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</front><body><![CDATA[ <h2><a href="#asterisco"><font size="4">Los editores y la comunicaci&oacute;n  de ensayos cl&iacute;nicos<span class="superscript">*</span></font></a><font size="4"><span class="superscript"><a name="titulo"></a></span></font></h2>    <p>&#147;Como  editores de revistas m&eacute;dicas generales, reconocemos que la publicaci&oacute;n  de los resultados de ensayos cl&iacute;nicos en revistas respetadas revisadas  por pares es la base final para la mayor parte de las decisiones terap&eacute;uticas.  La opini&oacute;n p&uacute;blica sobre esta evidencia publicada de eficacia e  inocuidad se basa en el supuesto de que los datos de los ensayos cl&iacute;nicos  han sido recogidos y son presentados de modo objetivo y desapasionado. Esta opini&oacute;n  es primordial para la pr&aacute;ctica cient&iacute;fica de la medicina porque  configura las decisiones terap&eacute;uticos adoptadas por los m&eacute;dicos  e impulsa la pol&iacute;tica p&uacute;blica y privada de atenci&oacute;n de salud.  Nos preocupa que en el actual entorno intelectual en el que se conciben algunas  investigaciones cl&iacute;nicas, se recluta a los participantes en los estudios,  y se analizan y comunican (o no comunican) los datos pueden amenazar esta valiosa  objetividad&#148;.    <br> </p>    <p>&#147;Los ensayos cl&iacute;nicos son instrumentos  potentes y como todos los instrumentos potentes, deben utilizarse con cuidado.  Permiten a los investigadores probar hip&oacute;tesis biol&oacute;gicas en pacientes  vivos y tienen la posibilidad de modificar las normas asistenciales. El efecto  econ&oacute;mico secundario de tales cambios puede ser muy notable. Los ensayos  bien ejecutados, publicados en revistas de alta calidad, pueden ser utilizados  para comercializar medicamentos y dispositivos m&eacute;dicos, pudiendo dar lugar  a una notable ganancia financiera para el patrocinador, pero los instrumentos  potentes deben emplearse con cuidado. Los enfermos participan en los ensayos cl&iacute;nicos  en gran parte por motivos altruistas, esto es, para que progrese el nivel de la  asistencia. Teniendo en cuenta esa realidad, el empleo de los ensayos cl&iacute;nicos  de modo fundamental para la comercializaci&oacute;n es, en nuestra opini&oacute;n,  una burla de la investigaci&oacute;n cl&iacute;nica y un mal uso de un instrumento  potente.&#148;     <br> </p>    <p>&#147;Hasta recientemente, los investigadores cl&iacute;nicos  universitarios e independientes eran actores principales en el dise&ntilde;o de  los ensayos cl&iacute;nicos, el reclutamiento de los pacientes y la interpretaci&oacute;n  de los datos. El centro m&eacute;dico universitario, sede intelectual y laboral  de esos investigadores, ha constituido el n&uacute;cleo de tal empresa, y muchas  instituciones han elaborado complejas infraestructuras destinadas al dise&ntilde;o  y la realizaci&oacute;n de ensayos cl&iacute;nicos. La empresa universitaria ha  sido un elemento primordial del proceso que ha conducido a la introducci&oacute;n  de muchos tratamientos nuevos en la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica y contribuido  a la calidad, el rigor intelectual y el efecto de tales ensayos cl&iacute;nicos.  Sin embargo, al aumentar las presiones econ&oacute;micas, esta caracter&iacute;stica  parece ser algo del pasado.&#148;     <br> </p>    <p>&#147;Muchos ensayos cl&iacute;nicos  se realizan para facilitar la aprobaci&oacute;n reglamentaria de un dispositivo  o medicamento m&aacute;s que para probar una nueva hip&oacute;tesis cient&iacute;fica  concreta. A medida que los ensayos resultan m&aacute;s complejos y que es m&aacute;s  dif&iacute;cil llegar al margen de las enfermedades no tratadas, aumenta la amplitud  de los ensayos y, por consiguiente, el costo del desarrollo de nuevos medicamentos.  Se calcula que el costo medio de la introducci&oacute;n de un nuevo medicamento  en el mercado en EE.UU. es de unos $ 500 millones. La industria farmac&eacute;utica  ha reconocido la necesidad de controlar los costos y ha descubierto que los grupos  de investigaci&oacute;n no universitarios privados, esto es, las organizaciones  de investigaci&oacute;n por contrato (OIC), pueden hacer el trabajo por menos  dinero y con menos obst&aacute;culos que los investigadores universitarios. En  los &uacute;ltimos pocos a&ntilde;os, las OIC han recibido la parte del le&oacute;n  de los ingresos por ensayos cl&iacute;nicos. Por ejemplo, en el a&ntilde;o 2000,  en EE.UU., las OIC recibieron el 60 % de las subvenciones para investigaci&oacute;n  de las empresas farmac&eacute;uticas, en comparaci&oacute;n con s&oacute;lo el  40 % para los responsables universitarios de ensayos.&#148;     <br> </p>    <p>&#147;A  medida que las OIC y los centros m&eacute;dicos universitarios compiten rudamente  por la oportunidad de alistar enfermos en los ensayos cl&iacute;nicos, los patrocinadores  empresariales pueden dictar las condiciones de participaci&oacute;n en el ensayo,  condiciones que no siempre sirven los mejores intereses de los investigadores  universitarios, los participantes en el estudio o el progreso de la ciencia en  general. Los investigadores pueden tener escasa o nula intervenci&oacute;n en  el dise&ntilde;o del ensayo, ning&uacute;n acceso a los datos brutos y participaci&oacute;n  limitada en la interpretaci&oacute;n de los datos. Esas condiciones son draconianas  para cient&iacute;ficos que se respetan a s&iacute; mismos, pero muchos las han  aceptado porque saben que si no lo hacen, el patrocinador hallar&aacute; a alguien  dispuesto a hacerlo. Desafortunadamente, incluso cuando un investigador tiene  una participaci&oacute;n notable en el dise&ntilde;o del ensayo y en la interpretaci&oacute;n  de los datos, los resultados del ensayo terminado pueden quedar enterrados en  lugar de publicados, si son desfavorables para el patrocinador del producto. Estas  cuestiones no son meramente te&oacute;ricas. Existen varios ejemplos p&uacute;blicos  recientes de tales problemas y sospechamos que muchos m&aacute;s no han llegado  a conocerse.&#148;     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p>&#147;Como editores, nos oponemos firmemente a  los acuerdos contractuales que niegan a los investigadores el derecho de examinar  independientemente los datos o a presentar un manuscrito para su publicaci&oacute;n  sin obtener primero el consentimiento del patrocinador. Esos acuerdos no s&oacute;lo  erosionan la estructura de la indagaci&oacute;n intelectual que ha impulsado a  investigaciones cl&iacute;nicas de muy alta calidad sino que tambi&eacute;n hacen  que las revistas m&eacute;dicas participen en una posible presentaci&oacute;n  equ&iacute;voca, ya que el manuscrito publicado tal vez no revele la amplitud  con la que los autores carec&iacute;an de poder para controlar la realizaci&oacute;n  del estudio que lleva sus nombres. Teniendo en cuenta esta preocupaci&oacute;n,  hemos revisado y reforzado recientemente la secci&oacute;n sobre &eacute;tica  de la publicaci&oacute;n en los <i>Requisitos uniformes para los manuscritos presentados  a revistas biom&eacute;dicas: Redacci&oacute;n y edici&oacute;n en las publicaciones  biom&eacute;dicas.&#148; </i>    <br> </p>    <p>Davidoff F, et al. Sponsorship, authorship,  and accountability. Lancet 2001;358:854-856. Publicado simult&aacute;neamente  en las siguientes revistas m&eacute;dicas: Annals of Internal Medicine, Journal  of the American Medical Association, The New England Journal of Medicine, The  New Zealan Medical Journal, Canadian Medical Association Journal, Ugeskrift for  Laeger (Revista de la Asociaci&oacute;n M&eacute;dica Danesa), MEDLINE/Index Medicus,  Tidsskrift for den norske laegeforening (Revista de la Asociaci&oacute;n M&eacute;dica  Noruega), Nederlands Tijdschrift voor Geneeskunde (Revista Holandesa de Medicina),  The Medical Journal of Australia y Western Journal of Medicine. </p>    <p></p>    <p><a href="#titulo">*  Reproducido de: Bolet&iacute;n de Medicamentos Esenciales. OMS. No. 31 (2002),  p.2. </a><a name="asterisco"></a></p >     ]]></body>
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