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<institution><![CDATA[,Universidad de Buenos Aires. Argentina  ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[ <p>Centro de Divulgaci&oacute;n. Facultad de Farmacia y Bioqu&iacute;mica. Universidad  de Buenos Aires. Argentina </p><h2>La revoluci&oacute;n houssayana</h2>    <p><a href="#cargo">Ariel  Barrios Medina<span class="superscript">1</span></a><span class="superscript"><a name="autor"></a></span></p>    <p>El  astr&oacute;nomo escruta a los astros en el curso de sus trayectos celestes, as&iacute;  como el histori&oacute;grafo a los h&eacute;roes en el de sus vidas terrestres.  El curso de la vida en que fue argentinizada la ciencia biom&eacute;dica europea,  la revoluci&oacute;n houssayana, est&aacute; engranada en el sistema psicosocial  de tres generaciones de m&eacute;dicos -el epidemi&oacute;logo cl&iacute;nico  <i>Jos&eacute; Penna</i> (1855-1919), quien medicaliz&oacute; a la sociedad argentina;  el fisi&oacute;logo <i>Bernardo A. Houssay</i> (1887-1971), quien argentiniz&oacute;  a la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica; el revolucionario <i>Ernesto Guevara</i>  (1928-1967) quien procur&oacute; la emancipaci&oacute;n pol&iacute;tica mediante  la ciencia social- cuya continuidad est&aacute; fundada en la condena de la generaci&oacute;n  adulta por la generaci&oacute;n juvenil (Verurteilung).     <br> </p>    <p>La historiograf&iacute;a  designa revoluci&oacute;n a la discontinuidad en el curso de la vida de los h&eacute;roes.  Pero, al escrutar la revoluci&oacute;n houssayana, el per&iacute;odo signado por  el esfuerzo de quien argentiniz&oacute; la inteligencia cient&iacute;fica europea,  comprobamos que nuestro h&eacute;roe particip&oacute; en el proceso evolutivo  de la humanidad recorriendo el camino de su propia vida tal como el planeta gira  en torno del astro central rotando alrededor del propio eje. </p>    <p>La revoluci&oacute;n  houssayana, el ciclo vital de <i>Houssay</i>, fue parte del proceso evolutivo  de la sociedad argentina que acaeci&oacute; imbricada en un sistema psicosocial  de tres generaciones de m&eacute;dicos -<i>Jos&eacute; Penna</i> (1855-1919),  <i>Bernardo Alberto Houssay</i> (1887-1971), <i>Ernesto Guevara</i> (1928-1968)-  cuya continuidad est&aacute; asentada en el juicio condenatorio (<i>Verurteilung</i>)  que la generaci&oacute;n juvenil levant&oacute; contra la generaci&oacute;n adulta.  Ese juicio condenatorio que expresaba la crisis de identidad personal de la generaci&oacute;n  juvenil, provoc&oacute; una crisis de legitimidad social encarnando una lucha  concreta revelada por el movimiento hist&oacute;rico real y liberando los impulsos  hacia las formas superiores de convivencia que hab&iacute;an madurado en esa sociedad.    <br>  </p>    <p>La primera de las revoluciones de ese sistema psicosocial fue la de J<i>os&eacute;  Penna </i>quien, tras aprobar el bachillerato trabajando en una herrer&iacute;a,  ya que el padre carec&iacute;a de recursos para subvenir a sus estudios, ingres&oacute;,  en 1873, a una renovada Facultad de Medicina. Iniciada en 1871, la renovaci&oacute;n  fue originada por la rebeli&oacute;n de los estudiantes quienes fundaron un peri&oacute;dico  dirigido por el estudiante de medicina, <i>Jos&eacute; Mar&iacute;a Ramos Mej&iacute;a</i>,  cuya cr&iacute;tica a los acad&eacute;micos le vali&oacute; la suspensi&oacute;n  de la matr&iacute;cula universitaria.     <br> </p>    <p>Esa juventud intelectualmente  inquieta de la facultad de medicina institucionaliz&oacute; su cr&iacute;tica  fundando, en junio de 1875, el C&iacute;rculo M&eacute;dico Argentino para crear  una escuela libre de ciencias m&eacute;dicas que contribuyese al engrandecimiento  de la ciencia moderna. En el primer n&uacute;mero de los Anales del C&iacute;rculo  M&eacute;dico Argentino, el estudiante de medicina <i>Jos&eacute; Penna</i> public&oacute;  detalladas historias cl&iacute;nicas, una novedad m&eacute;dica en el Buenos Aires  de aquellos a&ntilde;os, que los contempor&aacute;neos consideraron modelos. En  1879, su tesis doctoral fue un concienzudo ejercicio de la cl&iacute;nica y la  anatom&iacute;a patol&oacute;gica de la enfermedad de Bright para cuyos resultados  experimentales utiliz&oacute; perros, cuyo jefe en el hospital expuls&oacute;  a la calle sin comprender el objeto.     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p>En 1882, <i>Penna</i> acept&oacute;  el ofrecimiento del flamante presidente de la Asistencia P&uacute;blica, su amigo  <i>Ramos Mej&iacute;a</i>, de dirigir una casa para enfermos de viruela, que llamara  Casa de Aislamiento: &quot;Morir contagiado por la viruela o por otra enfermedad  me da lo mismo&quot;. <i>Penna</i> convirti&oacute; la Casa de Aislamiento en  su hogar durante semanas o quincenas, para dirigir y controlar personalmente el  cuidado y tratamiento de los enfermos infecciosos. El triunfo de la pulsi&oacute;n  de vida sobre la pulsi&oacute;n de muerte, acrecent&oacute; el <i>ethos</i> terap&eacute;utico  de <i>Penna</i> en un <i>ethos</i> cient&iacute;fico. En 1884, cuando fue designado  profesor suplente de Patolog&iacute;a Interna, dedic&oacute; el curso a las enfermedades  infecto-contagiosas a la luz de las doctrinas y teor&iacute;a para servir y caracterizar  a la medicina nacional emprendiendo la investigaci&oacute;n hist&oacute;rica,  geogr&aacute;fica, cl&iacute;nica y profil&aacute;ctica de las epidemias de viruela  en la Argentina.    <br> </p>    <p>En 1884, el C&iacute;rculo M&eacute;dico Argentino  premi&oacute; con la medalla de oro del Gran Concurso Nacional de Medicina a su  investigaci&oacute;n cuyo lema, <i>Am&eacute;rica inocente</i>, <i>hasta en la  historia m&oacute;rbida la Europa te calumnia</i>, expresaba la sublevaci&oacute;n  de su &aacute;nimo por el abandono asistencial y cient&iacute;fico de las poblaciones  enfermas.     <br> </p>    <p>En 1913, <i>Penna</i> fue el primer profesor que ense&ntilde;&oacute;,  exclusivamente, enfermedades infecciosas, antecediendo, incluso, a las universidades  europeas. Uno de sus j&oacute;venes alumnos era <i>Carlos Malbr&aacute;n</i> cuya  tesis doctoral durante la epidemia de c&oacute;lera del verano de 1886 a 1887,  utiliz&oacute;, por primera vez en la Argentina, las t&eacute;cnicas del microbi&oacute;logo  alem&aacute;n <i>Robert Koch</i> para el aislamiento de las bacterias.     <br> </p>    <p><i>Penna</i>  advirti&oacute; la importancia de la tesis de <i>Malbr&aacute;n </i>y retom&oacute;  sus resultados para un trabajo cl&iacute;nico calcado sobre la m&aacute;s severa  observaci&oacute;n. La obra de <i>Penna</i> curs&oacute; el giro reparador de  la praxis m&eacute;dica mediante la praxis cient&iacute;fica superando el aislamiento  man&iacute;aco en que la sociedad de su &eacute;poca manten&iacute;a a los enfermos  infecciosos negando su cualidad humana.     <br> </p>    <p>En 1904, <i>Carlos Malbr&aacute;n</i>,  el joven colega de 1887 ahora presidente del Departamento Nacional de Higiene  y profesor de Bacteriolog&iacute;a en la Facultad de Ciencias M&eacute;dicas,  puso la piedra fundamental del Instituto Bacteriol&oacute;gico para la investigaci&oacute;n  microbiol&oacute;gica y la producci&oacute;n de sueros y vacunas. Solamente el  empuje de<i> Penna</i>, sucesor de <i>Malbr&aacute;n</i> en la presidencia del  Departamento Nacional de Higiene, logr&oacute; que el instituto modelado seg&uacute;n  los institutos bacteriol&oacute;gicos y seroter&aacute;picos de Viena, Par&iacute;s  y Berl&iacute;n, fuese concluido e inaugurado el 10 de julio de 1916. El emblema  y la divisa del nuevo instituto, <i>Salus Populi Suprema Lex Est</i> (Sea la salud  p&uacute;blica la ley suprema), manifestaba la voluntad de <i>Penna</i> quien  hab&iacute;a logrado la medicalizaci&oacute;n cient&iacute;fica de las instituciones  de salud de la Argentina.     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p>Entre los firmantes del acta de inauguraci&oacute;n  del Instituto Bacteriol&oacute;gico estaba un joven fisi&oacute;logo organoter&aacute;pico  -<i>Bernardo A</i>. <i>Houssay</i>- quien cuando estudiante, en marzo de 1905,  particip&oacute; del incidente en que los estudiantes anhelantes de ciencia denunciaron  el desprestigio de la autoridad cient&iacute;fica y moral de la Academia de Medicina  que dirig&iacute;a la facultad.     <br> </p>    <p>En 1907, ya aplacado el conflicto,  <i>Houssay</i>, uno de esos j&oacute;venes estudiantes hu&eacute;rfanos de maestro  que buscan en los libros lo que la facultad les niega con culpable desidia, decidi&oacute;  que ser&iacute;a fisi&oacute;logo tras la lectura de <i>Introducci&oacute;n al  estudio de la medicina experimental</i> del fisi&oacute;logo franc&eacute;s <i>Claude  Bernard</i>.     <br> </p>    <p>En 1910, <i>Houssay</i> reafirm&oacute; su liderazgo  generacional en el pr&oacute;logo a la tesis doctoral aseverando que el progreso  cient&iacute;fico del pa&iacute;s, retrasado respecto del econ&oacute;mico, merec&iacute;a  la atenci&oacute;n preferente del estado y las fortunas particulares, m&aacute;s  que una caridad ser&iacute;a un acto de justicia social, haciendo votos para que  mejores condiciones econ&oacute;micas permitiesen la dedicaci&oacute;n exclusiva  a los profesores de ciencias experimentales.     <br> </p>    <p>En 1917, <i>Houssay</i>  era jefe de secci&oacute;n en el Instituto Bacteriol&oacute;gico, profesor titular  de fisiolog&iacute;a en la Facultad de Agronom&iacute;a y Veterinaria, jefe de  sala en el Hospital Alvear y ejerc&iacute;a privadamente la cl&iacute;nica. Pero  consecuente con su vocaci&oacute;n por la ciencia, <i>Houssay</i> renunci&oacute;  al ejercicio de la profesi&oacute;n: &quot;Me entusiasmaban la Cl&iacute;nica  y la Fisiolog&iacute;a pero como quise concentrarme a una sola actividad, eleg&iacute;  la Fisiolog&iacute;a porque cre&iacute; que ser&iacute;a m&aacute;s &uacute;til  a mi pa&iacute;s y cumplir&iacute;a mejor mi vocaci&oacute;n natural por las investigaciones  en el campo de las ciencias naturales&quot;.     <br> </p>    <p>En la circunstancia de  esa elecci&oacute;n afirm&oacute;: &quot;Es llegada la hora de variar el h&aacute;bito,  explicable hasta hace poco, de limitar la actividad personal de repetir hechos  conocidos, por lo que orient&eacute; mis esfuerzos hacia la investigaci&oacute;n  que, por modesta que sea, estimula y ense&ntilde;a infinitamente m&aacute;s y  fundamenta las bases de una verdadera ciencia nacional&quot;. Esa elecci&oacute;n  defini&oacute; su identidad: un cient&iacute;fico en un pa&iacute;s que carec&iacute;a  de recursos y maestros. Ser&iacute;a un misionero entre gentiles.     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p>Cuando  en mayo de 1919 <i>Houssay</i> gan&oacute; la c&aacute;tedra exigi&oacute; la  dedicaci&oacute;n exclusiva: fue el primero del pa&iacute;s y de Am&eacute;rica  del Sur.     <br> </p>    <p><i>Houssay</i> dirigi&oacute; el Instituto de Fisiolog&iacute;a  de la Facultad de Ciencias M&eacute;dicas permaneciendo desde las ocho de la ma&ntilde;ana  hasta las seis de la tarde, de lunes a s&aacute;bado, ense&ntilde;ando alumnos,  dirigiendo tesis y formando colaboradores en la investigaci&oacute;n. Para asegurar  la difusi&oacute;n internacional de las investigaciones del Instituto de Fisiolog&iacute;a,  <i>Houssay</i> fund&oacute; la Sociedad Argentina de Biolog&iacute;a cuya reuni&oacute;n  del primer viernes de cada mes a las seis de la tarde presidi&oacute; infaltablemente.  Con la misma energ&iacute;a, <i>Houssay</i> proclam&oacute; el valor configurador  social de la actividad cient&iacute;fica. Y afirm&oacute;, en diciembre de 1923,  al recibir el Premio Nacional de Ciencias: &quot;El verdadero patriotismo est&aacute;  en trabajar correctamente y someter su resultado a la discusi&oacute;n mundial,  lo que mostrar&aacute; la importancia real de nuestros estudios; est&aacute; tambi&eacute;n  en ense&ntilde;ar el m&eacute;todo y estimular el amor a la ciencia a los que  nos rodean; en no temer el sacrificar las horas y posponer sus estudios para que  se formen los disc&iacute;pulos; en estimular la cr&iacute;tica; en exigir el  respeto y la ayuda para los que valen; en luchar por corregir lo malo o deficiente.  Lo patri&oacute;tico es crear un buen ambiente cient&iacute;fico local, serio,  donde se estudien los problemas objetivos que son de todos los continentes y con  mucha atenci&oacute;n los propios de nuestro pa&iacute;s&quot;.     <br> </p>    <p>Durante  la d&eacute;cada de 1930 madur&oacute; el proyecto generacional de <i>Houssay</i>  quien vio consolidarse su escuela en las facultades de medicina de <i>Rosario</i>  y <i>C&oacute;rdoba</i> que llamaron a las c&aacute;tedras de fisiolog&iacute;a  y farmacolog&iacute;a a sus disc&iacute;pulos ya formados: <i>Juan Treharne Lewis</i>,  <i>Oscar Or&iacute;as</i> y <i>Enrique Hug</i>.    <br> </p>    <p>Cuando en 1934 la sociedad  argentina expres&oacute; pleno reconocimiento a su obra docente y cient&iacute;fica  en el multitudinario homenaje por las bodas de plata con la docencia, el disc&iacute;pulo  <i>Oscar Or&iacute;as</i> recogi&oacute; el comentario: &quot;A varios he o&iacute;do  la atinad&iacute;sima reflexi&oacute;n de que usted no s&oacute;lo habla y escribe  acerca de estas cuestiones, sino que ellas constituyen la norma de su actividad&quot;.  En 1939, cuando <i>Houssay</i> fue designado Profesor Honorario de la Facultad  de Agronom&iacute;a y Veterinaria, el decano, uno de sus disc&iacute;pulos, subray&oacute;  esos rasgos: &quot;Junto a su personalidad cient&iacute;fica su personalidad moral&quot;.      <br> </p>    <p>Asimismo, su obra cient&iacute;fica fue reconocida en el mundo. En  1936, fue electo acad&eacute;mico de la renovada Academia Pontificia de Ciencias  junto al biof&iacute;sico <i>Abderhalden</i>, los f&iacute;sicos <i>Bohr</i>,  <i>Marconi</i>, <i>Millikan</i>, <i>Rutherford</i>, el neur&oacute;logo <i>Sherrington</i>,  el antrop&oacute;logo <i>Morgan</i> y el matem&aacute;tico <i>Planck</i>. En la  renovada lista de acad&eacute;micos, que inclu&iacute;a once premios Nobel, cincuenta  y ocho medallas de oro y veinte premios cient&iacute;ficos importantes, <i>Houssay</i>  era el &uacute;nico acad&eacute;mico de lengua espa&ntilde;ola y el &uacute;nico  sudamericano. Ese mismo a&ntilde;o, en la conmemoraci&oacute;n del tercer centenario  de la Universidad de Harvard, fue Doctor Honoris Causa junto al neur&oacute;logo  <i>Adrian</i>, el fil&oacute;sofo <i>Carnap</i>, los f&iacute;sicos <i>Compton</i>  y <i>Eddington</i>, el medievalista <i>Gilson</i>, el helenista <i>Jaeger</i>,  el fil&oacute;sofo del derecho <i>Kelsen</i>, el qu&iacute;mico <i>Landsteiner</i>,  el antrop&oacute;logo <i>Malinowski</i> y el psic&oacute;logo <i>Piaget</i>, entre  setenta eminentes cient&iacute;ficos. Nuevamente, <i>Houssay</i> era el &uacute;nico  cient&iacute;fico de lengua espa&ntilde;ola y el &uacute;nico sudamericano.     ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  </p>    <p>En 1940, las lealtades ideol&oacute;gicas a una u otra de las naciones  en pugna en la Segunda Guerra Mundial, quebrantaron la unidad autoritaria de los  l&iacute;deres de la sociedad argentina. El 9 de julio de 1941, <i>Houssay</i>  defini&oacute; esa situaci&oacute;n cuando afirm&oacute; que la revoluci&oacute;n  de Mayo, hija de las revoluciones norteamericana y francesa, era la base hist&oacute;rica  de la nacionalidad argentina: &quot;El amor a la libertad distingue a los verdaderos  argentinos&quot;. En esa coyuntura hist&oacute;rica, la universidad no pod&iacute;a  ser moralmente neutral y deb&iacute;a inculcar en la juventud la adhesi&oacute;n  a la defensa de las instituciones e ideales argentinos. En la apelaci&oacute;n  a la libertad, el giro revolucionario de <i>Houssay</i> exhibi&oacute; el retorno  de lo reprimido. Frente a la crisis mundial y de la sociedad argentina, la verdad  era sostenida mediante la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica pero, tambi&eacute;n,  en la defensa de una tradici&oacute;n pol&iacute;tica. Un grupo de ciudadanos  fund&oacute; para protegerla la asociaci&oacute;n Acci&oacute;n Argentina que  en su congreso de mayo de 1941 lo design&oacute; Cabildante de Honor.     <br> </p>    <p>En  esas mismas fechas, el muchacho de catorce a&ntilde;os <i>Ernesto Guevara</i>  participaba como miembro juvenil de las reuniones que en Alta Gracia organizaba  su padre, activo miembro fundador de la filial de Acci&oacute;n Argentina.     <br>  </p>    <p>El orden autoritario de la generaci&oacute;n de <i>Houssay </i>fue quebrado,  en junio de 1943, en la lucha por la supremac&iacute;a entre las facciones que  apoyaban a una u otra de las naciones en guerra cuando las fuerzas armadas, que  estaban en el origen de ese sistema pol&iacute;tico, desplazaron al gobierno civil  fraudulento e impopular: &quot;los podridos&quot;.     <br> </p>    <p>La situaci&oacute;n  epidemiol&oacute;gica de la sociedad y la generaci&oacute;n de <i>Houssay</i>,  el autoritarismo, determin&oacute; los acontecimientos ulteriores.    <br> </p>    <p>El  15 de octubre de 1943, <i>Houssay</i> firm&oacute; con numerosos ciudadanos el  manifiesto que reclamaba la adhesi&oacute;n del gobierno y la opini&oacute;n p&uacute;blica  a: &quot;Democracia efectiva por medio de la fiel aplicaci&oacute;n de todas las  prescripciones de la Constituci&oacute;n Nacional y solidaridad americana por  el leal cumplimiento de los compromisos internacionales&quot;. El gobierno respondi&oacute;  dejando cesantes en sus cargos oficiales a los firmantes. Este sistema pol&iacute;tico,  cuyas instituciones vulneraban los derechos de los ciudadanos, fue considerado  un gobierno fascista y, por <i>Houssay</i>, que la ciencia necesita un ambiente  de libertad.     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p><i>Houssay</i> rescat&oacute; ese ambiente de libertad  fundando, en marzo de 1944, el Instituto de Biolog&iacute;a y Medicina Experimental.  Pero lo sinti&oacute; irremisiblemente perdido en febrero de 1946 cuando <i>Pascual  Tamborini</i>, su compa&ntilde;ero de facultad, perdi&oacute; la elecci&oacute;n  presidencial frente a <i>Juan Per&oacute;n</i>.     <br> </p>    <p>En el curso de esos  acontecimientos, los estudiantes que protestaban p&uacute;blicamente conocieron  la c&aacute;rcel, entre ellos, los hijos de <i>Houssay</i>. Desde C&oacute;rdoba,  el disc&iacute;pulo <i>Oscar Or&iacute;as</i> se&ntilde;al&oacute; el valor de  las protestas juveniles: &quot;Observo que son los j&oacute;venes estudiantes  de nuestras universidades los que est&aacute;n salvando el prestigio del pa&iacute;s.  El hecho es muy evidente como para no reconocerlo. Creo que hay que estimular  ese movimiento. Actitudes puramente pasivas o negativas de nuestra parte s&oacute;lo  servir&aacute;n para desalentar a los j&oacute;venes e inclinarlos as&iacute;  por la senda de la indolencia y el conformismo, cuando no de una delincuencia  decidida&quot;.     <br> </p>    <p>Durante esos acontecimientos en C&oacute;rdoba, un  joven exhort&oacute; al hermano a movilizar a los compa&ntilde;eros de estudio  para que participasen en la manifestaci&oacute;n que reclamar&iacute;a la libertad  de un amigo com&uacute;n. <i>Ernesto Guevara</i>, uno de esos estudiantes, se&ntilde;al&oacute;  el riesgo f&iacute;sico que correr&iacute;an y concluy&oacute;: &quot;Yo no salgo  si no cargo un bufoso&quot;. <i>Guevara</i>, un joven de la generaci&oacute;n  que hab&iacute;a padecido la privaci&oacute;n cultural de la permisividad a la  cr&iacute;tica, expresaba la identificaci&oacute;n con el agresor, en este caso,  un agresor armado.     <br> </p>    <p>En 1947, conmovido por el fallecimiento de la abuela,  <i>Guevara</i> ingres&oacute; a la Facultad de Ciencias M&eacute;dicas de Buenos  Aires e inici&oacute; investigaciones con un alergista pues quer&iacute;a encontrar  una cura para la lepra: Quer&iacute;a triunfar, como quiere triunfar todo el mundo;  so&ntilde;aba con ser un investigador famoso, so&ntilde;aba con trabajar para  conseguir algo que pudiera estar en definitiva puesto a disposici&oacute;n de  la humanidad, pero que, en aquel momento, era un triunfo personal. Era, como todos  somos, un hijo del medio.     <br> </p>    <p>Extra&ntilde;ado de la universidad, <i>Houssay</i>  era un investigador famoso que hab&iacute;a puesto a la humanidad cerca del control  de la diabetes, investigando en una casa de familia refaccionada, ayudado por  un peque&ntilde;o grupo de disc&iacute;pulos y colaboradores, y que hab&iacute;a  escrito un libro de texto de fisiolog&iacute;a para los j&oacute;venes estudiantes  de medicina del mundo entero. En octubre de 1947, la Academia Carolina de Medicina  y Cirug&iacute;a anunci&oacute; que otorgaba a <i>Houssay</i> el Premio Nobel  de Fisiolog&iacute;a y Medicina por su descubrimiento de que la parte anterior  de la hip&oacute;fisis regulaba el metabolismo de los hidratos de carbono. Ese  descubrimiento culminaba la l&iacute;nea de la investigaci&oacute;n iniciada,  casi un siglo antes, con el descubrimiento de la acci&oacute;n glucog&eacute;nica  del h&iacute;gado por <i>Bernard</i> en 1848, el rol protag&oacute;nico del p&aacute;ncreas  en la diabetes por <i>Minkowski</i> en 1887, la asociaci&oacute;n del da&ntilde;o  en los islotes del p&aacute;ncreas con la diabetes por <i>Opie</i> en 1901 y el  descubrimiento de la insulina por <i>Banting</i> y <i>Best</i> en 1922, <i>Houssay</i>  demostr&oacute; que la extirpaci&oacute;n de la hip&oacute;fisis en animales sin  p&aacute;ncreas, y por tanto diab&eacute;ticos, disminu&iacute;a la glucosa en  sangre y que la inyecci&oacute;n prolongada del extracto del l&oacute;bulo anterior  de la hip&oacute;fisis provocaba hiperglucemia en los animales normales (diabetes  hipofisaria) o diabetes permanente (diabetes metahipofisaria) por el da&ntilde;o  de las c&eacute;lulas beta en los islotes de Langerhans. Al integrar su revoluci&oacute;n  a la revoluci&oacute;n cient&iacute;fica europea, <i>Houssay</i> hab&iacute;a  logrado la argentinizaci&oacute;n de la ciencia europea.     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p>Durante las  vacaciones estudiantiles, <i>Guevara</i> viaj&oacute; a lo largo y lo ancho de  Am&eacute;rica Latina. La experiencia de esos viajes resolvi&oacute; el sentido  de su reparaci&oacute;n m&eacute;dica: &quot;Por las condiciones en que viaj&eacute;,  primero como estudiante y despu&eacute;s como m&eacute;dico, empec&eacute; a entrar  en estrecho contacto con la miseria, con el hambre, con las enfermedades, con  la incapacidad de curar a un hijo por la falta de medios, como sucede muchas veces  en las clases golpeadas de nuestra Patria Latinoamericana. Y empec&eacute; a ver  que hab&iacute;a cosas que, en aquel momento, me parecieron casi tan impor-tante  como ser investigador famoso [...]: y era ayudar a esa gente&quot;.     <br> </p>    <p><i>Guevara</i>  viaj&oacute; a Guatemala en busca de las normas de conducta de un m&eacute;dico  revolucionario y cuando presenci&oacute; impotente, en junio de 1954, el derrocamiento  del gobierno populista de<i> Jacobo Arbenz</i>, afirm&oacute;: &quot;Para ser  un m&eacute;dico revolucionario, o para ser revolucionario, lo primero que hay  que tener es revoluci&oacute;n&quot;. Presionado por esas condiciones pol&iacute;ticas,  y sin resolver la tensi&oacute;n entre el juramento personal hipocr&aacute;tico  y las circunstancias sociales hostiles en que deb&iacute;a cumplirlo, <i>Guevara</i>  hall&oacute; refugio en la ciudad de M&eacute;xico donde estableci&oacute; relaci&oacute;n  con otro joven profesional, el abogado cubano <i>Fidel Castro</i>. <i>Castro</i>  estaba organizando un cuerpo armado para derrocar al gobierno que oprim&iacute;a  a Cuba y, tras una noche de discusi&oacute;n, integr&oacute; a <i>Guevara</i>  como m&eacute;dico de la expedici&oacute;n que, apretujada en el yate Granma,  parti&oacute; a Cuba en noviembre de 1956.    <br> </p>    <p><i>Guevara</i> encontr&oacute;  su revoluci&oacute;n en Cuba con cuyo pueblo, necesitado de ser colmado en la  satisfacci&oacute;n de sus necesidades, estableci&oacute; relaci&oacute;n real  y simb&oacute;lica. <i>Guevara</i>, que interpret&oacute; y se comprometi&oacute;  afectivamente con esas necesidades, como una madre lo har&iacute;a con un ni&ntilde;o  abandonado, emprendi&oacute; la tarea terap&eacute;utica, la maternalizaci&oacute;n,  de esa sociedad.     <br> </p>    <p>En septiembre de 1955, luego de los acontecimientos  pol&iacute;tico-militares de la Revoluci&oacute;n Libertadora, <i>Houssay</i>  retorn&oacute; a la facultad que hab&iacute;a debido abandonar nueve a&ntilde;os  antes y fue designado Profesor de Investigaciones. En abril de 1958, en el discurso  de despedida a la docencia universitaria, recomend&oacute; a los estudiantes la  definici&oacute;n de la profesi&oacute;n m&eacute;dica que hab&iacute;a escuchado  de labios de <i>Luis Guemes</i>: &quot;Es una ciencia dif&iacute;cil, un arte  delicado, un humilde oficio, una noble misi&oacute;n&quot;. <i>Houssay</i> ya  no pod&iacute;a dialogar con los j&oacute;venes. Era un <i>fils d'autre fois </i>que  hablaba a la generaci&oacute;n para la cual el Consejo Nacional de Investigaciones  Cient&iacute;ficas y T&eacute;cnicas (CONICET), creado en febrero de 1958, era  la culminaci&oacute;n de su sue&ntilde;o infantil.     <br> </p>    <p>En diciembre de  1958, la toma de la ciudad de Santa Clara por las milicias armadas de <i>Ernesto  Guevara</i>, desmoron&oacute; el gobierno de <i>Fulgencio Batista</i>, quien abandon&oacute;  Cuba. El gobierno revolucionario cubano confi&oacute; a <i>Guevara</i> la presidencia  del Banco Nacional y del Ministerio de Industria quien defini&oacute; esas tareas  como m&eacute;dico: &quot;Crear un cuerpo robusto con el trabajo de toda la colectividad,  sobre toda esa colectividad social&quot;. <i>Guevara</i>, m&eacute;dico de esa  colectividad cubana, super&oacute; el &quot;guerrillerismo&quot; y el &quot;burocratismo&quot;  de los funcionarios de la revoluci&oacute;n, encerrado en jornadas de trabajo  de hasta 36 horas, y de estudio de matem&aacute;ticas y econom&iacute;a.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p>La  Revoluci&oacute;n Cubana conmovi&oacute; a Am&eacute;rica y promovi&oacute; adhesiones  de los universitarios argentinos quienes tildaron &quot;cientificista&quot; al  obstinado reclamo de <i>Houssay</i> por la preeminencia de la ciencia en la universidad  y la sociedad.    <br> </p>    <p>El 5 de abril de 1961, en la apertura de los cursos  universitarios, un consejero estudiantil del Consejo Superior de la Universidad  de Buenos Aires reclam&oacute; a <i>Houssay</i>, miembro del Comit&eacute; Argentino  Pro Alianza para el Progreso, tras reconocer su m&eacute;rito cient&iacute;fico:  &quot;La juventud de esta &eacute;poca tiene mayores exigencias con sus maestros  y no se conforma con la disgregaci&oacute;n del cient&iacute;fico que se contradice  como ciudadano. Queremos al cient&iacute;fico integral, colocado en lo mejor de  su pa&iacute;s y del mundo. Por ello considero un orgullo para la universidad  argentina el hecho que de su Facultad de Medicina haya egresado un joven m&eacute;dico  que est&aacute; hoy en la avanzada no s&oacute;lo en Am&eacute;rica, sino en todo  el mundo: me refiero a <i>Ernesto Che Guevara</i>. Este nuevo tipo de egresado,  conjugado con su pueblo, debe formar nuestra universidad. El <i>Che Guevara</i>,  que conociera nuestras aulas de Medicina, es el modelo del h&eacute;roe americano  que ha sabido unir la ciencia del m&eacute;dico con la acci&oacute;n liberadora  que la ennoblece, al ponerla al servicio de lo m&aacute;s preciado, que es el  hombre&quot;. Ante el desaf&iacute;o, <i>Houssay</i> respondi&oacute; con el giro  dogm&aacute;tico de su revoluci&oacute;n: &quot;Las orientaciones y el gobierno  universitario son responsabilidades que corresponden a los profesores&quot; y  convertido en un acad&eacute;mico como los que hab&iacute;a enfrentado en su juventud,  curs&oacute; el giro retr&oacute;grado de su revoluci&oacute;n justificando la  victimizaci&oacute;n de los j&oacute;venes alumnos.     <br> </p>    <p>En 1966, cuando  la universidad argentina ces&oacute; de ser el lugar para la experiencia y el  experimento cultural, los j&oacute;venes universitarios acudieron a <i>Houssay</i>  para que enfrentase al gobierno que vulneraba los derechos de la universidad y  la integridad f&iacute;sica de sus integrantes. <i>Houssay</i> no guard&oacute;  silencio pero tampoco enfrent&oacute;, como veinte a&ntilde;os antes, a un gobierno  al que, si bien requiri&oacute; que deb&iacute;an repudiarse los atropellos a  los universitarios, reconoci&oacute; el derecho a suprimir la autonom&iacute;a  universitaria.     <br> </p>    <p>La actitud de <i>Houssay </i>confirm&oacute; las identidades  negativas de los j&oacute;venes, basadas en identificaciones y roles indeseables  que consideraban reales: pa&iacute;s subdesarrollado-antiimperialismo. Las conductas  vindicativas de los j&oacute;venes universitarios, surgidas de esas identidades  negativas, fueron tentativas desesperadas para recuperar una situaci&oacute;n  cuyos elementos, para lograr una identidad positiva, se exclu&iacute;an mutuamente.  Al final de la d&eacute;cada de 1960, los j&oacute;venes universitarios optaron  por la emigraci&oacute;n o la lucha pol&iacute;tica armada: la estampida o la  masacre.     <br> </p>    <p><i>Houssay</i> s&oacute;lo pod&iacute;a responder a lo primero  y puntualiz&oacute; que los cient&iacute;ficos deb&iacute;an permanecer en el  pa&iacute;s, luchar para devolver lo que hab&iacute;a sido invertido en su formaci&oacute;n  y considerar un acto inamistoso el negocio redondo de los pa&iacute;ses que los  recib&iacute;an: &quot;Si bien la ciencia no tiene patria, el hombre de ciencia  s&iacute; la tiene&quot;. La din&aacute;mica inconsciente de la decisi&oacute;n  de los j&oacute;venes cient&iacute;ficos que optaron por la emigraci&oacute;n,  expresaba la necesidad de una definici&oacute;n pol&iacute;tica de su sociedad  y una cr&iacute;tica a <i>Houssay</i> y su generaci&oacute;n quienes afirmaban,  sobre sus propios criterios, la preeminencia y la independencia del cient&iacute;fico  en la sociedad.     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p>Tras la consolidaci&oacute;n del sistema socialista  en Cuba, <i>Guevara</i> busc&oacute;, m&aacute;s all&aacute; de su pa&iacute;s  adoptivo, nuevas posibilidades revolucionarias. Luego de una experiencia negativa  en &Aacute;frica, regres&oacute; a Cuba, renunci&oacute; a sus funciones, e inici&oacute;  en Bolivia el giro revolucionario en el que, el 8 de octubre de 1967, alcanz&oacute;  la muerte.    <br> </p>    <p><i>Houssay</i> tampoco consideraba asegurada la permanencia  de su revoluci&oacute;n y continu&oacute; presidiendo el Consejo Nacional de Investigaciones  Cient&iacute;ficas y T&eacute;cnicas donde soport&oacute; los intentos de subordinaci&oacute;n:  hab&iacute;a logrado institucionalizar la ciencia en la Argentina, pero su obra  tambaleaba ante el empuje de una sociedad que a&uacute;n no estaba informada por  ella.    <br> </p>    <p>La permanencia de <i>Houssay</i> fue sentida como la tutela que  un eminente cient&iacute;fico de la Universidad Rockefeller expres&oacute; crudamente  a otro joven cient&iacute;fico argentino: &quot;&iquest;Cu&aacute;ndo se van a  librar de ese viejo?&quot;. <i>Houssay</i> enfrentaba el reto del propio agotamiento  f&iacute;sico y simb&oacute;lico en el cual, a diferencia del pasado, sus luchas  internas ya no esclarec&iacute;an, si no que creaban y difund&iacute;an el antagonismo  a su alrededor. <i>Houssay</i> sucumbi&oacute; a ese reto. Pero al cabo de su  vida, en la inquebrantable esperanza de que la Argentina ser&iacute;a una potencia  cient&iacute;fica, afirm&oacute; su identidad personal en que su ciclo vital hab&iacute;a  sido parte activa en la cadena de lo inevitable.    <br> </p>    <p>&iquest;Qu&eacute;  cabe decir de quien escruta, ansiosamente, esas revoluciones?, el historiador,  ya no el astr&oacute;nomo. Al escrutarlas, el historiador descubre que lo incluyen,  en el v&iacute;nculo ed&iacute;pico con las figuras paternas del pasado, su reflexi&oacute;n  establece una relaci&oacute;n concreta: la convocatoria a la reconciliaci&oacute;n  entre las generaciones mediante el di&aacute;logo. De otro modo, las contempla  como a una farsa. </p>    <p>Recibido: 8 de septiembre de 2004. Aprobado: 21 de enero  de 2005.    <br> <i>Ariel Barrios Medina</i>. Universidad de Buenos Aires. Argentina.  </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p><span class="superscript"><a href="#autor">1</a></span><a href="#autor">Profesor.  </a><a name="cargo"></a></p>      ]]></body>
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