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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Antecedentes históricos de la atención primaria de salud en Cuba]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Historical background of the primary health care in Cuba]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Escuela Nacional de Salud Pública  ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The modern concept of primary health care as well as its possible history originated from the models of ambulatory medical care that existed in the colonial and the republican bourgeois periods of our history are briefly analyzed in this paper. The organization of the public health care in Cuba in the first quarter of the 19th century was presented along with the description of the state-supported ambulatory health care models based on the Weekly physician and First Aid houses (Casas de Socorro)]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p>Escuela Nacional de Salud P&uacute;blica</p><h3><font size="4">Antecedentes  hist&oacute;ricos de la atenci&oacute;n primaria de salud en Cuba*</font><a name="titulo"></a></h3>    <p><a href="#cargo">Gregorio  Delgado Garc&iacute;a<span class="superscript">1</span></a><span class="superscript"><a name="autor"></a></span></p><h4>Resumen</h4>    <p>Se  analiza brevemente el concepto moderno de atenci&oacute;n primaria de salud, as&iacute;  como su posible antecedente en los modelos de atenci&oacute;n m&eacute;dica ambulatoria  de los per&iacute;odos Colonial y de la Rep&uacute;blica Liberal Burguesa de nuestra  historia. Se expone c&oacute;mo estaba integrada la organizaci&oacute;n de la  salud p&uacute;blica en Cuba en el primer cuarto del siglo XIX y se describen  los modelos estatales de atenci&oacute;n m&eacute;dica ambulatoria del facultativo  de semana y de Casas de Socorros.</p><h4>Introducci&oacute;n</h4>    <p>Es muy conveniente  traer a este importante Simposio &quot;Mario Escalona in Memorian. Teor&iacute;a  y pr&aacute;ctica en la atenci&oacute;n primaria de salud&quot; el tema de los  antecedentes hist&oacute;ricos en Cuba de tan actual aspecto de la salud p&uacute;blica  mundial, pues muchas veces se piensa que por lo joven del concepto no tiene ra&iacute;ces  hist&oacute;ricas y que estas no presentan en su desarrollo caracter&iacute;sticas  particulares en cada pa&iacute;s.</p>    <p>El concepto actual de atenci&oacute;n  primaria de salud tiene su origen seg&uacute;n el doctor <i>David A. Tejada de  Rivero</i>, ex-subdirector general de la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud  (1974-1985) y renombrado especialista en el tema, en la 28a Asamblea Mundial de  la Salud (1975) y se consolid&oacute; en la Conferencia Internacional sobre Atenci&oacute;n  Primaria de Salud, Alma-At&aacute;, 1978.<span class="superscript">1</span></p>    <p>En  el punto VI de la declaraci&oacute;n de esta conferencia se le define como, &quot;[&#133;]  el primer nivel de contacto del individuo, la familia y la comunidad con el sistema  nacional de salud, lo que aproxima la asistencia sanitaria lo m&aacute;s posible  a donde la poblaci&oacute;n vive y trabaja y constituye el primer elemento de  un proceso permanente de asistencia sanitaria&quot;. Despu&eacute;s de destacar  su importancia actual como, &quot;[&#133;] la funci&oacute;n central y la base  principal del sistema nacional de salud&quot;, en el punto VII.2 define su moderna  proyecci&oacute;n al decir: &quot;Se orienta hacia los principales problemas sanitarios  de la comunidad y presta los correspondientes servicios preventivos, curativos,  de rehabilitaci&oacute;n y de fomento de la salud&quot;.<span class="superscript">2</span></p>    <p>Para  buscar los antecedentes hist&oacute;ricos de esta moderna concepci&oacute;n de  la salud p&uacute;blica tenemos que identificarla con los modelos de atenci&oacute;n  m&eacute;dica ambulatoria creados por los gobiernos, para socorrer las necesidades  de salud de las capas m&aacute;s humildes de la poblaci&oacute;n, constituidas  por los llamados pobres de solemnidad.</p>    <p>Cuba tiene una larga historia de  estos modelos y el primero se estableci&oacute; en 1825 con el nombre de facultativo  de semana, que fue sustituido parcialmente en 1871 por el de Casas de Socorros.  Este &uacute;ltimo, con algunas modificaciones se mantuvo vigente hasta el triunfo  revolucionario en 1959.</p>    <p>Desde el inicio de nuestro presente per&iacute;odo  hist&oacute;rico de Revoluci&oacute;n Socialista los cambios en general que va  a experimentar el sistema nacional de salud estatal, el mutualismo y la medicina  privada para constituir nuestro actual sistema nacional de salud &uacute;nico  y en particular las Casas de Socorros, van a dar lugar al verdadero primer modelo  de atenci&oacute;n primaria de salud en Cuba, el Policl&iacute;nico Integral,  preventivo curativo (1964), al que sustituir&aacute;n como sucesivos eslabones  hist&oacute;ricos los modelos del Policl&iacute;nico Comunitario (1974) y del  M&eacute;dico y Enfermera de la Familia (1984).</p>    <p>En la presente ponencia  me propongo exponer brevemente como estaba integrada la organizaci&oacute;n de  la salud p&uacute;blica en Cuba en el primer cuarto del siglo XIX, cuando se puso  en vigor el facultativo de semana, as&iacute; como describir dicho modelo y el  de Casas de Socorros, como marco hist&oacute;rico al tema de este simposio, la  teor&iacute;a y la pr&aacute;ctica de la atenci&oacute;n primaria de salud.</p><h4>La  salud p&uacute;blica en Cuba en el primer cuarto del siglo XIX</h4>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El Real  Tribunal del Protomedicato, primera instituci&oacute;n de la organizaci&oacute;n  de la salud p&uacute;blica colonial en Cuba (1634), que hab&iacute;a quedado fundado  por segunda vez en La Habana de manera definitiva en 1711, se mantendr&aacute;  como &uacute;nica durante todo el resto del siglo XVIII.</p>    <p>En los primeros  a&ntilde;os del siglo XIX, como una manifestaci&oacute;n importante del surgimiento  de la conciencia nacional, se van a fundar otras instituciones de la organizaci&oacute;n  de la salud p&uacute;blica, impulsadas directa o indirectamente por la Real Sociedad  Patri&oacute;tica de Amigos del Pa&iacute;s, principal vocero de la clase nacional  predominante.</p>    <p>As&iacute;, como resultante del comienzo de la vacunaci&oacute;n  antivari&oacute;lica se fund&oacute; en 1804, auspiciada por la Real Sociedad  Patri&oacute;tica, la Junta Central de Vacunaci&oacute;n, con el doctor <i>Tom&aacute;s  Romay Chac&oacute;n</i> (1764-1849) como m&aacute;ximo impulsor y con vacunadores  en casi todos los pueblos de la isla. A partir de 1807 se establecen las Juntas  de Sanidad con una superior en La Habana y subalternas en Remedios, Puerto Pr&iacute;ncipe  y Santiago de Cuba, que a&ntilde;os despu&eacute;s tendr&aacute;n niveles central,  provinciales y locales, las que van a servir de ayuda al Real Tribunal del Protomedicato  en sus funciones sanitarias. </p>    <p>La Iglesia Cat&oacute;lica que hab&iacute;a  tenido a su cuidado los hospitales y asilos desde el siglo XVI, va a sufrir una  merma en este control al fundarse en La Habana en 1823 una Junta Local de Beneficencia  con la pretensi&oacute;n de iniciar una organizaci&oacute;n que reuniera a todos  los establecimientos de beneficencia (hospitales y asilos) fuera de la hegemon&iacute;a  total de la iglesia, aprovechando para ello el segundo per&iacute;odo constitucional  impuesto a la monarqu&iacute;a absoluta espa&ntilde;ola.</p>    <p>Dicha instituci&oacute;n  va a durar solamente un a&ntilde;o escaso, pues al abolirse el Gobierno Constitucional  tiene que cerrar sus puertas al devolv&eacute;rsele a la iglesia todas sus antiguas  prerrogativas. Esto, sin embargo, durar&aacute; solamente diez a&ntilde;os, ya  que en 1833 se crean definitivamente las Juntas de Beneficencia.<span class="superscript">3</span></p>    <p>Por  todo lo cual, el sistema de salud p&uacute;blica colonial, estaba dado en el primer  cuarto del siglo XIX por el Real Tribunal de Protomedicato, cuyas principales  funciones eran la fiscalizaci&oacute;n del ejercicio m&eacute;dico en todas sus  ramas y el de las farmacias, adem&aacute;s de asesorar las medidas sanitarias  en casos, fundamentalmente, de epidemias; la Junta Central de Vacunaci&oacute;n  encargada de aplicar y distribuir la vacuna antivari&oacute;lica; las Juntas de  Sanidad responsables de las acciones sanitarias durante las epidemias y fuera  de ellas y por los hospitales y asilos bajo el control de la Iglesia Cat&oacute;lica.</p>    <p>La  atenci&oacute;n m&eacute;dica ambulatoria, como podemos observar, quedaba fuera  de este incipiente sistema de salud, y se ocupaba de ella solamente el ejercicio  privado de m&eacute;dico-cirujanos, m&eacute;dicos, cirujanos latinos y cirujanos  romancistas, los que la brindaban en las casas de los pacientes a aquellos que  pudieran pagarla. Por su parte los que no pod&iacute;an hacerlo quedaban en manos  de curanderos que aplicaban los conocimientos de la medicina tradicional, llenos  de ideas miticom&aacute;gicas y de charlatanes que nada sab&iacute;an de la ciencia  de curar. En los hospitales de caridad se ofrec&iacute;a alguna de esta asistencia,  pero principalmente la que llevaban a cabo era puramente hospitalaria.<span class="superscript">3</span></p><h4>Primer  modelo de atenci&oacute;n m&eacute;dica ambulatoria en Cuba</h4>    <p>Fue siempre  preocupaci&oacute;n de los regidores en los cabildos o ayuntamientos desde el  propio siglo XVI, que hubieran facultativos que se ocuparan de la atenci&oacute;n  m&eacute;dica ambulatoria a la poblaci&oacute;n de sus territorios municipales  y no son pocas las muestras de ella en las actas capitulares que se conservan  de los primeros siglos. Por s&oacute;lo citar un ejemplo diremos que los regidores  del Ayuntamiento de La Habana en 1664 pidieron al Gobernador y Capit&aacute;n  General se sirviera escribir al rey de Espa&ntilde;a para que enviara a la isla  alg&uacute;n m&eacute;dico asegur&aacute;ndole que la ciudad garantizar&iacute;a  su sustento y ganancias.<span class="superscript">4</span></p>    <p>Con el surgimiento  de la conciencia nacional, entre las ventajas que la nueva clase de hacendados  nacidos en el pa&iacute;s logra arrancar al gobierno colonial se encuentra una  que ha pasado casi inadvertida para nuestros historiadores m&eacute;dicos, con  excepci&oacute;n del doctor <i>Jos&eacute; A. Mart&iacute;nez-Fort&uacute;n Foyo</i>  (1882-1960), que hace menci&oacute;n largamente de ella en sus dos m&aacute;s  importantes obras en el campo de la historiograf&iacute;a m&eacute;dica nacional:  Historia de la Medicina en Cuba. Ed. Estarcida. La Habana. 1956-1958, siete fasc&iacute;culos  y Cronolog&iacute;a M&eacute;dica Cubana: contribuci&oacute;n al estudio de la  historia de la medicina en Cuba. Ed. Estarcida. La Habana, 1947-1958, diez y seis  fasc&iacute;culos. Esta ventaja lo fue la implantaci&oacute;n del facultativo  de semana o m&eacute;dico de guardia para la atenci&oacute;n ambulatoria a los  pobres de solemnidad de la ciudad de La Habana.</p>    <p>El facultativo de semana  fue el primer modelo estatal de atenci&oacute;n m&eacute;dica ambulatoria establecido  en Cuba por el sistema de salud colonial y su importancia hist&oacute;rica es  innegable por el paso de avance que signific&oacute; en el desarrollo de la salud  p&uacute;blica en su &eacute;poca y por el beneficio que report&oacute; a las  capas m&aacute;s humildes de la poblaci&oacute;n de la isla.</p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Este modelo  consist&iacute;a en nombrar semanalmente dos facultativos, un m&eacute;dico y  un cirujano, que rotaban sin excepci&oacute;n alguna entre todos los de la ciudad,  los cuales deb&iacute;an atender gratuitamente a los enfermos o accidentados que  se presentaran entre los pobres de solemnidad de la poblaci&oacute;n, les pon&iacute;an  tratamiento en sus casas y si fuera necesario los enviaban a los hospitales de  caridad; realizaban tambi&eacute;n funciones de m&eacute;dicos forenses; inspeccionaban  las condiciones higi&eacute;nicas de los establecimientos p&uacute;blicos y se  ocupaban de la higiene de los alimentos que se exped&iacute;an en los comercios  de la ciudad.</p>    <p>Los nombres y las direcciones de los dos facultativos de guardia,  con las fechas en que ocupar&iacute;an su turno, se anunciaban en el peri&oacute;dico  oficial del gobierno central de la colonia, Diario de La Habana, apareciendo por  primera vez el 4 de marzo de 1825, como m&eacute;dico el doctor <i>Jos&eacute;  Agust&iacute;n Encinoso de Abreu Reyes Gavil&aacute;n </i>(1797-1854) y como cirujano  el bachiller <i>Hermenegildo Rodr&iacute;guez</i>. A partir de julio de 1837 se  anuncian tambi&eacute;n en el peri&oacute;dico Noticioso y Lucero y un poco despu&eacute;s  en La Prensa. El 3 de febrero de 1848 el Diario de La Habana dio paso, como peri&oacute;dico  oficial del gobierno, a la Gaceta de La Habana y en este siguieron apareciendo  los nombres de los facultativos de semana hasta que fue suprimido dicho primer  modelo de atenci&oacute;n m&eacute;dica ambulatoria.</p>    <p>Es de se&ntilde;alar  el rigor con que se cumpli&oacute; la rotaci&oacute;n de todos los m&eacute;dicos  y cirujanos de La Habana, sin excepci&oacute;n, en esta actividad que les ten&iacute;a  que ser tan engorrosa para su pr&aacute;ctica privada. Hicieron sus guardias el  doctor <i>Tom&aacute;s Romay Chac&oacute;n</i>, a pesar de sus muchos e importantes  cargos; el doctor <i>Nicol&aacute;s J. Guti&eacute;rrez Hern&aacute;ndez</i> (1800-1890),  cirujano y m&eacute;dico eminente y de los m&aacute;s solicitados en su &eacute;poca;  el doctor <i>Francisco Alonso Fern&aacute;ndez </i>(1797-1845), destacada figura  de la sanidad militar en Cuba; los notables profesores universitarios doctores  <i>Jos&eacute; Agust&iacute;n Encinoso de Abreu</i>, <i>Jos&eacute; P&eacute;rez  Bohorques, Vicente Antonio de Castro Berm&uacute;dez</i> (1809-1869), <i>Domingo  Rosa&iacute;n Castillo</i> y <i>Pedro Andreu</i>; el m&eacute;dico fraile doctor  <i>Luis del Castillo</i> y <i>Odoardo</i>; el doctor <i>Fernando Gonz&aacute;lez  del Valle Ca&ntilde;izo </i>(1803-1899), fundador de la c&aacute;tedra de cirug&iacute;a  y cirujano eminente; los m&eacute;dicos de muy extensa clientela doctores <i>Andr&eacute;s  Terriles</i>, <i>Pablo Jos&eacute; Humanes</i> y<i> Antonio Miyaya</i>; el doctor  <i>Charles Belot Lorent</i> (1795-1889), fundador de la primera cl&iacute;nica  privada en Cuba; el doctor <i>Eduardo Finlay Wilson</i> (1795-1872) y su hijo,  el despu&eacute;s sabio de fama mundial doctor <i>Carlos J. Finlay Barr&eacute;s</i>  (1833-1915), por s&oacute;lo citar algunos ejemplos.<span class="superscript">5</span></p>    <p>El  modelo inicial fue sufriendo cambios que obedecieron en ocasiones a estados de  emergencia frente a epidemias, pero tambi&eacute;n por el aumento de la poblaci&oacute;n  y de la extensi&oacute;n de la ciudad. Con motivo de la entrada del c&oacute;lera  en La Habana en 1833, lo que ocasion&oacute; 8 253 muertos y el triple en el resto  de la isla,<span class="superscript">6</span> se nombr&oacute; un m&eacute;dico  encargado de la asistencia domiciliaria a los enfermos de dicha epidemia por cada  uno de los quince barrios intramuros de la ciudad y en los extramuros: tres en  el barrio de Guadalupe y dos en cada uno de los de San L&aacute;zaro, Horc&oacute;n  y Jes&uacute;s Mar&iacute;a, continuando en la misma forma los facultativos de  semana para las dem&aacute;s urgencias.<span class="superscript">5</span></p>    <p>En  julio de 1844 se dividi&oacute; la ciudad, para este modelo de atenci&oacute;n  ambulatoria, en cuatro distritos, uno que comprend&iacute;a La Habana intramuros  y tres para la extramuros, que inclu&iacute;a a su vez dos barrios cada uno: Guadalupe  y Pe&ntilde;alver, Jes&uacute;s Mar&iacute;a y Ch&aacute;vez y Col&oacute;n y  San L&aacute;zaro, y se nombraron un m&eacute;dico y un cirujano en cada distrito  semanalmente hasta marzo de 1848 en que se les ampli&oacute; por un mes el tiempo  de sus guardias.</p>    <p>El 27 de enero de 1829 el Capit&aacute;n General hab&iacute;a  dispuesto que los facultativos de semana prestaran asistencia a todo oficial del  ej&eacute;rcito o la marina que solicitara su servicio, pero a partir de mayo  de 1853 se nombr&oacute; un m&eacute;dico militar como facultativo de semana,  ya mensual, para la atenci&oacute;n ambulatoria a los enfermos de los cuerpos  armados.</p>    <p>En julio de 1858 el distrito de La Habana intramuros se dividi&oacute;  en dos, 1ro. y 2do. por lo que se lleg&oacute; as&iacute; al n&uacute;mero de  cinco hasta febrero de 1859 en que el quinto distrito se dividi&oacute; en otros  dos, independiz&aacute;ndose los barrios de Horc&oacute;n y Jes&uacute;s del Monte.  De esta manera hab&iacute;a en La Habana y sus barrios a partir de ese mes, doce  facultativos civiles de guardia para la asistencia de urgencia a los enfermos  pobres y para cumplir sus dem&aacute;s funciones y uno militar para atender a  los miembros de los cuerpos armados.<span class="superscript">5</span></p>    <p>Este  modelo de atenci&oacute;n m&eacute;dica ambulatoria que como se comprueba hab&iacute;a  ido mejorando, con el tiempo va a ir deterior&aacute;ndose, como ocurr&iacute;a  con todas las instituciones de la colonia, por la indiferencia de las autoridades  superiores ocupadas principalmente en el lucro y en sus intereses personales.</p>    <p>Un  a&ntilde;o despu&eacute;s, en julio de 1860, se deja de nombrar el facultativo  de semana militar, pues estaban bien organizadas en Cuba la sanidad militar y  naval, pero sin raz&oacute;n alguna se dejan de nombrar los de los distritos correspondientes  a los barrios de Horc&oacute;n, y Jes&uacute;s del Monte.</p>    <p>Por Real Decreto  de 13 de mayo de 1862 se nombran m&eacute;dicos forenses en los municipios y se  aprueba su reglamento, rest&aacute;ndosele esta importante funci&oacute;n a los  facultativos de semana.<span class="superscript">7</span></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>A partir de 1865  ya se notan irregularidades al cubrir las plazas en los distritos, quedando con  frecuencia sin facultativos por varios meses. La situaci&oacute;n empeora con  el comienzo de la Guerra de los Diez A&ntilde;os (1868-1878), ya que a partir  de abril de 1871 se cubr&iacute;an los distritos 1ro y 2do de La Habana con los  mismos facultativos.</p><h4> Segundo modelo de atenci&oacute;n m&eacute;dica ambulatoria  en Cuba</h4>    <p>El modelo de atenci&oacute;n m&eacute;dica ambulatoria del facultativo  de semana fue sustituido oficialmente por el Servicio Sanitario Municipal, el  cual comprend&iacute;a los modelos de atenci&oacute;n m&eacute;dica ambulatoria  de Casas de Socorros y la asistencia a domicilio de los enfermos pobres, adem&aacute;s  del servicio forense, el necrocomio, la subinspecci&oacute;n general y el gabinete  bromatol&oacute;gico, creado por decreto del gobierno general de 24 de agosto  de 1871 y de 24 de octubre del mismo a&ntilde;o.</p>    <p>Sin embargo parece que  desde antes de estas fechas empezaron a funcionar las Casas de Socorros, ya que  en sesi&oacute;n p&uacute;blica de la Real Academia de Ciencias M&eacute;dicas,  F&iacute;sicas y Naturales de La Habana de 27 de noviembre de 1870, el doctor  <i>Antonio Mestre Dom&iacute;nguez</i> (1834-1887), secretario de la corporaci&oacute;n,  reconoc&iacute;a al modelo de Casas de Socorros como un paso m&aacute;s de adelanto  en la asistencia p&uacute;blica, pero se lamentaba de que se cerraran los locales  para la vacunaci&oacute;n y que se trasladara esa importante actividad para dichas  casas que eran menos numerosas. Sobre este tema se volvi&oacute; a comentar largamente  en la sesi&oacute;n p&uacute;blica de 22 de enero de 1871.<span class="superscript">6</span></p>    <p>En  1878 el regidor del Ayuntamiento de La Habana, doctor <i>Jos&eacute; Argumosa</i>,  m&eacute;dico, present&oacute; ante dicho organismo un reglamento para los Servicios  Sanitarios Municipales, el cual inclu&iacute;a las obligaciones tanto de los m&eacute;dicos  municipales como de los de Casas de Socorros, el que fue aprobado, as&iacute;  como tambi&eacute;n por el gobierno general el 19 de diciembre de 1878 y apareci&oacute;  en la Gaceta de La Habana de los d&iacute;as 26, 27 y 28 del mismo mes.</p>    <p>Este  reglamento fue posteriormente modificado y puesto de nuevo en vigor el 3 de enero  de 1882, pero tres a&ntilde;os m&aacute;s tarde a propuesta del Concejal Inspector  de los Servicios Sanitarios Municipales de La Habana, doctor <i>Seraf&iacute;n  Sabucedo</i> fue ampliamente discutido un nuevo proyecto de reglamento en las  sesiones de 30 de noviembre, 3, 7 y 31 de diciembre de 1885 y aprobado en esta  &uacute;ltima fecha.</p>    <p>En dicho reglamento se especificaba que:    <br>     <br> &quot;Las  Casas de Socorros satisfacen la necesidad que tienen de ser atendidos sin p&eacute;rdida  de tiempo cualquier lesionado o enfermo en parajes p&uacute;blicos o en los domicilios  privados, haciendo la primera cura a los heridos y practicando aquellas operaciones  quir&uacute;rgicas, cuya urgente necesidad determine su inmediata ejecuci&oacute;n  para que el enfermo o lesionado pueda luego ser conducido a su casa o al Hospital  [&#133;].</p>    <p>&quot;Las Casas de Socorros ser&aacute;n servidas por dos m&eacute;dicos  de entrada [&#133;]. En estos establecimientos habr&aacute; adem&aacute;s, dos  practicantes y un sirviente, y los instrumentos &uacute;tiles y medicamentos necesarios  para socorrer a los lesionados y enfermos.</p>    <p>&quot;La Asistencia a Domicilio  de los Enfermos Pobres, estar&aacute; encomendada a los m&eacute;dicos de ascenso,  los cuales visitar&aacute;n a domicilio a los que est&aacute;n imposibilitados  de asistir a las consultas, llenando las indicaciones terap&eacute;uticas del  caso y visando las recetas de aquellos pobres que sean asistidos por m&eacute;dicos  extra&ntilde;os al Servicio de Asistencia Domiciliaria&quot;.<span class="superscript">8</span></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En  1885 los 36 barrios de la ciudad de La Habana estaban agrupados en cinco demarcaciones  o distritos y cada uno de ellos servido por una Casa de Socorros, as&iacute; como  otras dos en Arroyo Naranjo y en Puentes Grandes. Eran las &uacute;nicas con las  que se contaba en todo el pa&iacute;s.<span class="superscript">9,10</span></p>    <p>Al  finalizar la &uacute;ltima de nuestras guerras independentistas contra Espa&ntilde;a  (1895-1898), en la que toda la organizaci&oacute;n civil de la salud p&uacute;blica  colonial hab&iacute;a sido asimilada por la Sanidad Militar del Ej&eacute;rcito  Espa&ntilde;ol, s&oacute;lo quedaban en funciones en la ciudad de La Habana los  servicios correspondientes al Ayuntamiento, estos eran, las Casas de Socorros,  los de asistencia m&eacute;dica a domicilio a los enfermos pobres, el forense,  el Hospital Municipal de Aldecoa y una peque&ntilde;a brigada de desinfecci&oacute;n  formada por cuatro hombres.<span class="superscript">3</span></p>    <p>Durante los  primeros a&ntilde;os del per&iacute;odo de la Rep&uacute;blica Liberal Burguesa  (1902-1958) de nuestra historia, bajo la influencia de la Escuela Cubana de Higienistas  de principios del siglo XX, con el doctor <i>Carlos J. Finlay</i> <em>Barr&eacute;s</em>  a su frente, se reorganizan y desarrollan las Juntas de Sanidad y Beneficencia  heredadas de la colonia y se eleva en 1909 el sistema de salud p&uacute;blica  cubano a categor&iacute;a ministerial, primer pa&iacute;s en el mundo en lograrlo,  al crearse la Secretar&iacute;a de Sanidad y Beneficencia.</p>    <p>La atenci&oacute;n  m&eacute;dica ambulatoria estatal qued&oacute; conformada nuevamente por el modelo  de Casas de Socorros, pero se ir&aacute; extendiendo a toda la isla y el servicio  de asistencia a domicilio de los enfermos pobres permaneci&oacute; confinado,  solamente, en algunas Casas de Socorros de la ciudad de La Habana.</p>    <p>En los  a&ntilde;os de la d&eacute;cada de 1950 los 126 municipios de Cuba ten&iacute;an  Casas de Socorros en sus poblaciones cabeceras y algunos adem&aacute;s en otras,  como el municipio de Nueva Paz, en la actual provincia La Habana que ten&iacute;a  una en Nueva Paz y otra en Los Palos. Estas Casas de Socorros contaban con servicios  de consulta m&eacute;dica general, consulta estomatol&oacute;gica, de curaciones  y laboratorio cl&iacute;nico.</p>    <p>La ciudad de La Habana, dividida entonces  en cuatro distritos, ten&iacute;a una Casa de Socorros en cada uno de ellos: en  el primero en la calle Corrales, Habana Vieja; en el segundo en la calle San L&aacute;zaro;  en el tercero en la Calzada del Cerro y en el cuarto en la Calle 6, de la barriada  del Vedado. En todas exist&iacute;an plazas para alumnos de la carrera de medicina  como practicantes.</p>    <p>Pero adem&aacute;s pose&iacute;a otras siete en los barrios  de: Arroyo Apolo, Arroyo Naranjo, Casablanca, Los Pinos, Luyan&oacute;, Mantilla  y Muelle de Luz. Marianao contaba con cuatro, pero ciudades tan importantes como  Santiago de Cuba, Camag&uuml;ey, Santa Clara y Matanzas dispon&iacute;an de una  sola.<span class="superscript">11</span></p>    <p>La atenci&oacute;n m&eacute;dica  ambulatoria en Cuba, verdaderamente, estaba en manos de las consultas y cuerpos  de guardias de las instituciones de salud mutualistas, de los hospitales estatales  y de los consultorios m&eacute;dicos privados.</p><h4>Summary</h4><h6>Historical  background of the primary health care in Cuba</h6>    <p>The modern concept of primary  health care as well as its possible history originated from the models of ambulatory  medical care that existed in the colonial and the republican bourgeois periods  of our history are briefly analyzed in this paper. The organization of the public  health care in Cuba in the first quarter of the 19th century was presented along  with the description of the state-supported ambulatory health care models based  on the Weekly physician and First Aid houses (Casas de Socorro).    <br> </p><h4>Referencias  bibliogr&aacute;ficas </h4>    ]]></body>
<body><![CDATA[<P> 1. Tejada de Rivero D. Alma-At&aacute;: 25 a&ntilde;os  despu&eacute;s. Perspectivas de Salud. Washington. 2003; 8 (2): 2-7.</P>    <P> 2.  La Conferencia Internacional sobre Atenci&oacute;n Primaria. Declaraci&oacute;n  de Alma-At&aacute;. Rev Cubana Adm Salud 1979; 5 (2): 177-80.</P>    <P> 3. Delgado  Garc&iacute;a G. Conferencias de Historia de la Administraci&oacute;n de la Salud  P&uacute;blica en Cuba. Cuad Hist Salud P&uacute;blica 1996;(81):35-36.</P>    <P>  4. Actas Capitulares del Ayuntamiento de La Habana. Libro No 1. Folios 250 V a  251. Acta correspondiente al 5 de noviembre de 1664. En La Medicina en La Habana  (1550-1730). Cuad Hist Salud P&uacute;blica 1970;(47):87.</P>    <P> 5. Mart&iacute;nez-Fort&uacute;n  JA. Cronolog&iacute;a m&eacute;dica cubana. Contribuci&oacute;n al estudio de  la historia de la medicina. La Habana: Estarcida; 1947-1958.</P>    <P> 6. Delgado  Garc&iacute;a G. El c&oacute;lera morbo asi&aacute;tico en Cuba y otros ensayos.  Cuad Hist Salud P&uacute;blica 1993;(78):112-18.</P>    <P> 7. Art&iacute;culos del  Real Decreto de 13 de mayo de 1862 concernientes al nombramiento de m&eacute;dico-forense.  En: Vesa Fillart A. Manual de Legislaci&oacute;n Sanitaria de la Isla de Cuba  y de todas las Reales &Oacute;rdenes y dem&aacute;s disposiciones relativas a  la misma con algunas de la pen&iacute;nsula, que pueden considerarse como supletorias.  T 1. La Habana: Imprenta La Lealtad; 1888.p. 350.</P>    <P> 8. Reglamento para los  servicios sanitarios municipales de la ciudad de La Habana promulgado en 1882,  modificado y adicionado por acuerdo del Excmo. Ayuntamiento en sesi&oacute;n de  31 de Diciembre de 1885. En: Vesa Fillart A. Manual de Legislaci&oacute;n Sanitaria  de la Isla de Cuba y de todas las Reales &Oacute;rdenes y dem&aacute;s disposiciones  relativas a la misma con algunas de la pen&iacute;nsula que pueden considerarse  como supletorias. T 1. La Habana: Imprenta La Lealtad; 1888.p. 256-66.</P>    <P>  9. Mestre Dom&iacute;nguez A. Las Casas de Socorro y su importancia para la vacuna.  An Real Acad Cienc Med Fis Nat Habana 1870; 6:430-431.</P>    <P> 10. Mestre Dom&iacute;nguez  A. Las Casas de Socorro y su importancia para la vacuna. An Real Acad Cienc Med  Fis Nat Habana 1871;7:550-57.</P>    ]]></body>
<body><![CDATA[<P> 11. Deulofeu Corominas M. Instituciones m&eacute;dico-sanitarias  de Cuba. La Habana: Colegio M&eacute;dico Nacional; 1951.</P>    <p>Recibido: 16 de  junio de 2004. Aprobado: 14 de septiembre de 2004.    <br> <i>Gregorio Delgado Garc&iacute;a</i>.  Escuela Nacional de Salud P&uacute;blica. Calle I # 202 entre 11 y L&iacute;nea.  El Vedado. Ciudad de La Habana. Cuba. CP 10400.</p>    <p></p>    <p><a href="#titulo">*Ponencia  le&iacute;da en el Simposio &quot;Mario Escalona in Memorian. Teor&iacute;a y  pr&aacute;ctica en la atenci&oacute;n primaria de salud&quot;. Escuela Nacional  de Salud P&uacute;blica. Junio 11 de 2004.</a><a name="asterisco"></a> </p>    <p><span class="superscript"><a href="#autor">1</a></span><a href="#autor">Historiador  m&eacute;dico del Ministerio de Salud P&uacute;blica y profesor jefe del Departamento  de Historia de la Salud P&uacute;blica de la Escuela Nacional de Salud P&uacute;blica.  </a><a name="cargo"></a></p>      ]]></body>
</article>
