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</front><body><![CDATA[ <h3 align="justify"><img src="/img/revistas/rcsp/v32n4/v0117306.jpg" width="277" height="48"></h3>     
<p align="justify">Instituto Nacional de Salud de los Trabajadores </p> <h2 class="Estilo15"><a href="#asterisco" class="Estilo15">El desencuentro entre la salud mental y la salud de los trabajadores*</a><a name="titulo"></a> </h2>     <p><a href="#cargo">Jorge Rom&aacute;n Hern&aacute;ndez<span class="sup">1</span> </a><a name="autor"></a></p> La concepci&oacute;n y la pr&aacute;ctica profesional de las disciplinas fundamentales que se hallan comprometidas con la salud mental de la poblaci&oacute;n y con la salud de los trabajadores, sufren de un grado de desencuentro tan considerable como lamentable. Esta afirmaci&oacute;n y cuanto se deriva de ella a primera vista es lo que se pretende fundamentar en la presente intervenci&oacute;n. De inicio, se abordar&aacute; el problema que  debe denominarse propiamente como la salud mental de los trabajadores, como salud alterada, si se quiere "salud en negativo", con frecuencia se se&ntilde;ala su importancia para el individuo, para la empresa y para las econom&iacute;as nacionales.     <p align="justify">Hay que decir que esto ha sido destacado fundamentalmente del lado de los especialistas en salud ocupacional y por parte de los epidemi&oacute;logos ocupacionales, as&iacute; como por las agencias nacionales e internacionales de empleo y trabajo. La mayor parte de estas referencias enfocan de modo particular el estr&eacute;s ocasionado por el trabajo. </p>     <p align="justify">Un despacho de la agencia de noticias Reuter<span class="sup">1</span> fechado en New York el 6 de agosto de 2003 refiere criterios de especialistas que estiman que el estr&eacute;s originado por el trabajo o sentido en la actividad laboral ocasiona gastos por ausentismo en EE.UU. del monto de 300 000 millones de d&oacute;lares anuales. En este mismo texto se expone que la encuesta "Actitudes en el centro de trabajo estadounidense", realizada por la firma <em>Gallup </em> en el a&ntilde;o 2000 permiti&oacute; conocer que aproximadamente el 80 % de los trabajadores experimentan estr&eacute;s en el trabajo y casi la mitad dice que necesita ayuda para lidiar con &eacute;l. Asimismo, revel&oacute; que el 25 % de los empleados ha sentido ganas de gritar debido al estr&eacute;s en el trabajo, el 14 % ha experimentado deseos de pegarle a un compa&ntilde;ero y el 10 % est&aacute; preocupado de que un colega pueda ponerse violento.<span class="sup">1</span> </p>     <p align="justify">La 3ra. Encuesta Europea de Condiciones de Trabajo y Salud, realizada en el a&ntilde;o 2000 demostr&oacute; que el 28 % de los trabajadores activos de los 15 pa&iacute;ses que entonces integraban la Uni&oacute;n refer&iacute;an molestias por el estr&eacute;s ocasionado por el trabajo que realizaban.<span class="sup">2 </span></p>     <p align="justify">No se reduce este problema solamente a la respuesta de inadaptaci&oacute;n a las condiciones del trabajo que se denomina estr&eacute;s laboral. Todos los problemas de la salud mental, incluidas las alteraciones psiqui&aacute;tricas comunes, con gran frecuencia se relacionan en su origen o en su curso de modo muy estrecho con el trabajo que las personas realizan, y esto puede ocurrir de modo inadvertido para los especialistas de los servicios generales de salud mental. </p>     <p align="justify">Estas cuestiones deben relacionarse con el hecho de que los programas de formaci&oacute;n b&aacute;sica de los psiquiatras y los psic&oacute;logos cl&iacute;nicos abordan de modo escaso o nulo los temas de la actividad laboral, al menos es as&iacute; para los cubanos aunque hay motivos para sospechar que es un fen&oacute;meno general, aunque despu&eacute;s, en su pr&aacute;ctica profesional, los deber&aacute;n enfrentar. Afortunadamente, para quienes devienen especialistas en higiene y obtienen alguna formaci&oacute;n en salud ocupacional en Cuba, reciben, al menos en grado m&iacute;nimo, informaci&oacute;n sobre estos temas de la salud mental en el trabajo, pero ello no basta para enfrentar los problemas y las demandas del servicio. </p>     <p align="justify">Otra manifestaci&oacute;n del alejamiento del conocimiento y la pr&aacute;ctica profesional de la salud mental y de la salud de los trabajadores (consid&eacute;rese sin&oacute;nimo de salud ocupacional a los efectos de esta presentaci&oacute;n) se puede hallar en los textos de psicopatolog&iacute;a y en los manuales diagn&oacute;sticos, que constituyen una gu&iacute;a obligada para la pr&aacute;ctica de los especialistas en salud mental. </p>     <p align="justify">Los clasificadores de trastornos psiqui&aacute;tricos m&aacute;s empleados: El Manual de Diagn&oacute;stico y Estad&iacute;stica <tt>IV</tt> de la Asociaci&oacute;n Americana de Psiquiatr&iacute;a (DSM-<tt>IV</tt>),<span class="sup">3</span> la Clasificaci&oacute;n Internacional de Enfermedades, 10ma. revisi&oacute;n de la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud  (CIE-10)<span class="sup">4</span> y el Tercer Glosario Cubano de Psiquiatr&iacute;a (GC-3),<span class="sup">5</span> constituyen una referencia importante para estimar los contenidos de la pr&aacute;ctica de los especialistas en salud mental, en particular de los psiquiatras y los psic&oacute;logos cl&iacute;nicos, pues denominan y caracterizan las entidades nosol&oacute;gicas a las que esos especialistas dirigen primordialmente su atenci&oacute;n. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Ciertamente, las referencias a la actividad laboral como fuente de factores etiol&oacute;gicos y a los moduladores de los trastornos psiqui&aacute;tricos son sumamente escasas en esos textos. Las formulaciones de la psicopatolog&iacute;a laboral han penetrado muy escasamente en estos documentos. </p>     <p align="justify">Los trastornos de car&aacute;cter neurast&eacute;nico, de hecho muy relacionados con el desgaste f&iacute;sico, intelectual y emocional por el trabajo son admitidos en la CIE y en el Glosario Cubano, pero han sido desterrados del DSM, y constituyen conjuntamente con algunas reacciones de adaptaci&oacute;n las entidades que pueden remitir al especialista de modo directo a la consideraci&oacute;n de la actividad laboral en su exploraci&oacute;n cl&iacute;nica. </p>     <p align="justify">La clasificaci&oacute;n axiol&oacute;gica, incorporada aunque de modo diverso en los manuales mencionados abren un espacio a la consideraci&oacute;n, entre otros, de los problemas laborales, lo que tambi&eacute;n estimula a explorar de modo espec&iacute;fico la actividad laboral a aquellos especialistas que la emplean. A pesar de ello, se sabe que no siempre este recurso de precisi&oacute;n diagn&oacute;stica es seguido por los especialistas, al punto que el propio Glosario Cubano reconoce que s&oacute;lo resulta obligatorio el empleo del eje correspondiente al diagn&oacute;stico psiqui&aacute;trico fundamental, pr&aacute;ctica, lamentablemente, la m&aacute;s usual. El eje complementario III de este glosario en su ac&aacute;pite<span class="sup">5</span> "Problemas relacionados con el (des)empleo, es el que presenta de modo m&aacute;s directo, aunque por cierto poco exhaustivo y con muy escasa precisi&oacute;n, los problemas de la salud mental relacionados con el trabajo. </p>     <p align="justify">No existe raz&oacute;n para suponer que los trastornos psiqui&aacute;tricos comunes no se presenten en los trabajadores en la misma cuant&iacute;a que en la poblaci&oacute;n general. Sin embargo, las condiciones actuantes en la actividad laboral pueden modular el curso y el pron&oacute;stico de estos mismos cuadros generales, lo cual puede tener una enorme importancia para la rehabilitaci&oacute;n del paciente psiqui&aacute;trico. Hoy los especialistas en salud mental conocen que el apoyo social constituye el moderador por excelencia de los efectos negativos de las condiciones de trabajo, pero este tiene agentes y valencias peculiares en los medios laborales. Ignorar este hecho cuando se atiende a una persona que trabaja puede conducir a que no se utilicen de modo &oacute;ptimo todos los recursos disponibles para el especialista. </p>     <p align="justify">La psicopatolog&iacute;a laboral se ha desarrollado m&aacute;s bien a expensas de los esfuerzos de autores que han enfocado de modo espec&iacute;fico sus contenidos. Si bien la psiquiatr&iacute;a ocupacional, introdujo la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica general en sectores industriales a inicios del siglo <tt>XX</tt> y tuvo su primera formulaci&oacute;n escrita en los trabajos de <em>Sherman </em> en 1927, ha tenido un desarrollo limitado. Hoy son escasos los psiquiatras y psic&oacute;logos cl&iacute;nicos que realizan su pr&aacute;ctica profesional principalmente en los &aacute;mbitos laborales. </p>     <p align="justify">Menci&oacute;n especial merece en este respecto, sin embargo, la obra de <em>Christopher Dejours </em>"La locura del trabajo",<span class="sup">6</span> y que en su momento inspir&oacute; esfuerzos espec&iacute;ficos para comprender la relaci&oacute;n del trabajo con la enfermedad mental y c&oacute;mo la relaci&oacute;n alienada del hombre con el trabajo no se agota en una formulaci&oacute;n abstracta, sino que se traduce en los t&eacute;rminos concretos con que opera una disciplina cient&iacute;fica particular. Otros aportes se deben a la obra de los epidemi&oacute;logos sociales latinoamericanos, quienes han llamado la atenci&oacute;n sobre la necesidad de elaborar puentes interdisciplinarios.<span class="sup">7,8</span> </p>     <p align="justify">En las &uacute;ltimas tres d&eacute;cadas, la psicopatolog&iacute;a laboral se ha enriquecido con nuevas entidades o cuadros cuya identificaci&oacute;n y formulaci&oacute;n ha provenido de la investigaci&oacute;n de la higiene del trabajo o de la acci&oacute;n a veces casual de especialistas de la salud mental no vinculados a ella. Tal es el caso, por ejemplo, del propio <em>burnout </em> o estr&eacute;s asistencial, que por fortuna tanto ha llamado la atenci&oacute;n de los imperialistas en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Sin embargo, no es este el &uacute;nico caso ni el m&aacute;s afortunado. El estr&eacute;s laboral, que ya disfruta de suficiente aceptaci&oacute;n, sigue siendo objeto de una comprensi&oacute;n muy limitada al mero conjunto de s&iacute;ntomas inespec&iacute;ficos que forma su corte, a la vez que se manejan mucho menos las formulaciones te&oacute;ricas y metodol&oacute;gicas que con &eacute;xito han permitido formular hip&oacute;tesis productivas sobre su origen en la actividad laboral, para su prevenci&oacute;n y para la intervenci&oacute;n psicosocial. </p>     <p align="justify">Estos problemas de salud mental que son por cierto los m&aacute;s frecuentes en los escenarios laborales y que suelen denominarse "menores", por no ser de la mayor gravedad ni poseer el peor pron&oacute;stico bajo un enfoque cl&iacute;nico, desde el punto de vista de su representaci&oacute;n epidemiol&oacute;gica y por su impacto social y econ&oacute;mico, son de la mayor importancia. </p>     <p align="justify">Los inconvenientes de una limitada informaci&oacute;n y formaci&oacute;n en salud ocupacional en los especialistas generales de salud mental, se agudizan cuando sus servicios se orientan preferentemente a la atenci&oacute;n primaria. Los problemas cotidianos de la gente com&uacute;n, entre ellos los laborales, se hacen m&aacute;s presentes en sus espacios de atenci&oacute;n. Para su mejor cuidado se requiere el dominio de conocimientos y pr&aacute;cticas que rebasan la cl&iacute;nica general. </p>     <p align="justify">No es por cierto una demanda de atenci&oacute;n limitada o rara. De hecho, los h&aacute;bitos de consumo de la poblaci&oacute;n de los servicios de salud hacen que sus problemas de tipo laboral sean confiados a especialistas de servicios generales, y en los textos que han apoyado a aquellos en su formaci&oacute;n b&aacute;sica, suele faltar la descripci&oacute;n de los problemas espec&iacute;ficos relacionados con el trabajo. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Esto &uacute;ltimo ha sido se&ntilde;alado en una publicaci&oacute;n oficial de la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS) que data de 1988, pero cuyas palabras tienen la misma resonancia en la actualidad: </p>     <blockquote>       <p align="justify">Los problemas de salud mental de los trabajadores han seguido consider&aacute;ndose      desde el punto de vista de los cl&aacute;sicos cuadros cl&iacute;nicos definidos por la      psiquiatr&iacute;a, que se remiten para su tratamiento y rehabilitaci&oacute;n.<span class="sup">9</span> </p> </blockquote>     <p align="justify">Por otra parte, los principios de organizaci&oacute;n de los servicios de salud tampoco ayudan del todo a situar las cosas en el lugar m&aacute;s apropiado y &uacute;til. Las acciones de los servicios generales de salud mental y de salud en general est&aacute;n enfocados en tres vertientes fundamentales: individuo, familia y comunidad. El centro laboral se halla en un terreno conflictivo. &iquest;Cu&aacute;l es la comunidad del trabajador? &iquest;Donde reside o donde trabaja y permanece una considerable parte de su vida activa? &iquest;Qu&eacute; grado de conocimiento tiene el especialista de salud acerca de los trabajadores y de los centros laborales que forman parte del territorio que define su comunidad? &iquest;En qu&eacute; medida los toma en cuenta en su trabajo profesional? &iquest;Con qu&eacute; frecuencia el propio trabajador pide su atenci&oacute;n en esos servicios cercanos a su trabajo cuando de su bienestar subjetivo se trata? Se supone que se pueda aceptar que esta es otra manifestaci&oacute;n del desencuentro que se trata de ilustrar. </p>     <p align="justify">En 1974 en la 27ma. Asamblea Mundial de la Salud, la OMS<span class="sup">10 </span>inici&oacute; sus acciones en relaci&oacute;n con la investigaci&oacute;n de los factores psicosociales laborales que repercuten sobre la salud mental y f&iacute;sica (si se permite la abstracci&oacute;n). A esta labor ha contribuido y de modo coordinado con la OMS, la Organizaci&oacute;n Internacional del Trabajo (OIT). Esto estimul&oacute; la investigaci&oacute;n de los factores de riesgo y protectores de la salud mental de los trabajadores. Durante los a&ntilde;os transcurridos desde entonces, con el impulso a&ntilde;adido de las demandas empresariales por un mejor aprovechamiento y preservaci&oacute;n del capital humano, se han desarrollado muy considerablemente las investigaciones y se han aportado resultados importantes sobre la salud mental de las personas que trabajan. </p>     <p align="justify">Es as&iacute; que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, el estr&eacute;s laboral se ha relacionado no solamente con las condiciones y efectos m&aacute;s inmediatos del trabajo y los problemas de salud m&aacute;s innegables, sino que se ha desbordado hasta relacionarse con, por ejemplo, la relaci&oacute;n trabajo-familia, los trastornos cardiovasculares, el bajo peso al nacer en las gestantes trabajadoras, los trastornos musculo esquel&eacute;ticos, entre otros. A este respecto se refieren <em>Benach, Muntaner </em> y <em>Benavides</em>: </p>     <blockquote>       <p align="justify"> Los factores psicosociales tales como las nuevas demandas de una m&aacute;s elevada productividad y habilidades de los trabajadores, y la p&eacute;rdida del control sobre el trabajo est&aacute;n amenazando la salud f&iacute;sica y mental de los trabajadores. </p>       <p align="justify"> As&iacute; enfermedades comunes tales como la enfermedad coronaria, los des&oacute;rdenes m&uacute;sculo esquel&eacute;ticos, la depresi&oacute;n o la enfermedad del ausentismo est&aacute;n fuertemente influenciadas por esos nuevos aspectos psicosociales del trabajo.<span class="sup">11</span> </p> </blockquote>     <p align="justify">Esto ha permitido, de un lado, ampliar el conocimiento de estos problemas de salud al acercarlo a sus relaciones con la vida laboral y sus condiciones y de otro lado, ha significado un ensanchamiento de las tradicionales fronteras de la salud ocupacional, cada vez menos atada al estudio de las enfermedades profesionales y sus condicionantes, aspecto que precisamente en este mismo recinto (Palacio de las Convenciones de La Habana ) en el a&ntilde;o 1985, fue advertida por <em>Mostafa El-Batawi</em>, entonces jefe de la Divisi&oacute;n de Medicina del Trabajo de la OMS. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">La investigaci&oacute;n de los factores psicosociales en el trabajo ha permitido obtener un conocimiento considerable acerca de su papel en el origen y en la prevenci&oacute;n de las alteraciones de la salud subjetiva y, como hemos visto, tambi&eacute;n en la salud f&iacute;sica. Igualmente, ha favorecido la identificaci&oacute;n de factores protectores y salutog&eacute;nicos. Sin embargo, ello no se ha revertido en un empleo de esos recursos de modo tan amplio y sistem&aacute;tico, ni ha permitido una mejor representaci&oacute;n de los factores de riesgo psicosocial laboral en el eje correspondiente de la clasificaci&oacute;n multiaxial de los clasificadores psiqui&aacute;tricos, como ha sido expuesto. </p>     <p align="justify">De parte de los servicios de salud laboral se encuentran evidencias de la importancia de los problemas de salud mental en la poblaci&oacute;n trabajadora. En el Instituto Nacional de Salud de los Trabajadores, la revisi&oacute;n de las 2 642 historias cl&iacute;nicas de los trabajadores atendidos entre 1998 y 1999 revel&oacute; que los riesgos psicosociales ocuparon el tercer lugar entre los que fueron identificados. A pesar de que se reconoce ampliamente que estos riesgos son los m&aacute;s frecuentes en la poblaci&oacute;n trabajadora, en el sector productivo de donde proceden la inmensa mayor&iacute;a de los pacientes, pueden ser sobrepasados por los riesgos f&iacute;sicos y qu&iacute;micos. Sin embargo, en los expuestos a riesgos psicosociales, las diversas enfermedades diagnosticadas fueron mucho m&aacute;s frecuentes que en los que no se expon&iacute;an a ellos. Como era de esperar, en los trabajadores en que se diagnostic&oacute; alguna afecci&oacute;n psiqui&aacute;trica, los riesgos psicosociales en el trabajo fueron mayoritarios (aproximadamente el 80 %). Estos datos demuestran el protagonismo de los factores de riesgo psicosociales de tipo laboral en los trabajadores portadores de enfermedades f&iacute;sicas y mentales. Su importancia no puede ser pasada por alto. </p>     <p align="justify">La investigaci&oacute;n de las consecuencias de la acci&oacute;n de los riesgos psicosociales laborales para la salud mental de los trabajadores funcionalmente sanos ha permitido describir cuadros que el cl&iacute;nico precisa conocer para tratar a un potencial trabajador. Ellos no se encuentran descritos en los textos cl&iacute;nicos convencionales. Se trata por supuesto a las diversas manifestaciones de estr&eacute;s laboral incluido el estr&eacute;s asistencial, que incrementa su significaci&oacute;n ante el crecimiento progresivo de las demandas emocionales provenientes del mismo aumento del sector de servicios humanos en las econom&iacute;as nacionales, fen&oacute;meno muy caracter&iacute;stico de la actualidad nacional. Pero tambi&eacute;n debe tenerse en consideraci&oacute;n otras formas de alteraciones de la subjetividad y correspondientemente del comportamiento, como la violencia y el acoso psicol&oacute;gico en el trabajo, el llamado en lengua inglesa, <em>mobbing</em>, <em>karoshi </em> (muerte por exceso de trabajo), entre otros. </p>     <p align="justify">Lo dicho vale para hacer frente a uno de los problemas m&aacute;s inquietantes de la salud mental que se vaticinan para la poblaci&oacute;n humana, la depresi&oacute;n. </p>     <p align="justify">Es de amplio dominio el presagio de una pr&oacute;xima epidemia de depresi&oacute;n a nivel mundial. Al menos en esos t&eacute;rminos ha sido interpretado el pron&oacute;stico realizado por <em>Murray </em> y <em>L&oacute;pez </em>en su obra "La carga mundial de la enfermedad",<span class="sup">12</span> publicado por la Universidad de Harvard a inicios de la pasada d&eacute;cada. Estos autores advirtieron que hacia el a&ntilde;o 2020 la depresi&oacute;n mayor pasar&iacute;a a ocupar el segundo lugar a nivel mundial de d&iacute;as perdidos por incapacidad, s&oacute;lo precedida por la isquemia card&iacute;aca. Curiosamente, vale notar, el vaticinio relacion&oacute; el trastorno con sus consecuencias a nivel laboral. </p>     <p align="justify">As&iacute;, en relaci&oacute;n con la depresi&oacute;n se han encontrado igualmente referencias sobre su impacto en la vida y la salud de los trabajadores y sobre la econom&iacute;a de las empresas. En la Enciclopedia de Salud y Seguridad en el Trabajo, publicada en espa&ntilde;ol en el a&ntilde;o 2001, <em>Lasser </em> y <em>Kahn </em> escriben: </p>     <blockquote>       <p align="justify">La depresi&oacute;n es sumamente importante en el campo de la salud mental en el      trabajo, tanto por su impacto en el lugar de trabajo como por el impacto de este      en la salud mental del trabajador. Su prevalencia es muy grande y puede tratarse      con facilidad, pero por desgracia muchas veces pasa inadvertida, con graves      consecuencias tanto para el enfermo como para la empresa. En consecuencia, un      mayor &eacute;nfasis en la detecci&oacute;n y el tratamiento de la depresi&oacute;n permitir&iacute;an ayudar      a reducir el sufrimiento individual y las p&eacute;rdidas empresariales.<span class="sup">13</span> </p> </blockquote>     <p align="justify">El enfrentamiento de este problema de salud, si finalmente adopta ribetes tan dram&aacute;ticos, requerir&aacute; aplicar todos los recursos disponibles. </p>     <p align="justify">La actividad laboral, las relaciones humanas en el trabajo y el ambiente laboral en general pueden constituir recursos de prevenci&oacute;n y rehabilitaci&oacute;n que hasta el momento no se exploran ni se utilizan suficientemente. Si se atiende a lo que se publica en la literatura especializada, los procedimientos de intervenci&oacute;n psicosocial en los centros laborales se encuentran hoy en d&iacute;a en una etapa de desarrollo que se puede calificar de muy primaria. Su efectividad a&uacute;n no ha sido suficientemente comprobada como para cifrar en su pr&aacute;ctica una forma efectiva de prevenci&oacute;n. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Los talleres de estr&eacute;s laboral que tienen una gran popularidad en la pr&aacute;ctica de muchos psic&oacute;logos que trabajan en organizaciones laborales generalmente s&oacute;lo pueden argumentar resultados a corto plazo y muchas veces basados en la satisfacci&oacute;n de los participantes con el procedimiento seguido. </p>     <p align="justify">La incorporaci&oacute;n de esta suerte de procedimientos que hoy forman parte de la atenci&oacute;n primaria de salud en contextos generalmente no laborales, com&uacute;nmente no est&aacute; precedida de una investigaci&oacute;n de intervenci&oacute;n propiamente dicha que permita avalar como v&aacute;lidos los procedimientos empleados, y s&oacute;lo se apoyan muchas veces en la complacencia de las personas que asisten, m&aacute;s que en una verificaci&oacute;n de los cambios de actitudes y comportamientos que es necesario rectificar. </p>     <p align="justify">Por otra parte, los procedimientos empresariales de administraci&oacute;n de los recursos humanos, han tenido y tienen una repercusi&oacute;n limitada, sin negar el valor que les corresponde cuando son aplicados con rigor. De este modo, las empresas <em>Family Friendly</em>, las diversas actividades de integraci&oacute;n, o la <em>Atenci&oacute;n </em><em> al Hombre en Cuba</em>, sin dudas, deben tener una repercusi&oacute;n favorable sobre el bienestar subjetivo, pero no agotan el potencial del medio laboral en la prevenci&oacute;n y promoci&oacute;n de salud. </p>     <p align="justify">En pa&iacute;ses diferentes de Cuba, en que el mercado ha abierto espacios para la comercializaci&oacute;n de servicios de atenci&oacute;n primaria de la salud mental en centros laborales, los efectos no s&oacute;lo han sido dudosos, sino que se ha producido inclusive una corrupci&oacute;n de los objetivos cient&iacute;ficos y terap&eacute;uticos que deben guiar esas acciones. As&iacute; los ha definido <em>Adams </em>: </p>     <blockquote>       <p align="justify"> Una gran proporci&oacute;n de los programas de estr&eacute;s son vendidos por los      entrenadores a sus compa&ntilde;&iacute;as y son ofrecidos como el <em>truco </em> de este a&ntilde;o. Cuando      este es el caso, lo m&aacute;s frecuente es que los programas no son pensados      cuidadosamente, sino que son meramente a&ntilde;adidos al repertorio del entrenador.      Tales programas generalmente tienen, si acaso, un escaso efecto.<span class="sup">14 </span></p> </blockquote>     <p align="justify">En tales circunstancias se impone un trabajo riguroso y coordinado entre los especialistas de los servicios generales de la salud mental y de quienes se desempe&ntilde;an en el campo de la salud de los trabajadores. </p>     <p align="justify">De este desencuentro se deriva un grado de desprotecci&oacute;n considerable para la poblaci&oacute;n trabajadora que debe ser disminuido a toda costa y a la mayor urgencia posible. </p>     <p align="justify">Una expresi&oacute;n tibia de esta preocupaci&oacute;n se aprecia por ejemplo, en la reputada obra de <em>Kaplan, Sadock </em> y <em>Grebb</em>, Sinopsis de Psiquiatr&iacute;a. All&iacute; si bien se reconoce el papel de las condiciones de trabajo sobre la enfermedad mental, el problema de la incapacidad se enfoca s&oacute;lo desde el aspecto de la compensaci&oacute;n econ&oacute;mica o el derecho al peritaje m&eacute;dico-legal: </p>     <blockquote>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Los estresores del trabajo pueden causar o acentuar la enfermedad mental. Los      pacientes tienen derecho a ser compensados por las incapacidades relacionadas      con su trabajo o a recibir los beneficios del retiro por incapacidad. A menudo los      psiquiatras son requeridos para evaluar estas situaciones.<span class="sup">15</span> </p> </blockquote>     <p align="justify">Realmente, el drama humano es m&aacute;s amplio que esto. Ni la compensaci&oacute;n, ni el alejamiento del trabajo deben constituir el foco fundamental de la atenci&oacute;n. Ni la intervenci&oacute;n de los especialistas en salud mental debe ser tan tangencial. </p>     <p align="justify">Los registros epidemiol&oacute;gicos en Cuba no permiten visualizar en todo detalle el valor de la afecci&oacute;n psiqui&aacute;trica en las reclamaciones a la Seguridad Social. Sin embargo, un examen de la incapacidad total permanente por afecci&oacute;n psiqui&aacute;trica en los a&ntilde;os comprendidos entre 1997 y 2004, permite revelar su proporci&oacute;n, que asciende a aproximadamente al 16 % de toda la invalidez. Su lugar relativo entre las causas de invalidez la sit&uacute;an consistentemente entre los lugares 3ro. y 4to. durante esos a&ntilde;os, precedida por las enfermedades osteomioarticulares, las cardiovasculares y en ocasiones las del sistema nervioso. </p>     <p align="justify">El problema de la protecci&oacute;n m&eacute;dico-legal de los trabajadores portadores de alteraciones de la salud mental ha tropezado con el hecho de que las alteraciones m&aacute;s frecuentes, como el estr&eacute;s laboral y otros cuadros no comprendidos en los diagn&oacute;sticos oficiales, o pautados, carecen de este reconocimiento. Algunos pa&iacute;ses europeos como Dinamarca y Espa&ntilde;a, y Colombia en Latinoam&eacute;rica, han reconocido el estr&eacute;s laboral como enfermedad profesional, sin embargo, han encontrado enormes escollos en su calificaci&oacute;n y reconocimiento. Algunos casos de <em>karoshi </em> en Jap&oacute;n han sido calificados y compensados como accidentes de trabajo en complicados procesos legales. El problema no es s&oacute;lo pr&aacute;ctico por la enorme carga de gasto p&uacute;blico que pudiera significar por la Seguridad Social. Es tambi&eacute;n epistemol&oacute;gico. El reconocimiento de la enfermedad profesional va precedida de la llamada "calificaci&oacute;n de origen" del trastorno, la que se halla pautada por un paradigma unicausal: debe demostrarse que el agente etiol&oacute;gico laboral fue el &uacute;nico en producirlo. Las alteraciones de la salud mental son, por esencia, poli o multicausadas. </p>     <p align="justify">De no buscarse y hallarse medios alternativos de consideraci&oacute;n y reconocimiento de sus efectos sobre el trabajador, este sufrir&aacute; un correspondiente grado de desprotecci&oacute;n, pues su problema de salud no ser&aacute; compensado con las ventajas de reconocerse su origen laboral. </p>     <p align="justify">Los datos de la estad&iacute;stica epidemiol&oacute;gica disponibles no permiten siquiera establecer prioridades de la atenci&oacute;n a la salud mental de los trabajadores seg&uacute;n sus profesiones. Las acciones, que deben ser diferenciadas en atenci&oacute;n a las particularidades de cada actividad laboral, no pueden contar con la gu&iacute;a de esta informaci&oacute;n, semejante carencia es se&ntilde;alada tambi&eacute;n en otros pa&iacute;ses. Lo que se logra conocer sobre morbilidad proviene muchas veces de encuestas a la poblaci&oacute;n trabajadora o de investigaciones puntuales sobre diversos sectores laborales o profesiones. Una vez m&aacute;s se aprecia c&oacute;mo el desencuentro de la salud mental y la salud ocupacional es condicionado a su vez por otros posibles desencuentros que se deja a la interpretaci&oacute;n del lector, pero que de un modo u otro contribuyen todos, como denominador com&uacute;n, a restar efectividad e impacto al trabajo y a generar innecesarias dosis de desprotecci&oacute;n a las personas que trabajan. </p>     <p align="justify">Una raz&oacute;n m&aacute;s por la cual se precisa ir al encuentro de estas disciplinas y sus respectivos quehaceres profesionales se deriva de la reestructuraci&oacute;n psiqui&aacute;trica, orientando la pr&aacute;ctica de esta disciplina hacia la desinstitucionalizaci&oacute;n del paciente psiqui&aacute;trico, lo cual se complementa con su rehabilitaci&oacute;n psicosocial. Al respecto, las Memorias de la Conferencia Regional para la Reestructuraci&oacute;n de la Atenci&oacute;n Psiqui&aacute;trica celebrada en 1990 en Venezuela defini&oacute; en los siguientes t&eacute;rminos el concepto de rehabilitaci&oacute;n psicosocial, que incluyen la incorporaci&oacute;n a la actividad laboral: </p>     <blockquote>       <p align="justify">La rehabilitaci&oacute;n psicosocial consiste, esencialmente, en el conjunto de      esfuerzos y programas dirigidos a la utilizaci&oacute;n del potencial m&aacute;ximo de      crecimiento personal de un individuo a fin de ayudarlo a superar o disminuir      desventajas o discapacidades en los principales aspectos de su vida diaria. El      m&aacute;s importante objetivo de la rehabilitaci&oacute;n consiste en el reaprendizaje de las      actividades de la vida cotidiana, la obtenci&oacute;n y conservaci&oacute;n de un ambiente de      vida satisfactorio, la participaci&oacute;n en actividades laborales significativas y en la      vida socio-cultural del medio natural.<span class="sup">16 </span></p> </blockquote>     <p align="justify">No es concebible una rehabilitaci&oacute;n psicosocial plena sin la incorporaci&oacute;n de las personas portadoras de trastornos psiqui&aacute;tricos en edad laboral a centros y colectivos de trabajo. Ciertamente, es preciso proveer estos ambientes de un adecuado grado de protecci&oacute;n f&iacute;sica y social, con una sensibilizaci&oacute;n acorde a estas necesidades de empleados y empleadores. No ha de tratarse solamente de crear ambientes espec&iacute;ficos a manera de espacios ergoterap&eacute;uticos especiales, aunque ellos sean un auxilio en determinadas circunstancias para el tratamiento. Ellos no har&iacute;an sino reproducir el modelo manicomial, excluyente en escenarios laborales. Se precisa de crear condiciones para la integraci&oacute;n y la comunicaci&oacute;n con sus cong&eacute;neres, con sus colegas de trabajo. Se comprender&aacute; que la vinculaci&oacute;n de las ciencias de la salud mental y de la salud en el trabajo es imprescindible para preservar los derechos de los pacientes y promover su recuperaci&oacute;n psicosocial. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">La Conferencia Regional de Caracas dio por resultado un compromiso de diversos pa&iacute;ses asistentes a realizar esfuerzos a favor de la reestructuraci&oacute;n de la atenci&oacute;n psiqui&aacute;trica y la rehabilitaci&oacute;n psicosocial, el que es conocido como la Carta de Caracas. Cuba se uni&oacute; a esta corriente a&ntilde;os m&aacute;s tarde, en 1995 al firmar la Carta de La Habana, documento que retom&oacute; la iniciativa en el marco del Taller Internacional Reorientaci&oacute;n de la Psiquiatr&iacute;a hacia la Atenci&oacute;n Primaria , realizado en La Habana el 11-14 de octubre de 1995. </p>     <p align="justify">En el Foro Nacional Integraci&oacute;n Social y Laboral de la Persona con Discapacidad celebrado en la ciudad de Paipa en el a&ntilde;o 1999 el autor de esta conferencia expres&oacute; que: </p>     <blockquote>       <p align="justify">Si bien en la Declaraci&oacute;n de Caracas <em></em>la cuesti&oacute;n de la rehabilitaci&oacute;n laboral      qued&oacute; pr&aacute;cticamente sobreentendida en sus reclamos al respeto y salvaguarda de      los derechos humanos y civiles de los pacientes mentales, en la Carta de La      Habana se dice expl&iacute;citamente que en la rehabilitaci&oacute;n psicosocial <em>deben      implementarse diversas modalidades de incorporaci&oacute;n laboral y social</em>. Ante estas perspectivas, el paciente mental por lo general no ser&aacute; un enfermo      recluido en una instituci&oacute;n psiqui&aacute;trica de cualquier nivel o simplemente      limitado en su inserci&oacute;n social, sino por el contrario, una persona recientemente      incorporada a la vida social y laboral no siempre circunscrito a ambientes      especialmente concebidos y protegidos para coger su presencia.      Urge entonces acoger esta fuente de discapacidad y dar debida atenci&oacute;n a estas      personas con deficiencias de algunas de sus funciones psicol&oacute;gicas para su      rehabilitaci&oacute;n psicosocial.<span class="sup">17</span> </p> </blockquote>     <p align="justify">Por &uacute;ltimo, por si todo lo antes dicho no tiene suficiente poder movilizador sobre los profesionales de la salud mental, es necesario significar el reconocido riesgo para la salud mental del trabajo que realizan los profesionales de la salud mental. </p>     <p align="justify">Las demandas emocionales parecen responsables de la elevada prevalencia del estr&eacute;s asistencial entre los profesionales de la salud. En una encuesta realizada por la Escuela Nacional de Salud P&uacute;blica en el a&ntilde;o 2002 en todas las provincias del pa&iacute;s, las proporciones de m&eacute;dicos con agotamiento laboral alto, primer indicador del s&iacute;ndrome sobrepasaron en todos los casos el 50 % de los encuestados. En un estudio realizado en el a&ntilde;o 2001 por el Instituto Nacional de Salud de los Trabajadores en el municipio Plaza, de La Habana se obtuvieron prevalencias de aproximadamente 30 % en m&eacute;dicos y enfermeros de nivel primario y hospitalario, y de 50 % con s&iacute;ntomas de estr&eacute;s elevado.<span class="sup">18</span> </p>     <p align="justify">En particular, entre los profesionales de la salud mental no existen a&uacute;n cifras nacionales que ofrecer y comentar. Sin embargo, el profesor <em>Gil Monte </em> de la Universidad de Valencia ha expresado el criterio de que la revisi&oacute;n bibliogr&aacute;fica actual refleja que aproximadamente el 30 % de los psiquiatras padecen de este s&iacute;ndrome de etiolog&iacute;a principalmente laboral.<span class="sup">19 </span></p>     <p align="justify">Y por &uacute;ltimo, a pesar de los escasa frecuencia con que todav&iacute;a aparecen en la literatura especializada datos referidos a los profesionales de la salud mental, s&oacute;lo al menos como curiosidad y despedida (no como conclusi&oacute;n), se presentan dos datos m&aacute;s: </p>     <p align="justify">En el a&ntilde;o 2001 el <em>Journal of Epidemiology Community Health</em> (vol.55:296-300) public&oacute; un trabajo del Dr. <em>Keith Hawton</em>,  profesor del Departamento de Psiquiatr&iacute;a de la Universidad de Oxford en que se exponen los resultados de la investigaci&oacute;n de 223 muertes de m&eacute;dicos ocurridas en Inglaterra y Gales entre 1979 y 1995 por suicidio y causas indeterminadas, la cual concluy&oacute; que las m&eacute;dicas eran dos veces m&aacute;s propensas a cometer suicidio que las mujeres de la poblaci&oacute;n general de esos territorios brit&aacute;nicos y que de las especialidades m&eacute;dicas los mayores riesgos de suicidios corresponden a los m&eacute;dicos de la comunidad, seguidos por los anestesi&oacute;logos, los radioterapeutas y los psiquiatras. </p>     <p align="justify">El segundo dato, igualmente sugerente, se refiere a la investigaci&oacute;n realizada en 1996 por <em>Sonneck </em> y <em>Wagner </em>sobre suicidio y <em>burnout </em> en m&eacute;dicos austriacos que defini&oacute; el perfil epidemiol&oacute;gico del m&eacute;dico suicida m&aacute;s frecuente en ese pa&iacute;s del siguiente modo: mujer,  edad superior a 45 a&ntilde;os, y. psiquiatra.<span class="sup">20 </span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Es importante que exista concordancia en la idea de que es necesario disminuir el desencuentro entre las especialidades comprometidas con la salud mental y con la salud de los trabajadores. </p>     <p align="justify">Gracias </p> <h4 align="justify">Referencias Bibliogr&aacute;ficas </h4>     <p> 1. Agencia Reuters, Nueva York, agosto 06/2003. </p>     <p> 2. European Foundation for the Improvement of Living and Working Conditions. Third European Survey on working conditions. Luxembourg: Office for Official Publications of the European Communities, Ireland;2001. </p>     <p> 3. American Psychiatric Association. Diagnostic and Statistic Manual of Mental Disorders. 4th ed. Washington , DC: American Psychiatric Association;1994. </p>     <p> 4. Organizaci&oacute;n Panamericana de la Salud. Clasificaci&oacute;n estad&iacute;stica internacional y problemas relacionados con la salud. Washington DC: OPS;1995 (10ma. revisi&oacute;n. Publicaci&oacute;n cient&iacute;fica N&ordm; 554). </p>     <p> 5. Otero AA, Rabelo V, Echaz&aacute;bal A. Tercer Glosario Cubano de Psiquiatr&iacute;a. La Habana: MINSAP, Hospital Psiqui&aacute;trico de La Habana;2001 (Adaptaci&oacute;n para Cuba del Cap&iacute;tulo V de la 10ma. Revisi&oacute;n de la Clasificaci&oacute;n Internacional de Enfermedades). </p>     <p> 6. Dejours C. A loucura do trabalho. 3a ed. S&atilde;o Paulo: Cortez Editora;1988. </p>     <p> 7. Campa&ntilde;a A. Salud mental: conciencia <em>vs. </em> seducci&oacute;n por la locura. Quito: CEAS;1995. </p>     <p> 8. Betancourt O. Para la ense&ntilde;anza y la investigaci&oacute;n de la salud y seguridad en el trabajo. Quito: FUNSAP-OPS/OMS;1999. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> 9. Kalimo R, El-Batawi M, Cooper CL. Los factores psicosociales en el trabajo y su relaci&oacute;n con la salud. Ginebra: OMS;1988. </p>     <p> 10. Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud. Resoluci&oacute;n WHA27.53. Ginebra: OMS;1974 (23 de mayo de 1974). </p>     <p> 11. Benach J, Muntaner R, Benavides F. Towards new prevention strategies. <em></em>Newsletter of the European Trade Union. Technical Bureau for Health and Safety (TUTB). 2001;15-6:29-38. </p>     <p> 12. Murria CJL, Lopez AD. The Global Burden of Morbidity. Harvard: Harvard Univ Press;1992. </p>     <p> 13. Lasser J, Kahn JP. Depresi&oacute;n. En: Ministerio del Trabajo y S.S, editor. Enciclopedia de Salud y Seguridad en el Trabajo. Espa&ntilde;a: Organizaci&oacute;n Internacional del Trabajo;2001. </p>     <p> 14. Adams J. Stress Management in Work Settings. EE.UU.: Dept. of Health and Human Services;1987. </p>     <p> 15. Kaplan HI, Benjamin J. Sadock BJ, Grebb JA. Sinopsis de Psiquiatr&iacute;a. Barcelona: Masson;1996. </p>     <p> 16. Organizaci&oacute;n Panamericana de la Salud, editor. Reestructuraci&oacute;n de la atenci&oacute;n psiqui&aacute;trica: bases conceptuales y gu&iacute;as para su implementaci&oacute;n. Memorias de la Conferencia Regional para la Reestructuraci&oacute;n de la Atenci&oacute;n. Psiqui&aacute;trica;1990 Nov 11-14; Caracas, Venezuela. Washington DC: OPS;1991 (Programa Promoci&oacute;n de Salud). </p>     <p> 17. Rom&aacute;n J. Manejo integral: perspectiva psicosocial de la rehabilitaci&oacute;n profesional. Experiencias en el campo de la rehabilitaci&oacute;n profesional y la reinserci&oacute;n laboral. Ministerio del Trabajo y Seguridad Social, editor. Foro Nacional integraci&oacute;n social y laboral de las personas con discapacidad; 1999 Jul 15-17; Paipa, Dpto. de Boyac&aacute;, Colombia. Paipa: Ministerio del Trabajo y Seguridad Social;1999. </p>     <p>18. Rom&aacute;n J. Estr&eacute;s y <em>burnout</em> en profesionales de la salud de niveles primario y secundario de atenci&oacute;n. Rev Cubana Salud P&uacute;blica. 2003;25(2). </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   19. Gil-Monte PR. Salud Global. El Psiquiatra. 2003( 4).  </p>     <p>   20. Sonneck G, Wagner R. Suicide and <em>burnout</em> of physicians. Omega.1996:255-62.  </p>     <p>Recibido: 31 de mayo de 2006. Aprobado: 5 de julio de 2006.     <br> <em>Jorge Rom&aacute;n Hern&aacute;ndez</em>.  Instituto Nacional de Salud de los Trabajadores. La Habana, Cuba. </p>     <p align="justify"><a name="asterisco"></a><a href="#titulo">* Conferencia presentada en el Congreso Regional de Psiquiatr&iacute;a de la World Psychiatric Association, La Habana, 31 de marzo de 2006. </a></p>     <p align="justify"><span class="sup"><a href="#autor">1</a></span><a href="#autor">DrC. Psicol&oacute;gicas.</a><a name="cargo"></a></p>      ]]></body>
</article>
