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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Contradicciones de la movilización de la mujer como gestora de salud sexual y reproductiva en Cuba]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Universidad de La Habana  ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Contradictions of the mobilization of woman as a manager of sexual and repreoductive health in Cuba The peculiarities of the historical process of the mobilization of woman as a health manager in the struggle against the economic underdevelopment as a material condition of health development are explained. It is supported by a triangular prospect based on the use of qualitative and quantitative techniques. National statistics, as well as empiric data obtained from surveys and interviews to experts are used. An analysis from the gender perspective of the mobilization of woman as a health manager, a determinating condition of health development projects based on a social phylosophy of medicine, is made. The gender perspective that denounces the exploitation woman has been subjected to along history and stresses the importance of the cultural determinants for explaining this sytem of sexual domination, is a political and theoretical proposal that aligns to the speech trying to understand health from a social approach, as a state of complete well-being attained by the human beign and determined by several factors. A model of human development of health presuposes the overcoming of all kinds of inequities, including gender, and it is possible when the human being of any sex, race or social class is considered as object and subject of health. The effectiveness of the development model lies in knowing how to use the available resources.To potentiate woman’s abilities as a health manager, abilities that were acquired in the course of her role as a caretaker along life, is just the starting point necessary to turn woman into a protagonist of the professional development of health sciences and of the general health system. Woman is a human resource whose potentialites have been restricted to limited spaces by the patriarchal culture. In spite of this cultural reality, women have been able to establish in the process of interaction of the domestic space a series of values and knowledge that are fundamental for a model of human development of health that attempts to promote the access to health services under conditions of gender equity and to reconstruct the health system provoking ruptures with the sex division of work. In the research they appear as the most interested in health promotion and with the most positive attitude towards health]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p>Universidad de La Habana</p><h2>Contradicciones de la movilizaci&oacute;n de  la mujer como gestora de salud sexual y reproductiva en Cuba</h2>    <p><a href="#cargo">Reina  Fleitas Ruiz<span class="superscript">1</span></a><span class="superscript"><a name="autor"></a></span></p><h4>    <br>  Resumen</h4>    <p>Se explican las peculiaridades del proceso hist&oacute;rico de  movilizaci&oacute;n de la mujer como hacedora de salud en lucha contra el subdesarrollo  econ&oacute;mico como condici&oacute;n material del desarrollo de la salud. Se  apoya en una perspectiva triangulada que descansa en el uso de t&eacute;cnicas  cualitativas y cuantitativas. Se usan estad&iacute;sticas nacionales, datos emp&iacute;ricos  a partir de encuestas y entrevistas en profundidad, a expertos. Un an&aacute;lisis  desde la perspectiva de g&eacute;nero de la movilizaci&oacute;n de la mujer como  generadora de salud, condici&oacute;n determinante de proyectos de desarrollo  de la salud que descansan en una filosof&iacute;a social de la medicina. La perspectiva  de g&eacute;nero, que denuncia la condici&oacute;n de explotaci&oacute;n en que  ha vivido la mujer a lo largo de la historia y destaca la importancia de las determinantes  culturales en la explicaci&oacute;n de ese sistema de dominaci&oacute;n sexual,  es una propuesta pol&iacute;tica y te&oacute;rica que se alinea al discurso que  trata de comprender la salud desde un enfoque social, como un estado de bienestar  completo alcanzado por el ser humano y determinado por muchos factores. Un modelo  de desarrollo humano de la salud presupone la superaci&oacute;n de las inequidades  de todo tipo, incluso las de g&eacute;nero, y ello es posible cuando el ser humano,  de cualquier sexo, raza o clase social, se considera objeto y sujeto de la salud.  La efectividad del modelo de desarrollo radica en saber aprovechar los recursos  disponibles. Potenciar las experiencias femeninas como hacedora de salud, adquiridas  a lo largo de una vida de ejercicio en el papel de cuidadora, es s&oacute;lo el  punto de partida necesario para convertir a la mujer en un sujeto protag&oacute;nico  del desarrollo profesional de las ciencias de la salud y del sistema general de  salud. La mujer es un recurso humano cuyas potencialidades la cultura patriarcal  ha constre&ntilde;ido a espacios limitados. A pesar de esa realidad cultural,  las mujeres han sido capaces de construir en el proceso de interacci&oacute;n  del espacio dom&eacute;stico una serie de valores y conocimientos que son esenciales  para un modelo de desarrollo humano de la salud en el cual se intenta promover  el acceso a los servicios de salud en condiciones de equidad de g&eacute;nero  y reconstruir el sistema de salud provocando rupturas con la divisi&oacute;n sexista  del trabajo. En las investigaciones ellas aparecen como los actores m&aacute;s  interesados en la promoci&oacute;n de salud y con las actitudes m&aacute;s positivas  hacia la salud. </p>    <p><i>DeCS:</i> DERECHOS DE LA MUJER; SERVICIOS DE SALUD DE  LAS MUJERES.    <br> </p><h4>Introducci&oacute;n</h4>    <p>Hace ya varias d&eacute;cadas  que los estudios de mujer que se institucionalizaron en los medios acad&eacute;micos  en el contexto social de un nuevo auge del feminismo, lograron trascender los  enfoques tradicionales que sobre la mujer se desarrollaron por m&aacute;s de un  siglo y que se focalizaron en una comprensi&oacute;n de su situaci&oacute;n de  explotaci&oacute;n y de la necesidad de la igualdad entre los sexos.    <br> Sin desde&ntilde;ar  tales puntos de vista, la perspectiva de g&eacute;nero se instal&oacute; en el  discurso te&oacute;rico del feminismo y se ha ido institucionalizando en el mundo  acad&eacute;mico y pol&iacute;tico, logrando un nivel mayor de profundidad en  el conocimiento de los cambios que se producen en la relaci&oacute;n hombre-mujer  y las desigualdades que a&uacute;n persisten. Hoy, es imposible abordar cualquier  aspecto asociado a la situaci&oacute;n social e identidad de la mujer de diversas  culturas, identificar y explicar los problemas y conflictos que debe enfrentar  en su vida cotidiana o su papel en los procesos contempor&aacute;neos, sin referenciar  las tesis que sobre las relaciones entre los g&eacute;neros ha construido tal  perspectiva te&oacute;rica.    <br> </p>    <p>Hablar de mujer hoy, significa posesionarse  de una representaci&oacute;n cient&iacute;fica de ella como grupo social, cuyas  singularidades identitarias y de su situaci&oacute;n social se comprenden en un  contexto relacional con el otro masculino y mediante la interpretaci&oacute;n  cultural de una realidad femenina que se somete a procesos de cambios.     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p>El  enfoque de g&eacute;nero presupone tambi&eacute;n el reconocimiento de una realidad  de desigualdad entre los g&eacute;neros determinada por m&uacute;ltiples factores,  de la cual son responsable todos los subsistemas que forman la sociedad; como  cualquier cambio en la situaci&oacute;n e identidad de la mujer tiene una repercusi&oacute;n  en todas las esferas de la vida social. Tal dial&eacute;ctica entre la sociedad  y el g&eacute;nero puede identificarse en el proceso de transformaciones que experiment&oacute;  la realidad cubana de los &uacute;ltimos cuarenta a&ntilde;os, en particular en  aquellos espacios sociales que se institucionalizaron con el objetivo de crear  un sistema de salud que proporcione calidad de vida: la movilizaci&oacute;n de  la mujer como gestora de salud hizo m&aacute;s humano el sistema de salud, que  en la medida que fue cambiando en sus formas estructurales y principios de organizaci&oacute;n  permiti&oacute; que se alcanzara un progreso en la salud de la mujer.    <br> </p>    <p>La  movilizaci&oacute;n de la mujer como gestora de salud ha sido condici&oacute;n  determinante de proyectos de desarrollo de la salud que descansan en una filosof&iacute;a  social de la medicina. La perspectiva de g&eacute;nero ayuda a consolidar dicho  enfoque, ella denuncia la condici&oacute;n de explotaci&oacute;n que ha vivido  la mujer a lo largo de la historia, en que medida la pobreza femenina afecta su  salud y la margina de esos servicios, destaca la importancia de las determinantes  culturales en la explicaci&oacute;n de ese sistema de dominaci&oacute;n sexual,  sin olvidar las ra&iacute;ces biol&oacute;gicas de las diferencias sexuales. La  perspectiva de g&eacute;nero en el &aacute;rea de salud, como en otras, es un  enfoque pol&iacute;tico y te&oacute;rico que trata de comprender la salud como  un estado de bienestar total alcanzado por el ser humano. El centro de su reflexi&oacute;n  se dirige a poner en evidencia la importancia de las inequidades de g&eacute;nero  en la construcci&oacute;n social de la salud y como estas tienen un origen en  los dise&ntilde;os pol&iacute;ticos de los sistemas de salud, en los intereses  que se mueven detr&aacute;s de ellos, y c&oacute;mo contribuyen a perpetuar un  modelo subdesarrollado de la salud.    <br> </p>    <p>Un modelo de desarrollo humano  de la salud presupone la superaci&oacute;n de las inequidades de todo tipo, incluso  las de g&eacute;nero, y ello es posible cuando el ser humano, de cualquier sexo,  raza, clase social y territorio, se considera en igualdad de condiciones sociales  objeto y sujeto de la salud. La reflexi&oacute;n de g&eacute;nero en salud debe  articularse con el an&aacute;lisis de otras construcciones sociales como las mencionadas  porque las inequidades son m&uacute;ltiples y suelen concretarse en ese sentido  de diversidad al nivel del individuo.     <br> </p>    <p>La discriminaci&oacute;n en  los servicios de salud que padecen las mujeres de muchas latitudes no solo la  padecen por su condici&oacute;n sexual, sino tambi&eacute;n racial, de clase,  &eacute;tnica y territorial, las potencialidades para que ella se convierta en  gestora de salud dependen tambi&eacute;n de tal articulaci&oacute;n en la pol&iacute;tica  de salud.    <br> </p>    <p>La efectividad de un modelo de desarrollo humano de la salud  radica en saber aprovechar y potenciar los recursos disponibles. Estimular las  experiencias femeninas como hacedora de salud, adquiridas a lo largo de una vida  de ejercicio en el rol de cuidadora, es s&oacute;lo el punto de partida necesario  para convertir a la mujer en un sujeto protag&oacute;nico del desarrollo profesional  de las ciencias de la salud y del sistema general de salud. Las tradiciones que  la cultura femenina ha creado tienen un valor para la sociedad que requiere de  la institucionalizaci&oacute;n, en sus pr&aacute;cticas y relaciones sociales,  de una filosof&iacute;a del cuidado hacia todos los seres humanos, en especial  para los m&aacute;s vulnerables. La mujer es un recurso humano cuyas potencialidades  la cultura patriarcal ha constre&ntilde;ido a espacios y roles limitados, pero  que ha sabido formar en ellos valores y actitudes de protecci&oacute;n, una sabidur&iacute;a  de la atenci&oacute;n al pr&oacute;jimo, en ocasiones conocimientos sobre medicina  natural y representaciones sobre la necesidad del cuidado e higiene del cuerpo,  etc. O sea, a pesar de esa realidad cultural, las mujeres han sido capaces de  construir en el proceso de interacci&oacute;n del espacio dom&eacute;stico una  serie de valores y conocimientos que son esenciales para un desarrollo humano  de la salud.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p>Las investigaciones que se realizan sobre las actitudes  y representaciones de la mujer hacia la salud son contradictorias como lo es esa  porci&oacute;n de la realidad que ella vive. Algunas apuntan a destacar m&aacute;s  a la mujer como actrices m&aacute;s interesadas en la promoci&oacute;n de salud  y con actitudes m&aacute;s positivas que los hombres y otras muestran m&aacute;s  las aristas de las secuelas que para la salud deja la cultura femenina de la subordinaci&oacute;n.  En realidad la historia de la mujer evidencia niveles crecientes de participaci&oacute;n  como gestora de salud y tales avances resultan de una prolongada lucha femenina  por cambiar la cultura y la pol&iacute;tica oficial que la oprime y que le genera  problemas a su salud.    <br> </p>    <p>Regularmente el concepto de gesti&oacute;n en  la literatura cient&iacute;fica tiene una definici&oacute;n econ&oacute;mica y  se entiende como la acci&oacute;n de administrar. La visi&oacute;n que se expone  en el trabajo refiere m&aacute;s un sentido sociol&oacute;gico de la gesti&oacute;n  de salud, como toda acci&oacute;n humana dirigida a mejorar el bienestar f&iacute;sico,  ps&iacute;quico y social del individuo o los grupos sociales, ya sea del autocuidado  de la salud personal y del colectivo a que se pertenece, como de las acciones  encaminadas a garantizar el bienestar integral del otro.    <br> Tal conceptualizaci&oacute;n  orienta la mirada sobre la movilizaci&oacute;n de la mujer como gestora de salud  en un espectro variado de roles dentro de los servicios de salud, como fuera de  ellos, enti&eacute;ndase en el ejercicio del sistema de roles especialistas de  la salud-pacientes, rol de cuidadora en el espacio dom&eacute;stico, o incluso  en el rol de maestra como proveedora de conocimientos y de estilos de vida saludables.  La participaci&oacute;n de cualquier sujeto como gestor de salud es necesario  entenderlo en un doble sentido: primero, en su calidad de suministrador de salud,  y segundo, como receptor y objeto de salud; desde ambas posiciones se realiza  una contribuci&oacute;n a estilos de vida saludables.    <br> </p>    <p>Los estudios  de g&eacute;nero han puesto en evidencia las desigualdades que entre hombres y  mujeres se han creado en este proceso, identificando diversos problemas para la  mujer entre los que pueden citarse, en primer lugar, el conflicto m&aacute;s general  entre los aportes y dedicaci&oacute;n de la mujer como agente de salud que cuida  enfermos y proporciona a otros bienestar y la situaci&oacute;n de riesgo que experimenta  la salud de las mujeres por cuenta de pol&iacute;ticas sociales discriminatorias  y una cultura femenina que limita su autocuidado, y uno m&aacute;s particular  como, desiguales situaciones de participaci&oacute;n que se identifican entre  los g&eacute;neros en el sistema de salud y en la familia en el proceso de la  gesti&oacute;n de salud.    <br> </p>    <p>No es intenci&oacute;n del presente trabajo  hacer una historia de la movilizaci&oacute;n de la mujer como gestora de salud,  esta es una tarea pendiente que requiere de una investigaci&oacute;n de archivo  y emp&iacute;rica m&aacute;s sostenida y compleja, pero necesaria dada la lamentable  invisibilidad de la mujer en la historia de la salud cubana que se ha escrito.  La gesti&oacute;n de salud de la mujer, por otro lado, abarca a toda la gama de  las &aacute;reas de atenci&oacute;n a la salud que es muy variada, aunque en particular  ha sido m&aacute;s relevante en el &aacute;rea de la sexualidad y la reproducci&oacute;n  como parte de la l&oacute;gica del proceso cultural de enclaustramiento que la  mujer ha vivido en esos espacios. Por eso el trabajo m&aacute;s que hacer historia  sobre el papel general de la mujer cubana como hacedora de salud, se centrar&aacute;  en el an&aacute;lisis de las caracter&iacute;sticas contradictorias del proceso  de gesti&oacute;n de este grupo social en los servicios de salud sexual y reproductiva.</p><h4>Mujeres  gestoras</h4>    <p>La mujer cubana cuenta con una larga historia como hacedora de  salud sexual y reproductiva en la familia, desde la &eacute;poca que las instituciones  p&uacute;blicas de salud escaseaban y ella deb&iacute;a recurrir a los servicios  de comadronas, a veces parte de su familia o de otras; y llega hasta nuestros  d&iacute;as constatable en el ejercicio de sus roles familiares cuyos contenidos  de cuidadora se reproducen desde tiempos remotos, de una generaci&oacute;n femenina  a otra unidas por lazos materno-filiales. La represi&oacute;n hacia la sexualidad  que durante varios siglos en Cuba vivi&oacute; la mujer -contexto en el cual se  le prohib&iacute;a mostrar su cuerpo al hombre, incluso m&eacute;dico, se la obligaba  a ser tolerante con un marido ad&uacute;ltero portador de enfermedades ven&eacute;reas  y a cumplir con sus obligaciones sexuales-, determinaron, tanto, la necesidad  de que la mujer como grupo asumiera el autocuidado de su cuerpo, como que se viera  violentada permanentemente su estado de salud sexual y reproductivo.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p>La  literatura cubana a fines del siglo XIX y principios del XX<span class="superscript">1,2  </span>ha representado muy bien las obligaciones que las mujeres cubanas ten&iacute;an  para con sus esposos, la moral sexual represiva para ella, as&iacute; como la  situaci&oacute;n de riesgo que para la salud de la esposa entra&ntilde;aba la  convivencia sexual con maridos ad&uacute;lteros, y el ejercicio de la prostituci&oacute;n  sin la debida protecci&oacute;n para las mujeres que se ejerc&iacute;an en esa  funci&oacute;n. La cantidad de abortos practicados en condiciones no s&eacute;pticas  y por personal no siempre preparado y las enfermedades ven&eacute;reas provocaban  la muerte a muchas mujeres, y cuando no suced&iacute;a el mal menor esperado era  la infertilidad precedida de una urgente intervenci&oacute;n quir&uacute;rgica.  De tales hechos dan cuenta las altas tasas de mortalidad materna de la &eacute;poca.    <br>  </p>    <p>Tal conflicto entre la mujer cubana como proveedora de salud sexual y reproductiva  y la &laquo;violentaci&oacute;n&raquo; a que se ve&iacute;a sometida su estado  de salud se agrava m&aacute;s en dependencia de la clase social y raza a la cual  pertenec&iacute;a la mujer. La negra esclava en Cuba era un figura dom&eacute;stica  importante en los roles de nodriza de los hijos de la mujer-ama-blanca, comadrona  que cuidaba su salud durante el proceso del embarazo y parto, la que prodigaba  los cuidados a las enfermedades que padec&iacute;an sus amos y era tambi&eacute;n  una mujer sometida a las presiones psicol&oacute;gicas y f&iacute;sicas del acoso  sexual y la violaci&oacute;n de su due&ntilde;o, quien la pose&iacute;a como esclava;  con frecuencia no pod&iacute;a vivir un matrimonio con hombres de su raza, ni  tener hijos debido a las condiciones de separaci&oacute;n de los sexos que provocaba  el r&eacute;gimen esclavista, o viv&iacute;a las tensiones mentales de ver a sus  hijos y familia morir ante el contagio de enfermedades provocadas por las condiciones  de maltrato e insalubres en que viv&iacute;an los esclavos, o incluso morir ella  por esa situaci&oacute;n de maltrato. La marginalidad de las mujeres no blancas  en el &aacute;rea de la salud sexual y reproductiva se perpetu&oacute; incluso  despu&eacute;s de la desaparici&oacute;n de la esclavitud y la instauraci&oacute;n  de la neocolonia de muy diversas maneras.</p><h4>Comadronas</h4>    <p>Si se habla  de gesti&oacute;n de salud en esta &aacute;rea es necesario referenciar el importante  papel de las comadronas cubanas, figura que durante varios siglos fue proveedora  de salud para la mujer, a&uacute;n despu&eacute;s cuando aparecen los servicios  p&uacute;blicos. Desde una visi&oacute;n colectiva del ser mujer, pudiera representarse  a la comadrona como la figura cuya funci&oacute;n es el autocuidado, en tanto  se trata de una ocupaci&oacute;n desempe&ntilde;ada siempre por mujeres que se  institucionaliza, con el objetivo de proteger a su grupo y hacer posible su sobrevivencia  despu&eacute;s del parto, y la de su hijo.    <br> </p>    <p>La comadrona es una figura  pionera en los servicios de salud sexual y reproductiva en Cuba, la &uacute;nica  opci&oacute;n para una &eacute;poca de represi&oacute;n sexual. Su historia podr&iacute;a  sintetizarse en una acci&oacute;n permanente por acceder al saber acad&eacute;mico,  del cual fue por largo tiempo marginada conden&aacute;ndola al conocimiento emp&iacute;rico;  limitaci&oacute;n que le gener&oacute; dificultades en su labor de dotar de salud  a la mujer y al ni&ntilde;o al momento del parto. La historiadora Raquel Vinat  recoge algunos momentos de institucionalizaci&oacute;n que permitieron que las  comadronas cubanas contaran con el apoyo oficial de las instituciones de salud  de aquel entonces para superar las limitaciones del saber emp&iacute;rico; se  refiere en 1828 a la creaci&oacute;n de la escuela de parteras en el Hospital  de Mujeres de San Francisco de Paula en La Habana y en 1899 a la fundaci&oacute;n  de la Cl&iacute;nica de Partos dirigida por una mujer pionera entre las comadronas  facultativas y en la labor de administraci&oacute;n de esos servicios.<span class="superscript">3</span>    <br>  </p>    <p>El papel que la comadrona ha desempe&ntilde;ado en la gesti&oacute;n de  salud sexual y reproductiva se reconoce en las estad&iacute;sticas del censo de  1943 que recogen la cantidad de mujeres dedicadas a diversas profesiones de la  salud (tabla).    <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El 100 % de las personas dedicadas a esa labor de parteras  emp&iacute;ricas son mujeres y la mayor&iacute;a son ciudadanas cubanas de razas  no blancas, aunque tambi&eacute;n es elevado el n&uacute;mero de mujeres blancas  cubanas. A esa cifra no llega la mujer ni siquiera en el rol de enfermer&iacute;a  donde tambi&eacute;n es mayor&iacute;a, en particular las mujeres de raza blanca.  El tercer lugar de importancia como hacedora de salud en los servicios cubanos  de 1943 lo ocupa la mujer farmac&eacute;utica con un valor relativamente menor  que el hombre. La discriminaci&oacute;n que la mujer viv&iacute;a en los servicios  de salud de aquel entonces se focaliza sobre todo en el 4,6 % de mujeres cubanas  en labores de m&eacute;dico y el 17,2 % en el ejercicio de la especialidad de  optometrista. De las estad&iacute;sticas se infiere que en la medida que las ocupaciones  requer&iacute;an de un nivel acad&eacute;mico superior la presencia de la mujer  como hacedora de salud se debilita, esa situaci&oacute;n empeoraba en el caso  de las mujeres no blancas y de &aacute;reas rurales. Similares estad&iacute;sticas  de la d&eacute;cada del 50 muestran una situaci&oacute;n igual de discriminaci&oacute;n,  del total de mujeres empleadas, que era bajo, el 79,6 % lo hac&iacute;a en servicios  dom&eacute;sticos privados.<span class="superscript">4</span></p>    <p align="center">TABLA.  N&uacute;mero de personas con t&iacute;tulos acad&eacute;micos y profesionales  en salud por sexo, raza y ciudadan&iacute;a (totales y % de mujeres sobre total)</p><table border="1" align="center">  <tr> <td rowspan="3">Ocupaciones </td><td colspan="8">     <div align="center">Cubanos  </div></td><td colspan="6">     <div align="center">Extranjeros </div></td></tr> <tr>  <td colspan="4">     <div align="center">Blancos</div></td><td colspan="4">     <div align="center">No  blancos </div></td><td colspan="3">     <div align="center">Blancos</div></td><td colspan="3">      <div align="center">No blancos</div></td></tr> <tr> <td>     <div align="center">T  </div></td><td>     <div align="center">V </div></td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">H </div></td><td>      <div align="center">% </div></td><td>     <div align="center">V </div></td><td>     <div align="center">H  </div></td><td>     <div align="center">% </div></td><td>     <div align="center">T </div></td><td>      <div align="center">V </div></td><td>     <div align="center">H </div></td><td>     <div align="center">%  </div></td><td>     <div align="center">V </div></td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">H </div></td><td>      <div align="center">% </div></td></tr> <tr> <td>Dentistas</td><td>     <div align="center">1322</div></td><td>      <div align="center">953 </div></td><td>     <div align="center">145</div></td><td>      <div align="center">11 </div></td><td>     <div align="center">161</div></td><td>      <div align="center">39 </div></td><td>     <div align="center">3 </div></td><td>     <div align="center">24</div></td><td>      ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">21</div></td><td>     <div align="center">3 </div></td><td>     <div align="center">0,2</div></td><td>      <div align="center">-</div></td><td>     <div align="center">-</div></td><td>     <div align="center">-  </div></td></tr> <tr> <td>Enfermeros</td><td>     <div align="center">1 848</div></td><td>      <div align="center">456 </div></td><td>     <div align="center">1178</div></td><td>      <div align="center">63,7</div></td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">18 </div></td><td>      <div align="center">69 </div></td><td>     <div align="center">3,7 </div></td><td>      <div align="center">127 </div></td><td>     <div align="center">33 </div></td><td>      <div align="center">90 </div></td><td>     <div align="center">4,9</div></td><td>      <div align="center">- </div></td><td>     <div align="center">4 </div></td><td>     <div align="center">0,2  </div></td></tr> <tr> <td>Farmac&eacute;uticos</td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">2  </div></td><td>     <div align="center">135 </div></td><td>     <div align="center">1  027</div></td><td>     <div align="center">899 </div></td><td>     <div align="center">42,1</div></td><td>      <div align="center">63 </div></td><td>     <div align="center">100 </div></td><td>      <div align="center">4,7 </div></td><td>     <div align="center">43 </div></td><td>      <div align="center">25 </div></td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">14 </div></td><td>      <div align="center">0,6 7</div></td><td>     <div align="center">-</div></td><td>      <div align="center">- </div></td></tr> <tr> <td>M&eacute;dicos </td><td>     <div align="center">3  533</div></td><td>     <div align="center">3 082</div></td><td>     <div align="center">115  </div></td><td>     <div align="center">3,3</div></td><td>     <div align="center">269</div></td><td>      <div align="center">4,7 </div></td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">1,3</div></td><td>      <div align="center">70 </div></td><td>     <div align="center">57 </div></td><td>      <div align="center">12 </div></td><td>     <div align="center">0,3</div></td><td>      <div align="center">1</div></td><td>     <div align="center">-</div></td><td>     <div align="center">-</div></td></tr>  <tr> <td>Optometristas </td><td>     <div align="center">- </div></td><td>     <div align="center">163  </div></td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">119 </div></td><td>     <div align="center">28  </div></td><td>     <div align="center">17,2 </div></td><td>     <div align="center">10  </div></td><td>     <div align="center">-</div></td><td>     <div align="center">-</div></td><td>      <div align="center">6</div></td><td>     <div align="center">6 </div></td><td>     <div align="center">-  </div></td><td>     <div align="center">-</div></td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">- </div></td><td>      <div align="center">- </div></td></tr> <tr> <td>Comadronas </td><td>     <div align="center">1  068 </div></td><td>     <div align="center">- </div></td><td>     <div align="center">452  </div></td><td>     <div align="center">42,3 </div></td><td>     <div align="center">-  </div></td><td>     <div align="center">592 </div></td><td>     <div align="center">55,4  </div></td><td>     <div align="center">24 </div></td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">- </div></td><td>      <div align="center">13 </div></td><td>     <div align="center">1,2 </div></td><td>      <div align="center">- </div></td><td>     <div align="center">11 </div></td><td>     <div align="center">1,03</div></td></tr>  </table>    <p align="center"> Fuente: Censo de poblaci&oacute;n de 1943.    <br> </p><h4>    <br>  Segunda mitad del siglo XX</h4>    <p>Pudiera afirmarse que durante la primera mitad  del siglo XX como tendencia hist&oacute;rica se identifica un crecimiento cuantitativo  en el papel de la mujer cubana como hacedora de salud sexual y reproductiva, por  cuenta fundamentalmente de la extensi&oacute;n del papel de cuidadora, que la  mujer desempe&ntilde;aba tradicionalmente en el hogar, al &aacute;mbito p&uacute;blico  de los servicios de salud; pero no se experimentan cambios estructurales que permitan  considerar que la mujer se halla ante un proceso de superaci&oacute;n de las inequidades  de g&eacute;nero en salud que la potencien como suministradora y receptora de  la salud sexual y reproductiva en Cuba.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p>Tales cambios se producen en  la segunda mitad del siglo XX y se desarrollan en el contexto de transformaciones  revolucionarias que experimenta toda la sociedad cubana de las cuales son esenciales  las profundas renovaciones al poder pol&iacute;tico y a la estructura econ&oacute;mica.  El nuevo poder pol&iacute;tico que se instaur&oacute; expres&oacute; la voluntad  de promover un modelo de desarrollo humano que intentaba articular la pol&iacute;tica  econ&oacute;mica y la social y superar todas las inequidades que se crearon durante  siglos entre razas, clases, territorios y los sexos. El nuevo enfoque en la pol&iacute;tica  de desarrollo fue determinante para el despliegue de importantes cambios en el  modelo de desarrollo de la salud cubana.    <br> </p>    <p>La salud cubana se vio sometida  durante la d&eacute;cada de los 60 y 70 a un proceso de modificaci&oacute;n e  institucionalizaci&oacute;n de nuevos principios b&aacute;sicos de su organizaci&oacute;n  y funcionamiento en todas las &aacute;reas de los servicios de salud. Se inici&oacute;  un proceso de superaci&oacute;n de las inequidades de g&eacute;nero, raciales,  de clase y territoriales ya tradicionales en el entorno de salud que caracterizaba  al modelo privado capitalista, tal proceso se hizo posible gracias a la formaci&oacute;n  de un sistema &uacute;nico para la atenci&oacute;n a la salud, p&uacute;blico,  con servicios gratuitos, basado en la filosof&iacute;a preventiva, comunitaria,  planificada e integral.    <br> </p>    <p>La nueva pol&iacute;tica social convirti&oacute;  a la salud en un derecho para todos, incluso para la mujer de todas las razas  y grupos sociales. El enfoque de igualdad de posibilidades que ha prevalecido  en la pol&iacute;tica de salud cubana se concret&oacute; en la elaboraci&oacute;n  de diferentes programas que reconocen los derechos de la mujer al control de su  sexualidad y reproducci&oacute;n y a una vida saludable en esas &aacute;reas.    <br>  </p>    <p>La mujer cubana en las &uacute;ltimas cuatro d&eacute;cadas ha experimentado  un progreso notable en el desarrollo de su salud sexual y reproductiva en m&uacute;ltiples  aspectos; la pol&iacute;tica ha hecho de ella un objetivo central del desarrollo  de la salud y ha potenciado su papel como sujeto de salud. La evoluci&oacute;n  de los valores de indicadores como la mortalidad materna y la cantidad de ni&ntilde;os  nacidos en hospitales hacia par&aacute;metros estad&iacute;sticos comparables  con los pa&iacute;ses del primer mundo son un ejemplo de las condiciones favorables  en que la mujer cubana recibe una atenci&oacute;n a su salud materna. La mortalidad  materna alcanz&oacute; en el 2000 el valor de 55,7 por 100 000 nacidos vivos5  y el 99,9 % de los ni&ntilde;os nacidos vivos en 1994 lo hicieron en hospitales.<span class="superscript">6</span>    <br>  </p>    <p>Detr&aacute;s de este &uacute;ltimo dato se esconde el hecho hist&oacute;rico  relevante de la extensi&oacute;n de los servicios hospitalarios y comunitarios  de atenci&oacute;n ginecoobst&eacute;trica a todos los territorios del pa&iacute;s,  lo cual ha elevado la calidad de la vida reproductiva de la mujer y la salud de  su hijo.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p>Como parte de esa pol&iacute;tica el sistema de salud cubano  logr&oacute; hacer desaparecer de la escena dom&eacute;stica, en las &aacute;reas  urbanas y rurales, a la comadrona o partera emp&iacute;rica y en su lugar promovi&oacute;  la participaci&oacute;n de la mujer en los roles de enfermera y m&eacute;dica  que brindan atenci&oacute;n a la salud sexual y reproductiva de la mujer y el  hombre. Aunque desde los inicios de la rep&uacute;blica se hicieron algunos esfuerzos  para dotar de conocimiento a las mujeres que se ejerc&iacute;an como comadronas,  el hecho cierto es que solo en el proceso de creaci&oacute;n del nuevo sistema  de atenci&oacute;n es que se instrument&oacute; una pol&iacute;tica educacional  en el pa&iacute;s, de la cual particip&oacute; la ense&ntilde;anza de las ciencias  m&eacute;dicas, en la cual se eliminaron barreras discriminatorias que facilitaron  el acceso de la mujer al saber m&eacute;dico, hecho educacional que tuvo un impacto  en la divisi&oacute;n del trabajo hacia el interior del sistema de salud cubano.  Las estad&iacute;sticas oficiales del 2000 sobre la distribuci&oacute;n de las  ocupaciones por sexo reflejan una participaci&oacute;n mayoritaria de la mujer  en actividades como: medicina general integral que cuenta con una presencia femenina  del 66,4 % del total de dedicados, ella es el 64,2 % de todos los pediatras en  ejercicio, el 45,6 % de los especialistas en ginecolog&iacute;a y obstetricia,<span class="superscript">6</span>  profesi&oacute;n que hoy comparte con el hombre, porque ya se han superado las  barreras represivas que imped&iacute;an a este acceder al cuerpo femenino para  su estudio cient&iacute;fico; por solo mencionar algunas de las variadas actividades  desde las cuales se desempe&ntilde;a en funciones de gestora de salud.    <br> </p>    <p>El  papel de la mujer cubana como m&eacute;dico general integral y como enfermera  es decisivo en los niveles comunitarios donde el enfoque social y preventivo de  la medicina tiene relevancia. Es esencial en la labor de prevenci&oacute;n del  embarazo en la adolescencia, del embarazo no deseado a cualquier edad, en la planificaci&oacute;n  de la reproducci&oacute;n, la prevenci&oacute;n de enfermedades sexuales transmisibles,  y en general para el seguimiento a la salud reproductiva y sexual de la mujer  y el hombre, tanto en su aspecto f&iacute;sico como mental.    <br> </p>    <p>En el nivel  de los servicios de salud comunitario en Cuba el papel de la mujer ha sido decisivo  y creativo. Desde los a&ntilde;os 60 cuando se funda la Federaci&oacute;n de Mujeres  Cubanas una de sus primeras actividades fue crear la funci&oacute;n rol de la  brigadista sanitaria y organizar su capacitaci&oacute;n. Su misi&oacute;n fue  participar en tareas, como: vacunaciones masivas, higienizaci&oacute;n de los  barrios insalubres, labores de auxiliar de enfermer&iacute;a, control y promoci&oacute;n  de las pruebas citol&oacute;gicas, control y erradicaci&oacute;n de epidemias  y enfermedades infecto-contagiosas, trabajo en la reducci&oacute;n de la mortalidad  infantil y materna. La brigadista sanitaria fue durante largo tiempo una figura  que contribuy&oacute; a la salud general de la poblaci&oacute;n y de manera particular  a la de la propia mujer, muchas de sus acciones se dirig&iacute;an a mejorar la  calidad de la vida reproductiva de la mujer cubana y desempe&ntilde;aron un rol  esencial en la institucionalizaci&oacute;n del enfoque preventivo y social de  la salud cubana.    <br> </p>    <p>En materia de receptora de salud existen tambi&eacute;n  otros indicadores que muestran el progreso que ha experimentado la vida sexual  y reproductiva de la mujer cubana, entre ellos pueden citarse el apoyo de la legislaci&oacute;n  y del sistema de salud a las pr&aacute;cticas abortivas como decisi&oacute;n femenina,  el f&aacute;cil acceso a la anticoncepci&oacute;n moderna con el objetivo de que  la mujer pueda planificar sus embarazos y tener hijos deseados, la extensi&oacute;n  por el pa&iacute;s de los hogares maternos que atienden a las mujeres en condiciones  de riesgo y el desarrollo de programas para la educaci&oacute;n sexual, que pretenden  elevar la responsabilidad femenina en el autocuidado de su salud sexual y reproductiva,  por solo mencionar aquellos que parecen m&aacute;s relevantes.    <br> Sin embargo,  el progreso experimentado por la mujer cubana como gestora de salud no significa  que las contradicciones que la cultura femenina le crea hayan desaparecido del  escenario de la identidad de la mujer cubana.</p><h4>InIquidades</h4>    <p>La construcci&oacute;n  de un sujeto femenino en la salud es un proceso que requiere de la superaci&oacute;n  de inequidades de g&eacute;nero a&uacute;n constatables en esta esfera de la vida  humana. Investigaciones sobre salud y familia realizadas en el pa&iacute;s siguen  otorg&aacute;ndole a la mujer la funci&oacute;n central en la actividad de cuidar  enfermos y ancianos en el hogar, y como acompa&ntilde;ante de pacientes en las  instituciones de salud. Por un lado, tal situaci&oacute;n habla del decisivo papel  de la mujer como suministradora de salud, pero al realizarse en condiciones nuevas,  cuando un creciente n&uacute;mero de mujeres han asumido responsabilidades p&uacute;blicas,  el cumplimiento de esa misi&oacute;n genera sobrecarga de actividades y se afecta  la salud f&iacute;sica y mental de la mujer.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p>En el sistema de salud  cubano se identifican tambi&eacute;n otras desigualdades en la participaci&oacute;n  de los g&eacute;neros como promotores de salud. La participaci&oacute;n de la  mujer ha crecido sobre todo en las actividades cl&iacute;nicas, mientras que es  m&aacute;s d&eacute;bil en las quir&uacute;rgicas, es notable ese hecho en la  especialidad de pediatr&iacute;a, ellas son el 64,2 % de todos los m&eacute;dicos  dedicados, mientras que en la cirug&iacute;a pedi&aacute;trica s&oacute;lo el  29 %; otras especialidades como la cirug&iacute;a cardiovascular y general dan  cuenta de ese hecho.    <br> </p>    <p>Si se comparan tambi&eacute;n las estad&iacute;sticas  presentes con las pasadas seguro se puede identificar una creciente labor de la  mujer en la organizaci&oacute;n y administraci&oacute;n de la salud, de casi una  inexistente presencia femenina en esta actividad a principios del siglos XX, se  ha avanzado al 38 % de mujeres que se dedican a esas ocupaciones.<span class="superscript">6  </span>Sin embargo, esa cifra resulta baja cuando se compara con el valor estad&iacute;stico  que ella representa como fuerza de trabajo calificada en el sistema de salud cubano.    <br>  </p>    <p>Una evaluaci&oacute;n detallada de, incluso, algunos indicadores evaluados  positivamente sobre la sexualidad y la reproducci&oacute;n tambi&eacute;n arrojan  insuficiencias y contradicciones que hablan de la necesidad de continuar renovando  la relaci&oacute;n entre los sexos y proyect&aacute;ndola hacia un modelo de salud  m&aacute;s equitativo. La pol&iacute;tica de acceso a los m&eacute;todos modernos  de anticoncepci&oacute;n le ha permitido a la mujer mayor control sobre su fecundidad  y libertad sexual, pero no ha logrado superar las afectaciones de salud que se  generan por cuenta de que este sigue siendo una responsabilidad de la mujer. La  institucionalizaci&oacute;n de las pr&aacute;cticas abortivas hospitalarias, en  ese contexto de renovaci&oacute;n de una cultura reproductiva centrada en la mujer,  ha generado un incremento de tales pr&aacute;cticas en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas,  en particular entre las m&aacute;s j&oacute;venes, las afectaciones que esas pr&aacute;cticas  traen a la salud de la mujer son menores hoy por las condiciones s&eacute;pticas  en que se realizan, pero no han desaparecido en su totalidad.    <br> </p>    <p>La maternidad  adolescente cuando se vive en soledad sin apoyo familiar, es tambi&eacute;n un  problema de salud que viven hoy muchas mujeres cubanas y sus hijos, su repercusi&oacute;n  es sobre todo de &iacute;ndole psicosocial, pues la cobertura a la atenci&oacute;n  de la salud biol&oacute;gica de la mujer embarazada aten&uacute;a su impacto fisiol&oacute;gico.  Algunas familias consideradas en riesgo social son dirigidas por mujeres que tienen  antecedentes de maternidad precoz. Tal proyecto de vida afecta, adem&aacute;s,  el proceso de renovaci&oacute;n de identidad de la mujer hacia una realidad de  equidad entre los g&eacute;neros y renueva pr&aacute;cticas culturales femeninas  que son responsables de los problemas de salud mental y fisiol&oacute;gicos que  padecen las mujeres.</p><h4>Reflexi&oacute;n final</h4>    <p>Las contradicciones  en el proceso de movilizaci&oacute;n de la mujer como hacedora de salud en Cuba  no est&aacute;n asociadas a la naturaleza de su sistema de salud p&uacute;blico,  ni a los principios que lo sostienen, m&aacute;s bien dependen de la necesidad  de una pol&iacute;tica educativa y de salud en funci&oacute;n de lograr instrumentar  con mayor rigor el enfoque de g&eacute;nero. Dependen tambi&eacute;n de los avances  que se contin&uacute;en obteniendo en materia de la relaci&oacute;n entre los  sexos en otras instituciones de la sociedad, porque los problemas de salud no  s&oacute;lo son una responsabilidad de los servicios y las instituciones de salud  sino de todo el sistema social. </p>    <p>La conversi&oacute;n de la mujer como sujeto  de salud ser&aacute; posible en la medida como la cultura masculina tambi&eacute;n  permita potenciar al hombre como gestor de salud sexual y reproductiva.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p>La  soluci&oacute;n al conflicto contin&uacute;a hall&aacute;ndose en la pol&iacute;tica  estatal, la que puede significar un apoyo esencial en la creaci&oacute;n de instituciones  que compartan con la familia el papel de cuidar a los enfermos, o en la renovaci&oacute;n  de los procesos actuales que organizan las instituciones que se encargan de esos  roles. Tiene que ver tambi&eacute;n con la familia y la necesidad de continuar  trabajando en la valorizaci&oacute;n del papel del hombre en esa instituci&oacute;n  social. En realidad se requiere de una intervenci&oacute;n de todas las instituciones  como responsables de la labor del cuidado a la salud sexual y reproductiva, en  definitiva la funci&oacute;n de reproducci&oacute;n no tiene porque ser s&oacute;lo  una responsabilidad de la familia y las instituciones de salud, ni la vida dom&eacute;stica  un problema exclusivo de la mujer.    <br> </p><h4>Summary</h4>    <p>Contradictions of  the mobilization of woman as a manager of sexual and repreoductive health in Cuba  The peculiarities of the historical process of the mobilization of woman as a  health manager in the struggle against the economic underdevelopment as a material  condition of health development are explained. It is supported by a triangular  prospect based on the use of qualitative and quantitative techniques. National  statistics, as well as empiric data obtained from surveys and interviews to experts  are used. An analysis from the gender perspective of the mobilization of woman  as a health manager, a determinating condition of health development projects  based on a social phylosophy of medicine, is made. The gender perspective that  denounces the exploitation woman has been subjected to along history and stresses  the importance of the cultural determinants for explaining this sytem of sexual  domination, is a political and theoretical proposal that aligns to the speech  trying to understand health from a social approach, as a state of complete well-being  attained by the human beign and determined by several factors. A model of human  development of health presuposes the overcoming of all kinds of inequities, including  gender, and it is possible when the human being of any sex, race or social class  is considered as object and subject of health. The effectiveness of the development  model lies in knowing how to use the available resources.To potentiate woman&#146;s  abilities as a health manager, abilities that were acquired in the course of her  role as a caretaker along life, is just the starting point necessary to turn woman  into a protagonist of the professional development of health sciences and of the  general health system. Woman is a human resource whose potentialites have been  restricted to limited spaces by the patriarchal culture. In spite of this cultural  reality, women have been able to establish in the process of interaction of the  domestic space a series of values and knowledge that are fundamental for a model  of human development of health that attempts to promote the access to health services  under conditions of gender equity and to reconstruct the health system provoking  ruptures with the sex division of work. In the research they appear as the most  interested in health promotion and with the most positive attitude towards health.  </p>    <p><i>Subject headings: </i>WOMENS RIGHTS; WOMENS HEALTH SERVICES.    <br> </p><h4>Referencias  bibliogr&aacute;ficas</h4><ol>     <!-- ref --><li>De Carri&oacute;n M. Las Honradas. La Habana;  Ed. Letras Cubanas; 2001.    <br> </li>    <!-- ref --><li>_____. Las Impuras. La Habana: Ed. Letras  Cubanas; 2001.    <br> </li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><li> Vinat de la Mata R. Las cubanas de la posguerra (1898-1902).  Acercamiento a la reconstrucci&oacute;n de una etapa olvidada. La Habana: Ed.  Pol&iacute;tica; 2001.    <br> </li>    <!-- ref --><li>Pav&oacute;n R. El empleo femenino en Cuba.  La Habana: Ed. Ciencias Sociales; 1977.    <br> </li>    <!-- ref --><li> Anuario estad&iacute;stico  de Cuba. ONE. 2000.    <br> </li>    <!-- ref --><li> Anuarios estad&iacute;sticos del MINSAP. Cuba.  2001.     </li>    </ol>    <p>Recibido: 18 de noviembre de 2002. Aprobado: 2 de diciembre  de 2002.     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <i>Reina Fleitas Ruiz.</i> Universidad de La Habana, Avenida Universidad  y L, Vedado, Ciudad de La Habana, Cuba.</p>    <p><span class="superscript"><a href="#cargo">1  </a></span><a href="#cargo">Profesora. Universidad de La Habana.</a><a name="autor"></a>  </p>      ]]></body><back>
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