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</front><body><![CDATA[  <h2>Precursores de la Docencia M&eacute;dica en Cuba </h2>     <p><a name="autor" id="autor"></a><a href="ems01406.html#cargo">Jos&eacute; Antonio L&oacute;pez Espinosa <span class="superscript">1</span> </a></p> <h4><br /> <strong>Resumen </strong></h4>     <p>En esta monograf&iacute;a se aborda la historia y evoluci&oacute;n de la  ense&ntilde;anza de la medicina en Cuba, desde sus inicios en 1726 hasta 1842; a&ntilde;o en  que la Universidad de La Habana  dej&oacute; de regirse por los religiosos para pasar al dominio directo de la Corona espa&ntilde;ola.  Se fundamentan los antecedentes que motivaron el trabajo docente en esta rama  de la ciencia y se dan conocer los integrantes del primer claustro m&eacute;dico cubano.  Se presentan las minibiograf&iacute;as de todos los catedr&aacute;ticos que formaron las  primeras generaciones de m&eacute;dicos criollos en el territorio nacional, que varios  de ellos protagonizaron notables haza&ntilde;as en la labor asistencial, docente y de  investigaci&oacute;n. Con este trabajo monogr&aacute;fico se trata de rendir un modesto homenaje  al aniversario 280 de los inicios de la docencia m&eacute;dica en Cuba, mediante la  divulgaci&oacute;n de la vida y obra de sus precursores.</p>     <p><strong>Palabras clave:</strong> docencia  m&eacute;dica, historia, biograf&iacute;a, universidades y Cuba </p>     <p>&nbsp;</p>     <p>Aun cuando los religiosos de la Orden de Predicadores se  hab&iacute;an establecido en La Habana desde mediados del siglo XVI, no fue hasta 1578  que tuvieron iglesia propia. Ese a&ntilde;o el dominico fray Diego de Carvajal obtuvo  la posesi&oacute;n legal de la ermita de Nuestra Se&ntilde;ora de Consolaci&oacute;n, ubicada en 1569  aproximadamente en la manzana que hoy ocupa las calles Mercaderes, O&rsquo;Reilly,  San Ignacio y Obispo, en el municipio Habana Vieja. Por aquel a&ntilde;o se  identificaba la ermita con el nombre de iglesia de San Juan de Letr&aacute;n o de  Santo Domingo, cuyo convento anexo se comenz&oacute; a construir en 1587. Fue  justamente en ese convento donde alrededor de una centuria y media, despu&eacute;s se  erigi&oacute; la Real y  Pontificia Universidad de San Jer&oacute;nimo. </p>     <p>Esta primera sede de la Universidad de La Habana debe su nombre a que fue  dedicada a San Juan el Bautista, conocido tambi&eacute;n con el nombre de San Juan de  Letr&aacute;n, a modo de recordaci&oacute;n de la erecci&oacute;n en el siglo IV de la c&eacute;lebre  bas&iacute;lica consagrada a su culto; en el mismo solar ocupado por el antiguo  palacio de Letr&aacute;n, llamado as&iacute; por haber pertenecido durante la &eacute;poca de la  antigua Roma a la noble familia de los Laterani. El calificativo de religiosos  dominicos se origin&oacute; en la fe de ellos, predicada al Santo Domingo de Guzm&aacute;n,  el pr&oacute;cer espa&ntilde;ol fundador de la referida Orden.</p>     <p>Los detalles en relaci&oacute;n con la fundaci&oacute;n de la Universidad de La Habana est&aacute;n muy bien definidos por  varias obras escritas en diferentes &eacute;pocas, en las cuales se concentra, si bien  en ciertos casos con distintas interpretaciones, con la informaci&oacute;n de la forma  m&aacute;s exhaustiva y plausible sobre el tema.</p>     <p>La primera persona que recomend&oacute; la fundaci&oacute;n de una universidad  en La Habana fue el  padre dominico fray Diego Romero, Prior Provincial de la provincia eclesi&aacute;stica  de Santa Cruz de las Indias, quien en 1670 se hallaba en La Habana y pudo participar en una  reuni&oacute;n del Cabildo, que se celebr&oacute; el 12 de septiembre de ese a&ntilde;o; donde  solicit&oacute; al Ayuntamiento que le informara al Rey de Espa&ntilde;a acerca de la  conveniencia de crear en la capital de la isla un centro de ense&ntilde;anza superior,  similar al existente en el convento de Santo Domingo de igual nombre en la isla  La Espa&ntilde;ola. Esta  primera gesti&oacute;n no report&oacute; resultados positivos, tampoco prosper&oacute; la que  realizara en 1699 directamente con el Rey fray Diego de la Maza, tambi&eacute;n dominico y Prior del  propio convento de Santo Domingo. </p>     <p>En 1717 se llev&oacute; a cabo un tercer intento por parte de otro  dominico, el maestro fray Benardino de Membrive, Procurador General de la Orden de Predicadores en las  Filipinas, M&eacute;xico y La Habana. En  esa ocasi&oacute;n el Rey Felipe V de Borb&oacute;n encarg&oacute; a su Arzobispo, el Cardenal  Aquaviva, que intercediera en su nombre ante Su Santidad el Papa para que se le  otorgara la gracia pedida a los dominicos de La Habana. Estas diligencias  lograron por fin el objetivo deseado, pues cuatro a&ntilde;os m&aacute;s tarde, exactamente  el 12 de septiembre de 1721, Su Santidad Inocencio XIII concedi&oacute; un breve  apost&oacute;lico, mediante el cual otorgaba a los religiosos de la Orden de Predicadores, radicados en el  convento de San Juan de Letr&aacute;n de La   Habana, la facultad de conferir grados en las ense&ntilde;anzas que  all&iacute; se profesaren, con los mismos privilegios, gracias y honores que  disfrutaba el convento de Santo Domingo en La Espa&ntilde;ola.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>As&iacute;, por disposici&oacute;n del Gobernador y Capit&aacute;n General  Dionisio Mart&iacute;nez de la Vega,  el 5 de enero de 1728, se convoc&oacute; a un acto solemne en el convento de San Juan  de Letr&aacute;n, para inaugurar la Real y Pontificia Universidad del M&aacute;ximo Doctor  San Jer&oacute;nimo de La Habana. Una  vez establecida, el Rey Felipe V de Borb&oacute;n, aprob&oacute; y la confirm&oacute; por Real  C&eacute;dula del 23 de septiembre de 1728 y el 26 de julio de 1734 sancion&oacute; sus constituciones  y estatutos, seg&uacute;n los cuales tom&oacute; a San Jer&oacute;nimo, entonces m&aacute;ximo doctor de la  iglesia, como su patr&oacute;n&nbsp; y para darle  nombre. En aquellos tiempos su sede radic&oacute; en el edificio del convento, donde  se mantuvo desde la fecha de su inauguraci&oacute;n, hasta la primera semana de mayo  de 1902, cuando se traslad&oacute; al lugar que ocupa hoy d&iacute;a.&nbsp; </p>     <p>De todos los documentos relacionados con la historia de la Universidad de La Habana, el fundamental es, sin duda,  el breve apost&oacute;lico de Su Santidad el Papa Inocencio XIII, donde autoriza en 1721 a los religiosos de la Orden de Predicadores erigir una  Universidad en su convento de San Juan de Letr&aacute;n. Hasta mediados del pasado  siglo XX se sosten&iacute;a que la creaci&oacute;n de la instituci&oacute;n hab&iacute;a tenido lugar por  una bula de concesi&oacute;n del Papa, sobre la base de los testimonios al respecto de  personalidades del prestigio de Rafael A. Cowley, Juan M. Dihigo, Antonio  Bachiller y Morales y Jacobo de la   Pezuela. Sin embargo, el viernes 13 de mayo de 1949 sali&oacute;  publicado en el peri&oacute;dico &ldquo;El Pa&iacute;s&rdquo; un art&iacute;culo, rubricado por el doctor  Horacio Abascal Vera, donde aclaraba que la Universidad habanera se hab&iacute;a  fundado por un breve y no por una bula, como se hab&iacute;a afirmado hasta entonces.  A finales del mismo a&ntilde;o, el doctor Luis Felipe Le Roy y G&aacute;lvez, profesor de la Facultad de Ciencias del alto  centro docente, emprendi&oacute; una investigaci&oacute;n para encontrar el valioso documento  y de paso comprobar si en definitiva se trataba de una bula o de un breve. Tras  perseverante y minuciosa actividad de b&uacute;squeda dentro y fuera de la isla, que  se extendi&oacute; a cerca de dos a&ntilde;os, pudo al fin localizar el original redactado en  lat&iacute;n, nada m&aacute;s y nada menos que en la   Canciller&iacute;a de Breves de la Secretar&iacute;a de Estado del  Vaticano. Justo es poner de relieve la eficaz ayuda que tuvo Le Roy en la  &uacute;ltima etapa de su investigaci&oacute;n por parte del embajador de Cuba ante la Santa Sede, el doctor Alfonso  Forcade Jorr&iacute;n, que gracias a esta gesti&oacute;n pudo obtener una copia aut&eacute;ntica del  breve. Esa reproducci&oacute;n, hecha por un pendolista con tinta china sobre un  pergamino con medidas de 14x19 pulgadas, fue donada en 1951 por Le Roy al  Rectorado de la Universidad  de La Habana. <br />   &nbsp;<br />   En el curso de sus indagaciones por conocer el paradero del  breve, este investigador tuvo noticias de que en el Archivo de Indias de  Sevilla se guardaba gran n&uacute;mero de documentos relativos a la fundaci&oacute;n de la Universidad habanera. En virtud  de ello, dirigi&oacute; una carta al director del archivo, Don Crist&oacute;bal Berm&uacute;dez  Plata, quien le dio detalles acerca de su ubicaci&oacute;n exacta. Con los datos  precisos, extendi&oacute; una comunicaci&oacute;n al rector de la universidad, el doctor  Clemente Incl&aacute;n Costa, donde expuso la conveniencia de obtener copia de esos  documentos y present&oacute; el importe de los gastos que conllevar&iacute;a la gesti&oacute;n. El rector  dio valor a la sugerencia y la someti&oacute; a la consideraci&oacute;n del Consejo  Universitario.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <br />   &nbsp;&nbsp;&nbsp; <br />   Despu&eacute;s de realizados los tr&aacute;mites de rigor, el m&aacute;ximo  organismo universitario acord&oacute;, en reuni&oacute;n celebrada el 1ro de marzo de 1950,  aprobar la propuesta y trasladar el asunto al Consejo Econ&oacute;mico para la  concesi&oacute;n del cr&eacute;dito necesario. Una vez obtenido el cr&eacute;dito, se gir&oacute; a Sevilla  la cantidad estipulada y el 3 de mayo de 1951, se recibieron por correo a&eacute;reo,  cinco paquetes cuidadosamente sellados, contentivos de un rollo de microfilm y  un total de 1494 copias fotogr&aacute;ficas positivas de los documentos solicitados,  pero entre ellos no estaba el original en lat&iacute;n del breve.</p>     <p>Por ello, el doctor Le Roy continu&oacute; su b&uacute;squeda en el propio  Archivo de Indias, en el Convento de los Dominicos y en la Casa Generalicia de la Orden radicada en Roma. Todas esas  pesquisas resultaron infructuosas, pero no desisti&oacute;; con el apoyo del embajador  de Cuba ante el Vaticano, logr&oacute; encontrar el tan buscado documento en la Canciller&iacute;a de Breves de la Secretar&iacute;a de Estado de esa Santa  Sede y por si ello fuera poco, obtuvo una reproducci&oacute;n aut&eacute;ntica del original. </p>     <p>La &uacute;nica traducci&oacute;n al espa&ntilde;ol que se conoc&iacute;a del breve  apost&oacute;lico de Inocencio XIII -hasta aquel momento err&oacute;neamente llamado bula- se  conserva una copia en el Archivo General de Indias de Sevilla, que se hizo en  1722 por el padre Francisco Graci&aacute;n en Madrid. De esta traducci&oacute;n, que forma  parte de una pieza compuesta por 1494 folios de 56 documentos relativos a la  historia de la Universidad  de La Habana de 1717 a 1748 -adquiridos por gestiones  del doctor Le Roy- se atesora una copia en microfilm en el departamento de documentos  raros y valiosos de la   Biblioteca Central de la docta instituci&oacute;n.</p>     <p>La posibilidad de consultar en Cuba las copias de los 56  documentos m&aacute;s antiguos de la historia de la Universidad de La Habana, entre ellos el breve, por el  que se concedi&oacute; en 1721 el permiso a los frailes dominicos para que la pusieran  a funcionar en su convento de San Juan de Letr&aacute;n; es algo muy atractivo para  todos los interesados en el tema.<br />   En su etapa pontificia se cursaban en la Universidad los estudios de  Teolog&iacute;a, C&aacute;nones (Derecho Can&oacute;nico), Leyes (Derecho Civil), Medicina y Artes  (Filosof&iacute;a). Estos estudios otorgaban el grado menor de Bachiller y los  llamados grados mayores de Licenciado y Doctor, salvo en los de Artes o  Filosof&iacute;a, en los que se exped&iacute;a el t&iacute;tulo de Maestro en vez del de Doctor.  Adem&aacute;s de estos estudios con categor&iacute;a de facultad, exist&iacute;an las c&aacute;tedras para  la ense&ntilde;anza de Matem&aacute;tica, Ret&oacute;rica y Gram&aacute;tica.</p>     <p>La instituci&oacute;n mantuvo su prestigio durante casi un siglo,  hasta que comenz&oacute; a declinar su esplendor como centro docente y en 1820 entr&oacute;  en un per&iacute;odo de franca decadencia. A partir de entonces comenzaron a ser cada  vez m&aacute;s escasos los alumnos, varias c&aacute;tedras se quedaron sin profesores y  algunas cerraron. En 1840 se hallaba pr&aacute;cticamente desprovista de toda acci&oacute;n  docente. Esto conllev&oacute; que en 1842 el gobernador y capit&aacute;n general de la isla  don Jer&oacute;nimo Vald&eacute;s propusiera su reforma bajo nuevos estatutos y reglamento,  aprobados por Real Orden del 24 de agosto de ese a&ntilde;o, con el objetivo de  secularizarla en virtud de la disposici&oacute;n aplicada un a&ntilde;o antes, seg&uacute;n la cual  quedaban extinguidas todas las comunidades religiosas en el territorio  nacional, con la consiguiente enajenaci&oacute;n y venta de sus bienes. En lo adelante  se le dej&oacute; de llamar Universidad Pontificia,&nbsp;  adquiri&oacute; la denominaci&oacute;n de Real Universidad Literaria y fue recuperando  poco a poco la reputaci&oacute;n perdida.</p>     <p>La suma de todos los egresados de la Universidad de La Habana durante su etapa pontificia  ascendi&oacute; a 858. En los 115 a&ntilde;os transcurridos desde su fundaci&oacute;n en 1728 hasta  1842, a&ntilde;o en el que tuvo lugar el primer cambio fundamental en su historia, el  total de estudiantes graduados, distribuidos por facultades, fueron&nbsp; 265 en Leyes, 196 en la Sagrada Teolog&iacute;a, 185 en  Artes o Filosof&iacute;a, 121 en Sagrados C&aacute;nones y 91 en Medicina.</p>     <p>En relaci&oacute;n con los or&iacute;genes de la actividad docente en la  alta casa de estudios, queda a&uacute;n mucho por investigar y divulgar. Uno de los  asuntos poco explorados en este sentido es lo relativo a los pioneros de la  ense&ntilde;anza superior en Cuba. En la presente obra se trata de exponer aspectos de  la vida y obra de los precursores de la docencia m&eacute;dica en la isla, teniendo en  cuenta que fue justamente la ense&ntilde;anza de la Medicina la primera que se imparti&oacute;  en el convento de San Juan de Letr&aacute;n, dos a&ntilde;os antes de que se aprobara la  erecci&oacute;n de la sede universitaria. </p>     <p>De tal modo, sobre la base de la b&uacute;squeda y el posterior  estudio exhaustivo de testimonios impresos o manuscritos en documentos  atesorados en los archivos, hemerotecas y bibliotecas de varias instituciones  acad&eacute;micas y religiosas cubanas y extranjeras, se dan a conocer de forma  sistematizada retazos de la vida y obra de los 46 profesores que regentearon  las c&aacute;tedras de Prima (Fisiolog&iacute;a), V&iacute;speras (Patolog&iacute;a), Anatom&iacute;a y Methodus  medendi (Terap&eacute;utica); desde que se comenz&oacute; a impartir la ense&ntilde;anza m&eacute;dica en  1726 hasta que se produjo la secularizaci&oacute;n&nbsp;  de la Universidad  en 1842. Muchos de los numerosos y puntuales datos presentes en las peque&ntilde;as  biograf&iacute;as de estos precursores de la docencia m&eacute;dica en Cuba, son hasta ahora  in&eacute;ditos, lo que otorga a esta obra su car&aacute;cter original. Cada una de las  minibiograf&iacute;as se acompa&ntilde;a de la fuente de donde se extrajeron los datos  relativos al biografiado en cuesti&oacute;n<br />   Para todo el que emprende el intrincado camino de la  investigaci&oacute;n constituye, adem&aacute;s de un justificado motivo de satisfacci&oacute;n, un  acto de justicia poder llegar a un resultado con el que se logre preservar del  olvido y salvar de la ignorancia los nombres de personalidades que con su  consagraci&oacute;n y esfuerzo han contribuido de manera relevante al desarrollo de  una rama del conocimiento; mucho m&aacute;s si se trata de individuos, cuyos aportes  en tal sentido han trascendido en muchos casos a trav&eacute;s del tiempo y los hace  merecedores de ocupar un lugar prominente para la posteridad. </p>     <p>Aun cuando la circunstancia de haberse elaborado por manos  humanas implique la posible existencia de lagunas y zonas opacas en su  contenido, lo cierto es, que en los a&ntilde;os consagrados a la confecci&oacute;n de esta  obra se ha tratado de imprimirle el mayor rigor cient&iacute;fico posible, al efecto  de ser merecedora de que se considere digna de constituir un homenaje al  aniversario 280 del inicio de la pr&aacute;ctica de la docencia m&eacute;dica en Cuba con  car&aacute;cter oficial.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><strong>Bachiller Francisco  Gonz&aacute;lez del &Aacute;lamo y Mart&iacute;nez de Figueroa (1675-1728)</strong></p>     <p>La obra de este cubano fue una primicia en el proceso que  posibilit&oacute; convertir a la medicina en la isla de Cuba, de un simple arte de  curar a una ciencia, pues fue el iniciador de la ense&ntilde;anza de esa disciplina al  nivel superior dos a&ntilde;os antes de que se inaugurara la Real y Pontificia  Universidad del M&aacute;ximo Doctor San Jer&oacute;nimo de La Habana. </p>     <p>Este pr&oacute;cer de la docencia m&eacute;dica naci&oacute; en La Habana el 3 de febrero de 1675, fruto  de la uni&oacute;n del Capit&aacute;n L&aacute;zaro Gonz&aacute;lez del &Aacute;lamo y Mar&iacute;a Josefa Mart&iacute;nez de  Figueroa. Hizo los estudios en la   Universidad de M&eacute;xico, donde se gradu&oacute; de Bachiller en  Medicina, el 28 de abril de 1699. Tras ser examinado y aprobado por el Real Tribunal  del Protomedicato de la capital azteca el 24 de mayo de 1700, regres&oacute; a La Habana cuyo Cabildo lo autoriz&oacute; el 4  de noviembre del mismo a&ntilde;o a ejercer su profesi&oacute;n, previa comprobaci&oacute;n de su  t&iacute;tulo por los doctores Francisco Moreno de Alba y Francisco Teneza Rubira. </p>     <p>El 3 de junio de 1711, inform&oacute; al Ayuntamiento haber impreso  un tratado en relaci&oacute;n con una consulta que hizo en 1706, &ldquo;sobre si la carne de  puerco cebada sea da&ntilde;osa y causa de la epidemia y varias enfermedades que ha  padecido esta ciudad&rdquo;. Respecto al t&iacute;tulo y al lugar y fecha de impresi&oacute;n del  documento, se ha establecido una pol&eacute;mica entre los bibli&oacute;grafos y, aunque &eacute;ste  no ha aparecido, en las Actas Capitulares del Ayuntamiento de La Habana consta que su autor don&oacute;  algunos ejemplares, que se ordenaron fijar en los autos de la sesi&oacute;n de ese  d&iacute;a. Ello prueba que la publicaci&oacute;n, cuya impresi&oacute;n casi todos los estudiosos  del problema han coincidido en admitir que se produjo en Ciudad M&eacute;xico,  convirti&oacute; al bachiller Gonz&aacute;lez del &Aacute;lamo en el primer publicista m&eacute;dico  cubano. </p>     <p>El 12 de enero de 1726, inaugur&oacute; el primer curso de Medicina  que se imparti&oacute; en Cuba en el Convento de San Juan de Letr&aacute;n, en virtud de la  licencia otorgada a tal efecto por el Muy Reverendo Padre Maestro Fr. Thomas de  Linares, Prior de ese Convento, quien ten&iacute;a autorizaci&oacute;n para fundar una  Universidad que funcionar&iacute;a en el mismo establecimiento. Sus primeros  disc&iacute;pulos fueron tres j&oacute;venes que a la saz&oacute;n cursaban estudios de Teolog&iacute;a  para la carrera eclesi&aacute;stica, en la que ya hab&iacute;an alcanzado &oacute;rdenes menores.  Estos j&oacute;venes, que se desviaron del camino&nbsp;  tomado de inicio al ver abiertos nuevos horizontes, se incorporaron m&aacute;s  tarde con su profesor al colectivo que integr&oacute; el primer claustro m&eacute;dico de la Universidad de La Habana, despu&eacute;s de convertirse en los  primeros cubanos graduados de m&eacute;dicos en esa instituci&oacute;n. </p>     <p>Al llegar la noticia de que el breve de concesi&oacute;n de la Universidad hab&iacute;a recibido el  Pase Real, se procedi&oacute; a formar el claustro y a Gonz&aacute;lez del &Aacute;lamo se le  design&oacute; catedr&aacute;tico de Prima (Fisiolog&iacute;a), la m&aacute;s importante de las materias  del curr&iacute;culo, como justa recompensa a su reconocido talento y a su demostrada  afici&oacute;n a la ense&ntilde;anza. Sin embargo, aunque fue el primero en ocupar la  c&aacute;tedra, no pudo ser el primero en explicarla despu&eacute;s de creada la Facultad, por fallecer&nbsp; antes del comienzo del curso docente en la  reci&eacute;n inaugurada Universidad, hecho que le impidi&oacute; tambi&eacute;n obtener los grados  mayores de Licenciado y de Doctor en Medicina, a los cuales ten&iacute;a derecho por su  condici&oacute;n de catedr&aacute;tico.</p>     <p>De su ejercicio como m&eacute;dico asistencial la &uacute;nica informaci&oacute;n  disponible es que compart&iacute;a con el Dr. Teneza la aplicaci&oacute;n de sangr&iacute;as.  Tambi&eacute;n se conoce que terci&oacute; en un pleito contra el boticario L&aacute;zaro del Rey y  que le prohibi&oacute; a sus pacientes la compra de medicinas en su botica, seg&uacute;n &eacute;l,  por la mala preparaci&oacute;n de sus f&aacute;rmacos. </p>     <p>El 26 de febrero de 1701, hab&iacute;a contra&iacute;do matrimonio con  Mar&iacute;a Josefa de Viera Lizaldo y se le conoc&iacute;a con el sobrenombre de Chauchau.  Su muerte se produjo el 2 de marzo de 1728 y fue enterrado ese mismo d&iacute;a en el  propio Convento de San Juan de Letr&aacute;n, con h&aacute;bito del Se&ntilde;or Santo Domingo de  Guzm&aacute;n, a cuya orden tercera de penitencia pertenec&iacute;a. </p>     <p>Con su deceso dej&oacute; de existir una personalidad, a quien la  historia de Cuba y de la medicina cubana en particular, le es deudora de una de  sus m&aacute;s brillantes p&aacute;ginas, pues es a &eacute;l precisamente a quien se le debe, que  esta haya sido la primera disciplina impartida en el pa&iacute;s con car&aacute;cter  profesional. <br />     <br />     <strong>Bibliograf&iacute;a</strong></p> <ul type="disc">       <li>Archivo       de la Catedral de       La Habana. Libro       6 de bautismos, folio 23, n&uacute;mero 2. </li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Archivo       de la Catedral de       La Habana.. Libro       3 de matrimonios, folio 380, n&uacute;mero 13. </li>       <li>Archivo       de la Catedral de       La Habana. Libro       5 de defunciones, folio 249, n&uacute;mero 11. </li>       <li>Cowley       RA. Breves noticias sobre la ense&ntilde;anza de la Medicina en la Real y Pontificia </li>       <li>Universidad       del M&aacute;ximo Doctor S. Jer&oacute;nimo. Habana: Imprenta y Librer&iacute;a de A. Pego,       1876. p. 81-82, 132-134. </li>       <li>Delgado       Garc&iacute;a G. Historia de la ense&ntilde;anza superior de la Medicina en Cuba 1726-1900.       Cuad Hist Salud Pub 1990;(75):16-19. </li>       <li>Delgado       Garc&iacute;a G. Conferencias de historia de la administraci&oacute;n de la salud       p&uacute;blica en Cuba. Cuad Hist Salud Pub 1996;(81):24. </li>       <li>L&oacute;pez       S&aacute;nchez J. La Medicina       en La Habana       (1550-1730). Cuad Hist Salud Pub 1970;(47):24, 30, 118-121, 145-146,       175-176, 190-193, 235-236. </li>       <li>L&oacute;pez       S&aacute;nchez J. Biograf&iacute;as de m&eacute;dicos y cirujanos. En: Cuba. Medicina y       civilizaci&oacute;n. Siglos XVII y XVIII. La        Habana: Editorial Cient&iacute;fico-T&eacute;cnica, 1997. p. 268-269. </li>       <li>L&oacute;pez       Serrano E. Efem&eacute;rides m&eacute;dicas cubanas. Cuad Hist Salud Pub 1985;(69):16,       42. </li>       <li>Trelles       CM. Biblioteca cient&iacute;fica cubana. T1. Matanzas: Imprenta Juan Oliver,       1919. p. 87.</li>     ]]></body>
<body><![CDATA[</ul>     <p>&nbsp;</p>     <p><strong>Dr. Ambrosio de </strong><strong>la   Concepci&oacute;n Medrano</strong><strong> Herrera (1674-1763)</strong></p>     <p>A trav&eacute;s de la historia han existido hombres connotados por  haber puesto al servicio de sus contempor&aacute;neos sus dotes de erudici&oacute;n y  talento. Asimismo han vivido otros que sin muchas virtudes personales y, hasta  con actitudes criticables, merecen ser recordados por haber sido protagonistas  de acontecimientos de gran relevancia. Uno de los nombres que debe figurar en  esta relaci&oacute;n es, sin duda, el de Ambrosio de la Concepci&oacute;n Medrano  Herrera, uno de los fundadores del primer claustro de la Facultad de Medicina en la Real y Pontificia Universidad del  M&aacute;ximo Doctor San Jer&oacute;nimo de La Habana. </p>     <p>Hijo de Pedro Medrano y de Tomasa Herrera, Ambrosio Medrano  vio la primera luz en La Habana, el 7 de diciembre de 1674. Estudi&oacute; la carrera  de medicina en la Universidad  del Ang&eacute;lico Dr. Santo Tom&aacute;s de M&eacute;xico, donde obtuvo el grado de Bachiller el  29 de agosto de 1698. Tras cumplir el reglamentario per&iacute;odo de pr&aacute;cticas, fue  aprobado por el tribunal del protomedicato de aquella ciudad al ejercicio de la  profesi&oacute;n, el 12 de octubre de 1700. A  su regreso a Cuba, present&oacute; su t&iacute;tulo al Cabildo Habanero, el 21 de enero de  1701, aceptado luego del dictamen favorable de los doctores Francisco del Barco  Hern&aacute;ndez y Francisco Teneza Rubira. <br />     <br />   De su ejercicio profesional como m&eacute;dico en La Habana, no existe constancia alguna  hasta la fundaci&oacute;n de la   Universidad Pontificia. Es posible que hasta entonces se haya  dedicado al trabajo sacerdotal, pues en M&eacute;xico no s&oacute;lo hab&iacute;a cursado la carrera  m&eacute;dica, sino tambi&eacute;n la eclesi&aacute;stica, por lo que volvi&oacute; a su pa&iacute;s con el t&iacute;tulo  de Bachiller en Medicina y revestido con los h&aacute;bitos clericales. <br />   <br />   Tiempo despu&eacute;s de que Gonz&aacute;lez del &Aacute;lamo inaugurara el 12 de enero de 1726 sus  cursos de Medicina en el convento de San Juan de Letr&aacute;n, el bachiller Medrano  sigui&oacute; la iniciativa de &eacute;ste y tom&oacute; parte en ellos. La muerte prematura de  Gonz&aacute;lez del &Aacute;lamo, ocurrida el 2 de marzo de 1728, ya designado para integrar  el primer claustro de medicina y para asumir la regencia de la c&aacute;tedra de Prima  (Fisiolog&iacute;a), dio a Medrano entrada en ese claustro, adem&aacute;s del nombramiento de  titular de la c&aacute;tedra, de la que se convirti&oacute; de hecho en fundador. A ese  efecto incorpor&oacute; su t&iacute;tulo a la universidad en la misma fecha en que se le  otorg&oacute; la regencia de la c&aacute;tedra, seg&uacute;n consta en el primer libro de acuerdos,  asiento segundo, donde se puede leer que &ldquo;el 10 de Abril de 1728 se incorpor&oacute;  el Br. D. Ambrosio Medrano y se le despach&oacute; t&iacute;tulo de Catedr&aacute;tico de prima por  muerte del Br. Gonz&aacute;lez Alamo&rdquo;. </p>     <p>Es evidente que gozaba de gran influencia, tanto entre las  autoridades civiles como entre las &oacute;rdenes religiosas. Ese mismo a&ntilde;o de 1728,  el Cabildo decidi&oacute; informar sus m&eacute;ritos al Rey y por otra parte, el gobernador  le confiri&oacute; el t&iacute;tulo de Protom&eacute;dico. Si bien tal designaci&oacute;n fue aceptada por  el Ayuntamiento el 23 de diciembre de 1729 y no tuvo oposici&oacute;n por parte del  Protom&eacute;dico Francisco Teneza, no fue aprobada por el Rey, quien en Real C&eacute;dula  del 12 de julio de 1730, aclar&oacute; que un nombramiento de ese tipo era una  facultad privativa suya y en ese caso no se pod&iacute;a aplicar por semejanza o  extensi&oacute;n la facultad o prerrogativa que gozaban los Protom&eacute;dicos de M&eacute;xico y  Lima respecto a los catedr&aacute;ticos de Prima. </p>     <p>Seg&uacute;n la legislaci&oacute;n vigente entonces en la universidad,  todo el que adquir&iacute;a una c&aacute;tedra ten&iacute;a de oficio derecho a obtener los t&iacute;tulos  de Licenciado y Doctor sin pagar propinas, por lo que, previo el cumplimiento  de los requisitos de examen, se le concedi&oacute; la investidura y el t&iacute;tulo de  Licenciado el 8 de noviembre de 1830 y el de Doctor el 25 de agosto de 1831.  Ambos t&iacute;tulos ocupan el n&uacute;mero tres en la relaci&oacute;n de los concedidos por la Universidad de La Habana desde su fundaci&oacute;n. Para ese  objeto expuso como tesis una cuesti&oacute;n del Libro 20 de Aforismos de Hip&oacute;crates:  Convultiones en febris. Sus argumentos para la ocasi&oacute;n fueron los m&eacute;dicos  Francisco Moreno de Alba, Felipe Acosta Cerezo, Jos&eacute; Arango Barrios y Jos&eacute;  Melquiades Aparicio. <br />   &nbsp;&nbsp; <br />   A la muerte de Fontaine, ocurrida el 29 de agosto de 1736,  Teneza solicit&oacute; que se suprimiera la plaza de Protom&eacute;dico segundo, para evitar  que Medrano la ocupara. Sin embargo, el Rey desestim&oacute; la petici&oacute;n y se la  otorg&oacute; el 9 de diciembre de 1737. El 24 de enero de 1738 tom&oacute; posesi&oacute;n de ese  cargo ante el Cabildo. Al fallecer Teneza el 15 de marzo de 1742, pas&oacute; a ocupar  en propiedad la plaza de Protom&eacute;dico regente dejada por &eacute;ste, tras la  aprobaci&oacute;n del ayuntamiento el 6 de abril siguiente. </p>     <p>Una vez en posesi&oacute;n de ese cargo, asumi&oacute; una actitud  impositiva y personalista, al punto de llegar a denegar los derechos de otros.  En una ocasi&oacute;n Arango Barrios denunci&oacute; ante el Rey varias irregularidades  cometidas por &eacute;l en el ejercicio de sus funciones de Protom&eacute;dico regente, entre  ellas la de infringir la Ejecutoria  del Consejo de Indias de 1733, en virtud de la cual estaba obligado a asistir a  los ex&aacute;menes y al pase de visita de los hospitales. Esto condujo a que por Real  C&eacute;dula del 4 de octubre de 1746, se le ordenara el cumplimiento estricto de sus  deberes. Poco escrupuloso en observar la &eacute;tica, cierta vez fue denunciado por  los boticarios Jos&eacute; y Antonio Urrutia y Francisco de Prados por vender  medicamentos, que tra&iacute;a de M&eacute;xico, a trav&eacute;s de terceras personas. En m&aacute;s de una  ocasi&oacute;n se le culp&oacute; de otorgar t&iacute;tulos de cirujano y boticario a personas  ineptas. </p>     <p>No se dispone de informaci&oacute;n que permita conocer su  capacidad te&oacute;rica y pr&aacute;ctica como m&eacute;dico. S&oacute;lo se ha hallado la referencia de  un certificado que extendi&oacute; a un paciente con el diagn&oacute;stico de gota. Asimismo,  es factible que el tiempo que dedicaba a sus obligaciones eclesi&aacute;sticas haya  redundado en perjuicio de sus deberes como catedr&aacute;tico. En este caso es preciso  preguntarse si Medrano fue primero m&eacute;dico y despu&eacute;s sacerdote o si, como es m&aacute;s  probable, sucedi&oacute; lo contrario. </p>     <p>No se ha podido precisar la fecha exacta de su fallecimiento  pues, aunque su nombre est&aacute; registrado en el libro de la parroquia del Esp&iacute;ritu  Santo, el deterioro de ese documento hace ilegibles los datos en su partida de  defunci&oacute;n. Es muy posible que &eacute;sta se haya producido entre el 15 de abril y el  18 de mayo de 1753. La primera fecha indica su &uacute;ltimo acto como Protom&eacute;dico y,  la segunda, la notificaci&oacute;n de su deceso, hecha ante el Cabildo por el Dr. Jos&eacute;  Arango Barrios cuando asumi&oacute; las funciones de primer Protom&eacute;dico. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>De cualquier manera, ha quedado para la historia que, con  independencia de su grado de erudici&oacute;n y de su dedicaci&oacute;n al magisterio,  Medrano fue el primero en ocupar en la pr&aacute;ctica la c&aacute;tedra de Fisiolog&iacute;a que  desempe&ntilde;&oacute; hasta su muerte. Este hecho, unido al de haber sido uno de los  fundadores de la ense&ntilde;anza de la   Medicina como ciencia en la Real Universidad  Pontificia, le confiri&oacute; el derecho a que su nombre pasara a la posteridad como  precursor de la docencia m&eacute;dica en Cuba. </p>     <p><strong>Bibliograf&iacute;a</strong></p> <ul type="disc">       <li>Archivo       de la Catedral de       La Habana. Libro       6 de bautismos, folio 18, n&uacute;mero 3. </li>     </ul> <ul type="disc">       <li>Archivo       Central de la Universidad       de La Habana. Libro       Primero de Doctores, folio 12. </li>       <li>Cowley       RA. Breves noticias sobre la ense&ntilde;anza de la Medicina en la Real y Pontificia </li>       <li>Universidad       del M&aacute;ximo Doctor S. Jer&oacute;nimo. Habana: Imprenta y Librer&iacute;a de A. Pego, 1876.       p. 133-35. </li>       <li>Delgado       Garc&iacute;a G. Historia de la ense&ntilde;anza superior de la Medicina en Cuba 1726-1900.       Cuad Hist Salud Pub 1990;(75):27. </li>       <li>L&oacute;pez       S&aacute;nchez J. La Medicina       en La Habana       (1550-1730). Cuad Hist Salud Pub </li>       <li>1970;(47):121-124,       264, 285-286, 288-290, 318. </li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li>L&oacute;pez       S&aacute;nchez J. La Medicina       en La Habana       (1731-1800). Cuad Hist Salud Pub </li>       <li>1970;(48):       40-44, 63-64. </li>       <li>L&oacute;pez       S&aacute;nchez J. Cuba. Medicina y civilizaci&oacute;n. Siglos XVII y XVIII. La Habana: Editorial       Cient&iacute;fico-T&eacute;cnica, 1997. p. 273-274. </li>       <li>L&oacute;pez       Serrano E. Efem&eacute;rides m&eacute;dicas cubanas. Cuad Hist Salud Pub 1985;(69):60,       212. <br />     Rosa&iacute;n D. Necr&oacute;polis de la        Habana. Historia de los cementerios de esta ciudad.       Habana: Imprenta &ldquo;El Trabajo&rdquo;, 1875. p. 307. </li>     </ul>     <p><strong>Dr. Louis Fontaine  Cullembourg (1689-1736)</strong></p>     <p>A este franc&eacute;s descendiente de una familia de m&eacute;dicos y  boticarios, corresponde el m&eacute;rito de, adem&aacute;s de figurar ante la historia como  el primer graduado de Doctor en Medicina en la   Real y Pontificia Universidad de San Jer&oacute;nimo de La Habana y como uno de los integrantes  de su primer claustro, haber sido el primer Decano de su Facultad de Medicina. </p>     <p>Hijo del Doctor en Medicina y Regente de la Facultad de Medicina de la Universidad de Par&iacute;s Philippe  Fontaine y de Marie Madelaine Cullenbourg, vino al mundo en Clermont et  Beauvaisis, el 18 de abril de 1689. Comenz&oacute; los estudios de Medicina en la Universidad de Montpellier el 30  de septiembre de 1711. All&iacute; obtuvo el t&iacute;tulo de Bachiller el 26 de enero de  1713 y el 20 de abril del mismo a&ntilde;o, tras haber sido electo consejero, solicit&oacute;  al decano que le permitiera dar lecciones sobre las diferencias de todas las  enfermedades. La solicitud le fue aceptada y al terminar el curso, se le  expidi&oacute; una certificaci&oacute;n, fechada 20 de mayo y firmada por los m&aacute;s de 40  doctores, licenciados, bachilleres, consejeros y estudiantes que participaron.  El 10 de junio siguiente se gradu&oacute; de Maestro en Artes y Filosof&iacute;a; dos d&iacute;as  despu&eacute;s de Licenciado en Medicina y el 12 de julio obtuvo el grado de Doctor.  El 6 de octubre de 1714, fue designado Protom&eacute;dico en la posesi&oacute;n colonial  francesa de la isla de Guarico, de donde se traslad&oacute; el 15 de enero de 1717 a la Isla Tortuga. Desde all&iacute;  solicit&oacute; al Rey de Espa&ntilde;a le posibilitara pasar a sus dominios pues, seg&uacute;n &eacute;l,  padec&iacute;a de indisposiciones ocasionadas por el clima. </p>     <p>El 19 de febrero de 1717 se present&oacute; ante el Protomedicato  habanero, a fin de adquirir la licencia para ejercer en la villa. En virtud de  que reg&iacute;a una Ley, en la cual se establec&iacute;a que los graduados fuera de los  dominios espa&ntilde;oles no pod&iacute;an curar en ellos sin aprobaci&oacute;n del Rey, el Cabildo,  con el inter&eacute;s de retenerle para contrarrestar la falta de m&eacute;dicos existentes  en La Habana, suplic&oacute; a  Su Majestad despachara una c&eacute;dula que lo admitiera como tal. El Real Decreto  fue expedido a su favor el 15 de enero de 1718, pero &eacute;l hab&iacute;a viajado a M&eacute;xico  con el objetivo de revalidarse en aquel Real Protomedicato, para mayor  esplendor de sus grados. Su solicitud del 15 de mayo de ese a&ntilde;o de que se le  admitiera acudir a examen fue aceptada, luego de un largo y laborioso dictamen  del fiscal, quien se apoy&oacute; para su admisi&oacute;n en la dispensa que le concedi&oacute; de  la ley prohibitiva de poder avecindarse a los extranjeros. En el examen que  aprob&oacute; el 24 del mismo mes, expuso el cap&iacute;tulo IV del libro IX del m&eacute;todo de  Galeno. </p>     <p>El 20 de diciembre de ese a&ntilde;o de 1718 viaj&oacute; a Par&iacute;s. En el  camino se detuvo en Veracruz, donde naci&oacute; su hijo Luis Felipe Graciliano, quien  luego falleciera en La Habana  durante su segunda estad&iacute;a en esta villa. Luego de permanecer en Francia por  alg&uacute;n tiempo, se traslad&oacute; a Espa&ntilde;a. El 13 de diciembre de 1722, se le nombr&oacute;  m&eacute;dico del Real Hospital de la Coru&ntilde;a,  donde se mantuvo hasta 1727 en que regres&oacute; a La Habana. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Se supone que la motivaci&oacute;n para emprender el segundo viaje  a Cuba se debi&oacute; a que conoc&iacute;a de la autorizaci&oacute;n concedida para erigir una  Universidad, donde pod&iacute;a aspirar por sus t&iacute;tulos a ser profesor. El 19 de  diciembre de 1727, present&oacute; su documentaci&oacute;n legal al Cabildo y el 15 de enero  de 1728, se acord&oacute; otorgarle t&iacute;tulo de Catedr&aacute;tico en Anatom&iacute;a, aun cuando tres  doctores opinaban que deb&iacute;a obtenerlo mediante oposici&oacute;n. Es obvio que entonces  no era posible cumplir esa exigencia, pues exist&iacute;an muy pocos m&eacute;dicos capaces  de integrar un tribunal para juzgar sus conocimientos. </p>     <p>El hecho de haberse prestado a desempe&ntilde;ar la c&aacute;tedra  gratuitamente, es una demostraci&oacute;n de que no fue el lucro el m&oacute;vil que lo  impuls&oacute; a ponerse al frente de ella. En ese tiempo gozaba de un gran prestigio  y se le consideraba uno de los mejores m&eacute;dicos en La Habana. En cuanto a su actividad  docente se dispone de poca informaci&oacute;n. No obstante, se puede decir que en los  10 a&ntilde;os que ocup&oacute; la c&aacute;tedra de Anatom&iacute;a no demostr&oacute; haber promovido avances  serios en la materia. Siempre acept&oacute; que mantuviera su car&aacute;cter te&oacute;rico y que  no se practicaran disecciones en cad&aacute;veres, proceder que lo mantuvo sometido a  las prescripciones impuestas por los dominicos y que invalida su propia cr&iacute;tica  acerca de que ni los m&eacute;dicos ni los cirujanos conoc&iacute;an la estructura del cuerpo  humano.</p>     <p>Al producirse el 2 de marzo de 1728 el fallecimiento del  bachiller Francisco Gonz&aacute;lez del &Aacute;lamo, el Protom&eacute;dico Regente, Dr. Francisco  Teneza Rubira, lo design&oacute; para ocupar la plaza que &eacute;ste dejara vacante de  Fiscal del Protomedicato, hecho que se produjo el 11 de marzo siguiente. Meses  despu&eacute;s, exactamente el 6 de septiembre, la universidad le confiri&oacute; todos los  grados de la facultad de medicina y lo nombr&oacute; su decano. Con ello se convirti&oacute;  en el primer graduado de doctor en esa instituci&oacute;n y tambi&eacute;n en el primero que  ocup&oacute; un cargo de tanta relevancia en ella. </p>     <p>A ra&iacute;z de este nombramiento, solicit&oacute; que se creara para &eacute;l,  la plaza de Protom&eacute;dico Segundo. En el texto donde justific&oacute; su petici&oacute;n,  plante&oacute; como argumentos que &eacute;l no deseaba pasar lo mejor de su edad ejerciendo en  una ciudad como La Habana,  con una poblaci&oacute;n constituida por tropas y pobres, raz&oacute;n que explicaba por qu&eacute;  eran tan pocos los m&eacute;dicos que ven&iacute;an a residir y a ejercer en ella. Por eso  quer&iacute;a proveerse de un destino que le posibilitara alg&uacute;n sitiado en el futuro.  Otra de las causas que adujo fue que el Protom&eacute;dico Teneza estaba ya en una  edad muy avanzada, corto de vista y achacoso, lo que le imped&iacute;a continuar  asistiendo a todos los enfermos del Hospital San L&aacute;zaro y del Convento de San  Juan de Dios y dem&aacute;s pobres, labor que pod&iacute;a &eacute;l hacer en lo adelante. Asimismo  enfatiz&oacute; en su solicitud que se le reconociera al Segundo Protom&eacute;dico el  derecho de ocupar la plaza de Primero en caso de ausencia o muerte del titular,  sin necesidad de t&iacute;tulo ni despacho, con iguales cargos y comisiones, goce de  privilegios y emolumentos. <br />     <br />   Su reputaci&oacute;n qued&oacute; demostrada con el gran n&uacute;mero de recomendaciones que  apoyaron su solicitud, entre ellas la del propio Dr. Teneza, el gobernador, el rector  y el claustro de la universidad, adem&aacute;s de las de todos los Priores o presidentes  de conventos y &oacute;rdenes religiosas. Por Real Decreto fechado en el Puerto de  Santa Mar&iacute;a el 3 de julio de 1729, se le hizo merced del cargo de Protom&eacute;dico  Segundo, que acept&oacute; el Cabildo el 16 de diciembre siguiente. <br />   <br />   Con anterioridad hab&iacute;a fungido como Primer Protom&eacute;dico durante dos a&ntilde;os que el Dr.  Teneza estuvo asilado en la   Parroquial Mayor, para eludir el cumplimiento de una sanci&oacute;n  que le impusiera el gobernador por un delito de desobediencia a la autoridad,  al no aceptar la resoluci&oacute;n por &eacute;ste, dictada en un pleito seguido por el  boticario L&aacute;zaro del Rey contra &eacute;l como Protom&eacute;dico.</p>     <p>El primer graduado de Doctor en Medicina en la Real y Pontificia Universidad, a la vez  que el primer catedr&aacute;tico de Anatom&iacute;a y primer Decano de su Facultad de  Medicina, estaba casado con Mar&iacute;a Josefa Garavito cuando falleci&oacute; el 29 de  agosto de 1736. Su entierro se realiz&oacute; en la Parroquial Mayor de la  villa de La Habana.</p>     <p><strong>Bibliograf&iacute;a </strong></p> <ul type="disc">       <li>Archivo       de la Catedral de       La Habana. Libro       6 de defunciones, folio 45, n&uacute;mero 92. </li>       <li>Archivo       Central de la Universidad       de La Habana. Libro       Primero de Doctores, folio 2. </li>       <li>Calcagno       F. Diccionario Biogr&aacute;fico Cubano. New York: Imprenta y Librer&iacute;a de Ponce       de Le&oacute;n, 1878. p. 281. </li>       <li>Cowley       RA. Breves noticias sobre la ense&ntilde;anza de la Medicina en la Real y Pontificia </li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Universidad       del M&aacute;ximo Doctor S. Jer&oacute;nimo. Habana: Imprenta y Librer&iacute;a de Pego, 1876.       p. 293-294. </li>       <li>Delgado       Garc&iacute;a G. Historia de la ense&ntilde;anza superior de la Medicina en Cuba 1726-1900.       Cuad Hist Salud Pub 1990;(75):27-29. </li>       <li>L&oacute;pez       S&aacute;nchez J. La Medicina       en La Habana       (1550-1730). Cuad Hist Salud Pub </li>       <li>1970;(47):181,       183-184, 247-254, 262, 276-277, 282-285, 308, 315. </li>       <li>L&oacute;pez       S&aacute;nchez J. La Medicina       en La Habana       (1731-1800). Cuad Hist Salud Pub </li>       <li>1970;(48):11-15. <br />     L&oacute;pez Serrano E. Efem&eacute;rides m&eacute;dicas cubanas. Cuad Hist Salud Pub       1985;(69):17, 145, 150, 211. </li>     </ul>     <p>&nbsp;</p>     <p><strong>Dr. Esteban de los  &Aacute;ngeles V&aacute;zquez Rodr&iacute;guez (1692-1742)</strong></p>     <p>Uno de los primeros alumnos de la carrera m&eacute;dica en la  incipiente Universidad Pontificia fue Esteban de los &Aacute;ngeles V&aacute;zquez Rodr&iacute;guez.,  hijo de Juan Antonio V&aacute;zquez y de Juana Ger&oacute;nima Rodr&iacute;guez; naci&oacute; en La Habana el 2 de agosto de 1692.  Ingres&oacute; como novicio en el convento de San Juan de Letr&aacute;n para estudiar Artes y  aunque en 1726 pose&iacute;a ya &oacute;rdenes menores para cursar la carrera eclesi&aacute;stica,  decidi&oacute; abandonar el aula conventual para, con el mismo entusiasmo que sus  compa&ntilde;eros Arango Barrios y Aparicio, sentarse en la banca universitaria que  entonces germinaba en el mismo convento. Tras pasar satisfactoriamente con sus  condisc&iacute;pulos las clases de medicina impartidas por Gonz&aacute;lez del &Aacute;lamo, se  gradu&oacute; de Bachiller el 23 de julio de 1729, despu&eacute;s de la lectura de su lecci&oacute;n  reglamentaria el 13 de abril anterior. Aprobado por el Protom&eacute;dico Francisco  Teneza, recibi&oacute; su t&iacute;tulo el 30 de octubre de 1730; luego present&oacute; al Cabildo  que lo acept&oacute; al ejercicio de la profesi&oacute;n el 10 de noviembre. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>A la muerte del Dr. Louis Fontaine Cullembourg en agosto de  1736, qued&oacute; vacante la c&aacute;tedra de anatom&iacute;a, por lo que se convoc&oacute; a  oposici&oacute;n.V&aacute;zquez, se present&oacute; como &uacute;nico opositor y la obtuvo por unanimidad,  al estimarse que reun&iacute;a los conocimientos requeridos para su desempe&ntilde;o. Con  ello logr&oacute; la aptitud para aspirar a los grados mayores de Licenciado y Doctor  en Medicina. El primero le fue otorgado el 28 de noviembre de 1736 y el segundo  lo recibi&oacute; el 31 de enero de 1737.<br />   En cuanto a su desempe&ntilde;o como catedr&aacute;tico, se puede  argumentar a su favor que su regencia en la c&aacute;tedra de anatom&iacute;a promet&iacute;a  aportar grandes beneficios a la ense&ntilde;anza de esa asignatura, en virtud de lo  incompleto que era su estudio en aquella &eacute;poca -limitado a la simple  descripci&oacute;n sin comprobaci&oacute;n ni demostraci&oacute;n en cad&aacute;veres- pues en realidad era  el &uacute;nico que dispon&iacute;a de la preparaci&oacute;n necesaria para poder contrarrestar esa  deficiencia. Sin embargo, todo qued&oacute; en las buenas intenciones, pues no pudo  siquiera completar el per&iacute;odo de seis a&ntilde;os como catedr&aacute;tico al sorprenderlo la  muerte el 2 febrero de 1742. Hab&iacute;a testado ante Dionisio Pancorbo el 8 de  diciembre del a&ntilde;o anterior. </p>     <p><strong>Bibliograf&iacute;a </strong></p> <ul type="disc">       <li>Archivo       de la Catedral de       La Habana. Libro       6 de bautismos, folio 366v, n&uacute;mero 70. </li>     </ul> <ul type="disc">       <li>Archivo       de la Catedral de       La Habana. Libro       6 de defunciones, folio 106, n&uacute;mero 11. <br />     Archivo Central de la        Universidad de La Habana. Libro Primero de       doctores, folio 16. </li>       <li>Cowley       RA. Breves noticias sobre la ense&ntilde;anza de la medicina en la Real y Pontificia Universidad del       M&aacute;ximo Doctor S. Jer&oacute;nimo. Habana: Imprenta y Librer&iacute;a de A. Pego, 1876.       p. 161-163, 337. </li>       <li>Delgado       Garc&iacute;a G. Historia de la ense&ntilde;anza superior de la Medicina en Cuba 1726-1900.       Cuad Hist Salud Pub 1990;(75):28, 32. </li>       <li>L&oacute;pez       S&aacute;nchez J. La Medicina       en La Habana       (1550-1730). Cuad Hist Salud Pub 1970;(47):316-318. <br />     L&oacute;pez S&aacute;nchez J. Biograf&iacute;as de m&eacute;dicos y cirujanos. En: Cuba. Medicina y       civilizaci&oacute;n. Siglos XVII y XVIII. La        Habana: Editorial Cient&iacute;fico-T&eacute;cnica, 1997. p. 280. </li>       <li>L&oacute;pez       Serrano E. Efem&eacute;rides m&eacute;dicas cubanas. Cuad Hist Salud Pub 1985;(69):187. </li>     </ul>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p><strong>Dr. Jos&eacute; Arango  Barrios Siscara (1701-1771)</strong></p>     <p>Fundador de la c&aacute;tedra de V&iacute;speras (Patolog&iacute;a) en la Facultad de Medicina de la Real y Pontificia Universidad Habanera,  donde adopt&oacute; posiciones progresistas que contribuyeron al perfeccionamiento de  la ense&ntilde;anza m&eacute;dica en su &eacute;poca, Jos&eacute; Arango Barrios Siscara naci&oacute; en La Habana el 28 de octubre de 1701, de  la pareja formada por el teniente Mateo Arango Barrios y Luisa Siscara. En 1714  ingres&oacute; en el convento de San Juan de Letr&aacute;n con el fin de estudiar la carrera  eclesi&aacute;stica e ingresar en la orden religiosa de los Dominicos. All&iacute; curs&oacute;  Artes bajo la direcci&oacute;n del maestro fray Tom&aacute;s de Linares y Teolog&iacute;a con el  eminente fray Francisco Mart&iacute;nez. Al abrirse el 12 de enero de 1726, en el  propio convento las lecturas de Medicina por Francisco Gonz&aacute;lez del &Aacute;lamo, se  desvi&oacute; de los estudios religiosos que hab&iacute;a emprendido y se inscribi&oacute; en ellas.  Seg&uacute;n consta en los libros de grados menores y de actos acad&eacute;micos del  expresado convento, obtuvo el grado de Bachiller en Artes el 28 de enero de  1728 y el 5 de agosto de 1729, sostuvo las conclusiones de medicina, para  graduarse de Bachiller en esa Facultad el 26 del mismo mes. Despu&eacute;s de cumplir  el per&iacute;odo de pr&aacute;cticas establecido, fue examinado y aprobado por el  Protom&eacute;dico Francisco Teneza Rubira, quien le expidi&oacute; el correspondiente t&iacute;tulo  el 3 de noviembre de 1730. </p>     <p>El 12 del propio mes y a&ntilde;o solicit&oacute;, luego de haberse  presentado a oposici&oacute;n, se le dejara leer la c&aacute;tedra de V&iacute;speras en calidad de  interino hasta tanto &eacute;sta fuera provista. Su solicitud fue aceptada con  independencia de que, como resultado de la oposici&oacute;n, el 25 de noviembre se le  otorg&oacute; la c&aacute;tedra en propiedad. Por su condici&oacute;n de catedr&aacute;tico, se le concedi&oacute;  el grado de Licenciado en Medicina, el 2 de diciembre de 1730 y la borla de  Doctor el 3 de enero de 1731. En ambos actos fue eximido del reparto de  propinas, seg&uacute;n era costumbre en aquella &eacute;poca, por haber alcanzado ambos  grados como titular de una c&aacute;tedra, en cuyo desempe&ntilde;o demostr&oacute; los excelentes  dotes de inteligencia, laboriosidad, constancia y firme voluntad que hab&iacute;a manifestado  desde sus a&ntilde;os de estudiante. Tanto en los ex&aacute;menes conventuales como en los  universitarios, hab&iacute;a aprobado siempre con la calificaci&oacute;n de nemine  discrepante. </p>     <p>Al terminar el primer sexenio en la regencia de su c&aacute;tedra,  se opuso otra vez y la obtuvo por unanimidad en 1736 y cuando en 1742 cumpli&oacute;  el segundo per&iacute;odo en el cargo, hizo nueva oposici&oacute;n y la consigui&oacute; por esta  v&iacute;a por tercera y &uacute;ltima vez, en virtud de que Su Majestad lo declar&oacute;  catedr&aacute;tico vitalicio. En lo adelante, continu&oacute; en el desempe&ntilde;o interrumpido de  la c&aacute;tedra hasta su fallecimiento en 1771. </p>     <p>El doctor Arango Barrios demostr&oacute; tambi&eacute;n su clara  inteligencia y su entrega profesional en varias mociones que present&oacute; en  algunas reuniones del claustro general, encaminadas a elevar el rango de la Facultad de Medicina y a mejorar la  ense&ntilde;anza de la disciplina. Como a su juicio en ciertos art&iacute;culos de la constituci&oacute;n  universitaria se ubicaba a esa facultad en menor categor&iacute;a, consagr&oacute; a su  paridad algunas reflexiones. Por ejemplo, en el claustro celebrado el 11 de  septiembre de 1731, exigi&oacute; la participaci&oacute;n de un m&eacute;dico en la redacci&oacute;n de los  Estatutos de la Universidad,  as&iacute; como que todo expediente de solicitud de grados en Medicina fuera examinado  en primera instancia por el decano de la facultad. Cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s, en el  claustro que tuvo lugar el 18 de octubre de 1735, defendi&oacute; el criterio de que  la mayor autoridad en cuestiones propias de cada facultad deb&iacute;a corresponder a  sus doctores respectivos y no a los de Teolog&iacute;a, como ven&iacute;a ocurriendo hasta  entonces. Esta posici&oacute;n, de indudable car&aacute;cter progresista, contribuy&oacute; al cese  de los privilegios a favor de los religiosos y a que todas las preferencias en  los actos de medicina fueran potestad de sus doctores. Ese mismo a&ntilde;o fue  nombrado comisario del claustro. </p>     <p>El 24 de septiembre de 1738, solicit&oacute; al rey la creaci&oacute;n del  cargo de tercer Protom&eacute;dico sin sueldo y que &eacute;ste se le concediera en virtud de  la imposibilidad de Teneza de cumplir todas sus obligaciones, a causa de sus  achaques y de su avanzada edad y de que el otro Protom&eacute;dico Ambrosio Medrano  contaba ya m&aacute;s de 60 a&ntilde;os. El t&iacute;tulo le fue conferido con fecha 18 de julio de  1741, pero lo recibi&oacute;, como era usual en esa &eacute;poca, mucho tiempo despu&eacute;s.  Cuando lo present&oacute; ante el Cabildo el 25 de enero de 1743, hac&iacute;a casi diez  meses que Teneza hab&iacute;a fallecido y Medrano hab&iacute;a pasado a ejercer por ascenso  la funci&oacute;n de primer Protom&eacute;dico, por lo que se le nombr&oacute; segundo Protom&eacute;dico.  A la muerte de Medrano, ocup&oacute; la plaza de primero dejada por &eacute;ste, en la que  fue ratificado por Real C&eacute;dula del 15 de septiembre de 1753. </p>     <p>Su amor al estudio y su ambicioso af&aacute;n de adquirir  conocimientos quedaron demostrados de nuevo, cuando en 1755 se present&oacute; a las  pruebas y ejercicios de la   Licenciatura en Artes. El 15 de octubre de ese a&ntilde;o recibi&oacute; la  borla del magisterio en esa facultad. </p>     <p>Adem&aacute;s de su labor docente, ejerci&oacute; como m&eacute;dico asistencial  en el Hospital San Juan de Dios e hizo visitas voluntarias al Hospital San  L&aacute;zaro, sin percibir sueldo alguno por ello. </p>     <p>En el per&iacute;odo de la guerra entre Espa&ntilde;a e Inglaterra, una de  cuyas acciones fue la toma de La Habana  por los ingleses en 1762, Arango Barrios fue m&eacute;dico del Estado Mayor de la Guarnici&oacute;n Militar y, en  uni&oacute;n de los cirujanos Edward Hamlin y Antonio Conexa, atendi&oacute; a los heridos en  aquella campa&ntilde;a. En ese tiempo se hab&iacute;a producido una epidemia de fiebre  amarilla de tal intensidad que caus&oacute; gran preocupaci&oacute;n a los invasores, quienes  m&aacute;s de una vez consideraron los peligros que entra&ntilde;aba desembarcar en tierra  firme. La epidemia hab&iacute;a comenzado en 1761 y no daba signos de atemperarse, en  virtud de la cantidad de personas no inmunes que se movilizaban. Ante esa  situaci&oacute;n, el Cabildo habanero convoc&oacute; al Protomedicato a fin de conocer su  opini&oacute;n acerca del mal. Sus integrantes declararon que se trataba de una  &ldquo;enfermedad contagiosa que se transmit&iacute;a por los h&aacute;litos de los cuerpos y de la  respiraci&oacute;n de los enfermos y por el contacto de las ropas&rdquo;. Aunque &eacute;ste era el  criterio prevaleciente en aquella &eacute;poca con respecto a la fiebre amarilla,  justo es reconocer la significaci&oacute;n hist&oacute;rica de que los m&eacute;dicos habaneros,  interesados en entender su naturaleza, iniciaran estudios necr&oacute;psicos a los  fallecidos, los cuales denominaban &ldquo;disecciones anat&oacute;micas&rdquo;. Al Dr. Arango  Barrios se le acredita haber sido uno de los propulsores de las autopsias, a  pesar de que no se ha encontrado registro alguno de sus hallazgos. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Este m&eacute;dico cubano miembro de una familia de religiosos de  alta jerarqu&iacute;a, que fue socio de la Real Sociedad de Medicina de Sevilla y que  no falt&oacute; ni a uno de los claustros plenos y de decanos convocados durante su  &eacute;poca, se hab&iacute;a casado con Petronila de Prado y Marocho, el 1ro.de octubre de  1732. Tras una vida laboriosa y fecunda, durante la que derram&oacute; bien a manos  llenas para beneficio de sus semejantes, falleci&oacute; en La Habana el 16 de septiembre de 1771.  Hab&iacute;a testado ante Francisco Garc&iacute;a Brito, el 11 de noviembre de 1749. </p>     <p>Fue sepultado en el convento de San Juan de Letr&aacute;n, en el  mismo lugar donde se form&oacute; como m&eacute;dico, contribuy&oacute; durante 40 a&ntilde;os a la  formaci&oacute;n de varias generaciones de estudiantes de medicina desde la c&aacute;tedra de  patolog&iacute;a, de la que fuera fundador, y donde dej&oacute; muy gratos recuerdos y muy  buenos ejemplos que imitar. <br />     <br />     <strong>Bibliograf&iacute;a</strong> </p> <ul type="disc">       <li>Archivo       de la Catedral de       La Habana. Libro       7 de bautismos, folio 212, n&uacute;mero 160. </li>       <li>Archivo       de la Catedral de       La Habana. Libro       5 de matrimonios, folio 69, n&uacute;mero 32. </li>       <li>Archivo       de la Catedral de       La Habana. Libro       9 de defunciones, folio 152, n&uacute;mero 44. </li>       <li>Archivo       Central de la Universidad       de La Habana. Libro       1ro. de doctores, folio 6. </li>       <li>Cowley       RA. Breves noticias sobre la ense&ntilde;anza de la Medicina en la Real y Pontificia Universidad del       M&aacute;ximo Doctor S. Jer&oacute;nimo. Habana: Imprenta y Librer&iacute;a de A. Pego. 1876.       p. 82, 85, 206-208. </li>       <li>Delgado       Garc&iacute;a G. Historia de la ense&ntilde;anza superior de la Medicina en Cuba. 1726-1900.       Cuad Hist Salud Pub 1990;(75):19, 36. </li>       <li>L&oacute;pez       S&aacute;nchez J. La Medicina       en La Habana       (1550-1730). Cuad Hist Salud Pub 1970;(47):308-309, 312. </li>       <li>L&oacute;pez       S&aacute;nchez J. La Medicina       en La Habana       (1731-1800). Cuad Hist Salud Pub 1970(48):33, 64-67, 161-165, 182-183,       195-200, 206-212. </li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li>L&oacute;pez       S&aacute;nchez J. Cuba. Medicina y civilizaci&oacute;n. Siglos XVII y XVIII. La Habana: Editorial       Cient&iacute;fico-T&eacute;cnica, 1997. p. 278-280. </li>       <li>L&oacute;pez       Serrano E. Efem&eacute;rides m&eacute;dicas cubanas. Cuad Hist Salud Pub 1985;(69):22,       78, 84, 98, 144, 200. </li>     </ul>     <p>&nbsp;</p>     <p><br />     <strong>Dr. Jos&eacute; Melquiades Aparicio de </strong><strong>la Cruz</strong><strong> (1702-1781)</strong></p>     <p>Primer estudiante cubano que obtuvo el t&iacute;tulo de Bachiller  en Medicina en la Universidad  de La Habana, de la que  m&aacute;s tarde fue tambi&eacute;n su primer catedr&aacute;tico de Methodus Medendi (Terap&eacute;utica),  y uno de los m&eacute;dicos que mejor reputaci&oacute;n logr&oacute; en su &eacute;poca en el ejercicio de  su profesi&oacute;n, Jos&eacute; Melquiades Aparicio de la   Cruz, naci&oacute; en La   Habana en 1702, hijo de Miguel Aparicio, natural de Valencia,  Espa&ntilde;a, y de Beatriz de la Cruz,  de La Habana. Ingres&oacute; en 1718 en el Convento de San Juan de Letr&aacute;n para  estudiar la carrera eclesi&aacute;stica, donde fue en principio alumno de Artes y a&ntilde;os  m&aacute;s tarde, en 1722, matricul&oacute; Teolog&iacute;a. </p>     <p>Cuando en enero de 1726, el bachiller Francisco Gonz&aacute;lez del  &Aacute;lamo comenz&oacute; a impartir sus cursos de medicina, se decidi&oacute; abandonar la  carrera sacerdotal y se inscribi&oacute; en ellos. Graduado de Bachiller en Artes el  22 de junio de 1728, su nombre es el segundo en el libro de asientos de grados  menores universitarios. Asimismo consta en ese mismo libro que su t&iacute;tulo de  Bachiller en Medicina, que recibi&oacute; el 30 de julio de 1729, fue el primero  conferido por esa facultad. Su disertaci&oacute;n para ese prop&oacute;sito se titul&oacute; Facultatibus  Medicamentorum. El 3 de noviembre de 1730 fue admitido por el Cabildo al  ejercicio de la medicina. En reuni&oacute;n del claustro, celebrada el 16 de junio de  ese a&ntilde;o, se hab&iacute;a acordado entregarle el t&iacute;tulo de catedr&aacute;tico interino de  Methodus Medendi, que regente&oacute; en esa condici&oacute;n hasta el 30 de julio de 1735,  en que tom&oacute; posesi&oacute;n de la c&aacute;tedra en calidad de propietario, luego de haber  hecho oposici&oacute;n y hab&eacute;rsele adjudicado &eacute;sta por unanimidad. Por su condici&oacute;n de  catedr&aacute;tico, se le proporcion&oacute; el grado de Licenciado en Medicina, el 2 de  septiembre de ese a&ntilde;o y el d&iacute;a siguiente el de Doctor. </p>     <p>Al terminar su sexenio en 1741, hizo una nueva oposici&oacute;n a  la misma c&aacute;tedra y otra vez la obtuvo por unanimidad. En 1748 fue declarado  catedr&aacute;tico vitalicio. Se le hizo ese reconocimiento, a pesar de la resistencia  opuesta en tal sentido por el claustro, que no lo estimaba digno de ese honor,  no por falta de m&eacute;ritos para ello, sino porque, a su entender, &eacute;l no era  fundador de la c&aacute;tedra, la cual hab&iacute;a obtenido en principio por oposici&oacute;n. </p>     <p>En 1751 ocup&oacute; la plaza de tercer Protom&eacute;dico por ascenso de  Jos&eacute; Arango Barrios y Juan Jos&eacute; &Aacute;lvarez Franco. En ella fue ratificado por Real  Orden en 1753 y, aunque sin la facultad de ser conjuez, recibi&oacute; su t&iacute;tulo el 14  de junio de 1755, con la prerrogativa de suplir en sus funciones a otros  Protom&eacute;dicos. Fue admitido como tal por el Ayuntamiento el 11 de marzo de 1756.  En 1765, fue nombrado segundo Protom&eacute;dico por fallecimiento de &Aacute;lvarez Franco y  en 1771, ascendi&oacute; al cargo de primero. Por otra parte, continu&oacute; regentando su  c&aacute;tedra de terap&eacute;utica hasta 1775, a&ntilde;o en el que renunci&oacute; a ella para poder  darle mejor atenci&oacute;n a sus cada vez m&aacute;s numerosas obligaciones como  Protom&eacute;dico. </p>     <p>El Dr. Aparicio fue m&eacute;dico del convento hospital para convalecientes  Nuestra Se&ntilde;ora de Bel&eacute;n. Cuando en 1757, el Prefecto de esa instituci&oacute;n  solicit&oacute; que se le autorizara ampliarla, elev&oacute; un dictamen a su favor en el  cual argument&oacute; los beneficios que pod&iacute;a traer consigo la medida para los  enfermos, por cuanto su aplicaci&oacute;n les dar&iacute;a la posibilidad de recibir el aire  puro. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Quiz&aacute;s el acto m&aacute;s importante que enfrent&oacute; como Protom&eacute;dico  fue la solicitud hecha por el Cabildo de que se llevara a cabo una revisi&oacute;n de  la tarifa de precios de los medicamentos, vigente desde 1723. Tanto esta  petici&oacute;n, como la de regular los honorarios de los cirujanos, recibi&oacute; de su  parte una respuesta negativa. No obstante los argumentos que esgrimi&oacute; en su  extenso informe, no ten&iacute;a justificaci&oacute;n alguna para negarse a realizar esa  revisi&oacute;n. Si bien, seg&uacute;n su razonamiento, la tarifa contaba con el apoyo de los  m&eacute;dicos y boticarios, &eacute;sta no redundaba en el beneficio p&uacute;blico, pues era muy  evidente el abuso que unos y otros comet&iacute;an con los pacientes, por los altos  precios que les cobraban por las medicinas.</p>     <p>Con independencia de esa circunstancia un tanto incierta en  relaci&oacute;n con su quehacer como Protom&eacute;dico, hay que reconocer en primer lugar,  que Aparicio combin&oacute; su clara inteligencia con una s&oacute;lida instrucci&oacute;n y un gran  amor al estudio, que puso a la disposici&oacute;n del logro de nobles aspiraciones. En  tal sentido se distingui&oacute; por su preferente dedicaci&oacute;n a la ense&ntilde;anza una buena  parte de su vida y gracias a ello, la c&aacute;tedra de terap&eacute;utica estrenada por &eacute;l, fue  ganando cada vez mayor prestigio. A &eacute;sta traslad&oacute; siempre la experiencia que  adquiri&oacute; en el ejercicio privado de su profesi&oacute;n, donde fue merecedor de  envidiable reputaci&oacute;n, como en los servicios que prestaba en el convento Hospital  Nuestra Se&ntilde;ora de Bel&eacute;n primero y en la direcci&oacute;n de una de las salas del  Hospital Militar despu&eacute;s. </p>     <p>Hab&iacute;a contra&iacute;do matrimonio el 27 de abril de 1733, con Ana  Teresa de Ayala Escobar y su muerte se produjo en La Habana el 18 de abril de 1781. Su  vida larga y laboriosa, y su amor a la ense&ntilde;anza, deben agregarse a su  condici&oacute;n de primer catedr&aacute;tico de Methodus Medendi a la hora de justificar por  qu&eacute; su nombre debe aparecer entre los primeros en la relaci&oacute;n de precursores de  la docencia m&eacute;dica en Cuba. <br />     <br />     <strong>Bibliograf&iacute;a </strong></p> <ul type="disc">       <li>Archivo       de la Catedral de       La Habana. Libro       5 de matrimonios, folio 73, n&uacute;mero 3. </li>     </ul> <ul type="disc">       <li>Archivo       de la Catedral de       La Habana. Libro       10 de defunciones, folio 66, n&uacute;mero 2. </li>       <li>Archivo       Central de la Universidad       de La Habana. Libro       1ro. de Doctores, folio 14. </li>       <li>Cowley       RA. Breves noticias sobre la ense&ntilde;anza de la Medicina en la Real y Pontificia Universidad del       M&aacute;ximo Doctor S. Jer&oacute;nimo. Habana: Imprenta y Librer&iacute;a de A. Pego; 1876.       p. 221, 243-246. </li>       <li>Delgado       Garc&iacute;a G. Historia de la ense&ntilde;anza superior de la Medicina en Cuba 1726-1900.       Cuad Hist Salud Pub 1990;(75):28, 39. </li>       <li>L&oacute;pez       S&aacute;nchez J. La Medicina       en La Habana       (1550-1730). Cuad Hist Salud Pub 1970;(47): 296-302, 311-312. </li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li>L&oacute;pez       S&aacute;nchez J. La Medicina       en La Habana       (1731-1800). Cuad Hist Salud Pub 1970;(48):33-34, 168,170-172, 220, 228,       244. </li>       <li>L&oacute;pez       S&aacute;nchez J. Cuba. Medicina y civilizaci&oacute;n. Siglos XVII y XVIII. La Habana: Editorial       Cient&iacute;fico-T&eacute;cnica; 1997. p. 280-281. </li>       <li>L&oacute;pez       Serrano E. Efem&eacute;rides m&eacute;dicas cubanas. Cuad Hist Salud Pub 1985;(69):48,       102, 128. </li>     </ul>     <p>&nbsp;</p>     <p><strong>Dr. Juli&aacute;n Recio de  Oquendo y de </strong><strong>la Coba</strong><strong> (1718-1794)</strong></p>     <p>Hijo del matrimonio constituido por Mat&iacute;as Recio de Oquendo  y Josefa de la Coba, naci&oacute;  en Santiago de Cuba en 1718. Se gradu&oacute; de Bachiller en Artes el 29 de marzo de  1731 y en Medicina el 24 de abril de 1737. En las Actas Capitulares del  Ayuntamiento de La Habana  consta que present&oacute; su t&iacute;tulo el 30 de abril de 1739, firmado por el  Protom&eacute;dico Francisco Teneza el 25 de ese mes y a&ntilde;o. <br />     <br />   En 1742 hizo oposici&oacute;n a la c&aacute;tedra de anatom&iacute;a, vacante por el fallecimiento  del Dr. Esteban de los &Aacute;ngeles V&aacute;zquez, de la cual tom&oacute; posesi&oacute;n en noviembre  del propio a&ntilde;o. A t&iacute;tulo de catedr&aacute;tico recibi&oacute; el grado de Licenciado en  Medicina el 28 de septiembre y el de Doctor el 5 de octubre del mismo 1742. </p>     <p>Seg&uacute;n Cowley, &ldquo;por los buenos antecedentes que &eacute;l mismo  sab&iacute;a tener&rdquo;, comprendi&oacute; que no deb&iacute;a ense&ntilde;ar Anatom&iacute;a te&oacute;rica, por lo que  renunci&oacute; a la c&aacute;tedra en 1746. En 1748 fue elegido Tesorero de la Universidad y en 1756 Fiscal del  Protomedicato. Asimismo fue complacida su solicitud de que se le dispensase la  gracia de Protom&eacute;dico Honorario con la opci&oacute;n y el derecho a ocupar la primera  vacante que hubiese en el tribunal, lo que le fue concedido por Real Despacho. </p>     <p>El 3 de julio de 1757, fue confirmado en su cargo de fiscal,  que desempe&ntilde;aba desde que fue nombrado por el Dr. Ambrosio Medrano. El 18 de  febrero de 1758, tom&oacute; posesi&oacute;n ante el Protomedicato, constituido entonces por  los doctores Jos&eacute; Arango Barrios, Juan J. &Aacute;lvarez Franco y Jos&eacute; M. Aparicio. </p>     <p>En 1764 solicit&oacute; y obtuvo la plaza de Protom&eacute;dico Tercero,  cuando se produjo el ascenso a Segundo del Dr. Aparicio, motivado por  incapacidad f&iacute;sica del Dr. &Aacute;lvarez Franco. A la muerte del Dr. Arango Barrios,  pas&oacute; a ocupar el cargo de Protom&eacute;dico Segundo el 4 de octubre de 1771, por  decreto dictado por el Capit&aacute;n General Interino Pascual Xim&eacute;nez de Cisneros. El  16 de mayo de 1781, por fallecimiento del Dr. Aparicio, ocup&oacute; la plaza de  Protom&eacute;dico Regente. Para completar el tribunal y dar cumplimiento a lo  dispuesto por la Real C&eacute;dula  que design&oacute; a Recio de Oquendo Protom&eacute;dico Primero, el gobernador de la isla  Diego Jos&eacute; Navarro design&oacute; con car&aacute;cter interino a los doctores Mat&iacute;as Cantos y  Juan Bautista Bobadilla Protom&eacute;dicos Segundo y Tercero, respectivamente. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El 2 de noviembre de ese a&ntilde;o, el gobernador que sucedi&oacute; a  Navarro, Juan Manuel Cajigal, reiter&oacute; a Recio de Oquendo que le diera posesi&oacute;n  a los otros miembros del Protomedicato designados. &Eacute;ste se neg&oacute;, pues entend&iacute;a  que ellos deb&iacute;an prestar juramento ante &eacute;l y que el gobernador deb&iacute;a haber  hecho los nombramientos interinos previa su recomendaci&oacute;n. Por otra parte,  Joaqu&iacute;n Mu&ntilde;oz Delgado hab&iacute;a recurrido al Gobernador porque el Dr. Recio de  Oquendo le hab&iacute;a retirado la licencia y la aprobaci&oacute;n concedidas por el Dr.  Aparicio para que ejerciera su profesi&oacute;n de m&eacute;dico. Estos incidentes motivaron  un ruidoso proceso por su negativa a cumplir ambas disposiciones y el gobernador  lo hizo conducir preso al Castillo de San Carlos de la Caba&ntilde;a. A los siete d&iacute;as de su  encarcelamiento, el gobernador envi&oacute; un emisario para comunicarle que lo  liberaba y consideraba compurgada su rebeld&iacute;a, si le daba posesi&oacute;n a los  Protom&eacute;dicos. En el escrito que elev&oacute; al gobernador para tratar de dar una  soluci&oacute;n al conflicto surgido, propuso que se nombrara un Protom&eacute;dico sin la  calidad de conjuez, para suplir las ausencias e impedimentos suyos y somet&iacute;a su  aprobaci&oacute;n al Rey, a quien a la vez suplicaba se le diera la libertad. El gobernador  interpret&oacute; esa actitud como una desobediencia. </p>     <p>En relaci&oacute;n con estos hechos, al Protom&eacute;dico le asist&iacute;a la  raz&oacute;n en la actitud que asumi&oacute; en defensa de los fueros del tribunal, pues si  bien el gobernador ten&iacute;a la facultad de hacer nombramientos interinos, era  costumbre hacerlos de acuerdo con el Protom&eacute;dico Regente. Por otra parte, era  improcedente la designaci&oacute;n de Bobadilla, porque no era doctor y hab&iacute;a sido  reprobado por la universidad en unas oposiciones a la c&aacute;tedra de V&iacute;speras. En  lo relacionado con la invalidaci&oacute;n de la autorizaci&oacute;n de Mu&ntilde;oz, ten&iacute;a tambi&eacute;n  raz&oacute;n, pues no reun&iacute;a los m&eacute;ritos para ejercer la profesi&oacute;n de m&eacute;dico; a quien  se hab&iacute;a sancionado por haber apaleado a un boticario porque, seg&uacute;n &eacute;l, hab&iacute;a  despachado mal cierta receta suya. </p>     <p>Luego de varios meses de litigio, el Rey dict&oacute; la Real C&eacute;dula del 16 de octubre de  1782, en la que orden&oacute; se le diera la libertad a Recio de Oquendo, a lo que dio  cumplimiento el 20 de mayo de 1783, Luis de Unzaga, el gobernador sucesor de  Cajigal. En ese documento el Rey dijo adem&aacute;s que el gobernador Diego Jos&eacute;  Navarro hab&iacute;a procedido de forma correcta al hacer los nombramientos de los Protom&eacute;dicos;  aunque no se refiri&oacute; a la reclamaci&oacute;n de Mu&ntilde;oz. Culp&oacute; a Cajigal de haberse  excedido al citar al Protom&eacute;dico en audiencia p&uacute;blica y haberlo mandado a  prisi&oacute;n a un castillo con custodia de dos soldados, cuando en esos casos, dada  la jerarqu&iacute;a y la posici&oacute;n del detenido, lo que deb&iacute;a haberse hecho era  arrestarlo en su casa o en otro sitio decente. </p>     <p>Cuando estaba en prisi&oacute;n, el 24 de mayo de 1782, el Cabildo  le pidi&oacute; a Recio de Oquendo su opini&oacute;n acerca de los m&eacute;ritos que aduc&iacute;an los  doctores Nicol&aacute;s del Valle y Gregorio del Rey para solicitar la plaza de  Protom&eacute;dico Tercero. &Eacute;l se pronunci&oacute; a favor del doctor del Valle, en franca  oposici&oacute;n al dictamen del Protom&eacute;dico Mat&iacute;as Cantos, quien favorec&iacute;a al Dr.  Jos&eacute; Caro. </p>     <p>En 1791, se present&oacute; al Cabildo una memoria, en nombre de  los Protom&eacute;dicos doctores Recio de Oquendo, Cantos y del Valle, favorable al  consumo de casabe, en la que se hace menci&oacute;n por primera vez a la obra de  Buffon y a la Enciclopedia  de Diderot, lo que revela que ten&iacute;an informaci&oacute;n acerca de estas obras y  evidencia su erudici&oacute;n y buen nivel desde el punto de vista cient&iacute;fico. El Dr.  Recio de Oquendo, quien en 1784 fue Decano de la Facultad de Medicina en la Universidad, falleci&oacute; en La Habana el 19 de julio de 1794. <br />     <br />     <strong>Bibliograf&iacute;a </strong></p> <ul type="disc">       <li>Actas       Capitulares del Ayuntamiento de La Habana. Recibimiento       como m&eacute;dico al Br. Juli&aacute;n Recio de Oquendo. Libro 26 de Actas trasuntadas,       1739 (abril 25). p. 23, 23v, 24. </li>     </ul> <ul type="disc">       <li>Actas       Capitulares del Ayuntamiento de La Habana. T&iacute;tulo de       Bachiller en Medicina de D. Juli&aacute;n Recio de Oquendo. Libro 26 de Actas       trasuntadas, 1739 (abril 30). p. 24-25. </li>       <li>Actas       Capitulares del Ayuntamiento de La        Habana. Real C&eacute;dula nombrando Protom&eacute;dico Honorario al       Dr. Juli&aacute;n Recio de Oquendo. Libro 31 de Actas trasuntadas, 1758 (febrero       16). p. 14-19. </li>       <li>Actas       Capitulares del Ayuntamiento de La        Habana. Real C&eacute;dula designando como Fiscal del       Protomedicato a Juli&aacute;n Recio de Oquendo. Libro 31de actas trasuntadas,       1758 (marzo 16). p. 24-26v. </li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Actas       Capitulares del Ayuntamiento de La Habana. Decreto del       Se&ntilde;or Gobernador designando al Dr. Jos&eacute; M. Aparicio por Primer Protom&eacute;dico       y Segundo al Dr. Juli&aacute;n Recio de Oquendo. Libro 37 de Actas trasuntadas,       1771 (octubre 4). p. 351-352v. </li>       <li>Archivo       de la Catedral de       La Habana. Libro       10 de defunciones, folio 262v, n&uacute;mero 600. <br />     Cowley R. Breves noticias sobre la ense&ntilde;anza de la Medicina en la Real y Pontificia Universidad del       M&aacute;ximo Doctor S. Jer&oacute;nimo. La Habana:       Imprenta y Librer&iacute;a de A. Pego, 1876. p. 163, 325. </li>       <li>L&oacute;pez       S&aacute;nchez J. La Medicina       en La Habana (1731-1799).       Cuad Hist Salud Pub 1970(48):49, 73, 179, 220, 251-253, 256-258. </li>       <li>L&oacute;pez       S&aacute;nchez J. Cuba. Medicina y civilizaci&oacute;n. Siglos XVII y XVIII. La Habana: Editorial       Cient&iacute;fico-T&eacute;cnica, 1997. p. 284-286. </li>     </ul>     <p>&nbsp;</p>     <p><strong>Dr. Agust&iacute;n Palomino  Sanabria (1717-1793)</strong></p>     <p>Durante casi 80 a&ntilde;os la c&aacute;tedra de anatom&iacute;a de la Real y Pontificia Universidad de La Habana funcion&oacute; con un car&aacute;cter  netamente te&oacute;rico, pues los alumnos que asistieron a ella durante ese tiempo no  recibieron una sola demostraci&oacute;n pr&aacute;ctica; ni siquiera la que podr&iacute;a haberles  proporcionado los modelos de &oacute;rganos hechos de cera de que se dispon&iacute;a en aquel  momento. Esta situaci&oacute;n era incluso desventajosa para los mismos catedr&aacute;ticos  que la desempe&ntilde;aron, seg&uacute;n acredita la renuncia que hizo a la c&aacute;tedra el Dr.  Juli&aacute;n Recio de Oquendo mucho antes de cumplir el tiempo establecido de su  regencia. Entre los catedr&aacute;ticos que en los primeros tiempos hicieron alg&uacute;n  esfuerzo para mejorar las condiciones de la ense&ntilde;anza de esa asignatura, aun  sin medios eficaces para lograrlo, procede mencionar al Dr. Agust&iacute;n Palomino  Sanabria, quien asumi&oacute; su regencia en 1746, tras la renuncia del Dr. Recio de  Oquendo. </p>     <p>Sanabria naci&oacute; en La   Habana el 18 de agosto de 1717. Estudi&oacute; en el Convento de San  Juan de Letr&aacute;n, donde obtuvo el t&iacute;tulo de Bachiller en Artes el 18 de agosto de  1735. Sigui&oacute; los cursos de medicina en la universidad y se gradu&oacute; de Bachiller  en esa facultad el 17 de marzo de 1739. Luego de cumplir los dos a&ntilde;os  reglamentarios de pr&aacute;ctica, fue admitido a examen y aprobado por el Real  Tribunal del Protomedicato de La Habana,  que le expidi&oacute; su t&iacute;tulo el 23 de marzo de 1741, firmado por el Protom&eacute;dico  Francisco Teneza y Rubira, el cual present&oacute; ante el Cabildo el 14 de abril  siguiente. El 17 de julio de 1743, logr&oacute; el grado de Licenciado en Medicina, en  cuyos ejercicios present&oacute; una tesis sobre los purgantes, y el 28 del mismo mes  recibi&oacute; la borla de Doctor.</p>     <p>Como antes se apunt&oacute;, por renuncia que hiciera a la c&aacute;tedra  de anatom&iacute;a el Dr. Recio de Oquendo, quien la hab&iacute;a obtenido por oposici&oacute;n a la  muerte del Dr. Esteban de los &Aacute;ngeles V&aacute;zquez, hizo oposici&oacute;n a ella el Dr.  Agust&iacute;n Sanabria y la obtuvo en 1746. La ense&ntilde;anza que imparti&oacute; en su c&aacute;tedra,  signific&oacute; un verdadero progreso de la asignatura para la &eacute;poca, toda vez que  sus explicaciones se basaban en el Tratado de Anatom&iacute;a de J. B. Winslow, quien  era entonces un verdadero astro en la materia. Si bien la obra de este autor  era notable por su claridad y orden, lo era mucho m&aacute;s porque en cada una de sus  partes se manifestaba con mayor fuerza el estudio de la naturaleza que la  consulta a los autores que le hab&iacute;an precedido. Como prueba de su indiscutible  m&eacute;rito vale apuntar que su Exposition anatomique de la structure du corps  humaine fue objeto de numerosas reproducciones y traducciones al ingl&eacute;s, alem&aacute;n  e italiano; pues, adem&aacute;s de sistematizar los conocimientos de su tiempo,  descart&oacute; por primera vez detalles fisiol&oacute;gicos y explicaciones especulativas en  relaci&oacute;n con la funci&oacute;n de los &oacute;rganos. De ah&iacute; el papel tan importante que  desempe&ntilde;ara el Dr. Sanabria al impartir la ense&ntilde;anza de la Anatom&iacute;a, encerrada hasta entonces  en el estrecho l&iacute;mite de la teor&iacute;a, con la aplicaci&oacute;n de los postulados de  Winslow. Ello implic&oacute; a todas luces un hito en el conocimiento de la anatom&iacute;a  del cuerpo humano en Cuba. <br />   Despu&eacute;s de cumplir en 1751 su primer sexenio en la regencia  de la c&aacute;tedra, hizo de nuevo oposici&oacute;n a ella y la volvi&oacute; a obtener por un  nuevo per&iacute;odo. Dos a&ntilde;os despu&eacute;s renunci&oacute;, sin que consten los motivos. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>De los pocos datos biogr&aacute;ficos disponibles del Dr. Sanabria  legados por los anales del siglo XVIII, se puede poner al descubierto que &eacute;ste  se distingui&oacute; por su cultura y amor a las ciencias; que desde muy joven ocup&oacute;  un lugar preferente en el claustro universitario; que fue Maestro de Ceremonias  en la universidad en 1745 y Comisario de a&ntilde;o en 1746; m&eacute;dico del Hospital San  Juan de Dios y Promotor Fiscal del Protomedicato. En 1741, se cas&oacute; con Clara  Antonia Burgielos de quien enviud&oacute; y, en 1747, contrajo segundas nupcias con  Mar&iacute;a Morales de Calvo. Falleci&oacute; en La   Habana, a los 76 a&ntilde;os de edad, el 8 de diciembre de 1793. <br />     <br />     <strong>Bibliograf&iacute;a</strong> </p> <ul type="disc">       <li>Actas       Capitulares del Ayuntamiento de La Habana. Libro 26 de actas       trasuntadas. p. 277v-278, 281-282v. </li>     </ul> <ul type="disc">       <li>Actas       Capitulares del Ayuntamiento de La Habana. Libro 28 de actas       trasuntadas. p. 26-28. </li>       <li>Archivo       de la Catedral de       La Habana. Libro       9 de bautismos, folio 432, n&uacute;mero 78. </li>       <li>Archivo       de la Catedral de       La Habana. Libro       5 de defunciones, folio 133, n&uacute;mero 310. </li>       <li>Cowley       R. Breves noticias sobre la ense&ntilde;anza de la Medicina en la Real y Pontificia Universidad del       M&aacute;ximo Doctor S. Jer&oacute;nimo. La Habana:       Imprenta y Librer&iacute;a de A. Pego, 1876. p. 163-164. </li>       <li>L&oacute;pez       S&aacute;nchez J. La Medicina       en La Habana       (1731-1800). Cuad Hist Salud Pub 1970;(48):53-55, 111-.114. </li>       <li>L&oacute;pez       S&aacute;nchez J. Cuba. Medicina y civilizaci&oacute;n. Siglos XVII y XVIII. La Habana: Editorial       Cient&iacute;fico-T&eacute;cnica, 1997. p. 286. </li>     </ul>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><strong>Dr. Juan Jos&eacute; &Aacute;lvarez  Franco Rodr&iacute;guez (1712-1765)</strong></p>     <p>Entre los j&oacute;venes cubanos que estudiaron la carrera de medicina  en los primeros tiempos de la Real  y Pontificia Universidad del M&aacute;ximo Doctor San Jer&oacute;nimo de La Habana y se convirtieron tras su  graduaci&oacute;n en integrantes de su claustro de profesores, aparece Juan Jos&eacute;  &Aacute;lvarez Franco y Rodr&iacute;guez quien, en una &eacute;poca de oscurantismo y atraso,  resentida por la escasa preparaci&oacute;n y por la notoria insuficiencia de la  ense&ntilde;anza, figur&oacute; entre los m&eacute;dicos m&aacute;s destacados por sus aspiraciones de  progreso y de amor a la ciencia en general y al trabajo docente en particular. </p>     <p>Hijo de Domingo Manuel &Aacute;lvarez Franco y Tomasa Rodr&iacute;guez  Machado, naci&oacute; en La Habana  en fecha no precisada del a&ntilde;o 1712. Luego de graduarse de Bachiller en Artes el  13 de julio de 1729, empez&oacute; de inmediato a estudiar Medicina en la naciente universidad,  donde termin&oacute; los dos primeros cursos. A fines de 1730 se traslad&oacute; a M&eacute;xico con  el fin de culminar sus estudios y all&iacute; logr&oacute; hacerse Bachiller en Medicina el  27 de junio de 1733. Las pr&aacute;cticas la realiz&oacute; con el catedr&aacute;tico de la  asignatura de V&iacute;speras Dr. Nicol&aacute;s Flores y, al dispens&aacute;rsele por el Virrey el  tiempo que le faltaba para cumplir los dos a&ntilde;os de trabajo pr&aacute;ctico, fue  admitido a examen por el Tribunal del Protomedicato de aquella ciudad, en el  que result&oacute; aprobado nemine discrepante el 29 de marzo de 1934. Despu&eacute;s de  examinado regreso a su pa&iacute;s y present&oacute; su t&iacute;tulo al Cabildo habanero, previo el  reconocimiento de &eacute;ste por el Protom&eacute;dico Louis Fontaine Cullembourg. El 14 de  enero de 1735, fue admitido legalmente al ejercicio de la profesi&oacute;n. Ese mismo  a&ntilde;o realiz&oacute; los ejercicios de los grados mayores; el 9 de noviembre obtuvo la  muceta de Licenciado en Medicina y, ocho d&iacute;as despu&eacute;s, la borla de Doctor. Sus  argumentales fueron los doctores Fontaine, Ambrosio Medrano Herrera, Jos&eacute;  Melquiades Aparicio y de la Cruz  y Jos&eacute; Arango Barrios Siscara. </p>     <p>Mucho antes de haber terminado su carrera universitaria,  &Aacute;lvarez Franco hab&iacute;a reparado en la insuficiencia de los estudios previos que  se exig&iacute;an para matricular medicina. Cuando concentr&oacute; su atenci&oacute;n en la materia  m&eacute;dica, not&oacute; la falta absoluta de algunas asignaturas indispensables. La  ausencia del estudio de las plantas medicinales desde el punto de vista  bot&aacute;nico, a pesar de que en los campos de Cuba, cubiertos de exuberante  vegetaci&oacute;n crec&iacute;an frondosos &aacute;rboles, le hizo concebir la idea de iniciar en la Universidad la ense&ntilde;anza de la Bot&aacute;nica, cuyo conocimiento deb&iacute;a  abrir el camino para el estudio de la importante flora cubana, tanto desde el  &aacute;ngulo de la ciencia pura, como en sus aplicaciones a la industria, las artes,  la agricultura y la terap&eacute;utica. </p>     <p>En el claustro que hab&iacute;a tenido lugar el 15 de octubre  anterior, solicit&oacute; que se le permitiera dar explicaciones de Bot&aacute;nica.  Lamentablemente el acuerdo tomado respecto a esa petici&oacute;n fue que &ldquo;no se  erigiese ni crease la c&aacute;tedra&rdquo;. As&iacute; la decisi&oacute;n del claustro, integrado en su  mayor parte por frailes, desconoci&oacute; la importancia de la Bot&aacute;nica que experimentaba entonces  una evoluci&oacute;n favorable en los centros cient&iacute;ficos de Europa y, adem&aacute;s, choc&oacute;  con la iniciativa de un joven dotado de amplia inteligencia y de nobles  prop&oacute;sitos de abrir nuevos horizontes a la ciencia. Por otro lado, esto  demuestra el atraso en que se encontraba en aquel tiempo la Facultad de Medicina y la oposici&oacute;n  que se le hac&iacute;a a cualquier iniciativa con tendencia al progreso del  conocimiento y al desarrollo de las ciencias naturales, una caracter&iacute;stica muy  propia del papel que desempe&ntilde;aba la Orden  de los Padres Dominicos en la   Universidad. </p>     <p>En 1740, &Aacute;lvarez Franco fue nombrado Ordenador de Marina de La Habana. Establecido como  tal en el barrio de San Isidro, se dedic&oacute; al tratamiento de los enfermos que  ven&iacute;an de las escuadras que tocaban el puerto.</p>     <p>A la muerte del Dr. Francisco Teneza Rubira, fundador del  Real Tribunal del Protomedicato de La   Habana y primer Protom&eacute;dico Regente, el Capit&aacute;n General pidi&oacute;  la plaza de Protom&eacute;dico Segundo para &Aacute;lvarez Franco, ya que el Dr. Medrano  ascend&iacute;a al cargo de primero. A ello se opuso el Dr. Arango Barrios en raz&oacute;n de  tener m&aacute;s a&ntilde;os de graduado y haber servido inclusive a ese Tribunal, a lo que  accedi&oacute; el Rey. En junio de 1943, el gobernador y el ayuntamiento acordaron  conceder a su favor el nombramiento de Protom&eacute;dico Tercero, lo que fue aprobado  por Real C&eacute;dula el 11 de diciembre de ese a&ntilde;o. El 24 de junio de 1744 asumi&oacute; el  referido cargo.<br />   El 28 de octubre de 1951, hizo oposici&oacute;n a la c&aacute;tedra de  Prima (Fisiolog&iacute;a) y la obtuvo. En su condici&oacute;n de Doctor en Medicina opt&oacute;  tambi&eacute;n por la borla de Maestro en Artes, la cual recibi&oacute; el 28 de octubre de  1755. Un a&ntilde;o despu&eacute;s fue elegido maestro de ceremonias de la universidad. </p>     <p>Durante el primer sexenio de su regencia en la c&aacute;tedra de  Prima, logr&oacute; algunos cambios novedosos para la &eacute;poca, demostrativos de su  s&oacute;lida instrucci&oacute;n y de su decidido amor a la ciencia y a la ense&ntilde;anza.  Terminado ese primer sexenio, hizo de nuevo oposici&oacute;n a la c&aacute;tedra y la obtuvo  de nuevo. Esa vez tom&oacute; posesi&oacute;n en enero de 1758. </p>     <p>Tras la muerte del Dr. Medrano, hab&iacute;a ascendido al cargo de  Protom&eacute;dico Segundo el 18 de mayo de 1753, plaza que ocup&oacute; hasta su muerte  ocurrida el 9 de enero de 1765. Un a&ntilde;o antes de su deceso se le hab&iacute;a concedido  la jubilaci&oacute;n, pues a los achaques de la vejez un&iacute;a un gran deterioro mental  que le imped&iacute;a continuar trabajando. </p>     <p>Fue casado con Gertrudis S&aacute;nchez de Castro y gozaba de una  posici&oacute;n muy s&oacute;lida y de gran influencia entre las autoridades de la colonia.  Figur&oacute; entre los m&eacute;dicos pr&aacute;cticos de m&aacute;s prestigio de su &eacute;poca por el vigor de  su juicio y por la rectitud de su criterio refinado por el estudio y la  observaci&oacute;n. Dej&oacute; pues en su paso por la vida el bello ejemplo de sus virtudes  y talento. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><strong>Bibliograf&iacute;a</strong> </p> <ul type="disc">       <li>Actas       Capitulares del Ayuntamiento de La Habana. Libro 25 de actas       trasuntadas. p. 114v, 116v-119v, 350v. </li>     </ul> <ul type="disc">       <li>Actas       Capitulares del Ayuntamiento de La Habana. Libro 26 de actas       trasuntadas. p. 522v. </li>       <li>Actas       Capitulares del Ayuntamiento de La Habana. Libro 27 de actas       trasuntadas. p. 139-142v. </li>       <li>Actas       Capitulares del Ayuntamiento de La Habana. Libro 28 de actas       trasuntadas. p. 119-120. </li>       <li>Archivo       de la Parroquia       del Santo Cristo Libro 5 de defunciones, folio 118, n&uacute;mero 471. </li>       <li>Cowley       R. Breves noticias sobre la ense&ntilde;anza de la Medicina en la Real y Pontificia Universidad del       M&aacute;ximo Doctor S. Jer&oacute;nimo. La Habana:       Imprenta y Librer&iacute;a de A. Pego, 1876. p. 136, 163, 247-249. </li>       <li>L&oacute;pez       S&aacute;nchez J. La Medicina       en La Habana       (1731-1800). Cuad Hist Salud Pub 1970;(48):21-25, 40, 73, 81-85, 161-163. </li>       <li>L&oacute;pez       S&aacute;nchez J. Cuba. Medicina y civilizaci&oacute;n. Siglos XVII y XVIII. La Habana: Editorial       Cient&iacute;fico-T&eacute;cnica, 1997. p. 282. </li>     ]]></body>
<body><![CDATA[</ul>     <p>&nbsp;</p>     <p><strong>Dr. Antonio Miranda  (172?- &iquest;?)</strong></p>     <p>Los pocos datos disponibles acerca de este precursor de la  docencia m&eacute;dica en Cuba, dan cuenta que naci&oacute; en La Habana por los a&ntilde;os 1725 &oacute; 1726; que  se hizo Bachiller en Artes el 16 de marzo de 1747, en Medicina el 24 de mayo de  1750 y que fue titulado por el Real Tribunal del Protomedicato el 27 de marzo  de 1753 y aceptado por el Cabildo el 5 de abril siguiente.</p>     <p>Por vacante de la c&aacute;tedra de anatom&iacute;a al renunciar el Dr.  Agust&iacute;n Sanabria, aspir&oacute; a ocuparla como &uacute;nico oponente; fue aprobado por el  jurado calificador en los ejercicios de oposici&oacute;n y tom&oacute; posesi&oacute;n de ella en  septiembre de 1753. Por su condici&oacute;n de catedr&aacute;tico, recibi&oacute; la Licenciatura en Medicina ese  mismo mes y la borla de Doctor el 14 de mayo del a&ntilde;o siguiente. </p>     <p>Cumplido el primer sexenio en 1759, se volvi&oacute; a presentar a  oposici&oacute;n y obtuvo todos los sufragios, lo que le posibilit&oacute; continuar como  regente de la c&aacute;tedra hasta 1765. Fue tesorero de la Universidad en 1756 y 1757. </p>     <p>La escasa informaci&oacute;n encontrada sobre este m&eacute;dico y  profesor cubano del siglo XVIII, ha impedido establecer si ejerci&oacute; alguna  influencia positiva como catedr&aacute;tico de Anatom&iacute;a. La misma raz&oacute;n ha  imposibilitado tener siquiera una idea al menos aproximada acerca de su  desempe&ntilde;o en el &aacute;rea asistencial y de la fecha y lugar de su fallecimiento. <br />     <br />     <strong>Bibliograf&iacute;a </strong></p> <ul type="disc">       <li>Actas       Capitulares del Ayuntamiento de La Habana. Libro 28 de actas       trasuntadas. p. 94-95v. </li>       <li>Cowley       R. Breves noticias sobre la ense&ntilde;anza de la Medicina en la Real y Pontificia Universidad del       M&aacute;ximo Doctor S. Jer&oacute;nimo. La Habana:       Imprenta y Librer&iacute;a de A. Pego, 1876. p. 164-165, 318. </li>     </ul>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p><strong>Dr. Domingo Arango y  Prado Marocho (1740-1780)</strong></p>     <p>Hijo del Dr. Jos&eacute; Arango Barrios Siscara y de do&ntilde;a Petrona  Prado Marocho, naci&oacute; en La Habana  el 15 de noviembre de 1740. Se gradu&oacute; de Bachiller en Artes el 18 de enero de  1759 y de Maestro en Artes el 9 de agosto del mismo a&ntilde;o. Sus cuodlibetos le  respondi&oacute; el 18 de junio de 1760 y de inmediato empez&oacute; a estudiar la carrera de  Medicina, motivado quiz&aacute;s por continuar la tradici&oacute;n de su padre, quien fue uno  de los m&eacute;dicos m&aacute;s destacados de su tiempo. Luego de graduarse de Bachiller en  Medicina en 1762, fue examinado y aprobado por el Tribunal del Protomedicato el  26 de marzo de 1764 y recibido por el Cabildo el 14 de marzo del a&ntilde;o siguiente. </p>     <p>El fallecimiento del Dr. Juan Jos&eacute; &Aacute;lvarez Franco Rodr&iacute;guez,  ocurri&oacute; el 9 de enero de 1765, dej&oacute; vacante la c&aacute;tedra de Prima (Fisiolog&iacute;a),  por lo que, tras aprobar los ex&aacute;menes de oposici&oacute;n, entr&oacute; a desempe&ntilde;arla el 26  de febrero siguiente. Su condici&oacute;n de catedr&aacute;tico le otorg&oacute; de oficio el  derecho a los grados mayores de Licenciado y Doctor en Medicina, los que  recibi&oacute; el 22 de febrero y el 14 de agosto del propio a&ntilde;o, respectivamente. </p>     <p>En realidad, el per&iacute;odo durante el cual ejerci&oacute; Arango la  regencia de esa c&aacute;tedra no fue el m&aacute;s fecundo para la ense&ntilde;anza de la Fisiolog&iacute;a en Cuba. Hay  constancia de que, en un claustro celebrado el 10 de septiembre de 1770, hubo  necesidad de amonestarlo por sus frecuentes faltas y que, incluso, se acord&oacute; su  separaci&oacute;n definitiva de la c&aacute;tedra, caso de mantener tan negativa actitud.  Esto demuestra, por una parte, que abusaba de la influencia y del prestigio de  su padre y, por otra, que no sent&iacute;a vocaci&oacute;n alguna por la carrera escogida, en  la que no dej&oacute; traza alguna de su actividad. </p>     <p>El doctor Arango Prado Marocho falleci&oacute; el 11 de marzo de  1780. Test&oacute; ante Francisco Xavier Rodr&iacute;guez. <br />     <br />     <strong>Bibliograf&iacute;a </strong></p> <ul type="disc">       <li>Actas       Capitulares del Ayuntamiento de La Habana. Libro 35 de actas       trasuntadas. p. 96-96v, 98v-99.</li>     </ul> <ul type="disc">       <li>Archivo       de la Catedral de       La Habana. Libro       9 de bautismos, folio 388v, n&uacute;mero 41. </li>       <li>Archivo       de la Catedral de       La Habana. Libro       10 de defunciones, folio 43, n&uacute;mero 161. </li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Cowley       R. Breves noticias sobre la ense&ntilde;anza de la Medicina en la Real y Pontificia Universidad del       M&aacute;ximo Doctor S. Jer&oacute;nimo. La Habana:       Imprenta y Librer&iacute;a de A. Pego, 1876. p. 136, 250. </li>       <li>L&oacute;pez       S&aacute;nchez J. La Medicina       en La Habana       (1731-1800). Cuad Hist Salud Pub 1970;(48):213-215. </li>       <li>L&oacute;pez       S&aacute;nchez J. Cuba. Medicina y civilizaci&oacute;n. Siglos XVII y XVIII. La Habana: Editorial       Cient&iacute;fico-T&eacute;cnica, 1997. p. 294. </li>     </ul>     <p><br />     <br />     <strong>Dr. Carlos de Ayala &Aacute;lvarez (1709-1775)</strong><br />     <br />   Hijo de Miguel de Ayala y de Rosa &Aacute;lvarez, el Dr. Carlos de Ayala &Aacute;lvarez naci&oacute;  en La Habana,  probablemente en 1709 y, si bien en los archivos de la Universidad Pontificia  no aparece su expediente como estudiante, en el Libro de Grados consta que le  fue otorgado el de Bachiller en Artes el 6 de agosto de 1740 y el de Medicina  el 7 de abril de 1744. Al quedar vacante la c&aacute;tedra de anatom&iacute;a cuando a  finales de 1765 el Dr. Antonio Miranda hab&iacute;a terminado el segundo sexenio en su  regencia, Ayala se present&oacute; como &uacute;nico opositor para ocuparla y tras aprobar  los ejercicios, la gan&oacute; y tom&oacute; posesi&oacute;n de ella el 14 de mayo de 1766. Al  momento de ocupar la c&aacute;tedra, llevaba 20 a&ntilde;os en el ejercicio de la profesi&oacute;n con  notable &eacute;xito y hab&iacute;a logrado reunir una clientela muy numerosa. A t&iacute;tulo de  catedr&aacute;tico, le fueron adjudicados los grados mayores de Licenciado y de Doctor  en Medicina el 23 de mayo y el 20 de julio del mismo a&ntilde;o. </p>     <p>Luego de cumplir los seis a&ntilde;os reglamentarios en dicha  regencia y declarada vacante la c&aacute;tedra, volvi&oacute; a hacer oposici&oacute;n a ella y fue  de nuevo aprobado para asumirla por otro sexenio a partir de 1772.  Lamentablemente no pudo terminar este segundo per&iacute;odo a causa de la enfermedad  que min&oacute; su existencia y le oblig&oacute; a renunciarla a mediados de 1774. <br />   En honor a la verdad, la regencia de Ayala no ejerci&oacute;  influencia alguna ni en el cultivo de la anatom&iacute;a, ni en el progreso de su  ense&ntilde;anza. A pesar de que en su &eacute;poca hab&iacute;an ocurrido grandes avances en esa  materia, no se esforz&oacute; por ampliar sus conocimientos, puesto que la mayor parte  del tiempo la dedicaba a la atenci&oacute;n de su clientela dentro de la cual, justo  es decirlo, s&iacute; gozaba de gran prestigio como m&eacute;dico asistencial. Por otra  parte, esta c&aacute;tedra era la menos ambicionada y muchos m&eacute;dicos aspiraban a ella  con el &uacute;nico fin lograr los grados mayores de Licenciado y Doctor en Medicina y  de disfrutar de las prebendas que implicaba ser miembro del claustro de  profesores de la   Universidad Pontificia. </p>     <p>Uno de los hijos frutos de su uni&oacute;n con Silvestre Gonz&aacute;lez  fue Jos&eacute; Juli&aacute;n, quien tambi&eacute;n se hizo m&eacute;dico y lo sustituy&oacute; en la regencia de  la c&aacute;tedra. El Dr. Carlos de Ayala &Aacute;lvarez falleci&oacute; el 1ro. de junio de 1775. <br />     <br />     <strong>Bibliograf&iacute;a </strong></p> <ul type="disc">       <li>Archivo       Central de la Universidad       de La Habana. Libro       Primero de Doctores, folio 77. </li>     </ul> <ul type="disc">       <li>Archivo       de la Parroquia       del Esp&iacute;ritu Santo. Libro 7 de defunciones, folio 18, n&uacute;mero 116. </li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Cowley       R. Breves noticias sobre la ense&ntilde;anza de la Medicina en la Real y Pontificia Universidad del       M&aacute;ximo Doctor S. Jer&oacute;nimo. La Habana:       Imprenta y Librer&iacute;a de A. Pego, 1876. p. 165, 250-251. </li>       <li>L&oacute;pez       S&aacute;nchez J. Cuba. Medicina y civilizaci&oacute;n. Siglos XVII y XVIII. La Habana: Editorial       Cient&iacute;fico-T&eacute;cnica, 1997. p. 287-288. </li>     </ul>     <p><br />     <br />     <strong>Dr. Blas Jos&eacute; Machado  Saucedo (1739-1809)</strong></p>     <p>Blas Jos&eacute; Machado Saucedo naci&oacute; en la villa de Puerto  Pr&iacute;ncipe, actualmente Camag&uuml;ey, el 7 de mayo de 1739, de la uni&oacute;n del Capit&aacute;n  Juan P&eacute;rez Machado y Bernarda Saucedo, naturales respectivamente de La Habana y de Puerto Pr&iacute;ncipe.&nbsp; Se gradu&oacute; de Bachiller en Artes en marzo de  1761 y en Medicina en 1765. </p>     <p>En 1770 sustituy&oacute; en la c&aacute;tedra de Prima al Dr. Domingo  Arango en una de sus frecuentes ausencias. Meses despu&eacute;s se present&oacute; como  opositor a esa c&aacute;tedra, la que gan&oacute; y ocupo en febrero de 1771. El 21 del mismo  mes recibi&oacute; los grados mayores de Licenciado y de Doctor en Medicina. </p>     <p>En su per&iacute;odo como catedr&aacute;tico se produjo un incidente con  el alumno Vicente Herrera, a causa de la correcci&oacute;n de una palabra, que trajo  consigo que se retaran a duelo. &Eacute;ste no se lleg&oacute; a efectuar por la intervenci&oacute;n  de los condisc&iacute;pulos de Herrera Jos&eacute; Dionisio Piedra y Jos&eacute; de Jes&uacute;s Men&eacute;ndez. </p>     <p>Contrajo matrimonio con Mar&iacute;a de Jes&uacute;s Borrego el 3 de  octubre de 1765. De esa uni&oacute;n naci&oacute; en 1774 el tambi&eacute;n m&eacute;dico Antonio Machado  Borrego, quien en 1816 se hizo cargo de la c&aacute;tedra de anatom&iacute;a. <br />   El doctor Machado Saucedo falleci&oacute; en La Habana en 1809. <br />   <br />   <strong>Bibliograf&iacute;a </strong></p> <ul type="disc">       <li>Archivo       Central de la Universidad       de La Habana. Libro       Primero de Doctores, folio 824. </li>       <li>Archivo       de la Parroquia       de Puerto Pr&iacute;ncipe. Libro 4c de bautismos, folio 343, n&uacute;mero 509. </li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Archivo       de la Parroquia       del Esp&iacute;ritu Santo. Libro 4 de defunciones, folio 92, n&uacute;mero 977. </li>       <li>L&oacute;pez       S&aacute;nchez J. Cuba. Medicina y civilizaci&oacute;n. Siglos XVII y XVIII. La Habana: Editorial Cient&iacute;fico-T&eacute;cnica,       1997. p. 295. </li>     </ul>     <p>&nbsp;</p>     <p><br />     <strong>Dr. Jos&eacute; Juli&aacute;n de Ayala Gonz&aacute;lez  (1750-1818)</strong></p>     <p>Nacido en La Habana  el 17 de febrero de 1750, Jos&eacute; Juli&aacute;n de Ayala Gonz&aacute;lez sigui&oacute; las huellas de  su padre, el Dr. Carlos de Ayala &Aacute;lvarez y figur&oacute; tambi&eacute;n en el claustro  universitario. Su nombre ha llegado a la &eacute;poca actual con gran prestigio, si  bien no comprobado con testimonios irrecusables, s&iacute; sostenido por la tradici&oacute;n,  que lo coloca junto a su predecesor, el Dr. Jos&eacute; Melquiades Aparicio&nbsp; como uno de los m&eacute;dicos m&aacute;s entendidos de su  tiempo. </p>     <p>Luego de graduarse de Bachiller en Artes el 9 de diciembre  de 1768, se dedic&oacute; el estudio de la   Medicina con entusiasmo, asiduidad y aprovechamiento. En  1772, el mismo a&ntilde;o que obtuvo el grado de Bachiller en Medicina, fue merecedor  de la honrosa distinci&oacute;n de que se le nombrara catedr&aacute;tico interino de la  asignatura de V&iacute;speras (Patolog&iacute;a). </p>     <p>Al quedar en 1774 vacante la c&aacute;tedra de anatom&iacute;a por  renuncia de su padre, se present&oacute; a oposici&oacute;n como &uacute;nico aspirante a ocuparla.  Tras cumplir los requisitos reglamentarios al efecto, se le otorg&oacute; la regencia  de esa c&aacute;tedra, de la cual tom&oacute; posesi&oacute;n el 12 de abril de 1775. El 3 de julio  y el 29 de septiembre del mismo a&ntilde;o recibi&oacute; los grados de Licenciado y de  Doctor en Medicina, respectivamente. Al fin de su primer sexenio en la regencia  de la c&aacute;tedra, opt&oacute; de nuevo por ella, la cual le fue otra vez adjudicada, esta  vez a partir del 21 de mayo de 1781.</p>     <p>Aun cuando no se puede afirmar que durante su per&iacute;odo como  catedr&aacute;tico hizo aportes de consideraci&oacute;n al adelanto de la c&aacute;tedra, justo es  reconocer que, en virtud de sus relaciones con los cirujanos espa&ntilde;oles y dem&aacute;s  m&eacute;dicos extranjeros que arribaban a la isla, se sent&iacute;a estimulado a brindar sus  lecciones con mayor novedad y a divulgar los conocimientos que adquir&iacute;a sobre anatom&iacute;a,  producto de sus intercambios con esos colegas. </p>     <p>El Dr. Ayala ocup&oacute; la plaza de m&eacute;dico principal del Real  Hospital de Nuestra Se&ntilde;ora del Pilar, hasta su fusi&oacute;n con el Hospital de San  Ambrosio. Fue tambi&eacute;n decano de la facultad de medicina, cargo en el que  sustituy&oacute; al Dr. Blas Jos&eacute; Machado Saucedo. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Al igual que otros m&eacute;dicos de su &eacute;poca, lo atrajo la  preeminencia que significaba formar parte del Protomedicato, por que acept&oacute;  integrarlo sin nombramiento oficial, en principio en calidad de fiscal. Esto le  dio oportunidad de ser designado en 1794, Protom&eacute;dico Segundo y a partir de  1797, Protom&eacute;dico Regente, cargo en el que se mantuvo hasta su fallecimiento  ocurrido el 3 de agosto de 1818, cuando contaba con 68 a&ntilde;os de edad. <br />     <br />     <strong>Bibliograf&iacute;a </strong></p> <ul type="disc">       <li>Archivo       Central de la Universidad       de La Habana. Libro       Primero de Doctores, folio 80. </li>     </ul> <ul type="disc">       <li>Archivo       de la Parroquia       del Esp&iacute;ritu Santo. Libro 7 de bautismos, folio 60. </li>       <li>Archivo       de la Parroquia       del Esp&iacute;ritu Santo. Libro 15 de defunciones, folio 90v, n&uacute;mero 529. </li>       <li>Arce       LA de. El Real Hospital Nuestra Se&ntilde;ora del Pilar en el siglo XVIII (un       hospital para los esclavos del Rey). Cuad Hist Salud Pub 1969 (41):63-65. </li>       <li>L&oacute;pez       S&aacute;nchez J. Cuba. Medicina y civilizaci&oacute;n. Siglos XVII y XVIII. La Habana: Editorial Cient&iacute;fico-T&eacute;cnica,       1997. p. 299-300.</li>     </ul>     <p>&nbsp;</p>     <p><strong>Dr. Gregorio del Rey  y de </strong><strong>la Cruz</strong><strong> (1750-1798)</strong></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Hijo de Carlos del Rey y de Rosa de la Cruz Villafranca, ambos  cubanos, naci&oacute; Gregorio del Rey en La Habana, el 24 de mayo de 1750. Se gradu&oacute;  de Bachiller en Artes en 1769 y de Bachiller en Medicina, en 1772. Dos a&ntilde;os  despu&eacute;s se present&oacute; a examen ante el Tribunal del Protomedicato y result&oacute;  aprobado. Cuando en 1775 el Dr. Jos&eacute; Melqu&iacute;ades Aparicio renunci&oacute; a la c&aacute;tedra  de Methodus Medendi (Terap&eacute;utica), hizo oposici&oacute;n a ella y la obtuvo el 12 de  abril de ese a&ntilde;o, aunque m&aacute;s tarde hizo tambi&eacute;n renuncia de ella por motivo de  un viaje a Guatemala en compa&ntilde;&iacute;a de su cu&ntilde;ado F&eacute;lix del Rey y Boza, Auditor de  Guerra de esta plaza, quien iba por ascenso a la audiencia de aquella capital. </p>     <p>Por su condici&oacute;n de catedr&aacute;tico, hab&iacute;a recibido los grados  de Licenciado y de Doctor en Medicina, el 27 de junio y el 30 de agosto de  1775, respectivamente. Luego de su regreso, se le concedi&oacute; en 1780 la plaza de  Protom&eacute;dico Tercero y en 1796 se le inici&oacute; un expediente por haberse negado a  revelar el secreto del procedimiento que utilizaba contra &ldquo;las carnosidades de  la uretra&rdquo;. El hecho no tuvo mayor trascendencia pues, de acuerdo con las  declaraciones de los testigos, se reconocieron las virtudes del tratamiento, el  cual superaba a las terapias tradicionales a base de mercurio y otras  sustancias, con las cuales no se lograban resultados favorables. El propio  Tribunal del Protomedicato admiti&oacute; la eficacia de esta estrategia terap&eacute;utica  que, adem&aacute;s de curar, &ldquo;era indolora y no daba lugar a perjuicio a las partes  donde pasaba&rdquo;. &Eacute;sta consist&iacute;a en un emplasto en la punta de la candelilla que  preparaba su hermano Tom&aacute;s, quien se complac&iacute;a en regalarlo a personas pobres y  ricas. Tom&aacute;s muri&oacute; sin revelar en secreto. </p>     <p>El doctor Gregorio del Rey falleci&oacute; en La Habana el 17 de enero de 1798. Hab&iacute;a  testado ante el E.P. Gabriel Ram&iacute;rez el 7 de noviembre de 1797. </p>     <p><strong>Bibliograf&iacute;a</strong></p> <ul type="disc">       <li>Archivo       de la Catedral de       La Habana. Libro       11 de bautismos, folio 56, n&uacute;mero 279. </li>     </ul> <ul type="disc">       <li>Archivo       Central de la Universidad       de La Habana. Libro       1ro. de Doctores, folio 88. </li>       <li>Archivo       General de Indias. Expediente Estado 16, 1796. </li>       <li>Cowley       RA. Breves noticias sobre la ense&ntilde;anza de la Medicina en la Real y Pontificia Universidad del       M&aacute;ximo Doctor S. Jer&oacute;nimo. Habana: Imprenta y Librer&iacute;a de A. Pego, 1876.       p. 325.</li>       <li>L&oacute;pez       S&aacute;nchez J. La Medicina       en La Habana       (17311800). Cuad Hist Salud Pub 1970; (48):254-256. <br />     L&oacute;pez S&aacute;nchez J. Biograf&iacute;a de m&eacute;dicos y cirujanos. En: Cuba. Medicina y       civilizaci&oacute;n. Siglos XVII y XVIII. La        Habana: Editorial Cient&iacute;fico-T&eacute;cnica, 1997. p. 302-303. </li>     ]]></body>
<body><![CDATA[</ul>     <p>&nbsp;</p>     <p><strong>Dr. Nicol&aacute;s M. Jos&eacute;  del Valle y de </strong><strong>la Vega</strong><strong> (1751-1821)</strong></p>     <p>Entre los m&eacute;dicos cubanos que vivieron durante la segunda  mitad del siglo XVIII y parte del XIX, varios de ellos, sus nombres pasaron a la  posteridad con el recuerdo de su talento, ilustraci&oacute;n, amor a la ciencia y el buen  sentido pr&aacute;ctico demostrado; ya fuera en sus aficiones o por sus estudios, o  bien por la forma en que ejercieron su profesi&oacute;n. Uno de estos m&eacute;dicos fue el Dr.  Nicol&aacute;s M. Jos&eacute; del Valle y de la Vega,  quien fuera segundo catedr&aacute;tico de V&iacute;speras (Patolog&iacute;a) de la primera universidad  cubana, tras sustituir al fundador de dicha c&aacute;tedra, el Dr. Jos&eacute; Arango Barrios  Siscara. </p>     <p>Hijo de Pedro del Valle Galindo, natural de C&aacute;diz, y de la  habanera Beatriz de la Vega  y Mu&ntilde;oz, naci&oacute; Nicol&aacute;s del Valle en La Habana, el 21 de mayo de 1751. En 1769,  se gradu&oacute; de Bachiller en Artes y en 1773 de Bachiller en Medicina. Hizo sus  pr&aacute;cticas de dos a&ntilde;os en el Hospital Militar del Pilar, bajo la direcci&oacute;n de su  amigo, el Dr. Jos&eacute; Melqu&iacute;ades Aparicio, quien desempe&ntilde;aba la c&aacute;tedra de  Methodus medendi (Terap&eacute;utica). </p>     <p>Tras el fallecimiento del Dr. Arango Barrios en 1771, fue  regente interino de la c&aacute;tedra de V&iacute;speras, hasta que en 1775 tom&oacute; posesi&oacute;n de  ella en propiedad, al obtenerla por oposici&oacute;n. Entre 1773 y 1778 aprendi&oacute;  cirug&iacute;a con Jos&eacute; Coimbra en el Hospital San Juan de Dios. En esa &eacute;poca hab&iacute;a ya  obtenido como catedr&aacute;tico el grado de Licenciado en Medicina el 27 de junio de  1775 y el de Doctor el 17 de septiembre siguiente. </p>     <p>El doctor del Valle lleg&oacute; a ser un m&eacute;dico integral, que  dominaba la totalidad de los conocimientos de su &eacute;poca relativos a las  enfermedades y su tratamiento. Se le consideraba un profesional muy estudioso y  laborioso. Actu&oacute; como conjuez en ex&aacute;menes de grados menores y mayores y  presidi&oacute; cuatro actos p&uacute;blicos con gran benepl&aacute;cito de los asistentes. Asist&iacute;a  con regularidad y con car&aacute;cter honor&iacute;fico al Hospital de San L&aacute;zaro, a la Casa de San Juan de Nepomuceno, al  hospital para convalecientes Nuestra Se&ntilde;ora de Bel&eacute;n y al Convento de San  Francisco. Adem&aacute;s fue m&eacute;dico de la compa&ntilde;&iacute;a de morenos del Cuerpo de  Artiller&iacute;a, a cuyas familias atend&iacute;a. Junto con el Dr. Aparicio prest&oacute;  servicios en el Hospital de San Juan de Dios y en el Hospital Militar de San  Ambrosio. </p>     <p>El 21 de marzo de 1780 fue nombrado Fiscal del Protomedicato  por Aparicio y Juli&aacute;n Recio de Oquendo, para suplir la ausencia de Gregorio del  Rey, quien se hab&iacute;a marchado para Guatemala. </p>     <p>Como a su clara inteligencia y amor a la ciencia uni&oacute; una  asidua constancia en la pr&aacute;ctica hospitalaria, estaba bien preparado para dar a  sus lecciones todo ese bagaje de ciencia pr&aacute;ctica fruto de la observaci&oacute;n. No  pod&iacute;a sin embargo realizar, ni era de esperarse que lo hiciera, grandes progresos  en una asignatura que como la   Patolog&iacute;a necesitaba conocimientos de Anatom&iacute;a y Fisiolog&iacute;a  muy superiores a los que se adquir&iacute;an en su &eacute;poca en la Universidad, en virtud de su  car&aacute;cter muy elemental y su ense&ntilde;anza puramente te&oacute;rica. No obstante, su esfuerzo  no qued&oacute; est&eacute;ril, pues logr&oacute; alg&uacute;n avance durante los seis a&ntilde;os que regente&oacute; la  c&aacute;tedra. Si bien una vez cumplido su sexenio como catedr&aacute;tico no volvi&oacute; a  presentar nueva oposici&oacute;n, en diversas ocasiones desempe&ntilde;o la misma c&aacute;tedra por  sustituci&oacute;n. En 1794 fue nombrado Protom&eacute;dico Segundo y en 1798 fue designado  Protom&eacute;dico Regente. <br />     <br />   Del Valle presidi&oacute; el Tribunal del Protomedicato cuando el Dr. Tom&aacute;s Romay  Chac&oacute;n introdujo la vacuna antivari&oacute;lica en la isla de Cuba e hizo la  comprobaci&oacute;n p&uacute;blica de su inocuidad al vacunar a sus propios hijos y a otra  ni&ntilde;a. Fue quien comunic&oacute; al Marqu&eacute;s de Someruelos los resultados de la  experiencia y afirm&oacute; que los logros de Romay eran id&eacute;nticos a los conseguidos  en Europa. </p>     <p>Contrajo matrimonio en tres ocasiones; la primera con Teresa  O&rsquo;Naghten, luego con Concepci&oacute;n Rojas y por &uacute;ltimo con Dolores Ram&iacute;rez y  Fern&aacute;ndez Trebejo, con la que tuvo entre sus hijos a Nicol&aacute;s Vicente, quien  a&ntilde;os m&aacute;s tarde fuera tambi&eacute;n catedr&aacute;tico de Patolog&iacute;a. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Falleci&oacute; el 30 de septiembre de 1821. Hab&iacute;a hecho testamento  ante el escribano Juan Mesa el 13 de septiembre de 1809 y, con posterioridad,  hizo un codicilo el 17 de agosto anterior al d&iacute;a de su muerte. <br />     <br />     <strong>Bibliograf&iacute;a</strong></p> <ul type="disc">       <li>Archivo       de la Catedral de       La Habana. Libro       10 de bautismos, folio 155, n&uacute;mero 1. </li>     </ul> <ul type="disc">       <li>Archivo       Central de la Universidad       de La Habana. Libro       1ro. de Doctores, folio 88. </li>       <li>Archivo       de la Parroquia       del Esp&iacute;ritu Santo. Libro 16 de defunciones, folio 40. </li>       <li>Cowley       RA. Breves noticias sobre la ense&ntilde;anza de la Medicina en la Real y Pontificia Universidad del       M&aacute;ximo Doctor S. Jer&oacute;nimo. Habana: Imprenta y Librer&iacute;a de A. Pego, 1876.       p. 208, 337-338. </li>       <li>Dr.       Nicol&aacute;s del Valle. La Clase        M&eacute;dica 1909;3(9):5-6. </li>       <li>L&oacute;pez       S&aacute;nchez J. La Medicina       en La Habana       (1731-1800). Cuad Hist Salud Pub 1970; (48):253-258. </li>       <li>L&oacute;pez       S&aacute;nchez J. Biograf&iacute;as de m&eacute;dicos y cirujanos. En: Cuba. Medicina y       civilizaci&oacute;n. Siglos XVII y XVIII. La        Habana: Editorial Cient&iacute;fico-T&eacute;cnica, 1997. p. 300-301.</li>     </ul>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p><strong>Dr. Jos&eacute; de </strong><strong>la Cruz Caro</strong><strong> Pereira (1745-1808)</strong><br />     <br />   Uno de los m&eacute;dicos cubanos m&aacute;s brillantes del &uacute;ltimo cuarto del siglo XVIII fue  el Dr. Jos&eacute; de la Cruz Caro  Pereira, quien logr&oacute; un gran prestigio como hombre de ciencia, como catedr&aacute;tico  entusiasta, como m&eacute;dico pr&aacute;ctico y como excelente ciudadano. Sus padres, los  descendientes dominicanos Jos&eacute; Caro y Mar&iacute;a Josefa Pereira, lo trajeron al  mundo en La Habana, el 2 de mayo de 1745. Aunque no se han podido obtener datos  acerca de sus primeros pasos en la vida, en el Libro 1ro. de Doctores del  Archivo Central de la Universidad  de La Habana aparece que  se gradu&oacute; de Bachiller en Artes el 5 de marzo de 1761. Lamentablemente en dicho  documento no hay constancia de la fecha en que obtuvo el t&iacute;tulo de Bachiller en  Medicina, ni tampoco de la de su aprobaci&oacute;n por el Tribunal del Protomedicato. <br />   <br />   Vacante en 1777 la c&aacute;tedra de Prima (Fisiolog&iacute;a), por haber terminado el Dr.  Blas J. Machado Saucedo su sexenio al frente de ella, la obtuvo por oposici&oacute;n  el 15 de mayo de ese a&ntilde;o. Como era entonces de ritual, la regencia de la  c&aacute;tedra le otorg&oacute; el derecho a los grados mayores de Licenciado y de Doctor en  Medicina sin el pago de propinas, por lo que recibi&oacute; la muceta, el birrete y la  borla el 8 de julio y el 17 de agosto, respectivamente. </p>     <p>El progreso que impregn&oacute; el Dr. Caro a la ense&ntilde;anza de la fisiolog&iacute;a  qued&oacute; demostrada con los ilustrados j&oacute;venes que salieron de sus aulas, muchos  de los cuales fueron en poco tiempo tambi&eacute;n profesores de la Universidad Pontificia,  en la &eacute;poca en que se iniciaba su mayor esplendor. Su alta reputaci&oacute;n como  m&eacute;dico instruido influy&oacute; de manera notable en el adelanto de la asignatura  considerada entonces como la m&aacute;s importante y la que, obligado su estudio  durante los cuatro cursos de la carrera, exig&iacute;a de quien la impart&iacute;a vastos  conocimientos m&eacute;dicos y generales. <br />     <br />   Al cesar en la regencia de la c&aacute;tedra en 1783, continu&oacute; dedicado por un tiempo  al ejercicio profesional, hasta que en 1805 fue invitado por el entonces  Intendente de Ej&eacute;rcito y de Hacienda Jos&eacute; Pablo Valiente, de quien era su  m&eacute;dico personal, a viajar a Espa&ntilde;a. Ambos llegaron a C&aacute;diz en ocasi&oacute;n en que  aparec&iacute;a en la ciudad una epidemia de fiebre amarilla. Los comerciantes de  C&aacute;diz, movidos por su odio a Valiente a causa de la oposici&oacute;n de &eacute;ste a  reconocer privilegios de exportaci&oacute;n a su favor, lo acusaron a &eacute;l y a su acompa&ntilde;ante  como portadores de la peste, por lo que ambos fueron arrestados. Pronto se  demostr&oacute; lo absurdo de dicho cargo y los dos se trasladaron a Madrid. <br />   El Dr. Caro permaneci&oacute; por alg&uacute;n tiempo en esa ciudad y a su  regreso a La Habana, ya  viejo y achacoso, abandon&oacute; el ejercicio de la Medicina. Estuvo casado con  Nicolasa Josefa de Arag&oacute;n y falleci&oacute; intestado el 4 de marzo de 1808. <br />   <br />   <strong>Bibliograf&iacute;a </strong></p> <ul type="disc">       <li>Archivo       de la Catedral de       La Habana. Libro       9 de bautismos, folio 454. </li>       <li>Archivo       Central de la Universidad       de La Habana. Libro       1ro. de Doctores, folios 89v-90. </li>       <li>Archivo       General de Indias. Audiencia de Santo Domingo. Sevilla. Legajo 1475. f. 41. </li>       <li>Cowley       RA. Breves noticias sobre la ense&ntilde;anza de la Medicina en la Real y Pontificia Universidad del       M&aacute;ximo Doctor S. Jer&oacute;nimo. Habana: Imprenta y Librer&iacute;a de A. Pego, 1876.       p. 136-137. </li>       <li>Dr.       Jos&eacute; Caro. La Clase M&eacute;dica       1909;3(12):2-5. </li>       <li>L&oacute;pez       S&aacute;nchez J. La Medicina       en La Habana       (1731-1800). Cuad Hist Salud Pub 1970; (48):258-259. </li>       <li>L&oacute;pez       S&aacute;nchez J. Biograf&iacute;a de m&eacute;dicos y cirujanos. En: Cuba. Medicina y       civilizaci&oacute;n. Siglos xvii y xviii. La        Habana: Editorial Cient&iacute;fico-T&eacute;cnica, 1997. p. 296-297. </li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Pezuela       J de la. Diccionario geogr&aacute;fico, estad&iacute;stico, hist&oacute;rico de la isla de       Cuba. T4. Madrid: Imprenta del Banco Industrial y Mercantil, 1866. p. 640. </li>     </ul>     <p><strong>Dr. Roque J. de  Oyarvide San Mart&iacute;n (175?-1818)</strong></p>     <p>Entre los m&eacute;dicos que integraron el claustro de la Real y Pontificia Universidad de La Habana durante el &uacute;ltimo tercio del  siglo XVIII, aparece el nombre del Dr. Roque J. de Oyarvide San Mart&iacute;n; de  quien si bien no se sabe la fecha exacta de su nacimiento, se presume que ello  ocurri&oacute; en La Habana  entre 1752 y 1754. Hijo del habanero Roque Gil de Oyarvide y de Ana Teresa San  Mart&iacute;n, oriunda de la Laguna  en la Isla de Tenerife,  curs&oacute; sus primeros estudios con el maestro Vicente Vald&eacute;s y luego pas&oacute; al  Seminario de San Carlos, donde se le confiri&oacute; el grado de Bachiller en Artes,  en febrero de 1771. Ese mismo a&ntilde;o matricul&oacute; la carrera m&eacute;dica en la Universidad, donde se gradu&oacute; de  Bachiller en Medicina, en abril de 1774. La pr&aacute;ctica de postgrado las realiz&oacute;  entre abril de 1774 y mayo de 1775 y durante ese per&iacute;odo sustituy&oacute; al Dr. Blas  Machado en la c&aacute;tedra de Prima (Fisiolog&iacute;a). <br />     <br />   Por renuncia del catedr&aacute;tico Gregorio del Rey, qued&oacute; vacante en abril de 1780  la c&aacute;tedra de Terap&eacute;utica. Oyarvide concurri&oacute; como opositor; el jurado  calificador lo aprob&oacute; y le dio posesi&oacute;n de la c&aacute;tedra el 30 de mayo de 1780.  Por su condici&oacute;n de catedr&aacute;tico, recibi&oacute; los grados mayores de Licenciado y de  Doctor en Medicina el 15 de junio y el 24 de julio del mismo a&ntilde;o,  respectivamente. Por Real C&eacute;dula del 5 de diciembre de 1786, se le concedi&oacute; la  plaza de Fiscal del Protomedicato. Tras la muerte en 1794 del Dr. Juli&aacute;n Recio  de Oquendo, quien entonces ocupaba el cargo de Protom&eacute;dico Primero, pas&oacute;  Oyarvide a desempe&ntilde;ar el de Protom&eacute;dico Tercero, al correrse el escalaf&oacute;n del  Protomedicato. Tres a&ntilde;os despu&eacute;s comenz&oacute; a desempe&ntilde;ar la de Protom&eacute;dico  Segundo, luego del fallecimiento del Dr. Mat&iacute;as Cantos. </p>     <p>En 1803 se present&oacute; de nuevo como opositor a la c&aacute;tedra de  Terap&eacute;utica, a la que tambi&eacute;n aspiraba el bachiller Joaqu&iacute;n Navarro. Al  declinar &eacute;ste su intenci&oacute;n, se le otorg&oacute; de nuevo a Oyarvide, quien el 27 de  octubre del mismo a&ntilde;o tom&oacute; posesi&oacute;n de ella. Ya para esa fecha era un hombre viejo  y enfermo, casi ciego y sordo; por lo que esa vez no pudo atender la c&aacute;tedra  con la exactitud que lo hab&iacute;a hecho durante el anterior sexenio en que la  regente&oacute;. Ello conllev&oacute; su renuncia el 28 de febrero de 1807. </p>     <p>En cuanto a su desempe&ntilde;o como catedr&aacute;tico se puede decir  que, aun cuando no brill&oacute; como astro de primera magnitud, justo es reconocer  que supo mantener el prestigio y el entusiasmo cient&iacute;fico entre sus alumnos y  compa&ntilde;eros para bien de la ciencia y de la clase profesional de la que formaba  parte. Su muerte tuvo lugar en abril de 1818. </p>     <p><strong>Bibliograf&iacute;a </strong></p> <ul type="disc">       <li>Archivo       Central de la Universidad       de La Habana. Libro       1ro. de Doctores, folio 92.</li>     </ul> <ul type="disc">       <li>Cowley       RA. Breves noticias sobre la ense&ntilde;anza de la Medicina en la Real y Pontificia Universidad del       M&aacute;ximo Doctor S. Jer&oacute;nimo. Habana: Imprenta y Librer&iacute;a de A. Pego, 1876.       p. 222, 224-225, 322. </li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Dr.       Roque Oyarvide. La Clase        M&eacute;dica 1910;4(1):6-7.</li>       <li>L&oacute;pez       S&aacute;nchez J. La Medicina       en La Habana       (1731-1800). Cuad Hist Salud Pub 1970; (48):259, 265, 280-281, 283, 292.</li>       <li>L&oacute;pez       S&aacute;nchez J. Biograf&iacute;a de m&eacute;dicos y cirujanos. En: Cuba. Medicina y       civilizaci&oacute;n. Siglos XVII y XVIII. La        Habana: Editorial Cient&iacute;fico-T&eacute;cnica, 1997. p. 303-305. </li>     </ul>     <p>&nbsp;</p>     <p><strong>Dr. Jos&eacute; de Jes&uacute;s  M&eacute;ndez (1750-1819)</strong></p>     <p>Entre los profesores que regentearon la c&aacute;tedra de Patolog&iacute;a  en la Universidad  de La Habana en su etapa  pontificia, donde figuraron nombres tan pleclaros como los del Dr. Jos&eacute; Arango  Barrios, su fundador, y los de otros que le sucedieron como Tom&aacute;s Romay Chac&oacute;n,  Agust&iacute;n Encinoso de Abreu y Nicol&aacute;s J. Guti&eacute;rrez Hern&aacute;ndez, ocup&oacute; tambi&eacute;n un  puesto, aunque no con tanto relieve como los antes citados, un modesto m&eacute;dico  habanero que, aun cuando no contaba con la especial facultad de dedicarse  voluntariamente a transmitir los conocimientos adquiridos, por cuanto no demostr&oacute;  tener verdadera vocaci&oacute;n por la ense&ntilde;anza, es innegable que fue un m&eacute;dico  ilustrado y con buen sentido pr&aacute;ctico, que supo conquistar reputaci&oacute;n y dejar  un nombre limpio y bien conceptuado. </p>     <p>Jos&eacute; de Jes&uacute;s M&eacute;ndez naci&oacute; en La Habana, en 1750. Estudi&oacute; la  carrera de medicina en la   Universidad Pontificia, donde se gradu&oacute; de Bachiller el 10 de  marzo de 1777. Fue aprobado para el ejercicio de la profesi&oacute;n por los  protom&eacute;dicos Jos&eacute; Melquiades Aparicio y Juli&aacute;n Recio de Oquendo, el 4 de  diciembre de 1779 y el d&iacute;a 17 del propio mes present&oacute; su t&iacute;tulo al Cabildo. Por  la vacante ocurrida al cumplir su sexenio el Dr. Nicol&aacute;s del Valle, hizo  oposici&oacute;n a la c&aacute;tedra de V&iacute;speras (Patolog&iacute;a), la que obtuvo como &uacute;nico  aspirante y de cuya regencia tom&oacute; posesi&oacute;n, el 4 de julio de 1781. A t&iacute;tulo de catedr&aacute;tico,  recibi&oacute; la Licenciatura  en Medicina el 12 de septiembre siguiente y el 30 del mismo mes el grado de  Doctor.</p>     <p>Seg&uacute;n sus colegas de la &eacute;poca que le toc&oacute; vivir, al Dr.  M&eacute;ndez no le faltaba buena inteligencia y magn&iacute;fica ilustraci&oacute;n pero, en honor  a la verdad, el amor a la ense&ntilde;anza no germinaba en &eacute;l, circunstancia  demostrada por su renuncia a la c&aacute;tedra antes de cumplir el sexenio  reglamentario en su regencia. Fue m&eacute;dico del Real Hospital de la Marina. Falleci&oacute; el 2 de octubre  de 1819. <br />     <br />     <strong>Bibliograf&iacute;a</strong> </p> <ul type="disc">       <li>Actas       Capitulares del Ayuntamiento de La Habana. Libro 43 de actas       trasuntadas. La Habana:       Ayuntamiento de La Habana;       1779. folios 311-312. </li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Archivo       Central de la Universidad       de La Habana. Expediente       8439/777</li>       <li>Archivo       Central de la Universidad       de La Habana. Libro       Primero de Doctores, folio 93. </li>       <li>Cowley       RA. Breves noticias sobre la ense&ntilde;anza de la Medicina en la Real y Pontificia Universidad del       M&aacute;ximo Doctor S. Jer&oacute;nimo. Habana: Imprenta y Librer&iacute;a de A. Pego, 1876.       p. 209. </li>       <li>Dr.       Jos&eacute; de Jes&uacute;s M&eacute;ndez. La Clase        M&eacute;dica 1910;4(11):6-7. </li>       <li>L&oacute;pez       S&aacute;nchez J. La Medicina       en La Habana       (1731-1800). Cuad Hist Salud Pub 1970; (48):245. <br />     L&oacute;pez S&aacute;nchez J. Biograf&iacute;a de m&eacute;dicos y cirujanos. En: Cuba. Medicina y       civilizaci&oacute;n. Siglos XVII y XVIII. La        Habana: Editorial Cient&iacute;fico-T&eacute;cnica, 1997. p. 307. </li>     </ul>     <p>&nbsp;</p>     <p><strong>Dr. Lorenzo Hern&aacute;ndez  Marrero (1754-1832)</strong></p>     <p>Otro los de m&eacute;dicos cubanos de notable relieve durante el  &uacute;ltimo cuarto de siglo XVIII y primero del XIX,&nbsp;  fue el Dr. Lorenzo Hern&aacute;ndez Marrero, nacido en 1754 en el barrio  habanero de Jes&uacute;s del Monte, como fruto de la pareja constituida por Antonio  Hern&aacute;ndez y Manuela Marrero. Aunque en su expediente universitario, ni su  inscripci&oacute;n en el Cabildo no han aparecido, por una certificaci&oacute;n puede  presumirse su ejercicio de la profesi&oacute;n m&eacute;dica desde 1780, luego de haber  recibido el grado de Bachiller en Artes en 1774 y en Medicina en 1778,  aproximadamente.</p>     <p>Declarada en 1783 vacante la c&aacute;tedra de Prima (Fisiolog&iacute;a),  que desempe&ntilde;aba desde hac&iacute;a seis a&ntilde;os en la Universidad Pontifica el Dr.  Jos&eacute; Caro Pereira, se&nbsp; present&oacute; Hern&aacute;ndez  como aspirante a su regencia, el 4 de agosto de ese a&ntilde;o. Su &uacute;nico opositor fue  el tambi&eacute;n bachiller Ambrosio de Arag&oacute;n. Luego de desarrollar cada uno su  correspondiente tesis, Hern&aacute;ndez alcanz&oacute; una ventaja notable sobre su  contrincante, lo que lo hizo merecedor de la adjudicaci&oacute;n de la c&aacute;tedra por  unanimidad, la cual ocup&oacute; el d&iacute;a 9 del mismo mes. <br />   Tanto por la brillantez de su tesis, como por el entusiasmo  con el que dio sus primeros pasos en la docencia, demostr&oacute; que si bien en  aquellos momentos no pose&iacute;a gran caudal de conocimientos cient&iacute;ficos, su pasi&oacute;n  por la ense&ntilde;anza le permitir&iacute;a llegar muy pronto&nbsp; adquirirlo. Ello qued&oacute; bien demostrado, pues  fue el formador de hombres que con su esfuerzo generoso, su clara inteligencia  y su extraordinario amor a la ciencia, al progreso y a su patria, se  convirtieron luego en personalidades gestantes de una verdadera revoluci&oacute;n en  el contexto intelectual cubano. Por s&oacute;lo mencionar dos de sus disc&iacute;pulos, baste  citar los nombres de Tom&aacute;s Romay Chac&oacute;n y de Jos&eacute; P&eacute;rez Bohorques. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Hern&aacute;ndez recibi&oacute; la muceta de Licenciado en Medicina, el 19  de agosto de 1783 y la borla de Doctor el 30 del propio mes. Ejerci&oacute; la  docencia con un entusiasmo que con el transcurso del tiempo se hac&iacute;a cada vez  mayor y la ense&ntilde;anza que impart&iacute;a resultaba cada vez de mayor beneficio para  quienes la recib&iacute;an. Los conocimientos que logr&oacute; como catedr&aacute;tico se demuestran  por el hecho de que al terminar en 1789, su sexenio en ese puesto, volvi&oacute; a  aspirar como oponente a la regencia de la misma asignatura, sin que nadie se  atreviera a disputarle la plaza, que se le volvi&oacute; a otorgar por votaci&oacute;n  un&aacute;nime del jurado el 16 de febrero de ese a&ntilde;o. Al declararse de nuevo vacante  la c&aacute;tedra, tras cumplir con &eacute;xito su segundo sexenio en 1795, se present&oacute; otra  vez como aspirante y otra vez la obtuvo por unanimidad. El 27 de septiembre de  ese a&ntilde;o tom&oacute; posesi&oacute;n de su querida c&aacute;tedra de Prima por tercera ocasi&oacute;n. </p>     <p>Los fundamentos de los progresos aportados por el Dr.  Hern&aacute;ndez al estudio de la Fisiolog&iacute;a,  no se reducen tan solo a las tesis que sirvieron de tema a sus conclusiones y a  las de sus disc&iacute;pulos, pues a ellas hay que agregar el haber dado a conocer los  trabajos de Hermann Boerhaave, de Giovanni Battista Morgagni y de Albrecht  Haller, que desde entonces se emplearon en sustituci&oacute;n de los viejos textos de  Hip&oacute;crates, Avicena y Galeno. Esto constituy&oacute;, sin dudas, una nueva etapa  respecto a los conocimientos m&eacute;dicos en Cuba, en tanto exponentes de la cultura  m&eacute;dica de la primera mitad del siglo XVIII. </p>     <p>El 18 de abril de 1795, se le expidi&oacute; t&iacute;tulo de primer  Fiscal del Protomedicato. En aquel tiempo ocupaba tambi&eacute;n el cargo de  Practicante Mayor de Medicina en el Hospital San Ambrosio. El 21 de septiembre  de 1798, se le otorg&oacute; el t&iacute;tulo de Protom&eacute;dico Tercero; en 1713 actu&oacute; como  Protom&eacute;dico Segundo en sustituci&oacute;n del Dr. Roque J. Oyarvide, incapacitado  f&iacute;sicamente. En ese entonces era adem&aacute;s M&eacute;dico Consultor de los Reales  Ej&eacute;rcitos. El 28 de agosto de 1821 fue nombrado Protom&eacute;dico Regente.</p>     <p>Estuvo casado con Juana de Torres y residi&oacute; durante casi  toda su vida en la villa de Regla. Se traslad&oacute; a La Habana tras recibir su nombramiento  de Protom&eacute;dico Regente. Falleci&oacute; en esta ciudad, a los 78 a&ntilde;os, el 16 de  diciembre de 1832. <br />     <br />     <strong>Bibliograf&iacute;a </strong></p> <ul type="disc">       <li>Actas       Capitulares del Ayuntamiento de La Habana. Libro 48 de actas       trasuntadas. La Habana:       Ayuntamiento de La Habana;       1787. f.       26. </li>       <li>Actas       Capitulares del Ayuntamiento de La Habana. Libro 48 de actas       trasuntadas. La Habana:       Ayuntamiento de La Habana;       1787. f.       32. </li>       <li>Archivo       Central de la Universidad       de La Habana. Libro       Primero de Doctores, folio 97v. </li>       <li>Archivo       de la Parroquia       del Esp&iacute;ritu Santo. Libro 17 de defunciones, folio 154, n&uacute;mero 1091. </li>       <li>Cowley       RA. Breves noticias sobre la ense&ntilde;anza de la Medicina en la Real y Pontificia Universidad del       M&aacute;ximo Doctor S. Jer&oacute;nimo. Habana: Imprenta y Librer&iacute;a de A. Pego, 1876.       p.137-140. </li>       <li>Doctor       Lorenzo Hern&aacute;ndez. La Clase        M&eacute;dica 1908;2(9):8-9. </li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li>L&oacute;pez       S&aacute;nchez J. La Medicina       en La Habana 1731-1800.       Cuad Hist Salud Pub 1970; (48):265-266. </li>       <li>L&oacute;pez       S&aacute;nchez. Biograf&iacute;as de m&eacute;dicos y cirujanos. En: Cuba. Medicina y       civilizaci&oacute;n. Siglos XVII y XVIII. La        Habana: Editorial Cient&iacute;fico-T&eacute;cnica, 1997. p. 305-307. </li>     </ul>     <p>&nbsp;</p>     <p><strong>Dr. F&eacute;lix Jos&eacute;  Guti&eacute;rrez (&iquest;-1793)</strong></p>     <p>Natural de San Fernando de Campeche. No se sabe en qu&eacute; fecha  lleg&oacute; a La Habana, pero  s&iacute; que estudi&oacute; en la   Universidad Pontificia y se gradu&oacute; de Bachiller en Medicina  en 1780. Se recibi&oacute; por el Protomedicato el 20 de noviembre de 1782 y fue  autorizado por el Cabildo el 27 de abril de 1783. Fue uno de los aspirantes a  ocupar la c&aacute;tedra de Methodus medendi (Terap&eacute;utica) en los ejercicios de junio  1786, en la que result&oacute; ganador Luis Machado Garc&iacute;a del Castillo. Sostuvo como  tesis Adequantum remedium cacochimia ex purgationen, una cuesti&oacute;n muy simple  que revela la insuficiencia de sus conocimientos terap&eacute;uticos. </p>     <p>En 1787, se present&oacute; como opositor a la c&aacute;tedra de Anatom&iacute;a  y se le concedi&oacute;. &Eacute;sta era una c&aacute;tedra que se otorgaba con facilidad pues, por  regla general, los m&eacute;dicos que gozaban de prestigio no aspiraban a ella. A &eacute;l le  pareci&oacute; interesarle, al punto que propuso hacerle modificaciones que en  definitiva no fueron aceptadas, lo cual hizo que presentara su renuncia el 19  de noviembre de 1791. </p>     <p>Por su condici&oacute;n de catedr&aacute;tico, se le hab&iacute;an conferido los  grados mayores, el de Licenciado en Medicina el 19 de junio de 1787 y el de  Doctor el 8 de enero de 1788.&nbsp; Falleci&oacute;  en julio de 1793. <br />     <br />     <strong>Bibliograf&iacute;a </strong></p> <ul type="disc">       <li>Archivo       Central de la Universidad       de La Habana. Libro       Primero de Doctores, folio 102v. </li>       <li>Cowley       RA. Breves noticias sobre la ense&ntilde;anza de la Medicina en la Real y Pontificia Universidad del       M&aacute;ximo Doctor S. Jer&oacute;nimo. Habana: Imprenta y Librer&iacute;a de A. Pego, 1876.       p.166, 222, 295. </li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li>L&oacute;pez       S&aacute;nchez J. La Medicina       en La Habana       1731-1800. Cuad Hist Salud Pub 1970; (48):266-267. </li>       <li>L&oacute;pez       S&aacute;nchez J. Biograf&iacute;as de m&eacute;dicos y cirujanos. En: Cuba. Medicina y       civilizaci&oacute;n. Siglos XVII y XVIII. La        Habana: Editorial Cient&iacute;fico-T&eacute;cnica, 1997. p. 307.</li>     </ul>     <p>&nbsp;</p>     <p><strong>Dr. Luis Machado  Garc&iacute;a del Castillo (1753-1792)</strong></p>     <p>Hijo de Juan Machado y de Nicolasa Garc&iacute;a del Castillo,  naci&oacute; en La Habana el 21  de junio de 1753. Se gradu&oacute; de Bachiller en Artes el 18 de julio de 1769. No  existen datos disponibles acerca de sus estudios de Medicina, aunque se dice que  sostuvo conclusiones p&uacute;blicas el 22 de septiembre de 1772, lo que puede haber  sido para graduarse de Bachiller, por cuanto ello se corresponde con la fecha  de los a&ntilde;os de estudios m&eacute;dicos. S&iacute; consta que ya en 1782 ejerc&iacute;a la profesi&oacute;n. <br />     <br />   En junio de 1786, ostentaba la condici&oacute;n de Licenciado en Artes, cuando se  present&oacute; como opositor a la c&aacute;tedra de Methodus medendi (Terap&eacute;utica) ante los  jueces Mat&iacute;as Cantos, Roque Oyarvide y Jos&eacute; de Jes&uacute;s M&eacute;ndez, bajo la  presidencia del Asistente Real Dr. Agust&iacute;n Sanabria. Sus oponentes fueron  Agust&iacute;n Florencio Rodr&iacute;guez, F&eacute;lix J. Guti&eacute;rrez e Ignacio V. Ayala. Gan&oacute; la  c&aacute;tedra el 3 de septiembre de 1786, por lo que recibi&oacute; los grados de Licenciado  y de Doctor en Medicina el 3 y el 25 de marzo del a&ntilde;o siguiente. Fue Segundo  M&eacute;dico del Ej&eacute;rcito de Operaciones en 1789 y Fiscal del Protomedicato. </p>     <p>Seg&uacute;n Cowley, falleci&oacute; el 28 de septiembre de 1792 y fue  enterrado en la Parroquia  de Guadalupe, aunque su nombre no aparece en el libro de defunciones de ese  templo religioso. <br />     <br />     <strong>Bibliograf&iacute;a </strong></p> <ul type="disc">       <li>Archivo       de la Catedral de       La Habana. Libro       10 de bautismos, folio 235, n&uacute;mero 103. </li>       <li>Archivo       Central de la Universidad       de La Habana. Libro       Primero de Doctores, folio 102. </li>       <li>Cowley       RA. Breves noticias sobre la ense&ntilde;anza de la Medicina en la Real y Pontificia Universidad del       M&aacute;ximo Doctor S. Jer&oacute;nimo. Habana: Imprenta y Librer&iacute;a de A. Pego, 1876.       p. 222, 319. </li>     ]]></body>
<body><![CDATA[</ul>     <p><br />     <br />     <strong>Dr. Agust&iacute;n Florencio  Rodr&iacute;guez Bed&iacute;a</strong><br />     <br />   Naci&oacute; en La Habana,  fruto del matrimonio integrado por Antonio Rodr&iacute;guez y Josefa Bed&iacute;a. No constan  sus grados menores. Hizo oposici&oacute;n a la c&aacute;tedra de V&iacute;speras (Patolog&iacute;a) y  result&oacute; aprobado el 1ro. de septiembre de 1784. Por su condici&oacute;n de catedr&aacute;tico  se le otorg&oacute; de oficio el grado de Doctor en Medicina, que le fue conferido de  manera oficial el 6 de enero de 1787. </p>     <p>Dedic&oacute; muy poca atenci&oacute;n a la ense&ntilde;anza, porque comenz&oacute; a  estudiar Teolog&iacute;a para ingresar en la carrera eclesi&aacute;stica. Tras renunciar a la  c&aacute;tedra en 1790, se dedic&oacute; por entero al sacerdocio. </p>     <p>Entre sus escasas actividades m&eacute;dicas se cuenta la haber  sido uno de los miembros del Tribunal de oposici&oacute;n de Roque Oyarvide a la  c&aacute;tedra de Methodus medendi (Terap&eacute;utica) en 1803. Conjuntamente con el Dr.  Francisco Ignacio de Soria Qui&ntilde;ones ensay&oacute; sin resultados la p&iacute;ldora de Ugarte  en el tratamiento de la disenter&iacute;a y de la fiebre amarilla. <br />     <br />     <strong>Bibliograf&iacute;a</strong> </p> <ul type="disc">       <li>L&oacute;pez       S&aacute;nchez J. Biograf&iacute;as de m&eacute;dicos y cirujanos. En: Cuba. Medicina y       civilizaci&oacute;n. Siglos XVII y XVIII. La        Habana: Editorial Cient&iacute;fico-T&eacute;cnica, 1997. p. 311. </li>     </ul>     <p>&nbsp;</p>     <p><strong>Dr. Tom&aacute;s Romay  Chac&oacute;n (1764-1849)</strong></p>     <p>Si hay un cubano que vive y debe vivir eternamente en el  recuerdo de todos sus compatriotas de una a otra generaci&oacute;n, ese es Tom&aacute;s Romay  y Chac&oacute;n, fil&aacute;ntropo laborioso y figura brillant&iacute;sima de la cultura cient&iacute;fica  y social de la segunda mitad del siglo XVIII y primera del XIX, de quien se  exponen a continuaci&oacute;n, en apretada s&iacute;ntesis, algunos de los rasgos m&aacute;s  sobresalientes de su fecunda vida, sobre todo de aquellos vinculados a su  actividad docente. </p>     <p>El 21 de diciembre de 1764, naci&oacute; el primog&eacute;nito del  matrimonio de la clase media constituida por Lorenzo Romay y Mar&iacute;a de los  &Aacute;ngeles Chac&oacute;n, a quien le pusieron por nombre Tom&aacute;s Jos&eacute; Domingo Rafael del  Rosario. De su educaci&oacute;n primaria se encarg&oacute; su t&iacute;o paterno fray Pedro de Santa  Mar&iacute;a Romay, quien lo instruy&oacute; en las primeras letras y bajo su tutela estudi&oacute;  en el Convento de los Reverendos Predicadores. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Luego de cursar Latinidad y Filosof&iacute;a en el Convento de los  Predicadores con el lector de Elocuencia fray Francisco P&eacute;rez, el de Artes fray  Jos&eacute; Mar&iacute;a de Rivas y los catedr&aacute;ticos de Texto Aristot&eacute;lico Don Nicol&aacute;s Calvo  y Don Ignacio O&rsquo;Farril, se gradu&oacute; de Bachiller en Artes el 24 de marzo de 1783.  Tras obtener este t&iacute;tulo, comenz&oacute; los estudios de Jurisprudencia en el  Seminario de San Carlos, los cuales pronto abandon&oacute; convencido de que, como le  hab&iacute;a dicho su t&iacute;o fray Pedro &ldquo;el abogado estaba expuesto a mayor  responsabilidad de conciencia&rdquo;. </p>     <p>A pesar de que en su &eacute;poca la profesi&oacute;n de m&eacute;dico era  considerada propia de la &ldquo;gente baja&rdquo; y no era entonces estimada en la colonia,  donde la cultura de los m&eacute;dicos se hac&iacute;a notar por su extraordinaria  deficiencia, fue Tom&aacute;s uno de los pocos j&oacute;venes que se dej&oacute; llevar m&aacute;s por los  impulsos de su vocaci&oacute;n que por los convencionalismos sociales y escogi&oacute; por su  propia cuenta la carrera de Medicina, de la que obtuvo el t&iacute;tulo de Bachiller  en 1789. <br />   Tas su graduaci&oacute;n, hizo los dos a&ntilde;os de pr&aacute;ctica  reglamentarios junto al Dr. Manuel Sacramento, para luego presentarse a examen  ante el Real Tribunal del Protomedicato. En dicho acto, que tuvo lugar el 12 de  septiembre de 1791, result&oacute; aprobado para el ejercicio de la profesi&oacute;n. Ese  mismo a&ntilde;o aspir&oacute; a la c&aacute;tedra de Patolog&iacute;a en la Real y Pontificia Universidad de La Habana, que logr&oacute; por oposici&oacute;n el 6  de diciembre. A t&iacute;tulo de catedr&aacute;tico obtuvo los t&iacute;tulos de Licenciado y de  Doctor en Medicina, el 24 de diciembre de 1791 y el 24 de junio de 1792,  respectivamente. <br />   <br />   En relaci&oacute;n con su desempe&ntilde;o como catedr&aacute;tico, su bi&oacute;grafo, el Dr. Jos&eacute; L&oacute;pez  S&aacute;nchez, escribi&oacute; que Romay &ldquo;se limit&oacute; en su c&aacute;tedra a tratar acerca de las  lesiones, a indagar los s&iacute;ntomas y a ense&ntilde;ar a inquirirlos, con lo que le  imprimi&oacute; a su asignatura una importancia extraordinariamente superior a lo que  correspond&iacute;a en el pausado movimiento de aquellas horas&rdquo;. Tambi&eacute;n en alusi&oacute;n a  su actuaci&oacute;n en la c&aacute;tedra de patolog&iacute;a, expres&oacute; Villaverde que &ldquo;comenz&oacute; sus  lecciones con un gesto de valent&iacute;a, pues se alej&oacute; de Avicena y de Galeno. Romay  abri&oacute; una &eacute;poca, que con justicia se podr&iacute;a llamar la del inicio de la medicina  cubana&rdquo;.</p>     <p>Cuando se present&oacute; como aspirante a la c&aacute;tedra de patolog&iacute;a,  ven&iacute;a precedido del prestigio adquirido en el desempe&ntilde;o de la c&aacute;tedra de Texto  Aristot&eacute;lico, la cual hab&iacute;a obtenido por oposici&oacute;n en 1785. Hombre de profunda  ilustraci&oacute;n, de talento extraordinario y de juicio severo y exacto, dio Romay  tal impulso a las lecciones de su asignatura, que era objeto de admiraci&oacute;n por  los colegas de su &eacute;poca. Aunque ante sus ojos Galeno era una gran figura, para  &eacute;l estaba muy lejos la veneraci&oacute;n que a&uacute;n se le rend&iacute;a en la Universidad Pontificia  y as&iacute;, en alas de su genio, fij&oacute; en los alumnos la verdadera tendencia de la  ciencia a su cargo. Por ello su regencia de la c&aacute;tedra de patolog&iacute;a, se puede  estimar como una de las causales que dieron lugar a la regeneraci&oacute;n m&eacute;dica por  &eacute;l iniciada. </p>     <p>Lamentablemente no se present&oacute; de nuevo como aspirante al  terminar su primer sexenio como catedr&aacute;tico. De haber continuado al frente de  la c&aacute;tedra, hubieran sido indiscutibles sus &eacute;xitos posteriores. </p>     <p>Mientras cumpl&iacute;a los dos a&ntilde;os de pr&aacute;ctica m&eacute;dica con el Dr.  Sacramento, fund&oacute; en 1790 con el gobernador Don Luis de Las Casas el Papel  Peri&oacute;dico de la Habana, primera publicaci&oacute;n peri&oacute;dica cubana de la que fue su  primer redactor y director y cuya larga vida se extendi&oacute; hasta 1848. El 17 de  enero de 1793, ingres&oacute; como socio numerario en la Sociedad Patri&oacute;tica de La Habana, organizaci&oacute;n de la que  tambi&eacute;n fue cofundador con Las Casas. Por espacio de 50 a&ntilde;os desempe&ntilde;&oacute; su  humanitaria profesi&oacute;n en la Real Casa  de Beneficencia, que tambi&eacute;n fundaran ambos por entonces. </p>     <p>El 4 de enero de 1796, se cas&oacute; con Mariana Gonz&aacute;lez, la que  le dio sus hijos Pedro Mar&iacute;a, Juan Jos&eacute;, Jos&eacute; de Jes&uacute;s, Mar&iacute;a de los &Aacute;ngeles,  Micaela y Mariana. <br />     <br />   Con motivo de llegar al puerto habanero la escuadra al mando del general  Aristiz&aacute;bal, con una tripulaci&oacute;n que ven&iacute;a infectada de fiebre amarilla, e  impulsado s&oacute;lo por su amor a la ciencia y a la humanidad, dedic&oacute; todas sus  fuerzas a luchar contra la epidemia. Como resultado de sus observaciones al  respecto, confeccion&oacute; y present&oacute; en la Sociedad Patri&oacute;tica en  abril de 1797, la memoria disertaci&oacute;n sobre la fiebre maligna llamada  vulgarmente v&oacute;mito negro, enfermedad epid&eacute;mica en las Indias Occidentales,  monograf&iacute;a que inaugur&oacute; la bibliograf&iacute;a cient&iacute;fica cubana e hizo a su ilustre  autor merecedor de ser nombrado Socio Corresponsal de la Real Academia Matritense. </p>     <p>La haza&ntilde;a que lo inmortaliz&oacute; fue la introducci&oacute;n y  propagaci&oacute;n de la vacuna en Cuba, en febrero de 1804, luego de estudiar la  informaci&oacute;n que obten&iacute;a acerca del descubrimiento de Edward Jenner en Europa;  de abandonar las comodidades del hogar para marchar al interior de la isla en  busca de ansiado virus y de arriesgar la vida de sus hijos, a quienes us&oacute; como  sujetos de prueba para vencer los temores, dudas y vacilaciones respecto a su  efectividad. La inspiraci&oacute;n de este aporte fue la existencia de una epidemia de  viruela, iniciada en diciembre de 1803, que caus&oacute; serios da&ntilde;os en enero de 1804  y amenazaba extenderse a la llegada del verano; as&iacute; como el conocimiento de que  demorar&iacute;a en arribar a La Habana  la expedici&oacute;n enviada al Nuevo Mundo por el Rey Carlos IV al mando de Francisco  Xavier de Balmis, tra&iacute;a consigo el virus salvador. Cuando &eacute;sta lleg&oacute; el 26 de  mayo al puerto habanero, ya se hab&iacute;a propagado la vacuna por toda la isla  gracias a Romay, quien la estaba aplicando con &eacute;xito desde el 12 de febrero.  Despu&eacute;s de esto, se consagr&oacute; durante m&aacute;s de tres d&eacute;cadas a la vacunaci&oacute;n  antivari&oacute;lica. <br />     <br />   En 1833 se produjo en Cuba la tan temida aparici&oacute;n del c&oacute;lera, luego de causar  terribles estragos en Asia y Europa. Esa epidemia, que produjo en un solo d&iacute;a  435 defunciones en La Habana  y mat&oacute; a una de sus hijas, fue tambi&eacute;n objeto de su dedicaci&oacute;n. A pesar de sus  entonces 69 a&ntilde;os de edad, estuvo en primera l&iacute;nea en la lucha contra ella. </p>     <p>Romay, a quien se considera el primer higienista cubano por  sus acciones de prevenci&oacute;n de enfermedades y de promoci&oacute;n de la salud, fue  hombre de car&aacute;cter firme, estudioso, investigador, audaz, persistente,  trabajador, honesto y valiente, cumplidor de su deber y eficiente servidor de  la sociedad. Se le ha acreditado una contribuci&oacute;n notable al progreso de la  cultura cubana, especialmente en Medicina, Qu&iacute;mica, Bot&aacute;nica, Higiene y  educaci&oacute;n en general. Introdujo una visi&oacute;n cient&iacute;fica de los problemas de la medicina  y combati&oacute; al escolasticismo que imperaba en su &eacute;poca. Sostuvo y defendi&oacute; con  creces el criterio filos&oacute;fico de que las posibilidades cognoscitivas del hombre  no nacen limitadas, pues est&aacute; dotado de las facultades necesarias para desentra&ntilde;ar  con &eacute;xito los secretos rec&oacute;nditos de la naturaleza. Esta es una tesis muy  importante y contrastante con el criterio preconizado por la filosof&iacute;a  predominante en su tiempo, que subestimaba la capacidad cognoscitiva del ser  humano. </p>     <p>Falleci&oacute; v&iacute;ctima de c&aacute;ncer, a las 2:30 de la madrugada del  30 de marzo de 1849. Al momento de su deceso, ostentaba entre sus muchos  t&iacute;tulos y distinciones los de Miembro Corresponsal de la Real Academia de Medicina de  Madrid, M&eacute;dico de la Real C&aacute;mara,  Catedr&aacute;tico de Cl&iacute;nica de la   Real Universidad, Presidente e Individuo de M&eacute;rito de la Sociedad Econ&oacute;mica de  Amigos del Pa&iacute;s, Miembro de la Comisi&oacute;n  de Vacuna de Par&iacute;s y de las Sociedades M&eacute;dicas de Burdeos y Nueva Orleans y  Caballero Comendador de Isabel la   Cat&oacute;lica. </p>     <p>A pesar del tiempo transcurrido, su prestigio es cada vez  m&aacute;s esplendoroso. En los anales de su laboriosa vida, podr&aacute;n encontrar siempre  los hombres de hoy y de ma&ntilde;ana grandes ejemplos a imitar de virtud, amor,  abnegaci&oacute;n y patriotismo. Por ello se debe mantener vivo el recuerdo, que debe  ser imperecedero, de este esclarecido sabio habanero, que fuera una gloria de  la ciencia en general y uno de los m&aacute;s connotados precursores de la docencia  m&eacute;dica en particular.<br />   &nbsp;<br />   <strong>Bibliograf&iacute;a </strong></p> <ul type="disc">       ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Archivo       de la Catedral de       La Habana. Libro       12 de bautismos, folio 840. </li>       <li>Archivo       de la Catedral de       La Habana. Libro       18 de entierros de espa&ntilde;oles, folio 90, n&uacute;mero 389. </li>       <li>Cowley       RA. Breves noticias sobre la ense&ntilde;anza de la Medicina en la Real y Pontificia Universidad del       M&aacute;ximo Doctor S. Jer&oacute;nimo. Habana: Imprenta y Librer&iacute;a de A. Pego, 1876.       p. 210-211. </li>       <li>Diez       Cabrera M, Toledo Curbelo G. Dr. Tom&aacute;s Romay Chac&oacute;n (1764-1849). Apuntes       para la reflexi&oacute;n. Rev Cubana Hig Epidemiol 1997;35(2):120-123.</li>       <li>Garc&iacute;a       Pons C. Tom&aacute;s Romay. Bohemia 1949;41(14):30-31, 112-114. </li>       <li>Le       Riverend J. La &eacute;poca de Tom&aacute;s Romay. En: Ensayos cient&iacute;ficos escritos en       homenaje a Tom&aacute;s Romay. La Habana:       Academia de Ciencias de Cuba; Museo Hist&oacute;rico de las Ciencias M&eacute;dicas       &quot;Dr. Carlos J. Finlay&quot;, 1968. p.55-62.</li>       <li>L&oacute;pez       S&aacute;nchez J. Vida y obra del sabio m&eacute;dico habanero Tom&aacute;s Romay Chac&oacute;n. La Habana: Editorial y Librer&iacute;a       Selecta; 1950. </li>       <li>L&oacute;pez       S&aacute;nchez J. Tom&aacute;s Romay y el origen de la ciencia en Cuba. La Habana: Academia de Ciencias.       Museo Hist&oacute;rico de las Ciencias M&eacute;dicas &ldquo;Carlos J. Finlay&rdquo;; 1964. </li>       <li>Monal       I. Tom&aacute;s Romay y la lucha cient&iacute;fica contra el escolasticismo en Cuba.       Univ Hab 1967;(184-185):21-40. </li>       <li>Presno       JA. Homenaje a la memoria del Dr. Tom&aacute;s Romay. La Habana: La Propagandista; 1937. </li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Rodr&iacute;guez       Exp&oacute;sito C. Bicentenario de Tom&aacute;s Romay. Cuad Hist Salud Pub       1964;(26):7-32.</li>       <li>Roig       de Leuchsenring E. En el centenario de Tom&aacute;s Romay. San Benef Munic       1949;9(1): 20-24. </li>       <li>Rosa&iacute;n       D. Biograf&iacute;a de Tom&aacute;s Romay y Chac&oacute;n. Cron Med Quir Hab 1876;2(3):       151-154. </li>       <li>Villaverde       M. Tom&aacute;s Romay. En: Figuras cubanas de la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica. La Habana: Ateneo de La Habana; 1942. p. 29-61. </li>     </ul>     <p>&nbsp;</p>     <p><strong>Dr. Jos&eacute; P&eacute;rez  Bohorques (1767-1839)</strong></p>     <p>Su verdadero nombre fue Jos&eacute; Juan de la Cruz Becerra Pineda. Hijo de  Juan y de Josefa Gertrudis, naci&oacute; en La   Habana el 24 de noviembre de 1767. Aunque no consta el lugar  donde hizo sus estudios de Filosof&iacute;a, se sabe que las conclusiones p&uacute;blicas las  sostuvo el 14 de agosto de 1785, fecha en la que recibi&oacute; el t&iacute;tulo de Bachiller  en Artes, y que el de Bachiller en Medicina le fue conferido el 3 de marzo de  1790, luego de haber hecho las pr&aacute;cticas reglamentarias con los doctores Juan  P&eacute;rez Delgado y Jos&eacute; de Jes&uacute;s M&eacute;ndez. El 27 de febrero de 1786, hab&iacute;a contra&iacute;do  matrimonio con Mar&iacute;a de la Luz   Borrego. </p>     <p>Hizo oposici&oacute;n a la c&aacute;tedra de Methodus medendi  (Terap&eacute;utica) el 21 de julio de 1792 y, a t&iacute;tulo de haberla alcanzado, le fue  otorgada la licenciatura en Medicina el 6 de diciembre y el doctorado el 21 del  mismo mes y a&ntilde;o. Se recibi&oacute; como m&eacute;dico ante el Real Tribunal del Protomedicato  el 29 de julio de 1795. </p>     <p>Su paso por la c&aacute;tedra de terap&eacute;utica no trajo progreso  alguno a esa asignatura pues, si bien pose&iacute;a, como luego demostr&oacute;, talento  claro, buen sentido pr&aacute;ctico y esp&iacute;ritu observador, no dispon&iacute;a de las  aptitudes y de la vocaci&oacute;n necesaria para la ense&ntilde;anza y no pod&iacute;a por tanto  adaptarse a las exigencias que ella impon&iacute;a. De ah&iacute; que al terminar su sexenio  se retirara del magisterio y se dedicara al ejercicio pr&aacute;ctico de la profesi&oacute;n  m&eacute;dica y al desempe&ntilde;o de algunos cargos profesionales relacionados con &eacute;l. Fue  M&eacute;dico Segundo del Hospital de San Felipe y Santiago desde 1797 y ascendi&oacute;  a&nbsp; Primero en 1821 por el fallecimiento  de Nicol&aacute;s del Valle&nbsp; y de la Vega. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Cuando se cre&oacute; en extramuros un hospital militar  provisional, auxiliar de los barracones, fue designado su M&eacute;dico Segundo, el 8  de octubre de 1819 y por sus m&eacute;ritos, promovido a Primero por Alejandro  Ram&iacute;rez. Se mantuvo en dicho cargo hasta el 11 de octubre de 1820, por cierre  del hospital y traslado de sus enfermos al hospital de San Ambrosio. Tambi&eacute;n  fue desde 1807 m&eacute;dico del Hospital de Convalecientes de Bel&eacute;n, as&iacute; como del  Convento de Santa Clara y del Seminario de San Carlos. En 1822, se le nombr&oacute;  Vice-rector de la   Universidad Pontificia, al producirse la exclusi&oacute;n de &eacute;sta de  los religiosos regulares dominicos por carecer del car&aacute;cter de ciudadanos. Al  a&ntilde;o siguiente fue designado segundo alcalde constitucional. </p>     <p>Cuando en 1833, se cre&oacute; la Junta Superior Gubernativa de  Medicina y Cirug&iacute;a, fue postergado con la designaci&oacute;n del Dr. P&eacute;rez Delgado,  quien a su vez fue luego sustituido por el Dr. Tom&aacute;s Romay Chac&oacute;n como justo  reconocimiento a sus m&eacute;ritos. Por la muerte de P&eacute;rez Delgado y el ascenso de  Romay, asumi&oacute; el cargo de Primer Suplente. </p>     <p>Aunque su paso por la c&aacute;tedra de terap&eacute;utica fue poco o nada  fecundo, goz&oacute; de buen prestigio como m&eacute;dico, tanto en la pr&aacute;ctica hospitalaria  como civil donde tuvo una numerosa clientela. En general fue un ciudadano  bueno, culto y laborioso, con buen talento para la observaci&oacute;n y la pr&aacute;ctica.  Falleci&oacute; en el a&ntilde;o 1839.</p>     <p><strong>Bibliograf&iacute;a</strong></p> <ul type="disc">       <li>Archivo       Central de la Universidad       de La Habana. Libro       Primero de Doctores, folio 107v. Archivo de la Catedral de La Habana. Libro 12 de       bautismos, folio 253, n&uacute;mero&nbsp; 4.</li>       <li>Archivo       de la Catedral de       La Habana. Libro       7 de defunciones, folio 167v, n&uacute;mero 183.</li>       <li>Cowley       RA. Breves noticias sobre la ense&ntilde;anza de la Medicina en la Real y Pontificia Universidad del       M&aacute;ximo Doctor S. Jer&oacute;nimo. Habana: Imprenta y Librer&iacute;a de A. Pego; 1876.       p. 223, 322.</li>       <li>Dr.       Jos&eacute; P&eacute;rez Bohorques. La Clase        M&eacute;dica 1910;4(8):5-6.</li>     </ul>     <p><strong>Dr. Diego Vicente  Silveira Rodr&iacute;guez (1765-1836)</strong></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Naci&oacute; en Bayazo, el 20 de noviembre de 1765, fruto de la  pareja constituida por&nbsp; Diego Silveira y  Fructuosa Rodr&iacute;guez. Estudi&oacute; en el Convento de San Ambrosio en la villa de  Guanabacoa con Francisco T. Zald&iacute;var y en la Pur&iacute;sima Concepci&oacute;n de La Habana, donde fue disc&iacute;pulo del Dr.  Tom&aacute;s Romay Chac&oacute;n en Texto aristot&eacute;lico. Alcanz&oacute; el grado de Bachiller en  Artes el 16 de agosto de 1786 y en Medicina el 31 de marzo de 1790. Hizo sus  pr&aacute;cticas con Nicol&aacute;s del Valle de la Vega  entre 1790 y 1792, y el 10 de agosto de ese &uacute;ltimo a&ntilde;o se recibi&oacute; como m&eacute;dico  ante el Protomedicato, con un tribunal integrado por los doctores Nicol&aacute;s del  Valle, Juli&aacute;n Recio de Oquendo y Mat&iacute;as Cantos, con Roque J. Oyarvide San  Mart&iacute;n como Fiscal. </p>     <p>En julio del mismo a&ntilde;o 1792 hab&iacute;a hecho oposici&oacute;n a la  c&aacute;tedra de Methodus medendi (Terap&eacute;utica), pero result&oacute; elegido el Dr. Jos&eacute;  P&eacute;rez Bohorques.&nbsp; En 1793, se present&oacute;  como aspirante a la c&aacute;tedra de Anatom&iacute;a, esa vez como &uacute;nico opositor. Tom&oacute;  posesi&oacute;n de ella el 16 de junio de ese a&ntilde;o. Por su condici&oacute;n de catedr&aacute;tico  obtuvo el grado de Licenciado en Medicina el 10 de julio y el de Doctor el 3 de  diciembre siguientes. Mientras profesaba esa c&aacute;tedra, en 1797 se inaugur&oacute; otra en  el Hospital Militar de San Ambrosio con un car&aacute;cter m&aacute;s pr&aacute;ctico, en tanto  inclu&iacute;a disecciones en cad&aacute;veres por el cirujano de la Armada licenciado Francisco Xavier de  C&oacute;rdova. Cumplido su sexenio en 1799, la c&aacute;tedra permaneci&oacute; vacante por espacio  de dos a&ntilde;os. </p>     <p>El doctor Silveira no logr&oacute; &eacute;xitos profesionales en La Habana, por lo que se fue a ejercer a  los pueblos del interior de la isla. En principio radic&oacute; en Santiago de las  Vegas, donde actu&oacute; como Fiscal del Protomedicato y luego pas&oacute; al partido de Alqu&iacute;zar.  Antes de 1804 se encontraba ya en la villa de San Antonio Abad de los Ba&ntilde;os,  cuesti&oacute;n probada en ocasi&oacute;n de enviar all&iacute; el bachiller Pedro Simancas el  fluido vacuno para que lo recibieran el propio Dr. Silveira y el cirujano  Francisco Durand, quienes deb&iacute;an propagarlo entre los cafetaleros de este  partido. Silveira, fue por cierto el primer m&eacute;dico que ejerci&oacute; en esa villa,  donde en 1821 fue elegido alcalde. Cuando ese a&ntilde;o se produjo un incendio de  considerables proporciones en el poblado, la destacada labor realizada por &eacute;l ,fue  merecedora del reconocimiento del Intendente de Hacienda Alejandro Ram&iacute;rez,  quien fue testigo de la cat&aacute;strofe pues, al igual que otros altos personeros de  la administraci&oacute;n colonial, pasaba largas temporadas en esa zona hacia donde,  por otra parte, hu&iacute;an los temerosos de las epidemias de fiebre amarilla y de  otras enfermedades que azotaban La Habana,  en virtud de que se consideraba un lugar saludable. </p>     <p>Durante la conspiraci&oacute;n de los Rayos y Soles de Bol&iacute;var en  1823, actu&oacute; como m&eacute;dico de los implicados en ese movimiento pol&iacute;tico, detenidos  en la c&aacute;rcel de la localidad. Se dice que falleci&oacute; en 1836, probablemente en  alguna de las fincas de la zona, si bien su partida de defunci&oacute;n no qued&oacute;  registrada.</p>     <p><strong>Bibliograf&iacute;a</strong></p> <ul type="disc">       <li>Archivo       Central de la Universidad       de La Habana. Expediente       12,999/786.</li>       <li>Cowley       RA. Breves noticias sobre la ense&ntilde;anza de la Medicina en la Real y Pontificia Universidad del       M&aacute;ximo Doctor S. Jer&oacute;nimo. Habana: Imprenta y Librer&iacute;a de A. Pego; 1876.       p. 167-169.</li>     </ul>     <p>&nbsp;</p>     <p><strong>Dr. Jos&eacute; Mar&iacute;a P&eacute;rez  Oliva (1772-?) </strong></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Hijo de Manuel P&eacute;rez y de Ana Josefa Oliva, vio la primera  luz en La Habana, el 7 de septiembre de 1772. Empez&oacute; a estudiar Filosof&iacute;a en el  Hospicio de San Isidro con el lector de gram&aacute;tica fray Jos&eacute; Sidr&oacute;n y luego pas&oacute;  al Convento de San Francisco hasta 1790. All&iacute; tuvo como&nbsp; maestros a fray Antonio Morales en L&oacute;gica,  F&iacute;sica, Metaf&iacute;sica y &Eacute;tica y al Dr. Tom&aacute;s Romay como Texto aristot&eacute;lico. Se  gradu&oacute; de Bachiller en Artes el 10 de septiembre de 1794. Estudi&oacute; Medicina con  los catedr&aacute;ticos Lorenzo Hern&aacute;ndez Marrero en Prima; Tom&aacute;s Romay en V&iacute;speras;  Diego V. Silveira en Anatom&iacute;a y Jos&eacute; P&eacute;rez Bohorques en Methodus medendi  (Terap&eacute;utica). </p>     <p>Al cumplir el tercer curso pidi&oacute; dispensa del cuarto, pues  se acogi&oacute; al plan de estudios de las Universidades de Alcal&aacute;&nbsp; y Salamanca,  que serv&iacute;an de pauta a la   Universidad Pontificia habanera en relaci&oacute;n con todo lo que  se legislaba entonces en materia docente. El 26 de marzo de 1795, fue examinado  y aprobado y obtuvo el grado de Bachiller en Medicina. Su tesis manuscrita  comenz&oacute; con la frase &laquo;Phisica experimentalis utilissima est medico&raquo;, afirmaci&oacute;n  reveladora de una concepci&oacute;n cient&iacute;fica avanzada para la &eacute;poca. Hizo sus dos  a&ntilde;os de pr&aacute;ctica con el Dr. Gregorio del Rey y fue admitido por el Protomedicato  el 5 de abril de 1797. </p>     <p>En 1798, la   Real Sociedad Patri&oacute;tica de Amigos del Pa&iacute;s convoc&oacute; a un  concurso p&uacute;blico para premiar la mejor memoria sobre el tema &laquo;Describir las  enfermedades del campo de nuestra isla, as&iacute; de blancos como de negros&raquo;. Aunque  ninguna de las memorias que se presentaron se consider&oacute; merecedora del premio,  la suya fue favorablemente evaluada por los doctores Manuel Mar&iacute;a Xim&eacute;nez y  Tom&aacute;s Romay en sesi&oacute;n de la Sociedad, celebrada el 31 de julio de 1800. En  definitiva, su trabajo fue premiado por el Real Consulado y el manuscrito se  envi&oacute; a M&eacute;xico para su impresi&oacute;n. Lamentablemente el documento desapareci&oacute; en  la casa del catedr&aacute;tico de Bot&aacute;nica Vicente Fern&aacute;ndez, seg&uacute;n un escrito  publicado en 1801 en la Gaceta  de M&eacute;xico. </p>     <p>El mismo a&ntilde;o de 179,8 se hab&iacute;a presentado como concursante a  la c&aacute;tedra de Terap&eacute;utica frente a los bachilleres Jos&eacute; Gregorio Lezama y  Benito Morales. Su disertaci&oacute;n llev&oacute; por titulo &ldquo;Emetica medicamenta conferunt  ad curationem febris intermittentes et quod evacuantia simd sunt et  antiespasmodica&rdquo;. En ella plante&oacute; un problema pr&aacute;ctico en el tratamiento de  enfermedades, cuyo s&iacute;ntoma principal era la fiebre. Se refer&iacute;a en primera  instancia al paludismo y su recomendaci&oacute;n terap&eacute;utica era la que se usaba en su  tiempo, cuando a&uacute;n no se hab&iacute;a descubierto la acci&oacute;n vomitiva y purgante de la  quinina. El Tribunal fue presidido por el Dr. Antonio Caro, junto con los  doctores Jos&eacute; J. de Ayala, Roque Oyarvide, J. B. Bobadilla, el licenciado Salas  y el bachiller Nerey como conjueces. Estos votaron a su favor, por lo que pudo  tomar posesi&oacute;n de la c&aacute;tedra el 31 de agosto de 1798.</p>     <p>Obtuvo el grado de Licenciado en Medicina el 10 de julio de  1800 y el de Doctor el 27 del propio mes y a&ntilde;o. Sus argumentales fueron los  doctores Tom&aacute;s Romay y Francisco Pach&oacute;n. </p>     <p>En 1803, se dispuso la fijaci&oacute;n de nuevos edictos para esa  c&aacute;tedra, pero el Dr. P&eacute;rez Oliva hab&iacute;a solicitado en abril del mismo a&ntilde;o al  Ayuntamiento de Veracruz que se le dejara usar y ejercer su facultad de m&eacute;dico  graduado, con la promesa de presentar una copia de su t&iacute;tulo de Doctor, que le  fue expedida en La Habana  el 5 de septiembre y presentada y aceptada por el Cabildo de esa ciudad el 1ro.  de diciembre siguiente. El 30 de abril de 1805 volvi&oacute; a M&eacute;xico acompa&ntilde;ado por  varios vacunadores, con el fin de comenzar all&iacute; la propagaci&oacute;n de la vacuna. </p>     <p>No hubo m&aacute;s noticias de &eacute;l hasta 1825, a&ntilde;o en que su nombre  apareci&oacute; en la relaci&oacute;n de firmantes del manifiesto de la Junta Promotora de la Libertad Cubana establecida  en M&eacute;xico. Esta Junta se constituy&oacute; tras el fracaso de la conspiraci&oacute;n de los  Soles y Rayos de Bol&iacute;var, cuando algunos de los complicados emigraron a ese  pa&iacute;s. Con el concurso de otros cubanos residentes y simpatizantes de la idea,  P&eacute;rez Oliva constituy&oacute; una asociaci&oacute;n con el objetivo de lograr la  independencia de Cuba con la ayuda del gobierno de M&eacute;xico. Fue elegido miembro  de esta Junta en representaci&oacute;n de la villa de Jaruco. Los integrantes de la Reuni&oacute;n Patri&oacute;tica  promotora de la libertad cubana enviaron un documento al Soberano Congreso  Mexicano, con fecha 19 de septiembre de 1825, donde pusieron de manifiesto los  motivos por los cuales deb&iacute;a ayudarse a la independencia de la isla de Cuba.  Adem&aacute;s de P&eacute;rez Oliva, firmaron ese documento varias personalidades cubanas y  mexicanas, entre ellas el m&eacute;dico Jos&eacute; Antonio Miralla, el presb&iacute;tero F&eacute;lix  Varela Morales y el poeta Jos&eacute; Mar&iacute;a Heredia Heredia. </p>     <p>No se ha logrado obtener m&aacute;s informaci&oacute;n acerca del  biografiado, por lo que no se puede precisar la fecha y el lugar de su muerte.</p>     <p><strong>Bibliograf&iacute;a</strong></p> <ul type="disc">       <li>Archivo       Central de la Universidad       de La Habana. Expediente       10,140/793.</li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Archivo       de la Parroquia       del Esp&iacute;ritu Santo. Libro 11 de bautismos, folio 109,&nbsp; n&uacute;mero 626.</li>       <li>Archivo       Hist&oacute;rico Municipal de Veracruz. Libro del Ayuntamiento. Tomo 1, folio 26,       n&uacute;mero 44 (actual) y 95 (antiguo).</li>       <li>Cowley       RA. Breves&nbsp; noticias sobre la       ense&ntilde;anza de la Medicina       en la Real y       Pontificia&nbsp; Universidad del M&aacute;ximo       Doctor S. Jer&oacute;nimo. Habana: Imprenta y Librer&iacute;a de A. Pego; 1876. p.       223-224.</li>       <li>Morales       Morales V. Iniciadores y primeros m&aacute;rtires de la Revoluci&oacute;n cubana. T1.       Habana: Cultural, 1931. p. 110-113. (Colecci&oacute;n de Libros Cubanos; 24).</li>       <li>Morales       Morales V. Iniciadores y primeros m&aacute;rtires de la Revoluci&oacute;n cubana. T3.       Habana: Cultural, 1931. p. 367-379. (Colecci&oacute;n de Libros Cubanos; 26).</li>     </ul>     <p>&nbsp;</p>     <p><strong>Dr. Juan Francisco  Pach&oacute;n Moreno (1765-?)</strong></p>     <p>Naci&oacute; en La Habana  el 4 de mayo de 1765. Se gradu&oacute; de Bachiller en Artes en 1782 y en Medicina en  1786. Luego de ser aprobado por el Real Tribunal del Protomedicato de La Habana en 1788, fue a residir a  Santiago de Cuba donde ejerci&oacute; la profesi&oacute;n m&eacute;dica por espacio de ocho a&ntilde;os.</p>     <p>El 5 de abril de 1797, dirigi&oacute; una comunicaci&oacute;n a la Real Sociedad Patri&oacute;tica de  Amigos del Pa&iacute;s, considerada err&oacute;neamente por algunos como la primera en la  bibliograf&iacute;a de la fiebre amarilla en Cuba. Esa comunicaci&oacute;n se recibi&oacute;&nbsp; justamente cuando la Sociedad estaba convocada para  conocer la disertaci&oacute;n que sobre esta enfermedad ofrecer&iacute;a el Dr. Tom&aacute;s Romay  Chac&oacute;n, por lo que se posterg&oacute; su conocimiento para la sesi&oacute;n siguiente a  aqu&eacute;lla. Pach&oacute;n no estuvo presente en la lectura de la disertaci&oacute;n de Romay,  pues probablemente a&uacute;n estar&iacute;a en Santiago de Cuba. Su memoria se ley&oacute; el 4 de  mayo siguiente. Los bibli&oacute;grafos de la &eacute;poca la citaban, pero sin dar detalles  de su contenido y se consider&oacute; como perdida, hasta que en 1985 apareci&oacute; en la  colecci&oacute;n de papeles in&eacute;ditos de Francisco de Paula y Coronado, que ahora se  conservan en la Biblioteca   Nacional &ldquo;Jos&eacute; Mart&iacute;&rdquo; de La Habana.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En ese documento Pach&oacute;n advert&iacute;a los estragos que pod&iacute;a  ocasionar el v&oacute;mito negro y daba a conocer un m&eacute;todo que hab&iacute;a puesto en  pr&aacute;ctica con resultados favorables, consistente en sangr&iacute;as, emolientes y una  preparaci&oacute;n en la que inclu&iacute;a ojos de cangrejo entre sus componentes. En  realidad, &eacute;l no ven&iacute;a precedido de prestigio como m&eacute;dico. En sus oposiciones a  la c&aacute;tedra de V&iacute;speras (Patolog&iacute;a), la cual regente&oacute; entre 1798 y 1804, no dio  muestras de haber estado actualizado en sus conocimientos m&eacute;dicos. El 9 de  marzo de 1798 obtuvo la c&aacute;tedra por haber sido el &uacute;nico que aspir&oacute; a ella.</p>     <p>Por aquel entonces hab&iacute;a surgido ya en los hospitales una  medicina de mayor nivel cient&iacute;fico. Por ejemplo, en el hospital de San Ambrosio  se profesaba un curso de Cirug&iacute;a y se llevaban a cabo disecciones anat&oacute;micas.  Tambi&eacute;n en la Sociedad   Econ&oacute;mica de Amigos del Pa&iacute;s bull&iacute;an nuevas ideas de  progreso, mientras la Facultad  de Medicina se hab&iacute;a quedado rezagada, por lo que sus c&aacute;tedras no atra&iacute;an a los  m&eacute;dicos de mayor val&iacute;a. </p>     <p>A t&iacute;tulo de catedr&aacute;tico, se le otorg&oacute; a Pach&oacute;n el grado de  Licenciado en Medicina el 11 de abril de 1798 y el de Doctor el 15 de julio  siguiente. Cuando concluy&oacute; su sexenio en 1804, todo parece indicar que se  retir&oacute; definitivamente de la docencia, pues no se han hallado m&aacute;s referencias  al respecto. Ese mismo a&ntilde;o se public&oacute; en el Papel Peri&oacute;dico de la Habana un  art&iacute;culo con su firma, en el que mostraba desconfianza acerca del valor  preservativo de la vacunaci&oacute;n contra la viruela. Tanto en lo referente a la  fiebre amarilla como a la vacunaci&oacute;n antivari&oacute;lica, los dos temas m&aacute;s  importantes de aquella &eacute;poca, se mostr&oacute; en sus escritos incapaz de comprender  los progresos que hab&iacute;an alcanzado los conocimientos m&eacute;dicos.<br />   &nbsp;&nbsp; <br />   Despu&eacute;s de esa fecha, no se dispone de m&aacute;s informaci&oacute;n sobre  sus actividades y ejercicio profesional. Tampoco se ha encontrado su partida de  defunci&oacute;n, por lo que no se puede afirmar si permaneci&oacute; en La Habana, ni  conocer cu&aacute;ndo falleci&oacute;.&nbsp; </p>     <p><strong>Bibliograf&iacute;a</strong></p> <ul type="disc">       <li>Archivo       Central de la Universidad       de La Habana. Expediente       9746/784.</li>       <li>Archivo       Central de la Universidad       de La Habana. Libro       Primero de Doctores, folio 116.</li>       <li>Archivo       de la Parroquia       del Esp&iacute;ritu Santo. Libro 10 de bautismos, folio 8.</li>       <li>Cowley       RA. Breves noticias sobre la ense&ntilde;anza de la Medicina en la Real y Pontificia Universidad del       M&aacute;ximo Doctor S. Jer&oacute;nimo. Habana: Imprenta y Librer&iacute;a de A. Pego; 1876.       p. 211, 323.</li>       <li>L&oacute;pez       S&aacute;nchez J. Manuscritos sobre fiebre amarilla en la Biblioteca Nacional       Jos&eacute; Mart&iacute;. Rev Bibl Nac Jos&eacute; Mart&iacute; 1986;28(2):123-137.</li>       <li>L&oacute;pez       S&aacute;nchez J. Biograf&iacute;as de m&eacute;dicos y cirujanos. En: Cuba. Medicina y       civilizaci&oacute;n. Siglos xvii y xviii. La        Habana: Editorial Cient&iacute;fico-T&eacute;cnica, 1997. p. 314-315.</li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Pach&oacute;n       JF. Si in utroque pecandum malim videri nimis timidus quan parum prudens.       Papel Peri&oacute;dico de la Havana       1804;(32):125-126.</li>     </ul>     <p>&nbsp;</p>     <p><strong>Dr. Fernando Jos&eacute; Viamonte  Gonz&aacute;lez (1769-1837)</strong></p>     <p>La pareja formada por Agust&iacute;n Viamonte y Mariana Gonz&aacute;lez,  que contrajo nupcias el 6 de mayo de 1767, en la Parroquia de La Soledad en la villa de Puerto  Pr&iacute;ncipe, hoy d&iacute;a ciudad de Camag&uuml;ey, trajo al mundo dos a&ntilde;os despu&eacute;s, exactamente  el 22 de julio de 1769, al hijo que bautizaron con el nombre de Fernando Jos&eacute;  quien, cumplidos los 20 a&ntilde;os de edad, comenz&oacute; a estudiar Medicina en la Real y Pontificia Universidad de La Habana. All&iacute; curs&oacute; la  asignatura de Prima con los catedr&aacute;ticos Jos&eacute; Le&oacute;n Vald&eacute;s, Manuel Garc&iacute;a del  Nodal y Lorenzo Hern&aacute;ndez Marrero; la de V&iacute;speras con Francisco Baralt, Agust&iacute;n  Florencio Rodr&iacute;guez Bed&iacute;a, Tom&aacute;s Romay Chac&oacute;n y el propio Jos&eacute; Le&oacute;n Vald&eacute;s; la  de Methodus Medendi con Diego Vicente Silveira Rodr&iacute;guez y la de Anatom&iacute;a con  F&eacute;lix J. Guti&eacute;rrez. Se gradu&oacute; de Bachiller en Medicina el 29 de enero de 1792.</p>     <p>El 25 de septiembre de 1801, se fijaron los edictos para  sacar a oposici&oacute;n la c&aacute;tedra de anatom&iacute;a, desierta desde 1799 cuando termin&oacute; en  ella Diego V. Silveira. Entonces se impart&iacute;a la asignatura por Francisco Xavier  de C&oacute;rdova en el Hospital San Ambrosio, donde su ense&ntilde;anza era pr&aacute;ctica, con  instrumentos y con cad&aacute;veres, cuestiones &eacute;stas que indudablemente representaban  un adelanto de envergadura. Junto a Viamonte se present&oacute; como aspirante a la  c&aacute;tedra el tambi&eacute;n bachiller en Medicina Jos&eacute; Gregorio Lezama. En virtud de su  mejor preparaci&oacute;n por haber recibido cursos en el Hospital San Ambrosio, fue  Viamonte quien gan&oacute; esa c&aacute;tedra. El trabajo que present&oacute; al efecto llev&oacute; el  t&iacute;tulo de &ldquo;Nervus est instrumentun sensus&rdquo;, un tema sobre neuroanatom&iacute;a acorde  con el nivel de esa &eacute;poca.<br />   El 9 de noviembre de 1801, tom&oacute; posesi&oacute;n como titular de la  c&aacute;tedra de anatom&iacute;a y durante el tiempo que la regente&oacute;, fue tambi&eacute;n sustituto  de la de Prima. Su condici&oacute;n de catedr&aacute;tico le abri&oacute; las puertas para que se le  otorgara de oficio el grado de Licenciado en Medicina el 4 de diciembre  siguiente y el de Doctor el 21 de febrero de 1802.</p>     <p>Antes de terminar el per&iacute;odo de seis a&ntilde;os reglamentarios al  frente de su c&aacute;tedra, renunci&oacute; a ella con el argumento de que la muerte de su  suegra lo obligaba a ponerse al frente de los negocios, situaci&oacute;n que le  imped&iacute;a el buen desempe&ntilde;o de sus funciones como catedr&aacute;tico.</p>     <p>Hab&iacute;a contra&iacute;do matrimonio el 21 de octubre de 1796 con  Josefa Candau y falleci&oacute; en La Habana  en 1837.</p>     <p><strong>Bibliograf&iacute;a</strong></p> <ul type="disc">       <li>Archivo       Central de la Universidad       de La Habana. Libro       Primero de Doctores, folio 120v.</li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Archivo       de la Parroquia       del Esp&iacute;ritu Santo. Libro 6 de defunciones, folio 306, n&uacute;mero 116.</li>       <li>Cowley       RA. Breves&nbsp; noticias&nbsp; sobre la ense&ntilde;anza de&nbsp; la        Medicina&nbsp; en la Real&nbsp; y Pontificia&nbsp; Universidad&nbsp; del&nbsp;       M&aacute;ximo Doctor&nbsp; S. Jer&oacute;nimo.       Habana: Imprenta y Librer&iacute;a de A. Pego; 1876. p. 338.</li>     </ul>     <p>&nbsp;</p>     <p><strong>Dr. Jos&eacute; Benito  Morales Gonz&aacute;lez (1773-1835)</strong></p>     <p>Andr&eacute;s Morales Rodr&iacute;guez, natural de Tacoronte, una de las  Islas Canarias, y Andrea Gonz&aacute;lez G&oacute;mez, oriunda de San Felipe y Santiago de  Bejucal, constituyeron pareja en matrimonio que gener&oacute; como uno de sus frutos  al hijo nacido el 21 de marzo de 1773. Este v&aacute;stago, al cual pusieron el nombre  de Jos&eacute; Benito, comenz&oacute; a estudiar en 1790 en el Convento de San Juan de  Letr&aacute;n, donde se gradu&oacute; de Bachiller en Artes el 14 de marzo de 1795.</p>     <p>Con este aval empez&oacute; la carrera de Medicina en la Real y Pontificia Universidad de La Habana, donde curs&oacute; la asignatura de  Prima con los catedr&aacute;ticos doctor Lorenzo Hern&aacute;ndez Marrero y el entonces  bachiller Fernando Viamonte Gonz&aacute;lez,&nbsp; la  de V&iacute;speras con el doctor Tom&aacute;s Romay Chac&oacute;n la de Methodus medendi con Jos&eacute;  P&eacute;rez Bohorques y la de Anatom&iacute;a don Diego Vicente Silveira Rodr&iacute;guez.</p>     <p>Luego de aprobar los tres primeros cursos en la universidad,  solicit&oacute; se le dispensara el curso que le faltaba y se le permitiera someterse  a examen ante el Real Tribunal del Protomedicato para ejercer la profesi&oacute;n, a  tenor de lo establecido en la Real   C&eacute;dula del 24 de enero de 1774. Hab&iacute;a realizado los dos a&ntilde;os  de pr&aacute;ctica reglamentarios junto con el Dr. Juan P&eacute;rez Delgado. Fue admitido y  aprobado por el Protomedicato el 30 de septiembre de 1799.</p>     <p>Cuando el 26 de octubre de 1801, se present&oacute; como aspirante  a regentear la c&aacute;tedra de Prima, se le exigi&oacute; hacer de nuevo sus conclusiones  para la categor&iacute;a de catedr&aacute;tico, pues en una ocasi&oacute;n anterior se hab&iacute;a omitido  el requisito de la presencia de un m&eacute;dico con la categor&iacute;a de Doctor y ello  hizo nulo el acto entonces efectuado. En definitiva fue aprobado por el jurado  integrado por los doctores Agust&iacute;n Florencio Rodr&iacute;guez Bed&iacute;a, Jos&eacute; Mar&iacute;a P&eacute;rez  Oliva, Juan Francisco Pach&oacute;n Moreno, Jos&eacute; de Jes&uacute;s M&eacute;ndez y Fernando Viamonte  Gonz&aacute;lez bajo la presidencia de Tom&aacute;s Romay Chac&oacute;n. En 1798, se hab&iacute;a  presentado como aspirante a la c&aacute;tedra de Mehodus medendi, pero se retir&oacute; antes  de concluir el expediente.</p>     <p>Morales Gonz&aacute;lez, fue tambi&eacute;n sustituto de la c&aacute;tedra de V&iacute;speras  y recibi&oacute; el grado de Licenciado en Medicina el 23 de diciembre de 1801 y el de  Doctor el 24 de febrero de 1802. Sus argum&eacute;ntales para la ocasi&oacute;n fueron los  doctores Agust&iacute;n F. Rodr&iacute;guez y Tom&aacute;s Romay, con Jos&eacute; de Jes&uacute;s M&eacute;ndez como Pro-decano.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>A pesar de su buena preparaci&oacute;n m&eacute;dica, nunca se distingui&oacute;  como catedr&aacute;tico. M&aacute;s que eso, no mostraba entusiasmo alguno por la labor  docente y faltaba con reiteraci&oacute;n a sus lecciones, por lo que fue reprendido en  m&aacute;s de una ocasi&oacute;n. Su conducta en este sentido conllev&oacute; que se viera obligado  a abandonar la c&aacute;tedra, cuando &eacute;sta se declar&oacute; vacante. A ra&iacute;z de este suceso,  se traslad&oacute; a G&uuml;ines donde se dedic&oacute; ejercer la labor asistencial. Falleci&oacute; en  Santa Mar&iacute;a del Rosario en 1835.</p>     <p><strong>Bibliograf&iacute;a</strong></p> <ul type="disc">       <li>Archivo       Central de la Universidad       de La Habana. Expediente       9,009/795.</li>       <li>Cowley       RA. Breves&nbsp; noticias&nbsp; sobre la ense&ntilde;anza de&nbsp; la        Medicina&nbsp; en la Real&nbsp; y Pontificia&nbsp; Universidad&nbsp; del&nbsp;       M&aacute;ximo Doctor&nbsp; S. Jer&oacute;nimo.       Habana: Imprenta y Librer&iacute;a de A. Pego; 1876. p. 140-141, 223, 319-320.</li>     </ul>     <p>&nbsp;</p>     <p><strong>Dr. Bernab&eacute; Jos&eacute; de  Vargas D&iacute;az (1783-1833)</strong></p>     <p>Vio la primera luz en la villa de Guanabacoa, el 11 de junio  de 1783. Fue hijo de los tambi&eacute;n guanabacoenses Rafael de Vargas y Micaela  D&iacute;az, casados el 9 de abril de 1781. Luego de concluir los estudios de filosof&iacute;a  en el Convento de San Juan de Letr&aacute;n entre 1794 y 1797, comenz&oacute; la carrera de medicina  en La Real y Pontificia Universidad de La   Habana. En esa alta instituci&oacute;n se nutri&oacute; con los  conocimientos que le impartieron los catedr&aacute;ticos Juan Francisco Pach&oacute;n Moreno,&nbsp; Tom&aacute;s Romay Chac&oacute;n, Lorenzo Hern&aacute;ndez Marrero  y Domingo Nerey. Aunque finaliz&oacute; en 1801, tuvo que examinarse otra vez como  aspirante al t&iacute;tulo de Bachiller en Artes, pues la ocasi&oacute;n anterior no hab&iacute;a  concurrido a la prueba un m&eacute;dico con el grado de Doctor. En ese nuevo examen  result&oacute; aprobado el 21 de marzo de 1801. A&ntilde;o y medio despu&eacute;s se examin&oacute; por el  t&iacute;tulo de Bachiller en Medicina, el cual obtuvo el 4 de diciembre de 1802.</p>     <p>Tras hacer el tiempo de pr&aacute;ctica reglamentario con el Dr.  Jos&eacute; P&eacute;rez Bohorques, solicit&oacute; admisi&oacute;n a examen ante el Real Tribunal del  Protomedicato, el que realiz&oacute; y aprob&oacute; en 1804. Ese a&ntilde;o se present&oacute; tambi&eacute;n  como opositor a la c&aacute;tedra de V&iacute;speras, vacante por cumplimiento de su t&eacute;rmino  del Dr. Pach&oacute;n. A ese efecto sostuvo la tesis &laquo;Victus ratio observanda est in  morborum curatione&raquo;. El Jurado que lo aprob&oacute; fue integrado por los doctores  Jos&eacute; de la Cruz Caro  Pereira, Nicol&aacute;s Jos&eacute; del Valle de la Vega,  Roque J. Oyarvide San Mart&iacute;n, Jos&eacute; de Jes&uacute;s M&eacute;ndez, Jos&eacute; Benito Morales Gonz&aacute;lez  y Jos&eacute; P&eacute;rez Bohorques.</p>     <p>El 6 de junio de 1804, tom&oacute; posesi&oacute;n de la c&aacute;tedra y el  t&iacute;tulo de catedr&aacute;tico, le fueron conferidos los t&iacute;tulos de Licenciado y de  Doctor en Medicina el 20 de octubre y el 25 de noviembre de ese mismo a&ntilde;o,  respectivamente. Cuando le faltaban cerca de dos a&ntilde;os para cumplir el per&iacute;odo  de seis de regencia de la c&aacute;tedra, exactamente el 26 de noviembre de 1808,  renunci&oacute; a ella y fue a residir a San Juli&aacute;n de los G&uuml;ines. Despu&eacute;s de cierto  tiempo se traslad&oacute; a Santa Mar&iacute;a del Rosario, donde permaneci&oacute; hasta 1815, a&ntilde;o  en el que regres&oacute; a San Juli&aacute;n de los G&uuml;ines. All&iacute; contrajo matrimonio con  &Uacute;rsula Seriel y fue designado miembro de la Junta Subalterna de Vacuna  del territorio.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En su car&aacute;cter de Fiscal del Protomedicato, solicit&oacute; al Cabildo  se pusiera en pr&aacute;ctica&nbsp; exigir a los  m&eacute;dicos, cirujanos, boticarios y sangradores la presentaci&oacute;n de sus t&iacute;tulos en  los lugares donde ejerc&iacute;an, a fin de que se les guardaran sus fueros y se  castigara a quienes contravinieran esa disposici&oacute;n.</p>     <p>Falleci&oacute; en esa ciudad el 10 de abril de 1833, v&iacute;ctima de la  epidemia de c&oacute;lera morbo que azot&oacute; ese a&ntilde;o a La Habana y sus alrededores.</p>     <p><strong>Bibliograf&iacute;a</strong></p> <ul type="disc">       <li>Archivo       Central de la Universidad       de La Habana. Expediente       14,437/804.</li>       <li>Archivo       de la Parroquia       de Nuestra Se&ntilde;ora de la        Asunci&oacute;n. Libro 12, folio 116, n&uacute;mero 363.</li>       <li>Cowley       RA. Breves&nbsp; noticias&nbsp; sobre la ense&ntilde;anza de&nbsp; la        Medicina&nbsp; en la Real&nbsp; y Pontificia</li>       <li>Universidad&nbsp; del&nbsp;       M&aacute;ximo Doctor&nbsp; S. Jer&oacute;nimo.       Habana: Imprenta y Librer&iacute;a de A. Pego; 1876. p. 211-212, 338.</li>     </ul>     <p>&nbsp;</p>     <p><strong>Dr. Francisco Ignacio  de Soria Qui&ntilde;ones (1742-1815)</strong></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Naci&oacute; en Santiago de Cuba en 1742. Se traslad&oacute; a La Habana   con el fin de estudiar la carrera de Medicina y cuando en  1762 tuvo lugar la toma de  la ciudad por los  ingleses, se ofreci&oacute; como voluntario para colaborar en la atenci&oacute;n a los heridos en el  Castillo del Morro. </p>     <p>&nbsp;Una vez terminada la  contienda, continu&oacute; los estudios en la Universidad Pontificia,  donde se gradu&oacute; de Bachiller en Medicina, el 26 de marzo de 1764. Entre 1765 y  1766 sustituy&oacute; al Dr. Domingo Arango y Prado Marocho en la c&aacute;tedra de Prima  (Fisiolog&iacute;a). Realiz&oacute; la pr&aacute;ctica m&eacute;dica en el Hospital Militar de San Ambrosio  y fue examinado y aprobado por el Protomedicato en 1766. Ese a&ntilde;o regres&oacute; a su  ciudad natal, donde ejerci&oacute; como &uacute;nico m&eacute;dico y como Fiscal del Protomedicato.<br />   El gobernador y capit&aacute;n de guerra de Santiago de Cuba elev&oacute;  al Rey un escrito con fecha 19 de abril de 1788, en el que recomend&oacute; se le  concedieran a de Soria honores de Protom&eacute;dico del Tribunal en toda la isla de  Cuba, con opci&oacute;n de ocupar la primera plaza que quedara vacante en &eacute;ste. El Rey  le confiri&oacute; el t&iacute;tulo de Protom&eacute;dico Honorario de La Habana el 8 de agosto de 1890, pero  no lo autoriz&oacute; a ocupar plazas vacantes, porque ello perjudicaba los derechos  concedidos a los doctores Roque J. Oyarvide San Mart&iacute;n y Lorenzo Hern&aacute;ndez  Marrero.</p>     <p>En 1806, se present&oacute; como opositor a la c&aacute;tedra de Prima  (Fisiolog&iacute;a) y fue aprobado, aunque se afirma que pudo lograrlo m&aacute;s por sus  relaciones con los integrantes del Tribunal que por los conocimientos que  demostr&oacute;, aun cuando ten&iacute;a reputaci&oacute;n y buena clientela como facultativo. Tom&oacute;  posesi&oacute;n de la c&aacute;tedra el 27 de julio de 1806, a una edad poco a prop&oacute;sito para  comenzar a dedicarse a la ense&ntilde;anza. Contaba entonces 65 a&ntilde;os y sus  conocimientos se resent&iacute;an, m&aacute;s en una materia como la Fisiolog&iacute;a en la que se hab&iacute;an  logrado tantos progresos al momento de asumirla. La tesis que sostuvo al efecto  con el t&iacute;tulo &laquo;Corpus humanus tantun nutritur a succo nerveo&raquo; representaba un  atraso tal en esa materia, que abarcaba varias d&eacute;cadas. Por su condici&oacute;n de  catedr&aacute;tico hizo uso de su derecho a que se le confirieran de oficio los grados  de Licenciado y de Doctor en Medicina. El primero se le otorg&oacute; el 15 de marzo y  el segundo el 27 de julio del a&ntilde;o siguiente.</p>     <p>De Soria practic&oacute; tambi&eacute;n la Cirug&iacute;a en el Hospital de San  Francisco de Paula y logr&oacute; el t&iacute;tulo de Cirujano Latino el 21 de junio de 1811.  En 1812, realiz&oacute; en colaboraci&oacute;n con el Dr. Agust&iacute;n F. Rodr&iacute;guez experimentos  con las p&iacute;ldoras del Dr. Ugarte en los enfermos de fiebre amarilla, disenter&iacute;a  y v&oacute;mito. Ese mismo a&ntilde;o public&oacute; tambi&eacute;n un informe sobre el v&oacute;mito negro, al  que denomin&oacute; fiebre atrabiliaria maligna contagiosa-epid&eacute;mica.</p>     <p>Estuvo casado cuatro veces y falleci&oacute; en La Habana, a los 73 a&ntilde;os de edad, el 4 de  septiembre de 1815.</p>     <p><strong>Bibliograf&iacute;a</strong></p> <ul type="disc">       <li>Archivo       Central de la Universidad       de La Habana. Libro       Primero de Doctores, folio 126.</li>       <li>Archivo       de la Parroquia       del Santo &Aacute;ngel. Libro 6 de defunciones, folios 5v-6.</li>       <li>Cowley       RA. Breves noticias sobre la ense&ntilde;anza de la Medicina en la Real y Pontificia </li>       <li>Universidad       del M&aacute;ximo Doctor S. Jer&oacute;nimo. Habana: Imprenta y Librer&iacute;a de A. Pego;</li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li>1876.       p. 141, 331.</li>       <li>L&oacute;pez       S&aacute;nchez J. Biograf&iacute;as de m&eacute;dicos y cirujanos. En: Cuba. Medicina y       civilizaci&oacute;n. </li>       <li>Siglos       xvii y xviii. La Habana:       Editorial Cient&iacute;fico-T&eacute;cnica, 1997. p. 297-298.</li>     </ul>     <p>&nbsp;</p>     <p><strong>Dr. Jos&eacute; Antonio  Bernal Mu&ntilde;oz (1775-1853)</strong></p>     <p>Uno de los m&eacute;dicos de origen extranjero que ejerci&oacute; en La Habana durante la primera mitad del  siglo XIX y que figura en la relaci&oacute;n de los precursores de la docencia m&eacute;dica  en Cuba fue Jos&eacute; Antonio Bernal Mu&ntilde;oz, nacido en Santiago de los Caballeros,  isla de Santo Domingo, el 6 de agosto de 1775. Hijo de F&eacute;lix Bernal y de Mar&iacute;a  Mu&ntilde;oz, se gradu&oacute; de Bachiller en Artes y en Medicina en la Imperial y Pontificia Universidad del  Ang&eacute;lico Dr. Santo Tom&aacute;s de Aquino en su tierra natal. El primer t&iacute;tulo lo  obtuvo el 19 de agosto de 1794 y el segundo el 27 de julio de 1795.</p>     <p>Viaj&oacute; a Cuba aproximadamente en 1797, pues consta que ese  a&ntilde;o solicit&oacute; la incorporaci&oacute;n de sus t&iacute;tulos en la Real y Pontificia Universidad de San  Jer&oacute;nimo de La Habana. Despu&eacute;s  de hacer la pr&aacute;ctica m&eacute;dica con el Dr. Jos&eacute; P&eacute;rez Bohorques entre 1797 y 1799,  fue a residir a la villa de San Juan de Jaruco, donde actu&oacute; como vacunador. A  su regreso a La Habana  en 1806, opt&oacute; por la c&aacute;tedra de anatom&iacute;a, vacante por renuncia del Dr. Fernando  J. Viamonte Gonz&aacute;lez, quien la desempe&ntilde;aba desde 1801. &Eacute;l fue el &uacute;nico  concursante luego de impugnar al bachiller Marcos S&aacute;nchez Rubio y Hurtado de  Mendoza, excluido del concurso por no haber cumplido su t&eacute;rmino de intersticios  se&ntilde;alado en las constituciones. Tom&oacute; posesi&oacute;n de la c&aacute;tedra el 9 de julio de  1806. Por haberla obtenido por oposici&oacute;n, se le otorgaron, como era ley en esa  &eacute;poca y por los Estatutos de la   Universidad, los t&iacute;tulos de Licenciado y de Doctor en  Medicina, recibidos respectivamente el 19 y el 25 de julio.</p>     <p>La deficiencia y casi esterilidad con que se explicaba  entonces la asignatura de anatom&iacute;a en la universidad, tan importante en la  carrera m&eacute;dica, chocaban con la sagacidad de Bernal, a quien no escapaban las  dificultades insuperables que se le presentar&iacute;an al desempe&ntilde;arla en tan  desfavorables condiciones. Por otra parte, esta materia era poco pretendida y  por regla general se usaba como veh&iacute;culo para obtener los grados mayores de  Licenciado y Doctor. &Eacute;l mismo trat&oacute; de alcanzarlos con el fin de escalar m&aacute;s  tarde posiciones en el Protomedicato y ventajas para la pr&aacute;ctica privada de la Medicina. Por ello, convencido  de que lejos de lograr alguna gloria pod&iacute;a tener m&aacute;s bien alg&uacute;n perjuicio de  permanecer al frente de la c&aacute;tedra, sigui&oacute; el ejemplo de algunos de los que la  hab&iacute;an regenteado antes y la renunci&oacute; el 11 de enero de 1809, antes de cumplir  los tres a&ntilde;os de haberla asumido.</p>     <p>A pesar de la renuncia, se mantuvo en el claustro y su  presencia en &eacute;l no dej&oacute; de reportar algunos beneficios y prerrogativas a su  facultad. Gracias a su protesta en claustro celebrado el 6 de noviembre de  1822, se logr&oacute; que en el que tuvo lugar el 4 de febrero de 1836 se leyera una  Real C&eacute;dula, en la cual se declaraba por Su Majestad que los graduados en  Medicina y Filosof&iacute;a deb&iacute;an ocupar los asientos que por rigurosa antig&uuml;edad les  correspond&iacute;a. Esa medida contrastaba con la creencia muy arraigada entre los  religiosos de que las universidades se creaban para elevar unas ciencias y  deprimir otras.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El 20 de mayo de 1811, el Consejo de Regencia design&oacute; a  Bernal Segundo Fiscal del Tribunal del Protomedicato. Al fallecimiento del  Protom&eacute;dico Segundo Roque J. Oyarvide San Mart&iacute;n, el capit&aacute;n general Jos&eacute;  Cienfuegos y Jovellanos ascendi&oacute; a esta plaza al Dr. Lorenzo Hern&aacute;ndez Marrero  y a la de Protom&eacute;dico Tercero al Dr. Juan P&eacute;rez Delgado, quien hasta entonces  fung&iacute;a como Primer Fiscal. Bernal pas&oacute; entonces&nbsp;  a ocupar la vacante dejada por P&eacute;rez Delgado.</p>     <p>En 1814, se traslad&oacute; a la isla de Santo Domingo y se dice  incluso que fue Rector de la   Universidad dominicana entre 1815 y 1816. Tras su regreso a  Cuba, se le design&oacute; Protom&eacute;dico Tercero el 14 de abril de 1825. Desde entonces  se consagr&oacute; al ejercicio privado, aunque sin desatender sus deberes con el  Protomedicato. Estableci&oacute; buenas relaciones con familias de la aristocracia,  criollos ricos y figuras prominentes de la administraci&oacute;n colonial. Goz&oacute;  siempre del apoyo y los privilegios que le conced&iacute;a el Gobernador. En 1833 fue  nombrado Protom&eacute;dico Regente, con lo cual logr&oacute; su m&aacute;s ansiado galard&oacute;n que  poco pudo disfrutar, pues a los pocos meses de tomar posesi&oacute;n como tal fue  extinguido el Protomedicato.</p>     <p>Bernal ocup&oacute; otros cargos m&eacute;dicos importantes, como el de  cirujano del Hospital de Paula para mujeres y del Hospital de la Marina. Fue adem&aacute;s Vocal de la Junta Superior de Estudios de  la Sanidad y Caridad e  integr&oacute; la Sociedad Econ&oacute;mica  de Amigos del Pa&iacute;s. En su gesti&oacute;n en el Protomedicato tuvo a su favor la campa&ntilde;a  que puso en pr&aacute;ctica contra los charlatanes e intrusos de la profesi&oacute;n; adem&aacute;s  de su exigencia de que se les otorgara a los m&eacute;dicos los mismos derechos que a  los dem&aacute;s profesionales universitarios, que disfrutaban de privilegios  especiales en virtud de su dignidad. </p>     <p>Tiempo antes de su muerte comenz&oacute; a perder la capacidad de  la visi&oacute;n, hasta quedar completamente ciego. En su testamento no hizo constar  sus bienes de fortuna, pero s&iacute; que pose&iacute;a gran n&uacute;mero de esclavos, los cuales  distribuy&oacute; entre sus hijos, con la excepci&oacute;n del que lo atend&iacute;a personalmente a  quien le concedi&oacute; la libertad. Falleci&oacute; en La   Habana el 14 de noviembre de 1853.&nbsp; </p>     <p><strong>Bibliograf&iacute;a</strong></p> <ul type="disc">       <li>Bernal       J. Informe sobre la epidemia de viruelas en el pueblo y de haber iniciado       la vacunaci&oacute;n en el mismo. Papel Peri&oacute;dico de la Havana 1804;(28):109-110.</li>       <li>Bernal       Mu&ntilde;oz J. Discurso en la toma de posesi&oacute;n del cargo como Protom&eacute;dico       Regente. Diario de la Habana       1833;(22):2.</li>       <li>Calcagno       F. Diccionario Biogr&aacute;fico Cubano. New York: Imprenta y Librer&iacute;a de Ponce       de Le&oacute;n; 1878. p. 15.</li>       <li>Cowley       RA. Breves noticias sobre la ense&ntilde;anza de la Medicina en la Real y Pontificia Universidad del       M&aacute;ximo Doctor S. Jer&oacute;nimo. Habana: Imprenta y Librer&iacute;a de A. Pego; 1876.       p. 170-171, 261.</li>       <li>Dr.       Jos&eacute; Antonio Bernal. La Clase        M&eacute;dica. 1909;3:6-8.</li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Moscoso       Poello FE. Apuntes para la historia de la Medicina en la isla de Santo       Domingo T4. Santo Domingo: Ediciones de la Universidad Central       del Este; 1984. p. 296-299.</li>       <li>Nombramiento.       El doctor Jos&eacute; Antonio Bernal Mu&ntilde;oz nombrado Fiscal del Real Protomedicato.       Diario del Gobierno de la Habana       1819;(9):3.</li>     </ul>     <p>&nbsp;</p>     <p><strong>Dr. Marcos S&aacute;nchez Rubio Hurtado de Mendoza  (&iquest;-1836)</strong></p>     <p>Aunque no naci&oacute; en Cuba, Marcos S&aacute;nchez Rubio y Hurtado de  Mendoza fue como m&eacute;dico y hombre de ciencia hijo de ella, a donde lleg&oacute; muy  joven y adquiri&oacute; la profesi&oacute;n que ejerci&oacute; hasta su muerte. Natural de la villa  de Moratalla en Murcia, Espa&ntilde;a, estudi&oacute; Artes entre 1787 y 1790 en el Convento  de Nuestra Se&ntilde;ora de las Huertas, extramuros de la ciudad de Lorca, con el  fraile Leonardo Borja. En certificaci&oacute;n expedida por el Protom&eacute;dico Mat&iacute;as  Cantos dice que &quot;practic&oacute; la facultad de cirug&iacute;a y &aacute;lgebra desde noviembre  de 1790 hasta diciembre de 1793 en la ciudad de Motril, Cartagena, y en los  buques en que ha estado enrolado junto a su maestro, el cirujano Manuel  Mor&oacute;n&quot;. </p>     <p>En uno de estos viajes desembarc&oacute; en Veracruz, donde residi&oacute;  por alg&uacute;n tiempo hasta su traslado a La   Habana en 1795. Solicit&oacute; al Protomedicato su incorporaci&oacute;n  como cirujano y tras el examen con Miguel Su&aacute;rez, fue aprobado y admitido como  tal el 5 de enero de 1796. Luego convalid&oacute; sus estudios de Filosof&iacute;a y obtuvo  el grado de Bachiller en Artes el 12 de agosto de 1802. Matricul&oacute; la carrera  m&eacute;dica en la Universidad  de La Habana y recibi&oacute;  el t&iacute;tulo de Bachiller el 26 de marzo de 1805. Hizo sus pr&aacute;cticas con el Dr.  Jos&eacute; de la Cruz Caro  Pereira y en 1807 fue autorizado al ejercicio de la profesi&oacute;n. </p>     <p>Declarada vacante la c&aacute;tedra de Anatom&iacute;a de la Universidad en 1806, se present&oacute;  como opositor a ella, pero tuvo que separarse a instancias de su opositor Jos&eacute;  Antonio Bernal Mu&ntilde;oz, quien aleg&oacute; le faltaba el intersticio de dos a&ntilde;os exigido  por el Reglamento para poder aspirar a c&aacute;tedras luego de obtenido el t&iacute;tulo de  Bachiller. No obstante, por renuncia del Dr. Roque J. Oyarvide San Mart&iacute;n,&nbsp; qued&oacute; vacante al a&ntilde;o siguiente la c&aacute;tedra de  Methodus medendi (Terap&eacute;utica). Se present&oacute; como aspirante y en esa ocasi&oacute;n  mereci&oacute; la aprobaci&oacute;n del Tribunal. Tom&oacute; posesi&oacute;n de la c&aacute;tedra el 28 de marzo  de 1807 y, a t&iacute;tulo de catedr&aacute;tico, se le confirieron los grados de Licenciado  y de Doctor en Medicina el 7 de abril de ese a&ntilde;o. Con anterioridad se hab&iacute;a  desempe&ntilde;ado como sustituto de la c&aacute;tedra de V&iacute;speras de 1805 a 1806 e interino de la de  Terap&eacute;utica en 1806. </p>     <p>Amante como era del estudio de las ciencias naturales, fue  algo natural que encontrara en las lecciones de materia m&eacute;dica una oportunidad  para explayarlas y&nbsp; comprobar su  utilidad. Y por ese mismo entusiasmo por las ciencias naturales, se dedic&oacute; a  ellas con especial predilecci&oacute;n. Fue tambi&eacute;n un entusiasta vacunador contra la  viruela, a partir de la introducci&oacute;n de este m&eacute;todo preservativo por el doctor  Tom&aacute;s Romay Chac&oacute;n, quien mucho le elogiara por su constancia en esta acci&oacute;n.  Fue miembro de la Junta Central  de Vacuna, en la que labor&oacute; de manera incansable hasta 1810. </p>     <p>En 1814, public&oacute; un tratado sobre la fiebre biliosa (fiebre  amarilla), donde se adscribi&oacute; a las tendencias anticontagionistas la &eacute;poca, en  particular a las clim&aacute;tico m&eacute;dicas. Sus observaciones en esta obra lo situaron  junto a Antonio Robredo y Miguel Arambarri como iniciador de los estudios  sistem&aacute;ticos de la Climatolog&iacute;a  y la Meteorolog&iacute;a,  si bien su contribuci&oacute;n m&aacute;s novedosa fue la importancia que atribuy&oacute; al s&iacute;ntoma  fiebre; su preocupaci&oacute;n por tratar de explicarla y su inter&eacute;s por la termometr&iacute;a,  a la que en Europa se le daba s&oacute;lo un valor cl&iacute;nico. &Eacute;l incorpor&oacute; el term&oacute;metro  a las afecciones de car&aacute;cter epid&eacute;mico, valor&oacute; la relaci&oacute;n temperatura-pulso y  estableci&oacute; la temperatura m&aacute;xima resistible por el ser humano. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>S&aacute;nchez Rubio fue un buen cl&iacute;nico, porque era un gran  observador. Para &eacute;l estudiar era un placer. Se ha dicho que en virtud de ello  abus&oacute; de su potencia intelectual, por lo que perdi&oacute; m&aacute;s tarde la raz&oacute;n y  falleci&oacute; demente en el a&ntilde;o 1836 en una finca situada en la jurisdicci&oacute;n de  Santiago de las Vegas.</p>     <p><strong>Bibliograf&iacute;a</strong></p> <ul type="disc">       <li>Archivo       Central de la Universidad       de La Habana. Expediente       12,493/802.</li>       <li>Calcagno       F. Diccionario Biogr&aacute;fico Cubano. New York: Imprenta y Librer&iacute;a de Ponce       de Le&oacute;n; 1878. p. 558.</li>       <li>Cowley       RA. Breves noticias sobre la ense&ntilde;anza de la Medicina en la Real y Pontificia Universidad del       M&aacute;ximo Doctor S. Jer&oacute;nimo. Habana: Imprenta y Librer&iacute;a de A. Pego; 1876.       p. 331-336.</li>       <li>Romay       T. Memoria sobre la introducci&oacute;n y progresos de la vacuna en la isla de       Cuba. Havana: Imprenta de la        Capitan&iacute;a General; 1805. p. 20-21.</li>       <li>S&aacute;nchez       Rubio M. Tratado sobre la fiebre biliosa y otras enfermedades. Habana:       Imprenta del Comercio; 1814.</li>     </ul>     <p>&nbsp;</p>     <p><strong>Dr. Nicol&aacute;s Vicente  del Valle Ram&iacute;rez (&iquest;-1859)</strong></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Hijo del que fuera Protom&eacute;dico y catedr&aacute;tico de V&iacute;speras  (Patolog&iacute;a) entre 1775 y 1781, el Dr. Nicol&aacute;s M. del Valle y de la Vega, y de Mar&iacute;a Dolores Ram&iacute;rez, naci&oacute;  en La Habana entre 1785  y 1790. Luego de graduarse de Bachiller en Artes el 8 de abril de 1803, comenz&oacute;  los estudios m&eacute;dicos hasta el 1ro. de julio de 1806, fecha en la que obtuvo el  grado de Bachiller en Medicina. Realiz&oacute; los dos a&ntilde;os de pr&aacute;ctica con el Dr. Tom&aacute;s  Romay Chac&oacute;n hasta el 18 de julio de 1808. Cinco d&iacute;as despu&eacute;s fue aprobado por  el Tribunal del Protomedicato en el examen que hizo en el Hospital de San  Francisco de Paula con el Dr. Juan P&eacute;rez Delgado. Los tres casos que le tocaron  para demostrar sus aptitudes fue uno de infecci&oacute;n del lagrimal, otro de  hidrosis ascitis incipiente y el &uacute;ltimo de fiebre t&iacute;sica. </p>     <p>Al renunciar el Dr. Bernab&eacute; Jos&eacute; Vargas D&iacute;az a la c&aacute;tedra de  V&iacute;speras, se present&oacute; como aspirante sin opositor. A ese efecto sostuvo la  lecci&oacute;n &laquo;Causa materiali ex qua intrinsese considerata internas que  intemperierum sunt fluide qui in corpore insunt&raquo;. La exposici&oacute;n de esta tesis  de etiolog&iacute;a mereci&oacute; que el jurado, integrado por el Decano Jos&eacute; Juli&aacute;n de  Ayala Gonz&aacute;lez y los doctores Tom&aacute;s Romay Chac&oacute;n, Agust&iacute;n Florencio Rodr&iacute;guez  Bed&iacute;a, Francisco Ignacio de Soria Qui&ntilde;ones, Jos&eacute; Antonio Bernal Mu&ntilde;oz y Marcos  S&aacute;nchez Rubio, lo aprobaran de manera un&aacute;nime. Tom&oacute; posesi&oacute;n de la c&aacute;tedra el  22 de diciembre de 1808 y a t&iacute;tulo de catedr&aacute;tico recibi&oacute; los grados de  Licenciado y Doctor el 9 y el 11 de junio de 1809, respectivamente. </p>     <p>De lo que represent&oacute; su paso por la c&aacute;tedra para el progreso  de la docencia, no se han encontrado datos que puedan servir de indicios de  alguna contribuci&oacute;n importante. Despu&eacute;s de vencido su sexenio en 1814, no se  present&oacute; por segunda vez a optar por la c&aacute;tedra. En 1811, hab&iacute;a sido nombrado  por el Protomedicato Segundo Fiscal auxiliar, pero este nombramiento fue  anulado y el Consejo de Regencia design&oacute; en su lugar al Dr. Jos&eacute; Antonio  Bernal. En 1819, solicit&oacute; de nuevo la plaza de Segundo Fiscal, que hab&iacute;a sido  suprimida al ratificarse a Bernal como Primero, pero tampoco le fue conferida.  En definitiva asumi&oacute; el cargo de Fiscal del Protomedicato en 1833, cuando  Bernal era su Regente. </p>     <p>En 1835 y 1849, aparecieron sendos prospectos que anunciaban  la publicaci&oacute;n de una memoria u observaciones sobre el c&oacute;lera morbo y su  curaci&oacute;n escrita por &eacute;l, pero parece no haberse realizado, pues hasta ahora no  se ha visto ning&uacute;n ejemplar impreso de ese documento. </p>     <p>Estuvo casado con Mar&iacute;a Dolores Mart&iacute;nez, natural de  Remedios, y uno de sus hijos fue tambi&eacute;n m&eacute;dico. Falleci&oacute; en La Habana el 18 de octubre de 1859.</p>     <p>Bibliograf&iacute;a </p> <ul type="disc">       <li>Archivo       Central de la Universidad       de La Habana. Expediente       14,382/806.</li>       <li>Archivo       de la Catedral de       La Habana. Libro       8 de defunciones, folio 194, n&uacute;mero 485.</li>       <li>Cowley       RA. Breves noticias sobre la        ense&ntilde;anza de la Medicina en la Real        y Pontificia&nbsp;&nbsp;       Universidad del M&aacute;ximo Doctor S. Jer&oacute;nimo. Habana: Imprenta y&nbsp; Librer&iacute;a de A. Pego; 1876. p. 212,       338-339.</li>       <li>Sevilla.       Archivo General de Indias. Audiencia de Santo Domingo. Legajo 1,607.</li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Torriente       Brau Z de la, L&oacute;pez S&aacute;nchez J. Bibliograf&iacute;a Cient&iacute;fica Cubana (1790-1848).       La Habana:       Editorial Academia; 1979. p. 103, 105, 111.</li>       <li>Trelles       CM. Biblioteca Cient&iacute;fica Cubana. T2. Matanzas: Imprenta de Juan F.       Oliver; 1919.&nbsp; p. 216.</li>     </ul>     <p>&nbsp;</p>     <p><strong>Dr. Pedro J. Andreu  Zamora (1785-1859)</strong></p>     <p>Naci&oacute; en La Habana  el 20 de junio de 1785. Hijo de Pedro Andreu, natural de Hoyosa, Valencia,  Espa&ntilde;a, y de Rafaela Zamora, de Guanabacoa. A los 16 a&ntilde;os de edad ingres&oacute; en el  Convento de San Juan de Letr&aacute;n, donde estudi&oacute; Filosof&iacute;a con los profesores fray  Agust&iacute;n Roy y el Dr. Juan Rafael Santos; donde se gradu&oacute; de Bachiller en Artes  el 25 de julio de 1805. Un a&ntilde;o antes de graduarse en ese Convento hab&iacute;a  empezado los estudios m&eacute;dicos. Obtuvo el grado de Bachiller en Medicina el 25  de abril de 1807. Cumpli&oacute; el per&iacute;odo de pr&aacute;cticas desde 1807 hasta 1809 con los  doctores Francisco Ignacio de Soria Qui&ntilde;ones y Juan P&eacute;rez Delgado y fue  aceptado al ejercicio de la profesi&oacute;n el 25 de marzo de 1809 por los  Protom&eacute;dicos Nicol&aacute;s del Valle de la Vega  y Roque J. Oyarvide San Mart&iacute;n.</p>     <p>A principios de 1810 se present&oacute; como opositor a la c&aacute;tedra  de anatom&iacute;a por renuncia de su titular, el Dr. Jos&eacute; A. Bernal Mu&ntilde;oz. Seg&uacute;n  Cowley, dio este paso &quot;m&aacute;s incitado por sus hermanos fray Antonio y fray  Mateo, que impulsado por sus deseos&quot;. Fijados el d&iacute;a y la hora para la  lectura de su lecci&oacute;n, sostuvo &laquo;Vera, certa qui est sanguinis circulatio in  corpore humano&raquo;. Esa cuesti&oacute;n que no constituy&oacute; contribuci&oacute;n alguna, pues no  era m&aacute;s que un remedo de lo demostrado desde 1628 por Harvey, le dio acceso al  profesorado al obtener los votos del Jurado, compuesto por el Protom&eacute;dico  Primero Nicol&aacute;s del Valle y los conjueces Antonio Machado, Roque J. Oyarvide,  Francisco I. de Soria y Jos&eacute; A. Bernal. </p>     <p>As&iacute;, desde el 2 de febrero de 1810 en que tom&oacute; posesi&oacute;n de  la c&aacute;tedra, Andreu regente&oacute; durante seis a&ntilde;os una asignatura que le era  pr&aacute;cticamente desconocida, tanto en lo referente a su magnitud como a su  importancia. En realidad, cumpli&oacute; el sexenio reglamentario sin renunciar a  ella, ante la necesidad de que se impartiera en la Universidad Pontificia,  por que por falta de profesores hab&iacute;a cerrado la que hab&iacute;a sido inaugurada por  el licenciado Francisco Xavier C&oacute;rdova en el Hospital Militar de San Ambrosio.  Por su condici&oacute;n de catedr&aacute;tico, se le confiri&oacute; el grado de Licenciado en  Medicina el 14 de abril de 1810 y el de Doctor el 23 del mismo mes y a&ntilde;o. El 9  de septiembre de 1812 comenz&oacute; a ejercer el cargo de Tesorero de la universidad,  que desempe&ntilde;&oacute; durante cinco a&ntilde;os con absoluta probidad. </p>     <p>Despu&eacute;s de practicar la cirug&iacute;a el tiempo reglamentario,  hasta el 2 de enero de 1813 en el Hospital de San Ambrosio con el licenciado  Joaqu&iacute;n Mu&ntilde;oz, solicit&oacute; al Protomedicato lo convalidara como cirujano latino.  Examinado por el licenciado Marcos S&aacute;nchez Rubio, fue aprobado como tal el 8 de  enero de 1813. </p>     <p>Sus hermanos fray Antonio y fray Mateo fueron destacadas  personalidades religiosas y catedr&aacute;ticos de Sagrados C&aacute;nones. El primero lleg&oacute;  a ser Rector cancelario. Fue m&eacute;dico del Hospital Militar de San Ambrosio, socio  de n&uacute;mero de la Sociedad   Econ&oacute;mica de Amigos del Pa&iacute;s y, aunque ejerci&oacute; la profesi&oacute;n  m&eacute;dica por m&aacute;s de 50 a&ntilde;os, no dej&oacute; huella de alguna acci&oacute;n destacada en su  trabajo. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Casado con Mar&iacute;a Bel&eacute;n Soler, muri&oacute; en La Habana el 10 de diciembre de 1859.</p>     <p><strong>Bibliograf&iacute;a</strong></p> <ul type="disc">       <li>Archivo       de la Catedral de       La Habana. Libro       15 de bautismos, folio 135, n&uacute;mero 503.</li>       <li>Archivo       Central de la Universidad       de La Habana. Expediente       580/805.</li>       <li>Archivo       Central de la Universidad       de La Habana. Libro       Primero de Doctores, folio 136v.</li>       <li>Cowley       RA. Breves noticias sobre la ense&ntilde;anza de la Medicina en la Real y Pontificia </li>       <li>Universidad       del M&aacute;ximo Doctor S. Jer&oacute;nimo. Habana: Imprenta y Librer&iacute;a de A. Pego;       1876. p.171-172, 251-252.</li>     </ul>     <p>&nbsp;</p>     <p><strong>Dr. Antonio Viera  Infante (1784-1834)</strong></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Naci&oacute; en La Habana  el 13 de noviembre de 1784; hijo de Manuel Vicente y de Mar&iacute;a Josefa. Comenz&oacute; a  estudiar Filosof&iacute;a en 1801 en el Colegio Seminario de San Carlos, donde tuvo  como profesores al padre Jos&eacute; Agust&iacute;n Caballero y al Dr. Rafael de los Santos.  Finalizados estos estudios, empez&oacute; el Bachillerato en Sagrados C&aacute;nones, que  abandon&oacute;, despu&eacute;s de vencer los cursos de 1803 y 1804, para iniciar la carrera  de Medicina. Se gradu&oacute; de Bachiller en Artes el 16 de abril de 1806 y en  Medicina el 21 de marzo de 1807. Sus jueces sinodales fueron los doctores  Nicol&aacute;s del Valle, Jos&eacute; de Jes&uacute;s M&eacute;ndez, Jos&eacute; P&eacute;rez Bohorques, Jos&eacute; Antonio  Bernal y Francisco Ignacio de Soria y los bachilleres Ambrosio de Arag&oacute;n,  Marcos S&aacute;nchez Rubio y Jos&eacute; M. Leyba. Realiz&oacute; su pr&aacute;ctica con el Protom&eacute;dico Dr.  Jos&eacute; Caro y al fallecimiento de &eacute;ste, la continu&oacute; con el Dr. Jos&eacute; P&eacute;rez  Bohorques. Fue examinado y aprobado por el Protomedicato el 13 de marzo de  1809. Se ocup&oacute; tambi&eacute;n de la cirug&iacute;a, cuya pr&aacute;ctica llev&oacute; a cabo desde 1806  hasta 1811 en el Hospital San Francisco de Paula con el Dr. Jos&eacute; A. Bernal. Obtuvo  el t&iacute;tulo de cirujano latino el 5 de marzo de 1811. </p>     <p>Seg&uacute;n Cowley, Viera fue el caso de un m&eacute;dico sin vocaci&oacute;n  profesional, pues en todos los actos de su vida predominaba un af&aacute;n desmedido  de lucrar por medio de los negocios. Los t&iacute;tulos y honores que recibi&oacute; eran  medios de que se val&iacute;a para satisfacer su extraordinaria ambici&oacute;n, lo que  explica su aspiraci&oacute;n al Rectorado en 1823 y su inter&eacute;s por graduarse de Doctor  en Jurisprudencia. Fue catedr&aacute;tico vitalicio de Prima, asignatura que asumi&oacute;  por primera vez el 24 de marzo de 1812, como &uacute;nico opositor. Alcanz&oacute; los grados  de Licenciado y de Doctor en Medicina el 30 de septiembre siguiente. En su  segunda oposici&oacute;n tuvo como contendientes a los bachilleres Jos&eacute; J. Navarro,  Bernardo J. Riesgo y Francisco Sandoval. Esa vez tom&oacute; posesi&oacute;n de la c&aacute;tedra el  27 de abril de 1818. En 1824 volvi&oacute; a concursar, en esa ocasi&oacute;n sin opositores  al igual que en la primera. </p>     <p>Los 22 a&ntilde;os que se mantuvo como titular de la c&aacute;tedra de  Prima significaron una r&eacute;mora para el avance de los conocimientos fisiol&oacute;gicos,  pues realmente ignoraba los trabajos experimentales de esta ciencia b&aacute;sica de  la medicina y se mostraba renuente a aceptar o a introducir cualquier nueva  teor&iacute;a. Esto daba lugar a serias contradicciones con sus alumnos, sobre todo  con los que proced&iacute;an del Seminario de San Carlos, quienes hab&iacute;an recibido  conocimientos de una filosof&iacute;a opuesta al escolasticismo, que entonces imperaba  en la Universidad   Pontificia. De otra parte, entraba tambi&eacute;n en contradicci&oacute;n  con la ense&ntilde;anza de las otras c&aacute;tedras en la misma facultad, como la de Agust&iacute;n  Encinoso de Abreu en Patolog&iacute;a, &Aacute;ngel J. Cowley en Terap&eacute;utica y Nicol&aacute;s J.  Guti&eacute;rrez en Anatom&iacute;a, con independencia de la incongruencia que significaba el  lat&iacute;n por &eacute;l mantenido, lengua que chocaba con el espa&ntilde;ol ya predominante en el  alto centro de estudios. </p>     <p>Nunca desisti&oacute; de su prop&oacute;sito de graduarse de Bachiller en  Sagrados C&aacute;nones, cuyo t&iacute;tulo logr&oacute; el 23 de junio de 1824. El de Doctor en  Derecho Civil lo alcanz&oacute; el 27 de junio de 1825; recibi&oacute; la borla por donaci&oacute;n  del licenciado Miguel Hern&aacute;ndez Aguilar, catedr&aacute;tico de Prima en Leyes, quien a  su vez la hab&iacute;a hecho de ella en&nbsp;  herencia de su padre. <br />   En m&aacute;s de 12 ocasiones fue tesorero de la universidad; Fiscal  en 1813; Rector en 1822; Conciliario en 1823; m&eacute;dico cirujano del Regimiento de  Infanter&iacute;a de Milicias; tercer Protom&eacute;dico en 1833 y miembro de la Junta Superior de  Sanidad.&nbsp; </p>     <p>Falleci&oacute; en La Habana,  el 29 de septiembre de 1834, v&iacute;ctima de la epidemia de c&oacute;lera morbo que desde el  a&ntilde;o anterior hab&iacute;a azotado la ciudad.</p>     <p><strong>Bibliograf&iacute;a</strong></p> <ul type="disc">       <li>Archivo       Central de la Universidad       de La Habana. Expediente       1,498/803.</li>       <li>Archivo       Central de la Universidad       de La Habana. Libro       Primero de Doctores, folio 138v.</li>       <li>Archivo       de la Parroquia       del Santo Cristo. Libro 12 de bautismos, folio 155, n&uacute;mero 621.</li>       <li>Calcagno       F. Diccionario Biogr&aacute;fico Cubano. New York: Imprenta y librer&iacute;a de Ponce       de Le&oacute;n; 1878. p. 683.</li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Cowley       RA. Breves noticias sobre la ense&ntilde;anza de la Medicina en la Real y Pontificia </li>       <li>Universidad       del M&aacute;ximo Doctor S. Jer&oacute;nimo. Habana: Imprenta y librer&iacute;a de A. Pego,       1876. p. 141-149, 339.</li>       <li>Dr.       Antonio Viera. La Clase M&eacute;dica       1908;2(7):6-7.</li>       <li>Torriente       Brau Z de la, L&oacute;pez S&aacute;nchez J. Bibliograf&iacute;a Cient&iacute;fica Cubana (1790-1848).       La Habana: Editorial Academia; 1979. p. 103.</li>     </ul>     <p>&nbsp;</p>     <p><strong>Dr. Sim&oacute;n J. Vicente  de Hevia Rodr&iacute;guez (1788-1849)</strong></p>     <p>Naci&oacute; en La Habana  el 27 de octubre de 1788. Hijo de Francisco de Hevia, Primer Piloto de la Real Armada y natural de la  villa de Gra&ntilde;a, en Galicia, y de B&aacute;rbara Josefa Rodr&iacute;guez, de La Habana. Empez&oacute; a estudiar  Filosof&iacute;a en 1803 en el Colegio Seminario de San Carlos, donde tuvo como  profesores a Jos&eacute; Agust&iacute;n Caballero, Jos&eacute; R. de los Santos, Remigio Cernada y  Jos&eacute; Bernardo O'Gavan. Obtuvo el grado de Bachiller en Artes ante un tribunal  integrado por fray Jos&eacute; M. Espinosa, D&aacute;maso Inestrosa y Francisco Ignacio de  Soria. Continu&oacute; la carrera de Medicina con los catedr&aacute;ticos Francisco I. de  Soria en Prima; Marcos S&aacute;nchez Rubio, Jos&eacute; Mar&iacute;a Leyba y Nicol&aacute;s Vicente del  Valle en V&iacute;speras; Jos&eacute; Antonio Bernal en Anatom&iacute;a y Marcos S&aacute;nchez Rubio en  Methodus Medendi. Se gradu&oacute; de Bachiller en Medicina el 1ro. de junio de 1809  con los examinadores Tom&aacute;s Romay, Jos&eacute; P&eacute;rez Bohorques, Jos&eacute; Liberato Garc&iacute;a,  fray Manuel Casaverde, Francisco I. de Soria, Nicol&aacute;s V. del Valle y Jos&eacute; A.  Bernal. </p>     <p>Seg&uacute;n Cowley realiz&oacute; sus pr&aacute;cticas con el doctor Andr&eacute;s  Terriles y el licenciado Alonso F. Romero. Sin embargo, en su expediente consta  solamente el certificado expedido por el Dr. Jos&eacute; A. Bernal, donde qued&oacute;  registrado que de 1805 a  1810 practic&oacute; con &eacute;l la cirug&iacute;a y desde 1809 hasta 1811 la medicina. Alcanz&oacute; la  categor&iacute;a de cirujano latino el 19 de diciembre de 1810 y su t&iacute;tulo aparece  firmado por los doctores Nicol&aacute;s V. del Valle y Roque J. Oyarvide. Fue  convalidado como tal por el Protomedicato el 20 de febrero de 1811. Con ese  motivo present&oacute; una certificaci&oacute;n de Tom&aacute;s Romay quien, como sinodal en su  examen de Bachillerato, acredit&oacute; su capacidad m&eacute;dica, su buena educaci&oacute;n y su  honorable conducta. </p>     <p>En 1813, fue designado m&eacute;dico del Regimiento de Infanter&iacute;a  de las Milicias Disciplinadas de la Plaza de La Habana. Al declararse vacante la  c&aacute;tedra de Methodus Medendi en 1813, aspir&oacute; a ella y la obtuvo con una tesis  derivada de los aforismos de Hip&oacute;crates, cuyo t&iacute;tulo se traduce as&iacute;: &laquo;Desde el  punto de vista m&eacute;dico no hay definici&oacute;n completa y exacta de lo que es y  significa la fiebre&raquo;. Aunque esa tesis trataba m&aacute;s de una cuesti&oacute;n de patolog&iacute;a  que de terap&eacute;utica, no se puede juzgar como una elecci&oacute;n impropia, pues los  opositores deb&iacute;an abordar los temas, seg&uacute;n los puntos que le tocasen en suerte.  En estas oposiciones actu&oacute; como Juez el Dr. Tom&aacute;s Romay y como miembros del  Tribunal el Pro Decano Jos&eacute; de J. M&eacute;ndez y los tambi&eacute;n doctores Marcos S&aacute;nchez  Rubio, Pedro Andreu, Antonio Viera y Nicol&aacute;s V. del Valle. Tom&oacute; posesi&oacute;n de la  c&aacute;tedra el 14 de abril de 1813 y bajo su regencia la asignatura experiment&oacute;  notables progresos. A t&iacute;tulo de catedr&aacute;tico, obtuvo el grado de Licenciado en  Medicina el 16 de octubre de 1813 y, al d&iacute;a siguiente, el de Doctor. Este  &uacute;ltimo lo recibi&oacute; de manos del Pro Decano Jos&eacute; de J. M&eacute;ndez. Sus argumentales  fueron los doctores Francisco I. de Soria y Marcos S&aacute;nchez Rubio. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En sesi&oacute;n del claustro celebrada el 9 de febrero de 1822,  fecha enmarcada en el&nbsp; breve per&iacute;odo  constitucional que disfrut&oacute; la isla, propuso que ese cuerpo docente se reuniera  una vez por semana hasta tanto se reorganizara la universidad &quot;con la  perfecci&oacute;n de que era susceptible&quot;. Su moci&oacute;n, que fue aceptada, signific&oacute;  un ataque a los privilegios eclesi&aacute;sticos y de la corona en la regencia de la  instituci&oacute;n. Sin embargo, el intento de promoverla qued&oacute; frustrado con la  abrogaci&oacute;n de la constituci&oacute;n y el restablecimiento de la monarqu&iacute;a absoluta. </p>     <p>Su impugnaci&oacute;n al Dr. Jos&eacute; A. Bernal sobre las propiedades  de la p&iacute;ldora de Ugarte, dio lugar a una controversia importante en la historia  m&eacute;dica. Produjo un documento revelador de una &eacute;tica profesional y cient&iacute;fica  acorde con los progresos alcanzados en su &eacute;poca y, tras exponer y razonar  cr&iacute;ticamente las principales teor&iacute;as en boga, se pronunci&oacute; en contra del  dogmatismo de los sistemas y se declar&oacute; empirista y ecl&eacute;ctico. </p>     <p>Acerca del Dr. Hevia refiri&oacute; Cowley que, adem&aacute;s de buen  m&eacute;dico, era de un car&aacute;cter afable y jovial. Aunque son escasos los escritos que  dej&oacute; representativos de sus conocimientos y dedicaci&oacute;n a la medicina, se debe  considerar que junto a &eacute;l se formaron m&eacute;dicos de tanta val&iacute;a y reputaci&oacute;n como  los doctores Agust&iacute;n Encinoso de Abreu y Fernando Gonz&aacute;lez del Valle. </p>     <p>Hasta 1833 fue Secretario de la Junta de Sanidad. Tambi&eacute;n fue Fiscal y  tercer Protom&eacute;dico, M&eacute;dico Honorario de la Real Familia y Tercer Vocal de la Junta Superior Gubernativa de  Medicina y Cirug&iacute;a. </p>     <p>El 1ro. de agosto de 1814, se hab&iacute;a casado con Mar&iacute;a Josefa  L&oacute;pez Rubio, de la que enviud&oacute;. El 15 de mayo de 1819, contrajo segundas  nupcias, esa vez con Mar&iacute;a Asunci&oacute;n, la hermana de su primera esposa. Falleci&oacute;  en La Habana el 10 de  noviembre de 1849. Un a&ntilde;o antes, el 30 de marzo de 1848, hab&iacute;a testado ante  Pedro Vidal Rodr&iacute;guez.</p>     <p><strong>Bibliograf&iacute;a </strong></p> <ul type="disc">       <li>Archivo       Central de la Universidad       de La Habana. Expediente       6,624/810.</li>       <li>Archivo       Central de la Universidad       de La Habana. Libro       Primero de Doctores, folio 142v.</li>       <li>Archivo       de la Parroquia       del Santo &Aacute;ngel. Libro 6 de bautismos, folio 201, n&uacute;mero 2.</li>       <li>Calcagno,       F. Diccionario Biogr&aacute;fico Cubano. New York: Imprenta y librer&iacute;a de Ponce       de Le&oacute;n; 1878. p. 348.</li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Cowley       RA. Breves noticias sobre la ense&ntilde;anza de la Medicina en la Real y Pontificia </li>       <li>Universidad       del M&aacute;ximo Doctor S. Jer&oacute;nimo. Habana: Imprenta y librer&iacute;a de A. Pego,       1876. p. 226-227, 295-315.</li>       <li>Rosa&iacute;n       D. Necr&oacute;polis de la        Habana. Historia de los cementerios de esta ciudad.       Habana: Imprenta &quot;El Trabajo&quot;; 1875. p. 305-312.</li>       <li>Sim&oacute;n       Vicente de Hevia. La Clase        M&eacute;dica 1878;2(5):5-7.</li>       <li>Torriente       Brau Z de la, L&oacute;pez S&aacute;nchez J. Bibliograf&iacute;a Cient&iacute;fica Cubana (1790-1848).       La Habana: Editorial Academia; 1979. p. 88, 123, 126.</li>       <li>Trelles       CM. Biblioteca Cient&iacute;fica Cubana. Matanzas: Imprenta de Juan F. Oliver,       1919. p. 79, 171.</li>     </ul>     <p><strong>Dr. Pablo Jos&eacute; Mar&iacute;n  Pegudo (1788-1846)</strong></p>     <p>Hijo de Francisco Xavier Mar&iacute;n y Mar&iacute;a de Paula Pegudo,  naci&oacute; en La Habana el 13  de diciembre de 1788. Comenz&oacute; sus estudios en el Convento de San Juan de Letr&aacute;n  con fray Jos&eacute; Mar&iacute;a Espinosa, Remigio Cernada y Fernando Seydel. Se gradu&oacute; de  Bachiller en Artes el 12 de septiembre de 1808. Luego matricul&oacute; la carrera de  medicina en la   Universidad Pontificia, donde estudi&oacute; Prima con Francisco  Ignacio de Soria; Patolog&iacute;a con Nicol&aacute;s V. del Valle; Anatom&iacute;a con Jos&eacute; A.  Bernal y Methodus Medendi con Marcos S&aacute;nchez Rubio. El 10 de noviembre de 1812  obtuvo el grado de Bachiller en Medicina y el 2 de septiembre de 1813 recibi&oacute;  el t&iacute;tulo de Cirujano latino, despu&eacute;s de acreditar una pr&aacute;ctica de 1809 a 1812 -que simultaneaba con sus  estudios m&eacute;dicos- en el Hospital de San Francisco de Paula con el doctor Jos&eacute;  A. Bernal. Recibido como m&eacute;dico ante el Protomedicato en 1814, se present&oacute; ese  mismo a&ntilde;o como &uacute;nico opositor a la c&aacute;tedra de V&iacute;speras. El t&iacute;tulo de la lecci&oacute;n  que dedujo al afecto fue &laquo;Omnes morbi a replectione vel inactione proveniunt,  id est &nbsp; vigore vel &nbsp; debilitate&raquo;. </p>     <p>Seg&uacute;n Cowley, el doctor Mar&iacute;n fue educado en la &eacute;poca de  mayor apogeo del origen dualista de las enfermedades y su proposici&oacute;n en los  actos de prueba de la oposici&oacute;n ten&iacute;a que ser en ese sentido. Aprobado por el  Tribunal, integrado por los doctores Nicol&aacute;s V. del Valle, Pedro Andreu, Tom&aacute;s  Romay, Jos&eacute; de J. M&eacute;ndez, Antonio Viera y Sim&oacute;n V. de Hevia, tom&oacute; posesi&oacute;n de  la c&aacute;tedra el 28 de febrero de 1815. A  t&iacute;tulo de catedr&aacute;tico, alcanz&oacute; el grado de Licenciado en Medicina el 6 de marzo  de 1815 y el de Doctor el 22 de agosto siguiente. Sus argumentales fueron los  doctores Jos&eacute; A. Bernal y Antonio Viera. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El Dr. Mar&iacute;n se dedic&oacute; con preferencia al ejercicio pr&aacute;ctico  de su profesi&oacute;n. Como ten&iacute;a muy buena reputaci&oacute;n, reuni&oacute; una buena clientela y  ello le lleg&oacute; a causar dificultades para atender debidamente la c&aacute;tedra. Eso  hizo que renunciara a ella el 26 de marzo de 1820. Su prestigio como m&eacute;dico fue  reconocido por el doctor Nicol&aacute;s J. Guti&eacute;rrez, Presidente de la Real Academia de Ciencias  M&eacute;dicas, F&iacute;sicas y Naturales de La Habana  quien, en el discurso que&nbsp; pronunci&oacute; en  sesi&oacute;n solemne celebrada en esa corporaci&oacute;n el 19 de marzo de 1873, dijo al  hacer referencia a &eacute;l: &quot;...Fue uno de los que por su propio genio  consigui&oacute; levantarse una reputaci&oacute;n profesional en medio de las circunstancias  tan desfavorables de su &eacute;poca&quot;. </p>     <p>En su tiempo fue uno de los m&eacute;dicos que recibi&oacute; m&aacute;s muestras  de gratitud p&uacute;blica, las cuales aparec&iacute;an con frecuencia en la prensa escrita,  principalmente en el Diario de la   Habana. A pesar de su gran fama de buen m&eacute;dico, no dej&oacute; nada  escrito, ni siquiera una simple observaci&oacute;n. Fue m&eacute;dico militar del Batall&oacute;n  Isabel II. Falleci&oacute; soltero el 11 de abril de1846. Hab&iacute;a testado ante el  escribano Vicente Rodr&iacute;guez.</p>     <p><strong>Bibliograf&iacute;a </strong></p> <ul type="disc">       <li>Archivo       Central de la Universidad       de La Habana. Expediente       7,910/807.</li>       <li>Archivo       de la Parroquia       del Esp&iacute;ritu Santo. Libro 15 de bautismos, folio 201v, n&uacute;mero 3,018.</li>       <li>Archivo       de la Parroquia       del Esp&iacute;ritu Santo (defunciones). Libro 18 de defunciones, folio 29v,       n&uacute;mero 129.</li>       <li>Cowley       RA. Breves noticias sobre la ense&ntilde;anza de la Medicina en la Real y Pontificia </li>       <li>Universidad       del M&aacute;ximo Doctor S. Jer&oacute;nimo. Habana: Imprenta y librer&iacute;a de A. Pego,       1876. p. 212-214, 320.</li>       <li>G.M.       (seud). Soneto al Dr. Pablo Mar&iacute;n. Diario de la Habana 1838;(247):2.</li>       <li>Llano       F. Al Sr. Pablo Mar&iacute;n. Soneto. Diario de la Habana 1838;(180):2.</li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Pablo       Jos&eacute; Mar&iacute;n y Pegudo (1788-1846). La Clase M&eacute;dica       1909;3(6):8-11.</li>       <li>P&eacute;rez       I. Oda al Dr. Pablo Mar&iacute;n, por su feliz acierto en la asistencia de nueve       enfermos de c&oacute;lera. Diario de la        Habana 1833;(278):2.</li>       <li>Rosa&iacute;n       D. Necr&oacute;polis de la        Habana. Historia de los cementerios de esta ciudad.       Habana: Imprenta &quot;El Trabajo&quot;; 1875. p. 369.</li>     </ul>     <p>&nbsp;</p>     <p><strong>Dr. Antonio Machado  Borrego (1774-1844)</strong></p>     <p>Naci&oacute; en La Habana  el 12 de diciembre de 1774. Comenz&oacute; sus estudios en 1788 en el Convento de San  Juan de Letr&aacute;n con el lector fray Fernando Jos&eacute; de Arce. All&iacute; fue alumno del  doctor Tom&aacute;s&nbsp;Romay en Texto aristot&eacute;lico. Se gradu&oacute; de Bachiller en  Medicina en 1795. No se ha hallado informaci&oacute;n sobre sus intersticios y examen  ante el Protomedicato. Hay una referencia de que en un lapso de &quot;20 a&ntilde;os  permaneci&oacute; en el monte&quot;, de lo que se infiere que ejerci&oacute; en alg&uacute;n lugar  del interior del pa&iacute;s. </p>     <p>Al cumplir el doctor Pedro Andreu su sexenio como  catedr&aacute;tico de Anatom&iacute;a, se present&oacute; como opositor con el&nbsp; cirujano latino Jos&eacute; Gov&iacute;n. Con tres votos a  favor y dos en contra, se le concedi&oacute; la c&aacute;tedra, la cual asumi&oacute;&nbsp; el 30 de febrero de 1816. El 17 de mayo  obtuvo el grado de Licenciado en Medicina y dos d&iacute;as despu&eacute;s el de Doctor, en  un acto en el que los doctores Tom&aacute;s Romay y Lorenzo Hern&aacute;ndez actuaron como  argumentadores. </p>     <p>Cuando el profesor Eusebio Valli lleg&oacute; a La Habana para realizar investigaciones  sobre la fiebre amarilla, el Protomedicato design&oacute; a los doctores Tom&aacute;s Romay y  Antonio Machado para que le acompa&ntilde;aran. Este &uacute;ltimo fue m&eacute;dico de asistencia  en la enfermedad que llev&oacute; a aqu&eacute;l a la muerte. Sus actos&nbsp; posteriores hicieron presumir que estaba ya cansado  de su practica, o bien que no ten&iacute;a inter&eacute;s alguno por la profesi&oacute;n, pues tan  pronto se le dio una oportunidad renunci&oacute; a la c&aacute;tedra. Dicha acci&oacute;n coincidi&oacute;  con la asunci&oacute;n del cargo de la ense&ntilde;anza de la Anatom&iacute;a pr&aacute;ctica por el doctor  Jos&eacute; Tasso en el Hospital de San Ambrosio. Desde el a&ntilde;o anterior a su renuncia,  hab&iacute;a comenzado a estudiar en la   Facultad de Derecho Civil, donde se gradu&oacute; de Bachiller en  Leyes el 31 de marzo de 1821. </p>     <p>Hab&iacute;a fungido como Fiscal del Protomedicato en varios  pueblos lim&iacute;trofes de La Habana  como El Cano, Guatao, y El Wajay. Falleci&oacute; en 1844.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><strong>Bibliograf&iacute;a </strong></p> <ul type="disc">       <li>Archivo       Central de la Universidad       de La Habana. Expediente       7,760/793.</li>       <li>Cowley       RA. Breves noticias sobre la ense&ntilde;anza de la Medicina en la Real y Pontificia </li>       <li>Universidad       del M&aacute;ximo Doctor S. Jer&oacute;nimo. Habana: Imprenta y librer&iacute;a de A. Pego,       1876. p. 172-173, 321.</li>     </ul>     <p>&nbsp;</p>     <p><strong>Dr. Francisco  Sandoval Infante (1787-1839) </strong></p>     <p>Naci&oacute; en La Habana  el 24 de noviembre de 1787, de la pareja formada por Jos&eacute; Sandoval y Mar&iacute;a  Encarnaci&oacute;n Infante. Empez&oacute; a estudiar Filosof&iacute;a en 1802 en el Convento de San  Juan de Letr&aacute;n, donde tuvo como profesores a fray Vicente Lema y al doctor Jos&eacute;  R. de los Santos. Se gradu&oacute; de Bachiller en Artes el 13 de noviembre de 1806  ante un tribunal compuesto por fray D&aacute;maso de Inestrosa, Marcos S&aacute;nchez Rubio y  Fernando Seydel. Enseguida empez&oacute; la carrera de Medicina, en la que curs&oacute; Prima  con los catedr&aacute;ticos Felipe S. de Moya, Manuel Bustillos y Francisco I. de  Soria; V&iacute;speras con Marcos S&aacute;nchez Rubio, quien tambi&eacute;n le imparti&oacute; Methodus  Medendi, Bernab&eacute; Vargas y Jos&eacute; Mar&iacute;a Leiba; y Anatom&iacute;a con Jos&eacute; A. Bernal.  Mientras realizaba estos estudios, hizo tambi&eacute;n los de Cirug&iacute;a entre 1804 y  1809 con el doctor Jos&eacute; A. Bernal en el Hospital de San Francisco de Paula. El  4 de julio de 1809 se le expidi&oacute; el t&iacute;tulo de Cirujano latino. El 18 de febrero  de 1811 se gradu&oacute; de Bachiller en Medicina ante los sinodales Manuel Quesada,  Nicol&aacute;s V. del Valle, Francisco I. de Soria, Marcos S&aacute;nchez Rubio, Pedro  Andreu, Antonio Viera y Sim&oacute;n V. de Hevia. Realiz&oacute; los intersticios con el  doctor Jos&eacute; A. Bernal desde septiembre de 1808 hasta abril de 1809 y con el  doctor Diego V. Silveira en Alqu&iacute;zar desde el 12 de abril de 1809 hasta el 27  de noviembre de 1810. Se recibi&oacute; como m&eacute;dico ante el Protomedicato el 9 de  marzo de 1811. </p>     <p>En 1818 se present&oacute; como opositor a la c&aacute;tedra de Prima y,  aunque no logr&oacute; obtenerla, result&oacute; aprobado en sus ejercicios al efecto. Esto  le sirvi&oacute; de aval para que se le otorgara el grado de Licenciado en Medicina el  18 de mayo del mismo a&ntilde;o y el de Doctor el 22 de agosto siguiente. </p>     <p>En 1819, cuando se fijaron los edictos para la c&aacute;tedra de  Methodus Medendi, se present&oacute; a concursar frente a otros dos opositores. &Eacute;sta  s&iacute; le fue otorgada por mayor&iacute;a de votos y tom&oacute; posesi&oacute;n el 12 de junio de 1819.  Aunque al cumplirse su sexenio volvi&oacute; a optar por la misma c&aacute;tedra, se separ&oacute;  antes del acto de lectura e igual hizo en las siguientes oposiciones de 1831. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Sandoval fue uno de los m&aacute;s entusiastas propagadores de la  vacunaci&oacute;n contra la viruela y, durante la epidemia de c&oacute;lera en 1833,  dictamin&oacute;, en uni&oacute;n del doctor Antonio del Noval, en contra de un medicamento  conocido por el &quot;espec&iacute;fico de Esponda&quot;, sobre el cual afirm&oacute; que su  cualidad de contener las diarreas no ten&iacute;a significaci&oacute;n alguna, por cuanto su  aparici&oacute;n pod&iacute;a deberse a otras causas. El Protomedicato suspendi&oacute; la venta de  ese medicamento, cuya aplicaci&oacute;n se hab&iacute;a excedido, a pesar de que en un  principio s&oacute;lo se hab&iacute;a autorizado ensayar bajo estricto control en algunos  enfermos. </p>     <p>Fue m&eacute;dico del Cuerpo de Dragones, M&eacute;dico Primero del  Hospital de San Juan de Dios, Fiscal del Protomedicato en Alqu&iacute;zar y Vocal de la Junta Subalterna de Vacuna.  Falleci&oacute; en La Habana en  1839.</p>     <p><strong>Bibliograf&iacute;a </strong></p> <ul type="disc">       <li>Archivo       Central de la Universidad       de La Habana. Expediente       12,635/806.</li>       <li>Archivo       Central de la Universidad       de La Habana. Libro       Primero de Doctores, folio 154.</li>       <li>Archivo       de la Parroquia       del Santo Cristo. Libro 13 de bautismos, folio 50, n&uacute;mero 151.</li>       <li>Cowley       RA. Breves noticias sobre la ense&ntilde;anza de la Medicina en la Real y Pontificia </li>       <li>Universidad       del M&aacute;ximo Doctor S. Jer&oacute;nino. Habana: Imprenta y librer&iacute;a de A. Pego,       1876. p. 142, 229-231, 336-337.</li>       <li>Dos       amigos (seud). Necrolog&iacute;a de D. Francisco Sandoval. Dr. en Medicina y       Cirug&iacute;a. Diario de La Habana       1839;(342):2.</li>       <li>Dos       amigos (seud). Necrolog&iacute;a de D. Francisco Sandoval. Dr. en Medicina y       Cirug&iacute;a. Diario de La Habana       1839;(355):2.</li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Torriente       Brau Z. de la, L&oacute;pez S&aacute;nchez J. Bibliograf&iacute;a Cient&iacute;fica Cubana. La Habana: Editorial Academia,       1979. p. 73, 99, 103, 122.</li>     </ul>     <p>&nbsp;</p>     <p><strong>Dr. Bernardo Jos&eacute; del  Riesgo Cepeda (1786-1839) </strong></p>     <p>Naci&oacute; en Sancti Sp&iacute;ritus el 23 de marzo de 1786. Se gradu&oacute;  de Bachiller en Artes el 20 de junio de 1812 ante los jueces Remigio Cernada,  F&eacute;lix Varela y Pedro Andreu. De inmediato comenz&oacute; los estudios m&eacute;dicos, en los  que tuvo como catedr&aacute;ticos a los doctores Antonio Viera en Prima; Nicol&aacute;s V.  del Valle y Pablo Mar&iacute;n en V&iacute;speras; Pedro Andreu en Anatom&iacute;a y Sim&oacute;n V. de  Hevia en Methodus Medendi. A partir de 1815, todav&iacute;a estudiante de Medicina, se  desempe&ntilde;&oacute; como sustituto de la c&aacute;tedra de Texto aristot&eacute;lico. El 1ro. de  febrero de 1816 se gradu&oacute; de Bachiller en Medicina ante un Tribunal integrado  por el Pro Decano Jos&eacute; de J. M&eacute;ndez y los doctores Jos&eacute; A. Bernal, Marcos  S&aacute;nchez Rubio, Pedro Andreu, Antonio Viera, Sim&oacute;n V. de Hevia y Pablo Mar&iacute;n. El  1ro. de mayo de 1817 obtuvo la categor&iacute;a de cirujano latino, tras aprobar el  examen que le hizo S&aacute;nchez Rubio. </p>     <p>Cumpli&oacute; los dos a&ntilde;os de pr&aacute;ctica reglamentarios con los  doctores Jos&eacute; A. Bernal y Sim&oacute;n V. de Hevia y fue admitido por el Protomedicato  al ejercicio de la Medicina  el 25 de septiembre de 1818. Ese mismo a&ntilde;o se present&oacute; con tres oponentes&nbsp; m&aacute;s como aspirante a la c&aacute;tedra de Prima. Uno  de los oponentes era el doctor Antonio Viera, quien hab&iacute;a desempe&ntilde;ado la  c&aacute;tedra en el sexenio anterior. Los otros eran el licenciado Jos&eacute; Joaqu&iacute;n  Navarro y el bachiller Francisco Sandoval. Riesgo desarroll&oacute; la lecci&oacute;n  titulada &laquo;Omnes corporis functiones affinitatitubus excrecentur&raquo;. Aunque fue  aprobado en sus ejercicios, la c&aacute;tedra fue concedida al doctor Viera. </p>     <p>En 1819, qued&oacute; vacante la c&aacute;tedra de Terap&eacute;utica. Para  ocuparla se presentaron como opositores el doctor Francisco Sandoval y los  bachilleres Ildefonso S&aacute;nchez y Riesgo. &Eacute;ste recus&oacute; a Antonio Viera como  familiar de Sandoval, quien a su vez recus&oacute; al doctor Hevia por amistad &iacute;ntima  con Riesgo. Por fin se constituy&oacute; el Tribunal, que integraron el doctor Tom&aacute;s  Romay, como juez representante del Vice Real Patrono, y los tambi&eacute;n doctores  S&aacute;nchez Rubio y P&eacute;rez Delgado. Como sinodales actuaron los doctores Jos&eacute; P&eacute;rez  Bohorques, Nicol&aacute;s V. del Valle y Sim&oacute;n V. de Hevia, quien manifest&oacute;, en  r&eacute;plica a Sandoval, &quot;que ten&iacute;a la suficiente entereza para hacer todo lo  que pudiera por amistad, menos injusticias&quot;. Riesgo sostuvo como tesis  &laquo;Medicamento agunt agendo vel minuedo sensibiliteten et contra etilitatem&raquo;.  Seg&uacute;n Cowley, Riesgo resolvi&oacute; su tesis en armon&iacute;a con las doctrinas m&aacute;s  modernas de aquellos tiempos, en los que se aceptaba que los medicamentos  pod&iacute;an bien aumentar o disminuir la sensibilidad y la contractilidad,  cualidades que se consideraban fundamentos del organismo humano. La c&aacute;tedra fue  en definitiva adjudicada a Sandoval. </p>     <p>En 1820 se presentaron como aspirantes a la c&aacute;tedra de  Anatom&iacute;a, adem&aacute;s de Riesgo, el Maestro en Artes y Bachiller en Medicina Ignacio  V. de Ayala y el tambi&eacute;n bachiller &Aacute;ngel J. Cowley. En estas oposiciones  Riesgo, luego de recusar a varios jueces, protest&oacute; por haberse admitido a  Cowley, a quien le faltaban unos d&iacute;as para cumplir los dos a&ntilde;os de graduado. El  Rector accedi&oacute; a su reclamaci&oacute;n. La tesis que sustent&oacute; en esa ocasi&oacute;n fue  &laquo;Nervorum musculorunque actiones a fluido galv&aacute;nico, maxime adiuvantur quod  fluidum non solum metallicus sed etiam animali arcu devolvitur, inde, ed  Galvani et Voltai opiniones placido sunt foedere conniugenda&raquo;. </p>     <p>Esta tesis, aunque no era de Anatom&iacute;a, demostraba la  experiencia que se le otorgaba a la experimentaci&oacute;n y, adem&aacute;s, que se conoc&iacute;an  los puntos convertibles de ambos investigadores acerca de la naturaleza del  fen&oacute;meno que daba lugar a la aplicaci&oacute;n de la electricidad en el animal. Los  jueces fueron los doctores del Valle, como Asistente Real, Romay, Bernal,  Andreu, Hevia y Machado, quienes votaron de manera un&aacute;nime por Riesgo. &Eacute;ste  tomo posesi&oacute;n de la c&aacute;tedra el 29 de mayo de 1820 y recibi&oacute; los grados de Licenciado  y Doctor en Medicina el 3 de junio de ese a&ntilde;o y el 21 de enero de 1821,  respectivamente. Cumplido su sexenio, se present&oacute; de nuevo en opci&oacute;n a la misma  c&aacute;tedra. Sus oponentes esa vez fueron los bachilleres Gabriel Morales y Nicol&aacute;s  J. Guti&eacute;rrez. Litigante contumaz, Riesgo recus&oacute; a los jueces aun antes de  haberse nombrado. En el curso del largo per&iacute;odo consumido por este pleito,  Guti&eacute;rrez se gradu&oacute; de Doctor y se dio por separado. Otro tanto hizo Morales,  por lo que se qued&oacute; &eacute;l como &uacute;nico aspirante. En esta oposici&oacute;n dedujo &laquo;Osseum  fragibilitas a gelatinosa substantiae copia deperident, eorum duritis a  phosphatis calcis predominium&raquo;. El tema ten&iacute;a m&aacute;s contenido histol&oacute;gico que  anat&oacute;mico y era admitido como cierto en aquella &eacute;poca. <br />   &nbsp;<br />   Riesgo ocup&oacute; la c&aacute;tedra esa vez el 22 de junio de 1827. Poco  tiempo despu&eacute;s, el Protomedicato lo design&oacute; inspector de las boticas en toda la  isla. Ya cansado y rodeado de las enemistades que se cre&oacute; en las oposiciones,  renunci&oacute; a su c&aacute;tedra el 3 de junio de 1829 y se estableci&oacute; en Sancti Sp&iacute;ritus,  donde se dedic&oacute; a la labor asistencial. </p>     <p>Era un hombre de peque&ntilde;a estatura, barbilampi&ntilde;o, con  cicatrices de viruelas en la cara y una grande en el bigote. Falleci&oacute; en su  ciudad natal el 9 de diciembre de 1839.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><strong>Bibliograf&iacute;a</strong></p> <ul type="disc">       <li>Archivo       Central de la Universidad       de La Habana. Expediente       11,376/816.</li>       <li>Archivo       Central de la Universidad       de La Habana. Libro       Primero de Doctores, folio 162.</li>       <li>Bernardo       Jos&eacute; Riesgo. La Clase M&eacute;dica       1909;3(4):2-5.</li>       <li>Cowley       RA. Breves noticias sobre la ense&ntilde;anza de la Medicina en la Real y Pontificia </li>       <li>Universidad       del M&aacute;ximo Doctor S. Jer&oacute;nimo. Habana: Imprenta y librer&iacute;a de A. Pego,       1876. p. 142-143, 196-198, 228-229, 328.</li>       <li>Rosa&iacute;n       D. Necr&oacute;polis de La Habana:       Historia de los cementerios de esta ciudad. Habana: Imprenta &quot;El       Trabajo&quot;, 1875. p.446.</li>     </ul>     <p>&nbsp;</p>     <p><strong>Dr. Agust&iacute;n Encinoso  de Abreu y Reyes Gavil&aacute;n (1798-1854)</strong></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El Dr. Agust&iacute;n Encinoso de Abreu fue uno de los m&eacute;dicos m&aacute;s  eminentes de su tiempo por su vasta erudici&oacute;n y esp&iacute;ritu cient&iacute;fico.  Catedr&aacute;tico de Patolog&iacute;a y Fisiolog&iacute;a en la Universidad Pontificia,  fue un verdadero innovador de la docencia m&eacute;dica, pues fue el primero que  propuso sustituir al lat&iacute;n como lengua para la ense&ntilde;anza por el idioma  vern&aacute;culo, el espa&ntilde;ol. De su actuaci&oacute;n como profesor, el &uacute;ltimo de Prima (Fisiolog&iacute;a)  en la Universidad,  ninguna calificaci&oacute;n mejor que la del doctor Ram&oacute;n Zambrana Vald&eacute;s, quien  afirm&oacute; que en sus materias, Patolog&iacute;a y Fisiolog&iacute;a, nunca posey&oacute; La Habana &quot;ni voz m&aacute;s persuasiva ni  inteligencia m&aacute;s clara y fecunda&quot;. Fue el profesor m&aacute;s elocuente de  cuantos tuvo la Universidad&nbsp; y el m&aacute;s audaz en la incorporaci&oacute;n de nuevas  doctrinas m&eacute;dicas. Lamentablemente, sus m&uacute;ltiples ocupaciones y la atenci&oacute;n de  sus negocios particulares no le permitieron dedicarse m&aacute;s a la funci&oacute;n de  forjador de m&eacute;dicos. Ello se revela en los certificados de estudios expedidos a  los alumnos, en los que aparece una y otra vez la firma de su sustituto. </p>     <p>Naci&oacute; en San Agust&iacute;n de la Florida el 10 de marzo de 1798. El  lugar de su nacimiento fue casual, pues sus padres Francisco Encinoso de Abreu,  Abogado de las Reales Audiencias y Canciller&iacute;as de M&eacute;xico y Santo Domingo, y  Mar&iacute;a Josefa de la Luz Reyes  Gavil&aacute;n, ambos cubanos, estaban esa fecha de paso en dicha ciudad, donde le  pusieron por nombres Jos&eacute;&nbsp; Agust&iacute;n V&iacute;ctor  Meliton. Muy peque&ntilde;o se traslad&oacute; con sus padres a La Habana y en 1813 comenz&oacute; a estudiar  Filosof&iacute;a en el Colegio Seminario de San Carlos con los profesores F&eacute;lix Varela  y Nicol&aacute;s M. de Escovedo. Se gradu&oacute; de Bachiller en Artes el 25 de mayo de 1816  ante los jueces Luis Hidalgo Gato, Antonio de Guzm&aacute;n y Sim&oacute;n Vicente de Hevia.  En 1815 hab&iacute;a empezado a estudiar Medicina con los catedr&aacute;ticos Antonio Viera y  Bernardo J. Riesgo en Prima; Pablo Mar&iacute;n en V&iacute;speras; Antonio J. Machado en  Anatom&iacute;a y Sim&oacute;n V. de Hevia en Methodus Medendi. Se gradu&oacute; de Bachiller en  Medicina el 1ro. de agosto de 1818. Sus sinodales fueron Jos&eacute; de J. M&eacute;ndez,  Tom&aacute;s Romay, Jos&eacute; A. Bernal, Marcos S&aacute;nchez Rubio, Pedro Andreu, Sim&oacute;n Vicente  de Hevia, Pablo Mar&iacute;n y &Aacute;ngel J. Cowley. Cumpli&oacute; sus intersticios con el doctor  Sim&oacute;n V. de Hevia entre el 1ro. de mayo de 1818 y el 2 de junio&nbsp; de 1820 y fue admitido por el Tribunal del  Protomedicato al ejercicio de la   Medicina el 27 de enero de 1821. </p>     <p>Con motivo de haber renunciado en 1820 a su c&aacute;tedra de V&iacute;speras el  doctor Pablo Mar&iacute;n, se fijaron los edictos para cubrirla de nuevo. Abreu se  present&oacute; como aspirante junto a otros cuatro opositores como el licenciado  Antonio del Noval y los bachilleres Gaspar Z. de los Reyes, Ildefonso S&aacute;nchez,  Domingo Rosa&iacute;n y &Aacute;ngel Pilar Manzano. Estas oposiciones quedaron registradas  entre las m&aacute;s sonadas de la   Universidad y entre las de mayor significaci&oacute;n en la historia  de la docencia m&eacute;dica. Fue en esa ocasi&oacute;n que Abreu plante&oacute; por primera vez que  las lecciones se deb&iacute;an leer y defender en espa&ntilde;ol y no en lat&iacute;n como hasta  entonces. Para ello se apoy&oacute; en el dictamen que la Comisi&oacute;n de Instrucci&oacute;n P&uacute;blica  propuso al Rey el 9 de octubre de ese a&ntilde;o. Los ejercicios comenzaron, no sin  que antes del Noval exigiera que se hicieran en lat&iacute;n. Manzano, de los Reyes y  S&aacute;nchez se separaron antes del inicio de los ejercicios, por lo que s&oacute;lo  quedaron como opositores del Noval, Rosa&iacute;n y Abreu. El primero defendi&oacute; en  lat&iacute;n la tesis &laquo;Morbis epidemici peculiarem habet genium ei morbis ejusdem generis  diversum&raquo;; el segundo ley&oacute; la suya en espa&ntilde;ol que titul&oacute; &laquo;Las causas de las  enfermedades se deben inquirir tanto en los s&oacute;lidos como en los fluidos&raquo; y la  del tercero titulada &laquo;La alteraci&oacute;n que experimenta la sensibilidad org&aacute;nica es  la que constituye la esencia y el principio de las inflamaciones&raquo;, fue tambi&eacute;n  defendida en espa&ntilde;ol. Aunque el Fiscal se manifest&oacute; contrario a que no se  hubieran debatido dos tesis en lat&iacute;n, como se ten&iacute;a dispuesto desde 1422, el  Tribunal eligi&oacute; por mayor&iacute;a de votos como ganador a Abreu y, por consiguiente,  como merecedor de la c&aacute;tedra, de la cual tom&oacute; posesi&oacute;n el 21 de junio de 1822. </p>     <p>Al no poder ir contra una disposici&oacute;n legal que autorizaba  el uso del espa&ntilde;ol en las oposiciones, del Noval recurri&oacute; a la argucia de impugnarlas,  con el pretexto de que el ganador no hab&iacute;a cumplido los dos a&ntilde;os de  intersticios. Ello origin&oacute; un pleito en el que actu&oacute; como representante legal  del afectado su hermano, el abogado Francisco Encinoso de Abreu. En su escrito  r&eacute;plica &eacute;ste manifest&oacute; que el litigio era una &quot;fatal provisi&oacute;n a que por  siempre parece ha de verse reducida la   Universidad de La   Habana&quot; y acto seguido denunci&oacute; las irregularidades del Dr.  Manuel Ram&iacute;rez Gallo, fiscal de la universidad y cu&ntilde;ado de del Noval. El fallo  fue favorable a Abreu, quien continu&oacute; en el desempe&ntilde;o de su c&aacute;tedra. Con el  veredicto qued&oacute; adem&aacute;s a salvo lo que fue el verdadero motivo de la  impugnaci&oacute;n: que se pudiera ense&ntilde;ar en espa&ntilde;ol. </p>     <p>Aunque durante el proceso no apareci&oacute; la pugna entre el  lat&iacute;n y el espa&ntilde;ol, lo cierto es que m&aacute;s que juzgar una cuesti&oacute;n tan f&uacute;til como  la falta de unos meses a un opositor, que inclusive se hab&iacute;a recibido ya como  m&eacute;dico ante el Protomedicato, el problema radicaba en la lengua oficial de la Universidad. El lat&iacute;n era un  arma poderosa para mantener los privilegios de la instituci&oacute;n e impedir la  f&aacute;cil difusi&oacute;n de los conocimientos modernos. Sustituir al lat&iacute;n significaba  pues posibilitar la circulaci&oacute;n por los sombr&iacute;os pasillos claustrales de las  corrientes renovadoras de las adquisiciones recientes de la ciencia y de  las&nbsp; ideas filos&oacute;ficas antiescol&aacute;sticas. </p>     <p>Tan pronto se reinstituy&oacute; el absolutismo en la metr&oacute;poli y  se derogaron las reformistas leyes constitucionales, la Universidad Pontificia  desterr&oacute; los incipientes asomos del espa&ntilde;ol y restableci&oacute; el lat&iacute;n. Por otra  parte, si se analiza el contenido de las tesis expuestas por los opositores, no  hay duda que la de Abreu fue la que m&aacute;s se acercaba a la concepci&oacute;n m&aacute;s  actualizada de la medicina, en tanto del Noval permanec&iacute;a adscrito a las viejas  doctrinas que admit&iacute;an la existencia del &ldquo;genio epid&eacute;mico&rdquo; y Rosa&iacute;n revelaba  confusi&oacute;n en la naturaleza del tema que escogi&oacute;. Mientras se ventilaba este  pleito, Abreu concurr&iacute;a a sus clases y asist&iacute;a en el Hospital Militar de San  Ambrosio a las de Anatom&iacute;a pr&aacute;ctica que impart&iacute;a el doctor Francisco Alonso  Fern&aacute;ndez, auxiliado por el tambi&eacute;n doctor Antonio Eduardo Castro.&nbsp; </p>     <p>A t&iacute;tulo de catedr&aacute;tico obtuvo Abreu la Licenciatura y el Doctorado en  Medicina el 4 de julio y el 1ro. de septiembre de 1822, respectivamente. Desde  que asumi&oacute;&nbsp;la c&aacute;tedra  de Patolog&iacute;a, la asignatura tuvo grandes progresos cient&iacute;ficos, pues &eacute;l  dominaba los m&aacute;s modernos textos de esa materia en su &eacute;poca. Fue el primero en  propagar la doctrina de Broussais, de la cual era partidario ac&eacute;rrimo.</p>     <p>Al cumplir el primer sexenio como catedr&aacute;tico, se volvi&oacute; a  presentar a oposici&oacute;n. Esa vez, en la que tuvo como oponente a Jos&eacute; de la Luz Hern&aacute;ndez, ley&oacute; en lat&iacute;n  su lecci&oacute;n titulada &laquo;Omnez tuberculi struma net no &aacute;m etiat cuiuscumque partis  hepatizationis ad super irritatione cronica germinare videntur&raquo;, donde trat&oacute;  una cuesti&oacute;n de medicina pr&aacute;ctica. El tribunal, integrado por los doctores  Tom&aacute;s Romay, Lorenzo Hern&aacute;ndez, Pablo Mar&iacute;n, Gabriel Morales, Nicol&aacute;s J.  Guti&eacute;rrez y Vicente P&eacute;rez Infante, le otorgaron por unanimidad la&nbsp; c&aacute;tedra, de la que tom&oacute; posesi&oacute;n el 29 de  enero de 1829. </p>     <p>Cuando se produjo en 1833 la epidemia de c&oacute;lera morbo, Abreu  fue uno de los que asisti&oacute; al primer caso de la enfermedad, descubierto y  diagnosticado por el licenciado Manuel J. Piedra. Trabaj&oacute; infatigablemente  durante ese per&iacute;odo, en el que fue inclusive nombrado vocal de la Junta de Sanidad. Sin embargo, fue  objeto de una acusaci&oacute;n p&uacute;blica, en la que se afirmaba que el n&uacute;mero de  fallecidos en el dep&oacute;sito de negros cimarrones, en el cual &eacute;l ejerc&iacute;a, era  excesivo, lo que se traduc&iacute;a en que no les hab&iacute;a prestado a &eacute;stos la asistencia  m&eacute;dica adecuada. Con este motivo se inici&oacute; un expediente por la Real Junta de Fomento. En un  art&iacute;culo que public&oacute; en el Diario de la   Habana, Abreu dijo que esos ataques eran &ldquo;producto de la  malevolencia y la calumnia&rdquo;. Expres&oacute; asimismo que la verdadera causa de esta  situaci&oacute;n radicaba en el hecho de que los enfermos eran esclavos, en los que  incid&iacute;a una serie de factores adversos. </p>     <p>El Protomedicato le design&oacute; la misi&oacute;n con otros profesores  de practicar la autopsia a los casos fallecidos y esto le permiti&oacute; publicar, en  uni&oacute;n del doctor Nicol&aacute;s Jos&eacute; Guti&eacute;rrez, una memoria sobre esta enfermedad, la  mejor y m&aacute;s completa de las escritas sobre el tema pues, adem&aacute;s de haberse  redactado en un estilo propio de un trabajo cient&iacute;fico moderno, es la que ha  ofrecido hasta ahora la m&aacute;s exhaustiva informaci&oacute;n acerca del modo en que se  puede presentar, sus s&iacute;ntomas, las lesiones que produce y el tratamiento  adecuado para combatirla. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En 1834, coincidi&oacute; el termino de su segundo sexenio en la  c&aacute;tedra de Patolog&iacute;a con la vacante de la de Fisiolog&iacute;a por el fallecimiento  del doctor Antonio Viera. En uni&oacute;n de los doctores Pedro Hobruitiner y Manuel  R. Blanco Solano, as&iacute; como de los bachilleres Francisco de Paula Serrano, Jos&eacute;  de la Luz Hern&aacute;ndez  y Jos&eacute; Gonz&aacute;lez Morillas, concurri&oacute; como opositor a la sin dudas m&aacute;s importante  de las c&aacute;tedras y la que m&aacute;s prestigio confer&iacute;a a los m&eacute;dicos para su ejercicio  privado. </p>     <p>Aun cuando los ejercicios se efectuaron en lat&iacute;n, se puede  asegurar que fueron las oposiciones m&aacute;s brillantes de las celebradas en la Universidad Pontifica,  dada la calidad de las tesis all&iacute; expuestas y porque todos los concursantes  mostraron los conocimientos m&aacute;s modernos sobre Fisiolog&iacute;a. Abreu dedujo  &laquo;Perstant equidem aquae in pericardio que certe cordi praestat actionem sicut  aliae causae inter quas nervi simpathetici influxum numarandum&raquo;. De la Luz Hern&aacute;ndez trat&oacute; de  explicar una cuesti&oacute;n relativa al cal&oacute;rico animal a partir de fuentes distintas  a la circulaci&oacute;n sangu&iacute;nea; Hobruitiner sostuvo que el coraz&oacute;n era la &uacute;nica  fuerza impulsora de la sangre; en tanto Gonz&aacute;lez Morillas atribuy&oacute; a las  arterias un papel, aunque no bien precisado, en este mismo fen&oacute;meno. Para Blanco  Solano, la sangre s&oacute;lo serv&iacute;a de veh&iacute;culo a las sustancias provenientes de la  nutrici&oacute;n y Serrano trat&oacute; de&nbsp; explicar  por primera vez en una tesis m&eacute;dica los procesos metab&oacute;licos con una  fundamentaci&oacute;n qu&iacute;mica, anticipo remoto de lo que fue la Qu&iacute;mica fisiol&oacute;gica que hoy se  conoce como Bioqu&iacute;mica. La tesis de Abreu se bas&oacute; en un asunto m&eacute;dico m&aacute;s  moderno y no en lo meramente relativo a lo digestivo y a lo circulatorio, al  referirse a la influencia de la inervaci&oacute;n en los procesos del coraz&oacute;n. </p>     <p>El Tribunal de esas oposiciones, integrado por el Dr. Tom&aacute;s  Romay como Asistente Real y por los doctores Jos&eacute; P&eacute;rez Bohorques,&nbsp; Nicol&aacute;s Jos&eacute; Guti&eacute;rrez, Fernando Gonz&aacute;lez del  Valle y &Aacute;ngel J. Cowley, concedieron por unanimidad al Dr. Abreu la c&aacute;tedra, de  la cual tom&oacute; posesi&oacute;n el 15 de diciembre de 1834. Con referencia a su desempe&ntilde;o  en ella, Cowley dijo que &ldquo;produjo un notable adelanto al introducir los m&aacute;s  modernos textos sobre Fisiolog&iacute;a, entre ellos los de Bichat, Zimmermann,  Richerand y Magendie, en sustituci&oacute;n del peque&ntilde;o manual de Dumas&rdquo;. </p>     <p>En 1835 la   Junta Superior Gubernativa de Medicina y Cirug&iacute;a le encomend&oacute;  la tarea de revisar todas las obras de Medicina y Cirug&iacute;a llegadas del  extranjero para su aprobaci&oacute;n, as&iacute; como de organizar con ellas una biblioteca,  con el prop&oacute;sito de impedir que se consultaran textos in&uacute;tiles. En 1840 dirigi&oacute;  a la misma instituci&oacute;n una comunicaci&oacute;n donde solicit&oacute; su convalidaci&oacute;n como  m&eacute;dico cirujano. La Junta  design&oacute; como examinador al doctor Nicol&aacute;s J. Guti&eacute;rrez, quien le propuso tres  casos: hidrocele, &uacute;lcera ven&eacute;rea del glande y fractura &oacute;sea del antebrazo. En  este examen result&oacute; aprobado, por lo que se revalid&oacute; como Licenciado en Cirug&iacute;a  el 1ro. de octubre de ese a&ntilde;o. </p>     <p>Por jubilaci&oacute;n del Dr. Tom&aacute;s Romay en la plaza de m&eacute;dico del  Hospital Militar de San Ambrosio, Abreu fue nombrado primero M&eacute;dico Mayor  interino y luego en propiedad, con ratificaci&oacute;n del Rey en 1844. En ese  hospital tuvo siempre a su cargo la sala de enfermos de fiebre amarilla y,  seg&uacute;n opiniones autorizadas, fue durante el per&iacute;odo en que &eacute;l all&iacute; estuvo el  que se registraron menos casos de defunci&oacute;n, como se puede comprobar en los  reportes mensuales que se pasaban a las autoridades. Cuando en 1850 La Habana sufri&oacute; un nuevo azote de  c&oacute;lera morbo, permaneci&oacute; internado e incomunicado en el hospital, a pesar de  que ten&iacute;a un hijo gravemente enfermo. En 1852 la Gaceta de la Habana dio la noticia de que se  publicar&iacute;an las obras del doctor Tom&aacute;s Romay y que su biograf&iacute;a ser&iacute;a escrita  por &eacute;l, pero desafortunadamente esto no se lleg&oacute; a cumplir. </p>     <p>Abreu pose&iacute;a una vasta inteligencia y una amplia cultura  m&eacute;dica. Dotado de una palabra f&aacute;cil y elegante, revest&iacute;a sus discursos de una  forma tan fascinadora que hac&iacute;a sus lecciones modelos de dicci&oacute;n y buen gusto.  L&aacute;stima que a tan buenas dotes no hubiese acompa&ntilde;ado la constancia pues,  transformado en hacendado en sus &uacute;ltimos a&ntilde;os, descuid&oacute; el ejercicio de la  medicina, al cual le dej&oacute; de prestar la debida atenci&oacute;n por sus frecuentes  ausencias.&nbsp;&nbsp;&nbsp; </p>     <p>Test&oacute; ante el escribano B. Del Junco el 31 de octubre de  1854 y falleci&oacute; en La Habana  el 23 de noviembre siguiente, v&iacute;ctima de una afecci&oacute;n hep&aacute;tica. Su muerte fue  profundamente sentida por las personalidades m&aacute;s representativas de la cultura  nacional. El claustro de la   Universidad acompa&ntilde;&oacute; su cuerpo sin vida hasta su &uacute;ltima  morada. All&iacute; los doctores Nicol&aacute;s J. Guti&eacute;rrez y Ram&oacute;n Zambrana pronunciaron  sendas oraciones f&uacute;nebres. El primero de ellos expres&oacute;: &ldquo;... La muerte te ha  herido como hombre; pero tu talento, tus virtudes y tus servicios vivir&aacute;n por  siempre en los fastos de la medicina&rdquo;.</p>     <p><strong>Bibliograf&iacute;a</strong></p> <ul type="disc">       <li>Agust&iacute;n       Encinoso de Abreu. La Clase        M&eacute;dica 1907;1(7):3-4.</li>       <li>Archivo       Central de la Universidad       de La Habana. Expediente       3,997/816.</li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Archivo       de la Parroquia       del Esp&iacute;ritu Santo. Libro 19 de defunciones, folio 65, n&uacute;mero 279.</li>       <li>Calcagno       F. Diccionario Biogr&aacute;fico Cubano New York: Imprenta y librer&iacute;a de Ponce de       Le&oacute;n, 1878. p. 8-10.</li>       <li>Cowley       RA. Breves noticias sobre la ense&ntilde;anza de la Medicina en la Real y Pontificia </li>       <li>Universidad       del M&aacute;ximo Doctor S. Jer&oacute;nimo. Habana: Imprenta y librer&iacute;a de A. Pego,       1876. p. 149, 153-154, 214-218.</li>       <li>Encinoso de Abreu A, Guti&eacute;rrez       NJ. Memoria hist&oacute;rica del c&oacute;lera morbo en la Habana. Rep Med Hab       1843;4(supl.):i-v, 1-100.</li>       <li>Rosa&iacute;n       D. Necr&oacute;polis de la        Habana. Historia de los cementerios de esta ciudad.       Habana: Imprenta &ldquo;El Trabajo&rdquo;, 1875. p. 49.</li>       <li>Torriente       Brau Z de la, L&oacute;pez S&aacute;nchez J. Bibliograf&iacute;a Cient&iacute;fica Cubana. La Habana: Editorial Academia,       1979. p. 100, 110.</li>       <li>Zambrana       R. Oraci&oacute;n f&uacute;nebre al darse sepultura al cad&aacute;ver del sabio m&eacute;dico Dr. Dn.</li>       <li>Agust&iacute;n       Encinoso de Abreu. En: Trabajos acad&eacute;micos. Habana: Imprenta &ldquo;La Intr&eacute;pida&rdquo;, 1865. p. 117-119.</li>       <li>Zambrana       R. Discurso le&iacute;do en el cementerio ante el cad&aacute;ver del doctor Agust&iacute;n       Abreu. Brisas de Cuba 1865;1:270-271.</li>     ]]></body>
<body><![CDATA[</ul>     <p>&nbsp;</p>     <p><strong>Dr. &Aacute;ngel Jos&eacute; Cowley  Albirde (1797-1859)</strong></p>     <p>Hijo del mexicano Jos&eacute; Mar&iacute;a Cowley y de la cubana  Patrocinia Albirde, naci&oacute; en La Habana  el 2 de octubre de 1797. De cuna modesta y sencilla, los halagos de la fortuna  le comenzaron a dar la espalda a la edad de siete a&ntilde;os, cuando falleci&oacute; su  padre y quedar sin otro amparo que el que le pod&iacute;a dar una madre sin recursos.  En su caso, la miseria en que se vio sumido desde entonces contribuy&oacute; de manera  directa al desarrollo de su precoz talento al verse obligado a buscar desde  ni&ntilde;o su sustento y el de su madre en el trabajo como cajista en una imprenta  durante las horas del d&iacute;a y a la copia literal de documentos.</p>     <p>Dos a&ntilde;os despu&eacute;s, cuando &eacute;l contaba s&oacute;lo nueve, muri&oacute; su  madre, con lo que perdi&oacute; el amor inextinguible y los consejos bienhechores de  la autora de sus d&iacute;as. Sin embargo, en medio de su tristeza y sin un lejano  rayo de esperanza, apareci&oacute; la mano compasiva del Reverendo Padre fray&nbsp; Mariano Jim&eacute;nez de Montemayor, un t&iacute;o suyo  que, testigo de su buena conducta y laboriosidad, le llev&oacute; a su lado, le enjug&oacute;  sus l&aacute;grimas y le prometi&oacute;, en recompensa de sus tempranas virtudes, la  protecci&oacute;n que necesitaba.</p>     <p>Bajo la ilustrada conducci&oacute;n de ese t&iacute;o, a quien se puede  decir debi&oacute; todo lo que fue, curs&oacute; la instrucci&oacute;n primaria en la Escuela de Bel&eacute;n y, en 1812, comenz&oacute;  los estudios de Filosof&iacute;a en el Real Colegio Seminario de San Carlos. Se  distingui&oacute; en esa instituci&oacute;n tanto por su aplicaci&oacute;n y aprovechamiento, que su  director, el padre F&eacute;lix Varela Morales, lo escogi&oacute; en julio de 1815 para que  defendiera conclusiones de f&iacute;sica.</p>     <p>Terminados sus estudios filos&oacute;ficos, comenz&oacute; el joven a  estudiar Medicina en la   Universidad Pontificia, a la vez que dedicaba parte de su  tiempo al trabajo material para sostener con su producto a sus hermanos m&aacute;s peque&ntilde;os.</p>     <p>El Dr. Pablo J. Mar&iacute;n Pegudo, quien hab&iacute;a notado las  aventajadas virtudes de Cowley, lo llev&oacute; a vivir a su casa, donde residi&oacute;  durante el tiempo que duraron sus estudios universitarios. Ese rasgo de bondad  del doctor Mar&iacute;n tuvo una influencia notable en la suerte futura del estudioso  alumno, quien adem&aacute;s de disponer de la excelente biblioteca de su ilustrado  protector, pod&iacute;a pedirle explicaciones y hacerle&nbsp; consultas, lo que sin duda contribuy&oacute; a  aumentar sus conocimientos m&eacute;dicos.</p>     <p>El 21 de marzo de 1818 se gradu&oacute; de Bachiller en Medicinan y  en 1819 obtuvo el t&iacute;tulo de Cirujano latino y con &eacute;l, por decreto de la Intendencia de fecha 15 de  septiembre, ingres&oacute; de Meritorio en el Hospital Militar de San Ambrosio, donde  prest&oacute; valiosos servicios. En enero de 1820 se le encomend&oacute; la tarea de ejercer  como catedr&aacute;tico sustituto de Anatom&iacute;a, materia que imparti&oacute; hasta que se le  confiri&oacute; la c&aacute;tedra a Bernardo Jos&eacute; del Riesgo. Ese mismo a&ntilde;o obtuvo los  t&iacute;tulos de Bachiller en Medicina y de Licenciado en Artes; este &uacute;ltimo en  reconocimiento al premio que contrajo en los actos de oposici&oacute;n a la c&aacute;tedra de  Texto aristot&eacute;lico.<br />   &nbsp;<br />   El 10 de diciembre de 1824, fue admitido como socio  numerario de la Sociedad   Patri&oacute;tica donde, adem&aacute;s de agregado a la Secci&oacute;n de Educaci&oacute;n y de trabajar  en diferentes comisiones, sirvi&oacute; los cargos de Contador, Secretario de la Secci&oacute;n de Agricultura, M&eacute;dico  titular de los empleados y esclavos de Jard&iacute;n Bot&aacute;nico y lleg&oacute; a alcanzar el  t&iacute;tulo de Socio de M&eacute;rito en diciembre de 1842.</p>     <p>El 16 de junio de 1825, se le confiri&oacute; la regencia de la  c&aacute;tedra de Terap&eacute;utica, la que consigui&oacute; por rigurosa oposici&oacute;n. Por su  condici&oacute;n de catedr&aacute;tico, coron&oacute; sus empe&ntilde;os acad&eacute;micos al recibir la misma  fecha el t&iacute;tulo de Licenciado en Medicina&nbsp;  y&nbsp; lucir el d&iacute;a 31 del propio mes  la borla de Doctor. Terminado su sexenio en 1831, se present&oacute; de nuevo a  concurso y otra vez gan&oacute; el derecho a la propiedad la misma c&aacute;tedra, que volvi&oacute;  a regir hasta 1838. Luego de este segundo per&iacute;odo, se le confiri&oacute; nuevamente la  regencia de la c&aacute;tedra, la cual desempe&ntilde;&oacute; hasta el 24 de octubre de 1843, a&ntilde;o a  partir del cual mantuvo su condici&oacute;n en la misma asignatura, aunque por otro  t&iacute;tulo tras la secularizaci&oacute;n de la   Universidad. Por una Real Orden del 6 de marzo de 1840 se le  hab&iacute;a declarado catedr&aacute;tico vitalicio en Terap&eacute;utica, materia m&eacute;dica y arte de  recetar, lo que habla a las claras de la profundidad de sus conocimientos en  esta materia y la confianza que se ten&iacute;a en la brillantez de sus explicaciones.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Dotado de una marcada afici&oacute;n al estudio de la Bot&aacute;nica y la Qu&iacute;mica, consagr&oacute; tambi&eacute;n muchas  horas al estudio de estas ciencias. La Sociedad Patri&oacute;tica  declar&oacute; a Cowley alumno sobresaliente en Bot&aacute;nica y, en lo que respecta a su  dedicaci&oacute;n la Qu&iacute;mica,  basta s&oacute;lo mencionar que fue el primero que explic&oacute; Toxicolog&iacute;a en La Habana. De estas observaciones se  puede inferir el alcance de sus explicaciones respecto a las propiedades  f&iacute;sicas y qu&iacute;micas de los medicamentos, sin descuidar la apreciaci&oacute;n de su  acci&oacute;n fisiol&oacute;gica y terap&eacute;utica. Lecciones tan completas no pod&iacute;an menos que  satisfacer a sus alumnos, los cuales se complac&iacute;an en divulgar la vasta  instrucci&oacute;n de su maestro.</p>     <p>Su m&eacute;rito como profesor no se limit&oacute; a su capacidad de  transmitir con acierto los vastos conocimientos que atesoraba. &Eacute;l sab&iacute;a que  para garantizar que la palabra del maestro sonara siempre grata al o&iacute;do de sus  disc&iacute;pulos, era indispensable que &eacute;stos se sintieran amados por aqu&eacute;l. Sab&iacute;a  que no era posible la ense&ntilde;anza sin&nbsp; disciplina  y por eso mostr&oacute; sol&iacute;cito cuidado en conservarla. Sab&iacute;a tambi&eacute;n que el  entusiasmo es la palanca poderosa de las ciencias y por eso se esmeraba mucho  en despertarlo en sus alumnos. No monopoliz&oacute; sus conocimientos y siempre quiso  que todos supiesen lo que &eacute;l sab&iacute;a a fuerza de un trabajo continuo.</p>     <p>Dentro del mundo de la docencia m&eacute;dica, Cowley no s&oacute;lo  desempe&ntilde;&oacute; su c&aacute;tedra con eficiencia, pues a los brillantes servicios prestados  en ese sentido se agrega su designaci&oacute;n en dos ocasiones como Decano interino  de la Facultad, la  primera en 1843 y la segunda, que ejerci&oacute; hasta su muerte, en 1856. En Real  Orden del 6 de noviembre de 1857, se dign&oacute; el Rey nombrarlo Vicerrector de la Universidad y en otra del 30 de  agosto de 1859 le declar&oacute; catedr&aacute;tico de t&eacute;rmino. Es lamentable que no hubiese  podido disfrutar los beneficios de la &uacute;ltima declaratoria, pues para la fecha  de su llegada sufr&iacute;a los crueles dolores de la penosa enfermedad que lo condujo  a la muerte el 5 de octubre siguiente.</p>     <p>La historia de su vida es el bello ejemplo de gratitud y  honradez de un hombre que puso sus facultades al servicio de la ciencia que  profesaba y a la sociedad a la que pertenec&iacute;a, por lo que es merecedor de vivir  eternamente respetado por sus compatriotas.</p>     <p><strong>Bibliograf&iacute;a</strong></p> <ul type="disc">       <li>Calcagno       F. Diccionario Biogr&aacute;fico Cubano New York: Imprenta y librer&iacute;a de Ponce de       Le&oacute;n, 1878. p. 215-216.</li>       <li>Cowley       RA. Breves noticias sobre la ense&ntilde;anza de la Medicina en la Real y Pontificia </li>       <li>Universidad       del M&aacute;ximo Doctor S. Jer&oacute;nimo. Habana: Imprenta y librer&iacute;a de A. Pego,       1876. p. 275-290.</li>       <li>Dihigo       JM. Bibliograf&iacute;a de la        Universidad de La Habana. Habana: La Propagandista; 1936. p.       286.</li>       <li>L&oacute;pez       G. Elogio del Dr. &Aacute;ngel J. Cowley. Arch Soc Est Clin Habana       1904;12:528-536.</li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Oliva       Pinillos A de. Elogio p&oacute;stumo del Sr. Dr. Dn. &Aacute;ngel Jos&eacute; Cowley. Sevilla:       Imprenta y librer&iacute;a de hijos de Fe; 1872. p. 3-42.</li>       <li>Pichardo       G. Biograf&iacute;a del Dr. &Aacute;ngel J. Cowley. Cron Med Quir Habana       1876;2(2):101-106.</li>       <li>Rodr&iacute;guez       Ecay A. &Aacute;ngel J. Cowley. La        Clase M&eacute;dica 1907;1(6):1-3.</li>       <li>Trelles       CM. Biblioteca Cient&iacute;fica Cubana. T2. Matanzas: Imprenta de Juan F.       Oliver; 1919. p. 168.</li>     </ul>     <p><strong>Dr. Nicol&aacute;s Jos&eacute;  Guti&eacute;rrez Hern&aacute;ndez (1800-1890)</strong></p>     <p>Entre los nombres de galenos cubanos que contribuyeron de  modo relevante al desarrollo de la medicina nacional durante el siglo XIX,  aparece en primera fila el de Nicol&aacute;s Jos&eacute; Guti&eacute;rrez Hern&aacute;ndez, un hombre  merecedor de todo el respeto y la consideraci&oacute;n de sus cong&eacute;neres y  compatriotas de todas las &eacute;pocas por sus abundantes virtudes y sus numerosas  haza&ntilde;as, entre las cuales se cuentan haber sido el primero en Cuba en practicar  la litotricia; extirpar p&oacute;lipos uterinos; aplicar tintura de yodo en las  hidroceles de la t&uacute;nica vaginal; emplear el m&eacute;todo de Ricord para la curaci&oacute;n  de la s&iacute;filis; efectuar la tenotom&iacute;a del pie equino; hacer la ligadura de las  arterias radial e iliaca interna y externa en los casos de aneurismas; aplicar  la percusi&oacute;n y la auscultaci&oacute;n para diagnosticar las enfermedades de los  &oacute;rganos respiratorios y circulatorios; embalsamar por el m&eacute;todo de Gannal;  administrar el&nbsp; cloroformo para la  anestesia quir&uacute;rgica; operar abscesos del h&iacute;gado; llevar a cabo&nbsp; rinoplastias; curar de manera radical la  hernia inguinal y en emplear el vendaje inamovible de fracturas.</p>     <p>A estos ejemplos, entre muchos otros que se pudieran  enumerar en relaci&oacute;n con sus aportes dentro la pr&aacute;ctica asistencial, se a&ntilde;aden  sus grandes contribuciones a la ciencia y la cultura nacional, entre las que  sobresalen la creaci&oacute;n de la primera revista m&eacute;dica cubana, la fundaci&oacute;n de la Real Academia de Ciencias  M&eacute;dicas, F&iacute;sicas y Naturales de La Habana  y su magn&iacute;fica ejecutoria en la esfera docente, en la que tambi&eacute;n dej&oacute;  trascendentales huellas.</p>     <p>Esta connotada personalidad naci&oacute; en La Habana el 10 de septiembre de 1800.  Fue el primer hijo de un total de 11 que tuvo la pareja formada por Jos&eacute; de Jes&uacute;s  Guti&eacute;rrez y Josefa Feliciana Hern&aacute;ndez, naturales ambos de la misma ciudad. La  instrucci&oacute;n primaria la recibi&oacute; en principio en una escuela privada, localizada  en el barrio de la Merced  y luego en un colegio abierto por Antonio Coello, maestro de gran reputaci&oacute;n,  en la cual se distingui&oacute; entre sus condisc&iacute;pulos y donde siempre alcanz&oacute;&nbsp; los primeros premios en los ex&aacute;menes. En 1817  comenz&oacute; los estudios de Filosof&iacute;a en el convento de San Juan de Letr&aacute;n, donde  en febrero de 1820 obtuvo el grado de Bachiller en Artes.</p>     <p>Su vocaci&oacute;n por la   Medicina se manifest&oacute; desde su ni&ntilde;ez y se hizo patente el 8  de enero de 1819, fecha en que se abri&oacute; en el Hospital Militar de San Ambrosio  el primer curso pr&aacute;ctico de Anatom&iacute;a, Fisiolog&iacute;a y Qu&iacute;mica, impartido por el  profesor italiano Jos&eacute; Antonio Tasso, en el cual matricul&oacute; cuando estudiaba  bachillerato. El&nbsp; examen p&uacute;blico que  venci&oacute; finalizar este curso tan novedoso para su &eacute;poca fue de tanta brillantez,  que le vali&oacute; la promesa de costear sus estudios m&eacute;dicos en Par&iacute;s o Espa&ntilde;a a  cuenta de la Sociedad   Econ&oacute;mica de Amigos del Pa&iacute;s. La promesa no se cumpli&oacute; y, en  compensaci&oacute;n, le regalaron algunas obras m&eacute;dicas elementales.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En junio de 1818 hab&iacute;a tambi&eacute;n iniciado las pr&aacute;cticas con  miras a lograr el t&iacute;tulo de Cirujano latino con el doctor Manuel Antonio D&iacute;az,  m&eacute;dico y cirujano del Batall&oacute;n de Ligeros de Tarragona, quien era adem&aacute;s  facultativo en propiedad del Hospital de San Francisco de Paula. Tres a&ntilde;os  despu&eacute;s, en junio de 1821, fue aprobado al ejercicio como tal por votaci&oacute;n un&aacute;nime  en el Real Tribunal del Protomedicato de La Habana.</p>     <p>En marzo de 1820 comenz&oacute; la carrera de Medicina en la Universidad Pontificia.  Aunque, como &eacute;l mismo manifestara en sus apuntes autobiogr&aacute;ficos, empez&oacute; su  educaci&oacute;n m&eacute;dica bajo el influjo de a&ntilde;ejas doctrinas, quiso su buena suerte que  en su &eacute;poca de estudiante entraran a cubrir las principales c&aacute;tedras los  ilustrados doctores Agust&iacute;n Encinoso de Abreu y &Aacute;ngel J. Cowley, quienes fueron  capaces de transmitir a sus disc&iacute;pulos los conocimientos derivados de los  progresos de las ciencias m&eacute;dicas en Europa, con el mismo entusiasmo que ellos  los asimilaron. </p>     <p>El 18 de marzo de 1823, se le otorg&oacute; el t&iacute;tulo de Bachiller  en Medicina, tras aprobar las asignaturas de Prima, V&iacute;speras, Anatom&iacute;a y  Terap&eacute;utica y sostener el acto de conclusiones p&uacute;blicas. Con la aspiraci&oacute;n de  lograr los grados mayores de Licenciado y Doctor en Medicina, comenz&oacute; el  per&iacute;odo de pr&aacute;cticas junto al doctor Andr&eacute;s Terriles, m&eacute;dico y cirujano de la Real Armada y socio corresponsal  de la Academia de  Medicina y Cirug&iacute;a de C&aacute;diz. En 1825 recibi&oacute; del Protomedicato el diploma que  lo acredit&oacute; como m&eacute;dico y la autorizaci&oacute;n para ejercer esa profesi&oacute;n. Durante  su &eacute;poca de estudiante de Medicina alcanz&oacute; tambi&eacute;n el t&iacute;tulo de socio numerario  de la Sociedad Econ&oacute;mica  en 1822 y hab&iacute;a comenzado un curso de Bot&aacute;nica profesado por Ram&oacute;n de la Sagra en 1824, a&ntilde;o en el que la Sociedad M&eacute;dico Quir&uacute;rgica  de C&aacute;diz lo nombr&oacute; socio corresponsal. </p>     <p>Por otra parte, desde abril de 1822 laboraba como m&eacute;dico  cirujano en clase de meritorio en el Hospital de San Ambrosio. En la misma  instituci&oacute;n&nbsp; fue designado como disector  anat&oacute;mico sustituto en 1825 sin recibir emolumento alguno. Con la documentaci&oacute;n  que daba cuenta de esta labor, se present&oacute; a examen en la Universidad y obtuvo los grados  de Licenciado y de Doctor en Medicina el 13 de enero y el 4 de febrero de 1827,  respectivamente. El 12 de noviembre de este &uacute;ltimo a&ntilde;o contrajo matrimonio con  Mar&iacute;a del Pilar Arteaga, de cuya uni&oacute;n naci&oacute; su hija Matilde.</p>     <p>El Dr. Guti&eacute;rrez, quien sinti&oacute; desde muy joven vocaci&oacute;n por  la labor docente, vio coronados de manera oficial sus sue&ntilde;os en tal sentido  cuando el 3 de junio de 1829 fue nombrado catedr&aacute;tico interino de Anatom&iacute;a  general en la Universidad  y el 30 de abril de 1830 obtuvo esa c&aacute;tedra en propiedad por oposici&oacute;n. Durante  1831 sustituy&oacute; por enfermedad al doctor Francisco Alonso Fern&aacute;ndez en la  ense&ntilde;anza de Anatom&iacute;a descriptiva en el Real Hospital de San Ambrosio. El 30 de  abril de 1835 logr&oacute;, tambi&eacute;n por oposici&oacute;n en la Universidad, la regencia de la  c&aacute;tedra de Patolog&iacute;a.</p>     <p>Al a&ntilde;o siguiente de su nombramiento como catedr&aacute;tico de  Patolog&iacute;a, interrumpi&oacute;&nbsp; este magisterio  para viajar a Par&iacute;s, donde permaneci&oacute; por espacio de dos a&ntilde;os y adquiri&oacute; los  vastos conocimientos que lo condujeron luego a ser el protagonista de las  primicias m&eacute;dicas cubanas, enumeradas en los dos primeros p&aacute;rrafos de esta  minibiograf&iacute;a, y que le sirvieron para brindar a sus disc&iacute;pulos informaci&oacute;n  profunda y actualizada de las materias que ense&ntilde;aba.<br />   Armado con estos conocimientos, profes&oacute; en 1839 en el  Hospital San Ambrosio tres cursos de suma importancia para el desarrollo de la  medicina en la isla: uno de Partos, que ofrec&iacute;a dos veces por semana en horas  de la noche; otro de Cl&iacute;nica quir&uacute;rgica y otro acerca de grandes operaciones de  Cirug&iacute;a con demostraciones en los cad&aacute;veres, los dos &uacute;ltimos impartidos por  primera vez en Cuba. Del curso de cirug&iacute;a se editaron sus lecciones en un  volumen de 270 p&aacute;ginas con el t&iacute;tulo de Breve manual de Medicina operatoria,  usado como libro de texto durante muchos a&ntilde;os en el hospital y en la  Universidad.</p>     <p>Prueba de su inter&eacute;s por mejorar las condiciones de la  ense&ntilde;anza m&eacute;dica fue su gran n&uacute;mero de donaciones al museo anat&oacute;mico del  Hospital de San Ambrosio de preparaciones anat&oacute;micas en cera por &eacute;l elaboradas,  as&iacute; como la organizaci&oacute;n por su conducto de una biblioteca m&eacute;dica en la  instituci&oacute;n, que atesoraba las &uacute;ltimas obras publicadas y tra&iacute;das desde Par&iacute;s.</p>     <p>Tras la secularizaci&oacute;n de la Universidad Pontificia  en 1842, que la transform&oacute; en Universidad Real y Literaria, se le nombr&oacute;  catedr&aacute;tico de Anatom&iacute;a descriptiva y Patolog&iacute;a general, por Real Orden de  enero de 1843.</p>     <p>En 1845 le lleg&oacute; el dif&iacute;cil momento de decidir si deb&iacute;a  dedicarse con preferencia a la labor asistencial, o bien consagrarse por entero  al trabajo docente. En ambas ocupaciones gozaba de gran prestigio, pero el  tiempo en realidad no le alcanzaba para prestarles la debida atenci&oacute;n a cada  una. Por eso, el 11 de mayo de 1845&nbsp; opt&oacute;  por renunciar a la ense&ntilde;anza universitaria de manera sistem&aacute;tica. A pesar de  ello, en 1846 imparti&oacute; en el Liceo Art&iacute;stico y Literario de La Habana un curso de Anatom&iacute;a dispuesto  en 21 lecciones en un volumen de 94 p&aacute;ginas titulado Curso de Anatom&iacute;a al  alcance de todos. Por otra parte, hac&iacute;a frecuentes donaciones de importantes  obras a la biblioteca del alto centro de estudios y siempre se manten&iacute;a atento  a sus necesidades.</p>     <p>Tal era su reputaci&oacute;n y la huella que hab&iacute;a dejado en su  faceta como formador de m&eacute;dicos que en 1879, cuando contaba ya 79 a&ntilde;os, se le  nombr&oacute; Rector de la   Universidad. Con motivo de ello, todo el alumnado  universitario hizo un desfile en su honor con antorchas a lo largo de la Calle Oficios, donde radicaba  su domicilio, en que la alegr&iacute;a juvenil, la fanfarria de la m&uacute;sica y el baile se  extendieron hasta altas horas de la noche como reconocimiento p&uacute;blico de la  bondad de su car&aacute;cter y de su elevada condici&oacute;n humana.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Otros cargos importantes que asumi&oacute; fueron los de Teniente  Alcalde y Regidor del Ayuntamiento, Vocal de la Junta de Sanidad, Socio de M&eacute;rito de la Academia Quir&uacute;rgica  Matritense y de la Real Sociedad  Econ&oacute;mica de la Habana y  Santiago de Cuba, miembro correspondiente de la Academia de Ciencias M&eacute;dicas de New  Orleans y Presidente de la Junta   Superior de Instrucci&oacute;n P&uacute;blica. Tambi&eacute;n recibi&oacute; entre otros  honores el de la Gran Cruz  de Carlos III y de Isabel la Cat&oacute;lica,  as&iacute; como el&nbsp; de&nbsp; M&eacute;dico de C&aacute;mara de Su Majestad el Rey de  Espa&ntilde;a.</p>     <p>El Dr. Nicol&aacute;s Jos&eacute; Guti&eacute;rrez Hern&aacute;ndez fue un ejemplo vivo  de esp&iacute;ritu de&nbsp; progreso y sus ideas y  anhelos juveniles se conservaron a lo largo de toda su vida. Trabajador  infatigable, se mantuvo en permanente contacto con los avances de la ciencia  m&eacute;dica y fue capaz de evolucionar de modo positivo en sus concepciones  filos&oacute;ficas. Su muerte, acaecida el 31 de diciembre de 1890, produjo prolongado  luto, pero tambi&eacute;n dej&oacute; un bello y valioso legado a la ciencia y a la cultura  nacional que ser&aacute; imperedero.</p>     <p><strong>Bibliograf&iacute;a</strong></p> <ul type="disc">       <li>Archivo       Central de la Universidad       de La Habana. Expediente       6221/820.</li>       <li>Archivo       de la Parroquia       del Esp&iacute;ritu Santo. Libro 2 de bautismos, folio 130, n&uacute;mero 348.</li>       <li>Archivo       de la Parroquia       del Esp&iacute;ritu Santo. Libro 3 de defunciones, folio 441, n&uacute;mero 866.</li>       <li>Calcagno       F. Diccionario Biogr&aacute;fico Cubano. New York: Imprenta y Librer&iacute;a de Ponce       de Le&oacute;n; 1878. p. 328.</li>       <li>Centro       de Estudios de Historia y Organizaci&oacute;n de la Ciencia. Nicol&aacute;s J.       Guti&eacute;rrez. Apuntes autobiogr&aacute;ficos. La        Habana: Editorial Academia;1991.</li>       <li>Delgado       Garc&iacute;a G. Nicol&aacute;s Jos&eacute; Guti&eacute;rrez. Precursor y fundador cient&iacute;fico en Cuba.       La Habana: Academia       de Ciencias de Cuba;1978. (Conferencias y Estudios de Historia y       Organizaci&oacute;n de la Ciencia;       5).</li>       <li>Ferrer       Guti&eacute;rrez V. Nicol&aacute;s Guti&eacute;rrez, ciudadano y hombre de ciencia. Cuad Hist       Hab 1941;(21):21-61.</li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Guti&eacute;rrez       Hern&aacute;ndez NJ. Breve manual de Medicina operatoria. La Habana: Imp. Literaria; 1839.</li>       <li>Guti&eacute;rrez       Hern&aacute;ndez NJ. Curso de Anatom&iacute;a al alcance de todos. La Habana: Imprenta del Diario de la Marina; 1846.</li>       <li>Pla       EF. Biograf&iacute;a del Dr. D. Nicol&aacute;s J. Guti&eacute;rrez. Cron Med Quir Habana       1875;1(1):21-23.</li>       <li>Presno       Bastiony JA. Homenaje a la memoria de Nicol&aacute;s J. Guti&eacute;rrez. An Acad Cien       Med Fis Nat Habana 1926;62:466-479.</li>       <li>Torralbas       Manresa JI. Elogio al ilmo. D. Nicol&aacute;s Jos&eacute; Guti&eacute;rrez. An Acad Cien Med       Fis Nat Habana 1892;28:459-513.</li>     </ul>     <p>&nbsp;</p>     <p><strong>Dr. Vicente Antonio  de Castro Berm&uacute;dez (1809-1869)</strong></p>     <p>Hijo de Jos&eacute; Fernando de Castro y Mar&iacute;a de la Concepci&oacute;n Berm&uacute;dez,  naci&oacute;&nbsp; en Sancti Sp&iacute;ritus el 24 de marzo  de 1809. Tras estudiar las primeras letras en la escuelita de las hermanas Ana,  Catalina y Candelaria de Trinidad, pas&oacute; al Real Colegio Seminario de San  Carlos, donde se gradu&oacute; de Bachiller en Artes el 23 de abril de 1824. Ese mismo  a&ntilde;o matricul&oacute; la carrera m&eacute;dica en la Universidad Pontificia  y el 2 de abril de 1827 obtuvo el grado de Bachiller en Medicina. El 26 de  noviembre de 1829, el Real Tribunal del Protomedicato le confiri&oacute; el t&iacute;tulo de  Cirujano latino. Alcanz&oacute; el grado de Licenciado en Medicina el 23 de febrero de  1837 y el de Doctor el 5 de marzo siguiente. Un a&ntilde;o antes&nbsp; hab&iacute;a sido nombrado catedr&aacute;tico sustituto de  Patolog&iacute;a. <br /> Castro abri&oacute; cursos p&uacute;blicos y gratuitos de Anatom&iacute;a  descriptiva en el Hospital San Juan de Dios, donde luego explic&oacute; tambi&eacute;n  Anatom&iacute;a topogr&aacute;fica, Anatom&iacute;a comparada y Frenolog&iacute;a. En 1837, luego de  realizar notables ejercicios, le fue otorgada la c&aacute;tedra de Anatom&iacute;a en la Universidad, en la que se  mantuvo como titular hasta el 24 de octubre de 1842. En agosto del ese a&ntilde;o  hab&iacute;a puesto en circulaci&oacute;n una revista m&eacute;dica titulada Bolet&iacute;n Cient&iacute;fico, la  segunda editada en Cuba despu&eacute;s del Repertorio M&eacute;dico Habanero, con la cual se  fundi&oacute; en octubre de 1843. Con la fundaci&oacute;n de esa revista persegu&iacute;a fomentar y  popularizar los conocimientos te&oacute;ricos y pr&aacute;cticos sobre la Medicina y las ciencias  naturales.&nbsp;&nbsp;&nbsp; </p>     <p>H&aacute;bil cirujano, practic&oacute; algunas operaciones de gran importancia  en su &eacute;poca, como la talla hipog&aacute;strica, la correcci&oacute;n quir&uacute;rgica del  estrabismo y la ligadura de arterias, entre otras. Pero, donde m&aacute;s brill&oacute; su  talento como docente y brind&oacute; sus servicios m&aacute;s importantes a la ense&ntilde;anza de la Medicina fue en la c&aacute;tedra de  Cl&iacute;nica m&eacute;dica. Fue &eacute;l&nbsp; el primero en  ense&ntilde;ar la pr&aacute;ctica de la auscultaci&oacute;n y la de la percusi&oacute;n como medios de  diagn&oacute;stico, adem&aacute;s de la Anatom&iacute;a  patol&oacute;gica. Raro era el d&iacute;a que no realizaba una autopsia para evidenciar su  diagn&oacute;stico, con lo cual inspiraba la confianza a sus alumnos de que se pod&iacute;a  diagnosticar con exactitud matem&aacute;tica. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Dominaba en propiedad el lat&iacute;n y aprendi&oacute; por su cuenta el  ingl&eacute;s y el franc&eacute;s, para mantenerse al d&iacute;a de los avances de las ciencias  m&eacute;dicas y poder verterlos al castellano. En la ense&ntilde;anza no conoci&oacute; ego&iacute;smo  alguno y para &eacute;l significaba un placer dar a conocer a los dem&aacute;s lo que sab&iacute;a.  Ello qued&oacute; demostrado en las clases que impart&iacute;a gratis en su hogar a alumnos  que deseaban avanzar en los estudios m&eacute;dicos, a cuyo efecto distribu&iacute;a los d&iacute;as  de la semana para impartir clases de Obstetricia, Anatom&iacute;a, Fisiolog&iacute;a y  Patolog&iacute;a. </p>     <p>A esto hay que agregar su protagonismo en un acontecimiento  que lo convirti&oacute; en gloria de Am&eacute;rica Latina, al haber hecho de Cuba el primer  pa&iacute;s de la regi&oacute;n donde se practic&oacute; la anestesia quir&uacute;rgica el 11 de marzo de 1847, a s&oacute;lo 80 d&iacute;as de haberse  introducido en Europa. </p>     <p>El 25 de mayo de 1853 renunci&oacute; a su c&aacute;tedra, por el grave  estado de salud de su esposa, que lo oblig&oacute; a trasladarla a M&eacute;xico, cuyo clima  era favorable para su recuperaci&oacute;n. Por otra parte, no estaba de acuerdo con la  reconvenci&oacute;n que el Gobernador y Capit&aacute;n General Valent&iacute;n Ca&ntilde;edo hizo del  claustro de profesores, con motivo de un incidente producido por los  estudiantes. Su renuncia fue aceptada por el referido Capit&aacute;n General el 3 de  junio de 1853. </p>     <p>Durante su estancia en M&eacute;xico se inici&oacute; contra Ram&oacute;n Pint&oacute;  una causa en la que se le acusaba de conspiraci&oacute;n y en la cual sali&oacute; a relucir  su ideal separatista. Ello dio lugar a que el 17 de junio de 1855 se le  impusiera condena de ocho a&ntilde;os de presidio ultramarino. A su regreso a Cuba en  1863, la Academia de  Ciencias M&eacute;dicas, F&iacute;sicas y Naturales de La   Habana hizo justicia a los servicios por &eacute;l prestados y lo  nombr&oacute; Socio de M&eacute;rito. Desde entonces dedic&oacute; mayormente a la organizaci&oacute;n y  propaganda de la masoner&iacute;a. Seis a&ntilde;os despu&eacute;s, el 12 de mayo de 1869, falleci&oacute;  a la edad de 60 a&ntilde;os.</p>     <p><strong>Bibliograf&iacute;a</strong></p> <ul type="disc">       <li>Archivo       Central de la Universidad       de La Habana. Expediente       administrativo 835. </li>       <li>&ldquo;C&aacute;tedra       de Cl&iacute;nica m&eacute;dica. De 1842 a       1863&rdquo;, folios       10-11, 13-14.</li>       <li>Cowley       RA. Breves noticias sobre la ense&ntilde;anza de la Medicina en la Real y Pontificia </li>       <li>Universidad       del M&aacute;ximo Doctor S. Jer&oacute;nimo. Habana: Imprenta y Librer&iacute;a de A. Pego;       1876. p. 204-205, 290-293. </li>       <li>L&oacute;pez       S&aacute;nchez J. Historia y evoluci&oacute;n del uso de la anestesia quir&uacute;rgica en       Cuba. Bol Col Med Camag&uuml;ey 1947;10(1):16-54.</li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Rosa&iacute;n       D. Necr&oacute;polis de la        Habana. Historia de los cementerios de esta ciudad.       Habana: Imprenta &ldquo;El Trabajo&rdquo;; 1875. p. 443-449. </li>       <li>Trelles       CM. Contribuci&oacute;n de los m&eacute;dicos cubanos a los progresos de la Medicina. Habana: A.       Dorrecker; 1926. p. 11, 102, 104, 153. </li>     </ul>     <p><strong>Consideraciones generales</strong></p>     <p>La ense&ntilde;anza de la   Medicina se comenz&oacute; a impartir en Cuba el 12 de enero<br />   de 1726, en el Convento de San Juan de Letr&aacute;n, instituci&oacute;n  religiosa que, cerca<br />   de dos a&ntilde;os despu&eacute;s, se convirti&oacute; en la sede de la Real y Pontificia Universidad de San  Jer&oacute;nimo de La Habana,  inaugurada el 5 de enero de 1728.</p>     <p>En esta obra se aborda la historia y evoluci&oacute;n de la  ense&ntilde;anza de la Medicina <br />   en la Universidad  habanera durante su etapa pontificia, que se extendi&oacute; hasta <br />   1842, a  trav&eacute;s de peque&ntilde;as biograf&iacute;as de todos los m&eacute;dicos a cargo de las cuatro  c&aacute;tedras dispuestas para el aprendizaje del arte de curar en ese per&iacute;odo,  varios de los cuales llevaron para la posteridad la honra de haber contribuido  decisivamente a convertir en la isla la pr&aacute;ctica de ese arte en una verdadera  ciencia.</p>     <p>La extensa y paciente labor de b&uacute;squeda durante varios a&ntilde;os  de un abundante material bibliogr&aacute;fico, posibilita disponer ahora de una  informaci&oacute;n sistematizada que persigue servir de contribuci&oacute;n al conocimiento  del desarrollo de una parte importante de la historia de la ciencia nacional en  general y de su ciencia m&eacute;dica en particular; a la vez que constituirse en  modesto homenaje al aniversario 280 del inicio de la docencia m&eacute;dica en Cuba.<br /> </p> <h4><strong>Bibliograf&iacute;a general</strong></h4>     <!-- ref --><p>1. Abascal       H. No es cierto que la        Universidad de La        Habana se creara por una Bula Pontificia. El Pa&iacute;s. Ed.       final. Viernes 13 de mayo de 1949. p. 1, cols. 7 y 8. p. 6, cols. 2, 3 y       4. <!-- ref --><p>2. Antu&ntilde;a       V, Calduch E. Rese&ntilde;a hist&oacute;rica de los estudios cl&aacute;sicos en la Universidad de La Habana. Univ Habana 1989;       (236):191-202. <!-- ref --><p>3. Armas       R de, Torres-Cuevas E, Cairo Ballester A. Historia de la Universidad de La Habana 1728-1929. La Habana: Editorial Ciencias       Sociales; 1984. p. 23-116<!-- ref --><p>4. Arrate       JMF. De la Real y       Pontificia Universidad de San Jer&oacute;nimo, fundada en esta ciudad. En: Llave       del Nuevo Mundo. M&eacute;xico, DF: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica; 1949. p. 139-144. <!-- ref --><p>5. _____.       Del Real Tribunal del Protomedicato, su antig&uuml;edad, jurisdicci&oacute;n y       gobierno. En: Llave del Nuevo Mundo. M&eacute;xico, DF: Fondo de Cultura       Econ&oacute;mica; 1949. p. 144-147. <!-- ref --><p>6. Artiles       J. Notas para la historia de la        Medicina en Cuba hasta el establecimiento del Real       Protomedicato. Rev Med Cub 1959;70(11):533-538. <!-- ref --><p>7. Bachiller       Morales A. Apuntes para la historia de las letras y de la instrucci&oacute;n       p&uacute;blica en la isla de Cuba. T.1. Habana: Imp. de P. Massana; 1859. p. 138. <!-- ref --><p>8. Carreras       Cuevas DJ. Brev&iacute;sima cronolog&iacute;a de la Universidad de La Habana (1670-1987). Univ Habana       1988;(231):5-10.<!-- ref --><p>9. Complet&oacute;       la Universidad       de La Habana los       documentos de su fundaci&oacute;n. Vida Universit 1951; 2(10):17-18. <!-- ref --><p>10. Cowley       RA. Breves noticias sobre la ense&ntilde;anza de la Medicina en la Real y Pontificia Universidad del       M&aacute;ximo Doctor S. Jer&oacute;nimo. Habana: Imprenta y Librer&iacute;a de A. Pego; 1876. <!-- ref --><p>11. Delgado Garc&iacute;a G. La ense&ntilde;anza de la        Medicina en la Real       y Pontificia Universidad de La        Habana. Inf Corr 1983;28(38):1-2. <!-- ref --><p>12. ______.       Historia de la ense&ntilde;anza superior de la Medicina en Cuba. Cuad Hist       Salud Pub 1990;(75): 9-29, 32-39. <!-- ref --><p>13. ______.       Conferencias de historia de la administraci&oacute;n de salud p&uacute;blica en Cuba.       Cuad Hist Salud Pub 1996;(81):7-26. <!-- ref --><p>14. Dihigo       JM. La Universidad       de La Habana. Bosquejo       hist&oacute;rico. Habana: Imprenta El Siglo XX; 1916. p. 7-221.<!-- ref --><p>15. _____.       La Universidad       de La Habana,       1728-1928. Habana: Carasa y Cia; 1930. p. 15-64, 109-135. <!-- ref --><p>16. ______.       Bibliograf&iacute;a de la Universidad       de La Habana. Habana:       La Propagandista;       1936. p. 205-315. <!-- ref --><p>17. Fern&aacute;ndez       del Castillo F, Hern&aacute;ndez Torres A. El Tribunal del Protomedicato en la Nueva Espa&ntilde;a. Arch Med       1965;(2):11-12. <!-- ref --><p>18. Lanc&iacute;s       S&aacute;nchez F. La etapa inicial de la ense&ntilde;anza de la Medicina en Cuba. Rev Cubana       Adm Salud 1978;4(4):271-279. <!-- ref --><p>19. Le       Roy G&aacute;lvez LF. Hallado en el Vaticano el original en lat&iacute;n del documento       b&aacute;sico en la historia de la        Universidad de La Habana. Univ Habana       1951;(97-99):221-232. <!-- ref --><p>20. ______.       La Universidad       de La Habana. S&iacute;ntesis       hist&oacute;rica. La Habana:       Imprenta de la Universidad       de La Habana; 1960. <!-- ref --><p>21. ______.       El escudo de la Universidad:       su simbolismo. La Habana:       Imprenta de la Universidad       de La Habana; 1960.       p. 23.<!-- ref --><p>22. ______.       Dominicos habaneros en la        Universidad de La Habana. Univ Habana       1962;(158):143-170. <!-- ref --><p>23. ______.       La Real y Pontificia       Universidad de San Ger&oacute;nimo. S&iacute;ntesis hist&oacute;rica I. Rev Bibl Nac Jos&eacute; Mart&iacute; 1965;56(1-2):79-109.<!-- ref --><p>24. ______.       La Real y Pontificia       Universidad de San Ger&oacute;nimo. S&iacute;ntesis hist&oacute;rica II. Rev Bibl Nac Jos&eacute;       Mart&iacute; 1965;56(3):77-100. <!-- ref --><p>25. ______.       Las memorias-anuarios y la historia de la Universidad. Univ       Habana 1965;(173):149-155. <!-- ref --><p>26. ______.       Los or&iacute;genes de los estudios universitarios de las ciencias m&eacute;dicas en       Cuba. Finlay 1966; (7):39-46. <!-- ref --><p>27. ______.       Pase del breve de creaci&oacute;n de una Universidad en La Habana a trav&eacute;s del Consejo de       Indias. Univ Habana 1972;(196-197):300-306. <!-- ref --><p>28. L&oacute;pez       Espinosa JA, L&oacute;pez S&aacute;nchez J. Los primeros estudiantes de Medicina y el       primer claustro m&eacute;dico en la        Universidad de La Habana. Univ Habana       2003;(258):57-75.<!-- ref --><p>29. L&oacute;pez       S&aacute;nchez J. El primer m&eacute;dico cubano. Diego V&aacute;zquez de Hinostrosa. La Habana: Oficina del Historiador       de la Ciudad; 1960.       p. 7-45. (Cuadernos de Historia Habanera;70). <!-- ref --><p>30. ______.       La Medicina en La Habana, siglos XVI al XVIII. En:       Ciencia y Medicina. Historia de la        Medicina. La Habana: Editorial Cient&iacute;fico-T&eacute;cnica, 1986.       p. 83-101. <!-- ref --><p>31. ______.       La ense&ntilde;anza de la Medicina       en Cuba. Su pasado y su estado actual. Perspectiva de su futuro       desarrollo. En: Ciencia y Medicina. Historia de la Medicina. La Habana:       Editorial Cient&iacute;fico-T&eacute;cnica, 1986. p. 176-181.<!-- ref --><p>32. ______.       Protomedicato. Erecci&oacute;n de la        Universidad y toma de La Habana por los ingleses. En:       Cuba. Medicina y civilizaci&oacute;n. Siglos XVII y XVIII. La Habana: Editorial       Cient&iacute;fico-T&eacute;cnica, 1997. p. 187-228. <!-- ref --><p>33. ______.       Biograf&iacute;as de m&eacute;dicos y cirujanos. En: Cuba. Medicina y civilizaci&oacute;n.       Siglos XVII y XVIII. La Habana:       Editorial Cient&iacute;fico-T&eacute;cnica, 1997. p. 236-315.<!-- ref --><p>34. ______.       La emigraci&oacute;n cubana por causa de cultura antes de la creaci&oacute;n de la Universidad. Revista       de Feria de Dos Hermanas 2002;(abr):148-153.<!-- ref --><p>35. ______.       La fundaci&oacute;n de la Universidad,       paradigma del siglo XVII en La        Habana. Revista de Feria de Dos Hermanas       2003;(abr):143-147.<!-- ref --><p>36. L&oacute;pez       Serrano E. Efem&eacute;rides m&eacute;dicas cubanas. Cuad Hist Salud Pub 1985;(69):48,       60, 78, 84, 98, 102, 128, 144, 145, 150, 187, 200, 211, 212.<!-- ref --><p>37. Memoria       acerca del estado de la ense&ntilde;anza en la Universidad de La Habana desde su fundaci&oacute;n hasta       octubre de 1864. Habana: Imprenta del Gobierno y Capitan&iacute;a General por SM;       1865. p. 5-8, 34-45, 129-132.<!-- ref --><p>38. Pezuela       J de la. Diccionario geogr&aacute;fico, estad&iacute;stico, hist&oacute;rico de la Isla de Cuba. T.3. Madrid: Imp. de       P. Mellado; 1863. p. 260. <!-- ref --><p>39. Quibus.       La ense&ntilde;anza de la Medicina       en Cuba a trav&eacute;s del tiempo. Habana: Imprenta y Papeler&iacute;a de Rambla, Bouza       y Cia.; 1916. p. 3-10.<!-- ref --><p>40. Real       y Pontificia Universidad de La Habana. Documentos       relativos a su historia. Rev Fac Letras Cienc Univ Habana       1930;40(3-4):435.<!-- ref --><p>41. Rold&aacute;n       Guerrero R. Los or&iacute;genes del Tribunal del Real Protomedicato de Castilla.       Arch Iberoam Antropol Med 1960;12:249-254. <p>42. Rosa&iacute;n       D. Necr&oacute;polis de La        Habana. Historia de los cementerios de esta ciudad. La Habana: Imprenta &ldquo;El Trabajo&rdquo;;       1875. p. 307.</p>     <!-- ref --><p>43. Santovenia       ES. El Protomedicato de La        Habana. Cuad Hist Sanit 1952;(1):15-76. <!-- ref --><p>44. Sevilla.       Archivo General de Indias. Audiencia de Santo Domingo. Legajo 490.<!-- ref --><p>45. Trelles       CM. Biblioteca Cient&iacute;fica Cubana. T1. Matanzas: Imprenta de Juan Oliver,       1919. p. 87.<!-- ref --><p>46. _______.       Bibliograf&iacute;a de la Universidad       de La Habana. Habana:       Imprenta de Rambla, Bouza y Cia; 1938. p. 5-322. <!-- ref --><p>47. Zayas-Baz&aacute;n       Perdomo H. Contribuci&oacute;n al estudio de las ciencias m&eacute;dicas en la &eacute;poca del       Protomedicato. Rev Med Cub 1959;70;(3):103-126.<p>&nbsp;<br />   <a name="cargo" id="cargo"></a>  <a href="ems01406.html#autor">1-Licenciado en Informaci&oacute;n Cient&iacute;fico-T&eacute;cnica y  Bibliotecolog&iacute;a. Investigador Agregado. Universidad Virtual de Salud de Cuba</a></p>      ]]></body><back>
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<label>1.</label><nlm-citation citation-type="">
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