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</front><body><![CDATA[ Hospital Universitario Infantil &quot;Dr. Dario Contreras&quot;. Santo Domingo,  Rep&uacute;blica Dominicana <H2> Sustituci&oacute;n del semilunar con la cabeza  del hueso grande</H2><i>DR. MAXIMO PERICHE EUSEBIO&lt;1> Y DRA. ELIZABETH VIDAL  MORALES&lt;2> </i> <H4> Resumen</H4>A los pacientes que sufren inestabilidad del  carpo a causa de una luxaci&oacute;n inveterada y necrosis avascular del hueso  semilunar, se propone realizarles un procedimiento quir&uacute;rgico que consiste  en sustituir este hueso con la porci&oacute;n proximal o cabeza del hueso grande  del carpo y el auxilio de un peque&ntilde;o injerto esponjoso de la cresta il&iacute;aca.  A cinco pacientes que concurrieron a la consulta, dos con una luxaci&oacute;n  de de este hueso varias semanas y tres que padec&iacute;an de necrosis avascular,  se les realiz&oacute; este procedimiento con excelentes resultados.     <P><B>Palabras  clave</B>: HUESOS DEL CARPO/cirug&iacute;a; HUESOS SEMILUNARES/trasplante; LUXACIONES;  ESTUDIOS DE SEGUIMIENTO.     <P>La luxaci&oacute;n antigua del semilunar es una enfermedad  rara, pues por ser desde su inicio tan dolorosa, al paciente generalmente se le  atiende correctamente en la sala de emergencias, donde se le practica la reducci&oacute;n  cerrada o abierta. Sin embargo, suele verse de manera espor&aacute;dica en emergencias.  La necrosis avascular, en cambio, es mucho m&aacute;s frecuente en nuestras consultas  y cuando este hueso se colapsa, ya no se podr&aacute; esperar m&aacute;s tiempo  para efectuar la cirug&iacute;a. El tratamiento es quir&uacute;rgico y el cirujano  tiene ante s&iacute; varias opciones a considerar: ex&eacute;resis de la primera  fila del carpo, colocaci&oacute;n del palmar corto, artrodesis, osteotom&iacute;a  sagital del escafoides y desplazamiento de su mitad, endopr&oacute;tesis. Lo cierto  es que todas producen limitantes muchas veces indeseables.     <P>Desde hace algunos  a&ntilde;os se plantean las ventajas de las artrodesis parciales que involucran  a dos y a veces tres huesos del carpo, con las que se obtienen mejores resultados  que con la artrodesis total y que resulta mucho m&aacute;s conveniente que la  ex&eacute;resis de la primera fila. Las artrodesis parciales son, sin lugar a  dudas, una buena alternativa ante un trastorno degenerativo. Sin embargo, no es  de elecci&oacute;n en el caso que nos ocupa, debido a que tanto en la luxaci&oacute;n  inveterada como en la necrosis avascular del semilunar, se debe realizar la ex&eacute;resis  de este huesecillo. La colocaci&oacute;n del palmar enrollado cada d&iacute;a  se usa menos, debido a que, al ser blanda su consistencia y la del tejido fibr&oacute;tico  que lo envuelve, con el tiempo el espacio disminuye y produce signos de inestabilidad  similares a los de un carpo impactado. Otras t&eacute;cnicas como la ex&eacute;resis  de la primera fila del carpo dejan limitaciones tan indeseables como la afecci&oacute;n  anterior.1,2     <P>Esta t&eacute;cnica es f&aacute;cil de realizar y los resultados  son excelentes, pues no deja ning&uacute;n tipo de limitaci&oacute;n de la movilidad  de la mu&ntilde;eca y el dolor desaparece. Consiste en efectuar una osteotom&iacute;a  a nivel del cuello del hueso grande y desplazar la cabeza al lugar que ocupaba  el semilunar. El espacio que se abre al desplazar la cabeza del hueso grande se  rellena con un injerto de la cresta il&iacute;aca. A las seis semanas se habr&aacute;  producido la consolidaci&oacute;n a manera de barra &oacute;sea con una excelente  porci&oacute;n articular proximal. <H4> Material y m&eacute;todo</H4>Primeramente  se estudi&oacute; la arquitectura articular del semilunar, del hueso grande, del  escafoides y del radio. En segundo lugar, se comprob&oacute; el aporte sangu&iacute;neo  del hueso grande y en especial de su porci&oacute;n capital. Para ello los autores  participaron en la disecci&oacute;n de tres cad&aacute;veres de hombres y dos  de mujeres. Tambi&eacute;n efectuaron tres arteriograf&iacute;as de ambas manos  a tres pacientes diferentes. Adem&aacute;s, se revis&oacute; una amplia literatura  sobre la anatom&iacute;a de la mano (figuras 1 y 2).     <P>La muestra se compone  de apenas cinco pacientes, adultos todos, cuatro del sexo masculino y una sola  mujer. Las edades fueron de 28, 29, 30, 34 y 45 a&ntilde;os de edad, para una  edad promedio de 32 a&ntilde;os. Dos pacientes son choferes; uno de cami&oacute;n  <I>cabezote</I> (rastra) y el otro de taxi. Otro paciente es carpintero. El cuarto  masculino es m&uacute;sico y la mujer es visitadora a m&eacute;dicos. Todos presentaron  dolor incapacitante, dos presentaron parestesias (por la luxaci&oacute;n), dolor  a la presi&oacute;n directa sobre el semilunar, dolor a la extensi&oacute;n de  la mu&ntilde;eca, disminuci&oacute;n de la fuerza y dolor a la pu&ntilde;o percusi&oacute;n.  Dos pacientes fueron operados en 1992, uno en 1993 y dos en 1994. En los dos pacientes  iniciales se utiliz&oacute; como injerto el propio semilunar luxado, en vista  de que no se hab&iacute;a necrosado. Luego, a los afectados de necrosis avascular  fue necesario efectuarles un injerto de la cresta il&iacute;aca, con el que los  resultados radiogr&aacute;ficos fueron mejores.     <P>En todos los casos se administr&oacute;  anestesia regional: cinco bloqueos de plexo braquial y tres fueron completadas  con peridural para la extracci&oacute;n del injerto de cresta il&iacute;aca. Se  realiz&oacute; la isquemia del miembro superior con un manguito de presi&oacute;n.  Los dos primeros pacientes opera dos se mantuvieron inmovilizados ocho semanas,  mientras que a los que siguieron se les dej&oacute; la inmovilizaci&oacute;n por  espacio de seis.     <P>Se ha mantenido un continuo seguimiento a todos los pacientes  intervenidos, excepto a uno de ellos, que cambi&oacute; de domicilio sin avisar.  El seguimiento consiste en un chequeo f&iacute;sico y radiogr&aacute;fico.     <P>Les  fue indicado a todos las fisioterapia luego de retirarles el enyesado. Los dos  primeros fueron fijados con un clavo de Kirschner; a los dem&aacute;s no se les  realiz&oacute; la osteos&iacute;ntesis. <H4> T&eacute;cnica</H4>Esta t&eacute;cnica  se recomienda para la luxaci&oacute;n inveterada y para la necrosis avascular  del semilunar o navicular del carpo. Se extrae primeramente un injerto esponjoso  de la cresta il&iacute;aca que mantenga el espesor, para as&iacute; poder preparar  la porci&oacute;n que se le implantar&aacute; entre las dos mitades del hueso  grande. El injerto que se vaya a colocar tendr&aacute; forma cuadril&aacute;tera.      <P>Una vez preparada la mano con todas las medidas de asepsia y antisepsia, bajo  anestesia regional y realizada la isquemia de la extremidad, se realiza una incisi&oacute;n  volar que parte desde el l&iacute;mite distal de la zona IV o del borde distal  del retin&aacute;culo flexor y se dirige proximalmente entre los surcos tenar  e hipotenar y que cruza los pliegues transversos de la mu&ntilde;eca, sin sobrepasar  el m&aacute;s proximal, describiendo una <I>S</I> it&aacute;lica. Luego se incide  el retin&aacute;culo flexor en toda su anchura, como si se tratara de la liberaci&oacute;n  en el s&iacute;ndrome doloroso del t&uacute;nel del carpo. Se separa cuidadosamente  el nervio mediano radialmente y los tendones flexores cubitalmente; luego se incide  el piso del t&uacute;nel del carpo o el ligamento radiocarpiano y se identifican  el hueso grande y el semilunar.     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Con un bistur&iacute; # 11 se inciden f&aacute;cilmente  las fibras internas y horizontales del haz radiocarpiano del ligamento anterior,  las fibras oblicuas del haz cubitocarpiano del mismo ligamento y con extremo cuidado  las fibras de desdoblamiento del ligamento posterior. Se recomienda que para despegar  la cara posterior del semilunar de este fuerte ligamento se utilice un minidesperiostizador  curvo o un disector fino, para no lesionar la circulaci&oacute;n dorsal del segmento.      <P>Una vez que se ha resecado el hueso navicular, se procede a realizar una osteotom&iacute;a  transversa a nivel del cuello del hueso grande y se desplaza la cabeza o extremo  proximal hacia el espacio que antes ocupaba el semilunar. Cuando el motivo ha  sido una luxaci&oacute;n antigua del semilunar, se deber&aacute; resecar la fibrosis  que acorta a&uacute;n m&aacute;s este espacio. Una vez que se coloca la cabeza  del hueso grande en el espacio del navicular, quedar&aacute; un espacio cuadril&aacute;tero  entre las dos porciones del hueso grande, en el cual se colocar&aacute; el injerto  de cresta il&iacute;aca que previamente se extrajo.     <P>Se procede entonces a realizar  el cierre del piso del t&uacute;nel del carpo y de la piel. Es opcional fijar  con kirschner fino, aunque, con una buena inmovilizaci&oacute;n, el fragmento  injertado es suficientemente estable, sobre todo si se le da un poco de flexi&oacute;n  a la mu&ntilde;eca (unos 10o). El yeso se dejar&aacute; por espacio de seis semanas  y se retirar&aacute; previo control radiogr&aacute;fico. Se iniciar&aacute; de  inmediato la fisioterapia de manera gentil. Inicialmente, con hidromasaje y movimientos  activos asistidos; luego se incrementar&aacute; con ejercicios de presi&oacute;n  y fuerza. <H4> An&aacute;lisis y discusi&oacute;n de los resultados</H4>Obs&eacute;rvese  que el semilunar es c&oacute;ncavo, proximal y dorsalmente. Al igual se presenta  la cabeza del hueso grande, por lo que al sustituir con esta porci&oacute;n navicular,  se le proporciona al radio una buena superficie articular, tanto por su forma  como por las condiciones del recubrimiento cartilaginoso. La superficie cubital  de la cabeza del hueso grande es aplanada y ligeramente oblicua hacia adentro,  por lo que armoniza con la porci&oacute;n correspondiente del escafoides y mantiene  una aceptable congruencia articular.3     <P>El hueso grande recibe su aporte sangu&iacute;neo  de dos sistemas: uno muscular y otro arterial.4     <P>El fasc&iacute;culo carpiano  del aductor del pulgar se inserta en el cuerpo del hueso grande, lo que asegura  para esta porci&oacute;n un suficiente aporte vascular una vez que se separa la  cabeza de esta parte.     <P>Por otro lado, es el hueso carpiano que mayor aporte  sangu&iacute;neo recibe, proveniente del arco palmar profundo: dos ramas colaterales  ascendentes o articulares. Ambas ramas (una radial y otra cubital), se dirigen  hacia la l&iacute;nea media del carpo y luego de atravesar la rama externa o radial  el ligamento medio palmar y la rama interna o cubital y el ligamento palmar, se  distribuye para todos los huesos y articulaciones del carpo, aunque de manera  muy especial a los que componen la segunda fila del carpo. El hueso grande tambi&eacute;n  recibe algunas ramitas de la arteria dorsal del carpo en su parte dorsal, las  que penetran la porci&oacute;n proximal de este hueso. Preservar este aporte es  crucial para el &eacute;xito de esta t&eacute;cnica. Por tal raz&oacute;n, el  abordaje debe ser anterior o volar.     <P>De los cinco casos, los dos primeros fueron  luxaciones inveteradas del semilunar y como injerto se tom&oacute; el mismo hueso  semilunar afectado, es decir, sin cart&iacute;lago por todas sus caras.     <P>El  primero, chofer de un cami&oacute;n furgonero, de 45 a&ntilde;os de edad, llevaba  ocho meses con el navicular luxado y sin poder trabajar. Se reincorpor&oacute;  a su trabajo 10 semanas despu&eacute;s de haber sido operado y se mantiene laborando  en el puerto de Haina, que es el principal de la Rep&uacute;blica Dominicana.  En el control radiogr&aacute;fico realizado al a&ntilde;o de la cirug&iacute;a,  se observa que la cabeza del hueso grande no consolid&oacute; con el navicular  esqueletizado, pero, al parecer, por metaplasia se conform&oacute; como un semilunar  (figuras 3-5).     <P>El segundo caso fue otro chofer, &eacute;ste de taxi, de 28  a&ntilde;os de edad, que jugando a la pelota cay&oacute; sobre su mu&ntilde;eca  en extensi&oacute;n y sufri&oacute; la luxaci&oacute;n. No se la redujeron en  la emergencia y le colocaron un enyesado. A las tres semanas fue a la consulta  de un colega, al que le hab&iacute;a referido la experiencia anterior y &eacute;ste  me envi&oacute; al paciente, el que fue intervenido con &eacute;xito. A este paciente  tambi&eacute;n se le coloc&oacute; el semilunar como inejerto, pues no ten&iacute;a  signos de necrosis. A las 15 semanas se incorpor&oacute; de nuevo a su trabajo.  A este paciente se le sigui&oacute; hasta los seis meses de la operaci&oacute;n.  El Departamento de Trabajo Social del Hospital no lo pudo localizar m&aacute;s.      <P>El tercer paciente, de 34 a&ntilde;os, carpintero, presentaba una necrosis  avascular del semilunar y se le coloc&oacute; un injerto de cresta il&iacute;aca  por vez primera. Los resultados fueron mejores, pues el paciente empez&oacute;  a laborar a las ocho semanas, aunque con la indicaci&oacute;n de que no utilizara  el martillo hasta que cumpliera los tres meses de operado; nunca m&aacute;s se  quej&oacute; de dolor.     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>La cuarta paciente es una joven de 29 a&ntilde;os de  edad que labora como visitadora a m&eacute;dicos. El uso constante de un malet&iacute;n  muy pesado y la rigidez del tim&oacute;n de su auto le provocaron la lesi&oacute;n  de ambas mu&ntilde;ecas. Esta paciente primero fue tratada por una necrosis avascular  del escafoides de su mano derecha, hace m&aacute;s de un a&ntilde;o. En esa ocasi&oacute;n  se le realizaron m&uacute;ltiples perforaciones por la cara dorsal con una microbarrena  y la sintomatolog&iacute;a dolorosa cedi&oacute;. Los controles radiogr&aacute;ficos  y la gammagraf&iacute;a revelaron que este hueso se hab&iacute;a revascularizado.  En mayo de 1994 lleg&oacute; refiriendo dolor en ambas manos, pero m&aacute;s  fuerte en la derecha. Con el precedente anterior, se le realizaron estudios gammagr&aacute;ficos  y radio gr&aacute;ficos que mostraron una necrosis avascular de ambos semilunares,  aunque con mayor intensidad en la mano derecha. Se procedi&oacute; de inmediato  a realizarle un estudio arteriogr&aacute;fico y fue operada con esta t&eacute;cnica  en el mes de junio. A la semana de hab&eacute;rsele retirado el yeso, la joven  no presentaba ning&uacute;n tipo de dolor, salvo una molestia natural por el tiempo  de inmovilizaci&oacute;n con la mu&ntilde;eca en flexi&oacute;n de 10&amp;middot;.  Parti&oacute; en luna de miel y a su regreso se le realizaron m&uacute;ltiples  perforaciones en el navicular de la mano izquierda.     <P>El quinto paciente, de  30 a&ntilde;os de edad, es m&uacute;sico profesional, pianista y guitarrista.  Presentaba una necrosis avascular del semilunar de la mano derecha, y al igual  que la paciente anterior, tambi&eacute;n de su mano izquierda. Se le realiz&oacute;  esta t&eacute;cnica en su mano derecha y constituye el caso tratado m&aacute;s  reciente. <H4> Conclusiones</H4><OL>     <LI> El hueso grande del carpo recibe un  excelente aporte vascular. Los nutrientes sangu&iacute;neos le llegan de dos sistemas  que le dan cobertura, tanto en su porci&oacute;n distal como en la proximal, as&iacute;  como en la volar y en la dorsal. Por esto es un hueso ideal para la realizaci&oacute;n  de la t&eacute;cnica que se propone.</LI>    <LI> Al sustituir el semilunar con la  cabeza o porci&oacute;n proximal del hueso grande del carpo, se logra una adecuada  superficie articular con el radio y con el escafoides.</LI>    <LI> Con un injerto  de la cresta il&iacute;aca para enlazar ambas porciones del hueso grande, se consigue  una consolidaci&oacute;n m&aacute;s r&aacute;pida y mejor estructurada anat&oacute;micamente.  Se conforma una barra &oacute;sea s&oacute;lida y congruente con las articulaciones  circundantes.</LI>    <LI> Se recomienda la realizaci&oacute;n de esta t&eacute;cnica  en la luxaci&oacute;n inveterada y en la necrosis avascular del semilunar.</LI>    </OL>&lt;1>  Especialista de I Grado en Ortopedia y Traumatolog&iacute;a. Encargado del Servicio  de Ortopedia y Traumatolog&iacute;a Infantil. Egresado de la Escuela Iberoamericana  de Ortopedia y Traumatolog&iacute;a. Hospital Ortop&eacute;dico Nacional Docente  "Frank Pa&iacute;s", La Habana.     <P>&lt;2>Especialista de I Grado en Ortopedia  y Traumatolog&iacute;a. Servicio de Ortopedia y Traumatolog&iacute;a. Egresada  de la Escuela Iberoamericana de Ortopedia y Traumatolog&iacute;a. Hospital Ortop&eacute;dico  Nacional Docente "Frank Pa&iacute;s". La Habana. <H4> Referencias bibliogr&aacute;ficas</H4>    <!-- ref --><P>  1. Edmonson AS, Crenshaw AH. Campbell: cirug&iacute;a ortop&eacute;dica. La Habana:  Editorial Cient&iacute;fico-T&eacute;cnica, 1981;t1.<!-- ref --><P> 2. Flynn JE. Cirug&iacute;a  de la mano. Barcelona: Toray, 1984: 1012.<!-- ref --><P> 3. Edeiken J, Hodes PJ. Diagn&oacute;stico  radiol&oacute;gico de las enfermedades de los huesos. Buenos Aires: Editorial  M&eacute;dica Panamericana, 1978:1152.<!-- ref --><P> 4. Rouvi&egrave;re H. Anatom&iacute;a  humana, descriptiva y topogr&aacute;fica. La Habana: Federaci&oacute;n Estudiantil  Universitaria, Cooperativa del Libro, 1961;t3.Recibido: 23 de diciembre de  1994. Aprobado: 24 de enero de 1995.     <P><B>Dr. M&aacute;ximo Periche Eusebio.</B>  Hospital Universitario Infantil "Dr. Dar&iacute;o Contreras". Santo Domingo, Rep&uacute;blica  Dominicana.      ]]></body><back>
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