<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0864-3466</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Revista Cubana de Salud Pública]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Rev Cubana Salud Pública]]></abbrev-journal-title>
<issn>0864-3466</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Editorial Ciencias Médicas]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0864-34662005000300011</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Manuel I. Monteros Valdivieso (1904-1970), un científico ecuatoriano en Cuba]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Manuel I. Monteros Valdivieso (1904-1970), an Equatorian scientific in Cuba]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Delgado García]]></surname>
<given-names><![CDATA[Gregorio]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Oficina del Historiador del Ministerio de Salud Pública  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>09</month>
<year>2005</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>09</month>
<year>2005</year>
</pub-date>
<volume>31</volume>
<numero>3</numero>
<fpage>0</fpage>
<lpage>0</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0864-34662005000300011&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0864-34662005000300011&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0864-34662005000300011&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[ <p><img src="/img/revistas/rcsp/v31n3/vi%F1eta7.jpg" width="247" height="35"></p>    
<p>Oficina  del Historiador del Ministerio de Salud P&uacute;blica</p><a href="asterisco1"><font size="4">Manuel  I. Monteros Valdivieso (1904-1970), un cient&iacute;fico ecuatoriano en Cuba*  </font></a><font size="4"><a name="titulo"></a> </font>     <p><a href="#cargo">Gregorio  Delgado Garc&iacute;a<span class="superscript">1 </span></a><span class="superscript"><a name="autor"></a></span></p><h4>Introducci&oacute;n    <br>  </h4>    <p>Desde hace muchos a&ntilde;os entre otros prop&oacute;sitos, que se van  posponiendo por una u otra raz&oacute;n, he tenido el de escribir sobre mi antiguo,  admirado y nunca olvidado maestro, el profesor <i>Manuel I. Monteros Valdivieso</i>.    <br>  </p>    <p>Siempre recordar&eacute; como en febrero de 1970, cuando ocupaba la direcci&oacute;n  del entonces Hospital Regional &quot;<i>Carlos Manuel de C&eacute;spedes</i>&quot;  de Bayamo, le&iacute; en la revista Bohemia el peque&ntilde;o art&iacute;culo  necrol&oacute;gico sobre el profesor <i>Monteros</i> del escritor <i>Fernando  G</i>. <i>Campoamor</i>, su gran amigo, y varios d&iacute;as despu&eacute;s, en  una reuni&oacute;n cient&iacute;fica de nuestra instituci&oacute;n inici&eacute;  la misma con emotivas palabras de recordaci&oacute;n y homenaje al modesto y laborioso  hombre de ciencias ecuatoriano que hab&iacute;a realizado en Cuba toda su obra  docente e investigativa.    <br> </p>    <p>En 1974 cuando junto al doctor <i>Jos&eacute;  L&oacute;pez S&aacute;nchez </i>y otros, reactivamos la Sociedad Cubana de Historia  de la Medicina, propuse celebrar una sesi&oacute;n solemne en homenaje a tres  de las figuras importantes, ya fallecidas, de la primera etapa de la sociedad,  los historiadores de las ciencias m&eacute;dicas: <i>Jos&eacute; Andr&eacute;s  Mart&iacute;nez-Fort&uacute;n Foyo</i>, <i>C&eacute;sar Rodr&iacute;guez Exp&oacute;sito</i>  y <i>Manuel I. Monteros Valdivieso</i>, pero tal proposici&oacute;n no se pudo  hacer realidad en ning&uacute;n momento.    <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Es ahora, con el provechoso  viaje a nuestra patria del doctor <i>Rodrigo Fierro</i>-<i>Ben&iacute;tez</i>,  personalidad m&eacute;dica y pol&iacute;tica del Ecuador y Presidente de la Sociedad  Ecuatoriana de Historia de la Medicina, que se nos presenta la ocasi&oacute;n  para hacer realidad el viejo proyecto de rendir este peque&ntilde;o homenaje de  recordaci&oacute;n al profesor <i>Monteros</i>.    <br> </p>    <p>En mi conferencia tratar&eacute;  de exponer en tiempo breve algunos aspectos de su vida, principalmente en Cuba;  de comentar sus m&aacute;s importantes obras en los campos de la histolog&iacute;a  normal, de la historia de la medicina y de la historia del Ecuador, envuelto todo  ello en mis recuerdos como disc&iacute;pulo y amigo del profesor ecuatoriano-cubano  fallecido hace casi treinta a&ntilde;os.</p><h4>Etapa de su vida en Ecuador    <br>  </h4>    <p>A <i>Manuel Ignacio Monteros-Valdivieso</i> le gustaba en ocasiones escribir  la inicial de su segundo nombre con la letra &quot;Y&quot; y colocar un gui&oacute;n  entre sus dos apellidos, por esto &uacute;ltimo le pregunt&eacute; en cierto momento  si era un apellido compuesto paterno, a lo que me contest&oacute;: &quot;No, yo  soy hijo de un Monteros y de una Valdivieso&quot;.    <br> </p>    <p>Y de un Monteros  (Nicanor) y de una Valdivieso (Mercedes), de profundas ra&iacute;ces locales naci&oacute;  en 1904 en la ciudad de Loja, cant&oacute;n y provincia del mismo nombre, en la  Rep&uacute;blica del Ecuador.<span class="superscript">1</span>    <br> </p>    <p>La  ciudad de Loja fue fundada en 1553 por el colonizador espa&ntilde;ol don <i>Alonso  de Mercadillo</i> y est&aacute; situada en las faldas del monte Villonaco, a una  altura de cerca de 2 200 metros sobre el nivel del mar.    <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En los a&ntilde;os  del nacimiento y la ni&ntilde;ez de <i>Monteros</i> sus calles, seg&uacute;n el  profesor <i>Teodoro Wolf</i>,<span class="superscript">2 </span>destacado ge&oacute;grafo  y antiguo profesor de la Escuela Polit&eacute;cnica de Quito, eran rectas, de  regular anchura y muy bien empedradas; disfrutaba de alumbrado p&uacute;blico  desde 1897, fue la primera ciudad del Ecuador que lo estableci&oacute; y su poblaci&oacute;n  no pasaba entonces de 12 000 habitantes, en la actualidad se eleva a 114 198 habitantes.<span class="superscript">3</span>  Tanto del cant&oacute;n como de la provincia de Loja su principal riqueza era  la agricultura, pero dispon&iacute;an de minas de oro, cobre, hierro, azogue y  carb&oacute;n de piedra.    <br> </p>    <p>Cuando Monteros contaba un a&ntilde;o de edad,  un miembro ilustre de la familia materna, el doctor <i>Bernardo Valdivieso</i>,  fund&oacute; la Escuela Nacional, que despu&eacute;s llevar&aacute; su nombre,  con facultad de jurisprudencia y otras ense&ntilde;anzas y ya hab&iacute;a fundado  el Seminario, por lo que en 1909 se le erigi&oacute; una estatua en bronce en  la Plaza Mayor de la ciudad. Tambi&eacute;n contaba la poblaci&oacute;n con un  Instituto Nacional para la segunda ense&ntilde;anza y numerosas escuelas de ense&ntilde;anza  primaria para ambos sexos, adem&aacute;s de un Protectorado Art&iacute;stico e  Industrial de Se&ntilde;oras, en el que se impart&iacute;an fundamentalmente artes  dom&eacute;sticas.<span class="superscript">2</span>    <br> </p>    <p>Todo esto demuestra  que Loja dispon&iacute;a de excelentes posibilidades docentes para su juventud  en las primeras d&eacute;cadas del presente siglo, no obstante no tenemos constancia  documental de que <i>Monteros</i> se hubiera graduado de bachiller, pues en el  archivo hist&oacute;rico de la Universidad de La Habana aparece en su expediente  de estudios n&uacute;mero 16269 que solicit&oacute; examen de ingreso el 24 de  septiembre de 1934 en la Escuela de Medicina Veterinaria, que era la &uacute;nica  en que se permit&iacute;a por esos a&ntilde;os y donde se pod&iacute;a ingresar  sin poseer t&iacute;tulo de bachiller si se aprobaba tal examen. En la carta de  solicitud tambi&eacute;n se pide un plazo de 15 d&iacute;as para presentar su  partida de bautismo, pero ni entreg&oacute; el documento ni asisti&oacute; al  examen de ingreso.<span class="superscript">4</span>    <br> </p>    <p>Muy poco sabemos  de esta primera etapa de su vida en Loja y es que realiz&oacute; estudios en el  Colegio Nacional Bernardo Valdivieso;<span class="superscript">5 </span>que fue  uno de los fundadores del Partido Socialista en Ecuador, junto al doctor <i>Manuel  Agust&iacute;n Aguirre</i>; que organiz&oacute; dicha instituci&oacute;n pol&iacute;tica  en su ciudad natal y que el 28 de agosto de 1929, con otros dos compa&ntilde;eros  de aventura, se dirigieron a Guayaquil donde tomaron un barco rumbo a Francia,  con la intenci&oacute;n de estudiar medicina en la Universidad de La Sorbonna  de Par&iacute;s.<span class="superscript">6</span></p><h4>Primeros a&ntilde;os  en Cuba    <br> </h4>    <p>Sea porque en el viaje reflexion&oacute; serenamente sobre  las dificultades de su futura aventura parisiense o porque como se ha dicho se  enamor&oacute; de las bellezas de nuestra capital, lo cierto es que su provisional  escala en La Habana en 1929 se hizo definitiva para el resto de su vida.    <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Su  primer hogar habanero lo fue la consulta del doctor <i>Gustavo Alderegu&iacute;a  Lima</i>, eminente m&eacute;dico especialista en tisiolog&iacute;a y revolucionario  de intachable conducta en sus cincuenta a&ntilde;os de vida pol&iacute;tica. All&iacute;  no s&oacute;lo cont&oacute; con la ayuda material del cient&iacute;fico y panfletario,  sino que aprovech&oacute; el caudal de sus conocimientos m&eacute;dicos, humanistas  y pol&iacute;ticos para enriquecer sus ansias de conocimientos y ensanchar su  cultura.    <br> </p>    <p>En aquella consulta, que <i>Julio Antonio Mella</i> llam&oacute;  desde su destierro en M&eacute;xico &quot;la comuna roja&quot;, convivi&oacute;  con destacados exiliados pol&iacute;ticos latinoamericanos como los venezolanos  <i>Carlos Aponte</i>, que despu&eacute;s morir&iacute;a asesinado en El Morrillo  junto a <i>Antonio Guiteras Holmes </i>y del que lleg&oacute; a ser gran amigo,  los hermanos <i>Gustavo</i> y <i>Eduardo Machado</i> y <i>Salvador de la Plaza</i>  y los peruanos <i>Luis Bustamante</i>, estudiante de medicina y <i>Manuel Seoane</i>,  ambos importantes l&iacute;deres del APRA y el poeta <i>Jacobo Hurwitz</i>, de  origen jud&iacute;o.<span class="superscript">7</span>    <br> </p>    <p>Su trabajo como  visitador m&eacute;dico de laboratorios de productos farmac&eacute;uticos italianos  no le impidi&oacute; ingresar en la Liga Antiimperialista, fundada por <i>Julio  Antonio Mella</i> y contribuir, en la medida de sus posibilidades, a la lucha  contra la dictadura del general <i>Gerardo Machado</i>.    <br> </p>    <p>A la ca&iacute;da  del dictador y debilitado su organismo por las dificultades de su intenso trabajo,  contrajo una lesi&oacute;n pulmonar de etiolog&iacute;a tuberculosa que lo llev&oacute;  nuevamente a recurrir a su amistad con el doctor <i>Alderegu&iacute;a</i>, quien  lo ingres&oacute; en el Sanatorio Antituberculoso La Esperanza, del que era en  esos momentos director, y lo trat&oacute; hasta su completa recuperaci&oacute;n.    <br>  </p>    <p>Tal vez por sus relaciones de trabajo con el doctor <i>&Aacute;ngel Vieta  Barahona</i> -copropietario y director de los Laboratorios Vieta Plasencia, y  tambi&eacute;n profesor titular jefe de la c&aacute;tedra de Histolog&iacute;a  Normal y Embriolog&iacute;a de la Escuela de Medicina de la Universidad de La  Habana- <i>Monteros Valdivieso</i> comenz&oacute; a laborar en 1934 como t&eacute;cnico  de laboratorio en esa c&aacute;tedra y fue all&iacute; donde se forj&oacute; como  cient&iacute;fico, docente y publicista de gran calidad.</p><h4>Monteros Valdivieso  y la ense&ntilde;anza de la histolog&iacute;a normal y embriolog&iacute;a en Cuba    <br>  </h4>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La ense&ntilde;anza de la histolog&iacute;a normal en Cuba comienza cuando  se pone en pr&aacute;ctica en la Universidad de La Habana el plan de estudios  de 1863 y se incluyen en la asignatura de Anatom&iacute;a General nociones de  dicha materia.    <br> </p>    <p>Casi dos d&eacute;cadas despu&eacute;s, al decretarse  el plan de 1881, a la asignatura Anatom&iacute;a General y Descriptiva, 1&ordm;  curso, se le agregan unos Elementos de Histolog&iacute;a Normal y algo muy importante,  en s&eacute;ptimo a&ntilde;o de la carrera o a&ntilde;o del doctorado, se crea  la primera verdadera c&aacute;tedra para la ense&ntilde;anza de los tejidos normales  en el humano, con el t&iacute;tulo de Ampliaci&oacute;n de la Histolog&iacute;a  Normal y Patol&oacute;gica.    <br> </p>    <p>Seis a&ntilde;os solamente va a durar esta  c&aacute;tedra pues la suprimen para el curso 1887-1888, pero se funda entonces  la primera asignatura independiente con el nombre de Histolog&iacute;a Normal  e Histoquimia cuya parte pr&aacute;ctica se impart&iacute;a en otra asignatura  con el nombre de T&eacute;cnica Anat&oacute;mica y Ejercicios Pr&aacute;cticos  de Disecci&oacute;n, Histolog&iacute;a e Histoquimia 1&ordm; curso y se iniciar&aacute;  la ense&ntilde;anza de la embriolog&iacute;a al agregarse elementos de dicha materia  en los dos cursos de Anatom&iacute;a Descriptiva.<span class="superscript">8</span>    <br>  </p>    <p>Con el inicio del siglo XX al ponerse en vigor el famoso Plan Varona las  nociones de embriolog&iacute;a se impartieron en la c&aacute;tedra de Obstetricia  con su Cl&iacute;nica y la asignatura Histolog&iacute;a Normal, aunque se ense&ntilde;aba  de manera independiente, form&oacute; una c&aacute;tedra con Anatom&iacute;a e  Histolog&iacute;a Patol&oacute;gicas hasta la reforma universitaria de 1923 en  que se separaron como dos c&aacute;tedras.<span class="superscript">9,10</span>    <br>  </p>    <p>En 1934, a&ntilde;o en el que <i>Monteros Valdivieso</i> ingresa en la  de Histolog&iacute;a Normal con el cargo de t&eacute;cnico docente, es que se  crea una nueva asignatura la de Embriolog&iacute;a y se une a la desde entonces  denominada c&aacute;tedra No. 27 de Histolog&iacute;a Normal y Embriolog&iacute;a.    <br>  </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>A lo largo de este recorrido docente van a destacarse como profesores los  doctores <i>Felipe F. Rodr&iacute;guez Rodr&iacute;guez</i>, Julio <i>San Mart&iacute;n  Carriere </i>y <i>&Aacute;ngel Vieta Barahona</i>. El doctor <i>Rodr&iacute;guez  Rodr&iacute;guez</i>, primer hist&oacute;logo cubano, dedic&oacute; a la ense&ntilde;anza  de la histolog&iacute;a los mejores a&ntilde;os de su brillante carrera docente  (1870-1897) y desde 1883 en que pidi&oacute; y se le concedi&oacute; permiso del  Gobernador Superior Civil, llevaba a los alumnos a su laboratorio particular para  completarles la ense&ntilde;anza pr&aacute;ctica de la asignatura, pues la Universidad  carec&iacute;a de medios para ello.<span class="superscript">11</span>    <br> </p>    <p>El  doctor <i>San Mart&iacute;n Carriere</i>, el m&aacute;s notable de nuestros hist&oacute;logos,  graduado en Barcelona y Par&iacute;s, escribi&oacute; el primer libro de esta  materia en Cuba, <i>Manual de T&eacute;cnica Histol&oacute;gica</i>, Imp. de <i>Soler  &Aacute;lvarez</i> y C&iacute;a, La Habana, 1888, 406 p&aacute;ginas, que fue  texto de la asignatura, no s&oacute;lo en Cuba sino tambi&eacute;n en Buenos Aires,  pero lamentablemente pudo ejercer muy poco tiempo la docencia. En la Escuela Libre  de Medicina de La Habana de 1894 a 1896 y en la Universidad de 1899 a 1905, a&ntilde;o  este &uacute;ltimo en el que falleci&oacute;, cuando contaba solamente medio siglo  de existencia.<span class="superscript">12</span>    <br> </p>    <p>Y el doctor <i>Vieta  Barahona</i>, de cualidades docentes poco comunes, pues a su vasta cultura cient&iacute;fica  -era doctor en medicina, cirug&iacute;a dental y farmacia y premio Beca de Viaje  como Alumno Eminente de la Universidad de La Habana- un&iacute;a una gran habilidad  para el dibujo, con lo cual maravillaba a sus alumnos, era tambi&eacute;n graduado  de la Escuela Nacional de Pintura y Escultura de San Alejandro en nuestra capital.<span class="superscript">13</span>  Public&oacute; el doctor <i>Vieta</i> en sus casi cuatro d&eacute;cadas de docencia  (1922-1960), dos importantes libros: Conferencias de <i>Histolog&iacute;a Normal</i>,  editado por <i>Durand-Vega</i>, La Habana, numerosas ediciones en dos tomos, 773  p&aacute;ginas y <i>Conferencias de Embriolog&iacute;a</i>, editado por <i>Durand-Vega</i>,  La Habana, varias ediciones en uno o dos tomos, 446 p&aacute;ginas,<span class="superscript">14</span>  solo precedidos como literatura docente producida en la c&aacute;tedra por <i>Elementos  de Histolog&iacute;a Normal </i>del doctor <i>Guillermo Salazar Caballero</i>,  Editor <i>Juan Llaurado</i>, La Habana, sin fecha de edici&oacute;n (&iquest;1919?),  168 p&aacute;ginas.    <br> </p>    <p>En esta c&aacute;tedra, de largas ra&iacute;ces  hist&oacute;ricas, es que se forma junto a su maestro el doctor <i>Vieta Barahona,</i>  como consumado hist&oacute;logo y docente el profesor <i>Monteros Valdivieso</i>.    <br>  </p>    <p>De 1934 a 1945 va a ejercer como t&eacute;cnico docente, inicialmente en  los Laboratorios Wood hasta 1940 y a partir de este a&ntilde;o en el nuevo local  de la c&aacute;tedra, con el nombre de Dr. <i>Julio San Mart&iacute;n</i>, en  el primer piso, ala derecha del reci&eacute;n inaugurado Edificio Dr. <i>&Aacute;ngel  A. Aball&iacute; Arellano</i> de la Facultad de Medicina.    <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>A los seis  a&ntilde;os de su labor ha acumulado tales conocimientos pr&aacute;cticos y te&oacute;ricos  que le permiten publicar su primer libro <i>T&eacute;cnica Histol&oacute;gica</i>.  <i>Gu&iacute;a y Prontuario para estudiantes</i>, Imp. La Ver&oacute;nica de Manuel  Altolaguirre, La Habana, 1941, 188 p&aacute;ginas, que dedic&oacute; al doctor  <i>Vieta</i>. En la obra destina el primer cap&iacute;tulo a instrumentos de observaci&oacute;n  microsc&oacute;pica, el segundo a micr&oacute;tomos, el tercero a m&eacute;todos  histol&oacute;gicos y su clasificaci&oacute;n y los dos &uacute;ltimos a reactivos.  El libro resume y simplifica todos los procesos y maneras de uso m&aacute;s corriente  a que recurre el micr&oacute;grafo especializado en materias de laboratorio de  histolog&iacute;a normal y patol&oacute;gica y algunas nociones de embriolog&iacute;a  y bacteriolog&iacute;a.    <br> </p>    <p>En 1945 se le nombra instructor t&eacute;cnico  y comienza a impartir las clases te&oacute;rico-pr&aacute;cticas, junto con los  profesores agregados de las dos asignaturas de la c&aacute;tedra, en las Escuelas  de Medicina, Cirug&iacute;a Dental y Medicina Veterinaria.<span class="superscript">15</span>  Es en estas funciones que lo conozco en el curso 1953-1954 y puedo dejar testimonio  de su dicci&oacute;n clara, su exposici&oacute;n pausada y precisa, sus amplios  conocimientos que le permit&iacute;an evacuar con seguridad cuantas dudas aparecieran  en el alumnado y su habilidad t&eacute;cnica demostrada en la calidad de las preparaciones.  Lo recuerdo tambi&eacute;n en las clases te&oacute;ricas, sentado en el estrado  del Anfiteatro Dr. <i>Luis Ortega Bola&ntilde;os</i> del Edificio Aball&iacute;,  cuando acompa&ntilde;aba al doctor <i>Vieta </i>y este manejando sus tizas de  colores con gran habilidad iba dibujando el tejido que explicaba y se volv&iacute;a  hacia donde estaba <i>Monteros</i> y lo interrogaba sobre el nombre de uno de  los tantos autores que citaba y el ayudante y disc&iacute;pulo con exactitud siempre  se lo recordaba.    <br> </p>    <p>En 1947 publica cuatro art&iacute;culos que dicen  mucho de su amplia cultura en la rama de la medicina que ense&ntilde;aba: <i>Ciclo  vital de la c&eacute;lula</i>, en la revista Universidad de La Habana; <i>Filogenia</i>.  <i>Origen del protoplasma</i>, en la Revista del Colegio Bernardo Valdivieso;  <i>Inmortalidad de la materia</i> e <i>Historia de la c&eacute;lula</i>, pero  todos no son m&aacute;s que peque&ntilde;os desprendimientos de una obra de altos  vuelos que daba ya sus frutos a la publicidad, <i>Citolog&iacute;a</i>, voluminoso  tratado terminado poco despu&eacute;s, que yo tuve en mis manos en varias ocasiones,  que nunca pudo dar a la imprenta y del que me dec&iacute;a que a&uacute;n cuando  no pudiera verlo impreso, el libro le beneficiaba, pues lo obligaba a mantenerse  al d&iacute;a en la materia, por la necesidad de actualizarlo anualmente.    <br>  </p>    <p>Otro a&ntilde;o importante en su labor cient&iacute;fica lo fue 1950 en  el que public&oacute; <i>Monograf&iacute;a del microscopio</i>, aparecida en La  revista Bohemia, acabado ensayo en el que recoge el desarrollo hist&oacute;rico  de la microscopia con sus grandes figuras y comienza un trabajo, de paciencia  benedictina, que lo convertir&aacute; en un verdadero erudito en las materias  de su c&aacute;tedra, como lo fue su <i>Diccionario de Histolog&iacute;a y Embriolog&iacute;a</i>,  proyectado en dos gruesos tomos, para el que hab&iacute;a reunido siete a&ntilde;os  despu&eacute;s 30 000 t&eacute;rminos fichados<span class="superscript">16</span>  y en 1966, ascend&iacute;an a cerca de 35 000.<span class="superscript">17</span>  Todo lo cual conservaba en un mueble tarjetero, junto a su peque&ntilde;o bureau  adornado con un cr&aacute;neo humano, a un costado del laboratorio de la c&aacute;tedra.    <br>  </p>    <p>En 1953 da a la estampa su ensayo <i>Origen de la vida</i>, en el que recoge  todas las hip&oacute;tesis, antiguas y modernas, sobre tan debatido tema y dos  a&ntilde;os despu&eacute;s publica su libro m&aacute;s importante, <i>Vida de  Cajal</i>. <i>S&iacute;ntesis y perpetuaci&oacute;n del Genio de las Espa&ntilde;as</i>,  que comentaremos m&aacute;s adelante, con el que completa su obra en la c&aacute;tedra  y al a&ntilde;o siguiente da a la publicidad el interesante art&iacute;culo <i>Los  eximios hist&oacute;logos de Montpellier, en el que biograf&iacute;a brevemente  a los profesores Jean Turchini, Granel y Vialleton</i>.    <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>No es extra&ntilde;o  que con esta obra cient&iacute;fica, la m&aacute;s numerosa producida en la antigua  c&aacute;tedra y sus a&ntilde;os de experiencia docente, a pesar de no ser graduado  universitario se aprobara por la Junta de Gobierno de la Facultad de Medicina  su expediente, presentado en mayo de 1961,<span class="superscript">18</span>  para optar en concurso por una de las tres plazas vacantes de profesor del ya  entonces Sub-Departamento de Histolog&iacute;a Normal y Embriolog&iacute;a y se  ratificara su nombramiento de Profesor Auxiliar por la Junta de Gobierno de la  Universidad de La Habana.    <br> </p>    <p>Quedaba as&iacute; convertido <i>Monteros  Valdivieso</i>, &uacute;nico docente que permaneci&oacute; fiel a la Revoluci&oacute;n  en la c&aacute;tedra, como el primer profesor no m&eacute;dico ni graduado universitario  de la Facultad de Medicina de la Universidad de La Habana, desde su fundaci&oacute;n  en 1728. Un a&ntilde;o despu&eacute;s (1962) era de los profesores fundadores  del Instituto de Ciencias B&aacute;sicas y Precl&iacute;nicas Victoria de Gir&oacute;n,  perteneciente a la Facultad de Ciencias M&eacute;dicas de la Universidad de La  Habana, en el que permaneci&oacute; hasta su fallecimiento en enero de 1970.</p><h4>Obra  historiogr&aacute;fica    <br> </h4>    <p>Hombre de exquisita sensibilidad a todas las  manifestaciones de la cultura, el profesor <i>Monteros Valdivieso</i> va a desarrollar  una importante obra historiogr&aacute;fica que abarcar&aacute; dos grandes aspectos:  uno, la historia de la medicina y otro, la historia del Ecuador.    <br> </p>    <p>Su  dedicaci&oacute;n a la historia de la medicina le nacer&aacute; muy unida a su  obra cient&iacute;fica en el campo de la histolog&iacute;a normal. En sus art&iacute;culos  <i>Historia de la c&eacute;lula </i>(1947) y<i> Los eximios hist&oacute;logos  de Montpellier </i>(1956) as&iacute; como en sus ensayos <i>Monograf&iacute;a  del microscopio </i>(1950) y <i>Origen de la Vida</i> (1953), se ve no a un cient&iacute;fico  de amplia cultura sino a un verdadero investigador en las fuentes documentales  de la historia m&eacute;dica, lo que dejar&aacute; plenamente demostrado en su  obra mayor <i>Vida de Cajal</i>. <i>S&iacute;ntesis y perpetuaci&oacute;n del  Genio de las Espa&ntilde;as</i>, Ed. Lex, La Habana, 1955, 430 p&aacute;ginas,  en la que si bien, a mi juicio, culmina su obra como hist&oacute;logo, con ella  se da a conocer como un consumado historiador de la medicina.    <br> </p>    <p>En este  libro<i> Monteros Valdivieso</i> profundiza en todos los aspectos de la vida y  la obra de don <i>Santiago Ram&oacute;n y Cajal</i>. Despierta tal inter&eacute;s  su lectura que no nos llega a abrumar con el torrente de datos que pone a nuestra  disposici&oacute;n y con el que aclara no s&oacute;lo aristas muy particulares  de la vida del sabio, sino tambi&eacute;n la interpretaci&oacute;n del pensamiento  cient&iacute;fico de <i>Cajal </i>que produjo la teor&iacute;a de la polaridad  din&aacute;mica de la neurona (1890-1891) y la teor&iacute;a neurotr&oacute;pica  (1892).    <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Sin duda alguna este libro mereci&oacute; una gran acogida  en Cuba y en Espa&ntilde;a y el propio hijo del sabio -don <i>Jorge Ram&oacute;n</i>  y <i>Fa&ntilde;an&aacute;s</i>- lo consider&oacute; uno de los mejores, entre  los publicados acerca de su progenitor. Pero para nosotros los cubanos la obra  posee algo especial que la llena de cuban&iacute;a y no es precisamente el haber  sido escrita y publicada en La Habana.    <br> </p>    <p>En su cap&iacute;tulo II, titulado  <i>Presencia de Ram&oacute;n</i> y <i>Cajal</i> <i>en Cuba</i> dedica <i>Monteros</i>  sus diez primeras p&aacute;ginas a <i>Mart&iacute;</i> y <i>Cajal </i>y las termina  con estas palabras: &quot;&iexcl;Hosanna Cuba! Con toda humildad va para ti mi  reverente saludo, en la celebraci&oacute;n del Primer Centenario del Nacimiento  de nuestro eximio Jos&eacute; Mart&iacute;&quot;. Para agregar despu&eacute;s,  &quot;la figura m&aacute;s encumbrada y excelsa -por amada, admirada y venerada-  de Cuba y de Am&eacute;rica entera&quot;.    <br> </p>    <p>Este largo y exhaustivo cap&iacute;tulo  lo finaliza con el ep&iacute;grafe <i>El misterio de la voladura del Maine y la  intervenci&oacute;n yanqui </i>(1898), del que trata de justificar su inclusi&oacute;n  en la obra al escribir: &quot;Me he permitido rese&ntilde;ar a vuela pluma la  historia de la intervenci&oacute;n yanqui en la querella hispano-cubana, con el  &uacute;nico fin de se&ntilde;alar el motivo por qu&eacute; el gran <i>Cajal</i>  jam&aacute;s pudo ver con ojos de simpat&iacute;a a la naci&oacute;n norteamericana&quot;,  pero que dice mucho del pensamiento antiimperialista de <i>Monteros</i> y de su  amor por la naci&oacute;n que hab&iacute;a adoptado como la suya y todo ello expresado  en plena sangrienta dictadura del general <i>Fulgencio Batista</i>.    <br> </p>    <p>Por  estos a&ntilde;os recopila datos con la intenci&oacute;n de escribir sobre otros  ocho grandes m&eacute;dicos, entre los que citaba a <i>Arnau de</i> <i>Vilanova</i>  (1235-1315), m&eacute;dico catal&aacute;n, representante de la escuela de Montpellier  a quien estudiaba en sus conflictos con el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisici&oacute;n,  tema este que apasionaba a <i>Monteros</i>; <i>Francoise Rabelais </i>(&iquest;1494?-1553),  humanista benedictino, autor inmortal de <i>Gargant&uacute;a </i>y <i>Pantagruel</i>,  que <i>Monteros</i> investigaba como m&eacute;dico, profesor de anatom&iacute;a  y traductor al lat&iacute;n de los Aforismos de Hip&oacute;crates; <i>Ren&eacute;  Th&eacute;ophile Laennec</i> (1781-1826), famoso profesor de medicina cl&iacute;nica  de La Charite, inventor del estetoscopio, que al profesor ecuatoriano le interesaba  m&aacute;s como el genio que estableci&oacute; la unidad etiol&oacute;gica de  la tuberculosis en sus diferentes formas y localizaciones, tanto en el pulm&oacute;n  como en la piel; pero de todos estos proyectos ver&iacute;a hecho realidad el  que quiz&aacute;s m&aacute;s le interesaba y que titul&oacute;<i> Joaqu&iacute;n  Albarr&aacute;n</i>. <i>Genial</i> <i>art&iacute;fice de la Urolog&iacute;a</i>,  Emp. Consol. Artes Gr&aacute;ficas, La Habana, 1963, 197 p&aacute;ginas, libro  en colaboraci&oacute;n con el m&eacute;dico catal&aacute;n doctor <i>Jean Paul&iacute;s  Pag&eacute;s</i>, el cual aport&oacute; a la obra informaci&oacute;n precisa sobre  la permanencia del genial m&eacute;dico cubano-franc&eacute;s en Barcelona y Par&iacute;s,  pero totalmente escrita por<i> Monteros</i>.    <br> </p>    <p>En el volumen se sigue  una metodolog&iacute;a en su redacci&oacute;n muy semejante a la de <i>Vida de  Cajal</i>, pero m&aacute;s breve, aunque con la misma exhaustiva documentaci&oacute;n.  Es sin lugar a dudas el gran libro cubano sobre el Maestro de Par&iacute;s y recibi&oacute;  Primer Premio en el Concurso Centenario del Nacimiento de Albarr&aacute;n concedido  por el Municipio de Sagua la Grande, cuna del sabio, el 9 de mayo de 1960. Vio  la luz como publicaci&oacute;n del Museo Hist&oacute;rico de las Ciencias M&eacute;dicas  &quot;Carlos J. Finlay&quot;, con pr&oacute;logo del entonces director y fundador  de dicha instituci&oacute;n doctor <i>Jos&eacute; L&oacute;pez S&aacute;nchez</i>,  autor de obra capital en la historiograf&iacute;a m&eacute;dica cubana y gran  amigo del profesor <i>Monteros</i>.    <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Un anticipo de este libro nos lo  dar&iacute;a en su art&iacute;culo <i>Boceto biogr&aacute;fico de Joaqu&iacute;n  Albarr&aacute;n</i>. <i>Magno ur&oacute;logo cubano, en el Centenario de su Natividad</i>,<span class="superscript">19</span>  aparecido en el Bolet&iacute;n del Colegio M&eacute;dico de La Habana, un mes  antes de que se le concediera el citado premio.    <br> </p>    <p>De su colaboraci&oacute;n  con el doctor <i>Paul&iacute;s Pag&eacute;s</i> surgi&oacute; otro importante  aunque breve estudio, <i>Mateo Orfila</i>: <i>creador de la Toxicolog&iacute;a</i>,  publicado en Espa&ntilde;a en 1958.    <br> </p>    <p>Si destacada es su labor como historiador  m&eacute;dico no menos lo es como historiador del Ecuador y en ambas vertientes  de su obra historiogr&aacute;fica es la biograf&iacute;a el g&eacute;nero que  domina, aunque en la segunda el ensayo sobre temas no biogr&aacute;ficos alcanza  tambi&eacute;n gran calidad.    <br> </p>    <p>En 1946 publica su primer ensayo que titula  <i>Estampas del Ecuador</i>, al que sigue dos a&ntilde;os despu&eacute;s <i>Pedro  Vicente</i> <i>Maldonado</i>, art&iacute;culo en el bicentenario de la muerte  del sabio ge&oacute;grafo ecuatoriano, colaborador de <i>Carlos Mar&iacute;a de  la</i> <i>Condamine</i>, ambos aparecidos en la Revista de los Andes y en 1950  sus dos extensos art&iacute;culos <i>El volcanismo en el</i> <i>Ecuador</i>, revista  Bohemia de La Habana, en el que sorprende por sus conocimientos sobre tema tan  aparentemente alejado de sus preferencias intelectuales y <i>Ecuador, naci&oacute;n  pr&oacute;cer de Hispanoam&eacute;rica</i>, tambi&eacute;n en la Revista de los  Andes.    <br> </p>    <p>Este &uacute;ltimo a&ntilde;o publica, adem&aacute;s, su art&iacute;culo  <i>Biograf&iacute;a de la Beata Marianita de Jes&uacute;s</i>, la Azucena de Quito  (1618-1645), a quien el Papa Pio XII acababa de canonizar como segunda Santa de  Am&eacute;rica, la primera lo hab&iacute;a sido Santa Rosa de Lima (1586-1617),  Patrona del Nuevo Mundo, con la que se asegura ten&iacute;a la quite&ntilde;a  lazos de parentesco por la l&iacute;nea paterna.    <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Este art&iacute;culo  ser&aacute; como un bot&oacute;n de muestra de su formidable ensayo <i>Silueta  del Cristianismo en el Ecuador Colonial</i>,<span class="superscript">20</span>  que vio la luz por primera vez en 1951 en la importante Revista de la Biblioteca  Nacional de La Habana, con extensi&oacute;n de 72 p&aacute;ginas, las que agrupa  en cinco cap&iacute;tulos titulados: <i>Recuento hist&oacute;rico, R&eacute;gimen  a contrapelo. Esclavitud</i>,<i> El religiosismo</i> <i>ecuatoriano</i>, <i>Cultura  laica y religiosa y Misterios donde la l&oacute;gica falla</i>, en los que expone  el desarrollo de la evangelizaci&oacute;n en el Ecuador, con sus errores, aciertos  y grandes figuras, trabajo de sumo inter&eacute;s para los estudiosos de la historia  del cristianismo en el per&iacute;odo colonial sudamericano.     <br> </p>    <p>Una obra  que escribe por estos a&ntilde;os y sobre la que informara en carta de mayo 7  de 1955 a su amigo y pariente ecuatoriano doctor <i>Jos&eacute; Mar&iacute;a Bermeo  Valdivieso</i> cuando refiere: &quot;est&aacute; en prensa, pero no me atrevo  a sacarla hasta tanto no venda lo suficiente de Vida de Cajal, para pagarla&quot;  (Monteros Valdivieso M. Carta dirigida al Dr. Jos&eacute; M. Berneo Valdivieso.  Mayo 7 de 1955. Extracto en Departamento de Histolog&iacute;a del Instituto de  Ciencias B&aacute;sicas y Precl&iacute;nicas Victoria de Gir&oacute;n, La Habana),  y que parece no lleg&oacute; por fin a publicar, es <i>Leyenda p&eacute;rfida</i>,  en la que desarrolla la sugerente tesis del indio como v&iacute;ctima de la filosof&iacute;a  del hombre blanco, contraria a la sostenida por el eminente historiador hispano  don <i>Salvador de Madariaga </i>en su documentado libro <i>Cuadro hist&oacute;rico  de las Indias</i>.     <br> </p>    <p>Uno de los &uacute;ltimos trabajos que conozco  del profesor <i>Monteros Valdivieso</i> es Vicente Rocafuerte y su extraviado  Rasgo imparcial,<span class="superscript">21</span> publicado en la Revista del  Colegio Nacional Vicente Rocafuerte de Guayaquil en 1961 en el que da a conocer  un art&iacute;culo del destacado pol&iacute;tico y escritor guayaquile&ntilde;o  que ocupara la presidencia del Ecuador (1835-1839), en el que refuta uno del doctor  <i>Tom&aacute;s Romay Chac&oacute;n</i>, eminente personalidad cient&iacute;fica  y social cubana, aparecido en el Diario del Gobierno de La Habana de 20 de mayo  de 1820. En su trabajo el profesor <i>Monteros</i> comenta la pol&eacute;mica  suscitada, en la que intervinieron adem&aacute;s el escritor independentista argentino  <i>Jos&eacute; Antonio Miralla</i> y el abogado y poeta cubano <i>Diego</i> <i>Tanco</i>  y <i>Bosmeniel</i>.    <br> </p>    <p>He dejado como comentario final el dedicado a sus  largos a&ntilde;os de estudio sobre esa figura fascinante de la historia pol&iacute;tica  y cient&iacute;fica de Am&eacute;rica, nacido en Ecuador, el doctor <i>Francisco  Javier Eugenio de la Santa Cruz Espejo y Aldaz</i> (1747-1795), conocido tambi&eacute;n  con el nombre aborigen paterno de Chuzhig, que en idioma quechua significa lechuza.    <br>  </p>    <p>Estos estudios van a constituir una verdadera obsesi&oacute;n intelectual  para el profesor ecuatoriano-cubano y dar&aacute;n por resultado la que el llamaba  mi obra querida, que titul&oacute; <i>Eugenio Espejo</i> (<i>Chuzhig</i>). <i>El  Sabio Indio M&eacute;dico Ecuatoriano (Estudio biogr&aacute;fico)</i>, que comprende  tres gruesos tomos.    <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Tal labor de investigaci&oacute;n dio sus primeros  frutos en 1947 cuando en ocasi&oacute;n del bicentenario del nacimiento del precursor  de <i>Louis Pasteur </i>publica el art&iacute;culo <i>Francisco Javier Eugenio  de Santa Cruz Espejo</i>, al que le sigue su trabajo de ingreso en la Sociedad  Cubana de Historia de la Medicina: <i>Eugenio Espejo y su historia sobre las viruelas</i>,<span class="superscript">22</span>  presentado el 20 de noviembre de 1957, en el que deja ver claramente los valores  de la obra futura, lo que mereci&oacute; que el periodista oficial de la Universidad  de La Habana, <i>Mariano Grau Mir&oacute;</i>, le hiciera una entrevista aparecida  en el peri&oacute;dico El Mundo y en la revista Vida Universitaria.    <br> </p>    <p>Un  a&ntilde;o despu&eacute;s da a la estampa en la Revista M&eacute;dica Cubana el  cap&iacute;tulo III de la obra, titulado La S&iacute;filis: origen e historia  (algunos apuntes compilados),<span class="superscript">23 </span>que desborda  erudici&oacute;n y rigor metodol&oacute;gico a lo largo de sus cuarenta p&aacute;ginas.    <br>  </p>    <p>A finales del a&ntilde;o 1958 por su situaci&oacute;n pol&iacute;tica -la  Universidad de La Habana hab&iacute;a suspendido sus actividades docentes indefinidamente  desde diciembre de 1956 por la guerra civil que sufr&iacute;a el pa&iacute;s-  , el profesor <i>Monteros</i>, enemigo confeso de la dictadura del general <i>Batista</i>,  tuvo que viajar a Ecuador, donde permaneci&oacute; hasta el triunfo revolucionario.    <br>  </p>    <p>En este, su segundo viaje al pa&iacute;s natal despu&eacute;s de establecido  en Cuba, va a vivir una gran experiencia que ser&aacute; de capital importancia  para su obra, entonces ya casi terminada, como fue el hallazgo de seis importantes  documentos del doctor <i>Espejo </i>el 5 de enero de 1959 en la biblioteca de  la Casa de la Cultura Ecuatoriana, N&uacute;cleo de Azuay, en la ciudad de Cuenca,  lo que hizo que a su regreso a Cuba tuviera que rehacer varios cap&iacute;tulos  de la obra. Este hallazgo me lo cont&oacute; muy alborozado en el Hospital Universitario  General &quot;Calixto Garc&iacute;a&quot; y lo refiere en detalles en su art&iacute;culo  <i>Eugenio Espejo</i>, m&eacute;dico colonial quite&ntilde;o,<span class="superscript">24</span>  que vio la luz en la Revista M&eacute;dica Cubana, en su n&uacute;mero de octubre  de 1959.     <br> </p>    <p>Cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s publica en <i>Mediod&iacute;a</i>,  Cuadernos de Literatura y Artes, de su ciudad natal Loja, el cap&iacute;tulo XII  de la obra, con el t&iacute;tulo &quot;Espejo bacteri&oacute;logo&quot;,<span class="superscript">25</span>  rebosante de erudici&oacute;n como el cap&iacute;tulo III dado a conocer en Cuba  en 1958 y un lustro m&aacute;s tarde aparece su estudio <i>Eugenio Espejo</i>,  <i>propulsor de la medicina en Ecuador colonial (1747-1795)</i>, en el voluminoso  libro<i> Ensayos Cient&iacute;ficos escritos en homenaje a</i> <i>Tom&aacute;s  Romay</i>,<span class="superscript">26</span> editado por el doctor <i>Jos&eacute;  L&oacute;pez S&aacute;nchez</i> (1968), con retrato y firma del doctor <i>Espejo</i>  y que es el &uacute;ltimo trabajo que conozco del profesor <i>Monteros</i>.    <br>  </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El ingeniero <i>Leopoldo V</i>. <i>Palacios Rom&aacute;n</i> en su art&iacute;culo  <i>Un lojano en La Habana</i>,<span class="superscript">27</span> publicado en  Loja en 1989, asegura que la obra terminada fue enviada por su autor en 1964 al  doctor <i>C&eacute;sar Ayora</i>, en Ecuador, con el encargo de gestionar su publicaci&oacute;n  y de que escribiera el pr&oacute;logo el doctor <i>Manuel Agust&iacute;n Aguirre</i>,  su viejo compa&ntilde;ero en el Partido Socialista Ecuatoriano.</p><h4>Sus &uacute;ltimos  a&ntilde;os    <br> </h4>    <p>No se por qu&eacute; se ha dicho y repetido que <i>Monteros  Valdivieso</i> pas&oacute; sus &uacute;ltimos a&ntilde;os en soledad. Yo dir&iacute;a  que disfrut&oacute; siempre su privacidad y de ella surgi&oacute; su obra cient&iacute;fica  e historiogr&aacute;fica.    <br> </p>    <p>Bohemio por excelencia desde su juventud  en Loja, continu&oacute; como tal en La Habana, la mayor parte de su estancia  en la casa de hu&eacute;spedes de la calle I n&uacute;mero 401 esquina a 19, en  la c&eacute;ntrica barriada del Vedado, a tres cuadras de la antigua Facultad  de Medicina, frente al busto de <i>V&iacute;ctor Hugo</i>, en el parque del mismo  nombre.    <br> </p>    <p>Por la calle 19, un costado de la casa queda frente al convento  e iglesia de San Juan de Letr&aacute;n, sede en Cuba de la Orden de Predicadores  o Dominicos, fundadores de su querida Universidad de La Habana y animadores, en  el pasado, del Tribunal del Santo Oficio de la Inquisici&oacute;n, tema muy estudiado  por <i>Monteros</i>, por lo que quiz&aacute;s guard&oacute; siempre muy buenas  relaciones con sus miembros, sobre todo con su Superior Provincial el culto latinista  fray <i>Domingo Romero</i>.    <br> </p>    <p>&Eacute;l, que nunca se preocup&oacute;  de t&iacute;tulos, ni grados docentes, ni condecoraciones, como hombre superior  que era en realidad, acept&oacute; con satisfacci&oacute;n que las nuevas autoridades  universitarias revolucionarias le reconocieran el grado docente de Profesor Auxiliar,  que hab&iacute;a m&aacute;s que ganado con su obra cient&iacute;fica y su labor  en la ense&ntilde;anza superior de m&aacute;s de un cuarto de siglo, pasando por  alto su falta de t&iacute;tulo universitario, como se har&iacute;a en otras Facultades  de la Universidad con grandes figuras de la cultura cubana como el novelista <i>Alejo  Carpentier</i>, el historiador <i>Jos&eacute; Luciano Franco</i> y el poeta<i>  Andr&eacute;s N&uacute;&ntilde;ez Olano</i>.    <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En el Instituto de Ciencias  B&aacute;sicas y Precl&iacute;nicas Victoria de Gir&oacute;n, de la Facultad de  Ciencias M&eacute;dicas, de la Universidad de La Habana, trabaj&oacute; sus &uacute;ltimos  a&ntilde;os rodeado del cari&ntilde;o de los j&oacute;venes profesores, todos  sus antiguos alumnos y de las nuevas generaciones de estudiantes de medicina,  numeros&iacute;simas ahora ante las necesidades de justicia social en salud, de  un pa&iacute;s en revoluci&oacute;n.    <br> </p>    <p>Luego de haber sido intervenido  quir&uacute;rgicamente de un adenocarcinoma prost&aacute;tico en el pabell&oacute;n  &quot;Albarr&aacute;n&quot; de su querido Hospital Universitario General &quot;Calixto  Garc&iacute;a&quot;, y de padecer las complicaciones de su antigua diabetes, siempre  maltratada por los gustos de su vida bohemia, falleci&oacute; en ese lugar el  23 de enero de 1970.    <br> </p>    <p>Acompa&ntilde;ado de un peque&ntilde;o grupo de  sus m&aacute;s &iacute;ntimos amigos, como ha recordado el periodista y poeta  <i>Fernando G</i>. <i>Campoamor</i>, en una tarde nublada y lluviosa, como en  la que sali&oacute; de Loja en 1929, bajaba a la tumba en el Cementerio Crist&oacute;bal  Col&oacute;n de La Habana, despedido por la palabra precisa y justiciera de quien  mejor pod&iacute;a valorar sus m&eacute;ritos cient&iacute;ficos y su vida &uacute;til,  el historiador m&eacute;dico doctor <i>Jos&eacute; L&oacute;pez S&aacute;nchez</i>,  uno de sus grandes amigos.    <br> </p>    <p>Seguro estoy que la posteridad ser&aacute;  ben&eacute;vola con el recuerdo de <i>Manuel Ignacio Monteros Valdivieso</i>.  Sus obras in&eacute;ditas alg&uacute;n d&iacute;a ser&aacute;n publicadas por  el empe&ntilde;o de ecuatorianos y cubanos y sus restos descansar&aacute;n en  su lejana y querida tierra de Loja.    <br> </p><h4>Referencias bibliogr&aacute;ficas    <br>  </h4>    <!-- ref --><P> 1. Cuba. Ministerio de Justicia. Certificado de defunci&oacute;n del  Sr. Manuel Ignacio Monteros Valdivieso. Registro del Estado Civil de La Habana.  Secci&oacute;n de Defunciones. Tomo 164. Folio 240. Inscripci&oacute;n 240. (Fecha  de fallecimiento Enero 23 de 1970, 11 pm). (Copia en el Departamento de Histolog&iacute;a  del Instituto de Ciencias B&aacute;sicas y Precl&iacute;nicas Victoria de Gir&oacute;n.  La Habana).<!-- ref --><P> 2. Wolf T. Ecuador. En: Jackson WM, ed. Nueva Geograf&iacute;a  Universal. Los pa&iacute;ses y las razas. Ed. ilus. T 18. Madrid. p. 365-482.<!-- ref --><P>  3. Ecuador. En: Almanaque Mundial. M&eacute;xico D.F.: Procoelsa; 1998. p. 256-259.<!-- ref --><P>  4. La Habana. Universidad. Archivo Hist&oacute;rico. Expediente de Estudiante  No. 16269.<!-- ref --><P> 5. Serrano Masache GA. Manuel Ignacio Monteros Valdivieso. En:  Prosas silentes. 2 Parte. Loja: Editorial Universitaria, 1986. p. 162-178.<!-- ref --><P>  6. Campoamor FG. Monteros Valdivieso. Bohemia. Febrero 13 de 1970. p. 55.<!-- ref --><P>  7. Alderegu&iacute;a Lima G. De mis recuerdos. Cuad Hist Sal Pub 1984;(68):172-183.<!-- ref --><P>  8. Delgado Garc&iacute;a G. Historia de la ense&ntilde;anza superior de la medicina  en Cuba. 1726-1900. La Habana: Editorial Ciencias M&eacute;dicas; 1990. p. 320.<!-- ref --><P>  9. La Habana. Universidad. Memoria Anuario correspondiente al curso 1901 a 1902.  La Habana: Papeler&iacute;a Rambla, Bouza; 1903.<!-- ref --><P> 10. _____. Memoria Anuario  correspondiente al curso 1924 a 1925. La Habana: Papeler&iacute;a Rambla, Bouza;  1926.<!-- ref --><P> 11. ______. Archivo Hist&oacute;rico. Exped. Adm. No. 183.<!-- ref --><P>  12. Delgado Garc&iacute;a G. Un tratado cubano de histolog&iacute;a normal en  el siglo XIX. Resumed 1995;8(2):64-66.<!-- ref --><P> 13. La Habana. Universidad. Archivo  Hist&oacute;rico. Exped. Est. No. 4863.<!-- ref --><P> 14. _____. Archivo Hist&oacute;rico.  Exped. Adm. No. 9497.<!-- ref --><P> 15. Monteros Valdivieso MI. Carta dirigida al Dr.  Jos&eacute; M. Bermeo Valdivieso. Cr&oacute;nica Septiembre 6 de 1955. En: Bermeo  Valdivieso JM. Semblanza de Manuel Ignacio Monteros Valdivieso. Loja-Ecuador.  1973.<!-- ref --><P> 16. Grau Miro M. Fue &quot;El Indio&quot;, Eugenio Espejo precursor  de Pasteur. El Mundo 1957;(dic 1):A-13.<!-- ref --><P> 17. Campoamor FG. Monteros Valdivieso.  Ecuador lejano y cercano. Bohemia. Abril 15 de 1966. p. 51-53.<!-- ref --><P> 18. Monteros  Valdivieso, MI. Declaraci&oacute;n Jurada. En: La Habana. Universidad. Archivo  Hist&oacute;rico. Exped. Est. No. 16269. <!-- ref --><P> 19. _____. Boceto biogr&aacute;fico  de Joaqu&iacute;n Albarr&aacute;n. Magno ur&oacute;logo cubano, en el Centenario  de su Natividad. Bol Col Med Habana. 1960;11(4):113-121.<!-- ref --><P> 20. _____. Silueta  del Cristianismo en el Ecuador Colonial. Rev Bibl Nac 1951;2(3):113-184.<!-- ref --><P>  21. _____. Vicente Rocafuerte y su extraviado &quot;Rasgo imparcial&quot;. Rev  Col Nac Vicente Rocafuerte. 1961;68:228-244.<!-- ref --><P> 22. _____. Eugenio Espejo  y su historia sobre las viruelas. Rev Soc Cub Hist Med 1958;1(3):17-31.<!-- ref --><P>  23. _____. La S&iacute;filis. Origen e historia (Algunos apuntes compilados).  Rev Cubana Med 1958;69(12):521-559.<!-- ref --><P> 24. _____. Eugenio Espejo, m&eacute;dico  colonial quite&ntilde;o. Rev Cubana Med 1959;70(10):480-484.<!-- ref --><P> 25. _____.  Espejo bacteri&oacute;logo. Mediod&iacute;a. Cuad Lit Arte. 1963;13:10-32.<!-- ref --><P>  26. _____. Eugenio Espejo, propulsor de la medicina en Ecuador colonial. En: L&oacute;pez  S&aacute;nchez J. Ensayos Cient&iacute;ficos escritos en homenaje a Tom&aacute;s  Romay. La Habana: Instituto del Libro; 1968. p. 143-154.<!-- ref --><P> 27. Palacios Rom&aacute;n  LV. Un lojano en La Habana. Rev Cr&oacute;nica. Noviembre 1 de 1989. <p>Recibido:  6 de diciembre de 2004. Aprobado: 15 de febrero de 2005.    <br> <i>Gregorio Delgado  Garc&iacute;a</i>. E-mail: <a href="mailto:gregodg@infomed.sld.cu ">gregodg@infomed.sld.cu  </a></p>    <p><a href="#titulo">*Conferencia le&iacute;da en el Sal&oacute;n de Actos  de la Sede en La Habana de la OPS-OMS el 16 de octubre de 1998.</a><a name="asterisco1"></a></p>    <p><span class="superscript"><a href="#autor">1</a></span><a href="#autor">Historiador  M&eacute;dico del Ministerio de Salud P&uacute;blica.</a><a name="cargo"></a>  </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[ ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<nlm-citation citation-type="book">
<collab>Ministerio de Justicia</collab>
<source><![CDATA[Certificado de defunción del Sr. Manuel Ignacio Monteros Valdivieso]]></source>
<year></year>
<publisher-name><![CDATA[Registro del Estado Civil de La Habana]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Wolf]]></surname>
<given-names><![CDATA[T]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Ecuador]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Jackson]]></surname>
<given-names><![CDATA[WM]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Nueva Geografía Universal: Los países y las razas]]></source>
<year></year>
<page-range>365-482</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<nlm-citation citation-type="">
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Ecuador]]></article-title>
<source><![CDATA[Almanaque Mundial]]></source>
<year>1998</year>
<page-range>256-259</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<nlm-citation citation-type="">
<collab>Universidad</collab>
<source><![CDATA[Archivo Histórico]]></source>
<year></year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Serrano Masache]]></surname>
<given-names><![CDATA[GA]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Manuel Ignacio Monteros Valdivieso]]></article-title>
<source><![CDATA[Prosas silentes]]></source>
<year>1986</year>
<page-range>162-178</page-range><publisher-name><![CDATA[Editorial Universitaria]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Campoamor]]></surname>
<given-names><![CDATA[FG]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Monteros Valdivieso]]></source>
<year>1970</year>
<page-range>55</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Aldereguía Lima]]></surname>
<given-names><![CDATA[G]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[De mis recuerdos]]></article-title>
<source><![CDATA[Cuad Hist Sal Pub]]></source>
<year>1984</year>
<numero>68</numero>
<issue>68</issue>
<page-range>172-183</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B8">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Delgado García]]></surname>
<given-names><![CDATA[G]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Historia de la enseñanza superior de la medicina en Cuba: 1726-1900]]></source>
<year>1990</year>
<page-range>320</page-range><publisher-name><![CDATA[Editorial Ciencias Médicas]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B9">
<nlm-citation citation-type="book">
<collab>Universidad</collab>
<source><![CDATA[Memoria Anuario correspondiente al curso 1901 a 1902]]></source>
<year>1903</year>
<publisher-name><![CDATA[Papelería Rambla]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B10">
<nlm-citation citation-type="book">
<source><![CDATA[Memoria Anuario correspondiente al curso 1924 a 1925]]></source>
<year>1926</year>
<publisher-name><![CDATA[Papelería Rambla]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B11">
<nlm-citation citation-type="">
<source><![CDATA[Archivo Histórico]]></source>
<year></year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B12">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Delgado García]]></surname>
<given-names><![CDATA[G]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Un tratado cubano de histología normal en el siglo XIX]]></article-title>
<source><![CDATA[Resumed]]></source>
<year>1995</year>
<volume>8</volume>
<numero>2</numero>
<issue>2</issue>
<page-range>64-66</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B13">
<nlm-citation citation-type="">
<collab>Universidad</collab>
<source><![CDATA[Archivo Histórico]]></source>
<year></year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B14">
<nlm-citation citation-type="">
<source><![CDATA[Archivo Histórico]]></source>
<year></year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B15">
<nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Monteros Valdivieso]]></surname>
<given-names><![CDATA[MI]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Carta dirigida al Dr. José M. Bermeo Valdivieso]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Bermeo Valdivieso]]></surname>
<given-names><![CDATA[JM]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Semblanza de Manuel Ignacio Monteros Valdivieso]]></source>
<year>1973</year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B16">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Grau Miro]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Fue "El Indio", Eugenio Espejo precursor de Pasteur]]></article-title>
<source><![CDATA[El Mundo]]></source>
<year>1957</year>
<numero>1</numero>
<issue>1</issue>
<page-range>A-13</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B17">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Campoamor]]></surname>
<given-names><![CDATA[FG]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Monteros Valdivieso: Ecuador lejano y cercano]]></article-title>
<source><![CDATA[Bohemia]]></source>
<year>1966</year>
<page-range>51-53</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B18">
<nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Monteros Valdivieso]]></surname>
<given-names><![CDATA[MI]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Declaración Jurada]]></article-title>
<source><![CDATA[Archivo Histórico]]></source>
<year></year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B19">
<nlm-citation citation-type="journal">
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Boceto biográfico de Joaquín Albarrán: Magno urólogo cubano, en el Centenario de su Natividad]]></article-title>
<source><![CDATA[Bol Col Med Habana]]></source>
<year>1960</year>
<volume>11</volume>
<numero>4</numero>
<issue>4</issue>
<page-range>113-121</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B20">
<nlm-citation citation-type="journal">
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Silueta del Cristianismo en el Ecuador Colonial]]></article-title>
<source><![CDATA[Rev Bibl Nac]]></source>
<year>1951</year>
<volume>2</volume>
<numero>3</numero>
<issue>3</issue>
<page-range>113-184</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B21">
<nlm-citation citation-type="journal">
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Vicente Rocafuerte y su extraviado "Rasgo imparcial]]></article-title>
<source><![CDATA[Rev Col Nac Vicente Rocafuerte]]></source>
<year>1961</year>
<volume>68</volume>
<page-range>228-244</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B22">
<nlm-citation citation-type="journal">
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Eugenio Espejo y su historia sobre las viruelas]]></article-title>
<source><![CDATA[Rev Soc Cub Hist Med]]></source>
<year>1958</year>
<volume>1</volume>
<numero>3</numero>
<issue>3</issue>
<page-range>17-31</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B23">
<nlm-citation citation-type="journal">
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La Sífilis: Origen e historia (Algunos apuntes compilados)]]></article-title>
<source><![CDATA[Rev Cubana Med]]></source>
<year>1958</year>
<volume>69</volume>
<numero>12</numero>
<issue>12</issue>
<page-range>521-559</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B24">
<nlm-citation citation-type="journal">
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Eugenio Espejo, médico colonial quiteño]]></article-title>
<source><![CDATA[Rev Cubana Med]]></source>
<year>1959</year>
<volume>70</volume>
<numero>10</numero>
<issue>10</issue>
<page-range>480-484</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B25">
<nlm-citation citation-type="journal">
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Espejo bacteriólogo: Mediodía]]></article-title>
<source><![CDATA[Cuad Lit Arte]]></source>
<year>1963</year>
<volume>13</volume>
<page-range>10-32</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B26">
<nlm-citation citation-type="book">
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Eugenio Espejo, propulsor de la medicina en Ecuador colonial]]></article-title>
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[López Sánchez]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Ensayos Científicos escritos en homenaje a Tomás Romay]]></source>
<year>1968</year>
<page-range>143-154</page-range><publisher-name><![CDATA[Instituto del Libro]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B27">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Palacios Román]]></surname>
<given-names><![CDATA[LV]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Un lojano en La Habana]]></article-title>
<source><![CDATA[Rev Crónica]]></source>
<year>1989</year>
</nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
