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<publisher-name><![CDATA[Editorial Ciencias Médicas]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Veinte años del modelo cubano de medicina familiar]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Twenty years of the Cuban model of family medicine]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Policlínico Plaza de la Revolución  ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The present paper deals with the history of Cuban family medicine since its very beginning in 1984. The first part presents the general characteristics of this medical care model and the advantages of the introduction and development of this model in the health care system for all the Cubans. Likewise, it also gives the author's opinion on the three factors that he considered as influential in the deterioration of this medical care model, that is, the economic crisis and its impact on the moral values of the society and of the health professionals as well, the fact that the reproduction of the model at national level did not reach the expected result similar to that achieved at "laboratory scale" and the inability of the Cuban health care system to adapt to necessary changes. It also sets forth the different periods of the Cuban family medicine during 20 years that was divided into four stages: political and implementation phase, Stagnation phase, methodological improvement phase and "Revolution" project phase. Finally, there are some reflections on the ways of facing unsolved questions that may jeopardize the future, making emphasis on the fact that the institutions are not the only essential components of a system. The paper particularly suggests concrete actions that should be carried out at the individual, system and social levels so as to improve the Cuban public health care in every aspect and to also contribute to the betterment of the society]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[ATENCIÓN PRIMARIA DE SALUD]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[MODELO DE ATENCIÓN]]></kwd>
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<kwd lng="en"><![CDATA[FAMILY PHYSICIANS]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[  Policl&iacute;nico Plaza de la Revoluci&oacute;n <h2>Veinte a&ntilde;os del modelo  cubano de medicina familiar<a href="spu13205.htm#f2">* </a><a name="r1"></a></h2>     <p><a href="#cargo">F&eacute;lix Jos&eacute; Sans&oacute; Soberats<span class="superscript">1</span></a><a name="autor"></a>    <br>  </p><h4>Resumen</h4>    <p>El trabajo aborda la historia de la medicina familiar cubana  desde sus inicios en 1984. En una primera parte se expresa las caracter&iacute;sticas  generales de este modelo de atenci&oacute;n m&eacute;dica y las ventajas que para  los cubanos ha representado su introducci&oacute;n y desarrollo en el sistema  de salud cubano. M&aacute;s adelante se expone detalladamente la opini&oacute;n  del autor acerca de los tres factores, que a su juicio, han influido en el deterioro  de este modelo de atenci&oacute;n m&eacute;dica: la crisis econ&oacute;mica y  su repercusi&oacute;n en el sistema de valores morales de la sociedad y de los  profesionales de salud; el hecho de que la replicaci&oacute;n del modelo al nivel  de pa&iacute;s no alcanz&oacute; el resultado logrado &quot;a escala de laboratorio&quot;  y la falta de capacidad de adaptaci&oacute;n del sistema de salud a los cambios  necesarios. Tambi&eacute;n se presentan algunas reflexiones sobre la manera de  enfrentar cuestiones no resueltas que pueden comprometer el futuro, enfatizando  en el hecho de que las intituciones no hacen por si solas un sistema. De manera  particular se proponen acciones concretas que deben desarrollarse al nivel individual,  sist&eacute;mico y social para perfeccionar la salud p&uacute;blica cubana en  todos los sentidos y contribuir tambi&eacute;n con ello al perfeccionamiento de  la sociedad.</p>    <p><b>Palabras clave:</b> ATENCI&Oacute;N PRIMARIA DE SALUD, MODELO  DE ATENCI&Oacute;N, MEDICINA FAMILIAR, M&Eacute;DICOS DE FAMILIA.</p>    <p align="right">&quot;<i>Quien  se resiste a conocer la historia, est&aacute; condenado a volver a vivirla</i>&quot;    <br>      <br> E<span class="Estilo1">DUARDO</span> G<span class="Estilo1">ALEANO</span></p>    <p>Me  siento muy honrado al poder compartir este espacio junto a ustedes, muchos de  los cuales fundaron nuestro presente. De manera especial me sumo al homenaje que  hoy estamos ofreciendo en memoria del doctor<i> Mario Escalona</i> a quien he  admirado por su coraje y tenacidad, puestos en funci&oacute;n de desarrollar una  mejor salud p&uacute;blica cubana.</p>    <p>Ajust&aacute;ndome al tema de mi ponencia,  en las pr&oacute;ximas cuartillas tratar&eacute; de repasar la historia de la  medicina familiar cubana. En una primera parte comentar&eacute; las caracter&iacute;sticas  generales de este modelo de atenci&oacute;n m&eacute;dica y las ventajas que represent&oacute;  para los cubanos; m&aacute;s adelante expondr&eacute; mi opini&oacute;n acerca  de los factores que han influido en su deterioro y los diferentes momentos por  los cuales ha transitado. Finalmente expondr&eacute; algunas reflexiones sobre  la manera de enfrentar cuestiones no resueltas que comprometen el futuro.</p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La  decisi&oacute;n de ser M&eacute;dico de la Familia, de hacerme Especialista en  Medicina Familiar, de incursionar en la docencia y de continuar en el camino del  perfeccionamiento desde el espacio del consultorio, la tom&eacute; en 1986 cuando  apenas comenzaba mi carrera y cursaba la asignatura Sociedad y Salud. Me form&eacute;  en el Policl&iacute;nico &quot;Plaza de la Revoluci&oacute;n&quot;, dirigido por  el Profesor <i>Cosme Ord&oacute;&ntilde;ez</i>, junto a los Profesores <i>Susana  Pineda</i>, <i>Miriam Ali&ntilde;o</i>, <i>Mirna Ortega</i>, <i>Pedro Pons Bravet</i>.  Justo en ese a&ntilde;o se aprestaban a graduarse en esa &aacute;rea de salud  los primeros 19 Especialistas en Medicina General Integral del pa&iacute;s como  destello fundacional en la construcci&oacute;n de un nuevo paradigma en la medicina  familiar y comunitaria en Cuba. Dos a&ntilde;os atr&aacute;s se hab&iacute;a iniciado  la experiencia de los 10 primeros M&eacute;dicos de Familia en el &Aacute;rea  de Salud de Lawton.</p>    <p>Desde mi &oacute;ptica de estudiante, fue impresionante  descubrir que mis vivencias como paciente hasta ese entonces no se correspond&iacute;an  en calidad con la que pod&iacute;a experimentar cualquiera de los pacientes atendidos  por este nuevo tipo de profesional. Hice terreno junto a ellos. Viv&iacute; la  creaci&oacute;n de los c&iacute;rculos de abuelos y de otras experiencias similares  con grupos de adolescentes, pacientes diab&eacute;ticos o embarazadas. Particip&eacute;  de los primeros &quot;Diagn&oacute;sticos de Salud&quot;, proceso embrionario  de lo que hoy conocemos como An&aacute;lisis de la Situaci&oacute;n de Salud.  </p>    <p>Con el entusiasmo que acogieron la nueva experiencia aquellos primeros  m&eacute;dicos y enfermeras de la familia, se mostraron a s&iacute; mismos el  valor del trabajo comunitario. Con su ejemplo, conscientes o no de ello, influyeron  en la voluntad de muchos para echar nuestra suerte junto a esta especialidad.</p>    <p>Puedo  afirmar que mi generaci&oacute;n, forjada en la &eacute;poca de mayor esplendor  y pujanza de la medicina familiar en nuestro pa&iacute;s, al ir a las monta&ntilde;as  a cumplir su servicio social, aplic&oacute; los principios de la atenci&oacute;n  primaria que aprendi&oacute; en el pregrado y los enriqueci&oacute; a la luz de  las experiencias all&iacute; vividas. De igual forma, hacer la especializaci&oacute;n  en Medicina General Integral represent&oacute; para nosotros un desarrollo en  espiral ascendente en consecuencia con la madurez alcanzada hasta ese momento.    <br>      <br> El fen&oacute;meno concreto que es hoy la medicina familiar cubana apareci&oacute;  como resultado de la convergencia de cuatro factores, fundamentalmente:     <br> </p><ol>      <li> Los cambios en el cuadro epidemiol&oacute;gico del pa&iacute;s a partir del  desarrollo social alcanzado apuntaban a la necesidad de una atenci&oacute;n m&eacute;dica  m&aacute;s pertinente dados los cambios demogr&aacute;ficos y del cuadro de morbilidad  y mortalidad de entonces. La sub especializaci&oacute;n no era ya la alternativa  sustentable y exist&iacute;a un elevado n&uacute;mero de m&eacute;dicos generales  no especializados que se manten&iacute;an laborando en los policl&iacute;nicos.<span class="superscript">1</span></li>    <li>  La insatisfacci&oacute;n de la poblaci&oacute;n con los servicios de salud de  entonces<span class="superscript">1</span> (Castro Ruz. Discurso pronunciado en  la Clausura del V Congreso del Sindicato de los Trabajadores de la Salud.Camag&uuml;ey.1981)</li>    <li>  Las reflexiones derivadas de la dram&aacute;tica experiencia con la epidemia de  dengue hemorr&aacute;gico desde mayo hasta agosto de 1981.<span class="superscript">2,3</span></li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li>  La voluntad pol&iacute;tica de desarrollar una t&aacute;ctica que permitiera responder  a la estrategia de la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud para lograr las  metas de salud para todos en el a&ntilde;o 2000. </li>    </ol>    <p>En pocos a&ntilde;os  se construyeron miles de consultorios equipados adecuadamente para facilitar el  desarrollo de las acciones propias de nuestra especialidad en funci&oacute;n de  la poblaci&oacute;n y confortables viviendas para los m&eacute;dicos y enfermeras  de la familia, quienes mejoraron su calidad de vida y comenzaron a formar parte  activa de la comunidad atendida por ellos. Se habilitaron consultorios m&eacute;dicos  en escuelas, c&iacute;rculos infantiles, centros laborales y de asistencia social.<span class="superscript">4</span>  Como parte de este proyecto, y con la perspectiva de poder contar con los profesionales  necesarios para dar cobertura a la poblaci&oacute;n con este nuevo tipo de asistencia  m&eacute;dica, se perfeccion&oacute; el plan de estudios en el pregrado y se dise&ntilde;&oacute;  la Residencia en Medicina General Integral. Simult&aacute;neamente se increment&oacute;  el ingreso a las carreras de Medicina y Licenciatura en Enfermer&iacute;a, que  para los a&ntilde;os 1992 y 1993 alcanzaba los m&aacute;ximos hist&oacute;ricos  en el n&uacute;mero de sus egresados.<span class="superscript">5,6</span></p>    <p>La  introducci&oacute;n de este modelo en el Sistema Nacional de Salud, gener&oacute;  importantes transformaciones en la atenci&oacute;n m&eacute;dica en el nivel primario.  El nuevo tipo de m&eacute;dico y enfermera de la familia sustenta su actuaci&oacute;n  profesional en el an&aacute;lisis de la situaci&oacute;n de salud comunitaria<span class="superscript">7,8</span>  y la dispensarizaci&oacute;n<span class="superscript">9,10</span> aplicando el  enfoque familiar. Con ello rescat&oacute; la atenci&oacute;n m&eacute;dica al  ser humano en su amplia dimensi&oacute;n como ser bio-psico-social, considerando  la influencia del ambiente sobre su salud. Con una cobertura que alcanzaba a casi  el 100 % de la poblaci&oacute;n, se concibi&oacute; inicialmente un m&eacute;dico  y una enfermera por cada 120 familias. En la pr&aacute;ctica (como norma) la poblaci&oacute;n  atendida por cada equipo b&aacute;sico de salud (EBS) fue de unas 600 personas,  entre 150 y 200 familias.</p>    <p align="justify">La Higiene y la Epidemiolog&iacute;a  se integraron aun m&aacute;s al nivel primario y se consolid&oacute; un modelo  de atenci&oacute;n con un enfoque cl&iacute;nico-epidemiol&oacute;gico y social.<span class="superscript">11-13</span>  La atenci&oacute;n m&eacute;dica o de enfermer&iacute;a se ofrec&iacute;a ahora  en la consulta de la comunidad o en el propio hogar de las personas; igual se  pod&iacute;a acompa&ntilde;ar a un paciente a ingresar al hospital o a realizarle  un examen; visitarlo durante su ingreso y conversar directamente con el m&eacute;dico  de asistencia, cuando el caso lo requiriera. Desde marzo de 1985 se desarroll&oacute;  la modalidad de ingreso domiciliario.<span class="superscript">14-18</span> Se  desarrollaron las consultas o terrenos que comenzaban al final de la tarde, conocidos  como &quot;deslizantes&quot;, destinados a atender a la poblaci&oacute;n trabajadora.  El m&eacute;dico de la familia comenz&oacute; a concentrarse no solo en la demanda  de los pacientes, sino tambi&eacute;n en sus necesidades de salud no sentidas  y en las acciones de educaci&oacute;n para la salud al nivel comunitario.<span class="superscript">19,20</span>  Se crearon c&iacute;rculos de abuelos,<span class="superscript">21</span> de adolescentes  y de embarazadas. </p>    <p align="justify"> Estos cambios tambi&eacute;n tuvieron  su repercusi&oacute;n en la atenci&oacute;n secundaria y terciaria, las cuales,  con el paso de los a&ntilde;os, vieron reducirse el n&uacute;mero de casos que  aflu&iacute;an a cuerpos de guardia y dentro de ellos la frecuencia con que llegaban  los pacientes presentando formas graves de muchas enfermedades. El M&eacute;dico  de Familia fue ganando prestigio entre el gremio m&eacute;dico.<span class="superscript">22  </span></p>    <p>La poblaci&oacute;n, para quien estaban dirigidas las transformaciones,  percibi&oacute; los beneficios del nuevo modelo desde sus inicios y manifest&oacute;  gratitud y complacencia dadas las ventajas que mostraba el Plan del M&eacute;dico  y la Enfermera de la Familia. La atenci&oacute;n m&eacute;dica ha sido desde entonces  mucho m&aacute;s personalizada, m&aacute;s accesible, con un enfoque preventivo  (del cual no siempre somos conscientes) y una mayor proyecci&oacute;n social.</p>    <p>Los  M&eacute;dicos y Enfermeras de la Familia-de manera excepcional y privilegiada-  observamos activamente el proceso de crecimiento y desarrollo en las personas,  inmersas en su entorno familiar y comunitario al incorporar el pensamiento epidemiol&oacute;gico  en nuestro quehacer cotidiano. Fue quedando atr&aacute;s la etapa de la hegemon&iacute;a  de la sub especializaci&oacute;n, tendencia que adem&aacute;s de no garantizar  una mejora impactante de los indicadores de salud, conduc&iacute;a a un incremento  de los costos de la atenci&oacute;n con el consiguiente efecto de iniquidad, sobre  todo por su inaccesibilidad.</p>    <p>Nuestra funci&oacute;n social y el espacio  que ocupamos, favorece que podamos conocer profundamente las resultantes en los  proyectos de vida de las familias que atendemos y percibamos desde muy cerca los  cambios que en ellas tienen lugar en medio del complejo proceso salud-no salud.  Hemos aprendido que es mejor tratar la enfermedad, que sus complicaciones; que  es mejor evitarla que tratarla y que es mucho mejor y de mayor alcance, promover  estilos de vida saludables, que enfrentar la exposici&oacute;n al riesgo.</p>    <p>En  esa observaci&oacute;n permanente se aprende de la relaci&oacute;n causa-efecto,  entre la afecci&oacute;n individual y el desarrollo de s&iacute;ntomas al nivel  familiar o comunitario; entre la armon&iacute;a individual y la salud familiar  y viceversa. Se desarrollan habilidades en la atenci&oacute;n a las personas,  pero sobre todo se profundiza en la interesante din&aacute;mica de las familias.  Se llega incluso a intuir e identificar posibles riesgos y descubrir que se disfruta  menos al diagnosticar la enfermedad que al evitarla. Se constata cu&aacute;nto  conocimiento se requiere para lograr que no aparezca el da&ntilde;o o para que  este se presente en su m&iacute;nima expresi&oacute;n. Sencillamente: se aprende  a prevenir.</p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El fomento de estilos de vida saludables, una de las estrategias  centrales que desarrollamos en el nivel primario, prepara a la poblaci&oacute;n  para alcanzar una mejor calidad de vida. El trabajador social que llevamos dentro  nos hace ver que para construir una comunidad saludable hay que educar a los ni&ntilde;os  y adolescentes de hoy -y a los de ayer- y promover en ellos la salud, como garant&iacute;a  de un futuro con el m&iacute;nimo de riesgos; que aun en la tercera edad se puede  desarrollar la prevenci&oacute;n primaria en beneficio de la salud y se pueden  obtener resultados favorables con las acciones de prevenci&oacute;n secundaria  que se emprendan.</p>    <p>No obstante estas hermosas y apasionantes transformaciones,  con el transcurso del tiempo, nuevamente se evidenciaron insatisfacciones en la  poblaci&oacute;n y ahora adem&aacute;s, en los equipos de salud, de los cuales  la media no manifiesta plena satisfacci&oacute;n con su labor. Muchas personas  atribuyen la causa al modelo del m&eacute;dico y la enfermera de la familia, incluso  quienes son sus protagonistas.</p>    <p>No se debe afirmar de manera tan categ&oacute;rica  que a los m&eacute;dicos y enfermeras no les gusta la medicina familiar; creo  firmemente que el contexto adverso en el cual se ha desarrollado este revolucionario  modelo, no ha favorecido que los EBS ni la comunidad, aprecien lo que verdaderamente  es la medicina familiar ni sus potencialidades.</p><h4>Factores que han influido  en el deterioro del modelo</h4>    <p>En mi opini&oacute;n, la conjunci&oacute;n de  tres principales factores ha llevado a la situaci&oacute;n actual:</p><ol>     <li>  La crisis econ&oacute;mica y su repercusi&oacute;n en el sistema de valores morales  de la sociedad y de los profesionales de salud.    <br> </li>    <li> La replicaci&oacute;n  del modelo a nivel de pa&iacute;s no alcanz&oacute; el resultado logrado a escala  de laboratorio.    <br> </li>    <li> La falta de capacidad de adaptaci&oacute;n del sistema  de salud a los cambios necesarios.</li>    </ol>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Veamos estos factores con detenimiento:</p><ol>      <li> La crisis econ&oacute;mica y su repercusi&oacute;n en el sistema de valores  morales de la sociedad y de los profesionales de salud.</li>    </ol>    <p>La medicina  familiar, como toda la sociedad cubana, fue impactada por la crisis econ&oacute;mica  derivada de la situaci&oacute;n de doble bloqueo a la que se vio sometido nuestro  pa&iacute;s durante la d&eacute;cada de los noventa. Esto se puede apreciar tras  una simple mirada al vertiginoso desarrollo alcanzado durante los &uacute;ltimos  a&ntilde;os de la d&eacute;cada anterior, y compararlo con lo ocurrido despu&eacute;s.  A la nueva generaci&oacute;n de m&eacute;dicos de familia formados en aquella  etapa le correspondi&oacute; desempe&ntilde;arse en sus primeros a&ntilde;os de  graduados sin acceso a los m&aacute;s elementales recursos para el ejercicio de  su profesi&oacute;n e inmersos en una compleja situaci&oacute;n social.</p>    <p>Nuestro  pa&iacute;s se vio limitado en la disponibilidad de recursos para completar la  construcci&oacute;n de los consultorios inicialmente proyectados. Mientras tanto,  no se paraliz&oacute; la formaci&oacute;n de M&eacute;dicos y Enfermeras de la  Familia, que ya estaban en las aulas universitarias cuando esto ocurre. Respondiendo  a la pol&iacute;tica de la Revoluci&oacute;n de que no puede haber en nuestro  pa&iacute;s un m&eacute;dico desempleado, se adaptaron de manera emergente miles  de locales para dar consultas, y muchos m&eacute;dicos de familia iniciaron su  vida laboral en locales no id&oacute;neos o compartiendo su espacio con uno o  m&aacute;s m&eacute;dicos simult&aacute;neamente. No siempre se ha podido garantizar  para todos el completamiento de los m&oacute;dulos concebidos para esos locales.  El tipo de medicina familiar que se desarrolla en esas condiciones, a pesar de  los esfuerzos del Estado y de los profesionales, no puede tener la calidad que  aquella que se realiza en una consulta adecuada, en condiciones de privacidad  y con el equipamiento necesario.</p>    <p>En determinado momento comenzaron a escasear  los modelos necesarios para registrar las acciones realizadas o emitir certificaciones  m&eacute;dicas. Ante la escasez de recetarios, en muchos lugares hubo que prescribir  medicamentos en pedazos de hojas de papel recuperado o en modelos de m&eacute;todo.  Las dificultades con la iluminaci&oacute;n en los consultorios, entre otras razones,  condicionaron en muchos lugares la desaparici&oacute;n de las consultas con horario  deslizante.</p>    <p>Los m&eacute;dicos de familia nos vimos por momentos sin la  posibilidad de renovar nuestras batas sanitarias, sin guantes quir&uacute;rgicos  para examinar a nuestros pacientes, ni recursos esenciales para garantizar la  higiene personal y del consultorio. Durante la d&eacute;cada del noventa, salvo  algunas excepciones, no se pudo ofrecer mantenimiento a las casas-consultorios,  y los m&eacute;dicos y enfermeras vieron deteriorarse su estructura, e incluso  sus muebles y efectos electrodom&eacute;sticos, sin la posibilidad real de repararlos  o cambiarlos mediante el acceso a recursos del policl&iacute;nico o propios.</p>    <p>Inmersos  en un contexto socioecon&oacute;mico adverso, los m&eacute;dicos de familia asistimos  al progresivo deterioro en la aplicaci&oacute;n del m&eacute;todo cl&iacute;nico.  Fuimos testigos de la escasez o desaparici&oacute;n de reactivos en los laboratorios  cl&iacute;nicos de los policl&iacute;nicos. Los servicios de rayos X se limitaron  a un m&iacute;nimo inimaginable; los equipos situados en los hospitales constantemente  se averiaban debido a los a&ntilde;os de explotaci&oacute;n, el sobreuso y la  falta de piezas de repuesto para su reparaci&oacute;n; algo similar ocurri&oacute;  con otros equipos para diagn&oacute;stico mucho m&aacute;s sofisticados, a los  cuales muchas veces nunca pudieron acceder nuestros pacientes, por no estar t&eacute;cnicamente  disponibles. Solo unos pocos policl&iacute;nicos del pa&iacute;s contaban con  servicios de fisioterapia y el nivel de acceso de nuestros pacientes a los de  los hospitales era muy bajo.</p>    <p>En el caso de la terap&eacute;utica la afectaci&oacute;n  fue aun mayor. En cierto momento, la disponibilidad de medicamentos se redujo  a la mitad de los que deb&iacute;an circular y simult&aacute;neamente se increment&oacute;  el n&uacute;mero de prescriptores. Durante muchos a&ntilde;os de los 90 sufrimos  el hecho de tener que enfrentarnos a una consulta sin un adecuado respaldo en  medicinas. Algo que golpe&oacute; duramente el desarrollo cient&iacute;fico t&eacute;cnico  de nuestros m&eacute;dicos de familia, fue la falta de acceso a la literatura  m&eacute;dica actualizada. </p>    <p>Durante estos a&ntilde;os dif&iacute;ciles y  debido al privilegio de convivir con nuestros pacientes, los M&eacute;dicos y  Enfermeras de Familia sufrimos muy directamente el dolor de la poblaci&oacute;n  y todo lo que ello represent&oacute; para la salud de nuestro pueblo. Este fue  sin dudas tambi&eacute;n un da&ntilde;o muy directo a nuestros profesionales,  pero en este caso en el orden moral. Nuestra profesi&oacute;n se nutre del mejoramiento  y bienestar de las familias que atendemos, y fuimos testigos de cu&aacute;nto  se afect&oacute; la salud de la familia cubana en esa etapa.</p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Trabajar en  esas condiciones puede llegar a ser muy desmotivante,<span class="superscript">23</span>  pero esto que he descrito no es la medicina familiar, son las condiciones en las  que nos tuvimos que desarrollar. La crisis material ha conducido a que el propio  personal de salud desnaturalice en una u otra medida su misi&oacute;n; lo mismo  que ocurri&oacute; en el resto de los sectores sociales, como expresi&oacute;n  del deterioro de los valores morales.</p>    <blockquote>     <p>2. La replicaci&oacute;n  del modelo a nivel de pa&iacute;s no alcanz&oacute; el resultado logrado a escala  de laboratorio.</p></blockquote>    <p>En las &aacute;reas de salud de Lawton y &quot;Plaza  de la Revoluci&oacute;n&quot;, donde se desarrollaron los laboratorios de la medicina  familiar cubana, se constituyeron sendos equipos de trabajo con profesores de  prestigio. El Policl&iacute;nico de Lawton estaba dirigido por el Profesor <i>Jos&eacute;  Rodr&iacute;guez Abrines</i> y el Plaza por el Profesor <i>Cosme Ord&oacute;&ntilde;ez,  </i>como ya he referido. Estos lugares llegaron a constituir la prioridad del  gobierno y de manera personal el Comandante en Jefe <i>Fidel Castro</i> se reun&iacute;a  con frecuencia con los gestores de su proyecto, conversaba con los m&eacute;dicos;  indagaba los pro y los contra y propon&iacute;a soluciones inmediatas a problemas  que surgieron en la marcha. El &eacute;xito del experimento estaba garantizado:  buenas ideas en un buen momento, buenos equipos de trabajo, buenos m&eacute;dicos  y enfermeras, recursos y prioridad pol&iacute;tica.</p>    <p>En los primeros cinco  a&ntilde;os, las buenas ideas se multiplicaron por todo el pa&iacute;s, la prioridad  pol&iacute;tica y los recursos se mantuvieron. Pero el factor humano no estuvo  al mismo nivel. Las mentes no cambian con la misma rapidez. Muchos graduados de  entonces no hab&iacute;an siquiera considerado ser m&eacute;dicos de familia alg&uacute;n  d&iacute;a y so&ntilde;aban con hacer residencias en especialidades verticales.  Esta transformaci&oacute;n en sus vidas repercuti&oacute; sin dudas en su proyecci&oacute;n  hacia la nueva especialidad de Medicina General Integral. No se pod&iacute;a esperar  de todos ellos expresiones de satisfacci&oacute;n con su nueva e inesperada condici&oacute;n.  Es justo reconocer que, no obstante esto, la calidad de la atenci&oacute;n m&eacute;dica  que se ofreci&oacute; fue cualitativamente mejor y estos profesionales desempe&ntilde;aron  su labor con evidentes muestras de amor que la comunidad supo apreciar desde los  primeros momentos.</p>    <p>En el caso de los profesores ocurri&oacute; algo similar.  Hubo docentes del nivel secundario que debieron desplazarse a trabajar al nivel  primario. En los hospitales no siempre seleccionaron a los mejores, ni se capacit&oacute;  a los elegidos para asumir la conducci&oacute;n del novedoso modelo y ello limit&oacute;  el nivel y la calidad en la formaci&oacute;n de los futuros especialistas. Incluso  entre los m&aacute;s capaces, exist&iacute;an quienes no ten&iacute;an plena claridad  ni confianza en relaci&oacute;n con los nuevos conceptos, debido a lo cual no  pod&iacute;an trasmitirlos con claridad ni lograr el compromiso necesario.</p>    <p>El  acceso al puesto de Jefe del Grupo B&aacute;sico de Trabajo (GBT) nunca ha sido  por oposici&oacute;n. Esta situaci&oacute;n condiciona que lo puedan ocupar personas  sin resultados destacados en su trabajo previo como m&eacute;dicos de familia;  incluso peor: que quienes dirijan a los m&eacute;dicos y enfermeras de la familia  puedan ser profesionales no comprometidos con la medicina familiar que accedieron  al puesto por escapar del &quot;infierno del consultorio&quot;. Si bien se sabe  de muy buenos ejemplos de jefes de GBT, esta cualidad no es la que ha predominado  en estos 20 primeros a&ntilde;os.</p>    <p>Dados los altos niveles de matr&iacute;cula  en la carrera de medicina, los primeros graduados debieron asumir tareas docentes  en el pre y el postgrado. La masividad determin&oacute; que la docencia fuera  impartida por muchas personas sin la experiencia necesaria y en el &aacute;mbito  acad&eacute;mico eso tiene un precio. Las insatisfacciones con la condici&oacute;n  de m&eacute;dicos de familia se ampliaron desde este espacio y los mensajes que  recibieron muchos educandos de quienes deb&iacute;an comprometerlos con el proyecto,  fueron en sentido contrario.</p>    <p>Durante m&aacute;s de 15 a&ntilde;os estuvo  detenido el proceso de categorizaci&oacute;n docente. La mayor&iacute;a de las  personas que han impartido docencia o han integrado los grupos b&aacute;sicos  de trabajo, durante las tres cuartas partes del tiempo que hace que existe la  medicina familiar, no han tenido la categor&iacute;a para ello e incluso algunos  han carecido de los requisitos para categorizarse. </p>    <p>Experiencias consolidadas  en Lawton y Plaza no se replicaron al resto de los policl&iacute;nicos. Por ejemplo,  en Lawton se trabaj&oacute; con un programa de computaci&oacute;n que contribu&iacute;a  a organizar el trabajo en el consultorio y en Plaza se introdujo la reuni&oacute;n  de &quot;Coordinaci&oacute;n&quot;, un espacio para la docencia y el an&aacute;lisis  de cuestiones asistenciales, que tambi&eacute;n era utilizado por los factores  del policl&iacute;nico como v&iacute;a para la informaci&oacute;n a los trabajadores  y el debate sobre diversos temas. Hasta donde conozco, ni una ni otra experiencia  fueron reproducidas luego, incluso ni la de Lawton en Plaza o viceversa.</p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Sin  dudas todos estos factores influyeron negativamente en un momento tan decisivo  como fue el inicio del proyecto, en el cual a&uacute;n no se hab&iacute;an consolidado  paradigmas. Existen evidencias de deficiente competencia o desempe&ntilde;o de  m&eacute;dicos de familia ante prevalentes problemas de salud comunitarios o durante  el desarrollo de procesos b&aacute;sicos.<span class="superscript">24-26</span>  Las insuficiencias de docencia m&eacute;dica en la formaci&oacute;n del pre y  el postgrado son sin dudas responsables de esta situaci&oacute;n y pueden haber  repercutido mucho en la motivaci&oacute;n de los j&oacute;venes galenos por convertirse  en m&eacute;dicos de familia.<span class="superscript">27</span> Ellos no siempre  tuvieron ante s&iacute; a verdaderos ejemplos de docentes.</p>    <blockquote>     <p>3.  La falta de capacidad de adaptaci&oacute;n del sistema de salud a los cambios  necesarios.</p></blockquote>    <p>La llegada masiva de m&eacute;dicos de familia  debi&oacute; suponer una &quot;crisis por incremento&quot; para el sistema pero  los roles no se redistribuyeron adecuadamente entre sus componentes. Las interconexiones  internas no fueron redefinidas de manera que respondieran a las nuevas necesidades.  Los cuadros no se prepararon adecuadamente para desarrollar los nuevos conceptos.<span class="superscript">28</span>  En la pr&aacute;ctica no se apreci&oacute; la aplicaci&oacute;n del concepto de  regionalizaci&oacute;n de Escalona y se incrementaron los problemas relacionados  con la interrelaci&oacute;n policl&iacute;nico-hospital (docentes, asistenciales,  investigativos y administrativos). Numerosos conflictos se derivaron de esta situaci&oacute;n,  que afectaron el principio de la atenci&oacute;n continuada a los pacientes.<span class="superscript">29</span>  Los m&eacute;dicos de familia, sufrieron la falta de reconocimiento a su trabajo  por parte del resto de las especialidades, cuestion&aacute;ndosele su actuaci&oacute;n  incluso delante de pacientes. </p>    <p>Desde el comienzo mismo del Programa de Medicina  Familiar se interpret&oacute; que al tener a un m&eacute;dico y a una enfermera  residiendo en la comunidad se pod&iacute;a acceder a ellos en cualquier momento  durante las 24 horas del d&iacute;a. Las personas pod&iacute;an incluso solicitar  una visita a su hogar cuando lo consideraran necesario y el m&eacute;dico o la  enfermera estaban en la obligaci&oacute;n de acudir y ofrecer un trato esmerado  y amable ante cada llamado.</p>    <p>Este mensaje de accesibilidad desmesurada, de  gran impacto pol&iacute;tico al inicio del desarrollo del modelo, probablemente  ha sido -sin que haya constituido un prop&oacute;sito- una de las causas que m&aacute;s  pesan hoy en la desmotivaci&oacute;n de nuestros m&eacute;dicos y enfermeras de  la familia y es en parte responsable de la tendencia a la <i>informalidad</i>  que pudiera estar presente hoy en la atenci&oacute;n m&eacute;dica que brindamos  en el nivel primario en nuestro pa&iacute;s. A las personas no se les educ&oacute;  en no abusar de este recurso y en que acudieran a la casa del m&eacute;dico o  la enfermera ante situaciones verdaderamente apremiantes. Los integrantes de cualquier  EBS residentes en la comunidad que atienden, llegan a sentir que son <i>muy vulnerables</i>  ante sus pacientes y que tanto ellos como su familia pierden su individualidad  y privacidad. Los pacientes, abusando de sus derechos, son due&ntilde;os absolutos  de su tiempo. </p>    <p>Debemos protegernos de las pr&aacute;cticas viciadas por  el exceso de confianza. Por nuestra propia falta de visi&oacute;n, la poblaci&oacute;n  no tiene claridad de lo que representa una consulta m&eacute;dica, ni de los objetivos  y funciones de los Consultorios del M&eacute;dico de Familia (CMF) en la Comunidad.  Aunque parezca parad&oacute;jico, la misma persona que se molesta porque no es  atendida prontamente, a la hora y en el lugar que entiende -aunque no sea el adecuado-,  se quejar&aacute; del m&eacute;dico de familia si el diagn&oacute;stico o el tratamiento  no fueron los apropiados y emitir&aacute; juicios de valor no adecuados a partir  de las experiencias descritas. La informalidad y la falta de planificaci&oacute;n  de las acciones, condiciona un acto m&eacute;dico no planificado e informal, debido  a lo cual el profesional no est&aacute; en condiciones de perfeccionar con la  propia pr&aacute;ctica su modo de actuaci&oacute;n y por tanto se desmotiva, al  percatarse de que no progresa. </p>    <p>En el discurso sobre nuestro desempe&ntilde;o,  se enfatizaba en la necesidad que el m&eacute;dico y la enfermera de la familia  sustentaran su trabajo con la familia a partir del an&aacute;lisis de la situaci&oacute;n  de salud. Que sus acciones incluyeran la promoci&oacute;n de salud, la prevenci&oacute;n  de enfermedades con enfoque integral, la curaci&oacute;n y la rehabilitaci&oacute;n  de base comunitaria. Sin embargo, estos temas no recibieron la prioridad que debieran  en los programas del pre y postgrado y la organizaci&oacute;n de los servicios  tampoco lo favoreci&oacute;.</p>    <p>El equipo b&aacute;sico de salud no funciona  en la pr&aacute;ctica como tal. La carga de trabajo y la responsabilidad han reca&iacute;do  fundamentalmente sobre el m&eacute;dico de la familia. A la falta de cohesi&oacute;n  del equipo b&aacute;sico tambi&eacute;n ha contribuido que la cadena de mando  de enfermer&iacute;a tenga un canal independiente desde el Ministerio hasta el  consultorio, entre otras razones. Ello puede condicionar que el jefe del equipo  no tenga control sobre su otro miembro.</p>    <p>Tambi&eacute;n en el orden organizativo  de los servicios, existieron y a&uacute;n persisten, disposiciones provenientes  de dentro y fuera del sistema que t&eacute;cnicamente no se justificaban, como  aquella de evaluar diariamente a todas las gestantes o a todos los lactantes durante  el primer a&ntilde;o de vida. En el caso de esta &uacute;ltima, la mejor prueba  de su falta de fundamento fue que al siguiente a&ntilde;o de su derogaci&oacute;n,  la mortalidad infantil baj&oacute; por debajo de 7 por primera vez en la historia  de nuestro pa&iacute;s. Inmersos en el cumplimiento de estas disposiciones, que  generalmente han sido para ayer, los equipos b&aacute;sicos de salud no pod&iacute;an  encontrar el camino de la medicina familiar. Las metas propuestas para la dispensarizaci&oacute;n  de los pacientes eran inalcanzables.<span class="superscript">30</span></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Por  cumplir la indicaci&oacute;n de determinados programas, a los m&eacute;dicos de  familia se les ha normado interconsultar sus casos incluidos todos los ingresos  en el hogar- con otros especialistas aunque no haya tenido dudas en relaci&oacute;n  con la conducta a seguir. Unido a ello, a muchos se les sobrecarg&oacute; en su  trabajo solicit&aacute;ndoles informaci&oacute;n dirigida a los diferentes niveles  de atenci&oacute;n e incluso a otros sectores de la sociedad. A la hoja de cargo  casi se le convierte en una extensa base de datos y se evaluaba el trabajo por  el n&uacute;mero de acciones en ella reflejadas y no por los resultados de su  trabajo. Ello condicion&oacute; que algunas informaciones se anotaran formalmente  y favoreci&oacute; el fraude en el registro de algunos datos, al esforzarse el  m&eacute;dico por cumplir en el papel el n&uacute;mero que le ped&iacute;a el  policl&iacute;nico y que en la pr&aacute;ctica le era imposible alcanzar. Nadie  puede sentirse bien consigo mismo haciendo esto.</p>    <p>Se ha querido responsabilizar  al m&eacute;dico y a la enfermera con la inasistencia voluntaria por parte de  pacientes que no desean realizarse determinada prueba o cumplir con determinada  conducta. El ejemplo paradigm&aacute;tico es la meta en la realizaci&oacute;n  de la citolog&iacute;a org&aacute;nica del cuello del &uacute;tero en mujeres  en edad f&eacute;rtil. Los m&eacute;dicos y enfermeras de la familia han sido  amenazados con sanciones, incluida la de descontarles de su salario o la suspensi&oacute;n  de vacaciones, si no cumplen con el n&uacute;mero estimado de pruebas a realizar  en un per&iacute;odo. En menor medida ha ocurrido con la indicaci&oacute;n de  gota gruesa pal&uacute;dica y otras pruebas.</p>    <p>En este sentido existe un lenguaje  ambivalente en la direcci&oacute;n del Ministerio de Salud, pues por una parte  se asegura que ya no existen metas al nivel de consultorio para evaluar los programas  nacionales y por otro emulan entre los municipios y provincias considerando los  n&uacute;meros esperados del cumplimiento de esas metas. Es de suponer que cuando  no se cumple con uno de esos n&uacute;meros, la direcci&oacute;n municipal presione  a las &aacute;reas buscando resolver el problema y &eacute;stas a los consultorios.</p>    <p>Estos  y otros vicios surgieron o se consolidaron durante los a&ntilde;os m&aacute;s  crudos del Per&iacute;odo Especial. Ellos contribuyeron a la p&eacute;rdida del  sentido de pertenencia y fueron fuente de desmotivaci&oacute;n entre muchos de  los que hicieron medicina familiar.</p><h4>Momentos de la medicina familiar</h4>    <p>En  estos a&ntilde;os han existido momentos que marcan el inicio de etapas muy bien  definidas en la medicina familiar. Yo no coincido con la clasificaci&oacute;n  que se&ntilde;ala que la medicina familiar ha transitado por tres fases: pol&iacute;tica,  administrativa y acad&eacute;mica.<span class="superscript">1</span> Repasando  la historia identifico cuatro:</p><ul>     <li> Fase pol&iacute;tica y de puesta en  marcha. (Desde 1984 hasta 1989).</li>    </ul>    <p>Esta etapa se caracteriz&oacute;  por tener una alta prioridad por la direcci&oacute;n del pa&iacute;s, espec&iacute;ficamente  por el Comandante <i>Fidel</i>, quien mantuvo frecuentes contactos con los m&eacute;dicos  que iniciaron el programa en &quot;Lawton&quot; y en &quot;Plaza de la Revoluci&oacute;n&quot;.  Se inici&oacute; la construcci&oacute;n masiva de consultorios, se cubri&oacute;  toda la zona monta&ntilde;osa del pa&iacute;s con m&eacute;dicos y enfermeras  de la Familia. En 1985 surge la Medicina General Integral como especialidad y  en 1987 se implanta el Programa de Atenci&oacute;n Integral a la Familia (PAIF),  embri&oacute;n de lo que luego se conoce como el Programa de Trabajo del M&eacute;dico  y Enfermera de la Familia, el policl&iacute;nico y el hospital que surge en 1988.  Se elaboraron los textos, programas de formaci&oacute;n, modelos y registros que  respondieron a las exigencias del momento. En esta &eacute;poca se inicia la realizaci&oacute;n  de los Seminarios Internacionales de Atenci&oacute;n Primaria de Salud.</p><ul>      <li> Fase de estancamiento. (Desde 1990 hasta junio 1994).</li>    </ul>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Durante  esta etapa no se promovieron encuentros entre los m&eacute;dicos y/o enfermeras  de la familia que contribuyeran a dar soluci&oacute;n a los l&oacute;gicos problemas  derivados de la puesta en marcha del novedoso plan. Varios sectores sociales vieron  en el EBS una excepcional fuente de informaci&oacute;n sobre la comunidad y lo  utilizaron para esos prop&oacute;sitos. Se generaliz&oacute; y consolid&oacute;  el estilo de evaluar el trabajo a partir del cumplimiento de metas que contradec&iacute;an  la flexibilidad de pensamiento y el enfoque pr&aacute;ctico que debe caracterizar  a los cient&iacute;ficos. Ya desde 1987 se evidenciaba esta tendencia: &quot;La  mayor&iacute;a de las evaluaciones toman como base el cumplimiento num&eacute;rico  de metas que muchas veces nada dicen de su calidad, ni de su repercusi&oacute;n  sobre el mejoramiento del nivel de salud en la poblaci&oacute;n&quot;.<span class="superscript">31</span></p>    <p>Se  presentaron muchos problemas en el orden operativo -magnificados por el contexto-  pero fue una etapa de ruptura pues al intentar desconocerlos, estos persistieron  y se incrementaron, al igual que la insatisfacci&oacute;n de los m&eacute;dicos  de familia con su condici&oacute;n.</p><ul>     <li> Fase de perfeccionamiento metodol&oacute;gico.  (Desde junio de 1994 hasta 2002).</li>    </ul>    <p>En junio de 1994 se realiza el I  Congreso Nacional de Medicina Familiar y surge la Sociedad Cubana de Medicina  Familiar que ha contribuido con hechos al desarrollo de la especialidad.<span class="superscript">32-34</span></p>    <p>En  1995, se realiz&oacute; el 1er Centro Nacional de Debate sobre Medicina Familiar<span class="superscript">35</span>  con la presencia de unos 300 delegados de todo el pa&iacute;s. Este encuentro,  organizado por la Uni&oacute;n de J&oacute;venes Comunistas, constituy&oacute;  un espacio de discusi&oacute;n que favoreci&oacute; el intercambio entre los profesionales  del nivel primario de atenci&oacute;n para perfeccionar este modelo de atenci&oacute;n  m&eacute;dica integral en nuestro pa&iacute;s y dio como resultado un banco de  problemas y propuestas de soluciones emanadas por vez primera de los propios profesionales  que la desarrollaban en todo el pa&iacute;s.</p>    <p>A esta altura se hab&iacute;a  acumulado un sinn&uacute;mero de problemas a los que me he referido; algunos de  ellos de gran magnitud y trascendencia para los profesionales y la poblaci&oacute;n.  Con el cambio de direcci&oacute;n del Ministerio, se mejoraron entonces algunos  aspectos normativos metodol&oacute;gicos y se registr&oacute; una tendencia de  signo opuesto en buena medida gracias a la creaci&oacute;n de los policl&iacute;nicos  principales de urgencia y al sistema integrado de urgencias m&eacute;dicas. Se  perfeccionaron los instrumentos de trabajo para el nivel primario<span class="superscript">36-38</span>  y se desarroll&oacute; y perfeccion&oacute; cada a&ntilde;o, la Carpeta Metodol&oacute;gica  en la que est&aacute;n contenidos los principales procesos que tienen lugar en  el nivel primario.<span class="superscript">39</span> Se cre&oacute; el Centro  para el Desarrollo de la Farmacoepidemiolog&iacute;a y se fortalece la Red Nacional  de Farmacovigilancia.<span class="superscript">40</span> Se desarroll&oacute;  y fortaleci&oacute; el sistema de vigilancia de salud en el nivel primario y en  el sistema de salud.<span class="superscript">41</span></p>    <p>En esta etapa se  desarroll&oacute; de manera considerable la presencia de los m&eacute;dicos de  familia en los proyectos cubanos de cooperaci&oacute;n m&eacute;dica internacional.  Esta experiencia tuvo su m&aacute;xima expresi&oacute;n con la creaci&oacute;n  del Programa Integral de Salud, desarrollado a ra&iacute;z del azote del Hurac&aacute;n  Mitch a Centroam&eacute;rica. Se puso en marcha el proyecto de la Escuela Latinoamericana  de Ciencias M&eacute;dicas, como ejemplo m&aacute;ximo de manifestaci&oacute;n  solidaria. En ella se forman gratuitamente, como m&eacute;dicos de familia, miles  de j&oacute;venes de otros pueblos que necesitan de este recurso humano. Estas  experiencias y sus impresionantes resultados han constituido evidencias que validan  el modelo cubano de medicina familiar en un contexto diferente.</p>    <p>En 1998  se realiz&oacute; el II Congreso Nacional, el I Congreso Internacional de Medicina  Familiar, y el I Congreso de la Confederaci&oacute;n Internacional de M&eacute;dicos  de Familia (CIMF) en la regi&oacute;n de Centroam&eacute;rica y el Caribe. Cuba  asume la presidencia del CIMF en la regi&oacute;n de Centroam&eacute;rica y el  Caribe. Se puso en pr&aacute;ctica la carpeta docente para la APS en colaboraci&oacute;n  con el ISCM-Habana, se proyect&oacute; la informatizaci&oacute;n de las bibliotecas  de los policl&iacute;nicos y se publicaron los Temas de Medicina General Integral.<span class="superscript">42</span>  No obstante estos avances, en nuestro pa&iacute;s no se alcanz&oacute; la satisfacci&oacute;n  deseada entre usuarios y prestadores de los servicios de salud.<span class="superscript">43</span>  A finales de la d&eacute;cada de los noventa se evidenciaba la necesidad de nuevos  cambios. La baja resolutividad del m&eacute;dico de familia<span class="superscript">44</span>  parec&iacute;a comprometer el sentido de pertenencia de los galenos y su compromiso  con la medicina familiar. Se requer&iacute;a de una fuerte inyecci&oacute;n de  recursos y renovaci&oacute;n de las estructuras.</p><ul>     <li> Fase del Proyecto  Revoluci&oacute;n. (Desde 2002 hasta la actualidad).</li>    ]]></body>
<body><![CDATA[</ul>    <p>En esta fase  los cubanos asistimos con satisfacci&oacute;n a la puesta en marcha del proyecto  &quot;Revoluci&oacute;n&quot;, concebido por el Ministerio de Salud P&uacute;blica  y con el cual se est&aacute; dando, sin lugar a dudas, un importante paso de avance  en la accesibilidad y calidad de los servicios m&eacute;dicos a todos los ciudadanos.  La integralidad de este proyecto est&aacute; determinada no solo por el hecho  de que incluye la reparaci&oacute;n capital de las instituciones de salud, o la  ampliaci&oacute;n y modernizaci&oacute;n de servicios (ambulatorios, hospitalarios  y de urgencia; docentes y asistenciales), sino porque contempla la capacitaci&oacute;n  al personal que asumir&aacute; la responsabilidad de dirigir su puesta en marcha  y la de quienes aplicar&aacute;n nuevas tecnolog&iacute;as, sin descuidar el perfeccionamiento  del resto.</p>    <p>Con las transformaciones que tienen lugar se mejora la accesibilidad  a partir de la apertura de servicios en los policl&iacute;nicos que solo han estado  disponibles en hospitales: ultrasonido (diagn&oacute;stico y terap&eacute;utico),  &aacute;reas de rehabilitaci&oacute;n integral, servicios de endoscopia o drenaje  biliar; o el incremento en el n&uacute;mero o ampliaci&oacute;n de otros de los  que solo dispon&iacute;an algunas unidades: optometr&iacute;a, estomatolog&iacute;a,  medicina tradicional y natural, por solo poner algunos ejemplos. Unido a ello  est&aacute; el programa de &oacute;pticas con el que se incrementa significativamente  el n&uacute;mero de ellas en el pa&iacute;s y se mejora la calidad de la atenci&oacute;n  a las personas con d&eacute;ficit visual.</p>    <p>Al poder ofrecer -en todas las  &aacute;reas de salud- una asistencia sanitaria esencial, basada en tecnolog&iacute;as  pr&aacute;cticas, cient&iacute;ficamente v&aacute;lidas y al alcance de toda la  poblaci&oacute;n, se mejora la situaci&oacute;n de una de las determinantes del  estado de salud de la poblaci&oacute;n y se fortalecen: nuestro sistema de salud,  su nivel primario de atenci&oacute;n y la Medicina Familiar. Con la puesta en  marcha del proyecto &quot;Revoluci&oacute;n&quot;, la estrategia de atenci&oacute;n  primaria de salud en nuestro pa&iacute;s cobra mayor sentido en el orden pr&aacute;ctico.</p>    <p>Es  incuestionable el salto de calidad que ello implica y la satisfacci&oacute;n que  generan estas transformaciones entre la poblaci&oacute;n, sin contar el ahorro  de tiempo y recursos que entra&ntilde;a. </p>    <p>Solo en materia de transportaci&oacute;n  se deben reducir los costos para el pa&iacute;s y para las personas, debido a  las miles de personas que ahora podr&aacute;n resolver sus problemas cerca de  sus propios hogares. Tambi&eacute;n al disponer ahora de nuevo equipamiento en  m&aacute;s unidades, debe mejorar la situaci&oacute;n que se presentaba con el  elevado &iacute;ndice de roturas derivado de la sobre explotaci&oacute;n de los  existentes anteriormente.</p><h4>Perspectivas</h4>    <p>No obstante estos avances,  debo reiterar que las instituciones no hacen por s&iacute; solas un sistema. Si  bien es cierto que toda esta nueva infraestructura dar&aacute; lugar a una mejora  de los servicios y a un incremento de la satisfacci&oacute;n de usuarios y prestadores  de los servicios de salud, los persistentes problemas en el orden organizativo  y &eacute;tico pueden empa&ntilde;ar el impacto esperado con esta valiosa y anhelada  inversi&oacute;n. En el camino a la comunidad el sistema de salud debe aprovechar  estos aires de transformaci&oacute;n para perfeccionarse en todos los sentidos  y contribuir con ello al perfeccionamiento de la sociedad.</p>    <p>El Ministerio  de Salud P&uacute;blica ha convocado al di&aacute;logo &eacute;tico entre los  profesionales como primer paso en el prop&oacute;sito de mejorar las actitudes,  pero estas no se cambian de inmediato. Las Comisiones de &Eacute;tica M&eacute;dica  de todos los centros, con una imagen renovada, deben fortalecer su car&aacute;cter  educativo y liderar el proceso de construcci&oacute;n y fortalecimiento de valores  morales ciudadanos y profesionales, con el prop&oacute;sito de modificar actitudes  positivamente. Se debe trabajar concientemente en el perfeccionamiento de la imagen  que el m&eacute;dico, la enfermera y el resto de los profesionales de salud proyectan  a la sociedad.</p>    <p>En el orden individual hay que fomentar la incorporaci&oacute;n  de valores &eacute;ticos de modo que se logre la confianza en que el comportamiento  moral de cada profesional ser&aacute; el correcto en cada caso, aun en ausencia  de observadores externos. Para ello se pudiera abrir m&aacute;s el espacio para  las reflexiones te&oacute;ricas sobre la &eacute;tica, basadas en nuestra identidad  nacional.<span class="superscript">45</span> Debe trabajarse sin descanso en el  fortalecimiento de la gran tecnolog&iacute;a m&eacute;dica, que es el m&eacute;todo  cl&iacute;nico, y en la capacidad de autoaprendizaje de cada profesional. Urge  la recalificaci&oacute;n del Equipo B&aacute;sico de Salud para garantizar el  desarrollo del m&eacute;todo cl&iacute;nico en medicina familiar y el enfoque  epidemiol&oacute;gico.<span class="superscript">29,46,47</span></p>    <p>La estimulaci&oacute;n  salarial deber&iacute;a contemplar los a&ntilde;os de experiencia y de permanencia  en un centro; la diferenciaci&oacute;n entre zonas, incluyendo las urbanas marginales.  Especialistas de igual rango con diferentes a&ntilde;os de graduado no deber&iacute;an  devengar el mismo salario.</p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En el orden sist&eacute;mico debe reordenarse  la comunicaci&oacute;n entre las instituciones y niveles sobre bases y fundamentos  s&oacute;lidos, que en su esencia sean similares para todo el pa&iacute;s, lo  que condicionar&iacute;a la homogeneidad y solidez del sistema de salud.<span class="superscript">48</span>  El an&aacute;lisis de la situaci&oacute;n de salud debe convertirse en un proceso  rector que involucre a los tres niveles de atenci&oacute;n. Debe fomentarse y  asegurarse que toda la informaci&oacute;n que se emita est&eacute; sustentada  en la m&aacute;s absoluta veracidad. Es imprescindible el establecimiento y consolidaci&oacute;n  definitiva de los mecanismos y normas para la referencia y la contrarreferencia.  Las experiencias positivas en este sentido deben ser consideradas al redise&ntilde;ar  el proceso.<span class="superscript">49</span> Desde 1997 est&aacute; propuesta  la introducci&oacute;n de un modelo &uacute;nico e integral que pudiera ser utilizado  para la comunicaci&oacute;n esencial entre los profesionales de las diversas instituciones  y que pudiera constituir un primer paso en este empe&ntilde;o por reducir el car&aacute;cter  informal de la informaci&oacute;n que se intercambia hoy.<span class="superscript">50</span></p>    <p>La  retroalimentaci&oacute;n no debe ser solamente entre profesionales o instituciones;  las unidades de an&aacute;lisis y tendencias de salud (UATS) deben esforzarse  por exponerles peri&oacute;dicamente a los m&eacute;dicos y enfermeras -sus principales  proveedores de datos- con informes sobre la situaci&oacute;n de salud de las &aacute;reas  o centros. De lograrse esto, con toda seguridad apreciar&aacute;n mucho m&aacute;s  su condici&oacute;n de miembros de un sistema y la utilidad de la informaci&oacute;n  que emiten.</p>    <p>Una verdadera interrelaci&oacute;n, en lo asistencial, lo docente,  lo investigativo y lo administrativo prestigiar&aacute; aun m&aacute;s al sistema  y a sus integrantes. La satisfacci&oacute;n que generar&aacute; estar&aacute;  dada en primer t&eacute;rmino por la percepci&oacute;n de que los problemas se  resuelven a instancias del propio sistema y no como resultado del desgaste del  paciente en la b&uacute;squeda de su soluci&oacute;n o de favores condicionados  y determinados por coyunturales relaciones interprofesionales o interinstitucionales.  La labor en este sentido debe encaminarse a que cada trabajador de la salud se  sienta parte el sistema y act&uacute;e en consecuencia.</p>    <p>La planificaci&oacute;n  en salud y el car&aacute;cter t&aacute;ctico de la planificaci&oacute;n de los  servicios de salud deben basarse en las necesidades sociales que requieren ser  satisfechas y en las posibilidades reales de su satisfacci&oacute;n. Hay que fortalecer  el trabajo con los cuadros del sistema en funci&oacute;n de elevar su nivel cient&iacute;fico  y capacidad de gesti&oacute;n. Esta &uacute;ltima debe partir de la medici&oacute;n  oportuna y efectiva de la satisfacci&oacute;n de los usuarios externos e internos  y del reconocimiento al derecho de participaci&oacute;n de las personas y la comunidad  en los problemas que les ata&ntilde;en.<span class="superscript">51</span> Las  actividades de consulta y terreno en el nivel primario deben ganar en profesionalidad  y caracterizarse por ser acciones planificadas. </p>    <p>Espec&iacute;ficamente  en el nivel primario del sistema se deben revisar y actualizar los documentos  normativos-metodol&oacute;gicos vigentes para adecuarlos a las actuales circunstancias;  reestructurar el ingreso en el hogar como proceso, dadas sus limitaciones.<span class="superscript">52,53</span>  Se deben unificar y definir los conceptos sobre el uso, custodia y confidencialidad  de las historias cl&iacute;nicas individuales y las de salud familiar. A&uacute;n  no se ha definido el mecanismo para el uso de estos instrumentos por los especialistas  interconsultantes y la manera en que dispondr&aacute;n de la informaci&oacute;n  sobre el paciente y su familia; esta situaci&oacute;n contradice la disposici&oacute;n  de mantener su custodia en los consultorios. La experiencia acumulada con las  historias cl&iacute;nicas ambulatorias es suficiente como para no intentar su  restablecimiento en las condiciones actuales.<span class="superscript">54</span></p>    <p>La  Sociedad de Medicina Familiar debiera diversificar los espacios para el debate  cient&iacute;fico y acad&eacute;mico entre sus miembros e incrementar el rigor  cient&iacute;fico de la Revista Cubana de Medicina General Integral.</p>    <p>En  el orden social, el pr&oacute;ximo paso del sistema nacional de salud cubano en  el permanente camino a la comunidad debiera ser el de fortalecerse en su condici&oacute;n  de sistema y rescatar el espacio de la comunidad en la soluci&oacute;n de sus  problemas de salud. La salud es un producto social y por tanto desborda las potencialidades  de nuestro sistema de salud. Fomentando la intersectorialidad, el mensaje debe  dirigirse a que todos los sectores, incluido el de la salud, son entes transformadores  activos de su situaci&oacute;n actual. Pero de nada valdr&iacute;a todo ello sin  una participaci&oacute;n social efectiva, sin la cual no podr&aacute; haber una  verdadera salud p&uacute;blica.</p>    <p>Dados los cambios que han tenido lugar,  el Gobierno y especialmente el Ministerio de Salud P&uacute;blica deben explicar  a la poblaci&oacute;n la estructura y funciones del sistema de salud seg&uacute;n  los niveles de atenci&oacute;n que lo componen de manera tal que sus expectativas  se ajusten a la realidad. Los medios de difusi&oacute;n masiva pudieran ayudar  en este empe&ntilde;o.</p>    <p>Trabajando en esta direcci&oacute;n, con nuestra  experiencia y la adquirida junto a otros pueblos, seguiremos allanando y perfilando  cada vez con m&aacute;s claridad, el progresista e ineludible camino hacia la  comunidad.</p>    <p>El reto &eacute;tico est&aacute; ahora en demostrar que el modelo  puede ser tan eficiente como lo ha sido en otras tierras de pueblos hermanos.<span class="superscript">55,56</span>  En ser capaces de despojarnos de la tendencia de querer dirigir cada consultorio  desde otra oficina. Dejemos el espacio para la creatividad, tanto del M&eacute;dico  y Enfermera de la Familia como de las personas que forman parte de la comunidad  que ellos atienden, y trabajemos por diseminar las mejores experiencias que se  obtengan entre quienes d&iacute;a a d&iacute;a desarrollan el modelo desde su  lugar m&aacute;s importante. </p><h4>Consideraciones finales</h4>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>A lo largo  de estos a&ntilde;os hemos transitado por etapas felices y otras no tanto, pero  creo que al final, lejos de frenar nuestro avance generaron nuevos conocimientos  que han sido punto de partida para las etapas siguientes. Hoy estamos mucho m&aacute;s  felices por las positivas transformaciones que vivimos y si hemos llegado hasta  aqu&iacute;, es por esa historia que no podemos borrar y de la cual hemos sido  sus protagonistas. No debemos avergonzarnos. Ese ha sido el camino recorrido y  por tanto, fuente de conocimientos.</p>    <p>Las insatisfacciones de varias generaciones  de m&eacute;dicos y enfermeras de familia y las de la poblaci&oacute;n han sido  cimiente para la transformaci&oacute;n. Por la historia vivida y los incuestionables  logros obtenidos, a pesar de todas las dificultades, errores y equivocaciones,  la nueva generaci&oacute;n de m&eacute;dicos de familia debe asumir el compromiso  de no repetir errores pasados e identificar las insatisfacciones del presente  para producir nuevos conocimientos que permitan la mejora sostenida de nuestro  nivel cient&iacute;fico y nuestra satisfacci&oacute;n personal y profesional,  y con ello, favorecer desde nuestro espacio la elevaci&oacute;n del estado de  salud de nuestra poblaci&oacute;n.</p>    <p>No obstante, estoy convencido que nuestros  m&eacute;dicos y enfermeras de la familia (incluso aquellos que renegaban de su  condici&oacute;n) han contribuido con su an&oacute;nimo esfuerzo al cambio positivo  que ha tenido lugar en el cuadro de salud de la poblaci&oacute;n cubana y al mejoramiento  de los estilos de vida que hoy se aprecia al nivel macro. Esta ser&aacute; de  las cosas que quiz&aacute;s no podamos demostrar con un estudio, pero sin dudas  fuimos un pilar fundamental en el sost&eacute;n de la sociedad durante todos estos  a&ntilde;os de crisis econ&oacute;mica. Cerremos los ojos e imaginemos a nuestro  pa&iacute;s en pleno a&ntilde;o 1993 sin la cobertura de m&eacute;dicos y enfermeras  de la familia en todos los rincones. Nuestra existencia asegur&oacute; la equidad  necesaria en momentos de crisis con la accesibilidad universal de los cubanos  al sistema de salud, y la priorizaci&oacute;n de los escasos recursos para los  m&aacute;s necesitados. En alguna medida, y obligados por las circunstancias,  reforzamos nuestra labor preventiva y hemos compartido innumerables mensajes con  la poblaci&oacute;n en ese sentido. </p>    <p>Si comparamos la situaci&oacute;n actual  con respecto a 1984, momento en que comenz&oacute; la medicina familiar cubana,  se aprecia un gran cambio para bien: 6 de cada 10 m&eacute;dicos de familia son  ya especialistas en Medicina General Integral. En el orden asistencial hoy los  m&eacute;dicos de familia ofrecemos la mitad de las consultas del pa&iacute;s  y casi se triplicaron las consultas al ni&ntilde;o sano. Se increment&oacute;  el trabajo con el riesgo preconcepcional y se ha reducido sostenidamente la tasa  de abortos inducidos, el &iacute;ndice de bajo peso al nacer y la mortalidad infantil;  al 96 % de las gestantes se les realiza una captaci&oacute;n precoz de su embarazo,  lo que condiciona una mayor calidad en la atenci&oacute;n prenatal. Existen evidencias  de mejora en la calidad de la prescripci&oacute;n de medicamentos.<span class="superscript">57</span></p>    <p>Se  ha mantenido tambi&eacute;n el programa nacional de inmunizaciones gracias a lo  cual se han erradicado varias enfermedades infecciosas y se previene contra 13  de ellas; se redujeron igualmente en aproximadamente un 10 % el n&uacute;mero  de consultas externas en hospitales y en un 4 % los ingresos. Se introdujo y se  desarrolla la pr&aacute;ctica del ingreso en el hogar. Los c&iacute;rculos de  abuelos, son ahora m&aacute;s de 11000 con m&aacute;s de 200 000 miembros. Incorporamos  las pr&aacute;cticas de medicina tradicional y natural, que contribuyeron a minimizar  los da&ntilde;os derivados de la falta de medicinas en la pasada d&eacute;cada  y hoy son una alternativa m&aacute;s en nuestro espectro terap&eacute;utico. Han  cambiado las actitudes relacionadas con la planificaci&oacute;n familiar y la  educaci&oacute;n sexual. Otro tanto ha ocurrido con la lactancia materna exclusiva  hasta el cuarto mes. La expectativa de vida del cubano se ha incrementado a pesar  de la crisis econ&oacute;mica.</p>    <p>Ahora apreciamos mucho m&aacute;s la necesidad  e importancia del trabajo en equipo; considerando equipo al sistema de salud en  su conjunto; el enfoque cient&iacute;fico y el valor de la &eacute;tica en el  ejercicio profesional; de la necesaria evaluaci&oacute;n del ser humano como unidad  biopsicosocial, considerando en lo social lo familiar, para poder intentar entonces  aproximarnos a su complejidad.</p>    <p>En cada nuevo especialista de MGI est&aacute;  el resultado de su propio esfuerzo, el de sus profesores y familiares, y el del  pa&iacute;s. En su modo de actuaci&oacute;n est&aacute; la huella de estos 20  a&ntilde;os, pero de manera muy especial, muy en la esencia, est&aacute; la semilla  de aquel primer claustro y trabajadores de los Policl&iacute;nicos &quot;Lawton&quot;  y &quot;Plaza de la Revoluci&oacute;n&quot; que confiaron en el proyecto y demostraron  que la generalidad s&iacute; pod&iacute;a llegar a ser una especialidad.</p>    <p><i>Jos&eacute;  Mart&iacute;</i>, en uno de sus versos libres, nos ofrece la disyuntiva existencial  de elegir entre lo que llam&oacute; las &quot;insignias de la vida&quot;: el yugo  y la estrella; entre hacer de manso buey o ce&ntilde;irse a la estrella para crear  y crecer. Quienes en 1984 decidieron correr el riesgo de la estrella que ilumina  y mata, aun contra la opini&oacute;n de muchos, han favorecido la creaci&oacute;n  y han hecho crecer. Ellos y sus seguidores merecen todo nuestro respeto, aun cuando  hoy ocupen nuevas y diversas funciones en nuestro sistema de salud o fuera de  &eacute;l. </p>    <p>En nombre de los nuevos y de los enamorados de este modelo,  deseo expresar a todos sus precursores o inspiradores, incluyendo al doctor <i>Mario  Escalona Reguera</i>, todo el reconocimiento que merecen, y mi m&aacute;s eterna  gratitud.    <br> </p><h4>Agradecimientos</h4>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p> A la doctora <i>Teresa Vald&eacute;s  Calder&iacute;n</i>, al doctor Cs. <i>Luis Carlos Silva Ay&ccedil;aguer</i>, y  a las Profesoras <i>Mar&iacute;a del Carmen Amaro Cano</i> y <i>Lilian Jim&eacute;nez  Fontao</i>, por sus oportunas y acertadas observaciones a este trabajo.</p><h4>Summary</h4><h6>Twenty  years of the Cuban model of family medicine </h6>    <p>The present paper deals with  the history of Cuban family medicine since its very beginning in 1984. The first  part presents the general characteristics of this medical care model and the advantages  of the introduction and development of this model in the health care system for  all the Cubans. Likewise, it also gives the author's opinion on the three factors  that he considered as influential in the deterioration of this medical care model,  that is, the economic crisis and its impact on the moral values of the society  and of the health professionals as well, the fact that the reproduction of the  model at national level did not reach the expected result similar to that achieved  at &quot;laboratory scale&quot; and the inability of the Cuban health care system  to adapt to necessary changes. It also sets forth the different periods of the  Cuban family medicine during 20 years that was divided into four stages: political  and implementation phase, Stagnation phase, methodological improvement phase and  &quot;Revolution&quot; project phase. Finally, there are some reflections on the  ways of facing unsolved questions that may jeopardize the future, making emphasis  on the fact that the institutions are not the only essential components of a system.  The paper particularly suggests concrete actions that should be carried out at  the individual, system and social levels so as to improve the Cuban public health  care in every aspect and to also contribute to the betterment of the society.</p>    <p><i>Key  words</i>: PRIMARY HEALTH CARE, CARE MODEL, FAMILY MEDICINE, FAMILY PHYSICIANS.</p><H4>Referencias  bibliogr&aacute;ficas</H4>    <!-- ref --><P> 1. Pi&ntilde;&oacute;n Vega J, Guzmely Escalona  B, Vergara Fabi&aacute;n E. El subsistema del m&eacute;dico y la enfermera de  la familia: su desarrollo en Cuba (1984-1993). Rev Cubana Med Gen Integr 1994;10(1):61-9.    </P>    <!-- ref --><P>  2. Castro Ruz, F. Clausura del Claustro Nacional de Ciencias M&eacute;dicas. La  Habana: Editora Pol&iacute;tica; 1983:53.    </P>    <!-- ref --><P> 3. Kour&iacute; G, Guzm&aacute;n  MG, Bravo J. Dengue hemorr&aacute;gico en Cuba. Cr&oacute;nica de una epidemia.  Bol Of Sanit Panam. 1986;100(3):322-9.     </P>    <!-- ref --><P> 4. Fern&aacute;ndez Sacasas JA.  La consulta del m&eacute;dico de la familia. Rev Cubana Med Gen Integr 1987;3(4):23-30.    </P>    <!-- ref --><P>  5. Castro Ruz F. Discurso en la Clausura del VI Seminario Internacional de Atenci&oacute;n  Primaria. Palacio de las Convenciones, noviembre 28, 1997. La Habana: Edit. Pol&iacute;tica;  1998: 17.    </P>    <!-- ref --><P> 6. Direcci&oacute;n Nacional de Estad&iacute;sticas. Graduados  de la Educaci&oacute;n Superior seg&uacute;n Especialidad 1959 - 2001. Anuario  Estad&iacute;stico. MINSAP. 2001.    </P>    <!-- ref --><P> 7. D&iacute;az Nov&aacute;s J, Salado  Monteagudo C. Morbilidad general en un consultorio del M&eacute;dico de la Familia.  Estudio de un a&ntilde;o. Rev Cubana Med Gen Integr. 1989;5(3):351-61.    </P>    <!-- ref --><P>  8. Sans&oacute; Soberats FJ. An&aacute;lisis de la situaci&oacute;n de salud en  Cuba. Rev Cubana Salud P&uacute;b. 2003; 29 (3): p.260-67.    </P>    <!-- ref --><P> 9. D&iacute;az  Nov&aacute;s J, Fern&aacute;ndez Sacasas JA. Control de las enfermedades cr&oacute;nicas  no transmisibles en la poblaci&oacute;n de Alamar. Rev Cubana Med Gen Integr.  1986;2(3):15-21.    </P>    <!-- ref --><P> 10. Batista Moliner R, Sans&oacute; Soberats FJ, Feal  Ca&ntilde;izares P, Lorenzo A, Corratg&eacute; Delgado H. La dispensarizaci&oacute;n:  una v&iacute;a para la evaluaci&oacute;n del proceso salud-enfermedad. Rev Cubana  Med Gen Integr. 2001;17(2):109-20.     </P>    <!-- ref --><P> 11. De la Torre Montejo E. 60 Aniversario  de Pediatr&iacute;a. Rev Cubana de Pediatr. 1988 nov-dic; 60:72<!-- ref --><P> 12. D&iacute;az  Nov&aacute;s J, Medina Rojo N, Gonz&aacute;lez Moinelo N. Estudio cl&iacute;nico  epidemiol&oacute;gico de la Dibetes Mellitus en 2 sectores de Alamar. Rev Cubana  Med Gen Integr 1987;3(1):3-13.    </P>    <!-- ref --><P> 13. Galb&aacute;n Garc&iacute;a E. Epidemiolog&iacute;a  de las enfermedades diarreicas agudas. Rev Cubana Med Gen Integr 1989;5(1):48-68.    </P>    <!-- ref --><P>  14. Castro Ruz F. Discurso en la Clausura de la Cumbre de Ministros de Salud del  Movimiento de Pa&iacute;ses No Alineados. Palacio de las Convenciones, junio 26,  1998. Peri&oacute;dico Granma 1998 Jun 30: 3-5.    </P>    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><P> 15. Moya MA, Garrido E,  Rodr&iacute;guez Abrines J, Foyo L, Moya R. Conocimientos generales para el ingreso  en el hogar. Rev Cubana Med Gen Integr. 1988;4(1):72-7.    </P>    <!-- ref --><P> 16. MINSAP. Direcci&oacute;n  Nacional de Atenci&oacute;n Ambulatoria. Programa de Atenci&oacute;n M&eacute;dica  Integral a la Familia. La Habana: 1987:3-4.    </P>    <!-- ref --><P> 17. Vera Miyar CR, Fern&aacute;ndez  Aspiolea E, Alonso Freyre JL, Basanta Marrero L, Zuazaga Cabrera G. Comportamiento  del ingreso en el hogar. Rev Cubana Med Gen Integr 2001;17(5):429-34.    </P>    <!-- ref --><P> 18.  Moya MA, Garrido E, Rodr&iacute;guez Abrines, J, Foyo L, Moya R. Lineamientos  generales para el ingreso en el hogar. Rev Cubana Med Gen Integr. 1988;4(1):72-77.    </P>    <!-- ref --><P>  19. Garc&iacute;a Gonz&aacute;lez R, Su&aacute;rez P&eacute;rez R. La educaci&oacute;n  al paciente diab&eacute;tico en el nivel primario de salud. Rev Cubana Med Gen  Integr. 1989;5(3):396-401.    </P>    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><P> 20. Canetti JE, Consuegra E, Sarracino L. Estudio  sobre informaci&oacute;n popular en lactancia materna en el policl&iacute;nico  integral docente &quot;Playa&quot;. Rev Cubana Med Gen Integr.1987;3(3):7-12.    </P>    <!-- ref --><P>  21. Ord&oacute;&ntilde;ez Canceller C, Pons Bravet P, Gil Toledo L, Abreu MT,  Mazorra R, Morell I. El C&iacute;rculo de Abuelos, una respuesta a las necesidades  biopsicosociales de los ancianos. Rev Cubana Med Gen Integr.1987;3(4):51-57.    </P>    <!-- ref --><P>  22. Jim&eacute;nez Fontao L, Zald&iacute;var Lores M. Experiencia del M&eacute;dico  de la Familia en un consultorio de &quot;Plaza de la Revoluci&oacute;n&quot;.  Rev Cubana Med Gen Integr. 1987;3(1):135.    </P>    <P> 23. Orihuela de la Cal JL, del  Sol Orta A, G&oacute;mez Vital M, Orihuela de la Cal ME. Apreciaci&oacute;n del  grado de motivaci&oacute;n de m&eacute;dicos de la familia en Matanzas. Rev Cubana  Med Gen Integr. 1998; 14(6):601-5.</P>    <!-- ref --><P> 24. Dieste S&aacute;nchez W, Rodr&iacute;guez  Viera M, Skeen Gonz&aacute;lez G, Due&ntilde;as Herrera A. Evaluaci&oacute;n de  la competencia y el desempe&ntilde;o. Programa nacional de hipertensi&oacute;n  arterial. Boyeros y Habana Vieja, 1995. Rev Cubana Med Gen Integr. 1997;13(6):544-50.    </P>    <!-- ref --><P>  25. Ochoa Alonso A, Selva Su&aacute;rez L, Rodr&iacute;guez Pupo E. El an&aacute;lisis  de la situaci&oacute;n de salud. Una v&iacute;a para el perfeccionamiento de la  atenci&oacute;n primaria. Rev Cubana Med Gen Integr.1996;12(4): Disponible en  <a href="http://bvs.sld.cu/revistas/vol12_4_96/mgi06496.htm%20">http://bvs.sld.cu/revistas/mgi/vol12_4_96/mgi06496.htm  </a>acceso el 28.05.04.    </P>    <!-- ref --><P> 26. Zayas Vinent M, Rodr&iacute;guez J&uacute;stiz  F. Utilizaci&oacute;n de los intereses, necesidades y conocimientos de los m&eacute;dicos  de la familia como instrumento evaluativo de su pr&aacute;ctica social. Rev Cubana  Med Gen Integr. 1997;13(6):532-7.    </P>    <P> 27. Sans&oacute; Soberats FJ, Sylva Ay&ccedil;aguer  LC, Su&aacute;rez Jim&eacute;nez. Aspectos formativos del m&eacute;dico de atenci&oacute;n  primaria en su relaci&oacute;n con el policl&iacute;nico y el hospital. Rev Cubana  Med Gen Integr. 1999;15(4):357-63.</P>    <!-- ref --><P> 28. Rodr&iacute;guez J&uacute;stiz F,  Zayas Vinent M. Estudios para el perfeccionamiento del plan del m&eacute;dico  de la familia. Rev Cubana Med Gen Integr. 1977;13(1):12-8.    </P>    <!-- ref --><P> 29. Sans&oacute;  Soberats FJ, Silva Ay&ccedil;aguer LC, Su&aacute;rez Jim&eacute;nez J. Aspectos  relacionados con la atenci&oacute;n continuada a los pacientes en un &aacute;rea  de salud. Rev Cubana Med Gen Integr. 2000;16(6):556-63.    </P>    <!-- ref --><P> 30. Sans&oacute;  Soberats FJ, Hern&aacute;ndez P&eacute;rez A, Larrinaga Hierrezuelo M. La dispensarizaci&oacute;n:  entre lo normado y lo posible. Rev Cubana Med Gen Integr. 1999;15(6):605-12.    </P>    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><P>  31. D&iacute;az Nov&aacute;s J, P&eacute;rez Vizca&iacute;no D, Sotolongo Falero  A, Estrada D&iacute;az C. La evaluaci&oacute;n de los programas de salud en la  atenci&oacute;n primaria. Rev Cubana Med Gen Integr. 1987;3(1):65-67.    </P>    <!-- ref --><P> 32.  L&oacute;pez Espinosa JA, D&iacute;az Del Campo S. Los m&eacute;dicos de la familia  y los recursos informativos. Rev Cubana Med Gen Integ.1995:11 (2) Disponible en  <a href="http://bvs.sld.cu/revistas/vol12_4_96/mgi06496.htm%20">http://bvs.sld.cu/revistas/mgi/vol11_2_95/mgi22295.htm  </a>acceso el 28.05.04.    </P>    <P> 33. Presno Labrador C. Estrategia y plan de acci&oacute;n  de la Sociedad Cubana de Medicina Familiar para el per&iacute;odo de 1996 a 1997.  Editorial. Rev Cubana Med Gen Integr. 1996;12(2):111-2.</P>    <!-- ref --><P> 34. Cabrera L&oacute;pez  L, Hern&aacute;ndez Cabrera GV, Vald&eacute;s Mora M, P&eacute;rez Clemente F.  Reflexiones sobre aplicaci&oacute;n de t&eacute;cnicas grupales en actividades  de la sociedad cient&iacute;fica de medicina familiar. Rev Cubana Med Gen Integr.  1999;15(3):259-65.    </P>    <!-- ref --><P> 35. Sans&oacute; Soberats FJ. El primer centro nacional  de debate sobre medicina familiar. Rev Cubana Med Gen Integr. 2003;19(3): <a href="http://%20bus.sld.cu/revistas/mgi/vol19-3-03/mgi13303.htm">http://  bus.sld.cu/revistas/mgi/vol19-3-03/mgi13303.htm</a><!-- ref --><P> 36. Direcci&oacute;n  de Servicios Ambulatorios. Direcci&oacute;n Nacional de Estad&iacute;sticas. Modelos  e instructivos de medicina familiar. Rev Cubana Med Gen Integr. 1999;15(6):645-96.    </P>    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><P>  37. Sans&oacute; Soberats FJ, Vergara Fabi&aacute;n E, P&eacute;rez Pe&ntilde;a  J, Hern&aacute;ndez P&eacute;rez A. Propuesta de modelo para la prescripci&oacute;n  de medicamentos controlados por tarjeta. Rev Cubana Med Gen Integr. 2000;16(4):322-8.    </P>    <!-- ref --><P>  38. Sans&oacute; Soberats FJ, Larrynaga Hierrezuelo M, Hern&aacute;ndez P&eacute;rez  A, Barreda Vidal A. Evaluaci&oacute;n de la eficacia de un nuevo sistema de planificaci&oacute;n  de acciones de salud en la atenci&oacute;n primaria. Rev Cubana Med Gen Integr.  1999;15(5):574-80.    </P>    <!-- ref --><P> 39. MINSAP. Carpeta metodol&oacute;gica de la APS y  Medicina Familiar. Barcelona, Tallers Gr&aacute;fics Canig&oacute;, SL,: 2001.    </P>    <!-- ref --><P>  40. Debesa Garc&iacute;a F, Jim&eacute;nez G, Bastanzuri T, Juli&aacute;n P&eacute;rez  Pe&ntilde;a J, &Aacute;vila P&eacute;rez J. Principales resultados del sistema  cubano de farmacovigilancia en el a&ntilde;o 2001. Rev Cubana Med Gen Integr.  2003;19(4):<a href="https//bus.sld.cu/revistas/mgi/vol19-4-03/mgi13403.htm">https//bus.sld.cu/revistas/mgi/vol19-4-03/mgi13403.htm</a>  acceso el 28.05.04<!-- ref --><P> 41. Batista Moliner R, Gandul Salabarr&iacute;a L, D&iacute;az  Gonz&aacute;lez L. Sistema de vigilancia de salud a nivel de la atenci&oacute;n  primaria. Rev Cubana Med Gen Integr 12(2) <a href="http://bus.sld.cu/revistas/mgi/vol12-296/mgi08296.htm">http://bus.sld.cu/revistas/mgi/vol12-2-96/mgi08296.htm</a>  acceso el 28.05.04<!-- ref --><P>42. &Aacute;lvarez Sintes R. Temas de Medicina General  Integral. La Habana: Editorial Ciencias M&eacute;dicas; 2001.     </P>    ]]></body>
<body><![CDATA[<P> 43. Chang  de la Rosa M, Alem&aacute;n Lage M del C, Ca&ntilde;izares P&eacute;rez M, Ibarra  AM. Satisfacci&oacute;n de los pacientes con la atenci&oacute;n m&eacute;dica.  Rev Cubana Med Gen Integr. 1999;15(5):541-7.</P>    <!-- ref --><P> 44. Sans&oacute; Soberats  FJ, Batista Moliner R. Hacia una mayor capacidad resolutiva y calidad de la atenci&oacute;n  en nuestra medicina familiar. Editorial. Rev Cubana Med Gen Integr. 2001;17(3):213-5.    </P>    <!-- ref --><P>  45. S&aacute;nchez Garc&iacute;a Z, Marrero Rodr&iacute;guez JN, Becerra Pe&ntilde;a  O, Herrera Calle&ntilde;as D, Alvarado Peruyero JC. Los principios bio&eacute;ticos  en la atenci&oacute;n primaria de salud. Apuntes para una reflexi&oacute;n. Rev  Cubana Med Gen Integr. 2003;19(5): <a href="http://bvs.sld.cu/revistas/mgi/vol19-5-03/mgi12503.htm%20">http://bvs.sld.cu/revistas/mgi/vol19-5-03/mgi12503.htm  </a>acceso el 28.05.04<!-- ref --><P> 46. Mart&iacute;nez Calvo S. 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E-mail:  <a href="mailto:fsanso@infomed.sld.cu">fsanso@infomed.sld.cu</a></p>    <p><a name="f2"></a>*  <a href="spu13205.htm#r1">Ponencia presentada en el Simposio &quot;Mario Escalona  In Memoriam&quot;, celebrado en la Escuela Nacional de Salud P&uacute;blica, el  11 de junio de 2004.</a></p>    <p></p>    <p><span class="superscript"><a href="#autor">1</a></span><a href="#autor">M&eacute;dico  de Familia. Especialista de II Grado en Medicina General Integral. Profesor Auxiliar  del ISCM-H. Miembro Titular de la SOCUMEFA. </a><a name="cargo"></a></p>      ]]></body><back>
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