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<publisher-name><![CDATA[Editorial Ciencias Médicas]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Consentimiento educado vs: Consentimiento informado]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Instituto Superior de Ciencias Médicas de La Habana  ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The article developed the idea of doing good as the ruling principle of the four principles suggested by clinical ethics, and the importance of truth, taking exceptions into account. It dealt with the need of a good process of informed consent and the unaffordable cost of the rule that prevents the physician from influencing the patient and at the same time from fulfilling his/her role as an educator. It further analyzed the advantages of educated consent that does not leave the patient alone at the difficult decision-taking time and allows changing the patient´s negative health behaviours. Several types of physician-patient relationships following Enmanuel E. & Enmanuel L .´s classification and how the use of educated consent is feasible in deliberative relationship were also considered. Some goals that should be attained in Cuba were put forward]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify">Instituto Superior de Ciencias M&eacute;dicas de La Habana </p> <h2 align="justify">Consentimiento educado <em>vs</em>.  Consentimiento informado </h2>     <p align="justify"><a href="#cargo">Fernando N&uacute;&ntilde;ez de Villavicencio Porro<span class="sup">1</span> </a><a name="autor"></a></p> <h4 align="justify">Resumen </h4>     <p align="justify">En el art&iacute;culo se desarrolla la idea de la beneficencia como el principio rector de los cuatro principios que propone la bio&eacute;tica cl&iacute;nica y la importancia de la veracidad, analizando excepciones. Se trata sobre lo imprescindible de un buen proceso de consentimiento informado y el costo impagable de la regla de no influir que impide al m&eacute;dico realizar sus tareas como educador. Se analizan las ventajas del consentimiento educado que no abandona al paciente en el dif&iacute;cil momento de la toma de decisiones y permite intentar modificar en &eacute;l conductas negativas para la salud. Se analizan los distintos tipos de relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente siguiendo la clasificaci&oacute;n de <em>Enmanuel E. </em> y <em>Enmanuel L. </em> y c&oacute;mo en la relaci&oacute;n deliberativa es factible el uso del consentimiento educado. Se proponen metas a alcanzar en Cuba. </p>     <p align="justify"><em>Palabras clave</em>:  &Eacute;tica, relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente, consentimiento informado, consentimiento educado. </p> <h4 align="justify">Introducci&oacute;n </h4>     <p align="justify">La llegada de la bio&eacute;tica a Cuba estuvo marcada por el predominio de la versi&oacute;n anglosajona con sus cuatro principios: no maleficencia, beneficencia, autonom&iacute;a y justicia. </p>     <p align="justify">Los dos primeros eran parte imprescindible de la &eacute;tica m&eacute;dica cubana pero las nuevas argumentaciones sobre beneficencia parec&iacute;an despojar a esta palabra de su verdadero significado. </p>     <p align="justify">El principio de beneficencia est&aacute; dado porque las acciones m&eacute;dicas produzcan el mejor balance posible de costo-beneficio para lograr el mayor bienestar biol&oacute;gico, psicol&oacute;gico y social en el paciente. </p>     <p align="justify">Los errores del m&eacute;dico que intentando hacer este bien se equivoca y termina haciendo un da&ntilde;o peque&ntilde;o o grande se llaman iatrogenia no beneficencia. Es por ello que la beneficencia siempre ser&aacute; el principio mayor y todos los dem&aacute;s principios se subordinan a este fin. La gran importancia que tienen los otros tres principios es que sin su aplicaci&oacute;n correcta dif&iacute;cilmente se llegue a lograr la beneficencia a la que se aspira. </p>     <p align="justify">Resulta inaceptable entender como beneficencia las posiciones extremas y poco dial&eacute;cticas de los que en sus discusiones &eacute;ticas llaman beneficencia (para defenderla o criticarla) a priorizar la vida del paciente<span class="sup">1</span> aunque se caiga en el ensa&ntilde;amiento terap&eacute;utico, o, a lo que cre&iacute;an los m&eacute;dicos desde su visi&oacute;n paternalista de la relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente, o, a realizar siempre lo que desea el paciente como los defensores a ultranza del principio de autonom&iacute;a.<span class="sup">2,3</span> </p>     <p align="justify">Por cualquiera de estos caminos se puede llegar con frecuencia a conductas iatrog&eacute;nicas y es por esta confusi&oacute;n que muchos autores no consideran la beneficencia el principio mayor. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">El principio de autonom&iacute;a se recibi&oacute; sobre dimensionado porque se elabor&oacute; dentro de una cultura ferozmente individualista. S&oacute;lo se ve limitado si el paciente tiene graves alteraciones de conciencia, o es psic&oacute;tico, demente, menor de edad o si su derecho de autonom&iacute;a afecta a terceros y esto &uacute;ltimo en la pr&aacute;ctica s&oacute;lo se refiere a las enfermedades infecciosas. </p>     <p align="justify">All&iacute;, por ejemplo, el paciente puede exigir del m&eacute;dico que sus familiares (esposa hijos y padres) no sepan que tiene un c&aacute;ncer, que ha decidido no hacer ning&uacute;n tratamiento y que seg&uacute;n las estad&iacute;sticas morir&aacute; en menos de un a&ntilde;o. En la cultura cubana, el m&eacute;dico adem&aacute;s de incluirlo en el registro de enfermedades oncol&oacute;gicas deber&aacute; comunicarlo por lo menos a un familiar cercano. </p>     <p align="justify">Aparentemente en la cultura anglosajona ese tipo de decisi&oacute;n del paciente no afecta a terceros y su derecho de hacer con su vida lo que le plazca est&aacute; muy por encima de sus obligaciones familiares y sociales. </p>     <p align="justify">Para poder ejercer en cualquier cultura el derecho de autonom&iacute;a y dar el consentimiento a las acciones de salud que propone el m&eacute;dico es imprescindible que el paciente conozca los pro y los contra de hacer o dejar de hacer cada una de las acciones propuestas y es por ello que surge el concepto de <em>consentimiento informado</em>.<span class="sup">4-6</span> </p>     <p align="justify">El consentimiento informado no es una acci&oacute;n aislada destinada a lograr que el paciente firme un documento autorizando al equipo de salud a realizar tal o m&aacute;s cual tratamiento o investigaci&oacute;n. Es un proceso donde todas las acciones para la salud en cualquiera de los tres niveles de prevenci&oacute;n debe ser explicado.<span class="sup">7</span> </p>     <p align="justify">Cada examen complementario o fase del tratamiento, sobre todo los m&aacute;s invasivos y dolorosos, deben ser informados con los beneficios que aportar&iacute;a y los riesgos que conlleva. </p>     <p align="justify">Es frecuente observar en cualquier sala de hospital que el paciente sin haber sido avisado previamente sea sorprendido y conducido sin explicaciones para hacerle investigaciones. </p>     <p align="justify">A veces, m&eacute;dicos m&aacute;s avezados en los efectos negativos que tiene esta conducta sobre el paciente, s&iacute; le explican, qu&eacute; se le va ha hacer al d&iacute;a siguiente y por qu&eacute; es importante, pero rara vez incluyen los riesgos y aspectos negativos que tiene o puede tener esa prueba que se considera necesaria. </p>     <p align="justify">En realidad no se est&aacute; pidiendo su consentimiento, s&oacute;lo se le est&aacute; informando, que ya es un poco mejor pero no suficiente; y si se trata de una situaci&oacute;n en que se comprende que el paciente tiene derecho a participar en la decisi&oacute;n de si se realiza o no la prueba, se le est&aacute; haciendo trampa con un informe parcial que incluye s&oacute;lo los beneficios. </p>     <p align="justify">El buen uso del consentimiento informado y la comprensi&oacute;n de la importancia del derecho de autonom&iacute;a del paciente es un avance real en la b&uacute;squeda de mejores formas de relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente y en el logro de una verdadera beneficencia que tenga en cuenta los tres aspectos: el biol&oacute;gico el psicol&oacute;gico y el social. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Por caminos diferentes al de la bio&eacute;tica, otras especialidades m&eacute;dicas se acercaban a la misma idea y se hablaba de un nivel superior en la relaci&oacute;n medico-paciente: la participaci&oacute;n mutua y de que cada paciente dejara de ser un objeto para convertirse en un sujeto de su propia salud. </p>     <p align="justify">&iquest;Por qu&eacute; entonces antes de ganar esta batalla y de conseguir que se extienda, se generalice y se reconozca por todos como un deber, se comienza a combatirla y a se&ntilde;alar que requiere de adecuaciones a las caracter&iacute;sticas cubanas para poder ser utilizada de forma eficaz? Pues por tres razones: </p>     <div align="justify">   <ul>         <li> Algunos de los que se incorporan al uso del consentimiento informado lo hacen a raja tabla sin valorar el costo-beneficio de algunas informaciones. </li>           <li> Algunos de los que no se incorporan, se justifican con una exageraci&oacute;n de los conflictos que la verdad puede crearle al paciente. </li>           <li> Porque, y es la m&aacute;s importante, las reglas que ven&iacute;an acompa&ntilde;&aacute;ndola para su aplicaci&oacute;n respond&iacute;an a un sistema de salud distinto al cubano, y cuidaban aspectos econ&oacute;micos, pol&iacute;ticos y culturales que son ajenos a los m&eacute;dicos del pa&iacute;s. Part&iacute;an de una relaci&oacute;n m&eacute;dico-cliente que de aplicarse de forma ortodoxa pod&iacute;an poner en riesgo la visi&oacute;n de un m&eacute;dico que prioriza la educaci&oacute;n de una comunidad a su cuidado y la conduce a estilos de vida saludables para que la salud en general, y no s&oacute;lo la prevenci&oacute;n secundaria, sea un derecho de todos. </li>       </ul> </div>     <p align="justify">Las reglas para el consentimiento informado  al estilo anglosaj&oacute;n de la relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente informativa se exponen a continuaci&oacute;n. </p>     <p align="justify">El m&eacute;dico despu&eacute;s de informar todos los pro y contra y los resultados estad&iacute;sticos de las posibles conductas a seguir dejar&aacute; que el paciente decida solo sin dar su opini&oacute;n y aceptar&aacute; sin discutir las decisiones del cliente. Esto quiere decir, prohibido actuar sobre la jerarqu&iacute;a de valores y escala de motivos del paciente, prohibido educar. Ellos parten de tres criterios que intentan justificar la creaci&oacute;n de este a&ntilde;adido de que el m&eacute;dico no intervenga, que acompa&ntilde;a a la irrebatible idea de informar bien al paciente. Estos tres criterios son poco convincentes y sobre todo, no justifican el costo que significa para el paciente que el m&eacute;dico abandone su obligaci&oacute;n como educador y gu&iacute;a de las conductas de salud. </p>     <p align="justify">El primero de los criterios parte de la idea real de que el m&eacute;dico aconsejando desde el punto de vista de que el bien mayor es la vida y que curar es m&aacute;s importante que aliviar, puede estar conduciendo al paciente a pagar un costo en sacrificios, dolor y calidad de vida de un alto nivel de crueldad y que s&oacute;lo el paciente es capaz de valorar si las condiciones de vida de lo que le resta por vivir amerita semejante costo. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">El segundo, es la idea de que el m&eacute;dico y el paciente tienen con frecuencia diferentes valores y m&aacute;s importante a&uacute;n una diferente jerarqu&iacute;a de los valores comunes. Por tanto, sus consejos<span class="sup">6</span> con frecuencia ser&iacute;an incomprensibles e inaceptables para el paciente y da&ntilde;ar&iacute;an la relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente y en el caso de que con su prestigio consiguiera que el paciente flaqueara en sus principios, dejar&iacute;a despu&eacute;s a este con el sentimiento de culpa de haber traicionado sus valores. </p>     <p align="justify">El tercero parece tener m&aacute;s que ver con la protecci&oacute;n del m&eacute;dico que con la del paciente, que al dejar la responsabilidad de las decisiones en el paciente, dif&iacute;cilmente puede ser acusado de error por hacer de menos o de m&aacute;s. </p>     <p align="justify">En el primer criterio, para quitarle al m&eacute;dico su posibilidad de opinar, se parte de que es incapaz de valorar objetivamente lo que el paciente dice y de entender que no en todas las circunstancias la vida y la curaci&oacute;n son la &uacute;nica prioridad, se le manda a apoyar la decisi&oacute;n del paciente y a ejecutar lo que le pide (siempre que est&eacute; dentro de la ley) sin aclarar sus dudas profesionales sobre en que momento de la toma de decisiones, el paciente opt&oacute; por un camino menos apropiado para superar su problema m&eacute;dico. Se da por sentado, sin embargo, la infalibilidad del paciente y parece negarse la posibilidad de que este, abandonado en una toma de decisiones dif&iacute;cil para evitar la indecisi&oacute;n y el conflicto, opte por huir de las acciones que lo atemorizan y abandone la batalla que en el fondo desear&iacute;a tener fuerzas para enfrentar. </p>     <p align="justify">El segundo criterio presupone en el m&eacute;dico valores ajenos a la medicina que podr&iacute;an llevarlo a aconsejar conductas que no ser&iacute;an las &oacute;ptimas desde un punto de vista estrictamente m&eacute;dico. Si se considera de que es capaz, con actitud ingenieril, de apoyar al paciente en una decisi&oacute;n ajena a sus valores, por qu&eacute; no puede suponerse que sea capaz, dejando a un lado sus valores, de aconsejar desde un punto de vista estrictamente m&eacute;dico e incluso abstenerse de insistir en soluciones posibles desde el punto de vista m&eacute;dico cuando comprende la magnitud del choque con los valores y creencias del paciente. </p>     <p align="justify">El tercer criterio es espurio y no &eacute;tico y s&oacute;lo se explica en un medio donde enriquecerse a partir del error m&eacute;dico se ha vuelto practica cotidiana. </p>     <p align="justify">Aclarado esto, es necesario volver hacia el consentimiento informado, tan necesario, una vez que se logra despojarlo de esta sobre dimensi&oacute;n del derecho de autonom&iacute;a del paciente. </p>     <p align="justify">Esta informaci&oacute;n requiere de veracidad, y los l&iacute;mites de esta veracidad siempre son motivo de enconadas discusiones. </p> <h4 align="justify"><strong> </strong><strong>La pr&aacute;ctica de la veracidad para el ejercicio de la autonom&iacute;a</strong></h4>     <p align="justify">Es indiscutible el derecho de todo paciente que se acerca al m&eacute;dico de conocer su diagn&oacute;stico, pron&oacute;stico y tratamiento y que s&oacute;lo situaciones muy especiales justificaran no hacerlo. El problema est&aacute; en que tan pronto como se habla de "situaciones muy especiales" cada cual interpreta a su manera que situaciones son esas que justifican ocultarle al paciente su diagn&oacute;stico, pron&oacute;stico y tratamiento. </p>     <p align="justify">Antes de pasar a discutir este asunto, se expone una peque&ntilde;a digresi&oacute;n necesaria. En los cuerpos de guardia y en ocasiones tambi&eacute;n en consulta, por malos h&aacute;bitos de trabajo que tienen m&aacute;s relaci&oacute;n con el desconocimiento del principio de autonom&iacute;a que del tema que se discure, no se le explica al paciente el pron&oacute;stico de su padecimiento si no realiza el plan, si lo realiza parcialmente o si lo realiza tal y como se le dice; y tampoco las molestias y posibles consecuencias que este tratamiento puede ocasionar. Es decir no se practica el consentimiento informado  porque se asume que hay en todas las personas un consentimiento de confianza en la decisi&oacute;n del m&eacute;dico. </p>     <p align="justify">En las enfermedades oncol&oacute;gicas las discrepancias comienzan en si se le dice o no el diagnostico al paciente, los que plantean no decirlo argumentan que en Cuba este diagnostico significa para el paciente "usted va a morir". </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Desde hace muchos a&ntilde;os se sabe que el c&aacute;ncer detectado a tiempo es curable y es precisamente el tab&uacute; alrededor de la palabra el que ha contribuido a que un porcentaje grande de la poblaci&oacute;n a&uacute;n no lo sepa. Pero lo importante para poder ejercer la autonom&iacute;a no es el nombre de la enfermedad temida sino la explicaci&oacute;n clara de las consecuencias de seguir una u otra l&iacute;nea de conducta a la hora de enfrentar la situaci&oacute;n de enfermedad. Adem&aacute;s de que para un buen n&uacute;mero de pacientes hay otros diagn&oacute;sticos que le producen mayor temor porque afectar&iacute;an durante a&ntilde;os su calidad de vida. </p>     <p align="justify">S&oacute;lo el conocimiento profundo de la forma de pensar, sentir y actuar de un paciente en relaci&oacute;n con un diagnostico permitir&aacute; muy de vez en vez tropezar con una situaci&oacute;n especial que justifique por la inminencia de muerte que estar&iacute;amos provocando (por razones psicosom&aacute;ticas o intento de suicidio) arrebatarle a este paciente su derecho a saber y dar o no su conformidad con lo que se le propone, por lo tanto, es absurdo y estereotipado prohibir unos diagn&oacute;sticos y exigir otros sin analizar cada paciente. En cuanto al manejo del pron&oacute;stico el an&aacute;lisis es m&aacute;s complicado y aparecen argumentos v&aacute;lidos en cada lado de la balanza. En primer lugar, es cierta la idea de que la veracidad con la informaci&oacute;n de todos los problemas y complicaciones que pueden presentarse tanto en la enfermedad, como en los ex&aacute;menes complementarios y el tratamiento, puede aumentar la ansiedad, provocar depresi&oacute;n e incluso estados de desesperaci&oacute;n en el paciente y por tanto es una excusa de peso para los que piensan que las verdades pueden ser atenuadas y las complicaciones poco frecuentes no deben ser comunicadas hasta el momento de su aparici&oacute;n. </p>     <p align="justify">Probablemente sea cierto que no ser&iacute;a una buena pr&aacute;ctica decirle a cada madre que tiene un hijo con parotiditis, que existe la posibilidad de que su hijo se complique con una encefalitis debido a esta enfermedad. Pero en enfermedades donde la aparici&oacute;n de la complicaci&oacute;n tiene una relaci&oacute;n con el estilo de vida y la conducta del sujeto ante el tratamiento, aunque los porcentajes sean bajos, se debe pensar en comunicarlo si se aspira a que el paciente sea sujeto (y no objeto) de su propia salud. </p>     <p align="justify">El costo-beneficio para el paciente en la mayor&iacute;a de los casos as&iacute; lo aconseja, aunque aumente su ansiedad y se deprima algo, pero resulta indudable que si se plantea que siempre se debe comunicar sin individualizar el costo-beneficio, se podr&iacute;an cometer errores que deben evitarse en pacientes con rasgos neur&oacute;ticos cuya conducta se desorganiza frente al estr&eacute;s. </p>     <p align="justify">En este tipo de an&aacute;lisis rara vez se encuentran referencias a los consecuencias que producen los afectos negativos prolongados que pueden provocarse en el paciente, sobre todo cuando se trata de enfermedades de larga duraci&oacute;n; ellos pueden desencadenar en el paciente crisis de enfermedades psicosom&aacute;ticas que ya padece o incluso funcionar como disparador para que estas enfermedades se expresen. </p>     <p align="justify">Menos a&uacute;n se ven referencias a que estos afectos negativos deprimen las defensas inmunol&oacute;gicas frente a procesos infecciosos. Esto debe estar presente en la mente de todo m&eacute;dico al valorar el costo-beneficio de lo que va a comunicar y de la forma de hacerlo. Aunque es indiscutible que lo anterior aumentar&aacute; el n&uacute;mero de posibles excepciones, en la enorme mayor&iacute;a de los enfermos la veracidad para un buen consentimiento informado  es imprescindible para beneficiarlo realmente. </p>     <p align="justify">Lo que se hace necesario es no s&oacute;lo valorar el tipo de paciente (de lo que se habla mucho) sino tambi&eacute;n la situaci&oacute;n de que se trate (de lo que se habla poco). </p>     <p align="justify">En situaciones donde se van a realizar acciones irreversibles, como amputaciones, enucleaciones, entre otras, cualquier argumento en contra de informar al paciente parece poco l&oacute;gico, si se teme una reacci&oacute;n exagerada o peligrosa frente a la noticia o se invoca evitar sufrimiento psicol&oacute;gico, resulta cierto que frente al hecho consumado se producir&aacute;n ambas cosas con una intensidad igual o mayor, con el agravante, adem&aacute;s, de que la relaci&oacute;n medico-paciente con aquellos que no le explicaron y pidieron su consentimiento empeorar&aacute;. </p>     <p align="justify">En situaciones donde el paciente debe participar activamente con cambios en sus costumbres y estilo de vida, es poco efectivo dejarlo a la imposici&oacute;n de los familiares informados porque el paciente sin saber lo que est&aacute; en juego ser&aacute; muy poco cooperativo y es muy dif&iacute;cil que se logre el cambio deseado. Sin embargo, cuando con la comunicaci&oacute;n se provoca gran ansiedad y depresi&oacute;n en pacientes en que estas reacciones son peligrosas por su edad o por antecedentes de padecer otras enfermedades psicosom&aacute;ticas mientras que las acciones que sobre &eacute;l se realizar&aacute;n conducen a una r&aacute;pida curaci&oacute;n y no son peligrosas, (ni dolorosas, ni exigen esfuerzos de voluntad del paciente) no ser&iacute;a realmente pecaminoso obtener el consentimiento informado  de los familiares. En medicina no es posible creer que se pueda plantearse una jerarqu&iacute;a de valores que preconice una verdad que favorezca en un porcentaje estad&iacute;stico alto las complicaciones e incluso la muerte. </p>     <p align="justify">Por otra parte, uno de los argumentos m&aacute;s convincentes a favor de no trasladar a los familiares el derecho de autonom&iacute;a del paciente con la excusa de que hacer un buen consentimiento informado  podr&iacute;a alterarlo, es que la respuesta m&aacute;s frecuente de los familiares es: <em>s&aacute;lvemelo doctor, haga, lo que haga falta</em>. Lo cierto es que no siempre, si de ellos se tratara, aceptar&iacute;an los sufrimientos que en ocasiones el m&eacute;dico tiene que provocar (o no aliviar) para lograr unos meses m&aacute;s de vida. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">En esta &uacute;ltima circunstancia cuando las acciones m&eacute;dicas necesarias son en extremo dolorosas o peligrosas y cuando las secuelas debido al tratamiento pueden afectar seriamente la calidad de vida en el futuro, son casi inexistentes las situaciones especiales que justifiquen privar al paciente de su derecho a decidir. </p>     <p align="justify">Es necesario reflexionar sobre las situaciones que pudieran presentarse cuando lo que se comunica es que no hay nada que hacer y que lo que le resta al paciente por hacer es esperar la muerte con resignaci&oacute;n. </p>     <p align="justify">Los argumentos que se han expresado para justificar decir a un paciente que para &eacute;l no queda ninguna esperanza, parecen poco convincentes en las condiciones de vida de la mayor parte de los enfermos de los pueblos del tercer mundo. Los pobres parecen quedar excluidos de los an&aacute;lisis. </p>     <p align="justify">Rara vez existe entre ellos la necesidad de repartir bienes y propiedades para evitar largos litigios y disgustos familiares. Ni podr&aacute;n hacer el viaje a Europa que han venido aplazando por los negocios. Pero es que a&uacute;n entre los ricos no hay que desahuciar a un paciente para explicarle la conveniencia de hacer testamento y son pocos los estados terminales con condiciones de salud como para disfrutar de un viaje. </p>     <p align="justify">En esta situaci&oacute;n donde ya no hay decisiones terap&eacute;uticas en que participar, cuando la comunicaci&oacute;n en discusi&oacute;n es decirle: le quedan a usted haga lo que haga entre tres y seis meses de vida, al parecer, lo que puede producirse es una estad&iacute;stica inversa y son enfermos muy especiales los que pueden ganar algo con esta informaci&oacute;n. </p>     <p align="justify">Si a la mayor&iacute;a de los seres humanos, se le quita toda esperanza, tendr&aacute;n una peor calidad de vida durante el tiempo que les queda. Hay que recordar que una parte del castigo a aquellos que se les aplica la pena de muerte, es el conocimiento de cuando van a morir. Si cada vez m&aacute;s la humanidad coincide en que son pocos los cr&iacute;menes que justifican tal castigo, &iquest;qu&eacute; justifica a los profesionales de la salud estar comunicando fechas de muerte? Donde adem&aacute;s, el margen de error con frecuencia es grande. </p>     <p align="justify">En algunas culturas parece no ser tan terrible el hecho de morir y plantean que en definitiva todos saben que moriran, no es el caso de la cultura occidental, donde en realidad parecen muy pocos los que est&aacute;n listos para morir ma&ntilde;ana si no media una justificaci&oacute;n heroica. </p>     <p align="justify">Dedicarse a destruir los mecanismos de defensa que cada ser humano va creando para una mejor adaptaci&oacute;n biopsicosocial a los problemas que la vida le presenta parece un contrasentido m&eacute;dico que s&oacute;lo estar&iacute;a justificado en consultas especializadas. Sin embargo, cuando estos mecanismos inconscientes afectan directamente la toma de decisiones y alejan al paciente de las mejores opciones terap&eacute;uticas, no cabe duda de que el m&eacute;dico tiene que intervenir. </p>     <p align="justify">Otra situaci&oacute;n de ejercer la veracidad muy discutible es cuando se descubren enfermedades gen&eacute;ticas como por ejemplo la corea de Huntington que se expresar&aacute; muchos a&ntilde;os despu&eacute;s. </p>     <p align="justify">Las ventajas que puede tener para un paciente conocer que 20 o m&aacute;s a&ntilde;os despu&eacute;s va a sufrir una enfermedad terrible que no puede ser evitada ni curada son dif&iacute;ciles de imaginar; esto no quiere decir que se le niegue el derecho a que se le realice la prueba y conocer los resultados si expresamente lo pide, pero en el caso de que se trate de un hallazgo no esperado, la decisi&oacute;n de comunicarlo puede producir grandes cambios en la calidad y el estilo de vida de la persona y la l&oacute;gica indica que en muy pocos personas esos cambios producir&iacute;an una vida mejor durante los a&ntilde;os de salud que le quedan. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Es importante en el tema de la veracidad insistir en algunos aspectos. El enfoque dial&eacute;ctico contestando a la pregunta de que debe hacerse con: "depende de qu&eacute; paciente" se usa con frecuencia para evadir la discusi&oacute;n y el an&aacute;lisis. De esta manera dos profesionales con pensamientos y conductas bien divergentes sobre este tema, terminan respondiendo lo mismo. </p>     <p align="justify">Cuando se insiste en la importancia de individualizar cada enfermo y valorar sus caracter&iacute;sticas, el tipo de enfermedad y sobre todo la situaci&oacute;n de que se trate, se hace con el objetivo opuesto de ir por medio de la discusi&oacute;n y el an&aacute;lisis del costo-beneficio a la conclusi&oacute;n de que no puede haber reglas r&iacute;gidas, pero que salvo casos excepcionales, los sufrimientos psicol&oacute;gicos de los pacientes est&aacute;n m&aacute;s relacionados, por lo general, con la falta de informaci&oacute;n veraz en cuanto a diagn&oacute;stico, pron&oacute;stico, pruebas auxiliares del diagn&oacute;stico y tratamiento, que con el uso adecuado de la veracidad para lograr un buen <em>consentimiento informado </em> y el ejercicio del derecho de autonom&iacute;a por parte del paciente. </p>     <p align="justify">Otro aspecto en que se quiere insistir por la preocupaci&oacute;n que provoca, es en el desconocimiento o al menos en la poca importancia que se le da en estos an&aacute;lisis y en general en el ejercicio pr&aacute;ctico de la profesi&oacute;n, a los temas de la psicolog&iacute;a m&eacute;dica. </p>     <p align="justify">La reacci&oacute;n psicol&oacute;gica del enfermo som&aacute;tico y los trastornos som&aacute;ticos debido a los afectos negativos mantenidos y el estr&eacute;s, son indispensables en el an&aacute;lisis del costo-beneficio de las comunicaciones, es a partir de esta relaci&oacute;n soma- psiquis y de los efectos sobre la relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente donde con m&aacute;s frecuencia ser&aacute; necesario apoyarse para decidir si hay algo que debe o puede dejar de decirse al paciente o por el contrario, que no puede ni debe dejar de decirse. El costo y el beneficio en lo psicol&oacute;gico y lo biol&oacute;gico por lo general van juntos, es un error separarlos y es un error tambi&eacute;n restar importancia a las consecuencias que se producen por no prestar atenci&oacute;n a los aspectos psicol&oacute;gicos.<span class="sup">8-10</span> </p>     <p align="justify">Se analizaran ahora los cuatro tipos de relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente que describen <em>Ezequiel </em>y <em>Lina </em><em>Enmanuel </em>y la ausencia de contradicci&oacute;n con el uso del consentimiento educado dentro de la relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente deliberativa.<span class="sup">11</span> </p> <h4 align="justify"><strong>LA BIO&Eacute;TICA EN </strong><strong>LA RELACI&Oacute;N MEDICO-PACIENTE </strong></h4> <h6 align="justify">Relaci&oacute;n paternalista </h6>     <p align="justify">Antes de que los conceptos de autonom&iacute;a y consentimiento informado  ganaran el espacio que hoy est&aacute;n teniendo, el tipo de relaci&oacute;n medico-paciente predominante en el mundo era de corte paternalista. El m&eacute;dico con sus conocimientos y experiencia ten&iacute;a la obligaci&oacute;n de decidir las acciones m&aacute;s adecuadas para lograr la prevenci&oacute;n, curaci&oacute;n o rehabilitaci&oacute;n del paciente teniendo en cuenta el costo-beneficio de cada una de sus acciones sobre el "objeto" de su atenci&oacute;n. Esta practica de desconocer al paciente como persona lo conduc&iacute;a con frecuencia a una medicina deshumanizada con muchos contactos con el ejercicio de la medicina veterinaria. </p>     <p align="justify">No era raro que en las salas hospitalarias se llamara al paciente por su numero de cama: " cama 12 a radiolog&iacute;a, cama 5 a comer" y lo que era peor aun "&iquest;Qu&eacute; tienes en la cama 7? -una ves&iacute;cula. - &iquest;y en la cama 9? - una apendicitis. </p>     <p align="justify">Paso a paso sin llegar al ejercicio pleno de la autonom&iacute;a estas conductas han mejorando en los &uacute;ltimos 40 a&ntilde;os con la incorporaci&oacute;n de los criterios de la psicolog&iacute;a m&eacute;dica, dando a la medicina un car&aacute;cter mucho m&aacute;s humano, pero se puede afirmar que en Cuba con diferentes grados de desarrollo, contin&uacute;a predominando el tipo de relaci&oacute;n paternalista entre el m&eacute;dico y el enfermo donde el m&eacute;dico tiene la &uacute;ltima palabra sobre lo que se debe y no se debe hacer.<span class="sup">12-15 </span></p>     <p align="justify">Ser&iacute;a bueno dejar claro en este momento para evitar confusiones posteriores, en que consiste la esencia de lo que se llaman relaci&oacute;n paternalista. La esencia est&aacute; en que el m&eacute;dico no le da participaci&oacute;n al paciente en la toma de decisiones, la posibilidad de que como consecuencia de esto se le de al paciente poca o ninguna informaci&oacute;n sobre lo que se est&aacute; haciendo o se har&aacute; en el intento de curarlo, y el por qu&eacute; se hace cada cosa o brindarle una informaci&oacute;n parcial donde s&oacute;lo se habla de los posibles beneficios pero no de los riesgos, no es parte esencial de la relaci&oacute;n paternalista; pudieran superarse todos estos defectos en el manejo de la informaci&oacute;n pero si no se le brinda al paciente la posibilidad de participar en la toma de decisiones sobre lo que se piensa hacer continuar&iacute;a de hecho siendo paternalista esta relaci&oacute;n. </p>     <p align="justify">De igual manera el que se produzca la despersonalizaci&oacute;n del paciente o deshumanizaci&oacute;n en la practica m&eacute;dica no es una condici&oacute;n necesaria de este tipo de respuesta, de hecho los m&eacute;dicos paternalistas muy raramente caen en estos errores. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Algunos autores incluyen dentro de la esencia de esta relaci&oacute;n el hecho de que el m&eacute;dico influya de alguna forma en la decisi&oacute;n del paciente, es decir que aunque le diera participaci&oacute;n al paciente en la toma de las decisiones, si el m&eacute;dico no acepta y apoya en primera instancia lo que sugiere el paciente y procede a promover una discusi&oacute;n de las acciones a seguir para lograr una decisi&oacute;n colegiada entre ambos, lo clasificar&iacute;an igual como paternalista. Muchos discrepan de esta posici&oacute;n y creen que estar&iacute;an frente a un nuevo tipo de relaci&oacute;n: la relaci&oacute;n deliberativa que se analizar&aacute; m&aacute;s adelante. </p> <h6 align="justify">Relaci&oacute;n informativa </h6>     <p align="justify">Esta relaci&oacute;n tiene como objetivo proporcionar una informaci&oacute;n completa en cuanto a diagnostico pronostico y tratamiento que permita al paciente ejercer la autonom&iacute;a a trav&eacute;s del consentimiento <em>informado </em> y pone como condici&oacute;n que el m&eacute;dico renuncie a su car&aacute;cter de gu&iacute;a y se abstenga de influir en la decisi&oacute;n del paciente en cuanto a lo que quiere o no quiere hacer para alivio y curaci&oacute;n de su enfermedad. La valoraci&oacute;n del costo-beneficio de las acciones m&eacute;dicas y la toma de decisiones recae totalmente en el paciente. </p>     <p align="justify">Se ha visto cuando se trataron los aspectos de la veracidad, la importancia que tiene una buena informaci&oacute;n de cada paso del proceder m&eacute;dico, son incontables los ejemplos de cuanto sufrimiento y preocupaciones innecesarias pueden ahorr&aacute;rsele al paciente con este proceder. </p>     <p align="justify">Durante el ejercicio de su profesi&oacute;n en materia de psicolog&iacute;a m&eacute;dica, el Dr. <em>N&uacute;&ntilde;ez </em>de <em>Villavicencio Porro </em> recuerda el gran n&uacute;mero de pacientes que confesaban que a partir de su ingreso, en los d&iacute;as subsiguientes, la idea de que su vida estaba en peligro no los abandonaba y sufr&iacute;an del miedo a la muerte, cuando en algunos de ellos para el m&eacute;dico estaba claro que la vida del paciente estaba fuera de peligro, a veces desde el interrogatorio y el examen f&iacute;sico inicial o desde la llegada de los primeros resultados de las pruebas auxiliares diagnosticas; simplemente no pensaban que al paciente pudiera ocurr&iacute;rsele algo as&iacute; en ese tipo de enfermedad y que para no sufrir innecesariamente necesitaba de esa informaci&oacute;n sobre su pronostico. </p>     <p align="justify">Otro ejemplo es el caso de un paciente con degeneraci&oacute;n senil de la m&aacute;cula a quien informaron cuidadosamente por qu&eacute; era importante destruir con rayos l&aacute;ser algunas lesiones que ten&iacute;a en esa &aacute;rea del ojo, pues con ese procedimiento se hab&iacute;a observado que despu&eacute;s de la cicatrizaci&oacute;n estas lesiones ten&iacute;an una mejor evoluci&oacute;n. El paciente accedi&oacute;, pero no durmi&oacute; pensando toda la noche en el dolor de las quemaduras en el ojo, en la perdida temporal de un porcentaje alto de la visi&oacute;n y en los posibles riesgos de error y estuvo a punto de no concurrir al d&iacute;a siguiente. Sufrimientos todos innecesarios porque se trataba de un procedimiento no doloroso, poco invasivo, sencillo y con amplio margen de seguridad. </p>     <p align="justify">La informaci&oacute;n completa es necesaria para evitar falsas suposiciones aun cuando no se est&eacute; a la b&uacute;squeda del consentimiento informado  y con mucha m&aacute;s raz&oacute;n cuando se aspira a que el paciente participe como sujeto de su propia salud; y debe ser este un proceso que se desarrolle frente a cada nueva acci&oacute;n en que se requiera actuar sobre el paciente. </p>     <p align="justify">La presentaci&oacute;n de una informaci&oacute;n completa resulta suficiente, generalmente, pues traslada por si sola la mayor parte de la experiencia objetiva del m&eacute;dico, que de hecho influye en la toma de decisiones y que aunque se crea que en la mayor&iacute;a de los enfermos este precepto debiera flexibilizarse a favor de una relaci&oacute;n deliberativa (que se analizar&aacute; m&aacute;s adelante), hay situaciones muy especiales donde el conflicto de realizaci&oacute;n de acciones m&eacute;dicas se produce por creencias religiosas o culturales de tal peso en la jerarqu&iacute;a de valores del paciente que justifican que el m&eacute;dico se abstenga en esos casos (son realmente pocos) de discutir las opiniones del paciente. </p>     <p align="justify">Lo que debe quedar claro es que discutir y tratar de colegiar la decisi&oacute;n no significa imponer ni obligar, esto &uacute;ltimo es indudablemente que est&aacute; m&aacute;s all&aacute; de las prerrogativas que pueden d&aacute;rsele a un ser humano sobre otro por m&aacute;s que lo hiciere lleno de las mejores intenciones. Sin embargo, si de situaciones l&iacute;mite se trata, que con tanta frecuencia se usan para defender posiciones como la del suicidio asistido, ocurre que un sujeto en los pisos superiores de un edificio en llamas (subi&oacute; 10 pisos por las escaleras) que sufre de fobia a los elevadores (la neurosis f&oacute;bica no est&aacute; incluida entre las causas que hacen perder la autonom&iacute;a) y que por temor a montar en elevadores est&aacute; a punto de dejar escapar el &uacute;ltimo y morir quemado; si en ese momento cuando la puerta est&aacute; por cerrarse alguien lo empuja y entra junto con el someti&eacute;ndolo a una crisis de nervios, no merecer&iacute;a grandes cr&iacute;ticas desde el punto de vista &eacute;tico. </p>     <p align="justify">Resumiendo este tipo de relaci&oacute;n: las ventajas de que el paciente reciba una informaci&oacute;n que le permita actuar como sujeto de su propia salud resulta incuestionable en la casi totalidad de los enfermos, hace posible el <em>consentimiento informado </em> y el ejercicio de la autonom&iacute;a por parte del paciente. El a&ntilde;adido de no influir cuando el paciente toma decisiones que lo alejan de las acciones de salud, debe ser menos absoluto.<span class="sup">16 </span></p>     <p align="justify">En p&aacute;ginas anteriores, se analiz&oacute; y se discrep&oacute; de los tres criterios por los que en la relaci&oacute;n informativa se pide que el m&eacute;dico renuncie a su experiencia como gu&iacute;a y no sugiera la conducta a seguir informando simplemente de los riesgos que conlleva realizar o no realizar una acci&oacute;n m&eacute;dica determinada. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Se insiste ahora en declarar que el uso adecuado del consentimiento informado  es un avance importante en la practica m&eacute;dica, se pudiera mantener ese nombre despoj&aacute;ndolo de la regla que impide al m&eacute;dico realizar su trabajo como educador y gu&iacute;a de la salud, pero como en realidad se preconiza otra forma de actuar preferimos llamarlo consentimiento educado. </p>     <p align="justify">Se ver&aacute;  cuantas cosas tendr&iacute;a que dejar de realizar el m&eacute;dico si aplica al pie de la letra un consentimiento informado  ortodoxo dentro de una relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente informativa. </p>     <p align="justify">En la consulta se recibe a un paciente que se ha recuperado recientemente de un infarto del miocardio. Se entera el m&eacute;dico de que contin&uacute;a fumando y comiendo alimentos que contienen altos &iacute;ndices de colesterol. &iquest;Deber&aacute; s&oacute;lo insistirle en los riesgos que este adulto ha o&iacute;do y desechado tantas veces a lo largo de su vida o incluso aceptar su decisi&oacute;n y no insistirle? El m&eacute;dico tiene entre sus funciones la obligaci&oacute;n de educar a sus pacientes en cuestiones de salud, todo el trabajo de prevenci&oacute;n primaria depende de lograr en el paciente cambios en su estilo de vida y en los grupos humanos, cambios en su modo de vida. Para lograr esto hay que actuar sobre los valores y la jerarqu&iacute;a de valores de los pacientes, as&iacute; como en sus motivaciones y escala de motivos. </p>     <p align="justify">Lo que se intenta es llevarlos a tomar decisiones para cambiar las conductas que resultan en riesgos para la salud. Parece una posici&oacute;n &eacute;tica rara aquella de que lo que est&aacute; bien en una campa&ntilde;a de salud est&eacute; mal en una relaci&oacute;n individual y resulta poco cre&iacute;ble que son m&aacute;s los errores m&eacute;dicos que sufrir&iacute;a este paciente cuando el profesional de la salud pone a su servicio su experiencia completa, opina y usa las t&eacute;cnicas de la psicolog&iacute;a para cambiar actitudes, que cuando se limita a brindarle un porcentaje de riesgos. </p> <h6 align="justify">Relaci&oacute;n interpretativa </h6>     <p align="justify">La relaci&oacute;n interpretativa se justifica a partir del criterio de que no es raro que el paciente a veces confunda sus verdaderos deseos y que algunos de estos permanezcan fuera del &aacute;rea de su conciencia durante su toma de decisiones, en ocasiones, por mecanismos de defensa que protegen su autoestima y en otras por conflictos mal resueltos en su jerarqu&iacute;a de valores y escala de motivos. </p>     <p align="justify">En ella el profesional se propone ayudar al paciente (sin influirlo) a que encuentre sus prioridades reales en la situaci&oacute;n dada, para a partir de estos valores predominantes encontrados, trazar un plan que se avenga bien a esos valores del paciente. </p>     <p align="justify">Esta relaci&oacute;n tiene el obst&aacute;culo de que el m&eacute;dico de nuevo queda imposibilitado de actuar frente a una mala jerarquizaci&oacute;n, por ejemplo, en cuanto al sedentarismo, el tabaquismo, los malos h&aacute;bitos de alimentaci&oacute;n (exceso de colesterol, exceso de calor&iacute;as, rechazo a los vegetales, entre otros). </p>     <p align="justify">Pero el obst&aacute;culo mayor est&aacute;, en que lo que se intenta es la aplicaci&oacute;n de una t&eacute;cnica psicoterap&eacute;utica que no est&aacute; incorporada en el arsenal normal de los m&eacute;dicos. Ayudar al paciente a que descubra por si solo sus verdaderos deseos superando tab&uacute;es y mecanismos inconscientes de defensa parece m&aacute;s tarea de psiquiatras que de m&eacute;dicos generales. </p>     <p align="justify">No obstante si el primer obst&aacute;culo mencionado puede ser una insuficiencia de esta forma de relaci&oacute;n, el segundo es una deficiencia de los m&eacute;dicos; los profesionales de la salud capaces de brindar esta ayuda a sus pacientes y permitirles aclarar en ellos factores importantes para una buena toma de decisiones, estar&iacute;an sin duda haciendo un buen trabajo. </p> <h6 align="justify">La relaci&oacute;n deliberativa </h6>     <p align="justify">En este tipo de relaci&oacute;n el m&eacute;dico analiza junto al paciente las alternativas posibles a seguir y puede discrepar y discutir decisiones del paciente, el proceso de decisi&oacute;n es deliberativo. El profesional de la salud trata de ayudarlo a encontrar soluciones de compromiso que permitan realizar las acciones m&eacute;dicas con mayores posibilidades de &eacute;xito, afectando lo menos posible los valores y motivaciones del paciente.<span class="sup">17 </span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Esta alternativa deja abiertas las puertas para tratar de influir en la decisi&oacute;n final teniendo como mira el costo-beneficio desde el punto de vista m&eacute;dico, pero con la obligaci&oacute;n de no desconocer el derecho del paciente a ejercer su autonom&iacute;a a partir de una informaci&oacute;n completa y que este en definitiva tomar&aacute; la decisi&oacute;n final. </p>     <p align="justify">Sin embargo saber influir es algo que requiere t&eacute;cnica e inteligencia. La orden directa y el consejo de lo que debe hacerse se ha demostrado que no es la mejor manera de cambiar actitudes hacia las acciones de salud. El uso de t&eacute;cnicas no directivas donde el m&eacute;dico a partir de una hip&oacute;tesis sobre lo que est&aacute; sucediendo intenta corregir la actitud indeseada, es un buen m&eacute;todo para que el paciente aclare los verdaderos obst&aacute;culos que le impiden aceptar la propuesta de una acci&oacute;n de salud. </p>     <p align="justify">Este enfoque sobre el uso de la relaci&oacute;n deliberativa la acerca mucho a lo que se ha venido planteando, tanto en escritos anteriores como en este, de que el m&eacute;dico adem&aacute;s de informar tiene el deber de educar para obtener no s&oacute;lo un consentimiento informado, sino tambi&eacute;n un consentimiento educado. </p>     <p align="justify">El m&eacute;dico debe ser un abogado de las acciones preventivas, curativas y de rehabilitaci&oacute;n de sus pacientes y un educador que lucha para que en la jerarqu&iacute;a de valores y en la escala de motivos de sus enfermos, estas acciones ocupen un alto lugar jer&aacute;rquico en el momento de la toma de decisiones por ellos.<span class="sup">18 </span></p>     <p align="justify">En esta relaci&oacute;n deliberativa debe lucharse para que sea el paciente el que oferte los sacrificios que est&aacute; dispuesto a hacer en cuanto a cambios de h&aacute;bitos y costumbres da&ntilde;inas para la salud. </p>     <p align="justify">En la b&uacute;squeda de un estilo de vida m&aacute;s saludable, el m&eacute;dico debe tener paciencia y comprender que ir dejando que el paciente logre un peque&ntilde;o cambio tras otro puede conducirlo a la meta deseada. Los obst&aacute;culos que conducen al paciente a decisiones auton&oacute;micas no deseadas pueden ser externos o internos, entre estos &uacute;ltimos, el miedo no controlado y en ocasiones irracional a las acciones m&eacute;dicas es un problema frecuente que exige de la participaci&oacute;n del equipo de salud en la ayuda del paciente. No parece &eacute;tico decirle al paciente: <em>la decisi&oacute;n es tuya cuando est&eacute;s listo vuelve a verme</em>. </p>     <p align="justify">Otro obst&aacute;culo interno que exige de la intervenci&oacute;n del facultativo est&aacute; relacionado con las cualidades volitivas del paciente para mantener y llevar a efecto la decisi&oacute;n tomada. La falta de independencia, de firmeza, de perseverancia o de auto dominio puede dar al traste con lo que ya parec&iacute;a resuelto y obliga a nuevas decisiones colegiadas entre el m&eacute;dico y el paciente. </p>     <p align="justify">Se debe partir del criterio de que son minor&iacute;a las situaciones en que las conductas m&eacute;dicas en uso son inaceptables para el paciente y tambi&eacute;n pocas las situaciones en que la decisi&oacute;n auton&oacute;mica del paciente es inaceptable desde el punto de vista m&eacute;dico. Esto hace muy viable la b&uacute;squeda de decisiones colegiadas entre ambos y en la mayor parte de los enfermos, no exige de largas entrevistas de an&aacute;lisis y discusi&oacute;n para llegar a acuerdo sobre la conducta a seguir. </p>     <p align="justify">El temor con este tipo de relaci&oacute;n est&aacute; dado porque las posibilidades de argumentaci&oacute;n sobre cuestiones de salud entre el m&eacute;dico y el paciente son casi siempre muy disparejas, y se argumenta que al intervenir el profesional con sus criterios puede sin darse cuenta terminar en una relaci&oacute;n paternalista. La soluci&oacute;n de este problema real depende de que el m&eacute;dico est&eacute; alerta de lo que realmente quiere, que no es imponer un criterio sino enriquecer el an&aacute;lisis de la decisi&oacute;n del paciente tomando en cuenta diferentes puntos de vista y de que incluso, cuando est&aacute; tratando de educar y modificar una actitud, evite confundir a un paciente que se rinde con un paciente que aprendi&oacute;. </p>     <p align="justify">De cualquier forma, una relaci&oacute;n que informa sin hacer trampas y atiende y discute lo que el paciente propone y deja en manos de este la decisi&oacute;n final, dif&iacute;cilmente pueda ser enmarcada dentro de una relaci&oacute;n paternalista. </p> <h4 align="justify">Metas a lograr </h4>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Lo primero a conseguir con los m&eacute;dicos que psicol&oacute;gicamente no est&aacute;n listos para dejar en manos de sus pacientes la toma de decisiones (son muchos), es lograr de ellos un salto de calidad en la informaci&oacute;n que brindan sobre el diagnostico, posibles pron&oacute;sticos, las molestias, riesgos y el para qu&eacute; de cada una de las pruebas auxiliares diagnosticas y las acciones terap&eacute;uticas. </p>     <p align="justify">Debe lograse de ellos la comprensi&oacute;n de que con esto se obtiene un nivel muy superior de participaci&oacute;n y apoyo activo del paciente como sujeto de su propia salud y se le evitan un gran numero de temores, sufrimientos y sustos debido a su imaginaci&oacute;n y la falta de informaci&oacute;n. </p>     <p align="justify">El otro aspecto de gran importancia que debe hac&eacute;rseles comprender es la importancia de investigar y escuchar los conocimientos previos del paciente, sus opiniones y creencias, los afectos (emociones y sentimientos) en relaci&oacute;n con la enfermedad o acci&oacute;n de salud de que se trata, las motivaciones en que puede apoyarse y las motivaciones que a&uacute;n faltan y deben intentar ayudar a crear. </p>     <p align="justify">Que al menos en todo aquello que no signifique un cambio notable en cuanto a costo-beneficio para el paciente, deben tratar de hacer coincidir las medidas orientadas con la opiniones, expectativas y deseos del paciente. Con esto, si bien en esencia la relaci&oacute;n seguir&iacute;a siendo paternalista, se abr&iacute;a ganado un espacio de autonom&iacute;a y se evitar&iacute;an los errores acompa&ntilde;antes de informaci&oacute;n pobre o tendenciosa y de trato despersonalizado del paciente. </p>     <p align="justify">En cuanto a los m&eacute;dicos que por el contrario han hecho suya la versi&oacute;n anglosajona m&aacute;s ortodoxa de la relaci&oacute;n informativa, (no son tantos) y que con un buen uso de la informaci&oacute;n, logran un buen consentimiento informado y respetan la autonom&iacute;a del paciente; deben conseguir de ellos la adecuaci&oacute;n a las necesidades de los facultativos debido a las diferencia de metas entre el sistema de salud del pa&iacute;s y la practica de la medicina en EE.UU. </p>     <p align="justify">Mientras las relaciones m&eacute;dico-cliente son las que predominan en aquel medio, en el cubano lo que se espera del especialista en medicina general integral es que se convierta en l&iacute;der de opini&oacute;n sobre salud del grupo humano a su cuidado y que obtenga en su &aacute;rea cambios en las estad&iacute;sticas de morbilidad y mortalidad. Esto s&oacute;lo se puede lograr, educando a la poblaci&oacute;n e influyendo en sus modos y estilos de vida y en la conducta de salud de ese grupo poblacional. </p>     <p align="justify">Deber&aacute;n, por tanto, estos m&eacute;dicos para cumplir con sus tareas flexibilizar algunas de las prohibiciones de este tipo de relaci&oacute;n. </p>     <p align="justify">En el caso de la relaci&oacute;n interpretativa, la meta estar&iacute;a en mejorar la ense&ntilde;anza de t&eacute;cnicas psicol&oacute;gicas en especial las t&eacute;cnicas no directivas, cosa esta que ya se viene haciendo en los programas de estudios de pregrado y en cursos de posgrado, aunque es innegable que a&uacute;n no es suficiente el tiempo y el esfuerzo dedicado a ello. </p>     <p align="justify">En la relaci&oacute;n deliberativa est&aacute;n puestas las mayores esperanzas, esta soluci&oacute;n de compromiso entre la relaci&oacute;n paternalista y la relaci&oacute;n informativa ortodoxa parece la soluci&oacute;n de los defectos que ambas tienen. Al parecer, impresiona como que los m&eacute;dicos intuitivamente van acerc&aacute;ndose a ella; el peligro est&aacute; en que no se convierta en una nueva relaci&oacute;n paternalista con maquillaje. Se debe lograr, por tanto, que en esta relaci&oacute;n, el m&eacute;dico mientras educa al paciente para que analice y valore mejor los beneficios de las acciones promovidas por la pr&aacute;ctica m&eacute;dica, no pierda de vista su derecho de ser aceptado tal y como es en ese momento de su desarrollo; que la alternativa no puede ser o hacer lo que te digo o no te atiendo; y que por tanto, mientras lucha porque el paciente le permita m&aacute;s, estar&aacute; siempre dispuesto a lograr lo m&aacute;s posible dentro de lo que este le permita hacer. </p> <h4 align="justify">SUMMARY </h4> <h6 align="justify">Educated consent <em>vs. </em> informed consent </h6>     <p align="justify">The article developed the idea of doing good as the ruling principle of the four principles suggested by clinical ethics, and the importance of truth, taking exceptions into account. It dealt with the need of a good process of informed consent and the unaffordable cost of the rule that prevents the physician from influencing the patient and at the same time from fulfilling his/her role as an educator. It further analyzed the advantages of educated consent that does not leave the patient alone at the difficult decision-taking time and allows changing the patient&acute;s negative health behaviours. Several types of physician-patient relationships following <em>Enmanuel E. &amp; Enmanuel L </em>.&acute;s classification and how the use of educated consent is feasible in deliberative relationship were also considered. Some goals that should be attained in Cuba were put forward. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><em>Key words</em>: Ethics, physician-patient relationship, informed consent, educated consent. </p> <h4 align="justify">REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS </h4>     <div align="justify">       <!-- ref --><p>1. Alonso D, Ram&iacute;rez A, Smith V. &Eacute;tica y deontolog&iacute;a m&eacute;dica. La Habana: Editorial Ciencias M&eacute;dicas;1979. <!-- ref --><p>2. Gracia D. La bio&eacute;tica m&eacute;dica. Washington DC: OPS;1990. <!-- ref --><p>3. Pellegrino E. La relaci&oacute;n entre la autonom&iacute;a y la integridad en la &eacute;tica m&eacute;dica. Washington DC: OPS;1990. <p>4. Lara M, de la Fuente J. Sobre el consentimiento informado. Washington DC: OPS;1990. </p>       <!-- ref --><p>5. Sim&oacute;n P, Cocheiro L. El consentimiento informado. Teor&iacute;a y pr&aacute;ctica. Med Clin (Barc). 1993:659-63. <!-- ref --><p>6. Chan EC, Vernon SW, O'Donnell FT, Chul A, Greisinger A, Donnie WA. Informed consent for cancer screening with prostate specific antigen. How well are men getting the message? Am J Public Health. 2003;95(5)779-85. <!-- ref --><p>7. Kottow M. Introducci&oacute;n a la bio&eacute;tica. Santiago de Chile: Universidad de Santiago;1995. <!-- ref --><p>8. Nu&ntilde;ez de Villavicencio F. Psicolog&iacute;a y salud. La Habana: Editorial Ciencias M&eacute;dicas; 2001. <!-- ref --><p>9. Nu&ntilde;ez de Villavicencio F. Psicolog&iacute;a m&eacute;dica.T2. La Habana: Editorial Pueblo y Educaci&oacute;n;1987. <!-- ref --><p>10. Bustamante JA. Psicolog&iacute;a m&eacute;dica. T2. La Habana: Editorial Ciencia y T&eacute;cnica;1967. <!-- ref --><p>11. Emmanuel E, Emmanuel L. Four models of the physician-patient relationship. JAMA. 1992;207(16):22-9. <!-- ref --><p>12. Goic A. &Eacute;tica de la relaci&oacute;n medico-paciente. Cuadernos del Programa Regional de Bio&eacute;tica. 1995;1(1):79-90. <!-- ref --><p>13. Acosta J. &iquest;Qui&eacute;n debe decidir? Avances M&eacute;dicos de Cuba. 1996;3(6):50-62. <!-- ref --><p>14. Gracia D. El qu&eacute; y el por qu&eacute; de la Bio&eacute;tica. Cuadernos del Programa Regional de Bio&eacute;tica. 1995;1(1):35-54. <!-- ref --><p>15. Pellegrino E. Metamorfosis de la &Eacute;tica M&eacute;dica. Una mirada retrospectiva a los &uacute;ltimos 30 a&ntilde;os. Cuadernos del Programa Regional de Bio&eacute;tica. 1995;1(1):19-34. <!-- ref --><p>16. Comerford MC. Issues in patient education. J Midwifery Womens Health. 2004;49(3):203-9. <!-- ref --><p>17. Gracia D. Procedimientos de decisi&oacute;n en &eacute;tica cl&iacute;nica. Madrid: EUDEMA;1991. <!-- ref --><p>18. Nu&ntilde;ez de Villavicencio F. Bio&eacute;tica. El m&eacute;dico un educador. En: Acosta J, editor cient&iacute;fico. Bio&eacute;tica. Desde una perspectiva cubana. 1ra ed. La Habana: Editorial F&eacute;lix Varela;1997. <p align="justify">Recibido: 27 de abril de 2006. Aprobado: 30 de junio de 2006.    <br> <em>Fernando N&uacute;&ntilde;ez de Villavicencio Porro</em>.  Calle 146 No. 2504 e/25 y 31. Cubanac&aacute;n, Playa. La Habana 11 600, Cuba,    <br>  e-mail: <a href="mailto:fernando.porro@infomed.sld.cu">fernando.porro@infomed.sld.cu</a></p>     <p align="justify"><span class="sup"><a href="#autor">1</a></span><a href="#autor">Especialista de I Grado en Psiquiatr&iacute;a, Presidente de la C&aacute;tedra de &Eacute;tica M&eacute;dica y Bio&eacute;tica de la facultad "Victoria de Gir&oacute;n". </a><a name="cargo"></a></p>      ]]></body><back>
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