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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Apuntes para la historia de la lucha antituberculosa en Cuba]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The findings of a research on some aspects of the antituberculotic struggle in Cuba, from the middle of the XIX century to the 1950’s, are explained. The study is mainly aimed to the Institutions and Organizations either private or official involved in this struggle. Its achievements and difficulties were analyzed.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <P>Departamento de historia de la Salud P&uacute;blica. Escuela Nacional de Salud P&uacute;blica </P> <H2>Apuntes para la historia de la lucha antituberculosa en Cuba</H2> <I>    <P>Enrique Beldarra&iacute;n Chaple<SUP>1</SUP></P></I>      <P><B>Resumen: </b>Se expone el resultado de una investigaci&oacute;n sobre algunos aspectos de la lucha antituberculosa en Cuba, desde mediados del siglo XIX hasta la d&eacute;cada de 1950. Se dirige principalmente el estudio hacia las organizaciones e instituciones oficiales que intervinieron en esta lucha, ya tuvieron car&aacute;cter privado u oficial. Se analizan sus logros y dificultades. </P>     <P>Descriptores DeCS: TUBERCULOSIS/historia; TUBERCULOSIS/prevenci&oacute;n &amp; control; SALUD PUBLICA/historia; CUBA. </P>     <P>En este trabajo trataremos algunos aspectos de la historia de la tuberculosis en nuestro pa&iacute;s desde la &eacute;poca de la colonia hasta el a&ntilde;o 1958. Nos detenemos en esta fecha porque a partir de 1959 hay un vuelco total en todos los aspectos de la vida aqu&iacute; y por supuesto tambi&eacute;n en la medicina y en los programas de salud, que merecen un trabajo aparte. Tampoco hemos agotado todo lo relacionado con la etapa, que revisamos, s&oacute;lo nos referimos a los que consideramos m&aacute;s importantes de lo encontrado en la bibliograf&iacute;a consultada. </P> <H4>Desarrollo</H4>     <P>Entre los antecedentes de la lucha contra la enfermedad tuberculosa en nuestro pa&iacute;s, seg&uacute;n <I>Carlos Mar&iacute;a Trelles Gov&iacute;n,</I> el impreso m&aacute;s antiguo sobre tuberculosis en Cuba es una hoja suelta titulada "Sucinta Disertaci&oacute;n sobre la Tisis", de 1791;1 est&aacute;n adem&aacute;s los art&iacute;culos que escribi&oacute; en 1850 el doctor <I>Ram&oacute;n de Pi&ntilde;a y Pe&ntilde;uela</I>, en los que relaciona la topograf&iacute;a m&eacute;dica con la enfermedad.2 </P>     <P>El doctor <I>Jos&eacute; de la Luz Hern&aacute;ndez Sardi&ntilde;as </I>en 1865, estudia la topograf&iacute;a de Isla de Pinos y recomienda distintos lugares que por sus condiciones clim&aacute;ticas favorecen la cura de la tuberculosis, siempre que el proceso no se encuentre muy avanzado. </P>     <P>En 1865 en los Anales de la Academia de Ciencias M&eacute;dicas, F&iacute;sicas y Naturales de La Habana aparece un trabajo de recopilaci&oacute;n de ideas extranjeras tendientes a demostrar que la tuberculosis es una enfermedad contagiosa e incurable. </P>     <P>En 1870, el doctor<I> Manuel Castellanos Arango </I>en su discurso en la Academia: «Tisis Pulmonar», dec&iacute;a que la tuberculosis era incurable atendiendo a su proceso histol&oacute;gico y recomendaba para su tratamiento los aires puros a la orilla del mar; se&ntilde;al&oacute; al barrio de San L&aacute;zaro en La Habana como apropiado para estos tratamientos. En esa misma sesi&oacute;n el Profesor <I>Luis Mar&iacute;a Cowley Vald&eacute;s-Machado</I> rebati&oacute; esta tesis y declar&oacute; que la higiene bien aplicada es lo m&aacute;s eficaz para el tuberculoso y que el aire del mar es altamente perjudicial para las afecciones pulmonares.2 </P>     <P>El m&eacute;dico franc&eacute;s<I> Luciano Papillaud,</I> recomienda en 1871 el aire de campo y alimentos sustanciosos, ejercicios f&iacute;sicos y moderaci&oacute;n en los trabajos f&iacute;sicos e intelectuales para preservarse de la acci&oacute;n de la tuberculosis sobre el &eacute;ncefalo y sus cubiertas. Este trabajo recibi&oacute; el Premio de la Academia de Ciencias M&eacute;dicas, F&iacute;sicas y Naturales de La Habana. </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Al a&ntilde;o siguiente el doctor <I>Castellanos Arango </I>insisti&oacute; nuevamente en el alivio que procura al enfermo el aire de mar. </P>     <P>En el a&ntilde;o 1877 el doctor<I> Felipe F. Rodr&iacute;guez Rodr&iacute;guez </I>publica los "Consejos a la Madre para Evitar la Tuberculosis en sus hijos". </P>     <P>En un estudio que realiza y publica el doctor <I>Agust&iacute;n W. Reyes Zamora</I> en el a&ntilde;o 1879, refiere que en el a&ntilde;o anterior fallecieron en La Habana 1 714 personas de tuberculosis de un total de 11 507 defunciones ocurridas ese a&ntilde;o y solicita que se realizen obras de alcantarillado para la capital, como una medida de lucha contra &eacute;sta. </P>     <P>Ya desde 1862 un grupo de m&eacute;dicos notables se interesa por la enfermedad y con alguna frecuencia publican temas relacionados con &eacute;sta en las revistas m&eacute;dicas de la &eacute;poca. Entre ellos se destacan <I>Joaqu&iacute;n L. Due&ntilde;as Pinto, Benjam&iacute;n de C&eacute;spedes Montejo, Pascual Candela, Ar&iacute;stides Mestre Hevia, Miguel S&aacute;nchez Toledo, Domingo Montes, Enrique Saladrigas Lunar, Jos&eacute; Francisco Arango Lamas y Joaqu&iacute;n L. Jacobsen y Cantos.</I> </P>     <P>En 1890 se constituy&oacute; la primera Liga Antituberculosa, en Santiago de Cuba, fundada por los doctores <I>Felipe Santiago Hartmann, Eduardo Ross Pochet, Manuel Salazar Veranes, Eduardo Padr&oacute; Gri&ntilde;an, Urbano Guimer&aacute; y Ros, Alfredo Garc&iacute;a, Pedro Hechevarr&iacute;a, Ambrosio Grillo Portuondo </I>y otros, preocupados por defender a la sociedad de este mal, adem&aacute;s de ayudar a los enfermos.2 </P>     <P>A partir de este hecho la sociedad santiaguera se sensibiliza con la enfermedad y trata de tomar algunas medidas para frenarla. Los tabaqueros de dicha ciudad recaudaron fondos con el prop&oacute;sito de enviar un m&eacute;dico a Alemania a que se formara y entrenara con las nuevas ideas del doctor <I>Robert Koch;</I> se envi&oacute; al doctor <I>Eduardo Padr&oacute; Gri&ntilde;&aacute;n.3</I> </P>     <P>La organizaci&oacute;n de los servicios p&uacute;blicos contra la tuberculosis coincidi&oacute; en Cuba con el per&iacute;odo de la primera intervenci&oacute;n militar norteamericana en 1899 y con la fundaci&oacute;n de la Liga Antituberculosa en 1902, con un car&aacute;cter nacional. Antes de esa fecha no se hab&iacute;a tomado oficialmente ninguna medida de tipo profil&aacute;ctico. El problema de la tisis, como se le llamaba entonces, no hab&iacute;a llegado a las esferas del gobierno y se manten&iacute;a limitado a la terap&eacute;utica y a los consejos dados por los m&eacute;dicos a sus pacientes, recomendaciones de traslados a sanatorios extranjeros o repatriaci&oacute;n de algunos casos por las sociedades de beneficencia regionales, espa&ntilde;olas casi en su totalidad, o en el ingreso y tratamiento en las salas comunes de los hospitales. </P>     <P>Ya en esta &eacute;poca, en nuestro pa&iacute;s se consideraba la enfermedad como un problema social, que era evitable y curable en todos sus per&iacute;odos, mediante m&eacute;todos pr&aacute;cticos y naturales que ten&iacute;an como &uacute;nica base la observancia de una higiene sencilla y f&aacute;cilmente aplicable a la vida de los ciudadanos. Ventilada la habitaci&oacute;n, convenientemente limpia y amplia, bien alimentado el sujeto y conservados sus fuerzas y el juego regular de sus funciones org&aacute;nicas con ejercicios apropiados, tendr&iacute;a sin dudas una resistencia mayor y podr&iacute;a disponer en el evento posible del contagio, de medios energ&eacute;ticos y naturales de defensa.3 </P>     <P>Seg&uacute;n el doctor <I>Joaqu&iacute;n Jacobsen y Cantos</I>,3 en Cuba, a la etiolog&iacute;a de la enfermedad se le agregaba un nuevo factor agresivo: la industria tabacalera. Exist&iacute;an numerosas f&aacute;bricas de tabacos y cigarros repartidas por toda la isla, en la capital hab&iacute;a 150 f&aacute;bricas (110 de tabacos y 40 de cigarros) y viv&iacute;an de ellas 20 000 obreros; esto era alrededor de 1907. </P>     <P>El doctor<I> Luis Ortega Bola&ntilde;os</I> en esta fecha presenta una estad&iacute;stica que comprende 1 486 enfermos de tuberculosis procedentes de hospitales, del Dispensario Tamayo y de los distritos sur y norte de la ciudad, hasta el a&ntilde;o 1902, de ellos eran: </P>  <UL>     ]]></body>
<body><![CDATA[<LI>116 pacientes. </LI>     <LI>131 alba&ntilde;iles. </LI>     <LI>214 dependientes. </LI>     <LI>236 ambulantes. </LI>     <LI>179 sin ocupaci&oacute;n. </LI>     <LI>288 tabaqueros. </LI>    </UL>      <P>En el dispensario de la Liga Antituberculosa, de 588 enfermos, 168 eran tabaqueros. </P>     <P>En el dispensario de sanidad, el doctor <I>Fernando Rensoli </I>registraba 676 enfermos, de ellos 96 eran tabaqueros.3 </P>     <P>El doctor<I> Jacobsen Cantos</I> analizaba que el proceso de manufactura del tabaco se realizaba en malas condiciones, las f&aacute;bricas no estaban construidas para esa labor, se trabajaba en una atm&oacute;sfera cerrada, con aglomeraci&oacute;n de obreros, se recib&iacute;a al entrar un vaho caliente impregnado de fuerte olor a tabaco, reconoc&iacute;a adem&aacute;s problemas como la oscuridad, la humedad y la falta de ventilaci&oacute;n. Dec&iacute;a que no era un problema la influencia del alcoholismo en la presentaci&oacute;n de la enfermedad pues a principios del siglo, en nuestra poblaci&oacute;n, no era una cifra elevada. </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Pero el ya citado doctor <I>Jacobsen</I> identifica otros factores etiol&oacute;gicos presentes en otras actividades que eran considerados como causantes de la enfermedad a los que llam&oacute; causas locales, entre &eacute;stas estaban: el oficio de planchador, ya que en los trenes de lavado se planchaba a mano en la &eacute;poca y las lavanderas que planchaban, que se tuberculizaban con frecuencia, se fatigaban demasiado por el gran esfuerzo que ten&iacute;an que realizar. A esto se un&iacute;an las malas condiciones en que se realizaba la tarea, en una atm&oacute;sfera caliente, poco ventilada y expuesta a los cambios bruscos de temperatura. </P>     <P>Este es el pensamiento que dominaba en la comunidad cient&iacute;fica de finales del siglo XIX y principios del XX en relaci&oacute;n con las causas de la enfermedad, cuando surgen los servicios de lucha contra la tuberculosis. </P>     <P>Hasta ese momento en la literatura m&eacute;dica nacional el tema no era muy tratado, hay que destacar la labor del doctor <I>Ambrosio Gonz&aacute;lez del Valle</I> y <I>Ca&ntilde;izo </I>con sus estad&iacute;sticas de mortalidad. </P>     <P>Como ya dijimos, en el a&ntilde;o 1899 se crearon los departamentos de sanidad en La Habana, Santiago de Cuba y otras ciudades importantes; el 17 de mayo de 1902 se crea la Junta de Sanidad, por la Orden No. 159, mediante el Decreto Presidencial no. 1 de 1903 se nombraron sus integrantes y se estableci&oacute; el Departamento de Sanidad con varias secciones, entre ellas la de Tuberculosis, Estad&iacute;sticas y Desinfecci&oacute;n. </P>     <P>Se cre&oacute; el Dispensario Especial "Furbush" para enfermedades del pecho en La Habana Vieja, en 1906. </P>     <P>Se dictaron las reglas de higiene que deb&iacute;an seguirse en las tabaquer&iacute;as y comenzaron a llevarse a la pr&aacute;ctica las medidas de profilaxis m&aacute;s urgentes, se redactaron las Ordenanzas Sanitarias por Decreto Presidencial del 12 de febrero de 1906, que constituyeron la Ley Sanitaria de la Rep&uacute;blica. Se instal&oacute; cerca de La Habana un sanatorio para pobres. </P>     <P>La Liga Antituberculosa era una sociedad privada. En 1903 consigui&oacute; que en el Hospital no. 1 se dedicaran 4 pabellones a enfermos de tuberculosis, que llevaron el nombre de "Doctor Tomay"; erigi&oacute; tambi&eacute;n un dispensario propio dirigido por el doctor <I>Jorge Luis Ferrer;</I> en 1906 surge la Delegaci&oacute;n de Cienfuegos y se funda un dispensario en Guanabacoa y otro en La Habana. Fue por intervenci&oacute;n de la Liga que el Coronel <I>Valeri Havard, </I>Jefe de Sanidad del Gobierno Interventor Militar Norteamericano, decidi&oacute; la construcci&oacute;n del Sanatorio "La Esperanza", con una capacidad de 60 camas (el Decreto 583 concedi&oacute; el cr&eacute;dito para su construcci&oacute;n en la finca "La Asunci&oacute;n" el 22 de mayo de 1907, el primer paciente ingres&oacute; en 1908), y su primer director fue el doctor<I> Juan Pons</I>.4 La Liga desarroll&oacute; una obra de propaganda, fund&oacute; el Bolet&iacute;n de la Liga contra la Tuberculosis en Cuba, primera revista especializada del pa&iacute;s en este tema, con periocidad mensual. Aprovechando tambi&eacute;n la representaci&oacute;n que ten&iacute;a en la Junta Superior de Sanidad, present&oacute; proyectos e informes dirigidos a mejorar y ampliar la organizaci&oacute;n de los servicios de tuberculosis. </P>     <P>Tanto los trabajos del Departamento de Sanidad como los de la Liga, a finales de la primera d&eacute;cada de este siglo, eran deficientes. Cuando la Liga dej&oacute; de tener protecci&oacute;n oficial, sus trabajos no tuvieron la misma eficacia por falta de recursos. </P>     <P>En esa &eacute;poca exist&iacute;an otras sociedades de caridad privadas, pero de mayor radio de acci&oacute;n; entre ellas se destac&oacute; La Casa del Pobre, dirigida por el doctor<I> Manuel Delf&iacute;n Zamora, </I>pero de acci&oacute;n ben&eacute;fica muy limitada. </P>     <P>En todo este per&iacute;odo falt&oacute; un trabajo de propaganda eficaz. </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>En Santiago de Cuba, las actividades de la Liga Antituberculosa que hab&iacute;an recesado por motivos de la guerra de independencia, ya a principios de este siglo, siendo presidente del Consejo Provincial el doctor <I>Ambrosio Grillo Portuondo,</I> reanud&oacute; sus labores y comenz&oacute; de nuevo la lucha con la colaboraci&oacute;n de los doctores <I>Lorenzo Comas Mart&iacute;nez, Jos&eacute; Guadalupe Castellanos, C&eacute;sar Cruz Bustillo, Faustino Manduley, Evaristo del Campo, Luis Manuel Zalazar Veranes y Ricardo Navarro.</I> </P>     <P>Estaba de moda el diagn&oacute;stico confirmado de la tuberculosis por la presencia del bacilo de Koch en los esputos, pero en Santiago de Cuba no hab&iacute;a un laboratorio para hacer estas investigaciones. El Consejo Provincial propuso una beca que obtuvo el doctor <I>Lorenzo Comas </I>quien se trasladar&iacute;a a Par&iacute;s a estudiar estas t&eacute;cnicas, adem&aacute;s de otorgar un cr&eacute;dito con el fin de establecer e importar el equipo necesario para el laboratorio en esta ciudad, para conformar el diagn&oacute;stico de los casos cl&iacute;nicamente sospechosos. </P>     <P>En este per&iacute;odo inicial del siglo el servicio p&uacute;blico de tuberculosis corresponde al Departamento de Sanidad y est&aacute; a cargo de una secci&oacute;n de &eacute;ste bajo la direcci&oacute;n de un jefe m&eacute;dico que tiene el despacho de la oficina y la inspecci&oacute;n de todos los servicios. Se llevaba el censo de tuberculosis de La Habana con los partes obligatorios de casos nuevos y defunciones dadas por m&eacute;dicos y se dispon&iacute;a de la desinfecci&oacute;n en casos de muerte y cambios de domicilio. </P>     <P>Corre a cambio del Negociado la inspecci&oacute;n de los talleres de tabaquer&iacute;a practicada por un m&eacute;dico, los servicios del dispensario que dispone de un m&eacute;dico director y 2 de consulta e inspectores y el sanatorio popular, con un m&eacute;dico que es a la vez director y m&eacute;dico interno. </P>     <P>Pero a pesar de esta estructura y de los avances de la lucha antituberculosa, hacia 1910 el trabajo era deficiente ya que el gobierno no aportaba el cr&eacute;dito necesario para los amplios y constantes recursos que estas dependencias necesitaban, adem&aacute;s, no estaban organizados convenientemente. </P>     <P>En 1926 se fund&oacute; la secci&oacute;n de tuberculosis de la Secretar&iacute;a de Sanidad y Beneficiencia. Alg&uacute;n tiempo antes se hab&iacute;a creado la C&aacute;tedra de Patolog&iacute;a Cl&iacute;nica e Higiene Terap&eacute;utica de las Enfermedades Tuberculosas en la Facultad de Medicina de la Universidad de La Habana, gracias a las gestiones del doctor <I>Eugenio Albo Cabrera</I>4 y puesta en vigor por el plan de estudios de 1924. </P>     <P>En 1928 a iniciativa del Secretario de Sanidad y Beneficiencia, doctor <I>Francisco Mar&iacute;a Fern&aacute;ndez Hern&aacute;ndez, </I>se forma el Patronato Nacional contra la Tuberculosis. </P>     <P>El 4 de enero de 1929 se inaugura el Dispensario Hartmann en Santiago de Cuba con la asistencia de la representaci&oacute;n del Primer Congreso de la Asociaci&oacute;n M&eacute;dica Panamericana y del Secretario de sanidad y el 6 de enero se trasladan a Manzanillo en el que, con la presidencia del doctor<I> Francisco Mar&iacute;a Fern&aacute;ndez,</I> se hizo la apertura del Primer Congreso Antituberculoso Provincial. Presentaron gran cantidad de trabajos los m&eacute;dicos orientales y los del Congreso Panamericano celebrado en Cuba. </P>     <P>A partir de 1930 la lucha antituberculosa sufre un serio quebranto motivado por la repercusi&oacute;n de los acontecimientos pol&iacute;ticos. La casi inexistente ayuda oficial del gobierno y el per&iacute;odo convulso de huelgas y revoluciones, disminuyen la acci&oacute;n de lucha contra el mal. </P>     <P>El Consejo Nacional de Tuberculosis se crea por el Decreto Ley 706 del 30 de marzo de 1936, motivado por el n&uacute;mero creciente de habitantes atacados por la enfermedad y porque s&oacute;lo exist&iacute;a en las cercan&iacute;as de La Habana un sanatorio, que era insuficiente. Surgi&oacute; entonces el Consejo Nacional de Tuberculosis encargado oficialmente de dirigir la lucha contra &eacute;sta; quedaron bajo su jurisdicci&oacute;n todas las instituciones privadas, oficiales y las de nueva creaci&oacute;n para su prevenci&oacute;n y tratamiento. Era una instituci&oacute;n aut&oacute;noma. </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>En 1940 se incorpora al Ministerio de Salubridad y Asistencia Social y se reorganizan todos los dispensarios antitubercu- losos del pa&iacute;s. Se cre&oacute; un Consejo Superior de Tuberculosis integrado por 7 miembros para la inspecci&oacute;n t&eacute;cnica de todas las dependencias del Consejo Nacional. El Decreto 591 del 28 de febrero de 1943 le devolvi&oacute; la personalidad jur&iacute;dica al Consejo Nacional de Tuberculosis con un Consejo Superior de una Direcci&oacute;n General. </P>     <P>Una de las primeras actividades de importancia de esta instituci&oacute;n fue la realizaci&oacute;n de una encuesta a la poblaci&oacute;n supuestamente sana, los resultados fueron: prueba de tuberculina a individuos sanos: 47 637, de las que tuvieron reacci&oacute;n positiva 17 652, a los cuales se les hizo radiograf&iacute;a. Adem&aacute;s, se realizaron ex&aacute;menes de laboratorio y cl&iacute;nicos complementarios a otros 600 casos descubiertos con lesiones tuberculosas activas.5 </P>     <P>Se estableci&oacute; un dispensario en cada capital de provincia; se construy&oacute; para cada uno un edificio donde radicaban las oficinas centrales, la farmacia, los almacenes, el laboratorio general y el laboratorio del BCG. </P>     <P>Se construy&oacute; en Santiago de Cuba el edificio «F. S. Hartmann», se inaugur&oacute; el dispensario el 10 de octubre de 1937 con laboratorio, rayos X, farmacia, gabinete dental, fluoroscopia, servicio de otorrinolaringolog&iacute;a y broncoscopia y consultas m&eacute;dicas. </P>     <P>Se construy&oacute; un edificio an&aacute;logo en Camag&uuml;ey: el dispensario "Federico Biosca", inaugurado el 12 de octubre de 1937. En Santa Clara, Matanzas y Pinar del R&iacute;o se instalaron los dispensarios "Eugenio Albo", "Vicente A. Tom&aacute;s" y "Antonio M. Rubio", respectivamente. </P>     <P>En La Habana, al crearse el Consejo Nacional de Tuberculosis, se encontraban funcionando los dispensarios "Furbush, "Joaqu&iacute;n L. Jacobsen" y "Calmette" para los ni&ntilde;os y se establecieron en edificaciones alquiladas 2 m&aacute;s: "Laennec" y "C&aacute;ndido Hoyos". Posteriormente se cre&oacute; en La Habana el Instituto de V&iacute;as Respiratorias en el Hospital "General Calixto Garc&iacute;a". </P>     <P>El Hospital-Sanatorio "La Esperanza" ten&iacute;a 450 camas cuando el Consejo Nacional de Tuberculosis se hizo cargo de &eacute;l. Se anex&oacute; el Hospital "Lebredo" con 362 camas, 125 para mujeres y 237 para hombres, y se contaba con los servicios generales hospitalarios.2 El sanatorio "La Esperanza" hab&iacute;a sido fundado en 1907 con 50 camas durante el gobierno interventor de<I> Charles Magoon. </I>De 1907 a 1926 se increment&oacute; su capacidad a 150 camas con la construcci&oacute;n de nuevas casetas; de 1927 a 1936 se adicionaron m&aacute;s casetas bajo el patronato de las Damas Isabelinas. Se construy&oacute; un pabell&oacute;n para los enfermos m&aacute;s avanzados y se inici&oacute; la construcci&oacute;n del Hospital «Lebredo», que no pudo terminarse antes por falta de fondos. La capacidad en el a&ntilde;o 1944 de este sanatorio era de 1 000 camas, 550 fueron anexadas en el tiempo posterior a 1936. </P>     <P>En el edificio del Consejo Nacional de Tuberculosis se estableci&oacute; el laboratorio farmacobiol&oacute;gico, con un &aacute;rea de elaboraci&oacute;n de productos quimicofarmac&eacute;uticos con departamentos de inyecciones, con sellado de &aacute;mpulas est&eacute;riles, de qu&iacute;mica industrial para la elaboraci&oacute;n de antis&eacute;pticos, insecticidas, &aacute;rea de productos biol&oacute;gicos para la producci&oacute;n de bacilos b&uacute;lgaros y vacunas y de control de medicamentos. En este laboratorio se produc&iacute;an 62 clases de productos inyectables, 38 de extractos fluidos, 49 de tinturas, 25 de comprimidos, 12 ung&uuml;entos y pomadas y 61 f&oacute;rmulas.5 </P>     <P>El Consejo Nacional de Tuberculosis se hizo cargo tambi&eacute;n de los preventorios "Grancher", en San Miguel del Padr&oacute;n, y "Mart&iacute;", en Coj&iacute;mar, con 180 y 200 camas, respectivamente. El "Grancher" era destinado a lactantes y ni&ntilde;os hasta los 6 a&ntilde;os, y el "Mart&iacute;" desde los 6 a los 12 a&ntilde;os. </P>     <P>El preventorio «Mart&iacute;» fue fundado en julio de 1916, ba&ntilde;ado por el sol y las brisas del mar, fue convertido en 1936 en instituci&oacute;n cerrada, donde los ni&ntilde;os eran sometidos a un r&eacute;gimen controlado por m&eacute;dicos y pedagogos. El "Grancher" fue adaptado por el comit&eacute; de Damas Isabelinas a orfanato. En 1930 se hab&iacute;a inaugurado la sala de lactantes «Rafael C&aacute;rdenas» con capacidad para 20 lactantes y 20 menores de 4 a&ntilde;os. En 1933 se suspenden casi todos los servicios por falta de recursos econ&oacute;micos y ayuda estatal. En 1936 el Consejo Nacional de Tuberculosis lo reorganiz&oacute; y reform&oacute; el edificio, construy&oacute; una cocina diet&eacute;tica y lo dot&oacute; de material e instrumental, as&iacute; se aprovechaba su ubicaci&oacute;n en ambiente campestre y elevado. </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>El establecimiento del laboratorio del BCG fue un hecho trascendental y comenz&oacute; a funcionar en 1943 con la producci&oacute;n de dicha vacuna.5 </P>     <P>En Cuba, la vacunaci&oacute;n con BCG se inici&oacute; en 1928, pero por falta de recursos y de educaci&oacute;n sanitaria dej&oacute; de ser aplicada. En 1942 el Consejo Nacional de Tuberculosis acord&oacute; poner en pr&aacute;ctica este elemento de la lucha contra la enfermedad, bajo la direcci&oacute;n de 2 reputados t&eacute;cnicos europeos y la supervisi&oacute;n de un comit&eacute; integrado por especialistas cubanos. </P>     <P>En el laboratorio se ejerc&iacute;a un control perfecto del germen utilizado para la vacuna y se efectuaban peri&oacute;dicos pases a trav&eacute;s de curieles para estudiar su virulencia y determinar la riqueza tubercul&iacute;nica del medio l&iacute;quido en que era cultivado. </P>     <P>La vacuna BCG se repart&iacute;a gratuitamente en todo el pa&iacute;s. </P>     <P>En 1944 exist&iacute;an en el territorio nacional 10 dispensarios; "Furbush", "Jacobsen", "Laennec", "Calmette" y "C&aacute;ndido Hoyos", en La Habana; el "Antonio M. Rubio", en Pinar del R&iacute;o; "Vicente A. Tom&aacute;s", en Matanzas; "Eugenio Albo", en Santa Clara; "Federico Biosca", en Camag&uuml;ey y el "F.S. Hartmann", en Santiago de Cuba. </P>     <P>Antes de esta fecha, por Ley del 9 de mayo de 1938, se crea un sello postal con valor de 1 centavo, de uso obligatorio desde el 1ro de diciembre de cada a&ntilde;o hasta el 31 de enero siguiente. Los ingresos recaudados por este concepto nutr&iacute;an el presupuesto del Consejo Nacional de Tuberculosis, al igual que un por ciento de la loter&iacute;a nacional, algo que en su momento recibi&oacute; muchas cr&iacute;ticas de los grupos progresistas de la vida nacional, por el hecho de vincular la lucha contra una enfermedad tan importante y sensible para el pueblo con los ingresos obtenidos por una variedad de juego. </P>     <P>El sanatorio "Ambrosio Grillo", construido en Puerto Maya, El Cobre, frente al Santuario de la Virgen de la Caridad del Cobre, que ten&iacute;a capacidad para 400 pacientes, abri&oacute; sus puertas en 1945. </P>     <P>Tambi&eacute;n se inaugur&oacute; en La Habana un sanatorio infantil, frente a "La Esperanza", el "&Aacute;ngel A. Aball&iacute;", con capacidad para 320 camas. En 1944 se hab&iacute;a iniciado la construcci&oacute;n del sanatorio de Topes de Collantes, por la reputaci&oacute;n que desde la &eacute;poca de la colonia ten&iacute;an las lomas de Trinidad para la cura de esta enfermedad por su temperatura fresca todo el a&ntilde;o. Ten&iacute;a una capacidad para 1 000 enfermos y comenz&oacute; a funcionar el 9 de mayo de 1954. </P>     <P>En el a&ntilde;o 1945, el Consejo Nacional de Tuberculosis presenta un plan de lucha para los pr&oacute;ximos a&ntilde;os, sus aspectos principales eran: </P> <H4>a. Aspectos epidemiol&oacute;gicos</H4>     <P>Realizaci&oacute;n de encuestas tuberculino-radiol&oacute;gicas aplicadas en escala progresivamente creciente hasta abarcar toda la poblaci&oacute;n o una gran parte de ella para: </P>  <UL>     ]]></body>
<body><![CDATA[<LI>Determinar el &iacute;ndice de tuberculizaci&oacute;n general y por regiones, edades, razas, grupos sociales y datos indispensables de conocer para la orientaci&oacute;n cient&iacute;fica de la campa&ntilde;a. </LI>     <LI>Despistaje de los no infectados, esencialmente para la aplicaci&oacute;n de la vacunaci&oacute;n preventiva. </LI>     <LI>Determinaci&oacute;n de las formas activas de la tuberculosis pulmonar aparente e inaparente, para su control m&eacute;dico y sanitario. </LI>    </UL>  <H4>b. Aspecto asistencial</H4>     <P>Asistencia al tuberculoso con su tratamiento hospitalario, sanatorial, dispensarial que incluye en toda sus fases la reeducaci&oacute;n y la rehabilitaci&oacute;n de los enfermos. </P> <H4>c. La acci&oacute;n social</H4>     <P>Educaci&oacute;n del p&uacute;blico general en los principios de la prevenci&oacute;n de la enfermedad.4 </P>     <P>&Eacute;ste es el primer plan de lucha oficial en nuestro pa&iacute;s, que se organizar&iacute;a en forma de campa&ntilde;a, es una l&aacute;stima que no se haya llevado a la pr&aacute;ctica, principalmente por malos manejos de algunas personas inescrupulosas vinculadas a la direcci&oacute;n de dicha instituci&oacute;n. </P>     <P>En 1945 se abren nuevos dispensarios: Guanabacoa, Marianao, Candelaria, San Antonio de los Ba&ntilde;os, G&uuml;ines, Jovellanos, Sancti Sp&iacute;ritus, Bayamo, Manzanillo, Sagua la Grande y el Cerro.6 </P>     <P>El Consejo Nacional de Tuberculosis cre&oacute; el Instituto de Investigaciones Cient&iacute;ficas, en la d&eacute;cada del 40. En enero de 1945 se celebr&oacute; en La Habana el IV Congreso Panamericano de Tuberculosis, con participaci&oacute;n de 700 m&eacute;dicos cubanos y 150 extranjeros de 18 pa&iacute;ses; su presidente era el doctor<I> Juan J. Castillo Arango.</I> </P>     <P>El doctor <I>Luis Ortega Bola&ntilde;os </I>fund&oacute; la Sociedad de Tisiolog&iacute;a en 1940. El doctor <I>Gustavo Alderegu&iacute;a Lima </I>la Sociedad de Neumolog&iacute;a en 1950. </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>&Eacute;ste es el panorama que encontramos en el per&iacute;odo de tiempo analizado, donde debemos se&ntilde;alar que estas instituciones no pudieron llevar adelante adecuadamente los prop&oacute;sitos para las que fueron creadas por falta de recursos econ&oacute;micos, por falta de mayor apoyo oficial, por inescrupulosos manejos del personal directivo y administrativo que vaciaban las escasas arcas de estas instituciones por lo que algunas de ellas se encontraban en estado deplorable. </P>     <P>En el plano social, las malas condiciones de vida de grandes masas de la poblaci&oacute;n y las p&eacute;simas condiciones de trabajo favorec&iacute;an la propagaci&oacute;n y el contagio, cada vez de mayor n&uacute;mero de personas, cosa a la que no se le dedic&oacute; por la v&iacute;a oficial el adecuado apoyo, ni ninguna soluci&oacute;n. </P>     <P>En este largo per&iacute;odo de tiempo se destacaron en Cuba en la lucha contra esta enfermedad en primer lugar los doctores <I>Diego Tamayo Figueredo, Juan Guiteras Gener, Joaqu&iacute;n Jacobsen y Cantos, Juan D&aacute;valos Betancourt, Enrique Saladrigas Lunar, Eugenio Albo Cabrera, Ambrosio Grillo Portuondo, Luis Ortega Bola&ntilde;os, &Aacute;ngel Arturo Aball&iacute;, Clemente Incl&aacute;n Costa, Oscar Jaime El&iacute;as, Pedro Castillo Mart&iacute;nez, Alfredo Antonetti Vivar, Manuel Ampudia Gonz&aacute;lez, Teodosio Valledor Campos, Orfilio Su&aacute;rez de Bustamante y el doctor Gustavo Alderegu&iacute;a Lima,</I> este &uacute;ltimo, por la magnitud de su obra, merece un trabajo aparte. </P>     <P>La lucha antituberculosa surgi&oacute; oficialmente en nuestro pa&iacute;s a partir de 1890, cuando surge en Santiago de Cuba la primera Liga Antituberculosa, aunque &eacute;sta tuvo un car&aacute;cter privado. Con la fundaci&oacute;n de la Rep&uacute;blica en 1902 y la reorganizaci&oacute;n de los servicios p&uacute;blicos de sanidad y su rama de tuberculosis es que de alguna forma el gobierno interviene en la lucha contra este mal. En este siglo contin&uacute;a la acci&oacute;n de las instituciones privadas y de caridad. Se funda el Consejo Nacional de Tuberculosis (1936) con planes muy ambiciosos, pero desgraciadamente en el per&iacute;odo que analizamos la lucha contra esta enfermedad fue insuficiente, en muchos momentos por escasa ayuda oficial y econ&oacute;mica, que llev&oacute; hasta la supresi&oacute;n de &eacute;sta y en otras por malos manejos de las personas que estaban al frente de ella. A pesar de ello se construyeron dispensarios en todas las capitales provinciales y ciudades importantes; tambi&eacute;n, los hospitales sanatorios "La Esperanza", "Lebredo" , "&Aacute;ngel Aball&iacute;", "Ambrosio Grillo" y el de Topes de Collantes. Pero debemos destacar que a pesar de todo, en el campo de la lucha antituberculosa se hizo m&aacute;s en nuestro pa&iacute;s que en la lucha contra cualquier otra enfermedad. </P>     <P><B>SUMMARY:</b> The findings of a research on some aspects of the antituberculotic struggle in Cuba, from the middle of the XIX century to the 1950’s, are explained. The study is mainly aimed to the Institutions and Organizations either private or official involved in this struggle. Its achievements and difficulties were analyzed. </P>     <P>Subject headings: TUBERCULOSIS/ history; TUBERCULOSIS/ prevention &amp; control; PUBLIC HEALTH/ history; CUBA. </P> <H4>Referencias Bibliogr&aacute;ficas</H4> <OL>      <!-- ref --><LI>Trelles Gov&iacute;n CM. Bibliograf&iacute;a Cient&iacute;fica Cubana. Matanzas: 1915.</LI>    <!-- ref --><LI>Despaigne DE, Col&aacute;s AA. Desarrollo y evoluci&oacute;n de la lucha antituberculosis en Cuba. La Habana: 1940.</LI>    <!-- ref --><LI>Jacobsen J. El problema de la tuberculosis en Cuba. La Habana: Imprenta Avisador Comercial, 1908.</LI>    <!-- ref --><LI>Selva Le&oacute;n B. Un a&ntilde;o de lucha antituberculosa en Cuba, 1944-1945.La Habana:1946.</LI>    <!-- ref --><LI>Batista Ceb&uacute;s JD. Pensamiento y acci&oacute;n, 1933-1944. La Habana: Prensa Indoamericana, 1944.</LI>    <!-- ref --><LI>Comas Mart&iacute;nez L. Esbozo hist&oacute;rico de la lucha antituberculosa en la provincia oriental de nuestra rep&uacute;blica. Rev Cub Tuberculosis 1944;(1):127-40.</LI>    </OL>      <P>Recibido: 16 de abril de 1998. Aprobado: 2 de septiembre de 1998. </P>     <P>Dr.<I>Enrique Beldarra&iacute;n Chaple</I>. Escuela Nacional de Salud P&uacute;blica. Calle 146 entre 25 y 31, Cubanac&aacute;n, Playa, Ciudad de La Habana, Cuba. </P>     <P><SUP>1</sup> Especialista de I Grado en Epidemiolog&iacute;a. Colaborador del Departamento de Historia de la Salud P&uacute;blica de la Facultad de Salud P&uacute;blica.</P>     ]]></body><back>
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