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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La globalización económica neoliberal y su incidencia en la salud]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The present article synthetizes the concept of Neoliberal Economic Globalization with its ominous consequences for living conditions and for the possibilities of a sustainable development of the world population. The economic theories preceding Globalization, specially the so-called unique thinking, maximun exponent of neoliberalism, its main characteristics, instruments and strategies, as well as the international organizations supporting and imposing it, are approached. The mechanisms of the denominated structural economic reform as well as the tragic economic and social panaroma prevailing in today’s world are dealt with on giving statistical data that show the inequalities caused by the economic system ruling the world. The understimation of the ecological price with the loss of biodiversity that brings about the appearance of new diseases and the resurgence of some others from the medieval times is analyzed. The privation of vegetable nutritional and medicinal resources is also analyzed. Finally, recommendations are given to attain the essential goals in the health field and the sustainable development of mankind.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p>Ministerio de Salud Pública </p> <h2>La globalización económica neoliberal y su incidencia en la salud </h2>     <p><a href="#cargo">Carlos Pazos Beceiro<span class="superscript">1</span></a><span class="superscript"><a name="autor"></a></span></p>     <p align="right"> <i>“ Hoy es mayor la inseguridad y la pobreza. Se pretende imponer    la globalización a nuestros pueblos como camisa de fuerza que nos impida la    aplicación de políticas nacionales diferentes a las que dictamina el Norte.    La privatización total y la apertura comercial a cualquier precio, se nos presentan    como las únicas fórmulas posibles de éxito económico. La deuda externa del Tercer    Mundo, que ya apenas se quiere mencionar, sin embargo crece, y junto al intercambio    desigual constituye hoy el primer obstáculo para el desarrollo. Su monto actual    es superior a la cifra alucinante de 1,5 billones de dólares. Crece el desempleo    y el desarrollo social se sacrifica despiadadamente...”</i></p>     <p align="right"> Fidel Castro</p> <h4> Resumen</h4>     <p> El presente artículo sintetiza el concepto de la Globalización Económica Neoliberal    con sus nefastas consecuencias en las condiciones de vida y en las posibilidades    de un desarrollo sostenible de la población mundial. Expone las teorías económicas    que precedieron a la Globalización, especialmente el llamado pensamiento único,    exponente extremo del neoliberalismo, sus principales características, instrumentos    y estrategias, así como las organizaciones internacionales que la sostienen    y la imponen. También expone los mecanismos de la llamada reforma estructural    económica y continúa con el trágico panorama económico y social que confronta    el mundo actual al mostrar datos estadísticos que lo corroboran. En el campo    de la salud plantea indicadores y cifras impactantes que muestran las iniquidades    que el imperante sistema económico mundial determina. Analiza la desestimación    del precio ecológico con la pérdida de la biodiversidad que trae la aparición    de nuevas enfermedades letales y el resurgimiento de otras medievales. Analiza    también la privación de recursos vegetales nutricionales y medicamentosos. El    artículo finaliza con recomendaciones para alcanzar los objetivos esenciales    en materia de salud y para el desarrollo sostenible de la Humanidad. </p>     <p>DeCS: ECOSISTEMA; DESARROLLO SOSTENIBLE; ECONOMIA/tendencias; POLITICA DE SALUD;    INDICADORES DE SALUD; CONDICIONES DE SALUD. </p> <h4>Antecedentes </h4>     <p>Muchas han sido las señales precursoras de ese fenómeno contemporáneo denominado    “globalización”, aunque coincidimos con muchos autores en conferirle a la llamada    “caída del Muro de Berlín”, un especial símbolo dentro de este proceso universal    que rige la médula de la vida económica, política y social de la humanidad,    ya insertado en su Tercer Milenio. </p>     <p>Ese hecho de gran trascendencia, puso fin de forma virtual, al menos externamente,    a la confrontación de dos bloques, Este y Oeste, los que durante cuatro décadas    mantuvieron una tensa e implacable “guerra fría”, la que no obstante su atribuida    algidez, situó al género humano al borde de su desaparición en varias ocasiones,    por las posibilidades de que se produjera un holocausto nuclear. </p>     <p>A partir de ese momento, los países del antiguo campo socialista europeo iniciaron    una rápida y sorprendente transición hacia una economía de mercado, que junto    al resto del Orbe, y ante la ilusión de la creación de un nuevo mundo sin fronteras,    se le invitó a participar de un modelo global, cuyos principios debían ser obligatoriamente    los de aquella economía. </p>     <p>Por otra parte, el mundo ya se encontraba desposeído de un fuerza obrera homogénea    e interrelacionada, la que se había difuminado por los avances tecnológicos,    por los grandes movimientos laborales y por los paros obreros; a lo que se añadía    la presencia de una nueva burguesía con características más dinámicas, que propiciaba    la ampliación del sector de los servicios y de grandes grupos de intermediarios;    así como el surgimiento de una clase media difícil de definir y de ubicar, con    intereses e ideologías muy contradictorios.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Paralelamente a esta situación, los Estados, que habían jugado siempre un papel    regulador entre el mercado y los intereses económicos nacionales, fueron perdiendo    vigencia y haciéndose obsoletos, convirtiéndose progresivamente en simples administradores    de los dictámenes del mercado. La dilución de las fronteras económicas fue fortaleciendo    y multiplicando a los mercados, pues mientras hace apenas 20 años, solo el 50    % de la población mundial participaba en el comercio internacional, en 1999    lo hacía ya más del 90 % -sin dudas- ¡había nacido la globalización!<span class="superscript">1    </span></p> <h4>Concepto </h4>     <p>Se han dado muchas definiciones de globalización. Particularmente a nosotros    nos complace por su sencillez, la que nos ofrece <i>Joaquín Estefanía</i>: “La    Globalización es la principal característica del poscapitalismo. Se trata de    un proceso por el que las economías nacionales se integran progresivamente en    la economía internacional, de modo que su evolución dependerá cada vez más de    los mercados internacionales y menos de las políticas económicas de los gobiernos.    Ello ha traído mayores cotas de bienestar en muchos lugares, pero también una    obligada cesión de poder de los ciudadanos, sin debate previo, sobre sus economías    y sus capacidades de decisión, en beneficio de unas fuerzas indefinidas que    atienden al genérico de mercados. La Globalización será pues, otro hito histórico,    tras la caída del socialismo real, y la autoanulación de los paradigmas alternativos    al capitalismo. Esta globalización, que enlazará dos milenios, es una realidad    parcial, pues no llega a amplias zonas del planeta como, por ejemplo, el continente    africano; alguien ha denominado también a este proceso: mundialización mutilada.”<span class="superscript">1    </span></p>     <p>Creemos importante señalar que la mundialización del desarrollo científico-técnico    de la humanidad es por otra parte, un hecho incontrovertible, inherente además    a la esencia y a la capacidad constructiva del ser humano, pero jamás podrá    justificar las imposiciones que la economía de mercado determina en el mundo    actualmente, confundidas bajo la gran sombrilla que ese desarrollo, así como    el de la informática y el de las comunicaciones, le han deparado al universo.  </p>     <p>Los economistas más críticos de la Globalización, enfatizan sus consecuencias,    fundamentalmente las de desmantelar el estado de bienestar, sacrificando una    política racional en aras de una economía imprevisible, y creando una incompatibilidad    absoluta entre la eficiencia y la justicia. Sin embargo, la respuesta que más    responde al criterio de la verdad en estas discrepancias, la dan los hechos    que confronta el ser humano bajo la Globalización, además de las aseveraciones    de prominentes hombres del mundo económico y político desarrollado, acerca de    los peligros y proyecciones futuras de aquella.</p>     <p> Sobre este último aspecto resulta muy evidente la opinión de <i>Shimon Peres</i>,    Ex-Primer Ministro de Israel: “...Las instituciones públicas ya no pueden permitirse    sufragar los servicios sociales. Parece que cualquier actividad que pueda producir    dinero pasa a ser privatizada, y que lo que queda en manos del gobierno, la    asistencia sanitaria o la educación, cuentan cada vez más. Por ello, la mayoría    de los gobiernos tiene déficit, mientras que la mayor parte de las compañías    obtiene beneficios. ¿Qué hay de la justicia social?...”<span class="superscript">2    </span></p> <h4>Las doctrinas económicas </h4>     <p>La Economía ha sido sustentada a través de la historia por diferentes doctrinas,    tanto por verdaderos precedentes científicos e ideológicos como por corrientes    y tendencias económicas que contribuyeron de manera decisiva a su desarrollo.    La Globalización Económica Neoliberal no ha sido una excepción al respecto,    por lo que creemos indispensable realizar un pequeño resumen de sus bases y    antecedentes doctrinales históricos y de los períodos más trascendentes de su    desarrollo contemporáneo. </p>     <p><i>El liberalismo</i>, con la famosa obra de <i>Adam Smith</i>, “La riqueza    de las naciones”, publicada en 1776, el mismo año de la independencia de Estados    Unidos, abre la era de la “revolución industrial,” defendiendo en ella el orden    natural de las cosas y su superioridad sobre el de los hombres, y separando    el estudio de la Economía Política como una ciencia en sí, por lo que su autor    fue sin dudas, el Padre de la Economía Clásica. Recomendó la libertad de comercio    y el ejercicio de la competencia, aunque fue un acerbo crítico del monopolismo    colonial. Sin embargo, no pudo prever los cambios de la “revolución industrial”    ni de la naturaleza y el uso del dinero. </p>     <p>Tres fueron sus discípulos principales: el francés <i>Jean Baptiste Say</i>,    creador de la famosa ley de la oferta y la demanda; el británico <i>Robert Malthu</i>s,    quien advirtió a la humanidad de los futuros peligros sobre el crecimiento de    su población en progresión geométrica, mientras que los alimentos lo harían    aritméticamente, vaticinio que le hizo ser uno de los científicos más mal interpretados    por las generaciones que le sucedieron; y el también británico <i>David Ricardo</i>,    el más prominente de los tres; el primer economista en presentar una teoría    cuantitativa del dinero y de la distribución de la riqueza, quien no se limitó    como sus predecesores a la reproducción exclusiva de aquella. Ricardo sostuvo    además, que el valor de los productos estaba determinado por el total de trabajo    necesario para su producción. Según <i>Marx</i>, Ricardo “...obliga a la ciencia    a explicarse... es por lo que descubre y proclama el antagonismo económico de    las clases – tal como lo revela el antagonismo interno – haciendo aflorar en    la Economía las raíces de la lucha histórica y de la evolución...”, Es por ello    que muchos admiten que si <i>Adam Smith </i>fue el fundador del liberalismo    económico, David Ricardo fue el motor de la teoría de <i>Karl Marx</i>. </p>     <p>El <i>marxismo</i> constituyó sin lugar a dudas, la doctrina económica más    integral, dotada no solo de una absoluta base científica, sino que abarcó una    completa estructura filosófica, sociológica y política. En ella Marx analizó    los fenómenos sociales a través de sus clases componentes y de las contradicciones    entre ellas en el seno de los procesos de acumulación del capital; interpretó    la historia como una sucesión de luchas de clases, analizada dialécticamente,    que la llevaría finalmente a una sociedad sin clases sociales. Desde el punto    de vista económico disintió de los economistas clásicos, en particular de Ricardo,    acerca de la inevitabilidad de alcanzar el poder económico por otro medio que    no fuese la propiedad privada de los medios de producción. Planteó la continua    capacidad productiva del capitalismo, con su ilimitado lanzamiento de bienes    hacia el mercado, que llega a extenuar y agotar la mano de obra, con la subsiguiente    elevación de los salarios por un lado, y la disminución de las ganancias por    otro; que se compensan solamente con un aumento inmediato del desempleo y con    una caída de los salarios. Y también previó, la tendencia capitalista a la concentración    monopolista de la propiedad. </p>     <p>El inexorable peso de los años mostró imprevisiones y errores en la aplicación    práctica del marxismo, entre los que se señalan: su pronóstico de que los cambios    revolucionarios de los sistemas socioeconómicos se producirían de forma prioritaria    en los países más desarrollados económicamente, ya que ocurrió todo lo contrario.    Además, el socialismo no se preparó para hacerle frente a la burguesía moderna,    sino a los restos del feudalismo y de la aristocracia más ineficaces. Tampoco    pudo Marx imaginar que la sociedad de tránsito que debía preceder a la sociedad    final sin clases, sería permeada por un burocratismo infernal y por grandes    rasgos de corrupción en muchos de los países en que aquella se instauró. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El <i>keynesianismo </i>se debió a uno de los más influyentes economistas ingleses    del segundo cuarto del siglo XX: <i>John Maynard Keynes</i>, quien fue perfilando    gradualmente su pensamiento económico, hasta llegar a su conocida obra “Teoría    general de la ocupación, el interés y el dinero”, que hizo su aparición en 1936,    y en la cual a pesar de que su autor provenía de la escuela de <i>Adam Smith</i>    y de sus sucesores, trató de explicar una doctrina intermedia entre el extremo    capitalismo y el extremo comunismo, en la que intentó ofrecer una solución “equilibrada”    entre ambos, como paliativo de los problemas económicos presentes en ese período;    fundamentalmente del desempleo, y de su causa primordial: la insuficiencia de    la demanda. Fundamentalmente, su teoría se basaba en que la reducción de los    jornales en medio del desempleo podía ser una forma de estimular de nuevo la    creación de empleos, mediante un efecto favorable en la exportación y en la    demanda total.</p>     <p> Para ello propuso diversos tipos de medidas, algunas dirigidas a intensificar    el consumo; otras a estimular la inversión privada, sobre todo con la ayuda    de créditos bancarios y con la disminución de las tasas de interés y la realización    de inversiones por parte del Estado, cuando las privadas resultaran insuficientes;    por lo que evidenció que su doctrina nació para atenuar los excesos del liberalismo    económico y sus principales consecuencias: el empobrecimiento por el desempleo,    y la falta de protección de los trabajadores al llegar a una edad avanzada o    al enfermarse. De forma paralela, pretendía, con estas medidas, la contención    de las explosiones obreras y sociales en los períodos de paro, y propiciaba    para lograrlo, la utilización de presupuestos para apoyar la demanda y los empleos.  </p>     <p>Con la gradual subida de los precios en la década del 70, el <i>keynesianismo</i>    no pudo ofrecer las soluciones adecuadas para subsanarla, fundamentalmente porque    esta doctrina había sido creada para mitigar el paro y el desempleo, pero no    para enfrentarse a la inflación.</p>     <p>El <i>moneytarismo</i> alcanzó su clímax durante los gobiernos de Ronald Reagan    en Estados Unidos y de <i>Margaret Thatcher</i> en el Reino Unido, en la década    del 80 del pasado siglo, período conocido en ambos países como “la revolución    conservadora”. Esta teoría, liderada por<i> Milton Friedman</i>, planteó rígidamente    como premisa que los precios estables y el control del suministro de dinero    garantizaban la economía de cualquier país al utilizar como instrumentos de    control a los intereses. Sin embargo, la realidad de esa década: estancamiento    e inflación (estanflación), con una significativa disminución de la actividad    económica mundial, negó las bondades proclamadas por esta tendencia económica,    y en los propios Estados Unidos, un estudio realizado en 1992 por el Instituto    de Política Económica, exponía sin tapujos las consecuencias del “reaganismo”    en la población norteamericana después de una década de su gobierno:”...La mayoría    de los americanos están trabajando muchas más horas por un salario más bajo    y por una menor seguridad... y la gran mayoría está peor en muchos aspectos    que en los años 70...”<span class="superscript">3</span></p>     <p> En relación con el período post-Thatcher, el director de una firma de inversiones    de Estados Unidos, observaba en el propio año 1992, lo siguiente: “...Las perspectivas    son tristes debido a la insuficiente inversión en la economía física del Reino    Unido...”, haciéndose así eco de su contrapartida japonesa, quien había expresado    a su vez: “...Pensamos que le tomará un gran tiempo a la economía del Reino    Unido para recuperarse...”<span class="superscript">3 </span></p>     <p>En las últimas décadas del siglo XX, el liberalismo más conservador aceptó    que se hacía imprescindible para él, recuperar el panorama intelectual político-económico    a escala mundial; el que por años había sido patrimonio casi exclusivo de la    “izquierda”, causa en parte, del pragmatismo del capitalismo. El adalid de este    nuevo conservadurismo fue el trotskista norteamericano Irving Kristol, quien    resumió sus ideas fundamentales en su libro “Reflexiones de un neoconservador”.  </p>     <p>El resultado de estos nuevos pensamientos fue el <i>neoliberalismo</i>, defendido    con métodos escolásticos por liberales y conservadores, bajo una serie de <i>slogans</i>:    “Disminuir al Estado es agrandar la civilización”; “El liberalismo conduce a    la democracia”; “Siempre habrá desigualdades, pues forman parte de la naturaleza    humana”; “Privaticémoslo todo”; y muchos otros. </p>     <p>Los núcleos de la génesis intelectual de esta nueva doctrina fueron los llamados    “Think Tanks” (tanques de pensamiento), virtuales grupos de estudio de esta    ideología, entre los que sobresalieron: el Hoover Institute of War, Revolution    and Peace de la Universidad de Stanford, el Manhattan Institute for Policy Research,    fundado en 1978 por <i>William Casey</i>, quien fuera después Director de la    CIA, entre muchos más en Estados Unidos. En Europa existía desde 1947 la Sociedad    Mont Pelerin de Suiza, fundada por <i>Friederich von Hayek</i>, considerado    el “Padre del Liberalismo Económico”, y recipiente del Premio Nobel de Economía;    y en el Reino Unido se destacó el Institute of Economic Affairs, presidido por    <i>Arthur Seldon.</i> </p>     <p>Una vez finalizada la llamada “guerra fría” al desaparecer el campo socialista    europeo, y con la consolidación de un mundo unipolar, la hegemonía del neoliberalismo    hizo que se continuara desarrollando esta ideología hasta niveles insospechados,    inmerso el mundo en una economía globalizada y sustentada por un pensamiento    único, “absoluto, irrefutable e incuestionable”, al decir de Estefanía, “...El    pensamiento único trata de construir una ideología cerrada; no remite exclusivamente    a la economía, sino a la representación global de una realidad que afirma, en    sustancia, que el mercado es el que gobierna y el Gobierno quien administra    lo que dicta el mercado...”<span class="superscript">4</span> </p>     <p>El pensamiento único se ampara en algunos éxitos parciales como el control    de la inflación, pero por otra parte, ha multiplicado las desigualdades en el    planeta y ha yugulado otras alternativas de solución, al aducir múltiples argumentos,    entre ellos, el de no estar sustentadas sobre auténticas bases científicas.    Pero sobre todo, al obviar absolutamente la participación social y el sentido    fundamental de comunidad, imprescindibles para el verdadero desarrollo económico,    pierde el trascendente sentido político y ciudadano para lograrlo, y lo reduce    a una estrecha y sectaria visión técnica que se materializa en la nefasta situación    socio-económica que confronta la mayoría de la humanidad en la actualidad.</p> <h4>Efectos contradictorios de la globalización</h4>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> La llamada globalización o mundialización económica neoliberal, se ha desarrollado    en el contexto de una verdadera revolución científica mundial de la tecnología    de las comunicaciones y de la computación, que a su vez ha transformado radicalmente    los medios de divulgación de la información, con trascendentes consecuencias    para la economía y para el gobierno globales. Al mismo tiempo, el rápido intercambio    de elementos culturales y de estilos de vida y de sistemas entre los diferentes    países, ha aportado a estos múltiples posibilidades de estímulo, y también de    desestabilización. Entre estas últimas podríamos citar, la absorción del “consumismo”    por sociedades con un ínfimo desarrollo económico. </p>     <p>En relación con la propia información, existen grandes desbalances relativos    a su acceso y a los medios de distribución de su tecnología básica. Así, por    ejemplo, unos dos mil millones de personas carecen todavía de acceso a la energía    eléctrica; y en los inicios de la década del 90 del pasado siglo, Bangladesh,    China, Egipto, India, Indonesia y Nigeria, juntos, poseían menos conexiones    telefónicas que Canadá, que cuenta solo con 27 millones de personas.<span class="superscript">5    </span></p>     <p>No obstante, las fronteras económicas se han hecho más porosas, y aunque los    Estados mantuvieran su soberanía, la fuerza arrolladora de la economía de mercado    ha ido minando el poder de los gobiernos, en particular sobre el movimiento    del dinero y de la propia información, por lo que se ha debilitado gradualmente    la autoridad estatal y su capacidad de incidencia en los asuntos económicos    internos de sus respectivos países.</p>     <p> Por otra parte, el consumo en el nivel internacional llegó hasta lugares remotos,    pero acompañado de forma inevitable de un consumismo irracional. Además, el    flujo de capitales hacia países emergentes de Asia, América y Oceanía, se produjo    como supuestos factores de crecimiento económico y como paliativos de la deuda    externa, casi siempre bajo condiciones muy onerosas, pero la triste realidad    fue muy diferente, pues es una falsa apreciación identificar al crecimiento    económico con un desarrollo sostenible, y la deuda externa permanece y permanecerá    impagable, como lo ratifican los datos aportados por el Banco Mundial acerca    de las 41 naciones más pobres del mundo, las que en 1996 tenían una deuda en    su conjunto de 205 mil millones de dólares; de 210 mil millones en 1999, y cerraron    el año 2001 con más de 215 mil millones, según datos aportados durante la celebración    en La Habana en ese año, del III Encuentro Internacional de Economistas sobre    Globalización y Problemas del Desarrollo. </p>     <p>Otra falacia es el considerar a la globalización como un elemento absoluto    y equitativo de los intercambios económicos y del flujo financiero; existen    sobradas pruebas de ello, como es el caso del continente africano, en donde    los inversionistas no están interesados, y este coloso territorial se hace noticia    diariamente por sus guerras, por sus hambrunas, por sus sequías o por sus espantosas    migraciones, pero nunca por una esperanza objetiva para su real desarrollo.  </p>     <p>La globalización masiva de capitales y su feroz incidencia en los paros obreros,    en el debilitamiento progresivo de los Estados y en la relación general del    valor-trabajo, va horadando paulatinamente la cohesión social en todas las latitudes.    Incluso en Estados Unidos existen muestras evidentes de estas realidades, incluyendo    su repercusión en el salario de sus obreros, como muestra el ejemplo dado por    Lester Thurow, director de la Sloan School of Business Management del Massachusetts    Institute of Technology, quien aseguró que el 80 % de la fuerza de trabajo en    ese país, ha visto declinar sus salarios en la década del 90, mientras que el    PIB se elevó en un tercio, y comentaba Thurow al respecto: “...Probablemente    ningún país ha tenido nunca movimientos tan grandes en la distribución de salarios    sin haber pasado por una revolución o sin haber perdido una guerra...”<span class="superscript">6    </span></p> <h4>Crecimiento económico <i>versus</i> desarrollo sostenible </h4>     <p>La contradicción fundamental entre crecimiento económico y desarrollo sostenible    parte de las dimensiones físicas de la economía y del ecosistema donde se desarrolla.    La primera es un subsistema abierto del ecosistema terrestre, que es sin dudas    finito, cerrado y que no crece. Por otra parte, hablar de crecimiento es referirse    a una categoría cuantitativa, mientras que hacerlo de desarrollo implica una    categoría cualitativa. El ecosistema terrestre se desarrolla pero no crece;    en tanto el subsistema económico puede detener su crecimiento aunque continúe    desarrollándose. Es por ello que desarrollo sostenible es aceptable desde el    punto de vista económico, siempre que se trate de desarrollo sin crecimiento.  </p>     <p>Resulta evidente en el mundo actual la presencia y el incremento constantes    de los desperdicios humanos que degradan letalmente el ambiente: tóxicos químicos,    compuestos de metales pesados, residuos nucleares y el ilimitado uso de la energía    fósil, los que evidencian los límites del crecimiento global; los más trascendentes    son los siguientes: </p> <ul>       <li> <i>La apropiación de la biomasa humana</i>, como calculó <i>Vitousek</i>      en 1986, por lo que la economía del hombre –directa o indirectamente– utiliza      en la actualidad el 40 % del producto neto primario de la fotosíntesis; y      que a causa de la duplicación de la población mundial en los próximos 40 años,      utilizará el 80 % de aquella, y poco tiempo después, el 100 %.<span class="superscript">7      </span></li>       <li> <i>Los cambios climáticos</i>, por la acumulación atmosférica del dióxido      de carbono y fundamentalmente causados por la economía humana basada en el      consumo de combustibles fósiles, así como por la presencia de otros contaminantes      (cloro-fluorcarbono, metano, óxido nitroso), que exceden la capacidad absortiva      de la biosfera, produjeron en 1990 un aumento de la temperatura ambiental      de 1,25 grados Farenheit en comparación con un siglo atrás. </li>     ]]></body>
<body><![CDATA[</ul>     <p>Contribuye también a estos cambios la otra gran fuente de emisión de carbono    –la deforestación– pues con el crecimiento económico sin límites en busca de    más tierras, se disminuyen las zonas boscosas en proporciones alarmantes. Así,    todos los años se deforesta en el mundo un área equivalente a la superficie    del Reino Unido. A este ritmo ya se había removido en el año 2000, el 65 % de    las zonas forestales pertenecientes a las áreas tropicales húmedas.<span class="superscript">8    </span></p> <ul>       <li><i> La ruptura de la capa de ozono</i>, por la emisión de cerca de un millón      de toneladas de clorofluocarbono anualmente, ha alcanzado un área cercana      a la extensión de América del Norte. Entre las nefastas consecuencias de este      fenómeno se encuentran: la intensificación de los casos de cáncer de la piel      por la acción de la radiación ultravioleta B y sobre todo, la incidencia de      trastornos irreversibles en el balance normal de la vegetación del Orbe. </li>       <li> <i>La degradación de la tierra</i>, fundamentalmente de su productividad,      a causa de la erosión de los suelos, de la salinización, de la desertificación,      y de otros daños ambientales producidos por el hombre, han hecho que se perdieran      en los últimos 30 años, 480 mil millones de toneladas de humus vegetal, esencial      para la producción de alimentos.<span class="superscript">8 </span></li>       <li><i> La pérdida de la biodiversidad</i>, a causa del carácter irracional      de las actividades económicas desarrolladas por los seres humanos, lo que      ha ocasionado el arrasamiento de más de 168 000 kilómetros cuadrados de bosques      tropicales por año.<span class="superscript">8 </span></li>     </ul>     <p>Resulta evidente que si somos incapaces de mantener bajo control todas las    especies que necesitamos en nuestro ecosistema para sobrevivir, mucho menos    podremos lograr la preservación de la biodiversidad sin detener previamente    el crecimiento económico anárquico que realiza el ser humano en todos los lugares    ocupados en la actualidad por otras especies.</p>     <p> Por todo lo anteriormente expuesto, nos parece increíble seguir escuchando    hablar de crecimiento sostenible, cuando la economía mundial da signos inequívocos    de inestabilidad, y a veces hasta de un colapso inminente, inmersa en un ecosistema    finito y no creciente. </p> <h4>El carácter intrínseco de la globalización</h4>     <p>Ya hemos hablado de las bases ideológicas que sustentan la globalización neoliberal    y a su última versión: el pensamiento único. Como toda concepción doctrinal,    se apoyan en una determinada base tecnológica, presidida en este caso por el    carácter inmaterial de la producción, el que facilita a su vez, una absoluta    indiferencia frente a su costo ecológico. Esta base reside también en el gran    desarrollo informativo de los medios de producción, en la rápida y eficaz transferencia    de conocimientos y de gestión de los flujos financieros, así como en la estandarización    de los mercados.</p>     <p> Ahora bien, la globalización requiere de buenos instrumentos para materializarse,    representados principalmente por una tríada: la iniciativa privada, las instituciones    bancarias y financieras internacionales y los Estados. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En medio de la II Guerra Mundial en 1944, se produjo la famosa Conferencia    Monetaria y Financiera de Naciones Unidas en Bretton Woods, donde surgieron    las instituciones financieras internacionales que serían las encargadas posteriormente    de aplicar bajo la llamada “estabilización macro-económica” del mundo, las reformas    estructurales necesarias para entronizar y consolidar la globalización neoliberal.    Las principales fueron: el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial    (BM). En 1947 se celebró en Ginebra una reunión donde participaron 23 países    capitalistas para la creación del Acuerdo General Sobre Comercio y Tarifas (GATT),    ratificado en 1948, con el objetivo de “reducir las barreras mundiales para    el comercio”; y en 1995 se creó la Organización Mundial de Comercio.</p>     <p> La ratificación de los acuerdos del GATT viola los derechos fundamentales    de la gente en las áreas de las inversiones extranjeras, en cuanto a la biodiversidad    y a los derechos de la propiedad intelectual. Por su parte, la Organización    Mundial de Comercio regula el comercio mundial en beneficio de los bancos internacionales    y de las corporaciones transnacionales, y “supervisa” la observancia de las    políticas nacionales del comercio. </p>     <p>Existe una división de tareas entre el FMI y el BM en cuanto a la llamada reforma    estructural económica, la que es apoyada fundamentalmente por este último, cuyas    medidas principales son las siguientes: liberalización del comercio; desregulación    del sector bancario; privatización de las empresas estatales y de la tierra    cultivable; reforma de impuestos; enmarcadas en dos <i>slogans</i>: “alivio    de la pobreza” y “buen gobierno”.</p>     <p> El ajuste estructural de la globalización inclusive conduce a una forma de    “genocidio económico”, manipulado consciente y deliberadamente por las fuerzas    del mercado, cuyos programas afectan de forma directa a más de 4 mil millones    de personas. Por otra parte, existe una “simbiótica” relación entre la reforma    macroeconómica y la administración de la deuda externa. Según <i>Chossudovsky</i>,    “...El repagar la cantidad principal de la misma se defiere, mientras que se    fuerza el repago de sus intereses, por lo que la deuda es trocada y un <i>nuevo    dinero</i> es prestado a naciones en punto de bancarrota para permitirles pagar    sus intereses vencidos de <i>viejas deudas</i> en prevención de incumplimientos...Los    acreedores aceptan reprogramar solamente si las naciones deudoras mantienen    las <i>condicionales</i> de la política adjunta a los acuerdos del préstamo...”<span class="superscript">10    </span></p> <h4>Globalización: Panorama del mundo actual </h4>     <p>Si admitimos como resultado acumulado de la experiencia histórica que el criterio    más objetivo de la verdad es la <i>praxis</i>, no existe entonces mejor exponente    de las consecuencias de la globalización que la situación socioeconómica imperante    en la humanidad hoy día. </p>     <p>Ya insertados en el Tercer Milenio, con una economía mundial de billones de    dólares, vergonzosamente una cuarta parte de la población del orbe padece de    una severa pobreza, lo cual indica el más rotundo fracaso de la política económica    neoliberal que de forma global impone sus designios a la humanidad. </p>     <p>Pero no se trata solo de la pobreza en sí, sino de las onerosas desigualdades    presentes en el mundo de hoy, en el que el 20 % de los habitantes del planeta    están prácticamente excluidos de la gran explosión del consumo, y donde también    una quinta parte de los habitantes de los países de mayor ingreso, hacen el    86 % del total de los gastos en el consumo privado, y la quinta parte más pobre,    solo un insignificante 1,3 %; lo que expresado de otra forma, la quinta parte    más rica de la población mundial, consume el 45 % de toda la carne, y la quinta    parte más pobre solo el 5 %; el primer grupo consume el 58 % del total de la    energía, y posee el 74 % de todas las líneas telefónicas, mientras que el segundo    grupo, lo hace en menos del 4 % y en solo 1,5 % respectivamente.<span class="superscript">11</span></p>     <p> Las privaciones de la población mundial son realmente inaceptables: así, de    los 4 600 millones de habitantes de los países en desarrollo, más de 850 millones    son analfabetos; casi 1 000 millones carecen de acceso a las fuentes de agua    mejorada, y 2 400 millones no tienen acceso a los servicios sanitarios básicos.    Más de 30 000 niños mueren a diario por causas evitables, y cerca de 1 200 millones    de personas viven con menos de 1 dólar al día. Pero este triste panorama ya    no es exclusivo del Tercer Mundo; en los países miembros de la Organización    para la Cooperación en Desarrollo Económico, más de 130 millones de personas    padecen de pobreza de ingreso; 34 millones se encuentran desempleados y la tasa    media de analfabetismo funcional de adultos alcanza el 15 %.<span class="superscript">12    </span></p>     <p>Los apologistas de la globalización magnifican la integración que esta hace    de los mercados de consumo a escala mundial, “abriendo nuevas oportunidades    para todos”, pero omiten las tremendas desigualdades que dicho fenómeno está    creando a los consumidores, por las cuales la mayoría de ellos quedan excluidos    por la carencia de ingresos, por lo que se les crean además nuevos problemas    en la protección de sus derechos, entre los que se encuentran la exaltación    y el estímulo que se hace a través de los medios de propaganda para que la mayoría    adopte modelos en el nivel de consumo acordes con los estilos de vida de los    ricos y famosos. </p>     <p>Otra desigualdad muy evidente es la que se produce entre el ingreso y la riqueza.    En el año 1960, el 20 % de la población mundial que vivía en los países más    ricos, poseía 30 veces el ingreso del 20 % más pobre; y 35 años más tarde, el    primer grupo tenía ya 82 veces el ingreso del segundo.<span class="superscript">13    </span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En el Informe Sobre Desarrollo Humano del 2001, el Programa de Naciones Unidas    para el Desarrollo (PNUD), publicó los resultados del estudio realizado por    Milanovic, en el que compara a las personas más ricas y más pobres del mundo,    lo que evidencia los grandes desniveles existentes globalmente entre ambos grupos    poblacionales. Entre las principales desigualdades señaladas se encuentran las    siguientes:<span class="superscript">14 </span></p> <ul>       <li> En 1993 el 10 % más pobre del mundo tenía solo el 1,6 % del ingreso del      10 % más rico. </li>       <li> El 1 % más rico de la población mundial recibió tanto ingreso como el 57      % más pobre.</li>       <li> El 10 % más rico de la población de Estados Unidos (unos 25 millones de      personas) tuvo un ingreso combinado superior al del 43 % más pobre de la población      mundial (unos 2,000 millones de personas). </li>       <li> Alrededor del 25 % de la población del mundo recibió el 75 % del ingreso      mundial (USD).</li>     </ul>     <p> Estas desigualdades alcanzan niveles increíbles cuando se analiza la concentración    de la riqueza de los llamados “ultrarricos”. Así, se ha determinado que las    225 personas más ricas del mundo poseen una riqueza combinada superior a un    billón de dólares, equivalente al ingreso anual de los 2 500 millones de personas    más pobres del planeta; y aún más, las tres personas más ricas del orbe reciben    activos superiores al PIB combinado de las poblaciones de los 48 países menos    desarrollados del mundo. Pero lo más impactante en relación con la riqueza de    esas 225 personas, resulta el conocer que con solo el 4 % de ella se podría    lograr y mantener acceso universal a la enseñanza básica para todos; atención    básica de salud para todos; agua limpia y saneamiento para todos; atención de    salud reproductiva para todas las mujeres; y alimentación suficiente para todos.<span class="superscript">13    </span></p>     <p>Otro factor, el aumento del consumo incontrolable, que se traduce inevitablemente    en degradación ambiental mediante el ciclo: superproducción-consumo-eliminación    de desechos, contribuye a que el mundo presente cada vez más, una escasez progresiva    de recursos renovables para sostener el ambiente y al género humano. El indetenible    afán de un rápido “crecimiento económico”, con la desestimación del costo ecológico    por parte del proceso globalizador económico neoliberal, lleva indefectiblemente    a una crisis de dichos recursos, imputable en lo fundamental a la deforestación,    a la degradación de los suelos y a la desertificación. </p>     <p>En la última década se han talado 154 millones de hectáreas de bosques tropicales,    tres veces la superficie de Francia, con un ritmo anual de un área equivalente    a la de Uruguay. Y en los últimos 54 años se ha degradado más de la sexta parte    de la tierra productiva del mundo, el 80 % de ella perteneciente al Tercer Mundo.    Por otra parte, como resultado del bombeo excesivo de las aguas subterráneas    y del agotamiento de las acuíferas, se redujo la disponibilidad total del agua    en el 43 % entre 1950 y 1995.<span class="superscript">13</span></p>     <p> La criminal capacidad destructiva del ser humano ha llegado a amenazar alrededor    del 12 % de las especies de mamíferos; el 11 % de las especies de pájaros; y    el 4 % de las especies de peces y reptiles. Ha hecho desaparecer además, entre    el 5 y el 10 % de los arrecifes coralíferos, y el 50 % de los manglares del    mundo; admitiéndose que el 34 % de las costas del orbe corren peligro de degradarse    completamente.<span class="superscript">13 </span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Cuando tomamos conciencia real de la situación que confronta la humanidad hoy    día, y se intenta que aceptemos como ideal a la base económica neoliberal que    la determina, recordamos la sentencia de <i>David Korten</i>: “La perversidad    moral del liberalismo económico se hace quizás más evidente, cuando lo considera    un éxito económico, en un mundo en el cual más de mil millones de personas viven    en una absoluta privación, van a la cama cada noche hambrientos, y sin un mínimo    adecuado de ropa y de albergue”.<span class="superscript">15 </span></p>     <p>Pero además, las privaciones trascienden el plano material y llegan al de la    cultura; cuando tres mil de los seis mil idiomas reconocidos en el mundo están    en peligro de desaparecer, y con ellos todo su patrimonio civilizador. Aquellas    llegan también a lesionar las libertades políticas y civiles, como ocurre con    los millones de refugiados existentes en la actualidad; así como a coactar la    libertad del tiempo creador del ser humano, particularmente la de la mujer rural    en el Tercer Mundo, la que tiene que emplear de 6 a 8 horas diarias solo en    la búsqueda de leña y de agua.<span class="superscript">13</span> </p> <h4>La globalización y la salud</h4>     <p> La salud es sin dudas el elemento más apreciado por los pueblos, y de forma    paradójica el más carencial para la mayoría de la humanidad; deficiencia íntimamente    asociada al incremento de la pobreza, y por carácter transitivo a las consecuencias    del sistema económico neoliberal que impera en el mundo. </p>     <p>La historia de la Conquista en nuestra América es un triste precedente de lo    que ocurre en materia de salud en la actualidad. En aquella época existían más    de dos mil pueblos en la región amazónica solamente, con una población superior    a los siete millones de habitantes, la que se ha reducido hoy día a solo dos    millones al ser diezmada por las enfermedades traídas por los conquistadores,    como el sarampión, la viruela y la influenza, entre otras, además por la brutalidad    de la explotación socioeconómica a la que fue sometida.</p>     <p> ¿Y cuál es el panorama de la salud que presenta el mundo unipolar en que vivimos,    ya iniciado el Tercer Milenio? </p>     <p>Las principales estrategias de la globalización: privatización indiscriminada,    agricultura exportable, rápido crecimiento económico, desregulación y la gradual    disminución de la vigencia de los estados en los asuntos económicos de las naciones,    han incidido negativamente en todos los factores determinantes en las condiciones    de salud: presupuestos, programas de desarrollo, nutrición, situación sanitaria,    y en muchos otros; que se evidencian en los indicadores de salud más importantes,    además de la angustiosa situación general de pobreza en las que aquellas están    enmarcadas. </p>     <p>Al exponer de forma comparativa algunos de los principales indicadores de la    salud entre los países llamados “en desarrollo” y los industrializados, se ponen    en evidencia las grandes desigualdades que ocasiona el injusto orden económico    impuesto por la globalización. </p>     <p>Uno de los indicadores más importantes de la salud es la<i> tasa de mortalidad    infantil</i>, la que está asociada a diferentes factores como la salud materna,    el acceso a los servicios de salud y su calidad, las condiciones socioeconómicas,    el status de pobreza, y el estado de las acciones y de las prácticas de salud    pública. Así, en 1995, esta tasa era de 67 por mil nacidos vivos en los países    en desarrollo, y de 109 en los clasificados como los más pobres, frente a una    tasa de solo 7 en los países más desarrollados. Mucha relación guarda con estas    diferencias el <i>producto interno</i> <i>bruto </i>(PIB) –<i>per cápita</i>,    en USD– de los tres grupos de países antes mencionados, con cifras de 1023,    233 y 24 300 respectivamente; así como la <i>esperanza de vida al nacer </i>(EVN),    con 62, 52 y 77 años para cada uno de ellos.<span class="superscript">16 </span></p>     <p>Son muchos los indicadores que muestran las deficiencias nutricionales, entre    los que se hallan: los <i>nacimientos de bajo peso</i> (NBP), con el 19 % para    los países en desarrollo; 23 % para los menos desarrollados; y con solo el 6    % para los países industrializados. En cuanto a los<i> niños con grave insuficiencia    de peso</i> (NGIP), los porcentajes son 10, 14 y 0, respectivamente; mientras    que los de emaciación moderada-grave (EMG), son de 9, 10 y 0. Los niños con    cortedad de talla moderada-grave (NCTMG), presentan diferencias tan acentuadas    como 39 %, 50 % y 0, respectivamente.<span class="superscript">16 </span></p>     <p>Los indicadores generales de la población relacionados íntimamente con su salud,    ofrecen también grandes diferencias entre los tres grupos. Así, mientras los    países industrializados poseen el 100 % de acceso al agua potable, los países    en desarrollo alcanzan solo el 71 %, y los menos desarrollados el 55 %. El índice    referencial para el acceso a un saneamiento adecuado, es del 100 % en los países    industrializados, y del 40 y 35 % en los dos grupos restantes. En cuanto al    acceso de la población a los servicios de salud en general, los tres grupos    de referencia presentan porcentajes de 100, 80 y 48, respectivamente.<span class="superscript">16    </span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En relación con la mujer, existen indicadores que muestran desigualdades en    materia de salud, como son las siguientes: la<i> tasa de mortalidad materna</i>    (TMM), por 100 mil nacidos vivos, con diferencias abismales entre los países    industrializados con 13, y cifras de 477 y 1 052 para los países en desarrollo    y para los menos desarrollados; o el <i>porcentaje de partos atendidos por personal    especializado</i>, que es de 99 en los países industrializados, de 53 en los    países en desarrollo y de solo 29 en los menos desarrollados.<span class="superscript">16    </span></p>     <p>En el mencionado Informe Anual del PNUD correspondiente al 2001, se explica    el procedimiento para la obtención del índice de desarrollo humano (IDH), basado    en tres indicadores esenciales de las diferentes naciones: expectativa de vida,    nivel educacional e ingreso per cápita, cuyos resultados se exponen de acuerdo    con un orden numérico de 162 países clasificados por su grado de desarrollo,    de mayor a menor, y agrupados en tres categorías: de alto desarrollo (no. 1    al 48); de desarrollo medio (no. 49 al 126); y de bajo desarrollo (no. 127 al    162). </p>     <p>De esta lista de países ordenados por su IDH analizaremos comparativamente    cuatro de ellos: Noruega, con el no. 1 en la relación; Perú, con el no. 73;    Haití, con el no.134; y Burkina Faso con el no. 159; y los indicadores de salud    siguientes: Porcentaje de la población con acceso a medicamentos esenciales;    número de médicos por 100 mil habitantes; y gastos en salud per cápita en USD.<span class="superscript">14    </span></p>     <p>En relación al primer indicador, se evidencia la desigualdad existente entre    el no. 1 del IDH, Noruega, un país europeo muy desarrollado, con el 100 % de    su población con acceso a medicamentos, y los números 73 y 159 del mencionado    índice, Perú, nación latinoamericana y Burkina Faso del continente africano,    respectivamente, pertenecientes ambas al llamado mundo en desarrollo, en las    que solo el 60 % de sus poblaciones tienen esa posibilidad, mientras que para    Haití, país caribeño de reconocida extrema pobreza, con el no. 134 en la lista    del IDH, dicho acceso solo alcanza el 30 %. </p>     <p>En cuanto a la cantidad de médicos por 100 mil habitantes de esas mismas naciones,    la desigualdad entre ellas es aún mucho mayor: la de Noruega es 4,3 veces la    de Perú; 51,6 veces la de Haití y 137,6 veces la de Burkina Faso. Y en relación    al per cápita en gastos de salud, las diferencias entre esos mismos países en    comparación con la misma Noruega, son de 8,8; 40,4 y 68,5 veces respectivamente.  </p> <h4>Acceso y recursos de salud de cuatro países según su IDH </h4> <table width="75%" border="1" align="center">   <tr>      <td>No.IDH</td>     <td>País </td>     <td>            <div align="center">Población con acceso a medicamentos esenciales (%) 1999</div>     </td>     <td>            <div align="center">Médicos por 100 mil hab.1990-99</div>     </td>     <td>            <div align="center">Gastos en salud per cápita (USD) 1998</div>     </td>   </tr>   <tr>      <td>1 </td>     <td>Noruega </td>     <td>            <div align="center">100 </div>     </td>     <td>            <div align="center">413</div>     </td>     <td>            ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">2 467</div>     </td>   </tr>   <tr>      <td>73 </td>     <td>Perú </td>     <td>            <div align="center">60 </div>     </td>     <td>            <div align="center">93</div>     </td>     <td>            <div align="center">278</div>     </td>   </tr>   <tr>      <td>134 </td>     <td>Haití </td>     <td>            <div align="center">30 </div>     </td>     <td>            <div align="center">8 </div>     </td>     <td>            <div align="center">61 </div>     </td>   </tr>   <tr>      <td>159</td>     <td>Burkina Faso </td>     <td>            <div align="center">60 </div>     </td>     <td>            <div align="center">3 </div>     </td>     <td>            <div align="center">36 </div>     </td>   </tr> </table>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">IDH: Índice de desarrollo humano Fuente: Tabla 6 – Compromiso    con la salud: acceso, servicios y recursos.Informe del PNUD – Año 2001 </div>     <p>&nbsp; </p>     <p>Un aspecto impactante relativo a la injusta distribución de la riqueza en el    planeta y a su incidencia en la salud, es la falta de interés en el desarrollo    socioeconómico de determinadas áreas y comunidades, unida a la discriminación    de las sociedades indígenas, muy comunes en nuestra América Latina, como es    la <i>relación entre altas tasas de fecundidad y de mortalidad infantil</i>,    como las encontradas en Perú durante el censo de 1993 entre los Campa-Ashaninkas,    con una fecundidad de 8,1 hijos por mujer<i> </i>y una tasa de mortalidad infantil    de 99 por mil nacidos vivos; o la <i>mortalidad materna </i>en la población    indígena de Guatemala en 1994, que fue 83 % más elevada que la tasa nacional;    o <i>el suicidio</i>, que se convirtió en un problema de salud para los pueblos    guaranikiowa de Mato Grosso do Sul y Tikuna del Alto Solimoes de la Amazonia    brasileña. Resulta igualmente trágico lo informado por Bolivia en 1993: que    el 20 % de sus niños indígenas mueren antes de cumplir un año de edad, y el    14 % de los que sobreviven, mueren antes de alcanzar la edad escolar.<span class="superscript">17    </span></p>     <p>No existen dudas acerca de que el empeoramiento de la salud a escala mundial    guarda una estrecha relación con el empobrecimiento de la humanidad en los últimos    años, cuyo incremento fue del 35 % en 1980.<span class="superscript">17 </span>Las    condiciones generales impuestas a la población mundial para enfrentar esta situación,    las que generaron un gran estrés, violencia e incertidumbre, hizo que en 1990,    cinco de las diez primeras causas de discapacidad en el mundo fueran <i>psiquiátricas</i>;    la depresión mental fue la más frecuente.<span class="superscript">17</span></p>     <p> Otro hecho evidente de la coincidencia de las consecuencias de la pobreza    con otros factores incidentes en detrimento de la salud, ha sido la coexistencia    en un mismo organismo del VIH y del bacilo de la tuberculosis. Dos de cada mil    personas con la primoinfección tuberculosa desarrollan el SIDA; mientras que    hasta el 80 % de los infectados por el VIH pueden contraer tuberculosis,<span class="superscript">17</span>    enfermedad históricamente relacionada con factores deficitarios de alimentación,    de condiciones de vida y de atención médico-sanitaria. </p>     <p>Mencionábamos anteriormente que una de las características más sobresalientes    de la globalización era sin dudas, su<i> indiferencia respecto al costo ecológico</i>,    como resultado de su actividad económica incontrolable; y como una de sus consecuencias    directas, por su incidencia en la degradación del ambiente y de una industrialización    mal planificada, ha hecho reaparecer enfermedades medievales como el cólera,    que desde el comienzo de la epidemia en Perú en 1991 hasta 1996, se diseminó    por 21 países, con un saldo nefasto de más de un millón de casos y cerca de    12 mil muertes, datos que responden exclusivamente a reportes oficiales,<span class="superscript">17</span>    por lo que se estima que estos sean solo una fracción de la triste realidad.  </p>     <p>Se supone que el mecanismo que desencadenó la epidemia comenzó cuando un carguero    proveniente de China vertió lastre con agua contaminada en las costas peruanas,    donde el vibrión colérico floreció en un medio de algas enriquecido con fósforo    y nitrógeno procedente de fertilizantes, y de aguas de albañales. Ulteriormente,    esas algas fueron filtradas e ingeridas por peces, moluscos y crustáceos, los    que fueron finalmente consumidos por la población. </p>     <p>Durante años la teoría más aceptada en cuanto al cambio de las acciones patogénicas    de los virus y bacterias, ha sido la de su capacidad de mutación; sin embargo,    cada día se reconoce más, la incidencia de la actividad humana social, económica    y ambiental, en los cambios de los elementos patógenos que propician sus acciones    oportunistas en el desarrollo de diferentes procesos patológicos, como ha ocurrido    con la enfermedad de Ebola-Marburg, con la fiebre del valle de Rift, con el    síndrome respiratorio por hantavirus, con la fiebre oxopouche, y en los casos    de la fiebre amarilla, entre otros.</p>     <p>Por otra parte, el incremento o el resurgimiento en los países del Tercer Mundo    de muchas enfermedades transmisibles como el cólera, la fiebre amarilla y la    malaria, están directamente relacionados con factores deficitarios en los presupuestos    para la salud de esas naciones. Así, en América Latina ha empeorado la prevalencia    de la malaria y del dengue. La aparición de plagas de peste bubónica y neumónica    en la India en 1994, fue reconocida como “...La consecuencia directa del empeoramiento    de la infraestructura de salud pública y de sanidad, que acompañó la compresión    de los presupuestos municipales y nacional, bajo el programa de ajuste estructural    apadrinado por el FMI y por el BM en 1991...”<span class="superscript">10 </span></p>     <p>Pero uno de los factores más importantes en el incremento de muchas enfermedades    transmisibles, entre las que se incluyen las mencionadas con anterioridad, es    la <i>pérdida sistemática de la biodiversidad</i>, producida precisamente por    la demencial degradación ambiental que determinan las actividades desarrolladas    por el hombre en su afán de lograr un desarrollo económico ilimitado y sin control    alguno. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Esta actividad destructiva hace disminuir de forma constante la presencia de    predadores naturales para el control de los vectores de distintas enfermedades,    así como las especies vivas tropicales que se utilizan como quimioterápicos,    de las cuales se pierden miles anualmente; trágica realidad, pues además, 10    mil de ellas como mínimo, poseen propiedades anticancerígenas, y uno de cada    cuatro medicamentos que el hombre consume procede del reino vegetal, mientras    que, inconcebible paradoja, según la FAO, se talan diez árboles por cada uno    que se planta, y esta razón llega a ser de 29:1 en el continente africano.<span class="superscript">8</span>  </p>     <p>El resultado final a escala mundial de esta triste realidad es bien claro:    un incremento de la exposición a organismos patógenos, con una disminución de    los mecanismos para su control; que facilitan la emergencia y reemergencia de    enfermedades que determinan elevados índices de morbilidad y de mortalidad;    a todo lo cual se le añade, en la mayoría de los casos, la presencia de unos    servicios de salud cada vez con menos recursos y capacidad para enfrentar esta    situación. </p>     <p>Por lo que se concluye que a reserva de los factores que hemos analizado sobre    las posibilidades efectivas para alcanzar un desarrollo sostenible, dentro de    las reglas y dictámenes de una economía de mercado, se hace imprescindible continuar    una lucha sistemática por el mejoramiento socioe-conómico de la humanidad. </p>     <p>Son muchos los objetivos esenciales que hay que conseguir para obtenerlo, y    entre ellos, la priorización de acciones que puedan garantizar el derecho a    la salud de la población mundial entre los que se subrayan los siguientes:</p> <ul>       <li> La mitigación de la pobreza.</li>       <li> Una distribución más equitativa de los recursos. </li>       <li> Priorización de la salud en los presupuestos nacionales.</li>       <li> Incremento de la educación general y de la cultura de los pueblos.</li>       <li> Incremento de la información a la opinión pública mundial. </li>       <li> Exigencia del respeto al costo ecológico de las acciones económicas. </li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li> Perfeccionamiento de la formación de recursos humanos, de la colaboración      mutua y de la cooperación internacional en materia de salud. </li>       <li>Fortalecimiento del papel del Estado en las funciones fundamentales socioeconómicas      de cada nación. </li>     </ul>     <p>Un verdadero desarrollo humano sostenible tiene que concederle prioridad a    los hombres y mujeres del mundo en primer orden; a la protección del entorno    donde inevitablemente deben vivir; al mantenimiento de la biodiversidad que    les garantizará la vida y la subsistencia; a las opciones sociopolíticas y al    sistema económico que les permita una vida plena dentro de un entorno de paz,    de equidad y de igualdad de posibilidades para todos. </p>     <p>Para ello se hace inaceptable un sistema económico que margina a la humanidad    no solo de un desarrollo socioeconómico medularmente justo, sino de la propia    vida. </p> <h4>Summary</h4>     <p> The present article synthetizes the concept of Neoliberal Economic Globalization    with its ominous consequences for living conditions and for the possibilities    of a sustainable development of the world population. The economic theories    preceding Globalization, specially the so-called unique thinking, maximun exponent    of neoliberalism, its main characteristics, instruments and strategies, as well    as the international organizations supporting and imposing it, are approached.    The mechanisms of the denominated structural economic reform as well as the    tragic economic and social panaroma prevailing in today’s world are dealt with    on giving statistical data that show the inequalities caused by the economic    system ruling the world. The understimation of the ecological price with the    loss of biodiversity that brings about the appearance of new diseases and the    resurgence of some others from the medieval times is analyzed. The privation    of vegetable nutritional and medicinal resources is also analyzed. Finally,    recommendations are given to attain the essential goals in the health field    and the sustainable development of mankind. </p>     <p>Subject headings: ECOSYSTEM; SUSTAINABLE DEVELOPMENT, ECONOMICS/trends; HEALTH    POLICY; HEALTH STATUS INDICATORS, HEALTH CONDITIONS. </p> <h4>Referencias bibliográficas </h4> <ol>       <!-- ref --><li> Estefanía J. La nueva economía: la Globalización. Madrid. 1996: 10-13.</li>    <!-- ref --><li> Los Angeles Time Sindicate. Reflexiones sobre el fin de siglo. Publ. Rev.      Vanguardia. Madrid. 1998:17. </li>    <!-- ref --><li> Chomsky N. Year 501: The Conquest Continues. Black Rose Books. New York.      1992: 55, 280. </li>    <!-- ref --><li> Estefanía J. Contra el Pensamiento Único. Rev. El País. Madrid. 1997: 14.    </li>    <!-- ref --><li> The Report of the Commission on Global Governance. Our Global Neighborhood.      Oxford University. New York. 1995:31. </li>    <!-- ref --><li> Cown B. Millenial Fever. New Energies for IPPNW in Questing World Peace.      Worcenter, 1996:4.</li>    <!-- ref --><li> Vitonsela PM. Human Appropiation of the products of photosynthesis. Bio      Science 37. 1986:4. </li>    <!-- ref --><li> Leger Sivard R. World Military and Social Expenditures. Washington D.C.      1991. 5-12,29. </li>    <!-- ref --><li> Goodland R. Growth has reached its limits. The case against global economy.      San Francisco: Sierra Club Books, 1996:214. </li>    <!-- ref --><li> Chossudovsky M. Policing Countries Through Loan Conditionalities. The Globalisation      of Poverty. Third World Network, Penang 1997: 51, 72. </li>    <!-- ref --><li> PNUD. Informe sobre el desarrollo humano: 1998. Mundi Prensa. México. 1995:2.    </li>    <!-- ref --><li> PNUD. Informe sobre el desarrollo humano: 2001. Mundi Prensa. México, 1995:11,12.    </li>    <!-- ref --><li> PNUD. Informe sobre el desarrollo humano: 1998. Mundi Prensa. México, 1998:29,30,      49, 54,55. </li>    <!-- ref --><li> PNUD. Informe sobre el desarrollo humano: 2001. Mundi Prensa. México, 2001:      21, 162-5. </li>    <!-- ref --><li> Korten D. The Mythic Victory of Market Capitalism. The case against global      economy. San Francisco: Sierra Club Books, 1996:185. </li>    <!-- ref --><li> UNICEF. Estado mundial de la infancia. New York: UNICEF; 1997:98.</li>    <!-- ref --><li> OPS. La Salud de las Américas. Vol. 1. Washington DC: OPS; 1998:2, 98-9,      131, 150, 201.</li>    </ol>     <p> Recibido: 3 de abril de 2001. Aprobado: 22 de octubre de 2001    <br>   <i>Dr. Carlos Pazos Beceiro.</i> Ministerio de Salud Publica, Ciudad de La Habana,    Cuba. </p>     <p><a href="#autor">1 Profesor Titular del Instituto Superior de Ciencias Médicas    de La Habana. Asesor del Ministerio de Salud Pública de Cuba. Miembro At-Large    de la Internacional de Médicos para la Prevención de la Guerra Nuclear (IPPNW).    Organización recipiente del Premio Nobel de la Paz. Premio de la Paz “Albert    Schweitzer”. </a><a name="cargo"></a></p>     <p>&nbsp;</p>       ]]></body><back>
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