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<publisher-name><![CDATA[Editorial Ciencias Médicas]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Conocimientos, actitudes, prácticas y consumo de calcio en un grupo de mujeres adultas: Bogotá 2003-2004]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Knowledge, attitudes, practice and consumption of calcium in a group of adult females: Bogota 2003-2004]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[With the aim of determining knowledge, attitudes and practice about calcium consumption in female users of the health care service of the National University of Colombia, an observational, descriptive and cross-sectional study was conducted in which a survey was administered to 173 women aged 20-50 years, willing to participate in the study, in a non-randomized sampling. Knowledge, attitudes and practices with respect to calcium, and also coffee and alcohol consumption were considered. Fifty-two percent of women showed average knowledge whereas 86% had negative attitudes. The average calcium consumption/day was 673,6 426,7 mg. 66.6% of participants reported low consumption in relation with the Colombian recommendation. The study women were grouped into 5 classes according to the common characteristics of their knowledge, attitudes or rates of calcium consumption. The majority of the studied group presented with low calcium intake, sometimes due to lack of knowledge, negative attitudes towards the use of calcium and consumption of over 5 cups of coffee per day]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[Conocimientos]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[ <p>Universidad Nacional de Colombia, Sede Bogot&aacute;. Facultad de Medicina,  Departamento de Nutrici&oacute;n </p><h2>Conocimientos, actitudes, pr&aacute;cticas  y consumo de calcio en un grupo de mujeres adultas, Bogot&aacute;, 2003-2004</h2>    <p><a href="#cargo">Magda  Joana Lagos Ruiz,<span class="superscript">1</span> Yulieth Roc&iacute;o Montenegro  Castillo,<span class="superscript">1</span> Gina Paola Ni&ntilde;o Orbegoso<span class="superscript">1  </span>y Mar&iacute;a del Pilar Barrera Perdomo<span class="superscript">2</span></a><span class="superscript"><a name="autor"></a></span></p><h4>Resumen</h4>    <p>  Para determinar conocimientos, actitudes y pr&aacute;cticas en relaci&oacute;n  con el consumo de calcio en las mujeres usuarias del Servicio de Salud de la Universidad  Nacional de Colombia, se realiz&oacute; un estudio observacional, descriptivo  y transversal. Se aplic&oacute; una encuesta a 173 mujeres con edades entre 20  y 50 a&ntilde;os, muestreo no aleatorio y voluntad de participaci&oacute;n. Se  consideraron conocimientos, actitudes y pr&aacute;cticas frente al calcio, consumo  de caf&eacute; y alcohol. El 52 % de las mujeres present&oacute; un nivel medio  de conocimientos y el 86 % actitudes negativas. El promedio de consumo calcio/d&iacute;a  fue de 673,6 + 426,7 mg. El 66,6 % de participantes present&oacute; subadecuaci&oacute;n  con respecto a la recomendaci&oacute;n colombiana. Las mujeres se agruparon en  cinco clases de acuerdo con las caracter&iacute;sticas comunes de sus conocimientos,  actitudes o niveles de adecuaci&oacute;n del mineral. La mayor&iacute;a del grupo  estudiado present&oacute; baja ingesta de calcio, algunas veces relacionada con  falta de conocimiento, actitudes negativas frente al calcio y consumo de m&aacute;s  de 5 tazas de caf&eacute; al d&iacute;a. </p>    <p><i>Palabras clave</i>: Conocimientos,  actitudes, pr&aacute;cticas, consumo de calcio, mujeres.</p><h4>Introducci&oacute;n</h4>    <p>El  bajo consumo de calcio ha sido una situaci&oacute;n descrita en estudios realizados  en diversas partes del mundo y en Latinoam&eacute;rica.<span class="superscript">1,2</span>  De otra parte, el bajo consumo de este mineral es considerado un factor de riesgo  para la aparici&oacute;n de osteoporosis, condici&oacute;n cuya prevalencia ha  aumentado en Colombia principalmente en la poblaci&oacute;n femenina.<span class="superscript">3-5</span>      <br> </p>    <p>La importancia de los estudios realizados hasta el momento radica  principalmente en la determinaci&oacute;n del consumo de calcio y descripci&oacute;n  de algunos factores que pueden influir en la ingesta de este.<span class="superscript">6-9</span>  Este estudio adem&aacute;s de cuantificar el consumo de calcio, hace referencia  a los conocimientos, las actitudes y algunos estilos de vida como el consumo de  caf&eacute; y de alcohol teniendo en cuenta que estos factores podr&iacute;an  afectar la ingesta del micronutriente en un grupo de mujeres usuarias de UNISALUD  (Empresa Promotora de Salud de la Universidad Nacional de Colombia), Bogot&aacute;,  con el fin de plantear una estrategia de educaci&oacute;n alimentaria y nutricional  orientada a la adquisici&oacute;n, refuerzo y/o modificaci&oacute;n de algunos  aspectos relacionados con la salud &oacute;sea.</p><h4>M&eacute;todos    <br> </h4>    <p>Se  incluyeron las mujeres usuarias de UNISALUD, Universidad Nacional de Colombia,  Sede Bogot&aacute;, con edades entre 20 y 50 a&ntilde;os, con voluntad de participaci&oacute;n  mediante el consentimiento informado, se excluyeron aquellas con diagn&oacute;stico  de osteoporosis, que estuvieran en per&iacute;odo de gestaci&oacute;n o de lactancia  y que trabajaran o estudiaran en un &aacute;rea de la salud humana o animal.     <br>  </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La muestra total estuvo conformada por 173 mujeres, la recolecci&oacute;n  de la informaci&oacute;n se realiz&oacute; durante noviembre y diciembre del 2003  y enero del 2004, se utiliz&oacute; una encuesta que incluy&oacute; informaci&oacute;n  personal, socioecon&oacute;mica, 8 preguntas de conocimientos respecto al calcio,  6 afirmaciones sobre actitudes respecto al calcio y su consumo, estilos de vida  como el consumo de caf&eacute; y de alcohol y un cuestionario de frecuencia de  consumo de alimentos en el cual se incluyeron los alimentos fuente de calcio seg&uacute;n  el criterio que considera alimento fuente de calcio aquel que en 100 gramos contiene  m&aacute;s de 100 mg del mineral,<span class="superscript">10</span> tambi&eacute;n  se incluyeron alimentos adicionados con calcio, complementos nutricionales y suplementos  de calcio.     <br> </p>    <p>El an&aacute;lisis del contenido de calcio de los alimentos  incluidos en el cuestionario de frecuencia de consumo y el c&aacute;lculo de los  porcentajes de adecuaci&oacute;n del mineral frente a la recomendaci&oacute;n  dada por el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF)<span class="superscript">11</span>  se realiz&oacute; en una base de datos en el programa Microsoft Excel. Se establecieron  rangos de subadecuaci&oacute;n del consumo del mineral.    <br> </p>    <p>Se caracteriz&oacute;  el estado nutricional de las participantes mediante las interpretaciones del &iacute;ndice  de masa corporal, porcentaje de peso ideal, antropometr&iacute;a del brazo, circunferencia  de cintura y porcentaje de grasa corporal.    <br> </p>    <p>Se dise&ntilde;&oacute;  un indicador de conocimientos que respondi&oacute; al n&uacute;mero de respuestas  correctas contestadas por cada participante, el cual permiti&oacute; caracterizar  niveles de conocimiento: nivel bajo: puntaje entre 0 y 5, nivel medio: entre 5,1  y 7,9 y nivel alto: entre 8 y 10. Las actitudes se evaluaron mediante la construcci&oacute;n  de un indicador de actitudes seg&uacute;n la metodolog&iacute;a de escala Likert.<span class="superscript">12,13</span>    <br>  </p>    <p>Los niveles de adecuaci&oacute;n se interpretaron teniendo en cuenta diferentes  rangos: subadecuaci&oacute;n grave: menos del 50 % de la recomendaci&oacute;n  ICBF, subadecuaci&oacute;n moderada: entre el 50 y el 69 %, subadecuaci&oacute;n  leve: entre el 70 y el 89 %, consumo adecuado: entre el 90 y el 110 % y finalmente  sobreadecuaci&oacute;n cuando el consumo de calcio de la participante fue superior  al 110 % de la recomendaci&oacute;n colombiana.    <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La informaci&oacute;n  de tipo personal, socioecon&oacute;mica, conocimientos, actitudes, estilos de  vida y porcentajes de adecuaci&oacute;n del micronutriente se digitalizaron en  una base de datos en el programa SPSS (Stadistical Package for Social Sciences  11.0), se realiz&oacute; un an&aacute;lisis univariado para buscar asociaci&oacute;n  entre variables (rechazo de dependencia con p mayor a 0,05).    <br> </p>    <p>Se desarroll&oacute;  un an&aacute;lisis de correspondencias m&uacute;ltiples (ACM) en el programa SPAD-N  4.5 para agrupar individuos por clases, de acuerdo con las caracter&iacute;sticas  de asociaciones entre conocimientos, actitudes y pr&aacute;cticas.</p><h4>Resultados    <br>  </h4>    <p>El promedio de edad fue de 38,9 &plusmn; 9,7 a&ntilde;os. La mayor&iacute;a  (63 %) de las participantes cursaron estudios superiores, en mayor porcentaje  las mujeres de 20 a 29 a&ntilde;os; el 6,9 % refiri&oacute; haber cursado s&oacute;lo  primaria ubic&aacute;ndose en este grupo en mayor porcentaje las mujeres de 40  a 50 a&ntilde;os. Los estratos socioecon&oacute;micos con mayor representatividad  dentro de la muestra fueron los estratos 2, 3 y 4.    <br> </p>    <p>Al caracterizar  el estado nutricional se encontr&oacute; que el 30,6 % de las mujeres evaluadas  presentaron sobrepeso, el 13,3 % alg&uacute;n grado de obesidad, el 6,9 % riesgo  a desnutrici&oacute;n y el 4,1 % alg&uacute;n grado de desnutrici&oacute;n.     <br>  </p>    <p><i>Conocimientos</i>: Al evaluar los conocimientos por pregunta se destac&oacute;  que el 98,3 % de las mujeres reconoce la funci&oacute;n principal del calcio,  el 80,9 % su principal fuente, el 94,2 % identifica cu&aacute;l es la consecuencia  de un bajo consumo del mineral y el 94,8 % reconoce cu&aacute;l es el grupo con  mayor riesgo de sufrir osteoporosis. Mientras que el 50,3 % desconoce las fuentes  vegetales de calcio, el 44,8 % no identifica cu&aacute;l es la etapa de la vida  donde es m&aacute;s importante su consumo para beneficiar su dep&oacute;sito en  los huesos, el 53,2 % desconoce el n&uacute;mero de porciones en vasos de leche  necesarios para cubrir la recomendaci&oacute;n diaria de calcio y el 67 % desconoce  que la vitamina D es el nutriente favorecedor de la utilizaci&oacute;n del calcio  en el organismo. </p>    <p>En general el 52 % de las mujeres tuvo un nivel medio  de conocimientos, el 26 % un nivel alto y el 22 % un nivel bajo (fig. 1). No se  encontr&oacute; diferencia significativa al comparar el nivel de conocimientos  con el grupo de edad y estrato socioecon&oacute;mico; sin embargo, la tendencia  mostr&oacute; que las mujeres de 20 a 29 a&ntilde;os y aquellas que residen en  estratos 4, 5 y 6 presentaron en mayor porcentaje niveles medio y alto de conocimientos.  En cuanto al nivel de conocimientos comparado con la escolaridad se encontr&oacute;  diferencia significativa (p = 0,010).     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p align="center"><a href="/img/revistas/rcsp/v31n3/f0106305.jpg"><img src="/img/revistas/rcsp/v31n3/f0106305.jpg" width="115" height="107" border="0"></a>    
<br>  </p>    <p align="center">Fig. 1. Distribuci&oacute;n porcentual del nivel de conocimientos.      <br> </p>    <p><i>Actitudes</i>: En cuanto al indicador de actitudes, el 86,1 % de  las mujeres obtuvo una calificaci&oacute;n inferior a 5,0, puntaje que es interpretado  como negativo para el total de actitudes frente al consumo de calcio (fig. 2).      <br> </p>    <p align="center"><a href="/img/revistas/rcsp/v31n3/f0206305.jpg"><img src="/img/revistas/rcsp/v31n3/f0206305.jpg" width="124" height="106" border="0"></a>    
<br>  </p>    <p align="center">Fig. 2. Distribuci&oacute;n porcentual seg&uacute;n actitudes.      ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p>La mayor&iacute;a de las mujeres presentaron una actitud positiva  frente a la preferencia de leche en lugar de gaseosa (87,9 %), reconocen que la  calidad del calcio aportado por los l&aacute;cteos es mayor que la de otros alimentos  (56,6 %), la importancia de leer las etiquetas de los alimentos para conocer el  contenido de calcio de estos (94,8 %), el no considerar el costo de los productos  l&aacute;cteos como impedimento para consumirlos (79,2 %) y el percibir que el  consumo excesivo de caf&eacute; y de alcohol son pr&aacute;cticas que pueden afectar  la salud de los huesos (75,1 %). Mientras que la mayor&iacute;a de las mujeres  presentaron actitudes negativas frente a la creencia de que el consumo de calcio  no es importante durante toda la vida (81,5 %), sino solamente en etapas tempranas  de &eacute;sta y frente a la percepci&oacute;n de que el consumo de l&aacute;cteos  siempre causa molestias gastrointestinales (55,5 %).     <br> </p>    <p>No se encontr&oacute;  diferencia estad&iacute;stica significativa al comparar las actitudes con el nivel  de escolaridad, estrato socioecon&oacute;mico y grupo de edad; sin embargo, la  tendencia mostr&oacute; que las actitudes negativas se presentaron con mayor frecuencia  en las mujeres que resid&iacute;an en estratos bajos y en aquellas con niveles  educativos inferiores.    <br> </p>    <p><i>Pr&aacute;cticas</i>: El consumo promedio  diet&eacute;tico de calcio fue de 673,6 &plusmn; 426,7 mg/d&iacute;a, el 50 %  de las mujeres tuvo un consumo inferior a 579 mg/d&iacute;a. Al comparar el consumo  por grupo de edad no se encontr&oacute; diferencia significativa; sin embargo,  el menor consumo de calcio se present&oacute; en edades entre 30 y 39 a&ntilde;os  (625,9 &plusmn; 389,2 mg/d&iacute;a) y el mayor consumo en edades entre 20 y 29  a&ntilde;os (756,9 &plusmn; 391,2 mg/d&iacute;a).    <br> </p>    <p>El grupo de alimentos  con mayor consumo correspondi&oacute; a los l&aacute;cteos que en promedio representaron  el 71,9 %, seguidos por las verduras y hortalizas con un 8,4 % (fig. 3).    <br> </p>    <p align="center"><a href="/img/revistas/rcsp/v31n3/f0306305.jpg"><img src="/img/revistas/rcsp/v31n3/f0306305.jpg" width="169" height="102" border="0"></a>    
]]></body>
<body><![CDATA[<br>  </p>    <p align="center">Fig. 3. Promedio de representatividad por grupos de alimentos  diet&eacute;ticos al calcio.     <br> </p>    <p>Dentro de los l&aacute;cteos el alimento  m&aacute;s consumido fue el queso (95,3 %), seguido de la leche (90,7 %), en tercer  lugar el yogurt (68,2 %) y luego el kumis (53,8 %), mientras que el alimento menos  consumido fue la cuajada (31,8 %). Al indagar la raz&oacute;n de no consumo de  productos l&aacute;cteos la respuesta m&aacute;s frecuente fue que dichos alimentos  no hac&iacute;an parte de sus h&aacute;bitos; para el caso de la leche, la principal  causa de no consumo fue la intolerancia (5,8 %). El costo no constituy&oacute;  un impedimento para el consumo de ninguno de los l&aacute;cteos.    <br> </p>    <p>El  26 % de las mujeres refiri&oacute; consumir alg&uacute;n alimento con adici&oacute;n  de calcio como: leches, cereales para el desayuno, chocolates y chocolatinas.  El 22,5 % de las mujeres refiri&oacute; consumir alg&uacute;n complemento nutricional,  el promedio de calcio derivado de dicho consumo fue 172,1 &plusmn; 186,3 mg/d&iacute;a.  El 17,3 % de las mujeres refiri&oacute; consumir suplementos de calcio, el promedio  de dicho consumo fue de 602,9 &plusmn;242,9 mg/d&iacute;a. El consumo de suplementos  fue m&aacute;s frecuente en las mujeres de 40 a 50 a&ntilde;os (29,1 %), encontr&aacute;ndose  diferencia significativa por edad (p = 0,000).     <br> </p>    <p>Frente a la recomendaci&oacute;n  del ICBF, el 66,5 % de las mujeres encuestadas present&oacute; un consumo de calcio  subadecuado y el 24,9 % del total de la muestra una subadecuaci&oacute;n grave.  S&oacute;lo el 33,5 % de las mujeres tuvo un consumo superior al m&iacute;nimo  recomendado (fig. 4).     <br> </p>    <p align="center"><a href="/img/revistas/rcsp/v31n3/f0406305.jpg"><img src="/img/revistas/rcsp/v31n3/f0406305.jpg" width="137" height="98" border="0"></a>    
]]></body>
<body><![CDATA[<br>  </p>    <p align="center">Fig. 4. Distribuci&oacute;n porcentual de los niveles de  adecuaci&oacute;n de consumo de calcio con respecto a la recomendaci&oacute;n  de ICBF.     <br> </p>    <p>No se observ&oacute; diferencia significativa de consumo  de calcio seg&uacute;n grupo de edad (p = 0,460); tampoco se observaron diferencias  significativas al comparar los niveles de adecuaci&oacute;n con la recomendaci&oacute;n  por el ICBF con la escolaridad o con el estrato socioecon&oacute;mico.     <br> </p>    <p>Respecto  a las pr&aacute;cticas relacionadas con el estilo de vida el 64 % de las mujeres  no consume bebidas alcoh&oacute;licas, mientras que el 36 % s&iacute; lo hace;  sin embargo, no se encontr&oacute; diferencia significativa seg&uacute;n la edad  (p = 0,170). Al comparar la frecuencia de consumo de alcohol con el grupo de edad  se observ&oacute; diferencia significativa (p = 0,000), ya que a menor edad mayor  frecuencia de consumo, aunque se desconoce la cantidad ingerida por vez.     <br>  </p>    <p>Al comparar el consumo de bebidas alcoh&oacute;licas y su frecuencia de  consumo con la ingesta de calcio en porcentaje de adecuaci&oacute;n (ICBF) no  se encontr&oacute; diferencia significativa.    <br> </p>    <p>En cuanto al consumo de  caf&eacute;, el 73 % de las mujeres refiri&oacute; que s&iacute; consum&iacute;a  esta bebida, pr&aacute;ctica que mostr&oacute; diferencias significativas seg&uacute;n  el grupo de edad, siendo las mujeres de 40 a 50 a&ntilde;os las que refirieron  mayor consumo (p = 0,036). El 11 % de las mujeres que tienen esta pr&aacute;ctica  consumen m&aacute;s de 5 tazas en el d&iacute;a.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p>El 94,7 % de las mujeres  que consum&iacute;an m&aacute;s de 5 tazas de caf&eacute; en el d&iacute;a presentaron  alg&uacute;n grado de subadecuaci&oacute;n de consumo de calcio, sin embargo al  comparar el consumo de caf&eacute; frente al nivel de adecuaci&oacute;n de calcio  (ICBF) no se encontraron diferencias significativas.     <br> </p>    <p>Aunque el personal  de salud fue la fuente de informaci&oacute;n m&aacute;s consultada por las mujeres  para conocer los beneficios del calcio, otras fuentes como los libros o revistas  y comerciales de T.V. ocuparon tambi&eacute;n un lugar importante (fig. 5).    <br>  </p>    <p align="center"><a href="/img/revistas/rcsp/v31n3/f0506305.jpg"><img src="/img/revistas/rcsp/v31n3/f0506305.jpg" width="136" height="102" border="0"></a>    
<br>  </p>    <p align="center">Fig. 5. Fuentes de informaci&oacute;n consultadas por las  mujeres encuestadas.     <br> </p>    <p>Al comparar las escalas de conocimientos y actitudes,  se encontr&oacute; una diferencia significativa (p = 0,022), aunque al establecer  la correlaci&oacute;n &eacute;sta fue d&eacute;bil (r = 0,174). Al comparar la  escala de conocimientos con los niveles de adecuaci&oacute;n de consumo de calcio  frente a la recomendaci&oacute;n ICBF no se encontr&oacute; diferencia significativa  (p = 0,477). No se encontr&oacute; diferencia significativa entre las actitudes  y la adecuaci&oacute;n del consumo de calcio frente a la recomendaci&oacute;n  del ICBF (p = 0,183). Sin embargo, la tendencia mostr&oacute; que las mujeres  que presentaron actitudes negativas tuvieron una ingesta subadecuada de calcio  en comparaci&oacute;n con las que presentaron actitudes positivas.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p>En  el ACM y mediante clasificaci&oacute;n jer&aacute;rquica ascendente, las mujeres  se agruparon en cinco clases de acuerdo con las caracter&iacute;sticas comunes  m&aacute;s significativas.     <br> </p>    <p><i>Clase 1</i>. Muy bajo consumo de calcio.  Comprendi&oacute; el 22 % de las participantes, se caracterizaron por desconocer  la fuente principal del calcio; adem&aacute;s, aunque consum&iacute;an leche no  inger&iacute;an yogurt ni kumis, refiriendo que no lo hac&iacute;an parte de sus  h&aacute;bitos. Presentaron una subadecuaci&oacute;n severa de calcio al comparar  su consumo con la recomendaci&oacute;n del ICBF.    <br> </p>    <p><i>Clase 2</i>. En  esta clase se ubic&oacute; el 37 % de las mujeres. Presentaron actitud positiva  frente al consumo de calcio al preferir el consumo de leche en lugar de gaseosa.  Aunque cre&iacute;an que el alto costo limita la compra de productos l&aacute;cteos  se caracterizaron por consumir leche, yogurt, kumis y queso. No consum&iacute;an  bebidas alcoh&oacute;licas. El consumo de calcio en t&eacute;rminos de adecuaci&oacute;n  no fue una caracter&iacute;stica com&uacute;n en este grupo y por esta raz&oacute;n  aunque se encuentran aspectos positivos frente al calcio se les consider&oacute;  un grupo <i>neutral</i>.    <br> </p>    <p><i>Clase 3</i>. Buen consumo de calcio. El  26 % de las participantes se ubic&oacute; en esta clase. Identificaron equivocadamente  al hierro como el nutriente que favorece la utilizaci&oacute;n del calcio. Consum&iacute;an  leche diariamente, as&iacute; como yogurt, kumis y cuajada. Presentaron un consumo  de calcio sobreadecuado en relaci&oacute;n con la recomendaci&oacute;n del ICBF.  En sus estilos de vida refirieron consumir bebidas alcoh&oacute;licas ocasionalmente.    <br>  </p>    <p><i>Clase 4</i>. At&iacute;pico. Correspondi&oacute; al 5 % de las mujeres  y es considerado un grupo at&iacute;pico que se caracteriz&oacute; s&oacute;lo  por no consumir queso, se&ntilde;alando que no es parte de sus h&aacute;bitos.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  </p>    <p><i>Clase 5</i>. Bajo consumo por intolerancia a los l&aacute;cteos. El  10 % de las participantes se ubic&oacute; en este grupo. Desconoc&iacute;an la  etapa de la vida donde es m&aacute;s importante el consumo de calcio para beneficiar  el dep&oacute;sito del mineral en los huesos. Su principal caracter&iacute;stica  es que no consum&iacute;an leche, yogurt ni kumis, principalmente por intolerancia;  por esta raz&oacute;n, el grupo de leche y derivados tuvo un porcentaje de representatividad  muy bajo en el calcio total y presentaron subadecuaci&oacute;n severa en su consumo.</p><h4>Discusi&oacute;n    <br>  </h4>    <p>Son indiscutibles los beneficios del calcio en la salud del ser humano,  entre ellos se destaca su importancia en la prevenci&oacute;n de enfermedades  cr&oacute;nicas como la osteoporosis.<span class="superscript">14</span> Sin embargo,  a pesar de que existen recomendaciones nacionales e internacionales del consumo  &oacute;ptimo de este micronutriente, los estudios demuestran que la poblaci&oacute;n  no incluye en su dieta los suficientes alimentos fuentes de este mineral haciendo  que el aporte diet&eacute;tico no cubra dichas recomendaciones.<span class="superscript">2,3</span>  Entre los factores que pueden influir en la ingesta de calcio se encuentran los  conocimientos y las actitudes, que al ser descritos permiten avanzar de manera  espec&iacute;fica en el planteamiento de intervenciones con mayor impacto, al  promover una ingesta adecuada de este micronutriente.    <br> </p>    <p>Este estudio  muestra que existe un porcentaje importante de mujeres de la muestra con alg&uacute;n  grado de subadecuaci&oacute;n en el consumo de calcio con respecto a la recomendaci&oacute;n  colombiana. El hecho de que el mayor porcentaje de aporte al calcio total provenga  de la leche y sus derivados asegura una mejor biodisponibilidad del calcio ingerido;  sin embargo la biodisponibilidad puede estar influenciada positiva o negativamente  por el consumo de otros nutrientes tales como: vitamina D, magnesio, prote&iacute;na,  f&oacute;sforo, sodio, entre otros,<span class="superscript">15</span> los cuales  no fueron objeto de estudio en esta investigaci&oacute;n.     <br> </p>    <p>Se encontr&oacute;  en general que la mayor&iacute;a de las mujeres consumen alg&uacute;n producto  l&aacute;cteo, pero no la cantidad necesaria para contribuir a una ingesta adecuada  de calcio. Aunque entre el nivel de conocimientos acerca del mineral y los niveles  de adecuaci&oacute;n encontrados no se encontr&oacute; una dependencia estad&iacute;stica,  el asegurar que el grupo de mujeres que no posee estos conocimientos los adquieran,  permitir&iacute;a fortalecer un primer paso para lograr la modificaci&oacute;n  de comportamientos, optimizando as&iacute; el consumo de este micronutriente.  Lo anterior enfatiza la necesidad de orientar a la poblaci&oacute;n sobre la elecci&oacute;n  de una alimentaci&oacute;n balanceada, empleando como instrumento educativo las  gu&iacute;as alimentarias para la poblaci&oacute;n colombiana mayor de dos a&ntilde;os.<span class="superscript">10  </span>    <br> </p>    <p>El encontrar actitudes negativas indica que pueden estar afectados  cualquiera de los tres elementos que hacen parte de las actitudes: las emociones  o sentimientos, el componente ideol&oacute;gico y el de tendencia a la acci&oacute;n.  En el caso particular de las emociones o sentimientos, es probable que las mujeres  que presentaron actitud negativa al relacionar siempre el consumo de l&aacute;cteos  con molestias gastrointestinales, posiblemente presenten intolerancia a la lactosa  o supongan que el ser adulto les impide tolerar la leche. El componente ideol&oacute;gico  tambi&eacute;n podr&iacute;a estar afectado porque las mujeres pueden tener la  idea preconcebida de que la ingesta de l&aacute;cteos s&oacute;lo es importante  en la ni&ntilde;ez, relacionando equivocadamente s&oacute;lo el beneficio del  consumo de este tipo de productos con etapas de crecimiento y desconociendo el  papel que juegan los l&aacute;cteos al aportar el calcio necesario para mantener  una salud &oacute;sea adecuada en la edad adulta. Los anteriores componentes pueden  afectar finalmente el de la tendencia a la acci&oacute;n, ya que favorecen el  hacer repetitiva las actitudes negativas.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p>Es dif&iacute;cil identificar  cu&aacute;l de los tres componentes influye en mayor o menor grado en las actitudes  positivas o negativas, pero hay que resaltar que &eacute;stas pueden modificarse  mediante la educaci&oacute;n alimentaria y nutricional, ya que son aprendidas  al igual que los valores y gustos.<span class="superscript">12,13</span>    <br> </p>    <p>El  consumo de caf&eacute; es un h&aacute;bito arraigado en estas mujeres y respecto  a este debe analizarse que esta pr&aacute;ctica podr&iacute;a estar desplazando  el consumo de bebidas l&aacute;cteas, el problema se acent&uacute;a cuando existe  un consumo alto de caf&eacute; y un bajo consumo de calcio.     <br> </p>    <p>En conclusi&oacute;n,  es importante tener en cuenta que a&uacute;n cuando una persona acceda a una informaci&oacute;n  suficiente sobre los alimentos que debe incluir en su alimentaci&oacute;n para  que esta sea adecuada, o incluso tenga actitudes favorables, no siempre se garantiza  que se incorporen como h&aacute;bitos, debido a que sobre el consumo de alimentos  inciden otros factores (capacidad de compra, distribuci&oacute;n intrafamiliar  de alimentos, selecci&oacute;n de alimentos, entre otros).<span class="superscript">16</span>    <br>  </p>    <p>Para finalizar es importante mencionar que se elabor&oacute; una propuesta  educativa dirigida a las mujeres usuarias de UNISALUD y se dise&ntilde;&oacute;  un material educativo como complemento a esta propuesta. Se destaca la importancia  de aunar esfuerzos por parte de los profesionales del &aacute;rea de la salud  e instaurar programas de educaci&oacute;n alimentaria y nutricional y estrategias  que permitan promover la salud &oacute;sea y prevenir la aparici&oacute;n de la  osteoporosis, en el contexto local, nacional e internacional. </p><h4>Agradecimientos    <br>  </h4>    <p><i>Agradecemos por su colaboraci&oacute;n en este trabajo al doctor </i>V&iacute;ctor  Fernando Betancourt,<i> Gerente de UNISALUD. Universidad Nacional de Colombia  y al doctor</i> Alexander G&oacute;mez, <i>Coordinador Nacional del &Aacute;rea  de Fomento y Protecci&oacute;n de la Salud, UNISALUD, Bogot&aacute;</i>.</p><h4>Summary</h4><h6>Knowledge,  attitudes, practice and consumption of calcium in a group of adult females. Bogot&aacute;  2003-2004.</h6>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>With the aim of determining knowledge, attitudes and practice  about calcium consumption in female users of the health care service of the National  University of Colombia, an observational, descriptive and cross-sectional study  was conducted in which a survey was administered to 173 women aged 20-50 years,  willing to participate in the study, in a non-randomized sampling. Knowledge,  attitudes and practices with respect to calcium, and also coffee and alcohol consumption  were considered. Fifty-two percent of women showed average knowledge whereas 86%  had negative attitudes. The average calcium consumption/day was 673,6 426,7 mg.  66.6% of participants reported low consumption in relation with the Colombian  recommendation. The study women were grouped into 5 classes according to the common  characteristics of their knowledge, attitudes or rates of calcium consumption.  The majority of the studied group presented with low calcium intake, sometimes  due to lack of knowledge, negative attitudes towards the use of calcium and consumption  of over 5 cups of coffee per day. </p>    <p><i>Key words</i>: Knowledge, attitudes,  practices, calcium consumption.</p>    <p></p><h4>Referencias bibliogr&aacute;ficas    <br>  </h4>    <!-- ref --><P> 1. Oliveri B. Calcio y Vitamina D. En: Ardila E, Mautal&eacute;n C, editores.  Osteoporosis en Iberoam&eacute;rica. Bogot&aacute;. Vesalius, Arte y Ciencia;  2000. p. 219-227.<!-- ref --><P> 2. Zeni S. Estado nutricional con respecto al calcio  en Argentina. Arch Lat Nutr 1988;38:209-218.<!-- ref --><P> 3. DANE, DNP, DRI, PAN. Rodr&iacute;guez  E. et al. H&aacute;bitos alimentarios de la poblaci&oacute;n colombiana. Encuesta  Nacional de Alimentaci&oacute;n, Nutrici&oacute;n y Vivienda. 1981.<!-- ref --><P> 4.  Carmona F. Osteoporosis en Santa fe de Bogot&aacute;. 1ra ed. 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Consumo de calcio en preescolares, escolares  y adolescentes en cuatro colegios de Bogot&aacute;. [Trabajo de grado] [Nutricionista  Dietista]. Bogot&aacute;: Pontificia Universidad Javeriana; Facultad de Ciencias;  1998.<!-- ref --><P> 9. Harel Z, Riggs S, Vaz R. Adolescents and calcium: what they do  and do not know and how much they consume. J Adol Health 1998;22:225-28.<!-- ref --><P>  10. ICBF. Bases t&eacute;cnicas. Gu&iacute;as alimentarias para la poblaci&oacute;n  colombiana mayor de dos a&ntilde;os. Bogot&aacute;: 2000. p. 39.<!-- ref --><P> 11. ICBF.  Recomendaciones de calor&iacute;as y nutrientes para la poblaci&oacute;n colombiana.  En: Bases t&eacute;cnicas. Gu&iacute;as alimentarias para la poblaci&oacute;n  colombiana mayor dos a&ntilde;os. Bogot&aacute;: 2000; p. 6.<!-- ref --><P> 12. G&oacute;mara  E, Ascorbe R. Medici&oacute;n de actitudes. En: Amescua C, Jim&eacute;nez A, editores.  Evaluaci&oacute;n de programas sociales. Madrid:Editorial D&iacute;az de Santos;  1996.p. 69-70.<!-- ref --><P> 13. Morales P. La evaluaci&oacute;n de los valores y de  las actitudes. En: Serrano MI. La Educaci&oacute;n para la Salud del Siglo XXI:  comunicaci&oacute;n y salud. 2 ed. Madrid: D&iacute;az de Santos; 2000. p. 69.  <!-- ref --><P> 14. Anderson JJ. Minerales. En: Mahan K, Escott S, editores. Krause Nutrici&oacute;n  y Dietoterapia. M&eacute;xico D.F: McGraw-Hill; 2001. p. 126-27.<!-- ref --><P> 15. Gu&eacute;guen  L, Pointillart A. The bioavailability of dietary calcium. J Am Coll Nutr. 2000;19:119-136.<!-- ref --><P>  16. CEPAL, FAO. An&aacute;lisis integral del problema alimentario y nutricional  en Am&eacute;rica Latina. Estudios Rurales Latinoamericanos. Bogot&aacute; 1983;(2-3):13.<p>Recibido:  26 de noviembre de 2004. Aprobado: 29 de enero de 2005.    <br> <i>Magda Joana Lagos  Ruiz</i>. Universidad Nacional de Colombia. E-mail: <a href="mailto:joanalagos@hotmail.com ">joanalagos@hotmail.com  </a></p>    <p><span class="superscript"><a href="#autor">1</a></span><a href="#autor">Nutricionista  Dietista.     <br> <span class="superscript">2</span>Mag&iacute;ster en Nutrici&oacute;n.  Cl&iacute;nica de la Universidad de Chile. Profesora Asociada del Departamento  de Nutrici&oacute;n de la Universidad Nacional de Colombia. Nutricionista Dietista.  </a><a name="cargo"></a></p>      ]]></body><back>
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