financiaci&oacute;n apropiada para fortalecer la educaci&oacute;n superior  en los pa&iacute;ses en desarrollo.</LI>      </OL>    <DIR>&nbsp;</DIR>    <H4>  Art&iacute;culo 14. La financiaci&oacute;n de educaci&oacute;n superior  como servicio p&uacute;blico</H4>    <OL TYPE="a">      <LI>  La financiaci&oacute;n de la educaci&oacute;n superior requiere recursos  p&uacute;blicos y privados. El Estado conserva una funci&oacute;n esencial  en esa financiaci&oacute;n. La financiaci&oacute;n p&uacute;blica de la  educaci&oacute;n superior refleja el apoyo que la sociedad presta a esta  &uacute;ltima y se deber&iacute;a seguir reforzando a fin de garantizar  el desarrollo de este tipo de ense&ntilde;anza, de aumentar su eficacia  y de mantener su calidad y pertinencia. No obstante, el apoyo p&uacute;blico  a la educaci&oacute;n superior y a la investigaci&oacute;n, sigue siendo  fundamental para asegurar que las misiones educativas y sociales se llevan  a cabo de manera equilibrada.</LI>        <LI>  La sociedad en su conjunto deber&iacute;a apoyar la educaci&oacute;n de  todos los niveles, incluida la ense&ntilde;anza superior dado el papel  que &eacute;sta desempe&ntilde;a en el fomento de un desarrollo econ&oacute;mico,  social y cultural sostenible. La movilizaci&oacute;n con este fin depende  de la sensibilizaci&oacute;n y la participaci&oacute;n del p&uacute;blico,  de los sectores p&uacute;blico y privado de la econom&iacute;a, de los  parlamentos, de los medios de comunicaci&oacute;n, de las organizaciones  gubernamentales y no gubernamentales, de los estudiantes y de los establecimientos,  de las familias y de todos los agentes sociales que intervienen en la ense&ntilde;anza  superior.</LI>      </OL>    <H4>  Art&iacute;culo 15. Poner en com&uacute;n los conocimientos te&oacute;ricos  y pr&aacute;cticos entre los pa&iacute;ses y continentes</H4>    <OL TYPE="a">      <LI>  El principio de solidaridad y de una aut&eacute;ntica asociaci&oacute;n  entre los establecimientos de ense&ntilde;anza superior de todo el mundo  es fundamental para que la educaci&oacute;n y la formaci&oacute;n en todos  los &aacute;mbitos ayuden a entender mejor los problemas mundiales, el  papel de la gobernaci&oacute;n democr&aacute;tica y de los recursos humanos  calificados en su resoluci&oacute;n, y la necesidad de vivir juntos con  culturas y valores diferentes. La pr&aacute;ctica del pluriling&uuml;ismo,  los programas de intercambios de docentes y estudiantes y el establecimiento  de v&iacute;nculos institucionales para promover la cooperaci&oacute;n  intelectual y cient&iacute;fica debiera ser parte integrante de todos los  sistemas de ense&ntilde;anza superior.</LI>        ]]></body>
<body><![CDATA[<LI>  Los principios de la cooperaci&oacute;n internacional fundada en la solidaridad,  el reconocimiento y el apoyo mutuo, una aut&eacute;ntica asociaci&oacute;n  que redunde, de modo equitativo, en beneficio de todos los interesados  y la importancia de poner en com&uacute;n los conocimientos te&oacute;ricos  y pr&aacute;cticos a nivel internacional deber&iacute;an regir las relaciones  entre los establecimientos de ense&ntilde;anza superior en los pa&iacute;ses  desarrollados y en desarrollo, en particular en beneficio de los pa&iacute;ses  menos adelantados. Habr&iacute;a que tener en cuenta la necesidad de salvaguardar  las capacidades institucionales en materia de educaci&oacute;n superior  en las regiones en situaciones de conflicto o sometidas a desastres naturales.  Por consiguiente, la dimensi&oacute;n internacional deber&iacute;a estar  presente en los planes de estudios y en los procesos de ense&ntilde;anza  y aprendizaje.</LI>        <LI>  Habr&iacute;a que ratificar y aplicar los instrumentos normativos regionales  e internacionales relativos al reconocimiento de los estudios, incluidos  los que ata&ntilde;en a la homologaci&oacute;n de conocimientos, competencias  y aptitudes de los diplomados,<SUB> </SUB>a fin de permitir a los estudiantes  cambiar de curso con m&aacute;s facilidad y de aumentar la movilidad dentro  de los sistemas nacionales y entre ellos.</LI>      </OL>    <H4>  Art&iacute;culo 16. Del "&eacute;xodo de competencias" a su entorno</H4>  Ser&iacute;a preciso poner freno al "&eacute;xodo de competencias" ya que  sigue privando a los pa&iacute;ses en desarrollo y a los pa&iacute;ses  en transici&oacute;n, de profesionales de alto nivel necesarios para acelerar  su progreso socioecon&oacute;mico. Los programas de cooperaci&oacute;n  internacional debieran basarse en relaciones de colaboraci&oacute;n a largo  plazo entre establecimientos del Sur y el Norte y promover la cooperaci&oacute;n  Sur-Sur. Se deber&iacute;a conceder la prioridad a programas de formaci&oacute;n  en los pa&iacute;ses en desarrollo en centros de excelencia organizados  en redes regionales e internacionales, acompa&ntilde;ados de cursillos  en el extranjero especializados e intensivos, de corta duraci&oacute;n.  Habr&iacute;a que atender a la creaci&oacute;n de un entorno que atraiga  y retenga el capital humano cualificado, mediante pol&iacute;ticas nacionales  o acuerdos internacionales que faciliten el retorno, permanente o temporal,  de especialistas e investigadores muy competentes a sus pa&iacute;ses de  origen. Al mismo tiempo, hay que alentar un proceso de retorno de profesionales  mediante programas de colaboraci&oacute;n que, gracias a su dimensi&oacute;n  internacional, favorezcan la creaci&oacute;n y el fortalecimiento de establecimientos  y faciliten la plena utilizaci&oacute;n de las capacidades end&oacute;genas.  La experiencia del Programa UNITWIN y de C&aacute;tedras UNESCO y los principios  que figuran en los convenios regionales en materia de reconocimiento de  t&iacute;tulos y diplomas de educaci&oacute;n superior tienen, a este respecto,  especial importancia.  <H4>  Art&iacute;culo 17. Las asociaciones y alianzas</H4>  La colaboraci&oacute;n y las alianzas entre las partes interesadas (los  responsables de las pol&iacute;ticas nacionales e institucionales, el personal  docente, los investigadores y estudiantes y el personal administrativo  y t&eacute;cnico de los establecimientos de ense&ntilde;anza superior,  el mundo laboral y los grupos comunitarios) constituyen un factor importante  a la hora de realizar transformaciones. Las organizaciones no gubernamentales  son tambi&eacute;n agentes claves en este proceso. Por consiguiente, la  asociaci&oacute;n basada en el inter&eacute;s com&uacute;n, el respeto  mutuo y la credibilidad deber&aacute; ser una modalidad esencial para renovar  la ense&ntilde;anza superior.        <P>Nosotros, los participantes en la Conferencia Mundial sobre la Educaci&oacute;n  Superior aprobamos esta Declaraci&oacute;n y reafirmamos el derecho de  todos a la educaci&oacute;n y el derecho de acceder a la ense&ntilde;anza  superior sobre la base de los m&eacute;ritos y capacidades individuales.        <P>Nos comprometemos a actuar juntos en el marco de nuestras responsabilidades  individuales y colectivas adoptando todas las medidas necesarias a fin  de hacer realidad los principios relativos a la ense&ntilde;anza superior  que figuran en la Declaraci&oacute;n Universal de Derechos Humanos y en  la Convenci&oacute;n relativa a la lucha contra las discriminaciones en  la esfera de la ense&ntilde;anza;        <P>Reafirmamos solemnemente nuestros compromisos en favor de la paz. Estamos  pues decididos a dar la m&aacute;xima prioridad a la educaci&oacute;n para  la paz y a participar, en particular mediante actividades educativas, a  la celebraci&oacute;n del A&ntilde;o Internacional de la Cultura de Paz  en el a&ntilde;o 2000.        <P>En consecuencia, aprobamos esta Declaraci&oacute;n Mundial sobre la  Educaci&oacute;n Superior en el Siglo XXI: Visi&oacute;n y Acci&oacute;n.  Para alcanzar los objetivos consagrados en esta Declaraci&oacute;n y, en  particular, a fin de tomar medidas sin tardanza, expresamos nuestro acuerdo  con el siguiente Marco de acci&oacute;n para el Cambio y el Desarrollo  de la Ense&ntilde;anza Superior.      <BR>(Tomado de: Publicaciones de la Universidad Aut&oacute;noma de Santo  Domingo. Vol. DCCCII. Editora Universitaria UASD, 1998)  <DIR>Recibido: 3 de enero del 2000. Aprobado: 6 de enero del 2000.        <P><A NAME="x"></A><SUP>1</SUP> Definici&oacute;n aprobada por la Conferencia      General de la UNESCO en su 270 reuni&oacute;n (noviembre de 1993) en la Recomendaci&oacute;n      sobre la convalidaci&oacute;n de los estudios y diplomas de ense&ntilde;anza      superior.     <BR> </DIR>        ]]></body>
<body><![CDATA[ ]]></body>
</article>
