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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Apuntes sobre subjetividad y estadística en la investigación en salud]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The most important task of statistics is to provide the mere personal judgement with quantitative objective alternatives in order to protect us from subjectivity and the sesgos in the process of obtention of new knowledge. The significance tests are considered the highest expression of this eagerness of objectivity, since it is believed that they may generate conclusions independently of the persons using them. This paper intends to establish that it is a false illusion and that, in reality, this approach has serious conceptual and practical limitations preventing it from fulfilling precisely the task that gave origin to it and which are more difficult every day to be ignored. It is true that subjectivity cannot be completely avoided and that’s why it is more useful to have a method combining the subjectively accumulated evidences with the objective information obtained from an experiment in particular. Bayes’ methods offer this possibility]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p>Instituto superior de ciencias m&eacute;dicas de la habana</p><h2>Apuntes  sobre subjetividad y estad&iacute;stica en la investigaci&oacute;n en salud    <br>  </h2>    <p><i><a href="#cargo">Luis Carlos Silva Ay&ccedil;aguer<span class="superscript">1</span>  y Alina Benavides Rodr&iacute;guez<span class="superscript">2 </span></a><span class="superscript"><a name="autor"></a></span></i></p><h4>Resumen</h4>    <p>La  tarea m&aacute;s importante de la estad&iacute;stica es proporcionar alternativas  cuantitativas objetivas al mero juicio personal, de manera que nos proteja de  la subjetividad y los sesgos en el proceso de obtenci&oacute;n de nuevos conocimientos.  Las pruebas de significaci&oacute;n se consideran la expresi&oacute;n m&aacute;s  encumbrada de ese af&aacute;n de objetividad, pues se cree que pueden generar  conclusiones independientemente de las personas que las emplean. Este trabajo  procura fundamentar que esta es una falsa ilusi&oacute;n y que, en realidad, este  enfoque tiene serias limitaciones conceptuales y pr&aacute;cticas que le impiden  cumplir cabalmente la tarea que le dio origen, las cuales se tornan cada d&iacute;a  m&aacute;s dif&iacute;ciles de soslayar. Lo cierto es que la subjetividad no es  enteramente evitable, por lo que resulta mucho m&aacute;s &uacute;til contar con  un m&eacute;todo que combine las evidencias subjetivamente acumuladas, con la  informaci&oacute;n objetiva obtenida de un experimento en particular. Los m&eacute;todos  bayesianos ofrecen esta posibilidad.</p>    <p><i>DeCS: </i>ESTAD&Iacute;STICAS DE  SALUD; TEOREMA DE BAYES.</p><h4>Introducci&oacute;n</h4>    <p>La estad&iacute;stica  ha sufrido un proceso que pudi&eacute;ramos llamar de tr&aacute;nsito: de la marginalidad  a la cima. Si bien 50 a&ntilde;os atr&aacute;s pr&aacute;cticamente no se utilizaba  en las investigaciones m&eacute;dicas, en estos momentos muchos investigadores  del &aacute;mbito sociol&oacute;gico, salubrista, epidemiol&oacute;gico o cl&iacute;nico  sienten que sus trabajos no tienen suficiente rigor cient&iacute;fico si no vienen  avalados por al menos un proceder estad&iacute;stico.<span class="superscript">1</span>  Por su car&aacute;cter mecanicista, tal doctrina es insostenible, aunque sin duda  esta disciplina puede muchas veces ocupar un importante espacio como recurso instrumental  para operar en el mundo de la investigaci&oacute;n m&eacute;dico-social.     <br>  </p>    <p>Dicho de manera general, la tarea m&aacute;s importante de la estad&iacute;stica  es proporcionar alternativas cuantitativas objetivas al mero juicio personal,  que permitan una interpretaci&oacute;n adecuada de los datos producidos por los  estudios.<span class="superscript">2 </span>Este recurso no demor&oacute; en resultar  extremadamente &uacute;til para los editores de revistas y responsables administrativos,  pues a principios de siglo la ausencia de una herramienta que aquilatara cuantitativamente  el significado de los hallazgos propici&oacute; que las an&eacute;cdotas cl&iacute;nicas  poblaran las revistas m&eacute;dicas. Se hac&iacute;a necesario, por tanto, usar  procedimientos que cuantificaran el peso probatorio de los resultados y que complementaran  los razonamientos verbales, de modo que los protegiera de la subjetividad (Silva  LC. La crisis de las pruebas de significaci&oacute;n y la alternativa bayesiana.  Memorias del XI Congreso de la Sociedad Gallega de Estad&iacute;stica e Investigaci&oacute;n  Operativa, 1999. Santiago de Compostela).    <br> </p>    <p>Lo cierto es que, aunque  la objetividad es un deseo natural y leg&iacute;timo, lamentablemente resulta  inalcanzable en estado puro. La estad&iacute;stica no puede resolver este conflicto,  pues todo proceso inferencial, incluso cuando se lleva adelante con el concurso  de esta disciplina, tendr&aacute; siempre un componente subjetivo. Si bien las  t&eacute;cnicas estad&iacute;sticas pueden ser muy &uacute;tiles, suelen generar  una ilusi&oacute;n que es perniciosa en la medida que inyectan una convicci&oacute;n  que conspira contra la obligaci&oacute;n de examinar la realidad a trav&eacute;s  de un pensamiento integral. Nuestro prop&oacute;sito es desarrollar algunas ideas  en la l&iacute;nea de fundamentarlo.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p><b>Inevitabilidad de lo subjetivo</b></p>    <p>  En la investigaci&oacute;n m&eacute;dico-social el componente subjetivo es ineludible,  y en cierto sentido conveniente. Se supone que, al aplicar cierto procedimiento  estad&iacute;stico a un conjunto de datos, lo que se procura es que el an&aacute;lisis  gane en objetividad; es decir, que los puntos de vista del investigador no puedan  modificar sustancialmente las conclusiones, pero la verdad es que los m&eacute;todos  estad&iacute;sticos est&aacute;n lejos de garantizar autom&aacute;ticamente tal  desideratum.     <br> </p>    <p>Todos sabemos que la forma de operacionalizar las variables,  los puntos de corte que se eligen, el nivel de significaci&oacute;n empleado,  las escalas de medici&oacute;n adoptadas, las pruebas de significaci&oacute;n  utilizadas, son solo algunos ejemplos de la larga lista de instrumentos estad&iacute;sticos  que no hay m&aacute;s remedio que elegir seg&uacute;n un punto de vista que var&iacute;a  entre investigadores. Tal carencia de pautas uniformes es especialmente acusada  en el punto culminante del proceso: a la hora de realizar inferencias una vez  examinados los resultados. De hecho, cuando un paquete estad&iacute;stico concluye  su tarea, muchos investigadores creen que tambi&eacute;n ha terminado la suya.  Se trata de un error esencial: en ese punto comienza la zona m&aacute;s importante  de la tarea del investigador, quien no podr&aacute; eludir dar una impronta subjetiva  a su an&aacute;lisis.     <br> </p>    <p>La creencia en la capacidad de la estad&iacute;stica  para inyectar objetividad (e incluso, para garantizarla) tiene sus ra&iacute;ces  en los procedimientos de pruebas de significaci&oacute;n, ampliamente usados en  la investigaci&oacute;n m&eacute;dico-social. Sin embargo, como se&ntilde;alan  Berger y Berry3 en un revelador art&iacute;culo publicado hace ya algunos a&ntilde;os  en una prominente revista especializada, &quot;...el uso com&uacute;n de la estad&iacute;stica  parece haberse fosilizado, principalmente debido a la visi&oacute;n de que la  estad&iacute;stica cl&aacute;sica es la forma objetiva de analizar datos&quot;.</p>    <p>      <br> <b>La prueba de significaci&oacute;n &iquest;paradigma de objetividad?</b></p>    <p>Sin  dudas, su aparici&oacute;n en escena represent&oacute; un cambio importante con  respecto a los m&eacute;todos anteriores, ya que se trata de un proceder que esencialmente  dictaba las acciones del investigador. De hecho, se convirti&oacute; en una estrategia  ampliamente promovida y aceptada en el &aacute;mbito investigativo; tal acogida  se debi&oacute;, probablemente a que, como se&ntilde;ala Goudman,4 tanto para  los investigadores como para los editores de revistas y responsables administrativos,  resulta muy atractivo contar con procedimientos cuantitativos capaces de generar  conclusiones independientemente de las personas que realizan el estudio.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p>Sin  embargo, en realidad la prueba de significaci&oacute;n actual procede de la uni&oacute;n  de dos perspectivas originalmente divergentes, lo cual ha dado lugar a un procedimiento  con serias limitaciones conceptuales y pr&aacute;cticas. Como apunta el importante  estad&iacute;stico y epistem&oacute;logo norteamericano Richard Royall,<span class="superscript">2</span>  ni la literatura general ni los programas docentes de estad&iacute;stica informan  de sus contradicciones. Tampoco se da cuenta del intenso debate que estas han  animado durante casi 70 a&ntilde;os entre muchos estad&iacute;sticos que se cuestionan  (o defienden) la &quot;solidez&quot; de las pruebas de significaci&oacute;n.<span class="superscript">5-6</span>    <br>  </p>    <p>Este escamoteo ha contribuido a abonar en la mayor&iacute;a de los profesionales  sanitarios la err&oacute;nea convicci&oacute;n de que sus resultados tendr&aacute;n  m&aacute;s rigor cient&iacute;fico por el solo hecho de venir acompa&ntilde;ados  de &quot;valores p&quot;.     <br> </p>    <p>El debate en torno a las pruebas de significaci&oacute;n  en sociolog&iacute;a data de la d&eacute;cada del 50, pero sus ra&iacute;ces se  remontan a un art&iacute;culo de Margaret Hagood publicado en 1941 bajo el t&iacute;tulo  &quot;Estad&iacute;stica para soci&oacute;logos&quot;.<span class="superscript">7</span>  Desde entonces, muchas observaciones cr&iacute;ticas se han venido acumulando,  hasta conformar hoy un reclamo metodol&oacute;gico de tal magnitud que cada d&iacute;a  se torna m&aacute;s dif&iacute;cil soslayar.     <br> </p>    <p>Entre las diversas objeciones  que se le hacen al m&eacute;todo,8 la que mejor viene al caso es que no toma en  cuenta de manera formal en el modelo de an&aacute;lisis, la informaci&oacute;n  anterior a los datos actuales, la que proviene de estudios previos, o de la experiencia  emp&iacute;rica informalmente acumulada que siempre se tiene sobre el problema  que se examina. Esto supone un vac&iacute;o de opiniones, una orfandad total de  informaci&oacute;n, que es irreal en la pr&aacute;ctica.<span class="superscript">9</span>    <br>  </p>    <p>El precio que tenemos que pagar para disfrutar los beneficios de la &quot;objetividad&quot;  inherente a estas pruebas es abandonar nuestra capacidad para juzgar presuntas  verdades en un estudio individual. En la pr&aacute;ctica esto significa que lo  &uacute;nico que puede hacerse es comunicar si los resultados son estad&iacute;sticamente  significativos o no, y actuar de acuerdo con ese veredicto. Para algunos, se trata  de un hecho profundamente anticient&iacute;fico y contrario a la intuici&oacute;n.  Ello explica que no sea infrecuente hallar trabajos en que el texto anal&iacute;tico  que subsigue a la aplicaci&oacute;n de la prueba parece desentenderse de las propias  reglas que esta impone. Por eso no es extra&ntilde;o leer frases del tipo &quot;aunque  la diferencia no es significativa, n&oacute;tese que...&quot;, o del tipo &quot;no  hemos hallado significaci&oacute;n, pero con una muestra m&aacute;s grande&#133;&quot;.  A este &uacute;ltimo caso destinamos el siguiente p&aacute;rrafo.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p>Otras  cr&iacute;ticas est&aacute;n relacionadas con el procedimiento per se y cuestionan  seriamente el car&aacute;cter objetivo que se les atribuye. La endeblez m&aacute;s  grave en este sentido es que, dada la naturaleza de los valores p, el rechazo  o la aceptaci&oacute;n de una hip&oacute;tesis resulta ser, simplemente, un reflejo  del tama&ntilde;o de la muestra: si esta es suficientemente grande, siempre se  rechazar&aacute; la hip&oacute;tesis nula. Esto nos coloca en una aparente paradoja:  cuando operamos con una parte muy peque&ntilde;a de la realidad (una muestra muy  peque&ntilde;a), entonces no podemos obtener conclusi&oacute;n alguna, como es  l&oacute;gico e intuitivo, lo cual conduce a que muchos investigadores, cuyos  resultados no alcanzan la esperada significaci&oacute;n estad&iacute;stica, proclamen  que con un tama&ntilde;o de muestra mayor casi seguramente lo hubieran logrado.  Lamentablemente, y esto es lo realmente grave, tienen raz&oacute;n; pero eso significa  que tampoco se puede sacar nada en claro cuando se trabaja con una muestra muy  grande, puesto que en tal caso el rechazo de la hip&oacute;tesis nula queda virtualmente  asegurado.<span class="superscript">10</span>    <br> </p>    <p>Por otra parte, para  ilustrar el mal uso que se hace del procedimiento, baste reparar en la confusi&oacute;n  que se ha establecido entre significaci&oacute;n estad&iacute;stica y significaci&oacute;n  cl&iacute;nica o social. A pesar de que muchos han arg&uuml;ido que la decisi&oacute;n  no debe basarse exclusivamente en la significaci&oacute;n estad&iacute;stica sino  que ha de atenderse tambi&eacute;n a la significaci&oacute;n sustantiva cl&iacute;nica  o social, este error se contin&uacute;a cometiendo. Seg&uacute;n <i>Hagood</i>,<span class="superscript">7  </span>en la prisa por aplicar las pruebas de significaci&oacute;n, los investigadores  olvidaron que &quot;significaci&oacute;n estad&iacute;stica&quot; es simplemente  la base para el rechazo de una hip&oacute;tesis nula En este sentido, hace m&aacute;s  de 15 a&ntilde;os Feinstein11 apuntaba:</p>    <p>&quot;Si la demanda cr&iacute;tica  hubiera sido que la investigaci&oacute;n produjese ambos tipos de significaci&oacute;n  (la que concierne al &aacute;rea estoc&aacute;stica y la que se vincula con los  atributos cualitativos) entonces la alienaci&oacute;n intelectual de hoy no hubiera  ocurrido. Sin embargo, desafortunadamente la palabra significaci&oacute;n fue  reservada s&oacute;lo en su connotaci&oacute;n estoc&aacute;stica, y la palabra  estad&iacute;stica le fue adjuntada para crear la significaci&oacute;n estad&iacute;stica  como paradigma de calidad e importancia en la investigaci&oacute;n m&eacute;dica...&quot;.    <br>      <br> <i>Cohen</i>,<span class="superscript">12</span> en un art&iacute;culo cuyo  ingenioso t&iacute;tulo resume una pat&eacute;tica realidad cotidiana, escrib&iacute;a  c&aacute;usticamente:</p>    <p>&quot;Despu&eacute;s de cuatro d&eacute;cadas de duras  cr&iacute;ticas, el ritual de probar la significaci&oacute;n de hip&oacute;tesis  nulas -decisiones dicot&oacute;micas mec&aacute;nicas alrededor del sacralizado  criterio de 0,05 -a&uacute;n persiste. [...] &iquest;Cu&aacute;l es el problema  con las pruebas de significaci&oacute;n? Bueno, que entre otras cosas, no nos  dicen lo que queremos saber, y deseamos tanto saber que lo que queremos saber  es esto, que por desesperaci&oacute;n, sin embargo, creemos que lo hace&quot;.  </p>    <p>La situaci&oacute;n ha llegado a tal punto que en sus recomendaciones de  octubre del 2001, el Comit&eacute; Internacional de Directores de Revistas M&eacute;dicas  (Grupo de Vancouver)<span class="superscript">13</span> llega a establecer que:  &quot;Se evitar&aacute; la dependencia exclusiva de las pruebas estad&iacute;sticas  de verificaci&oacute;n de hip&oacute;tesis, tal como el uso de los valores p,  que no aportan ninguna informaci&oacute;n cuantitativa importante&quot; (Comit&eacute;  Internacional de Directores de Revistas M&eacute;dicas. Octubre, 2001. Requisitos  uniformes de los manuscritos enviados a revistas biom&eacute;dicas).    <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Pero  si la significaci&oacute;n estad&iacute;stica no aporta nada cuando no se involucra  en el an&aacute;lisis a la significaci&oacute;n cl&iacute;nica, entonces el componente  subjetivo que se asocia inexorablemente a esta &uacute;ltima, mediatiza autom&aacute;ticamente  a la primera.     <br> </p>    <p>El procedimiento de prueba de significaci&oacute;n actual  supuso un cambio en materia de autoridad m&eacute;dica, que pas&oacute; de estar  en manos de aquellos con conocimiento de las bases biol&oacute;gicas y sociales  de la medicina a las de quienes dominan los m&eacute;todos cuantitativos, o hacia  los resultados cuantitativos solamente, como si los n&uacute;meros pudieran hablar  por ellos mismos.<span class="superscript">14</span>    <br> </p>    <p>Lo inquietante  en el procedimiento cl&aacute;sico no radica en que la subjetividad desempe&ntilde;e  un papel en el proceso; sino que en lugar de reducir la influencia del componente  subjetivo, las pruebas de hip&oacute;tesis puedan servir en realidad solamente  para ocultar su participaci&oacute;n.</p>    <p>    <br> <b>M&eacute;todos bayesianos:  una nota final</b></p>    <p>Lo cierto es que la subjetividad (algo bien diferente  a la arbitrariedad o al capricho) es un fen&oacute;meno inevitable, especialmente  en un marco de incertidumbre como el de las ciencias biol&oacute;gicas y sociales;  siempre aparecer&aacute; en una u otra medida, e independientemente del recurso  estad&iacute;stico que se emplee. Por tanto, resultar&iacute;a mucho m&aacute;s  &uacute;til, adem&aacute;s de ser consistente con las demandas de la intuici&oacute;n,  contar con un m&eacute;todo que combine las evidencias subjetivamente acumuladas  con la informaci&oacute;n objetiva obtenida de un experimento en particular. Los  m&eacute;todos bayesianos ofrecen esta posibilidad.    <br> </p>    <p>Si bien la exposici&oacute;n  de este recurso exige un nivel te&oacute;rico que desborda el que consideramos  oportuno para estas reflexiones, procede destacar que se trata de una aproximaci&oacute;n  metodol&oacute;gica que est&aacute; a salvo de casi todas las impugnaciones que  se le hacen a las pruebas de significaci&oacute;n y que goza del atractivo de  incorporar formal y expl&iacute;citamente los conocimientos aportados por experiencias  previas dentro del proceso anal&iacute;tico y los contempla, por tanto, en las  conclusiones.<span class="superscript">15</span> Tiene sus propios conflictos,  pero ahora interesa subrayar uno de sus m&eacute;ritos indiscutibles: asume sin  ambages la existencia de un marco subjetivo ineludible en el an&aacute;lisis y,  en lugar de actuar como si no existiera, obligan al investigador a expresar probabil&iacute;sticamente  sus puntos de vista aprior&iacute;sticos y luego incorpora ese resultado en el  an&aacute;lisis formal de los datos. Tal es el planteamiento esencial del ya citado  trabajo de <i>Berger</i> y <i>Berry</i><span class="superscript">3 </span>cuando  llaman a descartar la noci&oacute;n de que la estad&iacute;stica puede ser incontaminadamente  objetiva, y a &quot;abrazar la necesidad de la subjetividad a trav&eacute;s del  an&aacute;lisis bayesiano, el cual puede conducir a un an&aacute;lisis de datos  m&aacute;s flexible, poderoso y comprensible&quot;.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p>Seg&uacute;n nuestro  juicio, el proceso intelectual asociado a la inferencia bayesiana es mucho m&aacute;s  coherente con el pensamiento natural del cient&iacute;fico que el que se vincula  con las pruebas cl&aacute;sicas de hip&oacute;tesis. Estos procedimientos constituyen  una tecnolog&iacute;a emergente de procesamiento y an&aacute;lisis de la informaci&oacute;n  para la que cabe esperar una presencia cada vez m&aacute;s intensa en el campo  de la aplicaci&oacute;n de la estad&iacute;stica a la investigaci&oacute;n emp&iacute;rica  contempor&aacute;nea. Para tener una idea de en qu&eacute; medida tal expectativa  dista de ser un afiebrado deseo, basta detenerse en el elocuente resumen de sus  aplicaciones recientemente publicado por <i>David Malakoff</i><span class="superscript">15</span>  en la prestigiosa revista Science. </p><h4>Summary</h4>    <p>The most important task  of statistics is to provide the mere personal judgement with quantitative objective  alternatives in order to protect us from subjectivity and the sesgos in the process  of obtention of new knowledge. The significance tests are considered the highest  expression of this eagerness of objectivity, since it is believed that they may  generate conclusions independently of the persons using them. This paper intends  to establish that it is a false illusion and that, in reality, this approach has  serious conceptual and practical limitations preventing it from fulfilling precisely  the task that gave origin to it and which are more difficult every day to be ignored.  It is true that subjectivity cannot be completely avoided and that&#146;s why  it is more useful to have a method combining the subjectively accumulated evidences  with the objective information obtained from an experiment in particular. Bayes&#146;  methods offer this possibility. </p>    <p><i>Subject headings: </i>HEALTH STATISTICS;  BAYES THEOREM. </p><h4>    <br> Referencias bibliogr&aacute;cas</h4><ol>     <!-- ref --><li> Silva  LC. Cultura estad&iacute;stica e investigaciones en el campo de la salud: una  mirada critica. Madrid: D&iacute;az de Santos; 1997.    <br> </li>    <!-- ref --><li>Royall RM. Statistical  evidence: a likelihood paradigm. Boca Raton: Chapman &amp; Hall/CRC; 1997.    <br>  </li>    <!-- ref --><li>Berger JO, Berry DA. Statistical analysis and the illusion of objectivity.  Am Scientist 1988;76:159-65.    <br> </li>    <!-- ref --><li>Goodman SN. Toward evidence-based medical  statistics (I): The p value fallacy&quot;. Ann Int Med 1999;130:995-1004.    <br>  </li>    <!-- ref --><li>Morrison DE, Henkel RE. The Significance test controversy -A Reader.  Chicago: Aldine Publishing Company; 1970.    <br> </li>    <!-- ref --><li>Nickerson RS. Null hypothesis  significance testing: a review of an old and continuing controversy. Psychol Methods  2000;5:241-301.    <br> </li>    <!-- ref --><li>Hagood MJ. Statistics for sociologists. New York:  Reynal and Hitchcock; 1941.    <br> </li>    <!-- ref --><li>Silva LC. La alternativa bayesiana. Brotes  2000;1:1-4.    <br> </li>    <!-- ref --><li>Silva LC, Benavides A. El enfoque bayesiano: otra manera  de inferir. Gaceta Sanit 2001;15:341-6.    <br> </li>    <!-- ref --><li>Benavides A, Silva LC. Contra  la sumisi&oacute;n estad&iacute;stica: un apunte sobre las pruebas de significaci&oacute;n.  Metas Enferm 2000;3:35-40.    <br> </li>    <!-- ref --><li> Feinstein AR. Clinical epidemiology:  The architecture of clinical research. Philadelphia: W.B. Saunders Company; 1985.    <br>  </li>    <!-- ref --><li>Cohen J. The earth is round (p&lt;.05). Am Psychol 1994;49:997-1003.    <br>  </li>    <!-- ref --><li>Silva LC. Hacia una cultura epidemiol&oacute;gica revitalizada. Dimensi&oacute;n  Hum 1997;1(5):23-33.    <br> </li>    <!-- ref --><li>Silva LC, Su&aacute;rez P. &iquest;Qu&eacute;  es la inferencia bayesiana?. JANO, Med Hum 2000;58(1338):65-6.    <br> </li>    <!-- ref --><li>Malakoff  D. Bayes offers a 'new' way to make sense of numbers. Science 1999;286:1460-4.</li>    </ol>    <p>Recibido:  8 de enero del 2003. Aprobado: 29 de enero del 2003.    <br> <i>Luis Carlos Silva  Ayzaguer.</i> Vicerrector&iacute;a de Investigaci&oacute;n y Posgrado, Instituto  Superior de Ciencias M&eacute;dicas de La Habana. E-mail: <a href="mailto:lcsilva@infomed.sld.cu">lcsilva@infomed.sld.cu</a></p>    <p></p>    <p></p>    <p></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p></p>    <p><span class="superscript">  <a href="autor">1 </a></span><a href="autor">Doctor en Ciencias. Investigador  Titular, Profesor Auxiliar. Vicerrector&iacute;a de Investigaci&oacute;n y Posgrado.    <br>  <span class="superscript">2 </span>Especialista de I Grado en Bioestad&iacute;stica.  Hospital Universitario &#147;Arnaldo Mili&aacute;n Castro&#148;, Villa Clara.  </a><a name="cargo"></a> </p>      ]]></body><back>
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