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<publisher-name><![CDATA[Editorial Ciencias Médicas]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Control percibido por mujeres de edad mediana como educadoras para la sexualidad del niño preescolar]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Perceived control by middle-aged women as educators for preschool child´s sexuality]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Escuela Nacional de Salud Pública  ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The social construction of gender has helped the public health systems to identify the woman as a vulnerable group in most of the countries. Nevertheless, there are subgroups in this big group such as middle-aged females (40-59 years) and caregivers looking after sick people, elders and children who, by a number of reasons, will be more exposed to psychological stress, low subjective well-being and thus to various diseases, basically due to poor control on the many roles that they play. The present study researched into the perceived control on the role of educator for preschool child´s sexuality since this is an important part of the general care demanded by this age group. To this end, a research-action design was used on the basis of focal groups. Forty-one middle-aged women, who looked after preschool children in the health area of &#8220;Carlos J. Finlay&#8221; polyclinics in Mariano, participated. They were applied Mastery Measure adapted from Kimberly et al, before and after intervention. The result was 68.2 % increase in the number of females with perceived control over their roles after the intervention, which indicated among other factors, that they admit their role as subjects and objects of education for sexuality and as disseminators and receptors of those values related to it]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[Control percibido]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[bienestar subjetivo]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[género]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[educación para la sexualidad]]></kwd>
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<kwd lng="en"><![CDATA[education for sexuality]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[ <p>Escuela Nacional de Salud P&uacute;blica </p> <h2 align="left">Control percibido por mujeres de edad mediana como educadoras para la sexualidad del ni&ntilde;o preescolar </h2>     <p><a href="#cargo">Guillermo D&iacute;az Llanes<span class="superscript">1</span> </a><a name="autor"></a></p> <h4>Resumen </h4>     <p align="justify">La construcci&oacute;n social de g&eacute;nero, ha propiciado la identificaci&oacute;n por la salud p&uacute;blica de la mujer como grupo vulnerable en la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses. No obstante, dentro de este amplio grupo, existen subgrupos como los de la edad mediana de la vida (40-59 a&ntilde;os) y las cuidadoras de enfermos, senescentes y ni&ntilde;os, que por diversas razones estar&iacute;an m&aacute;s expuestas al distres psicol&oacute;gico, el bajo bienestar subjetivo y por ende a enfermedades de diversas &iacute;ndole, b&aacute;sicamente a consecuencia de un insuficiente control sobre los m&uacute;ltiples roles que desempe&ntilde;an. El presente estudio valora el control percibido en mujeres de edad mediana en su rol de educadora para la sexualidad del ni&ntilde;o preescolar, por ser este, un segmento importante dentro de los cuidados generales que dicho grupo de edad demanda. Para ello se utiliz&oacute; un dise&ntilde;o de investigaci&oacute;n-acci&oacute;n y se trabaj&oacute; con grupos focales. Participaron 41 mujeres de edad mediana cuidadoras de ni&ntilde;os preescolares del policl&iacute;nico “Carlos J. Finlay” de Marianao a las que se les aplic&oacute; el cuestionario sobre control percibido, adaptado de <em>Kimberly </em> y otros, antes y despu&eacute;s de la intervenci&oacute;n. Se alcanz&oacute; el 68,2 % de incremento en el n&uacute;mero de mujeres con control sobre el rol despu&eacute;s de la intervenci&oacute;n, lo que muestra, entre otros factores, el reconocimiento de su papel como sujetos y objetos de la educaci&oacute;n para la sexualidad y como trasmisoras y receptoras de valores relacionados con esta. </p>     <p><em>Palabras clave</em>:  Control percibido, bienestar subjetivo, g&eacute;nero, educaci&oacute;n para la sexualidad. </p> <h4 align="left">Introducci&oacute;n </h4>     <p align="justify">Los estudios sobre el bienestar subjetivo de la mujer en edad mediana realizados en Cuba, han incluido como una de las variables de mayor relevancia al g&eacute;nero, debido a la influencia que cotidianamente ejerce en la vida de este grupo de personas.<span class="superscript">1</span> </p>     <p align="justify">El g&eacute;nero es un constructo social que estereotipa, en funci&oacute;n del sexo, comportamientos, valores, actitudes y roles, y genera expectativas diferenciadas que contemplan un hombre racional, con manifestaciones emocionales de ira, lenguaje directo centrado en el aspecto instrumental de las relaciones, dominante y controlador y una mujer controlada, expresiva, c&aacute;lida, cooperativa e involucrada afectivamente en su relaci&oacute;n con los otros,<span class="superscript">2</span> cualidades que la hacen id&oacute;nea para el desempe&ntilde;o de aquellos roles que enfatizan en la experiencia emocional. </p>     <p align="justify">En la actualidad, puede constatarse un estadio transitorio de sobrecarga de roles en la mujer, al combinar su protagonismo en la din&aacute;mica social a trav&eacute;s de un notorio incremento de su presencia laboral, pol&iacute;tica y comunitaria, con una representaci&oacute;n social inmutable de lo femenino, no modificada en su esencia, que mantiene su responsabilidad en las actividades del hogar. </p>     <p align="justify">Uno de los grupos m&aacute;s afectados por esta situaci&oacute;n es el de la mujer de edad mediana, que como consecuencia de las particularidades del actual contexto cubano, caracterizado por la convivencia multigeneracional y la limitada disponibilidad de instituciones encargadas del cuidado de ancianos y ni&ntilde;os, ha asumido la responsabilidad de su cuidado, muchas veces, de forma paralela a su trabajo fuera del hogar. El 97 % de las mujeres insatisfechas con la vida (n=184) estudiadas en diferentes comunidades cubanas, registra descontento con los roles de g&eacute;nero. Mientras que el 65 % de las satisfechas con la vida (n=1183) ofrece similares resultados.<span class="superscript">1</span> </p>     <p align="justify">Estos hallazgos motivaron la investigaci&oacute;n de las mujeres que ejercen el rol de cuidadoras, por ser, dentro de las del grupo de edad mediana, las que desempe&ntilde;an, como regla, el mayor n&uacute;mero de actividades responsables y pese a esta enorme contribuci&oacute;n social, presumiblemente, el m&aacute;s expuesto a la insatisfacci&oacute;n con el condicionamiento de g&eacute;nero, la insatisfacci&oacute;n con la vida y el distres psicol&oacute;gico. </p>     <p align="justify">En cuanto a la relaci&oacute;n entre m&uacute;ltiples roles y bienestar, se han establecido dos hip&oacute;tesis, la primera los asocia a tensiones y depresi&oacute;n, debido al limitado tiempo y energ&iacute;a que se puede dedicar a cada uno de ellos. La segunda relaciona los m&uacute;ltiples roles con el bienestar, a trav&eacute;s del control sobre el rol, que fungir&iacute;a como variable mediadora en la relaci&oacute;n, y se sustenta en estudios que informaron mayores &iacute;ndices de bienestar psicol&oacute;gico y menos problemas de salud en las mujeres con un adecuado control sobre los roles que desempe&ntilde;an.<span class="superscript">3</span> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El t&eacute;rmino “control percibido” se refiere a la creencia de que se es capaz de influenciar o controlar eventos vitales y que se es competente o efectivo en su manejo en el orden de provocar los cambios deseados.<span class="superscript">4</span> </p>     <p align="justify">El control ha sido conceptualizado tanto como una caracter&iacute;stica global, cuanto un recurso multifac&eacute;tico que es espec&iacute;fico a un dominio o rol dado. Creencias de control global, han sido asociadas a un alto bienestar subjetivo. Los individuos que poseen un alto control en los roles de cuidadores tambi&eacute;n experimentan menos distres psicol&oacute;gico.<span class="superscript">3</span> </p>     <p align="justify">Los resultados obtenidos en un grupo de mujeres de edad mediana que ejercen el rol de cuidadoras en el policl&iacute;nico “Finlay” de Marianao, La Habana, Cuba, apoyaron la segunda hip&oacute;tesis. En ese trabajo se examin&oacute; la relaci&oacute;n entre la satisfacci&oacute;n con la vida y el control percibido sobre el rol que ejerc&iacute;an y se obtuvo que el 87,6 % de las mujeres satisfechas con la vida, expresaron alto control percibido sobre su rol, mientras que el 86,6 % de las insatisfechas registr&oacute; un bajo control.<span class="superscript">4</span> </p>     <p align="justify">El control sobre los roles sociales puede ser una v&iacute;a para la satisfacci&oacute;n con la vida, porque cada rol en que se sumerge el sujeto requiere de diferentes capacidades, actitudes, influencias ambientales y relaciones sociales y, en el caso de los relacionados con cuidados, podr&iacute;a fortalecer los v&iacute;nculos afectivos con la persona que los recibe. </p>     <p align="justify">En el caso espec&iacute;fico de las mujeres de edad mediana que ejercen el rol de cuidadoras, pudiera existir otro motivo adicional, relacionado con la posibilidad que ofrece de compensar la p&eacute;rdida de control <em></em>experimentada en otros dominios, como pueden ser el profesional y el de pareja, este &uacute;ltimo particularmente plausible en la poblaci&oacute;n estudiada en donde el 63,1% (65) de las 103 cuidadoras carec&iacute;a de pareja estable, mientras que el 57,8% (22) de las 38 que refirieron tener pareja, notific&oacute; bajo control <em></em>en dicha &aacute;rea. </p>     <p align="justify">En el estudio realizado en el municipio Marianao se investigaron cuidadoras en los tres objetos tradicionales de cuidado: los ancianos, los enfermos y los ni&ntilde;os. Sin embargo, se decidi&oacute; intervenir en las cuidadoras de ni&ntilde;os preescolares, en primer lugar por la magnitud de dicho cuidado. El 53,3 % (55) del total de cuidadoras, lo hac&iacute;a en ni&ntilde;os, mientras que el 89 % (49), en ni&ntilde;os en esa etapa de la vida. </p>     <p align="justify">En segundo t&eacute;rmino, se tuvo en cuenta la posibilidad de la intervenci&oacute;n de vulnerar el problema, en tanto las mayores preocupaciones de estas cuidadoras, estaban relacionadas con el escaso control percibido sobre el manejo de las manifestaciones de la sexualidad de los ni&ntilde;os, hecho que a pesar de su complejidad, puede ser abordado con &eacute;xito si se dise&ntilde;a un programa educativo a la medida de esas necesidades. </p>     <p align="justify">En tercer lugar, por la factibilidad de acceso a los recursos materiales y humanos para el proyecto y, por &uacute;ltimo, por los efectos ben&eacute;ficos que tendr&iacute;a, para la futura estructuraci&oacute;n de la sexualidad y la personalidad de los ni&ntilde;os, un adecuado manejo de tan pol&eacute;mica esfera en dichas edades. </p>     <p align="justify">El proceso de formaci&oacute;n de la autoconciencia (certidumbre de que se es un ser independiente, rodeado de otros) que se establece en el ni&ntilde;o alrededor de los tres a&ntilde;os, tiene como uno de sus requerimientos, la formaci&oacute;n de la auto-imagen corporal, que se gesta a partir del reconocimiento de su propio cuerpo, de la identificaci&oacute;n de sus peculiaridades al compararlo con el cuerpo de los adultos o con el de otro sexo y de acciones o preguntas que expresan la evoluci&oacute;n de su pensamiento. </p>     <p align="justify">Se produce una exploraci&oacute;n, que cuando alcanza las zonas genitales, provoca placer, a causa de la cantidad de terminaciones nerviosas que en ellas confluyen y su conexi&oacute;n con los centros corticales; con esta vivencia, aumenta eventualmente la probabilidad de que se repita la acci&oacute;n en determinados momentos, que posteriormente va disminuyendo, al producirse un incremento de actividades en otras esferas, que provocan placer en los ni&ntilde;os con un normal desarrollo. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Las vivencias de placer, despojadas de sentimientos de culpabilidad, contribuyen al desarrollo de la esfera afectiva en el ni&ntilde;o, porque desarrollan su capacidad de experimentar emociones positivas y a integrar el placer que emana de las &aacute;reas genitales, que a estas edades posee una connotaci&oacute;n diferente a la que muchas veces le atribuyen los adultos. </p>     <p align="justify">Cuando estas manifestaciones son coartadas, generalmente por temores inducidos culturalmente, relacionados con las repercusiones negativas de las experiencias de placer genital en los ni&ntilde;os, se fragmenta la auto-imagen y las mismas se asocian a la culpabilidad, lo que puede, bajo determinadas circunstancias, conllevar a futuras dificultades, ya sean en la esfera sexual <span class="superscript">5</span> o en la personalidad en general. </p>     <p align="justify">El arraigo social de esos atavismos ligados a la sexualidad, sobre todo en esa etapa de la vida, hizo necesario un dise&ntilde;o de intervenci&oacute;n basado en una metodolog&iacute;a que propiciara un intercambio profundo del problema, con t&eacute;cnicas &uacute;tiles para alcanzar esos niveles y que situara al investigador en una relaci&oacute;n horizontal con los sujetos, concebidos como activos, capaces de autorreflexi&oacute;n, colaboradores y con habilidades introspectivas que facilitasen la identificaci&oacute;n y el diagn&oacute;stico de sus propios problemas y la generaci&oacute;n de conocimiento relevante.<span class="superscript">6</span> </p>     <p align="justify">El proyecto fue dise&ntilde;ado para su ejecuci&oacute;n en dos sesiones de seis h cada una. Este art&iacute;culo recoge lo relacionado con la primera sesi&oacute;n, un segundo se encargar&aacute; de exponer los resultados de la otra sesi&oacute;n. </p>     <p align="justify">La investigaci&oacute;n se propuso el objetivo general de valorar el control percibido en mujeres de mediana edad en su rol de educadora para la sexualidad del ni&ntilde;o preescolar, con la finalidad de facilitar el reconocimiento de su papel como sujetos y objetos de la educaci&oacute;n para la sexualidad, identificar manifestaciones de represi&oacute;n sexual, sus condicionantes socio-culturales y sus repercusiones en la vida individual y social. </p> <h4>M&eacute;todos </h4>     <p align="justify">Se escogi&oacute; una metodolog&iacute;a de investigaci&oacute;n-acci&oacute;n, se organizaron grupos focales en los que se utilizaron t&eacute;cnicas cualitativas, (ejercicios vivenciales, lluvias de ideas, din&aacute;micas grupales y dramatizaciones) que propiciaron la profundizaci&oacute;n en las causas y consecuencias de las percepciones expresadas, y t&eacute;cnicas cuantitativas (encuestas) con el prop&oacute;sito de constatar la magnitud de la presencia en los grupos de dichas percepciones y el control sobre la posibilidad de enfrentar el rol adecuadamente. </p>     <p align="justify">Fueron seleccionadas para participar 46 mujeres de edad mediana, (45-59 a&ntilde;os) de las 49 que fung&iacute;an como cuidadoras de ni&ntilde;os en edad preescolar (3-6 a&ntilde;os) en dos consultorios del policl&iacute;nico “Finlay” del municipio Marianao, en el segundo semestre de 2004, con motivaci&oacute;n para participar en la intervenci&oacute;n, capacidad para la lectura y comprensi&oacute;n de los instrumentos. Tres mujeres fueron excluidas por carecer de habilidades de lectura. </p>     <p align="justify">Finalmente participaron 41 mujeres, que fueron distribuidas en dos grupos focales a partir del criterio de pertenencia al consultorio. Las dos mujeres restantes no se encontraban en el municipio en la fecha de la intervenci&oacute;n o estaban enfermas. A todas se les aplic&oacute;, al principio y al final de la intervenci&oacute;n, una versi&oacute;n adaptada del “Cuestionario para la evaluaci&oacute;n del control percibido” (Mastery Measure) de <em>Kimberly </em>y colaboradores,<span class="superscript">3</span> valorada y aprobada en su contenido por ocho expertos en la tem&aacute;tica. </p>     <p align="justify">El objetivo de esta primera sesi&oacute;n se alcanz&oacute; involucrando al grupo en una situaci&oacute;n concreta de la vida cotidiana: “la madre de la ni&ntilde;a encuentra a los ni&ntilde;os solos, debajo de una s&aacute;bana, jugando en una cama”; situaci&oacute;n que ofrec&iacute;a adem&aacute;s, antecedentes ambiguos acerca del inter&eacute;s en la ni&ntilde;a de cinco, por parte del ni&ntilde;o de seis a&ntilde;os, que la madre de aquella cuidaba eventualmente. Se le pidi&oacute; al grupo que respondiera: &iquest;qu&eacute; har&iacute;a ante esa situaci&oacute;n la madre de la ni&ntilde;a y por qu&eacute;? y &iquest;actuar&iacute;a ella (la mujer de edad mediana) igual o har&iacute;a otra cosa y por qu&eacute;? </p> <h4>Resultados </h4>     <p align="justify">Un adecuado control percibido sobre el rol de educadoras para la sexualidad del ni&ntilde;o en edad preescolar fue declarado en la aplicaci&oacute;n pre-intervenci&oacute;n por 8 (19,6 %) de las cuidadoras, mientras que 33 (80,4 %) expresaron bajo control sobre dicho rol. La aplicaci&oacute;n pos-intervenci&oacute;n revel&oacute; que 36 (87,8 %) de las cuidadoras percibi&oacute; alto control sobre el rol, mientras que 5 (12,2%), lo notific&oacute; bajo. Estas cifras muestran que el n&uacute;mero de mujeres con control percibido sobre su rol como educadoras de la sexualidad en el ni&ntilde;o preescolar, tuvo un incremento de 68,2 %. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">En relaci&oacute;n con la reacci&oacute;n de la madre, ante la situaci&oacute;n expresada en el protocolo, el grupo, en su mayor&iacute;a, le atribuy&oacute; las respuestas de castigo, represi&oacute;n: “... no quiero verlos otra vez en la cama...”, y en menor medida, de orientaci&oacute;n, indagaci&oacute;n y distracci&oacute;n, “... vamos a jugar a la escuelita...”. Las razones m&aacute;s frecuentes alud&iacute;an a la asociaci&oacute;n de estas conductas con lo incorrecto, inmoral, inadecuado, anormal, lo inapropiado de esta clase de juego en los ni&ntilde;os y la necesidad de evitar que se repitiesen. </p>     <p align="justify">En menor medida le atribuyeron razones como la necesidad de no dar importancia al juego para que no se “envicien”, la conveniencia de evitarlo a tiempo, su naturaleza inocua y el car&aacute;cter preciso que tiene para el ni&ntilde;o debido a que satisface necesidades de exploraci&oacute;n acerca de las diferencias con otros ni&ntilde;os. </p>     <p align="justify">Por su parte, el grupo en su mayor&iacute;a se atribuy&oacute; reacciones diferentes a las de la madre de la ni&ntilde;a, basadas principalmente en la investigaci&oacute;n, orientaci&oacute;n, distracci&oacute;n y, con menor frecuencia, el castigo (no f&iacute;sico), la separaci&oacute;n inmediata y la represi&oacute;n. Las razones por las que actuar&iacute;an as&iacute;, fueron similares a las que en menor medida se le atribuyeron a la madre de la ni&ntilde;a. </p>     <p align="justify">En la din&aacute;mica que se desencaden&oacute; a partir de la solicitud del facilitador de buscar los elementos diferentes y comunes entre los dos tipos de actuaci&oacute;n y la presentaci&oacute;n del cuadro resumen de las respuestas, el grupo lleg&oacute; a la conclusi&oacute;n de que, como regla, la madre de la ni&ntilde;a utiliz&oacute; m&eacute;todos m&aacute;s directos y m&aacute;s abiertamente punitivos que el grupo, las respuestas de golpear, castigar y reprimir, constituyeron el 77,2 % del total, mientras que las de averiguar, orientar y distraer s&oacute;lo el 22,8 %. Sin embargo tanto una como otras, se derivaron del juego de los ni&ntilde;os. </p>     <p>Al estimular al grupo a indagar sobre los motivos de la intervenci&oacute;n se arrib&oacute; a los siguientes resultados: </p> <ul>       <li>El grupo atribuy&oacute; una connotaci&oacute;n sexual al juego de los ni&ntilde;os, a partir de la asociaci&oacute;n de elementos tales como: la risa escuchada por la madre de la ni&ntilde;a y el silencio posterior, el estar jugando en la cama y hacerlo bajo una s&aacute;bana. </li>       <li>Tanto la madre de la ni&ntilde;a como el grupo centraron su atenci&oacute;n en lo que pudiesen estar haciendo los ni&ntilde;os con sus genitales, lo que pone de manifiesto la genitalizaci&oacute;n de la sexualidad y su degradaci&oacute;n, al plantearse como objetivo final, detener el supuesto juego sexual, por considerar inadecuadas las necesidades del ni&ntilde;o relacionadas con la exploraci&oacute;n de las diferencias y similitudes de su cuerpo con las del otro sexo y de los adultos y la experiencia del placer genital, derivadas de las regularidades de su desarrollo psico-sexual. </li>       <li>Se puso de manifiesto el temor por las expresiones de la sexualidad infantil. Espec&iacute;ficamente por el placer que emana de la posible estimulaci&oacute;n genital, que fungir&iacute;a como un importante reforzador que aumenta la probabilidad de ocurrencia de dicha conducta, lo que conllevar&iacute;a a la estimulaci&oacute;n constante de los genitales hasta convertirlos en “mani&aacute;ticos sexuales”. </li>       <li>Existen percepciones en el grupo relacionadas con la naturaleza patol&oacute;gica de las manifestaciones de la sexualidad en los ni&ntilde;os. </li>     </ul>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Este temor, que tiene sus ra&iacute;ces en la religi&oacute;n judeo-cristiana, produce un efecto aletargador en los sujetos que les impide tener conciencia de que el placer que emana de la estimulaci&oacute;n de los genitales no se diferencia, en cuanto a consecuencias, del de otras fuentes. Que su represi&oacute;n puede contribuir a la creencia de estar haciendo algo negativo, de lo cual deben sentirse culpables y que, debido a la asociaci&oacute;n en el tiempo de estos dos est&iacute;mulos, (placer-falta) podr&iacute;an aparecer en la vida adulta disfunciones sexuales <span class="superscript">5</span> o estructurarse rasgos neur&oacute;ticos en la personalidad. </p> <ul>       <li>Se desestim&oacute; que el impacto en los ni&ntilde;os de la respuesta del adulto, al tener como fin &uacute;ltimo el cese de cualquier actividad que provoque placer genital, es similar. Sea una reacci&oacute;n directa, verbal o f&iacute;sica o se exprese sutilmente, los ni&ntilde;os van a sentir que lo que est&aacute;n haciendo es inadecuado, a pesar de que les provoque placer, generando, para poder acceder al mismo, una necesidad de transgredir, que no s&oacute;lo podr&iacute;a afectar el &aacute;rea sexual sino pasar a formar parte de la din&aacute;mica de la personalidad y generalizarse a otras &aacute;reas. </li>       <li>No se tuvo en cuenta adem&aacute;s que, debido a la poca edad de los ni&ntilde;os y su m&iacute;nima diferencia, aun cuando se hubiese tratado de un juego genital, jam&aacute;s habr&iacute;a tenido las consecuencias que podr&iacute;a acarrear en los adultos o en ni&ntilde;os con una diferencia de edades m&aacute;s marcada, en t&eacute;rminos de da&ntilde;o genital en la ni&ntilde;a. </li>       <li>Se observaron en el grupo, reacciones diferenciales en  relaci&oacute;n con el sexo; mientras se atribuyeron consecuencias negativas para la ni&ntilde;a, no se expresaron as&iacute; con relaci&oacute;n al var&oacute;n, que seg&uacute;n el consenso, era el menos perjudicado.</li>       <li>Pese a las diferencias que pudieron observarse en cuanto al car&aacute;cter m&aacute;s directo o sutil de las reacciones de los miembros del grupo y las explicaciones, en ocasiones con un acentuado componente te&oacute;rico, la din&aacute;mica anterior se puso de manifiesto en la totalidad del grupo. </li>     </ul>     <p align="justify">En general estas percepciones expresan una postura conductista cl&aacute;sica subyacente, al absolutizar el papel de los reforzadores en la producci&oacute;n de la conducta y excluir la importancia de las estructuras personol&oacute;gicas internas que propician la regulaci&oacute;n del comportamiento del sujeto y la diversificaci&oacute;n de sus intereses, conforme a la din&aacute;mica motivacional que en &eacute;l se va gestando durante el desarrollo ontogen&eacute;tico. </p>     <p align="justify">La lectura completa del protocolo, donde se definieron las ambig&uuml;edades antes expuestas, hizo saber al grupo que los ni&ntilde;os s&oacute;lo estaban jugando a ser astronautas y que los antecedentes del inter&eacute;s del ni&ntilde;o no eran en la ni&ntilde;a, sino en juguetes que se encontraban en la misma direcci&oacute;n de su mirada. Ello contribuy&oacute; a la asunci&oacute;n por el grupo de la perspicacia que caracteriz&oacute; las atribuciones hechas. </p>     <p>Una vez finalizada la din&aacute;mica en torno al protocolo, se propuso una “lluvia de ideas” que dio como resultado la siguiente proposici&oacute;n: </p>     <blockquote>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Tanto Julia como nosotros tenemos <em>prejuicios </em>en cuanto a la sexualidad, porque, aunque muchos sabemos que las conductas de tocarse los genitales e indagar sobre los de otros ni&ntilde;os y de los adultos, forman parte de una <em>necesidad de conocimiento</em>, tratamos, por diferentes v&iacute;as que esto no suceda. De esta manera impedimos que se satisfaga una necesidad natural, tan importante en el ni&ntilde;o como las de comer o ba&ntilde;arse. La fuerza que nos lleva a esta conducta irracional, es el <em>temor al placer, </em> sobre todo el que proviene de los genitales, porque aprendimos a considerarlo <em>sucio</em>.  La &uacute;nica forma de luchar contra estos temores es preguntarnos, sin prejuicios, <em>&iquest;por qu&eacute; actuamos de esta manera? </em> y <em>&iquest;qu&eacute; consecuencias tienen para el ni&ntilde;o estas conductas nuestras? </em></p> </blockquote>     <p align="justify">Finalmente se puede concluir que el aumento del n&uacute;mero de mujeres con control percibido se produjo a expensas del reconocimiento de su papel como sujetos y objetos de la educaci&oacute;n para la sexualidad en la cotidianeidad, como transmisoras y receptoras de valores relacionados con esta, por medio de diversos canales de comunicaci&oacute;n como el verbal y el gestual. En el reconocimiento de los determinantes socio-culturales de la represi&oacute;n sexual como componente b&aacute;sico de la moral sexual imperante, sus antecedentes hist&oacute;ricos y el comienzo del desarrollo de una conciencia cr&iacute;tica acerca de los procesos que la ponen en marcha y perpet&uacute;an, as&iacute; como de la posibilidad de modificarla en el diario accionar, sin necesidad de recursos t&eacute;cnicos especializados. En el reconocimiento de los indicadores de dicha represi&oacute;n en la vida cotidiana, la genitalizaci&oacute;n y la degradaci&oacute;n y el modo en que repercuten en el desenvolvimiento individual y social de las personas. </p> <h4 align="justify">Summary</h4> <h6>Perceived control by middle-aged women as educators for preschool child&acute;s sexuality </h6>     <p align="justify">The social construction of gender has helped the public health systems to identify the woman as a vulnerable group in most of the countries. Nevertheless, there are subgroups in this big group such as middle-aged females (40-59 years) and caregivers looking after sick people, elders and children who, by a number of reasons, will be more exposed to psychological stress, low subjective well-being and thus to various diseases, basically due to poor control on the many roles that they play. The present study researched into the perceived control on the role of educator for preschool child&acute;s sexuality since this is an important part of the general care demanded by this age group. To this end, a research-action design was used on the basis of focal groups. Forty-one middle-aged women, who looked after preschool children in the health area of “Carlos J. Finlay” polyclinics in Mariano, participated. They were applied Mastery Measure adapted from <em>Kimberly et al</em>, before and after intervention. The result was 68.2 % increase in the number of females with perceived control over their roles after the intervention, which indicated among other factors, that they admit their role as subjects and objects of education for sexuality and as disseminators and receptors of those values related to it. </p>     <p><em>Key words</em>:  Perceived control, subjective well-being, gender, education for sexuality. </p> <h4>Referencias bibliogr&aacute;ficas </h4>     <!-- ref --><p> 1. D&iacute;az Llanes G, Alonso R, Bayarre H. Prevalencia de insatisfacci&oacute;n personal en mujeres de edad mediana del policl&iacute;nico &quot;Crist&oacute;bal Labra&quot;. Ciudad de La Habana, 1997. <em></em>Rev Cubana Salud P&uacute;blica. 2000;26(2):101-9.     </p>     <!-- ref --><p> 2. Stets JE. Role indentities and person identities: gender identity, mastery identity and controlling one&acute;s partner. Sociological Perspec. 1995;38(2):129-51.     </p>     <!-- ref --><p> 3. Kimberly A, Christensen MA, Stephens P, Towsand AL. Mastery in women&acute;s. Multiple roles and well–being. Health Psychol. 1998;17(2):163-69.     </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p> 4. Eylon D, Bamberger P. Empowerment cognitions and empowerment acts. Group &amp; Organization Management. 2000;25(4):354-73.     </p>     <!-- ref --><p> 5. Masters W, Johnson V, Kolodny C. La Sexualidad Humana. La Habana: Editorial Cient&iacute;fico-T&eacute;cnica;1987.     </p>     <!-- ref --><p>  6. Macaulay A, Commanda L. Participatory research maximizes community and lay involmement. BMJ. 1999;319:774-8.     </p>     <p>Recibido: 22 de febrero de 2005. Aprobado: 30 de junio de 2005.     <br> <em>Guillermo D&iacute;az Llanes. </em> Santa Ana No. 753 e/Factor y Este. Plaza de la Revoluci&oacute;n. La Habana, Cuba. e-mail: <a href="mailto:gdllanes@infomed.sld.cu">gdllanes@infomed.sld.cu </a></p>     <p><span class="superscript"><a href="#autor">1</a></span><a href="#autor">M&aacute;ster en Psicolog&iacute;a de la Salud, Profesor Auxiliar. </a><a name="cargo"></a> </p>      ]]></body><back>
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