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<p>Escuela  Nacional de Salud P&uacute;blica </p><h2>El doctor Ar&iacute;stides Agramonte  Simoni visto en el aula por tres de sus alumnos </h2>    <p><i><a href="#cargo">Dr.  Gregorio Delgado Garc&iacute;a</a></i><a href="#cargo"><span class="superscript">1</span></a><span class="superscript"><a name="autor"></a></span></p>    <p>DeCS:  MEDICOS/historia; DOCENTE; HISTORIA DE LA MEDICINA DEL SIGLO 19; HISTORIA DE LA  MEDICINA DEL SIGLO 20.</p>    <p>Desde hace ya algunos a&ntilde;os, en las Facultades  de Ciencias M&eacute;dicas de Cuba, en la evaluaci&oacute;n que se hace a los  profesores que imparten la ense&ntilde;anza de pregrado, se incluye un informe  que recoge la opini&oacute;n an&oacute;nima de un grupo de alumnos del curso sobre  la calidad de la docencia que recibieron y en no pocas veces ese informe deja  ver la simpat&iacute;a o antipat&iacute;a que el profesor ha despertado entre  sus disc&iacute;pulos.    <br>     <br> En la &eacute;poca del doctor Ar&iacute;stides  Agramonte Simoni, que desarroll&oacute; su labor docente, primero en la C&aacute;tedra  de Bacteriolog&iacute;a y Patolog&iacute;a Experimental (1900-1924) y despu&eacute;s  en la de Bacteriolog&iacute;a (1924-1930) de la Facultad de Medicina y Farmacia  de la Universidad de La Habana, no se hac&iacute;a ese informe, pero se conoce  la opini&oacute;n que despert&oacute; su labor y su car&aacute;cter, nada simp&aacute;tico,  en tres de sus alumnos que dejaron publicados sus recuerdos de estudiantes.    <br>      <br> Los tres alumnos de referencia fueron, los despu&eacute;s m&eacute;dicos  y escritores, doctores Jos&eacute; A. Mart&iacute;nez-Fort&uacute;n Foyo, Manuel  Aurelio Serra P&eacute;rez y Mario E. Dihigo Llanos.</p><h4>Opini&oacute;n del  doctor Jos&eacute; A. Mart&iacute;nez- Fort&uacute;n Foyo</h4>    <p>El doctor Mart&iacute;nez-Fort&uacute;n  naci&oacute; en Placetas, provincia Villa Clara, el 27 de diciembre de 1882. Se  gradu&oacute; de doctor en Medicina el 25 de junio de 1904,<span class="superscript">1</span>  ejerci&oacute; la carrera durante m&aacute;s de cuatro d&eacute;cadas en su querida  villa de San Juan de los Remedios, donde fue director del antiguo hospital civil.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>      <br> Autor de una extensa obra cient&iacute;fica mereci&oacute; ser elevado a  la categor&iacute;a de acad&eacute;mico correspondiente de la Academia de Ciencias  M&eacute;dicas, F&iacute;sicas yNaturales de La Habana.    <br>     <br> De una profunda  vocaci&oacute;n por los estudios hist&oacute;ricos en general y en particular  por los de historia de la Medicina, le dedic&oacute; a la ciudad y la jurisdicci&oacute;n  en que ejerci&oacute;, una obra monumental: &quot;Anales de San Juan de los Remedios  y su Jurisdicci&oacute;n&quot; en 27 tomos, y se convirti&oacute; en el historiador  cubano que m&aacute;s historias locales public&oacute;, al dar a la imprenta:  &quot;Historia de Placetas&quot;(1942), &quot;Apuntes hist&oacute;ricos de Camajuan&iacute;&quot;(1943),  &quot;Apuntes hist&oacute;ricos de San Antonio de las Vueltas&quot;(1944), &quot;Monograf&iacute;a  hist&oacute;rica de Placetas&quot;(1944), &quot;Apuntes hist&oacute;ricos de Yaguajay&quot;(1945),  &quot;Apuntes hist&oacute;ricos de Zulueta&quot;(1946) y&quot;Apuntes hist&oacute;ricos  de Caibari&eacute;n&quot;(1949) lo que le vali&oacute; el ingreso a la Academia  de la Historia de Cuba, primero como acad&eacute;mico correspondiente y despu&eacute;s  de n&uacute;mero.    <br>     <br> Fue uno de los m&aacute;s acuciosos historiadores m&eacute;dicos  cubanos y public&oacute; de 1956 a 1958 la &uacute;nica &quot;Historia de la Medicina  en Cuba&quot; que ha visto la luz en nuestro pa&iacute;s hasta el momento, adem&aacute;s  de una imprescindible &quot;Cronolog&iacute;a M&eacute;dica Cubana&quot;(1943-1958)  en 16 fasc&iacute;culos, entre otras obras.    <br>     <br> El doctor Mart&iacute;nez-  Fort&uacute;n fue disc&iacute;pulo del doctor Agramonte al comienzo del ejercicio  docente de &eacute;ste en el curso 1901-1902 y en sus memorias de estudiante,  que public&oacute; en folleto con el t&iacute;tulo &quot;La ense&ntilde;anza de  la medicina en la Universidad de La Habana al final del siglo XIX y principios  del XX&quot;(1949), escribi&oacute; de su maestro lo siguiente:    <br> </p>    <blockquote>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>    <br> &quot;Ambas asignaturas las explicaba el doctor Agramonte. La Bacteriolog&iacute;a  la estudi&aacute;bamos en el sal&oacute;n de la derecha, entrando, en los Laboratorios  Wood, parte pr&aacute;ctica. La te&oacute;rica, conferencias, en el sal&oacute;n  separado del fondo y a la derecha del edificio. Dur&oacute; el curso del 1&ordm;.  de octubre al 15 de febrero. S&oacute;lo nos dieron 8 conferencias te&oacute;ricas.  Todo era pr&aacute;ctico. Cada uno ten&iacute;a su microscopio y accesorios de  los que &eacute;ramos responsables; entre ellos casi todos eran de marca Bosch  and Dohme. La Patolog&iacute;a Experimental, de nueva creaci&oacute;n, comenz&oacute;  cuando terminaron los trabajos de Bacteriolog&iacute;a. Su plan fue breve y sustancioso,  en total 10 conferencias te&oacute;ricas que empezaban con esta frase: 'Comienza  su libro el autor ruso Metchnikoff con las siguientes palabras: Con el hombre  naci&oacute; la patolog&iacute;a etc ... El profesor Agramonte, parco en palabras  y de escasa memoria, no recitaba grandes obras. Limitaba su ense&ntilde;anza te&oacute;rica  a una libreta o cuaderno de 100 p&aacute;ginas que pod&iacute;a aprenderse en  una semana. En cambio, sus clases pr&aacute;cticas eran largas, meticulosas y  sacrificaba muchos animales de laboratorio. El profesor, vestido casi siempre  con el uniforme blanco de Teniente M&eacute;dico del ej&eacute;rcito norteamericano  llegaba a la hora precisa en su 't&iacute;lbury' tirado por un solo caballo y  que &eacute;l mismo manejaba. Bajaba r&aacute;pidamente del veh&iacute;culo y  muy estirado - pues es bastante altanero - andaba a la carrera, nos saludaba,  penetraba en el local y enfundado en su bata blanca empezaba su trabajo. Alto,  delgado, con alto tup&eacute; sobre su frente, erguido, rubio, con ojos azules  socarrones y bien vestido, es el tipo de cubano americanizado como S&aacute;nchez  Toledo, el del cubano afrancesado. Tiene poca memoria para ser un buen conferencista,  pero su m&eacute;todo, orden, buen juicio y car&aacute;cter justiciero lo hacen  un excelente profesor. Hace estudiar a sus alumnos sin cargar la mente de palabrer&iacute;a  bella e in&uacute;til. Va siempre al 'grano' en las materias a &eacute;l encomendadas.  Durante el curso hace varios ex&aacute;menes con cuestionario escueto 'de tiro  r&aacute;pido' como esta pregunta: '&iquest;Qu&eacute; es germinaci&oacute;n?'.  Respuesta: 'el proceso en virtud del cual el esporo se convierte en bacteria'.  En cambio para contestar una pre-gunta de 'Magendie' [ era como apodaban sus alumnos  al doctor Miguel S&aacute;nchez Toledo] se necesitaba una hora. En sus ex&aacute;menes  parciales da a conocer la Nota que tendr&iacute;amos en el oficial de final de  curso. Su auxiliar el doctor Grande Rossi, interviene poco en nuestros asuntos,  como pasa con todos los auxiliares : todo lo hace el Profesor. Este miraba con  cierto desd&eacute;n o 'tono protector' a aquel, que dicen lo supera en sagacidad,  como cl&iacute;nico y como literato. Pero as&iacute; es la vida...&quot;<span class="superscript">2</span></p></blockquote><h4>Opini&oacute;n  del doctor Manuel Aurelio Serra P&eacute;rez</h4>    <p>El doctor Serra P&eacute;rez  naci&oacute; en Regla, provincia Ciudad de La Habana, el 1&ordm; de diciembre  de 1884. Se gradu&oacute; de doctor en medicina el 27 de junio de 1907<span class="superscript">3</span>  y llev&oacute; a cabo un largo ejercicio profesional de medio siglo en la capital  del pa&iacute;s, principalmente en la barriada de El Vedado, donde se desenvolvi&oacute;  de preferencia en las especialidades de Medicina Interna, Pediatr&iacute;a y Dermatolog&iacute;a.  En 1916 aport&oacute; un nuevo procedimiento operatorio para la circuncisi&oacute;n  que public&oacute; en la revista Vida Nueva.    <br>     <br> Hombre de amplia cultura  human&iacute;stica, aficionado a las letras, escribi&oacute; sus &quot;Recuerdos  de Estudiante&quot; que public&oacute; en el Bolet&iacute;n del Colegio M&eacute;dico  de La Habana en los a&ntilde;os finales de la d&eacute;cada de 1940 y en los que  dio muestras de un fino humorismo. Sobre el doctor Agramonte, de quien fue alumno  en el curso de 1904-1905, dej&oacute; el siguiente testimonio:</p>    <blockquote>      <p>&quot;Fue un curso anodino casi sin incidentes que recordar. La asignatura  se reduc&iacute;a a unas notas que cab&iacute;an en una libreta de las de a real.  Ten&iacute;a la figura m&aacute;s bien de oficial teut&oacute;n que de cubiche  y usaba unas gafitas montadas al aire.    <br> Hab&iacute;a un gran contraste entre  el Profesor Titular y su auxiliar que lo era el doctor Federico Grande Rossi.  Agramonte se expresaba con gran dificultad y en marcado acento extranjero, y a  cada dos o tres frases emit&iacute;a un sonido gutural que parec&iacute;a un eructo  y que aprovechaba para hilvanar sus pensamientos. Grande Rossi por el contrario  era f&aacute;cil y galano en su oratoria. (...)     <br> Era ayudante, un jovencito  de menudo cuerpo, pulcro en el vestir, cort&eacute;s y afable en su trato, trabajador,  constante y sin otro trato que el necesario en las relaciones docentes. Es el  sobreviviente de aquel Tr&iacute;o, siempre querido por sus virtudes, cosa dif&iacute;cil  de conservar en este medio de envidias e intereses. Era Clementico, el hoy doctor  Clemente Incl&aacute;n, prestigioso Rector de nuestro Primer Centro Docente.    <br>  Me cuenta el doctor Pedro Bosch<a href="#pie">*</a><a name="asterisco"></a>, decente  y cari&ntilde;oso compa&ntilde;ero, amistad que conservo desde hace muchos a&ntilde;os,  la siguiente an&eacute;cdota de su curso. Api&ntilde;&aacute;banse ante la puerta  de Bacteriolog&iacute;a los alumnos en espera de la llegada del Profesor y tras  de &eacute;l, que entraba con los brazos cruzados en la espalda con paso teut&oacute;n,  corr&iacute;an en tumultuoso tropel para coger los mejores puestos. A la tercera  vez se par&oacute; en la puerta guardada por el criado, dici&eacute;ndole con  voz de mando: 'C&aacute;balo, abre la talanquera'. Desde entonces se termin&oacute;  el tropel&quot;. <span class="superscript">4</span></p></blockquote><h4>Opini&oacute;n  del doctor Mario E. Dihigo Llanos</h4>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p> El doctor Dihigo Llanos naci&oacute;  en el ingenio &quot;Magdalena&quot;, Municipio de Santa Ana, provincia Matanzas  el 8 de agosto de 1895. Se gradu&oacute; de doctor en Medicina el 2 de julio de  1917,<span class="superscript">5</span> carrera que ejerci&oacute; por m&aacute;s  de cuatro d&eacute;cadas, casi todo el tiempo en la ciudad de Matanzas, con una  s&oacute;lida pr&aacute;ctica en la especialidad de Radiolog&iacute;a. Fue acad&eacute;mico  correspondiente de la Academia de Ciencias M&eacute;dicas, F&iacute;sicas y Naturales  de La Habana, miembro titular de la Sociedad de Estudios Cl&iacute;nicos de La  Habana, profesor de Anatom&iacute;a, Fisiolog&iacute;a e Higiene de la Escuela  Normal para Maestros de Matanzas por treinta a&ntilde;os y miembro de la Asamblea  Constituyente de 1940.    <br>     <br> De una familia que dio grandes figuras a la cultura  del pa&iacute;s, como su t&iacute;o el doctor Juan M. Dihigo Mestre, el m&aacute;s  eminente de los fil&oacute;logos y ling&uuml;istas cubanos y su primo el doctor  Ernesto Dihigo y L&oacute;pez Trigo, prestigioso profesor de Derecho Romano de  la Universidad de La Habana y pol&iacute;tico de limpia actuaci&oacute;n, el doctor  Dihigo Llanos fue un destacado escritor que public&oacute; tres libros de cuentos  m&eacute;dicos, con marcado acento humor&iacute;stico; una biograf&iacute;a y  numerosos libros de texto sobre anatom&iacute;a, fisiolog&iacute;a, higiene y  biolog&iacute;a humana destinados a las Escuelas Normales para Maestros e Institutos  de Segunda Ense&ntilde;anza, no s&oacute;lo de Cuba sino tambi&eacute;n de Colombia,  de los que se hicieron m&uacute;ltiples ediciones.    <br>     <br> Escribi&oacute; sus  memorias que comprend&iacute;an principalmente las relativas a su etapa de estudiante  de Medicina, con el t&iacute;tulo &quot;Recuerdos de una larga vida&quot; y que  se publicaron en el Cuaderno de Historia de la Salud P&uacute;blica No. 60. All&iacute;  dej&oacute; expresado c&oacute;mo vio a su profesor de Bacteriolog&iacute;a en  el curso de 1914-1915 y de Patolog&iacute;a Experimental en el de 1916-1917.</p>    <blockquote>      <p>&quot;Terminada Topogr&aacute;fica, nos dirig&iacute;amos apresuradamente al  Laboratorio Wood, donde nos esperaba el doctor Ar&iacute;stides Agramonte para  iniciarnos en el vasto campo de la Bacteriolog&iacute;a.    <br>     <br> Agramonte, con  Reed, Lazear y Carroll form&oacute; parte de la comisi&oacute;n norteamericana  que vino a Cuba a estudiar la fiebre amarilla, y que, despu&eacute;s de fracasar,  comprob&oacute; la certeza de la teor&iacute;a de Finlay.    <br>     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> Agramonte pod&iacute;a  haber sido considerado un gran hombre, pero lo que est&aacute; fuera de toda duda  es que era un hombre grande. Su elevada estatura y gran corpulencia, cierta dureza  de expresi&oacute;n y la brusquedad de sus movimientos, le comunicaban cierto  aspecto bufaloide.    <br>     <br> No sabemos si el orden y el riguroso m&eacute;todo  con que siempre proced&iacute;a eran cualidades cong&eacute;nitas en &eacute;l  o s&oacute;lo una consecuencia de su antigua vida militar.    <br>     <br> En este hombre,  el orden hab&iacute;a llegado a tal extremo, que cuando faltaba a clase, y esto  no ocurr&iacute;a m&aacute;s que dos veces al a&ntilde;o, lo hac&iacute;a de una  manera verdaderamente met&oacute;dica, pues lo anunciaba con tres d&iacute;as  de anticipaci&oacute;n en todos los cuadros de la escuela, con objeto de que los  alumnos no perdieran su tiempo y su dinero (esto &uacute;ltimo se relacionaba  con los que utilizaban el tranv&iacute;a, que de todo pod&iacute;a haber).    <br>      <br> Agramonte ten&iacute;a fama de ser refractario al 'jab&oacute;n'[aduloner&iacute;a],  a ese jab&oacute;n con el cual se obten&iacute;an sobresalientes, se ganaban premios  y se creaban reputaciones. Cu&eacute;ntase que a un alumno que le pidi&oacute;  disculpas por haber ido fumando, al hacerle una consulta, le respondi&oacute;  ol&iacute;mpicamente:    <br>     <br> &#145;Nada me importan usted y su tabaco&#146;.  </p>    <p>A lo largo del curso, celebraba el doctor Agramonte ex&aacute;menes parciales.  Despu&eacute;s de cada examen, aparec&iacute;a en el cuadro de avisos una lista  que, invariablemente y escrita con letra redonda e impersonal letra de agrimensor,  dec&iacute;a as&iacute;:</p><ul>     ]]></body>
<body><![CDATA[<li>M&aacute;ximo...............100 puntos    <br>  </li>    <li>Juan P&eacute;rez............96 puntos    <br> </li>    <li>Pedro D&iacute;az............93  puntos,etc&eacute;tera </li>    </ul>    <p>Lo que dio lugar a que cierto chusco preguntara  quien era ese m&aacute;ximo que siempre alcanzaba la m&aacute;s alta calificaci&oacute;n.    <br>  Debajo de la lista aparec&iacute;a esta nota:    <br>     <br> 'Los alumnos que no concurrieron  al examen han obtenido la calificaci&oacute;n cero. Esta nota implica lamentables  consecuencias para el porvenir'.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>     <br> Como resumen de su actuaci&oacute;n,  podr&iacute;amos decir que Agramonte no nos ense&ntilde;&oacute; mucho, pero nos  lo ense&ntilde;&oacute; bien.</p>    <p>(...)Por la tarde se efectuaba el cursillo  de Patolog&iacute;a Experimental, explicado por el doctor Ar&iacute;stides Agramonte,  en el Laboratorio Wood, con el mismo escenario y los mismos personajes que tuvimos  en el curso de Bacteriolog&iacute;a, con igual orden e id&eacute;nticos procedimientos.  S&oacute;lo ten&iacute;amos de nuevo unos inocentes colaboradores m&aacute;rtires,  que se dejaban asfixiar, extraer sangre e inyectar diversas sustancias para agrandar  el campo de nuestros conocimientos&quot;. <span class="superscript">6</span></p></blockquote><h4>Comentario  final</h4>    <p>Es oportuno decir que los tres alumnos del doctor Ar&iacute;stides  Agramonte recibieron la m&aacute;xima calificaci&oacute;n de sobresaliente en  las 2 asignaturas y que en el caso del doctor Serra, el doctor Agramonte presidi&oacute;  el tribunal de sus ejercicios de grado. Esto sin embargo no hizo que lo vieran  con una imagen idealizada, sino por el contrario, descarnadamente, m&aacute;s  con sus defectos que con sus virtudes, pero innegablemente que dejaron tres interesantes  testimonios, el del doctor Mart&iacute;nez-Fort&uacute;n como gran historiador,  precisa detalles importantes y los doctores Serra y Dihigo salpican sus testimonios  con lo que fue la principal caracter&iacute;stica de ellos como escritores: el  humorismo.</p>    <p>Subject headings: PHYSICIANS/history; faculty; history of medicine,  19 th cent; HISTORY DE MEDICINE, 20 th cent.</p><h4>Referencias bibliogr&aacute;ficas  </h4><ol>     <!-- ref --><li> Universidad de La Habana. Archivo Hist&oacute;rico. Exped. Est.  Ant. 8575    <br> </li>    <!-- ref --><li> Mart&iacute;nez-Fort&uacute;n J A. La ense&ntilde;anza  de la medicina en la Universidad de La Habana a final del siglo XIX y principios  del XX . La Habana: Ed. Estarcida, 1949:20.    <br> </li>    <!-- ref --><li> Universidad de La Habana.  Archivo Hist&oacute;rico. Exped .Est. 5813.    <br> </li>    <!-- ref --><li> Serra P&eacute;rez M  A. Recuerdos de Estudiantes. Ar&iacute;stides Agramonte, Profesor de Bacteriolog&iacute;a  y Patolog&iacute;a Experimental. Bolet&iacute;n Colegio M&eacute;dico. Sin fecha.  Copia en Archivo del Historiador del MINSAP.    <br> </li>    <!-- ref --><li> Universidad de La Habana.  Archivo Hist&oacute;rico. Exped. Est. 5226.    <br> </li>    <!-- ref --><li> Dihigo Llanos M E. Recuerdos  de una larga vida La Habana: Ed. Orbe; 1974:42-44 y 72. (Cuadernos de Historia  de la Salud P&uacute;blica, 60)</li>    </ol>    <p>Recibido: 20 de marzo de 2003. Aprobado:1&ordm;  de abril de 2003    <br> <i>Dr. Gregorio Delgado</i> <i>Garc&iacute;a</i>. Escuela  Nacional de Salud P&uacute;blica.Ave 31 s/n Cubanac&aacute;n, Playa.Ciudad de  La Habana, Cuba. </p>    <p><span class="superscript"><a href="#asterisco">* El Doctor  Pedro A. Bosch Garc&iacute;a se gradu&oacute; en 1913 por lo que fue alumno del  doctor Agramonte en los cursos 1910-1911 y 1912-1913.</a><a name="pie"></a><a href="#autor">    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  1 </a></span><a href="#autor">Historiador M&eacute;dico del MINSAP y Jefe del  Departamento de Historia de la Salud P&uacute;blica de la Escuela Nacional de  Salud P&uacute;blica</a><a name="cargo"></a>    <br> </p>      ]]></body><back>
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