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</front><body><![CDATA[ <p class="Estilo8"><img src="/img/revistas/rcsp/v32n2/v01_206.jpg" width="330" height="47"></p> <h2 class="Estilo8">El control de las enfermedades cr&oacute;nicas no transmisibles   en Cuba</h2>     
<p class="Estilo8"><em>El sistema de salud p&uacute;blica cubano combina, sin distinci&oacute;n, actividades orientadas hacia la comunidad, como higienizaci&oacute;n y vacunaci&oacute;n, y atenci&oacute;n m&eacute;dica individual. Este enfoque tiene, al mismo tiempo, fortalezas y debilidades. Los denominados enfoques intersectoriales son m&aacute;s f&aacute;ciles de organizar cuando se eliminan las barreras que existen entre una prevenci&oacute;n a gran escala y la medicina curativa y cuando no hay que tratar de manera simult&aacute;nea con sistemas p&uacute;blicos y privados. Por otra parte, alcanzar un balance adecuado entre los sectores muchas veces se torna dif&iacute;cil y, siempre existe el riesgo de que las soluciones basadas en tecnolog&iacute;as relativamente complejas opaquen a las campa&ntilde;as preventivas. Cuba ha obtenido &eacute;xitos indiscutibles en el control de las enfermedades infecciosas. Fue el primer pa&iacute;s que elimin&oacute; la poliomielitis y el sarampi&oacute;n en las Am&eacute;ricas usando una estrategia que luego se convirti&oacute; en la base para la campa&ntilde;a mundial, mantiene el programa m&aacute;s efectivo de control del dengue en esta regi&oacute;n y exhibe unas tasas muy bajas de VIH/SIDA. El principal ingrediente de estos &eacute;xitos ha sido la estrategia de movilizaci&oacute;n de la comunidad. Contradictoriamente, en el enfrentamiento a las enfermedades cr&oacute;nicas del adulto, principalmente las enfermedades cardiovasculares y el c&aacute;ncer, ha existido una tendencia a cierta medicalizaci&oacute;n, que descuida una de las premisas de la salud p&uacute;blica cubana y uno de sus factores de &eacute;xito: la participaci&oacute;n activa de la comunidad. Por esta misma raz&oacute;n, es parad&oacute;jico que los &eacute;xitos conseguidos por Cuba en la reducci&oacute;n de la mortalidad infantil y en el incremento de la expectativa de vida se atribuyan principalmente, como se hace con cierta frecuencia, a los avances en la atenci&oacute;n m&eacute;dica. Los &eacute;xitos alcanzados por el pa&iacute;s en este campo se deben de manera sustancial a la pol&iacute;tica estatal de aseguramiento de las necesidades b&aacute;sicas de la vida a toda la poblaci&oacute;n. La b&uacute;squeda de la equidad y los esfuerzos realizados porque nadie quede excluido, han sido las bases que explican los &eacute;xitos de Cuba en muchas &aacute;reas del desarrollo humano y ser&aacute;n con seguridad las bases para conseguir una pol&iacute;tica efectiva y sostenible en la prevenci&oacute;n de las enfermedades cardiovasculares. Uno de los m&aacute;s importantes logros pol&iacute;ticos del Estado cubano ha sido el libre acceso de toda la poblaci&oacute;n a un sistema de atenci&oacute;n m&eacute;dica altamente calificado, de manera gratuita y universal, enfoque que al parecer ha dominado en el abordaje de salud p&uacute;blica hacia las enfermedades cr&oacute;nicas no infecciosas, en detrimento de la promoci&oacute;n de salud a trav&eacute;s del control del tabaco y de la disponibilidad de una dieta saludable. La combinaci&oacute;n de las m&aacute;s altas tasas de control farmacol&oacute;gico de la hipertensi&oacute;n en el mundo, por una parte, y una de las m&aacute;s elevadas prevalencias de tabaquismo, por otro, son una clara realidad de este problema. Esto no quiere decir que la promoci&oacute;n de salud dirigida a las enfermedades cr&oacute;nicas est&aacute; ausente, sino simplemente, que a las campa&ntilde;as que se han dise&ntilde;ado les falta el entusiasmo y el vigor que han hecho que otras intervenciones de salud hayan sido exitosas en Cuba. Por ejemplo, la prohibici&oacute;n de fumar en lugares p&uacute;blicos es vulnerada sistem&aacute;ticamente y es una buena muestra de esas deficiencias. Las nuevas regulaciones relacionadas con el tabaco representan un nuevo y desafiante esfuerzo. Por otra parte, Cuba ha alcanzado m&uacute;ltiples logros en el &aacute;rea de la salud, con un modesto presupuesto, que en la pr&aacute;ctica le ha impedido enfrentar, hasta el momento, todas las demandas econ&oacute;micas que impone una asistencia m&eacute;dica basada en la m&aacute;s alta tecnolog&iacute;a contempor&aacute;nea disponible. Afortunadamente, la prevenci&oacute;n de las enfermedades cardiovasculares es, al mismo tiempo, altamente efectiva y costo-eficiente, particularmente en sociedades donde predominan los controles centralizados y la ausencia de poderosos intereses privados. En este contexto, el modelo cubano para la prevenci&oacute;n y el control de estas tiene que: 1) seguir priorizando las intervenciones que pueden tener impacto sobre toda la poblaci&oacute;n (dieta, ejercicio, tabaco) -su m&aacute;s probada fortaleza- y que no dependen esencialmente de lo que el sector salud pueda hacer, 2) continuar resguardando dichas intervenciones en un sistema de cuidados basado en su propio modelo de atenci&oacute;n primaria –que en este caso demandan de acciones m&aacute;s sistem&aacute;ticas, consistentes y efectivas de control– (hipertensi&oacute;n arterial y diabetes, 3) continuar optimizando el diagn&oacute;stico y tratamiento de la enfermedad isqu&eacute;mica cardiaca, particularmente del infarto agudo del miocardio y de los accidentes cerebro vasculares y, 4) de manera complementaria, continuar mejorando la prevenci&oacute;n secundaria: por ejemplo, ampliar la utilizaci&oacute;n de aspirina y de drogas hipolipemiantes en los grupos de alto riesgo. Dada la situaci&oacute;n particular de Cuba, y aunque la atenci&oacute;n terciaria de las enfermedades cardiovasculares son menos costo-efectivas, en el contexto nacional dichas intervenciones tienen a&uacute;n importantes potencialidades. </em></p>     <p class="Estilo8">&nbsp; </p>     <p align="right">Pedro O. Ordu&ntilde;ez Garc&iacute;a </p>      ]]></body>
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