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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Relación entre la pobreza, iniquidad y exclusión social con las enfermedades de alto costo en México]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Some considerations about the link of highly costly diseases or catastrophic diseases with the situation of poverty, iniquity and exclusion that affects millions of Mexican citizens and restricts their access to healthcare services were presented in this paper. The paper was structured in a way that allows developing conceptual approaches about poverty, iniquity and social exclusion, recognizing the domestic achievements in healthcare that are translated into successful health indicators, analyzing the restrictions and deficiencies of the healthcare service infrastructure, making comments on the possibilities offered by the reforms of the national healthcare system in Mexico for the necessary changes, and specifying in detail the suggested solutions derived from the promulgation of new federal and state laws and regulations, particularly the General Healthcare Law issued in 2004 and the System of Social Protection to Health (Social Insurance)]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[Pobreza]]></kwd>
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<kwd lng="es"><![CDATA[exclusión social]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[ <p><img src="/img/revistas/rcsp/v32n2/v04_206.jpg" width="330" height="47"></p>     
<p>Secretar&iacute;a de Salud. Tabasco, M&eacute;xico </p> <h2>Relaci&oacute;n entre la pobreza, iniquidad y exclusi&oacute;n social    con las enfermedades   de alto costo en M&eacute;xico </h2>     <p><a href="#autor">Hilda Santos Padr&oacute;n<span class="superscript"><strong>1</strong></span></a><a name="cargo"></a> </p> <h4>Resumen</h4>     <p>Se exponen algunas consideraciones sobre el v&iacute;nculo entre las enfermedades de alto costo o enfermedades catastr&oacute;ficas y la situaci&oacute;n de pobreza, iniquidad y exclusi&oacute;n que padecen millones de mexicanos y que limitan su acceso a los servicios de salud. La estructura del trabajo se configur&oacute; para desarrollar enfoques conceptuales sobre pobreza, iniquidad y exclusi&oacute;n social, reconocer los logros nacionales en salud traducidos en indicadores exitosos, analizar las limitaciones y deficiencias de la infraestructura de los servicios de salud, comentar las posibilidades que, para los cambios necesarios, ofrecen las reformas del sistema nacional de salud de M&eacute;xico y detallar las propuestas de soluci&oacute;n derivadas de la promulgaci&oacute;n de nuevas leyes y regulaciones federales y estatales, espec&iacute;ficamente la Ley General de Salud, emitida en el a&ntilde;o 2004 y el Sistema de Protecci&oacute;n Social a la Salud (Seguro Popular). </p>     <p><strong><em>Palabras clave: </em></strong>Pobreza, iniquidad, exclusi&oacute;n social, enfermedades catastr&oacute;ficas, servicios de salud, seguridad social.</p>     <p><em>“La pobreza y la exclusi&oacute;n social son tanto realidades sociales injustas, como un enorme despilfarro de oportunidades” </em></p>     <p align="right"><em>Jos&eacute; Antonio Ocampo </em></p> <h4> Introducci&oacute;n</h4>     <p>Estas palabras, pronunciadas por el destacado economista <em>Ocampo</em><span class="superscript">1</span> no s&oacute;lo sirvieron para concluir su breve, pero precisa meditaci&oacute;n, sobre la pobreza y la desigualdad en Am&eacute;rica Latina, sino que propiciaron una reflexi&oacute;n m&aacute;s extensa sobre la concepci&oacute;n de la salud como producto social y su v&iacute;nculo indisoluble con el desarrollo humano, temas que, desgraciadamente, todav&iacute;a ocupan lugar preponderante en la agenda del desarrollo: la pobreza y la exclusi&oacute;n que sufren millones de personas en muchos pa&iacute;ses, entre los cuales vergonzosamente se encuentra M&eacute;xico. </p>     <p>La pobreza se relaciona desde la perspectiva fenomenol&oacute;gica con la frontera de las posibilidades f&iacute;sicas e intelectuales de los humanos, con su equipaje cultural y con las condiciones de su entorno. La pobreza es el mayor determinante individual de mala salud y en lo social, se asocia a las reglas de convivencia establecidas en la medida que estas propician o toleren las diferencias. Depende de las formas de propiedad de la tierra y el capital y se vincula estrechamente con las facilidades de acceso a servicios de salud, educaci&oacute;n y el agua potable. </p>     <p>La pobreza y la enfermedad est&aacute;n tan &iacute;ntimamente ligadas que se retroalimentan en un proceso que amenaza literalmente con acabar con cualquier esperanza de mejor&iacute;a y progreso de los pueblos: por ejemplo, el VIH/SIDA afecta a millones de personas, la mayor&iacute;a j&oacute;venes y adultos en edad productiva que consumen los escasos recursos disponibles para otras prioridades de salud y para cualquier programa destinado a mejorar el bienestar social. El VIH/SIDA, es causa de pobreza y la pobreza, es causa de su extensi&oacute;n en muchos pa&iacute;ses. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>De igual forma, se ha demostrado consistentemente que la iniquidad, es una causa importante de mala salud y muerte prematura de los integrantes de grupos vulnerables de la sociedad y contribuye, de manera importante, a explicar la diferencia entre pobres y ricos, en cuanto a los resultados en salud. La iniquidad genera exclusi&oacute;n en salud, sin embargo, tambi&eacute;n es cierto que la exclusi&oacute;n puede no deberse a iniquidad, tales como las barreras que existen para el acceso de los trabajadores informales a reg&iacute;menes tradicionales. El objetivo del tema, no es ofrecer un ejercicio riguroso de medici&oacute;n y evaluaci&oacute;n de la pobreza, la iniquidad y la exclusi&oacute;n, ni tampoco describir detalladamente las estrategias para enfrentar estos fen&oacute;menos sociales; el objetivo es, ante todo, valorar el significado y alcance de la pobreza y la exclusi&oacute;n social en M&eacute;xico y una de sus consecuencias para innumerables familias mexicanas: el empobrecimiento que origina el tratamiento de las enfermedades de alto costo o catastr&oacute;ficas. </p> <h4>Enfoque conceptual de la pobreza</h4>     <p>La pobreza es de origen multifactorial y multidimensional, de ah&iacute; que su conceptualizaci&oacute;n sea extremadamente compleja y su definici&oacute;n dif&iacute;cil, sin embargo, como fen&oacute;meno es f&aacute;cil de reconocer. Un sencillo ciudadano en Kenya lo demostr&oacute;: “<em>No me pregunten qu&eacute; es la pobreza, ustedes la han visto frente a mi casa. Miren la casa y cuenten el n&uacute;mero de agujeros. Vean mis utensilios y la ropa que tengo puesta. Exam&iacute;nenlo todo y describan lo que ven. Esa es la pobreza”.</em><span class="superscript">2</span> En resumen, casi “palpamos” la pobreza, casi “la vemos”, pero resulta muy dif&iacute;cil de conceptualizar. </p>     <p>Entre los primeros intentos cient&iacute;ficamente fundamentados por explicar las condiciones de marginaci&oacute;n humana, est&aacute;n las propuestas de <em>Marx </em> y <em>Engels </em>en el siglo XIX, a partir de an&aacute;lisis econ&oacute;micos sobre la plusval&iacute;a, es decir, la ganancia extra que aportaban los trabajadores mediante la “venta” de su fuerza laboral. Simplemente interpretado, todo esto significaba que la remuneraci&oacute;n que percib&iacute;an, estaba muy por debajo del valor real de dicho aporte, pues su ingreso era m&iacute;nimo para la diversidad de prop&oacute;sitos: alimentaci&oacute;n, vestido, vivienda, tanto para el trabajador como para su familia. </p>     <p>Diversos estudios demuestran las diferencias entre los conceptos de pobreza, exclusi&oacute;n social e iniquidad. <em>Sophie Bassis </em> hace una distinci&oacute;n importante entre exclusi&oacute;n social, noci&oacute;n explorada por la sociolog&iacute;a que remite m&aacute;s a la integraci&oacute;n y a la inserci&oacute;n, y la pobreza, categor&iacute;a utilizada en el &aacute;mbito de la econom&iacute;a y que se relaciona m&aacute;s con insuficiencia de recursos.<span class="superscript">3</span> La pobreza tiene que ver con “deprivaci&oacute;n” y la exclusi&oacute;n en salud, como una de las expresiones de la exclusi&oacute;n social, se relaciona con ausencia de “membres&iacute;a”, entendiendo la membres&iacute;a como el formar parte de una red social. En otra investigaci&oacute;n se demuestra que el bajo nivel de salud de una poblaci&oacute;n est&aacute; directamente relacionado, en el tiempo, con la baja capacidad del estado para proporcionar servicios sanitarios m&iacute;nimos y constituye un f&eacute;rtil terreno de cultivo para la inestabilidad: &quot;las prevalencias altas de enfermedades que disminuyen el capital humano”.<span class="superscript">4</span> </p>     <p>La autora de este trabajo considera que, estrictamente en la dimensi&oacute;n social, para que la sociedad se eleve hacia mejores condiciones de vida material y espiritual, se requieren valores superiores, ideas-fuerza que impulsen a la acci&oacute;n, un nuevo tipo de sensibilidad y de conciencia. Por el contrario, durante a&ntilde;os, ha predominado un enfoque economicista del desarrollo que enfatiza el crecimiento del producto, con la pretensi&oacute;n de lograr ese desarrollo econ&oacute;mico mediante pol&iacute;ticas que dirigieran la inversi&oacute;n en una u otra &aacute;rea. </p>     <p>La experiencia de numerosos pa&iacute;ses cuestiona la veracidad de este aserto, pues la pobreza no es uniforme ni inmutable. De persona a persona, de grupo a grupo, la pobreza se manifiesta de distinta manera y sus efectos alcanzan distintos grados. Sus manifestaciones m&aacute;s lamentables son la desigualdad y la exclusi&oacute;n. Incorporar lo social, ha implicado interconectar a la “salud” con la calidad de vida de las personas y a partir de esta conexi&oacute;n, con la ubicaci&oacute;n social, cultural y geogr&aacute;fica de donde se nace, con la educaci&oacute;n, los estilos formativos y las posibilidades de donde se reside y con las condiciones econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas del entorno, es decir, se ha conectado a la “salud” con la trayectoria y velocidad del progreso de las sociedades. </p>     <p>Esta inquietud conceptual por comprender la complejidad de la idea de salud, est&aacute; presente en la mayor&iacute;a de los estudiosos de la ciencia, quienes parecen coincidir en la convicci&oacute;n, de que existe una conexi&oacute;n interactiva entre salud y calidad de vida, entre la salud y el progreso econ&oacute;mico y social. En particular, los estudios de <em>George Alleyne </em> sobre esta vinculaci&oacute;n, son muy amplios y ha llegado a afirmar que los humanos nos tomamos demasiado tiempo en reconocer “<em>que la pobreza y la salud est&aacute;n </em>doblemente <em>vinculadas”, </em>primero <em> “en el sentido de que los pobres tienen m&aacute;s problemas de salud” </em>, y segundo, en el hecho conocido <em>“desde los tiempos de Chadwick y Shattuck que si se eliminaran las condiciones sanitarias insalubres que afectan a los pobres, aumentar&iacute;a su productividad. Tal vez, si bien era obvio que la pobreza causaba mala salud, estaba menos claro que la mala salud pod&iacute;a ser causante de pobreza</em>”.<span class="superscript">5</span> </p>     <p>Indudablemente, el t&eacute;rmino pobreza se relaciona con la carencia de “algo”, aunque por lo general no se precisa el tipo de carencia. En ese sentido, puede asumirse que &quot;pobre&quot; es el que posee al menos lo b&aacute;sico, pero &iquest;qu&eacute; es lo b&aacute;sico?, &iquest;salud, educaci&oacute;n, alimentaci&oacute;n y vivienda? Inmediatamente surge otra interrogante: &iquest;cu&aacute;l es la cuant&iacute;a de lo b&aacute;sico? Al llegar a este punto, resulta obvio que las nociones sobre la pobreza se vinculan directamente con su forma de medici&oacute;n y fue <em>Townsend</em><span class="superscript">6</span> quien propuso la clasificaci&oacute;n de: pobreza absoluta y pobreza relativa. Consider&oacute; a la pobreza relativa como un est&aacute;ndar de vida, generalmente aceptado en una sociedad y un tiempo dado. Es una definici&oacute;n centrada en la distribuci&oacute;n de los recursos y no en los ingresos, que enfatiza en la necesidad de que los individuos participen con patrones o trayectorias de vida, costumbres y actividades particulares propias de la sociedad en que habitan. As&iacute;, se define una l&iacute;nea de pobreza debajo de la cual se sit&uacute;an individuos que son incapaces de participar plenamente en la sociedad en la que viven. Las ideas de <em>Townsend</em>, entran en contraposici&oacute;n con las consideraciones de <em>Amartya Sen, </em>Premio N&oacute;bel de Econom&iacute;a en 1998, quien defin&iacute;a: “pobre no s&oacute;lo es el que tiene menos que los otros, para ser pobre se requiere carecer de un m&iacute;nimo socialmente aceptado para vivir”. </p>     <p>La concepci&oacute;n de pobreza absoluta ha sido ampliamente cuestionada, principalmente porque al medir, siempre debe recurrirse a satisfactores que por naturaleza son relativos, pues no existe un est&aacute;ndar &uacute;nico que defina el m&iacute;nimo de sobrevivencia y lo cuantifique; adem&aacute;s, los est&aacute;ndares de vida observables son generalmente cambiantes -diferencias entre individuos, culturas, sociedades y a&uacute;n en el tiempo-y, sobre todo el cuestionamiento se sustenta en que esta definici&oacute;n excluye toda necesidad no f&iacute;sica y medible del ser humano, como ser&iacute;an las necesidades sociales y culturales. En cuanto al enfoque de pobreza relativa, como ya consignamos, se identifica al pobre con el nivel de bienestar de los otros miembros o con el conjunto de la sociedad. As&iacute; la pobreza relativa podr&iacute;a definirse, por ejemplo, como: “el conjunto de personas cuyo nivel de bienestar se encuentra por debajo del promedio (de ingreso, gasto o cualquier otro indicador), o como el grupo de personas con menores niveles de bienestar dentro del conjunto de la sociedad. </p>     <p>Sea cual fuese la posici&oacute;n, la constante en los intentos conceptuales de los especialistas de las ciencias sociales, especialmente de los economistas, es su referencia casi exclusiva a los ingresos, al consumo y, hasta cierto punto, al bienestar humano, como elementos para entender y medir la condici&oacute;n de pobreza y bienestar de las personas. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Otros especialistas definen la pobreza como una funci&oacute;n de la falta de capacidades individuales-la educaci&oacute;n o la salud- para alcanzar un nivel b&aacute;sico de bienestar humano. Por otro lado, los soci&oacute;logos y antrop&oacute;logos, se interesan en los factores sociales, comportamentales y pol&iacute;ticos del bienestar humano y, en este sentido, si bien se percibe como causa de la pobreza el comportamiento anormal o el aislamiento, existen argumentos divergentes para definir qui&eacute;n-los propios individuos o las instituciones- convierten a los pobres en personas anormales o aisladas del resto de la sociedad. </p> <h4>Medici&oacute;n de la pobreza </h4>     <p>Despu&eacute;s de la definici&oacute;n, la medici&oacute;n de la pobreza es tarea esencial para el dise&ntilde;o y seguimiento de cualquier pol&iacute;tica encaminada a mejorar el desarrollo social y humano. El citado economista hind&uacute; <em>Amartya Sen </em> identifica dos m&eacute;todos para medir la pobreza: el m&eacute;todo directo y el indirecto o de ingreso. El “m&eacute;todo directo” consiste en agrupar a los “pobres” en un conjunto de personas, cuya canasta de consumo deja insatisfecha alguna de las necesidades b&aacute;sicas establecidas, de esta forma, el investigador mide la insatisfacci&oacute;n f&aacute;ctica, esto es, los elementos que se salen fuera del conjunto. </p>     <p>El m&eacute;todo “indirecto o de ingreso”, as&iacute; denominado ya que en primer t&eacute;rmino se define el “ingreso m&iacute;nimo” que debe tener una persona para satisfacer alguna o algunas de las necesidades b&aacute;sicas y, una vez trazada esta l&iacute;nea, se agrupa a toda la poblaci&oacute;n por debajo de la misma. Este m&eacute;todo mide la incapacidad monetaria para satisfacer las necesidades, de tal forma que, a diferencia del directo, no mide el grado de satisfacci&oacute;n lograda sino los medios para alcanzarla y es el m&aacute;s utilizado en estudios realizados en M&eacute;xico y otros pa&iacute;ses. </p> <h4>Relaci&oacute;n pobreza y salud</h4>     <p>El nivel de salud, tanto individual como colectivo y la pobreza, constituyen un binomio de particular relevancia por su influencia rec&iacute;proca directa e indirecta. Su persistencia en el tiempo forma parte de lo que se denomina las trampas de pobreza, que seg&uacute;n <em>Pineda </em>(Universidad Central de Venezuela, 2004. Disponible en:  <a href="http://www.cedice.org.ve/archivos/Pineda5.pdf">http://www.cedice.org.ve/archivos/Pineda5.pdf</a>)  se generan cuando existe un c&iacute;rculo vicioso en el cual la pobreza se vuelve un proceso que se autorefuerza y del que parece muy dif&iacute;cil escapar y que ocurren porque la salud y la nutrici&oacute;n infantiles determinan de manera importante el nivel de educaci&oacute;n del adulto, a su vez, la educaci&oacute;n tiene un fuerte impacto sobre el nivel de ingreso y el nivel de ingreso y educaci&oacute;n de los padres afecta la salud y nutrici&oacute;n de sus hijos. Esta interminable sucesi&oacute;n de influencias, genera un c&iacute;rculo vicioso en el tiempo. </p>     <p>Por otro lado, seg&uacute;n la Comisi&oacute;n Mexicana de Macroeconom&iacute;a y Salud, en la mayor&iacute;a de pa&iacute;ses de ingresos medios, el gasto promedio en salud resulta suficiente para que toda la poblaci&oacute;n tenga cubiertas las intervenciones sanitarias esenciales. En estos pa&iacute;ses –entre los que se encuentra M&eacute;xico- “<em>el problema m&aacute;s grave est&aacute; en la cobertura de los servicios, los cuales no llegan a muchos de los pobres. La exclusi&oacute;n se concentra a menudo por regiones (ej., las zonas rurales de China occidental y el nordeste de Brasil), o en minor&iacute;as &eacute;tnicas y raciales. Por los motivos que sean, el gasto p&uacute;blico en salud no cubre suficientemente las necesidades de los pobres. A ello se suma el hecho de que muchos pa&iacute;ses de ingresos medios dispensan una protecci&oacute;n econ&oacute;mica insuficiente a grandes segmentos de su poblaci&oacute;n, por lo que los gastos m&eacute;dicos imprevistos empobrecen a muchas familias</em>”.<span class="superscript">7</span> </p>     <p>En muchos sectores la calidad de los servicios es un tema central; las pol&iacute;ticas sociales para quienes viven en la pobreza extrema est&aacute;n bien desarrolladas, pero no as&iacute; las pol&iacute;ticas para el crecimiento de sus ingresos. Hay una agenda pendiente de ejecuci&oacute;n para los que viven en la pobreza moderada, en especial respecto a estrategias para incrementar la productividad de los auto-empleados y las empresas informales. La mayor parte de los individuos que viven en pobreza extrema y moderada sigue estando fuera del sistema de protecci&oacute;n social formal y enfrentan riesgos importantes de empobrecimiento ante enfermedades cuyo tratamiento son de alto costo o catastr&oacute;ficos. </p> <h4>Tendencias y condiciones de la pobreza en m&eacute;xico</h4>     <p>La pobreza ha sido imagen y realidad de este pa&iacute;s por m&aacute;s de cinco siglos, o sea, lo acompa&ntilde;a desde su etapa precolonial. Los espa&ntilde;oles, al llegar a tierras americanas encontraron una cultura fundada en la desigualdad y las grandes diferencias de riqueza y poder entre el hombre com&uacute;n y el arist&oacute;crata ind&iacute;gena. Sus primeras d&eacute;cadas como pa&iacute;s independiente fueron de gran inestabilidad, de una interminable lucha por el poder entre liberales y conservadores que volvi&oacute; d&eacute;biles y carentes de sentido social a los primeros gobiernos nacionales. Los gobiernos posrevolucionarios, fueron los primeros en asumir compromisos expl&iacute;citos por combatir las condiciones de pobreza de la poblaci&oacute;n e instaurar el imperio de la justicia social. La historia m&aacute;s reciente de M&eacute;xico, nos dice que son pocos los gobiernos que tuvieron un programa integral para erradicar la pobreza, la iniquidad y la exclusi&oacute;n. </p>     <p>En cuanto a la situaci&oacute;n en M&eacute;xico, tema de este art&iacute;culo, <em>Rubio </em> expresa: “la pobreza y la desigualdad, son signos que caracterizan a M&eacute;xico, por lo cual tienen que ser confrontados. La desigualdad es una consecuencia de la pobreza, toda vez que esta &uacute;ltima es causada por la ausencia de capacidades b&aacute;sicas: nutrici&oacute;n, salud, educaci&oacute;n y vivienda adecuadas. S&oacute;lo enfrentando el problema de la pobreza se podr&aacute; atenuar, en el tiempo, el de la desigualdad.”<span class="superscript">4</span> </p>     <p>&iquest;Cu&aacute;les son las tendencias de la pobreza en M&eacute;xico? Para responder a esta interrogante es necesario reconocer que el marco de la estrategia mexicana de combate a la pobreza (estrategia CONTIGO) es excelente en t&eacute;rminos conceptuales y, sobre todo, en su intento de integrar las m&uacute;ltiples dimensiones del bienestar y de la acci&oacute;n p&uacute;blica en el ciclo de vida. Tambi&eacute;n resultan incuestionables los &eacute;xitos en programas espec&iacute;ficos, as&iacute; como en la estrategia OPORTUNIDADES, que se destaca por su impacto efectivo en la reducci&oacute;n de la pobreza, al atender ampliamente a quienes viven en la pobreza extrema (para mayor informaci&oacute;n sobre las estrategias gubernamentales mexicanas de desarrollo social, denominadas “Contigo” y “Oportunidades”, se puede consultar las p&aacute;ginas: <a href="http://www.sedesol.gob.mx/">http://www.sedesol.gob.mx </a> y <a href="http://www.oportunidades.gob.mx/">http://www.oportunidades.gob.mx</a>). Sin embargo, independientemente de esos logros, la realidad refleja que a&uacute;n falta mucho por hacer, pues si bien el problema de la pobreza en el pa&iacute;s es a&ntilde;ejo, los intentos por medirla son relativamente recientes. </p>     <p>En el sentido de avanzar, se han desarrollado estudios cuyos resultados aproximaron el diagn&oacute;stico de la situaci&oacute;n y evoluci&oacute;n de la pobreza en el pa&iacute;s y ofrecieron conclusiones suficientemente v&aacute;lidas, que enfatizan la pertinencia de estos procedimientos metodol&oacute;gicos, aunque se diferencien de los utilizados en los diversos an&aacute;lisis sobre la pobreza en M&eacute;xico.<span class="superscript">8-10</span> Recordar que, el n&uacute;mero de pobres var&iacute;a notoriamente dependiendo del ingreso monetario que suponga la l&iacute;nea de pobreza. La propuesta mexicana, brind&oacute; bases cient&iacute;ficas –aunque no todos lo consideren as&iacute;- para evaluar los impactos de los distintos programas sociales, lo que constituye una herramienta fundamental en el dise&ntilde;o y puesta en marcha de las nuevas pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, encaminadas a combatir la pobreza y la exclusi&oacute;n social. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El primer estudio exhaustivo de este tipo, fue el realizado en 1979 bajo el auspicio de la Coordinaci&oacute;n General del Plan Nacional de Zonas Deprimidas y Grupos Marginados (COPLAMAR) y a partir de esta primera investigaci&oacute;n, se han realizado importantes trabajos sobre el fen&oacute;meno y su evoluci&oacute;n. Sin embargo, debido a la inexistencia de una definici&oacute;n oficial o ampliamente aceptada en M&eacute;xico, o en otros pa&iacute;ses, el actual gobierno conform&oacute; el <em>Comit&eacute; T&eacute;cnico de Medici&oacute;n de la Pobreza </em>, con el objetivo de que un grupo de expertos propusieran una metodolog&iacute;a para la medici&oacute;n oficial de la pobreza en el pa&iacute;s.<span class="superscript">11</span> El <em>Comit&eacute; </em>propuso utilizar la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares, elaborada por el Instituto Nacional de Estad&iacute;stica, Geograf&iacute;a e Inform&aacute;tica (INEGI), como fuente primaria de informaci&oacute;n para estimar la pobreza seg&uacute;n la metodolog&iacute;a elaborada. Se consider&oacute; como medida de bienestar el ingreso por persona para agrupar los hogares de la forma siguiente: </p> <ol type="a">       <li> Uno de cada 5 hogares (22 millones de mexicanos), con ingreso por persona inferior al m&iacute;nimo para cubrir las necesidades de alimentaci&oacute;n: pobreza alimentaria.    </li>       <li> Cinco de cada 10 hogares (55 millones de mexicanos), con ingreso por persona menor al necesario para cubrir las necesidades de alimentaci&oacute;n (definidas de igual forma que en el grupo anterior), y cubrir los patrones b&aacute;sicos de gasto en educaci&oacute;n y salud: pobreza de capacidades.    </li>       <li> Seis de cada 10 hogares (66 millones de mexicanos), con ingreso por persona menor al requerido para cubrir las necesidades de alimentaci&oacute;n y los patrones de consumo b&aacute;sico en salud, educaci&oacute;n, vestido, calzado, vivienda y transporte p&uacute;blico. </li>     </ol>     <p>Adem&aacute;s, el estudio comprob&oacute; que la pobreza es mayor en las zonas rurales que en las urbanas, ya que mientras 9,8 % de los hogares de las zonas urbanas no pod&iacute;an cubrir sus necesidades alimentaria, en las zonas rurales esta cifra se cuadruplicaba. </p> <h4>Iniquidad y Exclusi&oacute;n: Distintivos indeseables de la Salud en M&eacute;xico</h4>     <p>En la introducci&oacute;n de este trabajo, se consignaron los criterios de <em>Sophie Bessis</em><span class="superscript">3</span> sobre las diferencias conceptuales entre pobreza, iniquidad y exclusi&oacute;n. Una vez incorporado el concepto de pobreza, resulta obvio que tanto la iniquidad como la exclusi&oacute;n, le otorgan una amplitud necesaria para interpretar esa noci&oacute;n. Ahora se agregar&aacute; la conceptualizaci&oacute;n de equidad, como aproximaci&oacute;n al tema de la justicia en la sociedad y, simult&aacute;neamente, se abordar&aacute; el concepto de exclusi&oacute;n, que permite un enfoque derivado hacia las dimensiones no econ&oacute;micas. </p>     <p>Los sistemas p&uacute;blicos de salud, bajo la concepci&oacute;n de la OMS, tienen la obligaci&oacute;n de otorgar a una persona y a su familia, el soporte financiero y la cobertura necesaria frente a un imprevisto en materia de salud, con total independencia de su contribuci&oacute;n al financiamiento del propio sistema. A partir de esta idea, la organizaci&oacute;n viene impulsando la puesta en pr&aacute;ctica de pol&iacute;ticas y acciones tendientes a reducir las brechas sociales existentes en la salud. La preocupaci&oacute;n por la equidad en los sistemas de salud, surgi&oacute; ante el hecho de que los principales indicadores utilizados, muestran ser insuficientes para medir correctamente el desarrollo sanitario de los pa&iacute;ses, puesto que s&oacute;lo reflejan promedios que bien pudieran no representar la realidad sanitaria de miles o millones de personas. </p>     <p>El concepto de equidad en salud est&aacute; particularmente enraizado en el conjunto de ideas y visiones de orden filos&oacute;fico, &eacute;tico, pol&iacute;tico y de orden pr&aacute;ctico, que caracterizan la discusi&oacute;n contempor&aacute;nea sobre equidad social. Por su simplicidad, el concepto de equidad en salud m&aacute;s difundido es el de <em>Margaret Whitehead</em>,<span class="superscript">12</span> quien en realidad la estudia por su contrario, la iniquidad, al afirmar que esta, comprende todas las diferencias sistem&aacute;ticas que son innecesarias y evitables, adem&aacute;s de injustas. Con lo anterior, <em>Whitehead </em> nos dice que existen desigualdades aceptables: aquellas que se relacionan con la libre elecci&oacute;n del individuo; las inevitables, que corresponden a una distribuci&oacute;n o asignaci&oacute;n de factores fuera del alcance de los individuos, como son los gen&eacute;ticos y las injustas e innecesarias, que se refieren a una inadecuada distribuci&oacute;n de las determinantes de la salud, por intervenci&oacute;n de distintos de agentes que act&uacute;an sin la injerencia de los individuos. </p>     <p>Hacia esta &uacute;ltima categor&iacute;a de desigualdades, las injustas e innecesarias, es adonde deben realizarse los m&aacute;s importantes cambios, ya que estas comprenden en lo general a las diversas pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que inciden en el binomio salud-enfermedad. Lo importante, es que toda pol&iacute;tica p&uacute;blica y toda decisi&oacute;n pol&iacute;tica en la materia, respondan en forma proporcional a las necesidades de salud. Para ello, resulta indispensable reformar los sistemas, de tal forma que se corrijan no s&oacute;lo las desigualdades existentes, sino tambi&eacute;n se prevea que estas, bajo nuevas modalidades, vuelvan a presentarse. En ese sentido, se analizar&aacute;n estos enfoques asociados con las necesidades de salud de la poblaci&oacute;n, especialmente las referidas a enfermedades de alto costo o catastr&oacute;ficas, y asociados con la respuesta institucional a esas necesidades, reflexiones que permitir&aacute;n descubrir el “rostro de los excluidos” del sistema de salud mexicano, a trav&eacute;s de esa ineludible dimensi&oacute;n social. </p> <h6>Exclusi&oacute;n en salud </h6>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La noci&oacute;n de exclusi&oacute;n social, traslada la pobreza hacia otras dimensiones no econ&oacute;micas de dicho fen&oacute;meno. El t&eacute;rmino surgi&oacute; de la sociolog&iacute;a francesa, espec&iacute;ficamente de los trabajos de <em>Rosanvallon</em>,<span class="superscript">13 </span>verdadera reflexi&oacute;n te&oacute;rica sustentada en la crisis de la modernidad y en funci&oacute;n de una sociedad &quot;opaca&quot; y confusa, donde sobresalen la fractura social y un importante derrumbe de certezas. Una reflexi&oacute;n sobre hechos que, poco a poco, fueron adquiriendo fuerza y presencia, ya que reflejaban la aparici&oacute;n de nuevas formas del “malestar de fin de siglo” y especialmente, el surgimiento de un entramado polimorfo de la exclusi&oacute;n social y de una desigualdad bien marcada y nunca reflejada, por lo menos, en la historia de los siglos XIX y XX. </p>     <p>El t&eacute;rmino “exclusi&oacute;n social”, se utiliz&oacute; en Europa para referirse a las nuevas pr&aacute;cticas econ&oacute;micas y sociales surgidas de las modalidades del empleo y del nuevo r&eacute;gimen social. Tambi&eacute;n con este concepto, se pretendi&oacute; describir situaciones generalizadas de privaci&oacute;n de bienes y servicios para los trabajadores y sus familias, derivadas principalmente de la inestabilidad, la flexibilidad y la degradaci&oacute;n de las condiciones prevalecientes del mercado del trabajo urbano y, de las mayores restricciones que presenta la acci&oacute;n social del Estado. En este sentido, la pobreza urbana es una forma de exclusi&oacute;n econ&oacute;mico-social. Operacionalizar el concepto de exclusi&oacute;n social, requiere de utilizar dimensiones o campos bien precisos tales como: </p> <ul>       <li>Dificultades de acceso al trabajo, al cr&eacute;dito, a los servicios sociales, a la justicia, a la instrucci&oacute;n. </li>       <li>El aislamiento, la segregaci&oacute;n territorial, las carencias y mala calidad de las viviendas y los servicios p&uacute;blicos de los barrios de las clases populares. </li>       <li>La discriminaci&oacute;n por g&eacute;nero a que est&aacute;n expuestas las mujeres en el trabajo y en la vida social. </li>       <li>La discriminaci&oacute;n pol&iacute;tica, institucional o &eacute;tnico-ling&uuml;&iacute;stica en que se encuentran algunos grupos sociales. </li>     </ul>     <p>Todos estos procesos y pr&aacute;cticas de las sociedades complejas son “factores de riesgo social” que comparten determinados grupos de las clases populares: inmigrantes, colonos, ind&iacute;genas, discapacitados. En resumen, la exclusi&oacute;n social es un aspecto de la pobreza que hace a las personas m&aacute;s vulnerables, tiene un impacto no s&oacute;lo en el nivel de vida o calidad de vida de las personas, sino tambi&eacute;n un efecto psicol&oacute;gico sobre las personas.&nbsp; </p> <h6>Caracterizaci&oacute;n de la exclusi&oacute;n en salud </h6>     <p>La exclusi&oacute;n en salud es una parte de la exclusi&oacute;n social y se define como: “la falta de acceso de ciertos grupos o personas a bienes, servicios y oportunidades que mejoren o preserven su estado de salud y de las cuales otros individuos o grupos disfrutan”.<span class="superscript">9</span> Para objetivizarla, resultar&aacute; &uacute;til revisar las mediciones nacionales realizadas peri&oacute;dicamente por la OPS y que evidencian la fuerte relaci&oacute;n que existe entre, el gasto p&uacute;blico en salud -monto y distribuci&oacute;n- y la falta de cobertura sanitaria. En estos estudios tambi&eacute;n se enfatiza que, la ruralidad parece asociarse fuertemente con la falta de cobertura real y la falta de cobertura por seguros, lo que se traduce en un gasto de bolsillo desproporcionadamente alto para la poblaci&oacute;n en general y, especialmente en el caso mexicano, para la poblaci&oacute;n de origen ind&iacute;gena, sin acceso a un conjunto regular de servicios b&aacute;sicos de salud. Esto se traduce en un alto gasto de bolsillo para estas poblaciones y se expresa adem&aacute;s en una alta tasa de mortalidad infantil.<span class="superscript">14</span> </p>     <p>La pobreza se reconoce como aliada permanente de la exclusi&oacute;n en salud, de ah&iacute; la necesidad de una buena cobertura de servicios b&aacute;sicos, tales como la asistencia profesional del parto, priorizada para las poblaciones marginadas. Una consecuencia importante para los servicios de salud, de esta relaci&oacute;n entre pobreza y exclusi&oacute;n, es la contenci&oacute;n de la demanda como oposici&oacute;n a la necesidad percibida. Si se preguntara qu&eacute; tipo de servicios solicitaron quienes se sintieron enfermos o accidentados, es probable que un alto porcentaje de los encuestados declare que no consult&oacute; a ning&uacute;n profesional, o que, en muchos casos, recurrieran a prestadores o se automedicaran por la v&iacute;a de la medicina tradicional. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Adem&aacute;s de los obst&aacute;culos econ&oacute;micos y &eacute;tnicos, estos estudios evidencian que otros importantes factores inciden para que una persona sea excluida de los servicios de salud, es decir, no todos los excluidos socialmente son pobres ni viceversa, aunque es cierto que los m&aacute;s pobres son los m&aacute;s excluidos.&nbsp;En este grupo se incluyen, entre otros, a las personas afectadas por alguna discapacidad o lo que resulta m&aacute;s lamentable, la exclusi&oacute;n de g&eacute;nero. En suma, la exclusi&oacute;n en salud –se caracteriza por todos estos aspectos, pero no puede ser explicada por ninguno de ellos en forma independiente, siempre se requiere de una visi&oacute;n integradora que facilite comprender su origen y actuar en consecuencia. </p> <h6>Perfil de los excluidos </h6>     <p>Los distintos grupos que conforman la poblaci&oacute;n excluida de M&eacute;xico, permite construir un perfil de exclusi&oacute;n que comprende a:<span class="superscript">15</span> </p> <ul>       <li>Las personas de origen ind&iacute;gena. </li>       <li>Los que viven en el medio rural. </li>       <li>Las mujeres, especialmente si son jefas de familia. </li>       <li>Los desempleados, subempleados y los trabajadores informales. </li>       <li>Los que se encuentran en el quintil m&aacute;s bajo de ingresos. </li>       <li>Los que no se benefician de la Seguridad Social. </li>       <li>Las personas que no han recibido ense&ntilde;anza formal o la han recibido s&oacute;lo en el nivel primario. </li>       <li>Las empleadas dom&eacute;sticas. </li>     ]]></body>
<body><![CDATA[</ul>     <p>La poblaci&oacute;n mexicana con alto riesgo de exclusi&oacute;n en salud, est&aacute; compuesta b&aacute;sicamente por los pobres: </p> <ul>       <li> El 71 % de la poblaci&oacute;n. </li>       <li> Del 47-54 % se incluye en un rango de edad de 18-65 a&ntilde;os. </li>       <li> Del 30-40 % reside en zonas rurales y de ellos el 68 %, forma parte de la fuerza laboral independiente o dependiente sin contrato de trabajo. </li>     </ul>     <p>Existe un alto grado de asociaci&oacute;n negativa entre el nivel de pobreza y la afiliaci&oacute;n a alg&uacute;n esquema de seguro de salud, es decir, a mayor pobreza menor afiliaci&oacute;n a esquemas de Seguridad Social. Adem&aacute;s existe un fuerte v&iacute;nculo entre condici&oacute;n laboral -fuerza laboral independiente o dependiente sin contrato de trabajo- y no afiliaci&oacute;n a la Seguridad Social. </p> <h4>Las necesidades de salud</h4>     <p>A pesar de la significativa mejora en la salud de la poblaci&oacute;n mexicana y el amplio proceso de reforma del sistema nacional de salud, los indicadores colocan al pa&iacute;s, en un nivel de desarrollo sanitario intermedio, sitio que refleja la persistencia de viejos y nuevos retos y cuya importancia resulta crucial para lograr la congruencia entre el progreso econ&oacute;mico, el progreso social y los avances en materia de salud. Entre los desaf&iacute;os a vencer, se distinguen: </p> <ul>       <li> El cambio del perfil demogr&aacute;fico de la poblaci&oacute;n: envejecimiento, disminuci&oacute;n de la tasa de fecundidad y redistribuci&oacute;n hacia las ciudades. </li>       <li> Los cambios en el perfil epidemiol&oacute;gico: disminuci&oacute;n dr&aacute;stica de la incidencia de enfermedades transmisibles e incremento en la incidencia de las enfermedades cr&oacute;nicas no transmisibles, c&aacute;ncer y otros da&ntilde;os, relacionados con los comportamientos no saludables y los estilos de vida, as&iacute; como el incremento de afecciones asociadas al acelerado crecimiento urbano, como lo son el estr&eacute;s, la depresi&oacute;n y el suicidio. </li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li> La irrupci&oacute;n del avance cient&iacute;fico y de las nuevas tecnolog&iacute;as en la atenci&oacute;n a las enfermedades, que implica una mejora sustancial en la efectividad de los servicios, y por consiguiente, mayores costos econ&oacute;micos. </li>       <li> Mayor exigencia social como resultado de una sociedad m&aacute;s educada, mejor formada, con acceso a informaci&oacute;n. </li>       <li> La persistencia de focos de discriminaci&oacute;n, por g&eacute;nero, raza, condici&oacute;n econ&oacute;mica y preferencia sexual. </li>       <li> La persistencia de conductas intrafamiliares asociadas a patrones de violencia. </li>       <li> La aparici&oacute;n y diseminaci&oacute;n de la problem&aacute;tica asociada al consumo y comercio il&iacute;cito de drogas. </li>     </ul>     <p>Es importante subrayar que estos desaf&iacute;os surgen con una enorme desigualdad entre las distintas regiones del pa&iacute;s y, a&uacute;n, entre los distintos grupos de poblaci&oacute;n. De hecho, la coexistencia cercana de pobreza y exclusi&oacute;n, con excelencia cient&iacute;fica y riqueza, es y ser&aacute; una de las caracter&iacute;sticas relevantes del siglo XXI, que tambi&eacute;n se significa por la persistencia de algunas condiciones de salud, asociadas al subdesarrollo y la marginaci&oacute;n social. Tambi&eacute;n es pertinente considerar que una poblaci&oacute;n que vive m&aacute;s, que posee mayor formaci&oacute;n y est&aacute; bien informada, demandar&aacute; m&aacute;s y mejor atenci&oacute;n a sus padecimientos, y si estos derivan de las enfermedades cr&oacute;nicas y degenerativas con su elevado costo econ&oacute;mico, se agudiza el fen&oacute;meno de la insuficiente inversi&oacute;n que, en forma hist&oacute;rica, se ha realizado en materia de salud en M&eacute;xico. Por otro lado, aunque existe control de las enfermedades transmisibles como resultado de las acciones promocionales y preventivas desarrolladas, deber&aacute; atenderse la evoluci&oacute;n de las enfermedades infecciosas emergentes, como el VIH/SIDA y las reemergentes como la tuberculosis, la malaria o el mal de Chagas, de elevada incidencia en algunas regiones del territorio mexicano. </p>     <p>Otra prioridad estrat&eacute;gica para los pr&oacute;ximos a&ntilde;os, ser&aacute; la atenci&oacute;n a la mujer, tanto por lo que representa en s&iacute; misma, como por su participaci&oacute;n para mejorar la salud de su entorno familiar y cercano. En ese sentido, se promover&aacute; su enriquecimiento cultural, el fortalecimiento de su espacio y funci&oacute;n social y el logro de la igualdad de derechos y oportunidades con relaci&oacute;n al hombre. En buena medida, una adecuada revisi&oacute;n de la funci&oacute;n social femenina, no representa solamente uno de los comprometedores Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) suscritos por M&eacute;xico, sino que esa revisi&oacute;n, ser&aacute; bien relevante para alcanzar otros tres de estos ineludibles objetivos: la reducci&oacute;n de la mortalidad materna, la reducci&oacute;n de la mortalidad infantil y el combate al VIH/Sida, el paludismo y otras enfermedades transmisibles (los Objetivos de Desarrollo del Milenio, son las metas de desarrollo m&aacute;s claras y que mayor consenso han concitado en el seno de las ONU. Estas fueron suscritas por las 189 naciones pertenecientes a esta organismo en la Cumbre del Milenio del a&ntilde;o 2000. Estas metas, conforman 8 objetivos de desarrollo que deben cumplirse para el a&ntilde;o 2015; de estos 8 objetivos, 3 se relacionan con la salud). </p>     <p>Para el sector tambi&eacute;n constituye un reto, la atenci&oacute;n al prioritario grupo de ni&ntilde;os y adolescentes, cuya condici&oacute;n de riesgo se relaciona, entre otros aspectos, con el fen&oacute;meno de urbanizaci&oacute;n ya mencionado y que se traduce en el contexto mexicano, por las im&aacute;genes de ni&ntilde;os que viven en las calles, que desarrollan o son v&iacute;ctimas de la violencia, la delincuencia, las drogas, el alcohol, los accidentes de tr&aacute;nsito y que padecen los efectos no deseados de pr&aacute;cticas sexuales irresponsables. </p>     <p>Como se expondr&aacute; m&aacute;s adelante, otro desaf&iacute;o crucial lo representa la equidad, no s&oacute;lo la que se ha logrado con la reforma a la protecci&oacute;n social, sino la referida a la distribuci&oacute;n de los servicios en forma proporcional a las necesidades de salud, independientemente de la contribuci&oacute;n previa de las personas.<span class="superscript">16</span> Todo esto es fundamental en cuanto a necesidades de salud, ya que la pr&oacute;xima etapa del proceso de reforma sanitaria, demandar&aacute; de intensa negociaci&oacute;n en materia de inversiones en salud, para materializar y lograr que permanezcan las reformas relacionadas con la protecci&oacute;n social en salud, que requieren apoyo econ&oacute;mico del gobierno federal y de los distintos estados, algunos bien alejados de la inversi&oacute;n en salud que exige la reforma legal aprobada. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Por supuesto, el an&aacute;lisis de cada uno de los aspectos que conforman la perspectiva sanitaria mexicana, merecer&iacute;a una valoraci&oacute;n amplia, pero se apartar&iacute;a del prop&oacute;sito de este trabajo, definitivamente circunscrito a enfocar las necesidades sanitarias que se derivan de las enfermedades de alto costo o catastr&oacute;ficas. En ese sentido, y en un futuro pr&oacute;ximo, esas necesidades podr&aacute;n agruparse en dos aspectos b&aacute;sicos: </p> <ul>       <li> El mejoramiento en la provisi&oacute;n de los servicios, de tal forma que se comprenda tanto el crecimiento cuantitativo en las necesidades de atenci&oacute;n -hecho que se relaciona con el crecimiento en la incidencia de las enfermedades no trasmisibles, particularmente el c&aacute;ncer y de la diseminaci&oacute;n del VIH/SIDA- como una mejora sustantiva en materia de calidad y efectividad en la atenci&oacute;n. </li>       <li>  La operacionalizaci&oacute;n y mantenimiento del nuevo modelo de financiamiento, haci&eacute;ndolo compatible con los principios de equidad y erradicaci&oacute;n de la exclusi&oacute;n social que lo inspiraron. </li>     </ul> <h4>La econom&iacute;a mexicana y el peso del gasto en salud</h4>     <p>Adem&aacute;s de inequitativo, el sistema de salud en M&eacute;xico ha sido considerado como insuficiente por <em>Frenk, </em> para quien esta es la principal causa de que existan <em> “una serie de rezagos cr&oacute;nicos en el sistema</em>”. Para ilustrar esta idea, analiza informaci&oacute;n sobre la inversi&oacute;n sanitaria en M&eacute;xico, con datos de la OCDE (tabla 1), en donde “<em>podemos constatar que en relaci&oacute;n al tama&ntilde;o de la econom&iacute;a mexicana, la inversi&oacute;n en salud es definitivamente insuficiente. Con 5,6 % del PIB se ubicaba por debajo del promedio latinoamericano, de </em>6,1 %<em>, e inferior a pa&iacute;ses con nivel de desarrollo inferior al mexicano, tal es el caso Bolivia, y desde luego muy por debajo del grupo de pa&iacute;ses latinoamericanos que est&aacute;n teniendo inversiones m&aacute;s cuantiosas en materia de salud</em>”.<span class="superscript">14 </span></p>     <p align="center">Tabla 1. Inversi&oacute;n en salud, pa&iacute;ses seleccionados </p>     <div align="center">   <table width="101%" border="2" align="center" cellpadding="0" cellspacing="3">     <tr>       <td width="53%">    <div align="center"></div></td>       <td width="47%">    <div align="center">Gasto en salud como % del PIB </div></td>     </tr>     <tr>       <td>    <div align="center">M&eacute;xico</div></td>       <td>    ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">5,6</div></td>     </tr>     <tr>       <td>    <div align="center">Bolivia</div></td>       <td>    <div align="center">5,8</div></td>     </tr>     <tr>       <td>    <div align="center">Costa Rica </div></td>       <td>    <div align="center">8,7</div></td>     </tr>     <tr>       <td>    <div align="center">Colombia</div></td>       <td>    <div align="center">9,3</div></td>     </tr>     <tr>       <td>    <div align="center">Uruguay</div></td>       <td>    <div align="center">10,0</div></td>     </tr>     <tr>       <td>    <p align="center">Promedio     ]]></body>
<body><![CDATA[<br>         latinoamericano</p>       </td>       <td>    <div align="center">6,1</div></td>     </tr>   </table> </div>     <p align="center">Fuente: <em>Frenk J. </em> Desempe&ntilde;o del Sistema Nacional de Salud. Ob. Cit. 14. </p>     <p>Si bien este tipo de argumentaci&oacute;n es pol&iacute;ticamente correcto, lo cierto es que deja preguntas importantes sin responder como por ejemplo, saber si la inversi&oacute;n realizada en salud es suficiente o no y, sobre todo, cu&aacute;nto es realmente lo suficiente y cu&aacute;l es la asignaci&oacute;n m&aacute;s eficaz de esta inversi&oacute;n. Estas inquietudes tienen su origen en el tipo de comparaci&oacute;n utilizada por <em>Frenk </em>la cual, en muchos casos, no guarda l&oacute;gica con los resultados sanitarios de diversos pa&iacute;ses. En opini&oacute;n de la autora de este trabajo, si bien el an&aacute;lisis de <em>Frenk, </em> ha sido &uacute;til para la toma de conciencia sobre la necesidad de invertir m&aacute;s en salud, exige una revisi&oacute;n m&aacute;s profunda que permita responder a dudas e inquietudes como las expuestas anteriormente. </p>     <p>Lo cierto es que la noci&oacute;n de salud, como se ha precisado, es multidimensional y por tanto, le influyen diversos factores tales como: el nivel de desarrollo de cada naci&oacute;n, la distribuci&oacute;n del gasto en salud, la geograf&iacute;a y el clima, las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, los factores culturales y religiosos, las conductas sexuales y la urbanizaci&oacute;n. Ante este amplio y complejo panorama, surge una nueva interrogante: &iquest;cu&aacute;nto se debe invertir en esa “salud”? En realidad, el espectro de inversi&oacute;n es tan peculiar que, al  parecer que la autora, una apropiada f&oacute;rmula para determinar el monto de la inversi&oacute;n en salud es la propuesta por la Organizaci&oacute;n de las Naciones Unidas (ONU) en su Informe sobre el Desarrollo Humano 2003, que recomendaba: “... <em>situar la inversi&oacute;n en salud, por encima de cualquier otro tipo de gasto, dando prioridad a la atenci&oacute;n sanitaria b&aacute;sica</em>”.<span class="superscript">17</span> Que las compa&ntilde;&iacute;as farmac&eacute;uticas condonen deudas por motivos de enfermedad, donen medicamentos y establezcan descuentos en precios, completar&iacute;an una primera etapa en cualquier programa dirigido a mejorar las respuestas en salud, etapa a la que la propia ONU denomina como “fase de movilizaci&oacute;n de recursos”. </p>     <p>La inversi&oacute;n en salud incluye el gasto en todas aquellas actividades cuyo objetivo esencial es el restablecimiento, mantenimiento, mejoramiento y protecci&oacute;n de la salud en un pa&iacute;s o entidad federativa, durante un periodo de tiempo definido. La inversi&oacute;n sucede tanto fuera como dentro del sistema de salud. Fuera del sistema de salud, las actividades de inversi&oacute;n m&aacute;s importantes incluyen la alimentaci&oacute;n, la infraestructura sanitaria y de agua potable, as&iacute; como la vivienda. Respecto a la alimentaci&oacute;n, resulta fundamental encontrar los mecanismos para que se provean los elementos de la pir&aacute;mide alimentaria en forma accesible a la poblaci&oacute;n en general, y para que se suministren en la forma m&aacute;s adecuada los micronutrientes esenciales junto con los alimentos b&aacute;sicos. Respecto a la infraestructura sanitaria y de agua potable, sus deficiencias son responsables de una parte importante de la carga de enfermedades, por lo cual deber&aacute;n atenderse en la medida correspondiente. Asimismo, es indudable que la calidad de la vivienda contribuye a la salud. </p>     <p>Hacia el interior de los sistemas de salud, la inversi&oacute;n se distribuye, por una parte, en actividades orientadas a la comunidad y que incluyen todas aquellas que se relacionan con la promoci&oacute;n de la salud y la prevenci&oacute;n de las enfermedades. Por otro lado, la inversi&oacute;n comprende las actividades curativas, as&iacute; como los cuidados a las personas. Finalmente, el tercer componente de la inversi&oacute;n abarca todas las acciones de rector&iacute;a y administraci&oacute;n del sistema. Basado en esta composici&oacute;n del gasto, parece que un nivel adecuado de inversi&oacute;n debe ser aquel que permita financiar todas las actividades relacionadas con el sistema de salud y que se realizan para alcanzar los objetivos en materia sanitaria, es decir, asignar recursos suficientes para el cumplimiento de cada actividad, las que deben responder a un orden de prioridades sociales, construido bajo principios de equidad y justicia. </p>     <p>En el caso de M&eacute;xico, la ya citada Comisi&oacute;n Mexicana de Macroeconom&iacute;a y Salud observ&oacute; problemas de asignaci&oacute;n y financiaci&oacute;n significativos. En cuanto a los primeros, la Comisi&oacute;n se&ntilde;ala que, en el a&ntilde;o 2003, <em>el gasto p&uacute;blico en salud per c&aacute;pita fue de 1 893 pesos. </em> Sin embargo, lo destacable son las diferencias entre poblaciones, a las que califica de “contrastantes”. El gasto p&uacute;blico <em>per c&aacute;pita </em> en salud para la poblaci&oacute;n asegurada fue de 2 833 pesos, mientras que el gasto destinado a cubrir la atenci&oacute;n de la poblaci&oacute;n no asegurada fue de menos de la mitad, 1 112 pesos.<span class="superscript">7</span> Aunque una fracci&oacute;n de esta diferencia pudiese ser compensada por un mayor pago de impuestos por parte de la poblaci&oacute;n asegurada, principalmente a trav&eacute;s de contribuciones a la seguridad social, es probable que otra parte se deba a iniquidades en la asignaci&oacute;n de subsidios netos de impuestos. M&aacute;s a&uacute;n, la poblaci&oacute;n no asegurada que recibe atenci&oacute;n m&eacute;dica, en unidades p&uacute;blicas no est&aacute; exenta, en general, del pago de tales servicios. El subsidio neto recibido por un usuario de los servicios p&uacute;blicos de salud, depende tanto del costo de la atenci&oacute;n recibida, como de los impuestos o cuotas pagadas por el usuario y s&oacute;lo puede ser determinado mediante un an&aacute;lisis completo de incidencia fiscal. </p>     <p>Una distribuci&oacute;n equitativa de los subsidios netos a la salud, debiera estar en funci&oacute;n del nivel de ingreso de las familias y ser neutral a la afiliaci&oacute;n a un esquema particular de aseguramiento. No obstante, cabe notar que entre 1996 y 2002, el cambio m&aacute;s significativo ha sido el incremento del gasto en salud en beneficio de la poblaci&oacute;n no asegurada en m&aacute;s del 100 % en t&eacute;rminos reales, aumentando su participaci&oacute;n de un quinto a un tercio del gasto federal en salud. Desde luego, es innegable que con m&aacute;s recursos y bien invertidos, necesariamente se eleva el nivel de salud de cualquier poblaci&oacute;n y, en ese sentido, los datos son elocuentes: con una intervenci&oacute;n espec&iacute;fica y oportuna de recursos, se podr&iacute;an salvar al menos ocho millones de vidas cada a&ntilde;o en el mundo. Estudios macroecon&oacute;micos sugieren que un aumento de las inversiones en salud de 66 mil millones de d&oacute;lares al a&ntilde;o, respecto del gasto actual, generar&aacute; m&aacute;s de 360 mil millones al a&ntilde;o,<span class="superscript">18</span> es decir, se multiplicar&iacute;a por seis la inversi&oacute;n inicial. La mitad de esa cifra corresponder&iacute;a a beneficios econ&oacute;micos directos, pues los m&aacute;s pobres del mundo vivir&iacute;an m&aacute;s, gozar&iacute;an de buena salud un n&uacute;mero muy superior de d&iacute;as y, consiguientemente, podr&iacute;an generar mayores ingresos. La otra mitad corresponder&iacute;a a beneficios econ&oacute;micos indirectos derivados de esa mayor productividad individual. </p>     <p>  Internacionalmente uno de los principales problemas que enfrentan los servicios de salud, lo constituye la carencia de recursos para comprar medicamentos. La Comisi&oacute;n de Macroeconom&iacute;a y Salud de la OMS, en el informe arriba citado, sugiri&oacute; la fijaci&oacute;n diferenciada de precios en los mercados de bajos ingresos, o sea, que los pa&iacute;ses ricos paguen los costos de investigaci&oacute;n y desarrollo y, los pa&iacute;ses pobres, paguen solamente los costos b&aacute;sicos de producci&oacute;n, es decir colocar el precio del medicamento en un nivel viablemente m&aacute;s bajo. Finalmente, la importancia del recurso para los servicios se refleja en el vigente llamado de la OMS cuando afirma que ser&aacute; necesario aumentar dr&aacute;sticamente los recursos destinados a la salud durante los pr&oacute;ximos a&ntilde;os, especialmente para el combate contra enfermedades que afectan especialmente a las naciones m&aacute;s pobres, como el paludismo, el VIH/SIDA, la tuberculosis, el c&oacute;lera, el dengue, la desnutrici&oacute;n, las afecciones perinatales y los embarazos de alto riesgo.<span class="superscript">18 </span></p> <h4>La iniquidad del financiamiento en el Sistema de Salud Mexicano</h4>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Los problemas de desigualdades en salud en M&eacute;xico, se incluyen en el Informe de la Comisi&oacute;n Mexicana de Macroeconom&iacute;a y Salud (CMMS), instancia varias veces mencionada en este trabajo y que, a propuestas de la Comisi&oacute;n de Macroeconom&iacute;as y Salud de la OMS, se conform&oacute; en el a&ntilde;o 2002 integrada por 30 expertos y personalidades de los &aacute;mbitos acad&eacute;mico, gubernamental, sociedad civil y sector privado, reconocidos estudiosos de los v&iacute;nculos entre la salud y el desarrollo econ&oacute;mico. El primer aspecto analizado en dicho informe en relaci&oacute;n con la equidad, se refiere a la distribuci&oacute;n de los beneficios que concede el Estado, seg&uacute;n la condici&oacute;n del individuo, es decir, por su circunstancia de aseguramiento. </p>     <p>El gasto del gobierno federal en salud, se distribuye dentro del sistema nacional entre tres dependencias y una red de servicios: Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y el Instituto de Salud y Seguridad Social para los Trabajadores del Estado (ISSSTE), responsables de la atenci&oacute;n a la poblaci&oacute;n asegurada y la Secretar&iacute;a de Salud (SSA) como red de prestaci&oacute;n de servicios, para atender a la poblaci&oacute;n no asegurada. En el caso de la Secretar&iacute;a de Salud, su operaci&oacute;n est&aacute; a cargo de los gobiernos locales y su v&iacute;a principal de financiamiento reside en los fondos federales incluidos en los ramos presupuestales 12 y 33, los que se transfieren en virtud de los distintos acuerdos de descentralizaci&oacute;n de la &uacute;ltima d&eacute;cada del siglo XX. Esta distribuci&oacute;n, es a todas luces inequitativa. Basta decir, por ejemplo, que tan s&oacute;lo en el a&ntilde;o 2000, el 71,5 % del gasto en salud se destinaba a la poblaci&oacute;n derechohabiente (IMSS, ISSSTE) y solamente el 28,5 % restante, se transfer&iacute;a para atender a la poblaci&oacute;n abierta, o sea, la poblaci&oacute;n no cubierta por esas instituciones de Seguridad Social. </p>     <p>La segunda dimensi&oacute;n de la iniquidad que consigna el informe de la CMMS, se relaciona con el nivel de ingreso de las personas, de tal forma que “<em>el nivel de gasto en salud de los hogares, est&aacute; relacionado con su vulnerabilidad financiera</em>”, es decir, “<em>los m&aacute;s pobres tienen mayor probabilidad de incurrir en gastos catastr&oacute;ficos en caso de enfermedad</em>”. Otro aspecto a analizar, es el impacto econ&oacute;mico de los gastos de salud, que se relaciona con el bienestar de los individuos y hogares: “<em>Los gastos en salud pueden causar que las personas u hogares caigan en pobreza a pesar de que la definici&oacute;n oficial indica que no son pobres. La pobreza generada por la presencia de gastos catastr&oacute;ficos puede ser temporal o definitiva; estos gastos pueden impedir, a su vez, que una familia que ya se encuentra en esta situaci&oacute;n pueda superarla”</em>.<span class="superscript">7</span> </p>     <p>La gravedad de los efectos de las pr&aacute;cticas de financiar la salud a trav&eacute;s del gasto de bolsillo, se evidencia en el an&aacute;lisis <em></em>realizado por la SSA en colaboraci&oacute;n con FUNSALUD y con el IMSS, en el cual se expresa: <em>“cada a&ntilde;o se generan, en alrededor de dos millones de familias, gastos catastr&oacute;ficos en salud”.</em><span class="superscript">10</span> Este estudio confirma la insistente aseveraci&oacute;n de <em>Frenk: </em><em> “el financiamiento con base en el gasto de bolsillo, es el peor sistema de financiamiento posible, esto es as&iacute;, porque adem&aacute;s de ser una mala soluci&oacute;n le quita al usuario la posibilidad de ser un usuario informado, dado que cuando se presenta el episodio de enfermedad dif&iacute;cilmente tiende a ponerse a comparar calidad y ser exigente. Y tercero, es la peor forma de financiar un sistema de salud porque el hecho mismo de estar enfermo merma la capacidad de generar ingresos. El pago de bolsillo es justamente un sistema que le exige a la gente que pague cuando menos puede hacerlo</em>”.<span class="superscript">14</span> La magnitud e importancia del gasto de bolsillo de los individuos, se corrobora en el an&aacute;lisis comparativo incluido en el &uacute;ltimo informe sobre Financiamiento a la Salud de la OCDE, donde M&eacute;xico qued&oacute; situado con el nivel relativo m&aacute;s alto en cuanto a financiamiento de la salud, dentro del grupo de pa&iacute;ses seleccionados por ese organismo (fig.1). </p>     <p align="center"><a href="/img/revistas/rcsp/v32n2/f0107206.jpg"><img src="/img/revistas/rcsp/v32n2/f0107206.jpg" width="274" height="156" border="0"></a></p>     
<p align="center">Fig.1. Participaci&oacute;n del gasto de bolsillo en salud, % gasto total. </p>     <p>Adem&aacute;s de esta grave disparidad entre individuos, M&eacute;xico enfrenta una gran desigualdad sanitaria entre sus regiones que -tal como lo muestra el informe de la CMMS- ocasionan brechas de salud que “<em>ubican a ciertas regiones o estratos poblacionales en una situaci&oacute;n comparable a la de los pa&iacute;ses catalogados como de “ingresos bajos”, muy distinta a los niveles promedio que se presentan a nivel nacional. Por ejemplo, de acuerdo PNUD (2002), en M&eacute;xico coexisten niveles de desarrollo, medidos por el Instituto de Desarrollo Humano (IDH), similares a Europa (Distrito Federal y Nuevo Le&oacute;n) y a pa&iacute;ses como Samoa o El Salvador (Chiapas y Oaxaca)</em>”.<span class="superscript">17</span> </p>     <p>En cuanto a la vertiente financiera, la asignaci&oacute;n presupuestal entre las distintas entidades estar&iacute;a en relaci&oacute;n directa con las necesidades de la poblaci&oacute;n, algo bien equitativo pero, la realidad mexicana es distinta, ya que la mayor cantidad de recursos <em>per c&aacute;pita </em> se distribuyen entre los estados que mejores indicadores de morbilidad exhiben, como son el Distrito Federal o Morelos. Esas desigualdades en el financiamiento, aporta algunos de los elementos que permiten que, seg&uacute;n el mencionado informe de la CMMS: “<em>las tasas de mortalidad infantil por municipio </em>… <em>muestran que en M&eacute;xico coexisten niveles de desarrollo similares a pa&iacute;ses pobres de &Aacute;frica con niveles similares al occidente de Europa, ... As&iacute;, la evaluaci&oacute;n de los avances en salud en M&eacute;xico debe considerar como objetivo central la reducci&oacute;n de dichas disparidades mediante una mejora sustancial de las regiones rezagadas. Tanto desde el punto de vista normativo como por sus efectos sobre educaci&oacute;n, productividad y crecimiento, la reducci&oacute;n de la desigualdad en indicadores de salud debe incorporarse como prioridad de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica”.</em><span class="superscript">7</span> </p>     <p>Por otra parte, en el propio informe de la CMMS se puede corroborar que en M&eacute;xico, la asignaci&oacute;n de la inversi&oacute;n en salud, por rubros, no se realiza de forma eficiente, que no se destinan recursos suficientes a aquellos rubros de gasto que generan los mayores rendimientos. Para ilustrar, el informe consigna que: “<em>solamente el 29 % de la poblaci&oacute;n utiliz&oacute; al menos un servicio de salud preventivo en el a&ntilde;o 2000 con base en lo reportado por la encuesta nacional de salud, para ese a&ntilde;o. Casi todos los ni&ntilde;os menores de 5 a&ntilde;os de edad recibieron servicios de vacunaci&oacute;n, pero s&oacute;lo uno de cada cinco recibi&oacute; servicios de revisi&oacute;n del crecimiento y desarrollo. Durante el mismo a&ntilde;o, menos de la tercera parte de la poblaci&oacute;n adulta mayor de 40 a&ntilde;os de edad recibi&oacute; servicios preventivos para algunos padecimientos cr&oacute;nico-degenerativos, tales como la hipertensi&oacute;n arterial o la diabetes mellitus</em>”.<span class="superscript">7</span> </p>     <p>En un mercado de servicios de salud, que cumple con todos los supuestos de un modelo de competencia perfecta, es v&aacute;lido asumir que la inversi&oacute;n en salud se canalizar&iacute;a a aquellas intervenciones y servicios que generan mayores ganancias en salud para la poblaci&oacute;n. Una situaci&oacute;n as&iacute; ser&iacute;a &oacute;ptima, al reflejar las demandas de la poblaci&oacute;n y la disposici&oacute;n de pagar por ello, dadas sus preferencias y la distribuci&oacute;n del ingreso. Sin embargo, la realidad de los servicios de salud es distinta, ya que su funcionamiento dista de lo &oacute;ptimo y refleja imperfecciones –incertidumbre, informaci&oacute;n incompleta, externalidades y bienes p&uacute;blicos- que no permiten la eficiencia distributiva. </p> <h4>La iniquidad en el acceso en los servicios de salud</h4>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Como se expuso al abordar las necesidades de salud en M&eacute;xico, los &iacute;ndices de mortalidad y el cambio en los patrones de morbilidad por sexo y edad, se han transformado en las &uacute;ltimas cuatro d&eacute;cadas. Si bien aument&oacute; la prevalencia de enfermedades cr&oacute;nicas, que demandan intervenciones altamente costosas y prolongadas, la persistencia de enfermedades consideradas evitables, como las infecciones respiratorias agudas y gastrointestinales, mantienen su incidencia especialmente en los grupos m&aacute;s marginados y empobrecidos. Esta combinaci&oacute;n de padecimientos pretransicionales y enfermedades cr&oacute;nico-degenerativas, requiere de una infraestructura que garantice el acceso a los tres niveles de atenci&oacute;n. </p>     <p>A juicio de la autora, la iniquidad en el acceso se acent&uacute;a, si a las circunstancias financieras se le adicionan las condiciones de la oferta de servicios. Indudablemente, la asignaci&oacute;n de recursos a nivel estatal tiene un impacto directo en la disponibilidad de un sistema funcional de salud, con instalaciones, programas, personal y medicamentos adecuados. Por lo tanto, es relevante contrastar esta informaci&oacute;n con las capacidades de atenci&oacute;n a la poblaci&oacute;n, mediante la existencia de la infraestructura pertinente. Una radiograf&iacute;a sobre la distribuci&oacute;n de la “capacidad instalada” en el pa&iacute;s, evidencia sus limitaciones para resolver las brechas existentes. </p>     <p>En cuanto a los servicios para la poblaci&oacute;n abierta, en m&aacute;s de la mitad de los diez estados con el menor n&uacute;mero de unidades de primer nivel por cada 100 mil habitantes, m&aacute;s del 57 % de la poblaci&oacute;n permanece sin acceso a la seguridad social, por ejemplo, el Estado de M&eacute;xico posee 12 unidades por cada 100 mil habitantes, Guanajuato no supera las 20, mientras que Veracruz, Puebla, y Chiapas est&aacute;n por debajo de las 30 unidades. En comparaci&oacute;n, existen diez estados que disponen de m&aacute;s de 60 unidades de primer nivel para la poblaci&oacute;n abierta, ninguno de los cuales tiene altos &iacute;ndices de marginaci&oacute;n y Baja California Sur tiene m&aacute;s de 140 unidades. Los hospitales generales, que conforman el segundo nivel de atenci&oacute;n, tambi&eacute;n son escasos en los estados con mayor&iacute;a de poblaci&oacute;n abierta, pues 8 de ellos poseen menos de un hospital general por cada 100 mil habitantes, mientras que en los otros 2 estados, estas unidades apenas sobrepasan esta cifra. Referente a los hospitales de especialidad, indispensables para enfrentar las consecuencias de la transici&oacute;n epidemiol&oacute;gica nacional, destacan 6 estados en los cuales no existe ninguna unidad de este tipo, entre los cuales est&aacute;n Chiapas, Guerrero y Zacatecas. </p>     <p align="justify">En suma, qued&oacute; expl&iacute;cito que solamente 4 estados de la rep&uacute;blica mexicana, poseen m&aacute;s de 1 unidad por cada 100 mil habitantes. De acuerdo con la concentraci&oacute;n de los tres tipos de unidades para atender a la poblaci&oacute;n abierta, los hospitales de especialidad en su mayor&iacute;a se concentran en el Distrito Federal, con 41 unidades. Esta situaci&oacute;n no se reproduce para los hospitales de segundo nivel, ni para las unidades de consulta externa, que definitivamente se concentran en los estados m&aacute;s rezagados y parad&oacute;jicamente, no son estas las unidades resolutivas para los problemas de alta complejidad m&eacute;dica, lo que refleja un grave problema de acceso de la poblaci&oacute;n abierta a este tipo de servicios. Si por otro lado, se analiza el n&uacute;mero de m&eacute;dicos por cada 100 mil habitantes, se aprecia que para los estados con m&aacute;s altos &iacute;ndices de marginaci&oacute;n a nivel nacional, existen menos de 100 m&eacute;dicos por cada 100 mil habitantes, lo que afecta el n&uacute;mero de consultas generales que se ofertan y origina una nueva brecha para el acceso a los servicios. En las entidades como el Distrito Federal, Baja California Sur, Colima, Campeche, Aguascalientes y Tabasco la cifra alcanza a m&aacute;s de 150 m&eacute;dicos para cada 100 mil habitantes (fig.2). </p>     <p align="center"><a href="/img/revistas/rcsp/v32n2/f0207206.jpg"><img src="/img/revistas/rcsp/v32n2/f0207206.jpg" width="261" height="165" border="0"></a></p>     
<p align="center">Fig.2. Indicadores de atenci&oacute;n seg&uacute;n estado, ordenados por presupuesto. </p>     <p>En resumen, la realidad es que el riesgo del gasto catastr&oacute;fico y de la trampa de la pobreza, se incrementan proporcionalmente a la disminuci&oacute;n del ingreso y se refleja en disparidades regionales y personales en los indicadores de desarrollo humano. La intensidad de estos efectos, m&aacute;xime si hablamos de enfermedades catastr&oacute;ficas, se relaciona con el curso natural y social de la enfermedad, as&iacute; como con la condici&oacute;n y tipo de aseguramiento sanitario. Revisada brevemente la iniquidad de acceso que origina la situaci&oacute;n cr&iacute;tica de la infraestructura de los servicios en el pa&iacute;s, resulta pertinente expresar algunas consideraciones sobre esos problemas de alta complejidad m&eacute;dica, dependientes en su mayor&iacute;a de las enfermedades no transmisibles y otros da&ntilde;os y que constituyen el prop&oacute;sito de este trabajo. </p> <h6>La carga econ&oacute;mica de la enfermedad </h6>     <p>La introducci&oacute;n del concepto de enfermedad catastr&oacute;fica adiciona a la idea de enfermedad, la de severidad, tanto org&aacute;nica como econ&oacute;mica, de forma tal que “una enfermedad catastr&oacute;fica resulta un proceso patol&oacute;gico complicado y riesgoso para el individuo y que su tratamiento, supera la capacidad de financiamiento del enfermo y su familia”.<span class="superscript">19</span> En ese sentido, el an&aacute;lisis minucioso del costo de estos padecimientos, ocupa un lugar relevante en los procesos de reforma del sistema de salud, ya que no existir&aacute; soluci&oacute;n a la iniquidad y la exclusi&oacute;n en los servicios, sin resolver el problema financiero que se les asocia, situaci&oacute;n comprensible solamente en la medida en que se estime con precisi&oacute;n, el gasto que se destina a su diagn&oacute;stico y tratamiento. </p>     <p>Por otro lado, no podemos soslayar que el volumen de recursos que se consume para la atenci&oacute;n de estos enfermos es de tal magnitud, que su oferta por parte de las instituciones p&uacute;blicas, condiciona cualquier mecanismo de financiamiento. Las enfermedades catastr&oacute;ficas se han convertido en el objetivo de atenci&oacute;n del sistema de protecci&oacute;n social mexicano y en la tabla 2, se muestra la estimaci&oacute;n de costo de 35 de esos padecimientos. Esta selecci&oacute;n de afecciones, corresponde a la propuesta formulada por el Consejo General de Salubridad, en el &aacute;mbito de sus atribuciones legales. Este organismo, en el que participan los titulares de diversas instituciones del sistema p&uacute;blico de salud, constituye la instancia superior para la deliberaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas sanitarias en M&eacute;xico. </p>     <p align="center">Tabla 2. Costo unitario y total, tasa de incidencia a casos esperados seg&uacute;n enfermedad </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">   <table width="90%" height="929" border="2" align="center" cellpadding="0" cellspacing="3">     <tr>       <td width="4%">    <div align="center">No.</div></td>       <td width="33%">    <div align="center">Enfermedad</div></td>       <td width="13%">    <div align="center">Costo por caso 2004 ($) </div></td>       <td width="13%">    <div align="center">Tasa anual / mill&oacute;n </div></td>       <td width="18%">    <div align="center">Casos nuevos esperados </div></td>       <td width="19%">    <div align="center">Costo total ($)</div></td>     </tr>     <tr>       <td>    <div align="center">1</div></td>       <td>    <div align="left">Infarto agudo del miocardio </div></td>       <td>    <div align="center">133,899</div></td>       <td>    ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">242,2</div></td>       <td>    <div align="center">11,625</div></td>       <td>    <div align="center"> 1,556,590,432</div></td>     </tr>     <tr>       <td>    <div align="center">2</div></td>       <td>    <div align="left">Angioplastia</div></td>       <td>    <div align="center"> 136,632</div></td>       <td>    <div align="center">147,6</div></td>       <td>    <div align="center">7,082</div></td>       <td>    <div align="center"> 967,678,936</div></td>     </tr>     <tr>       <td>    <div align="center">3</div></td>       <td>    ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="left">Puente coronario </div></td>       <td>    <div align="center"> 133,123</div></td>       <td>    <div align="center">109,2</div></td>       <td>    <div align="center">5,242</div></td>       <td>    <div align="center"> 697,777,730</div></td>     </tr>     <tr>       <td>    <div align="center">4</div></td>       <td>    <div align="left">Leucemia linfobl&aacute;stica aguda en ni&ntilde;os </div></td>       <td>    <div align="center"> 201,743</div></td>       <td>    <div align="center">85,6</div></td>       <td>    <div align="center">4,109</div></td>       <td>    ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center"> 828,921,410</div></td>     </tr>     <tr>       <td>    <div align="center">5</div></td>       <td>    <div align="left">Leucemia mielobl&aacute;stica </div></td>       <td>    <div align="center"> 302,614</div></td>       <td>    <div align="center">17,1</div></td>       <td>    <div align="center">821</div></td>       <td>    <div align="center"> 248,385,571</div></td>     </tr>     <tr>       <td>    <div align="center">6</div></td>       <td>    <div align="left">Astrocitoma</div></td>       <td>    <div align="center"> 363,137</div></td>       <td>    ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">6,9</div></td>       <td>    <div align="center">331</div></td>       <td>    <div align="center"> 120,270,974</div></td>     </tr>     <tr>       <td>    <div align="center">7</div></td>       <td>    <div align="left">M&eacute;duloblastoma</div></td>       <td>    <div align="center"> 385,113</div></td>       <td>    <div align="center">3,4</div></td>       <td>    <div align="center">163</div></td>       <td>    <div align="center"> 62,850,442</div></td>     </tr>     <tr>       <td>    <div align="center">8</div></td>       <td>    ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="left">Linfoma de Hodking </div></td>       <td>    <div align="center"> 372,288</div></td>       <td>    <div align="center">3,4</div></td>       <td>    <div align="center">163</div></td>       <td>    <div align="center"> 60,757,402</div></td>     </tr>     <tr>       <td>    <div align="center">9</div></td>       <td>    <div align="left">Linfoma no Hodking</div></td>       <td>    <div align="center"> 343,963</div></td>       <td>    <div align="center">13,6</div></td>       <td>    <div align="center">653</div></td>       <td>    ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center"> 224,539,046</div></td>     </tr>     <tr>       <td>    <div align="center">10</div></td>       <td>    <div align="left">Tumor de Wilms </div></td>       <td>    <div align="center"> 262,626</div></td>       <td>    <div align="center">4,2</div></td>       <td>    <div align="center">202</div></td>       <td>    <div align="center"> 52,945,402</div></td>     </tr>     <tr>       <td>    <div align="center">11</div></td>       <td>    <div align="left">Retinoblastoma</div></td>       <td>    <div align="center"> 284,240</div></td>       <td>    ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">4,4</div></td>       <td>    <div align="center">211</div></td>       <td>    <div align="center"> 60,031,488</div></td>     </tr>     <tr>       <td>    <div align="center">12</div></td>       <td>    <div align="left">Osteosarcoma</div></td>       <td>    <div align="center"> 464,009</div></td>       <td>    <div align="center">8,5</div></td>       <td>    <div align="center">408</div></td>       <td>    <div align="center"> 189,315,672</div></td>     </tr>     <tr>       <td>    <div align="center">13</div></td>       <td>    ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="left">CA mam&aacute; </div></td>       <td>    <div align="center"> 200,259</div></td>       <td>    <div align="center">156,0</div></td>       <td>    <div align="center">7,488</div></td>       <td>    <div align="center"> 1,499,539,447</div></td>     </tr>     <tr>       <td>    <div align="center">14</div></td>       <td>    <div align="left">CA c&eacute;rvico-uterino </div></td>       <td>    <div align="center"> 154,527</div></td>       <td>    <div align="center">203,0</div></td>       <td>    <div align="center">9,744</div></td>       <td>    ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center"> 1,505,711,088</div></td>     </tr>     <tr>       <td>    <div align="center">15</div></td>       <td>    <div align="left">CA col&oacute;n </div></td>       <td>    <div align="center"> 232,496</div></td>       <td>    <div align="center">40,1</div></td>       <td>    <div align="center">1,925</div></td>       <td>    <div align="center"> 447,507,771</div></td>     </tr>     <tr>       <td>    <div align="center">16</div></td>       <td>    <div align="left">CA pr&oacute;stata </div></td>       <td>    <div align="center"> 214,611</div></td>       <td>    ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">68,5</div></td>       <td>    <div align="center">3,288</div></td>       <td>    <div align="center"> 705,641,808</div></td>     </tr>     <tr>       <td>    <div align="center">17</div></td>       <td>    <div align="left">CA test&iacute;culo </div></td>       <td>    <div align="center"> 178,844</div></td>       <td>    <div align="center">46,1</div></td>       <td>    <div align="center">2,213</div></td>       <td>    <div align="center"> 395,744,,908</div></td>     </tr>     <tr>       <td>    <div align="center">18</div></td>       <td>    ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="left">VIH/SIDA</div></td>       <td>    <div align="center"> 127,812</div></td>       <td>    <div align="center">46,0</div></td>       <td>    <div align="center">2,210</div></td>       <td>    <div align="center"> 282,465,036</div></td>     </tr>     <tr>       <td>    <div align="center">19</div></td>       <td>    <div align="left">Trastornos cerebrovasculares </div></td>       <td>    <div align="center"> 138,789</div></td>       <td>    <div align="center">83,0</div></td>       <td>    <div align="center">3,984</div></td>       <td>    ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center"> 552,935,733</div></td>     </tr>     <tr>       <td>    <div align="center">20</div></td>       <td>    <div align="left">Transplante de m&eacute;dula &oacute;sea </div></td>       <td>    <div align="center"> 1,043,152</div></td>       <td>    <div align="center">5,3</div></td>       <td>    <div align="center">254</div></td>       <td>    <div align="center"> 265,377,818</div></td>     </tr>     <tr>       <td>    <div align="center">21</div></td>       <td>    <div align="left">Transplante de ri&ntilde;&oacute;n </div></td>       <td>    <div align="center"> 412,271</div></td>       <td>    ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">47,2</div></td>       <td>    <div align="center">2,266</div></td>       <td>    <div align="center"> 934,040,498</div></td>     </tr>     <tr>       <td>    <div align="center">22</div></td>       <td>    <div align="left">Hemodi&aacute;lisis</div></td>       <td>    <div align="center"> 255,418</div></td>       <td>    <div align="center">239,9</div></td>       <td>    <div align="center">11,515</div></td>       <td>    <div align="center"> 2,941,186,337</div></td>     </tr>     <tr>       <td>    <div align="center">23</div></td>       <td>    ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="left">Transplante de c&oacute;rnea</div></td>       <td>    <div align="center"> 179,641</div></td>       <td>    <div align="center">117,3</div></td>       <td>    <div align="center">5,630</div></td>       <td>    <div align="center"> 1,011,449,110</div></td>     </tr>     <tr>       <td>    <div align="center">24</div></td>       <td>    <div align="left">Transplante de coraz&oacute;n </div></td>       <td>    <div align="center"> 1,557,599</div></td>       <td>    <div align="center">7,8</div></td>       <td>    <div align="center">374</div></td>       <td>    ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center"> 583,165,103</div></td>     </tr>     <tr>       <td>    <div align="center">25</div></td>       <td>    <div align="left">Transplante de h&iacute;gado </div></td>       <td>    <div align="center"> 1,166,714</div></td>       <td>    <div align="center">18,7</div></td>       <td>    <div align="center">898</div></td>       <td>    <div align="center"> 1,047,242,666</div></td>     </tr>     <tr>       <td>    <div align="center">26</div></td>       <td>    <div align="left">Implante de titanio (oido medio)</div></td>       <td>    <div align="center"> 499,002</div></td>       <td>    ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">1,0</div></td>       <td>    <div align="center">48</div></td>       <td>    <div align="center"> 23,952,096</div></td>     </tr>     <tr>       <td>    <div align="center">27</div></td>       <td>    <div align="left">Pr&oacute;tesis modulares exoesquel&eacute;ticas y &oacute;rtesis </div></td>       <td>    <div align="center"> 103,365</div></td>       <td>    <div align="center">220,7</div></td>       <td>    <div align="center">10,594</div></td>       <td>    <div align="center"> 1,095,004,286</div></td>     </tr>     <tr>       <td>    <div align="center">28</div></td>       <td>    ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="left">Reemplazo de cadera </div></td>       <td>    <div align="center"> 75,563</div></td>       <td>    <div align="center">4,2</div></td>       <td>    <div align="center">202</div></td>       <td>    <div align="center"> 15,233,533</div></td>     </tr>     <tr>       <td>    <div align="center">29</div></td>       <td>    <div align="left">Politraumatizado</div></td>       <td>    <div align="center"> 176,097</div></td>       <td>    <div align="center">26,4</div></td>       <td>    <div align="center">1,267</div></td>       <td>    ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center"> 223,149,634</div></td>     </tr>     <tr>       <td>    <div align="center">30</div></td>       <td>    <div align="left">Traumatismo cranoencef&aacute;lico </div></td>       <td>    <div align="center"> 105,727</div></td>       <td>    <div align="center">77,5</div></td>       <td>    <div align="center">3,720</div></td>       <td>    <div align="center"> 393,303,111</div></td>     </tr>     <tr>       <td>    <div align="center">31</div></td>       <td>    <div align="left">Fusi&oacute;n vertebral </div></td>       <td>    <div align="center"> 111,681</div></td>       <td>    ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">203,4</div></td>       <td>    <div align="center">9,763</div></td>       <td>    <div align="center"> 1,090,367,844</div></td>     </tr>     <tr>       <td>    <div align="center">32</div></td>       <td>    <div align="left">Quemaduras de 2do. y 3er. grado, 20 % superficie corporal</div></td>       <td>    <div align="center"> 139,721</div></td>       <td>    <div align="center">147,0</div></td>       <td>    <div align="center">7,056</div></td>       <td>    <div align="center"> 985,868,271</div></td>     </tr>     <tr>       <td>    <div align="center">33</div></td>       <td>    ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="left">Neonato con inmadurez extrema </div></td>       <td>    <div align="center"> 93,231</div></td>       <td>    <div align="center">400,4</div></td>       <td>    <div align="center">19,219</div></td>       <td>    <div align="center"> 1,791,832,829</div></td>     </tr>     <tr>       <td>    <div align="center">34</div></td>       <td>    <div align="left">Neonato con otros problemas mayores </div></td>       <td>    <div align="center"> 37,808</div></td>       <td>    <div align="center">497,0</div></td>       <td>    <div align="center">23,856</div></td>       <td>    ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center"> 901,940,925</div></td>     </tr>     <tr>       <td>    <div align="center">35</div></td>       <td>    <div align="left">Tratamiento paliativo del enfermo terminal </div></td>       <td>    <div align="center"> 134,255</div></td>       <td>    <div align="center">144,1</div></td>       <td>    <div align="center">6,917</div></td>       <td>    <div align="center"> 928,617,059</div></td>     </tr>     <tr>       <td>    <div align="center"></div></td>       <td>    <div align="left">Total</div></td>       <td>    <div align="center"></div></td>       <td>    ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center"></div></td>       <td>    <div align="center"> 165,441</div></td>       <td>    <div align="center"> 24,691,341,415</div></td>     </tr>   </table>       <p>CA: C&aacute;ncer. </p> </div>     <p align="left">En resumen, la importancia de este grupo de enfermedades, puede evaluarse a partir del significado monetario de su tratamiento y de su impacto social. Son padecimientos que, en su conjunto, afectan a&ntilde;o tras a&ntilde;o a poco m&aacute;s de 165 mil mexicanos (1,5 personas x c/1 000 habitantes) pero cuyo tratamiento, efectivo y de calidad, significar&iacute;a erogar casi 24 mil 700 millones de pesos anuales. El costo de atenci&oacute;n calculado para este grupo de enfermedades, es de tal dimensi&oacute;n, que esta cantidad quintuplic&oacute; la inversi&oacute;n en salud del gobierno federal, durante el a&ntilde;o 2003, a&ntilde;o en el que las erogaciones por este concepto, sumaron un monto total de 4 894 millones de pesos. </p> <h4 align="left">  Las enfermedades catastr&oacute;ficas: respuesta del estado</h4> <h6>Respuesta del sistema p&uacute;blico de salud </h6>     <p>De acuerdo con la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS), los objetivos intr&iacute;nsecos de todo sistema de salud, son:<span class="superscript">20</span> </p> <ul>       <li> Mejorar la salud de la poblaci&oacute;n. </li>       <li> Ofrecer un trato adecuado a los usuarios de los servicios de salud. </li>       <li> Garantizar la seguridad financiera en materia de salud. </li>     </ul>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El sistema de salud mexicano fue concebido y organizado para responder a estas tres exigencias y, adem&aacute;s, para atender otras necesidades fundamentales en la preservaci&oacute;n del estado de salud de la poblaci&oacute;n, como lo es el abasto de insumos, las facilidades para el acceso, la utilizaci&oacute;n de los servicios y el uso eficiente de los recursos. Este sistema es mixto y fragmentado y, su soporte financiero depende fundamentalmente de dos fuentes: la tributaci&oacute;n fiscal y el pago de bolsillo de los ciudadanos. Las investigaciones de <em>Frenk </em>a este respecto,  arrojan luz sobre la cr&iacute;tica relaci&oacute;n entre estas fuentes financieras, ya que “<em>a principios de la d&eacute;cada de los a&ntilde;os noventa </em>(en el siglo pasado), <em> el gasto p&uacute;blico representaba 58 % contra 40 % del gasto privado de bolsillo, el prepago privado a los seguros era muy peque&ntilde;o (2 %). Apenas una d&eacute;cada m&aacute;s tarde el pago de bolsillo representa la mayor parte, 52 % del gasto total en salud, mientras que el gasto p&uacute;blico disminuye a 46 % y se mantiene el prepago privado</em>”.<span class="superscript">14 </span></p>     <p>Cuando nos referimos a enfermedades que ocasionan gastos catastr&oacute;ficos, la protecci&oacute;n financiera es un objetivo de particular trascendencia para el sistema de salud, m&aacute;xime cuando existe evidencia de un pobre desempe&ntilde;o de M&eacute;xico, en materia de justicia en el financiamiento de la salud. </p>     <p>En este sentido, resulta impostergable revisar y corregir los procedimientos de toma de decisiones en materia de salud, para que sean correctas y permitan la soluci&oacute;n eficiente del conflicto permanente entre necesidades sin l&iacute;mites y recursos escasos. La importancia de revisar los procesos de decisi&oacute;n se acent&uacute;a, seg&uacute;n los sistemas m&eacute;dicos se asemejan en su funcionamiento al mercado, donde la b&uacute;squeda de utilidades puede convertirse en una nueva fuente de iniquidad y desigualdad. Tomemos como ejemplo de esta aseveraci&oacute;n el caso de las pruebas gen&eacute;ticas autorizadas a las aseguradoras brit&aacute;nicas y, a trav&eacute;s de las cuales, es posible definir, de acuerdo con la ley, el monto de primas y copagos en salud. Estas nuevas modalidades de los sistemas en salud, demuestran los extremos a los que se llega por el incentivo de la utilidad econ&oacute;mica, de ah&iacute; que las ciencias sociales y, particularmente, la econom&iacute;a y la pol&iacute;tica necesitan, hoy m&aacute;s que nunca, de una &eacute;tica capaz de orientar los esfuerzos para el desarrollo. El &aacute;nimo de lucro y el ego&iacute;smo, motores necesarios del capitalismo, como dec&iacute;a <em>Keynes, </em> no constituyen motivaci&oacute;n suficiente para la erradicaci&oacute;n de la pobreza. </p>     <p>Si bien este problema pudiera parecer menor en un sistema de orden esencialmente p&uacute;blico, como el mexicano, la realidad es que tiene una relevancia de orden global, como lo pone de manifiesto <em>Capr&oacute;n </em>, quien es partidario de: &quot;<em>tratar de modo distinto los seguros de salud y los de vida, pues la cobertura sanitaria </em> -ya sea p&uacute;blica o privada- <em>es mucho m&aacute;s esencial para una vida normal. Respecto a esta &uacute;ltima, creo que hay que emplear cualquier medio que garantice que todos puedan acceder a la asistencia sanitaria en t&eacute;rminos asequibles</em>&quot; <em>(Capr&oacute;n. </em> Disponible en: <a href="www.10044.com/asegurar.html">www.10044.com/asegurar.html</a> - 15k - Resultado Suplementario). Esa l&iacute;nea de flotaci&oacute;n en la consecuci&oacute;n de los objetivos de equidad podr&iacute;a verse amenazada si, gracias al progreso cient&iacute;fico, las compa&ntilde;&iacute;as aseguradoras o el gobierno dispusieran de una informaci&oacute;n mayor y m&aacute;s privilegiada sobre la salud de los individuos. </p> <h6>El sistema de protecci&oacute;n social </h6>     <p>El bajo desempe&ntilde;o del sistema de salud mexicano, con anterioridad a la generaci&oacute;n de la reforma financiera en salud, reflejaba la falta de protecci&oacute;n financiera que padec&iacute;a la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n. El sistema de salud, se basaba –como en varios pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina– en un modelo de financiamiento fragmentado, en el cual las personas pobres y las que se integraron al sector informal de la econom&iacute;a, acced&iacute;an menos a las prestaciones en salud y carec&iacute;an de oportunidades para participar en los esquemas de aseguramiento. La fragmentaci&oacute;n del sistema de salud entre asegurados -sector formal, amparado sobre todo por el IMSS y el ISSSTE- y no asegurados -sector informal y los que est&aacute;n fuera del mercado laboral- agrav&oacute; la iniquidad y el riesgo de gastos catastr&oacute;ficos. </p>     <p>En enero de 2004, entraron en vigor las reformas a la Ley General de Salud por la que se incorpor&oacute; el t&iacute;tulo tercero bis de la misma. Dicho t&iacute;tulo, comprende los preceptos y normas del gobierno federal, con respecto a la protecci&oacute;n social en salud. La cual es definida como “<em>mecanismo por el cual el estado garantizar&aacute; el acceso efectivo, oportuno, de calidad, sin desembolso al momento de utilizaci&oacute;n y sin discriminaci&oacute;n a los servicios m&eacute;dico-quir&uacute;rgicos, farmac&eacute;uticos y hospitalarios que satisfagan de manera integral las necesidades de salud, mediante la combinaci&oacute;n de intervenciones de promoci&oacute;n de la salud, prevenci&oacute;n, diagnostico, tratamiento y de rehabilitaci&oacute;n, seleccionadas en forma prioritaria seg&uacute;n criterios de seguridad, eficacia, costo, efectividad, adherencia a normas &eacute;ticas profesionales y aceptabilidad social. Como m&iacute;nimo se deber&aacute;n contemplar los servicios de consulta externa en el primer nivel de atenci&oacute;n, as&iacute; como de consulta externa y hospitalizaci&oacute;n para las especialidades b&aacute;sicas de: medicina interna, cirug&iacute;a general, ginecoobstetricia, pediatr&iacute;a y geriatr&iacute;a, en el segundo nivel de atenci&oacute;n. Las disposiciones reglamentarias establecer&aacute;n los criterios necesarios para la secuencia y alcances de cada intervenci&oacute;n que se provea en los t&eacute;rminos de este titulo.</em>”<span class="superscript">19</span> </p>     <p>Con la formalizaci&oacute;n legal del Sistema de Protecci&oacute;n Social, se estableci&oacute; como meta el cumplimiento de tres objetivos intr&iacute;nsecos: </p> <ul>       <li>El mejoramiento de la salud. </li>       <li>La capacidad y calidad de respuesta del sistema ante las expectativas de la poblaci&oacute;n. </li>       <li>La justicia en la contribuci&oacute;n financiera. </li>     ]]></body>
<body><![CDATA[</ul>     <p>Esta noci&oacute;n de justicia, analiza el alcance del sistema para evitar que los hogares efect&uacute;en pagos catastr&oacute;ficos de salud y para lograr la equidad vertical y horizontal. Estos elementos de justicia se incorporan mediante un examen de la contribuci&oacute;n de cada hogar al sistema de salud en impuestos, seguro social, seguro privado y pagos directos de bolsillo en relaci&oacute;n con su capacidad de pago. Con esto se pretenden evitar las condiciones de riesgo en que viven muchos mexicanos, derivadas del empobrecimiento por razones de enfermedad y, m&aacute;s a&uacute;n, cuando en los &uacute;ltimos a&ntilde;os se ha acentuado un problema paralelo: la permanencia de las condiciones de pobreza y bajos ingresos que, para muchos, adquiere un car&aacute;cter insoportable, a&uacute;n cuando la cuant&iacute;a absoluta no sea elevada. </p>     <p>En ese sentido, el Sistema de Protecci&oacute;n Social tiene como meta subyacente evitar el empobrecimiento en t&eacute;rminos absolutos, debido a los pagos que generan las enfermedades catastr&oacute;ficas. Este problema se canaliza, mediante un fondo financiero espec&iacute;fico, constituido con el 8 % de la recaudaci&oacute;n que la ley denomina como cuota social y, por aportaciones solidarias del gobierno federal y los locales. La administraci&oacute;n de este fondo corresponde a la Comisi&oacute;n responsable de la operaci&oacute;n del sistema de protecci&oacute;n social y, a propuesta del Consejo General de Salubridad, la lista y el orden de incorporaci&oacute;n de padecimientos a la cobertura del sistema, se definen igualmente por esta instancia. Estas medidas marcan un importante viraje en el financiamiento para la salud en M&eacute;xico y, abren un campo hasta ahora nunca explotado: la cobertura universal efectiva, un modelo de presupuestaci&oacute;n y gesti&oacute;n orientado a resultados y a la protecci&oacute;n contra gastos catastr&oacute;ficos. En suma, el Sistema de Protecci&oacute;n Social, parece una soluci&oacute;n mejor a los problemas de las enfermedades, especialmente las de orden catastr&oacute;fico, sin embargo, su permanencia tiene que ligarse a una estrategia que privilegie permanentemente su sustentabilidad y promueva una transformaci&oacute;n integral de la prestaci&oacute;n de los servicios hacia practicas de eficiencia, eficacia y efectividad; una nueva forma de responder a la salud, cuyos resultados son predecibles si se utilizan h&aacute;bilmente las herramientas cient&iacute;ficas disponibles. </p> <h4>Un nuevo modelo de atenci&oacute;n a la salud: competencia regulada</h4>     <p>Todo lo expuesto anteriormente requiere de nuevos enfoques para su posible soluci&oacute;n, como ser&iacute;a una estrategia de atenci&oacute;n que modifique la actual forma de acceso a los servicios, estimule un adecuado sistema de referencia y contrarreferencia, incentive el cumplimiento de objetivos claros y medibles, redistribuya las capacidades de gesti&oacute;n y, especialmente, el poder de decisi&oacute;n y ejercicio del gasto, focaliz&aacute;ndolo para lograr metas en promoci&oacute;n y prevenci&oacute;n. En resumen, una estrategia que induzca un comportamiento como el que, te&oacute;ricamente, supondr&iacute;a a la asignaci&oacute;n del mercado, de no existir las particularidades que lo caracterizan. Esta estrategia, debe surgir de un nuevo modelo de atenci&oacute;n que incluya los aspectos siguientes: </p> <ul>       <li> Separaci&oacute;n de funciones entre rector&iacute;a, provisi&oacute;n y financiaci&oacute;n de servicios. </li>       <li> Delimitaci&oacute;n de servicios comunitarios y personales, as&iacute; como la separaci&oacute;n de su financiamiento. </li>       <li> Federalizaci&oacute;n de la salud. </li>       <li> Organizaci&oacute;n de los servicios de acuerdo con su complejidad y localizaci&oacute;n, garantizando simult&aacute;neamente un adecuado sistema de referencia y contrarreferencia. </li>       <li> Redistribuci&oacute;n de competencias en materia de gesti&oacute;n, administraci&oacute;n y decisi&oacute;n. </li>     </ul>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En suma, un modelo que favorezca las condiciones m&iacute;nimas requeridas para que el sistema de mercado cumpla, en la pr&aacute;ctica, con los preceptos de la teor&iacute;a econ&oacute;mica. Un modelo que dar&aacute; pie a lo que se conoce como un marco de competencia regulada, dentro del cual las imperfecciones del mercado, son compensadas o contrarrestadas mediante normas o reglas de operaci&oacute;n emitidas por una autoridad reguladora, que act&uacute;a en nombre del inter&eacute;s general de la sociedad. Si el marco global establecido est&aacute; incorrectamente conceptualizado, o sus se&ntilde;ales son err&oacute;neas, el sistema no funcionar&aacute; bien, independientemente de los incentivos actuantes en los otros dos niveles, cuyas acciones tendr&aacute;n un bajo grado de efectividad, o se distorsionar&aacute;n r&aacute;pidamente, para ajustarse a la racionalidad exigida por el nivel global. </p> <h4>Reflexiones </h4>     <p>En otro momento del discurso que pronunciara en la conferencia internacional sobre buenas pr&aacute;cticas de pol&iacute;tica social, en la ciudad de M&eacute;xico, <em>Ocampo </em> atin&oacute; a se&ntilde;alar el rumbo que los pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina, en particular M&eacute;xico, deben seguir para erradicar males sociales tan graves como la pobreza, la iniquidad y la exclusi&oacute;n social, dec&iacute;a: <em>“El &uacute;nico camino apropiado consiste, por lo tanto, en encontrar espacios complementarios entre desarrollo econ&oacute;mico y equidad y, por ende, en colocar la equidad en el centro de la agenda del desarrollo econ&oacute;mico.” </em></p>     <p>Este l&uacute;cido intento de colocar la pobreza como exclusi&oacute;n social en el centro del debate, sirvi&oacute; de est&iacute;mulo para desarrollar este trabajo, pues en ning&uacute;n pa&iacute;s latinoamericano y mucho menos en M&eacute;xico, es posible negar que la pobreza, traducida en cifras, rostros, enfermedades y formas de morir, estigmatiza la vida de la mayor&iacute;a de sus ciudadanos y que al sector salud, se enfrenta cotidianamente esas consecuencias. </p>     <p>Sin embargo, como se consign&oacute; al inicio del tema, el prop&oacute;sito no era desarrollarlo desde profundas valoraciones de trascendencia universal, sino, la intenci&oacute;n era enfocarlo hacia aspectos relevantes y derivados de las vivencias cotidianas en los servicios de salud, que con base cient&iacute;fica, favorecieran una visi&oacute;n clara de la pobreza y la exclusi&oacute;n en M&eacute;xico, de su relaci&oacute;n con la salud y el desarrollo, del significado de las enfermedades catastr&oacute;ficas y de las respuestas que el estado construye para su soluci&oacute;n. Se considera que el prop&oacute;sito al desarrollar el tema se ha logrado y se comprende mejor lo que algunos denominan “las trampas de la pobreza”, bien dif&iacute;ciles de deshacer cuando inciden directamente en la situaci&oacute;n de salud de los mexicanos. </p>     <p>En conclusi&oacute;n, no est&aacute; dem&aacute;s insistir en que la salud es un fin, pero especialmente un medio para alcanzar el desarrollo humano sostenible y que los seres humanos, tanto los de hoy como los de las generaciones futuras, deber&aacute;n colocarse en el centro de las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas y sociales, lo que implica necesariamente, permear los razonamientos te&oacute;ricos, los lineamientos de pol&iacute;tica y las acciones ejecutorias, con planteamientos &eacute;ticos y valores de orden superior, que trasciendan los requerimientos del progreso material. El mundo actual reclama valores que reconozcan el justo lugar de la conciencia para satisfacer las necesidades humanas, para desarrollar el esp&iacute;ritu de servicio, la actitud desinteresada, la aspiraci&oacute;n por la paz. La encarnaci&oacute;n de estos principios en los dirigentes de la sociedad es imprescindible para construir una sociedad equitativa centrada en las personas como tales, lo que propiciar&aacute; el desarrollo de su potencial, tanto en el plano material como espiritual. Nadie ni nada nos impide cambiar de rostro. </p> <h4>Summary</h4> <h6>Relationship of poverty, iniquity and social exclusion with highly costly diseases in Mexico </h6>     <p>Some considerations about the link of highly costly diseases or catastrophic diseases with the situation of poverty, iniquity and exclusion that affects millions of Mexican citizens and restricts their access to healthcare services were presented in this paper. The paper was structured in a way that allows developing conceptual approaches about poverty, iniquity and social exclusion, recognizing the domestic achievements in healthcare that are translated into successful health indicators, analyzing the restrictions and deficiencies of the healthcare service infrastructure, making comments on the possibilities offered by the reforms of the national healthcare system in Mexico for the necessary changes, and specifying in detail the suggested solutions derived from the promulgation of new federal and state laws and regulations, particularly the General Healthcare Law issued in 2004 and the System of Social Protection to Health (Social Insurance). </p>     <p><em><strong>Key words:</strong></em> Poverty, iniquity, social exclusion, catastrophic diseases, healthcare services, social welfare. </p> <h4><strong>  </strong>Referencias bibliogr&aacute;ficas</h4>     <p> 1. Ocampo JA. Director Ejecutivo del Centro Econ&oacute;mico para Am&eacute;rica Latina. Palabras durante la ceremonia inaugural de la Conferencia Internacional &quot;Mejores Pr&aacute;cticas de Pol&iacute;tica Social&quot; [serie en Internet]. Disponible en: <a href="mailto:www.sedesol.gob.mx/prensa/discursos/d_019_2003.htm - 26k ">www.sedesol.gob.mx/prensa/discursos/d_019_2003.htm - 26k </a></p>     <p> 2. Naray&aacute;n D. La voz de los pobres &iquest;Hay alguien qu&eacute; nos escuche? Publicaci&oacute;n del Banco Mundial. 1ra ed. (en espa&ntilde;ol). M&eacute;xico: Ediciones Mundi Prensa;2000.p.30. </p>     <p> 3. BESSIS S. De la exclusi&oacute;n social a la cohesi&oacute;n social [serie en Internet]. [citado 10 Mar 2005]. Disponible en: <a href="http://64.233.167.104/search?q=cache:lkbfwA7pF04J:mirror.eschina.bnu.edu.cn/Mirror2/unesco/www.unesco.org/most/bessspa.htm+SOPHIE+BESSIS+POBREZA+EXCLUSION&hl=es&lr=lang_es">http://64.233.167.104/search?q=cache:lkbfwA7pF04J:mirror.eschina.bnu.edu.cn/Mirror2/unesco/www.unesco.org/most/bessspa.htm+SOPHIE+BESSIS+POBREZA+EXCLUSION&amp;hl=es&amp;lr=lang_es </a></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> 4. Rubio L. Contra la Pobreza. En: Trejo G, Jones C, editores. M&eacute;xico DF: Editorial Cal y Arena;1993.p.7. </p>     <p> 5. Alleyne G. La salud y el desarrollo econ&oacute;mico de las Am&eacute;ricas. X Jornadas Nacionales, IX Internacionales y I Congreso Americano de Econom&iacute;a de la Salud, Iguaz&uacute;, Argentina. [serie en Internet]. [citado 15 Abr 2000]. Disponible en: <a href="mailto:http://www.ops.org.ar/FuentesInfo/PublicacArg/EconomiaYSaludDiscursoAlleyne.htm#_ftn2> ">http://www.ops.org.ar/FuentesInfo/PublicacArg/EconomiaYSaludDiscursoAlleyne.htm#_ftn2 </a></p>     <p> 6. Townsend M. Poverty in United Kingdon (1975). The international analysis of poverty (1993) [serie en Internet]. [citado 10 Mar 2005]. Disponible en: <a href="mailto:http://ciaris.ilo.org/spanish/frame/r1-2.htm>">http://ciaris.ilo.org/spanish/frame/r1-2.htm</a> </p>     <p> 7. Comisi&oacute;n Mexicana de Macroeconom&iacute;a y Salud (CMMS). Macroeconom&iacute;a y Salud: invertir en salud para el desarrollo econ&oacute;mico. Puebla: IPD, Universidad de las Am&eacute;ricas; 2004 (versi&oacute;n para el di&aacute;logo con la sociedad). </p>     <p> 8. Trejo G, Jones C. Contra la pobreza, por una estrategia de pol&iacute;tica social. M&eacute;xico DF: Editorial Cal y Arena;1993. </p>     <p> 9. Organizaci&oacute;n Panamericana de la Salud. Exclusi&oacute;n en salud en pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina y el Caribe. Washington:OPS;2003 (publicado en la serie. Extensi&oacute;n de la Protecci&oacute;n Social). </p>     <p> 10. Secretar&iacute;a de Salud. Salud, M&eacute;xico 2002 2da ed. M&eacute;xico DF: La Secretar&iacute;a;2003 (Informaci&oacute;n para la Rendici&oacute;n de Cuentas). </p>     <p> 11. Comit&eacute; T&eacute;cnico para la Medici&oacute;n de la Pobreza. Medici&oacute;n de la pobreza, variantes metodol&oacute;gicas y estimaci&oacute;n preliminar. M&eacute;xico DF: Secretar&iacute;a de Desarrollo Social;2002.p.8-10. </p>     <p> 12. Whitehead M. Conceptos y principios de equidad y salud. Washington: OMS;1990. </p>     <p> 13. Rosanvallon P. La nueva cuesti&oacute;n social. En: Apuntes de C&aacute;tedra [serie en Internet]. [citado 10 Mar 2005]. Disponible en: <a href="http://64.233.167.104/search?q=cache:KvpWMsJZPdsJ:www.margen.org/catedras/apunte27.html+Rosanvallon+exclusion+social+nueva+cuestion&hl=es">http://64.233.167.104/search?q=cache:KvpWMsJZPdsJ:www.margen.org/catedras/apunte27.html+Rosanvallon+exclusion+social+nueva+cuestion&amp;hl=es </a></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> 14. Frenk, J. El desempe&ntilde;o del Sistema Nacional de Salud. La reforma de la salud en M&eacute;xico. M&eacute;xico: Fundaci&oacute;n Mexicana para la Salud;2001.p.13-20. </p>     <p> 15. Organizaci&oacute;n Panamericana de la Salud, Agencia Sueca para el Desarrollo Internacional. Exclusi&oacute;n en Salud en pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina y el Caribe. Washington DC:OPS;2003 (publicada en la Serie Extensi&oacute;n de la Protecci&oacute;n Social en Salud No. 1). </p>     <p> 16. Sober&oacute;n G, Torres JL, Zurita B. Bio&eacute;tica y Econom&iacute;a. M&eacute;xico: Fundaci&oacute;n Mexicana para la Salud;2002. </p>     <p> 17. Organizaci&oacute;n de Naciones Unidas. Informe sobre el Desarrollo Humano. New York: Ediciones Mundi Prensa;2003. </p>     <p> 18. Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud. Invertir en salud. Ginebra: OPS;2003 (resumen de las conclusiones de la Comisi&oacute;n de Macroeconom&iacute;a y Salud). </p>     <p> 19. Ley General de Salud. Art&iacute;culo 77 bis 1 [serie en Internet]. Disponible en: <a href="http://info4.juridicas.unam.mx/ijure/fed/151/82.htm">http://info4.juridicas.unam.mx/ijure/fed/151/82.htm</a></p>     <p> 20. Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud. El desempe&ntilde;o de los servicios de salud. 2001. Ginebra: OMS;2002 (informe anual). </p>     <p>Recibido: 10 de mayo de 2005. Aprobado: 13 de septiembre de 2005.    <br> <em>Hilda Santos Padr&oacute;n. </em> Secretar&iacute;a de Salud. Tabasco. M&eacute;xico. </p>     <p><span class="superscript"><strong><a href="#cargo">1</a></strong></span><a href="#cargo">Subsecretaria de Salud. Secretar&iacute;a de Salud. Tabasco, M&eacute;xico.</a><a name="autor"></a> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[ ]]></body>
</article>
