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<publisher-name><![CDATA[Editorial Ciencias Médicas]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Responsabilidad y solidaridad en las relaciones sanitarias en Cuba]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Instituto de Ciencias Básicas y Preclínicas Victoria de Girón  ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[A historical account of the development of ethical thinking in the field of healthcare, from medical paternalism that was then the moral excellence canon in the physician-patient relationships to a change of paradigm partly due to influence of conquest and the healthcare approach of capitalist countries, and partly to the results of irrational use of technological advances of capitalist enterprenurial medicine. Medical ethics in Cuba has a long tradition but the development of the new revolutionary project introduced new perspectives and set very high standards to be reached in health service provision. The objective of the present paper was to assess the characteristics of the contemporary thinking tendencies according to the Cuban interpretation of comprehensive health care. As to the Cuban case, the principle of justice seen from the solidarity viewpoint represents the obligation of sharing the available health resources; therefore, doing good in a responsible way implies that one should consider the self-governing right of health service users in the respect for their biological, psychological and social integrity. Acting with responsibility leads to acceptance of individual values and at the same time, to the duty of educating people within the context of identification of their own needs and of the culture of deliberative dialogue]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify">Instituto de Ciencias B&aacute;sicas y Precl&iacute;nicas "Victoria de Gir&oacute;n" <strong></strong></p> <h2 align="justify">Responsabilidad y solidaridad en las relaciones sanitarias en Cuba </h2>     <p align="justify"><a href="#autor">Jos&eacute; Ram&oacute;n Acosta Sariego<span class="sup">1</span></a><a name="cargo"></a> </p> <h4 align="justify"><strong> </strong>Resumen </h4>     <p align="justify">Se hace un recuento hist&oacute;rico del desarrollo del pensamiento &eacute;tico en el campo de la atenci&oacute;n de salud, desde el paternalismo m&eacute;dico que constituy&oacute; el canon de la excelencia moral en la relaci&oacute;n del m&eacute;dico con sus pacientes hasta que se produce un cambio de paradigma debido, por una parte, a la influencia de las conquistas y enfoque de la atenci&oacute;n de salud en los pa&iacute;ses de econom&iacute;a capitalista y por otra, a los resultados del uso indiscriminado de los avances tecnol&oacute;gicos de la medicina empresarial capitalista. La &eacute;tica m&eacute;dica en Cuba atesora una larga tradici&oacute;n pero el desarrollo del proyecto revolucionario introdujo una nueva perspectiva y fij&oacute; cotas muy altas a la prestaci&oacute;n de servicios en salud. El objetivo del presente trabajo es valorar las caracter&iacute;sticas que distinguen el afrontamiento y tendencias del pensamiento contempor&aacute;neo en la interpretaci&oacute;n cubana de la atenci&oacute;n integral en salud. En el caso cubano, el principio de justicia entendido desde la solidaridad representa la obligaci&oacute;n de compartir lo que se tiene en materia de recursos de salud y practicar la beneficencia con responsabilidad implica la consideraci&oacute;n del derecho de autonom&iacute;a de los usuarios de los servicios de salud dentro del respeto por su integridad biol&oacute;gica, psicol&oacute;gica y social. Actuar con responsabilidad conlleva la aceptaci&oacute;n de los valores individuales y al mismo tiempo, el deber de educar a las personas en el reconocimiento de sus necesidades y en la cultura del di&aacute;logo deliberativo. </p>     <p align="justify"><em>Palabras clave</em>: &Eacute;tica m&eacute;dica, bio&eacute;tica, &eacute;tica de la salud, &eacute;tica cl&iacute;nica, &eacute;tica de la investigaci&oacute;n, justicia , equidad en salud, responsabilidad, solidaridad. </p> <h4 align="justify"><strong> </strong>Introducci&oacute;n </h4>     <p align="justify">Para comprender el desarrollo del pensamiento &eacute;tico en el campo de la atenci&oacute;n de salud en Cuba, as&iacute; como la importancia del rol de figuras como el profesor <em>Daniel Alonso </em> en la consecuente reflexi&oacute;n acad&eacute;mica sobre los fines, medios, consecuencias y circunstancias de las relaciones sanitarias surgidas al calor del proceso revolucionario cubano, es necesario comprenderlas desde su inserci&oacute;n en el contexto internacional en que surgieron y se desarrollaron dichas ideas y modos de actuaci&oacute;n profesionales aut&oacute;ctonos. </p>     <p align="justify">La premisa metodol&oacute;gica que impregna el presente an&aacute;lisis puede ser resumida en dos aspectos. Primero, la consideraci&oacute;n del modelo de v&iacute;nculos interpersonales en torno a la atenci&oacute;n m&eacute;dica ha evolucionado desde una estricta relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente, a una relaci&oacute;n sanitaria de m&aacute;s amplio espectro donde intervienen diversos actores, individuales y colectivos, los cu&aacute;les han inclinado a muchos autores contempor&aacute;neos a redefinirla como relaci&oacute;n sanitarista-usuario. Por otra parte, la estructuraci&oacute;n de sistemas nacionales y pol&iacute;ticas que ha caracterizado a la salud p&uacute;blica durante la &uacute;ltima centuria, as&iacute; como el importante papel que desempe&ntilde;an actualmente las organizaciones internacionales y la cooperaci&oacute;n en el enfrentamiento a problemas globales de salud, obligan a que justicia distributiva y equidad en el acceso a los servicios sean elementos preponderantes en la consecuci&oacute;n del prop&oacute;sito de alcanzar una genuina atenci&oacute;n integral de la salud. </p>     <p align="justify">Se iniciar&aacute; el tema con el planteamiento general del problema desde sus antecedentes hist&oacute;ricos, para despu&eacute;s evaluar su impacto en Cuba, y de este modo poder fundamentar las caracter&iacute;sticas que distinguen el afrontamiento &eacute;tico y tendencias en la interpretaci&oacute;n de las cuestiones tratadas, y con ello se intentar&aacute; defender la siguiente tesis: el ancestral principio de beneficencia ha sido matizado por el pensamiento cubano en salud contempor&aacute;nea por el de responsabilidad y el moderno de justicia por el de solidaridad. Este aserto que al primer golpe de vista puede parecer una perogrullada, en el concierto del debate &eacute;tico internacional actual requiere de una s&oacute;lida argumentaci&oacute;n. </p> <h4 align="justify"><strong>El paternalismo como patr&oacute;n de excelencia profesional</strong></h4>     <p align="justify">En el seno de la cultura occidental el paternalismo constituy&oacute; el canon de la excelencia de la relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente durante los 25 siglos que median desde su conceptualizaci&oacute;n por la escuela hipocr&aacute;tica -cuyos documentos m&aacute;s antiguos conocidos datan del siglo V a.n.e.-, hasta bastante bien entrado el pasado siglo <tt>XX</tt>. Esa manera de entender la pr&aacute;ctica de la medicina promovi&oacute; la elevaci&oacute;n del principio de beneficencia a nivel de deber moral perfecto, lo que requiri&oacute; del m&eacute;dico hacer el bien a ultranza, actuar en el mejor inter&eacute;s del paciente de acuerdo a su criterio profesional sin tomar en cuenta para ello las opiniones y deseos de &eacute;ste, sus familiares o representantes v&aacute;lidos. </p>     <p align="justify">La cosmovisi&oacute;n de la antig&uuml;edad greco-latina fue esencialmente naturalista, y por tanto, concibi&oacute; el cosmos u orden de las cosas como isonom&iacute;a o equilibrio de las potencias. Entendida desde ese holismo, la salud constitu&iacute;a el orden del cuerpo, lo sano era pues sin&oacute;nimo de lo bello y lo moral. S&oacute;lo quienes nac&iacute;an con una buena naturaleza pod&iacute;an alcanzar la belleza y la moralidad. Aunque no bastaba poseerla, esta deb&iacute;a ser educada hasta alcanzar la <em>aret&eacute; </em> o virtud de hacer bien lo que bien deb&iacute;a ser hecho, porque incluso hasta aquellos bien dotados, pod&iacute;an ser conducidos por los vicios y la corrupci&oacute;n de los h&aacute;bitos al caos, o desorden, y con ello a la enfermedad. S&oacute;lo desarrollando las virtudes de prudencia y templanza era posible alcanzar el ideal moral de <em>eudaimon&iacute;a</em>, la felicidad. </p>     <p align="justify">Es comprensible entonces que para griegos y romanos la funci&oacute;n del m&eacute;dico como guardi&aacute;n del cuerpo fuera mantener el orden, regulando o ajustando la vida, y como el enfermo era considerado un incapacitado -temporal o definitivo- tanto f&iacute;sico como moral, quien ejerciera el arte de curar deb&iacute;a conducirse adem&aacute;s, como un moralista. Por tanto la &uacute;nica actitud prudente y &eacute;ticamente aceptable por parte del m&eacute;dico era tratar al paciente con el amor y desinter&eacute;s con los que un padre trata a un hijo peque&ntilde;o y desvalido.<span class="sup">1</span> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">En un pasaje de uno de los libros m&aacute;s antiguos constitutivos de la colecci&oacute;n conocida como <em>Corpus Hipocraticum, </em>y posiblemente el &uacute;nico que haya sido escrito personalmente por <em>Hip&oacute;crates </em>de <em>Cos</em>,  se refleja claramente esta actitud paternalista y de relaciones interpersonales caracter&iacute;sticamente asim&eacute;tricas entre m&eacute;dico y paciente: </p>     <blockquote>       <p align="left">Que haga su examen -el m&eacute;dico- con cierto aire de superioridad. Pues esto, cuando se      presenta en raras ocasiones ante unas mismas personas, es apreciado.<span class="sup">2</span> </p> </blockquote>     <p align="justify">Sin embargo, el legado m&aacute;s trascendente de la escuela nucleada alrededor del ilustre m&eacute;dico de la isla de Cos, es el llamado Juramento Hipocr&aacute;tico, el m&aacute;s antiguo c&oacute;digo &eacute;tico dirigido a regular la pr&aacute;ctica m&eacute;dica, el C&oacute;digo de Hammurabi es cronol&oacute;gicamente anterior, pero su car&aacute;cter es jur&iacute;dico, no &eacute;tico. En su compromiso los m&eacute;dicos hipocr&aacute;ticos dejaron claro los dos principios que animaron su conducta, y que a la larga se convertir&iacute;an en el patr&oacute;n de excelencia de la medicina occidental, a saber: </p> <ul>       <li> El principio de beneficencia: hacer todo en el mejor inter&eacute;s del paciente de acuerdo al criterio del propio m&eacute;dico. </li>       <li> El principio de no maleficencia: abstenerse de provocar da&ntilde;o alguno al paciente.<span class="sup">3</span> </li>     </ul>     <p align="justify">Esta forma de concebir las relaciones entre m&eacute;dico y paciente se mantuvieron inc&oacute;lumes a pesar de que la humanidad transit&oacute; de la civilizaci&oacute;n agr&iacute;cola a la industrial, de la formaci&oacute;n econ&oacute;mico social esclavista a la feudal, de esta a la capitalista e incluso a la socialista, y de que estas ideas se trasmitieran de la cultura greco-latina, tanto a la judeo-cristiana, como a la isl&aacute;mica. Esa perdurabilidad de la hoy llamada &eacute;tica m&eacute;dica tradicional es explicable por dos razones; de una parte el discreto avance tecnol&oacute;gico experimentado por la medicina desde la antig&uuml;edad hasta bien entrada la modernidad, y por otra, la organizaci&oacute;n de fraternidad mist&eacute;rica que adopt&oacute; la profesi&oacute;n m&eacute;dica en occidente desde sus albores y hasta su investidura como profesi&oacute;n liberal dentro del contexto de las relaciones econ&oacute;micas del capitalismo de libre concurrencia. </p>     <p align="justify">Ya en la modernidad comienza un largo proceso que definir&iacute;a el nuevo estatus y car&aacute;cter cada vez m&aacute;s cient&iacute;fico del arte de curar. La fundaci&oacute;n de facultades de medicina en las universidades europeas de fines de la Edad Media y el establecimiento de requerimientos de acreditaci&oacute;n para acceder al ejercicio de la pr&aacute;ctica m&eacute;dica, fueron importantes precedentes de este nuevo esp&iacute;ritu que se expresa a trav&eacute;s de un profesional gentilhombre, prudente y educado, as&iacute; como su forma apropiada de conducirse en sociedad, la <em>etiqueta m&eacute;dica</em>. Esta renovada imagen qued&oacute; ya esbozada en los textos de <em>Rodrigo </em> de <em>Castro </em> (1614) y <em>Fredirich Hoffmann </em> (1738). Sin embargo, fue la obra "Medical Ethics"de <em>Thomas Percival </em> (1803) donde se delinea definitivamente el perfil social y profesional del m&eacute;dico burgu&eacute;s. </p>     <p align="justify">Con el advenimiento de la industrializaci&oacute;n y las relaciones monetario-mercantiles propias del capitalismo, inevitablemente los m&eacute;dicos devinieron en peque&ntilde;os empresarios que ofrec&iacute;an sus servicios de acuerdo a la ley econ&oacute;mica de la oferta y la demanda. La competencia por el mercado de los pacientes y el &aacute;nimo de lucro, incrementaron las llamadas <em>unfair practices</em>. Como respuesta a estas circunstancias, las sociedades o colegios profesionales trataron de establecer nuevos c&oacute;digos de conducta que regularan las relaciones entre m&eacute;dicos y pacientes, as&iacute; como de los propios m&eacute;dicos entre s&iacute;. En ese contexto es que las ideas de <em>Percival </em> experimentaron r&aacute;pida acogida, primero dentro de los pa&iacute;ses de ra&iacute;z cultural anglosajona y despu&eacute;s se extendieron por todo el mundo. Su ideario puede resumirse en los tres principios b&aacute;sicos que a su juicio deb&iacute;an regir la conducta del m&eacute;dico: </p> <ul>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li> En relaci&oacute;n con s&iacute; mismo, un modo de vida honesto. </li>       <li> En relaci&oacute;n con paciente, ante todo no hacerle da&ntilde;o, <em>Primum non nocere</em>.</li>       <li> En relaci&oacute;n con otras personas y la sociedad en general, actuar con justicia y equidad. </li>     </ul>     <p align="justify">A pesar de que el C&oacute;digo  de<em> Percival </em> est&aacute; escrito en t&eacute;rminos de beneficencia, como consecuencia de las preocupaciones y sistema de valores morales predominantes en la &eacute;poca, es comprensible que en definitiva el paternalismo burgu&eacute;s pusiese atenci&oacute;n en primer t&eacute;rmino al principio de no maleficencia, a diferencia del modelo antiguo que hab&iacute;a preferenciado el de beneficencia. </p>     <p align="justify">El esp&iacute;ritu del  C&oacute;digo de <em> Percival </em> impregn&oacute; al <em>National System of Medical Morality</em>, al c&oacute;digo &eacute;tico de la <em>American Medical </em><em> Association </em>de los Estados Unidos de Am&eacute;rica (1847), y posteriormente a la mayor&iacute;a de sus similares de otros pa&iacute;ses. Seg&uacute;n <em>Diego Gracia, Percival </em> propugn&oacute; un enfoque juridisprudencial de la &eacute;tica m&eacute;dica, orientando una actuaci&oacute;n afectuosa, firme, condescendiente y autoritaria para inspirar en el paciente gratitud, respeto y confianza.<span class="sup">1</span></p>     <p align="justify">Durante la segunda mitad del siglo <tt>XIX</tt> el paternalismo m&eacute;dico moderno se afianz&oacute;, pero ya desde las primeras d&eacute;cadas del siglo <tt>XX</tt> comenz&oacute; un proceso de cuestionamiento que se har&iacute;a evidente en las postrimer&iacute;as del segundo milenio. </p> <h6 align="justify">La crisis del paternalismo m&eacute;dico y el tr&aacute;nsito hacia un nuevo paradigma </h6>     <p align="justify">El cambio de paradigma de las relaciones interpersonales en el campo de la salud comenz&oacute; en el seno de la sociedad norteamericana dado que el uso indiscriminado de los avances tecnol&oacute;gicos llev&oacute; a algunos pacientes a reclamar sus derechos como tales, as&iacute; como a cuestionar las prerrogativas y deberes de sus m&eacute;dicos. Varias decisiones judiciales establecieron precedentes legales acerca del derecho de los pacientes a la informaci&oacute;n e indemnizaci&oacute;n por da&ntilde;os ocasionados por sus m&eacute;dicos, fueron los casos de <em>Mohr vs. Williams </em> (1905), <em>Pratt vs. Davis </em> (1906), <em>Rolater vs. Strain </em>(1913), <em>Schloendorff vs. Society of New York Hospitals </em> (1914).<span class="sup">4</span> </p>     <p align="justify">El mayor inter&eacute;s por los factores psicol&oacute;gicos y sociales presentes en el proceso salud-enfermedad y su papel en las relaciones entre m&eacute;dicos y pacientes constituy&oacute; lo que <em>La&iacute;n Entralgo </em> denomin&oacute; <em>"</em>el <em> </em>proceso de humanizaci&oacute;n de la medicina<em>" </em>  patente a trav&eacute;s de las obras del C&iacute;rculo de Viena, la Escuela de Heidelberg y la Medicina Psicosom&aacute;tica.<span class="sup">5</span> </p>     <p align="justify">El advenimiento del r&eacute;gimen nazi (1933-1945) y la puesta en pr&aacute;ctica de su reaccionario programa pol&iacute;tico resumido en la obra <em>"</em>Mein Kampf<em>" </em> de <em>Adolf Hitler </em>suscit&oacute; una verdadera limpieza &eacute;tnica ejercida sobre el propio pueblo alem&aacute;n que se tradujo en el sacrificio de miles de minusv&aacute;lidos f&iacute;sicos y mentales, al implementarse una aberrante pol&iacute;tica de eugenesia de estado que asegurara la hegemon&iacute;a econ&oacute;mica y social de la gran burgues&iacute;a germana. Durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), bajo supuestas necesidades militares, los nazis desarrollaron horribles experimentos en seres humanos utilizando para ello a prisioneros de guerra de los pa&iacute;ses ocupados. En el curso de estas investigaciones cientos de prisioneros fueron inoculados con enfermedades infecciosas, sometidos a hipotermia o bajas presiones atmosf&eacute;ricas, resultado de lo cual la mayor&iacute;a de ellos murieron.<span class="sup">6</span> Tras la derrota del nazi-fascismo y los juicios llevados a cabo en la ciudad de N&uuml;remberg por un tribunal internacional que juzg&oacute; a los criminales de guerra (1945-1946), la Asociaci&oacute;n M&eacute;dica Mundial promulg&oacute; el llamado C&oacute;digo de Nuremberg <em></em>en 1947 que estableci&oacute; los diez principios &eacute;ticos rectores de las pesquisas que involucraran a sujetos humanos,<span class="sup">7</span> de los cuales pueden distinguirse cuatro ideas b&aacute;sicas que conferir&iacute;an validez moral a una investigaci&oacute;n: su valor social, el consentimiento absolutamente voluntario de los sujetos de experimentaci&oacute;n, su correcto dise&ntilde;o cient&iacute;fico y la adecuada calificaci&oacute;n de los investigadores que la llevar&iacute;an a t&eacute;rmino. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Otra nefasta consecuencia de la segunda conflagraci&oacute;n mundial fue el uso b&eacute;lico de la energ&iacute;a at&oacute;mica que propici&oacute; la llamada "crisis moral de los f&iacute;sicos" quienes vieron con horror como los avances cient&iacute;ficos en manos irresponsables e inescrupulosas pod&iacute;an servir al chantaje pol&iacute;tico y constituirse en potencial peligro para la propia autodestrucci&oacute;n de la especie humana. </p>     <p align="justify">Durante la segunda mitad del siglo <tt>XX</tt> las tecnolog&iacute;as m&eacute;dicas alcanzaron un alto poder resolutivo, pero al mismo tiempo invasivo del cuerpo y la privacidad de las personas. Los servicios m&eacute;dicos se hicieron m&aacute;s costosos, tanto para los estados que los ofrec&iacute;an como prestaci&oacute;n gratuita o compensada en parte por sus ciudadanos, como para los pacientes que en el contexto de una econom&iacute;a capitalista liberal deb&iacute;an acudir a aseguradoras privadas o asumir la totalidad de los costos. Por esas razones, se recrudecieron las demandas en cuanto a una mayor participaci&oacute;n ciudadana en el proceso de decisi&oacute;n de las situaciones de salud que les afectaban, as&iacute; como de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas referentes a la asignaci&oacute;n y uso de recursos para la salud. As&iacute; las cosas, el modelo paternalista de la &eacute;tica m&eacute;dica tradicional muy centrado en las relaciones inter-individuales a todas luces requiri&oacute; ser reevaluado. </p>     <p align="justify">En 1956 <em>Szasz </em> y <em>Hollender </em> publicaron en la revista <em>Archives of Internal Medicine</em> su antol&oacute;gico trabajo <em>A contribution to the philosophy of Medicine</em>,<span class="sup">8</span> donde enuncian sus tres modelos de relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente (activo-pasiva, cooperaci&oacute;n guiada y participaci&oacute;n mutua) que tanta difusi&oacute;n alcanzaron en Cuba a trav&eacute;s de la obra Psicolog&iacute;a M&eacute;dica en tres tomos del m&eacute;dico cubano <em>Jos&eacute; &Aacute;ngel Bustamante</em>.  La identificaci&oacute;n de un tipo de relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente sim&eacute;trica en los roles como es el caso de la participaci&oacute;n mutua, result&oacute; algo novedoso y significativo de las nuevas concepciones que se abr&iacute;an camino y se apartaban del paradigma paternalista tradicional. </p>     <p align="justify">En la sentencia del caso <em>Salgo vs. Lealand Stanford Jr. University Board of Trustees </em> promulgada por un juez norteamericano en 1957, se reconoci&oacute; expl&iacute;citamente el derecho de un paciente a tomar decisiones informadas sobre sus alternativas diagn&oacute;sticas y terap&eacute;uticas. Por primera vez se utiliz&oacute; la expresi&oacute;n de <em>consentimiento informado</em>.<span class="sup">5</span> </p>     <p align="justify">El estallido de grandes esc&aacute;ndalos de mala conducta en el campo de la investigaci&oacute;n conmovieron tanto a la comunidad cient&iacute;fica como a la opini&oacute;n p&uacute;blica en general y demostraron que el desarrollo cient&iacute;fico-t&eacute;cnico ya alcanzado -y muy especialmente- en las condiciones del capitalismo monopolista, hac&iacute;a necesario un control social m&aacute;s estrecho sobre la industria de la biomedicina. Entre estos nefastos ejemplos resaltan el de los devastadores efectos terat&oacute;genos del somn&iacute;fero Corterg&aacute;n (Talidomida) descubiertos en 1961, as&iacute; como el llamado  Estudio Tuskegee de S&iacute;filis conducido durante d&eacute;cadas (1932-1972) por instituciones p&uacute;blicas norteamericanas con el objetivo de establecer la historia natural de esa enfermedad, para lo cual privaron de tratamiento a m&aacute;s de 400 enfermos, varones pobres de la raza negra. Estos y otros muchos casos mostraron que los preceptos enunciados en el C&oacute;digo de Nuremberg a&uacute;n estaban lejos de ser cumplidos por cient&iacute;ficos provenientes de las potencias que incluso participaron de la condena hist&oacute;rica de los cr&iacute;menes cometidos por los m&eacute;dicos y cient&iacute;ficos nazis. </p>     <p align="justify">La inoperancia del C&oacute;digo de Nuremberg y la incansable labor de <em>Henry Beecher </em> condujeron a que la Asociaci&oacute;n M&eacute;dica Mundial en su 18va. asamblea de 1964 aprobara la Declaraci&oacute;n de Helsinki que dio continuidad al proceso de control externo independiente de las investigaciones que involucraban a sujetos humanos. Por otra parte, esc&aacute;ndalos como el ya mencionado de Tuskegee y el de Willowbrook -la infecci&oacute;n intencional con el virus de la hepatitis a alumnos de una escuela p&uacute;blica norteamericana para retrasados mentales- motivaron la aprobaci&oacute;n de la ley conocida como <em>National Research Act </em> por parte del Congreso de los Estados Unidos, a cuyo amparo se cre&oacute; en 1974 la <em>National Commission </em><em>for the Protection of Human Subjects of Biomedical and Behavioral Research </em>la cual culmin&oacute; sus trabajos cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s con la publicaci&oacute;n en 1978 de un informe conclusivo conocido como <em>Belmont Report</em>, donde por primera vez se articulan en un sistema los tres principios &eacute;ticos que a la postre se convertir&iacute;an en recurrente referencia de la reflexi&oacute;n moral contempor&aacute;nea, a saber, beneficencia, respeto a las personas o autonom&iacute;a, y justicia. Ese sistema que originalmente fue concebido como gu&iacute;a de la investigaci&oacute;n en sujetos humanos, fue recreado por <em>Thomas Beauchamp </em> y <em>James Childress </em> en su libro <em>Principles of Biomedical Ethics</em> que vio la luz en 1979 a fin de aplicarlo a la atenci&oacute;n de salud en general. </p>     <p align="justify">Con estas acciones y reacciones, los elementos esenciales que caracterizaron la crisis del paternalismo se hab&iacute;an hecho patentes, y tambi&eacute;n las alternativas de soluci&oacute;n que aport&oacute; esta primera fase del debate &eacute;tico entablado en las sociedades industriales acerca de los criterios en cuanto a la asignaci&oacute;n de recursos escasos en salud, la cuesti&oacute;n de la persona como sujeto moral ante tecnolog&iacute;as que removieron las ancestrales fronteras de los confines de la vida humana y la invasi&oacute;n de la privacidad desde lo social hasta lo gen&eacute;tico, as&iacute; como los modelos de relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente o sanitarista-usuario m&aacute;s adecuados para las diferentes situaciones de salud. </p>     <p align="justify">La mayor instrucci&oacute;n general y educaci&oacute;n sanitaria relativa de la poblaci&oacute;n -dada la brecha existente entre los pa&iacute;ses centrales y la mayor&iacute;a de los perif&eacute;ricos, as&iacute; como entre las diferentes clases sociales independientemente del lugar donde habiten- hab&iacute;a subvertido el c&oacute;modo modelo paternalista hipocr&aacute;tico, reclam&oacute; una mayor simetr&iacute;a de estas relaciones, as&iacute; como m&aacute;s participaci&oacute;n de los usuarios en cuanto a las decisiones acerca de su salud, la de su familia e incluso de su comunidad. </p>     <p align="justify">Por otra parte, el desarrollo de las tecnolog&iacute;as m&eacute;dicas avanzadas de probables consecuencias indeseables a largo plazo y elevados costos, tambi&eacute;n potenciaron el inter&eacute;s p&uacute;blico por el ejercicio del principio de autonom&iacute;a como salvaguarda de los derechos individuales. La promoci&oacute;n efectiva de los derechos y responsabilidades de los pacientes es un elemento que puede regularse a trav&eacute;s de la observancia de c&oacute;digos deontol&oacute;gicos. Sin embargo, la mayor parte de los conflictos de valores morales de las relaciones sanitarias contempor&aacute;neas, como revelan investigaciones provenientes de contextos muy diferentes,<span class="sup">9,10</span> se vinculan con los procesos comunicativos y la ignorancia por parte de los profesionales de la salud de los sistemas de valores predominantes, por lo que se constituye en deber de justicia a nivel microsocial ofrecer lo que el usuario requiere y espera desde el punto de vista informativo y afectivo, como componente consustancial a cualquier consideraci&oacute;n seria de la calidad de la atenci&oacute;n de salud y el bienestar de la poblaci&oacute;n.<span class="sup">11</span> </p>     <p align="justify">Vale afirmar que ya  nadie niega, al menos formalmente,  que es imprescindible en materia de prestaciones m&eacute;dicas considerar el reflejo en los individuos y grupos humanos concretos de los procesos psicol&oacute;gicos y sociales propios de una determinada cultura y sus valoraciones acerca del bienestar, la felicidad, la salud y la vida. Por tanto, la calidad de los servicios de salud trasciende la disponibilidad de los recursos materiales y la competencia cient&iacute;fico-t&eacute;cnica de los recursos humanos, incluso de la organizaci&oacute;n institucional, para adentrarse en el terreno de los procesos comunicativos presentes en las relaciones sanitarias. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Todas estas nuevas propuestas te&oacute;ricas y metodol&oacute;gicas ampliaron el horizonte &eacute;tico en cuanto a la consideraci&oacute;n y soluci&oacute;n de los problemas y conflictos de valores morales relacionados con la salud y la vida desde el estrecho marco interindividual caracter&iacute;stico de la &eacute;tica m&eacute;dica tradicional hacia el m&aacute;s abarcador que incluye a la sociedad y el medio ambiente en general. La ruptura con el viejo paradigma paternalista fue ya irreversible. </p> <h4 align="justify"><strong>La cuesti&oacute;n de la justicia y la calidad en la atenci&oacute;n integral de la salud</strong></h4>     <p align="justify">Un aspecto ya esbozado en los p&aacute;rrafos anteriores pero que requiere de mayor profundizaci&oacute;n es el de la relaci&oacute;n entre justicia social y calidad de la atenci&oacute;n de salud. La interpretaci&oacute;n que se haga de lo justo constituye una cuesti&oacute;n moral de primer orden en el proceso de determinaci&oacute;n de objetivos de los esfuerzos sociales para la atenci&oacute;n integral de la salud, as&iacute; como en la evaluaci&oacute;n de la eficiencia y eficacia de los resultados obtenidos. La indagaci&oacute;n realizada a mediados de la pasada d&eacute;cada a la poblaci&oacute;n del estado norteamericano de Oreg&oacute;n sobre el destino de los fondos p&uacute;blicos dedicados a prestaciones de salud, demostr&oacute; las diferencias marcadas que pueden existir entre el criterio t&eacute;cnico-profesional y el de los usuarios acerca de las prioridades en materia de asignaci&oacute;n de recursos. </p>     <p align="justify">En el contexto contempor&aacute;neo se est&aacute; manifestando una contradicci&oacute;n cierta del discurso, a&uacute;n socialdem&oacute;crata de muchos acad&eacute;micos occidentales, inspirado en la justicia vista como equidad al estilo de <em>Rawls, </em> al que apelan todav&iacute;a algunos pol&iacute;ticos de las llamadas democracias representativas y la dureza de la realidad impuesta por el neoliberalismo. Las reformas econ&oacute;micas que se aplicaron en la mayor parte de Am&eacute;rica Latina a fines del siglo <tt>XX</tt> fueron consecuentes con estos principios que tienden a minimizar el papel del estado en cualquier actividad productiva o de servicios. </p>     <p align="justify">La cuesti&oacute;n de la atenci&oacute;n integral de la salud no puede considerarse al margen del resto de los procesos sociales concomitantes. Cada vez los m&iacute;nimos decentes de la asistencia sanitaria previstos en la concepci&oacute;n socialdem&oacute;crata, ahora en el contexto neoliberal, son m&iacute;nimos y han dejado de ser decentes, si alguna vez lo fueron. La aplicaci&oacute;n mec&aacute;nica de los criterios de eficiencia a la gesti&oacute;n de salud ha viciado la imprescindible consideraci&oacute;n moral en el an&aacute;lisis de la relaci&oacute;n costo-beneficio del momento teleol&oacute;gico que constituye la distribuci&oacute;n y utilizaci&oacute;n &oacute;ptima de recursos escasos. Si la econom&iacute;a de la gesti&oacute;n de salud es esencial para cumplir con el principio de justicia, el utilitarismo duro atenta contra la integridad y la dignidad humanas. </p>     <p align="justify">La actual preocupaci&oacute;n por la calidad y eficiencia de la gesti&oacute;n de salud, si bien no es un fen&oacute;meno nuevo, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha adquirido un cariz particular en la medida en que se han incorporado cada vez con m&aacute;s fuerza criterios econ&oacute;micos como parte de los indicadores que sirven a la evaluaci&oacute;n de sus resultados, favoreciendo la instauraci&oacute;n de un nuevo modelo de gerencia sanitaria que rebasa el sector privado y se extiende tambi&eacute;n al p&uacute;blico, el cual en gran medida ha estado signado por el producto m&aacute;s acabado de la tercera reforma organizativa de los servicios de salud en Estados Unidos de Am&eacute;rica, el <em>managed care, </em> o medicina gerenciada. </p>     <p align="justify">La estructura de la situaci&oacute;n de salud en el mundo indica que las necesidades m&aacute;s perentorias de la poblaci&oacute;n tienen su soluci&oacute;n en el nivel primario de atenci&oacute;n y no en los hospitales. La privatizaci&oacute;n galopante de los servicios reincorpora las prestaciones de salud a los mecanismos del mercado como lo fue en el capitalismo liberal, pero ahora con un cariz corporativo, lo cual conlleva un inter&eacute;s marcado por las actividades m&aacute;s rentables que son las curativas, consumidoras de complicados y costosos medios diagn&oacute;sticos y terap&eacute;uticos, especialmente aquellas que requieren de un r&eacute;gimen estacionario porque incluyen las ganancias adicionales provenientes de la <em>hoteler&iacute;a hospitalaria</em>, en detrimento de las acciones de prevenci&oacute;n y promoci&oacute;n de salud que restar&iacute;an potenciales clientes en un sistema m&eacute;dico empresarial. </p>     <p align="justify">La virtual desaparici&oacute;n de la atenci&oacute;n primaria de salud en los pa&iacute;ses de econom&iacute;a neoliberal disminuye sustancialmente las acciones de promoci&oacute;n y prevenci&oacute;n, rompe la continuidad de la atenci&oacute;n del paciente cr&oacute;nico, y debilita las posibilidades de la rehabilitaci&oacute;n. Por tanto, este desconocimiento consciente de la evidencia cient&iacute;fica claramente conceptualizada desde la Conferencia de Alma-At&aacute; (1978) limita la eficacia ya que se recargan servicios secundarios y terciarios con cuestiones que oportunamente pudieron ser resueltas en el nivel primario, se recibe un paciente con un mayor deterioro, con menor educaci&oacute;n sanitaria y se dispone de escasas posibilidades de conocer a m&aacute;s corto tiempo la din&aacute;mica familiar y comunitaria que puede estar incidiendo en un caso concreto. Actuar a sabiendas escud&aacute;ndose en la falacia de que el libre mercado en la &eacute;poca de las transnacionales a la larga traer&aacute; el desarrollo econ&oacute;mico, mejorar&aacute; las oportunidades, y que es un sacrificio necesario someter a las generaciones actuales al desamparo; m&aacute;s que una conducta irresponsable raya en la maleficencia.<span class="sup">12</span> </p>     <p align="justify">A pesar de que la reforma neoliberal de la atenci&oacute;n de salud ha sido recurrente en hacer casi sin&oacute;nimos eficiencia y calidad, no se debe caer en el error de anatemizar el concepto y su posible reinterpretaci&oacute;n. Si la eficiencia se aborda desde el principio utilitarista de generalidad, implicar&iacute;a obtener el mayor beneficio, para el mayor n&uacute;mero de personas con el menor costo posible, y esto abre el paso a una concepci&oacute;n economicista que somete toda actividad asistencial a la obtenci&oacute;n de &oacute;ptimos resultados en la reducci&oacute;n de costos para el sector p&uacute;blico y ganancias en el privado; aberrante falacia originada por la medicina gerenciada. </p>     <p align="justify">En econom&iacute;a se considera que una vez obtenido el nivel &oacute;ptimo de eficiencia, el aumento del empleo de recursos va en detrimento de esta porque aumenta los costos de producci&oacute;n. Si se aplica esto mim&eacute;ticamente a la pr&aacute;ctica de salud, un esquema de tratamiento que la evidencia cient&iacute;fica ha probado como eficaz para una determinada indicaci&oacute;n, en un caso concreto puede resultar econ&oacute;micamente ineficiente si traspasa los l&iacute;mites esperados de costos. Este ejemplo muestra que en el caso de la atenci&oacute;n de salud, la eficiencia econ&oacute;mica puede entrar en controversia con la eficacia, entendida esta como la capacidad de lograr objetivos,<span class="sup">13</span> y con la calidad, y por tanto, conduce al aserto de que la eficiencia no es necesariamente sin&oacute;nimo de calidad, sino un componente m&aacute;s de esta, y en algunas ocasiones contradictoria con una conducta humanista consustancial a la atenci&oacute;n integral de la salud. Sin embargo, la eficiencia tiene contenido &eacute;tico en tanto deber de justicia, porque el empleo racional de los recursos en materia de salud es una obligaci&oacute;n para con el bien com&uacute;n y los derechos individuales. </p>     <blockquote>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="left">Es evidente -plantea <em>Diego Gracia </em>- que todos tenemos la obligaci&oacute;n de optimizar los      recursos, sacando de ellos el m&aacute;ximo beneficio posible. Se trata de una obligaci&oacute;n de      justicia, dado que los recursos son siempre y por definici&oacute;n, limitados. No optimizar los      recursos supone beneficiar a unos en perjuicio de otros.<span class="sup">14</span> </p> </blockquote>     <p align="justify">El neoliberalismo ni siquiera cumple con el principio utilitarista de generalidad de <em>Bentham </em> del "mayor beneficio para el mayor n&uacute;mero posible<em>"</em>, tal parece travestirse en la antinomia del <em></em>"mayor beneficio para el menor n&uacute;mero posible". El utilitarismo bio&eacute;tico, por elemental sentido humanista es un utilitarismo suave, inclinado a aceptar el principio de universalidad de <em>Kant</em>.  Sea sustentado en el principio de universalidad kantiano o el marxista de igualdad, en las condiciones actuales, los retos que enfrenta la humanidad en materia de salud rebasan con mucho la tradicional organizaci&oacute;n sanitaria, encontrar&aacute;n soluci&oacute;n a trav&eacute;s de la participaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n en las decisiones e implementaci&oacute;n de pol&iacute;ticas sanitarias, y s&oacute;lo ser&aacute;n efectivas si el Estado asume un papel activo en la movilizaci&oacute;n y asignaci&oacute;n de recursos humanos y financieros, as&iacute; como en el apoyo t&eacute;cnico y profesional necesario. </p>     <p align="justify">Adoptar el principio de universalidad o el de igualdad implica reconocer la responsabilidad colectiva con la problem&aacute;tica de salud de todos y cada uno de los miembros de la comunidad y por tanto, el papel del Estado en la garant&iacute;a de la asistencia m&eacute;dica, &uacute;nicamente as&iacute;, la b&uacute;squeda de la eficiencia redundar&iacute;a en el bien com&uacute;n y en la calidad de la asistencia sanitaria. Se podr&aacute; objetar que este noble prop&oacute;sito tendr&iacute;a el l&iacute;mite objetivo de la disponibilidad de recursos, y es cierto que existe un l&iacute;mite impuesto por el nivel del desarrollo material y cient&iacute;fico-t&eacute;cnico de la sociedad. Sin embargo, importantes autores se inclinan por privilegiar la justicia sobre la ficticia libertad de elecci&oacute;n. </p>     <blockquote>       <p align="justify">Una medicina sostenible no ser&iacute;a capaz de ofrecer lo &uacute;ltimo en innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica o la      mejor calidad posible de cuidado de la salud. Su progreso m&eacute;dico ser&iacute;a m&aacute;s lento que en el      pasado, menos orientado tecnol&oacute;gicamente y tendr&iacute;a diferentes metas, tales como la de la poblaci&oacute;n m&aacute;s que de la      salud individual",<span class="sup">15</span> con esto afirma <em>Daniel Callahan </em> que la      sustentabilidad de la salud parte de la promoci&oacute;n y la prevenci&oacute;n y no de la aplicaci&oacute;n de      complejas tecnolog&iacute;as. </p>       <p align="justify">Los resultados sanitarios poblacionales-expresa <em>Arboleda Flores-</em>se alejan de la salud     individual como el foco m&aacute;s importante, para centrarse en los temas de determinantes      sociales que implican que las personas no se enferman al azar, sino que sucumben ante todo      aquello que los ata a sus circunstancias particulares. Las determinantes sociales de la salud      indican que el pobre, el inculto, el privado de los derechos civiles, el habitante de los barrios      marginales, el que no tiene poder, todos ellos son m&aacute;s propensos a enfermar y morir que los      m&aacute;s afortunados.<span class="sup">16</span> </p> </blockquote>     <p align="justify">Otro elemento esgrimido en las consideraciones actuales sobre la calidad de la atenci&oacute;n integral de salud es la cuesti&oacute;n del respeto de los valores de todos los actores inmersos en las relaciones sanitarias, y por tanto al principio de autonom&iacute;a. Afirma <em>James Drane </em>que: </p>     <blockquote>       <p align="justify">La autonom&iacute;a individual unida al capitalismo de libre mercado crea una visi&oacute;n que      transforma la atenci&oacute;n sanitaria en algo que cada persona costea de su propio bolsillo. Bajo      esta visi&oacute;n nadie, sin embargo, est&aacute; obligado a pagar por alguien m&aacute;s. La igualdad en efecto,      especialmente el acceso igualitario a la atenci&oacute;n sanitaria, desaparece.<span class="sup">17 </span></p> </blockquote>     <p align="justify">Estas reflexiones conducen a concluir que la tendencia m&aacute;s extendida actualmente es considerar que lo justo en materia de la atenci&oacute;n integral de la salud es el bienestar de todos y no s&oacute;lo el de una parte de la poblaci&oacute;n, incluso aunque hipot&eacute;ticamente, esa parte fuera la mayor&iacute;a. Sin embargo, lamentablemente, hay una abismal brecha entre el discurso acad&eacute;mico y la pr&aacute;ctica pol&iacute;tica de los grandes centros de poder mundial, a&uacute;n hoy unipolar. </p> <h4 align="justify">Una perpectiva desde Cuba del nuevo paradigma de relaciones sanitarias</h4>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Desde la instauraci&oacute;n definitiva del Real Tribunal del Protomedicato de La Habana en 1711 -despu&eacute;s de una ef&iacute;mera experiencia previa casi 80 antes- con lo que comienza a regularse efectivamente el ejercicio de la medicina en Cuba, pasando por las Reales Juntas Superiores Gubernativas y las Juntas de Sanidad del siglo <tt>XIX</tt>, la Secretar&iacute;a de Sanidad y Beneficencia y las asociaciones o colegios m&eacute;dicos regionales de principios del pasado siglo, y hasta la fundaci&oacute;n primero de la Federaci&oacute;n M&eacute;dica de Cuba en 1925 y posteriormente de su continuador el Colegio M&eacute;dico Nacional en 1944, autodisuelto en 1966, el modelo cubano se correspondi&oacute; con el paradigma cl&aacute;sico paternalista, aunque con matices propios que a&uacute;n en las etapas colonial y seudo republicana le distinguieron. </p>     <p align="justify">Sin embargo, determinadas personalidades nacionales encarnaron posiciones de vanguardia en sus respectivas &eacute;pocas. <em>Carlos Juan Finlay Barr&eacute;s </em> es un genuino representante de la nueva actitud &eacute;tica con respecto a la relaci&oacute;n entre investigaci&oacute;n cient&iacute;fica y pr&aacute;ctica m&eacute;dica que comenz&oacute; a gestarse en el siglo <tt>XIX</tt>. Sin embargo, en ninguna de las 104 inoculaciones efectuadas por &eacute;l entre 1879 y 1901 para probar su teor&iacute;a metax&eacute;nica de la transmisi&oacute;n de enfermedades tuvo que lamentar formas graves o letales de <em>fiebre amarilla </em> en ninguno de los voluntarios que se prestaron para sus experiencias. Caso bien distinto al ocurrido durante el experimento controlado con iguales fines conducido en La Habana durante 1900 por la IV Comisi&oacute;n M&eacute;dica del Ejercito de los Estados Unidos, que culmin&oacute; en un &eacute;xito cient&iacute;fico al corroborar la teor&iacute;a de <em>Finlay</em>, pero en un desastre moral al llevarse a t&eacute;rmino a pesar de la muerte de siete voluntarios sanos. </p>     <p align="justify">Tit&aacute;nico fue el trabajo de los grandes epidemi&oacute;logos cubanos durante la rep&uacute;blica neocolonial, de <em>Juan Guiteras Gener </em> a <em>Gustavo Alderegu&iacute;a Lima</em>.  Primero, tratando de resta&ntilde;ar las heridas de la Guerra de Independencia  y la paup&eacute;rrima situaci&oacute;n higi&eacute;nica que  dejara el colonialismo espa&ntilde;ol en los estertores de su dominio, en especial las consecuencias de la genocida pol&iacute;tica de Reconcentraci&oacute;n; y despu&eacute;s de los relativos avances alcanzados en las primeras d&eacute;cadas del siglo <tt>XX</tt>, enfrentando la recidiva en este deterioro como resultado del entreguismo de la econom&iacute;a cubana al capital norteamericano y la sobreexplotaci&oacute;n de las masas trabajadoras. Como denunciara <em>Fidel </em>en su alegato en el juicio del Moncada, la involuci&oacute;n del cuadro higi&eacute;nico-epidemiol&oacute;gico, as&iacute; como la falta de acceso geogr&aacute;fico y econ&oacute;mico a la atenci&oacute;n de salud, fue una de las tantas causas que tornaron insoportable la realidad nacional para la Generaci&oacute;n del Centenario. </p>     <p align="justify">En la d&eacute;cada de los a&ntilde;os 50 la accesibilidad a los servicios de salud se polariz&oacute; cada vez m&aacute;s y mientras las clases explotadoras de los grandes n&uacute;cleos urbanos disfrutaron de los mayores y mejores recursos humanos y t&eacute;cnicos, la generalidad de la poblaci&oacute;n se vio obligada a aceptar las migajas politiqueras de un sector p&uacute;blico cada vez m&aacute;s obsoleto, insuficiente y dantesco. En tanto esto ocurr&iacute;a, tras las puertas del Colegio M&eacute;dico Nacional <em></em>se debat&iacute;a la cuesti&oacute;n de una supuesta pl&eacute;tora m&eacute;dica y la necesidad de reclamar la restricci&oacute;n de la formaci&oacute;n de nuevos profesionales en la &uacute;nica facultad de medicina que exist&iacute;a en el pa&iacute;s en ese momento. El C&oacute;digo de Moral y el Juramento de Honor del Colegio M&eacute;dico Nacional de indiscutible vigencia en su &eacute;poca -al decir de <em>Gregorio Delgado-</em><span class="sup">18</span> no escaparon de la etiqueta burguesa impuesta por el paternalismo moderno al estilo de <em>Percival. </em></p> <h6 align="left">La justicia como solidaridad </h6>     <p align="justify">El advenimiento del poder revolucionario revirti&oacute; totalmente el escenario nacional al preconizar el principio marxista de igualdad en el acceso a los servicios de salud como derecho humano. Esto implic&oacute; en la pr&aacute;ctica la ampliaci&oacute;n y modernizaci&oacute;n de las unidades de salud y con ello el incremento exponencial de la formaci&oacute;n de recursos humanos. </p>     <p align="justify">El Colegio M&eacute;dico Nacional devino en escenario ramal de la intensa lucha de clases que se desarrollaba en toda la sociedad cubana. El enconado debate entre quienes defend&iacute;an mezquinos intereses gremiales y los que propugnaban el bien com&uacute;n culmin&oacute; con la autodisoluci&oacute;n de la instituci&oacute;n. </p>     <p align="justify">Tras la desaparici&oacute;n del Colegio M&eacute;dico Nacional, y por casi 20 a&ntilde;os, la normatividad &eacute;tica en el campo de la salud qued&oacute; a cargo del Ministerio de Salud P&uacute;blica, hasta que a mediados de la d&eacute;cada de los a&ntilde;os 80 se promulgaran los "Principios de la &Eacute;tica M&eacute;dica cubana" y tuviera lugar el proceso de constituci&oacute;n de las Comisiones de &Eacute;tica M&eacute;dica en todas las unidades y niveles organizativos del Sistema Nacional de Salud. </p>     <p align="justify">La consolidaci&oacute;n de un Sistema Nacional de Salud unificado y p&uacute;blico a fines de la d&eacute;cada de los a&ntilde;os 60 -habitualmente se toma como fecha 1969, a&ntilde;o en que el &uacute;ltimo reducto de la organizaci&oacute;n de los servicios de salud pre-revolucionarios, las unidades del subsistema mutualista, se integraron definitivamente al sector estatal-, cre&oacute; las condiciones para rebasar el criterio socialdem&oacute;crata de buscar la equidad entre desiguales, o sea de que aquellos que m&aacute;s tienen contribuyan con m&aacute;s a la seguridad social para suplir las falencias de los menos favorecidos al estilo rawlsiano de ofrecer "tratamientos desiguales a sujetos desiguales para crear igualdad de oportunidades".  La atenci&oacute;n de salud revolucionaria opt&oacute; por el compromiso moral de inspiraci&oacute;n martiana de "con todos y para el bien de todos", donde no se dona lo que sobra, sino se comparte lo que se tiene. </p>     <p align="justify">La cuesti&oacute;n para el modelo cubano no estuvo entonces en definir y asegurar un m&iacute;nimo decente de atenci&oacute;n de salud para todos, y que a partir de este, la gesti&oacute;n por la propia salud se remitiera al inter&eacute;s y posibilidades econ&oacute;micas individuales como se plante&oacute; la socialdemocracia ampar&aacute;ndose en el principio de universalidad kantiano, sino que el m&aacute;ximo de todas las posibilidades tecnol&oacute;gicas y profesionales disponibles estuvieran al acceso jur&iacute;dico, econ&oacute;mico, geogr&aacute;fico y cultural de todos los ciudadanos. </p>     <p align="justify">Estas diferencias entre el enfoque cubano y el de la llamada "sociedad de bienestar"  explican por qu&eacute; pa&iacute;ses desarrollados cuyo m&iacute;nimo decente tiene una amplia cobertura, no incluyan entre estas prestaciones servicios tales como los estomatol&oacute;gicos y psicol&oacute;gicos, los cu&aacute;les, en cambio, son parte inalienable de la atenci&oacute;n de salud en Cuba. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">La adopci&oacute;n de un sistema sustentable de salud por un pa&iacute;s pobre y asediado como Cuba necesariamente ha tenido que basarse en una amplia red de atenci&oacute;n primaria y en la participaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n en la construcci&oacute;n de su propia salud. La voluntad pol&iacute;tica de ofrecer la m&aacute;s amplia y avanzada cobertura posible ha requerido de la deliberaci&oacute;n y la concertaci&oacute;n con los ciudadanos para asumir sacrificios y carencias en otras esferas de la vida en aras de alcanzar metas sociales como el pleno acceso al empleo, la educaci&oacute;n y la atenci&oacute;n de salud, entre otros. </p>     <p align="justify">El caso cubano ha demostrado que el desarrollo pleno de la a tenci&oacute;n primaria de salud disminuye la presi&oacute;n asistencial sobre el resto de los niveles de atenci&oacute;n y con ello la demanda de recursos, y de hecho la eficacia y eficiencia del sistema en su conjunto. En el contexto de una voluntad pol&iacute;tica para el cuidado integral de la salud, los servicios p&uacute;blicos pueden dar respuesta a una atenci&oacute;n de calidad que incluya tambi&eacute;n la tecnolog&iacute;a de punta verdaderamente necesaria. Se ha constatado que es m&aacute;s importante el desarrollo de los recursos humanos para un modelo de medicina sustentable que la tecnolog&iacute;a en s&iacute; misma.<span class="sup">19 </span></p>     <p align="justify">Esta situaci&oacute;n es totalmente diferente a lo que sucede lamentablemente en la mayor parte del mundo de hoy, donde se han creado l&iacute;mites artificiales impuestos por el mercado, mientras millones de personas sufren y mueren innecesariamente debido a avaros intereses mercantiles y la falta de solidaridad. Muchos de los problemas de salud actuales son de tal magnitud que traspasan las fronteras nacionales y su posible soluci&oacute;n requiere de la cooperaci&oacute;n y colaboraci&oacute;n internacional. </p>     <p align="justify">Desde la ayuda a Argelia en 1963 hasta la ofrecida a los damnificados del terremoto que asol&oacute; la Cachemira pakistan&iacute; en 2005 una vocaci&oacute;n de servicio ha impregnado la impronta hist&oacute;rica de la medicina revolucionaria en la contribuci&oacute;n a la soluci&oacute;n de problemas locales y globales de salud. Entendido as&iacute; el deber de justicia no puede encontrar otra mejor expresi&oacute;n que la solidaridad. </p> <h6 align="justify">La beneficencia como responsabilidad </h6>     <p align="justify">Resolver en lo esencial el problema de la justicia en el acceso a la atenci&oacute;n de salud es requisito indispensable, pero no suficiente para que exista un trato justo tambi&eacute;n en el nivel de las relaciones interindividuales. </p>     <p align="justify">Desde la propuesta de reforma universitaria de <em>Arango </em> y <em>Parre&ntilde;o </em> existi&oacute; el prop&oacute;sito de incluir la ense&ntilde;anza de la &eacute;tica profesional en los estudios de medicina. Sin embargo, esta intenci&oacute;n requiri&oacute; de mucho tiempo para ser implementada en la pr&aacute;ctica. Determinante fueron, en lo general, las conferencias de <em>Enrique Jos&eacute; Varona </em> sobre los Fundamentos de la Moral <em></em>dictadas dentro de los cursos que imparti&oacute; entre 1880 y 1882 en la Real Academia de Ciencias M&eacute;dicas, F&iacute;sicas y Naturales de La Habana, y en lo particular, la actividad docente de <em>Antonio Jover Puig</em>,<em> Raimundo de Castro </em> y <em> Allo</em>, <em>Raimundo </em> de <em>Castro </em> y <em>Bachiller</em>, y <em>Francisco Lanc&iacute;s </em> y <em>S&aacute;nchez </em>en la ense&ntilde;anza de la &eacute;tica y los deberes morales del m&eacute;dico.<span class="sup">17</span> </p>     <p align="justify">El influjo de las ideas acerca de la incorporaci&oacute;n de los factores psicol&oacute;gicos y sociales en la consideraci&oacute;n del proceso salud-enfermedad que estaba teniendo lugar en el plano internacional, as&iacute; como las nuevas condiciones creadas por la Revoluci&oacute;n en cuanto a universalidad en el acceso a los servicios y la progresiva extensi&oacute;n de las acciones de promoci&oacute;n y prevenci&oacute;n del subsistema de atenci&oacute;n primaria, reenfocaron la gesti&oacute;n de salud desde la perspectiva de la medicina social, y favorecieron que la universidad cubana fuera una de las primeras del orbe en impartir psicolog&iacute;a m&eacute;dica, hecho ocurrido a mediados de la d&eacute;cada de 1960 e inspirado por la labor de <em>Jos&eacute; &Aacute;ngel Bustamante </em> y <em>Leopoldo Araujo Bernal</em>.  Tanto las obras Psicolog&iacute;a M&eacute;dica de <em>Jos&eacute; &Aacute;ngel Bustamante</em>, anteriormente mencionada (1967), como Psicolog&iacute;a para M&eacute;dicos Generales de Ricardo Gonz&aacute;lez Men&eacute;ndez (1979)20 y Lo Ps&iacute;quico en Proped&eacute;utica M&eacute;dica de <em>Miguel Sor&iacute;n</em>, constituyeron el sustrato bibliogr&aacute;fico cubano de estas entonces novedosas ideas. </p>     <p align="justify">Un paso a&uacute;n m&aacute;s revolucionario fue la concepci&oacute;n del conocido como  Plan de Estudios Integrados puesto en vigor en 1969, en el cual la unidad general El Hombre y su Medio fungi&oacute; como columna vertebral o eje vertical del mismo. Esta innovadora ense&ntilde;anza que mucho debi&oacute; al liderazgo de <em>Fidel Iliz&aacute;stegui Dupuy, Roberto Douglas Fern&aacute;ndez </em> y el propio <em>Leopoldo Araujo Bernal, </em> signific&oacute; un tremendo paso de avance te&oacute;rico y metodol&oacute;gico, no suficientemente comprendido en su momento, que puso en el centro del discurso acad&eacute;mico la consideraci&oacute;n de los sistemas de valores individuales y grupales en el diagn&oacute;stico y tratamiento de los problemas de salud. </p>     <p align="justify">En el terreno pol&iacute;tico social, los procesos preparatorio del <tt>XIII</tt> Congreso Obrero, el Primer Congreso del Partido Comunista y la construcci&oacute;n de los &oacute;rganos del Poder Popular ocurridos todos en la primera mitad de la d&eacute;cada de 1970, perfeccionaron los mecanismos de la participaci&oacute;n ciudadana en la deliberaci&oacute;n, toma e implementaci&oacute;n de las decisiones de la vida econ&oacute;mica y social del pa&iacute;s. Investigaciones de la &eacute;poca sobre el grado de satisfacci&oacute;n de la poblaci&oacute;n con los servicios de salud demostraron que a pesar de todo lo que ya se hab&iacute;a avanzado en el terreno de la justicia social y la equidad en salud, a&uacute;n persist&iacute;an problemas en el terreno subjetivo, fundamentalmente en el de las relaciones interpersonales, que obstaculizaban el pleno despliegue de las posibilidades creadas para alcanzar una &oacute;ptima calidad de la atenci&oacute;n m&eacute;dica. </p>     <p align="justify">La incorporaci&oacute;n en el curso acad&eacute;mico 1978-79 de Etica y Deontolog&iacute;a M&eacute;dica por primera vez en la historia de la educaci&oacute;n m&eacute;dica como asignatura independiente fue un reflejo del inter&eacute;s de la academia de dar respuesta a las necesidades identificadas por la sociedad. El libro de texto, de igual nombre, proviene de la autor&iacute;a de <em>Daniel Alonso Men&eacute;ndez </em> que fue su principal promotor, <em>Var&aacute;n Von Smith Smith, Abelardo Ram&iacute;rez M&aacute;rquez </em> y <em>Ana Ortega. </em> Esta obra puede considerarse temprana en relaci&oacute;n a como se iban moviendo las ideas del nuevo paradigma &eacute;tico en el contexto internacional, baste mencionar que <em>Principles </em> of <em>Biomedical Ethics </em>de <em>Beauchamp </em> y <em>Childress </em>se public&oacute; ese mismo a&ntilde;o de 1979. Los autores esbozan algunos criterios que se desarrollar&iacute;an por ellos mismos y otros investigadores en obras subsiguientes. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>       <p align="justify">Debemos aceptar -afirma el texto- que las ciencias naturales no contemplan en s&iacute; mismas,      reglas o normas espec&iacute;ficas que definan el uso de procedimientos a aplicar, en la pr&aacute;ctica,      los avances cient&iacute;ficos y es posible que, en determinadas circunstancias, la utilizaci&oacute;n      incorrecta de nuevas t&eacute;cnicas puedan interpretarse, o constituyan en s&iacute;, actos de deshumanizaci&oacute;n. </p>       <p align="justify">.El conocimiento por parte del enfermo, que se someter&aacute; al examen, de las molestias que      pueda ocasionarle y de la necesidad de realizarlo, no s&oacute;lo deben ganar su aprobaci&oacute;n, si no      tambi&eacute;n ganar su confianza y obtener su colaboraci&oacute;n.<span class="sup">21</span> </p> </blockquote>     <p align="justify">Queda planteada as&iacute; una visi&oacute;n del consentimiento informado muy particular, que debe ser desarrollado en el marco de unas relaciones interpersonales caracterizadas por la confianza. Esta perspectiva cubana empieza a alejarse ya del paternalismo cl&aacute;sico. A&ntilde;os despu&eacute;s, en un ensayo de 1988, dos prestigiosos autores, Edmund Pellegrimo  y David Thomasma, definir&iacute;an este tipo de relaci&oacute;n como "beneficencia de confianza" (<em>Pellegrino E</em>.  Metamorfosis de la &Eacute;tica M&eacute;dica. Cuadernos del Programa Regional de Bio&eacute;tica. No. 1. Septiembre de 1995:16-35). </p>     <p align="justify">La toma de conciencia en cuanto a los cambios de la situaci&oacute;n de salud de la poblaci&oacute;n cubana que ya eran patentes al filo de la d&eacute;cada de 1980 y la capacidad de respuesta exitosa del sistema en condiciones de emergencia puesta a prueba con la introducci&oacute;n terrorista del dengue hemorr&aacute;gico en el pa&iacute;s (1982-83), pusieron de manifiesto tambi&eacute;n determinadas vulnerabilidades y con ello la necesidad de implementar nuevas estrategias y acciones. En lo &eacute;tico se hicieron p&uacute;blicos los Principios de la &Eacute;tica M&eacute;dica (1983) y se realiz&oacute; la constituci&oacute;n de las Comisiones de &Eacute;tica M&eacute;dica en todas las unidades y niveles del Sistema Nacional de Salud, en lo jur&iacute;dico se promulg&oacute; la Ley de Salud P&uacute;blica (1984),<span class="sup">22</span> en la organizaci&oacute;n de los servicios desde 1984 se inici&oacute; la experiencia del M&eacute;dico y la Enfermera de la Familia cuyo perfeccionamiento devino en el sistema de medicina familiar actual, finalmente, en lo acad&eacute;mico se puso en vigor un nuevo Plan de Estudios (1985) estructurado sobre la base de los nuevos problemas y necesidades de salud identificados. </p>     <p align="justify">Los Principios de la &Eacute;tica M&eacute;dica <em></em>constituyen el primer c&oacute;digo de conducta profesional redactado bajo las condiciones econ&oacute;micas y sociales creadas por la Revoluci&oacute;n y tan s&oacute;lo por ello tiene un alto valor hist&oacute;rico en s&iacute; mismo. Si bien su redacci&oacute;n conserva un estilo a&uacute;n paternalista, aunque adecuado a las nuevas circunstancias, se introducen no obstante, determinados preceptos que reflejan ya un cambio de enfoque de las relaciones interpersonales: </p>     <blockquote>       <p align="justify">Mantener, en los casos de enfermedades de curso fatal absoluta o relativa reserva sobre el      diagn&oacute;stico y pron&oacute;stico en relaci&oacute;n con el paciente y seleccionar a qui&eacute;n se debe dar esa      informaci&oacute;n con el tacto necesario.<span class="sup">23</span> </p> </blockquote>     <p align="justify">Es decir que s&oacute;lo se establece reserva relativa en la informaci&oacute;n a pacientes y familiares para el caso de enfermedades de curso fatal. Deja a discreci&oacute;n del equipo de salud la decisi&oacute;n de qui&eacute;n ser&aacute; depositario de la mala noticia, de lo cual no se excluye al propio paciente si las caracter&iacute;sticas de su personalidad as&iacute; lo permitiera. Si bien en la &eacute;poca en que se elabor&oacute; este documento primaba el criterio emp&iacute;rico de que la mayor&iacute;a de los pacientes no eran capaces de soportar este tipo de informaci&oacute;n, investigaciones recientes realizadas indican que ese supuesto patr&oacute;n de conducta, al menos en las muestras estudiadas ha cambiado ostensiblemente.<span class="sup">24,25</span> </p>     <p align="justify">Otro elemento en la consideraci&oacute;n del principio de autonom&iacute;a por parte de los Principios de la &Eacute;tica M&eacute;dica" es el de consentimiento informado. Con relaci&oacute;n a este particular se expresa: </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>       <p align="left">Obtener, antes de aplicar cualquier medida diagn&oacute;stica o terap&eacute;utica, que pueda significar un      alto riesgo para el paciente, su consentimiento o el de sus familiares, excepto en los casos de      fuerza mayor.<span class="sup">22 </span></p> </blockquote>     <p align="justify">Es decir, se incluye el consentimiento voluntario, aunque no se precisa cu&aacute;n informado ser&aacute; este y lo prescribe para los procedimientos riesgosos y no a todos como ya se discut&iacute;a en aquellos momentos en otros &aacute;mbitos socio-culturales. El s&oacute;lo hecho de que un documento incluya esta cuesti&oacute;n, independientemente que lo haya hecho de forma limitada debe ser apreciado como un avance si consideramos que vincul&oacute; a todos los profesionales de la salud cubanos con su cumplimiento y se origin&oacute; en el contexto de una sociedad de ra&iacute;z cultural latina enfrascada en la construcci&oacute;n del socialismo, en cuyo seno, la cuesti&oacute;n de la autonom&iacute;a individual no tiene igual connotaci&oacute;n que para los anglosajones de sociedades capitalistas desarrolladas. </p>     <p align="justify">Tambi&eacute;n la d&eacute;cada de 1980 fue escenario de la expansi&oacute;n de las investigaciones biom&eacute;dicas, la introducci&oacute;n y producci&oacute;n aut&oacute;ctona de tecnolog&iacute;as m&eacute;dicas de punta, motivo de que la reflexi&oacute;n &eacute;tica en este campo adoptara definitivamente temas y discutiera los conflictos de valores morales que le han sido caracte&iacute;sticos hasta la actualidad. De inestimable valor fue la labor de <em>Ernesto Bravo Matarazzo </em> al promover el coloquio sobre "Problemas filos&oacute;ficos de la Medicina que comenzado en 1983 se extendi&oacute; por varios ciclos. Las ponencias presentadas por los participantes fueron publicadas en varios fasc&iacute;culos. El s&oacute;lo leer el &iacute;ndice de estos materiales introduce a los lectores en un universo tem&aacute;tico hasta ese momento tratado fragmentaria o aisladamente, o simplemente desconocido, como eran las cuestiones te&oacute;rico filos&oacute;ficas del origen y esencia de la vida, la gen&oacute;mica, las neurociencias, el diagn&oacute;stico m&eacute;dico amparado en las nuevas tecnolog&iacute;as, entre otros. De estos trabajos, Problemas &eacute;ticos en el desarrollo de la Biolog&iacute;a y la Medicina Contempor&aacute;neas de <em>Abelardo Ram&iacute;rez M&aacute;rquez </em> y <em>Ra&uacute;l Herrera Vald&eacute;s</em>,<span class="sup">26</span> es suficientemente abarcador y representativo del conjunto de problemas que se discutieron en estas reuniones porque trata los conflictos &eacute;ticos de la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica, los de la gen&eacute;tica m&eacute;dica, el diagn&oacute;stico de la muerte y la donaci&oacute;n y trasplante de &oacute;rganos y tejidos. </p>     <p align="justify">Continuando esta tendencia y como actualizaci&oacute;n del apoyo bibliogr&aacute;fico de la asignatura Etica y Deontolog&iacute;a Medica, se public&oacute; Temas de &Eacute;tica M&eacute;dica en 1986 redactado por un colectivo de autores integrado por <em>Francisco Lanc&iacute;s </em> y <em>S&aacute;nchez, Radam&eacute;s Borroto Cruz, Humberto Mart&iacute;nez Ordaz, Tom&aacute;s Reynoso Medrano, Antonio Iglesias Camacho </em> y <em>Fernando N&uacute;&ntilde;ez de Villavicencio </em> y <em>Porro</em>.  Este libro ofrece una visi&oacute;n m&aacute;s hol&iacute;stica de la interrelaci&oacute;n hombre-naturaleza y de los factores econ&oacute;micos y sociales en el proceso salud enfermedad que el libro de texto precedente:</p>     <blockquote>       <p align="justify">.la contradicci&oacute;n que se genera al usar indiscriminadamente el desarrollo cient&iacute;fico-t&eacute;cnico      por las consecuencias que esto trae para el hombre tiene su soluci&oacute;n con el uso energ&eacute;tico y      consciente de ese desarrollo cient&iacute;fico-t&eacute;cnico dirigido a realizar una actividad profil&aacute;ctica      permanente en el medio social para lograr la reposici&oacute;n y equilibrio de la naturaleza,      obteniendo as&iacute; un normal desarrollo del ambiente ecol&oacute;gico del hombre a punto de partida      de transformaciones en su medio social." (<em>Borroto R </em> y otros. Repercusi&oacute;n de la Revoluci&oacute;n      Cient&iacute;fico-T&eacute;cnica sobre el proceso salud-enfermedad y la organizaci&oacute;n de la salud p&uacute;blica.      En: Temas de &Eacute;tica M&eacute;dica 1. Departamento de Psicolog&iacute;a. Instituto de Ciencias B&aacute;sicas y      Precl&iacute;nicas "Victoria de Gir&oacute;n". Ministerio de Salud P&uacute;blica. La Habana, s/f). </p> </blockquote>     <p align="justify">Los propios autores identifican varios peligros que acechan a la calidad de la relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente, a saber: </p> <ul>       <li>Peligro de deshumanizaci&oacute;n por la interferencia posible de la tecnolog&iacute;a en la relaci&oacute;n afectiva y el proceso de comunicaci&oacute;n e individualizaci&oacute;n de la relaci&oacute;n.  </li>       <li>Peligro de realizar una percepci&oacute;n no integral del individuo enfermo.  </li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Peligro de enfoques nosol&oacute;gicos incorrectos debido a una marcada dependencia de la tecnolog&iacute;a.  </li>       <li>Peligro en el nivel de riesgo de producir iatrogenia. </li>     </ul>     <div align="justify">Un lector aguzado podr&iacute;a detectar en p&aacute;rrafos anteriores de este mismo trabajo como se reconoce que estos elementos ya estaban presentes en el pensamiento m&eacute;dico cubano desde d&eacute;cadas anteriores y se pod&iacute;an constatar en los trabajos de <em>Bustamante, Araujo, Iliz&aacute;stegui </em> y <em>Gonz&aacute;lez, </em>pero lo novedoso de la forma en que est&aacute;n planteados en el texto que ahora se analiza es su sistematizaci&oacute;n desde el punto de vista de la connotaci&oacute;n &eacute;tica y los conflictos de valores morales que comportan. </div>     <p align="justify">Cuando tres a&ntilde;os despu&eacute;s (1989) se dise&ntilde;&oacute; la trama curricular de la entonces nueva carrera universitaria de Tecnolog&iacute;a de la Salud, la direcci&oacute;n del &Aacute;rea de Docencia del MINSAP estaba apercibida de la necesidad de dotar a la formaci&oacute;n de los recursos humanos en este campo de una amplia cobertura de las ciencias sociales aplicada a la salud. Un equipo de trabajo bajo la direcci&oacute;n del entonces viceministro <em>Jos&eacute; B. Jardines M&eacute;ndez, </em> e integrado por <em>Radam&eacute;s Borroto Cruz</em>,<em> Tom&aacute;s Reynoso Medrano, Humberto Mart&iacute;nez Ordaz, Andres Cruz Acosta, Fernando N&uacute;&ntilde;e</em>z de <em>Villavicencio </em>y <em>Porro</em>, <em>Ubaldo Gonz&aacute;lez P&eacute;rez </em> y <em>Jos&eacute; R</em>.<em> Acosta Sariego</em>,  tuvo la tarea de elaborar los programas de estudio de las asignaturas que conformaron una disciplina gen&eacute;ricamente denominada  Salud, la tercera y &uacute;ltima de estas asignaturas de acuerdo a su ubicaci&oacute;n en el segundo a&ntilde;o de la especialidad, Salud III, constituy&oacute; el primer programa de bio&eacute;tica implementado educaci&oacute;n superior de pregrado en Cuba -vigente desde el curso 1989-90 hasta el 2002-2003-, y posiblemente tambi&eacute;n fue el primero de su tipo en Am&eacute;rica Latina. En este programa se engarzaron temas secularmente tratados por la &eacute;tica m&eacute;dica con los propios del nuevo enfoque bio&eacute;tico. </p>     <p align="justify">El fasc&iacute;culo que funcion&oacute; como libro de texto, conformado con las conferencias del colectivo de pro&shy;fesores, se caracteriz&oacute; por evitar el predominio del enfoque deontol&oacute;gico y por extenderse hacia el an&aacute;lisis de problemas y conflictos propios del uso indiscriminado de la tecnolog&iacute;a. Lamentablemente la crisis que empezaba a afectar la econom&iacute;a cubana provoc&oacute; que el material no se reeditara. El programa de 40 h lectivas inclu&iacute;a los siguientes temas: dimensi&oacute;n &eacute;tica de la salud p&uacute;blica, la labor educativa y la comunicaci&oacute;n como cuesti&oacute;n &eacute;tica en salud; &eacute;tica y humanismo en la relaci&oacute;n con el hombre sano, el pacien&shy;te, su familia y la comunidad; iatrogenia, error profesional y confidencialidad; impacto de la Revoluci&oacute;n Cient&iacute;fico-T&eacute;cnica en la atenci&oacute;n de salud; problemas &eacute;ticos del principio de la vida; problemas &eacute;ticos del final de la vida; calidad y satisfacci&oacute;n con los servicios de salud. Los resultados del primer lustro de aplicaci&oacute;n del programa fueron publicados en las memorias del Tercer Taller Internacional del Programa Regional de Bio&eacute;tica OPS/OMS celebrado en La Habana en noviembre de 1995 y que fue dedicado al tema de &eacute;tica de la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica.<span class="sup">27</span> </p>     <p align="justify">Si bien la especialidad de tecnolog&iacute;a de la salud por lo escaso de su matr&iacute;cula durante sus primeros quince a&ntilde;os de existencia, objetivamente tuvo un impacto limitado en el contexto general de la educaci&oacute;n m&eacute;dica cubana, en 1994 se adopt&oacute; un paso trascendente al transformar el antiguo programa de filosof&iacute;a, de universal aplicaci&oacute;n para todas las carreras de las ciencias m&eacute;dicas en el pa&iacute;s, en otro de mayor aplicaci&oacute;n de la teor&iacute;a a la pr&aacute;ctica, filosof&iacute;a y salud. Este nuevo programa encar&oacute; la reflexi&oacute;n &eacute;tico-filos&oacute;fica de situaciones similares a las anteriormente abordadas en la asignatura Salud III. </p>     <p align="justify">Por otra parte, en el campo del control social sobre las aplicaciones m&eacute;dicas de los avances cient&iacute;fico-tecnol&oacute;gicos, result&oacute; de gran importancia la creaci&oacute;n del Centro para el Control Estatal de la Calidad de los Medicamentos (1989) y el Centro para el Control Estatal de los Equipos M&eacute;dicos (1992) que constituyen las agencias estatales, las cuales fueron subordinadas desde 1996 al Bur&oacute; Regulatorio de la Salud. La fundaci&oacute;n del Centro Coordinador de los Ensayos Cl&iacute;nicos (1991) promovi&oacute; la formaci&oacute;n de comit&eacute;s de revisi&oacute;n y &eacute;tica para cada ensayo cl&iacute;nico; y la puesta en vigor de las Normas de Buenas Pr&aacute;cticas Cl&iacute;nicas promulgadas por primera vez en 1992, modificadas en 1995 y perfeccionadas nuevamente en 2000,<span class="sup">28</span> estimul&oacute; el inter&eacute;s de los investigadores y directivos por el estudio de los fundamentos &eacute;tico-filos&oacute;ficos de la investigaci&oacute;n, as&iacute; como de los procedimientos estandarizados para la evaluaci&oacute;n de proyectos, y con ello el surgimiento de los &oacute;rganos que velaran por su cumplimiento, los comit&eacute;s institucionales de &eacute;tica de la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica. </p>     <p align="justify">La celebraci&oacute;n en Cuba en 1992 del Primer Simposio Internacional sobre Muerte Encef&aacute;lica -posteriormente renombrado como de Muerte y Coma- atrajo la participaci&oacute;n de importantes personalidades de la bio&eacute;tica a nivel internacional. De este intercambio surgieron las ideas que concretaron los dos primeros cursos internacionales efectuados en Cuba, "La universidad m&eacute;dica ante los problemas bio&eacute;ticos actuales", celebrado en 1993 en la sede del Centro Nacional de Perfeccionamiento M&eacute;dico cuyas actividades docentes fueron asumidas por profesores cubanos y norteamericanos e "Introducci&oacute;n a la Bio&eacute;tica" ofrecido en 1994 en la sede de la entonces Facultad de Salud P&uacute;blica por <em>Juan Carlos Tealdi </em> en representaci&oacute;n de la Escuela Latinoamericana de Bio&eacute;tica con sede en Buenos Aires, Argentina. </p>     <p align="justify">Esa primera mitad de la d&eacute;cada de 1990 fue testigo de la creaci&oacute;n de c&aacute;tedras de bio&eacute;tica en los centros de educaci&oacute;n m&eacute;dica superior; y el proceso de discusi&oacute;n del borrador de la Declaraci&oacute;n Universal del Genoma y los Derechos Humanos, devino en la fundaci&oacute;n del Comit&eacute; Nacional Cubano de Bio&eacute;tica en 1996. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Todos estos precedentes explican la r&aacute;pida difusi&oacute;n y la avidez con que fue recibida la primera edici&oacute;n del libro "Bio&eacute;tica. Desde una perspectiva cubana" que vio la luz a fines de 1997. Esta obra, fruto del talento de m&aacute;s de 40 autores cubanos, representa la continuidad del pensamiento nacional entorno a las cuestiones &eacute;ticas relacionadas con la salud y la vida que se ha desarrollado en torno al proyecto human&iacute;stico de la Revoluci&oacute;n, y a la vez marca una ruptura con el modelo cl&aacute;sico hegem&oacute;nico m&eacute;dico desde la &oacute;ptica de la tradici&oacute;n de pensamiento que no exalta la individualidad como ha sido t&iacute;pico y t&oacute;pico en la literatura bio&eacute;tica anglosajona, sino que reconoce el papel del individuo en tanto participa de la responsabilidad colectiva con el bienestar de todos. </p>     <p align="justify">De "Bio&eacute;tica. Desde una perspectiva cubana" pueden extraerse infinidad de ejemplos que confirman este punto de inflexi&oacute;n pero en aras de la econom&iacute;a de espacio s&oacute;lo se mostrar&aacute;n algunos de los m&aacute;s representativos. </p>     <p align="justify">Al analizar la nueva dimensi&oacute;n de la relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente en la actualidad, <em>Ricardo Gonz&aacute;lez Men&eacute;ndez </em> afirma: </p>     <blockquote>       <p align="justify">Los sustanciales y recientes cambios en el concepto, objetivo y funciones, as&iacute; como en la      relevancia de los diferentes aspectos por considerar en esta relaci&oacute;n, la colocan actualmente      en una situaci&oacute;n de tr&aacute;nsito, donde tanto el profesional como el sujeto y objeto de su      atenci&oacute;n -el hombre sano o enfermo- deben ir modificando sus ancestrales concepciones    <br>     acerca de la gesti&oacute;n m&eacute;dica.    </p>       <p align="justify">.Se trata, por tanto, de un proceso que pone en tensi&oacute;n nuestras responsabilidades como     educadores m&eacute;dicos, pero que tambi&eacute;n - y aqu&iacute; toma de referencia al texto de 'Medicina    General Integral' de <em>Orlando Rigol </em>- somete a prueba a todas las instancias del sistema de    salud <em></em>en nuestro medio, as&iacute; como a los propios usuarios, simbolizados ahora por el colectivo    <br>    familiar.<span class="sup">29 </span></p> </blockquote>     <p align="justify"><em>Ricardo Gonz&aacute;lez </em> destaca un aspecto que m&aacute;s adelante en el texto ser&iacute;a desarrollado con mayor &eacute;nfasis por <em>N&uacute;&ntilde;ez </em>de <em>Villavicencio</em>, la responsabilidad del m&eacute;dico como educador, o sea que el beneficio verdadero del paciente o sano s&oacute;lo se alcanza si se le hace consciente sus propias necesidades de salud. Lejos de la coerci&oacute;n propia del modelo paternalista o de la informaci&oacute;n no comprometida del modelo autonomista m&aacute;s puro, comprometer al profesional de la salud con la educaci&oacute;n sanitaria -en la m&aacute;s amplia acepci&oacute;n del t&eacute;rmino- del usuario, obliga a un proceso deliberativo y a decidir juntos las mejores opciones. Aceptar esto implica una ruptura con el afrontamiento paternalista tradicional. </p>     <p align="justify">La necesidad de una mayor simetr&iacute;a en las relaciones interpersonales propias de la atenci&oacute;n m&eacute;dica contempor&aacute;nea es precisada por <em>Var&aacute;n Von Smith Smith</em>: </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>       <p align="justify">El paciente siempre respeta al m&eacute;dico en primera instancia, debido a la condici&oacute;n de      dependencia temporal en que se encuentra; mas el respeto del m&eacute;dico hacia &eacute;l deber&aacute; ser      m&aacute;s amplio y polifac&eacute;tico debido a la propia naturaleza de su encargo social. El m&eacute;dico,      como dirigente principal del equipo de salud, deber&aacute; exigir respeto para el paciente a todos      los participantes en su atenci&oacute;n. Y se guiar&aacute; por el principio martiano consagrado en nuestra      Carta Magna, el culto a la dignidad plena del hombre... Dentro de la &eacute;tica cl&iacute;nica gana un      lugar preponderante el respeto a la integridad del individuo, y esto se ejercer&aacute; en cualquier&aacute;mbito cl&iacute;nico donde se encuentre y sea cual fuere su afectaci&oacute;n.<span class="sup">30</span> </p> </blockquote>     <p align="justify">Es muy significativo que el autor no haya puesto l&iacute;mites a la observancia de la integridad plena y con ella al respeto de la capacidad y competencia moral del paciente o sano. La idea de que el tipo de relaci&oacute;n interpersonal en la atenci&oacute;n de salud depende del momento de la situaci&oacute;n cl&iacute;nica y que en el desarrollo de un mismo caso pueden propiciarse diferentes modelos de atenci&oacute;n fue esbozado por <em>Szasz </em> y <em>Hollender </em>y desarrollado posteriormente por <em>Ezequiel </em> y <em>Linda Emanuel</em>.<span class="sup">31</span> Lo interesante es que <em>Var&aacute;n Von Smith </em> recomienda ejercerlo en cualquier &aacute;mbito y cualquier afectaci&oacute;n y lo relaciona con el encargo social del profesional de la salud, con su responsabilidad. </p>     <p align="justify"><em>Radam&eacute;s Borroto </em> y <em>Ram&oacute;n Aneiros </em> profundizan en esta cuesti&oacute;n del respeto a la dignidad traducido en una comunicaci&oacute;n responsable que sustente una relaci&oacute;n sanitaria de calidad y satisfaga las expectativas de los usuarios: </p>     <blockquote>       <p align="justify"><em> </em>La esencia del quehacer m&eacute;dico se resume en la satisfacci&oacute;n de las necesidades de salud del      hombre. Nadie puede ser feliz en la ignorancia, y mucho menos si se trata de aquello      relacionado con su propia salud. El paciente s&oacute;lo estar&aacute; satisfecho cuando conozca todo      cuanto desee sobre su salud o su enfermedad. Nadie como el m&eacute;dico tiene la posibilidad de      acercarse a lo m&aacute;s &iacute;ntimo y sensible del ser humano. Tiene el privilegio de la confianza que      el paciente deposita en &eacute;l y la recompensa mayor de quien se dedica a las ciencias del      hombre: el propio hombre disfrutando de sus posibilidades plenas.<span class="sup">32 </span></p> </blockquote>     <p align="justify">El dominio de los procesos comunicativos es la v&iacute;a para acercarse a <em>lo m&aacute;s &iacute;ntimo y sensible </em> como preconizan estos autores, estableciendo un v&iacute;nculo entre lo propiamente t&eacute;cnico y lo moral al nivel de las relaciones interpersonales. Reiteran que la responsabilidad social del profesional de la salud es hacer la beneficencia satisfaciendo todas las necesidades de salud del paciente y no s&oacute;lo las biol&oacute;gicas como ha sido tendencia com&uacute;n de la medicina curativa. </p>     <p align="justify">Para finalizar este breve paneo por las atractivas ideas contenidas en "Bio&eacute;tica. <em></em>Desde una perspectiva cubana" resulta imprescindible mencionar lo aportado por <em>Fernando N&uacute;&ntilde;ez </em> de <em>Villavicencio </em> en cuanto a su concepci&oacute;n de que el proceso de consentimiento informado debe ser esencialmente una acci&oacute;n educativa en que el respeto de la autonom&iacute;a sea conciliado con las necesidades de salud del paciente o sano: </p>     <blockquote>       <p align="justify">No debemos plantear un l&iacute;mite a hacer el bien o a luchar por la salud -afirma este autor-; el      problema est&aacute; en alertar al m&eacute;dico de que si prioriza s&oacute;lo los aspectos del equilibro      biol&oacute;gico, habr&aacute; ocasiones en que sus acciones de beneficencia en este sentido, puedan estar      produciendo desequilibrios psicol&oacute;gicos y sociales de una intensidad mayor. Autorizarlos a      imponer su beneficencia en estos casos ser&iacute;a autorizarlos a hacer acciones contra la salud. .Al analizar el principio de autonom&iacute;a, sin embargo, no nos encontramos en la misma      situaci&oacute;n. Este derecho del paciente de ser informado, consultado y a participar en las      acciones tomadas en relaci&oacute;n con su propia salud, lo cual en esencia es incuestionable,      requiere de limitaciones bien precisas para evitar que su uso inadecuado concluya en un      desastre para el propio paciente.<span class="sup">33 </span></p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><em>N&uacute;&ntilde;ez </em> de <em>Villavicencio </em> critica la beneficencia biologicista a ultranza que no considera los procesos psicol&oacute;gicos del usuario, y por otra parte se pronuncia porque el proceso de consentimiento informado y el respeto de la autonom&iacute;a del paciente o sano tiene que estar absolutamente comprometido con el bienestar del paciente, donde el criterio t&eacute;cnico del profesional de la salud y el sistema de valores del usuario deben arribar a la mejor decisi&oacute;n para todos a trav&eacute;s de la deliberaci&oacute;n. No elude el debate con los defensores del autonomismo acerca de que, visto as&iacute;, el proceso de consentimiento informado puede prestarse para la manipulaci&oacute;n y apela a que el actuar responsable del profesional de la salud sea la salvaguarda ante posibles coerciones e imposiciones. </p>     <p align="justify">El an&aacute;lisis de los puntos de confluencia de estas y otras contribuciones al libro hacen evidente que si bien todas se alejan del paternalismo cl&aacute;sico, tampoco caen en los brazos de un autonomismo a ultranza, para proponer un modelo alternativo en que el bienestar del usuario se alcanza desde el actuar responsable de quien presta la atenci&oacute;n de salud y la confianza mutua. </p> <h4 align="justify"><strong>CONCLUSIONES </strong></h4>     <p align="justify">El principio de justicia entendido desde la solidaridad representa la elevaci&oacute;n a nivel de deber moral perfecto de la obligaci&oacute;n de compartir lo que se tiene en materia de recursos para la salud, es un paso m&aacute;s all&aacute; de la cl&aacute;sica distribuci&oacute;n de <em>darle a cada cual lo suyo</em>, por el de <em>darle a cada cual lo que necesita, </em> con el solo l&iacute;mite marcado por la eficaz y eficiente utilizaci&oacute;n de lo disponible de acuerdo al resultado de la deliberaci&oacute;n entre los criterios individuales y sociales acerca de las necesidades objetivas y subjetivas de salud que resulte en soluciones justas para todos y la garant&iacute;a del bien com&uacute;n. </p>     <p align="justify">Practicar la beneficencia con responsabilidad implica la consideraci&oacute;n del derecho de autonom&iacute;a de los usuarios de los servicios de salud dentro del respeto general por su integridad biol&oacute;gica, psicol&oacute;gica y social. Actuar con responsabilidad requiere de la aceptaci&oacute;n de los valores individuales y al mismo tiempo del deber de educar a las personas y grupos en el reconocimiento de sus necesidades y en la cultura del di&aacute;logo deliberativo. </p>     <p align="justify">En la d&eacute;cada transcurrida desde la publicaci&oacute;n de la primera edici&oacute;n de "Bio&eacute;tica. Desde una perspectiva cubana" -ya est&aacute; en prensa su tercera edici&oacute;n corregida y aumentada-, en Cuba ha visto la luz una pl&eacute;yade de libros y art&iacute;culos en revistas cient&iacute;ficas e incluso en los &oacute;rganos de opini&oacute;n p&uacute;blica que confirman la tendencia anteriormente analizada. </p>     <p align="justify">El objetivo de esta comunicaci&oacute;n ha sido el examen hist&oacute;rico del surgimiento del nuevo paradigma cubano de relaciones sanitarias, desde los albores de la d&eacute;cada de 1960 hasta fines de la pasada de 1990, as&iacute; como de las caracter&iacute;sticas distintivas de su discurso &eacute;tico. Por lo ya extenso de lo hasta aqu&iacute; escrito se hace necesario postergar para el futuro la valoraci&oacute;n del proceso de la consolidaci&oacute;n de lo que pudiera llamarse el modelo cubano, y los nuevos aportes a sus ideas iniciales surgidos en los &uacute;ltimos a&ntilde;os.</p> <h4 align="justify">SUMMARY </h4> <h6 align="justify">Responsibility and solidarity in health relations in Cuba </h6>     <p align="justify">A historical account of the development of ethical thinking in the field of healthcare, from medical paternalism that was then the moral excellence canon in the physician-patient relationships to a change of paradigm partly due to influence of conquest and the healthcare approach of capitalist countries, and partly to the results of irrational use of technological advances of capitalist enterprenurial medicine. Medical ethics in Cuba has a long tradition but the development of the new revolutionary project introduced new perspectives and set very high standards to be reached in health service provision. The objective of the present paper was to assess the characteristics of the contemporary thinking tendencies according to the Cuban interpretation of comprehensive health care. As to the Cuban case, the principle of justice seen from the solidarity viewpoint represents the obligation of sharing the available health resources; therefore, doing good in a responsible way implies that one should consider the self-governing right of health service users in the respect for their biological, psychological and social integrity. Acting with responsibility leads to acceptance of individual values and at the same time, to the duty of educating people within the context of identification of their own needs and of the culture of deliberative dialogue. </p>     <p><em>Key words</em>: Medical ethics, bioethics, health ethics, clinical ethics, research ethics, justice, health equity, responsibility, solidarity. </p> <h4 align="justify"><strong>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS </strong></h4>     <!-- ref --><p> 1. Gracia D. Fundamentos de Bio&eacute;tica. 1ra ed. Madrid: Editorial Universidad Eudema;1989. <p> 2. Garc&iacute;a C, editor. Tratados hipocr&aacute;ticos. V II. Madrid: Editorial Gredos;1986. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> 3. Gracia D. El Juramento Hipocr&aacute;tico en el desarrollo de la Medicina. Dolentium Hominum. 1996; A&ntilde;o XI No.1 y 31. </p>     <!-- ref --><p> 4. Sim&oacute;n P. El consentimiento informado y la participaci&oacute;n del enfermo en las relaciones sanitarias. En: Couceiro A, editora. Bio&eacute;tica para cl&iacute;nicos. 1ra ed. Madrid: Editorial Tricastela;1999. <!-- ref --><p> 5. Bustamante JA. Psicolog&iacute;a M&eacute;dica. TII (Psicolog&iacute;a y Medicina). 1ra ed. La Habana: Ediciones Revolucionarias;1967. <!-- ref --><p>6. Berger RL. Ethics in scientific communication: study of a problem case. Med Ethics. 1994;20:207-11.  <!-- ref --><p>7. Shuster E. The Nuremberg Code: hippocratic ethics and human rights. Lancet. 1998;351:974-77. <!-- ref --><p> 8. Szasz T, Hollender M. A contribution to the philosophy of Medicine. The Basic Models of Doctor-Patiet Relationship. Arch Internal Med. 1956;97:585-92.  <!-- ref --><p> 9. Laine C. 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En: Acosta J, editor cient&iacute;fico. Bio&eacute;tica. Desde una perspectiva cubana. 3ra ed. La Habana: Editorial F&eacute;lix Varela;1997. <p>Recibido: 27 de abril de 2006. Aprobado: 30 de junio de 2006.     <br> <em>Jos&eacute; Ram&oacute;n Acosta Sariego</em>. Instituto de Ciencias B&aacute;sicas y Precl&iacute;nicas "Victoria de Gir&oacute;n". Calle 146 No. 2504 e/ 25 y 31. Cubanac&aacute;n, Playa. La Habana 11 600, Cuba. e-mail: <a href="mailto:joseacosta@giron.sld.cu ">joseacosta@giron.sld.cu </a></p>     <p align="justify"><span class="sup"><a href="#cargo">1</a></span><a href="#cargo">Especialista de II Grado en Salud P&uacute;blica, Mag&iacute;ster en Bio&eacute;tica, Profesor Titular del Instituto de Ciencias B&aacute;sicas y Precl&iacute;nicas "Victoria de Gir&oacute;n". </a><a name="autor"></a> </p>      ]]></body><back>
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