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<journal-title><![CDATA[Revista Cubana de Ortopedia y Traumatología]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Papel del disco intervertebral en la etiología de la lumbalgia]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Role of the intervertebral disc in the etiology of low back pain]]></article-title>
<article-title xml:lang="fr"><![CDATA[Rôle du disque intervertébral dans l'éthiologie de la lombalgie]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Hospital General Docente Enrique Cabrera.  ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[A review of the literature including classic and recent papers, in which it is approached the disc affection as an active phenomenon, where substances and inflammatory processes are involved, is made. Such processes are linked with the structures forming the afferent pathway of pain to attain a better understanding of the low back pain caused by the intervertebral disc.]]></p></abstract>
<abstract abstract-type="short" xml:lang="fr"><p><![CDATA[On fait une revue de la littérature, aussi bien des travails classiques que récents, où l' affection discale en tant que phénomène actif avec des substances et processus inflammatoires y participant est abordée. Ces processus sont associés aux structures formant la voie afférente de la douleur pour obtenir une meilleure compréhension de la lombalgie à cause discale.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ Hospital General Docente &quot;Enrique Cabrera&quot;. Ciudad de La Habana <H2>  Papel del disco intervertebral en la etiolog&iacute;a de la lumbalgia</H2><I>DR.  JULIO G&Oacute;MEZ NARANJO<SUP>1</SUP></I>     <P><I>1</I> Especialista de I Grado  en Ortopedia y Traumatolog&iacute;a. Profesor Asistente de Ortopedia. Facultad  "Enrique Cabrera". ISCM- Habana.     <P><B>G&oacute;mez Naranjo J. Papel del disco  intervertebral en la etiolog&iacute;a de la lumbalgia. Rev Cubana Ortop Traumatol  1997;11(1-2):67-71.</B> <H4> Resumen</H4>Se hace una revisi&oacute;n de la literatura,  tanto de trabajos cl&aacute;sicos como recientes, en los que se aborda la afecci&oacute;n  discal como un fen&oacute;meno activo en el que se involucran sustancias y procesos  inflamatorios. Se vinculan dichos procesos con las estructuras que conforman la  v&iacute;a aferente del dolor para lograr una mejor comprensi&oacute;n de la lumbalgia  de causa discal.     <P>Descriptores DeCS: LUMBALGIA/etiolog&iacute;a; DISCO INTERVERTEBRAL/patolog&iacute;a.      <P>A partir de los trabajos de Mixter y Barr publicados en 1934 por el New England  Journal of Medicine, se ha considerado el efecto mec&aacute;nico que sobre el  nervio espinal ejercen los abombamientos discales, como un modo de explicar los  signos f&iacute;sicos asociados al dolor lumbar y a la ci&aacute;tica. Sin embargo,  en los &uacute;ltimos 38 a&ntilde;os son numerosos los reportes cient&iacute;ficos  que dan luz sobre estos fen&oacute;menos con enfoques menos simplistas, aunque  no del todo claros en el momento actual.     <P>Tanto el dolor como los restantes  signos que acompa&ntilde;an a la lumbalgia asociada a una discopat&iacute;a, tienen  su origen en un proceso inflamatorio de las estructuras nerviosas: ra&iacute;z  posterior, nervio espinal, ramo primario posterior, nervio senovertebral.     <P>&iquest;Por  qu&eacute; ocurre este proceso inflamatorio y c&oacute;mo se produce? &iquest;C&oacute;mo  genera s&iacute;ntomas y signos f&iacute;sicos? &iquest;Qu&eacute; importancia  tiene el conocimiento de esos fen&oacute;menos para el manejo terap&eacute;utico  del paciente?     <P>Estas son las interrogantes que articulan esta revisi&oacute;n.      <P>En el a&ntilde;o 1958 Smyth y Wright publicaron los resultados de una experiencia<SUP>1</SUP>  que consist&iacute;a en pasar una lazada de nylon alrededor de la ra&iacute;z  espinal de pacientes operados por lesiones discales, las cuales comunicaban con  el exterior a trav&eacute;s de sus extremos. Esto les permit&iacute;a el tironeamiento  de las ra&iacute;ces. Cuando la tensi&oacute;n era ejercida sobre ra&iacute;ces  previamente afectadas por una hernia discal los pacientes refer&iacute;an la reproducci&oacute;n  del dolor anterior a la operaci&oacute;n. Cuando eran tironeadas ra&iacute;ces  sanas no se produc&iacute;a el referido dolor. De esta experiencia pod&iacute;a  colegirse una conclusi&oacute;n: el dolor ci&aacute;tico no parec&iacute;a ser  la consecuencia directa de una deformaci&oacute;n mec&aacute;nica, sino que era  necesario un da&ntilde;o adicional sobre la ra&iacute;z para que el paciente lo  percibiera.     <P>Los autores parecen coincidir en esta idea: la compresi&oacute;n  aislada puede causar parestesias, d&eacute;ficit sensorial o motor y hasta anomal&iacute;as  de los reflejos, pero el dolor estar&aacute; ausente a menos que el nervio est&eacute;  tambi&eacute;n inflamado.<SUP>2-4</SUP> <H4> &iquest;C&oacute;mo ocurre esta reacci&oacute;n  inflamatoria?</H4>En el a&ntilde;o 1965 Bobechko y Hirsch estudiaron la reacci&oacute;n  histol&oacute;gica que se produc&iacute;a en un grupo de conejos a los que implantaron,  en una zona vascular de la oreja, n&uacute;cleo pulposo extra&iacute;do por v&iacute;a  ventral. Seg&uacute;n los autores el disco es una estructura avascular cuyas prote&iacute;nas  resultan secuestradas del resto del organismo y se comportan como extra&ntilde;as  al ser reconocidas por la circulaci&oacute;n sist&eacute;mica, lo que provoca  una respuesta autoinmune capaz de ocasionar una reacci&oacute;n inflamatoria cr&oacute;nica  que explicar&iacute;a el cuadro doloroso de aquellos pacientes en quienes no se  halla una hernia discal.<SUP>5</SUP>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>&iquest;C&oacute;mo se explica el contacto  entre la prote&iacute;na nuclear y la circulaci&oacute;n sist&eacute;mica si el  disco no se ha extruido o al menos prolapsado? De cualquier modo esta reacci&oacute;n  podr&iacute;a explicar la respuesta inflamatoria cr&oacute;nica para un cierto  n&uacute;mero de casos.     <P>Gertzbein parece encontrar respuesta a esta interrogante  al sugerir que un da&ntilde;o ejercido sobre el disco da lugar al crecimiento  de vasos hacia su interior y esto permitir&iacute;a la acci&oacute;n de "reconocimiento"  de la prote&iacute;na extra&ntilde;a por parte del organismo;<SUP>6</SUP> el crecimiento  de peque&ntilde;as arterias tortuosas en la porci&oacute;n anterolateral del anillo,  a menudo a trav&eacute;s de espolones osteof&iacute;ticos, parece incrementarse  con la degeneraci&oacute;n discal.<SUP>7</SUP>     <P>Gertzbein y colaboradores hallaron  respuesta de inmunidad celular en pacientes cuyos discos estaban secuestrados  en el canal; &eacute;sta resultaba muy baja cuando el disco se encontraba contenido  dentro del anillo o incluso debajo del ligamento longitudinal posterior. La respuesta  para esta diferencia se basaba en que en el primer grupo de pacientes exist&iacute;a  un mejor contacto con el sistema inmunol&oacute;gico a trav&eacute;s de la ruptura  de los propios vasos. La hip&oacute;tesis de Gertzbein parece sustentarse en este  punto: seg&uacute;n se mantenga el contacto entre el material discal y las c&eacute;lulas  inmunocompetentes ocurre un est&iacute;mulo persistente para una reacci&oacute;n  inmunol&oacute;gica que se traduce mediante la cronicidad de s&iacute;ntomas y  signos.     <P>Hampton plantea que las fisuras en el anillo no cicatrizan, excepto  las m&aacute;s perif&eacute;ricas. Esta circunstancia permite que el escape discal,  con su acci&oacute;n irritante se mantenga actuando sobre las estructuras nerviosas.  Incluso si existiera cicatrizaci&oacute;n perif&eacute;rica podr&iacute;a ocurrir  un contacto por difusi&oacute;n entre el material nuclear y las estructuras perineurales.<SUP>8</SUP>  La propia presi&oacute;n sobre el disco parece ser suficiente para mantener la  ruptura.     <P>En esta investigaci&oacute;n no fue posible la titulaci&oacute;n de  anticuerpos, sin embargo Marshall y colaboradores lograron titular anticuerpos  contra la glucoprote&iacute;na nuclear tras 3 semanas del inicio de una lumbalgia  consecutiva a un esfuerzo f&iacute;sico.<SUP>9</SUP> Al propio tiempo, la glicoprote&iacute;na  que se derrama alrededor de las estructuras nerviosas tras la ruptura discal,  provocar&iacute;a una radiculitis qu&iacute;mica por su efecto irritante.     <P>El  t&eacute;rmino "estructuras nerviosas" tiene un valor de m&aacute;xima generalidad  en nuestra intenci&oacute;n de incluir el ganglio de la ra&iacute;z dorsal, el  nervio espinal, el nervio senovertebral y el ramo primario posterior, quienes  por su funci&oacute;n sensitiva y diversa distribuci&oacute;n podr&iacute;an constituir  el punto de partida del fen&oacute;meno inflamatorio y su traducci&oacute;n dolorosa.      <P>Al parecer el propio n&uacute;cleo pulposo podr&iacute;a contener IgG, como  lo demostraron Pennington y colaboradores en un estudio practicado en discos de  perros sometidos a un <I>test</I> de ELISA, dise&ntilde;ado para detectar IgG  e IgM. Los autores aprovechan el papel que la IgG tiene como activadora del sistema  del complemento, para explicarnos la respuesta inflamatoria que puede causar el  derrame de material nuclear: la salida de material nuclear se acompa&ntilde;a  de IgG, lo que desencadena la cascada del complemento, de la cual resulta la activaci&oacute;n  de prote&iacute;nas s&eacute;ricas con propiedades vasoactivas y quimiot&aacute;xicas.<SUP>10</SUP>      <P>La acidez medida por Nachenson en extensas formaciones alrededor del nervio  en pacientes operados nos ayuda a confirmar los hallazgos anteriores.<SUP>11</SUP>      <P>Otras 2 experiencias nos permiten refrendar el criterio de que el n&uacute;cleo  pulposo act&uacute;a como un producto capaz de provocar inflamaci&oacute;n. Mc  Carron y colaboradores inyectaron n&uacute;cleo pulposo aut&oacute;logo en el  espacio epidural en perros; al cabo de los 7 d&iacute;as, cuando los compararon  con un grupo control al que le inyectaron soluci&oacute;n salina fisiol&oacute;gica,<SUP>12</SUP>  hallaron una reacci&oacute;n inflamatoria.     <P>Olmaker y colaboradores repiten  una expe-riencia semejante con cerdos y hacen similares observaciones,<SUP>13</SUP>  al tiempo que se percatan de que la reacci&oacute;n se atenuaba si se inyectaba  metil-prednisolona dentro de las 48 horas subsiguientes a la inyecci&oacute;n  de n&uacute;cleo pulposo.<SUP>14</SUP> Un trabajo ulterior de este propio autor  indica que el n&uacute;cleo pulposo posee propiedades quimot&aacute;xicas (movilizadora  de mediadores qu&iacute;micos de la inflamaci&oacute;n), sin que se pueda precisar  si es el n&uacute;cleo quien libera los mediadores o si los mediadores son liberados  por las c&eacute;lulas hu&eacute;spedes al entrar en contacto con el n&uacute;cleo.  Al propio tiempo se observ&oacute; un incremento en la adherencia plaquetaria  a las paredes vasculares, lo que podr&iacute;a explicar la isquemia por trombosis  en los capilares intraneurales.<SUP>15</SUP> <H4> &iquest;Qu&eacute; sustancias  inflam&oacute;genas han sido halladas?</H4><OL>     ]]></body>
<body><![CDATA[<LI> La glicoprote&iacute;na del  n&uacute;cleo pulposo.</LI>    <LI> La IgG. Ya se hab&iacute;a se&ntilde;alado en  el apartado anterior su presencia en el n&uacute;cleo pulposo de perros y su aparente  papel como desencadenadora de la cascada del complemento, con el consiguiente  infiltrado leucocitario.<SUP>10</SUP></LI>    <LI> El neurop&eacute;ptido conocido  como sustancia P fue hallado en el ganglio de la ra&iacute;z dorsal despu&eacute;s  de una compresi&oacute;n que oscilaba entre 1 y 4 semanas y en la ra&iacute;z  espinal al cabo de 1 se-mana de compresi&oacute;n, sugiriendo que sus cambios  de concentraci&oacute;n estar&iacute;an relacionados con modelos de compresi&oacute;n  cr&oacute;nica de la ra&iacute;z nerviosa.<SUP>16</SUP> La sustancia P disminuye  el umbral de excitaci&oacute;n de las fibras nerviosas a la acci&oacute;n mec&aacute;nica;  adem&aacute;s, causa vasodilataci&oacute;n, extravasaci&oacute;n de plasma y liberaci&oacute;n  de histamina por los mastocitos.<SUP>17</SUP></LI>    <LI> La apoliprote&iacute;na  E. Se ha hallado en mam&iacute;feros tras el da&ntilde;o de un nervio perif&eacute;rico  con un notable incremento. Tambi&eacute;n se ha hallado elevada en pacientes con  dolor lumbar cr&oacute;nico. Asimismo, estimula la respuesta inflamatoria neural,  tomando parte tanto en el edema como en la desmielinizaci&oacute;n. La apoliprote&iacute;na  E puede penetrar al nervio desde el plasma, pero es producida masivamente por  macr&oacute;fagos y c&eacute;lulas endoteliales dentro del nervio.<SUP>17</SUP></LI>    <LI>  Otras sustancias podr&iacute;an ser la fosfolipasa A<SUB>2</SUB>, iones de hidr&oacute;geno  y Stromelysin, que aumentan la sensibilidad de las ra&iacute;ces nerviosas inflamadas.<SUP>17</SUP></LI>    </OL><H4>  &iquest;Qui&eacute;nes sirven de v&iacute;as para la transmisi&oacute;n del dolor  discal?</H4>El disco es silencioso a la presi&oacute;n, pero puede contener nociceptores  que son silenciosos normalmente pero que se estimulan por la acci&oacute;n de  sustancias qu&iacute;micas &aacute;lgicas producidas por el da&ntilde;o tisular  y la inflamaci&oacute;n.     <P>El ganglio de la ra&iacute;z dorsal es m&aacute;s  sensible a la presi&oacute;n que la propia ra&iacute;z dorsal o el nervio espinal  quienes requieren de una previa reacci&oacute;n inflamatoria para transmitir descargas  dolorosas. El ganglio de la ra&iacute;z dorsal parece responder satisfactoriamente  al simple est&iacute;mulo mec&aacute;nico de tensi&oacute;n-compresi&oacute;n.  Su alta sensibilidad est&aacute; determinada por la alta concentraci&oacute;n  de los canales de sodio en la membrana de la c&eacute;lula o en la uni&oacute;n  del cuerpo celular con el ax&oacute;n. Recordemos que el ganglio de la ra&iacute;z  dorsal contiene el cuerpo de la neurona sensitiva. Estos canales de sodio podr&iacute;an  ser el mecanismo que asegurar&iacute;a la continuaci&oacute;n de los potenciales  de acci&oacute;n cuando el ganglio est&aacute; comprimido y por tanto la ci&aacute;tica.<SUP>17</SUP>      <P>Cavanaugh y colaboradores demostraron por tinciones histol&oacute;gicas, una  extensa distribuci&oacute;n de peque&ntilde;as fibras nerviosas del tipo C y A-  delta a todo alrededor de la periferia del anillo<SUP>18</SUP> cuya estimulaci&oacute;n  por el propio n&uacute;cleo pulposo, que se infiltra a trav&eacute;s de las fisuras  del anillo fibroso, podr&iacute;a explicarnos la experiencia dolorosa aun sin  una protrusi&oacute;n discal que afecte al sistema ganglio de la ra&iacute;z dorsal-ra&iacute;z  dorsal-nervio espinal.     <P>El nervio senovertebral, el ramo primario posterior  y la cadena simp&aacute;tica pueden estar implicados como contribuyentes al dolor  lumbar por su inervaci&oacute;n de las meninges, ligamento longitudinal posterior,  articulaciones fascetarias y las propias meninges. <H4> &iquest;Qu&eacute; alteraciones  ocurren en las estructuras nerviosas relacionadas con la g&eacute;nesis del dolor?</H4>Ya  hemos se&ntilde;alado que es necesaria una reacci&oacute;n inflamatoria previa  a la aparici&oacute;n del dolor, salvo si el est&iacute;mulo mec&aacute;nico es  ejercido sobe el ganglio de la ra&iacute;z dorsal o tal vez si un est&iacute;mulo  irritativo se ejerce sobre los nociceptores propios del anillo fibroso discal.      <P>Un estudio realizado por Yoshisawa y colaboradores<SUP>19</SUP> muestra que  tras el est&iacute;mulo mec&aacute;nico ejercido sobre una ra&iacute;z ocurre  un engrosamiento de la duramadre y la aracnoides de la ra&iacute;z por alteraciones  que tienen lugar durante el primer mes en la barrera neurovascular. Al cabo de  3 meses las fibras mielinizadas m&aacute;s gruesas decrecen en n&uacute;mero y  se incrementan peque&ntilde;as fibras de neoformaci&oacute;n alrededor de los  fasc&iacute;culos. Al cabo de 6 meses son evidentes la fibrosis endoneural y la  degeneraci&oacute;n walleriana. Asimismo los potenciales de acci&oacute;n y la  velocidad de conducci&oacute;n sensorial decrecen entre los 3 y los 12 meses lo  que evidencia la disfunci&oacute;n de la ra&iacute;z. <H4> Las fibras aferentes  son las m&aacute;s afectadas y tambi&eacute;n lo son m&aacute;s r&aacute;pidamente  que las fibras motoras.<SUP>3</SUP></H4>Los da&ntilde;os en la microcirculaci&oacute;n  de las estructuras nerviosas relacionadas con el dolor son evidentemente un elemento  vinculado con las alteraciones que &eacute;stas sufren y que ocasionan su disfunci&oacute;n.  Ya vimos la acci&oacute;n tromboisqu&eacute;mica de las plaquetas para los capilares  intraneurales<SUP>15</SUP> y conocemos de las alteraciones de la permeabilidad,  f&aacute;cilmente concebibles a partir de la presencia de los neurop&eacute;ptidos  que se&ntilde;alamos vinculados al propio disco, con el consiguiente edema y fibrosis  ulterior. La relaci&oacute;n disco normal-nervio adyacente normal, as&iacute;  como la relaci&oacute;n disco degenerado-nervio adyacente con fibrosis intraneural  es se&ntilde;alada por Murphy<SUP>2</SUP> quien cita 3 consecuencias de la fibrosis  relacionadas con la disfunci&oacute;n nerviosa: <OL>     ]]></body>
<body><![CDATA[<LI> Alteraci&oacute;n de  las propiedades biomec&aacute;nicas de la ra&iacute;z que la predispone a la acci&oacute;n  deformante de fuerzas externas.</LI>    <LI> Alteraci&oacute;n del aporte vascular  intr&iacute;nseco de la ra&iacute;z, que al tornarse relativamente isqu&eacute;mica  se convierte en m&aacute;s susceptible a la estimulaci&oacute;n a la par que sufre  un da&ntilde;o adicional.</LI>    <LI> "Salida de funci&oacute;n" o bloqueo de axones  en el &aacute;rea isqu&eacute;mica con interrupci&oacute;n de la funci&oacute;n  normal.</LI>    </OL>Al propio tiempo ocurren alteraciones en el sistema nociceptor  interno de la ra&iacute;z (nerva-nervorum) con la estimulaci&oacute;n de v&iacute;as  nerviosas de dolor (v&iacute;a anat&oacute;mica de transmisi&oacute;n).     <P>Murphy  aduce igualmente el fen&oacute;meno de la "falsa sinapsis" como una v&iacute;a  fisiol&oacute;gica de transmisi&oacute;n del dolor. En el &aacute;rea de lesi&oacute;n  o de fibrosis puede ocurrir una p&eacute;rdida transitoria o permanente de la  mielina que lleva a la p&eacute;rdida de la capacidad aislante que &eacute;sta  le confiere a los axones; la actividad que se transmite por una fibra puede desencadenar  actividad en fibras vecinas y son las fibras sensitivas y las peque&ntilde;as  fibras de dolor las de m&aacute;s bajos umbrales excitatorios. De esta forma se  establece un corto circuito estimulatorio a partir de &aacute;reas da&ntilde;adas  de la ra&iacute;z.     <P>Con el desarrollo de la fibrosis intraneural el da&ntilde;o  neurol&oacute;gico deviene irreversible. <H4> Conclusiones</H4><OL>     <LI> El dolor  relacionado con la afecci&oacute;n discal no es la simple consecuencia de un fen&oacute;meno  mec&aacute;nico ejercido sobre estructuras nerviosas aferentes, sino el resultado  de un proceso inflamatorio en el que intervienen tanto sustancias procedentes  del disco como otras que llegan al sitio de lesi&oacute;n o se liberan en su vecindad.</LI>    <LI>  El proceso irritativo puede estimular diferentes estructuras nerviosas de la v&iacute;a  aferente, siguiendo tanto patrones anat&oacute;micos normales como v&iacute;as  alteradas por el da&ntilde;o que sobre ellas ocasiona el proceso inflamatorio.</LI>    <LI>  Una comprensi&oacute;n adecuada del fen&oacute;meno doloroso lumbar a partir de  la enfermedad discal obliga a considerar la reacci&oacute;n inflamatoria local  como elemento causal.</LI>    <LI> El uso de la terap&eacute;utica inflamatoria resultar&iacute;a  eficaz desde etapas tempranas de la enfermedad discal sintom&aacute;tica y debe  emplearse siempre que se la sospeche.</LI>    ]]></body>
<body><![CDATA[</OL><H4> Summary</H4>A review of the  literature including classic and recent papers, in which it is approached the  disc affection as an active phenomenon, where substances and inflammatory processes  are involved, is made. Such processes are linked with the structures forming the  afferent pathway of pain to attain a better understanding of the low back pain  caused by the intervertebral disc.     <P>Subject headings: BACKACHE/etiology; INTERVERTEBRAL  DISK/pathology. <H4> R&eacute;sum&eacute;</H4>On fait une revue de la litt&eacute;rature,  aussi bien des travails classiques que r&eacute;cents, o&ugrave; l' affection  discale en tant que ph&eacute;nom&egrave;ne actif avec des substances et processus  inflammatoires y participant est abord&eacute;e. Ces processus sont associ&eacute;s  aux structures formant la voie aff&eacute;rente de la douleur pour obtenir une  meilleure compr&eacute;hension de la lombalgie &agrave; cause discale.     <P>Mots  cl&eacute;s: LOMBALGIE/ethiologie; DISQUE INTERVER-TEBRAL/ pathologie. <H4> Referencias  bibliogr&aacute;ficas</H4>    <!-- ref --><P> 1. Smyth M, Wright S. Sciatica and intervertebral  disc (an experimental study) J Bone Joint Surg 1958;40 A(6):1401-18.<!-- ref --><P> 2.  Murphy R. Nerve roots and spinal nerves in degenerative disk disease. Clin Orthop  Rel Res 1977;129:45-60.<!-- ref --><P> 3. Garfin S, Rydevick B, Lind B, Masie J. Spinal  nerve compression. Spine 1995;20(16):1810-20.<!-- ref --><P> 4. Olmaker K, Boemquist J,  Str&ouml;mberg J, Nannmark U, Thomsen P, Rydevick B. Inflamalogenic properties  of nucleus pulposus. Spine 1995;20(6):665-9.<!-- ref --><P> 5. Bobechko W, Hirsch C. Autoimmune  to nucleus pulposus in the rabbit. J Bone Joint Surg 1965;47 B(3):574-80.<!-- ref --><P>  6. Gertzbein SD. Degenerative disk disease of the lumbar spine. Immunological  implications. Clin Orthop Rel Res 1977;129:68-71.<!-- ref --><P> 7. Kauppila L. Ingrowth  of blood vessels in disc degeneration. J Bone Joint Surg 1995;77 A(1):26-31.<!-- ref --><P>  8. Hampton D. Healing potential of the annulus fibrosus. Spine 1989;14(4):398-401.<!-- ref --><P>  9. Marshall L, Trethervie E, Curtain C. Chemical radiculitis: a clinical, physiological  and immunological study. Clin Orthop Rel Res 1977;129:61-7.<!-- ref --><P> 10. Pennington  J, Mc Carron R, Laros G. Identification of IgG in the canine intervertebral disc.  Spine 1988;13(8):909-12.<!-- ref --><P> 11. Rydevick B, Brown M, Lundborg G. Pathoanatomy  and pathophysiology of nerve root compression. Spine 1984;9(1):7-15.<!-- ref --><P> 12.  Mc Carron R, Wimpee M, Hundkins P, Laros G. The inflammatory effect of nucleus  pulposus. A possible element in the pathogenesis of low back pain. Spine 1987;12(8):760-4.<!-- ref --><P>  13. Olmaker K, Rydevick B, Nordborg C. Autologous nucleus pulposus induces neuro-physiologic  and histologic charges in porcine cauda equina roots. Spine 1993;18(16):1425-32.<!-- ref --><P>  14. Olmaker K, Byr&ouml;d G, Cornefjord M, Nordborg C, Rydevick B. Effect of methyl-prednisolone  on nucleus pulposus induced nerve root injury. Spine 1994;19(18):1803-08.<!-- ref --><P>  15. Olmaker K, Blomquist J, Str&ouml;mberg J, Nannmark U, Thomsen P, Rydevick  B. Inflammatogenic properties of nucleus pulposus. Spine 1995;20(6):665-9.<!-- ref --><P>  16. Cornefjord M, Olmaker K, Farley D, Weinstein J, Rydevick B. Neuropeptide changes  in compressed spinal nerve roots. Spine 1995;20(6):670-3.<!-- ref --><P> 17. Cavanaugh  J. Neural mechanisms of lumbar pain. Spine 1995;20(16):1804-09.<!-- ref --><P> 18. Cavanaugh  J, Kallakuri S, Ozaktay C. Inervation of the rabbit lumbar intervertebral disc  and posterior longitudinal ligament. Spine 1995; 20(19):2080-5.<P> 19. Yoshisawa  H, Kobayashi S, Morita T. Chronic nerve root compression: pathophysiologic mechanism  of nerve root dysfunction. Spine 1195;20(4):397-407.</P>Recibido: 12 de diciembre  de 1996. Aprobado: 10 de febrero de 1997.     <P>Dr. Julio G&oacute;mez Naranjo. Hospital  General Docente "Enrique Cabrera". Calzada de Aldab&oacute; No. 11117. Altahabana.  Boyeros, Ciudad de La Habana, Cuba.       ]]></body><back>
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