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</front><body><![CDATA[ <p><img src="/img/revistas/rcsp/v32n3/v01_206.jpg" width="330" height="47"></p> <h2>Ideales de salud y vida  </h2>     
<p align="justify"><em>Hace dos d&eacute;cadas la expresi&oacute;n “ideales de salud y vida”, se hizo frecuente en el campo de la Salud P&uacute;blica, especialmente en la Regi&oacute;n de las Am&eacute;ricas, aunque sin precisar sus pretensiones. Consider&eacute; que esta propuesta se remontaba a los tiempos fundacionales de la Medicina Social y sus corrientes iniciadoras cuando, atinadamente, la salud se vinculaba con las condiciones de vida y de trabajo. Con esta percepci&oacute;n, suscrib&iacute; esas intenciones de re-construir los enfoques de salud y supervivencia, que se hab&iacute;an dispersado en las concepciones reiteradas de comunidad, colectivo, conjunto, grupos, poblaci&oacute;n y que se analizaron y analizan en innumerables art&iacute;culos, documentos oficiales, conferencias y debates. Para traducir esos “ideales” en hechos concretos, me interrogo: &iquest;cu&aacute;l es el ideal de salud y vida de los ciudadanos, de esos cuya suma, conforma los grandes conjuntos humanos que todos coinciden en reconocer como objeto invaluable de la Salud P&uacute;blica? En nuevas revisiones y confrontaciones y, en dependencia de la &eacute;poca y del contexto, encontr&eacute; que como siempre, el esp&iacute;ritu indagador que caracteriza a las “masas cr&iacute;ticas” de salubristas en varios pa&iacute;ses altamente desarrollados, detect&oacute; en las respuestas ciudadanas obtenidas en diversas investigaciones, que esos ideales se vinculaban con buenos est&aacute;ndares de vida, derivados de la estabilidad econ&oacute;mica personal y familiar, con la seguridad de estar protegidos contra las amenazas de la guerra (recordar la denominada etapa de “Guerra Fr&iacute;a”), la disminuci&oacute;n de riesgos y la muerte prematura por c&aacute;ncer y por VIH/SIDA. Por su parte en los pa&iacute;ses subdesarrollados y muy pobres, los ideales de salud se relacionan, tanto en las d&eacute;cadas pasadas como en las actuales, con la eliminaci&oacute;n de las carencias por necesidades b&aacute;sicas insatisfechas, la imprevisibilidad de los desastres naturales y sus tremendas consecuencias, el temor a las muertes en la infancia y adolescencia derivadas de las precarias condiciones ambientales (f&iacute;sicas y sociales) y especialmente con la mejora de las condiciones econ&oacute;micas, como sost&eacute;n de buenas condiciones de vida. Este panorama disperso y reproducido en diversas variantes y dimensiones en el mapa mundial, es consecuencia de pol&iacute;ticas sociales y econ&oacute;micas desprovistas de estos ideales y dirigidas a la obtenci&oacute;n de ganancias, a promover un consumo excesivo y ambos prop&oacute;sitos de espaldas a valores que estimulen en la conciencia ciudadana, la b&uacute;squeda de un nivel de “salud y vida” apropiado. &iquest;C&oacute;mo se alcanzan esos ideales? Cualquier alternativa para lograrlo, ineludiblemente se relaciona con la voluntad pol&iacute;tica (estado y gobierno) que promueve y arraiga pr&aacute;cticas sociales en salud y construye los modelos de prestaci&oacute;n de servicios, todo eso unido a la autorresponsabilidad que se deriva de conocimientos, actitudes y pr&aacute;cticas de los ciudadanos que le garanticen un comportamiento saludable. Es en la autorresponsabilidad donde encuentro uno de los eslabones m&aacute;s d&eacute;biles, sino inexistente para que los cubanos traduzcan sus “ideales de salud y vida” y tambi&eacute;n los alcancen. El modelo de servicios tiende al m&eacute;dico-centrismo y, consiguientemente, nuestros ciudadanos asumen una total dependencia en af&aacute;n de restaurar su salud, en momentos en que surgen propuestas tan sorprendentes y renovadoras como la “Universidad del Paciente”, con el fin de adiestrarlos para compartir las decisiones m&eacute;dicas.<span class="superscript"><a href="#enlace1">1</a></span><a name="mencion1"></a> La relaci&oacute;n m&eacute;dico-ciudadano dependiente, se ha tecnificado excesivamente y sin embargo, para asombro de muchos, a&uacute;n este ciudadano-dependiente que reflexiona muy poco sobre sus ideales de salud y vida, recurre a pr&aacute;cticas recuperativas inapropiadas y bastante alejadas del modelo de prestaci&oacute;n de servicios de salud prevaleciente. Esta situaci&oacute;n no ocurre solamente en Cuba, es patr&oacute;n referencial en casi todos los pa&iacute;ses subdesarrollados y a&uacute;n en grupos de poblaci&oacute;n de varios pa&iacute;ses desarrollados.<span class="superscript"><a href="#enlace2">2</a></span><a name="mencion2"></a> Lo relevante en nuestro caso es que, con el nivel de educaci&oacute;n en salud de la poblaci&oacute;n, la accesibilidad a los servicios y la calidad del desempe&ntilde;o del personal de salud, a&uacute;n los ciudadanos procuren alternativas de curaci&oacute;n cient&iacute;ficamente cuestionadas, aunque algunos consideren lo contrario, pues dado el nivel de discreci&oacute;n y mutismo que acompa&ntilde;a esa b&uacute;squeda, se realiza sin divulgaci&oacute;n. No existen “chamanes” en nuestro territorio y como alternativa de curaci&oacute;n no m&eacute;dica, resurgen “sanadores” como los babalaos, espiritistas, santiguadores o yerberos y aunque bien limitados, y distantes de estos, los sanadores “an&iacute;micos” como el sacerdote o el pastor. A este conjunto de actores sociales -no tengo dudas en considerarlos como actores sociales sin protagonismo- en la &uacute;ltima d&eacute;cada se han incorporado unos “restauradores de salud”, sobre cuyo desempe&ntilde;o cient&iacute;fico, se publica en este mismo n&uacute;mero un esclarecedor art&iacute;culo.<span class="superscript"><a href="#enlace3">3</a></span><a name="mencion3"></a> Con gran ingenuidad, se estim&oacute; que estas alternativas de recuperaci&oacute;n o curaci&oacute;n hab&iacute;an desaparecido con los aportes del desarrollo cient&iacute;fico en el sector de la salud y que nuestros ciudadanos depend&iacute;an, exclusivamente, de la atenci&oacute;n de los profesionales de la salud, para sentirse seguros en cuanto a recuperaci&oacute;n. Esa valoraci&oacute;n resulta err&oacute;nea -se demostr&oacute; lo contrario, al menos, en un municipio del pa&iacute;s- al ejecutarse una interesante investigaci&oacute;n en la d&eacute;cada de los a&ntilde;os 90.<span class="superscript"><a href="#enlace4">4</a></span><a name="mencion4"></a> Considero que se procura salud cuando esa b&uacute;squeda es totalmente consciente y sustentada en ideales de salud y vida, a su vez convertidos en hechos concretos, como ser&iacute;a el comportamiento saludable asumido por firmes convicciones. En ese sentido, &iquest;cu&aacute;les son las expectativas de los cubanos referidas a esos “ideales de salud y vida”?, &iquest;qu&eacute; estrategia se desarrolla o se desarrollar&aacute; en el sistema de salud para detectar esos ideales y en alg&uacute;n sentido reforzarlos o modificarlos? Indudablemente que las respuestas a estas interrogantes originar&aacute;n confrontaciones necesarias y enriquecedoras, que finalmente benefi    ciar&aacute;n al sistema y contribuir&aacute;n a lograr el prop&oacute;sito de la Salud P&uacute;blica: el bienestar de la poblaci&oacute;n cubana. </em></p>     <p align="right">Silvia Mart&iacute;nez Calvo </p>     <p><span class="superscript"><a href="#mencion1">1</a></span><a href="#mencion1">Pacientes diplomados. Escepticemia. Disponible en: http://www.doyma.es (marzo 2006) </a><a name="enlace1"></a>    <br>   <span class="superscript"><a href="#mencion2">2</a></span><a href="#mencion2">Eisenberg DM. <strong>Trends in alternative medicine use in the United States, 1990-1997</strong>. JAMA. 1998;280: 1569-75. </a><a name="enlace"></a>    <br>   <span class="superscript"><a href="#mencion3">3</a></span><a href="#mencion3">Silva LC. Las pautas para el debate cient&iacute;fico: a prop&oacute;sito de la energ&iacute;a piramidal. Disponible en: http://www.sld.cu/sitios/revsalud/index.php  o en este mismo n&uacute;mero. </a><a name="enlace3"></a>    <br>   <span class="superscript"><a href="#mencion4">4</a></span><a href="#mencion4">Arango S. Oferta-demanda de Medicina Tradicional en el Consultorio 38-2 del Policl&iacute;nico Docente Playa (tesis). La Habana: Fac. Salud P&uacute;blica;1994. </a><a name="enlace4"></a></p>      ]]></body>
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