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</front><body><![CDATA[ <P>Facultad de Medicina de la Universidad de C&oacute;rdoba. C&oacute;rdoba, Espa&ntilde;a</P><H2>Fracturas  de estr&eacute;s mec&aacute;nico en los huesos del pie en practicantes de deportes  de mantenimiento</H2>    <P><i>PROF. PEDRO CARPINTERO BENITEZ,<SUP>1</SUP> DR. ANTONIO  CARRASCAL CALLE,<SUP>2</SUP> DR. RAFAEL HIDALGO JIMENEZ,<SUP>2</SUP> DR. JUAN  GARCIA GARCIA,3 DR. JOSE CARPINTERO GOMEZ,<SUP>2</SUP> DR. JUAN SERRANO ARIZA,2  DR. FRANCISCO CESPEDES DEL REY,<SUP>4</SUP> y DR. MANUEL GALA VELASCO<SUP>5</SUP>  </i></P><OL>     <LI>Profesor Titular de Traumatolog&iacute;a y Cirug&iacute;a Ortop&eacute;dica.  </LI>    <LI>M&eacute;dico Adjunto. Servicio de Traumatolog&iacute;a. Hospital Universitario  "Reina Sof&iacute;a", C&oacute;rdoba. </LI>    <LI>Profesor Titular de Anatom&iacute;a  Humana. </LI>    <LI>Jefe de la Secci&oacute;n de Tramatolog&iacute;a y Ortopedia.  Hospital Universitario "Reina Sof&iacute;a", C&oacute;rdoba. </LI>    <LI>Jefe del  Servicio de Traumatolog&iacute;a y Ortopedia. Hospital Universitario "Reina Sof&iacute;a",  C&oacute;rdoba. </LI>    </OL><B>Carpintero Ben&iacute;tez P, Carrascal Calle A, Hidalgo  Jim&eacute;nez R, Garc&iacute;a Garc&iacute;a J, Carpintero G&oacute;mez J, Serrano  Ariza J, et al. Fracturas de estr&eacute;s mec&aacute;nico en los huesos del pie  en practicantes de deportes de mantenimiento. Rev Cubana Ortop Traumatol 1996;10(2):145-9.  </B> <H4>Resumen</H4>    <P>Los autores acometen el estudio de las fracturas por estr&eacute;s  mec&aacute;nico en personas que realizan ejercicios de manera ocasional, como  una forma de mantenimiento f&iacute;sico o con una finalidad terap&eacute;utica,  debido a que este tipo de fractura se ha incrementado, sobre todo en la tercera  edad. El retardo en el diagn&oacute;stico o el error que se produce con frecuencia,  al confundirla con una enfermedad tumural &oacute;sea, seg&uacute;n ellos, constituyen  los principales problemas que al respecto deben enfrentar los m&eacute;dicos que  atienden a estos pacientes. Revisaron las historias cl&iacute;nicas de 21 pacientes  afectos de este tipo de fractura que practicaban alg&uacute;n tipo de ejercicio  no competitivo. Las edades del grupo de estudio oscilaron entre los 7 y los 62  a&ntilde;os. La localizaci&oacute;n de las fracturas (preferentemente en los metatarsianos),  el predominio del sexo femenino, los factores de riesgo (pr&aacute;ctica del deporte  sobre un terreno duro, el empleo de calzado inapropiado, la reciente incorporaci&oacute;n  a la pr&aacute;ctica deportiva y la obesidad), as&iacute; como la forma de presentaci&oacute;n,  son los resultados m&aacute;s significativos. Estos hallazgos le permitieron concluir  que este tipo de fractura no es privativo s&oacute;lo de quienes practican deportes  competitivos y que puede presentarse a cualquier edad. Esto debe ser tenido muy  en cuenta por el personal m&eacute;dico para poder determinar a tiempo su diagn&oacute;stico.  </P>    <P><B>Palabras clave</b>: FRACTURAS POR ESTRES; PIE/lesiones; TRAUMATISMOS  DE LA PIERNA; EJERCICIOS. </P>    ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Mucho se ha estudiado y escrito en los &uacute;ltimos  a&ntilde;os sobre las fracturas por estr&eacute;s mec&aacute;nico en personas  que desarrollan una actividad f&iacute;sica importante, como consecuencia de dedicarse  al deporte de competici&oacute;n, o a otra actividad que requiere de un esfuerzo  f&iacute;sico notable,1,4 como queda demostrado por la gran cantidad de publicaciones  que se puede encontrar en la literatura m&eacute;dica universal, referidas incluso  a animales de carrera.5,6 Pero muy poco o nada encontramos sobre esta afecci&oacute;n  en personas que efect&uacute;an ejercicios de forma ocasional, ya sea como mantenimiento  f&iacute;sico, o incluso de forma terap&eacute;utica para determinados estados  patol&oacute;gicos (obesidad, reumatismos degenerativos). Y el problema es que  cada vez podemos observar m&aacute;s casos de este tipo de fractura, fundamental  mente en personas de la tercera edad,7 como consecuencia del creciente inter&eacute;s  que se manifiesta hoy por la cultura f&iacute;sica, por considerarse el ejercicio  como una fuente de salud.8,9 </P>    <P>Los problemas que plantean las fracturas por  estr&eacute;s en estos pacientes suelen ser, por una parte, el retardo en el diagn&oacute;stico,  ya que el m&eacute;dico que las atiende no suele pensar en este tipo de fractura,  al no poseer el paciente, aparentemente, factores de riesgo, como el hecho de  ser un deportista consumado. Ello tambi&eacute;n a veces lleva a establecer diagn&oacute;sticos  equivocados, incluso una enfermedad tumural &oacute;sea, por poseer ambos un cuadro  radiogr&aacute;fico parecido, lo que crea una ansiedad innecesaria en el paciente  y en su entorno familiar. </P>    <P>Tales hechos nos motivaron a hacer este estudio  sobre las fracturas por sobrecarga en el pie en personas que practicaban un deporte  no competitivo, para comprobar su frecuencia y otros aspectos relacionados, como  factores de riesgo, localizaci&oacute;n, diagn&oacute;stico, etc&eacute;tera.  </P><H4>Material y m&eacute;todo</H4>    <P>Para estudiar la localizaci&oacute;n en  el pie de las fracturas por estr&eacute;s, tipo de ejercicio realizado, edad de  presentaci&oacute;n, y factores de riesgo asociados, estudiamos las historias  cl&iacute;nicas -y les efectuamos exploraciones complementarias- de 21 pacientes  afectos de este tipo de fractura, y que practicaban alg&uacute;n tipo de ejercicio  no competitivo. </P><H4>Resultados</H4>    <P>La edad de los pacientes era muy variable,  pues oscilaba entre los 7 y los 62 a&ntilde;os, aunque se agrupaban en las dos  primeras d&eacute;cadas de la vida, y a partir de los 44 a&ntilde;os hasta los  55. El sexo dominante era el femenino (13 casos). Su localizaci&oacute;n se observ&oacute;  preferentemente en los metatarsianos (16 casos) y, dentro de ellas, en el segundo  (11 casos) (figura 1), y s&oacute;lo en 4 casos en el quinto (figura 2); uno se  hab&iacute;a fracturado varios metatarsianos en ambos pies (figura 3). Le segu&iacute;a  en frecuencia el calc&aacute;neo, con 5 casos (figura 4). No hemos encontrado  este tipo de fractura en otros huesos del pie. El ejercicio f&iacute;sico que  practicaban era la marcha o carrera (10 pacientes), el salto de la comba o de  la goma (7 casos), que predominaba entre los m&aacute;s j&oacute;venes, y la caza,  que la practicaban habitualmente 4 pacientes. </P>    <P>&#9;Figs. 1-4</P>    <P>Entre  lo factores de riesgo encontrados estaban la pr&aacute;ctica del deporte sobre  terreno duro (asfalto habitualmente) y el uso de calzado inapropiado, ya que no  sol&iacute;a tener un buen almohadillado para absorber la fuerza del impacto sobre  el suelo. En cuanto a otros factores, 11 de los pacientes no hab&iacute;an realizado  ejercicios regularmente hasta un a&ntilde;o antes; todos ellos pertenec&iacute;an  al grupo de mayor edad, y lo hab&iacute;an iniciado por consejo m&eacute;dico  o influidos por campa &ntilde;as de divulgaci&oacute;n; 15 pacientes eran obesos  (consideramos la existencia de obesidad cuando el peso del individuo era superior,  al menos en un 20 %, al te&oacute;rico para su edad, sexo y talla); 6 de ellos,  pose&iacute;an un <B>hallux valgo</B>. (En todos los casos la fractura se localizaba  en el segundo metatarsiano.) </P>    <P>El motivo de consulta fue en todo los casos  el dolor, que segu&iacute;a un ritmo t&iacute;pico, ya que empezaba de forma insidiosa,  se calmaba con el reposo y con la toma de analg&eacute;sicos, para posteriormente  aparecer de nuevo con el ejercicio y terminar siendo continuo. </P>    <P>El retardo  en el diagn&oacute;stico fue grande, pues en 18 casos se realiz&oacute; despu&eacute;s  de m&aacute;s de un mes del comienzo de los s&iacute;ntomas, y mediante examen  radiogr&aacute;fico, y en tan s&oacute;lo 3 de ellos mediante gammagraf&iacute;a  &oacute;sea, antes de la comprobaci&oacute;n radiogr&aacute;fica de los s&iacute;ntomas.  </P><H4>Discusi&oacute;n</H4>    <P>Como podemos apreciar, las fracturas por estr&eacute;s  mec&aacute;nico en el pie pueden aparecer en todas las edades, y siempre relacionadas  con una actividad f&iacute;sica que se puede considerar como inusual. El predominio  del sexo femenino encontrado en nuestra serie, puede deberse a la existencia de  otros factores predisponentes, como son la obesidad, poseer <B>hallux valgo </B>,  y posible mente por poseer una menor masa &oacute;sea que el var&oacute;n. </P>    ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Todos  los deportes que practicaban de alguna manera obligaban a efectuar un movimiento  estereotipado, que con su repetici&oacute;n producen puntos de sobrecargas sobre  el esqueleto del pie. Si adem&aacute;s le a&ntilde;adimos otros de los factores  encontrados, como la dureza del terreno sobre el que lo practicaban, lo inadecuado  del calzado usado y la obesidad en algunos casos, ello justificar&iacute;a a&uacute;n  m&aacute;s esta sobrecarga, que supera la capacidad de resistencia del hueso,  sobre todo en aquellos lesionados que no hab&iacute;an realizado ejercicios f&iacute;sicos  anteriormente, lo que hac&iacute;a que el esqueleto no se encontrara preparado  para esta nueva actividad. </P>    <P>Un dato muy importante dentro de nuestro estudio,  y al que le hemos concedido especial inter&eacute;s, ha sido el retardo en el  diagn&oacute;stico, el que se apreci&oacute; en la mayor&iacute;a de los pacientes.  Creemos que esto se puede explicar por el desconocimiento de este tipo de fracturas  por parte del propio paciente, y del personal sanitario, que las considera propias  de deportistas de &eacute;lite. Por ello, incluso, hubo diagn&oacute;sticos err&oacute;neos  que llegaron a confundir las im&aacute;genes radiogr&aacute;ficas de aposici&oacute;n  &oacute;sea del proceso de reparaci&oacute;n lenta de las fracturas con una enfermedad  tumoral &oacute;sea. </P><B>    <P>Conclusiones</P></B>     <P>Consideramos que las fracturas  por estr&eacute;s pueden aparecer en cualquier edad, y originarse por la pr&aacute;ctica  de cualquier tipo de ejercicio que suponga una sobrecarga mec&aacute;nica repetitiva  sobre el esqueleto. Por ello el m&eacute;dico general debe conocerlas para poder  realizar un diagn&oacute;stico precoz ante cualquier tipo de paciente que realice  este tipo de ejercicios, y no solamente en los practicantes de deportes competitivos.  </P><H4>Referencias bibliogr&aacute;ficas</H4>    <!-- ref --><P>1. Sjolin SU, Eriksen C. Stress  fracture of the femoral neck in military recruits. Injury 1989;20:304-5.<!-- ref --><P>2.  Reid DC. Prevention of hip and knee injuries in ballet dancers. Sport Med 1988;6(5):295-307.<!-- ref --><P>3.  Couternay BG, Bowers DM. Stress fractures: clinical features and investigation.  Med J Aust 1990;6(3):155-6.<!-- ref --><P>4. Orava S, Puranemn I, Ala-Ketola L. Stress  fractures caused by physical exercise. Acta Orthop Scand 1978;49;19-27.<!-- ref --><P>5.  Cervantes C, Madison JB, Ackerman N, Reed WO. Surgical treatment of dorsal cortical  fractures of the third metacarpal bone in thoroughbred racehorses. J Am Vet Med  Assoc 1992;200(12):1997-2000.<!-- ref --><P>6. Matheson GO, MacIntire JG, Taunton JE,  Clement DB, Lloyd-Smith R. Musculoskeletal injuries associated with physical activity  in older adults. Med Sci Sports Exerc 1985;21(4):379-85.<!-- ref --><P>7. Owen N, Lee  C. Development of behaviorally-based policy guidelines for the promotion of exercise.  J Pub Health Policy 1989;10:43-61.<!-- ref --><P>8. Wheat ME. Exercise in the elderly.  West J Med 1987; 14 7:477-80.<P>Recibido: 5 de diciembre de 1994. Aprobado:  24 de marzo de 1995. </P>    <P><B>Profesor Pedro Carpintero Ben&iacute;tez.</b> Departamento  de Especialidades M&eacute;dico-Quir&uacute;rgicas. Facultad de Medicina . Avenida  de Men&eacute;ndez Pidal s/n. 14.004. C&oacute;rdoba, Espa&ntilde;a. </P>      ]]></body><back>
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