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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Apuntes sobre la búsqueda de una epistemología sin imposturas]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This paper makes reflections on the philosophical questions that have been either rejected or ignored in great part of practical research, teaching and /or social communication of science. It stated and substantiated the different kinds of impositions and opportunism that partially derived from this situation. A brief historical review was made on the destructive tendencies related to structuralism that led to the so-called post-modernism in the last years of the 20th century. Special emphasis was made on the detailed analysis of the well-known academic event staged by physician Alan Sakal in the mid 90´s, which is used to draw more general conclusions that should be taken into consideration by biomedical and health care researchers in order to appropriate efficient epistemology, and to achieve full understanding of the role of the knowledge sociology and pure ethics of research and intellectual work in general]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p>Instituto Superior de Ciencias M&eacute;dicas de La Habana</p><h2>Apuntes sobre  la b&uacute;squeda de una epistemolog&iacute;a sin imposturas</h2>    <p><a href="#cargo">Luis  Carlos Silva Ay&ccedil;aguer<span class="superscript">1</span></a><span class="superscript"><a name="autor"></a></span></p><h4>RESUMEN</h4>    <p>  El trabajo reflexiona a modo de ensayo acerca de cuestiones filos&oacute;ficas  desde&ntilde;adas o ignoradas en buena parte de la investigaci&oacute;n pr&aacute;ctica,  la docencia o la comunicaci&oacute;n social de la ciencia. Se sostiene y fundamenta  que imposturas y oportunismos diversos se deben al menos parcialmente a ello.  Se realiza una breve rese&ntilde;a hist&oacute;rica sobre perniciosas tendencias  relacionadas con el estructuralismo que desembocaron en los &uacute;ltimos a&ntilde;os  del siglo xx en el llamado posmodernismo. &Eacute;nfasis especial recibe el examen  detallado del famoso incidente acad&eacute;mico protagonizado por el f&iacute;sico  Alan Sokal hacia mediados de los 90 que es aprovechado para sacar conclusiones  de aliento m&aacute;s general que deber&iacute;an ser contempladas por los investigadores  biom&eacute;dicos y de la salud p&uacute;blica con el fin de apropiarse de una  epistemolog&iacute;a eficiente, una comprensi&oacute;n cabal del papel de la sociolog&iacute;a  del conocimiento y un acrisolamiento de la &eacute;tica de la investigaci&oacute;n  y de la labor intelectural en general.</p>    <p><b>Palabras clave: </b>EPISTEMOLOGIA,  PSEUDOCIENCIA, POSTMODERNISMO, INVESTIGACION.</p><h4>    <br> Introducci&oacute;n</h4>    <p>El  presente trabajo procura reflexionar acerca de cuestiones no pocas veces desde&ntilde;adas  o directamente ignoradas por muchos colegas quienes centran su inter&eacute;s  en la investigaci&oacute;n pr&aacute;ctica, la docencia o la comunicaci&oacute;n  social de la ciencia. Creo que buena parte de las confusiones y malentendidos  que hoy padecemos tienen su origen en dicho desd&eacute;n y, a la vez, que nada  podr&aacute; prosperar de manera enteramente racional en materia de investigaci&oacute;n  si no se asienta en presupuestos conceptuales claros y expl&iacute;citos en el  campo de la filosof&iacute;a.     <br> </p>    <p>No est&aacute; en mi &aacute;nimo -ni  siquiera en mi capacidad- extenderme sobre este medular y ciertamente especializado  asunto. Pero me propongo hacer una modesta contribuci&oacute;n al compartir unos  pocos puntos de vista sobre aspectos filos&oacute;ficos y algunas de sus derivaciones  sociales b&aacute;sicas, especialmente las que conciernen a la integridad acad&eacute;mica.  Creo que pueden ser propiciatorios de un saludable ejercicio te&oacute;rico, porque  esa falta de reflexi&oacute;n cr&iacute;tica acerca de los m&aacute;s generales  problemas, en especial episte-mol&oacute;gicos, sobre los que se asienta la pr&aacute;ctica,  a veces se aderezan con ingredientes peores que la mera ignorancia: imposturas  y oportunismos de diverso pelaje. </p>    <p>Para la exposici&oacute;n me valdr&eacute;  de una breve rese&ntilde;a hist&oacute;rica de perniciosas tendencias que rigieron  en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas del siglo xx y que tuvieron su punto de inflexi&oacute;n  en una peculiar&iacute;sima triqui&ntilde;uela acad&eacute;mica protagonizada  por un f&iacute;sico neoyorquino. </p><h4>El laberinto posmoderno</h4>    <p>Con toda  raz&oacute;n, en la etapa final de su vida, <i>Karl Popper</i> advert&iacute;a  que los intelectuales ten&iacute;an una responsabilidad esencial y anterior a  cualquier otra: &quot;hacer conocer los resultados de sus estudios, tan sencilla,  transparente y modestamente como fuesen capaces&quot;, e iba m&aacute;s lejos  al se&ntilde;alar que lo peor que pod&iacute;an hacer era conducirse como grandes  profetas dedicados a impresionar al pr&oacute;jimo con razonamientos galimat&iacute;acos  y borrosas filosof&iacute;as. &quot;Quien sea incapaz de hablar claro&quot;, apostillaba,  &quot;debe callar hasta poder hacerlo&quot;.<span class="superscript">1</span>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  </p>    <p>Esto nos lleva de la mano al estructuralismo, movimiento que alcanz&oacute;  relevancia hacia la d&eacute;cada de los sesenta. Fue encabezado por el pensador  belga <i>Claude L&eacute;vi Strauss</i>, su mayor exponente y autor del famoso  libro &quot;Antropolog&iacute;a Estructural&quot;.<span class="superscript">2  </span>Se centraba en el reconocimiento de la existencia de sistemas supraindividuales,  de diferente tipo: estructuras econ&oacute;micas, hist&oacute;ricas, ps&iacute;quicas,  ling&uuml;&iacute;sticas, antropol&oacute;gicas o &eacute;tnicas. La idea primigenia  se condensa en que el ser humano est&aacute; sometido a estructuras que lo superan  y, por ende, puede ser estudiado &quot;desde fuera&quot;. Pero podr&iacute;a decirse  que dicha corriente surge como consecuencia de una profundizaci&oacute;n de la  ling&uuml;&iacute;stica y se apoy&oacute; en la desconcertante idea de que el  lenguaje, como un sistema cerrado, constituye el &uacute;nico medio disponible  para acceder al mundo de los objetos y a la realidad. Este car&aacute;cter autorreferencial  que el estructuralismo atribu&iacute;a al lenguaje, le confer&iacute;a una capacidad  explicativa que a la postre fue distanciando a sus seguidores (<i>Jackes Lacan</i>,  <i>Michel Foucault</i> y <i>Louis Althusser</i>, entre los m&aacute;s destacados)  del mundo real. Con la incorporaci&oacute;n de conceptos tales como el de deconstrucci&oacute;n,  se fue arribando al llamado postestructuralismo y, como no, al postmarxismo.     <br>  </p>    <p>Pero poco importan los postbautizos intermedios. Lo cierto es que desde  los a&ntilde;os setenta del siglo xx el estructuralismo fue evolucionando (involucionando,  en rigor) en direcci&oacute;n opuesta a la claridad que muchos a&ntilde;os m&aacute;s  tarde reclamara <i>Popper</i>, con un discurso cada vez m&aacute;s cr&iacute;ptico  y ca&oacute;tico, centrado en el an&aacute;lisis de los textos en s&iacute; mismos.  De manera que el an&aacute;lisis de la realidad se concentraba en (y muchas veces  se supl&iacute;a con) el examen del lenguaje.     <br> </p>    <p><i>D&iacute;az</i> recuerda  acerca de un seminario en la Universidad de Buenos Aires donde se se&ntilde;alaba  que los intelectuales estaban &quot;habituados a complejizar la realidad, cuando  en realidad debieran simplificar aquello que en la misma realidad aparece como  complejo.... Si hacemos un discurso m&aacute;s complejo que la realidad misma,  nos volveremos analistas de textos, para comprender los complejos textos que explican  esa realidad simple&quot;.<span class="superscript">3</span> No se denunciaba  una mera expresi&oacute;n fenomenol&oacute;gica sino un sistema vertebrado en  torno a preceptos expl&iacute;citamente formulados.    <br> </p>    <p>Por ejemplo, el  connotado soci&oacute;logo de la ciencia, <i>Harry Collins</i> hab&iacute;a escrito  algo que resulta ins&oacute;lito para cualquier mente sensata: &quot;El mundo  natural desempe&ntilde;a un min&uacute;sculo o inexistente papel en la construcci&oacute;n  del conocimiento cient&iacute;fico&quot;.<span class="superscript">4</span> Pero  no se trata de un desvar&iacute;o coyuntural; hablamos de todo un cuerpo te&oacute;rico  cultivado por diversos pensadores, como los famos&iacute;simos <i>Bruno Latour</i>  y <i>Steve Woolgar</i>, quienes sol&iacute;an ilustrarnos con afirmaciones tales  como que &quot;La realidad es la consecuencia y la causa de la construcci&oacute;n  social de los hechos&quot;.<span class="superscript">5</span>     <br> </p>    <p>Eran  las bases te&oacute;ricas o los precedentes de lo que se ha dado en llamar &quot;posmodernismo&quot;.  Con base en la idea de que la racionalidad carece de valor, de que la ciencia  no pasa de ser una construcci&oacute;n social y de que la conexi&oacute;n entre  las palabras y el mundo es arbitraria, se desemboca, con <i>Jacques Derrida</i>  a la cabeza, en una corriente intelectual que defiende las elaboraciones te&oacute;ricas  desconectadas de toda corroboraci&oacute;n emp&iacute;rica y que se caracteriza  por un acusado relativismo epist&eacute;mico y cultural, concretado con el tiempo  en un amasijo de filosof&iacute;a, diletantismo ling&uuml;&iacute;stico, cr&iacute;tica  literaria y desvar&iacute;os psicoanal&iacute;ticos.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p>Con respecto al  t&eacute;rmino posmodernismo, el fil&oacute;sofo argentino <i>Mario Bunge</i>  se expresaba muy c&aacute;usticamente cuando dec&iacute;a que con &eacute;l &quot;simplemente  se puso nombre a esa gran f&aacute;brica de basura intelectual que hay en Par&iacute;s,  la mayor exportadora de basura intelectual del mundo&quot;.<span class="superscript">6</span>      <br> </p>    <p>En el altar de tan peregrina concepci&oacute;n, no pocos te&oacute;ricos  de la ciencia, muy especialmente algunos prestigiosos cultores de determinadas  modas psicoanal&iacute;ticas del mundo franc&oacute;fono, se dedicaron por a&ntilde;os  a predicar desaprensivamente ideas caracterizadas por un cada vez m&aacute;s sospechoso  hermetismo. Usando un lenguaje supuestamente erudito, con frecuencia incoherentemente  atravesado por nociones de la matem&aacute;tica abstracta, pero sobre todo caracterizado  por un amontonamiento anonadante de palabras, se fue edificando un sistema. He  aqu&iacute; algunos ejemplos notables.    <br> </p>    <p><i>Jackes Lacan</i>, acaso el  m&aacute;s encumbrado precursor de los actuales pensadores posmodernos, nos hab&iacute;a  explicado en clave psicoanal&iacute;tica, nada menos que lo que llam&oacute; &quot;la  verdadera g&eacute;nesis num&eacute;rica del dos&quot;.<span class="superscript">7</span>  Vale la pena leerlo: </p>    <blockquote>     <p>Es necesario que este dos constituya  el primer entero que a&uacute;n no ha nacido como n&uacute;mero antes de que aparezca  el dos. Y lo hab&eacute;is hecho posible, ya que el <i>dos</i> est&aacute; ah&iacute;  para dar existencia al primer <i>uno</i> poner el <i>dos</i> en lugar del <i>uno</i>  y consiguientemente, en el lugar del <i>dos</i> ver&eacute;is aparecer el<i> tres</i>.  Lo que tenemos aqu&iacute; es algo a lo que puedo llamar marca. Ya ten&eacute;is  algo que est&aacute; marcado o algo que no est&aacute; marcado. Con la primera  <i>marca</i> tenemos el estatuto de la cosa. Exactamente de este modo <i>Frege</i>  explica la g&eacute;nesis del n&uacute;mero; la clase que est&aacute; garantizada  por ning&uacute;n elemento es la primera clase; ten&eacute;is el uno en el lugar  del cero y luego es f&aacute;cil comprender c&oacute;mo el lugar del uno se transforma  en el segundo lugar, que deja sitio para el dos, tres y as&iacute; sucesivamente&#133;.  Para nosotros, la cuesti&oacute;n del dos es la cuesti&oacute;n del sujeto, y  es aqu&iacute; donde llegamos a un hecho de la experiencia psicoanal&iacute;tica,  dado que el dos no competa el uno para hacer dos, sino que debe repetir el uno  para hacer posible la existencia del uno (it&aacute;licas del autor). </p></blockquote>    <p><i>Lacan  </i>no solo era capaz de producir antol&oacute;gicos galimat&iacute;as como este;  pudo llegar a extremos tales como afirmar que &quot;el &oacute;rgano er&eacute;ctil  es equivalente a la ra&iacute;z cuadrada de (-1)&quot;,<span class="superscript">8</span>  una declaraci&oacute;n que bien pudiera merecer pasar al m&aacute;rmol.    <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p><i>Luce  Irigaray</i> es una prominente fil&oacute;sofa feminista belga, destacada por  el estudio de las influencias del sexo de los investigadores cient&iacute;ficos  sobre la elecci&oacute;n de sus temas de trabajo investigativo. Siempre se ha  ironizado sobre la esterilidad de discutir acerca del sexo de los &aacute;ngeles.  Pues bien, no se corta un pelo para discutir &iexcl;si una ecuaci&oacute;n matem&aacute;tica  tiene o no sexo!; por ejemplo, destina una reflexi&oacute;n de este tipo a la  famosa f&oacute;rmula de Einstein que establece que la energ&iacute;a es igual  al producto de la masa por el cuadrado de la velocidad de la luz. Textualmente,  reflexiona:</p>    <blockquote>     <p>&iquest;Es la ecuaci&oacute;n sexuada? Tal vez  lo sea. Hagamos la hip&oacute;tesis afirmativa en la medida en que privilegia  la velocidad de la luz respecto de otras velocidades vitalmente necesarias para  nosotros. Lo que me hace pensar en la posibilidad de la naturaleza sexuada de  la ecuaci&oacute;n no es directamente el hecho de que sea empleada en los armamentos  nucleares, sino m&aacute;s bien el hecho de que se haya privilegiado lo que va  m&aacute;s r&aacute;pido.<span class="superscript">9</span></p></blockquote>    <p><i>Jean  Baudrillard,</i> afamado te&oacute;rico franc&eacute;s de la sociolog&iacute;a  y uno de los impulsores radicales del posmodernismo, sol&iacute;a hablar del &quot;siniestro  vac&iacute;o de todo discurso&quot;, sin reparar en que ese sayo ven&iacute;a  de perilla a sus propios textos. Aparentemente, cre&iacute;a ponerlo a salvo de  toda vacuidad por el solo hecho de colocar aqu&iacute; y all&aacute; citas borrosamente  relacionadas con conceptos de alto nivel matem&aacute;tico que ni siquiera dominaba.  En cierto momento, por ejemplo, identifica el espacio eucl&iacute;deo como &quot;el  progreso rectil&iacute;neo de la Ilustraci&oacute;n&quot;, y el no eucl&iacute;deo  como un espacio en que las trayectorias se desv&iacute;an por una &quot;curvatura  mal&eacute;fica&quot;. As&iacute;, <i>Baudrillard</i> dice sobre la primera Guerra  del Golfo que &quot;el espacio de la guerra es definitivamente no euclidiano.&quot;<span class="superscript">10  </span>Esto resulta ser algo as&iacute; como valerse de la gram&aacute;tica para  concluir que un pl&aacute;tano es una fruta decididamente esdr&uacute;jula mientras  que un salchich&oacute;n es un embutido inequ&iacute;vocamente agudo.     <br> </p>    <p>Con  ese ropaje se fueron ataviando a lo largo de los a&ntilde;os los reyes posmodernos.  </p><h4>El nuevo desorden internacional</h4>    <p>Con los sucesos de honda connotaci&oacute;n  social y pol&iacute;tica que se produjeron en la &uacute;ltima d&eacute;cada del  siglo xx en Europa Oriental, extraviados no pocos referentes hist&oacute;ricos  y sociales, habiendo quedado el mundo a merced del poder unipolar, con los mercaderes  de la manipulaci&oacute;n sinti&eacute;ndose a sus anchas, y en un caldo de cultivo  &oacute;ptimo para el florecimiento de la banalidad y la indolencia, sobrevino  una verdadera crisis de valores, donde el rigor informativo ha venido siendo una  de las m&aacute;s castigadas v&iacute;ctimas.    <br> </p>    <p>La sociedad toda se ve&iacute;a  de pronto neutralizada por nociones tales como el famoso &quot;fin de la historia&quot;  y conceptos de an&aacute;logo tenor, hijas de una profunda conmoci&oacute;n hist&oacute;rica,  graciosamente victoriosas debido a la incomparecencia org&aacute;nica de contendientes,  en buena medida aturdidos por la avalancha de los acontecimientos.    <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Una  de las tantas expresiones del sinsentido concierne a la distinci&oacute;n artificial  que los posmodernos hacen entre la &quot;gran ciencia&quot; (supuesto instrumento  de las oligarqu&iacute;as), y la &quot;peque&ntilde;a ciencia&quot;, tambi&eacute;n  bautizada como &quot;ciencia alternativa&quot; o &quot;ciencia democr&aacute;tica&quot;.  Esta &uacute;ltima expresi&oacute;n es especialmente rid&iacute;cula, pues pretende  demag&oacute;gicamente desconocer que, nos guste o no, la ciencia es una actividad  de &eacute;lite (como lo es ser la que desarrollan los virtuosos del violonchelo  o los cirujanos cardiovasculares). &iquest;Creer&aacute;n acaso sus defensores  que las disputas cient&iacute;ficas deben dirimirse mediante el voto de todos  los ciudadanos y las ciudadanas?     <br> </p>    <p>Las respuestas a este estado de cosas  eran m&aacute;s bien t&iacute;midas y desarticuladas, aunque exist&iacute;an.      <br> </p>    <p>En su libro Ciencia y Relativismo, el fil&oacute;sofo <i>Larry Laudan</i>,  procedente de la universidad de Princenton (actualmente en el Instituto de las  Investigaciones Filos&oacute;ficas de la UNAM, DF M&eacute;xico) expresaba que  la sustituci&oacute;n de la idea de que los hechos y la evidencia son cruciales  para el progreso del conocimiento, por la idea de que todo se supedita a los intereses  subjetivos y a la perspectiva desde la que los hechos son apreciados es &quot;la  manifestaci&oacute;n m&aacute;s prominente y perniciosa de antiintelectualismo  de nuestro tiempo&quot;.<span class="superscript">11</span>    <br> </p>    <p>Algunos  comprend&iacute;an que las consecuencias culturales m&aacute;s graves del relativismo  radical concern&iacute;an a su aplicaci&oacute;n en las ciencias sociales. El  historiador ingl&eacute;s <i>Eric Hobsbawn</i> lo hab&iacute;a denunciado por  esa misma &eacute;poca en t&eacute;rminos tan elocuentes como tajantes. Advirti&oacute;,  por ejemplo, sobre:</p>    <blockquote>     <p>&#133;el crecimiento de las modas intelectuales  posmodernas en las universidades occidentales, sobre todo en los departamentos  de literatura y antropolog&iacute;a, que hacen que todos los &quot;hechos&quot;  que aspiran a una existencia objetiva sean, simplemente, construcciones intelectuales.<span class="superscript">12  </span></p></blockquote>    <p>Otro ejemplo notable fue el libro Higher Superstition.  The Academic Left and Its Quarrels with Science, de <i>Paul R. Gross </i>y <i>Norman  Levitt</i>. Los autores comunican un estado de virtual zozobra por las desviaciones  y exageraciones que parec&iacute;an hacer met&aacute;stasis en algunos recintos  universitarios y que pon&iacute;an en serio peligro la integridad intelectual,  consustancial de una genuina Universidad.<span class="superscript">13</span>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  </p>    <p>Sin embargo, el desconcierto era predominante. En este confuso contexto  asist&iacute;amos al momento m&aacute;s glorioso de un relativismo gnoseol&oacute;gico  cuyas ra&iacute;ces ven&iacute;an de anta&ntilde;o. </p><h4>El affaire Sokal</h4>    <p>En  1995, el destacado f&iacute;sico de la New York University, <i>Alan Sokal</i>,  env&iacute;a a una publicaci&oacute;n acad&eacute;mica de alto nivel, la revista  Social Text, un art&iacute;culo pomposamente titulado: &quot;Transgrediendo los  l&iacute;mites: hacia una hermen&eacute;utica transformativa de la gravedad cu&aacute;ntica&quot;.      <br> </p>    <p>El art&iacute;culo estaba redactado en el m&aacute;s puro estilo ininteligible  que tipifica la producci&oacute;n intelectual del posmodernismo. Deliberadamente,  <i>Sokal</i> atiborr&oacute; el trabajo de textos abstractos vertebrados en las  citas m&aacute;s est&uacute;pidas que pudo hallar donde la matem&aacute;tica y  la f&iacute;sica hubiesen sido descaradamente empleadas por los prominentes intelectuales  enrolados en la empresa <a href="#asterisco">posmodernista, a quienes de paso  ensalzaba con reverencia.<span class="superscript">*</span></a><span class="superscript"><a name="sub1"></a></span></p>    <p>Aderez&oacute;  el material con unos cuantos disparates formales desde el punto de vista de la  f&iacute;sica, y dej&oacute; as&iacute; pronta la carnada. Personalmente, creo  que se arriesg&oacute; bastante a que alguien sospechara la farsa, pues lleg&oacute;  a incluir afirmaciones que son tan c&oacute;micas como descabelladas, de lo cual  la siguiente es un ejemplo espectacular: &quot;La pi de Euclides y la G de Newton,  que eran consideradas constantes universales, ahora se perciben en su ineluctable  historicidad&quot;. Los editores de Social Text, no obstante, se tragan el anzuelo.  El trabajo fue publicado en la primavera de 1996 dentro de un n&uacute;mero monogr&aacute;fico  especialmente dedicado a lo que por entonces se llamaba &quot;La guerra de las  ciencias&quot;.<span class="superscript">14</span> No fue siquiera objeto del  escrutinio regular de las revistas cient&iacute;ficas (<i>peer review</i>), pese  a que <i>Sokal </i>hab&iacute;a incluido cruda y llanamente (sin el menor atisbo  de fundamentaci&oacute;n) afirmaciones tales como que &quot;la realidad f&iacute;sica&#133;  es en definitiva una construcci&oacute;n social y ling&uuml;&iacute;stica&quot;.      <br> </p>    <p>Tres semanas despu&eacute;s, un segundo art&iacute;culo denominado  &quot;Los Experimentos de un F&iacute;sico con los Estudios Culturales&quot;,  es publicado en la revista Lingua Franca. All&iacute; comunica que el trabajo  inicial no era m&aacute;s que una parodia y explica sus motivaciones para confeccionarla.  En &eacute;l ironizaba: &quot;Cualquiera que crea que las leyes f&iacute;sicas  son meras convenciones sociales, est&aacute; invitado a que pruebe a transgredir  dichas convenciones desde la ventana de mi apartamento (vivo en un piso 21)&quot;.<span class="superscript">15</span>    <br>  </p>    <p><i>Sokal</i> env&iacute;a despu&eacute;s un nuevo art&iacute;culo a la  revista Social Text, titulado &quot;Trasgrediendo las Fronteras: una Post Data&quot;.  Como era previsible, los editores se negaron a la publicaci&oacute;n de este segundo  trabajo. Fue incluido, sin embargo, en el segundo semestre de 1996 en la revista  Dissent.<span class="superscript">16</span>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p>Al menos tres cosas hab&iacute;an  quedado demostradas: </p><ul>     <li>que en ciertos ambientillos acad&eacute;micos  de alto nivel se profesaba un culto casi ciego al lenguaje vac&iacute;o, algo  m&aacute;s propio del ocultismo y la hechicer&iacute;a que del marco racional  que la ciencia exige,     <br> </li>    <li>que algunas revistas cient&iacute;ficas pueden  actuar al margen de las reglas estandarizadas (<i>peer review</i>) para conseguir  pros&eacute;litos a ciertas ideas, a la usanza de los pol&iacute;ticos que pactan  con ciertos enemigos para vencer a otros enemigos m&aacute;s peligrosos,    <br> </li>    <li>que  un conjunto de ideas suficientemente condimentadas con jerga matem&aacute;tica,  si procede de un acad&eacute;mico reconocido, podr&iacute;an alcanzar reverente  reconocimiento, aunque careciera de sentido.     <br> </li>    </ul>    <p>Quiz&aacute;s el  asunto no hubiera llegado m&aacute;s lejos pero, dada a conocer la triqui&ntilde;uela,  se hab&iacute;a abierto la caja de Pandora. Se produjo un verdadero terremoto  acad&eacute;mico, tanto en la Duke University (instituci&oacute;n que cobija y  publica Social Text), como en los medios especializados conexos. Como es natural,  no faltaron intentos de sacudir al propio <i>Alan Sokal,</i> r&aacute;pidamente  acusado de haberse conducido de manera poco &eacute;tica, as&iacute; como de estar  influido por un sentimiento de francofobia y de ser un intelectual de derecha.  <a href="#asterisco">Sobre la naturaleza &eacute;tica o no de su actuaci&oacute;n,  habr&iacute;a mucho que discutir&#133; si tuviera sentido; la aversi&oacute;n  a los franceses es rid&iacute;cula; su condici&oacute;n de derechista, irrelevante  (aparte de que siempre ha sido un hombre de izquierda, que hab&iacute;a incluso  colaborado durante a&ntilde;os con universidades nicarag&uuml;enses durante la  etapa sandinista<span class="superscript">**</span>).</a><a name="sub2"></a> Pero  lo que sobrevivi&oacute; por encima de todo fue un espacio propicio para el examen  cr&iacute;tico de quienes hasta entonces eran casi universalmente conceptuados  como esclarecidos eruditos, que se apoyaban en complejos hallazgos de la f&iacute;sica  y la matem&aacute;tica para fundamentar sus doctrinas.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p>M&aacute;s tarde,  uno de los editores admiti&oacute; que realmente no hab&iacute;an entendido el  trabajo que hab&iacute;an publicado, pero que se hab&iacute;an dejado seducir  por el hecho de que el autor era, en sus palabras, un &quot;aliado convenientemente  acreditado&quot;.<span class="superscript">17</span> </p>    <p><b>El rey desnudo</b></p>    <p>El  art&iacute;culo era una falta de respeto a la pseudoautoridad, adorablemente t&iacute;pica  de los ni&ntilde;os o del c&eacute;lebre Idiota de Dostoievsky. Es imposible no  recordar la famosa par&aacute;bola de <i>Hans Christian Andersen </i>sobre el  rey desnudo. Es tan perfecta la analog&iacute;a que no me abstengo de recordarla  a grandes rasgos. </p>    <blockquote>     <p>Unos avispados impostores propusieron a  un poderoso rey que adquiriese un atuendo confeccionado con un pa&ntilde;o maravilloso  procedente de lejanas tierras. Con &eacute;l alcanzar&iacute;a los m&aacute;ximos  niveles de elegancia. Explicaron que el pa&ntilde;o, adem&aacute;s, era m&aacute;gico:  ser&iacute;a invisible para malhechores e hijos de dudosa paternidad. Sumido en  su vanidad, el soberano accedi&oacute; y en su momento comenz&oacute; a desfilar  en la corte con el traje inexistente ante todo el pueblo que se hab&iacute;a aglomerado  para embelesarse con el traje maravilloso. Los s&uacute;bditos, desde el m&aacute;s  modesto al m&aacute;s encumbrado, vieron con estupor que el rey estaba desnudo;  pero tambi&eacute;n con espanto, ya que cada cual corr&iacute;a el riesgo de ser  percibido como un truh&aacute;n o un sujeto de ignominioso linaje. Nadie se atrevi&oacute;  a decirlo, hasta que un ni&ntilde;o comenz&oacute; a preguntar inocentemente a  voces c&oacute;mo era posible que el soberano se paseara desnudo. Mientras muchos  se apresuraban a traer ropa verdadera para cubrir al monarca, los impostores escaparon  con el bot&iacute;n.</p></blockquote>    <p>Acaso avergonzados al ver que a los venerados  maestros se les hubiera se&ntilde;alado p&uacute;blicamente que sus distinguidos  ropajes eran inexistentes, algunos psicoanalistas han sugerido que la ridiculizaci&oacute;n  de ciertas afirmaciones se basa en que han sido sacadas de contexto (v&eacute;ase  un ejemplo de tal defensa en <i>Said</i>).<span class="superscript">18 </span>Pero  la verdad es que, puestos en su contexto, estos disparates resultan aun m&aacute;s  descabellados, ya que se insertan en una aut&eacute;ntica mara&ntilde;a de divagaciones.  Juzgue el lector lo que textual (y contextualmente) <i>Lacan</i> hab&iacute;a  escrito en relaci&oacute;n con la famosa cita antes mencionada: </p>    <blockquote>      <p>Es as&iacute; como el &oacute;rgano er&eacute;ctil viene a simbolizar el lugar  del goce; no del goce en s&iacute; mismo, ni siquiera en cuanto imagen, sino como  parte que falta de la imagen deseada: consecuentemente, es equivalente a del significado  obtenido m&aacute;s arriba, del goce que restaura, a trav&eacute;s del coeficiente  de su enunciado, a la funci&oacute;n de carencia de significante: (-1).<span class="superscript">8</span>  </p></blockquote>    <p>Tal despliegue de supuesta sabidur&iacute;a dejaba deprimido  a los j&oacute;venes estudiantes que aspiraban a ilustrarse por su conducto, a  la vez que despertaba admirados ditirambos en ciertos c&iacute;rculos de la intelectualidad  francesa. Por poner un solo ejemplo, <i>Althusser</i>, quien sosten&iacute;a que  &quot;la historia es un proceso sin sujeto&quot;, afirm&oacute;: &quot;<i>Lacan  </i>dota, finalmente, al pensamiento de <i>Freud </i>de los conceptos cient&iacute;ficos  que exige&quot;.<span class="superscript">19</span> Muchos sospechaban &iacute;ntimamente  que toda esa palabrer&iacute;a no quer&iacute;a decir nada, pero tem&iacute;an  pasar por incapacitados para adentrarse en tan elevados conceptos, de modo que  callaban.     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p>La mayor deuda que tenemos con <i>Alan Sokal</i> no se debe,  desde luego, a que haya protagonizado un divertido episodio; ni siquiera a que  haya desmontado una patra&ntilde;a de considerables proporciones y larga duraci&oacute;n.  La verdadera deuda radica en que <i>Sokal</i>, al aprovechar un intersticio del  sistema para realizar una maniobra de alta trascendencia, dej&oacute; un precedente  invaluable en la lucha contra la impunidad intelectual, ejercida desde pedestales  t&iacute;mida o inoperantemente cuestionados hasta entonces. Por otra parte, al  haber ganado notoriedad mundial, consigui&oacute; dar an&aacute;loga prominencia  a cuestiones metodol&oacute;gicas de m&aacute;xima importancia. Pudo esclarecer  (y lo hizo con encomiable lucidez) un conjunto de medulares premisas y conceptos.      <br> </p>    <p>Por estafar a los estafadores, al menos yo, le concedo todo el siglo  xxi de perd&oacute;n. Lo merece, aunque solo fuera por su contribuci&oacute;n  a la defensa de la integridad acad&eacute;mica y al descr&eacute;dito de una corriente  de anarqu&iacute;a cultural que deteriora las exigencias de rigor y responsabilidad,  a la vez que beneficia el oscurantismo y la charlataner&iacute;a.</p><h4>    <br>  Despu&eacute;s del affaire</h4>    <p>Al a&ntilde;o siguiente, ve la luz el libro  Impostures Intellectuelles, escrito por <i>Sokal </i>junto con su colega belga,  de la Universidad de Lovaina, <i>Jean Bricmont</i>. Los autores, obviamente incentivados  por los entredichos y el estupor de muchos que se preguntaban si ser&iacute;a  realmente cierto que el rey estaba desnudo, desenmascaran documentada y convincentemente  las asombrosas imposturas de los m&aacute;s connotados precursores y adalides  del posmodernismo franc&eacute;s (<i>Jacques Lacan, Bruno Latour, Jean-Pierre  Lyotard, Julia Kristeva, Jean Baudillard, Gilles Deleuze, Felix Guattari y Paul  Virilio</i>, entre otros).<span class="superscript">20 </span>    <br> </p>    <p>En efecto,  all&iacute; se presenta un despiadado repaso del uso delirante y muchas veces  desfachatado que hacen de las ciencias &quot;duras&quot; estos fil&oacute;sofos,  te&oacute;ricos de la sociolog&iacute;a y psicoanalistas. <i>Sokal</i> y <i>Bricmont</i>  no se andan con pa&ntilde;os calientes; son directos y duros. Por ejemplo, refiri&eacute;ndose  a Virilio, escriben: <a href="#asterisco">&quot;..lo que se presenta como 'ciencia'  es un coctel de confusiones monumentales y fantas&iacute;as delirantes. Adem&aacute;s,  sus analog&iacute;as entre la f&iacute;sica y las cuestiones sociales son de lo  m&aacute;s arbitrio imaginable, cuando simplemente no se intoxica con sus propias  palabras.&quot; <span class="superscript">***</span></a><a name="sub3"></a>    <br>  </p>    <p>Estos acontecimientos favorecieron acciones tales como un encuentro al  que acudieron figuras de la talla de <i>Susan Haack</i>, <i>Gerald Holton, Mario  Bunge, Robin Fox y Stephen Cole</i>, auspiciado por la New York Academy of Sciences  y convocado con el nombre &quot;The Flight from Science and Reason&quot;. Las  intervenciones fueron m&aacute;s tarde recogidas en un volumen del mismo nombre  por los editores <i>Levitt Gross </i>y <i>Martin Lewis</i>.<span class="superscript">21</span>      ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p>Una de las participantes en este encuentro, <i>Noretta Koertge</i>,  especialista en filosof&iacute;a de la ciencia, public&oacute; ese mismo a&ntilde;o  una valiosa recopilaci&oacute;n de reflexiones bajo el sugestivo t&iacute;tulo  de &quot;A House Built on Sand. Exposing Postmodernist Myths About Science&quot;.<span class="superscript">22</span>      <br> </p>    <p>Aparte de estos acontecimientos acad&eacute;micos, se produjo un intenso  intercambio de opiniones. En la p&aacute;gina Web que el propio Sokal cre&oacute;  al efecto, se recogen la mayor&iacute;a de ellas (<a href="http://weber.u.washington.edu/%7Ejwalsh/sokal/">http://weber.u.washington.edu/~jwalsh/sokal/</a>).  El apoyo a la maniobra fue casi universal. Sin embargo, no faltaron defensores  de Lacan y su larga lista de seguidores, incluso mucho despu&eacute;s de los acontecimientos  relatados.     <br> </p>    <p>Por ejemplo, el profesor argentino <i>Roberto Follari</i>,  si bien reconoce la validez de parte de las cr&iacute;ticas del f&iacute;sico  neoyorquino, hace a su vez una serie de impugnaciones a su trabajo del corte de  que &quot;no se puede refutar la copiosa obra de <i>Lacan</i> en 15 cuartillas&quot;.<span class="superscript">23</span>  Aparte de muchas endebleces (y algunos aciertos) de la argumentaci&oacute;n de  Follari, lo que me interesa destacar es que no es lo mismo errar que ser deshonesto.  Por muchos errores que pudiera tener la argumentaci&oacute;n de Sokal, nunca se  le podr&aacute; tildar de impostor; y por muchos m&eacute;ritos que pueda haber  acumulado Lacan, nunca se le podr&aacute; exonerar de haberse conducido como tal.  Eso es lo que resulta verdaderamente relevante y por lo cual traigo el affaire  a estas l&iacute;neas: la importancia crucial de conducirse con honradez intelectual  en una actividad, la ciencia, cuya finalidad es precisamente descubrir la verdad.      <br> </p>    <p>Adem&aacute;s, se mire por donde se mire, afirmar o convalidar algo  tan disparatado como que &quot;la realidad f&iacute;sica no es m&aacute;s que  una construcci&oacute;n social&quot; es tan ins&oacute;lito que parece una burla.  No puede existir ninguna sesuda reflexi&oacute;n, ning&uacute;n texto, por muchas  palabras altisonantes que tenga, que justifique tama&ntilde;a estupidez.     <br>  </p>    <p>Desde luego, la exitosa jugarreta de <i>Sokal</i> y los numerosos aportes  posteriores en la misma direcci&oacute;n, no dejan enteramente resuelto el tema  del oportunismo acad&eacute;mico ni del oscurantismo pseudocient&iacute;fico.      ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p><a href="#asterisco">Por ejemplo, el psic&oacute;logo <i>Eduardo Said</i>,  arriba citado en relaci&oacute;n con el famoso apotegma lacaniano que hac&iacute;a  equivaler el falo humano a la ra&iacute;z cuadrada de (-1), asume la condici&oacute;n  de exegeta del susodicho pasaje y se da a la tarea de esclarecernos mediante un  conceptuoso recorrido, del cual elijo un maravilloso p&aacute;rrafo que reza as&iacute;:<span class="superscript">****  </span></a><span class="superscript"><a name="sub4"></a></span></p>    <blockquote>      <p>La parte faltante de la imagen deseada, aquello que va del pene fantasmatisado  a la madre, al ni&ntilde;o en el lugar de falo que obtura la falta del Otro, cobra  en ello en tanto carencia-ausencia imaginarizada un valor equivalente a la designaci&oacute;n  de imaginario para el campo m&aacute;s ajustado de la l&oacute;gica matem&aacute;tica.</p></blockquote>    <p>Termino  ahora con otro ejemplo, en este caso <i>made in</i> Espa&ntilde;a que resulta  dif&iacute;cil de superar. La Revista de la Real Academia de Ciencias Exactas,  F&iacute;sicas y Naturales, en su primer n&uacute;mero del a&ntilde;o 2003, public&oacute;  un trabajo donde, seg&uacute;n palabras del autor &quot;&#133;se prueba la existencia  de un Ser Superior que, directa o indirectamente, y fuera de la Naturaleza, ha  intervenido en la creaci&oacute;n de los seres humanos de forma que, si hay evoluci&oacute;n,  &eacute;sta es brusca y no procede de la ley natural, y, por tanto, es milagrosa&quot;.  La supuesta prueba cient&iacute;fica de la existencia de Dios, a cargo de un matem&aacute;tico,  se consigue a trav&eacute;s de un entramado de teoremas (17 en total) y contiene  afirmaciones del siguiente tenor:</p>    <blockquote>     <p>Ahora, despu&eacute;s de  hacer la anterior exposici&oacute;n religiosa, humanista y cient&iacute;fica con  motivo de la estrella que vieron en el Cielo los magos que fueron a adorar al  Mes&iacute;as, seg&uacute;n cuenta San Mateo, hemos logrado probar que el instante  (t) del nacimiento del Mes&iacute;as est&aacute; determinado por la propiedad  de que en ese mismo instante la velocidad de expansi&oacute;n del Universo es  igual a la velocidad de la luz, manifestando con ello, como ya hemos dicho, que  ser&iacute;a Luz de Verdad.<span class="superscript">24</span> </p></blockquote>    <p>&iquest;C&oacute;mo  explicarse algo as&iacute;? &iquest;Qu&eacute; entramado de intereses puede estar  detr&aacute;s de la convalidaci&oacute;n que supone la publicaci&oacute;n en una  revista cient&iacute;fica de semejante texto? En cualquier caso, cabe sospechar  que estamos frente a una mezcla de superficialidad, indolencia e irresponsabilidad.  Lo de menos es la notable capacidad del profesor en cuesti&oacute;n para hacer  el rid&iacute;culo. Al final, &quot;cada cual es reh&eacute;n de lo que publica&quot;,  como ya apuntaba en otro sitio.<span class="superscript">25</span> Lo alarmante  es la falta de rigor o de entereza de los acad&eacute;micos que han aprobado la  publicaci&oacute;n de su &quot;trabajo&quot;. </p><h4>Claves b&aacute;sicas para  una epistemolog&iacute;a &uacute;til</h4>    <p>Como se ha enfatizado oportunamente,  la filosof&iacute;a de la ciencia comprende aspectos que, si bien est&aacute;n  &iacute;ntimamente relacionados, difieren en su alcance y naturaleza. De hecho,  operan en diferentes niveles y por ende guardan relaciones jer&aacute;rquicas  entre s&iacute;. Su desconocimiento ha sido fuente de notables insuficiencias  y no poco desprop&oacute;sitos.<span class="superscript">20</span>     <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En  el primer nivel se halla la ontolog&iacute;a, que se ocupa de determinar cu&aacute;les  son los objetos que realmente existen en el mundo que nos rodea. La energ&iacute;a  que pudieran liberar o transformar determinadas maniobras terap&eacute;uticas,  tales como la &quot;imposici&oacute;n de manos&quot; o la &quot;moxibusti&oacute;n&quot;,  por ejemplo, empieza por ofrecer un problema ontol&oacute;gico, ya que si tal  energ&iacute;a no pudiera ser registrada o medida, a la par que su presunta existencia  careciera de fundamento racional, entonces sobrar&iacute;an motivos para sospechar  que no existe.     <br> </p>    <p>Cualquier f&iacute;sico conoce qu&eacute; es la energ&iacute;a  cin&eacute;tica o la at&oacute;mica. Lo que no sabe ning&uacute;n f&iacute;sico  del planeta es absolutamente nada acerca de una presunta &quot;energ&iacute;a  piramidal&quot;, como nos recuerda <i>Hart</i> de la facultad de F&iacute;sica  de la Universidad de la Habana:</p>    <blockquote>     <p>La pir&aacute;mide -como conoce  un escolar secundario- no es m&aacute;s que un arreglo geom&eacute;trico de puntos  en el espacio. Nuestros antepasados, tanto en Egipto como en Mesoam&eacute;rica  configuraron tumbas y altares en forma piramidal. Ahora al cabo de m&aacute;s  de mil a&ntilde;os se pretende que la pir&aacute;mide, exhiba una misteriosa energ&iacute;a  (&#133;) Desgraciadamente muchos encuentran en la fraseolog&iacute;a cient&iacute;fica  una ayuda como la palabra &quot;energ&iacute;a&quot; y as&iacute; arreglan &quot;energ&iacute;a  piramidal&quot;. Energ&iacute;a en el m&aacute;s burdo de sus acepciones, con  &eacute;sta basta, no es otra cosa que la medida com&uacute;n de las diversas  formas de movimiento de la materia. En su uso pr&aacute;ctico, la energ&iacute;a  est&aacute; asociada a un sistema concreto. De esta forma se habla de energ&iacute;a  mec&aacute;nica, electrost&aacute;tica, magn&eacute;tica, etc. Cobra importancia  pr&aacute;ctica este vocablo cuando tiene apellidos. Pero &quot;energ&iacute;a  piramidal&quot; ni se define ni puede definirse. Utilizan indiscriminadamente  el cuerpo conceptual de la ciencia y mezclan categor&iacute;as de una cosa con  otra algo como &quot;psicolog&iacute;a de una calabaza&quot; o mejor como el llamado  &quot;realismo socialista&quot;, que al cabo ni era socialismo, ni era real.<span class="superscript">26</span></p></blockquote>    <p>Con  seguridad alg&uacute;n fisico ha o&iacute;do mencionar tal &quot;energ&iacute;a&quot;  en la prensa (v&eacute;ase, por ejemplo, <i>Pradas</i><span class="superscript">27</span>  o <i>Atienza</i><span class="superscript">28</span>), pero como se se&ntilde;ala  en <i>Gonz&aacute;lez</i>,<span class="superscript">29</span> este tipo de &quot;energ&iacute;as&quot;  no pueden hallarse en la literatura cient&iacute;fica seria. De manera que todo  nos conduce a pensar que aqu&iacute; tenemos una genuina &quot;construcci&oacute;n  social&quot;. N&oacute;tese la diferencia: no es la realidad la que se construye,  sino lo que se dice de ella (y lo que se dice asume condici&oacute;n de pseudociencia  cuando la propia realidad no convalida la veracidad de tal construcci&oacute;n).      <br> </p>    <p>La epistemolog&iacute;a estudia los procesos seg&uacute;n los cuales  el ser humano obtiene el conocimiento de la verdad sobre ese mundo existente,  as&iacute; como el modo de evaluar la fiabilidad de dicho conocimiento. Rep&aacute;rese  en el car&aacute;cter jer&aacute;rquico arriba mencionado: &iquest;qu&eacute;  sentido pudiera tener el estudio de la posible influencia fisiol&oacute;gica de  una energ&iacute;a inexistente? En tal caso, su estudio operar&iacute;a en el  vac&iacute;o.    <br> </p>    <p>Otro nivel, sin embargo, concierne a la sociolog&iacute;a  del conocimiento, que ata&ntilde;e al grado en que las verdades conocidas o susceptibles  de serlo (incluyendo presuntas verdades, y hasta aquellos conocimientos que se  sabe que son falsos) est&aacute;n influidas o determinadas, en un contexto social  dado, por factores pol&iacute;ticos, culturales, socio-econ&oacute;micos, e ideol&oacute;gicos.  Consecuentemente, es una esfera que convoca, entre otros, a soci&oacute;logos,  historiadores, comunicadores, economistas, juristas y fil&oacute;sofos.     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p>Pudiera  ocurrir, por ejemplo, que fuese tal el grado de implantaci&oacute;n social (incluso  en medios acad&eacute;micos) de determinadas concepciones y pr&aacute;cticas irracionales,  que resulte aconsejable poner a prueba dichas pr&aacute;cticas; en tal caso, el  problema pudiera no ser tanto ontol&oacute;gico o gnoseol&oacute;gico como sociol&oacute;gico.  En otra ocasi&oacute;n escrib&iacute;a:</p>    <blockquote>     <p>Es decir, puede ser  &uacute;til poner a prueba las conjeturas no fundamentadas (siempre que sean contrastables),  aunque no tengan m&aacute;s cimiento que el testimonio reiterado de sus virtudes,  ya que algunas de ellas pueden tener elementos de verdad. Adem&aacute;s, pudiera  ser, por excepci&oacute;n, aconsejable incluso contrastar rigurosamente y mediante  recursos valorativos indiscutibles ciertas pretensiones de corte pseudocient&iacute;fico,  pues contribuir a establecer su falsedad significar&aacute; adquisici&oacute;n  de conocimiento y, llegado el caso, permitir&aacute; combatir convicciones absurdas  o err&oacute;neas, especialmente cuando han conseguido extenderse; pero prestar  atenci&oacute;n autom&aacute;tica a cada propuesta, por descabellada y contradictoria  que sea, es una regla de conducta irracional, aunque solo fuera para no dilapidar  recursos humanos y materiales.<span class="superscript">30</span></p></blockquote>    <p>En  el nivel menos primario, finalmente, se halla la &eacute;tica de la investigaci&oacute;n,  que abarca a su vez dos niveles operativos: el individual y el social; con base  en ella, el cient&iacute;fico o el tecn&oacute;logo elige qu&eacute; tema de investigaci&oacute;n  debe abordar o rechazar, y c&oacute;mo hacerlo; las estructuras sociales por su  parte, la tendr&aacute;n en cuenta para establecer qu&eacute; tipo de investigaci&oacute;n  debe ser socialmente estimulada o financiada, y cu&aacute;l deber&iacute;a ser  desmayada, gravada o prohibida.     <br> </p><h4>SUMMARY</h4>    <p> This paper makes  reflections on the philosophical questions that have been either rejected or ignored  in great part of practical research, teaching and /or social communication of  science. It stated and substantiated the different kinds of impositions and opportunism  that partially derived from this situation. A brief historical review was made  on the destructive tendencies related to structuralism that led to the so-called  post-modernism in the last years of the 20th century. Special emphasis was made  on the detailed analysis of the well-known academic event staged by physician  Alan Sakal in the mid 90&acute;s, which is used to draw more general conclusions  that should be taken into consideration by biomedical and health care researchers  in order to appropriate efficient epistemology, and to achieve full understanding  of the role of the knowledge sociology and pure ethics of research and intellectual  work in general.</p>    <p><b>Key words:</b> EPISTEMOLOGY, PSEUDOSCIENCE, POST-MODERNISM,  RESEARCH.    <br> </p><h4>Referencias bibliogr&aacute;ficas</h4><ol>     <li>Popper KR.  In Search of a Better World: Lectures and Essays from Thirty Years. London: Routledge;  1992.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </li>    <li>L&eacute;vi-Strauss C. Structural Anthropology (reimpreso por  Allen Lane, New York: The Penguin Press; 1968 de la edici&oacute;n de 1958).    <br>  </li>    <li>D&iacute;az H (1998) Alan Sokal y las preciosas rid&iacute;culas (disponible  en <a href="http://www.po.org.ar/po/po590/alan.htm">http://www.po.org.ar/po/po590/alan.htm</a>)    <br>  </li>    <li>Collins HM. Stages in the empirical programme of relativism. Soc Stud  Sci 1981; 11: 3-10.    <br> </li>    <li>Latour B, Woolgar S. Laboratory Life: The Social  Construction of Scientific Facts. London: Sage; 1979.    <br> </li>    <li>Serroni-Copello  R. Encuentros con Mario Bunge. Buenos Aires: Ediciones Adip; 1989.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </li>    <li>Lacan  J. Of structure as an in mixing of an otherness prerequisite to any subject whatever,  en The languages of criticism and the Sciences of Man. Baltimore: Johns Hopkins  University Press; 1970.    <br> </li>    <li>Lacan J. Postion de l'inconscient. En Ecrits,  2. Paris: Seuil; 1971.    <br> </li>    <li>Irigaray L. Sujet de la science, sujet sexu&eacute;?  En: Sens et place des connaissances dans la soci&eacute;t&eacute;. Paris: CNRS;  1987.    <br> </li>    <li>Baudrillard J. La Guerre du Golfe n'a pas eu lieu. Paris: Galil&eacute;e;  1991.    <br> </li>    <li>Laudan L. Science and Relativism: Dialogues on the Philosophy  of Science. Chicago: University of Chicago Press; 1990.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </li>    <li>Hobsbawn  E. The new threat to history. New York: Review of Books; 1993.p. 62-4.    <br> </li>    <li>Gross  P, Levitt N. Higher Superstition. The Academic Left and Its Quarrels with Science.  Baltimore: The John Hopkins University Press; 1998.    <br> </li>    <li>Sokal A. Transgressing  the Boundaries: Toward a Transformative Hermeneutics of Quantum Gravity. Social  Text 1996; 46/47: 217-252.    <br> </li>    <li>Sokal A. A Physicist Experiments with  Cultural Studies. Lingua Franca: 1996;(May/June): 62-4.    <br> </li>    <li>Sokal A.  Transgressing the Boundaries: An Afterword. Dissent 1996;43(4): 93-99.     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </li>    <li>Robbins  B. Social Text and Reality. These Times 1996;20(17): 28-29.    <br> </li>    <li>Said  E. La &quot;broma&quot; de Alan Sokal y el psicoan&aacute;lisis lacaniano. Disponible  en: <a href="http://www.psyche-navegante.com/numero1-2/deotrasescuadras.htm">http://www.psyche-navegante.com/numero1-2/deotrasescuadras.htm</a>    <br>  </li>    <li>Althusser L. Ecrits sur la Psychanalyse: Freud et Lacan. Paris: Stock/IMEC;  1993.    <br> </li>    <li>Sokal A, Brickmont J. Impostures intellectuelles, Par&iacute;s:  Odile Jacob;1997.    <br> </li>    <li>Gross P, Levitt N, Lewis M, ed. The Flight from  Science and Reason. Baltimore: The John Hopkins University Press;1996.     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </li>    <li>Koertge  N, ed. A House Built on Sand. Exposing Postmodernist Myths About Science. Oxford:  Oxford University Press;1998.    <br> </li>    <li>Follari R, (2000) Alan S. La insuficiencia  de pruebas. Cinta de Moebio 2000; 8:142-62. Santiago de Chile: Universidad de  Chile.    <br> </li>    <li>Rodr&iacute;guez-Salinas B. Sobre los Big Bangs y el principio  y el final de los tiempos del Universo. Rev Real Acad Cienc Exact, F&iacute;s  Nat 2003; 97(1): 147-60.    <br> </li>    <li>Silva LC. Cultura estad&iacute;stica e investigaci&oacute;n  cient&iacute;fica en ciencias de la salud. Una mirada cr&iacute;tica. Madrid:  D&iacute;az de Santos; 1997.    <br> </li>    <li>Hart C. Analfabetismo cient&iacute;fico  en la nueva era imperial (Trabajo de filosof&iacute;a para optar por el grado  en Doctor en Ciencias F&iacute;sicas, disponible en el sitio <a href="http://www.nodo50.org/haydeesantamaria/docs_ajenos/celia_hart1.htm#">http://www.nodo50.org/haydeesantamaria/docs_ajenos/celia_hart1.htm#</a>).    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  </li>    <li>Pradas T. Energ&iacute;a Piramidal. Los Faraones de C&aacute;rdenas.  Bohemia 1998;90(2):24-7.    <br> </li>    <li>Ati&eacute;nzar E. Los &quot;misterios&quot;  de la pir&aacute;mide. Granma 2001;febrero 14 p.8.    <br> </li>    <li>Gonz&aacute;lez  A. Magnetismo y pseudociencia en la medicina. Rev Cubana F&iacute;s 2002;19: 68-73.    <br>  </li>    <li>Silva LC. El pensamiento cient&iacute;fico y la homeopat&iacute;a: una  cr&oacute;nica bicentenaria. Revista M&eacute;dica Habanera, 1, N&ordm;2 (disponible  en <a href="http://www.sld.cu/instituciones/iscmh/rhab/articulos_rev2/articulo_luisc.htm">http://www.sld.cu/instituciones/iscmh/rhab/articulos_rev2/articulo_luisc.htm</a>)    <br>  </li>    </ol>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>    <br> Recibido:18 de abril de 2004. Aprobado: 19 de mayo de 2004.    <br>  <i>Luis Carlos Silva Ay&ccedil;aguer.</i> Vicerector&iacute;a de Investigaciones.  Instituto Superior de Ciencias M&eacute;dicas de La Habana. Calle G y 25 Piso  6. El Vedado. La Habana 10400. E-mail: <a href="mailto:lcsilva@infomed.sld.cu%20">lcsilva@infomed.sld.cu  </a></p>    <p>    <br> <a href="#sub1">* Advi&eacute;rtase que el propio t&iacute;tulo  alud&iacute;a a la descabellada posibilidad de que la gravedad cu&aacute;ntica  pudiera verse transformada por lo que tal vez constituya el resultado m&aacute;s  abstracto, menos material, que existe: los s&iacute;mbolos. </a><a name="asterisco"></a>    <br>  <a href="#sub2">** De hecho he sostenido con &eacute;l una copiosa correspondencia  electr&oacute;nica en perfecto castellano. </a><a name="asterisco"></a>    <br> <a href="#sub3">***  Los textos de la obra de Sokal y Briemont que se citan corresponden a la versi&oacute;n  en castellano publicada por la Editorial Paidos. No puedo dejar de exaltar la  excelsa traducci&oacute;n que Joan Carles Guix realiz&oacute; en 1999 de la versi&oacute;n  en ingl&eacute;s, lo cual hace de la lectura algo doblemente disfrutable.</a><a name="asterisco"></a>    <br>  <a href="#sub4">**** Juro que es textual. </a><a name="asterisco"></a><a href="#sub4">    <br>  </a> </p>    <p><a href="#autor"><span class="superscript"><b>1</b></span></a><span class="superscript"><a href="#autor">  </a></span><a href="#autor">Profesor Titular. Instituto Superior de Ciencias M&eacute;dicas  de La Habana.</a><a name="cargo"></a></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[ ]]></body>
</article>
