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<publisher-name><![CDATA[Editorial Ciencias Médicas]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[A qué llamamos salud colectiva, hoy]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[What do we call community health nowadays]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Universidad Nacional de Loja Organización Panamericana de la Salud ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The article begins with the analysis of the advances and restrictions in the field of public health; later it deals with the debate on community health. It is recognized that public health care prevailing in Ecuador and in Latin America is based on a metaphor derived from the philosophical-theoretical assumption of disease and death, the positivist method, the structural functionalism and the recognition to the state&#8217;s power as a privileged force to assure the prevention of disease. These categories made it possible for health providers to behave as technical-normative interventors. Changes occurred in the last decades of globalization compels public health care to find its new path by which it can understand and act upon health and life and not only upon disease, interpret population&#8217;s culture and its forms of power exercise and give more strength to social action and to the new identities that fight for health. In this way, the health provided should play the role of interpreter-mediator of several proposals in the process of health construction. The improvement of the concept of conventional public health care lies in looking and interpreting the process of health-disease in a different way, that is, to see population&#8217;s health within its historical realities, its context matrix, its vital substantiation rather than seeing it as mere elimination of disease. It is also required to shift those practice only seeking technical success to the compromise of attaining practical achievements. In doing so, we should develop that quadruple movement of construction of sense, construction of meaning, constitution and determination that Mario Testa recommends. Being Community Health an articulate set of technical, ideological, political and economic practices, always open to incorporation of innovating proposals, it constitutes a high valuable source for reflection and advance of alternative public health]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p>Universidad Nacional de Loja.    <br> Organizaci&oacute;n Panamericana de la Salud</p><h2><a href="#asterisco1"><font size="4">&iquest;A  qu&eacute; llamamos salud colectiva, hoy?*</font></a><font size="4"><a name="titulo"></a></font></h2>    <p><a href="#cargo">Edmundo  Granda<span class="superscript">1</span></a><span class="superscript"><a name="autor"></a></span></p><h4>Resumen</h4>    <p>  El art&iacute;culo comienza con el an&aacute;lisis de los avances y limitaciones  en el campo de la salud p&uacute;blica, para abordar m&aacute;s tarde la discusi&oacute;n  alrededor de la salud colectiva. Reconoce que la salud p&uacute;blica dominante  en Ecuador y en Am&eacute;rica Latina se bas&oacute; en una met&aacute;fora dominada  por el presupuesto filos&oacute;fico-te&oacute;rico de la enfermedad y la muerte,  el m&eacute;todo positivista, el estructural funcionalismo y el reconocimiento  del poder del Estado como fuerza privilegiada para asegurar la prevenci&oacute;n  de la enfermedad. Estas categor&iacute;as posibilitaron a los salubristas comportarse  como interventores t&eacute;cnico-normativos. Los cambios ocurridos en estas &uacute;ltimas  d&eacute;cadas de globalizaci&oacute;n obligan a la salud p&uacute;blica a encontrar  un nuevo derrotero, mediante el cual se pueda comprender y actuar sobre la salud  y la vida, y no solamente sobre la enfermedad; interpretar la cultura poblacional  y sus formas de ejercicio del poder, y entregar mayor fuerza a la acci&oacute;n  social y a las nuevas identidades que luchan por su salud. En esta forma el salubrista  deber&iacute;a m&aacute;s bien cumplir un papel de int&eacute;rprete-mediador  de las propuestas diversas en la construcci&oacute;n de la salud. La superaci&oacute;n  de la salud p&uacute;blica convencional, radica en mirar e interpretar el proceso  salud-enfermedad de manera distinta, o sea, ver la salud poblacional en su realidad  hist&oacute;rica, en su matriz contextual, en su fundamentaci&oacute;n vital y  no solo como descuento de enfermedad. Se requiere adem&aacute;s, cambiar las pr&aacute;cticas  que buscan &uacute;nicamente &eacute;xito t&eacute;cnico ante el compromiso de  alcanzar logros pr&aacute;cticos. Al hacerlo se desarrolla ese cu&aacute;druple  movimiento que nos recomienda Mario Testa, de construcci&oacute;n de sentido y  significado, de constituci&oacute;n y determinaci&oacute;n. La salud colectiva  al ser un conjunto articulado de pr&aacute;cticas t&eacute;cnicas, ideol&oacute;gicas,  pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas siempre abierta a la incorporaci&oacute;n  de propuestas innovadoras, constituye una cantera de inmenso valor para la reflexi&oacute;n  y avance de la salud p&uacute;blica alternativa. </p>    <p><b>Palabras clave:</b>  Salud colectiva; Salud p&uacute;blica; Salud p&uacute;blica alternativa; Servicios  p&uacute;blicos de salud.</p>    <p>Constituye un inmenso honor y una gran satisfacci&oacute;n  estar en este panel con Madel, Naomar, Mois&eacute;s y Jairnilson para conversar  alrededor de &#147;&iquest;Qu&eacute; Cosa Llamamos Salud Colectiva, Hoy?&#148;.  Madel fue mi maestra en la Maestr&iacute;a de Medicina Social de la Universidad  de R&iacute;o de Janeiro y contin&uacute;a siendo; Naomar, Jairnilson, Sebastiao,  Carmen y los compa&ntilde;eros y compa&ntilde;eras de la Universidad Federal de  Bah&iacute;a han sido los pintores de un cuadro del cual siempre so&ntilde;&eacute;  ser parte integrante; mientras que Mois&eacute;s ha estado presente como referencia  obligada en los intentos por entender y hacer en mejor forma mi trabajo en salud  p&uacute;blica. Esta simbiosis de amistad y generosidad es la que explica mi presencia  en este di&aacute;logo sobre Salud Colectiva en un Congreso de ABRASCO, centro  de pensamiento y acci&oacute;n en este campo.     <br> </p>    <p>En un primer momento  pens&eacute; describir y transmitir en esta reuni&oacute;n lo que observ&eacute;  o consider&eacute; como salud colectiva. Pero es necesario comprender que a trav&eacute;s  del lenguaje no solo describimos y transmitimos sino que actuamos, y al hacerlo,  creamos y transformamos nuestras identidades y el mundo en que vivimos. Considero  que Madel, Mois&eacute;s, Jairnilson y Naomar han sido importantes creadores de  esta salud colectiva y al mismo tiempo son parte de esa nave construida por ellos  y otros innumerables actores individuales e institucionales de este pa&iacute;s.  Los compa&ntilde;eros aqu&iacute; presentes pueden, entonces, hablar con mayor  propiedad sobre la salud colectiva, es decir, pueden emitir asertos o proposiciones  de verdad, pueden proponer juicios y sobre todo pueden hacer declaraciones que  intenten abrir nuevos caminos por los que posiblemente podr&aacute; moverse la  nave de la salud colectiva. El hablar con propiedad, es entonces un hablar que  describe y crea mundos.    <br> </p>    <p>Los que venimos de fuera de este inmenso pa&iacute;s  y utilizamos constantemente aquellos productos e instrumentos con los cuales se  est&aacute; construyendo la embarcaci&oacute;n llamada salud colectiva y que en  algunas ocasiones tambi&eacute;n aportamos con elementos que dinamizaron las opciones  de cr&iacute;tica constructiva que desarrollaron los constructores de la salud  colectiva, parece m&aacute;s conveniente que les contemos a ustedes los pensamientos  y las acciones que dise&ntilde;amos y aplicamos tratando de elaborar una urdimbre  que soporte en mejor forma nuestra pr&aacute;ctica cotidiana relacionada con la  salud de la poblaci&oacute;n. En otras palabras, estar&iacute;a rehuyendo contestar  de inicio &iquest;Qu&eacute; cosa es la salud colectiva, hoy?, para establecer,  en alguna medida las limitaciones, los retos y las preguntas no contestadas que  nos colocamos en nuestra pr&aacute;ctica cotidiana en el Ecuador.     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p>Adem&aacute;s,  considero que el nivel de sistematizaci&oacute;n disciplinaria de &#147;la cosa,  llamada salud colectiva&#148; es mayor y m&aacute;s avanzada en Brasil que cualquier  empe&ntilde;o similar desarrollado en alg&uacute;n otro pa&iacute;s de Am&eacute;rica  Latina incluido el Ecuador, lo cual me deja un tanto incapacitado para comprenderla  por el desconocimiento e inexperiencias que cargo. Por otro lado, la salud colectiva  brasile&ntilde;a en cuanto a disciplina y pr&aacute;ctica necesariamente se mueve  y se desarrolla en &iacute;ntima relaci&oacute;n con el contexto social, econ&oacute;mico,  cultural y pol&iacute;tico de este pa&iacute;s adoptando algunas de sus expresiones  un sabor particular mientras que en otras ocasiones se hace m&aacute;s formal  y genera propuestas que quieren ser m&aacute;s generales. La salud colectiva se  construye, seg&uacute;n expresa Jairnilson Paim como &#147;proyectos, luchas,  sue&ntilde;os, subjetividades, ingenio, trabajo y arte&#148;, lo cual me da pie  para que tambi&eacute;n pueda hablar de los sue&ntilde;os, subjetividades y proyectos  generados en mi pa&iacute;s y desde ellos tratar de entender &#147;esa cosa llamada  salud colectiva&#148;.     <br> </p>    <p>Cuando hablo de lo nuestro, me refiero fundamentalmente  a la reflexi&oacute;n y acci&oacute;n que hemos desarrollado con las maestr&iacute;as  de salud p&uacute;blica del Ecuador y algunas del &aacute;rea Andina, con los  compa&ntilde;eros de la OPS/OMS y m&aacute;s espec&iacute;ficamente la Maestr&iacute;a  de la Universidad Nacional de Loja (UNL), ella interpreta que la coyuntura actual  reclama de la salud p&uacute;blica <i>conocimientos y pr&aacute;cticas lo suficientemente  amplias para interpretar y explicar la situaci&oacute;n actual de salud y de los  servicios, apoyar el avance de las condiciones de vida y salud cada vez m&aacute;s  deteriorados de las mayor&iacute;as poblacionales, promover y fortalecer las expresiones  individuales y colectivas progresistas que impulsen la salud y apoyen la construcci&oacute;n  de un estado democr&aacute;tico coherente con estas necesidades y derechos, este  a su vez, debe ser capaz de tejer redes de cooperaci&oacute;n internacional en  este campo</i>. En un &aacute;mbito m&aacute;s restringido, la Maestr&iacute;a  de Salud P&uacute;blica de la UNL se mueve alrededor de la pregunta sobre <i>c&oacute;mo  desarrollar las mejores ideas y acciones para apoyar la forja de una Salud P&uacute;blica  que pueda interpretar y mediar con conocimiento y eficacia en el mejoramiento  y cuidado de la salud-enfermedad de la poblaci&oacute;n ecuatoriana.</i> En esa  medida, existe la idea de que Salud P&uacute;blica tradicional tiene muchas limitaciones  pero que algunos conceptos, m&eacute;todos y t&eacute;cnicas pueden ser utilizados  cr&iacute;ticamente con miras a forjar una propuesta m&aacute;s coherente.    <br>  </p>    <p>Un primer elemento necesario para la construcci&oacute;n de un pensamiento  y una pr&aacute;ctica acorde con las necesidades de salud de la poblaci&oacute;n,  ll&aacute;mese esta salud colectiva, o salud p&uacute;blica alternativa, o medicina  social, radica en la necesidad de comprenderla como historia buscando en el ayer  y en el hoy sus potencialidades y sus limitaciones. Mario Testa en su obra <i>Pensar  en Salud</i> nos dice: [&#133;] <i>si solo la historia puede conducir a una ciencia  verdadera, una ciencia verdadera tiene que servir para la construcci&oacute;n  de la historia</i>.<span class="superscript">1</span> Considero que un aporte  importante de la Medicina Social Latinoamericana y de la salud colectiva ha sido  esta preocupaci&oacute;n por comprender c&oacute;mo se fueron constituyendo las  categor&iacute;as y las pr&aacute;cticas en este campo, lo cual ha permitido superar  la visi&oacute;n tecnicista de la salud p&uacute;blica tradicional, y fundamentar  una propuesta de una salud colectiva contextualizada. Esta es una segunda caracter&iacute;stica  que acompa&ntilde;a el trabajo alternativo desarrollado en el &aacute;rea; este  es, el intento de construir una propuesta cient&iacute;fica orientada seg&uacute;n  el contexto, que interpreta que la salud p&uacute;blica como teor&iacute;a y pr&aacute;ctica  es parte de un todo.     <br> </p>    <p>A inicios de la d&eacute;cada de los a&ntilde;os  90 la Universidad Nacional de Loja se uni&oacute; al esfuerzo latinoamericano  por indagar el pasado para dar respuesta a la <i>Crisis de la Salud P&uacute;blica  que hab&iacute;a sido definida como la incapacidad de la mayor&iacute;a de las  sociedades para promover y proteger su salud en la medida en que sus circunstancias  hist&oacute;ricas lo requieren</i><span class="superscript">2</span> e interpret&oacute;  que la Salud P&uacute;blica en el Ecuador hab&iacute;a perdido su identidad, quedando  reducida a una colecci&oacute;n de acciones parciales, desordenadas e ineficaces,  desarrolladas por un Estado en retirada de sus obligaciones sociales. Como pr&aacute;ctica  social hab&iacute;an aparecido algunas fuerzas vicariantes que desarrollaron importantes  propuestas, algunas de ellas exitosas, mientras el mercado hab&iacute;a fijado  su atenci&oacute;n &uacute;nicamente en la posibilidad de transformar la gerencia  de los servicios de atenci&oacute;n a la enfermedad en buenos prospectos de acumulaci&oacute;n  de capital dejando de lado la prevenci&oacute;n de la enfermedad y la promoci&oacute;n  de la salud por su car&aacute;cter no rentable. En el plano disciplinario, la  salud p&uacute;blica adoptaba varios rostros: en algunos momentos aparec&iacute;a  como un arreglo de ideas pobremente hilvanadas que respond&iacute;a a planteamientos  funcionalistas &uacute;tiles para el Estado o para el mercado; en ocasiones tambi&eacute;n  entraba a conversar con el mundo de la vida sin lograr entenderlo y balbuceaba  algunas propuestas no siempre coherentes, mientras que en otras ocasiones adoptaba  remilgos cientificistas. De todas maneras, tambi&eacute;n se visualizaba avances  disciplinarios impulsados desde algunos centros de educaci&oacute;n superior que  intentaban hilvanar aproximaciones m&aacute;s abarcativas y contextualizadas.  En resumidas cuentas, pens&aacute;bamos que la salud p&uacute;blica ya no era  lo que hab&iacute;a sido, pero tampoco llegaba a ser otra, sino que se manten&iacute;a  en una situaci&oacute;n solo de informante.    <br> </p>    <p>Al mirar hacia inicios  del siglo xx pudimos definir algunas caracter&iacute;sticas de la salud p&uacute;blica  convencional a la que denominamos <i>Enfermolog&iacute;a P&uacute;blica</i>,<span class="superscript">3</span>  estas son:    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p><ul>     <li>El presupuesto filos&oacute;fico-te&oacute;rico de  la enfermedad y la muerte como punto de partida para la explicaci&oacute;n de  la salud.    <br> </li>    <li>El m&eacute;todo positivista para explicar el riesgo de  enfermar en la poblaci&oacute;n, y el estructural-funcionalismo para comprender  la realidad social.    <br> </li>    <li>El reconocimiento del poder del Estado como fuerza  privilegiada para asegurar la prevenci&oacute;n de la enfermedad. </li>    </ul>    <p>Para  nuestro modo de ver estas caracter&iacute;sticas filos&oacute;ficas, te&oacute;ricas,  metodol&oacute;gicas y pr&aacute;cticas de la salud p&uacute;blica convencional,  explican sus fortalezas y debilidades, definen los &aacute;mbitos de cr&iacute;tica  y dan luces para proponer su cambio.     <br> </p>    <p>No intentamos decir que esas  caracter&iacute;sticas han estado siempre presentes en la salud p&uacute;blica,  sino que estas han tenido mayor fuerza durante el siglo xx, y que se opone a otras  propuestas como, por ejemplo, a la generada por el movimiento europeo de la Medicina  Social, que reconoc&iacute;a que la participaci&oacute;n pol&iacute;tica generadora  de democracia, fraternidad e igualdad era la principal fuerza para transformar  la situaci&oacute;n de salud de la poblaci&oacute;n. As&iacute;, la propuesta  de <i>Virchow</i> consist&iacute;a en una reforma social radical que, en t&eacute;rminos  generales, comprend&iacute;a <i>&#147;democracia completa e irrestricta, educaci&oacute;n,  libertad y prosperidad.&#148;</i><span class="superscript">4</span> Similares  aspiraciones fueron reinstaladas en los decenios de los sesenta y ochenta en Am&eacute;rica  Latina con el Movimiento de la Medicina Social.     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p>El movimiento europeo  dej&oacute; como impronta un rico arsenal doctrinario e ideol&oacute;gico que  no fue integrado por la <i>Enfermolog&iacute;a P&uacute;blica</i>. Tampoco el  movimiento latinoamericano de medicina social ha logrado impactar significativamente  sobre la salud p&uacute;blica convencional a pesar de su cr&iacute;tica radical,  los conocimientos aportados y sus propuestas innovadoras. Diferente suerte ha  tenido la Salud Colectiva Brasile&ntilde;a, la que &#150;seg&uacute;n creo&#150;  ha podido impactar en el pensamiento y la pr&aacute;ctica de la salud poblacional.    <br>  </p>    <p>Tampoco produjeron grandes reformulaciones las distintas propuestas reconocidas  por <i>Arouca</i> como <i>preventivistas</i> (Arouca S. O dilema preventivista:  contribuicao para a comprensao e cr&iacute;tica da medicina preventiva. [tesis  de doctorado] Campinas: UNICAMP;1972], por el contrario, fortalecieron ese paradigma  o met&aacute;fora;<span class="superscript">5</span> me refiero a las iniciativas  de cambio de los departamentos universitarios de higiene por los de medicina preventiva,  las propuestas de medicina comunitaria forjadas en Estados Unidos y algunos pa&iacute;ses  de Am&eacute;rica Latina; y la iniciativa de atenci&oacute;n primaria de salud.      <br> </p>    <p>La permanencia y relativo &eacute;xito de la met&aacute;fora de la  salud p&uacute;blica basada en el mencionado tr&iacute;pode, posiblemente, se  deben a la coherencia entre los sustentos ideol&oacute;gicos, sus concepciones  y acciones t&eacute;cnico-pol&iacute;ticas y su proyecci&oacute;n sobre la sociedad.    <br>  </p>    <p>Con miras a comprender la salud p&uacute;blica convencional, recordemos  que la medicina cl&iacute;nica constituy&oacute; su mirada, su saber, sus m&eacute;todos  y t&eacute;cnicas alrededor de la enfermedad y la muerte. <i>Foucault</i>, en  el <i>Nacimiento de la cl&iacute;nica afirma lo siguiente: El hombre occidental  no ha podido constituirse a sus propios ojos como objeto de ciencia... sino en  la apertura de su propia supresi&oacute;n: de la experiencia de la sinraz&oacute;n  han nacido todas las psicolog&iacute;as y la posibilidad misma de la psicolog&iacute;a;  de la integraci&oacute;n de la muerte, en el pensamiento m&eacute;dico, ha nacido  una medicina que se da como ciencia del individuo</i>.<span class="superscript">6</span>    <br>  </p>    <p>El &eacute;xito de la medicina cl&iacute;nica que, sin lugar a dudas ha  sido bastante notorio, ha dependido del logro de su positividad a trav&eacute;s  de su engarce con la enfermedad y la muerte. De esta manera, una buena parte de  los problemas de la &#147;m&aacute;quina corporal&#148; ligados con desarreglos  de su estructura y funci&oacute;n por causas externas e internas han podido ser  explicados, neutralizados o abolidos, con lo cual se ha logrado producir &#147;m&aacute;quinas  corporales&#148; menos enfermas y que tardan m&aacute;s en morir.     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p>Ante  el &#147;&eacute;xito&#148; de la medicina cl&iacute;nica sobre la enfermedad  individual, se consider&oacute; a principios del siglo xx, que era posible construir  una &#147;Enfermolog&iacute;a Social&#148; llamada Salud P&uacute;blica, supuestamente  capaz de dar cuenta de la enfermedad colectiva o p&uacute;blica, como sumatoria  de enfermedades particulares. La salud p&uacute;blica no deb&iacute;a encargarse  del tratamiento del cuerpo enfermo que correspond&iacute;a a la medicina cl&iacute;nica,  sino que se responsabilizar&iacute;a de las causas que se encuentran por <i>fuera</i>  de la <i>m&aacute;quina corporal</i>. En esa medida, la salud p&uacute;blica podr&iacute;a  <i>salirse</i> del cuerpo humano y encontrar las causas en los animales, plantas,  cosas y relaciones entre individuos que podr&iacute;an causar las enfermedades.  La Salud P&uacute;blica ocupa, entonces, un espacio distinto de aquel que es ocupado  y dominado por la cl&iacute;nica tomando a su cargo el <i>riesgo</i> y la <i>prevenci&oacute;n</i>  de la enfermedad.    <br> </p>    <p>Planteamos que la medicina cl&iacute;nica tiene como  fin fundamental <i>curar</i>, y en esa medida acepta, al constituirse como disciplina  cient&iacute;fica, centrar su preocupaci&oacute;n alrededor de la enfermedad.  Sin lugar a dudas, la enfermedad de la persona ser&iacute;a <i>exorcizada</i>  y su muerte ser&iacute;a evitada a trav&eacute;s de la intervenci&oacute;n sabia  del pensamiento y bistur&iacute; manejados por la mirada y la mano del m&eacute;dico.  Pero para la salud p&uacute;blica, el problema es m&aacute;s complejo y debe contestar  la pregunta &iquest;D&oacute;nde se encuentran el pensamiento y bistur&iacute;  p&uacute;blicos para <i>explicar</i> el riesgo y <i>prevenir</i> o <i>exorcizar</i>  la enfermedad y muerte que ocurren en los grupos humanos? La salud p&uacute;blica  los ubica en la <i>tecnolog&iacute;a positivista</i> manejada por el <i>Estado</i>.  Al igual que la medicina transforma al m&eacute;dico en el &#147;mago&#148; que  explica la enfermedad y que al mismo tiempo la cura, as&iacute; tambi&eacute;n  la salud p&uacute;blica transforma al Estado en el &#147;mago&#148; que explica  el <i>riesgo</i> y lo <i>previene</i>.    <br> </p>    <p>Esta met&aacute;fora del <i>Estado  &#147;mago&#148; y exorcista sobre el riesgo y la enfermedad p&uacute;blicos</i>  es plenamente coherente con la concepci&oacute;n social dominante durante el siglo  xix y a inicios del xx. Es tambi&eacute;n coherente con las utop&iacute;as reinantes  en ese momento. Recordemos que hemos vivido dos siglos con la idea que la raz&oacute;n  (instrumental) y el Estado nos entregar&iacute;an la soluci&oacute;n a todos nuestros  problemas econ&oacute;micos, sociales, pol&iacute;ticos y culturales. Tambi&eacute;n  hemos cre&iacute;do que la raz&oacute;n posibilitar&iacute;a establecer un contrato,  mediante el cual, organizar&iacute;amos un centro o Estado Soberano, el mismo  que fundamentado en el conocimiento cient&iacute;fico podr&iacute;a acumular todo  el poder necesario para comandar la producci&oacute;n de bienes materiales y espirituales,  distribuir igualitariamente la riqueza producida, instituir la ley, asegurar la  libertad de los individuos, brindar la felicidad a todos, y en el campo de la  salud, explicar los riesgos, prevenir las enfermedades colectivas y organizar  los servicios para la curaci&oacute;n de las enfermedades.<span class="superscript">7</span>      <br> </p>    <p>La salud p&uacute;blica organiza, de esta manera su base de sustento  sobre el mencionado tr&iacute;pode constituido por el pensamiento centrado alrededor  de la enfermedad y la muerte, el m&eacute;todo positivista o naturalista para  el c&aacute;lculo del riesgo de ocurrencia de enfermedades en la poblaci&oacute;n,  el estructural-funcionalismo como teor&iacute;a de la realidad social y la preeminencia  del Estado como asiento para la organizaci&oacute;n de las acciones preventivas  y el apoyo a la gesti&oacute;n de los servicios de atenci&oacute;n m&eacute;dica.      <br> </p>    <p>Los presupuestos funcionalistas ahorran a la salud p&uacute;blica  la preocupaci&oacute;n por el sujeto individual y colectivo, es suficiente interpretarlo  como objeto individual u objeto colectivo que existe y se reproduce en funci&oacute;n  de la estructura o sistema social de la que es parte determinada y sobre el que  puede hacer una aproximaci&oacute;n naturalista o positivista. La aproximaci&oacute;n  positivista permite leer la realidad de esos <i>objetos</i> a trav&eacute;s de  la raz&oacute;n tecnol&oacute;gica<span class="superscript">8</span> o raz&oacute;n  instrumental<span class="superscript">9</span> conforme corresponde a cualquier  cosa u objeto que no es <i>autopoi&eacute;tico</i>,<span class="superscript">10</span>  es decir, que no genera en su diario vivir ni sus normas, ni sus productos, ni  sus mecanismos de reproducci&oacute;n. Ante un objeto que existe como un producto  de las causas del ayer, no es necesario comprender la acci&oacute;n social (que  se da en el aqu&iacute; y ahora) y adem&aacute;s es l&iacute;cito que el Estado  intervenga desde fuera con la tecnolog&iacute;a cient&iacute;fica para lograr  la salud por descuento de enfermedad.     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p>El salubrista, entonces, se  constituye en un agente del Estado y de la t&eacute;cnica: un interventor t&eacute;cnico-normativo,  quien durante su accionar logra efectivizar en las instituciones de atenci&oacute;n  m&eacute;dica y en la poblaci&oacute;n el propio poder del Estado y ejecutar la  verdad de la ideolog&iacute;a cient&iacute;fico-tecnol&oacute;gica con el fin  de prevenir los riesgos de enfermar de la poblaci&oacute;n a su cargo. La salud  p&uacute;blica pasa a ser una buena expresi&oacute;n de una disciplina cient&iacute;fica  moderna, una forma de orden del mundo, y a su vez la enfermedad de la poblaci&oacute;n  es transformada <i>en objeto de la ciencia, pasible de intervenci&oacute;n, de  transformaci&oacute;n, de modelaci&oacute;n de &#147;producci&oacute;n.&#148;</i><span class="superscript">11</span></p>    <p>Mediante  su accionar interventor t&eacute;cnico-normativo el salubrista requiere:</p><ul>      <li>Integrar y acumular conocimientos, habilidades y experiencias depositadas  en los c&aacute;nones cient&iacute;fico-t&eacute;cnicos, con los cuales el salubrista  puede llevar a cabo el c&aacute;lculo del riesgo; en este sentido debe saber aplicar  las metodolog&iacute;as de investigaci&oacute;n positivas espec&iacute;ficas para  cada situaci&oacute;n.    <br> </li>    <li>Apoyar la elaboraci&oacute;n y hacer cumplir  las normas dictaminadas por el Estado referidas a la enfermedad p&uacute;blica  y a las respuestas sociales organizadas sobre &eacute;sta.     <br> </li>    <li>Organizar,  desarrollar y cuidar los servicios encargados de prevenir las enfermedades y apoyar  la administraci&oacute;n de aquellas instituciones destinadas a tratarlas.     <br>  </li>    <li>Educar a la poblaci&oacute;n para que adquiera los conocimientos y t&eacute;cnicas  que permitan calcular sus riesgos, prevenir las enfermedades y, al mismo tiempo,  sustituir sus saberes y pr&aacute;cticas tradicionales (por tanto irracionales  y riesgosos).     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </li>    <li>Velar por la sistematizaci&oacute;n y desarrollo de  los conocimientos y normas necesarios para el avance de la ciencia y el fortalecimiento  del Estado. </li>    </ul>    <p>El salubrista del siglo xx est&aacute; encomendado, entonces,  a cuidar la <i>salud</i> del Estado y de la ciencia-t&eacute;cnica, actuando sobre  el riesgo de enfermar de la poblaci&oacute;n a su cargo; debe observar a la poblaci&oacute;n  pero a trav&eacute;s de los cristales de la norma estatal y de la raz&oacute;n  instrumental; e intervenir sobre la poblaci&oacute;n transformada en objeto, la  misma que no s&oacute;lo debe ser intervenida con la ciencia y la t&eacute;cnica  sino que tiene, adem&aacute;s, que aprender a olvidar su cultura particular siempre  riesgosa.    <br> </p>    <p>Consideramos que la construcci&oacute;n de una propuesta  alternativa en el campo de la salud p&uacute;blica debe criticar las caracter&iacute;sticas  anteriormente indicadas. En otros t&eacute;rminos deber&iacute;a estudiar la potencialidad  de construir una salud p&uacute;blica fundamentada en una met&aacute;fora que  reconoce los siguientes presupuestos: </p><ol>     <li> Presupuesto filos&oacute;fico-te&oacute;rico  de la salud y la vida, sin descuidar la prevenci&oacute;n de la enfermedad.    <br>  </li>    <li> M&eacute;todos que integran diversas met&aacute;foras, y proponen variadas  hermen&eacute;uticas (incluida la cient&iacute;fica positivista) capaces de dar  cuenta de la acci&oacute;n social y de las estructuras.     <br> </li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li> Pr&aacute;cticas  sociales que integran diversos actores y poderes a m&aacute;s del poder del Estado:  el accionar del individuo, de los p&uacute;blicos o movimientos sociales que promueven  la salud, controlan socialmente el cumplimiento de los deberes encomendados al  Estado, luchan por su democratizaci&oacute;n y entran en acuerdos-desacuerdos  con los poderes supra e infranacionales. </li>    </ol>    <p>Una primera pregunta se  refiere a la posibilidad de que en este momento de globalizaci&oacute;n y neoliberalismo  triunfante se avance hacia dicha propuesta. Parece que aquello es posible, ya  que cada vez m&aacute;s o&iacute;mos que: a) no es posible lograr la salud &uacute;nicamente  por el descuento de la enfermedad; b) la aproximaci&oacute;n positivista y funcionalista  que excluye al sujeto como generador de su propio conocimiento y de la acci&oacute;n  tambi&eacute;n ha sido grandemente criticada; c) el Estado, supuesto <i>mago</i>  <i>y exorcista sobre el riesgo y la enfermedad p&uacute;blicos</i>, ha debilitado  grandemente su autonom&iacute;a y soberan&iacute;a, transform&aacute;ndose en  intermediador de intereses distintos y por lo general contrapuestos; d) nuevas  fuerzas sociales y pol&iacute;ticas aparecen en el horizonte; y, e) importantes  innovaciones te&oacute;ricas y pr&aacute;cticas ocurren en la ciencia en general  y en la investigaci&oacute;n en salud en particular.     <br> </p>    <p>Estos hechos  han sido abordados con m&aacute;s detenimiento en trabajos anteriores,<span class="superscript">12,13,3</span>  tan solo recordemos dos elementos importantes: el Estado naci&oacute;n, contenedor  del quehacer en salud p&uacute;blica y principal impulsor de la misma ha debilitado  su autonom&iacute;a y soberan&iacute;a transform&aacute;ndose en un intermediario  sin gran poder para definir y defender las pol&iacute;ticas sociales en el campo  de la salud colectiva. Al mismo tiempo nuevos poderes han aparecido representados  por las identidades defensivas y proyectivas, las que defienden aspectos &iacute;ntimamente  ligados con su mundo de la vida y proyectan su accionar pol&iacute;tico hacia  otros actores y &aacute;mbitos de la sociedad. En esa medida, desde la salud p&uacute;blica  debemos comprender que nuestra potencialidad actual para apuntalar el fortalecimiento  de la salud de las colectividades, el fortalecimiento de las instituciones debilitadas  y el propio desarrollo de nuestra disciplina radica en la necesidad de transformarnos  en int&eacute;rpretes-mediadores de esas nuevas fuerzas que surgen en este momento  de globalizaci&oacute;n.     <br> </p>    <p>En otras palabras, el contexto social, cultural  y pol&iacute;tico actual abre una perspectiva de cambio para la salud p&uacute;blica  convencional. Al mismo tiempo el debilitamiento de la met&aacute;fora que sustenta  la eficacia de la &#147;enfermolog&iacute;a p&uacute;blica&#148; tambi&eacute;n  reclama nuevas formas de mirar y accionar. </p><h4>La mirada </h4>    <p>Hab&iacute;amos  dicho anteriormente que una primera caracter&iacute;stica de las propuestas alternativas  sobre la salud p&uacute;blica constituye su necesidad de comprenderla hist&oacute;ricamente.  Una segunda caracter&iacute;stica hab&iacute;amos indicado, es aquella necesidad  de contextualizaci&oacute;n. Una tercera caracter&iacute;stica que acompa&ntilde;a  a las propuestas de cambio radica en la forma de mirar, conocer y actuar alrededor  del objeto problema salud-enfermedad-cuidado de la poblaci&oacute;n.    <br> </p>    <p>La  salud p&uacute;blica convencional mir&oacute; a la poblaci&oacute;n como objeto  a ser intervenido por parte de la norma funcional y la ciencia positiva mientras  que, la Salud P&uacute;blica Alternativa requiere mirar c&oacute;mo los sujetos  individuales y colectivos crean o generan su salud en el diario vivir y al mismo  tiempo construyen instituciones para apoyar la promoci&oacute;n de la salud, prevenir  y atender enfermos.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p>Bajo este requerimiento, interpretamos que la mirada  de la Salud P&uacute;blica Alternativa est&aacute; cambiando y buscando ampliar  su horizonte para avanzar desde:</p>    <p>a) Su preocupaci&oacute;n por ver solamente  la enfermedad y la muerte a la necesidad de reflexionar y entender la salud y  la vida, sin descuidar las primeras.    <br> b) Su costumbre de ver objetos al intento  por mirar sujetos.    <br> c) Su compromiso con la funci&oacute;n sanitarista del  Estado a la comprensi&oacute;n de otras formas de accionar saludables que a su  vez construyen organizaciones e instituciones p&uacute;blicas para la salud.</p>    <p>Para  la medicina cl&iacute;nica el saber del paciente no hace parte del conocimiento  cient&iacute;fico acumulado (la evidencia) sobre la enfermedad, ni su libre voluntad  juega en la curaci&oacute;n, sino que el individuo tiene que supeditarse, tanto  en el &aacute;mbito de la comprensi&oacute;n cuanto en su accionar, a los dict&aacute;menes  del m&eacute;dico representante del conocimiento y del m&eacute;todo cient&iacute;ficos;  en esta forma, en palabras de <i>Foucault: el individuo es suprimido, es barrido  como evidencia; o como dice Madel Luz, la cuesti&oacute;n de la vida&#133; es  transformada en metaf&iacute;sica.</i><span class="superscript">11</span> As&iacute;  tambi&eacute;n, con la <i>Enfermolog&iacute;a P&uacute;blica</i>, los colectivos  tienen que supeditarse al conocimiento sobre el riesgo sustentado por la ciencia  epidemiol&oacute;gica y en esa medida no pueden jugar ning&uacute;n papel la cultura  local ni las diversidades humanas hist&oacute;ricamente constituidas, las que  supuestamente se rendir&aacute;n ante la presencia <i>civilizadora</i> de la raz&oacute;n  y la moral. Por otro lado, las pr&aacute;cticas necesarias para la prevenci&oacute;n  deben ser dise&ntilde;adas y ejecutadas por el Estado, el que en su labor igualmente  civilizadora ayudar&aacute; a superar las pr&aacute;cticas y poderes locales necesariamente  irracionales; las colectividades, en palabras de <i>Foucault</i>, habr&iacute;an  sido suprimidas o transformadas en objetos con vida.<span class="superscript">3</span></p><h6>La  vida y el sujeto</h6>    <p> Para la salud p&uacute;blica alternativa, lo anterior  es profundamente contradictorio porque:</p><ul>     <li>No pueden existir objetos  conscientes con vida; estos, necesariamente son sujetos.    <br> </li>    <li>Los objetos  siempre son alopoi&eacute;ticos, mientras que los seres vivos son autopoi&eacute;ticos,<span class="superscript">16</span>  es decir, producen sus propias normas y estructuras de autoproducci&oacute;n;  en especial las poblaciones humanas.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </li>    <li>El vivir genera la salud y esta  no se da &uacute;nicamente por descuento de la enfermedad; <i>salud es una forma  de vivir aut&oacute;noma y solidaria, consustancial con la cultura humana, dependiente  y condicionante de las relaciones que se establecen con la naturaleza, la sociedad  y el Estado.</i> (Maestr&iacute;a de Salud P&uacute;blica de la UNL 1997-1999.  Plan de estudios. Loja: Universidad Nacional de Loja; 1997.)    <br> </li>    <li>Si en  el diario deambular, las poblaciones producen su salud, entonces, la <i>fuerza</i>  o <i>poder </i>fundamental para alcanzarla se encuentra en las poblaciones mismas  y en su vida. No es posible confiar &uacute;nicamente en el poder del Estado y  en el poder de la ciencia positiva para alcanzar la salud.    <br> </li>    <li><a href="#asterisco2">Si  se considera que la propia vida engendra salud, se requiere interpretar la vida  mediante l&oacute;gicas recursivas y aproximaciones ontol&oacute;gicas que privilegian  al organismo como eje del conocimiento, el aprendizaje y la acci&oacute;n de cambio,**</a><a name="sub2"></a>  de otra forma ocurre lo que <i>Almeida</i> y <i>Silva Paim </i>critican: &#147;la  salud se ubica en el punto ciego de las ciencias de la salud.&#148;<span class="superscript">14</span>  </li>    </ul>    <p>Reflexionemos sobre los puntos anteriores:</p>    <p>Si la salud es la  capacidad de regular por uno mismo la normalidad del buen funcionamiento corporal  y ps&iacute;quico, entonces podremos hablar de una norma biol&oacute;gica com&uacute;n  para la especie pero tambi&eacute;n existir&aacute; una norma cultural propia  del mundo epist&eacute;mico, social, de pr&aacute;cticas y poderes en los que  aprendi&oacute; la poblaci&oacute;n a ser humana. Existir&aacute; adem&aacute;s  una norma individual propia de cada persona, producto de su especial historia  de vida, personalidad y acoplamiento al medio ambiente. Si es as&iacute;, la Salud  P&uacute;blica Alternativa comienza a preguntarse acerca de c&oacute;mo proceder  para transformarse en int&eacute;rprete de las especiales circunstancias particulares  de vida de la poblaci&oacute;n, donde se encuentran las mayores potencialidades  de salud.     <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Lo anterior est&aacute; llevando a la salud p&uacute;blica  a pensar que el m&eacute;todo cient&iacute;fico positivista basado en la idea  de la <i>verdad universal</i> a trav&eacute;s de la <i>mathesis</i> o <i>comparaci&oacute;n  de las cosas en el mundo</i><span class="superscript">8</span> deber&aacute; dar  paso a una propuesta met&oacute;dica que tambien considere las <i>verdades</i>  particulares y diversas ya que la salud ocurrir&iacute;a en la medida en que el  organismo social y el cuerpo humano conservan su capacidad de instituir nuevas  normas. Esta forma de ver hace m&aacute;s complejo los m&eacute;todos de investigaci&oacute;n  tradicionales utilizados por la epidemiolog&iacute;a y fundamentados en una visi&oacute;n  de riesgo, al verse obligados a diferenciar la susceptibilidad grupal e individual  y la acci&oacute;n de los factores asociados al problema que se intenta estudiar.<span class="superscript">15</span>  Al respecto, <i>Naomar Almeida</i>, desde la Epidemiolog&iacute;a hace aportes  importantes para dar cuenta de esta y otras problem&aacute;ticas al introducir  tres dimensiones: la dimensi&oacute;n de las instancias, la dimensi&oacute;n de  los dominios y la dimensi&oacute;n de los niveles de complejidad.<span class="superscript">16</span>    <br>  </p>    <p>La Salud P&uacute;blica Alternativa tambi&eacute;n est&aacute; repensando  sobre el tiempo en forma muy diferente a como tradicionalmente hemos pensado,  esto es, en una supuesta <i>eternidad</i> en las leyes. El inter&eacute;s por  dar cuenta de la salud y vida y no solo de la enfermedad recomienda m&aacute;s  bien que se piense en la salud como la capacidad de romper las normas impuestas  y construir nuevas normas bajo los requerimientos de adaptaci&oacute;n al cambiante  mundo.     <br> </p>    <p>Estar sano no es solamente ser normal en una situaci&oacute;n  dada, sino tambi&eacute;n ser normativo en esa situaci&oacute;n y otras situaciones  eventuales. Lo caracter&iacute;stico de la salud es la posibilidad de superar  la norma que define moment&aacute;neamente lo normal, la posibilidad de tolerar  infracciones a la norma habitual e instituir nuevas normas en situaciones nuevas.<span class="superscript">17</span>  Al respecto <i>Humberto Maturana</i> interpreta que el organismo, para sobrevivir,  requiere acoplarse a sus especiales requerimientos organizativos que establecen  su propia<i> identidad</i>, para lo cual en ocasiones tiene necesidad de cambiar  sus relaciones con el medio: <i>Todo lo que en los seres vivos ocurre no responde  a especificaciones del medio, sino a sus propias determinaciones estructurales.  Lo &uacute;nico que el medio puede hacer es </i>&#147;gatillar&#148;<i> determinadas  reacciones definidas por la estructura del ser vivo</i>.<span class="superscript">18</span>    <br>  </p>    <p>La Salud P&uacute;blica Alternativa tendr&iacute;a necesariamente que aceptar  la temporalidad y en esa medida est&aacute; compelida a entender que los planteamientos  requeridos para la superaci&oacute;n de la salud no se encuentran &uacute;nicamente  en la construcci&oacute;n de una ciencia representativa de toda la supuesta verdad  y en un Estado o centro int&eacute;rprete y legislador de toda norma necesaria  para lograr la salud, sino que la acci&oacute;n fundamental radica en la constante  e infinita norma que elabora el propio organismo viviente en su acoplamiento estructural  y en su acoplamiento consensual,<span class="superscript">10</span> acci&oacute;n  que la salud p&uacute;blica deber&iacute;a constantemente interpretar y reinterpretar.    <br>  </p>    <p>La Salud P&uacute;blica Alternativa tambi&eacute;n requiere interpretar  el futuro en forma distinta a la cl&aacute;sicamente establecida: es decir no  puede aceptar la evoluci&oacute;n como un hecho necesario, previamente establecido  por las leyes objetivas dentro de un universo cerrado. Si la propia vida tiene  una capacidad autonormativa o autopoi&eacute;tica, entonces, el universo siempre  es abierto y la evoluci&oacute;n es m&aacute;s bien el resultado de una deriva  natural, conforme lo sustentan <i>Varela</i> y <i>Maturana</i>,<span class="superscript">10</span>  mientras que la sociedad parece que sigue un camino m&aacute;s all&aacute; de  la gente y que es necesario deshacerse de esa idea de una direcci&oacute;n consciente  y de un total dominio sobre nuestro destino, tal como lo contemplaban los soci&oacute;logos  cl&aacute;sicos. Esto es importante, porque cada d&iacute;a aparece con m&aacute;s  fuerza la idea de primero mirar el presente para interpretar la vida de los organismos  y poblaciones y explicar la forma como <i>emergen </i>las propias normas de la  sociedad, del organismo o del cuerpo.     <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Si la norma se halla ubicada  en la vida misma del organismo y en la acci&oacute;n o vida social, es dif&iacute;cil  recomendar que el presente se supedite a una imagen del futuro elaborada con cualquier  teleolog&iacute;a de tipo cientificista porque para una proyecci&oacute;n donde  se pone como eje la vida, todas las predicciones se transforman en previsiones  relativizadas por la fuerza de las normas que emergen en el presente por la din&aacute;mica  de la materia o por la capacidad autopoi&eacute;tica natural o social. Entonces  la seguridad del futuro &uacute;nicamente ser&aacute; posible construirla mediante  la <i>acci&oacute;n </i>que se desarrolla aqu&iacute; y ahora (Rovere M. Planificaci&oacute;n  estrat&eacute;gica de recursos humanos en salud. Washington: OPS/OMS;1993).     <br>  </p>    <p>La Salud P&uacute;blica Alternativa creemos debe proponer una interpretaci&oacute;n  diferente no solo del tiempo, sino tambi&eacute;n del espacio. Tiempo y espacio  aparecen imbricados en la acci&oacute;n humana, donde las nociones de presencia-ausencia  humanizan al tiempo-espacio. La expresi&oacute;n <i>aqu&iacute; y ahora</i> considera  la noci&oacute;n de lo local como &aacute;mbito privilegiado para el pensamiento  y la pr&aacute;ctica. En la localidad ser&iacute;a m&aacute;s factible descubrir  los rasgos caracter&iacute;sticos de la vida que se tejen como acci&oacute;n social.      <br> </p>    <p>La Salud P&uacute;blica Alternativa da un &eacute;nfasis grande a  la acci&oacute;n que hab&iacute;a sido dejada de lado por el peso avasallador  del cogito cartesiano. Adem&aacute;s, las dicotom&iacute;as teor&iacute;a-pr&aacute;ctica  y sujeto-objeto son cuestionadas y se plantea que<i> todo conocer es hacer y todo  hacer es conocer</i>,<span class="superscript">10</span> con lo cual se reconoce  que el pienso, luego existo es posterior al acciono, luego existo, conforme propone  <i>Heidegger</i>,<span class="superscript">19</span> o al distingo, luego existo  como habla <i>Von Glaserfeld</i>.<span class="superscript">20</span>     <br> </p>    <p>La  Salud P&uacute;blica Alternativa nos lleva a reconocer y dar importancia a otras  racionalidades y en esa empresa, tambi&eacute;n reconocen que el obrar se acompa&ntilde;a  de una <i>conciencia pr&aacute;ctica</i>;<span class="superscript">21 </span>y  por tanto, tambi&eacute;n es racional aun antes que la conciencia discursiva se  haga presente. Si es as&iacute;, entonces, la salud se produce dentro de la propia  racionalidad del accionar, con lo cual la noci&oacute;n promoci&oacute;n gana  una fuerza inusitada, pero no solo como una concepci&oacute;n de promocionar los  comportamientos y <i>estilos de vida</i> racionales y universalmente reconocidos  por la epidemiolog&iacute;a occidental, sino como comportamientos autopoi&eacute;ticos  biol&oacute;gica y culturalmente desarrollados por las propias poblaciones en  su diario accionar, con lo cual el car&aacute;cter <i>civilizatorio</i> o mesi&aacute;nico  de la ciencia occidental perder&iacute;a su poder omn&iacute;modo para compartir  conocimientos, saberes y pr&aacute;cticas con otras culturas.<span class="superscript">22  </span><a href="#asterisco3">La ampliaci&oacute;n de la raz&oacute;n nos lleva,  por otro lado, a reconocer que la verdad cient&iacute;fica no es necesariamente  buena, sino que lo adecuado tiene siempre que ser juzgado por la &eacute;tica  (a trav&eacute;s del acuerdo intersubjetivo, establecemos qu&eacute; es bueno  para la vida), con lo cual se estar&iacute;a justificando el requerimiento de  una reflexi&oacute;n fuerte sobre este t&oacute;pico.***</a><a name="sub3"></a>    <br>  </p>    <p>Si la raz&oacute;n instrumental creada por el pensamiento occidental ya  no es aceptada como <i>la verdad</i> sino como una interpretaci&oacute;n de la  realidad, esta es m&aacute;s factible de ser descubierta por el accionar humano  diverso, local, complejo y temporal, se desprende que para encontrar la <i>verdad  </i>sobre la salud es fundamental volver sobre la identidad, sobre el sujeto,  sobre el organismo.    <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Es interesante reconocer que Salud P&uacute;blica  Alternativa propondr&iacute;a comprender la salud p&uacute;blica desde la vida  misma y no solo desde el c&aacute;lculo del riesgo que ocurre por fuera y antes  que la <i>m&aacute;quina corpor</i>al enferme. El riesgo se internalizar&iacute;a  y se encontrar&iacute;a ubicado en la propia vida del individuo y del grupo, con  lo cual la salud p&uacute;blica se imbricar&iacute;a con el af&aacute;n de construcci&oacute;n  de la identidad individual y colectiva. Una de las maneras de promover la salud  radicar&iacute;a en que la poblaci&oacute;n aprenda a conocer y manejar los riesgos,  m&aacute;s que querer dominarlo todo, porque lo que con seguridad hemos aprendido  en esta &eacute;poca de incre&iacute;ble desarrollo cient&iacute;fico es que,  como hab&iacute;amos dicho anteriormente, existen condiciones de la acci&oacute;n  humana desconocidas y consecuencias de la acci&oacute;n no deseadas, debido a  lo cual es m&aacute;s complejo calcular los riesgos manufacturados, siendo mandatorio  que todos construyamos la acci&oacute;n mediante el acuerdo intersubjetivo. </p><h6>El  sujeto social y la vida</h6>    <p>En los p&aacute;rrafos anteriores enfatizamos en  la necesidad que tiene la salud p&uacute;blica de aproximarse primero a la vida  y al sujeto con el fin de liberarse de aquella atadura que la obligaba a mirar  nada m&aacute;s que objetos alopoi&eacute;ticos cifrados por la enfermedad y la  muerte, los que deb&iacute;an ser &#147;exorcizados&#148; por una salud p&uacute;blica  cientificista y normativa montada sobre el aparato Estatal.    <br> </p>    <p>El imaginar  que la salud ocurre por el propio hecho o acci&oacute;n de vivir, es sin lugar  a dudas refrescante, porque realza el car&aacute;cter &#147;autopoi&eacute;tico&#148;  del ser vivo, pero es al mismo tiempo peligroso que este pensamiento libre de  toda atadura nos lleve a generar im&aacute;genes de organismos particulares que  supuestamente existen al margen del sistema social, cuando sabemos que la salud  p&uacute;blica, al intentar comprender la salud como hecho social tiene necesariamente  que interpretar el vivir como acci&oacute;n biol&oacute;gica y social. Pero aquello  no es suficiente, porque la salud p&uacute;blica en cuanto multidisciplina no  puede comprender solamente las acciones sociales que generan salud, sino que tambi&eacute;n  requiere explicar y obrar sobre las estructuras que potencian o restringen el  desarrollo de esas acciones sociales. En esa medida, la salud p&uacute;blica tiene  que <i>mirar la acci&oacute;n y la estructura</i>. Ahora bien, no puede ver la  acci&oacute;n de vivir &uacute;nicamente desde la estructura porque terminar&iacute;a  traduci&eacute;ndola en una simple funci&oacute;n, tal como hizo el pensamiento  funcionalista sobre el que se fundament&oacute; la salud p&uacute;blica convencional.  Tampoco puede ver la estructura &uacute;nicamente desde la acci&oacute;n porque  terminar&iacute;a interpretando que la estructura es solamente un epifen&oacute;meno  de la acci&oacute;n.    <br> </p>    <p>La Salud P&uacute;blica Alternativa requiere entender  la estructura de las pr&aacute;cticas sociales saludables y deteriorantes, esto  es, comprender y explicar <i>como la estructura es constituida por la acci&oacute;n,  y rec&iacute;procamente, como la acci&oacute;n es constituida estructuralmente</i>.<span class="superscript">23</span>  En esa medida podremos interpretar que la vida saludable es construida diaria  y activamente por sujetos diestros y calificados pero que al mismo tiempo esa  construcci&oacute;n lo hacen como actores hist&oacute;ricamente situados y<i>  no bajo condiciones de su propia </i>elecci&oacute;n.<span class="superscript">24</span>  As&iacute;, las conductas saludables pueden ser interpretadas tanto como acciones  intencionales generadas por el sujeto pero al mismo tiempo habilitadas o constre&ntilde;idas  por las regularidades estructurales en las que se desenvuelve dicho comportamiento.      <br> </p>    <p>Los mencionados procesos de estructuraci&oacute;n de las pr&aacute;cticas  sociales saludables o deteriorantes deber&aacute;n necesariamente ser entendidos  en base a la interacci&oacute;n de marcos significativos constituidos por los  propios actores sociales, marcos que se sustentan en criterios de <i>verdad</i>,  eticidad, veracidad, los que a su vez se desenvuelven por medio de la comunicaci&oacute;n  de los poderes que se reproducen en esa interacci&oacute;n. Al respecto, <i>Giddens</i>  opina que <i>todo orden cognoscitivo y moral es al mismo tiempo un sistema de  poder, que incluye un horizonte de legitimidad</i>.<span class="superscript">23</span>  De esta forma la salud p&uacute;blica podr&iacute;a resistirse a la receta reduccionista  de la raz&oacute;n instrumental que intenta ver la acci&oacute;n humana como una  simple funci&oacute;n de la estructura para m&aacute;s bien rescatar las pr&aacute;cticas  sociales con sus potencialidades emancipadoras.    <br> </p>    <p>La Salud P&uacute;blica  Alternativa manifiesta su compromiso de impulsar la estructuraci&oacute;n de pr&aacute;cticas  saludables con la participaci&oacute;n de los distintos actores sin dejar de lado  el estudio del sistema en cuanto normas y recursos que apoyan o perturban el desarrollo  de acciones saludables. Es por esto que hab&iacute;amos dicho que la labor del  salubrista se centra alrededor de la interpretaci&oacute;n de las acciones vitales  que generan salud y al mismo tiempo la mediaci&oacute;n promotora de normas y  recursos que factibilizan dicha labor, pero en ning&uacute;n momento creemos que  es conveniente solamente centrarse alrededor de las funciones estatales. Si bien  las Funciones Esenciales de la Salud P&uacute;blica recomendadas por la Organizaci&oacute;n  Panamericana de la Salud<span class="superscript">25</span> conducen a visualizar  las obligaciones de un Estado que hab&iacute;a dejado de lado el quehacer en este  campo, no dan cuenta de los cambios urgentes que deben llevarse a cabo en las  maneras de ver, interpretar y accionar en la salud p&uacute;blica, ya que al centrar  la preocupaci&oacute;n alrededor del quehacer gubernamental, las pr&aacute;cticas  sociales que pueden apuntalar la salud y la vida son conceptualizadas con bastante  profundidad pero luego pasan a ser operacionalizadas en cuanto a la funci&oacute;n  estatal. En otras palabras las Funciones Esenciales de la Salud P&uacute;blica  parece que estar&iacute;an interpretando que la vida y la salud solo son posibles  lograrlas a trav&eacute;s del <i>control </i>del Estado en un momento de inmensa  debilidad del mismo. Qui&eacute;n sabe, la posibilidad de que el Estado no disminuya  a&uacute;n m&aacute;s sus obligaciones sociales alrededor de que la salud radica  en que las nuevas fuerzas o movimientos sociales puedan ampliar la democracia  pero al mismo tiempo fortalezcan su capacidad de control social, vigilancia y  presi&oacute;n sobre los deberes del Estado en el &aacute;mbito de la salud colectiva.  Como dice <i>Amelia Cohn &#133;continuamos condenados(as) a buscar descifrar las  nuevas formas de construcci&oacute;n y mediaci&oacute;n entre intereses particulares  y universales, sin caer en las artima&ntilde;as de retomar la vieja antinomia  entre Estado y sociedad civil, y tampoco confundir lo p&uacute;blico con lo estatal&#133;  no ceder los preceptos y valores &eacute;ticos comprometidos con la democracia  sin perder la perspectiva cr&iacute;tica que tal opci&oacute;n exige </i>(Cohn  A. Estado e sociedades reconfiguracoes do direito a sa&uacute;de. Ciencia e Sa&uacute;de  Colectivo. 8(1):9-32).</p><h4>La interpretaci&oacute;n-acci&oacute;n </h4>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Es  fundamental que comprendamos los lenguajes de la vida natural y en este campo  tanto la ecolog&iacute;a como la biolog&iacute;a han avanzado notoriamente en  la comprensi&oacute;n de la vida como autopoiesis, relaci&oacute;n en redes autodependientes,  sistemas complejos, etc., avances que en alguna medida van integr&aacute;ndose  a la salud colectiva y que nos brindar&aacute;n nuevos elementos para una mejor  comprensi&oacute;n del complejo mundo de la vida. Los aportes de <i>Humberto Maturana,  Francisco Varela, Fritjof Capra</i>, etc. son posiblemente los que m&aacute;s  apoyan para establecer una potencialidad interpretativa diversa para la salud  p&uacute;blica.    <br> </p>    <p>Pero adem&aacute;s, es fundamental que recordemos que  el accionar en el campo de la salud p&uacute;blica, conforme lo reconoce <i>Mario  Testa</i><span class="superscript">26</span> se desarrolla en un doble movimiento  de determinaci&oacute;n-constituci&oacute;n y de significado-sentido. En otras  palabras, es fundamental que la acci&oacute;n en salud p&uacute;blica obre con  un criterio de b&uacute;squeda de las determinaciones de su objeto de estudio,  esto es, descubra las &#147;fuerzas positivas que establecen los l&iacute;mites  dentro de los cuales puede ocurrir el fen&oacute;meno&#148;. Adem&aacute;s en  la acci&oacute;n en salud p&uacute;blica el salubrista se forma en cuanto sujeto,  pasando por sujeto de la vida, sujeto epist&eacute;mico, sujeto p&uacute;blico  para, por &uacute;ltimo, reconstituirse como sujeto de la vida comprometido con  el cambio requerido. Para hacerlo el salubrista debe comprender y explicar el  mundo de significado con el que se encuentra y que por lo general se consolida  en cuanto a la estructura pero a su vez busca construir el mundo del ma&ntilde;ana  con un sentido definido. El juego de sentido-significado-determinaci&oacute;n-constituci&oacute;n  es un juego complejo capaz de caminar con alg&uacute;n &eacute;xito entre el <i>scila</i>  del subjetivismo y el <i>caribdis</i> del objetivismo.     <br> </p>    <p>Bajo este requerimiento  <i>Mario Testa </i>reconoce la necesidad de una doble hermen&eacute;utica recomendada  por <i>Habermas</i> y <i>Giddens</i>. Al respecto, las ciencias sociales, han  avanzado notoriamente y surge la necesidad de llevar a cabo una doble hermen&eacute;utica.  Una primera hermen&eacute;utica a trav&eacute;s de la inmersi&oacute;n directa  del cientista social con la poblaci&oacute;n y en su mundo de la vida, con lo  cual se defiende el car&aacute;cter siempre calificado que detenta todo miembro  poblacional para forjar sus propias verdades, eticidades, veracidades, pr&aacute;cticas  y estrategias de organizaci&oacute;n de su poder. Pero adem&aacute;s, las ciencias  sociales defienden la necesidad de una segunda hermen&eacute;utica, con miras  a enriquecer aquella vida social con el aporte de las posibilidades explicativas  de la ciencia.    <br> </p>    <p>El mundo en el que se mueve el salubrista es un mundo  que est&aacute; <i>dado</i><span class="superscript">27</span> y que tambi&eacute;n  est&aacute; <i>d&aacute;ndose</i>. Est&aacute; <i>dado</i> como estructura en  la que es posible encontrar recursos f&iacute;sicos, ecol&oacute;gicos, biol&oacute;gicos,  financieros, tecnol&oacute;gicos, etc., por un lado, pero tambi&eacute;n normas:  leyes, reglamentos, directivas reconocidas e institucionalizadas. Est&aacute;  adem&aacute;s <i>d&aacute;ndose</i> (ocurriendo) como la autopoiesis vital individual  y social y como producto del accionar de la gente con sus verdades, eticidades,  veracidades, pr&aacute;cticas y estrategias de organizaci&oacute;n de su poder.    <br>  </p>    <p>El salubrista requiere conocer-accionar en ese doble mundo de lo <i>dado</i>  y del <i>d&aacute;ndose</i>. La complejidad de la acci&oacute;n-investigaci&oacute;n  por parte del salubrista radica en que se aproxima en el mundo de lo <i>dado</i>  a un objeto que aparece como biopsicolog&iacute;a individual que tambi&eacute;n  es social en raz&oacute;n del acoplamiento estructural y consensual del que nos  habla <i>Maturana</i>;<span class="superscript">10</span> por lo tanto el salubrista  lidia con un objeto que siempre es sujeto. Pero no solo es social sino que est&aacute;  constantemente <i>d&aacute;ndose</i>, es decir, es una biopsicolog&iacute;a individual  que est&aacute; <i>d&aacute;ndose</i> por propia autopoiesis individual y por  la interrelaci&oacute;n social. En otras palabras trabajamos siempre con objetos  que son sujetos y con individuos que son sociales, pero que nunca pierden su car&aacute;cter  individual por su caracter&iacute;stica autopoi&eacute;tica conforme indica <i>Castiel.</i><span class="superscript">28</span>    <br>  </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Esta situaci&oacute;n complica a&uacute;n m&aacute;s la <i>efectividad  operacional en el dominio de la existencia</i><span class="superscript">10</span>  (conocimiento) del salubrista, porque no solo debe dar cuenta de un objeto-sujeto  que est&aacute; d&aacute;ndose en cuanto actor social sino que debe tambi&eacute;n  dar cuenta de un actor socio-biol&oacute;gico. En otras palabras debe imbricar  la aproximaci&oacute;n que propone <i>Testa</i> con aquella mirada del epidemi&oacute;logo,  conforme reclama <i>Almeida Filho</i><span class="superscript">16</span> en su  obra &#147;La ciencia t&iacute;mida&#148;. <i>Las teor&iacute;as contempor&aacute;neas  de la planificaci&oacute;n-gesti&oacute;n en salud son cada vez m&aacute;s basadas  en el concepto pr&aacute;ctica, todav&iacute;a se las aplican sin el instrumental  de la epidemiolog&iacute;a, como si la epidemiolog&iacute;a no tuviera nada que  decir a los planificadores de las escuelas de Carlos Matus o Mario Testa</i>.  Pero no es suficiente que el salubrista se aproxime al actor socio-biol&oacute;gico  para comprenderlo, sino que tambi&eacute;n comprenda que el actor sociobiol&oacute;gico  debe lograr su constituci&oacute;n en cuanto tal durante la propia interrelaci&oacute;n.  Este &uacute;ltimo requerimiento es abordado por <i>Ayres</i>,<span class="superscript">29</span>  quien a su vez recomienda una aproximaci&oacute;n regida por el concepto <i>cuidado</i>  para alcanzar aquello que &eacute;l denomina <i>logro pr&aacute;ctico</i> en contraposici&oacute;n  al <i>&eacute;xito t&eacute;cnico</i> que aparece como unilateral e incompleto,  mientras que Testa nos habla de la necesidad de una aproximaci&oacute;n amorosa.  En otras palabras, la Salud Colectiva o Salud P&uacute;blica Alternativa estar&iacute;a  buscando que <i>aquel camino tr&aacute;gico para la humanidad</i>, -del que nos  habla <i>Madel Luz</i>- <i>en que verdad y pasi&oacute;n, raz&oacute;n y emoci&oacute;n,  sentimientos y voluntad, belleza y sentidos se dieron el adios</i>, se vuelvan  ahora a encontrar.<span class="superscript">11</span>     <br> </p>    <p>Ante la complejidad  de la acci&oacute;n-conocimiento por parte del salubrista es fundamental, entonces  recurrir a aquella doble hermen&eacute;utica que nos habla <i>Mario Testa</i>,  comenzando por una hermen&eacute;utica 0 (cero) centrada en el lenguaje para luego  pasar a un hermen&eacute;utica 1 (uno) donde las distintas l&oacute;gicas cient&iacute;ficas  dan buena cuenta de los requerimientos del conocer-hacer. En otras palabras, parece  que Salud P&uacute;blica Alternativa nos est&aacute; ense&ntilde;ando que no es  posible supeditar todo el conocimiento de la compleja problem&aacute;tica a modelos  explicativos matem&aacute;ticos sino que es fundamental su simbiosis con modelos  comprensivos que posibiliten la recuperaci&oacute;n de lo humano ante su naturalizaci&oacute;n  llevada a cabo por los discursos de la medicina y de la salud p&uacute;blica tradicional,  o la supresi&oacute;n del sujeto individual y social ante la necesidad de supeditarlo  a la supuesta verdad de ciertos discursos cient&iacute;ficos sociales y pol&iacute;ticos  sustentados por algunas versiones de la Epidemiolog&iacute;a Cr&iacute;tica, como  aquella en la que particip&eacute; en su desarrollo cuando labor&eacute; en la  d&eacute;cada de los a&ntilde;os 80 en el Centro de Estudios y Asesor&iacute;a  en Salud, CEAS de Ecuador.<span class="superscript">30</span>    <br> </p>    <p>La propuesta  de la epidemiolog&iacute;a de los <i>modos de vida</i>, los <i>modelos de fragilizaci&oacute;n</i>  y la <i>etnoepidemiolog&iacute;a </i>que presenta <i>Naomar Almeida</i> en <i>La  Ciencia T&iacute;mida</i>, posibilitar&iacute;a a la Salud P&uacute;blica Alternativa  interpretar la enfermedad en la poblaci&oacute;n como un proceso <i>hist&oacute;rico</i>,  <i>complejo</i>, <i>fragmentado</i>, <i>conflictivo</i>, <i>dependiente</i>, <i>ambiguo</i>  <i>e incierto</i>, conforme propone el autor, permitiendo al mismo tiempo la proyecci&oacute;n  de una acci&oacute;n m&aacute;s previsional que predictiva.     <br> </p>    <p>En este  campo, la Salud P&uacute;blica Alternativa tambi&eacute;n nos est&aacute; llevando  a pensar que es fundamental superar las formas de validaci&oacute;n reductoras  que <i>atribuye la realidad fundamental y la eficacia causal al mundo de las matem&aacute;ticas,  identificado como el reino de los cuerpos materiales que se mueven en el espacio  y en el tiempo</i>,<span class="superscript">31</span> que entrega, como dice  <i>Ayres</i>, un inmenso peso al ser de los objetos y a la trascendencia del conocimiento,  negando al mismo tiempo el ser del hombre y la trascendencia del mundo. Propondr&iacute;amos,  conforme sustenta el autor, que la <i>verdad </i>y pertinencia del quehacer de  la salud p&uacute;blica sea juzgada en base a la <i>configuraci&oacute;n de proyectos  sociales para el conocimiento y transformaci&oacute;n de la realidad que se construyen  y se transmiten intersubjetivamente en forma de normas que logran tornarse v&aacute;lidas  para el conjunto de la sociedad</i>.<span class="superscript">8 </span>    <br> </p>    <p>La  Salud P&uacute;blica Alternativa que se intenta desarrollar, requiere transformaciones  en el &aacute;mbito de la formaci&oacute;n del personal. La formaci&oacute;n del  salubrista adecuado para la met&aacute;fora de la <i>enfermolog&iacute;a p&uacute;blica</i>  se relacionaba con una imagen del salubrista <i>interventor t&eacute;cnico-normativo</i>,  mientras que el momento actual, reclama, como hemos dicho, un <i>sujeto int&eacute;rprete-mediador</i>,  es decir: int&eacute;rprete de las maneras c&oacute;mo los actores individuales  y sociales, en su diario vivir, construyen sus saberes, desarrollan las acciones  relacionadas con la promoci&oacute;n de su salud y cuidan su enfermedad; y, mediador  estrat&eacute;gico con los poderes cient&iacute;fico, pol&iacute;tico y econ&oacute;mico  para apoyar la elevaci&oacute;n de los niveles de salud y vida.     <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Con  el primer punto la formaci&oacute;n del salubrista intentar&iacute;a dar cuenta  de aquel descuido de la salud p&uacute;blica por la salud y aportar&iacute;a elementos  filos&oacute;ficos, te&oacute;ricos, met&oacute;dicos y t&eacute;cnicos para la  interpretaci&oacute;n de la salud pero, al mismo tiempo, estar&iacute;a reconociendo  la necesidad de apoyar la comprensi&oacute;n por parte de los estudiantes de que  una fuerza fundamental para la producci&oacute;n de la salud y para controlar  socialmente el ejercicio econ&oacute;mico, t&eacute;cnico y pol&iacute;tico del  sistema se encuentra en la propia forja de los p&uacute;blicos por la salud.    <br>  </p>    <p>Con la segunda caracter&iacute;stica la formaci&oacute;n del profesional  intentar&iacute;a dar una respuesta diferente ante los cambios que vivimos, esto  es: establecer como eje la vida y el accionar poblacional para entender y movilizar  los conocimientos cient&iacute;ficos y no cient&iacute;ficos existentes, viabilizar  las fuerzas pol&iacute;ticas, y encaminar los recursos necesarios para el mejoramiento  de la salud y vida poblacional. Esta acci&oacute;n mediadora obliga, por otro  lado, a las instituciones formadoras de salubristas a mantener una posici&oacute;n  &eacute;tica de defensa de la vida, la equidad y la construcci&oacute;n de una  nueva ciudadan&iacute;a. Requiere, tambi&eacute;n, adoptar una actitud reflexiva  sobre nuestras propias capacidades de conocer y actuar, y sobre el uso de la ciencia  y la tecnolog&iacute;a.</p><h4>&iquest;Qu&eacute; es la Salud Colectiva, Hoy?</h4>    <p><i>Jairnilson  Silva Paim</i> y <i>Naomar de Almeida Filho</i> definen la Salud Colectiva como  <i>un conjunto articulado de pr&aacute;cticas t&eacute;cnicas, ideol&oacute;gicas,  pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas desarrolladas en el &aacute;mbito acad&eacute;mico,  en las instituciones de salud, en las organizaciones de la sociedad civil y en  los institutos de investigaci&oacute;n informadas por distintas corrientes de  pensamiento resultantes de la adhesi&oacute;n o cr&iacute;tica a los diversos  proyectos de reforma en salud<span class="superscript">32</span> ...la Salud Colectiva  se consolida como campo cient&iacute;fico y &aacute;mbito de pr&aacute;cticas  abierto a la incorporaci&oacute;n de propuestas innovadoras</i>.    <br> </p>    <p>No  creo que exista discusi&oacute;n alrededor de esta definici&oacute;n. Todos los  participantes en este panel posiblemente est&aacute;n de acuerdo. El desaf&iacute;o  que tenemos a nivel de nuestros pa&iacute;ses es, como hab&iacute;a indicado al  inicio, trascender la teor&iacute;a y pr&aacute;ctica convencional de la salud  p&uacute;blica con miras a <i>desarrollar las mejores ideas y acciones para apoyar  la forja de una salud p&uacute;blica que pueda interpretar y mediar con conocimiento  y eficacia en el mejoramiento y cuidado de los niveles de salud de la poblaci&oacute;n</i>.  Cuando intentamos cumplir con este encargo, es cuando los frutos, maduros unos,  tiernos otros, y en gestaci&oacute;n algunos, pertenecientes al &aacute;rbol de  la Salud Colectiva alimentan y dinamizan la empresa.     <br> </p>    <p>La Salud Colectiva  como campo de conocimiento en constante desarrollo constituye en primer lugar,  un punto obligado de referencia y reflexi&oacute;n para ampliar los horizontes  de visi&oacute;n del objeto problema salud-enfermedad-cuidado de las poblaciones.  Al referirme a la ampliaci&oacute;n de la visi&oacute;n hablo de esa necesidad  de ver la salud poblacional en su realidad hist&oacute;rica, en su matriz contextual,  en su fundamentaci&oacute;n vital y no solo como descuento de enfermedad.     <br>  </p>    <p>Pero el reto de criticar, conservar y superar la salud p&uacute;blica convencional,  no solo radica en la potencialidad de ampliar los horizontes de visi&oacute;n  sino al mismo tiempo cambiar las pr&aacute;cticas que buscan &uacute;nicamente  &eacute;xito t&eacute;cnico hacia el compromiso por alcanzar <i>logro pr&aacute;ctico</i>,  es decir, ejercer el deber y derecho de <i>cuidar</i> nuestras poblaciones. Al  hacerlo, desarrollar ese cu&aacute;druple movimiento que nos recomienda <i>Testa</i>  de construcci&oacute;n de sentido y significado, de constituci&oacute;n y determinaci&oacute;n,  comprendiendo adem&aacute;s que aquello podr&aacute; darse siempre y cuando los  actores individuales y sociales se constituyan igualmente en sujetos que construyen  su salud enriqueci&eacute;ndose con el aporte cient&iacute;fico que trae la Salud  Colectiva, y al hacerlo, ejercen su poder y derecho en cuanto a la ciudadan&iacute;a.  Para ello, entonces la hermen&eacute;utica doble es fundamental, al igual que  el aporte de la experiencia vivida por la militancia sociopol&iacute;tica de la  Salud Colectiva.     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p>Adem&aacute;s de preocuparse por reconceptualizar  y cambiar la interacci&oacute;n interventora t&eacute;cnico-normativa en el campo  de la <i>enfermolog&iacute;a p&uacute;blica</i>, la Salud P&uacute;blica Alternativa  tiene necesariamente que establecer una proyecci&oacute;n y relaci&oacute;n distinta  con las pol&iacute;ticas, estructuras e instituciones existentes en el campo con  miras a lograr mayores dosis de democracia, eficacia y equidad. Ahora bien, esto  no puede ser alcanzado mediante versiones interventoras de viejo o nuevo cu&ntilde;o,  sino por medio de la construcci&oacute;n de p&uacute;blicos que protegen y desarrollan  sus instituciones y controlan el cumplimiento de las obligaciones estatales en  salud. Nuevamente las experiencias vividas por gerentes y gobernantes procedentes  de la Medicina Social latinoamericana y de la Salud Colectiva son indispensables.    <br>  </p>    <p>El intento de emigrar desde la enfermolog&iacute;a p&uacute;blica hacia  una propuesta alternativa en salud p&uacute;blica ha constituido un proceso complejo  para la Universidad Nacional de Loja al igual que para cualquier &#147;actor&#148;  que quiera enfrentar este reto con responsabilidad. En el &aacute;mbito disciplinario,  la imbricaci&oacute;n de la planificaci&oacute;n y la gesti&oacute;n con la epidemiolog&iacute;a  constituye posiblemente el problema metodol&oacute;gico m&aacute;s complejo, sobre  el que ya brillan algunas luces mediante las propuestas de s&iacute;ntesis producidas  en el &aacute;rea. El di&aacute;logo entre las ciencias de la salud dominadas  por el discurso m&eacute;dico y de la enfermedad y el discurso de las ciencias  sociales ha avanzado, pero debe seguir adelante superando los m&uacute;ltiples  problemas, como por ejemplo, aquellos apuntados por <i>M C Minayo</i> y otros.<span class="superscript">33</span>  La ampliaci&oacute;n y complejizaci&oacute;n del campo tambi&eacute;n asusta a  muchos y causa reacci&oacute;n negativa en otros, en la medida en que provenimos  de un &aacute;rea tradicional de la salud p&uacute;blica donde la repetici&oacute;n  de m&aacute;s de lo mismo constituye por lo general la norma. La formaci&oacute;n  de recursos humanos en este &aacute;mbito interdisciplinario choca contra la forma  utilitarista y tecnicista de la educaci&oacute;n anterior.     <br> </p>    <p>&iquest;Qu&eacute;  es la Salud Colectiva, Hoy? Pues, es ante todo, creo yo, un decidido esfuerzo  por ver m&aacute;s all&aacute; del horizonte que nos ha legado la salud p&uacute;blica  convencional; es una profunda vocaci&oacute;n por transformar nuestra acci&oacute;n  en un quehacer humano profundamente comprometido con la vida y con el cuidado  de la enfermedad de nuestras poblaciones (una militancia socio-pol&iacute;tica,  en las palabras de Testa); es un intento de construirnos como sujetos salubristas  en funci&oacute;n a respetar individualidades y apoyar la construcci&oacute;n  de ciudadanos; es un intento por crear espacios de aprendizaje para multiplicar  las fuerzas del compromiso; es buscar el desarrollo de las ciencias de la salud  para potenciar con ellas el desarrollo de la salud y la felicidad, as&iacute;  como la disminuci&oacute;n del sufrimiento de los enfermos y controlar las enfermedades  controlables; es el empe&ntilde;o porque nuestras instituciones tengan sabor a  nosotros a pesar de que cada d&iacute;a nos quieren convencer que no vale la pena  lo humano. Esa cosa llamada Salud Colectiva, es algo que vale la pena darle cari&ntilde;o  e impulsar su crecimiento porque en &uacute;ltima instancia es crear &#147;aquello&#148;  que es una gran realidad: la solidaridad para generar el mundo que so&ntilde;amos.  </p><h4>Summary </h4>    <p> The article begins with the analysis of the advances  and restrictions in the field of public health; later it deals with the debate  on community health. It is recognized that public health care prevailing in Ecuador  and in Latin America is based on a metaphor derived from the philosophical-theoretical  assumption of disease and death, the positivist method, the structural functionalism  and the recognition to the state&#146;s power as a privileged force to assure  the prevention of disease. These categories made it possible for health providers  to behave as technical-normative interventors. Changes occurred in the last decades  of globalization compels public health care to find its new path by which it can  understand and act upon health and life and not only upon disease, interpret population&#146;s  culture and its forms of power exercise and give more strength to social action  and to the new identities that fight for health. In this way, the health provided  should play the role of interpreter-mediator of several proposals in the process  of health construction. The improvement of the concept of conventional public  health care lies in looking and interpreting the process of health-disease in  a different way, that is, to see population&#146;s health within its historical  realities, its context matrix, its vital substantiation rather than seeing it  as mere elimination of disease. It is also required to shift those practice only  seeking technical success to the compromise of attaining practical achievements.  In doing so, we should develop that quadruple movement of construction of sense,  construction of meaning, constitution and determination that Mario Testa recommends.  Being Community Health an articulate set of technical, ideological, political  and economic practices, always open to incorporation of innovating proposals,  it constitutes a high valuable source for reflection and advance of alternative  public health. </p>    <p><b>Key words:</b> Community health, Public health, Alternative  health, Public health care services.</p><h4></h4><h4>Referencias bibliogr&aacute;ficas  </h4><ol>     <li> Testa M. Pensar en Salud. Buenos Aires: Lugar Editorial; 1993.    <br>  </li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li> Organizaci&oacute;n Panamericana de la Salud. La crisis de la salud  p&uacute;blica. Washington D.C.: OPS/OMS; 1993.    <br> </li>    <li> Granda E. La salud  p&uacute;blica y las met&aacute;foras sobre la vida. Revista de la Facultad Nacional  de Salud P&uacute;blica. 2001;18(2):83-100.    <br> </li>    <li> Virchov R. En: Rosen  G. Da Polic&iacute;a M&eacute;dica a Medicina Social. Rio de Janeiro: Editorial  Graal; 1979.    <br> </li>    <li> Passos Nogueira R. Perspectivas da Qualidade em Sa&uacute;de.  Rio de Janeiro: Qualitymark Editora Lta; 1994.    <br> </li>    <li> Foucault M. El nacimiento  de la cl&iacute;nica. M&eacute;xico: Siglo XXI; 1966.    <br> </li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li> Granda E.  Sujeto, &eacute;tica y salud. Salud P&uacute;blica. Experiencias y Reflexiones.  1997;3:46-61.    <br> </li>    <li> Ayres JR. Epidemiologia e Emancipacao. Rio de Janeiro:  Hucitec &#150; Abrasco;1995:p.67-85.    <br> </li>    <li> Habermas J. Teor&iacute;a de  la acci&oacute;n comunicativa. Madrid: Taurus; 1992.    <br> </li>    <li> Maturana H,  Varela F. El &aacute;rbol del conocimiento. 9na. ed. Santiago de Chile: Editorial  Universitaria; 1993.    <br> </li>    <li> Luz M. Natural, Racional, Social. Buenos Aires:  Lugar Editorial; 1997.    <br> </li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li> Granda E. Salud: globalizaci&oacute;n de  la vida y de la solidaridad. Sa&uacute;de em Debate. 24(56):83-101.    <br> </li>    <li>  Granda E. Salud p&uacute;blica: hacia la ampliaci&oacute;n de la raz&oacute;n.  En: La Medicina al final del milenio. Guadalajara: Universidad de Guadalajara;  1995.    <br> </li>    <li> Almeida-Filho N, Silva Paim J. La crisis de la salud p&uacute;blica  y el movimiento de salud colectiva en Latinoam&eacute;rica. Cuadernos M&eacute;dico  Sociales. 1999; 75:5-30.    <br> </li>    <li> Castiel D. O buraco e o avestruz: A singularidade  de adoecer humano. Campinas: Papirus; 1994.    <br> </li>    <li> Almeida-Filho N. La  ciencia t&iacute;mida: ensayos de construcci&oacute;n de la epidemiolog&iacute;a.  Buenos Aires: Lugar Editorial; 2000.    <br> </li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li> Canguilhem G. Ideolog&iacute;a  y racionalidade nas ciencias da vida. Liboa: Edicoes. 1974; 70.    <br> </li>    <li>  Echeverr&iacute;a R. El b&uacute;ho de Minerva. 3ra. ed. Santiago de Chile: Dolmen  Ediciones; 1997.    <br> </li>    <li> Heidegger M. El ser y el tiempo. M&eacute;xico:  Fondo de Cultura Econ&oacute;mica;1997.    <br> </li>    <li> Von G. Distinguishing de  Observer-http://www.oikos.org/vonobserv. Htm, 1999.     <br> </li>    <li> Giddens A.  Central problems in social theory. Berkeley. University of California Press; 1979.    <br>  </li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li> Gonz&aacute;lez M. Educaci&oacute;n, universidad y postmodernidad. Poligrafiados  de la UNL, Loja, 1999.    <br> </li>    <li> Giddens A. New Rules of Sociological Method&#146;  2nd ed. Stanford: Stanfor University Press, 1993.    <br> </li>    <li> Marx C. El Dieciocho  Brumario. M&eacute;xico: Editorial Cartago; 1972.    <br> </li>    <li> OPS/OMS. Las funciones  esenciales de la Salud P&uacute;blica. Washington: OPS/OMS; 2002.    <br> </li>    <li>  Testa M. Saber en Salud: la construcci&oacute;n del conocimiento. Buenos Aires:  Lugar Editorial; 1997.    <br> </li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li> Zemelman H. Los horizontes de la raz&oacute;n  (t 1). M&eacute;xico: Antropos; 1992.    <br> </li>    <li> Castiel D. O Buraco e o Avestruz:  A singularidade de adoecer humano. Campinas: Papirus; 1994.    <br> </li>    <li> Ayres  JR. Conceptos y pr&aacute;cticas en salud p&uacute;blica: algunas reflexiones.  Revista Nacional de Salud P&uacute;blica. 2002;20(2):7:67-82.    <br> </li>    <li> Granda  E, Breilh Jaime. Sa&uacute;de na sociedade (segunda edicao brasileira. Sao Paulo:  ABRASCO; 1989.    <br> </li>    <li> Burtt E A. (org). The Englixh Philosophers from Bacon  to Mill. Mencionado por Ayres J R. Epidemiolog&iacute;a e Emancipacao. Op. Cit.  p.74.    <br> </li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li> Silva Paim J, Almeida Filho N. A Crise da Sa&uacute;de P&uacute;blica  e a utop&iacute;a da sa&uacute;de coletiva. Salvador de Bah&iacute;a: ISC-UFBA,  2000.    <br> </li>    <li> Minayo MC et al. Posibilidades e dificultades nas relacoes  entre ciencias sociais e epidemiologia. Ciencia e Saude Coletiva. 8(1): 97-107.</li>    </ol>    <p>Recibido:  20 de octubre de 2003. Aprobado: 22 de diciembre de 2003.    <br> <i>Edmundo Granda</i>.  Universidad Nacional de Loja.</p>    <p></p>    <p><a href="#titulo">* Presentado en el  VII Congreso Brasile&ntilde;o de Salud Colectiva. Brasilia; 29 de julio al 2 de  agosto de 2003.</a><a name="asterisco1"></a>    <br> <a href="#sub2">** Nietzsche,  Wiener Von Glaserfeld, McCulloch, Von Foerster, Maturana, Heiddeger Varela, Echeverria  Foucault. Habermas y muchos otros elaboraron propuestas epistemol&oacute;gicas  y ontol&oacute;gicas distintas que ofrecen alternativas interesantes para tratar  esta problem&aacute;tica.</a><a name="asterisco2"></a>    <br> <a href="#sub3">***  Los trabajos de Berlinguer y Garrafa sobre &eacute;tica son de gran importancia.  El Programa de Bio&eacute;tica de la OPS ha apoyado grandemente el tratamiento  de este tema. El que escribe, tambi&eacute;n ha realizado un m&oacute;dico aporte  en el art&iacute;culo El Sujeto, la &Eacute;tica y la Salud. </a><a name="asterisco3"></a></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p><span class="superscript"><a href="#autor" class="superscript">1</a></span><a href="#autor">  Profesor de la Universidad Nacional de Loja y Profesional Nacional de Recursos  Humanos de la Organizaci&oacute;n Panamericana de Salud-Ecuador. </a><a name="cargo"></a></p>       ]]></body><back>
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