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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Contribución de Jesse William Lazear a la confirmación de la teoría finlaísta]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Jesee William Lazear´s contribution to the confirmation of Finlay´s theory]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas  ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Some data on the life and work of Dr Jesse William Lazear, one of the members of the medical commission sent to Cuba by the US government in 1900 in order to do a research of the prevailing infectious diseases in the island, particularly in the field of etiology and yellow-fever prevention, was provided. Details were given about his work as member of this commission, making emphasis on his position in favor of Finlay´s theory that in principle he was able to confirm, although he laid down his life in this endeavor. This paper is aimed at paying a modest homage of acknowledgement, gratitude and respect to this martyr and hero of science on his 140 th birthday to be celebrated soon]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p><img src="/img/revistas/rcsp/v32n2/v08_206.jpg" width="330" height="47"></p>     
<p>Centro Nacional de Informaci&oacute;n de Ciencias M&eacute;dicas </p> <h2>Contribuci&oacute;n de <em>Jesse William Lazear </em> a la confirmaci&oacute;n  de la teor&iacute;a finla&iacute;sta </h2>     <p><a href="#autor">Jos&eacute; Antonio L&oacute;pez Espinosa<span class="superscript"><strong>1</strong></span></a><span class="superscript"><a name="cargo"></a></span> </p> <h4>Resumen</h4>     <p>Se brindan algunos datos acerca de la vida y obra del doctor <em>Jesse William Lazear, </em> uno de los integrantes de la comisi&oacute;n de m&eacute;dicos enviada a Cuba en 1900 por el gobierno de los Estados Unidos de Am&eacute;rica para investigar las enfermedades infecciosas prevalentes en la isla, en especial en lo relativo a la etiolog&iacute;a y la prevenci&oacute;n de la fiebre amarilla. Se ofrecen detalles en relaci&oacute;n con su trabajo como miembro de esa comisi&oacute;n, con &eacute;nfasis en su posici&oacute;n a favor de la teor&iacute;a finla&iacute;sta, la que en principio fue capaz de confirmar por s&iacute; solo, aunque para ello tuvo que ofrendar su valiosa vida. Con este trabajo se trata de rendir un modesto homenaje de reconocimiento, gratitud y respeto a este m&aacute;rtir y h&eacute;roe de la ciencia en ocasi&oacute;n del aniversario 140 de su natalicio pr&oacute;ximo a cumplirse. </p>     <p><strong><em>Palabras clave: </em></strong> Personajes, epidemiolog&iacute;a, fiebre amarilla, <em>Aedes aegypti</em>, Cuba. </p> <h4>Introducci&oacute;n</h4>     <p>El siglo XIX fue pr&oacute;digo en hombres que protagonizaron acontecimientos de gran envergadura, en virtud de los profundos cambios que provocaron en la evoluci&oacute;n de las ciencias. </p>     <p>Cuando se ausculta la historia, el escrutador puede detectar la comunicaci&oacute;n del dictado de los afanes de sus propios paladines, algunos de ellos recompensados con el triunfo; otros afectados por el sesgo del infortunio en ocasiones tr&aacute;gico. Justamente por la significaci&oacute;n de los grandes hombres de ciencia, sus seguidores se esfuerzan por conocer con lujo de detalles las circunstancias en las cuales se desenvolvieron sus vidas y sus obras, toda vez que la admiraci&oacute;n subyuga el &aacute;nimo de modo tal, que predispone a imaginarlos siempre vivos pues, frente a su altura, es imposible la muerte. </p>     <p>Los caminos de la b&uacute;squeda hist&oacute;rica son tan intrigantes como hermosos y, casi siempre, est&aacute;n abundantes de obst&aacute;culos que dejan atr&aacute;s inc&oacute;gnitos parajes para obligar una y otra vez a emprender la marcha. </p>     <p>En medio de toda reconstrucci&oacute;n o especulaci&oacute;n historiogr&aacute;fica, se encuentra el documento, de cuyo examen emerge la fuerza para penetrar en los fen&oacute;menos de la historia y, por ende, la posibilidad de aclarar los hechos que la componen y de descubrir incluso pasajes ignorados o muy poco conocidos. </p>     <p>Conservar el documento, quitarle el polvo de los a&ntilde;os y hacerlo revivir no es una actividad in&uacute;til, porque in&uacute;til ser&iacute;a entonces todo intento del hombre por aumentar el patrimonio de sus conocimientos sobre el c&iacute;rculo donde entre <em>el yo</em>, <em>los otros </em> y el ambiente se ve obligado a consumir la llamarada de su corta vida en la pira de la historia. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El nombre de <em>Jesse William Lazear </em> llena una luminosa p&aacute;gina, relativamemente poco reconocida en la historia de la medicina contempor&aacute;nea. Los pormenores de su vida familiar y profesional resultaron un proceso muy curioso, que bien merece la pena se conozca mejor por los historiadores. </p>     <p>“Testigo de los tiempos, luz de la verdad, vida de la memoria, maestra de la vida, embajadora de la antig&uuml;edad”. Tal es la cl&aacute;sica definici&oacute;n que <em>Cicer&oacute;n </em>legara de la historia, cuyo hondo sentido filos&oacute;fico ha trascendido a la &eacute;poca actual, luego de atravesar diversas formas de interpretaci&oacute;n. </p>     <p>Bajo la gu&iacute;a de un h&aacute;bito que incita a escudri&ntilde;ar el pasado y con el est&iacute;mulo de la emoci&oacute;n que proporciona dar a conocer acontecimientos ignorados u olvidados, se ha confeccionado este trabajo, basado en la revisi&oacute;n cuidadosa de documentos impresos y en soporte electr&oacute;nico, en minuciosas investigaciones llevadas a cabo de forma paciente y en el rechazo sistem&aacute;tico de todo aquello que no pueda ser corroborado, tenga color de fantas&iacute;a o se haya deformado insidiosamente por la tradici&oacute;n. </p>     <p>Como en la viva continuidad de la historia todo t&eacute;rmino es tambi&eacute;n un comienzo, se puede afirmar que con la muerte de <em>Lazear </em>se comenz&oacute; a transitar por la senda que condujo a la confirmaci&oacute;n definitiva de la teor&iacute;a acerca del mosquito <em>Aedes aegypti </em> como agente trasmisor de la fiebre amarilla, enunciada por el sabio m&eacute;dico cubano <em>Carlos J. Finlay Barr&eacute;s </em> (1833-1915) desde 1881, asunto que constituy&oacute; la principal motivaci&oacute;n para redactar este art&iacute;culo. </p> <h4>Infancia, adolescencia y juventud </h4>     <p><em>Jesse William Lazear, </em> el mayor de tres hermanos frutos del matrimonio integrado por <em>Charlotte Clayland Pettigrew </em> (1849-1920) y <em>William Lyon Lazear </em> (1846-1873), naci&oacute; en Baltimore el 2 de mayo de 1866. Aunque durante los primeros a&ntilde;os de su vida residi&oacute; con car&aacute;cter permanente junto a sus padres en esa ciudad, pas&oacute; una buena parte de ellos tambi&eacute;n con su abuelo viudo de igual nombre en su granja de Windsor Mill, una propiedad maderera cerca de Walbrook, un suburbio al oeste de Baltimore. De lunes a viernes <em>Jesse </em> recib&iacute;a su instrucci&oacute;n primaria en una escuela para varones de su ciudad natal y los fines de semana los pasaba en Windsor con su abuelo, granjero retirado que lleg&oacute; a presidir una compa&ntilde;&iacute;a de ferrocarriles. En 1877 recibi&oacute; dos severos golpes cuando falleci&oacute; su abuelo, con el cual hab&iacute;a establecido una gran afinidad y, pocos meses despu&eacute;s, perdi&oacute; a su padre, quien en la fecha de su deceso ten&iacute;a s&oacute;lo 32 a&ntilde;os de edad. Las p&eacute;rdidas de familiares allegados continuaron cuando en 1878 se produjo la muerte s&uacute;bita de su hermano menor <em>William. </em></p>     <p>Ante esos estremecedores reveses <em>Charlotte, </em>casada a los 14 a&ntilde;os, madre a los 17, viuda a los 29 y con el quebranto del fallecimiento de un hijo a los 30, decidi&oacute; trasladarse con lo que quedaba de su familia a Pittsburg, donde resid&iacute;a su madre. Esto trajo consigo un cambio abrupto en la vida de <em>Lazear, </em>quien tuvo que cambiar tambi&eacute;n la sede de sus estudios, hasta entonces cercana a su residencia de la calle Comerce 11 en Baltimore, hacia Pittsburg, ciudad donde vivir&iacute;a con su abuela en lo adelante. </p>     <p>En 1881 fue admitido en la Escuela Preparatoria de Trinity Hall en Washington, Pensilvania, plantel concebido para adolescentes de familias con alta solvencia econ&oacute;mica y donde durante sus tres a&ntilde;os de permanencia se destac&oacute; por sus magn&iacute;ficas calificaciones. Ello le vali&oacute; su admisi&oacute;n en el Washington and Jefferson College de Pensilvania, donde estudi&oacute; Literatura francesa y alemana y Gram&aacute;tica latina, adem&aacute;s de recibir un curso extra de Matem&aacute;ticas. Como ten&iacute;a vocaci&oacute;n por la Medicina, concentr&oacute; su inter&eacute;s en asignaturas como la Biolog&iacute;a, la Qu&iacute;mica y la F&iacute;sica. Por su inclinaci&oacute;n a estas materias, recibi&oacute; la oportunidad de ingresar en la John Hopkins University, donde recibi&oacute; clases de Qu&iacute;mica, F&iacute;sica, Qu&iacute;mica org&aacute;nica, Histolog&iacute;a, Fisiolog&iacute;a, &Eacute;tica, Historia y Literatura inglesa y donde elev&oacute; adem&aacute;s sus conocimientos de lenguas extranjeras. En esa instituci&oacute;n recibi&oacute; en 1889 el t&iacute;tulo de Bachiller en Ciencias.<span class="superscript">1</span> </p>     <p>Mientras estudiaba en Pensilvania, los golpes emocionales siguieron haciendo presa de &eacute;l, pues durante ese lapso fallecieron su abuela materna y su hermano <em>Charles </em> con s&oacute;lo 12 a&ntilde;os de edad. Pasado un tiempo, su madre volvi&oacute; a contraer nupcias y fue a residir a Waverly, Iowa, junto a ella y su padrastro. Dos a&ntilde;os m&aacute;s tarde <em>Charlotte </em> enviud&oacute; de nuevo y ello hizo que se estableciera una relaci&oacute;n a&uacute;n m&aacute;s estrecha entre madre e hijo para enfrentar los efectos de las numerosas p&eacute;rdidas sufridas de seres queridos en tan poco tiempo. </p>     <p>En virtud de que en aquella &eacute;poca no exist&iacute;a todav&iacute;a la Escuela de Medicina en la Universidad Johns Hopkins, tuvo <em>Lazear </em>que someterse a examen en el Colegio M&eacute;dico y de Cirujanos de la Universidad de Columbia en New York, cuyas notas le dieron el aval para su admisi&oacute;n en dicho centro de estudios, donde la ense&ntilde;anza m&eacute;dica se realizaba por preceptores privados que orientaban a los estudiantes por espacio de un a&ntilde;o hasta que vencieran los ex&aacute;menes. El que le asignaron a &eacute;l fue el doctor <em>Frank Hartley.</em><span class="superscript">2</span> </p>     <p>Al terminar el primer a&ntilde;o de la carrera, viaj&oacute; a Inglaterra con sus condisc&iacute;pulos <em>Charles Morris, Mathias Nicoll </em> y <em>Thomas Pickney </em>, donde junto a ellos se inscribi&oacute; el mismo d&iacute;a de su llegada en un curso de Anatom&iacute;a de ocho semanas con Sir <em>William Turne</em>r en la Universidad de Edimburgo. Al regreso, continu&oacute; sus estudios en la Universidad de Columbia, donde tres a&ntilde;os m&aacute;s tarde obtuvo el Diploma de M&eacute;dico, que le fue entregado en ocasi&oacute;n de la celebraci&oacute;n de la Reuni&oacute;n Anual 138 de la instituci&oacute;n, correspondiente a 1892. La calidad de su examen le otorg&oacute; la oportunidad de ser nominado por dos a&ntilde;os internista del Bellevue Hospital. </p> <h4>El m&eacute;dico, el profesor y el cient&iacute;fico </h4>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En 1894 <em>Lazear </em> viaj&oacute; a Berl&iacute;n con el objetivo de afianzar sus conocimientos y de ayudar emocionalmente a su sufrida madre con lo que significaba el cambio de ambiente. En esa ciudad recibi&oacute; una fraternal acogida de <em>August von Wassermann </em> (1866-1925), disc&iacute;pulo del doctor <em>Robert Koch </em> (1843-1910), con quien trabaj&oacute; por un per&iacute;odo de cinco meses. En marzo de 1895 realiz&oacute; una visita a Munich, donde conoci&oacute; a su compatriota <em>Mabel Houston, </em> joven que a la saz&oacute;n hac&iacute;a un viaje de placer en compa&ntilde;&iacute;a de su madre y con la cual cultiv&oacute; una amistad que muy pronto se convirti&oacute; en amor. Con ella recorri&oacute; las ciudades italianas de Venecia, Florencia y Roma y con ella contrajo matrimonio al a&ntilde;o siguiente.<span class="superscript">3</span> </p>     <p>En mayo de 1895 recibi&oacute; un curso de Microbiolog&iacute;a impartido por los profesores <em>Emil Roux </em> (1855-1933) y <em>Elie Metchnikoff </em> (1845-1916) en el Instituto Pasteur de Par&iacute;s. En la misma ciudad realiz&oacute; tambi&eacute;n estudios sobre Bacteriolog&iacute;a en el Hotel Dieu. Por otra parte, aprovech&oacute; su estancia en Roma para trabajar con <em>Giovanni B. Grassi </em> (1854-1925), <em>Amico Bignami </em> (1862-1929) y <em>Ettore Marchiafava </em> (1847-1935), quienes hicieron historia con sus experimentos sobre la transmisi&oacute;n de los agentes causales del paludismo por el mosquito <em>Anopheles</em>.<span class="superscript">4,5 </span></p>     <p>Armado con muchos nuevos conocimientos, regres&oacute; a su pa&iacute;s para dedicarse al ejercicio privado de su profesi&oacute;n. En octubre de 1895 fue nombrado en el cargo de Instructor de Bacteriolog&iacute;a y Microscop&iacute;a cl&iacute;nica en la nueva Escuela de Medicina de la Universidad Johns Hopkins, con lo que se convirti&oacute; en el primero en realizar esa funci&oacute;n en la instituci&oacute;n, donde lleg&oacute; a ser Catedr&aacute;tico de Bacteriolog&iacute;a y a organizar un curso de posgrado en esa disciplina. &Eacute;l y <em>William Sydney Thayer </em>(1864-1932) fueron los primeros en aislar dos casos de gonococcia endoc&aacute;rdica en cultivos de sangre<span class="superscript">6</span> y en verificar el descubrimiento de Sir <em>Ronald Ross </em> (1857-1932) y <em>Grassi </em>en la transmisi&oacute;n de la malaria por el mosquito <em>Anopheles</em>.<span class="superscript">7,8</span> Asimismo tuvo la oportunidad de confirmar el hallazgo de <em>Dimitry L. Romanovski </em> (1861-1921)<span class="superscript">9</span> sobre el hematozoario de <em>Charles Louis Alphonse Laveran </em> (1845-1922)<span class="superscript">10</span> e inform&oacute; acerca de un procedimiento de coloraci&oacute;n del hematozoario mediante el uso de la tionina en lugar del azul de metileno sugerido por <em>Thayer.</em><span class="superscript">1</span> </p>     <p>Transcurrido su primer a&ntilde;o acad&eacute;mico, disfrut&oacute; de vacaciones durante unas seis semanas en el Lierly Ranch en California junto a la familia de su prometida <em>Mabel, </em> con la que se cas&oacute; el 8 de septiembre de 1896 en la Iglesia Episcopal de San Francisco. La pareja estableci&oacute; su hogar en principio en 127 Lanvalle Street West, Baltimore. Con posterioridad fueron a residir a 835 Park Avenue, donde naci&oacute; su primer hijo <em>William Houston Lazear</em>.<span class="superscript">2</span> </p>     <p>En febrero de 1900, las tropas norteamericanas que se encontraban en Cuba eran v&iacute;ctimas de una epidemia de dengue. En virtud de ello, las autoridades de los Estados Unidos radicadas en La Habana solicitaron el env&iacute;o de un especialista, a fin de que realizara trabajos bacteriol&oacute;gicos en el Campamento de Columbia. Para esa importante misi&oacute;n el ej&eacute;rcito estadounidense decidi&oacute; contratar a <em>Lazear, </em> quien sali&oacute; de Tampa en compa&ntilde;&iacute;a de su esposa e hijo y arrib&oacute; a la bah&iacute;a habanera el 13 del mismo mes. Ya en La Habana, se estableci&oacute; con su familia en la tienda 116 del Campamento de Columbia, donde instal&oacute; el laboratorio para llevar a cabo sus investigaciones. Ello resultaba muy ventajoso pues, a la vez que garantizaba una mayor seguridad en la realizaci&oacute;n de los ex&aacute;menes de rutina en los casos febriles y m&aacute;s precisi&oacute;n en los diagn&oacute;sticos diferenciales, posibilitaba el estudio de casos de malaria y fiebre tifoidea que hab&iacute;an afectado a 50 soldados norteamericanos en la zona de los Quemados y hab&iacute;a tra&iacute;do consigo 12 defunciones. </p>     <p>Por otra parte, la fiebre amarilla, enfermedad end&eacute;mica en Cuba, continuaba su acci&oacute;n devastadora y provocaba cada vez m&aacute;s v&iacute;ctimas entre los militares del pa&iacute;s norte&ntilde;o. Ello hizo a <em>Lazear </em> tomar la decisi&oacute;n de enviar en abril a su familia hacia Nueva York.<span class="superscript">3</span> </p>     <p>En 1898 hab&iacute;a llegado a La Habana procedente de los Estados Unidos el doctor <em>Ar&iacute;stides Agramonte Simoni </em> (1868-1931), m&eacute;dico de origen cubano y condisc&iacute;pulo de <em>Lazear </em>en la Universidad de Columbia, con la misi&oacute;n de verificar el fundamento cient&iacute;fico de la hip&oacute;tesis sostenida por el bacteri&oacute;logo italiano <em>Giusseppe Sanarelli </em> (1865-1939) sobre la vinculaci&oacute;n del bacilo icteroides con la fiebre amarilla.<span class="superscript">11</span> Luego de hacer un minucioso estudio al respecto, <em>Agramonte </em> lleg&oacute; a la conclusi&oacute;n de que no exist&iacute;a tal relaci&oacute;n lo que, unido a la incontrolable situaci&oacute;n existente en La Habana y Santiago de Cuba en cuanto a casos y v&iacute;ctimas del “v&oacute;mito negro”, hizo que el entonces Cirujano General del Ej&eacute;rcito de los Estados Unidos, doctor <em>George Miller Sternberg </em> (1838-1915), nombrara una comisi&oacute;n de m&eacute;dicos oficiales bajo la presidencia del doctor <em>Walter Reed </em> (1851-1902) e integrada adem&aacute;s por los tambi&eacute;n doctores <em>James Carroll </em> (1854-1907), <em>Lazear </em>y el cubano <em>Agramonte, </em> a fin de que realizaran investigaciones cient&iacute;ficas de las enfermedades infecciosas prevalentes en la isla, con especial &eacute;nfasis en lo relativo a la etiolog&iacute;a y prevenci&oacute;n de la fiebre amarilla, problema que cada vez se hac&iacute;a m&aacute;s serio y desesperante. </p>     <p>Los primeros esfuerzos de la comisi&oacute;n, que comenz&oacute; sus trabajos en Cuba el 25 de junio de 1900, se orientaron a un nuevo estudio para comprobar la hip&oacute;tesis del bacilo icteroides de <em>Sanarelli, </em> sin tener para nada en cuenta otras consideraciones como fueron los resultados reci&eacute;n obtenidos por Agramonte en sus estudios en ese sentido, ni los trabajos que desde 1881 hac&iacute;a el doctor <em>Finlay</em>, quien no s&oacute;lo hab&iacute;a ya descubierto y demostrado que el &uacute;nico agente capaz de transmitir la fiebre amarilla era el mosquito <em>Aedes aegypti </em>, sino tambi&eacute;n hab&iacute;a creado un m&eacute;todo experimental de producir formas atenuadas del mal y formulado las reglas b&aacute;sicas para la erradicaci&oacute;n del insecto.<span class="superscript">12 </span></p>     <p>El trabajo de la comisi&oacute;n de <em>Reed </em> volvi&oacute; a demostrar que no hab&iacute;a vinculaci&oacute;n alguna entre la fiebre amarilla y el bacilo icterorides de <em>Sanarelli, </em>resultado que frustr&oacute; la esperanza de <em>Sternberg </em> de encontrar por esa v&iacute;a el germen causal de la enfermedad y ponerle freno. Ante esa situaci&oacute;n decidi&oacute; que la comisi&oacute;n realizara un cuidadoso estudio de la flora intestinal de los casos de fiebre amarilla, y luego la comparara con las bacterias que se obtuviesen del tubo digestivo de individuos sanos o afectados por otras dolencias. Estos experimentos tambi&eacute;n se tradujeron en un rotundo fracaso, mientras la fiebre amarilla segu&iacute;a haciendo sus estragos en la poblaci&oacute;n no inmune y, sobre todo, entre las tropas norteamericanas.<span class="superscript">13 </span></p>     <p>El Gobernador durante la intervenci&oacute;n de los Estados Unidos en Cuba, General <em>Leonard Wood </em> (1860-1927), quien tambi&eacute;n era m&eacute;dico, hab&iacute;a observado que esta temida enfermedad pod&iacute;a sobrevenir incluso en sitios con favorables condiciones de higiene, por lo que lleg&oacute; a la conclusi&oacute;n de que hab&iacute;a que considerar derroteros distintos al bacteriol&oacute;gico, que hasta ese momento hab&iacute;an conducido a un callej&oacute;n sin salida. Por ello orient&oacute; que la comisi&oacute;n de <em>Reed </em>tuviera en cuenta la teor&iacute;a de <em>Finlay </em> hasta entonces deso&iacute;da. </p> <h4><strong>El trabajo de <em>Lazear </em> con los mosquitos de <em>Finlay </em></strong></h4>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El 1ro. de agosto de 1900, tres integrantes de la comisi&oacute;n de <em>Reed, </em> a saber, el propio <em>Reed, Carroll </em> y <em>Lazear </em> visitaron a <em>Finlay </em> en su domicilio. En esa ocasi&oacute;n el ilustre cient&iacute;fico cubano, entusiasmado con la idea de que la comisi&oacute;n investigar&iacute;a su teor&iacute;a, explic&oacute; a sus visitantes muchos aspectos relacionados con la vida del mosquito que &eacute;l consideraba responsable de tantas p&eacute;rdidas de vidas humanas; puso a su disposici&oacute;n toda la informaci&oacute;n acerca de sus investigaciones y adem&aacute;s les entreg&oacute; varios huevecillos del insecto puestos un mes antes por una hembra de la especie <em>Aedes aegypti</em>, que hab&iacute;an permanecido sin incubar en el interior de un taz&oacute;n de porcelana guardado en su biblioteca lleno de agua hasta la mitad. </p>     <p>Al d&iacute;a siguiente de esa entrevista, <em>Reed </em> viaj&oacute; a Washington para escribir un informe sobre la incidencia de la fiebre tifoidea en los campamentos militares de ocupaci&oacute;n norteamericana en Cuba. En ausencia de su jefe, <em>Carroll </em> se encarg&oacute; de continuar estudiando la flora intestinal de los enfermos de fiebre amarilla, mientras que <em>Agramonte </em>se ocupaba de los trabajos de anatom&iacute;a patol&oacute;gica y bacteriolog&iacute;a y <em>Lazear </em> obten&iacute;a de los huevos entregados por <em>Finlay </em> los ejemplares de mosquitos que luego llev&oacute; al hospital Las &Aacute;nimas, donde hizo que picaran a varios enfermos de fiebre amarilla. Con posterioridad puso a esos mismos mosquitos a picar nueve personas sanas no inmunes con inclusi&oacute;n de &eacute;l mismo, pero la enfermedad no se produjo en ninguna.<span class="superscript">3 </span></p>     <p>Este fracaso inicial hizo razonar a <em>Lazear </em> que las inoculaciones se hab&iacute;an hecho a pacientes en un estado en que la fiebre amarilla no era transmisible, inferencia que sac&oacute; de la conclusi&oacute;n de su profesor <em>Grassi, </em> quien hab&iacute;a observado que era necesario el transcurso de un lapso determinado luego de la infecci&oacute;n, para que el par&aacute;sito del paludismo pasara al est&oacute;mago del mosquito <em>Anopheles </em> y de ah&iacute; a sus gl&aacute;ndulas salivales.<span class="superscript">4</span> Con este antecedente y, basado en sus conocimientos en cuanto a la transmisi&oacute;n del paludismo,<span class="superscript">14</span> determin&oacute; entonces poner en pr&aacute;ctica el m&eacute;todo aplicado antes por <em>Finlay </em>de hacer que un mismo mosquito introdujera su lanceta en la piel de varios enfermos, antes de picar a personas sanas. A ese efecto se dio a la tarea de preparar bien a los insectos. </p>     <p>Uno de ellos pic&oacute; a cuatro pacientes que se encontraban en el primero y segundo d&iacute;a de la enfermedad, uno de los cuales era un caso severo; dos eran casos de mediana intensidad y el otro era un caso ligero. Estas picaduras experimentales se produjeron en intervalos de dos, cuatro, seis y 12 d&iacute;as. Cuando <em>Lazear </em>trat&oacute; de que el mismo insecto clavara su aguij&oacute;n en un sujeto sano, &eacute;ste rechaz&oacute; hacer la operaci&oacute;n y daba la impresi&oacute;n de estar muy d&eacute;bil. <em>Carroll, </em> ac&eacute;rrimo detractor de la teor&iacute;a de <em>Finlay, </em> dijo en torno burl&oacute;n que el mosquito s&oacute;lo estaba desnutrido y se ofreci&oacute; para alimentarlo con su sangre. Fue entonces que <em>Lazear </em>puso en el antebrazo izquierdo de <em>Carroll </em>un tubo de ensayo, dentro del cual se encontraba el insecto que al principio rehus&oacute; chupar pero, tras unos golpecitos que le dio al tubo mientras <em>Carroll </em>lo sosten&iacute;a y se burlaba de todo aquello por considerarlo absurdo, se decidi&oacute; a picar y llen&oacute; su est&oacute;mago con la sangre del ir&oacute;nico miembro de la comisi&oacute;n. </p>     <p>Todos los pormenores de este hecho, que tuvo lugar el 27 de agosto de 1900, fueron registrados por <em>Lazear </em> en su peque&ntilde;a libreta de trabajo como la inoculaci&oacute;n n&uacute;mero 10 de su serie. Seis d&iacute;as despu&eacute;s <em>Carroll </em>present&oacute; ictericia y albuminuria y su estado se diagnostic&oacute; como de fiebre amarilla t&iacute;pica.<span class="superscript">3</span> </p>     <p>En la ma&ntilde;ana del 31 de agosto <em>Lazear </em>y <em>Agramonte </em> examinaban al microscopio unas l&aacute;minas de la sangre de <em>Carroll, </em> quien desde el d&iacute;a anterior hab&iacute;a presentado s&iacute;ntomas que hac&iacute;an presagiar eran resultado de la picada a la que se expuso el d&iacute;a 27, cuando un soldado que se dirig&iacute;a hacia el hospital se detuvo a contemplar c&oacute;mo <em>Lazear </em>trataba de hacer pasar un mosquito de un tubo de ensayo a otro. El soldado pregunt&oacute; a <em>Lazear </em> si todav&iacute;a estaba “jugando con los mosquitos” y &eacute;ste le respondi&oacute; que s&iacute;, a la vez que le consult&oacute; si estaba dispuesto a dejarse picar, pues los dos miembros de la comisi&oacute;n hab&iacute;an decidido hacer la prueba de nuevo con el mismo mosquito en la primera persona inmune que se ofreciera voluntariamente. </p>     <p>Este soldado de origen estadounidense llamado <em>William H. Dean </em> declar&oacute; no haber estado antes en los tr&oacute;picos, ni haber salido de su campamento desde hac&iacute;a dos meses. Mientras <em>Agramonte </em> anotaba estos datos en un pedazo de papel, <em>Lazear </em> coloc&oacute; en el antebrazo de <em>Dean </em> un tubo de ensayo con cuatro mosquitos, uno de ellos el mismo que hab&iacute;a picado a <em>Carroll. </em> Cinco d&iacute;as despu&eacute;s el caso de <em>Dean </em>se diagnostic&oacute; tambi&eacute;n como de fiebre amarilla.<span class="superscript">15</span> </p>     <p>Con estos dos enfermos, el primero de ellos relativamente accidental, y el segundo considerado el primer voluntario sometido a la inoculaci&oacute;n experimental realizada de manera oficial con resultados positivos, queda m&aacute;s que demostrado el papel, hasta ahora un tanto omitido por los historiadores, de <em>Lazear </em> en la confirmaci&oacute;n de la teor&iacute;a sostenida y m&aacute;s que demostrada desde hac&iacute;a muchos a&ntilde;os por <em>Finlay. </em> Fue pues <em>Lazear </em>quien sell&oacute; de manera indiscutible la exposici&oacute;n del sabio cubano el 14 de agosto de 1881 de que el mosquito <em>Aedes aegypti </em>era el responsable de la propagaci&oacute;n de la fiebre amarilla.<span class="superscript">16 </span>Quiz&aacute;s el factor que le impidi&oacute; cantar victoria en relaci&oacute;n con la confirmaci&oacute;n de la teor&iacute;a finla&iacute;sta, fue que la inoculaci&oacute;n al soldado <em>Dean, </em> aunque se consider&oacute; oficial, se realiz&oacute; sin autorizaci&oacute;n, al igual que ocurri&oacute; con las primeras nueve pruebas infructuosas hechas con anterioridad, donde tambi&eacute;n hab&iacute;a varios soldados involucrados, cosa que no estaba permitida a sugerencia de &eacute;l mismo. </p>     <p>Seg&uacute;n consta en el libro titulado <em>Memories of Walter Reed. One Episode of Yellow Fever</em>,<span class="superscript">17</span> fue el propio <em>Lazear </em> quien, en la reuni&oacute;n de la comisi&oacute;n de <em>Reed </em>donde tuvo lugar la discusi&oacute;n del plan de trabajo de cada uno de sus componentes antes de la partida de su jefe hacia Washington, propuso que no se deb&iacute;a someter a prueba con mosquitos a ning&uacute;n soldado para no arriesgar su vida. </p>     <p>Este hecho viene a ser otra demostraci&oacute;n de que &eacute;l cre&iacute;a desde el principio en la teor&iacute;a de <em>Finlay, </em>y de que se confiaba en su capacidad al lograr la anuencia de varios soldados para servir como sujetos de investigaci&oacute;n y guardar el secreto. En este sentido procede recordar que <em>Lazear </em> era el &uacute;nico miembro de la comisi&oacute;n familiarizado con los trabajos sobre posibles vectores biol&oacute;gicos, dada su estancia en Europa donde estuvo involucrado en ellos y que, basado en esta experiencia, parece haber ejercido una influencia favorable sobre sus colegas en cuanto a que no se pod&iacute;a desechar la posibilidad de que la fiebre amarilla fuese trasmitida de un modo an&aacute;logo al paludismo, cuya propagaci&oacute;n por los mosquitos <em>Anopheles </em> hab&iacute;a sido demostrada por <em>Ross </em> pocos a&ntilde;os antes.<span class="superscript">18 </span></p> <h4>La muerte tr&aacute;gica </h4>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><em>Lazear, </em> que hab&iacute;a hecho planes para reencontrarse con su esposa en octubre en Massachussets y conocer all&iacute; a su segundo hijo que hab&iacute;a nacido en agosto, no pudo ver cumplido ese objetivo, pues falleci&oacute; tr&aacute;gicamente el 25 de septiembre producto de la picada de un mosquito infectado. Seg&uacute;n versi&oacute;n de su compa&ntilde;ero de la comisi&oacute;n <em>Ar&iacute;stides Agramonte </em>, mientras manten&iacute;a un tubo de ensayo con un mosquito infectado en el abdomen de un paciente en el hospital Las &Aacute;nimas, not&oacute; que otro mosquito se pos&oacute; en el dorso de su mano izquierda y le clav&oacute; su aguij&oacute;n. Aunque vio como el insecto comenz&oacute; a chupar su sangre, no quiso moverse para no molestar al otro con el que estaba realizando el experimento, por lo que decidi&oacute; dejar que se llenara para luego capturarlo y apresarlo en otro tubo de ensayo con el fin de examinarlo.<span class="superscript">15 </span>Cinco d&iacute;as despu&eacute;s del suceso, que tuvo lugar el 13 de septiembre, se comenzaron a manifestar en &eacute;l los primeros s&iacute;ntomas de la fiebre amarilla y el 25 dej&oacute; de existir v&iacute;ctima de sus efectos. </p>     <p>Hay otra versi&oacute;n de <em>Philip Showalter Hench </em>(1896-1965), mantenida seg&uacute;n &eacute;l en secreto durante 40 a&ntilde;os, en la cual afirma que <em>Albert E.Truby</em>, quien en 1900 se desempe&ntilde;aba como oficial encargado de la atenci&oacute;n de los pacientes con fiebre amarilla ingresados en las barracas de Columbia, hall&oacute; en un bolsillo del uniforme de <em>Lazear </em> una peque&ntilde;a libreta de notas en la que &eacute;ste registraba los pormenores de sus experimentos con los mosquitos, entre ellos el acontecimiento que lo llev&oacute; a la muerte. De acuerdo con esta otra versi&oacute;n, probablemente en consideraci&oacute;n al modo en que se recuperaron <em>Carroll </em>y <em>Dean, Lazear </em> se inocul&oacute; &eacute;l mismo mientras se encontraba en el hospital Las &Aacute;nimas.<span class="superscript">13 </span></p>     <p>Las pesquisas realizadas en relaci&oacute;n con este suceso, tienden a dar cr&eacute;dito a la versi&oacute;n de <em>Hench, </em> si se tiene en cuenta en primer lugar que, seg&uacute;n &eacute;l mismo hizo saber, era un secreto que s&oacute;lo compart&iacute;a con los doctores <em>Truby </em> y <em>Jefferson Kean</em>, quien en 1900 era el Cirujano Jefe de la regi&oacute;n occidental de Cuba, as&iacute; como con la hija de <em>Agramonte, </em> quienes se lo hab&iacute;an confiado a &eacute;l. Por otra parte, el doctor <em>Pedro Nogueira Rivero </em> (1908-1995), basado en una gr&aacute;fica sobre la temperatura de <em>Lazear, </em> indic&oacute; que, en efecto, &eacute;ste se hab&iacute;a inyectado deliberadamente con la sangre de un enfermo de fiebre amarilla.<span class="superscript">19</span> (<em>Nogueira P. </em> Dr. <em>Jess&eacute; William Lazear. </em> Su vida y su obra. Trabajo presentado en la Sociedad Cubana de Historia de la Medicina el 18 de febrero de 1989). </p> <h4>Reflexiones</h4>     <p>La breve vida y la valiosa obra de <em>Jesse William Lazear </em> ha sido el tema objeto de este art&iacute;culo, en que el que se ha tratado de poner de relieve el alcance de su contribuci&oacute;n a la confirmaci&oacute;n definitiva de la teor&iacute;a finla&iacute;sta. En este sentido cabe preguntar hasta d&oacute;nde hubiera llegado &eacute;l en sus experimentos de no haber ca&iacute;do en el combate contra el mal amarillo; o cu&aacute;les hubieran sido los resultados de la labor de sus colegas posterior a su muerte, de no haber dejado los apuntes de sus estudios con todos los detalles concernientes a la pr&aacute;ctica experimental, que m&aacute;s tarde sirvieron de base al trabajo de campo en el campamento instalado a los dos meses de su muerte en la finca San Jos&eacute;.<span class="superscript">20</span> </p>     <p>En honor a la verdad, esta personalidad de la ciencia es digna de la mayor honra y estima en los tiempos que corren y merecedor de que las generaciones actuales y futuras reconozcan su importante aporte, agradezcan de manera permanente su labor y le rindan homenaje eterno por su valor humano, objetivo que se ha tratado de lograr con este modesto trabajo ante la proximidad del aniversario 140 de su natalicio. </p> <h4>Summary</h4> <h6>Jesee William Lazear&acute;s contribution to the confirmation of Finlay&acute;s theory</h6>     <p>Some data on the life and work of Dr Jesse William Lazear, one of the members of the medical commission sent to Cuba by the US government in 1900 in order to do a research of the prevailing infectious diseases in the island, particularly in the field of etiology and yellow-fever prevention, was provided. Details were given about his work as member of this commission, making emphasis on his position in favor of Finlay&acute;s theory that in principle he was able to confirm, although he laid down his life in this endeavor. This paper is aimed at paying a modest homage of acknowledgement, gratitude and respect to this martyr and hero of science on his 140 th birthday to be celebrated soon. </p>     <p><em><strong>Key words:</strong></em> personalities, epidemiology, yellow fever, Aedes aegypti, Cuba. </p> <h4>Referencias bibliogr&aacute;ficas </h4>     <p> 1. Carmichael EB. Jesse William Lazear. Alabama J Med Sci. 1972;9:102-14. </p>     <p> 2. Regato JA del. Jesse William Lazear '92. Phys Surg Quart. 1971;26:10-7. </p>     <p> 3. _____Jesse William Lazear: the successful experimental transmission of yellow fever by the mosquito. Med Herit. 1986;2:443-52. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> 4. Grassi GB, Bignami A. Ciclo evolutivo della semilune nell Anopheles clavijer. Ann Ig Sper. 1899;9:258-64. </p>     <p> 5. Marchiafava E, Bignami A. Sulle febbre malariche estivo-autumnali. Roma:Loescher;1892. </p>     <p> 6. Thayer WS, Blumer JA. Ulcerative endocarditis due to the gonococcus; gonorreal septicemia. Johns Hopk Hosp Bull. 1896;7:57-63. </p>     <p> 7. Ross R. On some peculiar pigmented cells found in two mosquitos fed on malarial blood. Brit Med J. 1897;2:1786-8. </p>     <p> 8. Grassi GB. Studi di uno zoologo sulla malaria. Roma: V. Salviucci;1900. </p>     <p> 9. Romanovski DL. K voprosu o parazitologii terapii bolotnoi likhoradki. St. Petersburg: IN Skovokhodoff;1891. </p>     <p> 10. Laveran CLA. Un nouveau parasite trouv&eacute; dans le sang de plusieurs malades atteints de fiebre palustre. Bull Soc Med H&ocirc;p Paris. 1881;17:158-64. </p>     <p> 11. Sanarelli G. A lecture on yelow fever with description of the bacillus icteroides. Br Med J. 1897;2:7-11. </p>     <p> 12. Nogueira P. Breve historia de la fiebre amarilla hasta el a&ntilde;o de 1905. Cuad Hist Sanit. 1956;(10):28-42. </p>     <p> 13. Hench PS. Conquerors of yellow fever. Hygeia. 1941;(oct):1-6. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> 14. Lazear JW. Pathology of malarial fevers. Structure of the parasites and changes of tissues. JAMA. 1900;35:917-20. </p>     <p> 15. Agramonte A. The inside history of a great medical discovery. Sci Month. 1915;1:3-31. </p>     <p> 16. Finlay CJ. El mosquito hipot&eacute;ticamente considerado como agente de transmisi&oacute;n de la fiebre amarilla. An Acad Cien Fis Nat Habana. 1881;18:147-69. </p>     <p> 17. Truby AE. Memoirs of Walter Reed. The yellow fever episode. New York: Paul Hoeber;1943. </p>     <p> 18. Pruna Goodgall PM. Dr. Carlos J. Finlay [serie en Internet]. [citado 12 Dic 2005]. Disponible en: <a href="http://www.sld.cu/instituciones/ipk/curso-dengue-memorias/finlay.htm">http://www.sld.cu/instituciones/ipk/curso-dengue-memorias/finlay.htm </a></p>     <p> 19. Nogueira P. Una aclaraci&oacute;n a un episodio de la historia de la fiebre amarilla. Rev Soc Cub Hist Med. 1959;2(2):3-8. </p>     <p> 20. L&oacute;pez Espinosa JA. El campamento Lazear en el primer centenario de la confirmaci&oacute;n de la doctrina finla&iacute;sta. Medicina &amp; Historia. 2002;(2):1-16. </p>     <p>Recibido: 27 de diciembre de 2005. Aprobado: 3 de enero de 2006.    <br> <em>Jos&eacute; Antonio L&oacute;pez Espinosa</em>.  Calle I No. 202 e/11 y L&iacute;nea. El Vedado. La Habana 10400, Cuba. </p>     <p><span class="superscript"><strong><a href="#cargo">1</a></strong></span><a href="#cargo">Licenciado en Informaci&oacute;n Cient&iacute;fico-T&eacute;cnica y Bibliotecolog&iacute;a. Investigador Agregado.Universidad Virtual de Salud de Cuba.</a><a name="autor"></a> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[ ]]></body>
</article>
