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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El diseño curricular por competencias en la educación médica]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The curriculum design is an exercise of cultural selection, a practice of election and exclusion of contents, with the characteristic that it is aimed at defining those that are indispensable for the desired training, a very complex action if the fast changes ocurring nowadays in the sphere of human knowledge and the increasing demands of professional training are taken into account. The competences are a conceptualization and a way of actioning in the management of human resources that allow a better articulation among management, work and education understood as an integrated combination of knowledge, skills and attitudes contributing to an adequate and timely performance in different contexts. The curriculum design by competences has more and more followers and medical education does not escape from this trend.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p>Facultad de Ciencias M&eacute;dicas &quot;General Calixto Garc&iacute;a&quot;.  Ciudad de La Habana</p><h2>La relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente y su significado  en la formaci&oacute;n profesional</h2>    <p><i><a href="#cargo">Dr. Ricardo Gonz&aacute;lez  Men&eacute;ndez</a></i><a href="#cargo"><span class="superscript">1</span> </a><a name="autor"></a>  </p><h4>Resumen    <br> </h4>    <p>Luego de 42 a&ntilde;os de ejercicio m&eacute;dico  y de haber incursionado docente e investigativamente en el campo de la Psicolog&iacute;a  M&eacute;dica y la Psiquiatr&iacute;a, el autor pretende transmitir a los miembros  m&aacute;s j&oacute;venes del equipo de salud sus apreciaciones sobre la trascendencia  humana de la relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente y algunas valoraciones auto  y heterocr&iacute;ticas sobre aspectos significativos, as&iacute; como las m&aacute;s  frecuentes deficiencias reportadas a nivel mundial. Entre los elementos abordados  se cuenta una definici&oacute;n de amplio espectro que incluye gestiones con familiares  y sujetos sanos, as&iacute; como con otros miembros del equipo de salud, aunque  se recomienda mantener la designaci&oacute;n cl&aacute;sica, por ser paradigma  de todas las relaciones profesionales y t&eacute;cnicas en el campo de las gestiones  de salud. Se destacan aspectos medulares de las caracter&iacute;sticas de los  participantes en la relaci&oacute;n; objetivos perseguidos; motivo de consulta;  estado afectivo; posici&oacute;n en la relaci&oacute;n; v&iacute;as, defensas  y distorsiones de la comunicaci&oacute;n; potencialidad frustrante de las situaciones  afrontadas y contexto hist&oacute;rico-social. Se comentan los aspectos m&aacute;s  frecuentemente subvalorados. Se aspira a partir de las valoraciones aportadas  que estas puedan constituir una herramienta &uacute;til para la docencia m&eacute;dica.</p>    <p><i>DeCS:</i>  RELACIONES MEDICO-PACIENTE; ESTUDIANTES DE MEDICINA; ETICA MEDICA; EDUCACION PROFESIONAL.      <br> </p>    <p>La preocupante tendencia internacional a la deshumanizaci&oacute;n  de la Medicina ha sido la motivaci&oacute;n fundamental para abordar aspectos  medulares de la m&aacute;s importante relaci&oacute;n profesional en el campo  de la Salud, con el prop&oacute;sito de sugerir una definici&oacute;n operativa  actualizada, para lo cual se incursion&oacute; con finalidades reflexivas en algunos  de sus elementos psicol&oacute;gicos m&aacute;s relevantes y se analizaron las  m&aacute;s frecuentes deficiencias actuales en su desarrollo a nivel mundial,  asimismo se destaca la alta trascendencia de su optimizaci&oacute;n para alcanzar  los objetivos m&eacute;dicos.</p>    <p>Durante sus interacciones con otros seres  humanos, el hombre establece diferentes tipos de relaciones, algunas de car&aacute;cter  superficial como las desarrolladas al preguntar la hora a un transe&uacute;nte  y otras de car&aacute;cter mucho mas complejo como las que se establecen con los  familiares, amigos, compa&ntilde;eros de trabajo o estudio y con la persona amada.  Estas son las relaciones interpersonales, que cumplen los 3 par&aacute;metros  establecidos por <i>Pedro Lain Entralgo</i>, el relevante m&eacute;dico e historiador  espa&ntilde;ol que tanto aport&oacute; al tema de que se trata.<span class="superscript">1</span></p><ul>      <li>Saber ponerse en el lugar de la otra persona (fase coejecutiva).     <br> </li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Sentir  como &eacute;l o ella (fase compasiva).    <br> </li>    <li>Disponerse a asumir como  propios sus &eacute;xitos y dificultades (fase cognoscitiva).</li>    </ul>    <p>Se propone  la siguiente definici&oacute;n operativa de la relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente:  <i>&quot;Relaci&oacute;n interpersonal de tipo profesional que sirve de base a  la gesti&oacute;n de salud.&quot;</i><span class="superscript">2</span> Esta definici&oacute;n  supera al otrora modelo di&aacute;dico y curativo de la concepci&oacute;n original  de la relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente, designaci&oacute;n que sin embargo  se recomienda mantener por su profundo arraigo y condici&oacute;n de prototipo  de las relaciones profesionales en el campo de la salud; aunque debe destacarse  que dicha definici&oacute;n hace referencia a la relaci&oacute;n interpersonal,  profesional y t&eacute;cnica de los miembros del equipo de salud en todo el espectro  de sus gestiones promocionales, sanitaristas, preventivas, diagn&oacute;sticas,  curativas, rehabilitatorias, docentes, investigativas, periciales, administrativas  y editoriales.<span class="superscript">3</span></p><h4>Especificidades como relaci&oacute;n  profesional</h4>    <p>Sin duda alguna, la investidura profesional del facultativo  lograda como fruto de muchos a&ntilde;os de entrenamiento y cuya exitosa culminaci&oacute;n  requiere una profunda vocaci&oacute;n m&eacute;dica, determina que su gesti&oacute;n  -considerada entre las m&aacute;s necesitadas de dedicaci&oacute;n total- sea  altamente valorada por la poblaci&oacute;n, quien al mismo tiempo que respeta  y admira al facultativo espera de &eacute;l una conducta concordante con su importante  misi&oacute;n social.<span class="superscript">4</span></p>    <p>Se trata adem&aacute;s:</p><ul>      <li>De una relaci&oacute;n profesional donde se presta un servicio de alta significaci&oacute;n,  por ser la salud una de las m&aacute;s preciadas aspiraciones del ser humano.    <br>  </li>    <li>De que a diferencia de las relaciones interpersonales convencionales  en que habitualmente se produce un intercambio equilibrado de informaci&oacute;n,  solidaridad y comprensi&oacute;n, la m&aacute;s frecuente situaci&oacute;n profesional  en esta relaci&oacute;n es de entrega total sin aspirar a reciprocidad alguna.<span class="superscript">5</span>      ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </li>    <li>De que cuando la relaci&oacute;n implica la informaci&oacute;n al  enfermo o su familia, se suma un nuevo elemento que har&aacute; m&aacute;s compleja  la comunicaci&oacute;n: la ansiedad; cuya intensidad ser&aacute; concordante con  la severidad de la afecci&oacute;n.<span class="superscript">6 </span>    <br> </li>    <li>De  que exige del facultativo el planeamiento de cada uno de sus pasos, ya que toda  conducta m&eacute;dica no &quot;pensada&quot; implica un serio riesgo de cometer  yatrogenia.</li>    </ul>    <p>El m&eacute;dico, por tanto, debe ser consciente de que  su relaci&oacute;n profesional interpersonal est&aacute; caracterizada por:</p><ul>      <li>El respeto que inspira su investidura t&eacute;cnica en una profesi&oacute;n  de alto prestigio social.    <br> </li>    <li>La expectativa de la poblaci&oacute;n acerca  de que manifieste un comportamiento adecuado a su alta responsabilidad.    <br> </li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li>La  condici&oacute;n de piedra angular en la prestaci&oacute;n de un servicio de gran  significaci&oacute;n humana como es promover o restablecer la salud.    <br> </li>    <li>La  demanda de una constante disposici&oacute;n a la relaci&oacute;n de ayuda, sin  aspiraci&oacute;n de reciprocidad.    <br> </li>    <li>El planeamiento cuidadoso de cada  una de sus acciones, toda vez que en la relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente  s&oacute;lo hay dos alternativas: la psicoterapia o la yatrogenia.</li>    </ul>    <p>Por  otra parte, el facultativo debe tambi&eacute;n conocer que sus potencialidades  diagn&oacute;sticas, curativas y rehabilitatorias se incrementan en raz&oacute;n  directa con su capacidad para desarrollar exitosamente sus relaciones profesionales  y que estas, por mecanismos de retroalimentaci&oacute;n comunitaria, incrementar&aacute;n  tambi&eacute;n el efecto positivo de sus acciones preventivo-promocionales.</p><h4>Aspectos  a considerar en la relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente</h4><h6>Caracter&iacute;sticas  generales de los participantes</h6>    <p>El m&eacute;dico debe estar plenamente consciente  de sus propias cualidades como persona y como profesional, es decir, conocer sus  &quot;talones de Aquiles&quot; en el car&aacute;cter -si es que los hay- as&iacute;  como las situaciones en que pueda sentir inseguridad, angustia y hostilidad, as&iacute;  como percatarse de sus mecanismos psicol&oacute;gicos para enfrentar dichas contingencias.  Igualmente importante es el nivel de informaci&oacute;n de que disponga el m&eacute;dico  sobre los aspectos del car&aacute;cter y sociodemogr&aacute;ficos de sus pacientes.  Debe tambi&eacute;n tener en cuenta el gran significado profesional de su prestigio  cient&iacute;fico y social.</p>    <p>Como puede apreciarse, los elementos enunciados  son los que dispon&iacute;a espont&aacute;neamente el m&eacute;dico de familia  de principios del siglo pasado, pero actualmente resultan de muy diferente accesibilidad  cuando se trabaja con los modelos institucionales, aunque en gran parte se rescatan  con el ejercicio del m&eacute;dico generalista equipado, cuyo paradigma es el  M&eacute;dico General Integral en Cuba.</p>    <p>Reflexione el lector si las informaciones  expuestas son de igual utilidad en otras relaciones ajenas a las propiamente asistenciales,  como cuando se persuade a un n&uacute;cleo familiar sobre la importancia de vacunarse  o hacerse estudios citol&oacute;gicos.</p><h4>Objetivos perseguidos por los participantes</h4>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En  esencia, el paciente pretende aliviarse, curarse o rehabilitarse, as&iacute; como  saber qu&eacute; tiene y cu&aacute;l es su pron&oacute;stico. El m&eacute;dico,  sin embargo, persigue establecer una buena comunicaci&oacute;n que le permita  diagnosticar y tratar adecuadamente la afecci&oacute;n que motiva la consulta.</p>    <p>Un  frecuente error m&eacute;dico es subvalorar la importancia de identificar en cada  caso los objetivos expl&iacute;citos e impl&iacute;citos del paciente. Entre los  segundos se cuenta en la mayor&iacute;a &quot;saber qu&eacute; tiene&quot;, objetivo  que de pasar inadvertido tendr&iacute;a como consecuencia inmediata la insatisfacci&oacute;n  t&eacute;cnica del paciente.    <br>     <br> La experiencia m&eacute;dica permite ir  m&aacute;s all&aacute; de lo que expresa el enfermo y saber leer entre l&iacute;neas  sus preocupaciones habituales. Un ejemplo muy frecuente es la preocupaci&oacute;n  del paciente ansioso en el sentido de que sus manifestaciones puedan ser premonitoras  de una enfermedad mental, por lo que resulta imprescindible informarle, con objetivos  psicoterap&eacute;uticos de apoyo, que no existe ese riesgo.</p>    <p>Se sugiere  reflexionar sobre la variaci&oacute;n de objetivos presentes en una visita hogare&ntilde;a  orientada a modificar la actitud familiar ante el embarazo de una adolescente.  </p><h4>Motivo de consulta</h4>    <p>Seg&uacute;n sea la intensidad de los s&iacute;ntomas  o la implicaci&oacute;n pron&oacute;stica desfavorable de una afecci&oacute;n,  as&iacute; ser&aacute; la mayor o menor dificultad para el desarrollo de la relaci&oacute;n  m&eacute;dico-paciente, toda vez que la presencia de angustia en el paciente es  un importante obst&aacute;culo interpersonal porque incrementa la exigencia, actitud  cr&iacute;tica y hostilidad del enfermo, as&iacute; como la inseguridad del m&eacute;dico.  Valore la significaci&oacute;n de este aspecto en la atenci&oacute;n de un paciente  con edema agudo del pulm&oacute;n o con un c&oacute;lico nefr&iacute;tico.</p>    <p>Como  puede inferirse, las dificultades en la comunicaci&oacute;n estar&aacute;n tambi&eacute;n  presentes en otros encuentros con el m&eacute;dico, como cuando se valora con  un c&oacute;nyuge los contactos sexuales riesgosos que puedan haberlo hecho transmisor  de una afecci&oacute;n ven&eacute;rea. El facultativo tendr&aacute; siempre presente  que <i>&quot;conocer al hombre y penetrar en lo m&aacute;s tr&aacute;gico de su  destino&quot;</i> resulta, adem&aacute;s de un aspecto esencial de la vocaci&oacute;n  m&eacute;dica, una situaci&oacute;n sumamente delicada que debe ser manejada con  todas las exigencias de la m&aacute;s estricta &eacute;tica profesional. Los descuidos  en este sentido implican gran afectaci&oacute;n del prestigio profesional. </p><h4>  Estado afectivo de los participantes</h4>    <p>En pacientes que sufren una afecci&oacute;n  grave, o en quienes la depresi&oacute;n es parte de un cuadro psiqui&aacute;trico,  debe tenerse en cuenta la habitual elevada sensibilidad ante cualquier manifestaci&oacute;n  m&eacute;dica que pueda ser interpretada como expresiva de incomprensi&oacute;n,  indiferencia o subestimaci&oacute;n.</p>    <p>Asimismo, el facultativo de experiencia  notar&aacute; el frecuente comportamiento pueril evidenciable en sujetos con enfermedades  severas, que trasladan a la relaci&oacute;n con su m&eacute;dico, los patrones  de comportamiento reforzados en el entorno familiar por sentimientos de l&aacute;stima.  Es importante que el profesional tenga tambi&eacute;n conciencia de su propio  estado afectivo en situaciones m&eacute;dicas de emergencia o cuando existen factores  estresantes de car&aacute;cter extraprofesional, con potencialidades de expresarse  en el contexto interpersonal laboral.</p>    <p>Reflexione sobre la capacidad para  asimilar con madurez alguna expresi&oacute;n de hostilidad en un paciente angustiado  por un cuadro doloroso. Imagine adem&aacute;s la significaci&oacute;n de estos  aspectos en la situaci&oacute;n de comunicar el resultado positivo de una prueba  citol&oacute;gica efectuada durante una pesquisa epidemiol&oacute;gica.</p><h4>  Posici&oacute;n en la relaci&oacute;n</h4>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Un aspecto de alta relevancia destacado  por los especialistas de la comunicaci&oacute;n<span class="superscript">7</span>  es el de la posici&oacute;n. Salvo contadas excepciones, el m&eacute;dico, por  su nivel cient&iacute;fico-t&eacute;cnico y prestigio social es ubicado generalmente  por el paciente en una posici&oacute;n de superioridad (<i>one up</i>) con lo  que autom&aacute;ticamente el propio enfermo asume una posici&oacute;n de desventaja  (<i>one down</i>). Es bueno saber que el &eacute;xito de una relaci&oacute;n profesional  depende muchas veces de la habilidad del facultativo para manejar esta situaci&oacute;n,  de manera que su actitud de atenta escucha (que ha sido valorada en nuestro medio  entre las 5 cualidades m&aacute;s relevantes del m&eacute;dico en la apreciaci&oacute;n  de los pacientes), la demostraci&oacute;n de sincero inter&eacute;s por ayudar  al paciente y el trato afable, logren equilibrar la relaci&oacute;n y &quot;estar&quot;  junto al enfermo en el enfrentamiento a su problema de salud. Esta es en definitiva  la alianza terap&eacute;utica de alto significado, sobre todo en pacientes con  problemas cr&oacute;nicos o predominantemente psicosociales.<span class="superscript">8</span></p>    <p>El  &uacute;nico aspecto en que el m&eacute;dico debe preocuparse por conservar su  posici&oacute;n one up, es en el relativo a su condici&oacute;n de experto en  salud.</p>    <p>Valore el profesional si acostumbra a recibir a sus pacientes de  pie y estrechando su mano.<span class="superscript">9</span> Reflexione tambi&eacute;n  sobre la situaci&oacute;n que se crea cuando el paciente es otro m&eacute;dico,  y considere finalmente, el significado de estos aspectos en una gesti&oacute;n  de educaci&oacute;n para la salud.</p><h4>V&iacute;as de comunicaci&oacute;n</h4>    <p>Es  fundamental que el m&eacute;dico capte los mensajes del paciente y controle siempre  los que &eacute;l mismo emite por las 4 v&iacute;as de comunicaci&oacute;n:</p><ul>      <li>La verbal, mediante la palabra hablada o escrita.    <br> </li>    <li>La extraverbal,  impl&iacute;cita en las expresiones faciales, gestos y modulaciones de la voz.      <br> </li>    <li>La t&aacute;ctil, fundamentada en el contacto piel con piel (de  tanta significaci&oacute;n en la maduraci&oacute;n emocional del sujeto durante  su desarrollo infantil) y representada en la relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente  por el estrech&oacute;n de manos, la palmada en la espalda y las maniobras inherentes  al examen f&iacute;sico.    <br> </li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li>La instrumental, que utiliza como intermediarios  los equipos m&eacute;dicos.<span class="superscript">10,11</span> </li>    </ul>    <p>Valore  el especialista con qu&eacute; frecuencia omite la toma de la tensi&oacute;n arterial  por considerarla innecesaria desde su punto de vista (pero no en el del paciente),  y cu&aacute;nta cautela manifiesta cuando examina un estudio electrocardiogr&aacute;fico  frente al paciente, para evitar que su expresi&oacute;n facial delate los hallazgos.  Reflexione adem&aacute;s, sobre la importancia de tener en cuenta los canales  de comunicaci&oacute;n cuando se obtiene informaci&oacute;n familiar en un estudio  epidemiol&oacute;gico de terreno.</p>    <p>El profesional de la salud debe ser siempre  consciente de la trascendencia de sus comunicaciones y de la necesidad de su planeamiento  as&iacute; como de la valoraci&oacute;n permanente de sus efectos sobre el paciente.  El olvido de este aspecto medular lleva a cometer relevantes yatrogenias por omisi&oacute;n  o por comisi&oacute;n.</p><h4>Defensas y distorsiones de la comunicaci&oacute;n</h4>    <p>Los  obst&aacute;culos en la comunicaci&oacute;n pueden ser: conscientes y totalmente  voluntarios como cuando un paciente evita informar a su doctora que presenta una  disfunci&oacute;n sexual (defensa), o inconscientes e involuntarios en el caso  del enfermo que &quot;niega&quot; su carcinosis peritoneal con la racionalizaci&oacute;n  de que presenta un cuadro digestivo banal (resistencia).<span class="superscript">12</span>  Valore c&oacute;mo reacciona en su pr&aacute;ctica cotidiana cuando &quot;descubre&quot;  que un paciente ha omitido voluntariamente una informaci&oacute;n valiosa para  su diagn&oacute;stico y reflexione si estos obst&aacute;culos de comunicaci&oacute;n  pueden manifestarse en el familiar de un alcoh&oacute;lico cuando se hace una  exploraci&oacute;n evolutiva. </p>    <p>Sin duda alguna, el manejo adecuado de la  comunicaci&oacute;n es uno de los m&aacute;s significativos secretos para garantizar  el &eacute;xito de la relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente-familia.<span class="superscript">13</span></p><h4>Potencialidad  frustrante</h4>    <p>Necesariamente, el m&eacute;dico tiene que enfrentar situaciones  donde no pueden cumplirse los objetivos del enfermo y muchas veces, los del propio  facultativo. Este es el caso de pacientes con afecciones de curso cr&oacute;nico  o naturaleza incurable, donde el m&aacute;s calificado de los tratamientos no  resulta nada exitoso. La situaci&oacute;n implica un grado mayor o menor de frustraci&oacute;n  para el m&eacute;dico o el paciente y pone a prueba la madurez emocional en ambos  participantes para no expresar la hostilidad subyacente.<span class="superscript">14</span></p>    <p>Valore  el mecanismo impl&iacute;cito en la yatrogenia que produce un facultativo al informar  el mal pron&oacute;stico de su afecci&oacute;n al paciente artr&oacute;sico que  se queja (con cierta hostilidad) de no haber mejorado con el tratamiento impuesto.  S&oacute;lo el planeamiento indispensable en toda acci&oacute;n m&eacute;dica  puede evitar esta comunicaci&oacute;n (de efectos catastr&oacute;ficos) y que  en cierto grado expresa tambi&eacute;n la hostilidad del facultativo ante las  &quot;inadecuadas expectativas del paciente&quot;. Reflexione sobre cu&aacute;l  ser&iacute;a su respuesta ante la frustraci&oacute;n impl&iacute;cita en la negaci&oacute;n  de un paciente del &aacute;rea de su consultorio para aportar informaci&oacute;n  en un estudio de prevalencia.</p><h4>Contexto hist&oacute;rico-social en que se  desarrolla la relaci&oacute;n</h4>    <p>Para analizar s&oacute;lo un aspecto, reflexione  sobre los matices de la relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente en la pr&aacute;ctica  privada o en la privatizada (donde aparece como factor estresante emergente la  empresa tipo <i>Managed Care </i>o<i> Health Maintenance Organization,</i><span class="superscript">15</span>  y en la que tiene car&aacute;cter de total gratuidad.</p><h4>Errores m&eacute;dicos  m&aacute;s frecuentes en el manejo de la relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente</h4>    <p>Cuando  los aspectos valorados anteriormente son olvidados, las potencialidades terap&eacute;uticas  pueden ser importantemente reducidas. En los siguientes p&aacute;rrafos se destacan,  siguiendo igual orden de exposici&oacute;n, algunas consecuencias de no tenerlos  en cuenta:</p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p><i>Las caracter&iacute;sticas generales de los participantes.</i>  Esta deficiencia, frecuente en todas las latitudes, determina que muchos m&eacute;dicos  demanden del paciente un comportamiento an&aacute;logo al que tendr&iacute;an  ellos de estar en su lugar, sin valorar que en la mayor&iacute;a de los casos,  el desarrollo socioecon&oacute;mico y cultural del paciente es m&aacute;s bajo  que el suyo, considerado un t&eacute;cnico de alta calificaci&oacute;n. Este mecanismo  hace que algunos m&eacute;dicos sean hostiles cuando el enfermo fuma sin pedir  permiso, entra a la consulta sin quitarse el sombrero o comunica su anamnesis  con poca sistematizaci&oacute;n. La situaci&oacute;n, en la que el m&eacute;dico  inconscientemente &quot;pide peras al olmo&quot; ha sido hist&oacute;ricamente  la responsable del fracaso de infinidad de relaciones m&eacute;dico-paciente,  ya que el malestar injustamente sentido por el m&eacute;dico dificulta de modo  importante la comunicaci&oacute;n, cuando no es expresado, y si se exterioriza  en forma de &quot;clase magistral de urbanidad&quot; herir&aacute; en forma permanente  la sensibilidad del enfermo que valorar&aacute; dicha experiencia -desde su posici&oacute;n  one down- como una dolorosa humillaci&oacute;n.</p>    <p><i>Objetivos perseguidos.</i>  En este sentido, la m&aacute;s frecuente deficiencia se debe a que se olvida el  deseo del paciente de saber qu&eacute; tiene y cu&aacute;l es su pron&oacute;stico,  por lo que se comente -con seguridad muchas m&aacute;s veces de las que se percata-  yatrogenias por omisi&oacute;n de informaciones que tendr&iacute;an efecto ansiol&iacute;tico.</p>    <p><i>Motivo  de la consulta</i>. Las deficiencias derivadas de la subvaloraci&oacute;n de este  aspecto son evidentes si se aprecia que algunos m&eacute;dicos utilizan iguales  t&eacute;cnicas de entrevistas ante un paciente con onicomicosis y otro con mareos.  Ellos pasan por alto, que en el segundo, la connotaci&oacute;n macrosocial del  s&iacute;ntoma, popularmente valorado como premonitor de &quot;embolia&quot; o  expresivo de tumores cerebrales o presi&oacute;n alta, determinar&aacute; importantes  dificultades en la comunicaci&oacute;n y un estado de hipersugestibilidad que  muchas veces resulta terreno abonado para que se produzca yatrogenia por mal manejo  de comunicaciones extraverbales, como cuando se chequea ingenuamente la tensi&oacute;n  arterial del enfermo que, colmado de angustia, &quot;escruta el rostro del m&eacute;dico  para arrancarle el secreto de su mal pron&oacute;stico&quot;.</p>    <p>Por igual  mecanismo puede ocurrir que ante enfermos con molestias articulares o dolores  precordiales, se utilicen t&eacute;rminos como artrosis generalizada o infarto  del miocardio, reconocidos popularmente como denominadores de afecciones de mal  pron&oacute;stico.</p>    <p><i>Estado afectivo.</i> Las deficiencias en este sentido  se hacen evidentes por la ocasional incapacidad del m&eacute;dico para aceptar  y manejar manifestaciones de hostilidad, reclamo e hipersensibilidad y angustia  de pacientes y familiares, real o imaginariamente afectados por dolencias graves.  Innecesario resulta se&ntilde;alar que si la respuesta del facultativo a esta  situaci&oacute;n interpersonal fuera de incomprensi&oacute;n y rechazo, esta conducta  errada ser&iacute;a suficiente para destruir la relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente  y exagerar adem&aacute;s, la comprensible angustia del enfermo y sus familiares.</p>    <p><i>Posici&oacute;n  en la relaci&oacute;n</i>. Entre las deficiencias que expresan el no tener en  cuenta la necesidad t&eacute;cnica de que el m&eacute;dico se comporte en forma  consecuente para sacar al enfermo de la posici&oacute;n de inferioridad interpersonal  en que habitualmente se &quot;autoubica&quot;, pudiera se&ntilde;alarse la poca  frecuencia con que a nivel mundial se estrecha la mano -s&iacute;mbolo convencional  de amistad e igualdad- de los pacientes durante la recepci&oacute;n y despedida  en la entrevista, y la frecuencia con que algunos m&eacute;dicos j&oacute;venes  utilizan el &quot;tuteo&quot; en su relaci&oacute;n con pacientes mayores (pensando  err&oacute;neamente que ello es efectivo para mejorar la comunicaci&oacute;n)  o el ocasional descuido de la tan importante actitud de &quot;atenta escucha&quot;  que es precisamente una de las caracter&iacute;sticas m&eacute;dicas m&aacute;s  apreciadas por el enfermo en todas las latitudes.<span class="superscript">16</span></p>    <p><i>V&iacute;as  de comunicaci&oacute;n.</i> En su obligaci&oacute;n de escrutar mas all&aacute;  de lo que el enfermo comunique verbalmente y aprovechar terap&eacute;uticamente  todas las v&iacute;as de contacto con el paciente, muchos m&eacute;dicos descuidan  la comunicaci&oacute;n extraverbal cuando examinan el trazado electrocardiogr&aacute;fico  de enfermos, que angustiados por sus molestias precordiales creen &quot;leer&quot;  en .la cara del facultativo su presumible mal pron&oacute;stico, y desaprovechan  la utilizaci&oacute;n de frases orientadas a mitigar sus preocupaciones y transmitir  seguridad.</p>    <p>La deficiencia m&aacute;s importante informada a nivel internacional  es, sin embargo, la subvaloraci&oacute;n de la comunicaci&oacute;n instrumental  con el enfermo, conducta que motiva la expresi&oacute;n &quot;no me examin&oacute;  con los aparatos&quot;, indicadora de funestas consecuencias sobre la relaci&oacute;n  con el facultativo, que no tom&oacute; en cuenta la satisfacci&oacute;n de uno  de los objetivos encubiertos de su enfermo: el &quot;dialogar con la ciencia&quot;  como simb&oacute;licamente llam&oacute; a esta expectativa, el prestigioso psiquiatra  espa&ntilde;ol <i>Vallejo N&aacute;gera.</i><span class="superscript">11</span></p>    <p><i>Defensas.</i>  Algunos m&eacute;dicos son incapaces de romper estos obst&aacute;culos que afectan  la comunicaci&oacute;n y no logran, mediante su comportamiento en la relaci&oacute;n,  el clima de confianza y seguridad que la actitud de aceptaci&oacute;n &quot;no  enjuiciadora&quot; determina, y que permite al enfermo comunicar aspectos que  afectan su autoestima.     <br>     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> La expresi&oacute;n de hostilidad, acompa&ntilde;ada  de la observaci&oacute;n cr&iacute;tica de que la omisi&oacute;n de una informaci&oacute;n  por el paciente ha retardado su curaci&oacute;n, es tambi&eacute;n un frecuente  error en la relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente. &quot;Un paciente estudiado  por una hipertensi&oacute;n, finalmente conf&iacute;a a su m&eacute;dico que hace  meses consume anfetaminas y que no lo hab&iacute;a referido antes por avergonzarle  que lo considerara un adicto&quot;. Puede ocurrir que el m&eacute;dico, desconociendo  que dicha confidencia expresa una relaci&oacute;n positiva, destruya con su cr&iacute;tica  hostil los incipientes lazos afectivos que le hubiesen facilitado la curaci&oacute;n  del antes &quot;esperanzado&quot; y ahora &quot;frustrado&quot; enfermo.</p>    <p><i>Potencialidad  frustrante de la relaci&oacute;n.</i> &quot;Cuando un m&eacute;dico no est&eacute;  preparado para tolerar las frustraciones, seguramente no lo estar&aacute; tampoco  para prevenir la yatrogenia&quot;. El ejemplo m&aacute;s t&iacute;pico de este  planteamiento lo da el m&eacute;dico que luego de una relaci&oacute;n inicialmente  buena, de haberse esforzado con un paciente artr&oacute;sico y poner a su alcance  los m&aacute;s modernos recursos de la ciencia, se frustra ante las manifestaciones  de hostilidad del enfermo durante la reconsulta, quien a causa de una evoluci&oacute;n  t&oacute;rpida expresa su descontento ante el mantenimiento de los s&iacute;ntomas  a pesar del tratamiento. La expresi&oacute;n m&eacute;dica &quot;mire, la artrosis  no se cura&quot; no hace m&aacute;s que expresar la intolerancia del m&eacute;dico  al fracaso y convertirse, por obra y gracia de su din&aacute;mica hostil y manejo  angustioso, en una de las m&aacute;s frecuentes yatrogenias reportadas a escala  internacional.</p>    <p>Constituye una utop&iacute;a aspirar a que el m&eacute;dico  pueda siempre desarrollar su trabajo con la afectividad suficiente para considerarlo  perfecto, pero es indudable que todav&iacute;a muchos pueden y deben esforzarse  por profundizar en la comprensi&oacute;n y el manejo de los mecanismos que seguramente  har&iacute;an m&aacute;s exitosa la gesti&oacute;n m&eacute;dica y lograr lo que  el profesor <i>Miguel Sorin </i>llama la actitud critica en la profilaxis de la  yatrogenia, conducta que debe basarse en la caracter&iacute;stica de observadores  participantes durante la relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente.<span class="superscript">15</span></p>    <p>La  gran significaci&oacute;n de la relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente para alcanzar  objetivos m&eacute;dicos es de f&aacute;cil inferencia si se recuerda que el establecimiento  positivo de esta relaci&oacute;n es capaz de influir favorablemente sobre la cicatrizaci&oacute;n  de una herida quir&uacute;rgica, las defensas ante agentes infecciosos, la estabilizaci&oacute;n  de un proceso inmunoal&eacute;rgico, la superaci&oacute;n de una crisis hipertensiva,  la eliminaci&oacute;n de dolores, la normalizaci&oacute;n del ritmo card&iacute;aco,  la regulaci&oacute;n de la temperatura corporal, el incremento de la autoestima  y la seguridad personal, as&iacute; como en la recuperaci&oacute;n de un cuadro  depresivo. Como contrapartida, el establecimiento de relaciones inadecuadas es  potencialmente capaz de repercutir muy negativamente sobre la salud del enfermo.</p>    <p>La  relaci&oacute;n m&eacute;dico paciente es la piedra angular de un ejercicio integral  y &quot;el conocimiento de sus secretos&quot; y la preocupaci&oacute;n constante  por perfeccionarla mediante la experiencia cotidiana se ha perfilado a trav&eacute;s  de la historia de la profesi&oacute;n de m&eacute;dico como una condicional de  primer orden para el cumplimiento exitoso de su misi&oacute;n social. </p><h4>Summary</h4>    <p>After  42 years of medical exercise and after having explored from the teaching and investigative  point of view in the field of Medical Psychology and Psychiatrics, the author  pretends to convey to the youngest members of the health team his appreciations  on the human transcendence of the physician-patient relationship and some auto-  and heterocritic assessments on significant aspects, as well as the most frequent  deficiencies reported at the world level.. Among the approached elements there  is a wide range definition including steps with relatives and sound subjects,  as well as with other members of the health team, although it is recommended to  maintain the classic designation for being a paradigm of all the professional  and technical relations in the sphere of health management. Important aspects  of the characteristics of the participants in the relationship; goals, chief complaint;  affective state; position in the relationship; ways; defenses and distortions  of communication; frustrating potentiality of the faced situations and the historical  and social context are stressed. Commenrts are made on the most frequently underestimated  aspects. It is aspired to use these assessments as a useful tool for medical teaching.  </p>    <p><i>Subject headings:</i> PHYSICIAN-PATIENT RELATIONS; STUDENTS, MEDICAL;  ETHICS, MEDICAL; EDUCATION, PROFESIONAL     <br> </p><h4>Referencias bibliogr&aacute;ficas</h4><ol>      <li> Lain Entralgo P. Relaci&oacute;n M&eacute;dico-Enfermo. Madrid: Edit Revista  de Occidente; 1965.    <br> </li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Gonz&aacute;lez R. La Psicolog&iacute;a en el  Campo de la Salud y la Enfermedad. La Habana: Editorial Cientifico-T&eacute;cnica  (en prensa).    <br> </li>    <li>Gonz&aacute;lez R. Humanismo. espiritualidad y &eacute;tica  en la atenci&oacute;n a la salud. La Habana: Editorial Pol&iacute;tica (en prensa).    <br>  </li>    <li>Gonz&aacute;lez R, Betancourt T, Fern&aacute;ndez J, Rodr&iacute;guez  S. Las cualidades del m&eacute;dico en la apreciaci&oacute;n del paciente, el  estudiante de medicina y el docente. Rev Hosp Psiq Hab 1998;39(1):29-32.    <br> </li>    <li>Morris  N. Respect: its meaning and measurement as an element in patient care. Public  Health Pol 1997;18(2):133-254.    <br> </li>    <li>Zastoway T, Roghmann K, Cafferata  G. Patient satisfaction and the use of Health Services. Med Care 1989;27960:705-23.      <br> </li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Gonz&aacute;lez R. Valores humanos y &eacute;tica en la pr&aacute;ctica  cl&iacute;nica contempor&aacute;nea. Bol Ateneo Juan C&eacute;sar Garc&iacute;a.  La Habana: Centro F&eacute;lix Varela; 1996.    <br> </li>    <li>Gonz&aacute;lez R, Fern&aacute;ndez  J, Betancourt T, D&iacute;az M, Ley D, Rodr&iacute;guez S et al. Indicadores &eacute;ticos  hospitalarios: importancia conferida por pacientes, estudiantes y docentes. Rev  Hosp Psiq Hab 1997;38(2):124-29.    <br> </li>    <li>Gonz&aacute;lez R. El estrech&oacute;n  de manos con el paciente, su valoraci&oacute;n como recurso profesional. Rev Hosp  Psiq Hab 1979;20(4):653-55.    <br> </li>    <li>Smith V. La &Eacute;tica Cl&iacute;nica.  En: Acosta J, ed. Bio&eacute;tica desde una perspectiva cubana. La Habana: Centro  F&eacute;lix Varela; 1997.    <br> </li>    <li>Vallejo N&aacute;gera J. Introducci&oacute;n  a la Psiquiatr&iacute;a. Barcelona: Editorial Cientifico-M&eacute;dica; 1989.    <br>  </li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Gonz&aacute;lez R. La nueva dimensi&oacute;n de la relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente.  En: Acosta J ed. Bio&eacute;tica desde una perspectiva cubana. La Habana: Centro  F&eacute;lix Varela; 1997.    <br> </li>    <li>Nu&ntilde;ez F. Psicolog&iacute;a Medica.  La Habana: Edit Ciencias M&eacute;dicas; 2000.    <br> </li>    <li>Gonz&aacute;lez R.  Psicolog&iacute;a para M&eacute;dicos Generales. La Habana: Editorial Cient&iacute;fico-T&eacute;cnica;1984.    <br>  </li>    <li>Mu&ntilde;oz R, Eist H. People V. Managed Care. Washington DC: A.P.A.  Alliance Care; 2000.    <br> </li>    <li>Sorin M. Terapia conductual y rehabilitaci&oacute;n  en Psiquiatr&iacute;a. Rev Hosp Psiq Hab 1982;23(3):353-67. </li>    </ol>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Recibido:  15 de agosto de 2003. Aprobado: 26 de septiembre de 2003.    <br> Dr.<i> Ricardo Gonz&aacute;lez  Men&eacute;ndez.</i> Facultad de Ciencias M&eacute;dicas &quot;General Calixto  Garc&iacute;a&quot;. Ave. Universidad y 27 de Noviembre. Plaza. Ciudad de La Habana,  Cuba.</p>    <p><span class="superscript"><a href="#autor">1 </a></span><a href="#autor">Especialista  en Psiquiatr&iacute;a. Profesor Consultante.</a><a name="cargo"></a></p>      ]]></body><back>
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