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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Sentido, criterios y utilidades de la evaluación del aprendizaje basado en problemas]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[In present paper it is expound that considering didactic features of based on-learning problem, it is necessary a mentality change of university professors to achieve a new evaluation rationality, which must to include theoretical, conceptual, and practical elements, to assess knowledge, abilities, and attitudes of students, in addition to their involvement in assessing process.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p>Universidad de  Santiago de Chile USACH</p> <h2>Sentido, criterios y utilidades de la  evaluaci&oacute;n del aprendizaje basado en problemas</h2>     <p><a href="#cargo">Dr. Daniel E. R&iacute;os Mu&ntilde;oz<span class="superscript">1</span></a><a name="autor" id="autor"></a></p> <h4>Resumen</h4>     <p align="justify">En este art&iacute;culo se plante&oacute; que  considerando las caracter&iacute;sticas did&aacute;cticas del <em>aprendizaje basado en  problemas</em>, se requiere de un cambio de mentalidad de los docentes  universitarios para apropiarse de una nueva racionalidad evaluativa, la que  debe estar constituida por elementos te&oacute;ricos, conceptuales y pr&aacute;cticos, a fin  de evaluar el conocimiento, las habilidades y las actitudes de los estudiantes,  adem&aacute;s de promover en ellos su participaci&oacute;n en el proceso evaluativo.<br /> </p>     <p align="justify"><em>Palabras clave</em>:  Evaluaci&oacute;n, evaluaci&oacute;n de aprendizaje; evaluaci&oacute;n del aprendizaje basado en  problemas, pr&aacute;ctica evaluativa.</p> <h4>Introducci&oacute;n</h4>     <p align="justify">La naturaleza, caracter&iacute;sticas y  prop&oacute;sitos del aprendizaje basado en problemas (ABP) condiciona directamente la  racionalidad y t&eacute;cnicas evaluativas que deben desplegar tanto el docente como  el estudiante, para juzgar los diferentes conocimientos que debe construir como  resultado de su alta participaci&oacute;n en esta t&eacute;cnica metodol&oacute;gica. </p>     <p align="justify">En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, el ABP se ha  constituido como una forma alternativa de ense&ntilde;ar y aprender en el &aacute;rea de la  salud, incluso su aplicaci&oacute;n ha traspasado este campo hacia la ense&ntilde;anza de la  f&iacute;sica, ingenier&iacute;a, econom&iacute;a, ciencias sociales, entre otras.<span class="superscript">1-3</span>  Esta situaci&oacute;n ha generado la necesidad de desarrollar una nueva racionalidad  evaluativa para valorar los aprendizajes de los estudiantes, la que debiera  estar fundamentada en nuevas formas de entenderla y en la aplicaci&oacute;n de  enfoques que permitan orientar el dise&ntilde;o y la implementaci&oacute;n de diversos  protocolos evaluativos. </p>     <p align="justify">La preocupaci&oacute;n tradicional de  evaluar aprendizajes cognitivos, con &eacute;nfasis en el dominio de contenidos, es  ahora complementado por la necesidad de valorar tambi&eacute;n aquellos conocimientos  que se relacionan con las habilidades ligadas al desarrollo del pensamiento  profundo,<span class="superscript">4</span> al saber hacer y a las actitudes, competencias que se  requieren en el marco de las actuales demandas a los profesionales  universitarios, especialmente a los del &aacute;rea de la salud. En este sentido,  Barrel plantea que &ldquo;a los docentes les interesa m&aacute;s que sus alumnos demuestren  la profundidad y la calidad de su comprensi&oacute;n de las ideas, los conceptos, las  habilidades y las disposiciones significativas, que la memorizaci&oacute;n por parte  del alumno de hechos desconectados que no podr&aacute;n ser recordados poco tiempo  despu&eacute;s del examen&rdquo;.<span class="superscript">5</span></p>     <p align="justify">En el ABP se asume al docente como un tutor, cuyas funciones  centrales se relacionan con competencias que le permiten planificar, orientar,  monitorear y promover la activa participaci&oacute;n de los estudiantes, en el marco  del proceso de ense&ntilde;anza-aprendizaje. Se les entiende como aprendices activos,  cognitiva y afectivamente, que interact&uacute;an fuertemente con el fin de resolver  problemas vinculados a los objetivos y contenidos de un determinado programa de  estudio. Este comportamiento favorece su autoformaci&oacute;n y la autorregulaci&oacute;n de  sus aprendizajes, otorg&aacute;ndoles mayores niveles de autonom&iacute;a y motivaci&oacute;n por  sus estudios.</p>     <p align="justify">Desde esta perspectiva, se busca  promover una evaluaci&oacute;n desde un enfoque comprensivo, una evaluaci&oacute;n de  aprendizaje que, m&aacute;s all&aacute; de la constataci&oacute;n de los logros acad&eacute;micos de los  estudiantes, se base esencialmente en la reflexi&oacute;n conjunta de alumnos y  docentes acerca de los procesos y factores involucrados tanto en el aprendizaje  como en la ense&ntilde;anza, logrando con ello mayores niveles de entendimiento a  partir de la <em>negociaci&oacute;n de significados</em>, es decir, del intercambio de  ideas, valoraciones y percepciones que se generan entre estos actores del  proceso formativo, lo que contribuye a la construcci&oacute;n personal e  interpersonal. </p>     <p align="justify">Esencialmente, y considerando la  epistemolog&iacute;a que subyace en el ABP, se pretende, sobre todo en el caso de los  alumnos, que la actuaci&oacute;n evaluativa los convierta m&aacute;s en sujeto, por medio de  la autoevaluaci&oacute;n, coevaluaci&oacute;n y evaluaci&oacute;n de pares, que en objeto de la  evaluaci&oacute;n que efect&uacute;a el docente, lo que puede favorecerles una mejor  comprensi&oacute;n de su rol como estudiantes comprometidos con su formaci&oacute;n  profesional, aumentar el conocimiento de su propia persona y de la realidad a  la cual pertenecen.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">En el caso de los docentes se  espera, por otro lado, un cambio de mentalidad, a partir del cuestionamiento de  sus creencias, teor&iacute;as impl&iacute;citas, y otros tipos de &quot;presunciones  subyacentes&quot; personales e institucionales, que favorezca la orientaci&oacute;n de  una pr&aacute;ctica evaluativa diferente, con una mayor preocupaci&oacute;n por los diversos  ritmos y estilos de aprendizaje de los estudiantes, con &eacute;nfasis en la  intencionalidad formativa de la evaluaci&oacute;n, en el contexto de una mirada  apreciativa preocupada tanto por el proceso como por el producto y con la  aplicaci&oacute;n de distintos procedimientos e instrumentos evaluativos, para dar  cuenta de los principales aprendizajes que el estudiante debe lograr en su  formaci&oacute;n profesional, como las competencias vinculadas al conocimiento, ya sea  como informaci&oacute;n y entendimiento, desarrollo del pensamiento, valores,  actitudes y habilidades.</p>     <p align="justify">En resumen, en el marco de una  did&aacute;ctica orientada por el ABP, para la evaluaci&oacute;n se plantean al menos 2  desaf&iacute;os, los que siendo independientes se relacionan rec&iacute;procamente. El  primero, se refiere a la construcci&oacute;n de una nueva racionalidad evaluativa, la que debiera otorgarle un sentido  diferente a la actual pr&aacute;ctica evaluativa de muchos docentes universitarios y,  el segundo, se vincula con la descentralizaci&oacute;n del proceso evaluativo, a fin  de promover una mayor participaci&oacute;n evaluativa de los estudiantes.</p> <h4>Cambio en la racionalidad evaluativa </h4>     <p align="justify">Los docentes deben comprender, y tambi&eacute;n aquellos que  ejercen el liderazgo en las unidades acad&eacute;micas, que su pr&aacute;ctica evaluativa no  debe circunscribirse al acto formal de una prueba de papel y l&aacute;piz al finalizar  una determinada unidad o actividad curricular, sino que adem&aacute;s debe contemplar  el desarrollo de actividades  permanentes de indagaci&oacute;n y reflexi&oacute;n, en conjunto con sus estudiantes, acerca  del rol que cumple como tutor y del desempe&ntilde;o alcanzado, identificando las  fortalezas y debilidades de su quehacer docente como agente facilitador del  aprendizaje de sus estudiantes. </p>     <p align="justify">Aprendizajes que no s&oacute;lo se  refieren a sus capacidades cognitivas sino tambi&eacute;n a sus actitudes y  habilidades, como lo demanda la racionalidad evaluativa que se orienta por el  enfoque comprensivo. Esta postura de reflexi&oacute;n cr&iacute;tica permanente, le permite  al profesor <em>apreciarse a s&iacute; mismo</em>, a modo de autoevaluaci&oacute;n, por medio  de la confrontaci&oacute;n entre su rutina evaluativa y los desaf&iacute;os evaluativos que  emanan de la aplicaci&oacute;n de la t&eacute;cnica del ABP, en el marco de su quehacer. En  este sentido, <em>R&iacute;os</em><span class="superscript">6</span> plantea que ... &#8220;esta transformaci&oacute;n de la mentalidad se relaciona con ideas, creencias y  comportamientos que le han impedido [a los docentes] cuestionar la rutina  pedag&oacute;gica que han construido a trav&eacute;s de su ejercicio profesional. Estos  nuevos pensamientos y afectividades del profesor se materializar&iacute;a  esencialmente en el &aacute;mbito del aula, por medio del cambio metodol&oacute;gico [y evaluativo],  el que busca aumentar la actividad y participaci&oacute;n del alumno, y disminuir, en  consecuencia, el protagonismo lectivo del docente, a la manera  tradicional&#8221;.</p>     <p align="justify">En consecuencia, la pr&aacute;ctica  evaluativa requiere de cambios, en primer lugar, en el pensamiento de los  profesores, especialmente en lo que se refiere a sus constructos mentales que orientan su ejercicio pedag&oacute;gico, ya que muchos  de ellos presentan una pr&aacute;ctica que no siempre es coherente con sus  &quot;afirmaciones conceptuales&quot;. As&iacute;, existen profesores que  consideran importante, de manera intuitiva o por estar en conocimiento de las  teor&iacute;as constructivistas del aprendizaje, que los estudiantes participen de  manera activa en sus procesos de formaci&oacute;n, pero se niegan o ignoran la  importancia, a otorgarles espacios y tiempos reales para que realicen procesos  de autoevaluaci&oacute;n, coevaluaci&oacute;n y evaluaci&oacute;n de pares, argumentando que:  &quot;no est&aacute;n preparados&quot;; &quot;pueden ser deshonestos&quot;; &quot;son  irresponsables&quot;; &quot;nunca lo han hecho&quot;; &quot;el profesor es el  &uacute;nico que puede evaluar&quot;, entre otras expresiones tan arraigadas en el  pensamiento de muchos docentes. </p>     <p><em>Gimeno  Sacrist&aacute;n</em><span class="superscript">7</span> se&ntilde;ala que la modificaci&oacute;n de la mentalidad de los  profesores es posible porque &ldquo;la capacidad de incidencia del esquema mediador  de los docentes en la evaluaci&oacute;n, es alterable y educable, ya que se constituye  y se modifica de acuerdo con una serie de transformaciones&rdquo;. El planteamiento  hace pensar que innovando en los aspectos que inciden en el proceso mediador se  podr&aacute; modificar ciertas creencias que impiden el mejoramiento de la pr&aacute;ctica  evaluativa. Estos factores guardan relaci&oacute;n con:</p> <ul>       <li>Aspectos t&eacute;cnicos de los instrumentos de la  evaluaci&oacute;n.</li>       <li>Los resultados que se consideran rendimiento ideal.</li>       <li>La ampliaci&oacute;n de las facetas a ser evaluadas. </li>       <li>Participaci&oacute;n de los estudiantes en la evaluaci&oacute;n.</li>     ]]></body>
<body><![CDATA[</ul>     <p align="justify">Este requerimiento para el  desarrollo profesional de los docentes, debe ser acompa&ntilde;ado por la modificaci&oacute;n  de otros aspectos y procesos vinculados al tipo de organizaci&oacute;n universitaria y  al tipo de liderazgo acad&eacute;mico que realizan los directivos, el cual debe ser  desarrollado m&aacute;s desde una l&oacute;gica transformacional  que desde el insuficiente estilo administrativo-burocr&aacute;tico,<span class="superscript">8</span> que  a&uacute;n se observa, a pesar de la racionalidad participativa que subyace en los  planteamientos educativos que se promueven actualmente en la educaci&oacute;n  superior.</p>     <p align="justify">En consecuencia, una nueva mentalidad del profesor  &ndash;que se construye reflexivamente a partir de la valoraci&oacute;n de aspectos  virtuosos y de aspectos limitantes de su propia pr&aacute;ctica docente&ndash; es condici&oacute;n  fundamental para germinar en su ense&ntilde;anza, los principios did&aacute;cticos y  pedag&oacute;gicos que sustentan y orientan el enfoque del aprendizaje basado en  problemas. Uno de los esenciales, es la relaci&oacute;n con la capacidad de los  docentes de asumir el desaf&iacute;o de evaluar en los alumnos aprendizajes cognitivos  de orden superior como el an&aacute;lisis, la s&iacute;ntesis, la interpretaci&oacute;n, la  inferencia, la resoluci&oacute;n de problemas, entre otros, y aprendizajes de  actitudes, los que son promovidos por el ABP, como el trabajo en equipo, la  responsabilidad y el compa&ntilde;erismo. Adem&aacute;s, de abrir espacios y tiempos para que  los alumnos participen en sus propios procesos de evaluaci&oacute;n.</p> <h4>Descentralizaci&oacute;n del proceso  evaluativo</h4>     <p align="justify">La participaci&oacute;n de los  estudiantes en el proceso evaluativo es posible considerarla a partir del principio de cooperatividad de la evaluaci&oacute;n,  el cual favorece la contribuci&oacute;n con informaci&oacute;n y valoraci&oacute;n tanto del proceso  de aprendizaje como de la ense&ntilde;anza del docente, por medio de la autoevaluaci&oacute;n,  coevaluaci&oacute;n y evaluaci&oacute;n de pares. Esta actividad cognitiva y afectiva,  favorece la construcci&oacute;n de un pensamiento propio acerca de s&iacute; mismo,  aprendiendo a abstraer sus fortalezas y debilidades como aprendiz, hacia una  mayor autonom&iacute;a y autorregulaci&oacute;n del aprendizaje, aspectos esenciales en el  marco del ABP. </p>     <p align="justify">La  autoevaluaci&oacute;n se produce cuando el individuo eval&uacute;a sus propios pensamientos,  habilidades, actitudes y actuaciones. En consecuencia, en la  persona que se valora a s&iacute; misma se superponen el sujeto y el objeto  evaluativo. Este proceso de autoevaluaci&oacute;n favorece el logro de los objetivos  transversales que mayor presencia tienen en el curr&iacute;culo de educaci&oacute;n superior  en la actualidad: desarrollo del pensamiento; el aprender a valorar el medio  ambiente, la diversidad cultural y social; el avance tecnol&oacute;gico; las actitudes  de solidaridad, responsabilidad, el trabajo colaborativo, entre otras. Otro  efecto importante, se relaciona con la promoci&oacute;n de la metacognici&oacute;n, es decir,  la capacidad de la persona de saber qu&eacute; sabe y de c&oacute;mo sabe, procesos que  conllevan la posibilidad de continuar aprendiendo, a partir de la  planificaci&oacute;n, monitoreo y evaluaci&oacute;n de las experiencias de aprendizaje.<span class="superscript">9</span>  En el caso del docente, tambi&eacute;n la  autoevaluaci&oacute;n practicada puede favorecer el mejoramiento de sus acciones  pedag&oacute;gicas en el aula, ya que tiene la oportunidad de apreciar sus fortalezas  y debilidades como educador, pudiendo en consecuencia tomar decisiones  curriculares y pedag&oacute;gicas que favorezcan el aprendizaje de sus estudiantes.</p>     <p align="justify">La coevaluaci&oacute;n consiste en la evaluaci&oacute;n mutua,  conjunta, de una actividad o un trabajo realizado entre varias personas, como  por ejemplo entre estudiantes y con el docente. Supone una valoraci&oacute;n comunitaria, un  juicio compartido, frente a aspectos o situaciones que se desean evaluar por  varios miembros de un equipo o curso. Su utilizaci&oacute;n favorece un aprendizaje  colaborativo, lo que implica establecer acuerdos colectivos por sobre las  diferencias individuales. Su aplicaci&oacute;n favorece la formaci&oacute;n de diferentes  actitudes como, responsabilidad, autonom&iacute;a, solidaridad, trabajo en equipo,  etc., las cuales deben ser promovidas permanentemente en los procesos  pedag&oacute;gicos que se desarrollan en las aulas universitarias.</p>     <p align="justify">La  evaluaci&oacute;n de pares consiste en la valoraci&oacute;n que realiza una persona sobre  otra, en relaci&oacute;n a su actuaci&oacute;n, rendimiento, desempe&ntilde;o, etc. Se  basa en que los sujetos presentan ciertas caracter&iacute;sticas personales comunes,  como en el caso de los estudiantes. Su aplicaci&oacute;n puede favorecer su formaci&oacute;n  relacionada con la emisi&oacute;n de juicios responsables sobre otros a partir de la  mayor y mejor evidencia que se puede acceder en el proceso valorativo.</p>     <p align="justify">Una de las consecuencias positivas  que puede tener la participaci&oacute;n de los estudiantes en la evaluaci&oacute;n, es que  puede modular el comportamiento evaluativo asim&eacute;trico que tiene normalmente el  profesor, ya que es &eacute;l el que generalmente eval&uacute;a. Esta situaci&oacute;n puede  contribuir a controlar de manera parcial el natural sesgo presente en cualquier  valoraci&oacute;n que realiza el docente cuando eval&uacute;a a sus estudiantes. En este  sentido, se busca disminuir el alto poder que le otorga la heteroevaluaci&oacute;n al  profesor &ndash;especialmente por medio de la calificaci&oacute;n&ndash; <em>descentralizando el acto evaluativo</em>, con el prop&oacute;sito de fortalecer  la conciencia, el inter&eacute;s y el compromiso de los estudiantes en la construcci&oacute;n  de sus propios aprendizajes.&nbsp;</p>     <p align="justify">Esta mayor participaci&oacute;n de los  estudiantes en la valoraci&oacute;n de sus propios aprendizajes debiera ser parte de  un verdadero &quot;di&aacute;logo evaluativo&quot;, que permita el intercambio de  ideas, creencias, valoraciones y percepciones, entre los propios estudiantes y  con el profesor, interacci&oacute;n que podr&iacute;a favorecer el aprender <em>de y con</em> otros, aumentando con ello el grado de conciencia acerca de la importancia que  tiene el encuentro expl&iacute;cito con aquellos que forman parte de su entorno m&aacute;s  pr&oacute;ximo y que eventualmente pueden contribuir favorablemente en el logro de sus  aprendizajes.</p>     <p align="justify">Siguiendo a <em>Not</em><span class="justify">,</span><span class="superscript">10</span>  se trata de un di&aacute;logo progresivamente dial&eacute;ctico fundamentado en una  interacci&oacute;n mutua, en que ambos actores se convierten en <em>sujetos</em> que  realizan valoraciones de s&iacute; mismos y de los dem&aacute;s, en un intercambio de  subjetividades personales cuya s&iacute;ntesis es la construcci&oacute;n de la  intersubjetividad, a partir de este proceso de reflexi&oacute;n dialogante y  contextualizado. Las apreciaciones de los alumnos act&uacute;an como retroalimentaci&oacute;n  del profesor, quien a su vez con sus valoraciones posibilita, desde el  exterior, el cuestionamiento con el fin de posibilitar mayores grados de  conciencia acerca de sus niveles de aprendizajes y de los procesos cognitivos  que utilizan en su formaci&oacute;n.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">El desarrollo de procesos  reflexivos no s&oacute;lo tiene efectos en la construcci&oacute;n de capacidades de  autocr&iacute;tica y cr&iacute;tica de los alumnos, sino que tambi&eacute;n redunda en el  fortalecimiento de actitudes relacionadas con su dimensi&oacute;n afectiva (saber ser) como son la honestidad,  responsabilidad y lealtad, entre otras, las cuales tienen una relaci&oacute;n directa  con su formaci&oacute;n personal. </p>     <p align="justify">Por otra parte, la oportunidad que  tiene el estudiante de participar en el proceso evaluativo, principalmente por  medio de la autoevaluaci&oacute;n, favorece el desarrollo de procesos de  autorregulaci&oacute;n, capacidad muy importante en el funcionamiento individual y  social de las personas, lo que le permite generar diversas <em>destrezas metacognitivas</em>, es  decir, habilidades del pensamiento que le permiten a un sujeto pensar acerca de  sus propios pensamientos, para observar los propios procesos mentales y/o  reflexionar sobre ellos.<span class="superscript">10</span> Tambi&eacute;n se ve favorecida la <em>metamemoria</em>, o sea el conocimiento  que tiene la persona de sus posibilidades y limitaciones de memoria, y de las  causas que favorecen o impiden las actividades de memorizaci&oacute;n.<span class="superscript">11</span></p>     <p align="justify">Estas acciones que pueden  contribuir a que los alumnos aprendan a autoevaluarse, coevaluarse y a efectuar  evaluaci&oacute;n de pares, requieren de que el profesor cree las condiciones  necesarias para que el proceso de reflexi&oacute;n y valoraci&oacute;n hacia s&iacute; mismo y hacia  los dem&aacute;s se incorpore en ellos como un dispositivo permanente, el cual pueda  desplegarse en cualquier escenario de aprendizaje. </p>     <p>De acuerdo a <em>R&iacute;os y Troncoso,</em><span class="superscript">12</span>  entre los aspectos en que los alumnos pueden emitir juicios de valor se pueden  mencionar los siguientes: </p> <ul>       <li>Comprensi&oacute;n de los aprendizajes logrados. </li>       <li>Participaci&oacute;n activa o pasiva en la construcci&oacute;n de  sus aprendizajes. </li>       <li>Inter&eacute;s por aprender. </li>       <li>Aportes al trabajo colaborativo. </li>       <li>Respeto por las opiniones de las dem&aacute;s. </li>       <li>Facilitadores y obstaculizadores de su aprendizaje. </li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Desempe&ntilde;o del docente. </li>       <li>Calidad de la bibliograf&iacute;a consultada. </li>       <li>Desempe&ntilde;o de los compa&ntilde;eros. </li>       <li>Calidad de los trabajos de los otros alumnos. </li>     </ul>     <p>La mayor participaci&oacute;n y  compromiso de los alumnos en los procesos evaluativos, irremediablemente por  coherencia pedag&oacute;gica, debe implicar la utilizaci&oacute;n de acciones metodol&oacute;gicas  activas y participativas, con el uso de diversos materiales did&aacute;cticos y  tecnol&oacute;gicos, en el contexto de procesos formativos que promueven el rol del  profesor como facilitador de la  formaci&oacute;n de los alumnos, disminuyendo con ello el abuso de su acci&oacute;n  discursiva y fomentando de forma permanente su autoaprendizaje, tal como se  plantea en el aprendizaje basado en problemas. </p> <h4>Utilidades de la evaluaci&oacute;n</h4>     <p>La racionalidad, caracter&iacute;sticas y prop&oacute;sitos de la  evaluaci&oacute;n que se debe aplicar en el contexto did&aacute;ctico del aprendizaje basado  en problemas, permite sostener las utilidades que puede tener la evaluaci&oacute;n  para los estudiantes y los docentes (tabla).</p>     <p align="center">Tabla. Utilidades de la evaluaci&oacute;n para el estudiante y el profesor. </p> <table border="1" align="center" cellpadding="0" cellspacing="3">   <tr>     <td width="299" valign="top">    <p align="center">Utilidad para el estudiante</p></td>     <td width="299" valign="top">    <p align="center">Utilidad para el docente</p></td>   </tr>   <tr>     <td width="299" valign="top">    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Tener una estimaci&oacute;n de su    propio progreso, ya sea durante el proceso, como a su t&eacute;rmino.</p>             <p>Conocer sus puntos d&eacute;biles, en    el&nbsp;&nbsp; aprendizaje de determinados    aspectos durante el proceso y qu&eacute; debe hacer para superarlo.</p>           <p>Recibir un est&iacute;mulo    permanente&nbsp; a su trabajo y esforzarse    cada vez m&aacute;s.</p>           <p>Generar una actitud de    autoevaluaci&oacute;n y coevaluaci&oacute;n que permita favorecer sus aprendizajes en forma    permanente.</p>           <p>Tomar conciencia acerca de la    importancia que tiene su inter&eacute;s personal y compromiso en la construcci&oacute;n de    sus aprendizajes.</p>           <p>Favorecer una actitud permanente    de cooperaci&oacute;n con sus compa&ntilde;eros, de forma de aprender de manera conjunta.</p>           <p>Aprender a identificar los    factores internos y externos que act&uacute;an como facilitadores de sus    aprendizajes. </p>    </td>     <td width="299" valign="top">    <p>Saber qu&eacute; objetivos fueron&nbsp; cumplidos, a trav&eacute;s del proceso pedag&oacute;gico    proyectado.</p>             <p>Reflexionar acerca de las causas    que pudieron haber motivado deficiencias en el logro de las metas propuestas.</p>           <p>Adoptar decisiones que permitan    mejorar los logros parciales de los objetivos propuestos.</p>           ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Aprender de la experiencia y no    incurrir en el futuro en los mismos errores.</p>           <p>Obtener evidencias que le&nbsp; permitan decidir qu&eacute; aspectos de los    m&eacute;todos utilizados, del programa, de los materiales de ense&ntilde;anza o cualquier    otra variable involucrada, deben ser mejorados o mantenidos de acuerdo a los    logros obtenidos.</p>           <p>Establecer un verdadero    &quot;banco&quot; de informaci&oacute;n que ha probado reiteradamente su utilidad y    eficacia, es decir, lo que se denomina informaci&oacute;n v&aacute;lida emp&iacute;ricamente.</p>           <p>Generar una actitud de autoevaluaci&oacute;n y    coevaluaci&oacute;n permanente con sus alumnos, que permita el mejoramiento    constante de su pr&aacute;ctica pedag&oacute;gica.</p></td>   </tr> </table>     <p align="justify">La principal utilidad que puede  tener la evaluaci&oacute;n para estos actores, desde una racionalidad comprensiva y  con una alta participaci&oacute;n de los estudiantes, es la posibilidad de convertirse  en sujetos activos y conscientes del proceso formativo que vivencian, lo que  les permite la construcci&oacute;n de sus aprendizajes, adem&aacute;s de valorar la  contribuci&oacute;n de los dem&aacute;s, en el marco del trabajo colaborativo, y de la  importancia que tiene la elaboraci&oacute;n de juicios propios para la toma de  decisiones. </p>     <p align="justify">La evaluaci&oacute;n del ABP debe estar  orientada por una clara connotaci&oacute;n educativa, que ayude al desarrollo personal  y social de los estudiantes y docentes, que promueva su reflexi&oacute;n individual y  colectiva, para la construcci&oacute;n de dispositivos de autorregulaci&oacute;n, en el  contexto de un <em>yo</em> aut&oacute;nomo, un <em>nosotros</em> compartido y para <em>otros</em>.  De esta manera, se podr&aacute; fomentar una nueva cultura evaluativa, caracterizada  por procesos dial&oacute;gicos que contribuyen a que el estudiante aprenda a reconocer  sus fortalezas y debilidades como aprendiz, para lograr una formaci&oacute;n a la  largo de la vida, basada en su protagonismo personal y en la colaboraci&oacute;n con  otros. Adem&aacute;s, de permitir la autoevaluaci&oacute;n de los docentes para reconocer en  s&iacute; mismos los aspectos favorables y limitantes de su ense&ntilde;anza, con el  prop&oacute;sito de su transformaci&oacute;n positiva para beneficio de la formaci&oacute;n de los  estudiantes. </p>     <p align="justify">Para alcanzar esta nueva cultura  evaluativa, en el marco del aprendizaje basado en problemas, es necesario que  el docente modifique su mentalidad evaluativa y sea capaz de asumir el desaf&iacute;o  de evaluar en los estudiantes aprendizajes cognoscitivos de orden superior como  la aplicaci&oacute;n, el an&aacute;lisis, la interpretaci&oacute;n, la s&iacute;ntesis, la inferencia, la  resoluci&oacute;n de problemas, entre otras; y, aprendizajes de actitudes como la  responsabilidad, el compa&ntilde;erismo, la iniciativa personal, el trabajo en equipo,  la tolerancia, el respeto, entre las principales. </p>     <p align="justify">En el caso de los estudiantes, el  desaf&iacute;o evaluativo se plantea desde la necesidad e importancia que tiene su  participaci&oacute;n en las actividades evaluativas, a partir de su autoevaluaci&oacute;n,  coevaluaci&oacute;n y evaluaci&oacute;n de pares, con el prop&oacute;sito de aprender a valorar sus  propios logros, y los de sus compa&ntilde;eros, a tomar conciencia de sus  conocimientos, procesos cognoscitivos y actitudes, a reconocer sus fortalezas y  debilidades como aprendiz, para potenciar en s&iacute; mismos los mecanismos de  autorregulaci&oacute;n de sus aprendizajes y as&iacute; lograr una mayor autonom&iacute;a en su  proceso de formaci&oacute;n a lo largo de la vida. </p> <h4>Summary</h4> <h6>Sense,  criteria, and usefulness of learning assessment based on problems</h6>     <p>In present paper it is expound that  considering didactic features of based on-learning problem, it is necessary a  mentality change of university professors to achieve a new evaluation  rationality, which must to include theoretical, conceptual, and practical  elements, to assess knowledge, abilities, and attitudes of students, in  addition to their involvement in assessing process. </p>     <p><em>Key words</em>: Evaluation, learning assess, based  on learning-problem, evaluating practice.</p> <h4>REFERENCIAS  BIBLIOGR&Aacute;FICAS </h4>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p> 1. Fasce E, Calder&oacute;n M, Braga L, De Or&uacute;e M, Mayer H, Wagemann    H, et al. Utilizaci&oacute;n del aprendizaje basado en problemas en la ense&ntilde;anza    de f&iacute;sica en estudiantes de Medicina. Comparaci&oacute;n con la ense&ntilde;anza    tradicional. Revista M&eacute;dica de Chile. 2001;129(9):1031-1037.<!-- ref --><p> 2. Cataldo A. Ense&ntilde;anza de asignatura de Inform&aacute;tica por medio    de ABP 2003. [Consultado 17 de octubre de 2006]. Disponible en: URL: <a href="http://www.diicc.uda.cl/Academicos/acataldo/Seminariosypresentaciones/Ense%F1anzadeasignaturasdeInform%E1ticapormediodeABP(doc).pdf">http://www.diicc.uda.cl/Academicos/acataldo/Seminariosy<br />   presentaciones/Ense%F1anzadeasignaturasdeInform%E1ticapormediodeABP(doc).pdf</a><!-- ref --><p> 3. Morales P, Landa V. Aprendizaje basado en problemas 2004. [Consultado 17    de octubre de 2006]. Disponible en: URL: <a href="http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/pdf/299/29901314.pdf">http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/pdf/299/29901314.pdf</a><!-- ref --><p> 4. Entwistle N. La comprensi&oacute;n del aprendizaje en el aula. Madrid:    Paid&oacute;s/MEC; 1991.<!-- ref --><p> 5. Barrel J. El aprendizaje basado en problemas. Un enfoque investigativo.    Buenos Aires: Manantial; 1999.<!-- ref --><p> 6. R&iacute;os D. Principales desaf&iacute;os para la evaluaci&oacute;n a    la luz de la reforma educacional. Revista de Pedagog&iacute;a. 1999;411:2-18.<!-- ref --><p> 7. Gimeno Sacrist&aacute;n J. El <em>curriculum</em> evaluado. En: Gimeno    Sacrist&aacute;n J. ed. El <em>curriculum</em>: una reflexi&oacute;n sobre la    pr&aacute;ctica. Madrid: Morata; 1991. p. 373-403.<!-- ref --><p> 8. Hargreaves A. Profesorado, cultura y posmodernidad. Madrid: Morata; 1996.<!-- ref --><p> 9. Moore C. La autorregulaci&oacute;n metacognitiva y su relaci&oacute;n con    el rendimiento acad&eacute;mico en estudiantes universitarios. [Tesis para obtener    la Maestr&iacute;a en Ciencias de la Educaci&oacute;n]. Chile: Universidad Cat&oacute;lica    de la Sant&iacute;sima Concepci&oacute;n; 2003.<!-- ref --><p> 10. Not L. La ense&ntilde;anza dialogante. Barcelona: Herder; 1992. <!-- ref --><p> 11. Hoffman L, Paris S, Hall E. Psicolog&iacute;a del desarrollo hoy. Vol.    1, 6&ordf; edici&oacute;n. M&eacute;xico: Mc Graw Hill; 1996.<!-- ref --><p> 12. Rios D, Troncoso P. Autoevaluaci&oacute;n de los alumnos: una estrategia    participativa orientada al aprender a valorar. Revista de Estudios y Experiencias    en Educaci&oacute;n. 2003;2(4):111-120.<p>Recibido:  12 de marzo de 2007. Aprobado: 4 de  abril de 2007.<br /> Dr<em>.</em> <em>Daniel E. R&iacute;os Mu&ntilde;oz</em>. Universidad de  Santiago de Chile. E-mail: <a href="mailto:driosm@usach.cl">driosm@usach.cl</a></p> <span class="superscript"><a href="#autor">1</a></span><a href="#autor">Profesor  Titular. </a><a name="cargo" id="cargo"></a>      ]]></body><back>
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