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<publisher-name><![CDATA[Editorial Ciencias Médicas]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Las grasas en la dieta materna, edad gestacional y peso al nacer]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Presence of fats in maternal diet and its relation with gestational age and birth weight]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Instituto de Nutrición e Higiene de los Alimentos  ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Fats present in maternal diet play a determining role in the development of normal pregnancy, the structuring of adequate uterine-placental flow, the formation of cell membranes, the fetal intrauterine growth, and the development of the central nervous system. The objective of this paper is to measure the relationship among the presence of fatty acids in maternal diet, the gestational age and the birth weight in newborns. A cross-sectional study of 156 pregnant women and 160 full term newborn infants was carried out in Havana City from February 2000 to January 2001. Food intake data were gathered from a semiquantitative frequency survey on food consumption in the last trimester of pregnancy. Birth weight of the newborn and the gestational age of the mother were recorded at the moment of delivery. Birth weight and the saturated/polyunsaturated fatty acid ratio in diet in all the infants (> 34 and ³ 37 weeks of gestation) showed negative association regardless of birth weight, but the statistical significance disappeared when normoweighted infants were separately analyzed. Gestational age and the total volume of consumed fats in diet (> 34 weeks of gestation) showed negative correlation in all infants, but once again the significance of correlation vanished when normoweighted infants were separately evaluated. The correlation of gestational age with essential polyunsaturated fatty acids (> 34 weeks of gestation) was negative for both the total number of infants and the normoweighted ones. In the future, the profile of fatty acids should be directly studied in the newborn&#8217;s blood so as to minimize the estimation errors inherent to dietary information]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[Dieta en embarazo]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[Ácidos grasos]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[Edad gestacional]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[ <p><img src="/img/revistas/rcsp/v30n2/vi%F1eta%202.jpg" width="330" height="47" border="0"></p>    
<p>Instituto  de Nutrici&oacute;n e Higiene de los Alimentos </p><h2>Las grasas en la dieta  materna, edad gestacional y peso al nacer</h2>    <p><a href="#cargo">Yanik Rodr&iacute;guez  Enr&iacute;quez,<span class="superscript">1</span> Gisela Pita Rodr&iacute;guez,<span class="superscript">2</span>  Isabel Mart&iacute;n Gonz&aacute;lez,<span class="superscript">3</span> Ana Ferret  Mart&iacute;nez<span class="superscript">4</span> e Ileana Puentes M&aacute;rquez<span class="superscript">4</span></a><span class="superscript"><a name="autor"></a></span></p><h4>Resumen</h4>    <p>  Las grasas en la dieta materna tienen funciones determinantes en el desarrollo  de un embarazo normal, en la estructuraci&oacute;n de un adecuado flujo &uacute;tero-placentario,  la formaci&oacute;n de membranas celulares, el crecimiento intrauterino del feto  y el desarrollo del sistema nervioso central. El objetivo de este trabajo fue  medir la relaci&oacute;n entre la composici&oacute;n de &aacute;cidos grasos en  la dieta materna atendiendo a la edad gestacional y el peso al nacer de los reci&eacute;n  nacidos. Se realiz&oacute; un estudio transversal en 156 embarazadas y 160 ni&ntilde;os  nacidos a t&eacute;rmino como resultado de partos fisiol&oacute;gicos en Ciudad  de La Habana entre febrero de 2000 y enero de 2001. La ingesti&oacute;n de alimentos  se midi&oacute; por encuestas de frecuencia semicuantitativa de consumo de alimentos  durante el &uacute;ltimo trimestre del embarazo. El peso del reci&eacute;n nacido  y la edad gestacional de la madre fueron registrados al momento del parto. El  peso al nacer, el aporte de &aacute;cidos grasos saturados y la relaci&oacute;n  &aacute;cidos grasos saturados/poliinsaturados de la dieta en todos los ni&ntilde;os  (&gt;34 y <font face="Symbol">&sup3;</font>37 semanas de gestaci&oacute;n) se  asociaron de forma negativa independientemente de su peso al nacer; se perdi&oacute;  la significaci&oacute;n cuando se analizaron por separado los ni&ntilde;os nacidos  con peso normal. La edad gestacional y la cantidad total de grasas ingeridas en  la dieta (&gt;34 semanas de gestaci&oacute;n) se correlacionaron negativamente  en todos los ni&ntilde;os, pero tambi&eacute;n se perdi&oacute; la significaci&oacute;n  de esta correlaci&oacute;n cuando se evaluaron los ni&ntilde;os normopeso por  separado. La edad gestacional estuvo correlacionada negativamente con los &aacute;cidos  grasos esenciales y poliinsaturados (&gt;34 semanas de gestaci&oacute;n) para  todos los ni&ntilde;os -tambi&eacute;n para los ni&ntilde;os normopeso. El perfil  de &aacute;cidos grasos en el futuro debe ser estudiado directamente en la sangre  de los reci&eacute;n nacidos para as&iacute; minimizar los errores de estimaci&oacute;n  inherentes a la informaci&oacute;n diet&eacute;tica. </p>    <p><b>Palabras clave:</b>  Dieta en embarazo; &Aacute;cidos grasos; Edad gestacional; Peso al nacer.</p><h4>Introducci&oacute;n</h4>    <p>Las  grasas en la dieta son la principal fuente de energ&iacute;a del ni&ntilde;o reci&eacute;n  nacido y adem&aacute;s, proporcionan los &aacute;cidos grasos necesarios para  el desarrollo cerebral, constituyen una parte integral de las membranas celulares  y son el veh&iacute;culo por excelencia de las vitaminas liposolubles y las hormonas  en la circulaci&oacute;n sangu&iacute;nea y en la leche materna.<span class="superscript">1</span>  Durante la vida fetal, la glucosa es la principal fuente de energ&iacute;a, mientras  el requerimiento de &aacute;cidos grasos es proporcionado fundamentalmente, como  &aacute;cidos grasos libres procedentes de la circulaci&oacute;n materna. Estos  &aacute;cidos grasos previenen o aten&uacute;an la aparici&oacute;n del retardo  de crecimiento intrauterino y favorecen el flujo &uacute;tero-placentario.<span class="superscript">2</span>  La composici&oacute;n de &aacute;cidos grasos de las membranas del cerebro y la  retina determina su capacidad de aprendizaje y la agudeza visual.<span class="superscript">3,4</span>      <br> </p>    <p>Los &aacute;cidos grasos esenciales en la dieta se constituyen en  precursores de la s&iacute;ntesis de los &aacute;cidos grasos de cadena larga  (20 y 22 &aacute;tomos de carbono) por desaturaci&oacute;n y elongaci&oacute;n  enzim&aacute;ticas, los cuales a su vez son necesarios para la s&iacute;ntesis  de l&iacute;pidos estructurales complejos y prostaglandinas. Se estima que alrededor  de unos 600 g de &aacute;cidos grasos esenciales son transferidos desde la madre  al feto durante el embarazo.    <br> </p>    <p>El adecuado aporte de grasas en la dieta  de la mujer embarazada es fundamental para el aseguramiento de una adecuada composici&oacute;n  lip&iacute;dica de la leche materna, v&iacute;a por la cual los ni&ntilde;os reci&eacute;n  nacidos reciben la energ&iacute;a y los precursores moleculares para la s&iacute;ntesis  end&oacute;gena de estructuras lip&iacute;dicas. Se ha informado que la leche  de madres de ni&ntilde;os prematuros tiene una composici&oacute;n de &aacute;cidos  grasos de cadena media y polienoicos de cadena larga diferente a la que presentan  las madres de ni&ntilde;os nacidos a t&eacute;rmino.<span class="superscript">5,6</span>  El peso al nacer est&aacute; asociado con la morbilidad y mortalidad infantil  y constituye un factor de riesgo importante para la malnutrici&oacute;n proteico-energ&eacute;tica  en ni&ntilde;os menores de un a&ntilde;o.<span class="superscript">7</span>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  </p>    <p>En este trabajo se eval&uacute;a la influencia de la energ&iacute;a aportada  por las grasas en la dieta y su composici&oacute;n de &aacute;cidos grasos saturados,  poliinsaturados y esenciales de las grasas en la dieta atendiendo a la edad gestacional  al momento del parto y el peso al nacer.</p><h4>M&eacute;todos </h4>    <p>Se estudiaron  156 embarazadas y 160 ni&ntilde;os reci&eacute;n nacidos que fueron atendidos  en el Hospital Materno-Infantil &#147;Am&eacute;rica Arias&#148; entre febrero  de 2000 y enero de 2001. Se excluyeron del estudio las madres cuyos ni&ntilde;os  no hubiesen nacido como resultado de partos fisiol&oacute;gicos. A cada embarazada  se le pidi&oacute; su consentimiento por escrito para participar en el estudio.  Se aplic&oacute; una encuesta de frecuencia semicuantitativa del consumo de alimentos  durante el &uacute;ltimo trimestre del embarazo.     <br> </p>    <p>Los resultados de  las encuestas diet&eacute;ticas fueron analizados con el sofware CERES, del Instituto  de Nutrici&oacute;n e Higiene de los Alimentos de Cuba.<span class="superscript">8</span>    <br>  </p>    <p>Para el procesamiento estad&iacute;stico de los datos se utiliz&oacute;  el programa estad&iacute;stico Medcalc (Mariakerke, B&eacute;lgica).<span class="superscript">9</span>  Se evaluaron posibles correlaciones entre las diferentes variables con la prueba  no param&eacute;trica de Wilcoxon. Para el an&aacute;lisis estad&iacute;stico  de la relaci&oacute;n entre el peso al nacer y las variables diet&eacute;ticas  se utiliz&oacute; como criterio de selecci&oacute;n la edad gestacional mayor  que 34 semanas por considerarse un punto de corte donde reside la preponderancia  de morbilidad y mortalidad severa debida al parto pret&eacute;rmino. El otro criterio  de selecci&oacute;n utilizado en las correlaciones fue el de edad gestacional  mayor o igual que 37 semanas, lo cual ha sido definido como ni&ntilde;os nacidos  a t&eacute;rmino. Se consideraron como ni&ntilde;os con bajo peso al nacer aquellos  cuyo peso fue inferior a 2 500 g, y de muy bajo peso a los que tuvieron menos  de 1 500 g.<span class="superscript">10</span> Cada una de las correlaciones fue  evaluada primero para la totalidad de los ni&ntilde;os (normopesos y de bajo peso  al nacer) y luego para los ni&ntilde;os normopesos separadamente. Los valores  de P&lt;0,05 fueron considerados como criterio de significaci&oacute;n.</p><h4>Resultados  </h4>    <p>La edad promedio de las embarazadas estudiadas fue de 26,7 &plusmn; 5,9  a&ntilde;os. Los valores promedio y las desviaciones est&aacute;ndar de las grasas  en la dieta cuya correlaci&oacute;n con variables al nacer fue evaluada se muestran  en la tabla.    <br> </p>    <p>La energ&iacute;a promedio ingerida mediante la dieta  por las embarazadas que participaron en el estudio fue de 2 264 &plusmn; 707,25  Kcal, valor considerado como d&eacute;ficit energ&eacute;tico en este grupo poblacional.  El 45,5 % de la muestra present&oacute; un porcentaje de adecuaci&oacute;n a la  energ&iacute;a recomendada inferior al 90 %, el 15,4 % estuvo en un nivel de adecuaci&oacute;n  inferior al 65 % y el 30,1 % entre el 65 y el 89 % de adecuaci&oacute;n a las  recomendaciones. En cuanto al porcentaje de la energ&iacute;a aportada por las  grasas en la dieta, el valor promedio fue de 29,11 &plusmn; 8,51 %.</p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">TABLA.  Par&aacute;metros diet&eacute;ticos en embarazadas de Ciudad de La Habana entre  febrero de 2000 y enero de 2001 </p><table width="75%" border="1" align="center">  <tr> <td>Variables</td><td>     <div align="center">Media &plusmn; DE</div></td><td colspan="2">      <div align="center">Percentiles </div></td></tr> <tr> <td>&nbsp;</td><td>     <div align="center"></div></td><td>      <div align="center">25</div></td><td>     <div align="center">75</div></td></tr> <tr>  <td>Energ&iacute;a aportada por las grasas/d&iacute;a (%)</td><td>     <div align="center">29,11  &plusmn; 8,51</div></td><td>     <div align="center">23,50</div></td><td>     <div align="center">33,04  </div></td></tr> <tr> <td>&Aacute;cidos grasos saturados/d&iacute;a (g)</td><td>      <div align="center">22,06 &plusmn; 10,01</div></td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">15,61  </div></td><td>     <div align="center">26,10 </div></td></tr> <tr> <td>&Aacute;cidos  grasos poliinsaturados/d&iacute;a (g) </td><td>     <div align="center">14,80 &plusmn;  10,20</div></td><td>     <div align="center">9,17 </div></td><td>     <div align="center">16,86  </div></td></tr> <tr> <td>&Aacute;cidos grasos esenciales/d&iacute;a (g) </td><td>      <div align="center">14,33 &plusmn; 10,14</div></td><td>     <div align="center">8,85</div></td><td>      <div align="center">16,44 </div></td></tr> </table>    <p>En el grupo de embarazadas  estudiadas, el 8,8 % de la energ&iacute;a fue aportado por los &aacute;cidos grasos  saturados de las grasas contenidas en la dieta. En el 73,1 % de estas los &aacute;cidos  grasos aportaron menos del 10 % de la energ&iacute;a. Los &aacute;cidos grasos  poliinsaturados de las grasas de la dieta aportaron 6 % de la energ&iacute;a.  En el 94,2 % de ellas los &aacute;cidos grasos aportaron menos del 10 % de la  energ&iacute;a. El 5,8 % de la energ&iacute;a fue aportado por los &aacute;cidos  grasos esenciales.    <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El peso promedio al nacer de los 160 reci&eacute;n  nacidos estudiados fue de 3 265,46 &plusmn; 518,13 g; 93,1 % era normopeso, 5,6  % era bajo peso y solo 2 reci&eacute;n nacidos tuvieron un peso al nacer inferior  a 1 500 g (1,3 %).    <br> </p>    <p>La edad gestacional promedio del grupo de embarazadas  estudiado fue de 39,55 &plusmn; 2,22 semanas en el momento del parto. En 5,1 %  de las embarazadas la edad gestacional fue inferior a 37 semanas y solo 3 mujeres  tuvieron edad gestacional inferior a 34 semanas en el momento del parto (1,9 %).    <br>  </p>    <p><i>Peso al nacer:</i> En todos los ni&ntilde;os nacidos con m&aacute;s  de 34 semanas de gestaci&oacute;n, independientemente de su peso al nacer, se  encontr&oacute; correlaci&oacute;n negativa significativa entre el peso al nacer  y el aporte de &aacute;cidos grasos saturados (P&lt;0,05; r=-0,197; fig. 1), as&iacute;  tambi&eacute;n entre la proporci&oacute;n de &aacute;cidos grasos saturados/insaturados  aportados por la dieta (P&lt;0,05; r=-0,167; n=142). Al analizar por separado  los reci&eacute;n nacidos normopesos, no se encontr&oacute; correlaci&oacute;n  entre el peso al nacer y los &aacute;cidos grasos saturados (P=0,155; r=-0,123;  n=136), ni entre la proporci&oacute;n de &aacute;cidos grasos saturados/poliinsaturados  (P=0,302; r=-0,089; n=136).     <br> </p>    <p align="center"><a href="/img/revistas/rcsp/v30n2/F0102204.jpg"><img src="/img/revistas/rcsp/v30n2/F0102204.jpg" width="209" height="176" border="0"></a></p>    
<p align="center">FIG.  1. Correlaci&oacute;n entre el peso al nacer y los &aacute;cidos grasos saturados.  Febrero de 2000-enero de 2001;    <br> P=0,019; r= -0,197; n=142.</p>    <p>Cuando se  limit&oacute; el an&aacute;lisis solo a los ni&ntilde;os nacidos con 37 &oacute;  m&aacute;s semanas de gestaci&oacute;n (ni&ntilde;os nacidos a t&eacute;rmino),  se observ&oacute; correlaci&oacute;n negativa significativa entre el peso al nacer  y el consumo de &aacute;cidos grasos saturados en la totalidad de los ni&ntilde;os  independientemente de su peso al nacer (P&lt;0,05, r=-0,184; n=139). Al evaluar  la correlaci&oacute;n entre el peso al nacer y la relaci&oacute;n &aacute;cidos  grasos saturados/poliinsaturados aportados por la dieta, tambi&eacute;n se observ&oacute;  correlaci&oacute;n negativa significativa (P=0,038; r=-0,176; n=139). Cuando se  analizaron solo los reci&eacute;n nacidos normopesos, no se encontr&oacute; correlaci&oacute;n  significativa entre el peso al nacer y los &aacute;cidos grasos saturados de la  dieta (P=0,162; r=-0,121; n=134); y se perdi&oacute; tambi&eacute;n la significaci&oacute;n  de la correlaci&oacute;n entre el peso al nacer y la proporci&oacute;n de &aacute;cidos  grasos saturados/poliinsaturados (P=0,219; r=-0,107; n=134).     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p>No se  observ&oacute; correlaci&oacute;n del peso al nacer ni con las grasas totales  en la dieta, el porcentaje de la energ&iacute;a aportado por ellas, ni con su  contenido en &aacute;cidos grasos poliinsaturados y esenciales ni para la totalidad  de los reci&eacute;n nacidos ni para los de bajo peso al nacer.     <br> </p>    <p><i>Edad  gestacional:</i> Al utilizar el criterio de selecci&oacute;n de m&aacute;s de  34 semanas de gestaci&oacute;n no se observ&oacute; correlaci&oacute;n entre la  edad gestacional y el aporte de &aacute;cidos grasos saturados de la dieta ni  en la totalidad de los ni&ntilde;os ni en los ni&ntilde;os normopeso.     <br> </p>    <p>Se  obtuvo correlaci&oacute;n negativa significativa entre la edad gestacional y la  cantidad total de grasas en la dieta (P&lt;0,05, r=-0,166; fig. 2) para la totalidad  de los reci&eacute;n nacidos. Cuando se evalu&oacute; esta correlaci&oacute;n  en los reci&eacute;n nacidos normopeso solamente, se perdi&oacute; la significaci&oacute;n  de la misma (P=0,091, r=-0,145; n=136). Se observ&oacute; correlaci&oacute;n negativa  significativa entre la edad gestacional y el aporte de &aacute;cidos grasos poliinsaturados  en la dieta (P&lt;0,05, r=-0,179; fig. 3) para la totalidad de los reci&eacute;n  nacidos y para los normopesos analizados separadamente (P=0,036; r=-0,181; n=136).  Por &uacute;ltimo, se encontr&oacute; correlaci&oacute;n negativa significativa  entre la edad gestacional y el aporte de &aacute;cidos grasos esenciales aportados  por la dieta (P&lt;0,05, r=-0,179; fig. 4) para la totalidad de los reci&eacute;n  nacidos evaluados. Cuando se analizaron los ni&ntilde;os normopeso, tambi&eacute;n  se observ&oacute; correlaci&oacute;n significativa entre estos dos &uacute;ltimos  par&aacute;metros (P=0,036; r=-0,181; n=136). Al limitar el an&aacute;lisis s&oacute;lo  a los ni&ntilde;os nacidos con 37 o m&aacute;s semanas de gestaci&oacute;n, no  se observ&oacute; correlaci&oacute;n significativa entre la edad gestacional y  las grasas totales consumidas en la dieta, el porcentaje de la energ&iacute;a  aportado por estas, ni su contenido de &aacute;cidos grasos saturados, poliinsaturados  y esenciales, ni para la totalidad de los ni&ntilde;os, ni para los ni&ntilde;os  normopesos. </p>    <p align="center"><a href="/img/revistas/rcsp/v30n2/f0202204.jpg"><img src="/img/revistas/rcsp/v30n2/f0202204.jpg" width="206" height="197" border="0"></a></p>    
<p align="center">FIG.  2. Correlaci&oacute;n entre la edad gestacional y las grasas de la dieta. P=0,043;  r=-0,166; n=150.</p>    <p align="center"><a href="/img/revistas/rcsp/v30n2/f0302204.jpg"><img src="/img/revistas/rcsp/v30n2/f0302204.jpg" width="206" height="197" border="0"></a></p>    
<p align="center">FIG.  3. Correlaci&oacute;n entre la edad gestacional y los &aacute;cidos poliinsaturados.  P=0,029; r=-0,179; n=150.</p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><a href="/img/revistas/rcsp/v30n2/f0402204.jpg"><img src="/img/revistas/rcsp/v30n2/f0402204.jpg" width="206" height="197" border="0"></a></p>    
<p align="center">FIG.  4. Correlaci&oacute;n entre la edad gestacional y los &aacute;cidos grasos esenciales.  P=0,029; r=-0,179; n=150.    <br> </p><h4 align="left">Discusi&oacute;n</h4>    <p>Durante  el primer trimestre, se recomienda un aporte adicional de 280 a 350 Kcal diarias  superior a las recomendaciones para la mujer no embarazada de actividad f&iacute;sica  similar. Estos requerimientos energ&eacute;ticos son aun mayores en el segundo  y tercer trimestre del embarazo, por lo que se ha definido que los requerimientos  energ&eacute;ticos de la mujer embarazada son de 2 375 Kcal/d&iacute;a.<span class="superscript">11,12  </span>Los datos obtenidos a partir de las encuestas diet&eacute;ticas en relaci&oacute;n  con la energ&iacute;a indican que todav&iacute;a existe un grupo de embarazadas  cuyo aporte energ&eacute;tico -a partir de la dieta- en el &uacute;ltimo trimestre  del embarazo no garantiza las necesidades energ&eacute;ticas del ni&ntilde;o en  formaci&oacute;n. El porcentaje de la energ&iacute;a aportado por las grasas en  la dieta fue ligeramente inferior a lo recomendado para la mujer embarazada, en  que los l&iacute;pidos deben aportar entre 30 y 35 % de la energ&iacute;a. El  porcentaje de la energ&iacute;a debida a los &aacute;cidos grasos saturados fue  inferior al 10 % (recomendaci&oacute;n para poblaci&oacute;n sana), al igual que  la energ&iacute;a aportada por los &aacute;cidos grasos poliinsaturados (inferior  al 10 % de la energ&iacute;a). El grupo de embarazadas estudiado no cumpli&oacute;  las recomendaciones para la poblaci&oacute;n general en cuanto a la proporci&oacute;n  de &aacute;cidos grasos saturados y poliinsaturados en la dieta. Para los &aacute;cidos  grasos esenciales no se han establecido recomendaciones espec&iacute;ficas, aunque  s&iacute; se debe prestar atenci&oacute;n a la proporci&oacute;n entre &aacute;cidos  grasos de la serie n-3 y los de la serie n-6 al existir competencia entre los  &aacute;cidos grasos de ambas series por las mismas enzimas elongasas y desaturasas  para formar los &aacute;cidos grasos poliinsaturados de cadena larga y los eicosanoides.      <br> </p>    <p>En la totalidad de los reci&eacute;n nacidos (&gt;34 semanas de gestaci&oacute;n),  independientemente de su peso al nacer, parece ser que tanto la cantidad de grasas  ricas en &aacute;cidos grasos saturados como su proporci&oacute;n respecto a las  grasas ricas en &aacute;cidos grasos poliinsaturados determinan si el peso del  ni&ntilde;o al momento del nacimiento es el adecuado o no. La edad gestacional  fue un par&aacute;metro menos dependiente de las variables diet&eacute;ticas estudiadas  puesto que solo se encontr&oacute; correlaci&oacute;n entre estas cuando se incluyeron  ni&ntilde;os nacidos entre las 34 y 37 semanas de gestaci&oacute;n (pret&eacute;rmino).  Esto coincide con los resultados de estudios epidemiol&oacute;gicos en los que  se han encontrado diversas causas de los nacimientos pret&eacute;rmino ajenas  a los aspectos nutricionales. Entre ellos se encuentran las complicaciones del  embarazo (preeclampsia), hemorragias de causa obst&eacute;trica, embarazos m&uacute;ltiples  y anomal&iacute;as uterinas.<span class="superscript">10 </span>    <br> </p>    <p>Las  correlaciones negativas entre la edad gestacional, el peso al nacer y las grasas  de la dieta en general, indican que estas, aunque son necesarias durante el embarazo  para la salud futura del ni&ntilde;o, pudieran tener implicaciones negativas si  se encontraran en exceso en la dieta. Las dietas mal balanceadas donde hay excesos  en grasas y az&uacute;cares simples se relacionan con enfermedades cr&oacute;nicas  no transmisibles, entre ellas la obesidad, la diabetes mellitus, las enfermedades  cardiovasculares y algunos tipos de c&aacute;nceres.<span class="superscript">13</span>  Los &aacute;cidos grasos poliinsaturados no deben representar m&aacute;s del 10  % de la energ&iacute;a puesto que el n&uacute;mero elevado de insaturaciones potencia  su oxidaci&oacute;n por parte de las especies reactivas del ox&iacute;geno. Su  alta reactividad convierte a estos metabolitos activos en agentes citot&oacute;xicos  que inducen la destrucci&oacute;n indiscriminada de macromol&eacute;culas celulares  como fosfol&iacute;pidos, prote&iacute;nas y &aacute;cidos nucleicos mediante  un proceso r&aacute;pidamente propagable de peroxidaciones moleculares que producen  citot&oacute;xicos y potencialmente mutag&eacute;nicos.<span class="superscript">14,15</span>      <br> </p>    <p>Los niveles de significaci&oacute;n y coeficientes de correlaci&oacute;n  de la edad gestacional con los &aacute;cidos grasos esenciales y poliinsaturados  son similares puesto que los primeros est&aacute;n incluidos en el grupo de &aacute;cidos  grasos poliinsaturados.     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p>Se recomienda llevar a cabo estudios donde  se analice de manera exacta el perfil de &aacute;cidos grasos en plasma y membrana  eritrocitaria y si este se corresponde con las necesidades de &aacute;cidos grasos  esenciales en los ni&ntilde;os durante la vida intrauterina y despu&eacute;s del  nacimiento. Las estimaciones de los &aacute;cidos grasos a partir de la dieta  est&aacute;n a expensas de las inexactitudes de las encuestas <i>per se</i> y  de las deficiencias de los informes de las madres encuestadas, por lo que siempre  conllevan cierto porcentaje de error.    <br> </p><h4>Summary</h4>    <p>Fats present  in maternal diet play a determining role in the development of normal pregnancy,  the structuring of adequate uterine-placental flow, the formation of cell membranes,  the fetal intrauterine growth, and the development of the central nervous system.  The objective of this paper is to measure the relationship among the presence  of fatty acids in maternal diet, the gestational age and the birth weight in newborns.  A cross-sectional study of 156 pregnant women and 160 full term newborn infants  was carried out in Havana City from February 2000 to January 2001. Food intake  data were gathered from a semiquantitative frequency survey on food consumption  in the last trimester of pregnancy. Birth weight of the newborn and the gestational  age of the mother were recorded at the moment of delivery. Birth weight and the  saturated/polyunsaturated fatty acid ratio in diet in all the infants (&gt; 34  and <font face="Symbol">&sup3;</font> 37 weeks of gestation) showed negative association  regardless of birth weight, but the statistical significance disappeared when  normoweighted infants were separately analyzed. Gestational age and the total  volume of consumed fats in diet (&gt; 34 weeks of gestation) showed negative correlation  in all infants, but once again the significance of correlation vanished when normoweighted  infants were separately evaluated. The correlation of gestational age with essential  polyunsaturated fatty acids (&gt; 34 weeks of gestation) was negative for both  the total number of infants and the normoweighted ones. In the future, the profile  of fatty acids should be directly studied in the newborn&#146;s blood so as to  minimize the estimation errors inherent to dietary information.</p>    <p><b>Key words:</b>  pregnancy diet, fatty acids, gestational age, birth weight.    <br> </p><h4>Referencias  bibliogr&aacute;ficas </h4><ol>     <li> Spector AA, Yorek MA. Membrane lipid composition  and cellular function. J Lipid Res 1985;26:1015-34.     <br> </li>    <li> Barker DJP.  Mothers, babies and disease in later life. BMJ 2 ed. Edinburgh: Churchill Livingstone  1998;80-110.     <br> </li>    ]]></body>
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<body><![CDATA[<li> FAO. CERES. Sistema automatizado para la evaluaci&oacute;n  del consumo de alimentos. Roma:FAO, 1997-2001.    <br> </li>    <li> Schoonjans F, Zalata  A, Depuydt CE, Comhaire FH. Medcalc: a new computer program for Medical Statistics,  Comput Methods Programs Biomed 1995;48: 257-62.    <br> </li>    <li> Oliva JA. Temas  de obstetricia. [monograf&iacute;a de internet]. 2002. Disponible en URL: http://bvs.sld.cu/libros/obstetricia/indice.html.[citado  21 Marzo 2003].     <br> </li>    <li> Araya J, Fern&aacute;ndez P, Rojas M, Mateluna  A. Essential fatty acids in red blood cells from umbilical cord of preterm and  full term newborn infants with either adequate or low birth weight for gestational  age. Rev Soc Bol Ped 1999; 38 (Supl. 1): S45-S50.    <br> </li>    <li> Birch EE, Birch  D, Hoffman D, Hale L, Everett M, Uauy R. Breast-feeding and optimal visual development.  J Pediatr Ophthalmol Strabismus 1993; 30: 33-38.     <br> </li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li> Pradilla A, Gracia  B. Interacciones entre alimentaci&oacute;n, salud y ambiente. Colombia M&eacute;d  1995; 26: 93-102.    <br> </li>    <li> Poppel GV, Kardinal A, Prince H, Kok F. Antioxidants  and coronary heart disease. Ann Med 1994; 26:429-34.    <br> </li>    <li> Riemersma RA.  Epidemiology and the role of antioxidants in preventing coronary heart disease:  a brief overview. Proc Nutr Soc 1994; 53: 59-65.</li>    </ol>    <p>Recibido: 29 de septiembre  de 2003. Aprobado: 31 de diciembre de 2003.    <br> Yanik Rodr&iacute;guez Enriques.  E-mail: <a href="mailto:yanikrod@infomed.sld.cu">yanikrod@infomed.sld.cu</a></p>    <p></p><span class="superscript"><a href="#autor" class="superscript">1</a></span><a href="#autor">  M&aacute;ster en Nutrici&oacute;n en Salud P&uacute;blica. Licenciada en Bioqu&iacute;mica.  Aspirante a Investigador.     <br> <span class="superscript">2</span> M&aacute;ster  en Salud Ambiental. Especialista de II Grado en Bioqu&iacute;mica Cl&iacute;nica.  Investigadora Auxiliar.     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <span class="superscript">3</span> Licenciada en  Alimentos. Investigador Agregado.    <br> <span class="superscript">4</span> T&eacute;cnica  en Diet&eacute;tica. </a><a name="cargo"></a>       ]]></body><back>
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