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<publisher-name><![CDATA[Editorial Ciencias Médicas]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El internamiento psiquiátrico en España: de Valencia a Zaragoza (1409-1808)*]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Hospital Psiquiátrico Penitenciario de Alicante  ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[In 1409, a Mercedarian friar named P. Jofré inaugurated what was considered by a large part of the doctrine followers as the first psychiatric hospital as such in the history. Regardless of the controversies about its primacy, it is true that this establishment is an example of a humanitarian tradition which, materialized in the creation of a number of psychiatric institutions in Spain and America, lasted until the beginning of the 19th century and which influenced- in this case through the descriptions of the psychiatric hospital of Zaragoza- the work of Philippe Pinel, the well-known leader of the psychiatric reform. Therefore, the mental hospitals in Valencia and Zaragoza are paradigms of the starting and decline of the psychiatric assistance in Spain from 1409 to 1808.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <H3>Historia</H3>     <P>Área de Derecho Administrativo e Instituto de Criminología de la Universidad  de Alicante (España)    <BR>Hospital Psiquiátrico Penitenciario de Alicante </P> <H2>El internamiento psiquiátrico en España: de Valencia a Zaragoza (1409-1808)*  </H2>     <P><I>Luis Fernando Barrios Flores</I></P> <H4>Resumen</H4>     <P>En 1409 un fraile mercedario, el P. Jofré inaugura en Valencia el que para  buena parte de la doctrina fue el primer manicomio, propiamente tal, de la  historia. Con independencia de la discusión sobre su primacía, lo cierto es que  este establecimiento es exponente de una tradición humanitaria que materializada  en la creación de numerosos establecimientos psiquiátricos en España y en  América, llega hasta los albores del s. XIX y que influye -en este caso a través  de las descripciones del Manicomio de Zaragoza- en la obra del más conocido  adalid de la reforma psiquiátrica, Philippe Pinel.     <BR>    <BR>Los Manicomios de  Valencia y Zaragoza se constituyen así en paradigmas del inicio y del ocaso de  la asistencia psiquiátrica en España en el período 1409-1808.    <BR>    <BR>DeCS:  HOSPITALES PSIQUIATRICOS/historia; ESPAÑA.    <BR></P> <H4>El manicomio de Valencia</H4>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Aunque existen varios precedentes de establecimientos hospitalarios en la ciudad    de Valencia,<SPAN class=superscript>1</SPAN> lo cierto es que no será hasta    1409 cuando el <I>Padre Jofré</I> funde un manicomio en el sentido específico    del término. <I>Fray Juan Giliberto Jofré</I>, nació en Valencia el 24 de junio    de 1350 y tras estudiar Derecho en Lérida regresaría a su ciudad natal en donde    tomaría los hábitos de la Orden de la Merced. Además de sus condiciones como    buen predicador y de hábil trato en lo político, destacan en lo que aquí interesan    dos cualidades: su labor como redentor de cautivos (cuando fue vicario del convento    de Lérida solicitó en 1391 al rey <I>Juan I</I> su intercesión en favor de los    cautivos) y su dedicación a pobres y desamparados (además de lo que a continuación    se dirá fundó un hospicio para niños abandonados en Valencia en 1410 y una hospedería    para peregrinos pobres en El Puig en 1416).    <BR>       <BR>   Es en esta última condición en donde se inserta el relato que sigue. El 24 de    febrero de 1409 cuando <I>Jofré </I>se dirigía a la catedral de Valencia (en    ese mismo año sería nombrado Comendador de Valencia) contempló cómo un grupo    de muchachos insultaba y apedreaba a un loco. Consternado, mudaría el previsto    contenido de su sermón, y tal como narra el Libro Becerro proclamó:</P>     <blockquote>       <p>"En la present ciutat ha molta obra pía é de gran caritat é sustanció: empero      una ni manca, que´s de gran necesitat, so es un hospital o casa hon los pobres      inocents é furiosos acollits...perque sería sancta cosa é obra molt sancta      que en la ciutat de Valencia fos feta una habitació ó hospital en que semblants      folls é inocents estiguesen en tal manera que no anasen per la ciutat ni poguesen      fer dany nils ne fos fet".<SPAN  class=superscript>2</SPAN></p> </blockquote>     <P>Era, en suma, necesaria la creación de un hospital o casa que acogiese a locos    e inocentes para que no deambulasen por la ciudad y pudieran sufrir daños. El    sermón fue escuchado por <I>Lorenzo Salom </I>(o Saloni), quien junto a otros    diez amigos portaron los fondos necesarios para su materialización. Comienzan    las obras el 9 de mayo del mismo año y tras obtener los pertinentes permisos    del rey <I>D. Martín</I><SPAN  class=superscript>3</SPAN> (en diciembre de 1409 para el comienzo de la fábrica,    el 7 de febrero de 1410 el privilegio de dar por amortizados los bienes para    la manutención y conservación y el 15 de marzo de 1410 las Constituciones para    su administración y gobierno) y del<I> </I>Papa<I> Benedicto</I> XIII (Bula    de 16 de mayo de 1410), se inauguró el 1 de junio de 1410 el "Hospital d´inocents,    follcs i orats" bajo el amparo de la Virgen, Nuestra Señora de los Inocentes    y de los Desamparados.    <BR>       <BR>   El hecho de que fuera precisamente en Valencia donde se erigiera una institución    de estas características no fue probablemente ajeno a la prosperidad de este    territorio en la época. Efectivamente, solo el reino valenciano, entre los que    componía la Corona de Aragón, superó con éxito la crisis económica de los siglos    XIV-XV. La pujanza económica del reino fue causado sin duda por la riqueza del    suelo, pero también al crecimiento demográfico y urbanístico de la ciudad, el    esplendor de la vida ciudadana y a la potencialidad financiera.<SPAN class=superscript>4</SPAN>    <BR>       <BR>   Tan temprana preocupación por la asistencia a los enfermos mentales se ha pretendido    explicar básicamente de dos formas. Por un lado se ha querido ver la influencia    benéfica de la civilización árabe en lo que al tratamiento de la locura respecta.<SPAN  class=superscript>5</SPAN> A diferencia de los pueblos occidentales, para quienes    los locos eran "posesos" los pueblos orientales percibirían la locura como resultado    de una "visita divina". De este modo los frailes de la Merced en contacto con    los musulmanes por su labor de rescate de presos-asimilarían tal tradición -que    incluso pretende remontarse al siglo VII según el testimonio dado por <I>León    el Africano</I>-, Por otro lado, no faltan autores que no dudan en residenciar    en la caridad cristiana el origen de tan humanitario trato. Por eso se dice    que "el hospital ha sido una consecuencia práctica de una idea religiosa, sin    la cual la Medicina no sería hoy lo que es", pues en aquel tiempo frente a la    locura cabían dos tratamientos antitéticos: "la Iglesia empleaba los medios    suaves del exorcismo; el Estado los conducía a la hoguera".<SPAN  class=superscript>6</SPAN> Pero esta justificación sobre la base de la "caridad"    no satisface a todos. Así <I>González Duro</I>,<SPAN class=superscript>7</SPAN>    apoyado en el testimonio que realizara <I>Gaspar Escolano</I> en 1610 defiende    que el real motivo de la creación del hospital valenciano sería la solución    de una problemática social grave, el elevado número de pobres, vagabundos y    locos que deambulaban por aquel entonces por Valencia.    ]]></body>
<body><![CDATA[<BR>       <BR>   En otro orden de cosas, ha sido intensa la polémica en torno a si cabe calificar    de primer manicomio del mundo el establecimiento creado por el<I> P. Jofré</I>.    Un sector de la doctrina mayoritario en España<SPAN class=superscript>8</SPAN>    aboga por la primacía del establecimiento de Valencia. Incluso modernamente    se ha puesto de manifiesto que si bien existieron otros establecimientos de    acogida de dementes en épocas anteriores, falta en todos ellos el dato decisivo,    la presencia de tratamiento sanitario. Ni el Bar el Maristan de Bagdad (s.XII),    ni el Maristan de Granada (1365-1367) alcanzaron el grado de especialización    al que llegó el Hospital de Valencia.<SPAN class=superscript>9</SPAN> Para <I>Merenciano</I>    la primacía, que constituye un auténtico "descubrimiento" es inequívocamente    imputable a Valencia:</P>     <blockquote>       <p>"En este momento histórico y en este ambiente, un frailecito se atreve a      decir que los locos son enfermos y que deben ser recogidos en un hospital      para su curación. Este hecho insólito es lo más revolucionario que pudiera      darse en aquellos días. Este afrentar una verdad médica contras las creencias      religiosas y las conveniencias sociales se realiza en Valencia".</p> </blockquote>     <P>Y este descubrimiento tiene un sentido médico:</P>     <blockquote>       <p>"Por primera vez en la Historia se expresa un sentido genuinamente médico      de la locura con todas sus consecuencias: inocencia, irresponsabilidad, peligrosidad      de origen psicopatológico, necesidad de tratamiento "especializado".<SPAN  class=superscript>10</SPAN></p> </blockquote>     <P>Otra corriente de autores -anglosajones, por supuesto<SPAN class=superscript>11</SPAN>    residencian en el Hospital de Betlehem (Inglaterra) la primera institución mental    europea, pues fundado en 1247 por <I>Enrique </I>II, a partir de 1377 recibiría    a enfermos mentales, aunque los mismos autores españoles antes citados ponen    de manifiesto que hasta 1473 no se recibía en él asistencia propiamente médica.    <BR>       <BR>   Por su parte, <I>Comelles</I><SPAN class=superscript>12 </SPAN>mantiene una    posición escéptica. Repara este autor en cómo la frecuente confusión entre asistencia    y terapéutica propicia el empleo de la "mirada médica" y halla una nosología    científica en tiempos en los que los criterios nosográficos poco tenían que    ver con los actuales.    ]]></body>
<body><![CDATA[<BR>       <BR>   Personalmente considero no excesivamente relevante esta polémica a la que sin    embargo he querido dedicar unas líneas por la intensidad con que históricamente    se ha planteado. Lo realmente trascendental, y de ello se dejará testimonio    en las siguientes páginas, es que en España se inicia tempranamente una corriente    humanitaria en el tratamiento de la locura, corriente que extiende sus efectos    hasta los mismos inicios del XIX. Esta corriente anclaría sus orígenes -según    los partidarios de la raíz cristiana en el tratamiento de la locura- en la obra    de los santos <I>Cosme y Damián</I> (s. IV), el interés de <I>San Isidoro de    Sevilla </I>(ss. VI-VII) o las previsiones de protección jurídica del loco en    las Siete Partidas de <I>Alfonso X el Sabio</I> (s. XIII).    <BR>       <BR>   En lo referido a la descripción de este hospital, recuérdese cómo el rey <I>D.    Martín</I> autorizó las normas por las que habría de regirse esta institución.    Especial interés tiene el recordar cuáles fueron las condiciones para el ingreso    en él. El Libro Becerro<span class="superscript">13</span> especifica en su    norma 6ª.</P>     <blockquote>       <p>"Que el Clavario del Hospital pudiera recoger por grado o por fuerza los      locos que hallare por la ciudad; no comprendiéndose en esta medida los que      sus padres o curadores tuviesen cerrados".<SPAN  class=superscript>14</SPAN></p> </blockquote>     <P>Es esta una figura trascendental en la vida y régimen del Hospital, el "Clavario"    u "Hospitaler" era un cargo que recaía en uno de los 10 administradores del    establecimiento (en sus inicios fue el propio <I>Lorenzo Salom</I>), y que ostentaba    asimismo funciones de representación. El vulgo le denominaría "pare dells folls",    denominación que como adivinable tiene analogía a las preexistentes figuras    del "padre de huérfanos" o "padre de pobres". A juicio de <I>González Duro</I><SPAN class=superscript>15</SPAN>    el "Clavario" asumía dos funciones: en lo externo, desempeñaba una auténtica    labor de policía sanitaria (recogida de locos por la ciudad); en lo interno,    asumía la función disciplinaria. El trato en principio era correcto, pero solo    si se cumplían las indicaciones y obligaciones de régimen interior, de lo contrario    el castigo corporal, la colocación de grilletes o en encerramiento en jaulas    o gavias era la respuesta institucional.    <BR>       <BR>   Sobre el tratamiento en esta institución no sabemos demasiado. Desde luego,    el mero hecho de tener a los dementes en sitio adecuado, protegiéndolos del    hambre, del frío y de los malos tratos ya era un avance notable. Pero el tratamiento    propiamente tal en la práctica se limitaba a la terapia ocupacional: los varones    en la huerta, las mujeres tejiendo.16 También pueden apreciarse algunos criterios    clasificatorios, anticipo de lo que con el paso del tiempo se convertiría en    regla básica de este tipo de instituciones.<SPAN class=superscript>17</SPAN>    <BR>       ]]></body>
<body><![CDATA[<BR>   El Hospital de Valencia tendría gran fama al menos hasta el s. XVI, buena muestra    de ello son los elogios que de él hace <I>Lope de Vega</I> en su obra "Los locos    de Valencia"<SPAN class=superscript>18</SPAN> que no dejan lugar a dudas:</P>     <blockquote>        <p>"Oíd: que habéis de haceros tan furioso,    <BR>     que todo el mundo por furioso os crea.    <BR>     Tiene Valencia un hospital famoso,    <BR>     adonde los frenéticos se curan    <BR>     con gran limpieza y celo cuidadoso,    <BR>     Si aquí vuestros peligros se aventuran,    <BR>     y os encerráis en una cárcel destas,    <BR>     creed que de la muerte os aseguran..."</p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Tras el Hospital de Valencia se sucederá la construcción o habilitación de    espacios manicomiales. Además del de Zaragoza al que a continuación dedicaremos    especial atención, se fundará en Sevilla un establecimiento en 1436 por <I>Marco    Sancho</I>, en el cual se practicará la hidroterapia. En Valladolid se fundaría    por el auditor de la Cancillería de Estado <I>D. Sancho Velázquez de Cuéllar</I>    otro manicomio. En Palma de Mallorca se crearía otro, dentro del hospital general    (1457). En Toledo se crea el Hospitales de los Inocentes (1480). En Granada,    en 1527. Y en Barcelona, el Hospital de la Santa Cruz, en donde al parecer ya    se recogían religiosos y perturbados desde 1412, sería reedificado en 1680 y    constituyó el precedente del establecimiento modelo dirigido por <I>Pi i Molist    </I>desde 1889. Perduraría hasta 1978.    <BR>       <BR>   Otro tanto sucedería en América en donde Fray <I>Bernardino Álvarez</I> creó    la Orden religiosa de San Hipólito para "curar locos", fundando hospitales para    este tipo de enfermos en Oxtepec, Zalapa, Perote, San Juan de Ulúa, La Habana,    Puebla de los Ángeles, Antequera en el valle de Oaxaca, Querétaro y Acapulco.<SPAN class=superscript>19</SPAN>    <BR>       <BR>   El desarrollo de esta concepción profundamente humana de atención al enfermo    mental sería anticipo práctico de toda una corriente doctrinal especialmente    respetuosa con la libertad y la dignidad de la persona. Me refiero en concreto    a la llamada "Escuela de Salamanca".    <BR>       <BR>   Con raíces en la primera cátedra de Teología de 1416 (Bula Sincere de <I>Benedicto    XIII </I>reorganizando los estudios salmantinos), se otorga tal nombre a un    conjunto de maestros que aún partiendo del campo teológico irradiarán sus concepciones    en los terrenos ético y jurídico que se suceden en las dos Cátedras (Prima y    de Vísperas) de Teología. Fueron ocupantes de la primera: <I>Francisco de Vitoria    </I>(1526-1546), <I>Melchor Cano</I> (1546-1551), <I>Domingo de Soto</I> (1552-1560),    <I>Pedro de Sotomayor</I> (1560-1564), <I>Mancio de Corpore Christi </I>(1564-1575),    <I>Bartolomé de Medina </I>(1576-1581) y <I>Domingo Báñez</I> (1581-1604).    <BR>       <BR>   Francisco de Vitoria, constructor de una teoría del derecho internacional público    que presta especial atención al fenómeno de la guerra (<I>De iure belli</I>),    abordará también en sus <I>Relectiones</I> otros problemas prácticos tanto políticos    como morales (suicidio, homicidio...) <I>Melchor Can</I>o, en De locis theologicis    profundizará la indagación teológica al ser buen conocedor de las fuentes positivas.<I>    Domingo</I> <I>de Soto</I> centrará sus estudios sobre el tema de la justicia    (<I>De ilustitia et iure</I>) y hace exégesis de la obra tomista. Bartolomé    de Medina llevará a cabo interesantes indagaciones psicológicas, éticas y estéticas,    al destacar su teoría del amor y de la belleza cimentada sobre los conceptos    de fin y de voluntad, y realizará aportaciones sobre el Derecho de gentes. Domingo    Báñez polemizará en torno al tema de la libertad humana (<I>De iure et iustitia    decisiones</I>). Al margen de la Escuela de Salamanca cómo no citar la labor    de Diego de <I>Covarrubias y Leyva</I>.    <BR> </p> <H4>El manicomio de Zaragoza</H4>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Pocos años después de la inauguración del Hospital psiquiátrico valenciano    se crea una institución similar en Zaragoza.20 El interés de esta institución    radica en su perduración temporal, lo que permitiría que sirva de ejemplo del    movimiento reformista psiquiátrico que se irradia por Europa a fines del XVIII    y principios del XIX. Pero, paradójicamente, diversos factores quisieron que    el nacimiento del internamiento psiquiátrico moderno coincidiera con el ocaso    de la tradición asistencial española.    <BR>       <BR>   Según papeleta obrante en el Archivo del Ayuntamiento de Zaragoza,21 el rey    <I>Alfonso V</I> había ordenado el 2 de febrero de 1425 la compra de unas casas    para el acogimiento de enfermos. La fundación tenía las características de beneficencia    general, en el sentido de que se acogían en ella ya no solo personas aquejadas    de enfermedades comunes sino también enfermos contagiosos, dementes, expósitos    y mujeres desgraciadas.    <BR>       <BR>   En el frontispicio de este Hospital se encontraba la leyenda: "Domus Informorum,    Urbis et Orbis", indicativa de la apertura de la institución a cualquier persona    de cualquier origen o condición que precisara estar asistida: "Había dos quartos    grandes para locos y locas. Eran éstos de todas las naciones", dirá el P. <I>Murillo</I>    en "De las excelencias de Zaragoza" (1615), según relata<I> Royo</I>.    <BR>       <BR>   En lo que al aspecto psiquiátrico respecta, el establecimiento estaba destinado    a "recoger a los insensatos, evitar los insultos a que se hallaban expuestos,    mejorar su situación y procurar restablecerles el juicio", todo ello da lugar    a que <I>Royo</I> pueda afirmar que:</P>     <blockquote>       <p>"La fundación del Hospital de Nuestra Señora de Gracia marca el punto desde      el cual los dementes dejaron de ser considerados como seres extraordinarios,      y a la antigua apreciación de considerarlos como poseídos del demonio, o como      abortos de la Naturaleza, sigue la de considerarlos como enfermos, tanto que      eran asilados junto a los mismos enfermos comunes."<SPAN class=superscript>22</SPAN></p> </blockquote>     <P>Como señalan <I>Fernández Sanz y Royo Sarría</I>,<SPAN class=superscript>23    </SPAN>lo peculiar de la "Casa de Locos" de Zaragoza fue el hecho de ser de    fundación oficial, "gubernamental, por decirlo así" a diferencia de las otras    instituciones de la época (Valencia, Sevilla y Toledo, concretamente), que fueron    producto de la iniciativa particular. De ahí que, como señala la papeleta obrante    en el archivo municipal: "el dicho Sr. Rey, querient probeir á los pobres enfermos,    había feito comprar unas casas...".    ]]></body>
<body><![CDATA[<BR>       <BR>   La admisión en el Hospital Nuestra Señora de Gracia era precedida de un examen,    para saber según las "Ordinaciones" del Hospital<SPAN class=superscript>24</SPAN>    si son locos o no. Tras la admisión una Junta de médicos determinaba la forma,    medios y tiempos en que habían de poner en cura los locos. Según una papeleta    obrante en la biblioteca de D.A. <I>de San Pío</I>,25 el ingreso se hacía conforme    a las siguientes formalidades:</P>     <blockquote>       <p>"Para ser admitidos por dementes, todos han de traer información jurídica      de ser locos, y también de pobreza, si se han de admitir como pobres. Y porque      la experiencia ha acreditado que, aún con la información de dementes, se tomó      la resolución de que, antes de asentarlos por locos ni pasarlos al departamento,      se detengan en la sala de enfermos, siendo visitados de médicos, y que éstos      se hagan cargo de si están o no locos, para admitirlos por tales o despacharlos".    <BR>     Para los hombres, establecían las Ordenaciones de 1723, había un Padre y para      las mujeres una Madre.    <BR>     "los cuales tendrán cuidado de vestirlos y hacer que anden limpios, mudándoles      camisas y ropa de cama a sus tiempos y que coman a sus horas".</p> </blockquote>     <P>Este paternal tratamiento se completaba con la laborterapia. Laborterapia a    la que el P. Murillo se refería en estos términos:</P>     <blockquote>       <p>"Son estos locos y locas del mucho provecho, porque las locas lavan los paños      y hacen las coladas y otras cosas en las quadras de las mujeres, y los locos      sirven en algunos ministerios tan asquerosos que, si tuvieran juicio, con      dificultad se aplicarían a hacerlos, si no tuvieran muy grande caridad".</p> </blockquote>     <P>La importancia de la laborterapia en el Manicomio de Zaragoza puede verse en    unas reglas u ordenaciones llevadas a cabo por encargo de Felipe V por D. Miguel    Escartín, Obispo de Lérida, en 1723.<SPAN  class=superscript>26</SPAN></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>       <p>"Dentro de la Casa, harán trabajar a los locos en todos los ministerios y      servicios que pudiesen hacer conforme a su disposición; y a las locas, en      hilar, coser, hacer roscadas y otros ejercicios, y pondrán cuidado los regidores...    <BR>     Porque entendemos que hay mucha necesidad de que se tenga particular cuidado      en la curación de los locos, y siendo enfermos como los demás, es justo que      se les apliquen los remedios necesarios".</p> </blockquote>     <P>En cuanto a la asistencia médica, según las mismas "Ordenaciones" de 1723,    se establecía la presencia de dos médicos residentes, nombrados por oposición,    los cuales tenían obligación de visitar a cada enfermo dos veces al día (una    entre 7 y 8 de la mañana y otra entre 2 y 3 de la tarde). El tratamiento farmacológico    era la última ratio, ya que los médicos (dirá la papeleta de la biblioteca de    D. A. de San Pío) "sólo acostumbran medicinar a los que están muy coléricos    o frenéticos".    <BR>   En lo que respecta a la vigilancia según la documentación de D. A. de San Pío:</P>     <blockquote>       <p>"El personal de vigilancia se compone de un padre vigilante mayor y varios      padres menores, y un eclesiástico destinado para celar que los locos sean      asistidos y cuidados con puntualidad. Las locas tienen un padre mayor y la      mujer de éste, que sirve de madre principal, y dos madres inferiores".</p> </blockquote>     <P>No es en absoluto desdeñable la influencia de la experiencia asistencial española,    concretamente de la información sobre el Hospital de Zaragoza en <I>Pinel</I>.    Lo cierto es que José Iberti, a instancias del "Comité de Mendicidad" de París    emitió un informe que lleva por título "Detalles sobre el Hospital de Zaragoza",    que sería publicado en París en 1791 y fue obviamente conocido por Pinel.<SPAN  class=superscript>27</SPAN>    <BR>       <BR>   Además de contener diversa información sobre la apertura asistencial del establecimiento    sin distinción alguna, a las condiciones de las dependencias y del vestuario    y alimentación de los pacientes, dos datos en él contenidos son especialmente    relevantes: el relativo al tratamiento y el concerniente a las condiciones de    ingreso:    ]]></body>
<body><![CDATA[<BR>       <BR>   En lo relativo al tratamiento relata textualmente <I>Iberti</I>:</P>     <blockquote>       <p>"En cuanto al tratamiento, se emplean los baños de agua dulce, los refrescantes;      pero estos medios son, por lo general, infructuosos. Es asimismo difícil practicarles      remedios durante los accesos, sobre todo las sangrías, pues pueden deshacer      el vendaje; mas una experiencia constante ha demostrado en este Hospital que      el medio más eficaz es la ocupación o un trabajo que ejercite sus miembros.      La mayor parte de los locos que se emplean en los talleres u oficios de la      casa curan en general. Los empleos que se dan a los locos en este Hospital      son los de limpiar la casa, a excepción de las salas de enfermos, de llevar      el agua, el carbón, la leña. Se les emplea en la cosecha, trilla, vendimia,      en la recolección de la oliva, en arrancar las malas hierbas del campo; se      les encarga también de llevar los enfermos y los heridos en las camillas,      siempre bajo la inspección de uno de los guardianes que se llama padre".</p> </blockquote>     <P>Por lo que respecta a los requisitos de ingreso:</P>     <blockquote>        <p>"Para que se pueda admitir un loco en este Hospital hace falta que se presente      un certificado firmado por los oficiales de justicia, el cura y el médico      del lugar, con la declaración de indigencia del enfermo y de sus familiares".</p> </blockquote>     <p>Sin embargo, en contra de lo que afirman algunos autores Pinel no llegó a visitar    Zaragoza. Pero lo cierto es que la influencia del modelo asistencial zaragozano    en Pinel es manifiesta, y no solo por la cita que de este manicomio hace sino    incluso porque con la tan famosa ruptura de las cadenas por parte de Pinel,    lo que este hace no es sino equiparar el manicomio francés al español, ya que    "los locos de Zaragoza nunca tuvieron cadenas", concluirá <I>Royo Sarría</I>.<SPAN  class=superscript>28</SPAN>    <BR>       <BR>   El Manicomio de Zaragoza sería absolutamente destruido por los bombardeos del    3 de agosto de 1808 y la destrucción que conllevó la entrada en él de tropas    francesas al día siguiente.    ]]></body>
<body><![CDATA[<BR>       <BR>   Aunque nuestro relato cronológico termina aquí, en 1808, merece la pena dar    una idea de la elección de esta fecha. No es casual. Marca la constatación del    ocaso de la tradición asistencial psiquiátrica en España.    <BR>       <BR>   A comienzos del XIX comienza un proceso de degradación asistencial que puede    imputarse a las desamortizaciones, a los destrozos ocasionados por la guerra,    a la pérdida de las colonias americanas, a la indefinición jurídica de este    tipo de asistencia y a la crisis ideológica y jurídica.<SPAN class=superscript>29</SPAN>    <BR>       <BR>   El fenómeno desamortizador tuvo muy directa repercusión en la degradación de    la asistencia psiquiátrica en este período.<SPAN class=superscript>30</SPAN>    Ya la primera legislación desamortizadora (<I>Godoy</I>, 1797) tiene por objetivo    los bienes de hospicios y hospitales. La segunda época desamortizadora (<I>Mendizábal</I>)    hará el resto. Por su parte la Guerra de la Independencia supuso el saqueo de    patrimonios muebles y la destrucción de inmuebles dedicados a la asistencia    psiquiátrica (como ejemplo el modélico establecimiento de Zaragoza fue incendiado    y destruido por completo). Pero es que, al margen del fenómeno directamente    destructivo de la contienda, la propia situación bélica desarticuló el sistema    de compensación previsto por la legislación desamortizadora, lo que provocó    en las instituciones asistenciales una carencia de medios manifiesta.<SPAN class=superscript>31</SPAN>    A ello hay que añadir la desaparición de un, hasta entonces, relevante soporte    económico: las colonias americanas. Emancipadas casi todas ellas dicho soporte    desapareció. Las sucesivas crisis políticas posteriores a la Guerra de la Independencia    y que van más allá del reinado de <I>Fernando VII</I> provocaron una indefinición    en la regulación asistencial produciéndose un auténtico vacío en este sentido:    eliminados los derechos jurisdiccionales de hospitales y hospicios no se promulgaron    los instrumentos legales que aseguraran la tutela del Estado sobre ellos con    la consecuencia inevitable de que las instituciones quedaron confiadas a su    suerte durante medio siglo.<SPAN class=superscript>32</SPAN> La publificación    de la asistencia psiquiátrica no resolvió en modo alguno el problema, ya que    la Ley de Beneficencia de 23 de enero de 1820 y su Reglamento de 6 de febrero    de 1822 obliga a que las Casas de Locos pasen a las Juntas Municipales de Beneficencia,    las cuales carecían de medios para su mantenimiento.<SPAN class=superscript>33</SPAN>    <BR>   Las consecuencias de ello fueron que los departamentos de dementes de los hospitales    quedaron relegados y el loco -periclitado el movimiento ilustrado-volvió a considerarse    básicamente como un peligro.<SPAN class=superscript>34</SPAN> Al propio tiempo,    y por sí fuera poco, creció la corrupción y la ineficacia.<SPAN  class=superscript>35</SPAN>    <BR>       <BR>   En fin, que primeramente empeoraron las condiciones materiales por falta de    recursos económicos, para después irse borrando todo atisbo asistencial.<SPAN class=superscript>36    </SPAN>Por ello, años después de los comentarios laudatorios de Pinel, la descripción    que hace Esquirol es absolutamente contraria y negativa.<SPAN  class=superscript>37</SPAN>    <BR>       ]]></body>
<body><![CDATA[<BR>   A principios del XIX funcionaban los manicomios de Valencia, Zaragoza, Sevilla,    Toledo y Valladolid, a la vez que existían hospicios para enajenados y manicomios    adscritos a hospitales generales en otras ciudades.38 Pero avanzado el siglo,    la situación se volvería tal que Giné y Partagás afirmará:</p>     <blockquote>        <p>"En España, no obstante haber sido los iniciadores de tan santa institución,      estamos en este punto tan sumamente rezagados, que casi debemos contentarnos      con tener una página gloriosa en la historia de la filatropía".<SPAN class=superscript>39</SPAN></p> </blockquote>     <p>Vendrían después tiempos aciagos, marcados por un deseo de mimetizar legislaciones    foráneas (Ley de internamientos francés de 1838) pero, sobre todo, por un hecho    constatado por los escasos trabajos que sobre esta época existen,40 la utilización    del internamiento con un inocultable componente clasista: se internarán en instituciones    benéficas -públicas o privadas- aquellos enfermos que no puedan -o no se deseen    acoger- por familias acomodadas.</p> <H4></H4> <H4>Summary    <BR></H4> In 1409, a Mercedarian friar named P. Jofré inaugurated what was considered by  a large part of the doctrine followers as the first psychiatric hospital as such  in the history. Regardless of the controversies about its primacy, it is true  that this establishment is an example of a humanitarian tradition which, materialized  in the creation of a number of psychiatric institutions in Spain and America,  lasted until the beginning of the 19th century and which influenced- in this case  through the descriptions of the psychiatric hospital of Zaragoza- the work of  Philippe Pinel, the well-known leader of the psychiatric reform. Therefore, the  mental hospitals in Valencia and Zaragoza are paradigms of the starting and decline  of the psychiatric assistance in Spain from 1409 to 1808.      <P>Subject headings: PSYCHIATRIC HOSPITALS/history; SPAIN.     <BR> </P>     <P></P>     <P></P>     <P></P> <H4>    ]]></body>
<body><![CDATA[<BR>Referencias bibliográficas</H4> <OL>       <!-- ref --><LI>De los que da buena cuenta Nogales A. La enfermería y el cuidado de los    enfermos mentales en el s. XV. Cultura de los cuidados 2001;9:15-21.    <BR>       <!-- ref --><LI>Libro Becerro manuscrito por Manuel Calvo el 22 de diciembre de 1848, p.    1. Se traduciría por: "En esta ciudad hay muchas y muy importantes obras pías    y caritativas; una falta, sin embargo, y es muy necesaria; ésta es, un    hospital o casa en donde los pobres inocentes y furiosos sean recogidos...    porque sería una cosa y obra muy santa que Valencia construyera un albergue u    hospital en le que tales locos e inocentes estuviesen de tal manera que no    deambulasen por la ciudad y no pudieran hacer ni recibir daño". Recogido por    Merenciano FM. Vida y obra del P. Jofré. Archivos Iberoamericanos de Historia    de la Medicina. 1950;II(2):318.    <BR>       <!-- ref --><LI>Real privilegio recogido en Domingo F y Calatayud J. El primer hospital    psiquiátrico del mundo. Valencia: Diputación Provincial, 1959. Recogido por    López Piñero JM. Antología de clásicos médicos. Madrid: Triacastela,    1998:122-123.    <BR>       <!-- ref --><LI>Cfr. Martín JL. La Península en la Edad Media, Barcelona: Teide,    1980:903-912. Que se basa para hacer tal afirmación en las descripciones de    Francesc Eiximenis ("Regiment de la Cosa pública"), el anónimo "Doctrina    compendiosa" y los trabajos de Álvaro Santamaría y Leopoldo Piles.    <BR>       <!-- ref --><LI>Alexander FG y Selesnick ST. Historia de la Psiquiatría. Barcelona: Espax,    1970: 150; Fernández E. Historia de la asistencia a los alienados. Trabajos de    la Cátedra de Historia Crítica de la Medicina 1932-1933; I:47 y Royo JM. El    Manicomio de Zaragoza (Seis siglos de fundación). Trabajos de la Cátedra de    Historia Crítica de la Medicina 1935-1936;VII:58.    <BR>       <!-- ref --><LI>Merenciano FM. Vida y obra del P. Jofré. Archivos Iberoamericanos de    Historia de la Medicina 1950;II(2):308ss.    <BR>       <!-- ref --><LI>González Duro E. Historia de la locura en España. TI. Madrid: Temas de    Hoy, 1994:28-35.    <BR>       <!-- ref --><LI>Partagás JR. Hospitales de Valencia en el siglo XV. Su administración,    régimen interior y condiciones higiénicas. Madrid, 1927; Simó D. Notas    históricas del Hospital de Inocents, follcs i Orats de Valencia. Valencia,    1957; Merenciano FM. Op. cit. 309-359.    <BR>       <!-- ref --><LI>Barcia D. Historia de la psiquiatría española. Madrid: You &amp; Us,    1996-107-111; López Ibor JJ y López-Ibor Aliño JJ. Historia de la psiquiatría    española. En: Ruiz Ogara C López-Ibor Aliño JJ y Barcia D. Psiquiatría.    Barcelona: Toray, 1982:31-32. Sobre el Maristán de Granada García Granados JA,    Girón E. y Salvatierra V. El Maristán de Granada. Un Hospital islámico.    Granada, 1989.    <BR>       <!-- ref --><LI>Merenciano FM. op. cit.: 314, 323.    <BR>       <!-- ref --><LI>Eager R. The Treatment of Mental Disorders (Ancient and Modern). Exeter,    1945; Zilboorg, History of Mental Psychology. New York, 1941 y O´Donoghue. The    story of the Betlehem Hospital from its foundation in 1247, 1914; New York,    1945.    <BR>       <!-- ref --><LI>Comelles JM. La razón y la sinrazón. Asistencia psiquiátrica y desarrollo    del Estado en la España contemporánea. Barcelona: PPU, 1988:37.    <BR>       <!-- ref --><LI>Citado por Merenciano FJ. Op. cit.; 324ss.    <BR>       <!-- ref --><LI>Según el "Llibre de costums generals scrites de la insigne ciutad de    Tortosa". "Puede uno prender a su pariente loco u orate, por su propia    autoridad y conservale y retenerle preso en hierros o en otra cárcel, hasta    que haya recobrado el sentido o haya muerto, para que no haga daño en personas    o cosas. Y por muy grande que sea el daño que haga, el orate o loco no puede    ser castigado ni puesto en tormento.    "    <BR>       ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><LI>González Duro E. Historia de la locura en España. T.I. Madrid: Temas de    Hoy, 1994:32-33.    <BR>       <!-- ref --><LI>Merenciano FJ. Op. cit.; 326.    <BR>       <!-- ref --><LI>Comelles JM. La razón y la sinrazón. Asistencia psiquiátrica y desarrollo    del Estado en la España contemporánea. Barcelona: PPU, 1988:34.    <BR>       <!-- ref --><LI>Lope de Vega F. Los locos de Valencia. Madrid: Aguilar, 1996.    <BR>       <!-- ref --><LI>Barcia D. Historia de la psiquiatría española. Madrid: You &amp; Us, 1996    y Merenciano FM. Op. cit.: 337.    <BR>       ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><LI>Cfr. en general sobre este establecimiento Fernández Doctor A. El Hospital    Real y General De Gracia de Zaragoza en el s. XVIII. Zaragoza: Instituto    Fernando el Católico, 1987.    <BR>       <!-- ref --><LI>Royo Sarría JM. El Manicomio de Zaragoza (Seis siglos de fundación).    Trabajos de la Cátedra de Historia Crítica de la Medicina 1935-1936; VII:    59ss.    <BR>       <!-- ref --><LI>Royo Sarría JM. Op. cit.; 61. Lo más relevante de este establecimiento    sería, según la doctrina, la introducción del "tratamiento moral", desde su    misma fundación; López Ibor JJ y López-Ibor Aliño JJ: op. cit.; 33. Cfr.    Gimeno Riera J. La casa de los locos y el Hospital de Nuestra Señora de    Gracia. Zaragoza, 1808.    <BR>       <!-- ref --><LI>Fernández Sanz E. Historia de la asistencia a los alienados. Trabajos de    la Cátedra de Historia Crítica de la Medicina 1932-1933; I: 49, 51 y Royo    Sarría JM. Op. cit.; 58.    <BR>       <!-- ref --><LI>Ordinaciones del Hospital Real y General de Nuestra Señora de Gracia de la    Ciudad de Zaragoza. Zaragoza, 1723: 81ss. Cfr. Royo Sarría JM. Op. cit.; 64 y    Jiménez Salas M. Historia de la asistencia social en España en la Edad    Moderna. Madrid: CSIC, 1958:166.    <BR>       ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><LI>Para la descripción de estas Ordinaciones sigo a Royo Sarría JM. Op.    Cit.    <BR>       <!-- ref --><LI>Fernández Sanz E. op. cit.; 53.    <BR>       <!-- ref --><LI>El informe se titula "Detalles sobre el Hospital de Zaragoza, en España,    destinado especialmente al tratamiento de locos o maníacos, por M. Iberti,    Doctor en Medicina", y fue publicado en La Médecine eclairée par les sciences    physiques, au Journal es écouvertes relatives aux différents parties de 1´ art    de guerir, bajo la Dirección de Fourcroy (París, 1791, T. II: 315-318). El    informe aparece reproducido en Espinosa Iborra J. Un testimonio de la    influencia de la psiquiatría española de la ilustración en la obra de Pinel:    el informe de José Iberti acerca de la asistencia en el Manicomio de Zaragoza    (1791), Asclepio 1964;XVI:179-182.    <BR>       <!-- ref --><LI>Royo Sarría JM. Op. cit.: 79.    <BR>       <!-- ref --><LI>Comelles JM. Op. cit.; 39-41.    <BR>       ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><LI>Hay acuerdo doctrinal al respecto: Espinosa Iborra, J. La asistencia    psiquiátrica en la España del siglo XIX. Tesis Doctoral. Valencia, noviembre    1965:41-43; Comelles JM. Op. cit.: 39-40; Barcia D. Op. cit.:130ss.    <BR>       <!-- ref --><LI>Espinosa Iborra J. La asistencia psiquiátrica en la España del siglo XIX.    Op. cit.: 41-42; Comelles JM. Op. cit.: 40.    <BR>       <!-- ref --><LI>Álvarez-Uría F. Miserables y locos. Medicina mental y orden social en la    España del XIX. Barcelona: Tusquets, 1983.    <BR>       <!-- ref --><LI>Cfr, Arias Miranda J. Reseña histórica de la Beneficencia española.    Madrid, 1862.    <BR>       <!-- ref --><LI>Espinosa Iborra J. La asistencia psiquiátrica en la España del siglo XIX.    Op. cit.:44.    <BR>       ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><LI>Fontana J. La quiebra de la monarquía absoluta. Barcelona: Ariel,  1971.    <BR>       <!-- ref --><LI>Espinosa Iborra J. La asistencia psiquiátrica en la España del siglo XIX.    Op. cit.:45-46.    <BR>       <!-- ref --><LI>Esquirol E. Maisons d´aliénés. En: Dictionnaire des sciences médicales.    Vol. 30. Paris, 1818:47-95.    <BR>       <!-- ref --><LI>Bertolín JM. Dispositivos de asistencia psiquiátrica en la España    contemporánea del período de "entresiglos". Asclepio 1993;XLV(1):195.    <BR>       <!-- ref --><LI>Gine y Partagás J. Curso elemental de higiene privada y pública. T. II.    Barcelona: Librería de Juan y Antonio Bastinos Edits., 1882: 420. La culpa,    según Gine no es achacable a los médicos, sino a la Administración pública    "que raras veces se ha dignado fijar su atención en este asunto".    <BR>       ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><LI>Muy especialmente Bercovitz R. La marginación de los locos y el Derecho.    Madrid: Taurus, 1976. </LI>    </OL>     <P>Recibido: 30 de octubre de 2002. Aprobado: 2 de noviembre de 2002.    <BR><I>Luis  Fernando Barrios Flores</I>. Hospital Psiquiátrico Penitenciario de Alicante,  España.    <BR></P>     <P>*Por los interesantes comentarios realizados por el autor en las referencias  bibliográficas, el Comité Editorial de esta Revista decidió publicarlas tal y  como fueron presentadas.    <BR></P>      ]]></body><back>
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<collab>De los que da buena cuenta Nogales A</collab>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La enfermería y el cuidado de los enfermos mentales en el s: XV]]></article-title>
<source><![CDATA[Cultura de los cuidados]]></source>
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<collab>Libro Becerro manuscrito por Manuel Calvo el 22 de diciembre de 1848, p. 1</collab>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Se traduciría por: "En esta ciudad hay muchas y muy importantes obras pías y caritativas; una falta, sin embargo, y es muy necesaria; ésta es, un hospital o casa en donde los pobres inocentes y furiosos sean recogidos... porque sería una cosa y obra muy santa que Valencia construyera un albergue u hospital en le que tales locos e inocentes estuviesen de tal manera que no deambulasen por la ciudad y no pudieran hacer ni recibir daño". Recogido por Merenciano FM. Vida y obra del P. Jofré.]]></article-title>
<source><![CDATA[Archivos Iberoamericanos de Historia de la Medicina.]]></source>
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<collab>Real privilegio recogido en Domingo F y Calatayud J</collab>
<source><![CDATA[El primer hospital psiquiátrico del mundo: Valencia: Diputación Provincial, 1959. Recogido por López Piñero JM. Antología de clásicos médicos.]]></source>
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<source><![CDATA[La Península en la Edad Media, Barcelona: Teide, 1980:903-912. Que se basa para hacer tal afirmación en las descripciones de Francesc Eiximenis ("Regiment de la Cosa pública"), el anónimo "Doctrina compendiosa" y los trabajos de Álvaro Santamaría y Leopoldo Piles]]></source>
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<source><![CDATA[Historia de la Psiquiatría: Barcelona: Espax, 1970: 150; Fernández E. Historia de la asistencia a los alienados. Trabajos de la Cátedra de Historia Crítica de la Medicina 1932-1933; I:47 y Royo JM. El Manicomio de Zaragoza (Seis siglos de fundación). Trabajos de la Cátedra de Historia Crítica de la Medicina 1935-1936;VII:58]]></source>
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