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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The present paper set forth some considerations on the historical aspects giving rise to gender studies, conceptualized this therm set the sex differences, listed a group of problems leading to gender differences and attempted to show the situation of Cuba compared to other countries of the region]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[SEXO]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[CUBA]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[SEX]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[CUBA]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[ <P>Facultad de Salud P&uacute;blica </P> <H2>Algunas reflexiones sobre el g&eacute;nero</H2>     <P><I>Ileana Casta&ntilde;eda Abascal<B>,</B><SUP>1</SUP> Mar&iacute;a Elena Astra&iacute;n    Rodr&iacute;guez,<SUP>1</SUP> Vicente Mart&iacute;nez Rodr&iacute;guez,<SUP>2</SUP>    Celia Sarduy S&aacute;nchez<SUP>3</SUP> y Ada C. Alfonso Rodr&iacute;guez<SUP>4</sup></i>  </P> <B>    <P>RESUMEN: El presente trabajo expone algunas consideraciones sobre los aspectos hist&oacute;ricos que dieron origen a los estudios de g&eacute;nero, se conceptualiza este t&eacute;rmino y se establecen las diferencias respecto a sexo, se enuncia un conjunto de problemas que conducen a las diferencias de g&eacute;nero y se trata de identificar la situaci&oacute;n de Cuba respecto a otros pa&iacute;ses de la regi&oacute;n.</P></B>      <P>Descriptores DeCS:<B> SEXO;CUBA.</B> </P>     <P>Desde hace varias d&eacute;cadas, numerosos estudios realizados en distintas regiones demuestran que la perspectiva de g&eacute;nero en el campo de la salud ha experimentado un desarrollo muy d&eacute;bil.<SUP>1</SUP>  </P>     <P>En muchos pa&iacute;ses el tema de g&eacute;nero ha sido reducido al conocimiento de la salud materno infantil, al estudio de indicadores de morbilidad y mortalidad de la mujer y en el mejor de los casos a la descripci&oacute;n de diferenciales de la salud de la mujer respecto al var&oacute;n, pero el g&eacute;nero no es s&oacute;lo una variable para la estratificaci&oacute;n y comparaci&oacute;n, es m&aacute;s bien una perspectiva nueva para la comprensi&oacute;n de la vida humana y su desarrollo, para la lucha por la salud y la defensa de la vida en un mundo profundamente determinado por la inequidad y la subordinaci&oacute;n.<SUP>1</SUP> </P>     <P>El g&eacute;nero constituye una categor&iacute;a de las ciencias sociales que nos permite analizar las relaciones entre hombres y mujeres en un contexto determinado.<SUP>2</SUP> </P>     <P>La comprensi&oacute;n del abordaje de g&eacute;nero requiere de un amplio conocimiento sobre los antecedentes hist&oacute;ricos que le dieron origen y su fundamentaci&oacute;n te&oacute;rica, lo que hace posible la realizaci&oacute;n de investigaciones con este enfoque que posibiliten obtener resultados sobre las diferencias entre mujeres y hombres y poder intervenir de forma equitativa sobre las desventajas de cada uno. </P>     <P>La perspectiva de g&eacute;nero en el an&aacute;lisis de la situaci&oacute;n de la salud permite desarrollar acciones diferenciadas para cada sexo de acuerdo con sus problemas y necesidades. El presente trabajo tiene la finalidad de enunciar los principales aspectos relacionados con los antecedentes hist&oacute;ricos y definir el marco te&oacute;rico de la perspectiva de g&eacute;nero que sustentan la realidad cubana. </P> <I><H4>M&eacute;todo</H4> </I>    <P>Se realiz&oacute; un estudio descriptivo a trav&eacute;s de la revisi&oacute;n bibliogr&aacute;fica y la consulta a expertos, y se definieron los aspectos siguientes:     ]]></body>
<body><![CDATA[<BR> &nbsp; </P>  <UL>     <LI>Antecedentes hist&oacute;ricos de la perspectiva de g&eacute;nero. </LI>     <LI>Marco te&oacute;rico que sustenta la realidad cubana en la perspectiva de g&eacute;nero en salud. </LI>    </UL>  <I><H4>Desarrollo</H4> </I>    <P>Los estudios de g&eacute;nero derivaron en gran medida de las luchas feministas, por ello, en un primer momento se restringieron a la problem&aacute;tica de vida de las mujeres, lo que se mantiene en la actualidad, en muchas ocasiones, como consecuencia de su origen. En un segundo momento se ampliaron para interpretar tambi&eacute;n la problem&aacute;tica de los hombres. En un tercer momento se ha logrado alcanzar la perspectiva de g&eacute;nero a trav&eacute;s de la relaci&oacute;n de hombres y mujeres, por lo que se ha puesto acento en los hechos relacionados entre ambos, es decir, lo espec&iacute;fico de este an&aacute;lisis es lo que acontece a todos entre s&iacute; a partir de sus g&eacute;neros.<SUP>2</SUP> </P>     <P>En 1955, a partir de las ideas de <I>John Money</I>, el enfoque de g&eacute;nero aparece como una teor&iacute;a de la psicolog&iacute;a. Los psic&oacute;logos se preguntaban por qu&eacute; hab&iacute;an personas que ten&iacute;an comportamientos extra&ntilde;os desde el punto de vista sexual, que no se correspond&iacute;an con lo esperado y que no se ajustaban ni a la cultura ni a las normas establecidas por la sociedad. Al plantearse este problema comenzaron a buscar cu&aacute;les podr&iacute;an ser las causas y siguieron l&iacute;neas del pensamiento del siglo pasado, adem&aacute;s propusieron por primera vez la teor&iacute;a de que lo m&aacute;s frecuente son los comportamientos sexuales semejantes, sistem&aacute;ticos, cualquier otra desviaci&oacute;n se deb&iacute;a a que algo hab&iacute;a pasado en la formaci&oacute;n del individuo. Fue as&iacute; que se llam&oacute; g&eacute;nero a la relaci&oacute;n entre caracter&iacute;sticas sexuales y psicol&oacute;gicas. La hip&oacute;tesis que propon&iacute;an manifestaba que la mayor parte de las personas logran alcanzar las caracter&iacute;sticas psicol&oacute;gicas y formas pr&aacute;cticas que los tipos de sociedad necesitan para funcionar, sin embargo, existen otros casos en los que no se han producido una serie de factores, por lo que las personas no logran dicha correspondencia.<SUP>2</SUP> </P>     <P>Posteriormente, otros pensadores reflexionaron sobre estos temas y develaron que las diferentes sociedades y culturas desarrollan formas particulares de ser mujer y de ser hombre, a esas formas le llamaron g&eacute;nero. No s&oacute;lo tomaron en cuenta los aspectos psicol&oacute;gicos, tambi&eacute;n reconocieron la existencia de los dos sexos, al mismo tiempo, todo lo cual es capaz de caracterizar a los individuos con cualidades espec&iacute;ficas que se definen seg&uacute;n el hecho de haber nacido hembra o macho.<SUP>2</SUP> </P>     <P>En la actualidad, se utiliza el t&eacute;rmino g&eacute;nero para se&ntilde;alar el conjunto de caracter&iacute;sticas diferenciadas que cada sociedad asigna a las mujeres y a los hombres, son vitales porque definen la existencia de las personas, es decir, no son particularidades de tipo formal, sino conductas, formas de actuar y pensar que dan sentido a la vida y determinan en gran parte su existencia. El g&eacute;nero es visto como un conjunto de fen&oacute;menos deteminantes de la vida social, colectiva e individual, generalmente las sociedades reconocen dos g&eacute;neros, sobre los cuerpos sexuados masculinos y femeninos, basados en un conjunto de cualidades y atributos vitales que se adquieren como parte de un proceso pedag&oacute;gico que se ense&ntilde;a, se aprende y muchas veces se desobedece.<SUP>3</SUP> </P>     <P>Es imposible dejar de considerar en un trabajo como &eacute;ste algunas de las definiciones m&aacute;s importantes relacionadas con el g&eacute;nero: se entiende como tal a las caracter&iacute;sticas socialmente construidas que definen y relacionan los &aacute;mbitos del ser y del quehacer femenino y masculino dentro de contextos espec&iacute;ficos. Se puede asumir como la red de s&iacute;mbolos culturales, conceptos normativos, patrones institucionales y elementos de identidad subjetiva que a trav&eacute;s de un proceso de construcci&oacute;n social, diferencia los sexos y al mismo tiempo los articula dentro de relaciones de poder sobre los recursos.<SUP>4</SUP> </P>     <P>Hasta hace aproximadamente unos diez a&ntilde;os, los t&eacute;rminos sexo y g&eacute;nero se utilizaban de manera pr&aacute;cticamente intercambiables dentro de las ciencias sociales; en estos momentos se ha logrado establecer claramente la conceptualizaci&oacute;n de ambos, de esta forma, el sexo hace referencia a las caracter&iacute;sticas biol&oacute;gicamente invariables desde el punto de vista anat&oacute;mico y fisiol&oacute;gico del hombre y de la mujer, mientras una definici&oacute;n v&aacute;lida de g&eacute;nero es la red de rasgos de personalidad, actitudes, sentimientos, valores, conductas, y actividades que a trav&eacute;s de un proceso de construcci&oacute;n social diferencia los hombres de las mujeres.<SUP>2</SUP> </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Las categor&iacute;as anal&iacute;ticas del g&eacute;nero se caracterizan por ser: </P>     <P><I>Hist&oacute;rica</i> y como tal se nutre de elementos que, por ser mutables en el tiempo y en el espacio, son tambi&eacute;n susceptibles de modificaci&oacute;n mediante intervenciones. </P>     <P><I>Ubicua,</i> en el sentido que permea la micro y macroesfera de la sociedad a trav&eacute;s del mercado de trabajo, el sistema educativo, los medios de comunicaci&oacute;n, la religi&oacute;n, el aparato pol&iacute;tico, la recreaci&oacute;n, la familia, las relaciones interpersonales, la salud y la misma personalidad.<SUP>5</SUP> Estas dos caracter&iacute;sticas fueron expresadas por <I>Marcela Lagarde</I> al plantear que con el decursar del tiempo las personas realizan actividades que en per&iacute;odos anteriores podr&iacute;an haber estado prohibidas para su g&eacute;nero.<SUP>2</SUP> </P>     <P><I>Jer&aacute;rquica</i> porque la diferenciaci&oacute;n entre hombres y mujeres, lejos de ser neutra, implica valoraciones que atribuyen mayor importancia y val&iacute;a a las caracter&iacute;sticas asociadas con el hombre.<SUP>4</SUP> </P>     <P><I>Relacional</i> porque no se refiere a hombres y mujeres aisladamente sino a la relaci&oacute;n entre ellos.<SUP>4</SUP> </P>     <P>Otra de las caracter&iacute;sticas se&ntilde;aladas es que es<I> contextualmente espec&iacute;fica</I> porque posee sus propios principios y mantiene relaciones particulares con las ciencias sociales, la biolog&iacute;a y la historia pero puede considerarse una entidad aparte. Hay autores que lo consideran una nueva ciencia.<SUP>4,5</SUP> </P>     <P>El producto y los medios de esta construcci&oacute;n social se manifiestan en el acceso asim&eacute;trico e institucionalmente estructurado a los recursos, el cual genera privilegio y dominaci&oacute;n en el hombre y subordinaci&oacute;n en la mujer.<SUP>5</SUP> </P>     <P>El enfoque de g&eacute;nero no excluye, pero s&iacute; desborda el &aacute;mbito de lo fisiol&oacute;gico para centrarse en la trama de influencias rec&iacute;procas que median entre factores biol&oacute;gicos ligados al sexo y las definiciones, las valoraciones que la cultura asigna diferen-cialmente a hombres y mujeres, todo lo cual determina las caracter&iacute;sticas que rigen las relaciones inter e intrasexo. A trav&eacute;s de tal &oacute;ptica emerge y se visualiza dentro de un determinado sistema, un patr&oacute;n de necesidades, <I>roles</I>, riesgos, responsabilidades y acceso a recursos seg&uacute;n sexo. </P>     <P>El enfoque de g&eacute;nero permite desarrollar conocimientos concretos sobre la situaci&oacute;n de las mujeres con respecto a los hombres en el mundo, por lo que refleja la existencia de opresi&oacute;n e injusticia en la organizaci&oacute;n gen&eacute;rica de las sociedades a favor del sexo masculino fundamentalmente.<SUP>2</SUP> </P>     <P>Esta perspectiva aplicada al an&aacute;lisis de la salud de la mujer dirige la atenci&oacute;n hacia la dial&eacute;ctica de las relaciones entre la biolog&iacute;a y el medio social, que se plasma en situaciones de desventaja o ventaja de las mujeres frente a los hombres, desigualdad &eacute;sta, entendida en t&eacute;rminos de las probalidades de gozar de salud, de enfermar o de morir. Algunos ejemplos que ilustran el efecto diferenciador de los factores de g&eacute;nero sobre la salud de los individuos son: </P><DIR> <DIR>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P>La sobremortalidad masculina por accidentes y violencia, visible a lo largo de toda la vida, est&aacute; asociada estrechamente con actitudes y conductas estereotipadamente masculinas, tales como agresividad, intrepidez, osad&iacute;a e ingesti&oacute;n excesiva de alcohol.</P>     <P>La prevalencia de depresi&oacute;n es dos y tres veces m&aacute;s alta entre las mujeres que entre los hombres, est&aacute; menos relacionada con factores hormonales que con estilos de personalidad y experiencias ligadas a tipos de socializaci&oacute;n y a oportunidades diferenciales por g&eacute;nero.<SUP>6</sup></P></DIR> </DIR>      <P>El hecho de que en Am&eacute;rica Latina, m&aacute;s del 80 % de las personas hagan recaer la responsabilidad de regulaci&oacute;n de la fencundidad sobre la mujer y junto con ello, el padecimiento de los efectos colaterales nocivos de la tecnolog&iacute;a anticonceptiva<SUP>4</SUP> habla sobre las desventajas de la mujer en este aspecto de la vida. </P>     <P>El g&eacute;nero femenino tiene caracter&iacute;sticas y necesidades particulares que resultan no s&oacute;lo de las condiciones fisiol&oacute;gicas y ps&iacute;quicas del fenotipo femenino m&aacute;s relacionadas al sexo, sino de un patr&oacute;n hist&oacute;ricamente determinado de relaciones sociales y culturales que determinan aspectos sustantivos de la calidad o falta de calidad de vida de las mujeres, de los cuales depende su bienestar o salud.<SUP>1</SUP> </P>     <P>El ser hombre o mujer y las relaciones que se establecen entre tales obedecen a <I>roles</I> que define la sociedad en determinados per&iacute;odos de la evoluci&oacute;n hist&oacute;rica de la humanidad, que se diferencian no en cantidad sino en calidad. Existe una preocupaci&oacute;n generalizada de que la involucraci&oacute;n creciente de la mujer en m&uacute;ltiples <I>roles</I>, se traduce en m&aacute;s responsabilidad en el trabajo y en la familia, que puede da&ntilde;ar su salud f&iacute;sica. </P>     <P>T&iacute;picamente las mujeres son responsables del manejo dom&eacute;stico, por lo que el empleo a&ntilde;ade obligaciones a su vida y generalmente hay poca disminuci&oacute;n de las tareas en el hogar, por contraste, los hombres se concentran en sus responsabilidades del trabajo. </P>     <P>Las mujeres con m&uacute;ltiples <I>roles</I> terminan con m&aacute;s deberes, m&aacute;s presiones de tiempo y estr&eacute;s, esto puede aumentar las posibilidades de presentar problemas de salud agudos y cr&oacute;nicos y disminuir su atenci&oacute;n a su soluci&oacute;n. Por otro lado, no puede considerarse un grupo homog&eacute;neo pues pueden existir diferencias en cuanto a la posici&oacute;n socioecon&oacute;mica, el nivel de escolaridad, la caracter&iacute;sticas &eacute;tnicas, entre otras. Como consecuencia de ello se han encontrado diferencias notables entre la salud de mujeres con poder en carreras de gerencia y las mujeres poco o nada calificadas.<SUP>7</SUP> </P>     <P>Hasta aqu&iacute; se han tratado los conceptos de g&eacute;nero y sexo, sus diferencias, la evoluci&oacute;n de los estudios acerca del tema, la manifestaci&oacute;n de estos problemas en la salud de los individuos y el importante papel de los <I>roles</I> de g&eacute;neros en la etiolog&iacute;a de la inequidad y las diferencias en g&eacute;nero. </P>     <P>Evidentemente este fen&oacute;meno no tiene igual comportamiento en las diferentes regiones del mundo, lo cual est&aacute; dado, como se ha planteado, por los m&uacute;ltiples factores de &iacute;ndole social, cultural y econ&oacute;mico que inciden en &eacute;l, de manera tal que es de vital importancia la identificaci&oacute;n de los factores que conforman las diferencias de g&eacute;nero en cada regi&oacute;n para poder actuar de forma apropiada sobre ellos. </P>     <P>La informaci&oacute;n epidemiol&oacute;gica tradicional enmascara una gran parte de los problemas de mayor prevalencia e incidencia en los dos g&eacute;neros, el femenino est&aacute; expuesto a condiciones de privaci&oacute;n extremas de recursos para desempe&ntilde;ar su doble o triple jornada diaria, en muchas sociedades. La pr&aacute;ctica dom&eacute;stica depende casi totalmente del trabajo femenino, la mujer padece de subvaloraci&oacute;n en el empleo, de discriminaci&oacute;n sistem&aacute;tica en el campo de la alimentaci&oacute;n, en la recreaci&oacute;n, en la formaci&oacute;n, en el sometimiento a formas de vida cotidianas bajo patrones de dominaci&oacute;n patriarcal, a subordinaci&oacute;n, a violencia, al menor acceso a los servicios p&uacute;blicos y todo ello con una m&iacute;nima cuota de poder de participaci&oacute;n en la conducci&oacute;n de la vida social. Algunos de esos problemas van torn&aacute;ndose crecientemente visibles como rasgos caracter&iacute;sticos y masivos de la mayor parte de las sociedades de Am&eacute;rica.<SUP>1</SUP> </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Frente a las necesidades que emanan de un enfoque integral de g&eacute;nero, los datos cuantitativos internacionales comparables y confiables son muy limitados. Para obtener una mirada panor&aacute;mica del grado de avance de las condiciones de g&eacute;nero en los distintos pa&iacute;ses de Am&eacute;rica, se han utilizado &iacute;ndices compuestos que permiten conocer en alguna medida el grado de inequidad de g&eacute;nero y el de desarrollo b&aacute;sico de la mujer.<SUP>1</SUP> </P>     <P>En la investigaci&oacute;n sobre desarrollo humano en Cuba aparecen entre otros, dos indicadores que tratan de medir diferencias de g&eacute;nero. El &iacute;ndice de Desarrollo de G&eacute;nero que contempla variables relacionadas con la educaci&oacute;n, el ingreso y otros aspectos econ&oacute;micos y la participaci&oacute;n social y el &Iacute;ndice de Potenciaci&oacute;n de G&eacute;nero que eval&uacute;a aspectos relacionados con las brechas en la toma de decisiones y el poder.<SUP>8</SUP> </P>     <P>Es f&aacute;cil deducir que Cuba est&aacute; entre los pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina que han alcanzado resultados que expresan brechas reducidas de g&eacute;nero cuando han sido utilizados estos indicadores. </P>     <P>En nuestro pa&iacute;s se ha realizado una fuerte inversi&oacute;n en servicios sociales y en el apoyo a las garant&iacute;as legislativas de la igualdad del hombre y la mujer. Los cubanos tienen acceso a atenci&oacute;n en salud gratuita, a los servicios de planificaci&oacute;n familiar, la atenci&oacute;n prenatal est&aacute; a disposici&oacute;n de todas las mujeres, como resultado de esto, se han logrado obtener tasas de mortalidad infantil y materna muy bajas. </P>     <P>Las mujeres cubanas no s&oacute;lo tienen igual acceso a la educaci&oacute;n sino que actualmente se grad&uacute;an en mayor n&uacute;mero que los hombres en los niveles t&eacute;cnicos y universitarios, con el 56 y 57 % respectivamente contra el 44 y 43 % en los hombres. Su participaci&oacute;n en la actividad econ&oacute;mica ha aumentado de 32,4 % en 1980 a 39,7 en 1992. En 1994 estaban empleadas m&aacute;s del 44 % de las mujeres en edad laboral activa y la proporci&oacute;n de mujeres en el parlamento cubano es mayor que en cualquier otro pa&iacute;s del mundo en desarrollo, quinta en el mundo en general, superada s&oacute;lo por los pa&iacute;ses escandinavos e Islandia.<SUP>7</SUP> </P>     <P>Es por ello, que los indicadores sint&eacute;ticos mencionados anteriormente registran resultados satisfactorios en nuestro pa&iacute;s porque toman en consideraci&oacute;n aspectos donde se han logrado alcanzar en gran medida, mayor equidad en Cuba, lo que no quiere decir que existan otros factores que incidan en la desigualdad entre hombres y mujeres. </P>     <P>Una recomendaci&oacute;n metodol&oacute;gica para la medici&oacute;n de la disparidad entre g&eacute;neros, establece que la investigaci&oacute;n sobre el avance de la mujer no puede realizarse en un vac&iacute;o despojado de espacio y tiempo, es decir sin consideraci&oacute;n de las circunstancias hist&oacute;ricas bajo las que toma lugar.<SUP>1</SUP> </P>     <P>A pesar de los logros alcanzados en el pa&iacute;s, que indudablemente han disminuido las brechas de g&eacute;nero en comparaci&oacute;n con otros lugares del mundo, existen determinadas formas de pensar y actuar que inciden en las desigualdades presentes entre hombres y mujeres, de ah&iacute; la necesidad de abordar otras variables que sean capaces de expresarlas. </P>     <P>Como se hab&iacute;a mencionado, el g&eacute;nero est&aacute; constituido por una serie de rasgos de personalidad, actitudes, sentimientos, valores, conductas y actividades que, a trav&eacute;s de un proceso de construcci&oacute;n social, diferencia a los hombres de las mujeres, por lo que es f&aacute;cil comprender que si se tienen en cuenta todos estos elementos, el g&eacute;nero est&aacute; permeado de una serie de factores muy complejos, dif&iacute;ciles de analizar y a&uacute;n m&aacute;s de medir. </P>     <P>Es un fen&oacute;meno de etiolog&iacute;a social y cultural, que se ha conformado de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n, con el desarrollo de la humanidad, en el que inciden factores objetivos y subjetivos, sobre todo estos &uacute;ltimos, que hacen del g&eacute;nero un proceso dificil de modificar. </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>El g&eacute;nero se articula a trav&eacute;s de tres instancias que <I>Bleicmar</I> (1985) y <I>Lamas</I> (1986) consideraron muy importantes en el estudio de la salud con perspectiva de g&eacute;nero.<SUP>7</SUP> En el momento del nacimiento e incluso antes, se establece la asignaci&oacute;n, atribuci&oacute;n o rotulaci&oacute;n de g&eacute;nero de acuerdo con los genitales externos del nuevo ser. Despu&eacute;s se va constituyendo la identidad de g&eacute;nero con la confluencia de los factores biol&oacute;gicos, psicol&oacute;gicos y sociales. La construcci&oacute;n de la identidad de g&eacute;nero para el individuo comienza desde muy temprana edad cuando el ni&ntilde;o empieza a autorreconocerse el sexo a s&iacute; mismo y a los dem&aacute;s y a tener constancia y estabilidad de ello, esto se concreta alrededor de los 9 a&ntilde;os, pero adem&aacute;s, desde que nace est&aacute; sometido a un conjunto de influencias que lo van guiando hacia la definici&oacute;n del estereotipo femenino o masculino, seg&uacute;n los patrones establecidos por la sociedad <A HREF="#astrerisco">a la que pertenezca.<SUP>*2</SUP></A> La &uacute;ltima instancia es el <I>rol</I> de g&eacute;nero que se refiere al conjunto de prescripciones y proscripciones para una conducta dada y el conjunto de expectativas acerca de cu&aacute;les son los comportamientos apropiados para cada persona en una posici&oacute;n particular y en un contexto espec&iacute;fico.<SUP>9</SUP> </P>     <P>La Organizaci&oacute;n Panamericana de la Salud, en 1995 y el Programa de Mujer, Salud y Desarrollo consideraron que la condici&oacute;n de g&eacute;nero da lugar a tres tipos de actividades que son: las productivas, las reproductivas y las de gesti&oacute;n comunitaria, que reconocen los tres tipos de <I>roles</I> de g&eacute;nero que hay que tener en cuenta cuando pretendemos situarnos en el an&aacute;lisis del proceso salud-enfermedad desde esta perspectiva.<SUP>4,10</SUP> </P>     <P>El <I>rol reproductivo</I> se refiere a la reproducci&oacute;n biol&oacute;gica y las actividades que garantizan el bienestar y sobrevivencia de los individuos que componen el hogar, como la crianza, la educaci&oacute;n, la atenci&oacute;n y cuidado de los miembros, la organizaci&oacute;n y mantenimiento del hogar. </P>     <P>El <I>rol productivo</I> se refiere a las actividades que promueven ingresos personales y para el hogar, los ingresos pueden ser en dinero o en especie. </P>     <P>El <I>rol comunitario</I> se refiere a todas las actividades que se realizan para aportar al desarrollo o a la organizaci&oacute;n pol&iacute;tica de la comunidad. Puede tomar la forma de participaci&oacute;n voluntaria en la promoci&oacute;n y el manejo de actividades comunales. </P>     <P>Esta clasificaci&oacute;n permite el an&aacute;lisis de g&eacute;nero desde el desempe&ntilde;o de los <I>roles</I> y las posibles implicaciones sobre la salud. El accionar de &eacute;stos es diferente para mujeres y hombres, las primeras m&aacute;s ligadas a los <I>roles</I> reproductivos, de servicio y de gesti&oacute;n comunitaria, que en el caso de la salud se asocian fundamentalmente a las de agentes promotoras de la salud comunitaria y para los segundos es m&aacute;s frecuente la realizaci&oacute;n de los <I>roles</I> productivos y de gesti&oacute;n comunitaria, en este &uacute;ltimo desde la posici&oacute;n de decisores principalmente.<SUP>4,11</SUP> </P>     <P>El enfoque de g&eacute;nero permite un acercamiento sociol&oacute;gico a la problem&aacute;tica de la salud, que desborda lo biol&oacute;gico en cuanto a la diferencia sexual anat&oacute;mica y fisiol&oacute;gica, porque es capaz de contextualizar la forma en que los factores sociales conforman la subjetividad diferencial entre hombres y mujeres y, por ende, los modos de vivir, enfermar y morir de los g&eacute;neros masculino y femenino. </P>     <P>Los estudios de g&eacute;nero tienen como base importante los diferentes <I>roles</I> mencionados anteriormente y dentro de ellos toda una serie de aspectos que recorren la amplia estructura del concepto. </P>     <P>Las diferencias de g&eacute;nero pueden reflejarse a trav&eacute;s de un grupo de aspectos biol&oacute;gicos y sobre todo sociales que ser&aacute;n discutidos a continuaci&oacute;n. </P>     <P>La edad, en terminos de salud, cobra vital importancia, porque las propias etapas del ciclo vital traen aparejadas cambios importantes para cada sexo en los niveles biol&oacute;gicos, psicol&oacute;gicos y social, por ejemplo, al arribar a la pubertad ya se ha establecido la identidad de g&eacute;nero y aparecen un conjunto de cambios hormonales, sobre todo en las ni&ntilde;as, que condiciona una mayor acentuaci&oacute;n de las diferencias de g&eacute;nero entre ambos sexos. </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>En la edad reproductiva, de 15 a 49 a&ntilde;os, la mujer est&aacute; en condiciones de tener y criar a los hijos y de enfrentar el trabajo en el hogar y fuera de &eacute;l, mientras los hombres est&aacute;n en la plenitud de su vida laboral, actividad que realizan en muchas ocasiones casi de forma exclusiva, lo que hace que existan diferencias en las formas de vivir, enfermar y morir entre ambos. En las edades entre 50 y 54 a&ntilde;os aparecen los cambios climat&eacute;ricos m&aacute;s evidentes, muchas veces agravados por situaciones no biol&oacute;gicas y en la llamada tercera edad, la mayor&iacute;a de las personas concurren al per&iacute;odo del retiro que provoca serios cambios en las actividades que se realizan y en el poder frente a los recursos; esto en ocasiones trae aparejada la desadaptaci&oacute;n junto con los problemas de salud cr&oacute;nicos y degenerativos; por supuesto, existen diferencias seg&uacute;n sexos en correspondencia con las condiciones de vida de cada grupo poblacional. </P>     <P>La antropolog&iacute;a feminista aporta elementos en cuanto a la necesidad de ver la interrelaci&oacute;n existente entre cultura, clase y pol&iacute;tica de estado en la transformaci&oacute;n de g&eacute;nero, as&iacute; como de las subjetividades gen&eacute;ricas experimentadas en el proceso de cambio social.<SUP>12</SUP> De esta relaci&oacute;n <I>Henrieta L. Moore</I> refiere: </P><DIR> <DIR>      <P>El g&eacute;nero es una realidad social que siempre debe enmarcarse en un contexto determinado.</P>     <P>Las diferencias de g&eacute;nero atienden a la cultura, clase y condiciones hist&oacute;ricas.</P>     <P>Su principal aporte estriba en demostrar que las relaciones de g&eacute;nero son esenciales en el an&aacute;lisis de las relaciones hist&oacute;ricas y de clase.</P></DIR> </DIR>      <P>En nuestra sociedad, la Revoluci&oacute;n ha luchado por eliminar las diferencias sociales, se logr&oacute; eliminar la discriminaci&oacute;n racial y en gran medida las de sexo y clase social. En tal sentido <I>Elena D&iacute;az </I>plantea que"... la pol&iacute;tica estatal de distribuci&oacute;n racionada abarcada a todos por igual sin distingos de ning&uacute;n tipo, esto implic&oacute; una concepci&oacute;n igualitarista"... y a&ntilde;adi&oacute; ..."regida por un estado que asumi&oacute; ser garante de la satisfacci&oacute;n de las necesidades"... lo cual resolvi&oacute; innumerables problemas pero ha carecido del enfoque de g&eacute;nero imprescindible para alcanzar la equidad.<SUP>13</SUP> </P>     <P>La misma autora afirma que la b&uacute;squeda de opciones a la crisis actual que enfrenta Cuba incluye la libre circulaci&oacute;n del d&oacute;lar y la proliferaci&oacute;n de un mercado con esa moneda en una econom&iacute;a paralela a la oficial lo que ha tra&iacute;do como consecuencia una tendencia a la diferenciaci&oacute;n social que conllevan a nuevos matices de complejidad ideol&oacute;gica con las nuevas medidas econ&oacute;micas.<SUP>13</SUP> </P>     <P>En este escenario actual han surgido figuras como las mujeres que viven del mercado de su cuerpo, que hab&iacute;an sido totalmente erradicadas u otras figuras como el cuentapropista, con altas entradas, o funcionarios que poseen ventajas que se traducen en mejoras del nivel de vida que est&aacute;n muy por encima del trabajador medio, todo lo cual establece una correlaci&oacute;n social dada capaz de acentuar las diferencias de g&eacute;nero. </P>     <P>Esta diferenciaci&oacute;n en el acceso a los recursos desde posiciones econ&oacute;micas diferenciadas y de diversificaci&oacute;n de la propiedad dan a nuestra panor&aacute;mica actual matices que deben ser tenidos en cuenta tambi&eacute;n en el an&aacute;lisis de la situaci&oacute;n de salud en funci&oacute;n de las diferencias de g&eacute;nero.<SUP>14</SUP> </P>     <P>El nivel de escolarizaci&oacute;n: seg&uacute;n se plantea en algunas publicaciones, cuando la tasa de analfabetismo de un pa&iacute;s es m&aacute;s elevada, mayor es la desproporci&oacute;n entre el n&uacute;mero de hombres y mujeres que saben leer y escribir, lo cual est&aacute; tambi&eacute;n muy relacionado con el nivel de vida, pues en la medida que &eacute;ste es m&aacute;s elevado, aumenta el nivel de escolaridad a la vez que disminuyen las diferencias de g&eacute;nero. Por ejemplo, en pa&iacute;ses como Egipto y Nigeria, donde aproximadamente la mitad de la poblaci&oacute;n es analfabeta, la cifra de hombres que tienen acceso a la educaci&oacute;n casi duplica la de mujeres. En Bangladesh, por otra parte con una tasa de analfabetismo del 70,8 % la diferencia todav&iacute;a es mayor, ya que frente al 20,9 % de hombres que saben leer y escribir s&oacute;lo el 9,1 de las mujeres se encuentran en ese caso, sin embargo en regiones como Espa&ntilde;a y M&eacute;xico, donde hay poco analfabetismo, las tasas para hombres y mujeres son casi iguales.<SUP>15</SUP> </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>En nuestro pa&iacute;s ya en 1991 el alfa-betismo fue del, 98 % para ambos sexos, el acceso a la educaci&oacute;n primaria era de un 100 %, la secundaria, 98 %, la t&eacute;cnica, 48 %, la preuniversitaria, 47 % y la superior, del 30 %, en todos los casos excepto en el nivel primario el acceso de la mujer desde ese entonces ya era superior al del hombre.<SUP>7,18</SUP> </P>     <P>En estudios in&eacute;ditos realizados en dos municipios de Ciudad de La Habana, anteriormente no se encontraron diferencias de g&eacute;nero en cuanto a escolaridad. </P>     <P>Se conoce que en Am&eacute;rica Latina existe una fuerte divisi&oacute;n por sexos a la hora de elegir una especialidad en el nivel medio, las mujeres son m&aacute;s afines a las relacionadas con la salud, la econom&iacute;a y el arte mientras los hombres eligen con mayor frecuencia las carreras de la metalurgia, construcci&oacute;n, maquinaria y agr&iacute;colas.<SUP>7</SUP> </P>     <P>Los estereotipos, son ciertas caracter&iacute;sticas f&iacute;sicas, psicol&oacute;gicas, positivas y/o negativas que son representativas de una persona o grupo social. Constituyen ideas fijas sobre los comportamientos"tipicos" que caracterizan a determinados grupos.<SUP>17</SUP> </P>     <P>Ellos consiguen definir la masculinidad o la feminidad en cuanto a las conductas, pensamientos, sentimientos, autoimagen, desde polos opuestos, establecen una dicotom&iacute;a de lo masculino y lo femenino condicionado por la diferencia sexual y la cultura. </P>     <P>La importancia de estereotipos en el modelaje de lo sexual asignado desde el imaginario colectivo se constituye en im&aacute;genes simb&oacute;licas, en representaciones asumidas desde la construcci&oacute;n socio cultural de lo masculino y lo femenino. Se puede definir como la capacidad de afectar en mayor grado en que se es afectado y &eacute;ste puede pensarse tanto para situaciones de micro como de macropoderes. </P>     <P>Las mujeres y los hombres son socializados de manera diferente para la toma de decisiones, lo que favorece el entrenamiento de los segundos para ejercerla, pero con un costo psicol&oacute;gico y posiciones de subordinaci&oacute;n para las primeras. </P>     <P>La socializaci&oacute;n femenina dirigida a lo privado, dom&eacute;stico, afectivo, para"ser de otros", supone a los"otros" como decisores y a la mujer en el <I>rol</I> pasivo, acu&ntilde;ado desde el mito de la pasividad sexual y la necesidad de ser guiada y dirigida. </P>     <P>Otro aspecto importante en el enfoque de g&eacute;nero es el acceso, capacidad y desenvolvimiento en cargos de direcci&oacute;n y poder. </P>     <P>En el documento"Las cubanas de Beijing al 2000. Acceso a la direcci&oacute;n en niveles decisorios" se plantea: </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>..."Las premisas esenciales para que la mujer tenga acceso a cargos directivos est&aacute;n dadas desde la legislaci&oacute;n... que asegura sus derechos esenciales... voluntad pol&iacute;tica del partido y el gobierno. En el decursar del tiempo se produjo un salto hist&oacute;rico en la participaci&oacute;n de la mujer en los cargos de direcci&oacute;n y toma de decisiones...En la administraci&oacute;n estatal, siguen apareciendo los &iacute;ndices en sentido piramidal: Es amplia la presencia de la mujer en la base o niveles inferiores y desciende en la medida que se acerca a los niveles superiores. En Cuba hay s&oacute;lo dos mujeres que ocupan cargos de ministras para el 6 %. Las viceministras han oscilado entre el 5 y el 9 %"...<SUP>18</SUP> </P>     <P>La ubicaci&oacute;n de las mujeres en determinadas &aacute;reas de trabajo, se realiza prioritariamente en puestos de servicios y administraci&oacute;n, existen sectores de una alta feminizaci&oacute;n como los de salud y educaci&oacute;n, esta &uacute;ltima con mayor representaci&oacute;n de mujeres en las ense&ntilde;anzas primaria y media. </P>     <P>La ponencia"Mujer y G&eacute;nero. La mujer cubana", de <I>Mercedes Verdeses</I> (1994) plantea que en nuestro pa&iacute;s de la poblaci&oacute;n femenina incorporada a la vida laboral, el 61,3 % se concentra en los servicios y el 87,9 % en plazas que reproducen sus <I>roles</I> reproductivos, las categor&iacute;as de dirigente son ocupadas en el 27,9 %, cifra que no guarda relaci&oacute;n con la alta calificaci&oacute;n t&eacute;cnica alcanzada por el sexo femenino. En el sector obrero donde las tareas son tradicionalmente tipificadas como masculinas, ocupan s&oacute;lo el 20,4 %. Las mujeres representan el 61 % de la fuerza t&eacute;cnica del pa&iacute;s y el 22,8 % figura en el parlamento...<SUP>16</SUP> </P>     <P>En la Salud P&uacute;blica Cubana ocupan el 72 % de los puestos de trabajo y en el caso particular de los m&eacute;dicos especialistas, el 50,44 % son del sexo femenino, seg&uacute;n datos del Anuario de Salud de 1996, con mayor representaci&oacute;n en las especialidades de Medicina General Integral, Pediatr&iacute;a y Medicina Interna.<SUP>19</SUP> Estos datos concuerdan con los de las Am&eacute;ricas, donde <I>Mar&iacute;a Elena Machado (</I>1993) plantea que las especialidades de mayor representaci&oacute;n femenina son la Pediatr&iacute;a, Ginecolog&iacute;a y Obstetricia y Cl&iacute;nica M&eacute;dica, a lo que agrega: Esa elecci&oacute;n no se da por casualidad o por simple influencia de mercado, sino por una marcada influencia de determinaci&oacute;n socio-cultural de los papeles femeninos cristalizados y legitimados por la sociedad m&aacute;s amplia...<SUP>20</SUP> </P>     <P>Los conceptos de sexualidad y de salud sexual, permiten visualizar la relaci&oacute;n existente entre hombres y mujeres de una forma m&aacute;s integral. </P>     <P>La relaci&oacute;n entre salud y sexualidad de las mujeres debe incluir los siguientes componentes: </P> <OL>      <LI>Las dificultades que enfrentan las mujeres para acceder al ejercicio pleno de su sexualidad y la forma que &eacute;stas influyen en su calidad de vida y por ende en su salud.</LI>     <LI>Las condiciones de vida y algunas circunstancias vinculadas m&aacute;s al transcurso vital que a enfermedades espec&iacute;ficas repercuten en la posibilidad de asumir y vivir plenamente la sexualidad.</LI>     <LI>El lugar que se asigna a la sexualidad en los programas de salud y las bases ideol&oacute;gicas que brinda a las mujeres en los servicios de salud.<SUP>18</sup></LI>    </OL>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P>En el caso espec&iacute;fico de la sexualidad ser&iacute;a necesario incluir tambi&eacute;n valores que sustentan los comportamientos sexuales, que hacen leg&iacute;timo el disfrute de los varones y confinan la sexualidad femenina a sus fines reproductivos. Todo esto reforzado por el accionar y la operatividad de la doble moral.<SUP>18</SUP> </P>     <P>Los patrones que vienen dados de manera diferencial a varones y mujeres imprimen tambi&eacute;n sus diferencias en el manejo del cuerpo, para ellos hay una mayor familiarizaci&oacute;n con &eacute;l, para ellas se presenta una limitaci&oacute;n considerable en su contacto y manipulaci&oacute;n y resulta alarmante el desconocimiento del cuerpo como fuente de placer. </P>     <P>La distribuci&oacute;n del tiempo marca importantes diferencias de g&eacute;nero. </P>     <P>La vigente estructura social descansa en una divisi&oacute;n del trabajo basada en la especializaci&oacute;n, seg&uacute;n la cual el hombre es el responsable m&aacute;ximo del trabajo productivo y la mujer asume, casi en exclusividad, las actividades propias del trabajo reproductivo. La manera de emplear el tiempo por parte de los varones y las mujeres, est&aacute; condicionada por esta divisi&oacute;n del trabajo. Actualmente se observa una creciente incorporaci&oacute;n de la mujer al mundo productivo, pero este fen&oacute;meno no va acompa&ntilde;ado de un abandono de las tareas del hogar, sino que ha obligado al sexo femenino a llevar una doble jornada de trabajo, en detrimento de la dedicaci&oacute;n a actividades de tipo personal, cultural o de ocio.<SUP>16</SUP> </P>     <P>Los estudios de utilizaci&oacute;n del tiempo reflejan diferencias para hombres y mujeres y dan cuenta de la interrelaci&oacute;n que existe entre &eacute;ste y las variables sexo, estado civil, clase social, <I>roles</I> en el desempe&ntilde;o familiar, la existencia o no de hijos y el nivel de escolarizaci&oacute;n de mujeres y hombres en la familia.<SUP>4</SUP> </P>     <P>En el tratamiento del tema de la salud de la mujer se ha relacionado en gran medida con la salud reproductiva y es importante no s&oacute;lo tener en cuenta las variables relacionadas con el sexo, sino tambi&eacute;n la etapa del ciclo vital, la existencia o no de pareja, lo relacionado con la planificaci&oacute;n familiar en cuanto a m&eacute;todos anticonceptivos, la escolarizaci&oacute;n, la ubicaci&oacute;n geogr&aacute;fica y las implicaciones que el ejercicio libre de la reproducci&oacute;n tiene sobre el tiempo y la salud mental de la mujer. </P>     <P>Por otro lado se considera que mujeres y hombres no solicitan atenci&oacute;n m&eacute;dica por los mismos motivos y que la demanda es tambi&eacute;n diferente por especialidad. Las mujeres consumen de 3 a 4 veces m&aacute;s analg&eacute;sicos que los hombres, utilizan en mayor medida los tranquilizantes e hipn&oacute;ticos y se automedican con m&aacute;s frecuencia para"tratar de aliviar los malestares de la cotidianidad", son tambi&eacute;n m&aacute;s dependientes de los hipotensores y medicamentos para procesos reum&aacute;ticos.<SUP>4,21</SUP> </P>     <P>En todas las edades la percepci&oacute;n de salud de las mujeres es peor que la de los hombres lo cual se intensifica con la edad. Las enfermedades m&aacute;s frecuentes en la mujer son los dolores &oacute;seos y articulares y las relacionadas con los problemas de depresi&oacute;n y trastornos del sue&ntilde;o.<SUP>21</SUP> </P>     <P>En nuestro pa&iacute;s, por ejemplo la diabetes y las enfermedades cerebrovasculares, reportan mayor prevalencia entre las mujeres.<SUP>19</SUP> </P>     <P>Otro problema de salud importante son los accidentes, donde el sexo masculino es el m&aacute;s afectado a partir del primer a&ntilde;o de edad asociados fundamentalmente con actitudes y conductas estereotipadamente masculinas. En las f&eacute;minas los accidentes en el hogar aparecen con mayor frecuencia a causa de que permanecen m&aacute;s tiempo dentro de &eacute;ste con la responsabilidad del trabajo dom&eacute;stico.<SUP>1,4</SUP> </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>En nuestro pa&iacute;s, el comportamiento es similar al resto del mundo, en estudios no publicados mencionados anteriormente, se han encontrado que los accidentes m&aacute;s frecuentes entre las mujeres fueron las ca&iacute;das accidentales y entre los hombres, los accidentes automovil&iacute;sticos. </P>     <P>La violencia contra la mujer ocurre en todas las esferas de la sociedad en mayor o menor grado en forma de violencia f&iacute;sica, sexual y psicol&oacute;gica, sin distinci&oacute;n de ingresos, clase social y cultura, tanto en la vida p&uacute;blica como privada. Las mujeres suelen ser v&iacute;ctimas de violaci&oacute;n, abuso sexual, el embargo obligado, la esterilizaci&oacute;n y el aborto forzado.<SUP>1</SUP> </P>     <P>En estudios in&eacute;ditos realizados en la Facultad de Salud P&uacute;blica en varios municipios de la ciudad se constat&oacute; un incremento en la violencia especif&iacute;camente intradomiciliaria. </P>     <P>La socializaci&oacute;n diferencial es importante para cada uno de los g&eacute;neros, porque influye en gran medida la autovaloraci&oacute;n y la imagen que tienen hombres y mujeres de s&iacute;, la subjetividad diferente para unos y las otras condiciona que los patrones autoevaluativos sean diferentes, los hombres se realizan generalmente en funci&oacute;n de ellos mismos, pendientes de su rendimiento social y sexual, las mujeres en dependencia de lo que son capaces de dar a los otros. </P>     <P>La respuesta a la pregunta <FONT FACE="WP TypographicSymbols">?</FONT>qui&eacute;n soy?, que presenta la imagen autovalorativa que tiene la persona de s&iacute;, es diferente entre mujeres y hombres. Seg&uacute;n <I>Ana Mar&iacute;a Daskal</I> se refleja en:<SUP>22</SUP> </P><DIR> <DIR>      <P>Calidad de vida insatisfactoria.</P>     <P>Tolerancia a las descalificaciones, faltas de respeto, malos tratos de distintos tipos; f&iacute;sicos, afectivos, laborales, econ&oacute;micos, legales.</P>     <P>Descuidos significativos de la propia persona.</P>     <P>Ubicaci&oacute;n en la familia, a veces tambi&eacute;n fuera de ella, que podr&iacute;amos llamar "la &uacute;ltima de la lista".</P>     <P>Olvidos o postergaciones, a veces para siempre, de necesidades, fantas&iacute;as o proyectos propios. Las inhibiciones de todo tipo, sostenidas por la idea de que "no voy a poder".</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Idealizaciones continuas de otras personas.</P>     <P>Maneras descalificadas con que se refieren a s&iacute; mismas.</P>     <P>Intensidad con que se autocritican. La dificultad para aceptar elogios, reconocimientos o regalos.</P></DIR> </DIR>      <P>Se ha tratado de explicar lo relacionado con la circulaci&oacute;n del dinero dentro de la familias como sigue: </P>     <P>"... Hay un dinero destinado al consumo cotidiano y al mantenimiento de la estructura familiar. Su administraci&oacute;n suele estar preferentemente en manos de la mujer. Este dinero incluye, entre otras cosas, la provisi&oacute;n de alimentos, el mantenimiento de la estructura hogare&ntilde;a (limpieza, servicios b&aacute;sicos), vestimenta de los miembros de la familia, fundamentalmente los hijos. </P>     <P>Administrar este dinero es administrar un dinero "invisible", que no deja rastros, porque su destino es ser consumido por las necesidades m&aacute;s perentorias. Las decisiones que se toman sobre &eacute;l dan poco margen para elegir con autonom&iacute;a, ya que est&aacute; destinado a necesidades que de una u otra manera deben obligatoriamente ser cubiertas. La responsabilidad afecta el funcionamiento b&aacute;sico de toda la familia. Y la satisfacci&oacute;n es bastante reducida porque, como pasa con la salud, se nota justamente cuando est&aacute; afectada, cuando todo anda bien, pasa inadvertida, todos saben, pero nadie dice que la administraci&oacute;n de este dinero implica un trabajo f&iacute;sico y ps&iacute;quico que demanda tiempo y esfuerzo.<SUP>23</SUP> </P>     <P>La administraci&oacute;n de ese dinero se conecta con el trabajo dom&eacute;stico, con los <I>roles</I> reproductivos de la mujer, lo que constituye otra fuente de sobrecarga para ella, la distribuci&oacute;n del dinero para lograr la satisfacci&oacute;n de las necesidades de la familia es otra fuente de trabajo. El an&aacute;lisis en este sentido se hace diferente cuando se pone en funci&oacute;n de la clase social, la tenencia o no de hijos, el nivel de ingresos, a qui&eacute;n corresponde la mayor parte de ellos y la existencia de otras fuentes de ingresos no relacionadas con el trabajo renumerado. </P>     <P>El dinero se convierte en uno de los elementos m&aacute;s significativos en las relaciones de poder dentro de la pareja. Es importante tener en cuenta si ambos miembros aportan dinero, a qui&eacute;n corresponde la administraci&oacute;n y su manejo, adem&aacute;s de tener en cuenta la cuant&iacute;a de a qui&eacute;n pertenece el dinero que se consume en el hogar.<SUP>23</SUP> </P>     <P>Los hombres son generalmente los mayores aportadores de dinero en el hogar; pero las mujeres son las que se tienen que ocupar de la dif&iacute;cil tarea de su planificaci&oacute;n. Esto demuestra que en nuestra cultura el dinero est&aacute; claramente sexuado y se adscribe al var&oacute;n.<SUP>23</SUP> </P>     <P>El poder del dinero es modulador de la din&aacute;mica intrafamiliar. La dependencia econ&oacute;mica es una forma de subordinaci&oacute;n femenina; el problema de la dependencia econ&oacute;mica de la mujer no se acaba con el acceso al dinero, es necesario tambi&eacute;n el sentirse con derecho a poseerlo y libre de culpas por administrarlo y tomar decisiones seg&uacute;n los propios criterios, planteamientos avalados desde una perspectiva femenina. </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>El cuerpo legal de nuestra sociedad mejora sustancialmente la situaci&oacute;n de la mujer dado que contempla importantes consideraciones en las siguientes leyes: </P><DIR> <DIR>      <P>Ley de la maternidad.</P>     <P>C&oacute;digo de la familia.</P>     <P>Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica.</P>     <P>Ley de protecci&oacute;n e higiene del trabajo.</P>     <P>Ley de seguridad social.</P>     <P>C&oacute;digo penal.</P>     <P>C&oacute;digo del trabajo.</P></DIR> </DIR>      <P>De los derechos, seg&uacute;n nuestra Constituci&oacute;n: </P><DIR> <DIR>      <P>Todos los ciudadanos gozan de iguales derechos y est&aacute;n sujetos a iguales deberes. Art&iacute;culo:40.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>La discriminaci&oacute;n por motivos de raza, color, sexo y origen nacional est&aacute; proscrita y es penada por la ley. Art&iacute;culo:41.</P>     <P>La mujer goza de iguales derechos que el hombre en lo econ&oacute;mico, pol&iacute;tico, social y familiar. Art&iacute;culo: 44.</P>     <P>Tienen derecho a ser elegidos los ciudadanos cubanos, hombres o mujeres, que se hallen en pleno goce de los derechos pol&iacute;ticos. Art&iacute;culo: 133.</P></DIR> </DIR>      <P>La legislaci&oacute;n -instituyente- apunta a la igualdad de mujeres y hombres para nuestra sociedad, sin embargo, la necesidad de construir un cuerpo legal que tome en cuenta a la mujer como sujeto social, impl&iacute;cita la diferencia sexual, visibilizando la subordinaci&oacute;n de la mujer y por tanto el papel jer&aacute;rquico que permite la lectura desde la perspectiva de g&eacute;nero en cualquier fen&oacute;meno social.<SUP>10,24</SUP> </P>     <P>A modo de conclusi&oacute;n se puede decir que las diferencias de g&eacute;nero en Cuba son producto de la historia, que ha sido capaz de establecer en cada momento, entre ellos el actual, condiciones de vida que influyen en los comportamientos diferenciados de hombres y mujeres que implican da&ntilde;os a la salud, distintos para ambos sexos. </P>     <P>Aunque el pa&iacute;s ha logrado m&aacute;s equidad que otros de la regi&oacute;n, todav&iacute;a existen inequidades susceptibles a modificarse en la salud como en sus condicionantes. </P>     <P>Se recomienda por tanto, profundizar en la b&uacute;squeda de las brechas de g&eacute;nero y la identificaci&oacute;n de las causas que la provocan con la finalidad de realizar acciones para eliminarlas     <BR> &nbsp; </P> <H4>Summary</H4>     <P>The present paper set forth some considerations on the historical aspects giving rise to gender studies, conceptualized this therm set the sex differences, listed a group of problems leading to gender differences and attempted to show the situation of Cuba compared to other countries of the region. </P>     <P>Subject headings: SEX, CUBA. </P> <H4>Referencias Bibliogr&aacute;ficas</H4> <OL>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><LI>Breith J. Mujer, trabajo y salud. Quito: CEAS, 1994;vol 1:17,304-7.</LI>    <!-- ref --><LI>Lagarde M. G&eacute;nero e identidades . Metodolog&iacute;a de trabajo con mujeres. 2 ed. La Habana: UNICEF, 1994: 1-2.</LI>    <!-- ref --><LI>Lagarde M. G&eacute;nero y desarrollo desde la teor&iacute;a feminista. La Habana: Centro de Informaci&oacute;n y Desarrollo de la Mujer. 1988:6-11.</LI>    <!-- ref --><LI>Carpeta metodol&oacute;gica del taller de capacitaci&oacute;n en g&eacute;nero, salud y desarrollo. Washington, DC: OPS, 1995:1-10, 17-9.</LI>    <LI>R&iacute;os R. Gender, health and development: an approach in the making. Washington, DC: OPS. 1993. Publicaci&oacute;n Cient&iacute;fica No. 541.</LI>     <!-- ref --><LI>G&oacute;mez G&oacute;mez E. Mujer y salud en las Am&eacute;ricas. Washington, DC: OPS, 1994: 9-19.</LI>    <!-- ref --><LI>Mujeres latinoamericanas en cifras. Santiago de Chile: Editorial FLACSO, 1992:6-9, 51-84.</LI>    <!-- ref --><LI>Investigaci&oacute;n de Desarrollo Humano en Cuba 1996. La Habana: Editora Caguayo, 1997:105-10.</LI>    <!-- ref --><LI>Bleichmar E. Antolog&iacute;a de la sexualidad humana. M&eacute;xico, DF: CONAPO, 1994:273-4.</LI>    <!-- ref --><LI>Conceptualizaci&oacute;n de g&eacute;nero para la planificaci&oacute;n en salud. Programa de mujer, salud y desarrollo. Washington, DC: OPS/OMS, 1995:7-12.</LI>    <!-- ref --><LI>Alvaro Page M. Los usos del tiempo como indicadores de la discriminaci&oacute;n entre los g&eacute;neros. Madrid: Instituto de la Mujer, 1996:48-50.</LI>    <!-- ref --><LI>Moore HL. Antropolog&iacute;a feminista. Nuevas aportaciones. Espejos y traves&iacute;as. Antropolog&iacute;a y mujer en los 90. Isis Internacional. Santiago de Chile: Ediciones de la mujer No. 16, 1995: 11-23.</LI>    <!-- ref --><LI>D&iacute;az E. Socialismo cubano: los ajustes y las paradojas. Conferencia en el I Encuentro Internacional de Juventud: 1995; La Habana. Santiago de Chile: Editorial FLACSO. 1995.</LI>    <!-- ref --><LI>Espinosa Mart&iacute;nez E. La econom&iacute;a cubana 1989-1995; crisis, reformas, apertura y relanzamiento. Ponencia presentada en el Taller Internacional Am&eacute;rica Latina de Hoy: abril 1995; La Habana. Santiago de Chile: Editorial FLACSO. 1995: 1-3.</LI>    <!-- ref --><LI>Viedma C. Un atlas de salud y nutrici&oacute;n. Motivos de reflexi&oacute;n. Educaci&oacute;n de la Mujer. Salud Mundiales. 1988, mayo:18-21.</LI>    <!-- ref --><LI>Verdeses M. <FONT FACE="WP TypographicSymbols">?</FONT>Mujer y g&eacute;nero. La mujer cubana<FONT FACE="WP TypographicSymbols">?</FONT>. Ponencia en la mesa redonda G&eacute;nero y Sexualidad. Congreso de la FLACSO: 1994; La Habana. Santiago de Chile: Editorial FLACSO. 1994.</LI>    <!-- ref --><LI>Valle T del. La violencia de las mujeres en la ciudad. Lectura desde la marginalidad. Madrid. Editorial Pablo Iglesias. 1989.</LI>    <!-- ref --><LI>Las cubanas de Beijing al 2000. Acceso a la direcci&oacute;n en niveles decisorios. Seminario de Evaluaci&oacute;n y Difusi&oacute;n 3 al 5 de Junio de 1996 en La Habana. La Habana: Editora de la Mujer y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. 1996:3-5.</LI>    <!-- ref --><LI>Anuario estad&iacute;stico 1996. La Habana: Ministerio de Salud P&uacute;blica y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, 1997:104-5.</LI>    <LI>Machado ME. Women and the health sector<FONT FACE="WP TypographicSymbols">?</FONT>s labor market in the America. ?Female hegemony?. Washington: OPS/OMS, 1993. Publicaci&oacute;n Cient&iacute;fica No. 541.</LI>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><LI>On&iacute;s M de, Villar J. La mujer y la salud en Espa&ntilde;a. Informe b&aacute;sico. Madrid: Ministerio de Asuntos Sociales, 1992;    vol 1:29:105-245.</LI>     <!-- ref --><LI>Daskal AM. Permiso para quererme. Reflexiones sobre la autoestima femenina. M&eacute;xico, DF: Editorial Paid&oacute;s, 1994:58-67.</LI>    <!-- ref --><LI>Coria C. El sexo oculto del dinero. Formas de independencia femenina. M&eacute;xico, DF: Editorial Paid&oacute;s, 1992:14,80.</LI>    <!-- ref --><LI>Las cubanas de Beijing al 2000. Legislaci&oacute;n. Seminario Nacional de Evaluaci&oacute;n y Difusi&oacute;n 3 al 5 de junio de 1996 en La Habana. La Habana: Editora de la Mujer y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo 1996:1-3.</LI>    </OL>      <P>Recibido: 10 de diciembre de 1998. Aprobado: 31 de marzo de 1999. </P>     <P><I>Dra. Ileana Casta&ntilde;eda Abascal.</i> Facultad de Salud P&uacute;blica. Ciudad de La Habana, Cuba. </P>     <P><SUP>1</sup> Especialista de II Grado en Bioestad&iacute;stica. M&aacute;ster    en Salud P&uacute;blica. Profesora.     <BR> <SUP>2</SUP> Especialista de I Grado en Bioestad&iacute;stica.     ]]></body>
<body><![CDATA[<BR> <SUP>3</SUP> Especialista de I Grado en Psicolog&iacute;a. M&aacute;ster en Psicolog&iacute;a de la Salud P&uacute;blica.     <BR> <SUP>4</SUP> Especialista de I Grado en Psiquiatr&iacute;a. </P>     <P>* C&aacute;ndido L&oacute;pez Pardo. Profesor Titular de la Universidad de    La Habana. </P>     <P><SUP>2</sup> Licenciada Liliana Almaguer Brito. M&aacute;ster en Psicolog&iacute;a    de la Salud. </P>      ]]></body><back>
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