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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The paper sets forth an approach to the understanding of violence and its macrosocial, microsocial and individual determinants on the basis of a systemic approach that takes the concept of activity as a fundamental methodological element and at the same time establishes the materialization of violence as a way of life at most general levels and as a life style on an individual basis.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <h3> INVESTIGACI&Oacute;N</h3> Facultad de Salud P&uacute;blica. Instituto Superior de Ciencias M&eacute;dicas de La Habana <h2> Un enfoque te&oacute;rico-metodol&oacute;gico para el estudio de la violencia</h2> <i>Dr. Rafael Ara&uacute;jo Gonz&aacute;lez<sup>1 </sup>y Lic. Guillermo D&iacute;az Llanes<sup>2</sup></i> <h4> RESUMEN</h4> <b>Se propone una aproximaci&oacute;n a la comprensi&oacute;n de la violencia y sus determinantes macrosociales, microsociales e individuales, a partir de un enfoque sist&eacute;mico que toma el concepto de <i>actividad</i> como elemento metodol&oacute;gico fundamental, a la vez que establece su concreci&oacute;n en los niveles m&aacute;s generales como modo de vida y en el individual como estilo de vida.</b>     <p>Descriptores DeCS: <b>ESTUDIOS EPIDEMIOL&Oacute;GICOS; PROBLEMAS SOCIALES; VIOLENCIA; ESTILO DE VIDA.</b>     <p>La violencia, a pesar de no constituir una enfermedad en el sentido tradicional de su comprensi&oacute;n, donde el elemento etiol&oacute;gico-biol&oacute;gico desempe&ntilde;a como regla un papel fundamental; en sentido social, constituye un problema de salud y un importante factor de riesgo psicosocial, dada la magnitud del da&ntilde;o, invalidez y muerte que provoca, con consecuencias m&uacute;ltiples y diversificadas en el nivel social, psicol&oacute;gico y biol&oacute;gico.     <p>En la comprensi&oacute;n de los determinantes del proceso salud-enfermedad humano, m&uacute;ltiples interpretaciones han existido, desde la cl&aacute;sica que confiere mayor protagonismo a los procesos estrictamente biol&oacute;gicos, hasta las m&aacute;s modernas que consideran el importante papel que desempe&ntilde;an los procesos psicol&oacute;gicos y sociales en la producci&oacute;n de la salud o la enfermedad. De este modo, el an&aacute;lisis de los determinantes de cualquier problema de salud objeto de estudio o an&aacute;lisis, debe ser presidido por un enfoque hol&iacute;stico integrador, donde la concepci&oacute;n de la actividad, constituye un elemento metodol&oacute;gico fundamental.     <p>La naturaleza cambia de forma con la actividad humana, cre&aacute;ndose una segunda naturaleza, la naturaleza humanizada en la cual est&aacute; inmerso el propio hombre. De modo que a trav&eacute;s de la actividad humana se transforma no solo la naturaleza que rodea al hombre, sino tambi&eacute;n el propio hombre en el proceso de su existencia. Pero la actividad, en su sentido m&aacute;s general es toda relaci&oacute;n del hombre con el mundo, de modo que existe una "actividad biol&oacute;gica humana expresada como activismo dirigido de los sistemas vivos, surgido sobre la base de sus relaciones con el medio circundante con el fin de autoconservaci&oacute;n", y una actividad psicol&oacute;gica y sociocultural que forman parte integrante del proceso general de actividad humana. De este modo, la actividad humana comprende procesos biol&oacute;gicos, psicol&oacute;gicos y socioculturales que se presentan a trav&eacute;s de un conjunto de m&uacute;ltiples interacciones.     <p>Visto as&iacute; de modo todo abarcador, es en la actividad humana donde tiene lugar el proceso salud-enfermedad humano,<sup>1</sup> y de esta interacci&oacute;n resulta todo problema de salud del hombre. En este sentido, la violencia constituye un problema de salud humano, que, adem&aacute;s de ser un factor de riesgo de muchas enfermedades y problemas de salud, est&aacute; determinado por m&uacute;ltiples interacciones sist&eacute;micas de car&aacute;cter biol&oacute;gico, psicol&oacute;gico y social, que se entrelazan en una red de interacciones contenidas en la actividad humana.     <p>La actividad humana como concepto abstracto que refleja toda relaci&oacute;n del hombre con el mundo, encuentra su concreci&oacute;n en el modo de vida, que no es m&aacute;s que la actividad humana en distintas esferas de la sociedad, es decir, en la esfera productiva o laboral, educativa, recreativa, formativa, sexual, etc. Es a trav&eacute;s de estas actividades que la actividad humana abstracta alcanza un determinado nivel de concreci&oacute;n que hace operacionalizable el concepto de actividad sustantivado bajo el concepto de modo de vida.     <p>Por supuesto, que el modo de vida tiene manifestaciones peculiares en el nivel social o de toda la sociedad, y manifestaciones m&aacute;s particularizadas en el nivel de determinados grupos humanos ya sea la familia, el grupo de trabajo, el grupo de amigos, el grupo de recreaci&oacute;n, entre otros. De manera que la actividad humana en diferentes esferas de acci&oacute;n se va concretando en niveles de manifestaci&oacute;n de la actividad con caracter&iacute;sticas y peculiaridades propias en cada caso.     <p>Las diferentes manifestaciones de la actividad humana en el nivel individual se conocen con el nombre de estilo de vida individual, que peculiariza sus caracter&iacute;sticas espec&iacute;ficas en el nivel del individuo. La integraci&oacute;n de todos estos elementos en el orden te&oacute;rico nos permite construir una matriz estructural de razonamiento que contiene no s&oacute;lo los diferentes componentes de la actividad humana en esferas, sino tambi&eacute;n los distintos niveles concretos en los que se manifiesta esta actividad con singulares caracter&iacute;sticas.     <p>Toda esta estructura te&oacute;rica, se convierte en un importante instrumento metodol&oacute;gico para el abordaje de cualquier proceso salud-enfermedad o problema de salud, de la cual no escapa, el an&aacute;lisis o estudio de la violencia como problema de salud.     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En la comprensi&oacute;n de los determinantes del fen&oacute;meno violencia como problema de salud debe tenerse en cuenta que en &eacute;l toman parte tanto procesos estrictamente biol&oacute;gicos, hasta procesos psicol&oacute;gicos y sociales que participan en su producci&oacute;n. Un estudio de la literatura acerca del tema muestra que la alimentaci&oacute;n inadecuada, dietas basadas en az&uacute;cares e hidratos de carbono refinados, as&iacute; como la ausencia de vitamina C o la intoxicaci&oacute;n por plomo pueden provocar un aumento en la velocidad de destrucci&oacute;n neuronal y ello conducir a determinadas manifestaciones de violencia.<sup>2</sup> Pero las variaciones biol&oacute;gicas que tienen lugar en el organismo no ocurren de manera espont&aacute;nea en la gran mayor&iacute;a de los casos, y en el caso espec&iacute;fico de las conductas violentas, las condiciones que agreden o violentan la estructura biol&oacute;gica y ps&iacute;quica de los individuos, tienen lugar solo a trav&eacute;s de conductas fijadas por la estructura socioecon&oacute;mica y sociocultural de la sociedad y de los grupos humanos, as&iacute; como de las conductas personales de los individuos. De manera que la biolog&iacute;a, y hasta la propia psiquis humana, est&aacute; mediatizada por la actividad sociocultural del hombre que no tiene una expresi&oacute;n estrictamente personal o individual, sino que debe ser analizada en el contexto grupal y social en que se desenvuelven los distintos individuos.     <p>Por otro lado, la conducta violenta tiene entre sus elementos de contenido, manifestaciones e implicaciones fundamentalmente psicol&oacute;gicas emocionales, que tampoco deben estudiarse al margen de los condicionantes grupales y sociales en que se desenvuelven. El espectador participa emocionalmente de la acci&oacute;n del h&eacute;roe frente a la pantalla, mientras el electroencefalograma muestra que las ondas alfa siguen el ritmo del movimiento del acto.<sup>3 </sup>De modo que los procesos biol&oacute;gicos y psicol&oacute;gicos asociados al fen&oacute;meno violencia, se realizan solo y a trav&eacute;s de la actividad sociocultural del hombre condicionada grupal y socialmente.     <p>La prevalencia de alcoholismo, drogadicci&oacute;n, la baja autoestima, conducen a sus miembros a fungir como victimarios de violencia. Condiciones socioecon&oacute;micas y culturales en el nivel social, predeterminan valores y conductas grupales que luego alcanzan su expresi&oacute;n m&aacute;s concreta en el nivel individual, pero, en este sentido, de forma casi predeterminada. As&iacute;, la producci&oacute;n de violencia est&aacute; determinada por condiciones individuales, grupales, sociales, hist&oacute;ricas y culturales.<sup>2</sup>     <p>La determinaci&oacute;n estrictamente social de la violencia, est&aacute; caracterizada entre otras cosas, por las peculiaridades del nivel de desarrollo de los pa&iacute;ses y las regiones. As&iacute;, en los pa&iacute;ses desarrollados la tendencia mayor de manifestaciones de violencia se encuentra en los cr&iacute;menes contra la propiedad, mientras en los pa&iacute;ses en desarrollo, en la violencia contra las personas.<sup>3</sup>     <p>En el nivel de la determinaci&oacute;n social de la violencia, esta se presenta como una estrategia de lucha contra el dominio y mantenimiento del poder. En este sentido, su manifestaci&oacute;n m&aacute;s fuerte aparece como la violencia de las clases en el poder basados en fuerzas organizadas por el Estado representada en la fuerza de los &oacute;rganos legislativos y judiciales, que tienen su impacto de una u otra manera en los dominios general, particular e individual de la vida social.<sup>3</sup>     <p>No obstante, las fuerzas del Estado no son ni con mucho, las &uacute;nicas manifestaciones de violencia que se expresan en el nivel social. Las contradicciones que emanan del enfrentamiento de intereses entre grupos sociales y de poder, constituyen importantes fuentes generadoras de violencia. Tal es el caso de las pugnas, muchas veces cruentas, que existen entre grupos mafiosos, paramilitares, guerrilleros, y hasta grupos dentro del propio ej&eacute;rcito, que por su car&aacute;cter complejo y enmara&ntilde;ado son dif&iacute;ciles de desentra&ntilde;ar y entender.     <p>Por otra parte, el hambre provoca frustraci&oacute;n y aumenta la probabilidad de reacci&oacute;n violenta de las personas. Unido a ello, el analfabetismo y la subescolarizaci&oacute;n, caracter&iacute;sticas de las estructuras sociales subdesarrolladas, imposibilitan el acceso a recursos intelectuales y educativos que podr&iacute;an servir de base a una adecuada adaptaci&oacute;n al medio.     <p>En un nivel m&aacute;s bajo de la estructura social, la convivencia en la familia como reproductora de cultura o de violencia (como muchas veces sucede), se transforma, de un medio de educaci&oacute;n y formaci&oacute;n para la vida en una escuela para aprender violencia como forma "eficaz" de solucionar conflictos.<sup>4</sup> As&iacute;, en una estructura de formaci&oacute;n de valores como la construcci&oacute;n social de g&eacute;nero, est&aacute;n contenidas relaciones de poder-subordinaci&oacute;n a que marcan la impronta de una estructura de conducci&oacute;n de las acciones para la actuaci&oacute;n. La violencia matrimonial tiene sus ra&iacute;ces en 3 elementos fundamentales: la construcci&oacute;n social de g&eacute;nero, la legitimaci&oacute;n social del uso de la violencia y por &uacute;ltimo, en la doble moral trasmitida desde lo social. Tambi&eacute;n en el nivel de la familia tiene lugar un tipo de violencia hacia el ni&ntilde;o, de conformidad con viejas concepciones educativas que le permiten a los padres el derecho de ejercerla. En este nivel, las motivaciones personales pueden considerarse secundarias frente a la determinaci&oacute;n colectiva a partir del papel que ejercen los valores y los patrones culturales preestablecidos.<sup>4</sup>     <p>La g&eacute;nesis de estas dificultades generalmente puede situarse en circunstancias externas de car&aacute;cter econ&oacute;mico-social que hacen proliferar a las llamadas familias empobrecidas. Como regla, la pobreza conlleva a la transmisi&oacute;n de deficiencias educativas, pesimismo y resentimiento hacia el ambiente que resulta hostil o represor, provocando un nivel de frustraci&oacute;n que aumenta la probabilidad de reacci&oacute;n violenta entre los miembros,<sup>4</sup> que a su vez funciona como modelo para los hijos.     <p>En otro lado de la estructura social, la escuela muchas veces se convierte en un espacio donde se exhiben continuamente conductas violentas, en ella contin&uacute;a el aprendizaje de violencia iniciado en el seno familiar, y se convierte a su vez en un espacio reforzador de la discriminaci&oacute;n social de que son objeto las familias empobrecidas, al etiquetar a los ni&ntilde;os que de ellas provienen como malos estudiantes, y por ende hacerlos v&iacute;ctimas del olvido educativo.     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Estas condiciones favorecen el desmembramiento familiar precoz y la filiaci&oacute;n a grupos en los que prevalece un sistema de valores que privilegia el recurso de la fuerza como m&eacute;todo por excelencia para el logro de objetivos inmediatos. Estos grupos se convierten en una importante red de apoyo a la violencia, principalmente causados por la motivaci&oacute;n de la participaci&oacute;n y la pertenencia espont&aacute;nea dentro de ellos.     <p>Situados en una perspectiva biol&oacute;gica, si bien las pruebas de heredabilidad de la violencia en el hombre son aun fragmentarias, la consistencia que transculturalmente muestra el predominio de los varones como perpetradores de violencia y los elevados niveles plasm&aacute;ticos de testosterona que los diferencia de las mujeres, hacen suponer una relaci&oacute;n entre la violencia y algunos determinantes hormonales. Por otra parte, la identificaci&oacute;n de &aacute;reas corticales asociadas a la violencia resulta prometedora en cuanto al esclarecimiento de &aacute;reas asociadas a la violencia resulta prometedora en cuanto al esclarecimiento de la influencia cortical en la conducta agresiva.<sup>2</sup>     <p>La concreci&oacute;n de la violencia en el nivel individual se materializa en el estilo de vida, que resulta la manifestaci&oacute;n estable y emp&iacute;ricamente contrastable de la actividad en ese nivel.<sup>5 </sup>El estilo de vida va a ser la resultante de la interacci&oacute;n entre el modo de vida en los niveles macro y micro sociales y la biolog&iacute;a, regulados por la personalidad del sujeto mediante la instancia superior de toma de decisiones, que organiza la compleja relaci&oacute;n funcional entre sus diferentes instancias o subsistemas, entre los que se encuentran el de las necesidades y motivos individuales, el de imagen del mundo, las relaciones, las normas y los valores sociales y el de reflejo de s&iacute; mismo.     <p>Desde la perspectiva de la regulaci&oacute;n ps&iacute;quica individual, la violencia va a participar en la determinaci&oacute;n de la salud en 2 sentidos, por una parte, las emociones negativas que induce (temor, ira, ansiedad y depresi&oacute;n), intervienen en el mecanismo interno de producci&oacute;n de enfermedades de diversa &iacute;ndole, en sujetos con estilos neur&oacute;ticos de adaptaci&oacute;n, ya cronificados.<sup>5</sup>     <p>Por otra parte, la validaci&oacute;n social de la violencia como v&iacute;a para el &eacute;xito, determina su impregnaci&oacute;n en diversos subsistemas de la personalidad que al participar de forma relevante en la toma de decisiones del sujeto, dan como resultado un estilo de vida obstaculizador de la salud, en tanto expone al individuo y a los grupos al da&ntilde;o y la muerte.     <p>La pobreza provoca un efecto negativo en la esfera motivacional del sujeto, principalmente a trav&eacute;s de las deficiencias educativas, que lo privan de la informaci&oacute;n y las habilidades cognitivas que permiten complejas elaboraciones en las que pueden involucrarse altos valores sociales que, dado su car&aacute;cter abstracto y su expresi&oacute;n funcional mediata, necesitan de un elevado dinamismo y una gran estabilidad motivacional, de manera que el individuo orienta su actividad hacia la b&uacute;squeda del placer que emana de la satisfacci&oacute;n de necesidades inmediatas como &uacute;nica alternativa. En tal sentido, las necesidades y motivos asociados a la supervivencia, para ser satisfechos encuentran en la conducta agresiva una v&iacute;a id&oacute;nea de expresi&oacute;n funcional inmediata.     <p>La carencia de tal sistema de normas y valores restringe adem&aacute;s el contenido de la imagen del mundo, subsistema de la personalidad comprometido con el "ensayo" en el plano interno de la toma de decisiones y sus posibles consecuencias, concediendo relevancia a las conductas que propician la satisfacci&oacute;n inmediata de sus necesidades, pese al da&ntilde;o social que puedan proferir.     <p>Estas limitaciones en el contenido y la expresi&oacute;n funcional de la esfera motivacional, son en parte responsables de la presencia de una autoestima fundada b&aacute;sicamente en la autoeficacia para la consecuci&oacute;n de los motivos antes mencionados, de manera que el &eacute;xito a expensas de la violencia, al elevar la autoestima, sirve como reforzamiento a dicha conducta; mientras que la frustraci&oacute;n ante el fracaso, aun cuando disminuye la autoestima, puede tambi&eacute;n aumentar la probabilidad de reacci&oacute;n violenta.     <p>De este modo, se van integrando los diferentes elementos determinantes de la conducta violenta en el nivel social, que, conteniendo en s&iacute; misma procesos biol&oacute;gicos y psicol&oacute;gicos, ellos no tienen lugar sino solo a trav&eacute;s de la acci&oacute;n sociocultural del hombre, la cual tiene determinaciones macrosociales, grupales e individuales. Un enfoque integral de intervenci&oacute;n hacia la conducta violenta, debe tener en cuenta, no solo los componentes biol&oacute;gicos, psicol&oacute;gicos y sociales, sino tambi&eacute;n las peculiaridades sociales, grupales e individuales de su determinaci&oacute;n. <h4>     <br> SUMMARY</h4> <b>The paper sets forth an approach to the understanding of violence and its macrosocial, microsocial and individual determinants on the basis of a systemic approach that takes the concept of activity as a fundamental methodological element and at the same time establishes the materialization of violence as a way of life at most general levels and as a life style on an individual basis.</b>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Subject headings: EPIDEMIOLOGIC STUDIES; SOCIAL PROBLEMS, VIOLENCE, LIFE STYLE.</b> <h4>     <br> REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</h4>  <ol>     <!-- ref --><li> Ara&uacute;jo Gonz&aacute;lez R. El problema de la determinaci&oacute;n del proceso salud-enfermedad. An&aacute;lisis cr&iacute;tico para su evaluaci&oacute;n. Rev Ateneo OPS, 1994;2(2-3):14-25.</li>    <!-- ref --><li> Ver. La violencia . Rev Muy interesante, 1993; 12(6):18.</li>    <!-- ref --><li> Campa&ntilde;a; A. Hacia una cultura no hegem&oacute;nica de la violencia. Madrid Edt. D&iacute;az de Santos 1997:32-47.</li>    <!-- ref --><li> Bell, NW, Vogel, E: Toward a framework for functional analysis of family behavior, New York: The Free Press 1994:34-49.</li>    <!-- ref --><li> P&eacute;rez Lovelle, R. La psiquis en la determinaci&oacute;n de la salud La Habana: Editorial Cient&iacute;fico T&eacute;cnica. 1989:57.</li>    </ol>      <p>    <br>Recibido: 11 de noviembre de 1999. Aprobado: 1 de marzo del 2000.     ]]></body>
<body><![CDATA[<br>Dr. <i>Rafael Ara&uacute;jo Gonz&aacute;lez</i>. Facultad de Salud P&uacute;blica, Ave. 31 esq. 146, Playa 1600, Ciudad de La Habana, Cuba.     <br>&nbsp;     <br>&nbsp; <dir><sup>1 </sup>Doctor en Ciencias Filos&oacute;ficas. Profesor Titular.     <br>   <sup>2 </sup>M&aacute;ster en Psicolog&iacute;a de la Salud. Profesor Asistente.        <br>   &nbsp;     <br>   &nbsp;</dir>       ]]></body><back>
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